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martes, 12 de mayo de 2020

Bruno Rodríguez Parrilla: El silencio cómplice de los EE.UU. se torna sospechoso



Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate

El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, denunció este martes el silencio cómplice del Gobierno de los Estados Unidos ante el ataque terrorista contra la embajada de Cuba en ese país, el pasado 30 de abril.

Ese día se produjo un ataque con arma de fuego contra el edificio que acoge a la legación diplomática de la Isla en Washington DC. El autor fue Alexander Alazo Baró (42 años), de origen cubano, que vive en EE.UU. desde el año 2010, detalló el canciller en conferencia de prensa virtual.

“El Departamento de Estado y el Gobierno de los EE.UU. lamentablemente han optado por silenciar este grave ataque terrorista. Hasta este mismo instante no se ha producido ninguna declaración pública de condena a este hecho, ni de rechazo al acto terrorista”, afirmó. 
Rodríguez Parrilla reconoció el rápido actuar de la fuerza policial local y del servicio secreto en el momento del ataque, sin embargo “el Departamento de Estado demoró casi cinco días para ponerse en comunicación con las autoridades cubanas y emitir alguna información de carácter oficial sobre este grave suceso”, subrayó.
Imágenes muestran que el atacante se aproximó a la embajada, gritó frases ofensivas y lanzó una bandera cubana profanada con varias frases incoherentes  y luego trató de incendiarla con gasolina. Después se produjo un ataque a tiros contra el edificio que está en medio de la capital de EE.UU, a una cuadras de la Casa Blanca, utilizando un fusil semiautomático. 
El atacante había viajado con esa arma y municiones desde el Estado de Pensilvania, “iba con la intención de batir lo que hubiese delante, incluso seres humanos si hubiesen estado en su línea de fuego. Él mismo confesó después que iba con intención de matar”, relató el canciller. 
En el momento del asalto, cuando fueron disparados 32 proyectiles, había 10 funcionarios en el edificio. 

“Es necesario preguntar al Gobierno de los Estados Unidos cuáles son sus motivaciones para mantener silencio ante la opinión pública y no lanzar mensajes de disuasión de actos como este, en cumplimiento de sus obligaciones legales como país sede de la embajada”, cuestionó el jefe de la diplomacia cubana.
Calificó este hecho como un acto terrorista que no puede verse separado del resultado directo del discurso agresivo contra Cuba y la permanente instigación a la violencia y odio de políticos estadounidenses y grupos extremistas anticubanos. 

El canciller argumentó que Alazo Baró planificó el ataque con suficiente anticipación y visitó el lugar unas dos semanas antes. “En el momento de la agresión se declaró como seguidor del presidente de los EE.UU. y no ofreció resistencia al ser arrestado”

Canciller cubano realizará conferencia de prensa sobre ataque a Embajada de Cuba en EE.UU.


 
El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, ofrece declaraciones a la prensa. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

El canciller Bruno Rodríguez anunció que este martes ofrecerá una conferencia de prensa virtual sobre el ataque terrorista contra la Embajada de Cuba en Estados Unidos el pasado 30 de abril.
Ofreceré nuevas informaciones sobre el acto terrorista contra la legación cubana en Estados Unidos y responderé preguntas a los medios de comunicación sobre este grave hecho, escribió el ministro de Relaciones Exteriores en su cuenta en Twitter.
Previamente, el perfil de la Cancillería cubana en esa red social anunció la transmisión en vivo por Facebook y Youtube de @CubaMINREX a las 13:30, hora local. Cuba denunció el silencio de las autoridades estadounidense respecto a la agresión contra su sede diplomática en Washington, mientras el Departamento de Estado incitaba nuevamente a acciones contra los médicos cubanos.
El pasado 30 de abril un hombre armado disparó contra la sede diplomática causando daños materiales, aunque no humanos. 'Es una obligación de todos los Estados adoptar las medidas adecuadas para proteger a las legaciones diplomáticas en su territorio contra todo tipo de daño o que se atente contra su dignidad como dispone la convención de Viena sobre las relaciones diplomáticas', exigió ese día el jefe de la diplomacia cubana.
El único pronunciamiento de un representante del gobierno de Estados Unidos lo emitió muchas horas después del hecho la encargada de negocios de ese país en La Habana, Mara Tekach, quien manifestó en Twitter que esa misión diplomática condenaba el tiroteo.

(Con información de Prensa Latina)

jueves, 30 de abril de 2020

Urgente: Abren fuego contra embajada cubana en Washington con rifle de asalto, capturan a sospechoso y no se reportan víctimas




Los agentes encontraron al sospechoso con un rifle de asalto y lo detuvieron sin incidencias.
En horas de la madrugada de este jueves 30 de abril, un individuo desconocido disparó con un arma de fuego contra el edificio de la Embajada de Cuba en los Estados Unidos, informó en una nota de prensa la cancillería cubana en su sitio web.
No hubo daño para el personal de la misión, el cual se encuentra seguro y protegido, pero sí deterioros materiales para el edificio resultantes del impacto de los disparos, especificó.
El individuo, de cuya identidad el gobierno cubano no tiene información, fue detenido por las autoridades locales en el lugar de los hechos y se encuentra bajo custodia.

Washington D.C., cuenta con un sistema de protección y seguridad para enfrentar cualquier amenaza contra el personal y las instalaciones.

El gobierno de Cuba espera por la correspondiente investigación de las autoridades estadounidenses sobre la identidad y las motivaciones del autor de esta agresión, así como sobre las circunstancias que rodean al hecho.  El Departamento de Estado está al tanto de lo ocurrido.

Es una obligación de los Estados adoptar todas las medidas adecuadas para proteger los locales de una misión diplomática acreditada en su país contra toda intrusión o daño y evitar que se turbe la tranquilidad de la misión o se atente contra su dignidad, sostuvo la cancillería.
Un vehículo que la policía considera está relacionado con el hecho permanece estacionado fuera de la sede diplomática. Foto: Antonia Noori Farzan/The Washington Post

Canciller cubano: “Es obligación de los Estados proteger a los diplomáticos en él acreditados”

El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, repudió el asalto a la embajada cubana en Estados Unidos en esta jornada. En su cuenta de Twitter el ministro de Relaciones Exteriores expresó que es obligación de los Estados proteger a los diplomáticos en él acreditados y sus instalaciones.

Detalles de los hechos, según la prensa local

El tiroteo estalló alrededor de las 2:10 am afuera de la embajada, en la calle 16 NW cerca de Fuller Street NW, antes de que la policía que estaba en el área llegara al lugar y en cuestión de minutos arrestaron al sospechoso, a quien las autoridades se negaron a identificar”, dice The Washington Post.
  • El teniente de policía de DC Brian Hollan señaló a los reporteros que nadie resultó herido en el tiroteo, pero aún están investigando el grado en que la Embajada de Cuba resultó dañada.
  • Varios vecinos de la zona, utilizando la aplicación del vecindario Nextdoor, informaron que se habían despertado para escuchar un aluvión de disparos y gritos.
  • El teniente del Departamento de policía de Washington DC explicó que ahora la investigación está encabezada por el Servicio Secreto.
“El Servicio Secreto dijo que una persona fue arrestada bajo la acusación de estar en posesión de un arma de fuego no registrada, municiones no registradas y asalto”.

En fotos, impacto de los disparos en el edificio de la embajada


No hubo daño para el personal de la misión, el cual se encuentra seguro y protegido, pero sí deterioros materiales para el edificio resultantes del impacto de los disparos. Foto: Twitter/@CubaMINREX.
Los disparos impactaron contra el edificio de la embajada de Cuba. Foto: Twitter/@CubaMINREX.
Embajada de Cuba en Washington.

Archivo CD: Trabajar entre asesinos

La segunda mitad de la década de los 70 fue pródiga en acciones terroristas contra la representación de Cuba ante las Naciones Unidas por grupos contrarrevolucionarios, especialmente por Omega 7.

Atentados terroristas contra sedes diplomáticas de Cuba en Estados Unidos

1959
  • 1ro de abril: Un ataque terrorista produce daños materiales en el Consulado cubano en Nueva York.
  • 4 de junio: Resultó herido de gravedad en un atentado el cónsul de Cuba en Miami, Estados Unidos.
1960
  • 13 de octubre: Herido Abelardo León Blanco, cónsul general cubano en Miami, Estados Unidos, durante un ataque terrorista a la oficina consular. Además robaron dinero, destruyeron un teletipo, arrancaron los teléfonos y violaron los archivos. El costo es de 8,500.00 pesos.
1961
  • 13 de mayo: Lesionado un funcionario cubano en la ONU y destruido su automóvil al ser agredido por varios elementos terroristas en New York. El costo es de 10,000.00 pesos.
1967
  • 3 de abril: Herido el Encargado de Negocios de Cuba ante la ONU como consecuencia de la explosión de un artefacto colocado en el interior de un libro enviado a su despacho por elementos terroristas.
1969
  • 23 de junio: Lanzado un artefacto incendiario contra la misión de Cuba en la ONU.
  • 25 de agosto: Fue realizado un atentado terrorista contra la Misión de Cuba ante la ONU.
1972
  • 9 de enero: Incendiado y destruido parcialmente un automóvil de la Misión de Cuba ante la ONU, estacionado frente a un edificio de apartamentos donde residían funcionarios de dicha Misión. El costo es de 4,000.00 pesos.
1973
  • 23 de junio: Fue provocado un incendio en un auto de la misión cubana ante la ONU.
1976
  • 3 de marzo: Resultó herido un funcionario en la misión permanente de Cuba en la ONU, Estados Unidos, al proceder a abrir y explotar un paquete recibido en dicha sede, enviado por elementos terroristas.
  • 6 de junio: Fue detonado un artefacto explosivo en la Misión Cubana en las Naciones Unidas, causa daños al inmueble. (Destruyó la puerta de entrada del edificio)
1978
  • 8 de junio: Fue detonado un artefacto explosivo en el edificio de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, que le ocasiona daños de consideración.
  • 9 de septiembre: Fue detonado un artefacto explosivo en el edificio de la Misión Cubana ante la ONU, que ocasionó serios daños a las instalaciones del edificio.
  • 9 noviembre: Estalla un artefacto explosivo en la parte exterior del edificio de la Misión Cubana ante la ONU.
  • 29 de diciembre: Estalla un artefacto explosivo en la Misión Cubana en las Naciones Unidas. Destruyó la puerta principal del edificio de la sede.
1979
  • 4 de enero: Atentado con explosivos contra la Misión de Cuba ante las Naciones Unidas, Nueva York
  • 18 de mayo: Estalla un artefacto explosivo en la Sección de Intereses de Cuba en Washington, que causa considerables daños al inmueble. La acción fue realizada por la organización terrorista "Omega".
  • 27 de octubre: Estalla un artefacto explosivo en la Misión Cubana en las Naciones Unidas, causando algunos daños al inmueble.
  • 7 de diciembre: Estalla un artefacto explosivo en la Misión Cubana en las Naciones Unidas, causando considerables daños al inmueble.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Marco Rubio recibe millones de la Asociación Nacional del Rifle y después “reza” por sus víctimas

Por Francisco Arias Fernández

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La Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés) ha gastado, al menos, 123 millones de dólares desde 1990 en su cruzada para evitar restricciones al derecho de portar armas en Estados Unidos, que se considera la principal causa de la avalancha de muertos por violencia armada, que convierte a ese país en una anomalía en el mundo desarrollado.

Se trata de 4.5 millones  de dólares anuales en promedio, invertidos en una nación que tiene más armas que habitantes: 357 millones entre 317 millones de personas,  la proporción más alta del planeta, según datos oficiales del 2013, citados por la prensa internacional.

Las más modestas iniciativas para abordar la amenaza del uso de armas automáticas no han llegado a nada, ni en el Congreso en Washington ni en la gran mayoría de los estados. No importa que en el mes y medio que lleva 2018, hayan fallecido en EE.UU. 1.816 personas y resultaran heridas 3.125 por violencia armada, según los últimos datos del registro de la organización “Gun Violence Archive“. Eso equivale a una media de 40 muertos al día. Ha habido 30 tiroteos masivos, que reciben esa consideración cuando hay al menos cuatro muertos.

Mientras la indignación crece entre la población ante los tiroteos casi semanales y las tragedias cotidianas que dejan muertos y heridos, cada vez más el dedo acusador apunta hacia la todo poderosa Asociación Nacional del Rifle y un Congreso que no avanza en proyectos de solución a la escalada.
Se plantea que la NRA gastó en las elecciones de 2016 unos 54 millones de dólares, un 99% en apoyo de candidatos del Partido Republicano. La organización desembolsó más de siete millones en anuncios de televisión en contra de Hillary Clinton. El resto fueron para apoyar las campañas de congresistas republicanos en el Congreso, destinándose gran parte del dinero a las elecciones más reñidas con candidatos del Partido Demócrata.

En total, la organización proarmas le ha entregado dinero y apoyo publicitario a 319 congresistas que hoy están en el Capitolio. No existe mejor aliado que la NRA y a la vez hay pocos que se atrevan a convertir innecesariamente a la NRA en enemigo.

En este ambiente electoral la NRA se moviliza muy eficazmente y elige los candidatos que más necesitan su ayuda.   Marco Rubio con sus ínfulas de futuro presidente, decidido a construir legado a costa de la guerra contra Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, o cualquier otro país latinoamericano, es sin dudas uno de los principales elegidos.

El oportunista y calculador anticubano es uno de los senadores que más dinero ha recibido de la Asociación Nacional del Rifle, que le ha donado 3.303.355 de dólares. Ocupa el sexto lugar en una lista de 10 legisladores que reciben donaciones por encima de 2 000 000, y que encabeza  John McCain, también del ala conservadora del Partido Republicano, con 7 740 521 dólares.
Estas son las estadísticas a las que la prensa estadounidense ha tenido acceso, lo que no descarta que las reales sean cifras superiores, dados los tejes y manejes que envuelven las “donaciones” y “servicios” que ofrece este tipo de organización.

La última masacre que tuvo por sede una escuela de la Florida ha elevado el tono de la polémica y las acusaciones contra Rubio.

El viernes 16 de febrero aparecieron tres vallas cerca de Miami que decían: “Masacre en escuela”; “¿Y todavía no hay control de las armas?”, pregunta la segunda, y “¿Por qué, Marco Rubio?”, indaga la tercera.

De acuerdo con un reportaje de la televisora CNN, las vallas móviles —patrocinadas por el grupo activista Avaaz y respaldada por otras organizaciones— se pegaron a un costado de un camión estacionado en Doral, cerca de la oficina del senador Marco Rubio.

Las vallas aparecieron solo dos días después de la matanza que ocurrió el miércoles en la secundaria Marjory Stoneman Douglas High en Parkland, Florida, que dejó un saldo de 17 muertos, la peor masacre cometida en una escuela de ese país desde la que sucedió en la escuela primaria en Sandy Hook en Connecticut en 2012, donde fueron asesinadas 26 personas.

Señala un diario de Miami que entre estos dos incidentes, el Congreso ha hecho muy poco para hacer más severas las leyes sobre las armas de fuego. Tras la masacre del miércoles, los demócratas en el Congreso han pedido limitar la venta del fusil automático que, según la policía, usó el sospechoso en el tiroteo en Parkland.

Sin embargo, los republicanos, entre ellos Rubio, han dicho que la legislación que obstaculiza la venta de este tipo de arma no hubiera evitado la tragedia, algo que buscan decir las tres vallas, dijo Avaaz.

En declaraciones a la publicación estadounidense The Hill, Emma Ruby-Sachs, presidenta de Avaaz, ha expresado que: “Hoy hemos salido a la calle para preguntar ¿por qué, Rubio?”. “El senador ha sido criticado en todo el país por su ineficaz respuesta a lo ocurrido, calificando el hecho como ‘inexplicable’. Nosotros los catalogamos ‘inexcusable’ ”, afirmó.

“Florida tiene leyes muy laxas. Rubio ha sido apoyado por la NRA (Asociación Nacional del Rifle) y nunca ha intentado reformar estas leyes. Es uno de los senadores que más contribuciones recibe de la NRA, y además tiene una calificación ‘A’ de esta asociación, como mejor alumno”, le señaló a Efe Ruby-Sachs.

“Muchas madres que hoy están llorando por sus hijos hubieran hecho estos carteles. Hoy quisimos poner esta conversación en la calle, ya que Rubio representa una clase política que todavía no ha respondido a ninguna de nuestras preguntas”, dijo a la agencia de noticias Efe el portavoz de Avaaz, Oscar Soria.

Mientras tanto también hubo vuelo de avioneta atravesando los cielos de la Florida con un inmenso cartel cuestionando y demandando al  legislador, que decía textualmente: “Qué vergüenza Marco Rubio y la NRA”
.
Por su parte CNN reporto que en una emotiva manifestación el sábado en Fort Lauderdale, Florida, políticos y estudiantes de la escuela Marjory Stoneman Douglas pidieron una prohibición de armas como la que se utilizó para asesinar a 17 personas en ese colegio, y urgieron a los votantes a echar a los legisladores que se opongan a la medida o que acepten dinero de la Asociación Nacional del Rifle.

En un enérgico discurso, la estudiante Emma González, sobreviviente de la masacre, exigió a los legisladores nacionales hacer algo para prevenir los tiroteos masivos en escuelas. “Si todo lo que nuestro presidente y nuestro gobierno pueden hacer es enviar recuerdos y oraciones, entonces tal vez es momento de que las víctimas sean el cambio que necesitamos”, dijo González.

Añadió que “Ciertamente no entendemos por qué debería ser más complicado hacer planes con amigos los fines de semana que comprar un arma automática o semiautomática”. Exigió cambios en las leyes porque, dijo, estas no han cambiado, mientras que las armas sí lo han hecho.

Se dirigió a los políticos, y dijo a los que aceptan donaciones de campaña de la Asociación Nacional del Rifle: “¡Qué vergüenza!”. Cientos de personas reunidas comenzaron a repetir: “¡Qué vergüenza! ¡Qué vergüenza!”.

Marco Rubio recibe millones; defiende la proliferación de armas que matan cada año a 34 mil personas en EE.UU. (93 por día), según la organización Campaign Brady; emprende proyectos maquiavélicos contra países de Nuestra América con los beneficios de las enormes operaciones de lobby y campañas publicitarias de la NRA, así como de sus esfuerzos movilizativos de electores a su favor, y después “reza” por las víctimas con frasecitas demagógicas multiplicadas y amplificadas por los propios mecanismos comunicacionales de la organización proarmas.

Las lágrimas de Marco Rubio las vimos en las películas de “El Padrino”, cuando los mafiosos mandaban a matar y después en el funeral daban el pésame a las viudas y sus hijos. El personaje no pasa de moda.
Emma Gonzalez, sobreviviente del tiroteo en la Florida, se dirigió a los políticos, y dijo a los que aceptan donaciones de campaña de la Asociación Nacional del Rifle: "¡Qué vergüenza!", frase repetida por las cientos de personas reunidas en el luegar.
Emma Gonzalez, sobreviviente del tiroteo en la Florida, se dirigió a los políticos, y dijo a los que aceptan donaciones de campaña de la Asociación Nacional del Rifle: “¡Qué vergüenza!”, frase repetida por las cientos de personas reunidas en el luegar.


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domingo, 18 de febrero de 2018

Masacres en Estados Unidos: El factor de la Casa Blanca


Una joven deposita unas flores en el homenaje a las víctimas en Parkland. Foto: AFP.


La masacre perpetrada el pasado miércoles en una escuela secundaria de Parkland, Florida (17 muertos y 14 heridos), está muy lejos de ser el evento más mortífero de ese tipo de cuantos han tenido lugar en Estados Unidos en los últimos 12 meses, pero resulta el más esclarecedor sobre las posturas oficiales de la Casa Blanca en torno al desbocado armamentismo ciudadano y sus vínculos con la intoxicación ideológica racista, xenofóbica y supremacista que crece a ojos vistas entre individuos y sectores sociales del país vecino.

Es ilustrativo, a este respecto, que el presidente Donald Trump no haya querido ni siquiera referirse a la gravísima proliferación de armas de guerra en manos de civiles, al escándalo que representa la facilidad con la que esos instrumentos de muerte llegan a manos de homicidas como los perpetradores de tiroteos tan fatales como gratuitos en sitios públicos –18 en lo que va del presente año– y a sus crecientes motivaciones racistas.

Para Trump, todo se debió a un problema de perturbación mental y a un descuido de la escuela y de las propias víctimas, las cuales, según él, no fueron suficientemente insistentes en sus denuncias a la policía sobre el peligro que representaba el joven Nikolas Cruz, autor de la masacre del miércoles. Todo ello, a pesar de que desde septiembre del año pasado un usuario de Youtube alertó a la Oficina Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) acerca de los violentos amagos que el joven asesino había colgado en esa red social, advirtiendo que buscaba convertirse en un tirador profesional en contra de escuelas.
Nikolas Cruz comparece ante la juez tras la masacre. masacre florida. Foto: EFE.
Puede darse por sentado que ocurrirán nuevas masacres de esta clase, aunque no pueda preverse la fecha, el lugar y el número de caídos y lesionados, y esta certeza podría debilitarse en alguna medida si la clase política de Washington –particularmente, los integrantes de la Presidencia y del Legislativo– hiciera acopio de voluntad política y estableciera una regulación sólida y eficaz para la tenencia de armas de fuego por particulares. Pero eso no ocurrirá.

En la administración anterior, después de cada tiroteo Barack Obama al menos intentaba conmover al Capitolio para que adoptara y permitiera normas mínimas en este sentido, y nunca lo consiguió.
Trump, por su parte, declaró al llegar a la presidencia que la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés, la principal cabildera en favor del mantenimiento del libertinaje 

armamentista) podía considerarlo un amigo en la Casa Blanca y advirtió que no interferiría en el derecho del pueblo de tener y portar armas. De esta manera, el mandatario estadunidense selló el destino de las víctimas de los tiroteos que han tenido lugar en el curso de su administración –en los primeros 45 días de este año la cifra de ellos se duplicó con respecto a la del mismo periodo de 2017– y envió una señal de aliento a la industria armamentista, a los comerciantes de pistolas y fusiles de alto calibre y también, a fin de cuentas, a los homicidas.
Dos bomberos atienden a una de las víctimas de la matanza. masacre florida. Foto: AFP.
El magnate republicano enfatizó que, en su criterio, la solución al drama de estos actos de violencia extrema reside en poner atención a la salud mental, asumiendo que el joven Nikolas Cruz es un desequilibrado. Y tal vez lo sea, pero su desequilibrio, en caso de existir, se nutre de la misma ideología racista y xenofóbica de la que hace gala el propio Trump en sus discursos una y otra vez, y de la que no ha podido o querido deslindarse con claridad, como pudo verse en agosto de 2017, cuando grupos de fascistas que portaban suásticas nazis y símbolos del Ku Klux Klan atacaron en Charlottesville, Virginia, a una marcha pacífica, con un saldo de una manifestante y dos policías muertos.

A fin de cuentas, esos estamentos, dominados por la miseria ética, ideológica y espiritual, constituyen una base que el huésped de la Casa Blanca no está dispuesto a sacrificar, ni aun a costa de las vidas estadunidenses que seguirán cobrando el armamentismo, el racismo, la insensatez y la total carencia de empatía.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Estados Unidos y sus “lecciones” de Derechos Humanos




derechos-humanos
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla fue enérgico ante la Asamblea General de la ONU, el pasado 1ro. de noviembre, al reafirmar que «los EE.UU., donde se cometen flagrantes violaciones de los derechos humanos que suscitan profunda preocupación de la comunidad internacional, no tienen ni la más mínima autoridad moral para criticar a Cuba, un país pequeño, solidario, de amplia y reconocida trayectoria internacional; un pueblo noble, trabajador y amistoso».

En referencia al discurso injerencista, irrespetuoso y agresivo de la embajadora norteamericana, añadió: «Habla ella a nombre del jefe de un imperio que es responsable de la mayor parte de las guerras que se libran hoy en el planeta y que asesinan inocentes, y es el factor decisivo de inestabilidad mundial y de gravísimas amenazas a la paz y a la seguridad internacional, pisoteando el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas que cínicamente ella acaba de invocar».
¿Cuáles son las calificaciones en materia de derechos humanos que conceden las instituciones estadounidenses e internacionales en esa materia al gobierno de EE.UU.? ¿Qué expectativa generó la elección de Donald Trump y cómo lo califican nueve meses después?

Ocho días antes de que asumiera el nuevo inquilino de la Casa Blanca, al presentar el Informe Mundial 2017, la organización no gubernamental Human Rigths Watch, un observatorio de derechos humanos con sede en Nueva York, alertaba que «la elección de Donald Trump como presidente de EE.UU., luego de una campaña que fomentó el odio y la intolerancia, y la creciente influencia de partidos políticos que rechazan los derechos universales en Europa, han puesto en jaque el sistema de derechos humanos de posguerra».

En la introducción del informe, el director ejecutivo de la organización, Kenneth Roth, expresaba que «el ascenso del populismo supone una profunda amenaza para los derechos humanos (…) Trump y varios políticos en Europa intentan llegar al poder apelando al racismo, la xenofobia, la misoginia y el nativismo. Todos ellos pretenden que el público acepte violaciones de derechos humanos, argumentando que supuestamente son necesarias para asegurar empleos, evitar cambios culturales o prevenir ataques terroristas. En realidad, el desprecio por los derechos humanos brinda el camino más probable hacia la tiranía».

Calificó la campaña de Trump como un ejemplo patente de la política de intolerancia, con un discurso de rechazo a los principios básicos de dignidad e igualdad. «Su campaña planteó propuestas que perjudicarían a millones de personas, incluidos planes de efectuar deportaciones masivas de inmigrantes, limitar los derechos de las mujeres y la libertad de los medios de comunicación y aplicar torturas», apuntó.

Afirmaba el directivo que «a menos que Trump repudie estas propuestas, su gobierno se arriesga a cometer violaciones masivas de derechos humanos en EE.UU.».
¿Cuáles eran las calificaciones de Washington a la llegada de Trump y qué ha pasado después?
El acápite dedicado a los Estados Unidos de América en los informes anuales publicados a principios del 2017 sobre Derechos Humanos de las organizaciones Human Rights Watch y Amnistía Internacional (esta última con su sede central en Londres), es revelador de las verdaderas «lecciones» que en esa materia la principal potencia mundial puede exhibir a un planeta que trata de adormecer con ese cuento.

Principales acusaciones

-Diversas leyes y prácticas estadounidenses, sobre todo en materia de justicia penal y de menores, inmigración y seguridad nacional, violan derechos humanos reconocidos internacionalmente. Las personas con menos posibilidades de defender sus derechos ante los tribunales o a través del proceso político –como, por ejemplo, miembros de minorías raciales y étnicas, personas de bajos recursos, inmigrantes, niños y niñas, y reclusos– son las más expuestas a sufrir abusos.

-La elección de Donald Trump como presidente en noviembre del 2016 culminó una campaña marcada por una retórica xenófoba y racista y por el anuncio, por parte de Trump, de políticas que causarían enormes perjuicios a comunidades vulnerables, contravendrían las obligaciones fundamentales de derechos humanos asumidas por Estados Unidos, o bien tendrían ambos efectos. Las propuestas de campaña planteadas por Trump incluyeron la deportación de millones de inmigrantes no autorizados, la reforma de leyes federales para permitir la tortura de personas sospechosas de terrorismo y «llenar» el centro de detención de la Bahía de Guantánamo.

-El presidente electo también se comprometió a derogar la mayoría de las disposiciones de la Ley para la Atención de la Salud Asequible (Affordable Care Act), que ha ayudado a 20 millones de estadounidenses que antes no tenían cobertura a acceder al seguro de salud, y nominar a jueces «pro-vida» para integrar la Corte Suprema, que revocarían «automáticamente» el fallo Roe vs. Wade, lo cual permitiría que los estados criminalicen el aborto.

-Dos años después de que un comité del Senado informara sobre abusos cometidos en el marco del programa de detención secreta gestionado por la CIA no se ha realizado rendición de cuentas por los crímenes de derecho internacional que se habían perpetrado al aplicarlo.
-Se transfirió a más detenidos fuera del centro de detención estadounidense de la Base Naval de Guantánamo, pero otros siguen recluidos allí indefinidamente, mientras que en algunos casos continuaban los procedimientos preliminares ante comisión militar.

-Persiste la preocupación por el trato dispensado a las personas refugiadas y migrantes, por el uso del aislamiento en las prisiones federales y estatales y por el empleo de la fuerza en las actuaciones policiales.

Escrutinio internacional

En agosto de 2016, el Consejo de Derechos Humanos de la onu expresó preocupación por que Estados Unidos no hubiera llevado a cabo la investigación que estaba jurídicamente obligado a realizar sobre la tortura en el contexto de la lucha antiterrorista. El Consejo observó que Washington no había proporcionado más información relativa al informe del Comité Selecto de Inteligencia del Senado sobre el programa de detención secreta gestionado por la cia tras los atentados del 11 de septiembre del 2001 (11-s).

No se adoptó medida alguna para poner fin a la impunidad de las violaciones sistemáticas de derechos humanos, incluidas las torturas y desapariciones forzadas, cometidas en el marco del programa de detención secreta de la CIA tras el 11-S.

Al concluir el 2016, casi ocho años después de que el presidente Obama se comprometiera a cerrar el centro de detención de la bahía de Guantánamo para enero del 2010, 59 hombres seguían recluidos allí, la mayoría sin cargos ni juicio.

Durante su primera semana en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump aseguró que el «waterboarding» o ahogamiento simulado, «funciona» para extraer información en interrogatorios a detenidos y ha avanzado que estudiaría junto a miembros de su Gobierno si restaura esta y otras prácticas de tortura. Afirmó, en una entrevista con ABC News, que «personas del máximo nivel de Inteligencia» le han reconocido que este tipo de técnicas funcionan, «sin duda». No obstante, ha evitado dar nada por sentado, en uno u otro sentido.

El mandatario dijo que «confiará» en las propuestas que le presenten el secretario de Defensa, James Mattis, y el director de la CIA, Mike Pompeo. «Si ellos quieren, trabajaremos hasta el final. Haré todo lo que pueda dentro de los límites que me permite la ley», ha añadido.

Antes de asumir el cargo, Pompeo había llamado la atención de la prensa internacional por sus declaraciones de que es partidario de rescatar el «waterboarding» como forma de tortura idónea para enfrentarse a los terroristas.

Las palabras de Trump coincidieron con la filtración a los medios del borrador de una supuesta orden ejecutiva que abriría la puerta a que la CIA utilizase de nuevo cárceles secretas en el extranjero y a las prácticas de tortura en interrogatorios. El texto, del que se hicieron eco The Washington Post y The New York Times, revocaría la decisión del anterior presidente, Barack Obama, de poner fin a los programas más controvertidos de la CIA y recuperaría una orden dictada en el 2007 por George W. Bush que permitía, con matices, la operación de «rendición e interrogatorio».

A raíz del atentado terrorista en Nueva York, el pasado 31 de octubre del 2017, cuando un individuo de origen uzbeko embistió con una furgoneta una multitud en Manhattan, que provocó ocho muertos y 12 heridos, Trump propuso enviarlo a la prisión de la Base Naval de Guantánamo, pero después dijo que era preferible la pena de muerte, por lo engorroso de los trámites para enviarlo al enclave.
Human Right Watch reaccionó diciendo que la pena de muerte pedida por Trump el 1ro. de noviembre «atenta contra un juicio justo» y «fue un acto irresponsable».

Violencia con armas de fuego

Durante el 2016, no prosperaron los intentos del Congreso de Estados Unidos de promulgar legislación para impedir la venta de armas de asalto o para llevar a cabo comprobaciones exhaustivas de antecedentes de los compradores de armas. El legislativo siguió negándose a financiar al Centro de Control y Prevención de Enfermedades para que llevara a cabo o patrocinara una investigación sobre las causas de la violencia con armas de fuego y cómo prevenirla.

En junio del 2016, un ataque armado masivo perpetrado en un club nocturno en Orlando, Florida, que aparentemente respondió a motivos políticos, dejó un saldo de 49 muertos y volvió a abrir una vez más el debate público sobre el control de armas y la frecuencia con que se producen ataques armados masivos en Estados Unidos.

En enero, Obama anunció una serie de medidas que tenía previsto adoptar el poder ejecutivo para reducir la violencia con armas. Sin embargo, diversas reformas legislativas sobre el tema quedaron estancadas en el Congreso.

Solo en los nueve primeros meses de la administración Trump se han producido en EE.UU. al menos siete atentados de connotación internacional en los que murieron 79 personas y resultaron heridas 570, (cuatro de ellos con el empleo de armas de fuego, dos usando medios de transporte y una con arma blanca) en los que se vieron afectados seis estados. El tiroteo masivo ocurrido en Las Vegas durante un concierto, que dejó 59 muertos y 527 heridos, es considerado la peor masacre ocurrida en ese país después de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001.

Dentro y fuera de los EE.UU., el presidente Trump fue criticado luego de que no fuera lo suficientemente contundente en la condena a un delicado capítulo  de violencia racista por parte de supremacistas en Charlottesville, Virginia, en el que murió una mujer de 32 años cuando un auto embistió a la multitud que se oponía a la marcha. Otras 19 personas resultaron heridas en los enfrentamientos generados.

Desde todos los sectores de la sociedad estadounidense, incluido el partido republicano, emergieron cuestionamientos al mandatario por condenar la violencia de ambas partes, en lugar de censurar directamente a los supremacistas blancos, neonazis y miembros del Ku Klux Klan (KKK) que marcharon por la ciudad.

El alcalde de Charlottesville, Michael Signer, culpó directamente a Trump por gran parte de la violencia, diciendo que el mandatario ha creado un clima de «aspereza, cinismo e intimidación», y que sus seguidores estaban «jugando con nuestros peores prejuicios».

De acuerdo con estadísticas del Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos, cada año mueren en ese país 33 000 personas por arma de fuego, la mayor parte  (casi dos tercios) por suicidios, fundamentalmente hombres de alrededor de 45 años de edad, y cerca de 12 000 por homicidios, la mitad son jóvenes y dos tercios son afroamericanos.

La versión en español de Los Ángeles Times divulgó el 3 de noviembre del 2017 que los maestros en general y los latinos en particular enfrentan en EE.UU. una difícil situación mental y emocional en el actual contexto político y social sin que muchos de ellos sepan cómo responder adecuadamente a esas tensiones, según expertos en el tema.

Añade que los incidentes de violencia, desde la masacre en la escuela Columbine en 1999 hasta los recientes atentados en Las Vegas y Nueva York, han cambiado la función de los docentes, a quienes ahora se les pide que «aconsejen, asesoren, faciliten, representen y dirijan» las respuestas en establecimientos educativos a las necesidades emocionales de los estudiantes.

Y un estudio publicado el mes pasado por la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) reveló que desde que el presidente Donald Trump asumió su cargo «el nuevo clima político ha hecho que maestros de todo el país reporten que, desde la inauguración presidencial, sienten más estrés y ansiedad y son víctimas de buscapleitos más que antes».

Derechos de las personas refugiadas y migrantes 

Durante el año 2016 se detuvo a más de 42 000 menores de edad no acompañados y a 56 000 personas que componían unidades familiares al cruzar la frontera sur de manera irregular.
Las familias permanecían bajo custodia durante meses –algunas durante más de un año– mientras se tramitaba su petición de permanecer en Estados Unidos. Muchas estaban recluidas en centros sin acceso adecuado a atención médica ni asistencia letrada. El alto comisionado de la ONU para los Refugiados calificó de crisis humanitaria y de protección la situación en el Triángulo Norte de Centroamérica.

Durante el primer mes de Trump en la presidencia, la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) deportó a 17 606 indocumentados, y desde el mes de su elección sumaban más de 56 000. A diferencia de las cifras aportadas en la presidencia de Obama, en las que se especificaba que el 43 % de los deportados en sus ocho años de gobierno no tenían antecedentes criminales que constituyeran una amenaza para la seguridad nacional, el gobierno de Trump incluye al 100 % de sus expulsados en la categoría de criminales.

Según datos oficiales manejados por medios de prensa internacionales, hasta el 15 de julio la Administración Trump había deportado a 167 350 extranjeros, lo que va en camino de convertirse en la más grande masa de deportados por EE.UU. en los últimos años. Los latinoamericanos constituyen el grupo más grande en ser expulsados, particularmente los mexicanos, que hasta mayo del 2017 sumaban alrededor de 60 000.

El miedo entre los inmigrantes es ahora mayor después de que Trump dictara una política de cero tolerancia en caso de redadas. Desde que el mandatario llegó a la Casa Blanca se han conocido casos en los que algunos «dreamers» e indocumentados, sin antecedentes criminales serios, han sido detenidos durante operativos y puestos en proceso de deportación.

El mandatario primero dijo que deportaría a 11 millones de indocumentados en un plazo de 18 meses, y las organizaciones proinmigrantes y de derechos civiles se han activado para intentar proteger a aquellos que no han cometido crímenes y que constituyen la mayoría.

Luego el magnate rebajó la cifra hasta tres millones de indocumentados con antecedentes criminales y estableció una nueva lista de prioridades de deportación que, entre otros, incluye crímenes severos, la expulsión de indocumentados cuyos casos todavía no han sido resueltos y da poderes extraordinarios a los agentes de inmigración para que sean ellos y los jueces quienes decidan si un indocumentado es o no una amenaza a la seguridad de Estados Unidos.

A principios de noviembre del 2017, defensores centroamericanos de Derechos Humanos alertaron a los gobiernos de la región sobre el impacto que tendría si la Administración Trump decide retirar el Estatus de Protección Temporal (TPS) a casi 300 000 inmigrantes originarios de El Salvador, Honduras y Nicaragua.

Afirmaron que una decisión de esa magnitud impulsaría una expulsión masiva hacia Centroamérica en el 2018 y llevaría a los países a enfrentar una crisis, debido a que no existen condiciones suficientes para la reinserción de los repatriados.

El 3-11-2017 The Washington Post reveló que el Departamento de Estado ha recomendado poner fin al Estatus de Protección Temporal (TPS) para Nicaragua, Honduras, El Salvador y Haití, del que se benefician 413 500 inmigrantes que residen y trabajan legalmente en territorio estadounidense. La noticia trascendió días antes de un anuncio muy esperado del Departamento de Seguridad Interna (DHS) sobre si renovaría esa protección.

El TPS no abre ninguna vía para la residencia permanente ni  otro estatus de regulación migratoria, por lo que si el Gobierno decide no prorrogarlo, sus beneficiarios tendrían que volver a su país de origen o se convertirían en inmigrantes indocumentados y podrían ser deportados.

El mandatario también pidió al Congreso trabajar para acabar «inmediatamente» con la lotería de visados, que asigna hasta 50 000 visas al año a naciones con bajas tasas de inmigrantes en EE.UU. y que él mismo ya había solicitado eliminar, en agosto pasado. Trump ha respaldado proyectos de ley que limitan la inmigración legal y regresan a un sistema que privilegia el mérito y la capacitación sobre los lazos familiares.

Sobre el multimillonario proyecto de completar un muro para sellar la frontera de EE.UU. con México, argumentando razones de seguridad interna y tráfico humano, se incrementan los opositores y el cuestionamiento.

Los que se oponen aseguran que el número de personas que pretende cruzar a Estados Unidos va a la baja, como lo indican las cifras de detenciones registradas por la Patrulla Fronteriza a lo largo de toda la frontera.

Durante el año fiscal 2016 se registraron 418 816 arrestos, y en el año fiscal 2017 que finalizó el 30 de septiembre, solo se habían registrado 287 637, por lo que aseguran el muro es totalmente innecesario.

Para erigirse sobre el desierto de California, los prototipos del muro tuvieron que pasar por encima de al menos 39 leyes estadounidenses: ambientales, humanitarias, sociales y de derechos indígenas, dio a conocer Paloma Aguirre, directora del Programa Costero y Marino de Costa Salvaje (programa fronterizo EE.UU.-México).

Los prototipos, construidos por cuatro compañías, le costaron al gobierno de Estados Unidos 500 000 dólares cada uno.

El Congreso aún necesitaría aprobar un presupuesto de 1 800 millones de dólares para comenzar oficialmente la construcción.

Condiciones de reclusión

En Estados Unidos hay 2,3 millones de personas en prisión, que representan la mayor población penitenciaria del mundo. De esas personas, 211 000 se encuentran en el sistema federal y dos millones en cárceles estatales y centros de detención locales.  El número de personas recluidas en condiciones de privación física y social en prisiones federales y estatales de todo el país superaba en todo momento las 80 000.

A lo largo del 2016, aproximadamente 50 000 niños y niñas eran mantenidos en centros penitenciarios. Esta cantidad representa una reducción del 50 % respecto de 1999, pero sigue siendo una de las tasas de detención juvenil más altas del mundo.

Todos los estados de EE.UU. permiten que los niños y niñas sean juzgados como adultos en algunas circunstancias, y miles que han delinquido se encuentran en cárceles o centros de detención destinados a adultos.

El Departamento de Justicia anunció en agosto del 2016 que la Agencia Federal de Prisiones comenzaría a eliminar paulatinamente el uso de cárceles privadas.

Las dos empresas más importantes del negocio de las prisiones en Estados Unidos, CoreCivic –hasta el pasado octubre se llamaba Corrections Corporation of America– y Geo Group, se han disparado con la llegada del mandatario republicano a la Casa Blanca: duplican su tamaño en bolsa desde entonces, además de sus previsiones de beneficios y de sus márgenes, ante la posibilidad de que las políticas de Trump que presuponen un incremento de las detenciones beneficien a su negocio.
Por otra parte, informaciones trascendidas en agosto dan cuenta de que la Administración Trump sopesa poner en marcha un plan, con la ayuda de alguaciles, para transferir a inmigrantes indocumentados detenidos en cárceles locales a prisiones federales, como una especie de rebelión contra tribunales que han declarado inconstitucionales las órdenes de retención de los detenidos por parte de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE).

Pena de muerte

En el 2016 veinte hombres fueron ejecutados en cinco estados, lo que elevó a 1 442 la cifra total de ejecuciones desde que, en 1976, la Corte Suprema de Estados Unidos aprobara las nuevas leyes sobre la pena capital. Fue la cifra total anual más baja desde 1991. Se dictaron alrededor de 30 nuevas sentencias de pena de muerte. Al final del año había aproximadamente 2 900 personas pendientes de ejecución y en 31 estados todavía se permite la pena de muerte.

Durante los primeros nueve meses de la presidencia de Trump se reportaban 20 nuevas ejecuciones de condenados a pena de muerte.

Human Rights Watch aseguró en un comentario el 3-11-2017, sobre  recientes declaraciones de Trump, que «en Estados Unidos, la aplicación de la pena de muerte ha estado además marcada por arbitrariedades, errores y disparidad racial».

Uso excesivo de la fuerza

Las autoridades seguían sin registrar la cifra exacta de personas muertas durante el 2016 a manos de funcionarios encargados de hacer cumplir la ley; sin embargo, la documentación recabada por los medios de comunicación arrojaba cerca de 1 000 víctimas mortales. Según los limitados datos disponibles, entre las víctimas de homicidio policial había una cantidad desproporcionada de hombres negros. The Washington Post publicó a principios de julio que solo en los primeros seis meses de este año la policía norteamericana disparó mortalmente contra 492 personas.

Al menos 21 personas murieron en 17 estados tras recibir descargas de armas de electrochoque de la policía, con lo que el total de fallecidos en esas circunstancias desde el 2001 se elevó al menos a 700. La mayoría de las víctimas no iban armadas ni parecían representar una amenaza de muerte o lesión grave cuando se utilizó el arma de electrochoque.

Las mujeres indígenas

Las mujeres indígenas seguían teniendo 2,5 veces más probabilidades de ser violadas o agredidas sexualmente que las no indígenas. También seguían sufriendo notorias desigualdades en el acceso a la atención posterior a la violación, como exámenes médicos, kits para la asistencia tras una violación –una caja de material de uso médico para reunir pruebas forenses– y otros servicios básicos de salud.
Persiste la disparidad en el acceso de las mujeres a la atención a la salud sexual y reproductiva, incluida la salud materna. El índice de mortalidad materna aumentó durante los últimos seis años; las mujeres afroamericanas siguen teniendo una probabilidad casi cuatro veces mayor de morir a causa de complicaciones derivadas del embarazo que las mujeres blancas.

Las mujeres de la fuerza laboral estadounidense que durante el 2014 trabajaron a tiempo completo obtuvieron el 79 % de los ingresos que percibieron los hombres, y la brecha salarial por género fue mayor para las mujeres negras e hispanas. La Comisión para la Igualdad de Oportunidades de Empleo (Equal Employment Opportunity Commission) recibe cada año miles de denuncias de discriminación por embarazo y de acoso sexual.

Se estima que el 32 % de las mujeres en Estados Unidos han sufrido violencia física por parte de una pareja íntima, y aproximadamente el 19 % han sido violadas, en casi la mitad de los casos por una pareja íntima.

Los niños y las niñas

Los vacíos en el derecho y las reglamentaciones federales permiten que los niños y niñas empleados en agricultura trabajen desde más jóvenes, durante más horas y en condiciones más peligrosas que aquellos que se desempeñan laboralmente en cualquier otro sector. Los niños y niñas empleados en agricultura suelen trabajar en condiciones de calor extremo, expuestos a plaguicidas tóxicos y a otros peligros.

Estas son apenas algunas de las verdades inocultables de la ejecutoria de los derechos humanos en EE.UU., captadas y reveladas por organizaciones no gubernamentales especializadas, observatorios y la prensa internacional. Por supuesto que son muchas más las aristas y los temas, las violaciones e injusticias, que merecen análisis y seguimiento de un tema que tradicionalmente la Casa Blanca ha manipulado para justificar políticas agresivas y hostiles hacia países que desafían su dominio.


(Tomado de Granma)