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lunes, 3 de enero de 2022

¿Por qué Cuba no tiene un movimiento antivacunas?

 

covid 19-

Por: Marc Vandepitte, Toon Danhieux

Soberana 02 es una de las vacunas cubanas contra la covid-19. Foto: Archivo.

Cada vez más, amplios sectores de la población europea expresan abiertamente su desconfianza hacia las políticas para combatir la COVID-19. La reacción de la política tradicional es de pánico y se caracteriza por el paternalismo y la represión: obligación general de vacunarse y restringir la libertad de circulación. Esa no es la forma de crear apoyo en la población. Para ello será necesario, como mínimo, escuchar los temores y las preocupaciones de las personas no vacunadas. Pero también hay otros elementos en juego. La comparación con Cuba es interesante.

Desconfianza en el gobierno

Muchas personas no vacunadas dudan, con razón, de la competencia y/o de la buena fe de los gobiernos que ahora quieren vacunar lo antes posible. No es tan incomprensible.

Los países europeos están improvisando desde marzo de 2020. No existe ningún tipo de uniformidad o lógica en las políticas para atacar la pandemia de COVID-19. Con índices de contagio similares las medidas difieren mucho de un país a otro.

En Bélgica, donde yo vivo, como en otro países en Europa, la improvisación era incomprensible. El gobierno belga esperó hasta mediados de marzo antes de tomar medidas. Eso fue un mes y medio demasiado tarde. Si hubieran tomado medidas antes, la tasa de propagación habría sido mucho menor y se habrían evitado miles de muertes por COVID-19. Y parece que no aprenden de sus errores. La respuesta a cada nueva ola de COVID-19 llega tarde.

Aunque los expertos llevaban años advirtiéndolo, el gobierno belga no estaba preparado para una pandemia. Al principio decía que las mascarillas no servían, porque (todavía) no se disponía de ellas debido a una mala gestión. Luego, de repente, se convirtieron en obligatorias.

En septiembre de 2021 las medidas se relajaron en Bélgica con cifras peores, mientras que en los Países Bajos se endurecieron con mejores cifras. ¿Cómo explicar eso? En Bélgica se tienen que poner de acuerdo siete ministros de Sanidad para poder implementar una nueva política. Al mismo tiempo, los gobernadores y alcaldes introducen normas más estrictas o más permisivas y los presidentes de los partidos pulen su imagen a costa de la salud pública.

Cuando esa desconfianza llega a las calles y a las redes sociales, la extrema derecha solo tiene que meter el balón de cabeza. Atraen a su lado a quienes están legítimamente descontentos solo con mostrar empatía con su desconfianza en el gobierno. El objetivo, por supuesto, no es exigir más democracia para los que no tienen voz. La historia nos enseña por que el objetivo de la extrema derecha es apresurar la formación de un régimen autoritario que deje completamente fuera a estas personas y lleve al extremo la explotación de todo y de todos por parte del 1%.

Las medidas anti-COVID-19 en muchos países europeos fueron y siguen siendo un enorme caos. Pero, en realidad, la desconfianza es mucho más profunda. En la anterior gran crisis, la bancaria de 2008, los ciudadanos también fuimos los que pagamos el pato. Los bancos que habían especulado con nuestro dinero se salieron con la suya y fueron salvados. Y la gente común pagamos la factura. Es obvio que existe desconfianza en la capacidad de gestión de una crisis por parte del gobierno.

¿Y en Cuba?

Ya en enero de 2020, casi dos meses antes de que los políticos en Europa entraran en acción, el gobierno cubano puso en marcha un plan nacional para combatir el coronavirus. Se lanzaron campañas masivas de información en los barrios obreros y en la televisión. Ni gobiernos contradictorios ni siete ministros de sanidad que se tenían que poner de acuerdo ni discusiones sobre mascarillas obligatorias.

El gobierno actuó con decisión e hizo todo lo posible para cortar el virus de raíz. Nada de promesas fáciles diciendo que íbamos a recuperar el ‘reino de la libertad’ gracias a las vacunas, nada de soltar las riendas demasiado rápido, debido a motivos electorales o a la falta de coraje político, sino medidas firmes. Algunos ejemplos. El turismo, principal fuente de ingresos pero también de contagio, se detuvo inmediatamente. Los niños a partir de seis años están obligados a llevar mascarilla. Cuando quedó claro que las escuelas también eran importantes focos de contagio, se pasó a la educación en casa, con muy buen apoyo de la televisión escolar, entre otras cosas.

“Al informar adecuadamente a la población sobre los riesgos sanitarios, los cubanos comprenden la importancia de quedarse en casa. Saben cómo transmitir la enfermedad, y se responsabilizan de su propia salud y de la de sus familiares y vecinos”, dice Aissa Naranjo, médica en La Habana.

La asistencia sanitaria en Cuba se centra principalmente en la prevención y está muy descentralizada. Cada barrio tiene su policlínica y existe un fuerte vínculo de confianza entre la población local y el personal sanitario. Desde marzo de 2020 casi 30.000 ‘rastreadores de contactos’ han ido de puerta en puerta, hasta los rincones más alejados de la isla, para comprobar en cada familia si uno de sus miembros estaba infectado. Se movilizó a los estudiantes universitarios para ayudar en ese rastreo. En Bélgica la detección la realizaron personas anónimas en centros de llamadas, lo que no inspira precisamente confianza.

Mientras tanto, todo se centró en el desarrollo de vacunas contra el coronavirus. En marzo de 2021 tres vacunas estaban ya en fase de prueba. En la actualidad Cuba cuenta con cinco vacunas propias, una de ellas para niños de tan solo dos años.

Las diferencias en las políticas COVID-19 entre Cuba y Bélgica se reflejan también en las cifras. En Cuba hubo 146 muertes por COVID-19 a finales de 2020. En Bélgica, con el mismo número de habitantes, la cifra era de casi 20.000. Eso fue antes de la variante Delta. Cuba no llegó a tiempo. Las vacunas propias recién se terminaron tres meses después de que la variante Delta empezara a proliferar. La rápida vacunación en Bélgica, a partir de finales de 2020, ha permitido reducir significativamente el número de muertes causadas por la variante Delta, al menos en las fases iniciales.

En Cuba la variante Delta en realidad llegó demasiado pronto; no había vacunas en ese momento. El pico de infección se produjo en el mes de julio. Esto causó muchas muertes y sacudió el sistema sanitario. Esta precaria situación sanitaria se sumó a los graves problemas económicos derivados del bloqueo económico de Estados Unidos, la pérdida de turismo y el aumento del precio de los alimentos. Como resultado, hubo mucho descontento entre la gente. A través de las redes sociales se ha intentado desde Estados Unidos agitar ese descontento y canalizarlo en protestas. El intento acabó fracasando.

Una vez iniciada la campaña de vacunación en Cuba los resultados fueron espectaculares. El 20 de septiembre, al inicio de la campaña, todavía había diariamente más de 40.000 nuevas infecciones y 69 muertes. Hoy en día hay 120 nuevas infecciones y una muerte al día. En Cuba también se vacuna a los niños a partir de dos años. El 2 de diciembre el 90% de los cubanos había recibido su primera dosis. Es el segundo porcentaje más alto del mundo, después de los Emiratos Árabes Unidos, y el más alto de América Latina. En Bélgica estamos al 75%.

2. Desconfianza en las grandes farmacéuticas

A muchas personas no vacunadas en Europa les parece sospechoso que el gobierno proporcione vacunas gratuitamente. Hay que pagar cada vez más por otros medicamentos. La sanidad cuesta cada año más a los pacientes y ahora, de repente, todos “tenemos” que vacunarnos gratuitamente. ¿No hay nada detrás? ¿Se es un teórico de la conspiración si se hace esta pregunta?

La gente sabe que las grandes farmacéuticas sólo miran las ganancias y no siempre se toman en serio la seguridad de las personas. Entre 1940 y 1980 millones de futuras madres tomaron DES (dietilstilbestrol) contra los abortos espontáneos y en los años 60 se les recetó Softenon contra los mareos del embarazo. Esas decisiones produjeron miles de bebés deformes. En Estados Unidos Purdue Pharma, propiedad de la acaudalada familia Sackler, vendía hasta hace poco el potente analgésico OxyContin, sabiendo perfectamente que es altamente adictivo.

Purdue es responsable de la muerte de miles de estadounidenses y de la adicción de millones. El fentanilo, inventado por Paul Janssen, del gigante farmacéutico belga del mismo nombre (que ahora forma parte de Johnson & Johnson), es también un analgésico altamente adictivo que se podía adquirir libremente en Estados Unidos y que se promocionaba con fuerza. Johnson&Johnson fue condenada por su responsabilidad en este caso.

La gente también sabe que las compañías farmacéuticas están cobrando precios demasiado altos por sus vacunas contra el COVID-19 y que muy están subvencionados por el gobierno, pero se les permite quedarse con miles de millones de beneficios. Cuando estas mismas empresas dicen entonces que es necesario otra inyección de refuerzo, esto despierta comprensiblemente la sospecha, aunque la necesidad sea científicamente correcta.

¿Y en Cuba?

En Cuba no existe una industria farmacéutica privada. Todas las vacunas contra el COVID-19 las fabrican laboratorios biomédicos de propiedad gubernamental. El 80% de las vacunas utilizadas en los programas de vacunación del país son de fabricación nacional. Aquí no encontrará precios escandalosos ni beneficios usureros.

Desde la infancia toda a población está vacunada contra una serie de enfermedades, al igual que aquí en Europa. Este es uno de los principales factores del rapidísimo aumento de la esperanza de vida en Cuba en las últimas décadas. En Cuba la esperanza de vida es mayor que en Estados Unidos y la mortalidad infantil menor. En los últimos meses se ha demostrado que las vacunas también son muy eficaces. Por eso no es de extrañar que cualquier persona cubana no solo confíe en sus empresas farmacéuticas nacionales, sino que se sienta orgullosa de ellas.

Desconfianza en la ciencia

La ciencia real y la pseudociencia se utilizan a menudo para hacer publicidad de todo tipo de cosas aquí en Europa: suplementos alimenticios, pañales perfectos, productos para crecimiento de pelo, móviles supersónicos… A consecuencia de ello la ciencia ha perdido gran parte de su estatus para muchas personas. Los frecuentes fraudes de investigación y a gran escala (pensemos en el dieselgate) hacen que la gente sospeche aún más.

Además, muchas personas salen de la enseñanza secundaria o superior sin ser capaces de entender las estadísticas o su representación en los artículos. “Hay tantas personas vacunadas como no vacunadas en el hospital, ¿no?”. Todo esto explica que grandes grupos de personas se sientan atraídos por teorías oscuras o, al menos, quieran tomarlas en serio porque piensan que “ellos” están tratando de hacernos creer algo. Que “ellos” quieren obligarnos a cumplir con una serie de cosas: pasaporte COVID, vacunas, etc. “Ellos” es, entonces, una amalgama de políticos, expertos y medios de comunicación.

¿Y en Cuba?

En Cuba la gente se enfrenta a la publicidad profesional solo muy esporádicamente. La ciencia llega a la gente a través de la educación -de alta calidad- y de medios de comunicación no comerciales. Incluso antes de la primera infección se explicó a todos los cubanos en la televisión qué es el COVID-19, cómo se desarrolló la pandemia en todo el mundo, qué se puede hacer al respecto y, por consiguiente, qué medidas se iban a tomar.

La población cubana sabea que sus científicos trabajan por el bien común de su país. La población lo constata casi todos los años, por ejemplo, en las evacuaciones preventivas de los pueblos y ciudades que se encuentran en las rutas de los huracanes, trazadas por los mejores meteorólogos del mundo. Vió cómo el VIH se contuvo rápidamente con un fuerte compromiso de prevención, cómo el dengue y el zika (1) se tratan de forma científica, eficiente y transparente, lo que tienen como resultado un número mínimo de víctimas.

4. Desconfianza en la solidaridad

Una gestión eficaz de la pandemia presupone solidaridad. La mayoría de la población, que personalmente tiene poco que temer de la enfermedad, debe solidarizarse con las minorías de personas (muy) mayores y físicamente débiles. La vacunación es importante para un hombre o una mujer normal, y también para los niños, para reducir la circulación del virus en la comunidad lo antes posible en favor de los más débiles. La mayoría de la gente -también en Europa- considera que eso es una razón suficiente para participar. Esto también se aplica al cumplimiento de las medidas de seguridad.

Es realmente sorprendente que no haya más gente en Europa diciendo: “Estoy lo suficientemente sano y fuerte, no necesito una vacuna, el resto tiene que hacer lo suyo”. Toda la cultura comercial y neoliberal de aquí le recuerda a la gente a diario su deber de desarrollarse, de hacerlo cada vez mejor en la vida, entiéndase, ser más rico. El ideal es la autonomía absoluta, no depender de los demás, ni mucho menos del ‘Estado’, pues de lo contrario se es un aprovechado. Los sindicatos son entonces los protectores de esos ‘aprovechados’. Hay que desengrasar el Estado, recortar la asistencia social y sanitaria. Esa no es precisamente una cultura que fomente la solidaridad.

¿Y en Cuba?

Las y los cubanos no están en una situación de competencia o de ‘sálvese quien pueda’. La población cubana sabe por experiencia que solo juntos pueden afrontar los grandes retos del país. Superar los problemas juntos es a lo que están acostumbrados, desgraciadamente hoy más que nunca. Ayudar a los vecinos, limpiar el barrio juntos, celebrar reuniones y tomar decisiones juntos en el lugar de trabajo, etc., es su forma de vida.

La solidaridad forma parte de su ADN. Durante décadas han enviado médicos, enfermeros y profesores al resto del mundo. Un pequeño país de once millones de habitantes, con diez veces menos recursos que Bélgica, envió médicos a luchar contra el COVID en lugares tan lejanos como Italia.

Esta actitud y forma de vida es la cuarta razón por la que hay pocos o ningún antivacunas en Cuba.

Nota:

(1) El dengue o fiebre del dengue es una enfermedad infecciosa sistémica aguda causada por el virus del dengue y transmitida por mosquitos. El zika es un virus que provoca fiebre y puede tener graves consecuencias para los fetos.

(Tomado de Rebelion)

lunes, 29 de noviembre de 2021

A partir del 4 de diciembre, nuevas medidas para el control de viajeros internacionales


Foto: Rodolfo Blanco Cué / ACN.

Ante la aparición de una nueva variante del coronavirus que causa la COVID-19 denominada ómicron” (B.1.1.529), identificada como variante de preocupación por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con una rápida diseminación, aislándose casos en varios países del mundo, se decide aplicar nuevas medidas de reforzamiento en el control de viajeros internacionales.

Los viajeros procedentes de Sudáfrica, Lesoto, Botswana, Zimbabwe, Mozambique, Namibia, Malawi y Eswatini (antes Suazilandia), a su entrada a nuestro país deberán cumplir los requisitos siguientes:

  • Presentar en el punto de entrada un esquema de vacunación completo.
  • El resultado negativo de un PCR-RT realizado como máximo 72 horas previo al viaje.
  • Se le realizará en el punto de entrada una toma de muestra para PCR-RT a SARS-CoV-2.
  • Se les aplicará cuarentena obligatoria por siete días en un hotel destinado al efecto, asumiendo el viajero los costos de alojamiento y transportación.
  • Se les realizará una nueva toma de muestra para PCR-RT a SARS-CoV-2 al sexto día, y de ser negativa serán dado de alta de la cuarentena al séptimo día.

En el caso de los viajeros procedentes de Bélgica, Israel, Hong Kong, Egipto, Turquía y el resto de los países de África Subsahariana (Angola, Benín, Burkina Faso, Burundi, Cabo Verde, Camerún, Chad, Comoras, Costa de Marfil, Eritrea, Etiopía, Gabón, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea-Bisáu, Guinea Ecuatorial, Kenia, Liberia, Madagascar, Malaui, Malí, Mauricio, Mauritania, Níger, Nigeria, República Centroafricana, República del Congo, República Democrática del Congo, Ruanda, Santo Tomé y Príncipe, Senegal, Seychelles, Sierra Leona, Somalia, Suazilandia, Sudán, Sudán del Sur, Tanzania, Togo, Uganda, Yibuti y Zambia):

  • Se les aplicarán las mismas medidas que a los anteriores países con excepción de la cuarentena y el PCR-RT al sexto día.

Las medidas se pondrán en vigor a partir del día 4 de diciembre de 2021.

(Con información del Minsap)

viernes, 5 de noviembre de 2021

Matanzas: Retrato veloz de otra nueva normalidad (+ Fotos)

 



La provincia de Matanzas, una de las más castigadas por la pandemia de COVID-19, experimenta hoy el tránsito hacia una nueva normalidad con la reapertura gradual de todos los servicios.

“El paso más importante que puede dar alguien es siempre el siguiente”, sentencia un personaje en la novela Juramentada, del autor Brandon Sanderson. Parece cierto en el caso de la occidental provincia de Matanzas que, luego de registrar cifras de espanto durante el peor rebrote de la pandemia de la COVID-19 en Cuba, hoy participa en el titánico esfuerzo por encarrilar la vida nacional.

Fue terrible el mes de julio último: este territorio conmocionó al resto de la Isla y al mundo al superar los 18 mil casos activos de personas infectadas con el coronavirus SARS CoV-2, y llegó a sumar más de tres mil nuevos enfermos en una sola jornada.

¿Cómo retomar ahora el hilo de la vida? La nueva normalidad, ni tan normal ni tan nueva, se perfila como impostergable ante la desescalada en las cifras de positivos y la necesidad de reactivar la economía y toda clase de servicios: el comercio, la gastronomía, los trámites, el transporte…

Aunque la sombra de la enfermedad no desaparece (hoy apenas se percibe en Matanzas como un goteo que a veces no supera los tres casos por día) otras urgencias comunes a cualquier cubano de la actualidad aguijonean a los habitantes de esta región.

Las expectativas de progresar y dejar atrás el momento epidemiológicamente más complejo apuntan hacia nuevos horizontes a pesar de la crudeza de un contexto socioeconómico cada vez más desafiante.

Emprendedoras

Alimentos Alelí, primera mipyme constituida oficialmente en el territorio matancero, es uno de los nuevos actores económicos que aspira a mayor protagonismo en actual etapa de recuperación.

El día apenas comienza pero desde bien temprano se trabaja frenéticamente dentro de la casa amplia y ventilada ubicada en el reparto Pastorita, en la ciudad de Matanzas. Huele a viandas, frutas, condimentos y se nota de inmediato que todo el mundo conoce su tarea y cómo hacerla.

Un equipo en el que las mujeres son mayoría se mueve con la eficiencia de un hormiguero. Lo único que interrumpe la rutina es la llegada de algún cliente.

Se trata de la sede de Alimentos Alelí, una iniciativa emprendedora que comenzó como proyecto de desarrollo local en el año 2020 y, recientemente, fue la primera mipyme (micro, pequeñas y medianas empresas privadas) de Matanzas en constituirse bajo escritura notarial.

Su espectro es amplio: desde una planta de beneficio hasta mercados especializados, servicio de gastronomía y entregas a domicilio a partir de ventas por comercio electrónico, cada producto se comercializa exclusivamente en moneda nacional.

En medio de la nueva normalidad 14 féminas, alrededor de la mitad de las cuales no tenía otro vínculo laboral, encuentran en este sitio una oportunidad para ganarse la vida y aportar al hogar.

Odanys Molina Márquez llegó hace un año. Mientras selecciona los mejores granos del maíz para hacer rositas dice que se siente feliz al ser útil. “Trabajo en la planta de producción y me encargo de lo que haga falta: pelar viandas, preparar el zumo de limón o de naranja…

Odanys, de 47 años de edad, se siente útil con su trabajo en Alimentos Alelí, donde comenzó en pleno azote de la epidemia.

“Soy una mujer acostumbrada a hacer las cosas de la casa, y lo disfruto. Yo nunca tuve ningún empleo formal. Aquí tengo la posibilidad de aspirar a un retiro,” comenta.

A sus 47 años dice sentirse convencida de que tiene mucho que aportar, a sabiendas de que no queda otra opción en tiempos duros: “este es el momento de trabajar y cuidar a la familia, porque la familia siempre es lo primero”.

Maité Guerrero Zaldívar proviene de la vida militar. Tiene 53 años y es orgullosa madre de tres hijos: el mayor es médico y los otros se inclinan por una carrera en los deportes. Empezó hace poco en Alimentos Alelí a cargo de la limpieza y luego se sumó a la producción. Dice que se siente a gusto por el buen trato y las condiciones óptimas para cumplir con sus tareas con más eficiencia. “Aquí puedo ser útil y agradezco que tengamos bastante qué hacer todos los días”, señala.

En la sede de la mipyme, entre sus compañeras uniformadas, también se esmera Maricel Ramírez Pérez. Aquí hace las veces de elaboradora pero anteriormente se desempeñaba como camarera en el Aeropuerto Internacional Juan Gualberto Gómez, la puerta ancha por donde llega la mayor cantidad de turistas al célebre balneario de Varadero.

La pandemia la obligó a reinventarse. Junto a su esposo, también empleado del aeródromo, vio en Alelí una alternativa de mantenerse vinculada laboralmente. Ambos fueron fundadores de este proyecto.

Aún en medio de la COVID-19 se impuso la vena creativa del cubano. El confinamiento se hizo necesario para frenar la propagación del coronavirus pero limitó aún más las opciones de la población a la hora satisfacer sus impostergables necesidades cotidianas, particularmente el acceso a alimentos.

La mipyme constituye fuente de empleo para 14 mujeres, algunas de ellas otro vínculo laboral anteriormente.

Alelí devino una alternativa confiable y muy oportuna para adquirir diferentes productos a través de la plataforma de comercio electrónico AgroMinuto, y recibirlos sin abandonar la seguridad del hogar. Sus ofertas gozan de la aceptación de un creciente número de clientes.

Sus metas apuntan con ánimo emprendedor a nuevos logros, contrataciones, proveedores, y mercados para colocar sus productos más allá de las fronteras de Cuba.

Las micro, pequeñas y medianas empresas privadas ya suman una decena en la provincia, con propósitos diversos: desde fabricación de materiales para construir, reciclaje, producción de partes y piezas, hasta la elaboración de muebles. Las nuevas posibilidades que se abren para estos actores económicos, en igualdad de condiciones con las entidades del Estado, hace que otros muchos aspiren a sumarse.

Mi mojito en Narváez

Tras casi dos años activa solo mediante el servicio a domicilio, la galería bar Artys reabre sus puertas a los clientes en Narváez.

Aunque acudan personas de todas las edades los jóvenes son la medida de Narváez. La calle, que salió de la decadencia gracias a las obras motivadas por los 325 años de la patrimonial ciudad de Matanzas, los atrae.

La pandemia los obligó a ausentarse y ahora vuelven como las aves migratorias para volverse a encontrar. A modo de bitácora colectiva del momento dejan un rastro digital en imágenes y videos que circulan en Instagram, Facebook, Telegram, Whatsapp.

Los servicios gastronómicos, en su mayoría a cargo del sector privado, aportan su particular sello al paseo fluvial que discurre en una margen del río San Juan, en el centro histórico de la bien llamada ciudad de los puentes. Entre los locales más concurridos destaca la galería bar Artys.

“Este fue el único bar donde no ocurrió ningún evento de transmisión del coronavirus en la zona, eso da la medida de que nos tomamos este asunto de los requerimientos sanitarios muy en serio”, comenta sin disimular su orgullo el joven Armando Hoyos Brito, titular del establecimiento.

“Mi mujer es doctora y tengo un niño chiquito, por eso el rigor a la hora de cuidarnos partió desde la casa. Esta es nuestra única fuente de ingresos. Aquí tuvimos que trazar estrategias porque fueron casi dos años sin poder abrir.

“Al comienzo de la pandemia ingenuamente no pensamos que se extendería tanto. Nos pusimos a arreglar el espacio, darle algunos retoques. Luego ante el rebrote buscamos alternativas como el servicio a domicilio”, señala.

Armando asegura que sus expectativas en la nueva normalidad tienen mucho que ver con formar parte del movimiento para hacer de la ciudad, conocida también como la Atenas de Cuba, un verdadero destino turístico, y llevar a la práctica aquella declaratoria oficializada en el ya lejano año 2018. “No queremos que este sea solo un punto de paso para llegar a Varadero”.

En cualquiera de los bares de la concurrida arteria citadina el sonido de la conversación y la música de fondo forman una mezcla envolvente junto con los aromas que provienen de su cocina. Quien llega en busca de buena comida, bebida y esmerada atención, no se va decepcionado.

Dicho esto, los precios de la carta hacen que tal disfrute quede fuera del alcance de buena parte de los lugareños. La realidad es que, como están las cosas, muchos matanceros no pueden permitirse ni un mojito en Narváez.

“Ofrecemos una oferta diferente. Prácticamente todos los productos tenemos que comprarlos en las tiendas en moneda libremente convertible (MLC). Aunque la subida de los precios causó impacto en su momento todo el mundo sabe cuál es la situación que vivimos. Lo más importante para nosotros es que el cliente salga satisfecho”, asegura.

La situación epidemiológica afectó mucho la vida de Narváez, señala Yaima Lorente Alonso, cantinera en Artys. “Este es un lugar diferente a todos los demás en la ciudad. La gente viene a distraerse, a socializar, a hablar de negocios. La COVID-19 lo paró todo”.

“Nosotros queremos que quien venga aquí tenga un buen momento. Estamos para marcar la diferencia y tratamos de mantener la calidad. Por eso es importante también cumplir con las medidas higiénicas. Las personas comprenden que el rigor es por el bien de todos y son receptivas a eso”, refiere Yaima.

Por fortuna para otros de bolsillos menos llenos, que son la mayoría, existen alternativas en el concurrido paseo peatonal. Los servicios gastronómicos y de otro tipo en locales estatales como la popular cafetería El Barco o la Plaza Skidmore vuelven a estar disponibles para los clientes.

Sin lugar a dudas el atractivo más singular de Narváez es La Gruta del San Juan, un espacio de la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre (FANJ) donde se puede tocar con los ojos el patrimonio mundial de Cuba y el resto del mundo, gracias a la magia de la tecnología 3D.

Cada grupo ocupa su mesa, su banco, o su lugar en el muro bajo junto al río, como tribus urbanas que usan mascarilla y conviven mejor desde la distancia bajo la consigna de “juntos pero no revueltos”. Vuelven los niños, las familias. Poco a poco los matanceros reclaman cada palmo de un sitio que les pertenece por derecho. Todos tratan de recuperar el tiempo que la pandemia les robó.

Barco varado no gana flete

Sin descuidar las medidas sanitarias las familias vuelven a pasear por la calle de Narváez, luego de los duros meses de confinamiento y limitaciones para la movilidad ciudadana.

Más de mil 900 establecimientos que prestan diferentes servicios a la población en la provincia de Matanzas, entre ellos más de 500 pertenecientes al sector privado, cuentan actualmente con la certificación de la dirección de Inspección Sanitaria Estatal, imprescindible para operar. Así lo confirma Humberto Rodríguez Sardiñas,  coordinador para temas de la defensa en el Gobierno Provincial del Poder Popular.

Desde el momento mismo en que se determinó la reapertura gradual de los servicios, ante la tendencia al control de la epidemia, funcionan en todos los municipios grupos multidisciplinarios encargados de velar por que se cumplan los requerimientos de bioseguridad para no retroceder en el terreno ganado a la pandemia. Participan, entre otros, inspectores, técnicos de higiene, especialistas del comercio y la gastronomía, y agentes de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).

Hasta la fecha se observa en general disciplina por parte de los trabajadores y la población en el uso del nasobuco, soluciones desinfectantes, y a la hora de respetar el distanciamiento, aunque las aglomeraciones en las colas son un asunto no resuelto en el territorio, según refiere el funcionario.

“El tema de mantener la separación establecida entre las personas en las colas es responsabilidad tanto del propio pueblo como de las diferentes administraciones de las entidades del comercio y la gastronomía, por mencionar algunos que presentan los principales problemas con el orden y la disciplina”, alega.

De acuerdo con el coordinador la situación con las indisciplinas se torna más compleja en municipios con mayor cantidad de población como la localidad cabecera, Cárdenas, Los Arabos y Jagüey Grande, que también estuvieron entre los más castigados por el azote del SARS CoV-2.

Acaso por aquello de que “barco varado no gana flete”, los trabajadores privados son quienes con mayor prontitud y beneplácito se suman al proceso de revitalización de los servicios, y en general se muestran más receptivos ante las indicaciones y apercibimientos, significa Rodríguez Sardiñas.

Sin embargo el panorama está lejos de ser color de rosa. Más de 14 mil multas por incumplir el Decreto 31 de 2021 del Consejo de Ministros (De las infracciones de las medidas sanitarias para la prevención y enfrentamiento de la covid-19) se impusieron en lo que va del presente año, con un importe superior a los 31 millones de pesos, según el coordinador.

Ante la tan esperada reapertura gradual de las fronteras cubanas al turismo internacional, a partir del actual mes de noviembre y como parte de la temporada alta de invierno, también se refuerza la vigilancia especialmente en instalaciones recreativas en el destino Varadero.

“Están tomadas todas las medidas preventivas, organizativas y de aseguramiento para que tengan éxito las operaciones turísticas en territorio matancero. El contacto directo con clientes extranjeros hace vulnerable a un sector de la población, de ahí la necesidad de tomar todas las precauciones”, asevera el coordinador.

De acuerdo con la información facilitada por Rodríguez Sardiñas, a finales de octubre último en el sector de la llamada industria sin humo, en Matanzas más de 200 centros estatales de la red extrahotelera estaban certificados por las autoridades sanitarias, y alrededor de medio centenar de hoteles como parte del programa por un turismo más higiénico y seguro. La cifra se actualiza a diario.

Viene el tren

El paseo peatonal es uno de los espacios más concurridos de la ciudad de Matanzas, y ofrece varias opciones recreativas y gastronómicas.

Si el turismo es, como coloquialmente se dice, la locomotora de la economía cubana, entonces Varadero debe ser el potente mecanismo que la mueve.

En el afamado destino que cuenta con la playa reconocida como la segunda mejor del mundo se ubica el restaurante El Aljibe, donde labora desde hace un cuarto de siglo Reynold Díaz Baeza, un cubano que le ganó por partida doble a la COVID-19.

Su esposa, la doctora Idania Amaro Ramírez, jefa del servicio de pediatría en el hospital territorial de Cárdenas, fue una de las protagonistas de la batalla a muerte contra el coronavirus que disparó las cifras de positivos en edades pediátricas.

“Esa noche cuando la llamaron para decirle que estaba designada al frente de una extensión hospitalaria en el hotel Turquesa, solo la miré y le dije: pa’lante mi guerrera. Idania se enfrentó a esa gran tarea y el objetivo se cumplió”, rememora.

“Desafortunadamente más tarde enfermó de COVID-19 y luego yo fui positivo. Fueron días difíciles cuando respirar solo un poquito era un logro. Gracias a los intensivistas salimos de la gravedad e Idania volvió a su importante labor. Hoy estamos celebrando prácticamente nuestro regreso a la vida”, comenta.

Por fin de vuelta en El Aljibe, ya reabierto al público, Reynold procura encontrarle a todo la cara más amable, mientras comparte con sus compañeros el entusiasmo por volver a hacer lo que le gusta. Todo el mundo está ansioso por volver al ajetreo pre-pandémico y sentirse útil.

“Para los próximos días cuando comiencen a arribar ya en números mayores los clientes nos sentiremos realizados, siempre convencidos de que disfrutar de nuestro sabor criollo es una experiencia inigualable”, sentencia.

La paradisíaca Península de Hicacos, provista de una planta hotelera con cerca de 60 alojamientos que agrupan alrededor de 22 mil habitaciones, se preparó con intensidad para ofrecer a sus clientes en la temporada alta invernal altos estándares de confort y bioseguridad.

Ivis Fernández Peña, delegada del Ministerio del Turismo (Mintur) en la provincia de Matanzas, informó en octubre último durante una conferencia de prensa sobre los preparativos para la reapertura, con más de 20 mil 600 acciones de mantenimiento e inversiones ejecutadas.

La delegada significó entonces el crecimiento del mercado ruso en Varadero en los últimos tiempos, con más de 60 mil vacacionistas de esa nacionalidad que llegaron desde abril último, convirtiéndose este año en el principal país emisor al balneario.

Para Yoel Hernández Lantigua, trabajador hotelero, la llegada de varios viajeros de manera anticipada por estos días es un buen síntoma de lo que está por venir, y demuestra una sólida confianza en el producto cubano, atractivo y seguro.

“Extrañábamos este ambiente, volver a trabajar. Durante el confinamiento personalmente aproveché para disfrutar de más tiempo en casa con mis dos hijas pero ya era hora de poner manos a la obra para recuperar la economía del país. El colectivo mantuvo contacto a través de las redes sociales con clientes repitentes, quienes están ansiosos por regresar a Varadero”, cuenta Yoel.

A su juicio el avance de la vacunación contra la COVID-19, primero de los trabajadores del sector y luego de la población en general, es otro incentivo para viajar a la Isla. “Ahora estamos mejor preparados, contamos con experiencia en el cumplimiento de rigurosos protocolos sanitarios”.

Datos facilitados por el doctor Arístides García Herrera, al frente de la comisión provincial encargada de la vacunación, dan cuenta de que este primero de noviembre 501 mil 565 personas en Matanzas ya habían recibido el esquema completo, lo cual representa un 70,9 por ciento del universo identificado.

Alexis Medel Avilés, director de la sucursal de servicios médicos cubanos en Matanzas, refirió recientemente a la Agencia Cubana de Noticias (ACN) que las instalaciones hoteleras en el polo contarán con médicos y enfermeras las 24 horas, quienes recibieron preparación especial y adiestramiento en idioma ruso.

Medel Avilés también informó a la ACN que en Varadero se mantendrá Cuatro Palmas como hotel hospital, con una treintena de capacidades distribuidas en dos bloques para positivos y sospechosos al coronavirus, y se mantendrá una estricta vigilancia sanitaria.

Turistas nacionales y extranjeros fijan su atención en las cálidas arenas blancas bañadas por el mar azul turquesa del balneario más famoso de la mayor de Las Antillas. Para fines de año se espera una cifra de vuelos alentadora. Mientras tanto, las ansias se multiplican en torno a la arrancada de ese tren que debe impulsar a otras ramas de la economía.

Precios, desprecios

En Matanzas, como en el resto de la isla caribeña, se encarece la vida ante los precios que no paran de subir porque la oferta, especialmente en entidades estatales, es escasa, lo que anula la capacidad de los nuevos salarios para satisfacer las necesidades cotidianas. El bloqueo impuesto por Estados Unidos, el más prolongado de la historia, no para de golpear donde más duele.

Los productos disponibles en las tiendas en MLC crean bandos, marginan a un sector mayoritario, salvan a un grupo privilegiado al tiempo que alimentan a la hidra de las incontables cabezas de la reventa, la especulación, y el acaparamiento.

Se hace difícil conservar la cordura y la esperanza mientras te apuñala el bolsillo un particular que vende una simple cuchilla de afeitar desechable “de marca” en 500 pesos cubanos, cada libra de carne de cerdo por encima de los 100, o en más de tres mil un par de zapatos que necesita el muchacho a punto de volver a clases presenciales.

Precisamente el regreso a la Universidad de Matanzas obliga a la joven Yura Santa Cruz Morales, estudiante de cuarto año de ingeniería industrial, a levantarse cada vez más temprano para llegar a tiempo. Aunque a veces ni madrugar funciona porque es “caro y escaso” el transporte desde el municipio de Colón hasta la localidad cabecera.

La muchacha de 24 años de edad se cuenta entre los tantos lugareños que soportan, entre la incredulidad y la impotencia, la explosión de los precios de prácticamente todo. “Cerca de mi casa los particulares vendían el jamón a 140 la libra y en solo cinco días subió a 165. ¿Qué se supone que debe hacer el que no tiene MLC para comprarlo por el Estado?”, se lamenta.

Otra matancera residente en la ciudad de los puentes, Evelyn de la Caridad Santa Cruz Quevedo, se queja de que todo hay que “comprarlo por la calle”, en particular los alimentos más indispensables, porque en las tiendas poco se puede hacer con la moneda nacional, la que gana el cubano.

“Una libra de mortadella especial valía 120 pesos la libra en las carnicerías particulares, ahora ya anda por los 160 o 180 cuando la encuentras. Así no se puede. Muchas veces le das mil vueltas a Matanzas y vuelves a la casa con las manos vacías”, admite Evelyn.

“Esto es un abuso. No son precios, son desprecios”, es la reacción de un usuario de Facebook que se lee en su comentario a un post destinado a facilitar la venta de artículos varios, entre ellos ropa y productos de higiene, a precios exorbitantes.

Desde los huevos hasta los antibióticos, desde el refresco hasta los bolígrafos, desde los condones hasta la pasta dental, desde la ropa interior hasta el cemento: los costos se elevan sin control al amparo de la supuesta ley de la oferta y la demanda. Sin sigilo, sin ambages, buena parte de la mercancía comprada en moneda libremente convertible se cotiza a precios de infarto en los grupos públicos de compraventa en Facebook y Whatsapp.

Un esfuerzo extraordinario

“En julio el país nos puso el corazón”, enfatiza Yirenia Zuleta Laguardia, funcionaria de la coordinación de alimentos del Gobierno Provincial del Poder Popular en Matanzas. Ella no olvida que en el momento más oscuro llegó la ayuda proveniente de otros puntos de la geografía nacional, desde plátanos procedentes de Ciego de Ávila hasta medicinas donadas por residentes en La Habana.

“Cada día se manejaban en la provincia toneladas (t) de productos de todo tipo y funcionaba un consejo destinado a su distribución equitativa”, recuerda. En medio del exponencial incremento de contagios y fallecimientos la región llegó a tener abiertos 232 centros de aislamiento que requerían comida, medicamentos y otros recursos.

“En esa etapa recibimos harina de donación y se pudo vender al pueblo más de ocho t de galletas, principalmente a los núcleos familiares de la localidad cabecera y Cárdenas. Se atendió de manera diferenciada los consejos populares más vulnerables, áreas en cuarentena con productos cárnicos y de la pesca.

“Se entregaron módulos a más del 50 por ciento de los núcleos de toda la provincia. Se reforzó la alimentación para el Sistema de Atención a la Familia gracias a donaciones de productos como el frijol, y permitió bajar los precios para proteger a ese sector”, precisa Zuleta Laguardia.

En julio se distribuyeron unas seis mil 800 t de productos agropecuarios en Matanzas, de las cuales 150 procedieron de otros territorios del país. Por contraste en septiembre, muy diferente en cuanto al enfrentamiento a la pandemia, la provincia generó alrededor de siete mil 700 t de producciones propias del agro, según la funcionaria.

Ricardo Menéndez Chapelín, coordinador de la esfera de alimentos del Gobierno Provincial del Poder Popular, afirma que ante la actual etapa de recuperación constituye un desafío el déficit de insumos y materias primas.

“Buscamos incrementar áreas de siembra para obtener mayores producciones de alimentos y así lograr en un corto o mediano plazo bajar los precios, y satisfacer en mayor medida la demanda de la población”, refiere.

“Estas limitaciones hay que contrarrestarlas a partir de hacer más y con mayor calidad. Se impone buscar más insumos propios del territorio, de los centros de la elaboración y las industrias y mini-industrias que tenemos.   Pronto volverá el turismo, eso indudablemente deberá oxigenar la economía, con nuevas posibilidades para importar y exportar.

“Antes de la pandemia el escenario era más favorable. En medio del rebrote el país nos ayudó con todo. Hubo ofertas en el sistema gastronómico y también en las tiendas. En los meses posteriores se hizo un esfuerzo extraordinario por buscar soluciones propias, y dar atención sobre todo a las comunidades más vulnerables.

“Hay que hacer mucho más, pero no estamos con los brazos cruzados. Hay que enfrentar muchos problemas pero un importante grupo de trabajadores están enfrascados en revertir la situación, en cambiar su propia vida. Algunas unidades sobresalen en la avanzada como el restaurante El Bahía y el centro recreativo Cuevas de Bellamar.

“Un ejemplo en la búsqueda de nuevas opciones es la Empresa Integral Agropecuaria de Matanzas y sus cinco mini-industrias donde se aplican disímiles iniciativas para mantener las producciones.

“Hoy los precios en el mercado son altos, sobre todo de los alimentos. A partir de los análisis con el comité de contratación actualmente se valora dejar topados un grupo de productos, aunque serán los mínimos. El resto se comercializará a partir de la oferta y la demanda o por acuerdo entre productor y cliente”, explica el funcionario.

“Existe una afectación muy grande con la carne de cerdo porque no disponemos del pienso, por eso escasea y alcanza un alto precio. Vendimos más de 15 mil de esos animales a los particulares para que los críen con sus propios recursos. El Estado tiene que pagar la libra de cerdo en pie a más de 90 pesos, y cuando se lleva a los centros gastronómicos su costo se eleva.

“El administrador de cada unidad gastronómica tiene facultades para comprar productos y materias primas, es imprescindible hacer autogestión en las bases productivas, también por parte de los cuentapropistas para encontrar mejores ofertas y facilitar el acceso a la población”, valora Menéndez Chapelín.

A decir del coordinador se avizora un escenario más halagüeño para el actual noviembre a partir del incremento de producciones agropecuarias, y mayor presencia de productos como plátano, yuca y boniato, además de ser la época de las hortalizas, tanto para la venta al pueblo como con destino a los centros de elaboración.

Asumir la nueva normalidad es imperativo, como lo es también calibrar en su justa medida el peligro de ceder terreno ante el mandato puro y duro de la oferta y la demanda. No se precisan estudios avanzados en ciencias económicas cuando el sentido común enciende las alarmas.

Ni remedios mágicos, ni concesiones, ni falsas expectativas ni recetas para el éxito instantáneo…el camino habrá que labrarlo entre todos, a base de sudor. Si algo enseña la historia, la antigua y la reciente, es que no es esta una tierra de cobardes.

A pesar de una economía apuntalada y el dolor por la pérdida de no pocas vidas que la pandemia arrancó, la gente le pone el alma a la recuperación, porque no queda otra alternativa que la de salir adelante con el propio y colosal empeño. Como Cuba toda, Matanzas se levanta.

martes, 23 de marzo de 2021

Editorial: Más que Vacunas...la fuerza de un País

 


"En este envase
Hay desvelos, sobrecargas
De estrellas hoy encendidas
Por aquel sol de luz larga
En esta dosis
Están la fe y la fuerza de un país"
Buena Fe

Dos candidatos vacunales cubanos contra la COVID-19 han entrado en la decisiva Fase III de sus ensayos clínicos. Una noticia que ha alegrado a todo un país, fortificado sus esperanzas, fortalecido su autoestima.

Cuba es la única nación latinoamericana y del Tercer Mundo que ha llegado a ese escalón con un par de proyectos de antídotos inyectables y otros tres candidatos en fases más tempranas de desarrollo. Un resultado que lamentablemente es prácticamente imposible para la inmensa mayoría de las naciones de este mundo.

La investigación, producción y comercialización de vacunas está en muy pocas manos, sólo grandes empresas del mundo desarrollado o emergente. El triste "apartheid de las vacunas" que estamos viviendo, en medio de esta crisis sanitaria global, es una reveladora muestra de los rumbos a que conducen el avasallador monopolio transnacional, el afán desmedido de lucro, la perversa dictadura del mercado.

Un año después de esta pandemia, la situación actual con respecto a las vacunas se parece mucho a la lucha mundial por suministros médicos durante el brote global inicial de COVID-19, cuando varios gobiernos actuaban por puro interés propio en bochornosa rebatiña.

Mientras unos pocos países se han asegurado vacunas por cantidades tres o cuatro veces superiores a su población; decenas de naciones aún no han podido contar siquiera con una dosis para inmunizar al menos a sus poblaciones más vulnerables y de riesgo. Se estima que el 90% de los habitantes de los casi 70 países de más bajos ingresos no tendrán oportunidad de vacunarse en este año contra la COVID-19.

Con mirada previsora, el Gobierno cubano visualizó esa probable situación de un mundo dividido entre quienes pueden producir vacunas y los que no, entre quienes poseen recursos financieros para comprarlas y los que no; conociendo también que las capacidades globales actuales de fabricación de vacunas son insuficientes para producir las miles de millones de dosis que se requieren para inmunizar a toda la población del planeta en este año. Cuba apostó desde el principio por una solución soberana frente al desafío sanitario.

Contaba para ello con el enorme caudal de conocimientos forjado por la Revolución, el extraordinario potencial del Polo Científico creado por Fidel y la fortaleza de un sistema público, gratuito y universal de Salud Pública, erigido a lo largo de estas seis décadas de Socialismo en Cuba.

Menos de un año después de que el Presidente cubano convocara a poner conocimientos y corazón en la colosal tarea de buscar una vacuna cubana contra la COVID-19, se está obrando el milagro. Más de 90 mil cubanos de cuatro provincias participan ya en el ensayo clínico Fase III de Soberana 02 y Abdala. Otros 150 mil se irán sumando en las próximas semanas en un ensayo de intervención autorizado en grupos de riesgo.

Entre ellos están unos 70 mil científicos y trabajadores de la salud de todo el país. Los unos, artífices de la proeza de lograr no 1, sino 5 candidatos vacunales. Los otros, héroes del combate diario contra la terrible enfermedad que se resiste a ser domada, desde los consultorios médicos en los barrios hasta la Zona Roja de los hospitales.

Cuba le dio la prioridad a esos hombres y mujeres que están en los más difíciles y contagiosos lugares, y que merecen la admiración, el respeto y toda la protección posible.

En apenas unas horas ya miles de ellos llevan la primera dosis, con la confianza en la seguridad y eficacia de nuestras vacunas, desarrolladas con toda la sabia científica acumulada en el país y sometidos a los más rigurosos controles necesarios para un audaz empeño como este.

Mientras algunos agoreros del mal se refocilaban a principios de mes con titulares iracundos y manipuladores como "Cuba es el único país de América Latina que aún no ha vacunado a nadie"; el Gobierno, las instituciones científicas, los entes reguladores y el sistema nacional de salud daban pasos seguros para iniciar la etapa decisiva de demostración de la eficacia de los candidatos vacunales líderes del país, y allanando el camino para proteger a la población cubana antes de que finalice el 2021. Pocos países podrán hacerlo. Ninguno entre las naciones pobres.

Cuando otros mentirosos consuetudinarios han intentado cuestionar la calidad de nuestras vacunas y hasta han buscado infundir miedo con supuestas reacciones adversas en infantes; presidentes, personalidades, importantes medios de comunicación de nuestra región y el mundo han mostrado su admiración y confianza por esos resultados de la ciencia cubana.

Todavía queda camino por andar. La transmisión no se corta, dicen los expertos, hasta que la mayoría de la población haya sido inmunizada. Por eso hay que seguir actuando con mucha responsabilidad y disciplina.

Nuestro pueblo ha sido indiscutible protagonista de esta obra de pensamiento y amor. Han sido más los dispuestos para los ensayos clínicos que los necesarios. Cada paso hacia adelante en los proyectos ha sido celebrado como algo propio por todos los cubanos de bien. Todavía emocionan las imágenes de nuestros compatriotas orientales vitoreando la caravana que transportaba los bulbos de Abdala hacia Santiago, Guantánamo y Granma.

Y es que Soberana, Abdala, Mambisa, son más que vacunas, son un país. Ellas encierran los sueños de un pueblo humilde pero digno, que ha tenido que librar batallas extraordinarias por su independencia y su propia existencia. Son la representación de un sistema político y de salud que ha puesto siempre al ser humano en el centro de sus decisiones; son la obra de Fidel -que luchó siempre por tener un país de hombres y mujeres de ciencia y de pensamiento-; son la voluntad política y el actuar sin descanso de un gobierno dedicado a su gente por sobre los más difíciles desafíos; son el resultado del conocimiento, la osadía, la experiencia, el tiempo y el esfuerzo de extraordinarios científicos; son la confianza de una nación en sus propias fuerzas y en su capacidad de resistencia; son orgullo y compromiso con los destinos de este archipiélago y el mundo. Más que vacunas, en esos bulbos va toda la fuerza de un pais

martes, 16 de marzo de 2021

La aguja envenenada de mentira: Ni a niños ni a turistas

 

Por: Redacción Cubadebate
Publicado en: Cazador de Mentiras

 

Mientras Cuba avanza en la fase III de su ensayo clínico del candidato vacunal Soberana 02 y se apresta a comenzar con igual proceso para el candidato Abdala, los promotores del odio contra la Revolución rabian de dolor en sus entrañas.

La pasada semana, en su habitual tertulia youtuber, el presentador conocido como Alexander Otaola, promotor de las listas negras y de más bloqueo contra Cuba, intentó desprestigiar el impacto positivo que han tenido los candidatos vacunales cubanos contra la COVID-19, en particular la Soberana 02.

En su programa afirmó que “la vacuna cubana conocida como Soberana 02 está causando reacciones negativas en los niños a los que se les han aplicado la dosis en los hospitales y en las escuelas de la isla”, y puso a su audiencia un audio de una supuesta madre cubana que habla de reacciones adversas de la vacuna a niños en un hospital pediátrico.

Aseveró que tales reacciones en los infantes son las que han provocado que Cuba haya pospuesto su campaña de vacunación.

Es una total infamia.

Primero, porque en Cuba no se ha vacunado a ningún niño en ninguna de las tres fases de ensayos clínicos de la Soberana 02, ni en ninguna de las fases por las que ya han pasado los otros candidatos vacunales. Ello no se hará hasta que las vacunas demuestren su efectividad en los adultos

Segundo, porque Soberana 02 se ha ensayado únicamente en La Habana, donde desde el mes de enero están suspendidas las actividades docentes, por lo que las escuelas están cerradas y es imposible que se hayan vacunado niños allí.

El pasado 4 de marzo, Cubadebate publicó declaraciones a la prensa de Dagmar García Rivero, directora de Investigaciones del Instituto Finlay de Vacunas (IFV), sobre la vacunación en edades pediátricas, en las que esclareció que "avanzar a un ensayo clínico en niños lleva un rigor regulatorio superior, y por tanto normalmente necesitamos avanzar en las poblaciones adultas antes de evaluar los candidatos vacunales en niños”.

“Mantenemos la determinación de movernos en un corto plazo a ensayos clínicos pediátricos. Actualmente este ensayo clínico está en revisión. Estaríamos hablando de evaluar la mejor formulación de los candidatos vacunales Soberana 01 y Soberana 02 en población pediátrica. Tenemos decidido movernos en el rango etario de 5 a 18 años de edad, iniciando primero en la población de 12 a 18. Una vez cubierta la seguridad en este grupo, bajaríamos al rango etario de 5 a 12 años. Eso es lo que podemos decir hasta el momento, porque todavía no es un ensayo clínico que tengamos entregado a la entidad regulatoria nacional”, precisó García Rivero.

"En abril pudiéramos estar comenzando con el ensayo clínico pediátrico", concluyó.

En otra de sus atracadas de mentiras, el youtuber se hizo eco de una desmentida campaña en Italia para hacer turismo en Cuba con la promesa de recibir la Soberana 02, a lo que dijo que Cuba debe estar suministrando a los turistas italiano y europeos las vacunas "donadas" al país, pues la Soberana 02 les provocaría reacciones.

Más infamia de este repulsivo personaje.

Primero, Cuba no ha promovido oficialmente turismo de vacunas; el país avanza en primer lugar para inmunizar a toda su población antes de que culmine el 2021.

Segundo, Cuba no ha recibido ninguna "donación" de vacunas, mucho menos para aplicar a turistas.

Soberana 01, 02 y Plus, Abdala y Mambisa son frutos genuinos de la ciencia cubana. Avanzan con resultados hacia su concreción como inmunizantes efectivos contra la COVID-19. Nos vacunarán contra la enfermedad y serán también ciertamente una inmunidad contra el odio de quienes nos quieren arrastrar por sobre rocas.