En las elecciones intermedias del 6 de noviembre, se discute el control del Congreso
y otras posiciones políticas de los EE.UU.. Foto Archivo.
En noviembre 6 de este año las Elecciones Intermedias (Midterm Elections) en los Estados Unidos.
Serán un importante evento político para ese país, y con gran
trascendencia internacional e incluso para las relaciones con Cuba.
El actual gobierno de Donald Trump y sus adláteres (de origen cubano o
no), han hecho todo lo posible para retroceder los modestos avances
logrados a finales de la administración anterior. La vergonzosa acción
ejecutiva (
Acta de Miami) de hace más de un año, las infundadas acusaciones de “
ataques sónicos”,
que han dado el pretexto para la expulsión de diplomáticos y
funcionarios consulares cubanos, el retiro de sus homólogos
estadounidenses (causando enormes dificultades a las familias cubanas)
el ataque sistemático al turismo y a cualquier cosa que mejore o
estabilice las relaciones entre ambos países, ha sido una deplorable e
invariable característica del actual gobierno de los EEUU.
La mayoría republicana en el Congreso ha jugado un papel
destructivo impidiendo el avance de iniciativas legislativas para ir
eliminando partes del cruel bloqueo económico, comercial y financiero
contra Cuba. Esa misma mayoría republicana en el Congreso se
opuso al expresidente Barack Obama en su política más positiva hacia
Cuba, y restringió en mucho su trascendencia real. El que esta mayoría
sea revertida después del 6 de noviembre, puede ser un momento de viraje
de la actividad anti–cubana.
Y parece, cada vez más, que tales cambios que obrarían en quitarle
fuerza a Donald Trump en la Casa Blanca, y a Marco Rubio en el Congreso
son posibles e incluso probables. Quisiera actualizar con cierto grado
de detalle la situación electoral actual para las “intermedias
”.
En el Congreso federal de los EE.UU., los 435 escaños de la Cámara de
Representantes y 34 de los 100 del Senado son llevados a votación, y
también 36 (de 50) gobernadores de Estados serán elegidos.
Todo ello determinante para el periodo de 2018 al 2020 cuando se efectuarán las próximas elecciones presidenciales.
Desde mayo a la fecha, los demócratas han mejorado sus opciones por
el control de la Cámara de Representantes. Comparando las múltiples
entidades encuestadoras [1] y otros criterios, el partido demócrata
ganaría 222 escaños (230 contando solo la intención de voto) si las
elecciones fueran hoy, tres puestos más que los 219 predichos en mayo
pasado.
El número que da control en la Cámara de Representantes es 218 puestos.
La variabilidad estimada es de un 3-4%, y puede oscilar hasta ocho
escaños, es decir los demócratas podría obtener entre 214 y 230
asientos. En general se expresa que la posibilidad del Partido Demócrata
de ganar el control de la Cámara es de cinco en siete (73%) y las
posibilidades de los Republicanos de mantener el control de dos en siete
(23%), acorde con la encuestadora
Five Thirty Eigh.
En el Senado, de los 36 escaños en disputa en noviembre (de 100 en
total) es más difícil que el Partido Demócrata gane nuevas curules. Los
republicanos van a concentrar sus esfuerzos en mantener su precario
control en la Cámara Alta: 50 senadores republicanos, 47 demócratas y 2
independientes (
Bernie Sanders
uno de ellos) que casi siempre votan por los demócratas. El Partido
Demócrata debe ganar dos puestos más que los republicanos para lograr la
mayoría. Con un voto empatan, pero en caso de empate en votaciones
senatoriales,
el vicepresidente Mike Pence votaría para definir el resultado.

Elisabeth Warren, una de las más populares personalidades del Partido Demócrata,
de gran influencia en las elecciones intermedias. Donald Trump la llamó despectivamente
Pocahontas. Foto tomada del Boston Globe.
La información sobre los resultados previsibles en el Senado es algo mas confusa. Por ejemplo, influyentes senadores republicanos como
Jeff Flake (gran amigo de Cuba) y el excandidato presidencial
John McCain
(fallecido), no van a estar presentes. Otros senadores de ambos
partidos están en lo que se llama en ingles elecciones “toss up” (o de
tirar una moneda al aire), no se pueden anticipar resultados. Se
pronostica que los demócratas tienen 44 -46 asientos seguros en el
Senado, los republicanos 46 – 48 y alrededor de ocho elecciones no
tienen un claro favorito. La probabilidad de que el Partido Republicano
pueda retener el control del Senado según las distintas encuestadoras es
de un 4-5 en 7 (57% – 73%), algunas carreras senatoriales técnicamente
empatadas, y pueden cambiar la ecuación.
A diferencia de la Cámara,
no se observa en el Senado una tendencia previsible.
No se espera en modo alguno una victoria decisiva de ninguno de los dos
partidos. Es muy importante aclarar que un grupo creciente de
congresistas republicanos están cada vez más a favor de un trato justo
hacia Cuba. y se opondrán al cruel bloqueo y mejorar las políticas
relacionadas con la Mayor de las Antillas.
Un analista demócrata de considerable introspección política, piensa
que la decisión de las elecciones intermedias depende de la habilidad de
su partido de estimular a la gente a ir a votar. Una considerable
mayoría de la población desea un triunfo demócrata, como demuestra que
este partido ha recibido 68 millones de dólares más que los republicanos
(normalmente al contrario) para sus campañas. Pero la vasta oposición
anti-Trump (catalizador del anti–republicanismo hoy día) está algo
desorganizada. Si van a los precintos electorales más de un 45% de los
simpatizantes demócratas, ganarían de seguro la Cámara de Representantes
y tendrían también la posibilidad de hacerse con el Senado. Este
analista estima un 75% de posibilidades a los demócratas para ganar la
Cámara y solo un 35-40% para el Senado.
Otro notable analista político (en este caso republicano) considera
que a su partido le será muy difícil mantener la mayoría en la Cámara de
Representantes. Es más pro-republicano para el Senado, donde cree que
los demócratas tienen solo un 20%-30% de posibilidades.
Palabras finales y algunas conclusiones

Mucha criminalidad en el equipo del presidente Donald Trump perjudica a los
candidatos republicanos en las elecciones intermedias. Foto: ODM.
1. Primeras elecciones legislativas desde que Donald Trump llegó a la
Casa Blanca, una cita considerada como un “referéndum” para el
presidente y en la que los demócratas aspiran a hacerse con alguna de
las dos cámaras del Congreso, ahora en manos republicanas.
Los comicios se presentan como una oportunidad para las demócratas,
después de la debacle de las de las elecciones de 2016, donde no solo
perdieron la Presidencia, sino que los republicanos afianzaron su
control en ambas cámaras del Capitolio.
2. Durante los últimos meses, en los que ha habido primarias, los
republicanos que más victorias han logrado han sido aquellos cercanos o
respaldados por el presidente Donald Trump, mientras que los demócratas
han visto cómo muchos rostros nuevos, más diversos, con tendencias mas
liberales (o de centro–izquierda) y más mujeres, han clasificado para
librar la batalla del 6 noviembre.
3. Hay seis carreras electorales que parecen ser definitorias:
- Un fuerte desafío demócrata en Texas. En dicho estado se enfrentarán
el candidato demócrata al Senado Beto O’Rourke, el republicano de
origen cubano Ted Cruz y otrora aspirante presidencial.
- Para los republicanos Missouri es una oportunidad de oro para
arrebatarle a los demócratas la preciada plaza de la senadora Claire
McCaskill, quien quedó en una posición frágil tras dos periodos no muy
impresionantes.
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- Si los republicanos se impusieran en Missouri, en Dakota del Norte o
Indiana, donde los demócratas salen a defender escaños que ya tienen en
territorio proclive a Trump, probablemente lograrían retener la mayoría
en el Senado.
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- En Florida los demócratas no lo tienen fácil para desalojar a Carlos
Curbelo de origen cubano (pero habitual crítico de Trump), una postura
que podría ayudarlo frente a su rival, la demócrata Debbie
Mucarsel-Powell.
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- Otra pugna clave es la campaña del demócrata Andrew Gillum, alcalde
de Tallahassee, que busca convertirse en el primer gobernador negro de
Florida, contra el fiel acólito de Trump, Ron DeSantis.
- En Arizona, en la frontera con México, la política migratoria de
Trump va a jugar un rol central para los votantes que decidirán entre la
republicana de origen latino, Lea Marquez Peterson, o la antigua
congresista demócrata, Ann Kirkpatrick.

Migel Diaz–Canel reunido con un grupo de congresistas. Foto: ACN.
Puede haber una sorpresa en Kansas. Allí Sharice Davids, una
candidata lesbiana de origen indígena, se enfrenta al congresista
republicano Kevin Yoder Yoder, quien estuvo en problemas esta semana
cuando su partido le recortó fondos de campaña, un indicio poco
alentador sobre sus resultados. No se debe olvidar que cada escaño
cuenta.
El “factor Kavanaugh”, las acusaciones de acoso sexual contra el ya confirmado para el Tribunal Supremo,
Brett Kavanaugh,
y cómo los senadores republicanos han conducido el proceso, han
caldeado aún más los ánimos en los sectores más progresistas y podrían
tener consecuencias electorales al llevar a las urnas a muchas mujeres
votantes demócratas que no pensaban acudir antes. Las mujeres en la
encuesta de Quinnipiac se opusieron a la confirmación de Kavanaugh
55%-37%.
La asistencia a las urnas es determinante, existen
millones de votantes a favor de los candidatos demócratas, pero hay que
lograr que vayan a votar. Las carreras que hemos mencionado arriba se
pueden decidir por cantidades muy pequeñas de votos.
Después de las intermedias, muchas cosas pueden pasar a favor de Cuba.
Las decisiones en los EE.UU. después del 6 de noviembre, serán
diferentes a hoy, esencialmente en el Congreso. Algunos nuevos
gobernadores también van a tener una visión diferente con respecto al
insensato bloqueo, sobre todo en Estados con un fuerte sector agrícola.
Marco Rubio y la ultraderecha de Miami tienen una gran oposición en las
compañías de ese sector, que quieren comerciar con Cuba. Los sectores
empresariales (alta tecnología, sector agrícola, agencias de viajes y
transportistas, etc.) que se reunieron con
el presidente cubano Miguel Diaz–Canel en su reciente visita a New York,
quedaron muy impresionados con la seriedad y compromiso del gobierno de
Cuba con la inversión extranjera. Un sentimiento muy fuerte entre
muchos empresarios. Igual sucedió con un significativo grupo de
congresistas que se reunieron con nuestro presidente.
Todo podría crear un “efecto dominó” en otros sectores económicos y
en el nuevo Congreso con menos control republicano, provocando que el
Bloqueo comience a desmantelarse.
Cuba no sueña con un milagro político en EE.UU. La Isla está
lista para resistir y vencer cualquier administración estadounidense.
Pero el pueblo de vive a 90 millas del país que es el principal mercado
comercial, financiero, tecnológico, y no se puede ignorar su influencia
en la economía. Hoy están mas claras las posibilidades de que los
enemigos de Cuba no tengan tanta “vara alta” en Washington D.C. como
desde que Donald Trump asumió la presidencia, lo que es significativo,
positivo para los cubanos.
Deseo insistir en el hecho que en las elecciones intermedia no hay
“votos de los colegios electorales”, aquí será solo el voto popular el
que cuenta, el mismo que Donald Trump perdió por cerca de tres millones
de electores.
Notas
(1) Hice énfasis en las encuestas de la Universidad de Quinnipiac,
CBS Interactive Inc, FiveThirtyEight y una media docena de otras
encuestadoras, que han usado diferentes métodos a través de todos los
distritos electorales en el país, hasta el 25 de agosto. Desde esa
fecha, hasta el 2 de octubre, se mantiene la situación con la Cámara de
Representantes, y en el senado es aun más estrecha, con un poco más de
posibilidades para los demócratas. El 11 de septiembre, el líder de la
mayoría del Senado Mitch McConnell (R-KY.) dio algunas de las notas más
dudosas sobre si los republicanos mantendrán la cámara alta del
Congreso, diciendo a los reporteros, de una forma bien pesimista “Espero
que cuando el humo se aclare, todavía tendremos una mayoría (en el
Senado)”.