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domingo, 8 de abril de 2018

Líneas de tranvías volverán a ser visibles en la urbe matancera


 
Los rieles empleados por los viejos tranvías ahora son visibles en la Plaza de La Vigía, en la ciudad de Matanzas, luego de levantar el asfalto y dejar al descubierto también el adoquinado. Foto: Roberto Jesús Hernández/ ACN

Las labores de reanimación del Centro Histórico de Matanzas, próxima a cumplir 325 años, han traído de vuelta las las viejas líneas de tranvía en la Plaza de La Vigía, tras décadas de permanecer bajo el asfalto.

Rescatar parte del encanto del antiguo medio de transporte, como un atractivo turístico añadido del Centro Histórico, Monumento Nacional, se inscribe entre las proyecciones de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Matanzas.

Según declaraciones concedidas a la ACN por Leonel Pérez Orozco, director de la Oficina, se construirá en el área una cafetería que reproducirá el diseño de los elegantes tranvías comunes en la urbe durante la década de 1920.

El Conservador aclaró que, aunque los tranvías no volverán a circular por la llamada Atenas de Cuba como antaño, al menos se podrá apreciar la belleza de su diseño “de época” en el espacio peatonalizado.

La primera línea tranviaria quedó inaugurada en esta ciudad en diciembre del año 1916, de su explotación se encargó la Compañía del Ferrocarril Eléctrico de Matanzas, se trataba de vehículos de acumuladores, no eran eficientes, recordó el también máster en ciencias.

Fue en 1920 cuando se sustituyeron aquellos carros que había que recargar constantemente por los nuevos modelos con trolley, entonces se convirtió Matanzas en la sexta ciudad de Cuba en tener servicio eléctrico de tranvías, explicó Leonel.

Este medio de transporte funcionó hasta 1953, cuando se retiró del servicio público, en agosto del propio año hizo su último recorrido el carro, el número cinco de la línea Versalles-Matanzas-Playa, relató Pérez Orozco.

Las guaguas ganaron la competencia a los tranvías, estos últimos fueron a parar a un depósito y luego se vendieron para diferentes usos, sobre todo a pescadores; todavía podía encontrarse alguno en la década de 1960, comentó el Conservador.

Un local para degustar alimentos con la forma de un tranvía podría añadirse a los encantos de la Plaza de La Vigía, donde se ubica lo más notorio de la arquitectura neoclásica local, como el teatro Sauto, y el Cuartel de Bomberos reconocido como el último edificio de ese estilo construido en Cuba.
Los rieles empleados por los viejos tranvías ahora son visibles en la Plaza de La Vigía, en la ciudad de Matanzas, luego de levantar el asfalto y dejar al descubierto también el adoquinado. Foto: Roberto Jesús Hernández/ ACN
La Plaza de La Vigía es uno de los espacios públicos donde resulta más evidente el alcance de los trabajos de reanimación motivados por el venidero aniversario 325 de la ciudad. Foto: Roberto Jesús Hernández/ ACN
(Con información de ACN)

lunes, 5 de marzo de 2018

Matanzas: Saqueo al patrimonio cultural


Nota de José Miguel: Soy de la opinión y otras veces lo he dicho que estas cosas suceden en Matanzas  porque no se está ejerciendo debidamente la autoridad por quien corresponda. El hecho de que nunca se pueda detener a ningún vándalo, es  sintoma de que no se cuidan debidamente los valores del patrimonio de la ciudad.



Esta obra monumental quedará delimitada con una cerca perimetral para evitar el vandalismo y la acción depredadoras de algunas personas. Foto: Tomada de Juventud Rebelde
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De nuevo le robaron la punta al asta de la bandera de bronce del conjunto escultórico Parque de La Libertad. No es la primera vez que la sustraen, y aunque la idearon con roscas ninguna de las más atinadas y modernas variantes para proteger dicho ornamento ha impedido que lo saqueen impunemente con frecuencia.

Lo que sucede ahí verdaderamente ya no tiene nombre. La idea de delimitar ese hermoso y llamativo sitio público se había postergado, pero las circunstancias de la dolorosa cotidianidad han inclinado la balanza hacia la controversial demarcación del área.

Un trabajador de Servicios Comunales ilustraba a Juventud Rebelde hace unos días que los niños se trepan y se sientan encima de la escultura de la mujer que rompe las cadenas. Agregó que han puesto a personas para cuidar, y que la PNR ayuda, pero aún así siguen los maltratos.
«Esas son las medallas de latón que nos ganamos cada mañana al levantarnos, cuando apreciamos con tristeza que a la mujer de la estatua de La Libertad la embadurnaron con algún líquido o le pusieron cualquier objeto encima».
Al igual que lo que sucede en el Parque de la Libertad, causa también dolor la pérdida y profanación de tarjas y obras monumentales en la misma Matanzas, una ciudad que ya se alista para cumplir 325 años.
El trabajo de JR propone sondear, desde la Atenas de Cuba, las interioridades de un fenómeno de saqueo y depredación a nuestro patrimonio que, en mayor o menor medida, se manifiesta a lo largo y ancho de toda la Isla.

Ponerle cerca al irrespeto


Otra vez se han llevado la punta del asta de la bandera del conjunto escultórico Parque de la Libertad. Foto: Tomada de Juventud Rebelde.

Muchos se preguntan si se trata de una sabia o desesperada decisión, pero lo cierto es que ya se ha dispuesto poner una cerca perimetral en el conjunto escultórico Parque de la Libertad, para evitar que, como sucede ahora, los niños sigan jugando por todos lados, se suban encima de la escultura de la mujer que representa a la libertad, coman allí, lo embarren todo alrededor y deterioren las áreas verdes del sitio.

“Si antes no se había adoptado esta medida era porque atentaba contra el proyecto original, el ornato y el raciocinio de las personas. Se pensaba que llegaría el momento en que la ciudadanía comprendería la importancia de preservar estas construcciones monumentarias”, explica Bielka Cantillo González, directora del Centro Provincial de Patrimonio Cultural (CPPC).

Sin embargo, el pastor no pudo solo con la melodía de su flauta y finalmente la opción ha sido circunscribir el área de valor y dejar alguna puerta para colocar ofrendas florales, como hacen los recién casados o se realiza en determinadas fechas históricas.

Se espera terminar la cerca para mayo y costará alrededor de 5 mil CUC, dice la directiva. Pero muchas personas honestas desearíamos solucionar, de una vez y por todas, este constante agravio.
Tanto el CPPC como la Oficina del Conservador de la Ciudad apuestan por la cerca perimetral, tal como se hizo recientemente aquí también con la escultura al soldado desconocido frente a la Plaza de la Vigía, igualmente irrespetados sus asientos, convertida en urinario público y en sitio para ingerir comidas ligeras.

Cantillo González da como posibilidad que, si las personas actúan de manera cuidadosa, diferente a lo que están haciendo ahora, la decisión de limitar el acceso puede ser reversible.

No sería efectiva ni duradera ninguna restauración si no se pone una cerca limítrofe, opina Gilberto Martínez Orgallez, restaurador de la empresa Atrios, del Ministerio de Cultura, pues la función de los procesos de restauración y conservación es atenuar y mitigar la acción del tiempo, el clima agreste, pero contra la acción del hombre no se ha podido, y en este caso ha sido fuerte.

Como mismo han proliferado en nuestra ciudad las rejas en las fachadas, ventanas y puertas de las viviendas, y las cercas perimetrales cada vez más altas, no nos asombremos si en el futuro llegamos a tener otros obeliscos, monumentos y esculturas también cercados para que no sean mancillados por personas inescrupulosas. Al menos aquí en Matanzas lo que está ocurriendo es bien complejo.

Cuando la cultura se resiente

Al parque de Los chivos, en el costado de la vetusta Plaza de la Vigía, le falta desde hace tiempo una tarja de bronce con los 30 nombres de las ilustres familias canarias que fundaron la urbe. Su destino, nadie lo sabe; quizá fue a parar a manos de algún «coleccionista», pero todo indica que debe haber sido derretida para conformar artículos de bronce.

«Un buen día desapareció y hasta el sol de hoy no ha aparecido», nos dice Wendy Pérez, arquitecta y especialista del CPPC.

No es nada nuevo que desaparezca o sea dañada una placa o tarja de un parque, una pared de la fachada de una vivienda e institución estatal aquí en Matanzas. En la mayoría de los casos son sustraídas con fines de lucro, para fundir elementos utilitarios.

Si bien no se trata de un caos, tampoco podemos afirmar que son esporádicas ni que se han respetado en toda su dimensión cultural, patrimonial e histórica, muchas de las construcciones conmemorativas o monumentos. Cada vez que toma un rumbo torcido una tarja, placa u otro tipo de construcción conmemorativa o monumento, la cultura se resiente en lo más hondo, porque ese es el homenaje citadino, diario, a nuestros precursores y a los hechos venerados.

De acuerdo con la especialista del CPPC, «las de mármol sufren menos las consecuencias de los robos, pero si se las tratan de llevar también se dañan y acaban casi siempre fragmentadas». Un ejemplo de ello es la tarja a la memoria de Henry Reeve, El Inglesito, en un estado deplorable, dividida en varios pedazos, pero que, por suerte, pudo ser rescatada y ahora se protege en el almacén del Museo Provincial como parte de sus fondos.

Una vez desapareció la tarja que rinde homenaje a Martín Dihigo que se hallaba en la Calzada que lleva su nombre, y que brinda acceso al estadio Victoria de Girón. Y hubo que reponerla con otra similar.
El licenciado en Derecho Alfredo Santana Alonso, historiador de béisbol, cuenta que esta fue una historia simpática, pero triste a la vez: «Al desaparecer la de 1989, para la cual se había hecho una colecta entre familiares y amigos de Dihigo y miembros de la peña deportiva de Matanzas, con el fin de sufragar los gastos de la compra del bronce y su posterior fundición, tuvimos entonces que mandar a fundir otra tarja. Y justamente el día de la “segunda inauguración”, el jardinero de las áreas verdes del estadio se acercó y nos dijo: “Compañeros, ustedes se han vuelto locos”. Y nos preguntó por qué estábamos poniendo una tarja parecida a la que estaba botada a pocos metros en un arrozal.
«Estaba tirada en una siembra de arroz cercana, tapada por el fango. La sacamos con mucho trabajo porque pesa más de 80 libras y la llevamos entonces para el museo. Yo denuncié personalmente aquel hecho, pero más allá de la denuncia, es doloroso ver cómo hay personas que destruyen sin compasión el bien público», concluye Santana Alonso.

Otra tarja que hubo que restablecer fue la ubicada en la casa natal del Poeta de la Bandera, Bonifacio Byrne y Puñales. Felizmente, después apareció, y como ya estaba duplicada una se conserva en el Museo Provincial Palacio de Junco, y la otra está en la fachada de la vivienda del patriota.

Es bueno reponer, pero es más importante respetar y cuidar, destaca Mayra Hernández De León, directora de la Oficina Provincial de Monumentos y Sitios Históricos. La especialista asegura que para saber con exactitud la situación actual de lo que se ha perdido, haría falta un minucioso trabajo de campo.

Por su parte, Guillermo Díaz Delgado, director provincial de Servicios Comunales, admite que no existe una cultura de atención integral ni de cuidado a los lugares que atesoran parte de la memoria cultural e histórica del territorio.
«No hay mucho entendimiento ni apoyo. La población pudiera colaborar mucho más para evitar los maltratos y no lo hace. Los monumentos y tarjas son ensuciados, les ponen cosas encima, a veces hasta son pintados. Ya nadie nunca ve nada, nadie nunca sabe nada»
Explica que son más frecuentes las afectaciones en los parques que en las tarjas y monumentos que tienen que atender los propietarios del lugar donde se encuentran enclavados. El Director de Servicios Comunales en la provincia insiste en que si no son autorizados, ellos no actúan en la limpieza de tarjas y monumentos, pues su entidad solo brinda el mantenimiento a las áreas verdes y el cuidado general a las áreas.

Leonel Pérez Orozco, director de la Oficina del Conservador de la ciudad, expone que Matanzas, además de su patrimonio tangible, que se expresa en su arquitectura y sus monumentos, posee una gran cantidad de señalética, como placas de bronce y mármol en diferentes espacios, que fueron edificios públicos importantes donde funcionaron instituciones centrales de la ciudad, o vivieron en ellas personalidades del arte, la cultura, las ciencias o la política.
«Hoy las placas y monumentos se conservan en varios lugares, pero desgraciadamente una gran cantidad ha desaparecido, no solo por vandalismo, sino también por el desconocimiento de las personas que intervienen constructivamente las fachadas y no las restituyen».
Hacen falta acciones integrales, mancomunadas, que permitan ponerle coto a la indisciplina ciudadana, y que ayuden a devolverles vitalidad a muchos de esos sitios con valor patrimonial que han sido afectados. Con vistas al nuevo cumpleaños de la urbe yumurina, hay buenos augurios.
Matanzas 325

En el contexto de las acciones y actividades de celebración por el aniversario 325 de la fundación de la ciudad de Matanzas, se ha trazado un plan de mantenimiento de varias construcciones conmemorativas, en coordinación con empresas y organismos del territorio, y con el apoyo y la voluntad del Partido y el Gobierno en la provincia.

«La tarja de las 30 familias canarias que fundaron la urbe será restituida con la fundición de otra», comenta Pérez Orozco. Pero especifica que no será en su lugar original, sino en la pared sur de la torre de la catedral, junto al escudo de fundación de la urbe, una réplica del acta fundacional y el nombre de la ciudad».

Dijo que en la calle Medio se pondrá una tarja que desapareció hace muchos años, y que anunciaba la venta de las máquinas de vapor en 1862, en la ferretería La Vigía. «Esta placa ya la estamos diseñando exactamente como era la original, usando fotos de la época».

Arlet Belismelis García, historiadora del Centro Provincial de Patrimonio Cultural, relata que tras el paso del huracán Irma el obelisco dedicado al último desembarco mambí, ubicado en la antigua carretera Matanzas-Varadero, fue destruido completamente, y el del mártir Julián Alemán sufrió daños.

Comenta que las tarjas fueron salvadas, pero el obelisco no se volverá a concebir tan cerca del mar para evitar perjuicios por las penetraciones.

Belismelis García explica que en el municipio de Matanzas, de las 225 construcciones conmemorativas y monumentos existentes, 193 tienen un estado técnico catalogado de bueno, 27 de regular y siete de mal. Se llevó a cabo la conservación y restauración de 60 construcciones conmemorativas, como tarjas, bustos y esculturas ubicadas en los parques de la ciudad.
La provincia matancera cuenta en total con 822 construcciones conmemorativas; de estas 706 están bien conservadas, 101 están consideradas de regular y 15 están en mal estado, precisó la especialista.

Es válido destacar, en función de la preservación, la labor de la sala de epigrafía del museo provincial Palacio de Junco, donde se muestran piezas que son el reflejo del desenvolvimiento económico de la ciudad, y que comenzó a formarse a partir de los fondos del primer museo histórico de Matanzas.

En la sala de epigrafía del museo Palacio de Junco se tienen a buen resguardo varias tarjas. Foto: Tomada de Juventud Rebelde.

De acuerdo con el escritor e investigador Daneris Fernández Fonseca, hace ya un tiempo en la secundaria básica urbana Ramón Mathieu la bibliotecaria protegió una tarja de cuando ese centro se dedicaba a otro tipo de enseñanza.
«Esa obra tenemos que ir a buscarla para llevarla para la sala del museo, al igual que otra que un trabajador de la antigua fábrica de cola de la ciudad nos llamó para que alguien fuera a recogerla porque fue retirada de las paredes de ese recinto».
En el museo provincial Palacio de Junco se atesora una gran cantidad de placas con nombres de calles, números de casas, carteles en mármoles, tarjas y una lápida.
Narra Pérez Orozco que «afortunadamente se salvó la tarja de bronce que identificaba el lugar donde pintaba aquí Fidelio Ponce de León, ubicada en una casa de la calle Las Mercedes. El dueño la retiró para reformar su fachada y se vendió a Materia Prima, pero fue recobrada por un colaborador de la cultura.
«Como esta, y muchas otras que se encuentran en la sala de epigrafía del museo Palacio de Junco, quisiéramos restituirlas a sus espacios públicos originales, de donde nunca debieron ser trasladadas», dice entusiasmado Pérez Orozco.

Por suerte, para el próximo aniversario de la Atenas de Cuba recibirán mantenimiento esas obras y volveremos a reverenciar en sus sitios de origen a varias de las tarjas o placas correspondientes a edificaciones, personalidades o hechos que fueron célebres en su época.

Pero más allá del esfuerzo gubernamental que se tiene en Matanzas por rescatar sitios patrimoniales heridos o maltrechos, urge un llamado de atención a la ciudadanía. Estamos ante un tema que pone en entredicho nuestra civilidad, nuestros valores, nuestros sostenes épicos

. Hay que educar, pero al mismo tiempo ser más implacables en la exigencia de lo que merece respeto a todos los niveles de la sociedad. A nuestro patrimonio hay que aprender a distinguirlo y salvaguardarlo. Hay que quererlo por lo que encarna y representa para el presente y el futuro de cada lugar de Cuba.

Una obra especial

El conjunto escultórico Parque de La Libertad fue inaugurado el 24 de febrero de 1909, con las palabras del doctor Ramón Miranda, quien fuera amigo de Martí, con versos del poeta Bonifacio Byrne, y con las notas del Himno Nacional, ejecutadas por el eminente violinista matancero José White.

Fue el escultor italiano Salvatore Buemi (1860-1916) quien logró esculpir un rostro casi idéntico a la figura de Martí, en una escultura que muestra un anillo en la mano izquierda con la impresión a relieve de la palabra Cuba.

En La Libertad, como se conoce a la escultura de la mujer, Buemi usó el rostro de su esposa y el resto del cuerpo es de dos jóvenes italianas. No es una escultura posada, sino en pleno movimiento, que simboliza la ruptura, con nuestras propias manos, de las cadenas que subyugaban al pueblo cubano.

Las tonalidades de la falta de rigor, publicado en JR el 5 de diciembre de 2013, denunciaba una inadecuada restauración que la deterioró gravemente. Tres meses después se retomó el tema con el reportaje Las tonalidades del rigor, en el que se recreaba la magnífica labor de restauración desarrollada.

¿Qué es la epigrafía?

La epigrafía es la ciencia cuyo objetivo es conocer e interpretar las inscripciones, las letras o signos de la escritura, grabados sobre una superficie que pudiera ser de piedra, granito, mármol, pórfido, jaspe, marfil, hierro, bronce, plomo, cobre

Permite saber sobre hechos históricos, leyes, costumbres, ideas, ceremonias, necrologías, prácticas religiosas, pueblos, civilizaciones, reglamentos, organizaciones…

Entre los tipos de epigrafía se destacan las jurídicas o legales (contienen leyes, edictos, decretos o epístolas oficiales); las públicas o monumentales (se graban en construcciones de carácter público y oficial, por ejemplo edificios, arcos de triunfo, puentes y templos, y se recoge con frecuencia el nombre de sus autores o el motivo y fecha de su construcción); históricas (generalmente conmemoran hechos importantes, como los fastos); inscripciones religiosas (se ofrecen y dedican a las divinidades paganas, o a Dios y los santos cristianos; honoríficas (dedicadas a honrar la memoria de un personaje distinguido); sepulcrales (son epitafios que recuerdan la muerte y señalan el lugar de entierro de alguien); edilicias (en edificios públicos o de utilidad pública); y las menores (sobre objetos de uso común como cerámica, vidrio y marfil).

(Tomado de Juventud Rebelde)

lunes, 12 de junio de 2017

Propondrán Museo Farmacéutico de Matanzas a Patrimonio de Humanidad



Farmacia Triolet o Botica Francesa, actualmente Museo Farmacéutico de Matanzas. Foto: Archivo.
Farmacia Triolet o Botica Francesa, actualmente Museo Farmacéutico de Matanzas. Foto: Archivo
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La directora del Museo Farmacéutico de Matanzas, Marcia Brito, aseguró que concluyeron el expediente para proponer a la Unesco que esa institución posee suficientes atributos para que, al menos, su fondo documental aspire a Patrimonio Mundial.

“Más aún puesto que se trata de la única farmacia francesa de finales del siglo XIX conservada en el mundo, y con la condición de sitio Monumento Nacional”, destacó Brito a la radio local.
La Botica Francesa, llamada así en sus inicios, fue fundada el 1 de enero de 1882, en la antigua plaza de Armas, actual parque de La Libertad de esta urbe, a 100 kilómetros al este de La Habana, por los doctores en Farmacia Juan Fermín Figueroa y Ernesto Triolet.

Exponente de la arquitectura neoclásica de fines del siglo XIX en esta villa, funcionó como establecimiento de medicamentos hasta 1963 y al siguiente año pasó a su actual función, única sala con estas características en el continente.

Joya valiosa para los matanceros, posee sus lauros posee los de Patrimonio cubano en el 2007, y Premio Nacional de Conservación en el 2008 y finalizó la digitalización de sus 55 volúmenes de fórmulas de medicina tradicional y natural.

“Se trata de poco más de un millón y medio de recetas de productos de la farmacopea española, francesa, norteamericana y de la cubana que reposan en gruesos volúmenes que atesoramos”, acotó Brito
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“Pero tenemos más, puesto que conservamos los libros de recetas de la farmacia anterior a la que fundara Triolet en 1882, también de su red de boticas en (las ciudades) Cárdenas (occidente) y de sus inicios en Sagua la Grande (centro)”, añadió.

A juicio de la experta, “es un tesoro increíble que debemos poner al servicio de la humanidad”.
“Los libros de asentamiento de fórmulas y en muy buen estado de conservación, reflejan día a día el desarrollo de las ciencias farmacéuticas en casi un siglo, y no sólo referida a Cuba”, enfatizó. Brito explicó a la fuente que como los fundadores de esta botica estudiaron en Madrid, París y los Estados Unidos, se incorporan compuestos de lo más novedoso y en boga por esos tiempos.

“Es una fuente para estudiar las enfermedades, su evolución y cómo se iban atemperando los medicamentos a las características de la población. Y afortunadamente ya se encuentra digitalizada, es decir, lista para consulta”, destacó.

Según Brito, en ese inmueble nace la botica cubana, y es un arsenal de documentación que permanece a la espera de revelar sus valores en materia de información científica, técnica y farmacológica, como también histórica.

“Hay información desde 1873 hasta 1964”, amplió la especialista.

Durante sus años como droguería fueron preparadas más de 150 fórmulas, entre ellas, jarabes, tinturas, pomadas, esencias, elixires, ungüentos y píldoras, acorde con el archivo del centro.
El Museo muestra frascos de porcelana policromada, utencilios farmacéuticos, produstos elaborados en el lugar o importados de Europa, en su mayoría sacados de plantas medicinales, recetas médicas y muchos otros artículos e instrumentos de la época. Foto: Cuba Tech Travel.
El Museo muestra frascos de porcelana policromada, utensilios farmacéuticos, productos elaborados en el lugar o importados de Europa. Foto: Cuba Tech Travel.
Exposición de los envases originales en el Museo Farmacéutico de Matanzas. Foto: Matanzas City.
Exposición de los envases originales en el Museo Farmacéutico de Matanzas. Foto: Matanzas City.
El Museo muestra frascos de porcelana policromada, utencilios farmacéuticos, produstos elaborados en el lugar o importados de Europa, en su mayoría sacados de plantas medicinales, recetas médicas y muchos otros artículos e instrumentos de la época. Foto: Cuba Tech Travel.
Utensilios farmacéuticos de la época. Foto: Cuba Tech Travel.


(Con información de Prensa Latina)

sábado, 7 de enero de 2017

Lo dijo Eusebio Leal: ¿ Por qué Cienfuegos SI y Matanzas NO ?


Biblioteca Provincial · "Gener y del Monte", en estado deplorable actualmente cerrada.








Por: José Miguel Vázquez.

La gustada sección " CUBA DICE" del Noticiero Nacional de la Televisión, trató anoche en esta emisión estelar un tema ya tratado anteriormente, pero no agotado porque aún no ha tenido solución: La situación del mal estado de los edificios patrimoniales.

En este sentido los periodistas abordaron la difícil situación que presentan edificios emblemáticos de la ciudad de la Habana, y de otras ciudades del país entre ella nuestra querida Matanzas.

Se puso el ejemplo de lo mucho que han hecho en otras provincias por el rescate de su patrimonio, y se pusieron los buenos ejemplos de Santiago de Cuba, Camaguey, Sancti Spiritus y Cienfuegos.

Cualquiera que viaje a estas capitales de provincias puede apreciar a ojos vistas las maravrllosas realizaciones que se han acometido en la preservación de los edificios patrimoniales de gran valor arquitectónico.

Sin embargo en cuanto a los ejemplos negativos además de algunos lugares de la ciudad de la Habana, también aparece  Matanzas, que desde hace décadas ha visto languidecer sus edificios patrimoniales de forma sistemática, sin que nadie haya hecho algo por rescatarlos.

En una entrevista realizada al historiador de la Habana Dr Eusebio Leal Spengler, éste en su propia voz puso ejemplo negativo de La Atenas de Cuba cuando dijo textualmente: " ---en materia de restauración ¿ Por qué Cienfuegos si y Matanzas no ?.

Es la dura y desagradable verdad,, desde hace mucho tiempo los matanceros son testigos de como se van perdiendo importantes edificaciones patrimoniales de la ciudad.

Es verdad que con vistas al Aniversario 325 de la ciudad de Matanzas, el gobierno Provincial ha emprendido un ambicioso plan de restauración del patrimonio, pero es tanto el deterioro,  y se requieren tantos recursos para lograrlo, que no pocos ven con escepticismo su materialización.

Está el fantasma de " la Sala White" que tuvo que ver pasar 16 años para su total restauración, y el Sauto que aunque ya se habla de su pronta rapertura, lleva varios años cerrado.

¿ Cuál es la verdadera causa por la que en Matanzas no se haya hecho lo que en otras provincias,?   Esto solo debe responderlo el nivel central del país a través de una minuciosa e histórica investigación.

Mientas, los matanceros no perdemos las esperanzas de que esta triste situación se revierta, y que en algunos años pueda rescatarse su arquitectura patrimonial .

lunes, 26 de diciembre de 2016

Eusebio Leal Spengler: La novia de Martí y Fidel es Cuba (+ Video)



Mesa Redonda; Eusebio Leal; Cuba.
Entrevista a Eusebio Leal realizada por el periodista Randy Alonso para la Mesa Redonda. Foto: Roberto Garaycoa

Transcripción entrevista a Eusebio Leal Spengler en la Mesa Redonda

Randy: Muy buenas tardes estimados televidentes y radioyentes. De mi interlocutor de esta tarde escribió en una misiva Fina García Marruz: “En su sacrificio humilde, en la entrega tenaz de sus horas, en la vehemencia prometeica con que ama a La Habana, Eusebio Leal— como en otras tantas cosas—, es donde está su huella. Cuando lo olviden los hombres, todavía lo recordarán las piedras”.
Los hombres lo siguen amando, las piedras están ahí para contar esa historia, pero nuestra última Mesa de viernes del 2016, viernes que hemos dedicado a hablar de valores, de la historia de nuestros héroes y también de historias de vida de esos héroes cotidianos del trabajo que tenemos en nuestro país, queremos dedicársela a Eusebio Leal, para que hable un poco de todo eso, de historia, de historias de vida, también del presente y del futuro, de los valores que necesita defender este país.
Gracias Eusebio por concedernos esa deferencia y también por recibirnos acá, en su patio, en La Habana Vieja, en esta antigua Lonja del Comercio, hoy sede de Habana Radio y de la Dirección de Comunicación de la Oficina del Historiador. Le doy las gracias, lo invito a que nos acompañe usted con su verbo durante esta casi hora de programa, y a nuestros televidentes a que estén esta tarde para conversar con Eusebio Leal.

Eusebio Leal: Muchas gracias.

Randy: Conversar con Eusebio Leal implica sobre todo comenzar hablando de la Habana Vieja, de sus pasiones, de La Habana toda, en definitiva, que está en su alma.

La restauración de la Habana Vieja usted dijo alguna vez que es un capítulo de la Revolución Cubana. Cincuenta años o más de trabajo para esta ciudad, más de 20 después de aquel decreto de Fidel diciendo cómo acometer esta restauración de la Habana Vieja. ¿En qué momento estamos de ese capítulo de la Revolución que es la preservación de La Habana Vieja? ¿Cómo ha avanzado en este 2016 esa preservación del patrimonio de Cuba que es este lugar?

Eusebio Leal: Pienso que avanzó en lo visible y en lo que por lo general no apreciamos porque está lejos del contacto cotidiano, de nuestra presencia. Se restauraron obras muy valiosas, algunas de ellas están todavía en proceso de restauración. Creo que el ejemplo más elocuente es el Capitolio Nacional, una obra muy complicada donde ahora estamos enfrascados en la cúpula, que es como su corona. Lo que nos parece pequeño desde abajo, arriba es muy alto. Los riesgos del trabajo y la osadía de los trabajadores a esa altura cuando hay viento, cuando hay sol, es realmente muy fuerte y se viene ya dominando ese capítulo de la linterna, con las lámparas y la cúpula.

Posteriormente, otro equipo de trabajo joven, formado por graduados de la Escuela Taller Gaspar Melchor de Jovellanos, enfrenta los desafíos del techo del gran Salón de los Pasos Perdidos. Tengamos presente que ese techo está pintado o retocado con hojas de láminas de oro de 24 quilates; entonces hay que limpiar cuidadosamente todos esos metales y llegar al interior de la cúpula desde el gran salón. Al mismo tiempo, en la base de la sala y al pie de la gran estatua de la República, se ubica la cripta donde estará la lámpara votiva al soldado mambí desconocido. En estos días se trabaja fuertemente para terminar el 2 de diciembre toda esta parte de la cripta, que es como el fundamento del esfuerzo por la creación de una nación. Es una obra muy bella y ya podemos decir que la Asamblea Nacional tiene como sede institucional al Capitolio.

Randy: Desde hace ya casi un mes.

Eusebio Leal: Es muy importante esta reubicación pues le devuelve el contenido al conteniente. Otro paso inmediato será la apertura de la biblioteca, de los grandes salones de protocolo y estancia. Otras obras de gran importancia se han hecho abajo, en lo que podríamos llamar la plataforma de la ciudad antigua. Ahí se trabaja calladamente en la digitalización de una documentación enorme, que forma parte del archivo de la Ciudad de La Habana, una ciudad capital que tiene un archivo que no solamente se refiere a su propia historia, sino a la historia de los forasteros que han habitado aquí. Es uno de los yacimientos documentales más importantes. Para eso, a lo largo de cada año se hacen adquisiciones valiosas.

También se trabajan y concluyen obras muy importantes en el Centro de Interpretación de las Relaciones Europa-América, Cuba-Europa, que es el otrora Palacio del Segundo Cabo. Es un edificio muy bello, posee dentro magníficas instalaciones para el fomento del conocimiento, utilizando las tecnologías 3D y 4D. Tiene bibliotecas digitales estupendas.

Se trabaja y casi está concluido, en el antiguo Palacio del Marqués de Arcos, en la Plaza de la Catedral, también dotado de una alta tecnología para el trabajo de los jóvenes poetas, artistas, creadores; un centro de información avanzado cuyos equipamientos han sido donados por el gobierno de Japón y resultan ser muy novedosos dentro de la docencia cultural en nuestro país.

Y nos empleamos a diario en un trabajo invisible que es el de los restauradores quienes van lentamente poniendo en valor pinturas, documentos, libros, textiles… y que forman un yacimiento creciente sobre el cual se levantan los valores de una nación y un pueblo, pues son en definitiva sus símbolos.

Hay trabajos que se han concluido en la Avenida del Puerto, se sigue avanzando en esa dirección.

Randy: Ha cambiado totalmente la Avenida del Puerto, el Prado también creo que tiene otra dimensión.

Eusebio Leal:
Desde el Castillo de la Punta, hasta el Embarcadero de Regla; desde la Punta hasta la Casa de las Tejas Verdes; en la línea del Prado, los grandes hoteles que se levantan sobre la base de los estudios realizados por el Plan Maestro, las aprobaciones de la Comisión de Monumentos, el respeto de las alturas, el respeto aún a muros que es lo que se ha conservado de algunos edificios perdidos y que yo diría que románticamente se preservaron esos muros cuando algunos decían “¿por qué no demolemos esa basura, eso no tiene ya ningún sentido?”. Creo que hay que tener mucho cuidado siempre; para demoler y para derribar hay hachas y mandarrias, y para construir faltan manos. Hace falta multiplicar las segundas y disminuir las primeras.

Randy: Eso me lleva a otra pregunta, porque este año que estamos terminando ha sido difícil en lo económico, en lo social; ha sido un año difícil también para usted en lo personal ¿Cómo hacer esta obra tan monumental en medio de tantas dificultades? ¿Cómo enfrentarse también a la pérdida de identidad?

Eusebio Leal: En el combate fiero de Naranjo, en Camagüey – fueron cuatro acciones militares las llevadas a cabo por Máximo Gómez entre Las Tunas, un poquito más allá del Jobabo, en Palo Seco y después en tierra de Camagüey, – hieren a un joven oficial cubano, le dan un balazo en la pierna. Cuando lo llevaron allí al vivac donde estaban los médicos trabajando en las condiciones en que se podía en medio de una campaña heroica como aquella, el médico estaba ya con los instrumentos en la mano y al lado él se percató, herido y adolorido, de que estaban los serruchos. El médico le preguntó con frialdad: ¿cómo quiere que le deje la pierna, encogida o estirada? Y le respondió fríamente: “como me sirva para montar a caballo”.

En relación con lo primero que me dijiste la respuesta es esa: como me sirva para montar a caballo. Salí para montar a caballo y fue muy difícil montarlo en los primeros meses de este año; pero creo que todo mi pensamiento ha estado puesto en la obra, porque la obra llenó una parte tan grande mi vida que no sé si algún día me arrepentiré lo suficiente de haber olvidado otras. Pero esta, que fue como la vocación, ocupó el centro.

Y volví rodeado, claro está, porque nadie hace obras solo. Vine rodeado, porque el poeta necesita una musa, el pintor una visión y a los que no han visto o ya no ven pero vieron alguna vez, les queda una luz por dentro. Mi fuente de inspiración motivó a otros compañeros, a otros colaboradores, y regresé con ellos. Hemos recomenzado o continuado la labor en pro de restaurar y reunir, siempre con la idea de que no coleccionamos cosas viejas, y que de ninguna manera esto es el culto del pasado por el pasado, de que sin pasado no hay futuro, que hay que someter a crítica todo, pero también hay que preservar y sacar, como alguien le corta a la flor de tallo largo las pavorosas espinas para que no ocurra un accidente. Así hay que hacer con las cosas de pasado, quitar las espinas inútiles y dolorosas y salvar la rosa, que es lo más importante; y la rosa es el patrimonio cultural, el patrimonio espiritual, el patrimonio moral de un país que va desde la posesión individual de una foto que lo liga a su madre, a su padre, a su pasado, a su familia, a sus raíces; hasta cosas que son de carácter superior y entran en el mundo de los recuerdos imponderables, de los intangibles, de lo inmaterial que flota sobre las aguas como un espíritu.

Para eso trabajamos. Para eso me formé y trabajé. Tú aludiste al Decreto y a la ley. Está en bronce colocado el texto a la entrada del Museo de la Ciudad porque me di cuenta de que se trataba de algo trascendental para el patrimonio cultural a escala mundial. Como asistente a múltiples congresos y manteniendo correspondencia con expertos en todo el globo, ninguno dispuso jamás de un instrumento tan actual y tan previsor como ese Decreto ley 143, defendido una noche ante el Consejo de Estado bajo la presidencia del compañero Fidel. Él como letrado reformó, cambió y puntualizó consultándome durante varios días y noches, hasta que lo consideró terminado, dándole un carácter moderno a la proyección y buscando que no se convirtiera en una fantasía la utopía.

Fidel fue un gran defensor de la utopía. Creía firmemente en la noble idea de que se podía aspirar a lo imposible y por eso logró tantas cosas. La defensa a la utopía fue el lema escogido. Una defensa rabiosa de la utopía en medio de ciclones, de penurias económicas, de limitantes, de decepciones, de incomprensiones, para después obtener como resultado primero el reconocimiento de los cubanos, porque para mí lo más importante ante todo siempre es mi gente, mis compatriotas. Segundo, que desde Baracoa hasta Pinar del Río hayan surgido proyectos originales como los de Cienfuegos, Camagüey, Sancti Spíritus, Trinidad, Santiago… en donde quiera que fuera posible surgió un proyecto. En Bayamo, en Remedios… Son proyectos que tratan de tomar lo valioso y útil del nuestro. Lo acabo de comprobar en Santiago de Cuba viendo los frutos del trabajo de la Escuela Taller, el entusiasmo de los que rigen el Plan Maestro. Lo he visto en Camagüey donde ahora cumple 20 años la Oficina del Historiador. Lo he visto en Cienfuegos, admirablemente interpretado y hecho a la medida de la ciudad, que es lo importante.

Fidel nos enseñó que ni calco ni copia como decía Mariátegui, todo tiene que ser una creación heroica dadas nuestras circunstancias, y así ha sido
Entrevista a Eusebio Leal realizada por el periodista Randy Alonso para la Mesa Redonda. Foto: Roberto Garaycoa
Entrevista a Eusebio Leal realizada por el periodista Randy Alonso para la Mesa Redonda. Foto: Roberto Garaycoa

Randy: El privilegio de haber conocido a Eusebio Leal hace ya algunos cuantos años me lleva a pensar que su espada más importante es la perseverancia. De un joven que apenas tenía 6to grado, entró a la universidad y se convirtió en Doctor y en unos de los intelectuales más reconocidos de nuestro país. De apenas un joven ayudante de Emilio Roig, llegó a ser el Historiador de la Ciudad, siguiendo su tradición y ampliando su obra ¿De dónde le viene esa perseverancia a Eusebio?

Eusebio Leal: Mi mamá fue la gran perseverante, fue la piedra angular, fue una madre romana en ese sentido. Su educación no era tanto en admoniciones, como en ese ejemplo práctico día y noche, mostrando cuál era el camino, bajo un lema que siempre repetía: “que tú no pases lo que yo pasé”. Ella no pudo ir a la escuela, tuvo que trabajar, y decía: tú no debes dejar de estudiar. Ella fue honrada, virtuosa y me dijo siempre: la honradez es el símbolo de la verdadera virtud, de ahí nacen todos los demás valores.

Después decididamente me tocó vivir el acontecimiento más glorioso de la historia, no me tocó vivir en el 68, – tiemblo pensando qué habría hecho -, no me tocó vivir en el 95, pero me tocó vivir la epopeya del 59, y recuerdo perfectamente – porque viejo soy – desde el asalto al Cuartel Moncada hasta los acontecimientos posteriores. Recuerdo mi vida en ese tiempo, a los compañeros que perdí en la lucha, que conocí o vi de lejos y de pronto un día desaparecieron en vorágines de la Revolución, de la insurgencia, y después los años de la Revolución consumada.

Vino la ruptura absoluta, fue como un gran cataclismo, una cosa que se derrumbaba por todas partes y de pronto iba apareciendo otra con una fuerza volcánica. Se levantó la tierra y nos vimos arrastrados por esa marea de la Revolución de la que hablaba Henry Reeve a Máximo Gómez, “iremos a donde la marea de la Revolución nos lleve”, a Manga Larga en Camagüey a cortar la caña en medio del agua y de los mosquitos insaciables, a los barrios periféricos de La Habana con la Alfabetización, a otras movilizaciones infinitas, a las brigadas sanitarias, a la milicias revolucionarias, y vivimos todas las rupturas personales, familiares o con las amistades
.
Se cumplía aquel principio de que era sí o no, estábamos o no estábamos, y todo eso con su gran poder de generación de fortaleza, y al mismo tiempo con su gran capacidad de generar dolores y sufrimientos. Ver partir padres, amigos, parientes y poder ver después la estabilización, la victoria de la Revolución, haber asistido a la supervivencia de la única Revolución.

Cuando miro hacia atrás me pregunto: ¿A qué edad murió Bolívar? ¿A qué edad murió Martí? ¿A qué edad Gómez, García, Céspedes, Maceo? ¿Qué es esto? Nos tocó el privilegio de poder vivir y ver a los hombres de la Revolución; vivir y sobrevivir a ella, cambiarla, retomar el camino, analizar los necesarios extravíos, rectificar errores, cometerlos que es de humanos. Es una Revolución hecha por hombres, no por arcángeles disfrazados de seres humanos; y en medio de ese vorágine vivir, y de pronto, conmovidos por el resultado al vivir tanto, poder afirmar como el filósofo – tranquilos ahora ante este paisaje, sin que hayan desaparecido las inquietudes y zozobras, pero más tranquilos porque tenemos la experiencia necesaria: “Pienso, luego existo”. Quiere decir que si pensamos es que vivimos.

Randy: Estamos conversando hoy en la Mesa Redonda de Viernes con Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad, uno de los más importantes intelectuales de nuestro, sobre lo que cada viernes nos convoca a este programa: sobre valores, historia, de la vida también, de un hombre que ha visto la Revolución a lo largo de los años y que ha sido partícipe importante de las transformaciones que la Revolución ha provocado en nuestro pueblo
.
Ha sido el 2016 también un año de contradicciones y de debate ideológico y creo que eso por supuesto también es parte del panorama que vemos cuando miramos hacia atrás este año que está terminando. Me gustaría entrar quizás en dos de las polémicas importantes que hubo este año. Primero: ¿para usted qué cosa es la cubanía, el ser cubano, el ser patriota?

Eusebio Leal: La cubanidad perdió un poco su sentido cuando se mal utilizó para englobar en ella el accidente de la cuna y de las conductas. La cubanía es otra cosa: la cubanía es la aceptación plena de lo que somos, con orgullo que no ofende a otros, porque siempre nos consideramos parte de la humanidad y parte de la América nuestra.

La cubanía es no fragmentar el pensamiento de los fundadores, sino comprenderlos en su tiempo. Me refiero concretamente al pensamiento de Martí, o al de Varona, o al de Heredia, o al de Luz y Caballero o al de Varela. Hay que poseer el conocimiento culto del por qué y para qué. A partir de ahí uno se siente más seguro y no una criatura que cayó de casualidad en una isla, que es como una barca que navega por el Caribe.

Esta isla tiene sus fundamentos, está anclada en lo profundo del mar y este es un archipiélago. El otro día le escribí a un amigo diciéndole que cuando Tomás Moro pensó en una isla utópica, en esa latitud del mundo, pensaba en la nuestra. Siempre he creído en eso firmemente. No deben estar desesperados ni angustiados los sembradores, porque si hasta ahora lo que se lanzó como semilla en tierra fértil no se ha visto florecer, florecerá. Aquí no hay que estar tratando de precipitar; hay que tener confianza, porque entre otras cosas ya no habría tiempo para volver a decir que la siembra que hicimos se echó a perder por esto o por aquello. Creo mucho en eso, en la parábola del sembrador: uno siembra y otro recoge.

Como Fidel, tengo una formación bíblica y una formación martiana, son dos elementos importantes. He estudiado profundamente a los clásicos del pensamiento revolucionario moderno y cada día me convenzo más de que las fuentes nuestras nos llevaban como dice Cintio Vitier en su maravilloso ensayo “Ese Sol del Mundo Moral”, de una manera directa e inequívoca, de la raíz al presente.
Si nosotros somos capaces, de verdad, de trasmitir no como consigna, sino con pasión sincera, con una devoción que no sea edulcorada, que no sea manida, que no sature, sino que crea de verdad en lo que dice… nadie da lo que no tiene Randy, cuando dices lo que tú no crees, algo hay de falso en tu palabra, y todos los días lo apreciamos en la vida real.

Te voy a poner dos ejemplos: una colaboradora mía muy querida se iba del país. Si mi colaboradora valoró que su destino como su familia estaban en otra parte y quería ir, que vaya. Hemos conseguido con mucho esfuerzo el disfrute y goce de nuestra libertad, pero ella lloró amargamente y me dijo: aprendí mucho y donde quiera que vaya llevaré el recuerdo de mi país y de usted.

La segunda fue una sorpresa hace unas horas. Se presentaba en todos los lugares, hablaba con mucha energía y de pronto sobre su mesa apareció el teléfono, la llave, unas pequeñas notas dejando cerrado el buró y desapareció al día siguiente. ¿Qué debo creer? ¿Más en lo primero o en lo segundo?

Resueltamente creo en lo primero más que en lo segundo. No quiero falsas promesas, no quiero palabras de devoción circunstanciales. A mí me gusta la vida, como le gustaba decir a Fidel cuando mencionaba la poesía en la cual se refugiaba. En momentos difíciles recordaba a los poetas clásicos españoles y cubanos que tanto quería. “La vida que tenía ya la di”, decía un poema y es verdad. Nuestras vidas han decursado no en otra cosa que no sea en el servicio de nuestro país, y no porque seamos buenos… Muchas veces afirmo, como dijo honestamente un buen amigo cuando alguien le preguntó ¿y usted por qué se quedó?, y respondió: “No, yo me fui quedando, lo fui dejando para el día siguiente, para el otro, para el otro, y de pronto me quedé”

Porque las revoluciones son duras, son fuertes, en la UNEAC una vez me preguntaron y respondí en aquel congreso que fui como el Abate Sieyès cuando le preguntaron qué hizo durante la Revolución y confesó: “sobreviví a ella”. Ahora sobrevivir a la Revolución no es ir escapando por una esquina o por la otra. Sobrevivir es ir militando en ella, es no temer al soldado, es serlo.

En ese sentido creo que el decálogo de Fidel en el momento supremo de su madurez política, que está contenido en el concepto de Revolución, hay que desgranarlo y penetrar en cada una de esas conceptualizaciones para entender. Algunas abren unas incógnitas tremendas, las fuerzas externas las conocemos ¿y las internas cuáles son?, ¿cuáles son esas contradicciones?, ¿cuál es la verdad a la que debemos seguir?

El principio evangélico de la verdad os hará libres, es veraz, pero ¿cuál es nuestra verdad? Nuestra verdad tiene que ser creer profundamente en la solidaridad, creer en que todo pobre de la tierra es nuestro hermano, porque es creer en el principio cespediano de que Cuba quiere su libertad para extender una mano generosa a todos los pueblos del mundo; quiere decir no mentir nunca, ni omitir, porque hay veces que lo grave no es que te mientan, lo grave es que omitan y después te digan “no, no le dijimos eso Randy, para no darle un terrible disgusto”. No, ahora me lo van a dar dos veces, porque el omitir es también una forma de traicionar, sobre todo a los que dirigen. Hay que decirles siempre la verdad, aunque se corra el riesgo de que no la comprendan en el momento. Entonces así voy analizando el concepto y es cuando Fidel me parece más grande y más importante que nunca.
Entrevista a Eusebio Leal realizada por el periodista Randy Alonso para la Mesa Redonda. Foto: Roberto Garaycoa
Entrevista a Eusebio Leal realizada por el periodista Randy Alonso para la Mesa Redonda. Foto: Roberto Garaycoa

Randy: Sobre Fidel me gustaría retomar un poco más adelante en esta entrevista; pero hablando de polémica, usted que es un constructor de símbolos, porque la Habana Vieja es todo un símbolo para este país: Los símbolos nacionales han sido parte también de la polémica de este año. Usted ha sido uno de los polemistas más agudos en medio de ese debate. ¿Qué le preocupa sobre el uso de los símbolos?, ¿cuál es su pensamiento sobre cómo debemos usar los cubanos nuestros símbolos nacionales?

Eusebio Leal: Todo tiene su momento. Un día siendo joven entré en el cine del barrio chino, donde estaban poniendo una película. No sé porque me gustó la ópera china en blanco y negro, es extraño, y me gusta todavía; de vez en cuando pongo la televisión china y la veo. Pero en el cine pasó algo asombroso, una persona de pronto empezó a reírse y uno que estaba allí, que evidentemente era chino, le dijo: “oiga, esto no es pa lei, esto es pa llolá” y le dio una lección. Quiere decir que cada cosa tiene su lugar y tiene su momento.

Comprendo que no hice bien hoy, porque creo que, ni aún en la singularidad debe imponer uno sus costumbres. Tú has venido como debes venir y yo vine con mi ropa de todos los días al programa; pero hasta cierto punto le he dado dignidad a esta ropa, aunque sé que no debo ponérmela en todo momento. Pero comprendo, Randy, que cada momento tiene su propia exigencia y te diría lo mismo en relación a los símbolos nacionales.

Ahí está el paredón de los estudiantes del 71, lo que pasó ahí no tuvo nombre. ¿Acaso fue uno de los crímenes más odiosos que se cometieron en todo tiempo? Martí habla de que esa pared se convirtió en un día para Cuba en un baño de sangre, en un manantial, y te diría que es muy duro ver de pronto una cumbancha frente a ese monumento. Allí hay que ir con la cabeza descubierta, allí hay que ir con los niños y contarles que hubo un día funesto en que – no como aparecen en el cuadro, todos juntos, sino de dos en dos – fueron fusilados por un crimen que no habían cometido.

Algunos afirmaron que aquellos jóvenes habían cometido el crimen de la profanación de una tumba pero habían cometido “un crimen” más importante que era el de su cubanía, que brotaba en flor en sus rostros juveniles. Entonces a mí no me gusta ver la bandera cubana, ¡qué tanta sangre ha costado! vituperada. Martí pide que la pongan en su tumba. Cuando las señoritas de Camagüey le entregan la bandera bordada por ellas a Maceo él dice estas palabras: “Yo llevaré esta bandera hacia Occidente o volveré envuelto entre sus pliegues”.

Entonces, no quiero verla en el atuendo de un rumbero o en una rumbera, no quiero verla en una ropa interior, no quiero ver la estrella que iluminó a Heredia en una ropa impúdica. Quiero que se aprenda a valorar lo que la bandera significa. De lo contrario, ¿qué sentido tiene que el ejército esté dispuesto a morir por ella, y que se cuadre ante ella, y que le toque signos de clarín cuando se levanta y cuando desciende?

Creo que no puede denigrarse a la bandera y que eso está más allá de la ley. ¿Por qué llevan las naves de combate la bandera de Céspedes en el palo Bauprés? Porque hubo un valiente como el peruano Leoncio Prado que en Centroamérica se apoderó de una nave española y le puso Carlos Manuel de Céspedes y allí, en el palo Bauprés va la bandera de Céspedes. ¿Y por qué razón llevan la otra de las cinco franjas y el triángulo equilátero, lavada con la sangre de tanto sacrificio, la de Cárdenas, la que trajo el General Narciso López en momentos en que la corriente ideológica no era clara y algunos de buena fe creían que la estrella cubana debía pasar por el sur de Estados Unidos, no como un sentimiento, sino como un cálculo?

¿Cómo es posible entonces que los cubanos estemos dispuestos a decir que “en nombre de que el pueblo asuma lo que es suyo” la bandera puede emplearse vulgarmente? No, el pueblo que asuma lo que es suyo; pero cuando se toque el himno hay que levantarse. Cuando se está cubierto, hay que descubrirse. Solo los militares tienen el privilegio de estar cubiertos, porque saludan la bandera de Cuba. Entré en esa batalla por eso, y díganme lo que me digan, ese es el principio: ni colgada de mantel en ningún lugar, ni puesta en un mostrador, ni utilizada como vestuario ridículo. De ninguna manera. Pero la ley no lo puede contener todo, la ley no puede ir hasta el detalle, la ley tiene que ser flexible. ¿Es acaso malo que un deportista de Cuba en su uniforme lleve en el hombro el anagrama de Cuba? ¿Es imposible que un niño lleve en su pañoleta el escudo de su patria o el perfil de Martí? ¿Es punible que a un atleta que llora cuando ve su victoria olímpica le ofrezcan la bandera, para que la coloque sobre su hombro y corra emocionado? No, de ninguna manera. Hay diferencias, he ahí la cuestión.

Randy: Leyéndolo y también escuchándolo en varias ocasiones, tengo dos frases que me gustaría unir. Usted decía que “el subdesarrollo genera como mal terrible el olvido” y también ha dicho que “hay que ir a los jóvenes” ¿Cómo combinar en la acción de todos los días ese preservar la historia, los monumentos, nuestras propias vidas y, por otro lado, creer en los jóvenes que es creer también en el futuro?

Eusebio Leal: Empecemos por ahí, primero no creer que “tenemos” a la juventud cubana. A la juventud cubana siempre hay que conquistarla, los jóvenes son siempre nuevas generaciones, nuevas, nuevas y nuevas…Hay jóvenes que nacen viejos, tú los ves y actúan como viejos mentalmente. Es una cuestión genética. Y hay jóvenes para toda la eternidad. No muestran una actitud juvenil ridícula, sino una actitud juvenil consecuente: arresto, carácter, esfuerzo, sonrisas, capacidad creativa. Esa es la juventud, poder, energía, fuerza, voluntad de conquista.

Ahora, a eso hay que darle un contenido y una ética. Sabemos por el propio Fidel, en la amplitud de su doctrina política, que en ese concepto caben todos, porque debemos llamar a los virtuosos y a los que no lo son y atraerlos a nosotros y conquistarlos. Porque si no, ¿qué podríamos decir de algunos hombres que entraron en la historia por el camino equivocado y se transformaron luego en otros?
San Pablo, perseguidor de cristianos a las puertas de Damasco, se convierte en lo que luego fue: el Apóstol de los gentiles. Máximo Gómez, quien combate contra los suyos en la Guerra Civil Dominicana y no ve claro que el camino era el de Gregorio Luperón, se convierte en un libertador y muere como un gran libertador de América, despreciando todo poder que no fuera el de la gloria conquistada al conocer las contradicciones esclavistas y la sociedad brutal que había instaurado España en Cuba. O Braulio Coroneaux, quien se había alistado en el ejército de Batista y luego dispara en el Moncada y muere luchando por la Revolución.
Siempre hay una posibilidad y eso es válido para todos los jóv
enes y para todo el que quiera venir y seguirnos. Ese debe ser el llamamiento ¡vengan todos a nosotros! Con sus singularidades, con sus características. En un mundo tan pluralista como el actual, nadie tiene el monopolio absoluto de la razón, por eso Fidel previó que en esta Revolución debía caber todo aquello y todos aquellos que tuvieran la posibilidad de construir con ella y de hacer con ella. Ese fue el espíritu de Mella, el fundador. Ese fue el espíritu de Frank y de Abel, de los cuales hay que hablar más.

Entonces, para mí no cabe duda, hay que conquistar y en esa voluntad de conquista entran todos los valores, los mejores valores cristianos, los mejores valores marxistas, los mejores valores de todos aquellos que luchan por un mundo mejor, que creen en la solidaridad, en el amor entre la gente, en la capacidad del sacrificio, en la utilidad de la virtud y el futuro, como decía Martí.

Randy: ¿Cómo combinar ese mirar al futuro con el preservar el pasado?

Eusebio Leal: No se puede ir al futuro sin el pasado. Hay que mirar atrás y ver de dónde vinimos. Cuando me refiero a que el subdesarrollo tiene como mal fundamental una especie de amnesia, es que siempre hay que comenzar de nuevo. Hay una especie de olvido de lo pretérito, un alzhéimer social. Se recuerda lo inmediato pero no lo pretérito, se vuelve a inventar lo ya inventado, se manifiesta como novedad lo que ya otro descubrió. No, un momento…Tengo que ir a José Agustín Caballero, el tío de José de la Luz que reformó la enseñanza en Cuba. Tengo que ir necesariamente a Heredia, porque así le dice Martí. ¿Acaso fue él quien sembró en nosotros ese amor a Cuba? Tengo que ir a Varona y a Luz y Caballero, tengo que acudir a ese sentido pleno de la educación y de la cultura. Tengo que apelar a la ciencia cubana.

Me pregunto: ¿Albarrán? ¿Cómo podemos olvidar a ese joven brillante o a Finlay por algo más que el descubrimiento del agente transmisor? Finlay era un gran médico, no descubrió eso por casualidad. A Poey, a Romay; y así podemos entender a los que han aportado, a los que han hecho hoy. Y entonces, sobre ese fundamento, Cuba es Cuba
.
Cuba no es una improvisación de unas cabezas calenturientas, no es una invención de Martí como ha dicho un perverso. No se trata de una acumulación de anécdotas. Cuba es algo más que eso. Un fotógrafo vino ayer y me dijo: “he querido traerle mi carpeta”. La abrí y me quedé deslumbrado, porque estaba frente a un verdadero artista. Y me dijo: “Mire, esta la tomé en el Abra del Yumurí; esta otra en Oriente, con el ciclón, iba detrás con la cámara y el botero se detuvo para contemplar el paisaje y me dijo, muchas veces he visto esto, pero nunca lo he visto como hoy”. El deslumbramiento del país en un primer hecho; segundo, el concepto de la Patria. El concepto de que existe algo entre nosotros, una inquietud, una emoción, y que nos lleva a pensar que somos cubanos, y que como dice Martí, es ese dulcísimo misterio, esa ternura, que hacen que una palabra adquiera esa dimensión especial para nosotros en cualquier parte del mundo: cubano.

Y lo tercero, una nación, un estado de derecho, una búsqueda de la perfección, una búsqueda de la rectificación, del cambio, un ansia verdadera que no puede convertirse en consigna de que aquí sobrevenga como fruto del trabajo del cubano la necesaria prosperidad. Porque nadie da lo que no tiene, necesitamos prosperar, producir, para no depender de nada ni de nadie, para poder tener relaciones paritarias con todo el mundo.

Sobre todo somos herederos de una espada flamígera que se formó como la de Vulcano, en una fragua de dolor y sacrificio. Yo estuve con Fidel aquel día frente a la embajada estadounidense: los que vamos a morir te saludamos, era nuestro sentimiento. Y lo creíamos de verdad, que estaban ahí, pero no vinieron porque no quisieron. La espada está ahí, yo la levanto, créame. Pensaba anoche en un momento de insomnio en el día en que me trajeron la bella reproducción de la espada de Bolívar que está en la Casa del Libertador. Cuando comenzó uno de los eventos más vivos de nuestra historia y la presenté al público, tuve la tentación de desenvainarla, y levanté aquella hoja y me dije: “levanto esta espada, sé nuestro amparo contra el enemigo, álzate en medio del campo de batalla y defiende a nuestro pueblo”, recordando las palabras pronunciadas en el congreso memorable del Partido en Santiago, cuando bajo una lluvia torrencial se invocó a los muertos para que defendieran este suelo.
Creo, Randy que nuestros muertos defendieron este suelo, y que es verdad lo que está inscrito en el monumento a Antonio Maceo. Casi nadie comprende, pero en el monumento que mira a la tierra cubana hay una serie de figuras que se enmascaran en medio de velos y de las olas del mar, empujando un bote al agua. Ese bote es Cuba y los que llevan el bote al agua, según lo que quiso el escultor italiano Doménico Boni representar, son los espíritus de los muertos que la llevan al agua, dándole la promesa a Cuba de que esa barca llegue a su destino.
Entrevista a Eusebio Leal realizada por el periodista Randy Alonso para la Mesa Redonda. Foto: Roberto Garaycoa
Entrevista a Eusebio Leal realizada por el periodista Randy Alonso para la Mesa Redonda. Foto: Roberto Garaycoa

Randy: Eusebio, usted es un cubano universal, por su pensamiento, porque ha podido recorrer buena parte del mundo, y porque ha recibido también de ese mundo merecidas distinciones por todo su trabajo patrimonial. Hablaba de Cuba y la universalidad, este pequeño archipiélago que Martí dijo que sería el equilibrio del mundo, y que Fidel la convirtió de un país a un actor internacional. ¿Qué es lo que nos distingue a los cubanos dentro este universo? ¿Cuáles son las cosas que tenemos que preservar? ¿Cuáles son los desafíos que tenemos por delante?

Eusebio Leal: Es una pregunta realmente difícil, porque nunca puede llegarnos a nosotros la idea de que somos mejores, o que somos diferentes; pero en realidad diría que es un poco como cuando tú recorres Cuba de San Antonio a Maisí y constatas cómo el acento, nuestra forma de hablar, muta; vemos cómo la arquitectura y aun el paisaje cambia, y la isla es como una especie de maestra inicial de cómo debemos asomarnos al mundo en su diversidad y al mismo tiempo en su unidad. La naturaleza, la condición humana en todas las partes, las características singulares que son tan importantes, saber ir de lo general a lo particular y viceversa, es lo fundamental. Lo prueban los cubanos que regresan de otras latitudes y que han ido a prestar servicios desde el Himalaya hasta los bosques de América Central, o las selvas amazónicas, o los que prestaron misiones internacionalistas en África, en el Medio Oriente y son hoy cooperantes por los derechos de estos pueblos. Vuelven enamorados de la bondad, porque han chocado con lo mejor y lo esencial de la condición humana.
Dentro de esa diversidad los cubanos tienen sus características. Por ejemplo, la isla motiva una singularidad, porque la isla que antes fue separada por el mar, ahora está unida por el mar al mundo. Qué trabajo nos ha costado romper esa frontera. Recuerdo que cuando el cerco comenzó llegábamos a un puerto amigo, y nos fotografiaban de frente y de perfil, pero no subrepticiamente, sino a las claras. Era vejaminoso, era terrible; era una de nuestras salidas para poder ir a otra parte del mundo.
Cuando vemos cómo el mundo se abrió y cómo Cuba perseveró; cuando vemos entrar una blanca nave por el puerto rompiendo tantas y tantas ataduras; cuando vemos a los cubanos poseedores de su derecho de ir a cualquier parte del mundo, y comprobar que no es Cuba, sino que a veces la muralla la ponen los otros, nos damos cuenta de que el mundo es complejo, pero que al mismo tiempo vale la pena vivir.

Cuando salimos por la noche al Malecón habanero y vemos la multitud sentada en el muro nos damos cuenta de que siempre lo hemos esperado todo del mar, el fresco viento que llega del mar Atlántico; los indígenas que llegaron en sus armadías por el oriente de Cuba; los conquistadores y los descubridores; los asaltantes piratas; las expediciones de naciones enemigas: las expediciones libertadoras; las invasiones mercenarias, y al final de todo esto, nosotros somos y estamos.
Y somos gente hospitalaria, cuando vienen algunos que hacen una visita de una semana y después los veo frívolamente queriendo escribir un libro sobre cómo somos los cubanos confirmo que no han rebasado el límite de lo epidérmico. Les digo: penetren en la familia cubana, conozcan esa esencia que no se puede perder.

En mi casa recuerdo una visita muy amable de un amigo que llegó en momentos álgidos, y mi mamá era como un resorte, fue para la cocina, y de la exigua cuota de café que recibíamos vino con su tasa y se la puso en frente. Mi amigo, que era un hombre educado, le dijo “ay perdone, pero yo no tomo”. Mi mamá, un poco desconcertada, se la llevó, y le expresé a mi amigo: “Fíjate lo que te voy a decir, esto no es una taza de café, esto es una ofrenda, porque ella te está dando de lo que le gusta y de lo que no tiene, te lo está ofreciendo, acéptalo”, y aprendió la lección.

Quiere decir que debemos ser siempre hospitalarios. No le abrimos la puerta a todo el mundo, eso es mentira, quizás del mundo árabe por el que España nos introdujo, cuando ofrecemos la mesa tiene que ser que estemos convencidos de que el que se va a sentar es un amigo, de lo contrario lo recibimos en una salita protocolo, en el portal, en un taburete en el patio, o fuera de la casa. Somos además muy celosos de lo nuestro. Aunque queramos ser modernos, solamente la educación y el desarrollo nos ha llevado a ese sentido del compartir y en eso hay que profundizar.
El cubano es bueno por naturaleza, es más fuerte de lo que imagina, está más preparado para pasar trabajo que pocos en el mundo. Nada más que por una sonrisa o un malentendido con un estado poderoso se habría derrumbado una nación, y este país muerto de risa, con Liborio y su guitarra a la cabeza, se hizo cargo de su situación, la aceptó y sobrevivió.

Ahora nos queda el camino que lo ha trazado Fidel. En el momento en que se va le presta el último gran servicio en vida temporal al pueblo cubano, se acuesta en la trinchera y nos convoca: vengan y únanse, que la única forma de salvarnos es perseverar. Por último, deshace todas las concepciones que sobre su persona, su psicología y su espíritu han tenido sus detractores. No quiero busto, ni monumento, ni estatua, ni sello de correo, ni plaza, ni calle con su nombre, y hace un desafío a la frivolidad de los frívolos y se convierte en algo más importante.

Él sabe cuán difícil es la mente de los hombres y la evolución de las sociedades, y cree como Martí que lo más importante son las ideas, y eso es lo que hay que defender, las ideas. Esa es a partir de hoy la más importante joya de los cubanos, su legado martiano, su legado por ende cubano. Un legado íntegro en Martí, íntegro en Fidel, que se une creando una fuerza de pensamiento y de cultura, que aun en los necesarios errores y extravíos de los hombres y de los procesos políticos, emerge con una fuerza y vitalidad, para mí incontestable.

Randy: Fidel se nos fue físicamente, está reposando en esa piedra casi en forma de grano de maíz, en Santa Ifigenia, pero sus ideas andan volando por aquí, en todos lados. ¿Qué legado, además de ese profundo pensamiento martiano que usted nos hablaba, nos deja Fidel y qué tareas pendientes tenemos nosotros los cubanos con Fidel?

Eusebio Leal: La tarea es la obra de todos los días. Había una costumbre aquí el día de las madres de ponerse una flor roja por la madre viva, una flor blanca por la madre muerta. Para mí siempre fue todos los días en cuanto a la madre viva. En cuanto a la madre muerta, la recuerdo todos los días.
El mejor regalo a Fidel, le digo a mis colaboradores, es cumplir todos los días, que no haya reposo, que no haya un solo momento de reposo mientras exista una injusticia que reparar en este país o en cualquier lugar del mundo; mientas tengamos una lágrima que enjugar, un pan que llevar, uno al cual adelantar en el camino. En ese camino y en esa posición es como único admito la idea que se repite: “Yo soy Fidel”. No, yo no soy Fidel, yo quisiera ser como él, pero verdaderamente él fue excepcional. La única forma de perpetuarlo es hacer eso, y yo pienso que él nos dejó ejemplos suficientes.

Fidel fue un hombre, no lo olvidemos, y hay que admitirlo como un hombre y como un hombre cubano. Como tal hay que verlo y aceptarlo, y él se dio cuenta que como hombre era perecedero, y que como cubano en esta dimensión sería inmortal. Esa inmortalidad está metida en las palabras que no lejos del lugar en que le rendíamos tributo póstumo en el monumento de la Plaza de la Revolución, se inscriben con letras de oro, un pensamiento de Martí: “Si no existe un mundo a donde vayan los muertos la vida sería una mascarada bárbara”.

Pues bien, Fidel está para los que creemos en un mundo en el que nos encontraremos, está para los que no creemos y para los agnósticos en espíritu, pero está entre nosotros. Porque el espíritu es la palabra y es la obra, la obra que se hizo bien, la que no se pudo hacer mejor y la que se quedó por hacer. Ahí está el desafío, ver en cada cubano un cubano. Ver en cada uno toda la dignidad del mundo, extender la mano a todo el mundo y aun cuando la mano parece sucia, dar un abrazo; cuando nos piden caminar 100 pasos caminar diez cuadras. Quiere decir, para ser como Fidel hay que saber ir más allá, hay que saber trascender, y solamente así encontraremos el camino, el derrotero.
Decían en la Edad Media que en lo alto de una montaña crecía una rosa extraña, la rosa de Lil, y un enamorado para conseguirla tenía que subir al montículo, buscarla y traérsela a la novia. Hay que saber subir a la extraña montaña, lograr encontrar al amanecer la rosa de Lil, y traérsela a la novia. La novia de Martí y la novia de Fidel, la novia suya y la mía es Cuba.

Entrevista a Eusebio Leal realizada por el periodista Randy Alonso para la Mesa Redonda. Foto: Roberto Garaycoa
Entrevista a Eusebio Leal realizada por el periodista Randy Alonso para la Mesa Redonda. Foto: Roberto Garaycoa

Randy: Usted decía de Fidel en un emotivo homenaje unas palabras como estas: “Raras veces se puede reunir el esfuerzo de la mano; es decir la mano que empuña y al mismo tiempo las ideas que la gobiernan”. Tengo en la visual la linterna del Capitolio, la que se está restaurando, la que está siendo llevada a la posteridad por esa extraordinaria obra de restauración. Me gustaría pensar de usted igual que usted pensó de Fidel, porque usted ha sido al mismo tiempo pensador y creador, ha sido intelectual y ha sido constructor de una obra. ¿Está satisfecho con la vida, con su vida? ¿Cuántos sueños le quedan por hacer a Eusebio Leal?

Eusebio Leal: Francamente no, me obsesionan muchas cosas. Primeramente a mí me gustan mucho las cosas bellas, amo los libros, las esculturas, las cosas antiguas, amo las mujeres bellas, los niños. Aunque soy un poco herodiano después de mis relaciones con ellos, no quieras ver la cantidad de niños que saludo

De pronto el tiempo pasó y se me fue con tanta rapidez que parece que todo fue ayer. Cuando cumplí 18, cuando cumplí 40, cuando cumplí 50. Esta vida en estas formas, en que se puede tocar, comer, vivir, recitar, mirar, es una. La otra es una incógnita. Para Fidel, que era agnóstico absolutamente, era una incógnita y siempre decía: si tuviera otra solución la vida me encantaría. Él no la veía, yo trato de verla, este es un bonito recuerdo de mis relaciones con él.

Sí me gustaría haber tenido otra vida. Es más, hace muchos años dije que para poder terminar las cosas que quería me haría falta una otra vida que ya había pedido prestada y desgraciadamente hasta ahora el prestamista no ha aparecido. El tiempo se va y hay dos cosas que quiero dejar terminadas. La primera: un raro y bello monumento a Martí que está en la ciudad de Nueva York, que fue un regalo de Cuba. Estoy contando día a día el dinero que me informan llega de manos diversas para lograr realizar la reproducción exacta, y lograr traer esa romántica, bella y exclusiva estatua de Martí a La Habana el próximo año.

La segunda: ver iluminarse la lámpara del Capitolio. Pero fíjate, hubo algo en el Capitolio que quedó inconcluso. El arquitecto Félix Cavarrocas ordenó sembrar bajo el Capitolio cientos de troncos de jiquí para sostener en un suelo al parecer poco resistente una cúpula de miles de toneladas. Creó una cripta y en el año 53 se hizo una parafernalia para llevar allí los restos de un mambí que nunca fue, porque el fundamento tenía que ser el soldado libertador, anónimo, que fue a combatir y a morir por una libertad con la cual soñaba.

Entonces, por voluntad del General Presidente Raúl Castro, se llevarán allí las cenizas del mambí y se colocarán en los cimientos del Capitolio. Mañana, cuando esta entrevista esté publicándose, habrán colocado la lámpara votiva maravillosa de mármol rojo y bronce, donde se va a encender en su momento la llama, y para marzo del próximo año estará colocado ya el cenotafio, y podrán venir las cenizas de un mambí desconocido. Ese lugar misterioso está rodeado de todas las banderas de las naciones latinoamericanas que arropan el sueño existencial de Cuba. Es en lo que creo con una gran fortaleza. Si como un pequeño grano de arena en el mar inmenso mi trabajo ha servido para algo así, habría valido la pena.

Randy: Como amigo y como cubano le deseo mucha más vida para que pueda hacer esos sueños, y para que pueda hacer otros muchos, que son también los sueños multiplicados de nosotros, que queremos que no solamente sea pan la vida, sino también belleza, como usted nos dice.
Muchas gracias por todo lo hecho, muchas gracias por lo que sé que va a seguir haciendo Eusebio, y muchas gracias sobre todo por haber terminado este 2016 con nosotros en esta Mesa Redonda.
A nuestros televidentes, feliz 2017, año nuevo, y nos seguiremos viendo por acá. Seguiremos hablando de Cuba y el mundo, de lo que tenemos que hacer, de lo mucho que nos falta, y también de ese nuevo mundo que tenemos que construir y que hay que hacerlo como dice Eusebio todos los días.
Transcripción: Yanet Muñoz, Maybel Potrillé, Dayana Lourdes Puertas y María del Carmen Ramón / Mesa Redonda / Cubadebate

Entrevista a Eusebio Leal realizada por el periodista Randy Alonso para la Mesa Redonda. Foto: Roberto Garaycoa
Entrevista a Eusebio Leal realizada por el periodista Randy Alonso para la Mesa Redonda. Foto: Roberto Garaycoa
Entrevista a Eusebio Leal realizada por el periodista Randy Alonso para la Mesa Redonda. Foto: Roberto Garaycoa
Entrevista a Eusebio Leal realizada por el periodista Randy Alonso para la Mesa Redonda. Foto: Roberto Garaycoa

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