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sábado, 8 de diciembre de 2018

Cuba tacha de “vulgar calumnia” acusaciones de Almagro

Eugenio Martínez, Director general de América Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.


Cuba rechaza las acusaciones del secretario general de la OEA, Luis Almagro, sobre la participación de cubanos en torturas en Venezuela y Nicaragua. 

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), acusó el viernes al Gobierno de Cuba de exportar “mecanismos de terror” a otros países de Latinoamérica, como Venezuela y Nicaragua, donde ciudadanos cubanos presuntamente han dirigido torturas.

“Es una vulgar calumnia lo que dice el secretario general de la Organización de Estados Americanos que los cubanos participan en actos de torturas en Venezuela y Nicaragua”, ha subrayado este sábado al respecto el director general de América Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Eugenio Martínez.

Asimismo, ha remarcado que Cuba no reconoce la autoridad de la OEA ni a su secretario general para juzgar los esfuerzos de los cubanos para desarrollarse en libertad e independencia.
Es una vulgar calumnia lo que dice el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) que los cubanos participan en actos de torturas en Venezuela y Nicaragua”, ha señalado el director general de América Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Eugenio Martínez.

Martínez también ha fustigado a la OEA por no condenar al terrorista Luis Posada Carriles y a los agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE.UU., como los “únicos torturadores cubanos en Venezuela”.
De igual modo ha tachado a la OEA de una organización desprestigiada que apoya a Washington en la fabricación de pretextos para fomentar la tensión entre países de la región, subestimando la soberanía de naciones hermanas, como Venezuela y Nicaragua.

Además, ha avisado que el ente hemisférico ha sido siempre una herramienta de EE.UU. para revivir la Doctrina Monroe en la región y ha criticado el silencio de Almagro ante las desapariciones forzosas y las torturas aplicadas por las dictaduras militares creadas y apoyadas por Washington en América Latina y el Caribe.

jueves, 12 de abril de 2018

Rosa María Payá vs Cuba: Pruebas, no palabras



Por: Marco Velázquez Cristo
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Rosa María Payá.

Rosa María Payá ha negado la autenticidad de la carta que le escribió al Secretario General de la OEA Luis Almagro, pero su historial plagado de mentiras, incoherencias, y falsas acusaciones no la defiende. Era de esperar que actuara de ese modo
.
Según el destacado psiquiatra peruano Dr. Carlos Bromley, “las personas que sufren trastorno psicopático de la personalidad, mienten con mucha facilidad y son muy hábiles para hacer de sus mentiras algo coherente”
.
Para Bromley, “mentir puede ser producto de un contagio psicológico de comportamientos en un determinado entorno social, donde todo el mundo miente, más aún cuando la personalidad no está bien estructurada o cuando se tienen determinadas debilidades morales, de principios o de valores”.
Llevando estos conceptos del especialista al caso de Rosa Maria Payá, pareciese que los hubiera concebido estudiando el comportamiento y ambiente socio familiar de esta nueva “chica maravilla” del imperio.

Para no extenderme demasiado solo referenciaré algunos aspectos que sustentan mi afirmación:
Su padre Oswaldo José Payá Sardiñas fallecido en un accidente de tránsito el 22 de julio de 2012, fue un conocido cabecilla contrarrevolucionario, que en 2002 aseguró haber reunido 11.200 firmas, para su engendro político Proyecto Varela, sin embargo, no pudo presentar la acreditación de los firmantes como electores con declaración jurada ante notario, ¿por qué?, sencillamente porque la mayoría eran falsas. Cínicamente en el 2004 volvió a insistir presentando 14.000 firmas adicionales, que junto a las demandas realizadas volvieron a carecer de carácter legal.

Lo anterior sugiere que podría existir un componente hereditario en la patológica manía de Rosa María Payá de mentir.

No voy a hablar de la negativa influencia de los amigos terroristas y mentirosos de su padre porque son los mismos de ella ahora, solo faltan los fallecidos y los que han dejado sus cargos en el gobierno de los EE.UU. También hay nuevos.

Algunos que se destacan: Donald Trump, Carlos Alberto Montaner, José María Aznar, Luis Almagro, Marcos Rubio, Andrés Pastrana, Jorge Quiroga, Santiago Álvarez Fernández Magriñá etc, con semejante entorno de mentirosos, tergiversadores, inmorales y faltos de principios, sus trastornos de personalidad se han exacerbado
.
Rosa María tiene su propio acervo de embustes. Uno que repite sin ningún pudor, “mi padre fue asesinado por el régimen cubano, el carro en que viajaba fue embestido por la parte trasera por otro vehículo con distintivos del gobierno. Es inmoral afirmar tal cosa contra todas la evidencias existentes, que demuestran que se trató de un accidente de tránsito, común y corriente. Incluso el PSOE, rechazó reunirse con ella acusándola de estar manipulando la muerte de su padre con fines políticos.

Es tal su enfermiza tendencia a la mentira que existiendo fotos del auto accidentado que demuestran que no existió tal golpe por la parte trasera, ella insiste en afirmar lo contrario. Igual hace ahora con la carta.

Otra más de la “chica maravilla”, “soy una refugiada política, temo por mi seguridad”, esta es otra descarada falacia, entra y sale de Cuba libremente sin ser molestada.

Una para el cierre, “vivo modestamente”. Tiene una casa de más de 300 mil dólares en Miami.
Existe algo muy importante que también la impulsa a mentir y es su ambición por el dinero y ella sabe dónde está, por eso algunas preguntas para Rosa María Payá.

¿Te has reunido o no con Marcos Rubio?

¿Te pusiste o no de acuerdo con él en las acciones a realizar contra Cuba y Venezuela en el marco de la VIII Cumbre?

¿Te prometió apoyo, sí o no?

¿Qué te dijo de los presidentes latinoamericanos?

¿Cuál fue el principal dividendo que sacaste de ese amigable contacto?

El historial de mentiras, vasallaje, subordinación a los intereses de los enemigos de la Revolución y una conducta alejada de cualquier principio ético de Rosa María Payá, desacredita cualquier planteamiento suyo.

Por eso pruebas no palabras Rosa María.

(Tomado de PostCuba)

lunes, 12 de febrero de 2018

Almagro: “No te hagas mandador donde no fueres señor”




Almagro entre la ralea de Miami. Foto: Tomada de Twitter

 Luis Almagro se fue el domingo a Coral Gables a recibir displicente la condecoración que le inventaron los “luchadore$” anticubanos por “su postura valiente de defensa de los derechos humanos en los países del continente”.

No se trataba de un reconocimiento por defender a los pueblos originarios vilipendiados en la región, ni por exigir elecciones limpias en Honduras, ni denunciar la corrupción y el pacto político espurio en Perú -desde donde llegó al acto floridano-, ni por denunciar los asesinatos de luchadores sociales en Colombia.

Eufórico entre sus pares (por la ralea), como Lincoln Díaz-Balart y otros personajillos de la mafia política miamera, el secretario general de la OEA se desplayó en su pensamiento cipayo y dijo que “no se puede aceptar una sucesión no democrática en Cuba” y que la comunidad internacional tampoco debería aceptar a “dictadores” en ámbitos como la Cumbre de las Américas, que tendrá lugar en Perú los próximos 13 y 14 de abril.

Almagro espetó que es imposible “aceptar ningún reclamo de legitimidad” de un régimen que ha “privado de los derechos básicos al pueblo cubano” por seis décadas en medio de “una complacencia generalizada” de los otros países de la región. Calificó a Cuba como “la peor clase de dictadura” y que es además un ejemplo “peligroso” para el continente. Palabras que recuerdan las de los embajadores yanquis y sus acólitos en las tristes sesiones de la OEA de los años 60.

Se refirió también a la “dictadura de Nicolás Maduro” en Venezuela, que, según dijo, es “un burdo intento de replicar la experiencia cubana” y remarcó que por eso, para confrontar al régimen de Maduro, “se debe confrontar antes al régimen cubano”.

¿Cómo pretende hacerlo el señor “Almugre”, por la vía militar como exigía recientemente Marco Rubio para Venezuela?

Ya nada sorprende de este señor, convertido en cuña divisoria al servicio estadounidense y de la oligarquía derechista de la región para socavar la integración latinoamericana y caribeña y la institucionalidad democrática en varios países del área. Un contumaz promotor de una agenda unipersonal de ataques contra los gobiernos de Bolivia, Venezuela y Cuba, que se aleja de sus funciones como Secretario General de la OEA, pero que articula muy bien con quienes verdaderamente controlan los hilos del “Ministerio de colonias yankys”

Almagro es un converso y un cínico de la peor ralea. Todavía se recuerdan sus viajes a Cuba y sus declaraciones implorando que nuestro país volviera a la membresía de la OEA; o peor, antes, cuando visitó oficialmente como Canciller de Uruguay nuestro país, en el 2013, y en su encuentro con el Canciller cubano Bruno Rodríguez, “Almagro señaló que (…) constituye un alto honor realizar esta visita (a La Habana) y reconoció especialmente la solidaridad de Cuba con los uruguayos durante los duros años de la dictadura militar en su país”, informaba entonces Prensa Latina. Almagro aquel día “definió a Cuba como el país más generoso de América Latina durante décadas, y destacó su papel en muchas de las principales luchas en el continente y en otros lugares del mundo”.

Si le complace a este señor ser reconocido cada 10 de febrero por la horda anticubana de Miami, bien merecido lo tiene. Pero a La Habana ni vendrá ni podrá darnos lecciones. Los cubanos ejercemos, en soberanía, nuestros derechos y construimos colectivamente la sociedad perfectible en que vivimos. Vale recordarle a Almagro aquel refrán tan a tono: “No te hagas mandador donde no fueres señor”. O lo que es lo mismo; guárdese sus consejos que nadie se los pidió.

jueves, 20 de julio de 2017

Trump, la Hora 0 y el chavismo bravío



 
Utilizaron un camion para estrellarlo contra la cerca y luego derribarla. Foto: Reuters.
Foto: Reuters.
El domingo 16 de julio dio inicio en Venezuela una nueva fase de la guerra no convencional de factura estadunidense, que la cúpula extremista y maximalista que se apoderó de la conducción de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) ha denominado la “Hora 0”.

En medio de una sostenida violencia de corte paramilitar y terrorista que supera los 100 días de duración, la puesta en escena de la “consulta ciudadana” se dio en el marco de anuncios catastrofistas como el del diputado neofascista Freddy Guevara, de Voluntad Popular, quien aseguró en un canal de televisión que luego del “plebiscito” en contra de las elecciones para constituir la Asamblea Nacional Constituyente, “vendrá algo que nunca hemos visto en nuestro país”.

Guevara habló de un “levantamiento total”, que a juzgar por los manuales de la Guerra No Convencional del Pentágono dirigida a provocar un “cambio de régimen”, augura escenarios tipo Libia, Ucrania o Siria. Es decir, estaríamos en el inicio del estallido de una guerra fratricida entre venezolanos, con intervención de potencias extranjeras, mercenarios y grupos paramilitares.
Y es que más allá de los resultados ilegítimos y fraudulentos de la consulta, que fueron propagandeados urbi et orbi por la canalla mediática transnacional con fines de legitimación, el objetivo del plebiscito-trampa de la MUD sigue siendo el mismo: derrocar al presidente constitucional y legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro.

La también llamada “etapa decisiva”, es una nueva fase del golpe de Estado continuado o permanente que en los últimos tres meses ha sumido al país en una violencia caótica y desestabilizadora de nuevo tipo, que utiliza como forma de lucha política una metodología terrorista. Es decir, el uso ilegal, premeditado, calculado y sistemático de una violencia indiscriminada y letal contra población civil, para provocar miedo y un terror paralizante en la sociedad. Lo que ha sido combinado con sabotajes contra el sistema eléctrico nacional y centros de acopio de alimentos, y ataques a cuarteles que buscan generar desmoralización y provocar divisiones al interior de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Con apoyo de la beligerante jerarquía conservadora de la Iglesia católica local, convertida en una facción más de la partidocracia de la MUD; de un grupo de gobiernos derechistas de Europa (con Mariano Rajoy a la cabeza) y del hemisferio agrupados en la Organización de Estados Americanos (OEA) bajo la batuta de Washington, y de los principales periódicos, cadenas y conglomerados mediáticos del orbe que a diario reproducen la ideología dominante y la dictadura del pensamiento único neoliberal (The New York Times, The Washington Post , El País, ABC, el Grupo Clarín, O’ Globo, CNN, Televisa, BBC, Reuters, EFE y un largo etcétera); siguiendo tácticas psicosociales y político-militares de los manuales de la guerra asimétrica, irregular o híbrida del Ejército estadunidense, y en el marco de una intensificación de acciones bélicas de corte terrorista, la nueva escalada golpista del combo reaccionario pasa por la formación de un “gobierno de transición” paralelo, con un “gabinete de emergencia” que contarán con el aval de Washington y sus comparsas del mundo occidental.

Como admitió el disidente de la MUD Enrique Ochoa Antich, esa estrategia busca crear un “poder paralelo” al institucional y legalmente constituido de Nicolás Maduro, cuyo mandato concluye en enero de 2019; una suerte de “gobierno en el exilio pero adentro”, que podría degenerar en más violencia armada y polarización social y “en una guerra civil financiada desde el exterior, incluso con una intervención extranjera”

Además de ser una maniobra diversionista y engañosa para sus propios seguidores, el fraude plebiscitario de la MUD tuvo como uno de sus principales objetivos acentuar la deslegitimación internacional del gobierno de Maduro y convertir a Venezuela en una “Estado forajido” o “fallido” para justificar una “intervención humanitaria” de EU y sus aliados.

Los terroristas buenos y la canalla mediática

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Para ello, en la fase anterior Washington y algunos países de la OEA −Canadá, México y Colombia con sus paramilitares incluidos−, han avalado las acciones de grupos terroristas y mercenarios que han utilizado artefactos letales como bombas, cocteles molotov, niples, guayas para degollar motociclistas, chopos, morteros, cohetones y armas de fuego contra civiles.

Es un terrorismo de nuevo tipo, que mediante campañas de saturación mediática de la prensa hegemónica se encubre bajo una apariencia de “movilización pacífica”; si fueran pacíficos no estarían armados ni lincharían o convertirían a sus víctimas en piras humanas; tampoco incendiarían hospitales y guarderías con niños adentro, ni destruirían toneladas de alimentos y productos de primera necesidad que iban a ser destinados a los barrios populares.

Tras la fracasada estrategia golpe de Estado-paro petrolero-abstención de 2001/2006, auspiciada y financiada por la administración de George W. Bush, desde las violentas guarimbas de 2014 hasta el presente Estados Unidos y los conglomerados mediáticos privados han logrado ganar la guerra simbólica en el exterior (pero no al interior de Venezuela), mediante matrices de opinión donde la violencia terrorista de la MUD siempre es válida y justiciera, y la respuesta gubernamental “represiva”, “dictatorial” o propia de un “Estado forajido” violador de derechos humanos.
Como señaló el lunes el canciller venezolano Samuel Moncada a propósito de la irresponsable cobertura falta de rigor lógico de las grandes corporaciones mediáticas

sobre las dos consultas del domingo: la chavista y la opositora, existió un “total desinterés en trasmitir la verdad”, ya que por el contrario se dedicaron a repetir un concepto muy practicado llamado “gaslighting” (o pote de humo), que consiste en sembrar información falsa para “hacer dudar a las personas sobre sus propias ideas, aislándolas de la realidad”. Sobre la consulta de la MUD añadió que “a nadie le interesa la verdad, lo que importa es el efecto, una operación de propaganda para manipular incluso a sus propios seguidores”.

Con el agregado que para montar esa ficción de lucha política seudodemocrática, las concentraciones violentas de la “oposición pacífica” siempre cuentan con camarógrafos y fotógrafos que operan como una virtual unidad de combate terroristas/medios, ya que las imágenes, sumadas luego a distorsiones (des)informativas y a la propagación de noticias falsas (fake news) y una narrativa sesgada e ideologizada de las redacciones, son un engranaje clave de las operaciones de guerra psicológica.
Al respecto, sirva como ejemplo de la manipulación (des)informativa las imágenes divulgadas por la agencia española EFE el domingo 16 (de las que se hizo eco el diario madrileño El País como parte de la misma maniobra confusionista), donde centros de votación del ensayo electoral constituyente del CNE fueron presentados como puntos de sufragio de la consulta de la MUD, bajo un pie de foto que decía: “EFE. Chavistas aguardan para votar en la consulta opositora”. (sic)

Tampoco es casual que en total sintonía con la hoja de ruta orquestada desde el Comando Sur por el almirante Kurt Tidd, que incluye la propuesta “integral” senatorial bipartidista del Congreso en Washington para la “asistencia humanitaria y la defensa de la gobernanza democrática” en Venezuela (encabezada por el demócrata Ben Cardin y el republicano Marco Rubio), los diarios mexicanos El Universal y Milenio hayan enviado reporteros a Caracas y publiquen este martes 18 sendos reportajes de corte similar: “Sin comida. La lucha de los más pobres” y “Venezuela hambrienta”.

La ExxonMobil y la hoja de ruta de Washington

La realidad es que en la coyuntura, tras decrecer el respaldo clasemediero a las protestas callejeras violentas y consolidarse el respaldo popular a la iniciativa presidencial de la Constituyente del 30-J, la MUD y sus titiriteros del exterior inventaron un mecanismo paralelo al referéndum constitucional.
La pantomima opositora del domingo fue una consulta seudojurídica, anticonstitucional y viciada de nulidad, ya que la fórmula del “plebiscito” no existe en la normatividad venezolana vigente. Y según la Constitución –como ocurre en todos los países del mundo− todo acto comicial de envergadura nacional debe estar avalado, acompañado o realizado la máxima autoridad en la materia: el Consejo Nacional Electoral (CNE).

Así, la consulta de la MUD fue un mero acto de manejo de expectativas políticas no sujeto a parámetros de control previo, ni en su ejecución ni posterior al mismo. Además, fiel al estilo piromaníaco de las protestas callejeras de la MUD, los cuadernos de la consulta fueron incinerados, lo que hace inauditable el conteo de electores y votos. Algo así como cometer fraude y quemar la evidencia.

Por qué el ex presidente de México, Vicente Fox, se prestó a esa tramoya mediática de la derecha violenta es de simple comprensión: el “cachorro del imperio” −como lo llamó el comandante Hugo Chávez en la cumbre de Mar del Plata, en 2005, por su espíritu lacayuno y servil hacia George W. Bush− lleva el sello reaccionario y antidemocrático en su ADN, amén de que debido a su militancia en el PRIAN: la conjunción neoliberal a ultranza conformada por los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN),está acostumbrado a los fraudes de Estado por “razones patrióticas”; es decir, aquellas que garanticen la vigencia del statu quo y las relaciones de dominación al servicio de la clase capitalista transnacional , a las que les cobra por sus servicios: ¡Sólo 250 mil dólares por avalar la consulta opositora del domingo!

En la interna de Venezuela, el plebiscito fraudulento del domingo (como parte del cronograma conspiracionista y sedicioso del Pentágono), tuvo como finalidad profundizar el desacato de la Asamblea Nacional y dar paso a un “gobierno de unidad” paralelo; servir como medio de legitimación de actos de sabotaje, paros de transporte y del sector petrolero para intentar colapsar la economía; profundizar la violencia callejera para paralizar e inhibir la acción gubernamental y un eventual control de territorios en ciudades importantes.

En ese contexto −a lo que se suma la huelga general de 24 horas del jueves−, la presión injerencista y el cerco político-diplomático del exterior es clave para legitimar una invasión extranjera por razones “humanitarias”, según anticipó el diputado Juan Requesens, de Primero Justicia.

La amenaza del presidente Donald Trump de imponer sanciones económicas y financieras ilegales y extraterritoriales a Venezuela si se realiza la elección para la Asamblea Nacional Constituyente el 30-J, a la que se suman la Unión Europea y la OEA con el inefable Luis Almagro y su Carta Democrática, cierran la pinza según lo diseñado hace dos años en la Operación Venezuela Freedom- 2 del Comando Sur.

En el campo de los poderes fácticos no pasan desapercibidas en esta “Hora 0”, el cabildeo intervencionista a favor de un “cambio de régimen” de dos actores con intereses geopolíticos diversos: la corporación petrolera ExxonMobil, de la que fue su histórico GEO el actual secretario de Estado Rex Tillerson y la jerarquía de la Iglesia católica venezolana.

La ExxonMobil ha invertido cuantiosos recursos para derrocar a Nicolás Maduro, financiando entre otros la campaña del presidente Trump y a senadores estadunidenses como Marco Rubio, Ed Royce, Ileana Ros y Bob Menéndez para que apliquen un paquete de sanciones económicas contra Venezuela y brinden apoyo a los “luchadores de la libertad” que han desatado la violencia terrorista en el país.
El financiamiento y la extorsión política de la Exxon se explican por la disminución de su influencia en la región latinoamericana, y en Venezuela en particular, debido a los acuerdos de cooperación energética y política de PDVSA con Rusia y China, acuerdos que son presentados en Washington como un problema de “seguridad nacional” de Estados Unidos, para acelerar la intervención del Pentágono.

El papa Francisco y sus ovejas descarriadas de la CEV

En relación con los miembros de la Conferencia Episcopal Venezolana, no llama la atención que en vez de servir de puente para el diálogo y la concordia y secundar la posición del papa Francisco, se sumen ahora al coro de los violentos y terroristas (igual que en el golpe de Estado del 11/A contra Hugo Chávez en 2002), con una declaración pública vergonzosa que constituye un llamado a desconocer al presidente constitucional y legítimo Nicolás Maduro.

A nivel personal destacó por su enjundia rabiosa y neofranquista el presidente de la CEV, monseñor Diego Padrón, quien acusó al gobierno de intentar establecer en Venezuela “una dictadura militarista, marxista y comunista”. Como dice José Vicente Rangel, “los obispos se quitaron la careta”. Secundado por el cura que bendijo las armas “artesanales” de los foquistas que asediaron la base militar de La Carlota, Padrón y sus compinches ensotanados integran, como en el Chile de Pinochet y la Argentina de Videla, una facción más de la partidocracia nucleada en la MUD.

Resulta evidente que sin el factor violencia y el apoyo imperial, la conducción neofascista de la MUD carece de proyección mediática, en una coyuntura donde la correlación de fuerzas interna no le favorece, según se comprobó fraude mediante el domingo 16.

Nicolás Maduro y el chavismo bravío mantienen el poder asentado en una unidad cívico/militar con una férrea unidad de mando. A ello se suma el respaldo activo de las comunas y de colectivos populares organizados, y una milicia de 500 mil hombres y mujeres armados en todo el territorio. El gobierno constitucional cuenta, además, con recursos legales y con los organismos institucionales encargados de aplicarlos.

De allí que, frente al “carmonazo” en cámara lenta del presente y el anuncio de represalias por parte del jefe formal del imperio, es hora de cerrar filas y acompañar al pueblo bolivariano en su camino hacia la constituyente del 30-J, y de responder a Trump, en las palabras de Ernesto Villegas, con el muy chavista “¡váyanse al carajo, yankies de mierda!”

jueves, 23 de febrero de 2017

Declaración del MINREX: Fracasa provocación anticubana



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Medios internacionales de prensa difundieron en las últimas semanas la intención del Secretario General de la OEA, Luis Almagro Lemes, de viajar a La Habana a fin de recibir un “premio” inventado por un grupúsculo ilegal anticubano, que opera en contubernio con la ultraderechista Fundación para la Democracia Panamericana, creada en los días de la VII Cumbre de las Américas de Panamá, para canalizar esfuerzos y recursos contra gobiernos legítimos e independientes en “Nuestra América”.

El plan, tramado en varios viajes entre Washington y otras capitales de la región, consistía en montar en La Habana una abierta y grave provocación contra el gobierno cubano, generar inestabilidad interna, dañar la imagen internacional del país y, a la vez, afectar la buena marcha de las relaciones diplomáticas de Cuba con otros Estados. Tal vez algunos calcularon mal y pensaron que Cuba sacrificaría las esencias a las apariencias.

Al espectáculo serían arrastrados el propio Almagro y algunos otros personajes derechistas que integran la llamada Iniciativa Democrática para España y las Américas (IDEA), la cual también ha actuado de forma agresiva en los últimos años contra la República Bolivariana de Venezuela y otros países con gobiernos progresistas y de izquierda en América Latina y el Caribe.

El intento contó con la connivencia y apoyo de otras organizaciones con abultadas credenciales anticubanas, como el Centro Democracia y Comunidad y  el Centro de Estudios y Gestión para el Desarrollo de América Latina (CADAL); y el Instituto Interamericano para la Democracia, del terrorista y agente de la CIA Carlos Alberto Montaner. Además, desde el año 2015, se conoce el vínculo que existe entre estos grupos y la Fundación Nacional para la Democracia de Estados Unidos (NED, por sus siglas en inglés), que recibe fondos del gobierno de ese país para implementar sus programas subversivos contra Cuba.

Al conocer de estos planes y haciendo valer las leyes que sustentan la soberanía de la nación, el gobierno cubano decidió negar el ingreso al territorio nacional a ciudadanos extranjeros vinculados con los hechos descritos.

En un intachable acto de transparencia y de apego a los principios que rigen las relaciones diplomáticas entre los Estados, las autoridades cubanas se pusieron en contacto con los gobiernos de los países desde donde viajarían esas personas e informaron, trataron de disuadir y de prevenir la consumación de esos actos.

Como establecen las regulaciones de la aviación civil internacional, las líneas aéreas cancelaron las reservaciones de los pasajeros al conocer que estos no serían bienvenidos. Unos pocos fueron reembarcados. Hubo quien buscó manipular los hechos en función de estrechos intereses políticos dentro de su propio país, de cara a los procesos internos que en ellos tienen lugar.

No faltaron pronunciamientos de defensores de falsos perseguidos, socios de pasadas dictaduras y políticos desempleados dispuestos a aliarse con vulgares mercenarios, al servicio y en nómina de intereses extranjeros, que no gozan de reconocimiento alguno dentro de Cuba, viven de calumnias insostenibles, posan como víctimas y actúan en contra de los intereses del pueblo cubano y del sistema político, económico y social que éste eligió libremente y ha defendido de forma heroica.
En cuanto a Almagro y la OEA, no nos sorprenden sus declaraciones y actos abiertamente anticubanos. En muy corto tiempo al frente de esa organización, se ha destacado por generar, sin mandato alguno de los estados miembros, una ambiciosa agenda de autopromoción con ataques contra gobiernos progresistas como Venezuela, Bolivia y Ecuador.

En ese período se han redoblado los ataques imperialistas y oligárquicos contra la integración latinoamericana y caribeña y contra la institucionalidad democrática en varios de nuestros países. En una ofensiva neoliberal millones de latinoamericanos han retornado a la pobreza, cientos de miles han perdido sus empleos, se han visto forzados a emigrar, o fueron asesinados o desaparecidos por mafias y traficantes mientras se expanden en el hemisferio ideas aislacionistas y proteccionistas, el deterioro ambiental, las deportaciones, la discriminación religiosa y racial, la inseguridad y la represión brutal.
¿Dónde ha estado la OEA, que siempre ha guardado cómplice silencio frente a estas realidades? ¿Por qué calla? Hay que ser un trasnochado para intentar venderle a los cubanos “los valores y principios del sistema interamericano” frente a la dura y antidemocrática realidad engendrada por ese mismo sistema. Hay que tener escasa memoria para no recordar que, en febrero de 1962, Cuba se alzó solitaria frente a ese “cónclave inmoral”, como lo denominó Fidel en la Segunda Declaración de La Habana. Cincuenta y cinco años después y con la compañía de pueblos y gobiernos de todo el mundo, es menester reiterar, como aseguró el Presidente Raúl Castro, que Cuba nunca regresará a la OEA.

José Martí alertó que “ni pueblos ni hombres respetan a quien no se hace respetar (…) hombres y pueblos van por este mundo hincando el dedo en la carne ajena a ver si es blanda o si resiste, y hay que poner la carne dura, de modo que eche afuera los dedos atrevidos”.
En Cuba no olvidamos las lecciones de la historia.

La Habana, 22 de febrero de 2017

sábado, 4 de febrero de 2017

Segunda Declaración de La Habana: Por su única, verdadera e irrenunciable independencia

Durante la Segunda Declaración de La Habana. Foto: Liborio Noval.


Durante la Segunda Declaración de La Habana. Foto: Liborio Noval.
Entre los días 22 al 31 de enero de 1962 —en Punta del Este, Uruguay—, había sesionado la VIII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores que fuera convocada por el Consejo Permanente de la OEA con el vil propósito de promover nuevas sanciones económicas y políticas contra el Gobierno Revolucionario cubano.

El presidente Osvaldo Dorticós y Raúl Roa, nuestro Canciller de la Dig­nidad, encabezaron la delegación cu­bana a esa cita, que pretendía el aislamiento diplomático de Cuba; el cese total del comercio con la Isla; y, especialmente, su expulsión del Tratado Interamericano de Defensa Recíproca (TIAR) aduciendo como pretexto el vínculo con potencias extra continentales y la incompatibilidad del marxismo-leninismo con los principios del Sistema Interamericano. En definitiva, el objetivo de la reunión era expulsarnos de la Organización de Estados Americanos.
En respuesta a esa conspiración contra Cuba, la tarde del 4 de febrero de 1962, más de un millón de cubanos colmaron la Plaza de la Revolución al llamado que hiciera el Gobierno Revolucionario para constituir la Segunda Asamblea General Nacional del Pueblo, la cual aprobó la Segunda Declaración de La Habana, que reafirmó nuestra dignidad como nación libre, independiente y soberana, al tiempo que proclamaba la proyección y vocación latinoamericanista de la Revolución Cubana.

El complot de nuestros enemigos en Punta del Este

Fidel Castro da a conocer la Segunda declaración de La Habana.
Fidel Castro da a conocer la Segunda declaración de La Habana.
El Comandante en Jefe anunció que el pueblo de Cuba se reunía en Asamblea General Nacional «para dar cabal respuesta a la maniobra, a la conjura, al complot de nuestros enemigos en Punta del Este»1.
«Tan desvergonzada, tan irracional, tan injustificada era su demanda —dijo Fidel—, tan deprimente, tan desmoralizadora para los gobiernos allí representados, que algunos gobiernos se resistieron a aceptar el máximo de las exigencias yanquis».
Mediante conciliábulos sostenidos a puertas cerradas, los representantes del gobierno estadounidense lograron vencer la resistencia y los pocos escrúpulos de algunos cancilleres en una vergonzosa compraventa de votos, pagados con el dinero de la tesorería norteamericana. El resultado final fue la aprobación de nueve resoluciones.

De ellas, cuatro contra Cuba.

En su complot, la máxima aspiración del gobierno de Kennedy para desacreditar al Gobierno Revolucionario en los planos político y diplomático estaba cifrada en la Resolución titulada «Exclusión del actual Gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano», la cual fue aprobada con mayoría mínima de 14 votos afirmativos [resultó escandaloso que para lograrlo Estados Unidos tuviese que comprar el voto del representante, el dictador haitiano Françoise Duvalier y del Gobierno uruguayo]. Cuba votó en contra de dicha resolución y se abstuvieron seis países: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador y México.

La aprobación de la resolución de exclusión fue el paso previo para que, el 3 de febrero de 1962, el presidente John F. Kennedy firmara la Orden Ejecutiva Presidencial No. 3447, que estableciera el bloqueo total del comercio entre Cuba y Estados Unidos.

Cuarenta y siete años después, como muestra palpable de las razones de Cuba y de que la historia estaba al lado de la Revolución, en junio del 2009, la 39 Reunión de la OEA aprobó la derogación de aquella injusta resolución que excluía a nuestro país del sistema latinoamericano. Sin embargo, aunque Cuba no aceptó regresar a esa desprestigiada organización, que Raúl Roa bautizara como un «ministerio de colonias yanqui»; no podemos dejar de reconocer que la derogación de aquel acuerdo fue un importante triunfo de la unidad latinoamericana, liderada por los países del ALBA.

Del pueblo de Cuba a los pueblos de América Latina

La conmovedora Segunda Declaración de La Habana se inicia con el pensamiento y el espíritu del Apóstol de la libertad de Cuba, rememorando fragmentos de la carta inconclusa que, en vísperas de su muerte, escribiera José Martí a su amigo Manuel Mercado: «Ya puedo escribir […] ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber […]  de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso […]  Viví en el monstruo y le conozco sus entrañas; y mi honda es la de David».

Martí rubricó esas palabras con su sangre vertida por Cuba y por América. Por ello, encabezan esta Declaración que denuncia la intervención del gobierno de los Estados Unidos en la política interna de los países de Nuestra América y hace un análisis profundo de la historia de nuestro continente.
En su esencia, el histórico documento develó cómo los imperialistas más que temer a la Revolución Cubana, sentían un gran temor por la revolución latinoamericana, a la cual intentaban detener por todos los medios posibles. Temían que los pueblos explotados y saqueados del continente arrebataran las armas a sus agresores y declararan su derecho a la libertad y a su independencia, tal como lo había hecho Cuba.

En su intervención, Fidel convocó a no olvidar que en ese momento histórico de América Latina fluía «hacia Estados Unidos un torrente continuo de dinero: unos 4 000 dólares por minuto, 5 millones por día, 2 000 millones por año, 10 000 millones cada cinco años. Por cada 1 000 dólares que se nos van, nos queda un muerto. ¡Mil dólares por muerto: ese es el precio de lo que se llama imperialismo! ¡Mil dólares por muerto, cuatro veces por minuto!».

Hoy, cuando se cumplen 55 años de la aprobación en La Habana de ese histórico documento, hay que volver a sus páginas para comprobar la vigencia y el compromiso que dimana de la profundidad y magnitud de su mensaje.

Tal como dice la Declaración, la historia tendrá que contar con los pobres, con los explotados y con los pueblos vilipendiados de América Latina: «Porque esta gran humanidad ha dicho ¡Basta! y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. ¡Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera, irrenunciable independencia!».

Lea la Declaración de manera íntegra

Las palabaras del líder de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz están recogidas en El Sitio Web: Fidel Soldado de las Ideas

domingo, 5 de junio de 2016

La renuncia de Almagro.Por Leandro Guille


Tomado de la Pupila Insomne



Un editorial de la revista uruguaya Caras y caretas plantea que el Frente Amplio, la organización política de cuyo gobierno fue canciller el actual Secretario General de la OEA, debe pedir su renuncia y disculparse con Venezuela.

El Frente Amplio tendría que pedir la renuncia de Luis Almagro a la secretaría general de la OEA. Debería bastar una declaración sencilla de la Mesa Política o, mejor aún, del Plenario Nacional. No es necesario ingresar el asunto al Parlamento ni intentar propiciar una solicitud formal del Estado uruguayo que, como miembro pleno de ese desprestigiado organismo puede, naturalmente, elevar sus quejas y reclamos de dimisión cuando lo considere oportuno. Pero no tendría mucho sentido embarcar a nuestro país en una campaña de ese tenor para enmendar un error que es pura y exclusivamente del Frente Amplio. Acá no le cabe responsabilidad a más nadie. Ni a la oposición ni a los medios de comunicación ni a ningún otro actor importante de la política nacional. Almagro como secretario general de la OEA es un horror íntimo del Frente Amplio, un mamarracho de nuestra prosapia. Y por eso, y por la vergüenza que debería producirnos la gestión de nuestro ex ministro al frente de la OEA, sería apropiado un acto reparatorio, un honesto mensaje con intención de desagravio a toda América Latina, pero especialmente a la República Bolivariana de Venezuela, con la que está ensañado
.
Es bien conocido que Luis Almagro no representa al Frente Amplio ni al MPP ni a Uruguay ni al presidente ni a José Mujica, su descubridor y principal promotor hasta que le cayó la ficha de que Almagro era otra cosa distinta a la que él creía, y le propinó públicamente un decepcionado adiós por mail. Pero es tan cierto que no nos representa en la OEA como que no habría alcanzado su cumbre sin un empujoncito frenteamplista. Hemos cometido una grosera estafa al resto de nuestros hermanos del continente y sólo no exculpa la certeza unánime de que no teníamos idea del bicho que estábamos traficando. Algo debimos haber sospechado cuando el Departamento de Estado se pronunció calurosamente a favor de su candidatura, y algo más cuando nuestro canciller se alzaba con 33 de los 34 votos, en una abrumadora votación que lo ungía como secretario general de la organización moribunda.

Y hasta ahí llegó el señor Almagro, a caballo del prestigio de José Mujica, y muchos creíamos que íbamos a tener por primera vez una OEA en sintonía con los cambios, con un aroma o por lo menos un dejo a antimperialismo, y sin embargo nos encontramos con un feroz representante de la posición política de Estados Unidos hacia el gobierno de Venezuela. Todas las cartas de Almagro sobre Venezuela son entrometidas e irrespetuosas con el gobierno y con el pueblo venezolano. Son irresponsables, extralimitadas, absurdas. Algunos tramos de sus larguísimas misivas son escandalosos y, además, soberbios: se atreve a analizar los procesos judiciales, penales, electorales, y hasta los procedimientos de asignación de bancas en ese país, con un grado de osadía asombroso. Pero el último de los pronunciamientos de Almagro, referido al fallo del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela en el que se anulan las resoluciones de la Asamblea Nacional hasta tanto no se dé marcha atrás con la juramentación en desacato de tres legisladores opositores, cuya elección había quedado en suspenso por decisión del propio TSJ, tras ser impugnados a fines del año pasado, ha resultado un papelón monumental. Porque hasta la propia oposición venezolana aceptó el fallo y dio marcha atrás con las juras irregulares. Almagro quedó estaqueado en una ubicación más extrema que los propios interesados. Más realista que el rey. Ridículo en su papel de peón del Departamento de Estado. Una vergüenza para la OEA -que, de todos modos, ha sido muy afecta a las actitudes vergonzosas- y, lamentablemente, una vergüenza para Uruguay y para el Frente Amplio.

Yo me pregunto qué pasaría si nos sucediera algo similar. Si el PSUV hubiera hecho lobby para que acompañáramos la postulación de uno de sus dirigentes y exjerarcas de sus gobiernos, y hoy ese sujeto hipotético fuera secretario de la OEA con nuestro voto. ¿Qué nos produciría a nosotros si ese supuesto secretario chavista cuestionara nuestros procesos electorales, nuestros proyectos de reforma constitucional, nuestros procesos judiciales penales? ¿Qué nos habría producido si un secretario bolivariano de la OEA nos atacaba como país por la prisión del ex intendente Zimmer -prisión absurda y cuestionable- o por el decreto de esencialidad en la Educación o por la existencia en nuestro marco jurídico del delito de abuso innominado de funciones? Hagamos uso de nuestra imaginación e intentemos recrear los sentimientos y pensamientos que nos provocaría que un secretario de la OEA nos cuestionara por causas incluso respetables y compartibles para muchos, como la existencia de la ley de caducidad, o por otros motivos polémicos, como la legalización de la marihuana. Hagamos de cuenta que eso se produce. Que un día alcanza la secretaría general de la OEA un supuesto chavista, y comienza a hacer campaña por carta a favor de blancos y colorados, en nombre de la alternancia y del respeto de los derechos humanos.

Está claro lo que pasaría. Nos produciría furia, rechazo, indignación. Por cierto, lo denunciaríamos nacional e internacionalmente e iniciaríamos las gestiones pertinentes para que tal personaje no continuara al frente del organismo internacional y, por supuesto, pediríamos explicaciones al Partido Socialista Unido de Venezuela. Porque se supone que son amigos, que son compañeros en la brega histórica por una sociedad más justa, y aunque puedan ser bien distintos y tengamos diferencias más o menos importantes, son aliados. No les perdonaríamos fácilmente que nos hubieran vendido un candidato a secretario general de la OEA que luego de asumir se dedicara a felicitar a #POTUS (acrónimo de President of The United States) por Twitter y denostarnos a nosotros en extensas epístolas que revelaran un desprecio visceral por lo que representamos para América Latina y el mundo.

Pues bien, creo que el Frente Amplio debería designar una misión oficial que se dirigiera a Venezuela, se reuniera con la directiva del PSUV y le expresara que las últimas actitudes de Almagro no sólo no nos representan -aunque él se diga frenteamplista- sino que además cuentan con nuestra profunda reprobación, y como muestra de buena fe y tributo a la vieja amistad entre el FA y el PSUV, y en homenaje a la memoria del comandante Chávez, la delegación debería llegar con un ramo de rosas rojas al Cuartel de la Montaña a pedir perdón ante la tumba de Hugo por este bochorno, y en conferencia pública exigir la renuncia de Luis Almagro, por sus tremendos actos de injerencia y de violación del principio de autodeterminación de los pueblos. Tal vez algunos piensen que eso sería alcahuete, pero yo creo, por el contrario, que sólo algo así sería digno de la mejor historia del Frente. Digno de la trayectoria de una fuerza política unitaria, que fue construida por obreros y estudiantes, cimentada con la sangre democrática y revolucionaria de mártires y desaparecidos, crecida en la solidaridad irrenunciable con los pueblos del mundo. Y una fuerza política que aun cuando ha cometido, en muchas ocasiones, errores, nunca ha visto empañado su prestigio con la abyección, por dejar sola a una revolución en marcha o por el terrible pecado de la traición.

lunes, 9 de junio de 2014

EE.UU. cada vez más solo en su intento de aislar a Cuba



La reciente 44 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) celebrada en Asunción, la capital paraguaya, demostró que Estados Unidos está cada vez más solo en su política de aislar a Cuba del resto del mundo, algo que viene intentando desde enero de 1959

Autor: Sergio Alejandro Gómez | internet@granma.cu

Aunque el tema no aparecía en la agenda oficial, el debate sobre la participación de la Mayor de las Antillas en la próxima Cumbre de las Américas —que se llevará a cabo en Panamá el próximo año— centró buena parte del evento, que se extendió entre el 3 y el 5 de junio pasado.

En realidad, no es este un asunto que se decida en el seno de la OEA, sino que es una decisión soberana del país que organice la cita. Es visible que nuestros hermanos de la región no están dispuestos a convivir otros cincuenta años con la injusticia y no han desperdiciado la oportunidad de hacerlo saber. Con sólidos argumentos, las naciones de la región reiteraron que no se podía aceptar un nuevo encuentro sin la asistencia cubana.

Algunos se sorprendieron de la fuerza que tomó el asunto, pero lo cierto es que las señales eran evidentes y estaban ahí desde mucho antes.

La asistencia de Cuba a estos eventos que reúnen cada tres años a las Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno del continente, es un reclamo histórico de la comunidad latinoamericana y caribeña desde que se celebró la primera cita en Miami en 1994.

Tanto en la V Cumbre realizada en 2009, en Puerto España, Trinidad y Tobago, como en la VI en Cartagena, Colombia, en 2012, se dejó bien claro que dejar fuera a Cuba era un error histórico que debía enmendarse cuanto antes.

Además, los mecanismos de integración regional que cobran cada vez más protagonismo en la región también habían sentado posiciones.

El VIII Consejo Político del ALBA-TCP in­trodujo en Caracas, en febrero de 2012, el concepto de que la participación de Cuba es “un derecho que no puede ser conculcado o so­metido a condicionamientos violatorios de su soberanía”.

En septiembre de 2013, en la IV reunión ministerial CARICOM-CUBA, celebrada en Saint George, Granada, los países de la comunidad del Caribe coincidieron en que dicha asistencia se debía dar sin “condicionamientos de ninguna índole” y en “un plano de igualdad soberana”.

El Consejo de Ministras y Ministros de Relaciones Exteriores de la UNASUR, reunidos en mayo de 2014 en Puerto Ayora, en las Islas Galápagos ecuatorianas, emitió una de­claración similar.

Entonces, la sensación de extrañeza solo puede provenir de aquellos que ignoraron la unanimidad expresada en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) respecto a la plena integración de Cuba a la región y a la comunidad internacional, contra el bloqueo y otras exclusiones unilaterales.

SI CUBA ES EXCLUIDA, AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE TAMBIÉN


El tema salió desde el mismo comienzo de la 44 Asamblea. Nicaragua  inició la ronda de intervenciones con un llamado de atención de su representante, Dennis Moncada. El diplomático recordó que era “imposible celebrar otra Cumbre de las Américas sin la presencia cubana”, como ya se había dicho en Cartagena.
A lo largo de los tres días de reunión, se sucedieron intervenciones de cerca de una veintena de países en apoyo a Cuba. Roy Chaderton, embajador permanente de Venezuela ante la OEA, insistió en acabar con las “precondiciones y vetos” a Cuba.

Aunque la delegación de San Vicente y las Granadinas ratificó la firme posición de todo el CARICOM, a cuyo nombre habló, el canciller de Santa Lucía, Alva Baptiste aprovechó la oportunidad para destacar los logros de Cuba en la salud y la educación como evidentes derechos humanos, y resaltar que hasta el pueblo norteamericano, mayoritariamente, quiere un cambio en la política de Washing­ton hacia la Isla.

La posición de rechazo frontal a la exclusión, unida a la advertencia de ausentarse de la VII Cumbre si nuestro país no es invitado, fue liderada una vez más por Ecuador, Nicaragua, Venezuela y Bolivia. A este grupo se unió la Argentina, cuyo canciller  Héctor Timerman resumió la situación de la siguiente manera: “Si Cuba es excluida, también nos consideraremos excluidos”.

“A la historia de nuestros pueblos les quedan pocas páginas ignominiosas para dar vuelta, y esta es una de ellas”, expresó por su parte el canciller uruguayo, Luis Almagro, en nombre de otro de los países que ya han advertido que no convivirán con una nueva ausencia de Cuba en la cita de Panamá.

El propio secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, reconoció al concluir el evento que una gran mayoría de países sostuvieron la necesidad de que después de 20 años de Cumbres de las Américas todos los países asistieran. “Si hablamos de inclusión, no podemos excluir a nadie. Tienen que estar todos los países de esta región y el Caribe”.

DEFENDER LO INDEFENDIBLE

Así de solas tuvieron que mantener sus indefendibles criterios las representantes de Estados Unidos, tanto la subsecretaria de Estado para administración y recursos, Heaffer Higginbottom, como la enviada permanente de Washington en la OEA, Carmen Lomellín, quienes solo lograron un “breve y tibio” respaldo canadiense, según los asistentes al evento.

Ambas diplomáticas solo atinaron a repetir el estribillo de que les gustaría ver una “Cuba democrática” antes de aceptar su presencia en una Cumbre de las Américas.

Seguramente sin saberlo, Lomellín y Higgin­bottom estaban respondiendo una pregunta que había lanzado 52 años antes el Co­man­dante en Jefe  Fidel Castro en el discurso de la Segunda Declaración de La Habana
.
“¿Hasta cuándo tendrán la desvergüenza y el cinismo de hablar de democracia?”, dijo Fidel.

“Si democracia quiere decir pueblo, si democracia quiere decir gobierno del pueblo, entonces, ¿qué es esto?”, añadió frente a los cientos de miles de personas reunidos en la Plaza de la Revolución de La Habana en Asamblea General del pueblo de Cuba, ante las decisiones de la OEA en su reunión de Punta del Este, Uruguay, donde se acordó, por presiones de Estados Unidos, la expulsión de Cuba del organismo.

Fidel aseguró entonces que siempre íbamos a tener con nosotros “la solidaridad de todos los pueblos liberados del mundo” y “de todos los hombres y mujeres dignos del mundo”. Y aclaró también que quien había hablado en Punta del Este en 1962 era la voz de las oligarquías y no de los pueblos.

domingo, 15 de abril de 2012

Realidades edulcoradas que se alejan.



Me asombró hoy escuchar el discurso de José Miguel Insulza en Cartagena. Pensaba que quien hablaba en nombre de la OEA, se ocuparía al menos de reclamar el respeto a la soberanía de los países de este hemisferio que a lo largo de siglos fueron colonizados y cruelmente explotados por las potencias coloniales.

¿Por qué no dijo una sola palabra sobre las Islas Malvinas, ni exigió el respeto de los derechos soberanos de la hermana nación Argentina?

La Cumbre de Cartagena tiene escenas que no serán fáciles de olvidar. Es cierto que la misma implicó un enorme esfuerzo.

A pesar de las horas transcurridas no tenemos idea de lo ocurrido en el almuerzo con que Santos intentó reponer el colosal desgaste de energía que los participantes invirtieron en esa cita.

Para quien resulte entretenido, pocas veces en su vida tendrá oportunidad de ver los rostros de más de 30 líderes políticos enfrentados a las cámaras de televisión, desde que se bajaban del carro hasta que, en un heroico esfuerzo final tras vencer el largo y alfombrado pasillo, ascendían los diez o doce escaloncitos a la altura del escenario donde sonriente y feliz los esperaba el anfitrión. En eso no valía juventud, edad, pies planos, rótulas operadas o dificultades en una o las dos piernas.

Estaban obligados a seguir hasta la cúspide. Ricos o pobres debían cumplir el ceremonial.
Curiosamente Obama fue el único que aprovechó ese trayecto para hacer un entrenamiento deportivo. Como iba solo le resultó más fácil: adoptó una pose deportiva y subió los escalones trotando.

Las mujeres, como acompañantes o Jefes de Estado, son las que mejor lo hicieron. Una vez más demostraron que las cosas en el mundo marcharían mejor si ellas se ocuparan de los asuntos políticos. Tal vez habría menos guerra, aunque nadie puede estar seguro de eso.

Cualquiera diría que, por obvias razones políticas, la figura que peor impresión me causaría sería Obama. Sin embargo no fue así.

Lo observé pensativo y a veces bastante ausente. Era como si durmiera con los ojos abiertos. No se conoce cuánto descansó antes de llegar a Cartagena, con qué generales habló, qué problemas ocupaban su mente.

Si estaría pensando en Siria, Afganistán, Irak, Corea del Norte o Irán. Con seguridad, desde luego, en las elecciones, las jugadas del Tea Party y los planes tenebrosos de Mitt Romney

A última hora, poco antes de la Cumbre, decidió que las contribuciones de los más ricos deben alcanzar por lo menos el 30% de sus ingresos, como ocurría antes de Bush hijo. Desde luego que eso le permite presentarse frente a la derecha republicana con una imagen más diáfana de su sentido de justicia.

Pero el problema es otro: la enorme deuda acumulada por el gobierno Federal que rebasa los 15 millones de millones de dólares, lo cual demanda recursos que suman no menos de 5 millones de millones de dólares.

El impuesto a los más ricos aportará alrededor de 50 000 millones de dólares en diez años, mientras la necesidad de dinero se eleva a 5 millones de millones. Recibiría por tanto un dólar por cada 100 de los que necesita. El cálculo está al alcance de un alumno con 8 grados de escolaridad.

Recordemos bien lo que reclamó Dilma Rousseff: “relaciones ‘de igual a igual’ con Brasil y el resto de América Latina”.

“La zona euro ha reaccionado a la crisis económica a través de una expansión monetaria, provocando un ‘tsunami’ que aprecia la moneda brasileña y afecta la competitividad de la industria nacional”, declaró.

A Dilma Rousseff, una mujer capaz e inteligente, no se le escapan esas realidades y sabe plantearlas con autoridad y dignidad.

Obama, acostumbrado a decir la última palabra, sabe que la economía de Brasil surge con impresionante fuerza, que asociada a las economías como las de Venezuela, Argentina, China, Rusia, Sudáfrica y otras de América Latina y el mundo, trazarían el futuro del desarrollo mundial.

El problema de los problemas es la tarea de preservar la paz de los riesgos crecientes de una guerra que con el poder destructivo de las armas modernas ponen la humanidad al borde del abismo.
Veo que las reuniones en Cartagena se prolongan y las realidades edulcoradas se alejan.

De las guayaberas obsequiadas a Obama no se habló. Alguien tendrá que encargarse de indemnizar al diseñador de Cartagena, Edgar Gómez.


Fidel Castro Ruz
Abril 14 de 2012
9 y 58 p.m.

sábado, 14 de abril de 2012

La Cumbre de las Guayaberas.




Obama, el primer Presidente negro de Estados Unidos ? sin dudas inteligente, bien instruido y buen comunicador?, hizo pensar a no poca gente que era un émulo de Abraham Lincoln y Martin Luther King.

Hace cinco siglos una Bula Papal, aplicando conceptos de la época, asignó alrededor de 40 millones de kilómetros cuadrados de tierra, aguas interiores y costas a dos pequeños y belicosos reinos de la península Ibérica.

Ingleses, franceses, holandeses y otros importantes Estados feudales fueron excluidos del reparto. Interminables guerras no tardaron en desatarse, millones de africanos fueron convertidos en esclavos a lo largo de cuatro siglos y las culturas autóctonas, algunas de ellas más avanzadas que las de la propia Europa, fueron deshechas.

Hace 64 años fue creada la repudiable OEA. No es posible pasar por alto el grotesco papel de esa institución. Un elevado número de personas, que tal vez sumen cientos de miles, fueron secuestradas, torturadas y desaparecidas como consecuencia de sus acuerdos para justificar el golpe contra las reformas de Jacobo Árbenz, organizado por la Agencia Central de Inteligencia yanki.

Centroamérica y el Caribe, incluida la pequeña isla de Granada, fueron víctimas de la furia intervencionista de Estados Unidos a través de la OEA.

Más grave todavía fue su nefasto papel en el ámbito de Suramérica.

El neoliberalismo, como doctrina oficial del imperialismo, cobró inusitada fuerza en la década del 70 cuando el Gobierno de Richard Nixon decidió frustrar el triunfo electoral de Salvador Allende en Chile. Una etapa verdaderamente siniestra en la historia de América Latina se iniciaba.

Dos altos jefes de las Fuerzas Armadas chilenas, leales a la Constitución, fueron asesinados y Augusto Pinochet impuesto en la jefatura del Estado, tras una represión sin precedentes en la que numerosas personas seleccionadas fueron torturadas, asesinadas y desaparecidas.

La Constitución de Uruguay, un país que se había mantenido durante muchos años en el marco de la institucionalidad, fue barrida.

Los golpes militares y la represión se extendieron a casi todos los países vecinos. La línea de transporte aéreo cubana fue objeto de brutales sabotajes.

Un avión fue destruido en pleno vuelo con todos sus pasajeros. Reagan liberó al autor más importante del monstruoso crimen de una prisión en Venezuela, y lo envió a El Salvador a organizar el intercambio de drogas por dinero para la guerra sucia contra Nicaragua, que costó decenas de miles de muertos y mutilados.

Bush padre y Bush hijo, protegieron y exoneraron de culpa a los implicados en estos crímenes. Sería interminable la lista de fechorías y actos terroristas cometidos contra las actividades económicas de Cuba a lo largo de medio siglo.


Hoy, viernes 13, escuché valientes palabras pronunciadas por varios de los oradores que intervinieron en la reunión de cancilleres de la llamada Cumbre de Cartagena.

El tema de los derechos soberanos de Argentina sobre las Malvinas ?cuya economía es brutalmente golpeada al privarla de los valiosos recursos energéticos y marítimos de esas islas?, fue abordado con firmeza. El canciller venezolano Nicolás Maduro, al finalizar la reunión de hoy, declaró con profunda ironía que “del Consenso de Washington se pasó al Consenso sin Washington”.

Ahora tenemos la Cumbre de las guayaberas. El río Yayabo y su nombre indio, totalmente reivindicado, pasarán a la historia.



Fidel Castro Ruz
Abril 13 de 2012
9 y 40 p.m.

lunes, 9 de abril de 2012

Las ilusiones de Stephen Harper



Creo, sin ánimo de ofender a nadie, que así se llama el Primer Ministro de Canadá. Lo deduzco de una declaración publicada el “Miércoles Santo” por un vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país. Son casi 200 los Estados, supuestamente independientes, que integran la Organización de Naciones Unidas.

Constantemente cambian o los cambian. Muchos son personas honorables y amigos de Cuba, pero no es posible recordar los detalles de cada uno de ellos.

En la segunda mitad del siglo XX tuve el privilegio de vivir años de intenso aprendizaje, y apreciar que los canadienses, ubicados en el extremo norte de este hemisferio, fueron siempre respetuosos de nuestro país. Invertían en esferas de su interés y comerciaban con Cuba, pero no intervenían en los asuntos internos de nuestro Estado.

El proceso revolucionario iniciado el 1º de Enero de 1959 no implicó medidas que afectaran sus intereses, los cuales fueron tomados en cuenta por la Revolución en el mantenimiento de relaciones normales y constructivas con las autoridades de aquel país donde se llevaba a cabo un intenso esfuerzo por su propio desarrollo.

No fueron, por tanto, cómplices del bloqueo económico, la guerra, y la invasión mercenaria que Estados Unidos aplicó contra Cuba.

En mayo de 1948, año en que se creó la OEA, institución de bochornosa historia que dio al traste con lo poco que ya quedaba del sueño de los libertadores de América, Canadá estaba lejos de pertenecer a la misma.

Ese status se mantuvo durante más de 40 años, hasta 1990. Algunos de sus líderes nos visitaron. Uno de ellos fue Pierre Elliott Trudeau, brillante y valiente político, muerto prematuramente, a cuyo sepelio asistimos en nombre de Cuba.

Se supone que la OEA sea una organización regional integrada por los Estados soberanos de este hemisferio. Tal afirmación, como otras muchas de consumo diario, encierra un gran número de mentiras. Lo menos que podemos hacer es estar conscientes de las mismas, si se preserva el espíritu de lucha y la esperanza de un mundo más digno.

Se supone que la OEA sea una organización panamericana. Un país cualquiera de Europa, África, Asia o de Oceanía, no podría pertenecer a la OEA por poseer una colonia, como Francia en Guadalupe; o los Países Bajos, en Curazao. Pero el colonialismo británico no podía definir el status de Canadá, y explicar si era una colonia, una república, o un reino.

El Jefe de Estado en Canadá es la Reina de Inglaterra Isabel II, aunque esta deposite sus facultades en un Gobernador General designado por ella. De ese modo cabe preguntar si el Reino Unido es también parte de la OEA.

A su vez, el honorable Ministro de Relaciones Exteriores de Canadá no se atreve a decir si apoya o no a la Argentina en el espinoso tema de las Malvinas. Expresa solo beatíficos deseos de que reine la paz entre los dos países, pero allí Gran Bretaña posee la mayor base militar fuera de su territorio que viola la soberanía Argentina, no se excusó por haber hundido el Belgrano que estaba fuera de las aguas jurisdiccionales establecidas por ellos mismos y provocó el sacrificio inútil de cientos de jóvenes que cumplían su servicio militar.

Hay que preguntarle a Obama y a Harper qué posición van a adoptar frente al justísimo reclamo de que se reintegre la soberanía de Argentina sobre las islas, y se deje de privarla de los recursos energéticos y pesqueros que tanto necesita para el desarrollo del país.

Me asombré realmente cuando profundicé en los datos de las actividades de las transnacionales canadienses en América Latina. Conocía el daño que los yanquis le imponían al pueblo de Canadá.

Obligaban al país a buscar el petróleo extrayéndolo de grandes extensiones de arena impregnadas de ese líquido, ocasionando un daño irreparable al medio ambiente de ese hermoso y extenso país.

El daño increíble era el que las empresas canadienses especializadas en búsqueda de oro, metales preciosos y material radioactivo ocasionaban a millones de personas.

En un artículo publicado en el sitio web Alainet hace una semana, suscrito por una ingeniera en Calidad Ambiental,que nos introduce más detalladamente en la materia que incontables veces se ha mencionado como uno de los principales azotes que golpea a millones de personas.

“Las empresas mineras, el 60% de las cuales son de capital canadiense, trabajan bajo la lógica de aprovechamiento máximo, a bajo costo y corto tiempo, condiciones que son aún más ventajosas sí, en el sitio donde se instalan, se pagan mínimos ingresos tributarios y existen muy pocos compromisos ambientales y sociales…”
“Las leyes de minería de nuestros países […] no incluyen obligaciones y metodologías para el control de impactos ambientales y sociales.”

“…los ingresos tributarios que las empresas mineras pagan a los países de la región son en promedio no más del 1.5% de los ingresos obtenidos.”

“La lucha social en contra de la minería, especialmente la metálica, ha venido creciendo a medida que generaciones enteras han visualizado los impactos ambientales y sociales…”

“Guatemala tiene una fuerza de resistencia ante los proyectos mineros que es admirable, gracias a la apropiación que tienen los pueblos indígenas del valor de sus territorios y sus recursos naturales como herencias ancestrales invaluables.

Sin embargo, en los últimos 10 años, las consecuencias de esa lucha se han visualizado en el asesinato de 120 activistas y defensores de los Derechos Humanos.”

En el mismo artículo se va señalando lo que ocurre en El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, con cifras que obligan a pensar profundamente en gravedad y el rigor del saqueo despiadado que se va cometiendo contra los recursos naturales de nuestros países e hipotecando el futuro de los latinoamericanos.

La presencia de Dilma Rousseff, de regreso a su país, con escala en Washington, servirá para que Obama se persuada de que aunque algunos se refocilan pronunciando melosos discursos, Latinoamérica está lejos de ser un coro de países demandando limosnas.

Las guayaberas que usará Obama en Cartagena es uno de los grandes temas de las agencias noticiosas: “Edgar Gómez […] ha diseñado una para el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que la exhibirá durante la Cumbre de las Américas”, nos cuenta la hija del diseñador, y añade: “Se trata de una guayabera blanca, sobria y con un trabajo manual más notorio de lo habitual…”.

De inmediato la agencia de noticia agrega: “Esta camisa caribeña tiene su origen en las orillas del río Yayabo, en Cuba, por eso inicialmente se llamaban yayaberas…”.

Lo curioso, amables lectores, es que Cuba está prohibida en esa reunión; pero las guayaberas, no. ¿Quién puede aguantar la risa?. Hay que correr para avisarle a Harper.




Fidel Castro Ruz
Abril 8 de 2012
8 y 24 p.m.