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viernes, 22 de noviembre de 2013

Tesoros de Matanzas: LA PLANTA TERMO-MARÍTIMA DE MR CLAUDE

Dr. Mario Valdés Navia *

El 6 de Octubre de 1930, la bahía de Matanzas fue testigo de una hazaña tecnológica mundial, al quedar inaugurada, en su costa noroeste, la primera planta termo-marítima del mundo, concebida, construida y puesta en explotación experimental por el científico francés George Claude(1878 - 1961), auxiliado por un grupo de obreros y técnicos matanceros.

El ingeniero Claude había recorrido varios países en busca de un lugar apropiado para instalar su planta experimental y fue en la bahía de Matanzas donde encontró las condiciones idóneas para poner en práctica sus novedosas y arriesgadas ideas.

Esta tecnología novedosa convertía la diferencia de temperaturas entre la superficie cálida y las profundas y frías aguas del fondo de la bahía de Matanzas en energía eléctrica.

La unión del genio del francés con las habilidades profesionales de un grupo de obreros matanceros, realizó el más arriesgado y audaz experimento tecnológico hecho en Cuba antes de la Revolución. Durante tres meses, Mr Claude pudo obtener 338 Kilowatts diarios de electricidad sin consumir absolutamente ningún combustible para mover su planta, solo interrumpidos por un severo temporal que arruinó su industria.

Hoy, de aquella maravilla tecnológica, solo queda hoy la poceta de enfriamiento llamada erróneamente por los matanceros “Piscina de Míster Claude”, cuando realmente debería llamarse “Piscina de Monsieur Claude”, por el origen francés, no norteamericano, de este científico, que se convirtió junto a un grupo de obreros matanceros en héroes tecnológicos del momento  y en el ejemplo a seguir por otros en el mundo que en la actualidad utilizan esta barata forma de producir electricidad a orillas de profundos desniveles marinos, como lo hacen en Australia, Estados Unidos y los países escandinavos.






Director de la Biblioteca " Gener y del Monte" de Matanzas *

lunes, 4 de noviembre de 2013

Sección tesoros de Matanzas: Teatro principal.


EL TEATRO PRINCIPAL DE MATANZAS..       Dr. Mario Valdés Navia *
                                                                              
                                                                                Un tesoro de Matanzas que puede  perderse.       

Treinta y cinco años antes de que la Ciudad de los Puentes se engalanara con la magnificencia del Teatro Esteban, el actual Sauto, exactamente en 1828, se estructura el primer teatro verdadero de Matanzas, al cual en sus inicios llamaron el Teatro de Manzano y luego, para diferenciarlo de uno abierto posteriormente en el barrio de Pueblo Nuevo, le dieron el nombre de Teatro Principal de Matanzas (TPM). En este año se está cumpliendo, por tanto, el 185 aniversario de su fundación.

Este coliseo, aunque pequeño y de escasa relevancia arquitectónica, contribuyó notablemente a realzar la bonanza cultural de esta localidad. Su fachada es la más antigua de un teatro que se conserva en Latinoamérica.

La razón de llevar a cabo la construcción del Teatro Principal de Matanzas  fue la pobreza material del teatro que le antecedió, el cual funcionó entre 1822 y 1828. Las caracterí¬sticas de aquel viejo teátricono se correspondían con el crecimiento económico de la ciudad, considerada ya la segunda plaza mercantil de la Isla.

Esta situación alentó a algunos vecinos,  en particular a Juan José Romero y JoséDehogues, a construir uno de mamposterí¬a y fachada neoclásica, en los terrenos que le hipotecaron a la parda libre Marí¬a Ignacia Morales.De la construcción original solo se conserva la fachada.

La construcción original estaba compuesta por dos plantas de palcos, los del piso alto costaban 20 reales por función y los del bajo 17 reales.

 Tras los palcos del segundo piso habí¬a una galerí¬a cuyo precio era de 3 reales y delante de los colocados en el primer piso estaban las lunetas a un precio de 2 reales por función.

El TPM no era lo suficientemente amplio y poseí¬a poca ventilación, no obstante, esto no le impidió erigirse, durante más de tres décadas, hasta el nacimiento del teatro Esteban, en uno de los principales escenarios de la Isla en lo relativo a la recepción de artistas y espectáculos de toda í¬ndole, convirtiéndose en el segundo teatro de la Isla durante su existencia.

El TPM fue testigo del estreno y representación de muchas de las obras más valiosas de la dramaturgia cubana en el siglo XIX. En él se llevaron a las tablas piezas de José Jacinto Milanés, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Miguel TeurbeTolón, Rafael Otero y Emilio Blanchet.

Por su escenario desfilaron figuras de prestigio mundial como como la bailarina Fanny Essler, los cantantes Adelina Patti, Isabel Ferón, Atilio Valtellina, Paolo Montesol y Celestino Salvatori, entre otros.En 1848, en el TP se baila “Giselle”, a 8 años de su estreno en París.

En su proscenio se presentaron músicos de reconocida fama, como Luis Gottschalt,Isaac Albeniz, José White, Rafael Díaz Albertini, Pablo Desvenine, Giovanni Pagnuncelli, así como actores de la talla de Francisco Cobarrubias, los Robreño e Isabel García Luna.
Su escenario sirvió para el desarrollo de artistas matanceros y cubanos de renombre, tales como UrsulaDeville, Concepción Cirategui, los hermanos Justo y Adolfo Diez, Merced Betancourt y Antonio Cortadilla.

Adicionalmente, en el Principal tuvieron lugar actuaciones de ballet, zarzuelas, variedades, conciertos y bailes populares.

En abril de 1848 en el Teatro Principal, los aficionados del Liceo Artístico y Literario de La Habana, dirigidos por José Miró, representan la ópera Norma, de VicenzoBellini. La misma fue protagonizada por la citada matancera Úrsula Deville White.

 Esta es la primera ocasión en que se escenifica en la ciudad de Matanzas una ópera completa por un elenco enteramente cubano.

El TPM está considerado como el primer teatro en Cuba que abriera sus puertas a los bailes públicos. De ahí que en él fuera ensayado y estrenadola primera forma de baile en Cuba: el danzón.

Luego de inaugurado el Teatro Esteban, el viejo coliseo de la calle Manzano quedó sumido en el más profundo olvido. Entonces fue una logia masónica, una lavanderí¬a, un garaje, lo fragmentaron para casa de vivienda, y por último, un almacén y comedor obrero; no obstante, su fachada se ha mantenido incólume en lo fundamental.

Con acertado tino, rememora el autor cómo “milagrosamente” el Principal arribó a la década de los años 90 del anterior siglo, hasta que la actriz Miriam Muñoz, enamorada de su singular historia, logró que las autoridades municipales le permitieran desarrollar la actividad teatral en la parte alta del inmueble.Tras más de 140 años de olvido, en 1999,el recinto del Principal volvió a ser testigo de las voces y gestos de otros artistas. La primera actriz, Miriam Muñoz concibió la feliz idea de revivir aquel espacio con su proyecto teatral Icarón.

Una atmósfera especial le fue impresa por el diseñador Rolando Estévez a la parte del local que pudo ser recuperada. Se inició entonces un nuevo capí¬tulo para el teatro. Durante cerca de un lustro se estrenaron piezas de dramaturgos nacionales y extranjeros como Egon Wolf , cuya “Flores de papel”, resultó ser una de las puestas más elogiadas de Icarón; “Cordulocura del actor” y “La ventana tejida”, de los matanceros Gilberto Subiaurt y Ulises Rodríguez Febles son parte ya de esa historia, lo mismo que el “Charlot”, adaptado por su directora y en el que la palabra es sustituida por la expresividad y elocuencia de los gestos.
Las Tertulias del TPM, constituyeron una aventura del intelecto y del buen arte. Estévez, su anfitrión, intercambiaba en ellas con personalidades de la cultura nacional como la poetisa Nancy Morejón y el cineasta Enrique Pineda Barnet. Todos estos sucesos debieron interrumpirse al declararse el inmueble en peligro de derrumbe.

Bastaría ese rico y amplio aval para que el TPM mereciera la condición, al menos, de Monumento Local.

Fuentes principales: Moliner Castañeda, Israel. “El Teatro Principal de Matanzas”. Ediciones Matanzas, 2007 y Cabrera Galán, Mireya:“El Teatro Principal de Matanzas”.




Director de la Biblioteca " Gener y del Monte" *


de Matanzas

sábado, 2 de noviembre de 2013

Tesoros de Matanzas: Teatro Sauto IV Parte

                                                                        Dr. Mario Valdés Navia *


TESOROS DE MATANZAS  TEATRO SAUTO.IV PARTE

DOS COLUMNAS HUMANAS DEL TEATRO: SAUTO Y DALL´AGLIO

Daniel Dall´aglioGraude fue arquitecto, ingeniero y pintor escenográfico. Desarrolló su actividad creadora y vital en tres países: Italia donde nació, México país en el que al parecer pasó dos temporadas de 1834 a 1838 y de 1871 hasta su muerte,  y por supuesto Cuba, donde se radicó no solo en Matanzas sino también en Trinidad.

De su estancia trinitaria la Dra. Alicia García Santana y Teresita Ángel Bello en su obra “Trinidad de Cuba, patrimonio de la humanidad, arquitectura doméstica” destacan las decoraciones realizadas por Dall´aglio en la casa del Conde de Guaímaro, en el palacio Cantero y en el de Borrel. Las mismas autoras comentan la posibilidad de que fuera también el autor de varias decoraciones en el palacio de Aldama en la capital.

Por su parte, Dall´aglio, efectuó personalmenteel decorado de la  bóveda de la sala del TS. De igual manera diseñó toda la tramoya, cuyos elementos metálicos  fueron  encargados a Nueva York.

Pero no fue sólo la construcción del Teatro lo que situó a Dall´aglio en la vanguardia de la arquitectura cubana del siglo XIX; la ejecución de  la iglesia de San Pedro Apóstol en la barriada matancera de Versalles - inaugurada en 1870 - se ubica entre los máximos exponentes de la arquitectura religiosa de ese siglo.

Gracias a su talento Matanzas se inscribe en lo más selecto del panorama arquitectónico del siglo XIX en Cuba. Quizás es hora ya de hacer cumplir aquel acuerdo tomado en Junta General de Accionistas el día 17 de mayo de 1863 en el que se disponía, colocar una tarja en el lugar más visible del edificio en honor del arquitecto y  de Sauto. En ella   quedaría inscrita para la posteridad una justa dedicatoria: “Del público agradecido de Matanzas”.

¿Por qué Sauto?

           Desde su inauguración y hasta 1899 el Teatro llevó el nombre de Esteban, en honor al gobernador español de Matanzas en aquel entonces: Pedro Esteban de Arranz. Pero al  cesar el dominio español en la Isla,  se decide que desde entonces el Teatro comience  a llamarse  Sauto.

Muchos son los  matanceros que se muestran deseosos de conocer hasta qué punto la vida y la obra de Ambrosio de la Concepción  Sauto y Noda avalan tal reconocimiento.

          Nacido en Guanajay, en 1807, llega a Matanzas en1831 y comienza a trabajar en la botica  “Morales”, sita en Medio # 13, donde en brevísimo tiempo, logró pasar de practicante  a Dr.  en Farmacia y sucesivamente, de empleado a codueño y luego a propietario de la que llegara a ser la principal botica de la ciudad y una de las más reconocidas del reino español.

           El enraizamiento de Sauto en la ciudad tiene dos momentos  definitorios, el primero cuando arriesga su vida combatiendo la terrible epidemia de cólera morbo que se desata en 1833, pues contrajo la enfermedad, pero en su estadio menos letal, y el segundo al casarse en enero de 1842 con la señorita Juana S. Jenckes, hija de Guillermo  Jenckes y de Petrona Jimeno Estévez, perteneciente a una de las más antiguas y conocidas familias matanceras

Su celo y entrega le permitieron  ocupar varios cargos públicos y realizar otras  obras de capital importancia para la villa como la creación de un nuevo cementerio, el proyecto del acueducto y la construcción de la iglesia de San Pedro en Versalles.

Al tanto siempre de las  innovaciones científicas y  técnicas de su tiempo, Sauto estuvo en la vanguardia de la introducción y aplicación de novedosos inventos  en Cuba. Así le cabe el mérito a su farmacia  de ser el primer local en la ciudad dedicado a la producción y venta de refrescos de soda embotellados en sifón. Sauto importó y puso en marcha la primera imprenta rotativa a escasos 3 años de su invención en EE.UU, fue suyo el primer coche moderno que circuló por nuestras calles, y en  su  establecimiento funcionó  el primer sistema de  alumbrado de  gas de la villa.

 Fruto de su inventiva comenzaron a venderse en Matanzas, y poco a poco en el resto la Isla, toda una gama de productos farmacéuticos, que incluso-- dada su probada eficacia--continuaron comercializándose después de su muerte, y hasta las primeras décadas del   siglo XX.

El renombre del Doctor Sauto trascendió más allá de nuestras fronteras  logrando establecer una cadena de éxitos, que comprendería premios y reconocimientos en varios países. Sin dudas uno de los hitos más importantes en su carrera lo constituyó la curación, mediante una formula por él preparada, de La Reina Isabel II quien padecía de un molesto herpes, hecho este que le valió el nombramiento de  “Boticario de Cámara de su Majestad”. En  su haber se cuentan varias  medallas y menciones obtenidas en exposiciones como  la Exposición Universal de Londres  en 1851, la  de  Nueva York en el 53 y la de  París en 1855.

 Pero no sólo fue Sauto un hombre de ciencias sino que llegó a convertirse en un entusiasta animador y mecenas de la vida cultural de la Matanzas decimonónica. Así lo vemos patrocinando o dirigiendo empeños culturales como las sociedades “ Santa Cecilia”, “ Filarmónica de Isabel II ”, el “Casino Príncipe Alfonso” y la  “Biblioteca Pública”. Fue además miembro de la Orquesta de la “Academia Filarmónica de Apolo”  en la que figuraba  como chellista.

Pero  fue el teatro  la manifestación a la que se consagró en cuerpo y alma. Este amor por la escena lo llevó a montar en  la sala de su casa  un pequeño teatrico. Junto a Sauto participaban en las puestas otros aficionados quienes luego serían entusiastas promotores  del sublime proyecto de construir un coliseo  que respondiera a las exigencias del desarrollo teatral de la época y de  la opulenta aristocracia matancera.

Incorporado desde muy temprano a la Junta que rectoraba el empeño de erigir un nuevo Teatro en la Villa, formó parte de su comisión ejecutiva, siendo luego designado   inspector de la obra constructiva.

Mucho debe la calidad y belleza arquitectónica del Teatro, a su  celo y tesón, ya que se encargaba personalmente de la calidad de los materiales que se empleaban y de la excelencia en la ejecución de los trabajos. Justo es destacar que dichas responsabilidades fueron asumidas sin descuidar la atención de su farmacia y sus otras muchas obligaciones.

Pero también la consecución de la obra se debe a su sensibilidad y desprendimiento.   Agotado el  capital inicial, ascendente a     150 000 pesos – gastados gran parte de ellos  en  el pilotaje que fue necesario establecer para la cimentación  -- fue Sauto quien aportó de su fortuna personal las cantidades necesarias hasta cubrir casi la totalidad del monto final de la obra, valorada en unos 300 000 pesos. Fue además de benefactor su guarda y sostén ya que fungió casi hasta su muerte como  administrador.

No obstante, el propio Sauto tuvo que asumir de su peculio la compra de las butacas, lunetas, lucernas, faroles, espejos florones, jarrones de porcelana de Sèvres, sillones, canapés, espejos y lámparas de araña en el extranjero, así como el pago de los operarios en diferentes momentos.

 Sin embargo no fue este el único gasto asumido por él, además llegó a comprar instrumentos musicales, vestuario y otros útiles para uso de compañías y artistas que actuarían en el teatro.

 También el  yeso utilizado en el techo de la sala y en el del salón de los espejos fue importado de Nueva York, gracias a gestiones hechas por Sauto.

El sábado 18 de julio de 1863 comenzó a venderse en la puerta del Teatro “El Cartel”, redactado,  dirigido e impreso por Sauto en su establecimiento.

 Conocedor del panorama teatral cubano -  había   ejercido la crítica teatral en varias publicaciones de la época – su redactor logró que “El Cartel” se convirtiera en el órgano oficial de nuestro Teatro, brindando a los asistentes  información sobre las puestas y ayudando a la mejor comprensión del hecho artístico.  

El 24 de marzo de 1880 muere en la ciudad que lo acogió como a un hijo  Ambrosio de la Concepción Sauto y Noda. La huella de su  obra creadora ha quedado en la ciudad y especialmente en el  Teatro, institución que es hoy loa eterna y  renovado homenaje  a su memoria.

Director de la Biblioteca · Gener y del Monte" de Matanzas *

domingo, 27 de octubre de 2013

Tesoros de Matanzas: Teatro Sauto Parte III

      EL TEATRO SAUTO. LA TRAYECTORIA


       Por: Dr. Mario valdés Navia *




A  través de su ya centenaria trayectoria el Teatro Sauto ha funcionado siempre como una sala polivalente, acogiendo a todas las manifestaciones de las artes escénicas y la música y brindado su escenario a funciones y puestas  extraordinarias. Entre ellas se encuentran la primera proyección cinematográfica efectuada en la ciudad, en 1899; el primer combate boxístico del que se tenga noticias en Cuba y una memorable partida de ajedrez, protagonizada por el genial José Raúl Capablanca, en la que cada jugada era seguida por el público gracias a un tablero gigante en el que niños remedaban las fichas.

Una larga lista de grandes figuras del arte universal ha unido sus nombres al del coliseo matancero. Entre ellos:

•    la gran actriz francesa Sarah Bernhartd, quien, el 24 de enero de 1887, interpreta el rol principal en la obra “La dama de las camelias”, de Alexander Dumas, estimada una de sus más notables interpretaciones;
•    la bailarina rusa Anna Pavlova, quien, el 26 de marzo de 1915, ofreció una función única en el TS, en cuyo  programa se incluyeron “La muñeca encantada”, piezas de diferentes ballets y una soirée de bailes de salón;
•    la prima ballerinaassoluta Alicia Alonso,
•    el bailaor flamenco Antonio Gades,
•    el gran dramaturgo y premio Nobel español José Jacinto Benavente,
•    la declamadora Adelaida Ristori,
•    instrumentistas de la talla del violinista matancero José White, la pianista María Cervantes, la excepcional pianista venezolana Teresa Carreño, los músicos y compositores Gonzalo Roig y Ernesto Lecuona, quien, muy joven aún, estrenó aquí  La Comparsa -, así como,los guitarristas españoles Andrés Segovia yPaco de Lucía y los pianistas cubanos Chucho Valdés y Frank Fernández,, quien en una ocasión obsequió un piano al coliseo.
•    las cantantes argentinas Libertad Lamarque e Imperio Argentina y la mexicana Esperanza Iris, aclamada como la “emperatriz de la opereta”.
•    Cantantes de primera clase, como el barítono italiano Tittá Rufo, Pedro Vargas, Bola de Nieve, Rita Montaner, Elena Burque,  OmaraPortuondo, el trovador Sindo Garay y los cantautores, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Joan Manuel Serrat.
•    A ellos se suman  lo que más vale y brilla de la dramaturgia cubana, desde  Adela Robreño, en el siglo XIX, hasta hitos contemporáneos entre los que se destacan  Roberto Blanco, Raquel y Vicente Revuelta,  Abelardo Estorino y José Antonio Rodríguez. 

Tal prestigio llegó a alcanzar el Teatro Sauto, que ni aún en los años difíciles de la primera mitad del siglo XX, cuando se vio convertido casi exclusivamente en una sala cinematográfica, ni largas etapas de deterioro, pudieron opacar su nombre.

Tras el triunfo de la Revolución, el TS mantuvo una programación variada, con un promedio de cuatro funciones a la semana y fue asiento de importantes eventos culturales, entre ellos: subsede permanente del Festival  Internacional de Ballet, del evento Mayo Teatral, auspiciado por Casa de las América y sede del Festival Internacional deTeatro de Títeres; así como de  importantes festivales nacionales como el Cubadanzón,  Danzandosy Los días de la danza, entre otros.

Además a través de los años el TS ha acogido a diferentes instituciones culturales de la provincia entre las que se destacan: El Museo Provincial, La Oficina del Historiador de la Ciudad, La Biblioteca Especializada Enrique Hart, el Conjunto Dramático y el Teatro Lírico.

En 1966, el TS recibió una importante restauración que estuvo dirigida por el Arquitecto Daniel Taboada Espiniella. No obstante, fue cerrado al público en el año 2010, para la restauración y rehabilitación capital que recibe, a cargo de artistas matanceros especializados.Declarado Monumento Nacional en 1978, su vasta y rica trayectoria histórica cultural lo ha convertido en el máximo exponente de los teatros vernáculos cubanos, y símbolo indiscutido de la  matanceridad.










* Director Biblioteca "Gener y del Monte" de Matanzas.

lunes, 21 de octubre de 2013

Tesoros de Matanzas: Teatro Sauto I Parte

Dr. Mario valdés Navia *

EL TEATRO SAUTO. PARTE 1. EL PROYECTO

Desde los  inicios del siglo XIX Matanzas había contado con escenarios teatrales improvisados en algunas casas o almacenes, después tuvo pequeñas salas teatros, hasta que, en el año 1828, se inauguró el Teatro Principal, en la calle .Allí se presentaron grandes figuras de la época como Adelina Patti, José White, Louis Gottschalk y Fanny Esler, pero la inconformidad de los habitantes de la ciudad exigía de un lugar más confortable para las funciones de teatro.


El florecimiento de la ciudad debido alimponente desarrollo productivo de mediados del siglo XIX, exigía un reordenamiento urbanístico que la embelleciera. Dentro  de las prioridades de dicho ordenamiento estuvo La Plaza de la Vigía o de Colón, como oficialmente se le denominaba, ya que su estado por aquel entonces era deprimente. Anegada en épocas de lluvia, polvorienta el resto del año, desnivelada, rodeada de vetustos y deslucidos edificios, salvo las honrosas excepciones del  Palacio de Junco, La Aduana  y el edificio que hoy acoge a Ediciones Vigía, que antaño fue la morada de Mercedes del Junco, la plaza brindaba un panorama desolador a los cientos de visitantes que desembarcaban por el Muelle Real y que tenían en la Plaza el primer encuentro con la ciudad.

Por tal motivo se ideó un proyecto que incluía el total despeje de la Plaza, el completamiento de su empedrado, la demolición del ya obsoleto Fuerte de San José de la Vigía, y la construcción en su lugar de un parque, el traslado de los almacenes de la Aduana, y la eliminación de la Plaza de Toros, para  darle la prestancia necesaria a lo que fue la portada de la ciudad.

Realmente, la idea de construir un teatro que sustituyera al Principal -pequeño y caluroso- estaba en los proyectos de la sacarocracia matancera desde 1848, fecha en la que aparece en el diario “La Aurora” una descripción del anhelado coliseo.

En 1856, el entonces gobernador de la ciudad Pedro Esteban de Arranz, convoca a los principales vecinos para crear una Sociedad Anónima mediante la venta de acciones por un valor de 100 pesos.

 La Sociedad llegó a contar con 900 accionistas, lo que demuestra el entusiasmo que generó el proyecto. Para su construcción se creó una Comisión Ejecutiva integrada por Jaime Fonrrodona y Ambrosio de la Concepción Sauto y Noda, quienes tuvieron a su cargo supervisar la calidad de los trabajos que se ejecutarían.

El 17 de octubre de 1858, en la reunión efectuada en la casa del gobernador Pedro Esteban, los miembros de la Junta que tenía a su cargo la ejecución del proyecto para la construcción del futuro Teatro deciden - con un solo voto en contra - que no existe mejor lugar para levantar dicho edificio que no sea la Plaza de la Vigía.

Por  lo tanto, la elección del lugar no fue un hecho fortuito o providencial, sino que respondió a una necesidad real y a un consenso mayoritario.

Por ello, al convocar al concurso de planos, se especificaba ya la localización espacial del terreno, sus medidas, sus características topográficas, la orientación que debía tener el inmueble y sus fachadas, datos éstos que sin dudas signaron desde su nacimiento la armónica relación entre la Plaza y el edificio.

Para elegir al constructor de la obra se efectuó, por vez primera en la historia de la arquitectura cubana, un concurso de proyectos, que tras un complicado proceso de selección y recomendaciones realizadas por el prestigioso arquitecto Francisco de Albear y Lara, fue ganado por el arquitecto italiano Daniel Dall´aglio.El proyecto de Dall´Aglio, además de cumplir con los requerimientos de la convocatoria, satisfacía sus propios anhelos de constructor y artista.

 El estilo utilizado por el artista recuerda, en numerosos detalles, a la Scala de Milán.












Director de la Biblioteca " Gener y del Monte" Matanzas,.

miércoles, 9 de octubre de 2013

SECCIÓN TESOROS DE MATANZAS : EL CENTRO HISTÓRICO DE VARADERO. PARTE 3

Dr. Mario valdés Navia *


Aunque a inicios del siglo XX la extracción de la sal seguía siendo la principal actividad económica en la PH, ya el fomento de las actividades de veraneo por los comerciantes locales iba in crescend y uno de los más emprendedores: Mamerto Villar, fomentó la siembra de cocoteros a todo lo largo de la playa frente al poblado, convirtiéndola en una planta típica del lugar.

Hacia 1910, los capitales norteamericanos comienzan a interesarse por la playa de Varadero, cuando se crea la “Cuba ChautaguaRessortAssociation”, empresa dedicada a fomentar la recreación de turistas norteños en Varadero, aunque sus primeros resultados fueron el aumento sustancial del turismo nacional y el fomento de las instalaciones turísticas.

Es así que, el 14 de diciembre de 1915, se funda el primer hotel de la Playa Azul, “Varadero” (Ave Playa, entre 36 y 37), propiedad de Pastor Mora Thiers.

Las construcciones más grandes, como los hoteles “Varadero” y “Torres” tenían basamentos de cantos y el resto era de madera, con amplios portales en galería, tipo bungalow.

Hacia 1928, la producción salinera, en manos de particulares, seguía incrementándose y se introdujo la mecanización del proceso.

 Asimismo, se inició una nueva rama productiva: la extracción de arena con fines constructivos.Asimismo, comienza a desarrollarse una nueva modalidad turística: la de los excursionistas de fin de semana, que llegaban en las goletas de Cárdenas hasta Las Morlas, Siguapa y Varadero.

Por esta época la “Sociedad del Varadero”, creada a fines del siglo anterior, seguía revendiendo solares yermos, comprados por los decenviros, que subían de precio notablemente llegando a valer hasta 6,000 pesos.

 Por su parte, la sociedad de recreo “VSC” administraba las glorietas para actividades recreativas y fomentó las regatas de botes de remo, los juegos náuticos y el béisbol.

 Con el auge de los deportes náuticos, la directiva de ese club compró el “Hotel Varadero”, en 1927 y estableció allí su sede.

 En 1932 se incorporan las féminas a los festivales náuticos que atraían ya, con sus competencias y festividades, a un gran número de turistas nacionales y extranjeros.


En 1924 se inauguró el primer parque público de Varadero: el “P. Menocal”, al que la población llamaba El Bosque, que abarcaba una manzana y se construyó al estilo inglés, con una glorieta central para los músicos y un arbolado de pinos, almendros y uvas caletas.

Con la crisis de los años 20, el capital norteamericano irrumpe en Varadero y el multimillonario Irene Dupont de Nemours compra sus terrenos a Richard Johnson  - 512 hectáreas - para crear la “CíaHenequenera de Cárdenas”, aunque sus fines eran la compra-venta de terrenos. En 1928, entró en funcionamiento el acueducto Dupont que vendía el agua a la población.

En 1930, se funda el bar “Kukito”, con un amplio salón de baile, antecedente inmediato de los futuros centros nocturnos.

Por su parte, los vecinos más pobrescomienzan a desarrollar la artesanía de la concha y el caracol que se vendía a los visitantes, mas, con el tiempo, llegaron a venderse en la joyería “La sortija”, de La Habana y exportarse a los EEUU mediante un comerciante intermediario.

En 1931, el coronel retirado Eugenio Silva Gisquel funda el “Kawama” y poco después abre sus puertas el “Miramar”, con lo que suman 5 los hoteles abiertos ya en la PH.

 Junto a ello, se fomenta rápidamente la estancia de los vacacionistas en casa de huéspedes, servicio que se convirtió en el de más crecimiento por su fácil y económica explotación.

Un año después, aparece la primera consulta médica en Varadero: la del Dr. Ramiro Pérez Maribona.

En esta década se fue creando la infraestructura mínima para recibir turismo a gran escala en Varadero. Así, en 1933, se establecen los viajes en ferrocarril desde La Habana a Cárdenas y, desde aquí, en ómnibus hasta Varadero.

En 1935, se inaugura el aeródromo local con la ruta Habana-Varadero; mientras que, en 1938, aparece la primera estación para servicio de automóviles: el “GarageKawama”, con talleres y alojamiento, restaurante y bar.


En 1935, el naturalista Carlos de la Torre hace trabajo de campo en el balneario y se vincula a las tertulias del Náutico.

 En ese año se publica la primera guía en inglés de la playa de Varadero.En 1938, el presidente de los EEUU, FDR, declaró a una comisión de la “Unión Social de Cuba” que Varadero era la playa ideal para el turismo en el mundo, lo cual influyó en el incremento de los visitantes norteamericanos.


La SGM abrió amplias posibilidades para el desarrollo del balnearin al incrementarse la afluencia de turistas norteamericanos, a tal punto, que el 1941, los comerciantes de la localidad establecen la Cámara de Comercio de Varadero, con sus oficinas en el Hotel “Vista Alegre”. Esta institución fue la primera en emplear las artes plásticas con fines publicitarios en Cuba, al invitar a un grupo de pintores para la realización de obras paisajísticas con el tema de la playa.

En ese año 1941 se inicia la pavimentación de las calles y se colocan en la playa paraguas fijos, canales y trampolines.

 Asimismo, se inicia el dragado del canal que comunicara la laguna de Paso Malo con la costa norte y la construcción de la carretera entre Cárdenas y Varadero. Un año después, se iniciaría la construcción de la Vía Blanca, para unirlo con La Habana.

En 1943, todos los terrenos de la PH estaban vendidos por lo que el crecimiento poblacional se extiende a la periferia y aparece el barrio de Santa Marta, allende al CPM.

En 1946, al terminar la guerra, se incrementan la publicidad de la playa y se celebra la Convención Nacional de Comités Locales de Turismo, que acuerda difundir artículos sobre el balneario en la Pan American Airway.

En 1949, el aeropuerto establece viajes directos a Miami. Por entonces, los repartos privados se expanden a todo lo largo de la PH.

En 1950, ocurren dos acontecimientos significativos: Leonardo Acosta inicia la construcción del H. “Varadero Internacional”, con un capital de 3 millones de pesos (2 de ellos provenientes de la caja de Retiro de los Obreros Azucareros): La Cía de Hoteles Internacionales S.A. lo inauguró el 21 de diciembre. En ese mismo año, se perforó el primer pozo de petróleo en Cayo Diana: el “Hicacos No 1”, por la Cuban GulfOil Co.

En ese mismo año se celebró, en el “Hotel. Torres”, el IX Congreso Nacional de Historia, donde participaron los más destacados historiadores del país.


*Director de la Biblioteca "Gener y del Monte" de Matanzas



viernes, 4 de octubre de 2013

Tesoros de Matanzas: Centro histórico de Varadero. Primera Parte


Dr. Mario Valdés Navia *


Varadero es la más famosa playa de Cuba y uno de los destinos turísticos más importantes del Caribe. La transparencia de sus aguas, las disímiles tonalidades azules en el mar, las arenas finísimas, suaves y blancas, su clima cálido, su vegetación y su paisaje abierto, hacen de él un balneario inolvidable e irrepetible.

Su potencial natural más importante es la playa, que tiene una longitud de alrededor de 20 kilómetros, con un ancho promedio de franja de arena de 28 metros, un grosor promedio de la arena de 0.17 mm – la cuarta de Cuba -, una altura promedio de la duna de 1 metro y una pendiente submarina tan suave que la profundidad de 1.8 metros (6 pies) no se encuentra hasta los 70 metros de la orilla.

Cuenta con facilidades para la actividad náutica, golf, eventos y viajes de incentivo, una atractiva vida nocturna y la más completa infraestructura turística de la isla, complementadas por la calidad y profesionalidad de sus trabajadores y la hospitalidad de la población nativa.

En esta península larga y estrecha se integran actividades tan diversas como el turismo de sol y playa, la música y la poesía, las tradiciones, el patrimonio y la exuberante naturaleza en todas sus formas tropicales.

No obstante, Varadero es mucho más que eso: es una comunidad humana, con una identidad local, una cultura y un patrimonio que data de varios siglos y que acumula valores suficientes para estar optando, en la actualidad, por la declaración de Monumento Nacional para el centro histórico del poblado.

 Al tesoro que constituye la historia y el patrimonio del poblado de Varadero dedicaremos esta serie de Tesoros de ;Matanzas.

En la era precolombina, las comunidades aborígenes dejaron su huella en ambas costas de toda la península de Hicacos (PH), por lo que existen varias cavernas que constituyen importantes sitios arqueológicos.

Desde el siglo XVI, la PH comenzó a ser explotada económicamente para la producción de sal, mediante el suministro a navíos hispanos y el establecimiento de un comercio de rescate con los filibusteros europeos que eran sus principales clientes.

 En el siglo XVIII, la producción de sal y su venta en fanegas seguía siendo el negocio principal de la zona de Hicacos, a tal punto que el rey decidió, en 1758, establecer el monopolio de la sal, a través de la Real Hacienda.

El siglo XIX trajo consigo el boom del negocio salinero en la región, incrementándose el cabotaje con otros puertos de la Isla, el contrabando con los extranjeros y el asedio de los corsarios latinoamericanos - en guerra con España desde 1810 -al transporte de la sal.

En la segunda década del siglo XIX fueron apareciendo varios caseríos en la península. El primero de ellos, en las cercanías de la laguna de Paso Malo, con la peculiaridad de que sus habitantes convirtieron la cercana Cueva del Muerto en su capilla comunal, lo que le otorgó cierto grado de santidad.

En 1828, se establece el embarcadero de Boca de Camarioca, con almacenes para el azúcar, melaza y ron. En su bahía se mostraba una curiosidad de entonces: una mancha de chapapote, con el cual se experimentó hasta lograr un compuesto que comenzó a ser utilizado para impermeabilizar techos y buques.

Hacia 1827-1828 ya Varadero era una Alcaldía de Mar de la Sub-delegación de marina de Cárdenas, pero en los años 30 tuvo una merma notable en sus valores al ser destruido por el ciclón del 32 y, sobre todo, por el éxodo de vecinos que provocó la fundación y el ascenso vertiginoso de la ciudad de Cárdenas.

No obstante, en 1838, se dio inicio a la explotaciónde una nueva rama productiva: la extracción de cantos para construcciones,en las canteras de María Luisa Suberville, al suroeste de la laguna de Paso Malo.

El incremento del tráfico marítimo comercial en torno a la PH motivó que, en 1847, se instalaran los faros de Diana y Piedra con una iluminación permanente que dio seguridad a los navegantes que entraban y salían de la bahía de Cárdenas.
En todo este período las caletas de la región eran utilizadas para la infame trata clandestina de esclavos africanos mediante el desembarco de cargamentos ilegales de bozales en las desguarnecidas costas de la PH.

Alrededor de 1840, comienza la presencia de los llamados “temporadistas” – actuales veraneantes, o turistas - en Varadero,miembros de familias pudientes de Cárdenas, Matanzas y La Habana, que descansaban en la hermosa playa en los meses de verano, auspiciados por los descendientes de Bernardo Carrillo de Albornoz, dueños de la mayoría de las haciendas de Varadero e Hicacos.

Para hospedar a los temporadistas fue construido un pequeño caserío en el lugar, con casas veraniegas que, el resto del año, eran preservadas por servidores domésticos.Aunque aún incipiente, esta actividad pre-turística se mantuvo de manera sistemática y dio lugar a que,en 1867, se estableciera el primer medio de transporte regular entre Cárdenas y Varadero: el velero “Paquete”.

Sin embargo, el estallido de las guerras de independencia, hizo mermar considerablemente la economía de la región al disminuir la producción salinera. No obstante, entre 1872 y 1878, se levanta un nuevo caserío en la zona de Las Palmitas (calles 36 a la 39), de mayor relevancia que los anteriores, con casas de madera y techos de tejas españolas y donde se establece una iglesia parroquial, que vendría a constituir el antecedente más inmediato de la aparición del poblado de Varadero en la década siguiente.

En la próxima sección veremos cómo se fomentó el poblado de Varadero y se expandió la actividad turística en este balneario hasta llegar a convertirlo en uno de los destinos más importantes del mundo.












Director de la Biblioteca "Gener y del Monte" de Matanzas *

domingo, 15 de septiembre de 2013

TESOROS DE MATANZAS TÍTULO: LA PLAZA DE LA VIGÍA. PARTE 1



Dr. Mario Valdés Navia *

La Plaza de la Vigía, denominada indistintamente Mayor, de Armas, de Cervantes, de Colón y de Estrada Palma, es la plaza fundacional de la Ciudad de Matanzas.

 Actualmente desembocan en ella las calles Milanés, Magdalena, Río y Ayllón y está enmarcada por grandes edificios y un parquecito, con la  estatua del Soldado Desconocidoque la convierten, a los ojos de este observador, en el paisaje urbano más hermoso de la ciudad de Matanzas y uno de los más soberbios de todas las ciudades cubanas.

Esta plaza, tal y cómo la conocemos hoy, se ha ido conformando mediante añadidos, fundamentalmente durante la época dorada de Matanzas, en el siglo XIX, pero sus orígenes se remontan a la fundación misma de la ciudad, donde ella asumió un rol protagónico.

El sábado 10 de octubre de 1693,en medio del proceso fundacional de la ciudad de Matanzas, se comienza el trazado de la Plaza Mayor, o de Armas,según el plano elaborado por el ingeniero Juan de Herrera y Sotomayor que seguía las directrices renacentistas para la fundación de ciudades y villas dictadas por el monarca Felipe II Augusto, desde el siglo XVI y que postulaban elaborar una planta dela población donde se repartan las plazas, calles y solares, de manera ordenada y uniforme, o, como se decía por entonces, a regla y cordel.

Así, al fondo de la bahía y al costado de los dos ríos, se enmarcan la plaza y las tres principales calles: la del Río, la de la Ciénaga y la del Medio, los tres ejes que en sentido este-oeste, estructuraron la ciudady que arrancaban de la PM.  El resto del terreno se dedicaríaa plazas y edificios públicos, así como a terrenos yermos.

De acuerdo con el plano original, el sorteo de los solares comenzó por la Plaza Mayor, situada entre los ríos San Juan y Yumurí en el borde de la bahía, vértice del triángulo que configuraría el núcleo originario y, a partir de allí, se iría subiendo hacia el interior de la ciudad, manzana tras manzana.
Era un espacio abierto, limitado por las aguas de los ríos y el mar, en el que convergían los caminos que comunicaban la población, al Norte, con el Castillo de San Severino y, al Sur, con el territorio de su jurisdicción.

El entorno de la Plaza Mayor  fue el emplazamiento urbano por excelencia en todo el siglo XVIII, pero solo existían edificaciones modestas y tuvo pocos cambios, hasta que, en 1748,se concluye la construcción de la batería de San José de la Vigía, en la desembocadura del río San Juan, verdadera fortaleza – castillo, preferían llamarle los matanceros – erigido con el objetivo de sumar fuerzas a las del Castillo de San Severino para la protección de la bahía, aunque desde principios de siglo se había colocado una batería en ese lugar.

 El edificio le otorgó el nombre por el que sería conocida tradicionalmente la plaza en el futuro: Plaza de la Vigía, aún cuando no fuera casi nunca su nombre oficial.



 *Director de la Biblioteca Provincial " Gener y del Monte" Matanzas.












lunes, 9 de septiembre de 2013

TESOROS DE MATANZAS: La Iglesia Catedral de San Carlos Borromeo,. Parte II

Dr. Mario Valdés Navia *


El siglo XIX sorprende a la construcción de la Iglesia Parroquial de Matanzas IPM, aún sin terminar. En 1800, el cabildo aprobó vender la plaza de la iglesia y los solares al fondo, lo que dio lugar a la escisión de la manzana originaria y la apertura del llamado Callejón de la Sacristía.Pocos años después, en 1805, el maestro carpintero José Nicolás de Cárdenas construyó el altar de San Carlos.

En cuanto a las torres, la primera concluida fue la del norte, erigida entre 1825 y 1826. Tenía 28 varas de alto y estaba rematada por una cruz de bronce.

 Simultáneamente, entre 1825 y 1829, se levantaba la del lado Sur -  primera torre de canto –obra atrevida que se debe al genial constructor francés Julio Sagebien yreedificada por José Borrell en 1832. Tenía una enorme campana de 32 arrobas y un reloj de siete quintales de peso, por lo que apenas pudo aguantar los embates de los ciclones de 1844 y 1846 y fue preciso colocarle un gran sello de hierro con crucetas en el interior.

Entre 1836 y 1842 se añadieron las naves laterales, se terminó la sacristía, se colocan la pila bautismal de mármol de Carrara y se pavimenta el piso con baldosas de ese material.

Tras los destrozos de los citados huracanes, la IPM fue reconstruida por el Rev. Fray Jacinto María Martínez, quien a fines de enero de 1854 inició las transformaciones arquitectónicas con lo que adquirió la presencia con que ha llegado a nuestros días.En 1880, se configuró el transitado parque del lado norte hermoseado, en 1896, con frondosos árboles.

Desde 1912, la provincia acogió una diócesis eclesiástica, otorgada por su santidad Pío X, su cátedra radicaría en la IPM, elevada al rango de catedral de Matanzas y ejerce su autoridad un obispo nombrado por el Papa con palacio episcopal. La diócesis y la catedral estarían dedicadas al patrono de la ciudad San Carlos Borromeo, quien había sido obispo de Milán y reformador de la iglesia católica.

A partir de entonces, se le hacen importantes reparaciones y arreglos, que le confieren el aspecto que hoy tiene. Entre otros la ejecución de las hermosas pinturas murales que adornan sus interiores y el acondicionamiento de sus cimientos que fueron removidos y fundidos en concreto durante los años veinte.

La catedral de Matanzas es hoy la única de su tipo, en Cuba, que no tiene una plaza frontal.

Actualmente está sometida a una restauración capital, iniciada en 1990, que le devolverá sus valores originales.

Además de la IPM, hoy existen en la ciudad otros seis templos católicos:

•    la iglesia de San Pedro de Versalles, monumento de la arquitectura mundial, construida por Daniel Dall’Aglio en 1870;
•    el templo y convento de los padres Carmelitas Descalzos, inaugurado en 1894 único convento activo que existe hoy en Matanzas;
•    la capilla de la Caridad del Cobre, construida en 1936;
•    la iglesia del Sagrado Corazón de la Playa, abierta en 1955;
•    la inmaculada concepción de la Cumbre, que data de 1870,aunque su edificio primigenio desaparecióy el actual fue inaugurado en 1956;
•    y un pequeño templo en Arrechavaleta.

De manera especial, quiero agradecer al Lic. Leonel Pérez Orozco, por la valiosa información  sobre la catedral matancera que aparece en su libro “Historia del catolicismo en Matanzas”.

En las próximas secciones estaremos descubriendo los tesoros ocultos en la Segunda Plaza de armas de matanzas, el actual Parque de la Libertad.



*Director Biblioteca Provincial "Gener y del Monte" Matanzas.















viernes, 6 de septiembre de 2013

TESOROS DE MATANZAS: LA CATEDRAL DE SAN CARLOS BORROMEO DE MATANZAS. PARTE 1

Dr. Mario Valdés Navia *

La fundación de la iglesia parroquial – y de toda la ciudad de Matanzas - recayó en la persona de su ilustrísima Dr. D. Diego Avelino de Compostela, quien había sido designado, en 1686, Obispo de Cuba.

 Los días 11 y 12 de octubre se dejaron para el trazado y la delimitación de la iglesia y su plaza. El sitio fue bendecido por el obispo Compostela y en dicho lugar se construyó un sencillo edificio de tablas y guano, tipo bohío: la primera iglesia de Matanzas.

 En esta plaza estaría también la Casa del Cabildo, mientras la Aduana y la Casa del Gobernador radicarían en la plaza fundacional, actual Plaza de la Vigía.

En el plano fundacional de Matanzas se había dispuesto de un solar para la Iglesia Parroquial (IPM), en la segunda manzana, dejando el espacio de otra manzana completa, al frente, para una plaza.

La ubicación primitiva de la iglesia es la primera propuesta formulada en Cuba de romper la costumbre de las plazas al costado, heredada del Medioevo español y constituyó una novedad de genuino corte renacentista.

Por ello, no parece ser casual que la Iglesia Parriquial de Matanzas esté consagrada a San Carlos Borromeo, el famoso paladín de la Contrarreforma, quien elaborara las ideas directrices de la arquitectura y el servicio religioso católicos, con el objeto de hacerlos lo más impresionantes y majestuosos posibles, a diferencia de la simplificación propuesta por los cultos protestantes.

El mismo trece de octubre se realizó el primer matrimonio en él.

Al concluir el proceso fundacional, el 9 de noviembre, el gobernador Severino de Manzaneda establece la jurisdicción de Matanzas sobre 6 leguas a la redonda a partir del centro de la puerta principal de la IPM.

Esta primera iglesia estaba situada justo al frente de la actual catedral. En este momento, el arqueólogo Luis Pérez Orozco y su grupo, se encuentran excavando en este sitio, empresa que promete brindarnos nuevas e interesantes informaciones sobre esta institución y los primeros momentos de la ciudad.
 
Un acontecimiento peculiar ocurrió en 1730, cuando un huracán destrozó la ciudad y arruinó totalmente el primer templo, por lo cual los oficios religiosos fueron trasladados a la casa del rico vecino Don Diego de Amoedo - actual esquina de Medio y Matanzas -, primera casa de mampostería de la ciudad, permaneciendo allí hasta que se terminó el nuevo edificio.

 Por este motivo, en 1736, el rey Felipe V de Borbón, le otorgó la familia Amoedo su escudo de armas con un copón y dos cadenas pendientes de las columnas de la puerta, como señal de haber acogido al Altísimo en su casa.

 Desde entonces se le conoce como “La casa de cadenas” y en ella encontraban asilo todos aquellos fugitivos que lograban entrar a la casa.

Cuando, tras el paso del ciclón, se emprendió la construcción de una nueva parroquial en el solar frontero, la nueva construcción se dispuso de lado y no de frente a su plaza, tal vez por la fuerza de la tradición medieval.

 Comenzadala obra, fue progresando con lentitud y solo concluiría finalmente más de un siglo después, en 1853, aunque ya en 1751 se concluyó la nave principal y la IPM reanudó sus servicios.

 En el plano levantado por José Fernández Sotolongo, en 1764, puede observarse ya el edificio de la iglesia ocupando el centro-este del espacio destinado a plaza y tres solares a su fondo, en el mismo sitio en que permanece hasta hoy.


ste templo y, al día siguiente, el primer bautizo, a un moreno de nación congo, esclavo del tesorero Santiago de Arrate. Ambos servicios fueron ejecutados por el propio Obispo Compostela.


*Director de la Biblioteca "Gener y del Monte " Matanzas.

lunes, 2 de septiembre de 2013

SECCIÓN TESOROS DE MATANZAS : EL CASTILLO SAN SEVERINO. PARTE 2




Dr.Mario Valdés Navia *

El siglo XX recibe al CSS en su triste función de prisión y en mal estado por los destrozos causados por el bombardeo norteamericano de abril de 1898, cuestiones que se mantuvieron sin solución por más de medio siglo.

 Durante todo el período republicano mantuvo su función de prisión y en sus calabozos sufrieron por años numerosos acusados de delitos comunes y luchadores por la justicia social.

No obstante, los elementos que constituyen los valores arquitectónicos principales del edificio se han preservado del paso del tiempo.

 Hasta hoy se mantiene el camino serpenteado,los fosos, los muros escarpados, fragmentos del cordón y el muro que da al mar conserva sus aspilleras originales con su elemento lineal para el fusil de mano.

 Asimismo preserva su fachada de espadaña original, aunque carece de la campana.

El interior de la planta baja conserva su estado original, así como sus cuatro baluartes originales: San Ignacio, Santa Ana, Nuestra Señora del Rosario y San Antonio, cuya garita ya no existe. También existen los 3 aljibes, 2 de ellos con brocal y 1 tapiado, que fue utilizado como fosa en los años de la República.

En los baluartes San Antonio y Santa Ana se preservan dos cañones originales,en sus cureñas,que apuntan al mar y un tercero, en el baluarte San Ignacio, en el frente terrestre.

Los otros cañones,que subsistieron hasta los años 50,fueron vendidos durante el gobierno de Batista.

Tras el triunfo de la Revolución el CSS fue escenario de los Juicios Militares realizados por los Tribunales Revolucionarios a los esbirros de la tiranía que se desarrollaron en Matanzas entre enero y febrero de 1959 y varios de los criminales condenados a muerte fueron fusilados en sus muros.

 Posteriormente, el castillo mantuvo su función de prisión hasta 1980.

En 1978, los valores históricos y arquitectónicos del inmueble fueron reconocidos oficialmente al declarársele como Monumento Nacional y dos años después dejaría de tener población penal y pasaría a cumplir otras funciones, en aras de ellas el inmueble sufrió numerosas transformaciones, durante los años 80,que aumentaron peligrosamente su deterioro.

Particular importancia en la destrucción de sus estructuras tuvo el embarque de fertilizante a granel, en el muelle Dubrocq, ubicado en las cercanías del Castillo, que provocó el crecimientode inmensos jagüeyes en los muros del castillo y otra vegetación parásita que crecía desmedidamente por la fertilización incesante y amenazaba con cubrir de maleza toda la instalación. Asimismo,  la instalación, en áreas de lo que fuera la casa del comandante de la fortaleza, de un almacén del Fondo de Bienes Culturales incidió en la destrucción de elementos originales.

En la década del 90 se tomaron medidas para revertir esta situación y, en 1993, se hicieron demoliciones de añadidos con el objetivo de recuperar sus valores primigenios.

El año 1995 marcó un hito en el devenir del CSS,cuando el Dr. Miguel Barnet propone, como parte del proyecto intercultural de la UNESCO la Ruta del Esclavo, propone la creación de un museo cubano de esta temática que tuviera por sede a Matanzas, teniendo en cuenta la importancia del fenómeno esclavista en los territorios de la provincia,y escoge para ello al CSS.

 Su ubicación geográfica, en la vía de comunicación entre los dos polos turísticos más importantes del país: La Habana y Varadero y la vinculación histórica con la temática del futuro museo, le permitieron erigirse como el sitio ideal para convertirse en Museo Nacional de la Ruta del Esclavo (MNRE), por encima de otras propuestas valiosas.

En 1998, el Dr. Federico Mayor Zaragoza, secretario general de la UNESCO,  ratificó la propuesta del Dr. Barnet, aceptando la instalación del museo en el CSS, cuyo objeto social sería la salvaguarda, conservación, investigación y exposición de bienes relacionados con el legado de la esclavitud, la trata y la cultura afrocubana, así como, mantener una adecuada conservación de los valores arquitectónicos del inmueble.

 En lo internacional, el MNRE daría a conocer al mundo las terribles consecuencias de la esclavitud, la trata trasatlántica y el legado de multiculturalidad que exhibe hoy Cuba y toda la región del Caribe.

A partir del año 1999 se dieron los primeros pasos que conducirían a la  restauración del inmueble. Para ello se contó con el apoyo de la Comisión Nacional de Monumentos, del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural y los especialistas del CENCREM, quienes  estuvieron a cargo de  los estudios histórico-arquitectónicos de la fortaleza.

El MNRE abrió sus puertas en octubre del año 2003 y cuenta actualmente con cuatro salas de exposición permanente donde se presenta la vida e historia de la fortaleza y el legado de la esclavitud africana en Cuba.

Desde esa fecha,los servicios a la población y la recepción de visitantes extranjeros se han incrementado de forma permanente.

El CSS tiene, además, una intensa actividad científica y cultural, destacándose como  sede de importantes eventos nacionales e internacionales.

Así, cada año es la sede del Evento Atenas, auspiciado por la Filial Matancera de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba y es co-auspiciador, desde 2004, del Taller Internacional de Antropología Social y Cultural, de la Casa de África de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.

 De igual manera, todos los años se desarrollan en sus locales actividades del Evento Orígenes de la Dirección Provincial de Cultura en Matanzas.

Sus actividades extensionistas llegan a todos los rincones del municipio y provincia.

 Así, como parte de sus vínculos con la comunidad y con la enseñanza, se desarrollan proyectos de trabajo con las escuelas del territorio asociadas a la UNESCO, así como con otras cercanas a la institución; destaca el proyecto de rescate de los juegos tradicionales infantiles que realiza con el Consejo Popular Versalles y el trabajo que desarrolla con la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana en esa barriada.

También la UJC y las Filiales Matanceras de la Unión de Historiadores, de la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas y la Asociación  Culinaria de Cuba, así como el grupo gestor del proyecto comunitario del barrio de La  Marina, han reconocidoel apoyo de esta institución a sus actividades.

El CSS es sitio obligado  para todo visitante cubano o extranjero que llega a La Atenas de Cuba. Destacadas personalidades han visitado el museo, entre ellas: el presidente de Ghana; el Rey de Lesotho; el actor norteamericano Danny Glover y el Sr. OlabiyiBabalola, Director de Programas Interculturales de la UNESCO.

Por su destacada trayectoria, el MCSS ostenta la medalla que otorga la UNESCO a la Diversidad Cultural y la Asamblea Municipal del Poder Popular al entregarle,en el año 2010, el Símbolo de la Ciudad.

Esta sección hubiera sido imposible sin la generosa colaboración de la MSc. Isabel Hernández, Directora del CSS y máxima inspiradora de la labor de esta prominente institución cultural de Matanzas.

Las próximas secciones de Tesoros de Matanzas tampoco saldrán del entorno de la bahía, aunque nos adentraremos en la ciudad pues serán dedicadas a revelar los valores que encierra la Plaza de la Vigía, primera plaza de armas de la ciudad de Matanzas.


*Director de la Biblioteca Provincial "Gener y del Monte" de Matanzas.







lunes, 26 de agosto de 2013

SECCIÓN TESOROS DE MATANZAS TÍTULO: EL CASTILLO SAN SEVERINO. PARTE 1


Dr.Mario Valdés Navia *

El Castillo de San Severino (CSS) fue el punto de partida del cinturón defensivo que las autoridades colonialistas crearon alrededor de la bahía de Matanzas; por tanto, puede considerarse como el padre fundador de la ciudad de Matanzas, concebida y ordenada por el Rey Carlos II con el fin principal de servirlo y avituallarlo.

Desdela segunda mitad del siglo XVI el gobierno de La Habana estaba reclamando a la Corona la protección de la bahía de Matanzas de las incursiones de los enemigos de España que amenazaban el flanco oriental de la capital de la colonia. Ya en el siglo XVII, tras la captura por los holandeses de la Flota de la Plata en estas aguas, en 1628 y la sorpresiva captura de Jamaica por los ingleses, en 1652, el Rey ordena, el 26 de enero 1684, la construcción de una fortaleza que custodie la bahía y la preserve de cualquier desembarco invasor, a partir de un diseño concebido,desde el año 1680, por el famoso ingeniero militar Juan de Císcara.

Con este fin, la Real Hacienda compró al monasterio de Santa Clara cuatro caballerías de tierras y el corral Matanzas, terrenos del litoral destinados para la erección del castillo y el establecimiento de la ciudad. El lugar designado para levantar la fortaleza fue el paraje de Punta Gorda, en la ribera occidental, convenientemente situado a tiro de cañón del canal principal de entrada a la anchurosa bahía.

 Su nombre rinde tributo a Don Severino de Manzaneda, Gobernador de Cuba en el momento de su erección.

Las obras de construcción se iniciaron en mayo de 1693, aunque el actooficial de colocación de la primera piedra,bendecida por el obispo de Cuba,Diego Evelino de Compostela, no tuvo lugar hasta octubre de ese año, como parte del proceso fundacional de la ciudad de San Carlos y San Severino de Matanzas.

La traza del CSS estaba en correspondencia con los esquemas renacentistas de los sistemas de construcción militar de los siglos XVI y XVII, lo que es perfectamente observable en susistema de baluartes, cortinas y flancos arpillados que garantizaban el fuego cruzado sobre los atacantes.

El edificio estaba dotado de cuatro baluartes, nombrados, según la tradición católica de la época en España: Nuestra Señora del Rosario, Santa Ana, San Antonio y San Ignacio.

El castillo fue construido bajo la dirección de varios ingenieros militares entre los que sobresalieronJuan de Herrera Sotomayor (1693-1697), el iniciador de la obra y Antonio Arredondo (1731-1734), quien terminaríala edificación interior,en 1734,a un costo total de 30 mil pesos, quedando bajo la custodia de un capitán y 80 hombres de guarnición.

Fue en 1740, 50 años después de elaborar los planos del castillo,cuando concluyeron totalmente las labores constructivas con la terminación de la Plataforma de San Juan. La demora en las obras se debió a la constante falta de dinero y de mano de obra, problema sempiterno de las construcciones matanceras hasta hoy.

En 1762, tras la toma de La Habana por los ingleses, la fortaleza fue parcialmente volada por el gobernador Antonio García Solís, ante la inminencia de un irresistible ataque enemigo. Tras iniciarse la reconstrucción, hubo varias propuestas de demolerla - como bien ha demostrado la MSc. Silvia Teresita Hernández Godoy en su interesante libro  El Castillo de San Severino: insomne caballero del puerto de Matanzas (1680-1898)–que, por suerte para el patrimonio matancero,fueron desechadas, hasta que, en 1772, llegó a Matanzas el ingeniero Joaquín de Peramas a dirigir el proceso de reconstrucción. Es de destacar el especial cuidado que tenía este ingeniero con los operarios de la obra del Castillo, dotándoles de lo necesario, fundamentalmente la dieta de carne diaria por su justo precio.

Para estas fabricaciones se contó con la mano de obra de operarios llegados desde La Habana yla propia Matanzas; así como, con los forzados ubicados en la fortaleza- entre los que se encontraban algunos extranjeros -, y por supuesto, negros esclavos que se alquilaban para estos trabajos. En ocasiones también se llegó a utilizar a vecinos de Matanzas, castigadospor incumplir disposiciones del cabildo y hasta la misma tropa de la guarnición tuvo que participar asiduamente en el laboreo de la fortificación.

Después de transcurrida esa larga etapa reconstructiva, entre 1772 y 1789, el CSS recuperó su estatus de vigíaprotector de la ciudad y su puerto. Tal es así que, en 1798,cuando el alcalde ordinario, Juan Alejandro Alfonso, elevó al Capitán General de la Isla un memorial donde expuso la conveniencia de trasladar a Matanzas - y no a la villa de Puerto Príncipe, como finalmente se hizo - la Audiencia y Real Cancillería de Indias, radicadas hasta entonces en La Española que había caído en manos de los franceses, uno de los argumentos más sólidos qye esgrimió fue la existencia del castillo que daba seguridad al puerto y a la ciudad en caso de guerra y garantizaba la entrada de las provisiones necesarias por el mar.

El CSS funcionó como la principal fortaleza del sistema defensivo matancero hasta el siglo XIX cuando se realizan cambios en su interior para convertirlo, primero, en prisión militar y posteriormente en cárcel.

 Ambas funciones propiciaron la estancia en él de los opositores al dominio colonial español en diferentes épocas.Tras sus rejas sufrirían Plácido y otros implicados en el Proceso de la Escalera. También importantes opositores al dominio colonial español, descendientes de esclavos, estuvieron encerrados en sus calabozos, como los intelectuales mambises Juan Gualberto Gómez y Martín Morúa Delgado.
Inicialmente, los presos del CSS que eran condenados a muerte por delitos de infidencia,como el poeta Plácido, el joven Tello Lamar y el jovellanense Domingo Mujica, eran trasladados a otros sitios de la ciudad para ser fusilados; pero, con el transcurso de las guerras y por razones de seguridad, muchos fueron ultimados en los altos fosos del castillo transformados en paredones de fusilamiento.

Entre las tarjas que posee el inmueble se encuentra una que recuerda la celda donde sufrió prisión el prócer Antonio López Coloma y otra con la lista de los 63 revolucionarios fusilados, durante la guerra de1895, en los muros del castillo.

Durante la Intervención Norteamericana de 1898, cuando la armada yanqui bombardeó Matanzas, el Castillo de San Severino fue blanco de los disparos del crucero protegido “USS Cincinnati” y el monitor “USS Puritan”.En trabajos de limpieza acometidos en los fosos del CSS se han encontrado proyectiles de alto calibre provenientes de ambas embarcaciones.

En nuestra próxima sección abordaremos el devenir del CSS en el siglo XX y su conversión en Museo Nacional de la Ruta del Esclavo.


*Director de la Biblioteca Provincial ·" Gener y del Monte "




martes, 20 de agosto de 2013

Tesoros de Matanzas: LA BAHÍA Y EL PUERTO DE MATANZAS. PARTE 3


Dr. Mario Valdés Navia *

Con el siglo XX se fue conformando el área actual del puerto, al norte de la bahía,aledaña al Castillo de San Severino, conocida como Dubrocq,que sustituyó al Muelle Real al tener mejores condiciones para las embarcaciones de mayor calado de la época.

Luego del traslado, las instalaciones que  conformaron el antiguo puerto se destinaron a otras funciones.

 A partir de entonces fue que las características naturales de la bahía de Matanzas pudieron ser explotadas en toda su plenitud, sobre todo su largo litoral occidental, con una extensiónde 14 Km y la profundidad de sus aguas que alcanza los 100 m.

A pesar de haber perdido su esplendor económico de antaño, durante la vigésima centuria el puerto de Matanzas logró mantener un intenso tráfico comercial mediante un complejo sistema de fondeaderos.

En la actualidad, sus instalaciones admiten hasta4embarcaciones, al mismo tiempo, en cada uno de ellos, donde pueden atracar buques de 177 ms de eslora, con un calado medio de 12 ms y una eslora máxima de 245 ms. La longitud total de atraques es de 1107 ms, repartidos en  2 muelles, 3 espigones y 1 amarradero.

Durante el siglo pasado, sobresalientes acontecimientos dieron lustre mundial a la bahía matancera, así, en MIL 930, fue escenario de una hazaña tecnológica mundial, cuando quedara inaugurada, en su costa noroeste, la primera planta termo-marítima del mundo, concebida, construida y puesta en explotación experimental por el científico francés George Claude y su equipo de entusiastas obreros y técnicos matanceros, acontecimiento científico nunca repetido en Cuba y al que dedicaremos una sección especial próximamente.

En ese mismo año, ocurrió otro acontecimiento singular en la bahía cuando atracaron en los muelles del puerto dos lujosos transatlánticos franceses de gran calado, el “Ile de France” y “Rex”, de los mayores del mundo,  antecedente importante para el desarrollo perspectivo del turismo de cruceros en Matanzas.

Aunque la rada matancera no contara ya con la bonanza económica que la caracterizó en el siglo XIX gracias al comercio del azúcar, en el área norte del puerto fue conformándose una creciente zona industrial a partir de fábricasque eran traídas de los Estados Unidos,donde eran consideradas nocivas y deterioradas,pero que favorecieron el desarrollo económico regional, tales como La Rayonera, exportadora de rayón principalmente hacia los Estados Unidos, donde se emplea en la producción de neumáticos; la Compañía Cubana de Nitrógeno S. A. (Cubanitro), punto de partida para la producción de fertilizantesquímicos para la economía de Cubay la Planta Eléctrica, todas aledañas al puerto.

A estas habrían de sumarse posteriormente, las construidas en el barrio de Pueblo Nuevo, también en el entorno de la bahía:la Fábrica de Jarcias y Cordeles de Matanzas, la Fábrica de Ron Yucayo, la Destilería Bellamar,la Empresa de Gomas “Yumurí” (hoy Humberto Lamothe) y la textilera “Betroma”, hoy Bellotex.

Hay que destacar que estas industrias, a la vez que favorecieron el desarrollo de la ciudad,  elevaron sustancialmente los niveles de contaminación ambiental en la bahía y sus riberas.

Desde la década del 30 y ante la necesidad de estimular el desarrollo económico local surgió la demanda de crear una Zona Franca en el puerto de Matanzas que favoreciera el comercio de exportación e importación.

 Su autorización, en 1934, provocó grandes festejos y reavivó las esperanzas de prosperidad, aunque, a la larga, la Zona Francase convirtió principalmente en una fuente para el contrabando.

Entre 1954 y 1955 se fomenta un barrio obrero, al norte de la Zona Franca, que se denominó Dubrocq.Asimismo, desde 1950, comienzan a urbanizarse todas las áreas que bordeaban la bahía en su porción sur, tomando como punto de desarrollo la antigua línea del tranvía de la Playa a Matanzas, convirtiéndose en un gran barrio residencial que fue erigiéndose por etapas, aparecieron así Los Pinitos, en 1951;Bellamar, General Betancourt, Arrechavaleta y Amézaga en 1952 y la ampliación de muchas calles traviesas hasta los farallones de la terraza Bellamar.

Tras el triunfo de la Revolución, el puerto de Matanzas se revaloró y llegó a ser uno de las de mayor actividad económica del país, a partir de una infraestructura conformada por los muelles “José Luis Dubrocq” y “Reynold García”, con dos atraques y el “Frank País”, de un atraque, utilizados para la carga general, a granel, combustible, materiales de construcción, alimentos, azúcar y sus derivados. Igualmente en esta zona se construyó una Base de Súper Tanqueros y Crudo Nacional, que cuenta con un complejo de muelles de aguas profundas,únicos en el país.

En el área también se localizan cinco oleoductos: uno para la entrega de crudo a la refinería “Camilo Cienfuegos”, dos para la entrega de petróleo, combustible y crudo a las CTE “Antonio Guiteras” de Matanzas y “Habana Este” de La Habana, y dos para la recepción de crudo nacional desde los yacimientos de Cárdenas-Varadero y la Franja Norte Habana-Matanzas.

A partir de los años 90, se realizaron obras de gran envergadura, como el viaducto Habana-Varadero, que modificaron la imagen del frente de mar perteneciente a la bahía.

 Como parte de este proyecto, se demolieron los inmuebles en la zona del antiguo Muelle Real para crear el acceso que uniría el Viaducto con el Centro Histórico Urbano.

No obstante, este proceso dio lugar al nuevo edificio de Guardafronteras que fue  portador de un diseño original, con una concepción escultórica que arroja dos posibles lecturas: observándole en su eje norte - sur semeja al baluarte de una fortaleza colonial, mientras que de Este a Oeste la imagen sería la de un buque que surca las aguas de la rada matancera. Su erección demostró que puede hacerse buena y contemporánea arquitectura con los materiales y técnicas tradicionales.

 Por la novedad y calidad de su diseño el edificio fue distinguido con el Primer Premio a la mejor obra construida en el Segundo Salón de Arquitectura Cubana 1999.

Es de destacar que, aunque no lo apreciemos a simple vista, hoy la bahía de Matanzas, a pesar de su belleza perenne, muestra un importante nivel de contaminación y está urgida de nuestros cuidados.

 Al respecto los especialistas del CITMA  territorial realizan un abnegado trabajo de investigación que ya muestra importantes resultados.

Estas secciones dedicadas a la bahía de Matanzas, valor primigenio y fundacional de la ciudad, no pueden terminar sin reconocer que el estudio de la historia del puerto de Matanzas debe mucho al empeño de la desaparecida historiadora Martha Silvia Escalona, cuya obra permanece inédita en gran parte.

En el próximo programa, iniciaremos un par de secciones dedicadas a uno de los valores arquitectónicos más antiguos y significativos de Matanzas: el Castillo de San Severino, Museo Nacional de la Ruta del Esclavo y Monumento Nacional.



*Director de la Biblioteca Provincial " Gener y del Monte"






jueves, 15 de agosto de 2013

Tesoros de Matanzas :LA BAHÍA Y EL PUERTO DE MATANZAS. 2da Parte



Dr.Mario Valdés Navia *


Si bien la Bahía de Matanzas no tuvo una gran importancia económica durante la primera centuria de existencia de la ciudad, esta situación cambiaría definitivamente hacia fines del siglo XVIII, cuando el auge creciente de la agricultura de plantación convirtió a los ríos Yumurí, San Juan y Canímar en verdaderos ríos de azúcar, café, tabaco, cuerosy mieles, producciones que volcaban en los buques surtos en las aguas de la bahía.

 Desde entonces comenzarían a proliferar las demandas de los matanceros por la habilitación del puerto para el comercio directo con el exterior, librándose así de la explotación de los comerciantes intermediarios habaneros y de las autoridades de aquella ciudad.

En este Siglo de las Luces la bahía de Matanzas comenzaría a alumbrarse perennemente cuando, en 1734, concluye el largo proceso de construcción del castillo de San Severino, iniciado desdela propia fundación de la ciudad.

En 1762, un estruendo horrísono estremeció toda la bahía: el Comandante García Solís había volado una parte del castillo, antes de ser entregado a  los invasores.

 Después de concluida la ocupación británica se realizaron las labores de reconstrucción que duraron varios años por la escasez de recursos y la poca importancia  que aún se le concedía a la urbe.

Ya desde 1729 comenzó la edificación del Fuerte El Morrillo, para defender la entrada occidental del puerto y la desembocadura del río Canímar.

 Otras fortificaciones en el entorno de la bahía fueron las Baterías de San José de La Vigía, erigida en 1748,edificio que le otorgó el nombre por el que sería conocida la plaza desde entonces, y la batería de Peñas Altas, ambas demolidas años más tarde por considerarse ineficaces para la defensa de la bahía.

Algo relevante por su simbolismo manifiesto es que la Plaza de la Vigía, primera plaza de armas de la ciudad y centro político administrativo de toda la región, fuera construida de frente ala bahía, como expresión de la relevancia de ese mar para los matanceros.

No obstante, la subordinación de la plaza a la actividad comercial del puerto hizo necesario el traslado de los edificios administrativos hacia la actual Plaza de la Libertad.

En 1789, la actividad económica del puerto recibió un gran impulso cuando una Real Cédula autorizó el comercio legal con los negreros extranjeros, estimulándose así a los comerciantes españoles y criollos a dedicarse a la trata de esclavos. Desde entonces, la compra de siervos africanos sería uno de los principales rubros de importación de la economía matancera por todo un siglo.

¡Al fin!, en diciembre de 1793, una Real Orden declaró la habilitación del puerto de Matanzas, en clase de menor, o sea, solo autorizado a comerciar con los dominios españoles – “del lobo, un pelo” -, lo cual provocaría la alegría de los matanceros ante la multiplicación de la actividad portuaria que incluía, además, la creación de la Administración de Rentas Marítimas de Matanzas, autoridad superior para toda la labor del puerto.

Mas, es en 1818 cuando de veras el puerto de Matanzas adquiere un lugar preponderante en el comercio internacional al establecer el Rey Fernando VII el comercio libre de Cuba con los extranjeros y autorizar la habilitación total del puerto de Matanzas al comercio con el resto del mundo.

Inmensos festejos se efectuaron para celebrar, por todo lo alto, lo que fue la noticia más esperada por los matanceros hasta ese momento.

Esta segunda habilitación contribuyó al ensanche urbanístico con la aparición de nuevas barriadas en torno a la bahía, en primer lugar, la de San Alejandro de Versalles, allende el río Yumurí y pegada al puerto y el barrio de San Juan de Pueblo Nuevo, a la vera de los grandes almacenes de azúcar que se erigían en la zona costera de Mata Siete y en las márgenes del Río San Juan, al que Milanés llamara con acierto, “el río del azúcar”.

Al mismo tiempo, con la desecación de la Ciénaga del Yumurí, en el centro de Matanzas, surge el Muelle Real, atracadero añorado al que arribarían buques de todo el mundo, razón por la cual el centro de ciudad se amplía con el nuevo asentamiento llamado La Marina, populosa zona comercial vinculada con todo tipo de comercios, tabernas, hoteles, cafés, salones de bailes y de juegos para el entretenimiento de los marinos y transeúntes que acudían a la ciudad, al estilo del puerto de La Habana.

En 1818 el comerciante Juan de Acosta –propietario de los terrenos existentes entre el borde marítimo de la plaza y el puente sobre el río Yumurí – financió la construcción de un muelle al final de la calle Milanés.

Es de destacar que, en la construcción del Muelle Real de Matanzas, que se extendió hasta los años 30, contribuyeron importantes casas comerciales con fuerte presencia norteamericana, comolos Murdoch, Grace y Cía; Alfonso, Knight y Cía; Howland y Cía y Durege y Monet, poniendo de manifiesto el incremento de la presencia norteamericana en la actividad portuaria matancera desde esa temprana fecha.

En 1819, el puerto matancero fue protagonista de un singular acontecimiento internacional, al establecerse el transporte marítimo regular entre La Habana y Matanzas mediante el barco “Neptuno”, el primero de vaporque existióen España y sus dominios.

En estos años se construyen importantes calles y edificios a orillas de la bahía, como fueron la Calzada de Tirry, el Edificio de la Aduana (1826) y la calzada de Ayllón, que lleva el nombre de ese afamado gobernador. En 1828, se termina el edifico el Cuartel de Infantería (hoy Escuela Mártires de Goicuría) de donde partía el Paseo de Santa Cristina (Paseo Martí) que circunvala el litoral de la bahía en el Barrio de Versalles.

Ya en la década del 40, por el crecimiento descomunal de su actividad portuaria,Matanzas llegó a ser considerada la segunda plaza mercantil del país y se hacen más fuertes los vínculos con los puertos norteamericanos, convertidos en los principales importadores de productos matanceros, principalmente azúcar y mieles y suministradores de productos manufacturados y alimenticios que sostendrían la creciente opulencia de la sociedad matancera
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Prueba fehaciente de estas relaciones es que, ya en 1860, se inaugura la ruta directa Matanzas-New York, con la llegada del vapor “Matanzas” a la rada yumurina.En esta década otras edificaciones importantes se erigen en las márgenes de la bahía, como fueron el Teatro Esteban, después Sauto, obra del ArquitectoDaniel Dallaglio, constructor también de la Iglesia de San Pedro en Versalles, terminada unos años después.

Al final del período colonial, nuevamente la bahía de Matanzas fue escenario de dos acontecimientos trascendentales. El primero de ellos, en 1898, cuando los Estados Unidos intervinieron militarmente en el conflicto, impusieron un férreo bloqueo naval a los puertos de la Isla y, en un acto de barbarie injustificada, bombardearon con sus barcos la urbe yumurina afectando a numerosas instalaciones civiles y militares. Finalmente, el 1º de enero de 1899, al cesar la soberanía española sobre Cuba, el último Capitán General abandonó la Isla precisamente por el puerto de Matanzas.

En la próxima sección analizaremos la evolución del puerto matancero y su significado para la región y el mundo, durante el siglo XX.





* Dr en Ciencias.Director de la Biblioteca Provincial Gener y del Monte de Matanzas.