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lunes, 4 de noviembre de 2019

Díaz-Canel en el Encuentro Antimperialista: La historia solo pueden cambiarla los pueblos



Miguel Díaz-Canel en la clausura del Encuentro Antimperialista de Solidaridad. Foto: Estudios Revolución.
(Versiones Taquigráficas - Presidencia de la República)
(Exclamaciones de: “¡Díaz-Canel, seguro, a los yanquis dales duro!” y “¡Gracias, Cuba, garante de la paz!”)
Gracias a todos ustedes.

Creo que todos estamos de acuerdo en que no hay mejor discurso que el de los poetas (Risas), pero, bueno, tenemos que hacer las conclusiones.

Querido compañero General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba; compañero, hermano y Presidente Nicolás Maduro Moros, de la República Bolivariana de Venezuela;

queridos líderes revolucionarios de África, Asia, América Latina y el Caribe;
hermanos, amigos, compañeros:

Un especial saludo a todos los que resisten y han venido a la capital cubana, que ha sido siempre y será un punto de encuentro de quienes defienden la paz y la solidaridad entre los pueblos.

El apoyo, el entusiasmo, la solidaridad que ustedes expresan, emocionan y comprometen, y con Raúl y con Maduro a los yanquis les estamos dando duro (Aplausos).

Acabamos de regresar de un largo e intenso viaje por países europeos, que incluyó la visita a Azerbaiyán para asistir a la XVIII Cumbre del Movimiento de Países No Alineados.

Los No Alineados, que se habían debilitado al término de la Guerra Fría, han vuelto a retomar el espíritu de Bandung, la declaración que les dio vida. Los moviliza el curso dramático de los acontecimientos y la crisis del multilateralismo que hoy está poniendo en riesgo el sistema de Naciones Unidas.

Allí Cuba condenó enérgicamente esa crisis que amenaza a todos y especialmente a los de menor desarrollo.
Denunciamos a los responsables de esa situación y dijimos: “Jamás se mintió tanto, con mayor desfachatez y más terrible costo para la inmensa mayoría de la humanidad, en función de los intereses de una minoría que ha llevado sus lujos a excesos alucinantes.

“En pleno siglo XXI, llueven amenazas y agresiones de diverso grado sobre todos los gobiernos soberanos que se niegan a servir a la potencia hegemónica para instalar bases militares, entregar sus recursos o ceder a su mandato”.

Pero no fuimos los únicos en señalar al culpable por su nombre. Varios líderes se pronunciaron alarmados en contra del retorno del hegemonismo estadounidense que amenaza y actúa brutalmente contra los gobiernos que considera enemigos, porque no comparten sus políticas, y ataca ferozmente al socialismo como si se tratara de un sistema social inaceptable.
A nivel global se advierte una gran preocupación por los retrocesos en ámbitos importantes como la paz, la autodeterminación y la soberanía de las naciones, el medio ambiente y el enfrentamiento al cambio climático, los derechos humanos, la justicia social y la búsqueda de la equidad económica.
En nuestra área geográfica, en particular, la preocupación no es menor. América Latina y el Caribe sufren el retorno de la Doctrina Monroe y las peores prácticas del macartismo. Sobre los postulados de ambas políticas imperialistas descansa la secuencia descontrolada de acciones injerencistas que la actual administración estadounidense ha desatado desde su llegada al poder.

El presidente de los Estados Unidos y su corte de halcones arremeten contra la Revolución Cubana, la Revolución Bolivariana, la Revolución Sandinista, el Foro de Sao Paulo, los liderazgos políticos de la izquierda brasileña, boliviana, argentina y los movimientos sociales, populares, progresistas de toda la región que consideran su traspatio.

El sistema interamericano reactiva mecanismos de tan odiosa memoria para la región como el Tratado de Asistencia Recíproca (TIAR) y la desmoralizada OEA, que se consolida como instrumento de presión política de Estados Unidos y de las oligarquías que defienden el neoliberalismo.

Cómo no me voy a reír de la OEA, si es una cosa tan fea, tan fea que causa risa (Aplausos), así cantaban nuestros padres en los años en que el organismo expulsó a Cuba por no someterse al mandato de Washington. ¿Qué le cantamos ahora, cuando no pudo arrodillar a Venezuela y quiere sacarse la espina revisando a Bolivia?
Allá corrieron, preocupados por los resultados electorales de la nación latinoamericana, una de las que más y mejor han crecido en la última década, después de haber sido la más pobre y atrasada del Cono Sur en siglos.
Sí, la OEA es una cosa muy fea. Y muy cínica. Sus “preocupaciones” no llegan a las profundidades del enojo de los pueblos que se levantan contra el neoliberalismo y reciben balines, gases y plomo por protestar pacíficamente.

Compañeros:

Es muy importante distinguir en esta guerra que se nos hace el curso de su complemento mediático. A la vanguardia de las políticas imperiales avanzan siempre los tanques de la ofensiva cultural y simbólica orientada a legitimar las injusticias del sistema capitalista, descalificar las alternativas políticas desde la izquierda y destruir la identidad cultural de nuestras naciones, como paso previo a su desestabilización.
Ahora mismo, en Azerbaiyán se pudo desmentir la falacia que Washington ha pretendido imponer como matriz contra el legítimo Gobierno venezolano.

Cuando Nicolás Maduro Moros, en su condición de Presidente anterior del Movimiento, condujo la asamblea en su primera parte y entregó la Presidencia pro tempore a Azerbaiyán, prácticamente todas las delegaciones participantes —alrededor de 120 en diferentes niveles de representación— reconocieron y felicitaron el desempeño de la República Bolivariana al frente del Movimiento de Países No Alineados (Aplausos).
¿Dónde quedó el supuesto rechazo de la comunidad internacional a Venezuela?  ¿Por qué no hubo una sola expresión de rechazo o crítica al Gobierno bolivariano por los gobiernos que representan a la mayoría absoluta de las Naciones Unidas?  Sin embargo, como parte de la guerra de símbolos, del linchamiento mediático que se lanzó contra Maduro, en medio planeta los medios han publicado hasta la saciedad que no tiene respaldo internacional.

Internamente tampoco tratan mejor a los políticos que seriamente creen necesario un cambio dentro de los Estados Unidos. El discurso es agresivo y descalificador para todos los que no comparten el comportamiento del Presidente, quien anuncia por Twitter decisiones que afectan a millones y exhibe comportamientos condenables en cualquier parte.

Habla del socialismo sin la menor idea de lo que significa. Y decreta el fin de cualquier experiencia o programa político que se proponga superar la injusticia imperante, como si en sus manos estuviera el curso de la historia.
No ha sido el primer emperador en proponérselo. Y seguramente no será el último en fracasar. Porque la historia solo pueden cambiarla los pueblos (Aplausos).

Fidel dijo muchas veces que la mentira era el principal adversario a derrotar en política y que decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario.  He ahí una de nuestras misiones fundamentales como políticos revolucionarios. El primer enemigo a derribar es la mentira y más aún la mentira imperialista (Aplausos).

Con mentiras han cercado a Cuba y durante años la separaron de su entorno natural. Con mentiras invadieron naciones, destrozaron pueblos, hicieron retroceder a regiones enteras en su camino al desarrollo.
Con mentiras atacaron a Irak y a Libia y las sumieron en la inestabilidad. Con mentiras han convertido a Siria en polígono de pruebas de armamentos y en teatro de operaciones de los terroristas, a los que han financiado bajo falsas banderas de democracia y libertad.

Con mentiras colosales y ridículas acusan a Cuba, a Venezuela y al Foro de Sao Paulo de promover los levantamientos populares en cualquier esquina del planeta, mientras se tapan los ojos, los oídos y la boca, para no ver, no oír, no reconocer lo que están gritando los pueblos en la calle: el neoliberalismo es un fracaso económico y un desastre social (Aplausos).

Esa técnica la aplican de modo perverso en el desesperado intento por derrocar al Gobierno Bolivariano de Venezuela y al mismo tiempo dañar a Cuba. Aunque tiene su raíz en los años de brillante y exitosa integración en que Chávez y Fidel crearon el ALBA, en  los últimos meses Estados Unidos ha lanzado con mucha fuerza una mendaz campaña contra cualquier tipo de relación entre nuestros dos países.

Se nos acusa de sostener a la Revolución Bolivariana, en una trasnochada versión de la teoría de los satélites que en su momento desataron contra la antigua Unión Soviética y apelan a ese pretexto para justificar el bloqueo.
La cooperación médica cubana es un objetivo de ataque permanente. Se trata de desacreditar un esfuerzo noble y solidario que el mundo entero reconoce y que, junto a la Escuela Latinoamericana de Medicina y la Brigada Henry Reeve, contra catástrofes naturales, constituyen la expresión más genuina y exitosa de la cooperación entre países en vías de desarrollo (Aplausos).

Los tres proyectos, obras de incuestionable valor humano, surgieron por ideas de Fidel como exaltación de la solidaridad internacional.

Son ya más de 400 000 los profesionales de la salud de Cuba que han brindado servicios en 164 países. En este minuto más de 29 000 atienden a las poblaciones vulnerables de 65 naciones.

Nada dice tanto de la esencia humanista de la Revolución Cubana como esa cooperación. Por eso el empeño en denigrarla y destruirla. No nos sorprende. Al capitalismo le es ajena la solidaridad.

Fue contra ellos y a pesar de ellos, que se derrotó al colonialismo y al apartheid en África, donde los mejores hijos de la Revolución Cubana compartieron sacrificios y hasta su sangre con los combatientes angolanos, namibios y de otras nacionalidades.  De allí, a donde los imperios siempre viajaron a saquear, solo trajimos a nuestros muertos (Aplausos) y la convicción de haber cumplido con “el más sagrado de nuestros deberes: luchar contra el imperialismo dondequiera que esté”, como nos legó el Che Guevara.

Defensa, educación, salud, ciencia…  La cooperación cubana, hija de la solidaridad como principio, estuvo, está y estará en cualquier ámbito noble de la actividad humana, donde podamos aportar.  Ser solidarios es saldar nuestra propia deuda con la humanidad (Aplausos).

Por ser solidaria y coherente con su historia de luchas y sacrificios, por ser hermana y compañera de los pueblos que resisten, a Cuba se le condena y sanciona sin límites.
El neoliberalismo es un fracaso económico y un desastre social , dijo Miguel Díaz-Canel. Fotos: Tony Hernández Mena/Facebook.

Nuestra Patria sufre hoy un estrechamiento criminal del cerco, el recrudecimiento de una política inmoral e ilegal que por más de 30 años la Asamblea General de las Naciones Unidas ha condenado de forma prácticamente unánime, sin que Estados Unidos reaccione a la demanda mundial.

Esa es otra prueba del irrespeto a las normas del Derecho Internacional, que se ha resentido de modo particular con una ley ilegal como la Helms Burton, que persigue y sanciona a terceros países, internacionalizando el bloqueo.

En vista de que no bastan esas trampas para derrotar a un pueblo que lleva 151 años combatiendo por su independencia y no la cederá jamás, el imperio acude ahora a prácticas de asedio, persecución y sanciones contra países, empresas y barcos que contribuyan a transportar combustible a Cuba.

¿Cómo se puede decretar semejante acción y declarar después que se busca aislar al Gobierno cubano y ayudar a su pueblo?

Desde los tiempos del famoso Memorando Mallory, Cuba conoce muy bien, por boca de sus propios creadores, cuál es el fin primero y último del bloqueo.
Decía el funcionario yanqui: “La mayoría de los cubanos apoyan a Castro (…) No existe una oposición política efectiva (…) El único modo efectivo para hacerle perder el apoyo interno al gobierno es provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria (…) Hay que poner en práctica rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica (…) negándole a Cuba dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, con el objetivo de provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.  ¡Qué perversidad!
No nos cansaremos de reiterarlo para que nadie se llame a engaño. La política de Estados Unidos contra Cuba se hizo muy explícita en ese documento, fechado el 6 de abril de 1960.

Pero antes que el Memorando de Mallory hay otros documentos y  políticas que revelan el carácter histórico de los afanes imperiales con relación a Cuba y al resto de Nuestra América. Desde la teoría de la “fruta madura” y de la Doctrina Monroe, ahora reactivada.

Martí lo vio con más claridad que otros y lo dejó advertido en su testamento político, su carta inconclusa del 18 de mayo de 1895, donde devela el fin superior de su pelea por cambiar los destinos de la Isla.
“... ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber -puesto que lo entiendo y tengo ánimos con qué realizarlo- de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América.  Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso…”
A golpe de sacrificios, resistencia, y gracias a la solidaridad, nuestro pueblo ha mantenido su Revolución en todos estos años. La fortaleza del proceso no podría explicarse sin esa voluntad popular. Ni esa voluntad existiría sin el alto nivel de participación del pueblo en su destino.

Porque, hay que decirlo con todas las letras: lo único que no se ha cumplido del citado documento de Mallory es el derrocamiento del gobierno cubano. Los castigos imaginados por el imperio en el súmmum de la crueldad, se están aplicando ahora mismo como si se tratara de una ley.
En cuanto a la solidaridad, a todos ustedes tenemos mucho que agradecerles en la articulación del apoyo material y la ternura de los pueblos.

Y lo decimos hoy, cuando Cuba necesita que se redoble y se multiplique el respaldo a su causa, que es la causa de la soberanía y la libertad de los pueblos de Nuestra América y del mundo.

“No son inútiles la verdad y la ternura”, decía Martí. Y aunque a veces parezca que no se pueden cambiar las cosas, que no pueden derrotar políticas, ni sacudir imperios, la historia de la humanidad y la propia historia de la Revolución Cubana están aquí para probar que sí se puede (Aplausos).

Cuba es la mejor prueba de cuánto puede la solidaridad de los pueblos. Cuando el imperialismo nos alejó de Nuestra América, expulsándonos para honor y suerte nuestra, de la desprestigiada OEA, cuando nos quedamos solos en medio del hemisferio, sosteniendo las banderas revolucionarias de un continente de rebeldía tenaz, aquí se fundó el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (Aplausos).

Fue una idea de Fidel.  No nos interesaba la relación con gobiernos sometidos al imperio, en su ministerio de colonias. Nos interesaba y nos interesa, en primer lugar, la amistad de los pueblos (Aplausos).

La amistad de los pueblos de América y del mundo fue empujando gobiernos. Hoy Cuba sostiene relaciones diplomáticas con más de 160 países y a más de la mitad de ellos ha llegado también con la solidaridad.
Muchos de los líderes políticos y sociales aquí reunidos, recordarán, porque fueron parte de ellos, los encuentros hemisféricos de Lucha contra el ALCA, impulsados por el Comandante en Jefe.

Así nació la Campaña Continental contra el ALCA, que movilizó a millones y sembró conciencia sobre la necesidad de superar diferencias secundarias para alcanzar la unidad de todas las fuerzas y enfrentar aquel proyecto de recolonización imperialista.  ¿Y qué pasó?  Lo derrotamos (Aplausos).

La derrota del ALCA, como la defensa histórica de la Revolución Cubana, son objetivos de lucha exitosos que nos dejan una gran enseñanza: ni fragmentados, ni divididos podemos triunfar. Trabajando desde lo mucho que nos une se pueden construir proyectos comunes frente a la agresión imperialista y a sus aliados oligárquicos.
Contra el bloqueo seguiremos luchando en todos los terrenos. En primer lugar aquí, trabajando, creando y resistiendo sin renunciar al desarrollo.

El recurso más valioso de Cuba es su pueblo: imaginativo, alegre, emprendedor, valiente y creativo. Pueblo que es en primer lugar el artífice de la obra revolucionaria en las condiciones más adversas.

Si hemos elegido juntos el camino del socialismo, incluso cuando el imperio impuso la ridícula teoría del Fin de la Historia, es porque solo con el socialismo alcanzamos la justicia social y la igualdad de derechos para todos.
La unidad en torno a ese proyecto antiimperialista y libertario, socialista y solidario, es la consecuencia de siglos de lucha por un ideal unitario y confirmación de que todo lo debemos a la unidad.  Por eso se empeñan en quebrarla.  Por eso se destinan millones a la subversión política y al financiamiento de proyectos de recolonización cultural.

Nos quisieron vender, envuelto en sofisticados papeles de seda y oropel, un mundo que está estallando en mil pedazos a pocos pasos de nuestras fronteras, en Nuestra América, cuyos recursos han sido transferidos inmoralmente a las trasnacionales en la era del neoliberalismo, que ahora pasa factura.
La receta para su aplicación incluye convencer a las masas de que es el modo más rápido y eficaz de llegar a la prosperidad. El mercado ciego, pero omnipotente, decían, se encargará de que los de abajo disfruten los beneficios que chorrearán espontáneamente de los cuernos de la abundancia en manos de las élites. ¡Qué burla tan cruel!

Así fue como se llegó a la irritante desigualdad que ha hecho que 1% de la sociedad posea más que el 99% restante.

La poderosísima industria de la publicidad y el entretenimiento, que mueve casi tanto dinero como el negocio de las armas o el de las drogas, construyó el mito del acceso de todos al mundo de sueños que un día se transforman en pesadillas para estallar de ira popular.

Entonces aparece el vacío político. Muchos partidos, compitiendo con técnicas de marketing por el limitado poder que el mercado les concede de llegar a administrar las sobras del saqueo, develan la falacia de la democracia que se ha pretendido imponer como modelo de libertad. La mayoría accede al gobierno sin programas reales de transformación económica y social.

Y cuando surgen procesos empeñados en cambiar el statu quo, se pone en marcha el plan de descrédito, el golpe blando, el law fear o judicialización de la política.

Todos los líderes latinoamericanos de las dos últimas décadas, vencedores en algún grado de los peores efectos del neoliberalismo a través de políticas sociales e inclusivas, han sido o están siendo objeto de persecución, acusaciones y hasta encarcelamientos injustos, como el que sufre hace 19 meses el indiscutido líder de Brasil Luiz Inácio “Lula” da Silva. ¡Libertad para Lula! demandamos desde esta tribuna (Aplausos y exclamaciones de: “¡Lula libre!”)  ¡Libertad para Lula, ya!  (Aplausos.)

Vivimos la era de las comunicaciones. Construyamos entonces, juntos, plataformas emancipadoras para oponer a las colonizadoras nuestros mayores esfuerzos y energías en pos de un mundo mejor posible.

Ya pasó la era de la confusión. Nuestros pueblos han pagado muy caro el precio de los ensayos económicos y políticos que solo han llevado bienestar a las élites, al estilo del matón al mando del imperio, que cree que el mundo puede ser comprado y vendido en el mercado de valores.

Las recientes victorias de la izquierda en Bolivia y Argentina, la heroica resistencia de Venezuela y Cuba al cerco económico total, las protestas anticoloniales que le han puesto un freno a las recetas del mercado, no pueden desmovilizarnos otra vez.

La izquierda tiene que aprender y asumir finalmente la dura lección de estos años de lucha en que la fractura y la desunión debilitaron nuestras fuerzas y la derecha se lanzó a la reconquista y a la destrucción de lo hecho.

Aprecio una alta representación de jóvenes en este auditorio y en las calles de Nuestra América donde se ha instalado la protesta contra los abusos del neoliberalismo.

Ver a la juventud rebelándose y combatiendo por sus derechos y por un mejor destino para sus países, es algo estimulante y desafiante a la vez (Aplausos).  Porque, como nos enseñó Fidel, la lucha de esta época se expresa sobre todo en el campo de las ideas.

Para América Latina y el Caribe defenderemos siempre la Zona de Paz, proclamada en La Habana en el año 2014 durante los esperanzadores días de plenitud de una Celac hoy en retroceso.
Son ejemplares en ese sentido las movilizaciones y protestas pacíficas con las que nuestros pueblos están reclamando sus derechos. Y los están conquistando.
Miguel Díaz-Canel en la clausura del Encuentro Antimperialista de Solidaridad. Fotos: Tony Hernández Mena/Facebook.

Amigos, hermanos, compañeros y compañeras:

 
 Agradezco profundamente a todos los que han venido, de cerca o de lejos, asumiendo sus gastos, para responder a una convocatoria nacida de ustedes mismos, para condenar el bloqueo y articular acciones que contribuyan a derrotarlo definitivamente.

Agradezco especialmente a los líderes latinoamericanos que han sufrido y sufren persecución y castigo por intentar cambiar la historia del abuso por la historia de la liberación de nuestros pueblos.

Hoy queremos reiterar nuestro más firme apoyo y solidaridad con el legítimo presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (Aplausos), y la unión cívico militar de su pueblo, y con el Comandante Daniel Ortega Saavedra y el Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua, también bajo ataque (Aplausos y exclamaciones de: ¡Viva Sandino!).

Los persistentes intentos de desestabilización que sus gobiernos enfrentan, comienzan a extenderse y lo vemos hoy en la pretensión de las fuerzas de derecha de escamotearle la victoria a Evo Morales en Bolivia,

promoviendo la violencia y desconociendo los resultados en lo que a todas luces es la articulación de un golpe que hay que denunciar (Aplausos y exclamaciones de: “¡No pasarán!).

Por eso, desde aquí reiteramos nuestra felicitación a Evo por su convincente triunfo electoral, y a Alberto y Cristina Fernández, quienes abren una nueva esperanza en Argentina (Aplausos).

Nuestra solidaridad, efectiva e invariable, con todas las causas justas que se libran en la región y en el mundo: con la independencia de Puerto Rico (Aplausos y exclamaciones de: “¡Independencia para Puerto Rico!”), cuyo pueblo ha sabido sostener identidad, bandera y afanes independentistas vivos en más de cien años de colonialismo y es un extraordinario símbolo de la poderosa resistencia cultural de América Latina y el Caribe.  ¡Viva Puerto Rico libre! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva!”)

Apoyamos también la demanda histórica argentina por recuperar la soberanía sobre las islas Malvinas (Aplausos).

Condenamos la intervención imperialista contra Siria y junto a ustedes exigimos respeto a su soberanía e integridad territorial (Aplausos). con las luchas de los pueblos palestino y saharaui por el derecho a la libre determinación (Aplausos); con el proceso de acercamiento y diálogo intercoreano y por el fin de las sanciones a la República Popular Democrática de Corea, y con el proceso de paz en Colombia (Aplausos).
Ninguna causa justa nos es ajena, y como nación que debe parte de su existencia a la solidaridad, jamás renunciaremos a su práctica, por convicción (Aplausos).

Hermanos, hermanas:

Ustedes han llamado hoy a la unidad de las fuerzas políticas y el movimiento social y popular de las izquierdas, a continuar formando conciencia, generando ideas y organizándose para la lucha.

Esa lucha la vemos en la batalla por la verdad. Nos toca derrotar las mentiras sobre las que se levantan las guerras de todo tipo contra nuestros pueblos: informando, persuadiendo, movilizando, marchando con los pobres de la tierra, que se cansaron ya de la mentira y del abuso. Proponiendo y creando programas que respondan a las demandas más acuciantes de trabajadores, estudiantes, campesinos, intelectuales y artistas.
El Plan de Acción aprobado nos confirma que los sectores progresistas están conscientes de la urgencia de la unidad, si realmente queremos construir juntos un proyecto emancipador antiimperialista, comprometido con la genuina y tantas veces postergada integración.

A nombre de Cuba, queremos reafirmar ante ustedes que la nueva generación de dirigentes cubanos, formada y educada por la generación histórica de Fidel y Raúl, seguimos siendo revolucionarios, socialistas, fidelistas y martianos (Aplausos), y que no cederemos un milímetro en nuestras posiciones a favor de la independencia, la soberanía y la justicia social. Y como enlace con los pueblos que luchan y resisten, siempre sostendremos como principio fundamental la solidaridad, a la que tanto debemos.
 
 En memoria de Fidel y de Chávez, dos de los grandes de Nuestra América, a quienes tuvimos la suerte de conocer, escuchar y seguir en la práctica más altruista de la solidaridad, retomemos sus obras como guía para el nuevo y desafiante tiempo que nos espera.

Creo que todos sentimos que se están abriendo las grandes alamedas por donde pasan ya hombres libres para construir una sociedad mejor (Aplausos y exclamaciones).

¡Un mundo mejor es posible, necesario y urgente! ¡Luchemos por él!
¡Hasta la victoria siempre!
(Ovación.)

En fotos, Encuentro Antimperialista en La Habana

sábado, 2 de noviembre de 2019

Encuentro Antimperialista en La Habana: Por la solidaridad, la democracia y contra el neoliberalismo ( + Fotos y Video)





El Encuentro Antimperialista sesionará hasta el 3 de noviembre. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Ante la mirada de más de mil 200 delegados de 95 países, los niños de "La Colmenita", entre canciones y versos, inauguraron hoy en el Palacio de Convenciones el Encuentro Antimperialista de Solidaridad, por la Democracia y contra el Neoliberalismo, que sesionará hasta el 3 de noviembre. 

Con el propósito de cohesionar las fuerzas progresistas en función de la paz y contra las políticas neoliberales, el Capítulo Cubano de los Movimientos Sociales y el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos

  organizan la cita, donde participan líderes de movimientos sociales, partidos y figuras políticas, personalidades del mundo intelectual y académico, para abordar los nuevos desafíos de la izquierda ante la creciente hostilidad del imperialismo.

Próximo a las 10 de la mañana inició el Encuentro, con la presencia de José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Partido Comunista de Cuba y Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado.

Con un homenaje a Fidel y Martí inauguró La Colmenita este evento. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Asimismo, está presente en la sala el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla para actualizar sobre la política exterior y las últimas medidas impuestas por el gobierno de Estados Unidos contra la mayor de las Antillas, que recrudecen el cerco económico. "Juntos denunciaremos la agresiva escalada imperialista y neoliberal que amenaza a nuestros pueblos", tuiteó el ministro.

Fernando González Llort, presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) dedicó las palabras iniciales de la cita al líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro: “a él, que tanto hizo por la unidad, imprescindible para la resistencia”.

González insistió en la importancia de llevar a cabo la más amplia y urgente movilización posible de todas las fuerzas articuladas para condenar la escalada imperialista yanqui, a través de la campaña #ManosFueraDeCuba, y en el contexto del próximo 500 aniversario de La Habana.
“60 años de bloqueo y aquí estamos, alegres y optimistas, convencidos de que con la fuerza y solidaridad de todos ustedes no podrán vencernos jamás. Ninguna mejor tribuna que este espacio para decir que Cuba no renunciará jamás a sus principios y a la solidaridad”.
El héroe cubano recordó las palabras del presidente Díaz-Canel en el acto central por el aniversario 66 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes cuando condenó la agresividad del gobierno de los Estados Unidos
.  
“Hoy denuncio ante el pueblo de Cuba y el mundo que la administración de los Estados Unidos ha comenzado a actuar con mayor agresividad para impedir la llegada de combustible a Cuba”, dijo el mandatario cubano ese día.
El presidente del ICAP continuó su intervención exhortando a los participantes en el Encuentro a que condenen la Ley Helms Burton contra la Isla y la aplicación del Título III. 
“Exigimos al gobierno de Estados Unidos que suspenda las restricciones de viajes a Cuba y la aplicación de medidas extraterritoriales a empresas que transporten combustibles hacia la Isla”, enfatizó. 
Asimismo, continuó: “Seremos capaces de enfrentar las adversidades más desafiantes. Ni con la asfixia, ni con las leyes podrán sacar una sola concesión al pueblo cubano, que no se rinde y continuará con sus principios de solidaridad con el mundo”.  
  •  Reiteró el apoyo al gobierno constitucional de Nicolás Maduro
  • Insistió en la necesidad  de exigir la liberación del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, injustamente encarcelado en Brasil
  • Señaló el ejemplo que representa la rebeldía del pueblo boricua
  • Rechazó los actos del imperio contra familiares de migrantes
  • Apoyó el derecho del pueblo palestino y al saharaui en la lucha por la liberación nacional
  • Exhortó a respetar los derechos de los presos políticos recluidos en cárceles israelíes
Finalmente, subrayó la importancia de concluir este encuentro “con acuerdos prácticos y con una conciencia colectiva” que nos permitan “retomar la iniciativa política”.

González concluyó haciendo un llamado a todos los gobiernos a apoyar la resolución que presentará Cuba en la ONU la semana próxima contra el bloqueo impuesto por Estados Unidos.


Encuentro Antimperialista. Foto: Siempre con Cuba/ Twitter.
Jordania Ureña, actual secretaria de política social y educación de la Central sindical de las Américas y presidenta de la Juventud Trabajadora de las Américas, recordó a los presentes en el plenario que los que hoy se movilizan por las causas justas son herederos de una tradición, de los que han luchado históricamente por la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.  

“Defendemos una integración que va más allá de la institucionalidad (...) Los sectores populares nunca dejaron de ser el objetivo central de esta respuesta reaccionaria, racista y patriarcal  (...) Seguimos avanzando en el necesario diálogo con el Foro de San Pablo”.  
Ureña terminó enviando “un abrazo solidario a los pueblos de Haití y Chile que se mantienen en las calles para derrotar de una vez por todas el modelo neoliberal impuesto”. Ante sus palabras los ¡Chile no se rinde! retumbaron en el salón.


Bruno Rodríguez: “No habrá desarrollo sostenible sin justicia social”


“Se siente en esta sala la expresión profunda de nuestros pueblos y la solidaridad con Cuba”, aseguró el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parilla, al iniciar su intervención, en la cual actualizó a los delegados presentes sobre la política exterior y las últimas medidas impuestas por el gobierno de Estados Unidos contra la mayor de las Antillas.  

Rodríguez reiteró en la plenaria que el gobierno de Donald Trump es la principal amenaza para la paz internacional, ya que cada día la administración de la Casa Blanca incrementa la injerencia en los asuntos internos de los pueblos del mundo. “No habrá desarrollo sostenible sin derecho al desarrollo de los países del Sur, ni sin justicia social”. 

El canciller cubano se refirió también a cómo en los tiempos actuales se hace habitual la mentira, crece la intolerancia y la imposición de ideas supremacistas.
“Se pretende imponer un modelo totalitario que destroza culturas”.  
En este sentido, consideró que las redes son el más desventajoso campo de batallas, donde se manipulan voluntades y se intenta embrutecer a los seres humanos. “El uso malintencionado de las redes sociales contribuyó a la derrota de gobiernos progresistas”, denunció. 

Rodríguez alertó que América Latina es la región más desigual del planeta y la más dependiente de los Estados Unidos en el tráfico de datos. “Somos la región más atrasada en la producción de productos locales, y al respecto, es necesaria la movilización de las masas”.  

El canciller Bruno Rodríguez en su intervención en el Encuentro. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Cuando habló de la situación social que hoy atraviesa el planeta, el ministro dijo que el 51 por ciento de quienes carecen de agua potable usan las redes sociales, por eso, tanto en el ámbito digital, como en el real, se deben concentrar las luchas.
“Al agradecer la invariable solidaridad de ustedes siento el deber de expresarles que vienen tiempos difíciles. Los esfuerzos de todos ante esta amenaza serán decisivos”.
En su intervención recordó las últimas medidas impuestas por el gobierno de Estados Unidos contra Cuba. “Han limitado en extremo los viajes  hacia Cuba, crecen las violaciones de los derechos humanos y las campañas para desacreditarnos”.  
Sobre este último punto, aseguró que los 31 mil colaboradores cubanos continuarán cumpliendo su deber en los 84 países donde hoy se encuentran.  
Por su parte, Rodríguez resaltó el avance de los gobiernos progresistas, “pero no de modo suficiente en la creación de niveles de conciencia y movilización popular”.
“Estados Unidos necesita culpar a Cuba de su fracaso rotundo en Venezuela y justificar el endurecimiento del bloqueo. No tenemos otra participación o involucramiento en la protestas de América latina que el ejemplo de la Revolución Cubana”.
El canciller denunció en su intervención la la injusta prisión de Lula, las acciones de la OEA y la activación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), con absurdos pretextos contra Venezuela. 
“Estados Unidos redobla el intento en levantar vergonzosos muros en México; prevalece el  discurso de odio, racista y xenofóbico (...) El capitalismo y el imperialismo son los responsables que América Latina sea la región más desigual del mundo”.  
Además, insistió en que los intentos por desestabilizar la Nicaragua sandinista seguirán siendo rechazados. “Con profunda esperanza seguimos el aporte de México a la integración regional desde su presidencia pro tempore de la CELAC. Celebramos la victoria en Argentina frente al neoliberalismo que llevó a la bancarrota a la economía argentina”.  

Rodríguez Parrilla comentó la solidaridad y admiración con las protestas populares en Ecuador y Chile. “Recordamos hoy a Salvador Allende cuando empiezan a abrirse las grandes alamedas por donde pase el hombre libre”.  
“Nuestro compromiso histórico con la libre determinación e independencia de Puerto Rico es inalterable. Reiteramos el apoyo al pueblo palestino, saharaui, a la lucha heroica del pueblo sirio. Reafirmamos la solidaridad con los pueblos de África, Asia y Medio Oriente que luchan por la justicia social.


“Avancemos juntos, estrechamente unidos. Movilicemos a todas las personas de buena voluntad. Seguiremos fieles y optimistas. Unidos al Partido. Fieles a Fidel”.

Retos de la izquierda en el actual escenario


El intelectual argentino Atilio Borón. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Bajo la premisa de que hacer es el mejor modo de decir, sesionó el panel "Retos de la izquierda en el actual escenario ante la ofensiva imperialista", con la presencia de destacados intelectuales y luchadores sociales como Atilio Borón y Nalú Faria.

Durante los debates, los participantes reiteraron la idea de que la izquierda y los sectores progresistas del mundo tienen una sola opción atemperados al contexto internacional: luchar para vencer la ofensiva imperial y neoliberal del gran capital transnacional y de su centro hegemónico, los Estados Unidos.
En este sentido, consideraron que el momento impone fortalecer los vínculos fraternales entre los pueblos que comparten raíces culturales e históricas comunes.
“La solidaridad mutua y el internacionalismo consecuentes deberán pautar nuestras acciones. Defender a Cuba y Venezuela es defender a todos nuestros pueblos”.
Frente a la cultura enajenante de la derecha imperial, hay que rescatar los valores autóctonos y liberadores de los pueblos y ante los intentos de dividir hay que responder “con las banderas bolivarianas y martianas de la unidad, y con las banderas integracionistas de Fidel y Chávez”.

Tomaron la palabra José Luis Centella, líder del Partido Comunista de España, Yasmin Bárbara Vázquez Ortiz, académica cubana, Nalú Faria, la coordinadora de la Marcha Mundial de Mujeres y el politólogo argentino Atilio Borón, entre otros.

Infografía: Dinella García/Cubadebate.
Sobre los retos de la izquierda Borón llamó a utilizar, y en especial, a coordinar las radios comunitarias, televisoras populares y emplear los dispositivos

móviles para dar a conocer la realidad que los monopolios mediáticos
esconden.

“Nunca nos van a dar acceso a los grandes medios, la lucha es dura
pero podemos ganar”, concluyó.


El panel Retos de la izquierda en el escenario actual ante la ofensiva imperialista sesionó esta mañana en el Palacio de Convenciones. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

La Colmenita inauguró el evento con sus cantos y versos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Yoerky Sánchez, miembro del Consejo de Estado, presidió el panel de Retos de la izquierda. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Más de 1000 delegados de movimientos sociales, partidos y figuras políticas. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Encuentro Antimperialista. Foto: Siempre con Cuba/ Twitter.

viernes, 14 de diciembre de 2018

EE.UU: Ruidos, maldad y temores de un imperio



Por Marco Velázquez Cristo

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El arribo de Donald Trump al poder marcó el inicio de un proceso de retroceso de las relaciones bilaterales entre Cuba y los EE.UU. del cual algunos responsabilizan en solitario al orate de la Casablanca, pero existen otros que lo han empujado a favorecerlo y son tan culpables y faltos de ética como él, entre ellos Marco Rubio principal cabeza visible de la mafia cubanoamericana en esta trama, así como algunos halcones que anidan en diferentes ramas del árbol del poder en ese país.

El conjunto de acciones que han llevado a los bajos niveles en que se encuentran los vínculos entre ambos países, aun cuando tienen objetivos bien definidos contra Cuba, forman parte de la ofensiva que EE.UU. apoyado por la derecha latinoamericana desarrolla contra los gobiernos de izquierda de la región. Cuba y Venezuela son objetivos priorizados de esa política hegemónica del imperio.

EE.UU. considera a nuestra América su traspatio. Tradicionalmente de acuerdo a esa filosofía de dominación y despojo ha invadido a sus países, desestabilizado gobiernos, propiciado golpes de estado, instaurado dictaduras, etc. Siempre lo ha inquietado la posible integración de nuestros pueblos pues comprenden que un escenario como ese les sería adverso a sus pretensiones imperiales. La evolución actual de los acontecimientos en la región señala que ese comportamiento no ha cambiado.

Un factor adicional que influye en la agresividad de la política estadunidense hacia la región es la actual coyuntura internacional donde Rusia y China ganan fuerza en el plano económico y militar y lo retan en diferentes áreas geográficas como el medio oriente y otras. Los vínculos de esos países con algunos del área principalmente con Cuba y Venezuela lo preocupan. Como amenazan al mundo creen que todo los amenaza.
Al no existir en Cuba las condiciones que propicien el surgimiento de una situación compleja que conduzca a la inestabilidad y a una posterior ingobernabilidad, decidieron intentar crearlas de manera progresiva mediante la articulación de acciones organizadas dentro de una operación a la que dieron inicio con el invento de los ataques acústicos.

Dichos “eventos” han transitado por las más inverosímiles teorías, ninguna de las cuales ha podido explicar lo inexplicable, pues lo que no ha pasado no puede tener respuesta.

Aferrados a ese argumento comenzaron a reducir su personal en La Habana, montaron un escenario mediático para culpar a Cuba de esos supuestos ataques, fingieron o hicieron fingir al FBI una investigación que saben no arribará a ningún resultado
.
Han utilizado el prestigio de instituciones científicas para intentar autentificar la mentira, presionándolas para que realicen publicaciones que favorezcan la matriz de opinión de que los “ataques” realmente ocurrieron y divulguen informes sobre los “estudios” realizados a las “víctimas” que contribuyan al fortalecimiento de esa versión.

En estos momentos varios sitios digitales andan en esos trajines, citando a científicos de la Universidad de Miami y Pittsburgh.

Los servicios secretos norteamericanos han jugado un papel fundamental en el desarrollo de esta operación, organizando y ejecutando la orientación de las “víctimas”, elaborando las principales “filtraciones” a la prensa, en la selección e influencia sobre especialistas e instituciones científicas a utilizar, así como en la coordinación y desarrollo de actividades conjuntas con otros servicios especiales para buscar apoyo y credibilidad involucrando en la trama a gobiernos y ciudadanos de otros países. En este último caso como se conoce Canadá fue el principal país elegido. Más adelante veremos la razón.

¿Por qué consideramos como su principal objetivo crear una situación de ingobernabilidad que conduzca al derrumbe de la Revolución

En un artículo anterior a raíz de informar el gobierno norteamericano que las visas de emigrantes para los cubanos se procesarían en su embajada en Colombia, publicamos un análisis que demostraba estas intenciones, en un artículo titulado, “EE.UU. Las malas intenciones de la vía Colombia”

En él expresamos: “Con la brusca disminución de la cantidad de visas para emigrantes y los obstáculos para obtenerlas que necesariamente surgirán, la intención es aumentar la presión interna de los que desean emigrar, a fin de crear situaciones desestabilizadoras que puedan llevar a un considerable incremento de las salidas ilegales hacia EE.UU, y desembocar en un éxodo masivo. Adicionalmente, Cuba, culpable del problema”.

Un artículo del The New York Times  publicado en ese entonces reforzaba esa opinión, al señalar: “Estados Unidos al interrumpir el flujo migratorio proveniente de la isla y reducir su personal en la embajada de La Habana, en respuesta a los misteriosos ataques podría desencadenar un nuevo aumento de la migración, particularmente si Cuba experimenta una recesión económica. (…) se corre el riesgo de otra migración masiva”.

Significábamos que la mención a una posible incidencia de una recesión económica en la evolución de los acontecimientos, estaba hecha sobre la base de que la advertencia de viajes a Cuba, la aparición de supuestos turistas afectados y el involucramiento de ciudadanos canadienses, país que se encuentra entre los principales emisores de turistas hacia Cuba, pudieran dañar una de nuestras fundamentales vías de ingreso de divisas que es el turismo.

Ahora, según informa el sitio oficial del Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS por sus siglas en inglés)  han decidido cerrar de manera permanente la oficina local que tenía dicho servicio en La Habana y transferir sus funciones  a la que poseen en México.

Resulta significativo que esta decisión se adopte en momentos en que un gobierno de izquierda asume el mando en esa nación centroamericana, en la cual se encuentran varios miles de migrantes de esa región, no pocos de los cuales acuden a las oficinas de la USCIS en busca de una vía que les permita el ingreso a EE.UU., país con el cual México comparte fronteras, esto último pudiera constituir un incentivo que direccione el flujo migratorio cubano hacia allí, al ver esta condición como una posibilidad de llegar más rápido a su destino luego de obtenida la visa.

Lo que aparenta ser una nueva opción es en realidad una maniobra diversionista dirigida a ocultar el infame objetivo de continuar complejizando los trámites migratorios de quienes deseen viajar a EE.UU. desde Cuba por cualquier razón, porque es evidente que no será fácil para los cubanos tramitar sus visas con rapidez en esa nación.

Lo anterior pudiera obligar a no pocos a regresar frustrados y económicamente vulnerables a Cuba y a otros a buscar vías de ingreso que pueden no ser siempre legales para intentar mantenerse en México con la consiguiente repercusión negativa en ambas sociedades.

Evaluando ese escenario no se puede descartar que, adicionalmente  se pretenda crear una situación compleja que dañe las relaciones entre México y Cuba.

En este contexto reaparecen las viejas y desgastadas imputaciones a Cuba por supuestas violaciones de los derechos humanos, lideradas por el Secretario de Estado del imperio Mike Pompeo.

Asimismo  un inusual incremento del número de artículos publicados por The New York Times sobre diversas situaciones internas de Cuba,  resulta de interés, considerando la tradicional utilización de la influencia y alcance de este medio por los que lo controlan para crear matrices de opinión y lanzar globos sondas para manipular y pulsar la opinión pública.

Cualesquiera que sean las intenciones del imperio la experiencia acumulada en más de cinco décadas de enfrentamiento a su hostilidad y perfidia le han posibilitado a Cuba conocer y poder predecir a su enemigo y como en otras ocasiones fracasaran en su intento de destruirnos

jueves, 26 de enero de 2012

La genialidad de Chávez.


Reflexiones del compañero Fidel

La genialidad de Chávez

El presidente Chávez presentó ante el Parlamento de Venezuela su informe sobre la actividad realizada en 2011 y el programa a ejecutar en el año actual

Después de cumplir rigurosamente las formalidades que demanda esa importante actividad, habló en la Asamblea a las autoridades oficiales del Estado, a los parlamentarios de todos los partidos, y a los simpatizantes y adversarios que el país reúne en su acto más solemne.

El líder bolivariano fue amable y respetuoso con todos los presentes como es habitual en él. Si alguno le solicitaba el uso de la palabra para alguna aclaración, le concedía de inmediato esa posibilidad.

Cuando una parlamentaria, que lo había saludado amablemente igual que otros adversarios, solicitó hablar, interrumpió su informe y le cedió la palabra, en un gesto de gran altura política. Llamó mi atención la dureza extrema con que el Presidente fue increpado con frases que pusieron a prueba su caballerosidad y sangre fría. Aquello constituía una incuestionable ofensa, aunque no fuese la intención de la parlamentaria. Sólo él fue capaz de responder con serenidad al insultante calificativo de “ladrón” que ella utilizó para juzgar la conducta del Presidente por las leyes y medidas adoptadas.

Después de cerciorarse sobre el término exacto empleado, respondió a la solicitud individual de un debate con una frase elegante y sosegada “Águila no caza moscas”, y sin añadir una palabra, prosiguió serenamente su exposición.

Fue una prueba insuperable de mente ágil y autocontrol. Otra mujer, de incuestionable estirpe humilde, con emotivas y profundas palabras expresó el asombro por lo que había visto e hizo estallar el aplauso de la inmensa mayoría allí presente, que por el estampido de los mismos, parecía proceder de todos los amigos y muchos de los adversarios del Presidente.

Más de nueve horas invirtió Chávez en su discurso de rendición de cuentas sin que disminuyera el interés suscitado por sus palabras y, tal vez debido al incidente, fue escuchado por incalculable número de personas. Para mí, que muchas veces abordé arduos problemas en extensos discursos haciendo siempre el máximo esfuerzo para que las ideas que deseaba trasmitir se comprendieran, no alcanzo a explicarme cómo aquel soldado de modesto origen era capaz de mantener con su mente ágil y su inigualable talento tal despliegue oratorio sin perder su voz ni disminuir su fuerza.

La política para mí es el combate amplio y resuelto de las ideas. La publicidad es tarea de los publicistas, que tal vez conocen las técnicas para hacer que los oyentes, espectadores y lectores hagan lo que se les dice. Si tal ciencia, arte o como le llamen, se empleara para el bien de los seres humanos, merecerían algún respeto; el mismo que merecen quienes enseñan a las personas el hábito de pensar.

En el escenario de Venezuela se libra hoy un gran combate. Los enemigos internos y externos de la revolución prefieren el caos, como afirma Chávez, antes que el desarrollo justo, ordenado y pacífico del país. Acostumbrado a analizar los hechos ocurridos durante más de medio siglo, y de observar cada vez con mayores elementos de juicio la azarosa historia de nuestro tiempo y el comportamiento humano, uno aprende casi a predecir el desarrollo futuro de los acontecimientos.

Promover una Revolución profunda no era tarea fácil en Venezuela, un país de gloriosa historia, pero inmensamente rico en recursos de vital necesidad para las potencias imperialistas que han trazado y aún trazan pautas en el mundo.

Líderes políticos al estilo de Rómulo Betancourt y Carlos Andrés Pérez, carecían de cualidades personales mínimas para realizar esa tarea. El primero era además, excesivamente vanidoso e hipócrita. Oportunidades tuvo de sobra para conocer la realidad venezolana. En su juventud había sido miembro del Buró Político del Partido Comunista de Costa Rica.

Conocía muy bien la historia de América Latina y el papel del imperialismo, los índices de pobreza y el saqueo despiadado de los recursos naturales del continente. No podía ignorar que en un país inmensamente rico como Venezuela, la mayoría del pueblo vivía en extrema pobreza. Los materiales fílmicos están en los archivos y constituyen pruebas irrebatibles de aquellas realidades.

Como tantas veces ha explicado Chávez, Venezuela durante más de medio siglo fue el mayor exportador de petróleo en el mundo; buques de guerra europeos y yankis a principios del siglo XX intervinieron para apoyar un gobierno ilegal y tiránico que entregó el país a los monopolios extranjeros. Es bien conocido que incalculables fondos salieron para engrosar el patrimonio de los monopolios y de la propia oligarquía venezolana.

A mí me basta recordar que cuando visité por primera vez a Venezuela, después del triunfo de la Revolución, para agradecer su simpatía y apoyo a nuestra lucha, el petróleo valía apenas dos dólares el barril.

Cuando viajé después para asistir a la toma de posesión de Chávez, el día que juró sobre la “moribunda Constitución” que sostenía Calderas, el petróleo valía 7 dólares el barril, a pesar de los 40 años transcurridos desde la primera visita y casi 30 desde que el “benemérito” Richard Nixon había declarado que el canje metálico del dólar dejaba de existir y Estados Unidos comenzó a comprar el mundo con papeles. Durante un siglo la nación fue suministradora de combustible barato a la economía del imperio y exportadora neta de capital a los países desarrollados y ricos.

¿Por qué predominaron durante más de un siglo estas repugnantes realidades?
Los oficiales de las Fuerzas Armadas de América Latina tenían sus escuelas privilegiadas en Estados Unidos, donde los campeones olímpicos de las democracias los educaban en cursos especiales destinados a preservar el orden imperialista y burgués. Los golpes de Estado serían bienvenidos siempre que estuvieran destinados a “defender las democracias”, preservar y garantizar tan repugnante orden, en alianza con las oligarquías; si los electores sabían o no leer y escribir, si tenían o no viviendas, empleo, servicios médicos y educación, eso carecía de importancia siempre que el sagrado derecho a la propiedad fuese sostenido. Chávez explica esas realidades magistralmente. Nadie conoce como él lo que ocurría en nuestros países.

Lo que era todavía peor, el carácter sofisticado de las armas, la complejidad en la explotación y el uso del armamento moderno que requiere años de aprendizaje, y la formación de especialistas altamente calificados, el precio casi inaccesible de las mismas para las economías débiles del continente, creaba un mecanismo superior de subordinación y dependencia.

El Gobierno de Estados Unidos a través de mecanismos que ni siquiera consultan a los gobiernos, traza pautas y determina políticas para los militares. Las técnicas más sofisticadas de torturas se trasmitían a los llamados cuerpos de seguridad para interrogar a los que se rebelaban contra el inmundo y repugnante sistema de hambre y explotación.

A pesar de eso, no pocos oficiales honestos, hastiados por tantas desvergüenzas, intentaron valientemente erradicar aquella bochornosa traición a la historia de nuestras luchas por la independencia.

En Argentina, Juan Domingo Perón, oficial del Ejército, fue capaz de diseñar una política independiente y de raíz obrera en su país. Un sangriento golpe militar lo derrocó, lo expulsó de su país, y lo mantuvo exiliado desde 1955 hasta 1973. Años más tarde, bajo la égida de los yankis, asaltaron de nuevo el poder, asesinaron, torturaron y desaparecieron a decenas de miles de argentinos, y no fueron siquiera capaces de defender el país en la guerra colonial contra Argentina que Inglaterra llevó a cabo con el apoyo cómplice de Estados Unidos y el esbirro Augusto Pinochet, con su cohorte de oficiales fascistas formados en la Escuela de las Américas.

En Santo Domingo, el Coronel Francisco Caamaño Deñó; en Perú, el General Velazco Alvarado; en Panamá, el General Omar Torrijos; y en otros países capitanes y oficiales que sacrificaron sus vidas anónimamente, fueron las antítesis de las conductas traidoras personificadas en Somoza, Trujillo, Stroessner y las sanguinarias tiranías de Uruguay, El Salvador y otros países de Centro y Sur América. Los militares revolucionarios no expresaban puntos de vista teóricamente elaborados en detalles, y nadie tenía derecho a exigírselos, porque no eran académicos educados en política, sino hombres con sentido del honor que amaban su país.

Sin embargo, hay que ver hasta donde son capaces de llegar por los senderos de la revolución hombres de tendencia honesta, que repudian la injusticia y el crimen.

Venezuela constituye un brillante ejemplo del rol teórico y práctico que los militares revolucionarios pueden desempeñar en la lucha por la independencia de nuestros pueblos, como ya lo hicieron hace dos siglos bajo la genial dirección de Simón Bolívar.

Chávez, un militar venezolano de humilde origen, irrumpe en la vida política de Venezuela inspirado en las ideas del libertador de América. Sobre Bolívar, fuente inagotable de inspiración, Martí escribió: “ganó batallas sublimes con soldados descalzos y medio desnudos […] jamás se peleó tanto, ni se peleó mejor, en el mundo por la libertad…”

“… de Bolívar ?dijo? se puede hablar con una montaña por tribuna […] o con un manojo de pueblos libres en el puño…”
“… lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy; porque Bolívar tiene que hacer en América todavía.”

Más de medio siglo después el insigne y laureado poeta Pablo Neruda escribió sobre Bolívar un poema que Chávez repite con frecuencia. En su estrofa final expresa:

“Yo conocí a Bolívar una mañana larga,
en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento,
Padre, le dije, eres o no eres o quién eres?
Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:
‘Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo’.”

Pero el líder bolivariano no se limita a la elaboración teórica. Sus medidas concretas no se hacen esperar. Los países caribeños de habla inglesa, a los que modernos y lujosos buques cruceros yankis le disputaban el derecho a recibir turistas en sus hoteles, restaurantes y centros de recreación, no pocas veces de propiedad extranjera pero que al menos generaban empleo, agradecerán siempre a Venezuela el combustible suministrado por ese país con facilidades especiales de pago, cuando el barril alcanzó precios que a veces superaban los 100 dólares.

El pequeño Estado de Nicaragua, patria de Sandino, “General de Hombres Libres”, donde la Agencia Central de Inteligencia a través de Luis Posada Carriles, después de ser rescatado de una prisión venezolana, organizó el intercambio de armas por drogas que costó miles de vidas y mutilados a ese heroico pueblo, también ha recibido el apoyo solidario de Venezuela. Son ejemplos sin precedentes en la historia de este hemisferio.

El ruinoso Acuerdo de Libre Comercio que los yankis pretenden imponer a la América Latina, como hizo con México, convertiría los países latinoamericanos y caribeños no solo en la región del mundo donde peor está distribuida la riqueza, que ya lo es, sino también en un gigantesco mercado donde hasta el maíz y otros alimentos que son fuentes históricas de proteína vegetal y animal serían desplazados por los cultivos subsidiados de Estados Unidos, como ya está ocurriendo en territorio mexicano.

Los automóviles de uso y otros bienes desplazan a los de la industria mexicana; tanto las ciudades como los campos pierden su capacidad de empleo, el comercio de drogas y armas crece, jóvenes casi adolescentes con apenas 14 ó 15 años, en número creciente, son convertidos en temibles delincuentes. Jamás se vio que ómnibus u otros vehículos repletos de personas, que incluso pagaron para ser transportados al otro lado de la frontera en busca de empleo, fuesen secuestrados y eliminados masivamente. Las cifras conocidas crecen de año en año. Más de 10 mil personas están perdiendo ya la vida cada año.

No es posible analizar la Revolución Bolivariana sin tomar en cuenta estas realidades.
Las fuerzas armadas, en tales circunstancias sociales, se ven forzadas a interminables y desgastadoras guerras.

Honduras no es un país industrializado, financiero o comercial, ni siquiera gran productor de drogas, sin embargo algunas de sus ciudades rompen el record de muertos por violencia a causa de las drogas. Allí se yergue en cambio el estandarte de una importante base de las fuerzas estratégicas del Comando Sur de Estados Unidos. Lo que allí ocurre y está ocurriendo ya en más de un país latinoamericano es el dantesco cuadro señalado, de los cuales algunos países, han comenzado a salir.

Entre ellos, y en primer lugar Venezuela, pero no solo porque posee cuantiosos recursos naturales, sino porque los rescató de la avaricia insaciable de las transnacionales extranjeras y ha desatado considerables fuerzas políticas y sociales capaces de alcanzar grandes logros. La Venezuela de hoy es otra muy distinta a la que conocí hace solo 12 años, y ya entonces me impresionó profundamente, al ver que como ave Fénix resurgía de sus históricas cenizas.

Aludiendo a la misteriosa computadora de Raúl Reyes, en manos de Estados Unidos y la CIA, a partir del ataque organizado y suministrado por ellos en pleno territorio ecuatoriano, que asesinó al sustituto de Marulanda y a varios jóvenes latinoamericanos desarmados, han lanzado la versión de que Chávez apoyaba la “organización narco-terrorista de las FARC”. Los verdaderos terroristas y narcotraficantes en Colombia han sido los paramilitares que le suministraban a los traficantes norteamericanos las drogas, que se venden en el mayor mercado de estupefacientes del mundo: Estados Unidos.

Nunca hablé con Marulanda, pero sí con escritores e intelectuales honrados que llegaron a conocerlo bien. Analicé sus pensamientos e historia. Era sin dudas un hombre valiente y revolucionario, lo cual no vacilo en afirmar. Expliqué que no coincidía con él en su concepción táctica.

A mi juicio, dos o tres mil hombres habrían sido más que suficientes para derrotar en el territorio de Colombia a un ejército regular convencional. Su error era concebir un ejército revolucionario armado con casi tantos soldados como el adversario. Eso era sumamente costoso y virtualmente imposible de manejar; se torna un imposible.

Hoy la tecnología ha cambiado muchos aspectos de la guerra; las formas de lucha también cambian. De hecho el enfrentamiento de las fuerzas convencionales, entre potencias que poseen el arma nuclear, se ha tornado imposible. No hay que poseer los conocimientos de Albert Einstein, Stephen Hawking y miles de otros científicos para comprenderlo.

Es un peligro latente y el resultado se conoce o se debiera conocer. Los seres pensantes podrían tardar millones de años en volver a poblar el planeta.

A pesar de todo, sostengo el deber de luchar, que es algo de por sí innato en el hombre, buscar soluciones que le permitan una existencia más razonada y digna.

Desde que conocí a Chávez, ya en la presidencia de Venezuela, desde la etapa final del gobierno de Pastrana, siempre lo vi interesado por la paz en Colombia, y facilitó las reuniones entre el gobierno y los revolucionarios colombianos que tuvieron por sede a Cuba, entiéndase bien, para un acuerdo verdadero de paz y no una rendición.

No recuerdo haber escuchado nunca a Chávez promover en Colombia otra cosa que no fuera la paz, ni tampoco mencionar a Raúl Reyes. Siempre abordábamos otros temas. Él aprecia particularmente a los colombianos; millones de ellos viven en Venezuela y todos se benefician con las medidas sociales adoptadas por la Revolución, y el pueblo de Colombia lo aprecia casi tanto como el de Venezuela.

Deseo expresar mi solidaridad y estima al General Henry Rangel Silva, Jefe del Comando Estratégico Operacional de las Fuerzas Armadas, y recién designado Ministro para la Defensa de la República Bolivariana. Tuve el honor de conocerlo cuando en meses ya distantes visitó a Chávez en Cuba. Pude apreciar en él un hombre inteligente y sano, capaz y a la vez modesto. Escuché su discurso sereno, valiente y claro, que inspiraba confianza.

Dirigió la organización del desfile militar más perfecto que he visto de una fuerza militar latinoamericana, que esperamos sirva de aliento y ejemplo a otros ejércitos hermanos.
Los yankis nada tienen que ver con ese desfile y no serían capaces de hacerlo mejor.

Es sumamente injusto criticar a Chávez por los recursos invertidos en las excelentes armas que allí se exhibieron. Estoy seguro de que jamás se utilizarán para agredir a un país hermano. Las armas, los recursos y los conocimientos deberán marchar por los senderos de la unidad para formar en América, como soñó El Libertador, “…la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza que por su libertad y gloria”.

Todo nos une más que a Europa o a los propios Estados Unidos, excepto la falta de independencia que nos han impuesto durante 200 años.




Fidel Castro Ruz
Enero 25 de 2012
8 y 32 p.m.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Esto es Cuba: Socialismo y los derechos humanos.


Por:
ENRIQUE UBIETA GÓMEZ

Hace unos días narraba en mi blog personal una vivencia simple y conmovedora. Eran cerca de las seis de la tarde. A doble paso, como suelo caminar, cruzaba la última esquina del Capitolio, frente a los restos del Teatro Campoamor —o Teatro Capitolio, como dice un letrero en su parte superior—, cuando vi a un hombre que yacía inconsciente en el suelo.

"Es un borracho", pensé, y me dispuse a seguir. Pero a su lado otro hombre, desaliñado, sucio, que quizás también regresaba como yo de su jornada laboral, repetía angustiado: "parece un ataque de hipoglicemia". Insistía tanto que me detuve y miré, sin ver, claro, porque de medicina no sé nada. "¿Usted lo conoce?". "No", me dijo, "pero parece un ataque de hipoglicemia, mira como respira". Otro transeúnte se detuvo y opinó que debíamos buscar un auto que lo llevara al hospital. Éramos ya tres.

Pero el cuarto en aparecer siguió de largo y todavía se atrevió a decir: "déjenlo, no es asunto de ustedes, si le pasa algo se van a complicar la vida". "Hay que ayudarlo", respondió decidido el tercero en llegar. Y el primero, el que nos detuvo con su letanía "hipoglicémica" gritó: "Oye, ¡esto no es Estados Unidos! ¡Esto es Cuba!". Entonces vimos llegar el carro. Los tres bloqueamos la calle, e hicimos señas.

Después lo cargamos entre todos, y el vigía, el salvador anónimo, se montó junto al posible enfermo en el asiento trasero. No sé y probablemente no sepa ya si estaba borracho, o enfermo, cualquiera que sea su enfermedad, pero aquel salvador cansado, sucio, que pasaría inadvertido en la multitud citadina, me recordó que vivimos en Cuba.

Esa es la anécdota. Unas horas más tarde aparecía en mi blog el comentario de un lector que encomiaba las bondades materiales del sistema de emergencias médicas del Primer Mundo, "que en Estados Unidos —decía—, suple la carencia de espíritu de los norteamericanos, descendientes de fríos europeos del Norte", y añadía una hipótesis: el acceso a la riqueza, "es en última instancia lo que vuelve a la gente egoísta: el no necesitarse los unos a los otros".

No creo, sin embargo, que la insolidaridad sea un resultado inevitable de la riqueza, ni que la procedencia geográfica de los humanos nos predetermine en la intensidad de nuestros sentimientos. Otro lector, nombrado Arnaldo Fernández, comentaba desde su experiencia personal: "he sido recogido con una crisis cardiaca por esos avanzados servicios de emergencia del Primer Mundo de los que aquí se hablan, y reconozco la eficiencia y profesionalidad de los equipos paramédicos.

Pero la cruel experiencia llega cuando esas mismas sofisticadas ambulancias te dejan en los hospitales, donde si no tienes dinero o no cuentas con seguro, estabilizan tu situación y te mandan de patitas a la calle.

A pesar de eso, solo les cuento que un infarto en el 2004 me dejó una deuda de 127 000 dólares, y la más reciente hospitalización de cinco días, donde solo se ocuparon de estabilizar mi presión, me dejó colgados otros 55 000 dólares. Y lo peor de esta historia: sin tratamiento, sin seguimiento, a expensas de una nueva crisis que puede llegar a quitarme la vida, solo por no tener un seguro que cubra los excesivos costos de la medicina primermundista".

Ningún equipo médico, por sofisticado que sea, puede sustituir la competencia moral y profesional, humana, del médico, ni el apoyo solidario de la ciudadanía. Recuerdo que fue la conductora del programa de CNN plus la que, en medio de un debate interminable en el que participaba, me interpuso la pregunta tramposa: "pero los seres humanos, ¿no somos los mismos en todas partes?".

No se refería, claro, a sentimientos universales, como el amor o el odio, sino a la manera de entender conceptos sociales, inevitablemente históricos, como el de libertad o el de derechos humanos. Hablábamos sin embargo de proyectos de vida esencialmente opuestos: los que sustentan al capitalismo y al socialismo.

Cito este ejemplo para explicar la sordera y la ceguera programáticas de las transnacionales de prensa (y de los políticos del sistema, rosados, verdes o azules) en torno a cualquier alternativa de organización social: el capitalismo no acepta la existencia de otras formas de vida, si no las puede subordinar; en esos casos, las considera simples manifestaciones (ilegales) de barbarie. La no aceptación es parte de su feroz instinto de conservación. En algunos países donde existe colaboración cubana, las asociaciones médicas locales la han declarado ilegal. ¿Por qué?

Los cubanos van a las zonas más apartadas y/o peligrosas, no cobran más que un estipendio mínimo, conviven con los pobladores más pobres y comparten sus condiciones de vida; son absolutamente subversivos. Lo que para cualquier observador imparcial y sobre todo, para los pobladores beneficiados, es un acto de solidaridad elemental, aparece como ruptura de la "legalidad" capitalista.

Vuelvo a la anécdota que narraba al inicio. Solo el socialismo acata y defiende los derechos humanos; el capitalismo, el gran ilusionista, hace creer a los ciudadanos que son libres, que están informados, que pueden hacerse ricos, que eligen un proyecto de gobierno cada cinco años, y los embauca. Solo el socialismo puede rescatar la dignidad individual de todos los ciudadanos en un proyecto de nación que no menoscabe la de una mayoría, por la de una avara minoría.

Los hombres y mujeres solidarios de la Patria, son sus ángeles guardianes. Que uno de los transeúntes de mi vivencia se negara a ofrecer ayuda, me inquieta. Pero aquel hombre simple, desaliñado, que voceaba la necesidad de la solidaridad ante un semejante caído, me devuelve la fe. El imperialismo nos bloquea, para impedir que accedamos a ciertas tecnologías, y el único recurso que nos queda —que es el mayor de los recursos—, es la solidaridad.

Arnaldo, el lector de mi blog que narraba su experiencia hospitalaria en los Estados Unidos, finalizaba así su comentario: "No cuestiono si la condición de potencia médica que se le adjudica a Cuba es válida o no por tener determinados servicios. Eso lo dejo a los tecnócratas, a los críticos y a los politólogos. Pero de lo que no tengo la menor duda, es que Cuba es una potencia de humanidad, de solidaridad y de amor al prójimo