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domingo, 4 de junio de 2023

Robert F. Kennedy Jr. dice que cada decisión de EEUU sobre Ucrania “parece tener la intención de prolongar la guerra”

 



Robert F. Kennedy Jr. Foto: Getty Images

El candidato a la nominación demócrata para las elecciones presidenciales de EE.UU., Robert F. Kennedy Jr., volvió a atacar la política de la Administración de Joe Biden en torno al conflicto ucraniano, denunciando que “cada decisión de EE.UU. sobre Ucrania parece tener la intención de prolongar la guerra y de maximizar el derramamiento de sangre”.

Así lo afirmó durante una entrevista en la cumbre SCALE Global celebrada la semana pasada en Las Vegas.

“Y, de hecho, el presidente Biden indicó recientemente que la razón por la que estamos en Ucrania es el cambio de régimen de Vladímir Putin”, enfatizó el también sobrino del exmandatario John F. Kennedy, recordando que el ministro de Defensa Lloyd Austin declaró en abril de 2022 que la razón del involucramiento de su país era “agotar el Ejército ruso y degradar su capacidad para luchar en cualquier otra parte del mundo”.

“Si esto es en realidad una guerra de desgaste, como lo que [el Gobierno] está describiendo, es lo opuesto a una misión humanitaria. Y en ese caso lo que hemos hecho es destruir este pequeño país con una guerra que pudimos haber resuelto desde el principio”, enfatizó

Por otra parte, Kennedy denunció que las autoridades de Ucrania no dicen “honestamente” el número de muertos en sus filas, que según todos los indicios apuntan a que son cerca de 350 000.

En esa línea, la semana pasada el demócrata afirmó que el Gobierno estadounidense repite “incesantemente” la mentira de que Rusia no tenía motivos para lanzar su operación militar en Ucrania, pero el conflicto fue provocado por Occidente en el marco de un plan estratégico para la “expansión del imperio” estadounidense.

sábado, 31 de octubre de 2020

Elecciones presidenciales en Estados Unidos 2020: La posición de los Partidos Republicano y Demócrata hacia Cuba

 



A solo tres  días de los comicios es difícil pronosticar sus resultados por lo reñida que se ha presentado la campaña. No obstante, en la recta final se aprecian algunos indicadores que apuntan a una posible victoria demócrata, en un contexto de crisis agravada por el impacto de la pandemia de la COVID-19, que superó las 226 mil muertes en todo el país. A ello se le suma la recesión económica y las masivas protestas contra el racismo y la brutalidad policial que continúan siendo violentas.

Ante ese escenario, según el portal especializado Real Clear Politics, que promedia las encuestas a nivel nacional, el 53.4% de los estadounidenses desaprueba la gestión de Donald Trump como mandatario, que ha sido errática en el manejo de las crisis. En cuanto a la intención del voto señalan que el candidato demócrata debe ganar el voto popular al aventajar a su contendiente republicano por un promedio de 7.9 puntos (51.4% vs 43.5%). De igual forma indican que de los 270 votos del colegio electoral que se requieren para ganar las elecciones, Joe Biden tiene asegurado 216 votos electorales, Trump 125 y están en disputa los 197 restantes.

Otro de los indicadores a tener en cuenta es que Biden comenzó octubre con un nivel de fondos casi tres veces mayor que Trump, consolidando la ventaja del candidato demócrata en las últimas semanas de la campaña. Biden ha podido recaudar significativamente más dinero para su campaña que su contendiente republicano debido principalmente a los grandes contribuyentes.

Cuando restan solo tres días, más de 86 millones de estadounidenses han depositado su voto anticipado, que representa el 64% de todos los votos que se contabilizaron en 2016. La batalla electoral se concentra en los estados más competitivos y decisivos en estas elecciones. Teniendo en cuenta las encuestas y los millones de dólares en inversión publicitaria en televisión de los Partidos Demócrata y Republicano, las principales disputas son en Pensilvania, con 20 votos electorales y la Florida con 29. Según Real Clear Politics en esos dos estados Biden aventaja a Trump. En Pensilvania por 3.6 puntos (49.5% vs 45.9%) y en la Florida por solo 1.2 puntos (48.4% vs 47.2 %).

Varios estudios indican que si el mandatario no triunfa en la Florida perderá la reelección. Hacia allí han concentrado toda su maquinaria ambos partidos. Ya Trump emitió su voto anticipado en ese estado. Los equipos de campaña han tratado de asegurar los votos de la comunidad latina y en particular la cubanoamericana que ejerce cierta influencia en los resultados.

En ese contexto los dos candidatos han marcados sus posiciones con respecto a Cuba. Trump con un enfoque directamente confrontacional y agresivo, mientras Biden menos estridente. Ambos han mantenido la misma posición de atacar a la Revolución Cubana, que tradicionalmente asumen los candidatos tanto republicanos como demócratas en los últimas seis décadas, sobre todo cuando hacen campaña en Miami.

Se debe tener en cuenta que la política de Trump ha sido de crueldad y un odio extremo que ha dañado profundamente los vínculos entre ambos pueblos, especialmente los lazos familiares. En los últimos dos años han aplicado más de 130 medidas para tratar de estrangular la economía cubana. Recientemente aseguró que “la libertad de Cuba va a ser uno de sus grandes triunfos”.

El candidato demócrata por su parte ha tratado de distanciarse de las posiciones extremas de Trump, aunque mantuvo la misma retórica fracasada en materia de los derechos humanos al señalar que la isla “no está más cerca de la libertad y la democracia que hace cuatro años”. No obstante, señaló que “necesitamos una nueva política hacia Cuba”, que indica un posible retorno a la política de acercamiento implementada por el presidente Barack Obama (2009-2017) en sus dos últimos años de mandato, en el cual Biden se desempeñaba como su vicepresidente.

Obama se sumó a la campaña por Biden en Miami. Hace una semana en un mitin en la Universidad Internacional de Florida desmintió los ataques de Trump de que su oponente es “socialista” y “comunista”, al señalar que “Biden no es un socialista” y “promoverá los derechos humanos en Cuba y en el mundo”. En una posición similar se pronunció la candidata demócrata a la Vicepresidencia, Kamala Harris, quien aseguró que si Biden y ella llegan a la Casa Blanca “darán marcha atrás a las políticas fallidas” que Trump ha impuesto sobre la isla, y que “también exigirá la liberación de los presos políticos y hará de los derechos humanos una pieza central en la relación diplomática”.

En el discurso político entre ambos candidatos estamos frente a dos posiciones que tácticamente se presentan distintas, pero que estratégicamente persiguen el mismo objetivo geopolítico: la reconquista y recolonización de su codiciada “fruta madura”, y por consiguiente el derrocamiento de la Revolución Cubana. La historia no puede ser olvidada.

En medio de esos escenarios se han desarrollado las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, los cuales nunca han sido normales ni en igualdad de condiciones. De 1959 al 2020 han ocupado la Casa Blanca 12 presidentes norteamericanos: Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, H. Bush, Clinton, W. Bush, Obama y Trump. Todos sus gobiernos sin excepción intentaron “un cambio de régimen” en Cuba y emplearon las más diversas tácticas para conseguir sus propósitos.

Se debe tener en cuenta que durante más de dos siglos los diferentes gobiernos estadounidenses han aplicado hacia la Isla todos los instrumentos de su poderío nacional, desde los más agresivos hasta los más sutiles: intentos de compra y anexión; intervención armada y ocupación militar; imposición de un apéndice de la Constitución; usurpación de su territorio e instalación de una base militar permanente; establecimiento de regímenes dictatoriales; realización de acciones de sabotajes; introducción de plagas y enfermedades; organización de atentados contra sus principales dirigentes; múltiples acciones terroristas con un saldo de miles de víctimas mortales e incapacitados; aislamiento político internacional y regional; ruptura de las relaciones diplomáticas; creación y apoyo a bandas armadas; transmisiones radiales y televisivas ilegales; ejecución de programas subversivos financiados con millones de dólares, los que invierten en la actualidad en las redes sociales de internet para sembrar el odio y la división entre los cubanos.

Una de las acciones más hostiles lo constituye la aplicación del bloqueo económico, comercial y financiero durante casi 60 años de forma ininterrumpida, que en la actualidad se ha recrudecido de forma extrema en medio de la pandemia de la COVID-19. El bloqueo daña directamente el bienestar de las familias cubanas y constituye el principal obstáculo para avanzar en las relaciones entre ambos países, que transitan hoy por un retroceso total.

Es probable que en futuro algún gobierno estadounidense esté dispuesto a retomar el complejo proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales, de forma respetuosa y civilizada con Cuba, sin intromisiones ni condicionamientos. Pero la realidad es que estamos hoy frente a un verdadero escenario de guerra económica, ideológica, psicológica y cultural del gobierno de Estados Unidos.

Resulta importante recordar que precisamente a partir de conflictos de intereses por detentar el poder de toda la Unión, quedaron conformados los dos principales partidos políticos que dominarían la política estadounidense desde la década de 1860, en la cual desde 1852 hasta la actualidad, todos los presidentes han sido demócratas o republicanos. Al respecto el líder de la Revolución Rusa, Vladimir Ilich Lenin, describió el supuesto bipartidismo en la política norteamericana, que a pesar del tiempo transcurrido mantiene su vigencia:

“[…] dos partidos burgueses se han distinguido allí durante todo un medio siglo —después de la guerra civil de 1860 a 1865 con motivo de la esclavitud— con extraordinaria solidez y vigor. El partido de los anteriores esclavistas es el llamado Partido Democrático. El de los capitalistas, que estaban por la emancipación de los negros, se ha desarrollado en el Partido Republicano […] Libertados los negros, cada vez ha sido menor la diferencia entre uno y otro partido […] Al pueblo lo han engañado, lo han desviado de sus intereses esenciales por medio de duelos efectistas y sin fondo de los dos partidos burgueses”. [1]

Lo cierto es que más allá de las diferencias -en el enfoque doctrinal- que han existido entre los dos partidos, la historia se ha encargado de ilustrar que tanto el Partido Republicano como el Partido Demócrata han mantenido y defienden las mismas concepciones estratégicas y doctrinales de construir y mantener el poder político, económico y militar a escala mundial. Es la misma clase política que juega al modelo de democracia representativa, que no es más que un buen disfraz para alternarse en el poder subordinado al interés del gran capital.

En cuanto a Cuba, la esencia del conflicto perdura en el tiempo: dominación vs independencia, hegemonía vs soberanía. Lo cierto es que más allá de quien gobierne en Estados Unidos en los próximos cuatro años, o incluso en los próximos 40 años, sea un demócrata o un republicano, el presente y futuro de Cuba lo decide soberanamente el heroico pueblo cubano.

Fuente:
[1] Vladimir I. Lenin: Sobre los Estados Unidos de América, Editorial Progreso, Moscú, (compilación) 1977. Artículo: “Resultados e importancia de las elecciones presidenciales en Norteamérica”, Pravda, no. 164, del 9 de noviembre de 1912, pp. 14-15.

miércoles, 19 de agosto de 2020

Lo que Trump dice sobre Kamala Harris ilustra cómo ve a las mujeres: “Desagradables” o amas de casa



Donald Trump. Foto: Reuters.
Desde que la senadora Kamala Harris se unió a la fórmula presidencial de los demócratas, el presidente Donald Trump ha respondido clasificando a las mujeres en dos categorías: la buena “ama de casa de los suburbios” que votará por él y las mujeres desagradables (nasty) que no le han demostrado, ni a él ni a sus aliados políticos, respeto suficiente.

Después de que Joe Biden, el candidato propuesto por los demócratas, anunció el martes que Harris sería su compañera de fórmula, Trump no tardó en ubicarla en la casilla de las “desagradables”, una categoría que ocupó la última mujer que contendió contra él en una papeleta del partido Demócrata.

“Con Brett Kavanaugh, en ese entonces el juez Kavanaugh y ahora el magistrado Kavanaugh, fue verdaderamente desagradable”, señaló Trump sobre Harris.

El presidente empleó la palabra “desagradable” o alguna variación de ella no menos de cuatro veces cuando se refirió a las audiencias de confirmación del Senado celebradas en 2018. En ese momento, Kavanaugh, quien pretendía airadamente rebatir el emotivo testimonio de Christine Blasey Ford, una profesora que lo acusó de acoso sexual en una fiesta en 1982, fue el receptor de las preguntas de Harris, una exfiscal.

En un momento, la senadora Harris le preguntó al nominado a la Corte Suprema si podía pensar en alguna ley existente que le permitiera al Gobierno tomar decisiones sobre el cuerpo masculino. Kavanaugh no pudo hacerlo.
“Fue desagradable al grado de hacer algo monstruoso”, afirmó Trump el martes. “Y eso no lo olvidaré tan pronto”.

Rápidamente surgieron los ataques. El miércoles en la mañana, después de que sus aliados de Fox News pasaron la noche comparando a Harris, de ascendencia jamaiquina e india, con “vendedores de tiempo compartido” y “prestamistas” poco éticos, Trump se jactó de que el “ama de casa de los suburbios” estadounidense –una etiqueta usada por el mandatario para apelar a los temores racistas de los blancos acerca de las iniciativas de integración en los vecindarios– lo favorecerá en noviembre.

“Quieren seguridad”, escribió Trump en Twitter, y añadió que “están encantadas de que terminé el programa que consistía en que las viviendas para personas de bajos ingresos invadieran su vecindario”, en referencia a una iniciativa del Gobierno de Obama que promovía la diversificación de las comunidades estadounidenses.

En asuntos de racismo y género, Trump siempre ha creído que dar rienda suelta a sus instintos ha mejorado su marca política. Pero al igual que la actitud de la población hacia el racismo ha cambiado y amenaza con convertir al presidente y su simpatía por la Confederación en una reliquia viviente, también son anacrónicas sus ideas sobre las mujeres estadounidenses, sobre todo las de los suburbios.

Según la información recabada por Lyman Stone, investigador del Institute for Family Studies, las esposas suburbanas que se quedan en casa solo representan el cuatro por ciento de la población total en Estados Unidos.
Al analizar los datos de manera más detallada, la Oficina de Estadísticas Laborales reportó en 2019 que la tasa de participación de la fuerza laboral de las mujeres con hijos menores de seis años era del 66%. La tasa de participación de la fuerza laboral de las mujeres con hijos de seis a 17 años era del 77%.

Desde hace mucho tiempo las encuestadoras han dicho –en referencia al problema del presidente de alejar a algunos simpatizantes con sus comentarios racistas y sexistas– que Trump no puede darse el lujo de perder al grupo imprescindible de mujeres, en su mayoría blancas y suburbanas, que le ayudaron a ganar la presidencia en 2016. Pero en junio, una encuesta encargada por NPR/PBS NewsHour/Marist demostró que el 66% de las mujeres suburbanas desaprobaban la gestión de Trump.

Celinda Lake, una veterana encuestadora demócrata, dijo en una entrevista el miércoles que el panorama con las mujeres suburbanas se ha oscurecido aún más para el presidente, a medida que se prolonga 

la pandemia del coronavirus, lo que les está provocando incertidumbre con respecto a la economía y las está obligando a decidir si volver a mandar a sus hijos a la escuela o mantenerlos en casa.

“Si él confía en que ese grupo lo salve, más vale que se consiga un chaleco salvavidas”, comentó Lake sobre las mujeres blancas suburbanas. “A ellas les gusta la seguridad, pero creen que la falta de un plan definido de Trump, su liderazgo deficiente y el hecho de que no escucha a los expertos ha puesto en un mayor riesgo a sus familias”.

Añadió que “incluso las mujeres blancas no universitarias están poniéndose en su contra, y estas son algunas de las mujeres que se ven más afectadas por su mal manejo” en la respuesta al coronavirus.

Cuando Trump insultó a Harris el martes, aderezó su calificativo misógino habitual de “desagradable” con otros insultos y se refirió a ella como la integrante del Senado estadounidense “más malvada, horrible e irrespetuosa”.
Así, Harris se suma a un grupo de mujeres que Trump siente que no ha sido lo suficientemente dócil.

Trump usó el insulto “desagradable” de la manera más vil con su antigua contendiente a la presidencia, Hillary Clinton: “Esa mujer tan desagradable”, masculló del otro lado del escenario cuando ambos participaban en un debate presidencial en 2016. Afirmó que la senadora de Massachusetts, Elizabeth Warren, excandidata presidencial demócrata y crítica franca, tenía una “boca desagradable”. ¿Y de Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes?: “Es una persona desagradable, vengativa y espantosa”.

Incluso Meghan Markle, la Duquesa de Sussex nacida en Estados Unidos, fue considerada “desagradable” por no apoyar su candidatura en 2016.

“¿Qué puedo decir?”, Trump le dijo a un tabloide británico el año pasado, justo antes de una visita a Inglaterra, donde fue recibido por la familia real. “No sabía que ella era desagradable”.

Esa vez, en un giro orwelliano, Trump trató de desdecir sus comentarios, que fueron grabados, diciéndole al público que no creyera lo que acababan de escuchar.

“Nunca llamé a Meghan Markle ‘desagradable’”, tuiteó el presidente. “Son inventos de los medios de noticias falsas, ¡y los pillamos!”.

Los ataques de Trump a Harris han sido mínimos si se les compara con los insultos que usó contra otras opositoras, incluyendo a Clinton y Warren. Sin embargo, en ocasiones, el presidente ha considerado a la senadora como una revelación, e incluso ha reconocido su capacidad para atraer a grandes multitudes.
“¡Qué lástima! ¡Te extrañaremos, Kamala!”, tuiteó Trump en diciembre luego de que Harris concluyó su propia campaña presidencial.

“No se preocupe, señor presidente”, replicó Harris. “Nos veremos en su juicio”.

Cuando se anunció el martes la participación de Harris, tanto el presidente como su campaña parecían descoordinados y no saber la mejor manera de atacar con eficacia su trayectoria. Pero los peores insultos proferidos por los aliados más cercanos de Trump podrían ser un presagio de lo que está por venir: el año pasado, el hijo del presidente, Donald Trump hijo, cuestionó en Twitter si Harris era lo suficientemente negra como para estar hablando de los problemas que enfrentan los negros estadounidenses. Al final, borró ese tuit.
El miércoles, en Delaware, cuando Biden celebró su primer evento conjunto con Harris, se refirió al tipo de ataques racistas y sexistas que ella recibiría cuando avanzara la campaña. Pero también pareció estar riéndose entre dientes cuando relató que el presidente dijo que Harris había sido “desagradable” y “malvada” con sus nominados.

“Lo que Trump hace mejor es refunfuñar”, señaló Biden. “¿A alguien le sorprende que Donald Trump tenga un problema con una mujer fuerte o con mujeres fuertes en general?”.

Harris, por su parte, no habló de los insultos y decidió usar su tiempo para atacar al mandatario por su manejo de la pandemia y de la economía.

“Como todo lo demás que heredó”, señaló Harris, “lo gestionó muy mal”.

Después, en la Casa Blanca, Trump afirmó no haber visto gran cosa de la presentación de Harris, pero luego lanzó un monólogo acerca de las duras críticas que ella tuvo contra Biden durante los debates para las elecciones primarias demócratas a la presidencia, y dijo que se portó “iracunda” e “insultante” con el exvicepresidente.
“Dijo cosas terribles”, comentó Trump. “Y se burló de él… abiertamente. Por eso pensé que era una elección muy arriesgada y estoy seguro de que eso se repetirá; no lo haré yo necesariamente, sino otros. Eso se repetirá”.

(Tomado de The New York Times)

miércoles, 5 de febrero de 2020

El discurso de la Unión más espantoso que ojos humanos han visto





Nancy Pelosi rompe su copia del discurso de Trump. Joshua Roberts /Reuters.
Puede resultar una exageración el título de este trabajo, pero como Donald Trump es adicto a los superlativos, hay que juzgarlo en grande, sin límites racionales que no vienen al caso.

Resulta imposible analizar un discurso donde buena parte de lo que se dijo no es cierto, para eso se inventó el detector de mentiras o la sala de un psicoterapeuta, porque Donald Trump no es un loco, pero sí una personalidad enfermiza. Lo más lógico sería hacer lo que hizo Nancy Pelosi, romperlo, desaparecerlo de la historia. Me excusan la exuberancia, pero estoy contagiado de pedantería.
Para evaluar este discurso solo me vienen a la mente algunos adjetivos. Perverso, por ejemplo, si nos referimos al trato a los inmigrantes. Sádico, cuando menciona con alarde los asesinatos de enemigos políticos. Hipócrita, cuando habla de los afroamericanos y las mujeres. Falso, cuando se refiere al prestigio de Estados Unidos en el mundo.
A Donald Trump solo le faltó decir que había sido el timonel del Myflower, la historia de Estados Unidos comenzó con él y un circo de congresistas republicanos lo aplaudió con vehemencia. También, a veces, los demócratas, aún a sabiendas que todo era pura demagogia.

El vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, aplaude mientras la presidenta de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Nancy Pelosi, parece rasgar una copia del discurso del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, después de pronunciar el discurso del Estado de la Unión en el Capitolio de los Estados Unidos en Washington, DC, el 4 de febrero de 2020. Foto:Mandel Ngan/AFP.

En estos momentos, quizás gracias a un juicio político que no mencionó, su popularidad ha ascendido al 49 % de la población, el máximo de su gobierno. A esas personas estuvo dirigido su discurso y el show de mala muerte que transmitió la televisión norteamericana.

Muchos votarán por él, incluso puede ser que lo reelijan, porque si algo refleja la presidencia de Donald Trump es la decadencia de Estados Unidos, no importa lo bien que coyunturalmente marche la economía.

Vea el momento en el cual Nancy Pelosi rompe el discurso de Donald Trump:

domingo, 29 de septiembre de 2019

Juicio político contra Trump pone contra la pared a Rudolph Giuliani, exalcande de Nueva York



Rudolph Giuliani junto al presidente Donald Trump. Foto: ANSA.

El exalcalde de Nueva York y actual abogado personal del presidente, Rudolph Giuliani, afirmó que los demócratas son una "broma" y que no testificará, a pesar de que muchos expertos legales aseguran que debería aparecer en la denuncia de juicio político contra Donald Trump

Giuliani dejó muy claro que "no testificará" para la investigación de juicio político que intentan llevar a cabo los demócratas de la Cámara de Representantes, a quienes calificó como una "broma", sin consultar antes con su cliente, el presidente Trump.

El abogado y político, quien se enfrenta a un creciente escrutinio esta semana por sus contactos con Ucrania en nombre de Trump, le dijo a CNN que el trabajo que realiza para el presidente estaría protegido por el privilegio de abogado-cliente.

"Finalmente, si dijera que sí y él dijera que no, no puedo testificar", aclaró el veterano político republicano, quien subrayó además que no discutió la posibilidad de testificar con Trump.

Giuliani esta considerado ahora una pieza clave en el proceso de destitución que puede apartar al mandatario republicano de la Casa Blanca por haber pedido semanas atrás a su homólogo de Ucrania, Volodimir Zelenski, que ayude a investigar al hijo del ex vicepresidente Joe Biden, hoy candidato en las primarias demócratas para las elecciones de 2020.

Conocido como el alcalde de América, por su rol de líder tras los atentados contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, también le dijo a CNN que se rió cuando se le preguntó si le preocupaba que la Cámara lo citara.

"Los considero una broma. Una broma triste. No tienen legitimidad. Pensaría en desafiar su citación alegando que no son un comité legítimo", expresó Giuliani.

Mientras tanto, los demócratas de la Cámara de Representantes están investigando los negocios de Trump con Ucrania, y lo tienen a Giuliani apuntado por su rol determinante en las negociaciones.

Según un grupo de expertos legales, citados hoy por NBC News, Giuliani también debería aparecer en la denuncia de juicio político contra el mandatario, y hasta podría ser considerado un traidor a la nación.
La investigación del Congreso estadounidense determinará si en verdad Giuliani logró que el gobierno ucraniano entrara en el juego para tumbar a un oponente político. En ese caso, sería considerado como una traición al país, destacaron.

Un viernes a fines de julio, Rudy Giuliani abordó un avión a España para reunirse con un asesor del presidente ucraniano para discutir sobre un plan para investigar a Biden. Ese viaje aparece descripto en la denuncia de un anónimo que encendió esta semana la mecha sobre el rol del presidente Trump.

Varios expertos legales que solían trabajar con el ahora defensor de Trump le dijeron a NBC News que creen que su conducta probablemente violó la ley.

"Ciertamente, este no es el Giuliani que conozco", expresó Jeffrey Harris, quien trabajó como asistente principal de Giuliani cuando estaba en el Departamento de Justicia durante la presidencia de Ronald Reagan. "Creo que el Giuliani que conozco enjuiciaría al Giuliani de hoy".

Harris y los otros ex abogados del Departamento de Justicia dijeron que creen que Giuliani se ha expuesto potencialmente a una variedad de delitos, desde violar las leyes electorales federales hasta el soborno y la extorsión, a través de sus esfuerzos para ayudar a los ucranianos a investigar a Biden, el principal opositor político de Trump, de acuerdo a las encuestas.

NBC News contactó a siete ex colegas de Giuliani. De los seis que ofrecieron comentarios dentro o fuera del registro, ninguno lo defendió.
(Con información de ANS

viernes, 28 de junio de 2019

¿Los demócratas terminarían el bloqueo comercial a Cuba?



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Joe Biden, Bernie Sanders, Elizabeth Warren y Kamala Harris. Foto: AP.

La idea de que el bloqueo impuesto por Estados Unidos a Cuba es una política fallida está extendida entre los aspirantes presidenciales demócratas, muchos de los cuales quieren eliminar esa política.

El diario norteamericano Tampa Bay Times incluyó el tema en una serie de preguntas respondidas al medio por 15 de los 25 candidatos que buscan la nominación de la fuerza azul a las elecciones de 2020.

Frente a la interrogante “¿Usted terminaría o continuaría el embargo (bloqueo) comercial a Cuba?”, el senador Bernie Sanders manifestó que, de llegar a la Casa Blanca, levantaría esa política, y dijo que apoya la decisión del exmandatario Barack Obama (2009-2017) de iniciar un proceso de normalización de relaciones bilaterales
.
A través de un portavoz, el legislador por Vermont, quien ocupa el segundo puesto en la mayoría de las encuestas sobre los candidatos demócratas, manifestó que ese cerco ha sido gravemente perjudicial para las empresas estadounidenses y el pueblo de la mayor de las Antillas.

Su colega en la Cámara Alta Elizabeth Warren indicó que ella es copatrocinadora original de un proyecto de ley bipartidista que pondría fin al bloqueo, y sostuvo que respalda el fin de las restricciones a los viajes de los norteamericanos a la isla.

De acuerdo con la senadora, Estados Unidos lleva más de 50 años de experiencia fallida con políticas de aislamiento, y por eso criticó al Gobierno de Donald Trump por volver a imponer severas sanciones contra el territorio vecino.

Estoy a favor de la defensa de la normalización de relaciones con Cuba, porque creo que el compromiso respalda al pueblo cubano; las políticas de aislamiento no lo hacen, afirmó Warren, otra de las figuras mejor posicionadas entre los aspirantes a la mansión ejecutiva.

Para el alcalde de South Bend, Indiana, Pete Buttigieg, las políticas del Gobierno de Trump hacia Cuba han sido en gran medida contraproducentes en todos los ámbitos, y se pronunció a favor del acercamiento.

“Si Estados Unidos quiere tener una influencia positiva en los cambios políticos y económicos en Cuba, debe mantener un diálogo abierto con el Gobierno y la sociedad cubana”, manifestó Buttigieg.

El alcalde denunció que la hostilidad del actual ejecutivo norteamericano está afectando al emergente sector privado de ese país, “la misma gente a la que el presidente Trump ha dicho que quiere ayudar”, al tiempo que las sanciones hacen la vida más difícil para los cubanos comunes y causan fricciones con los aliados de Washington.

A su vez, el exsenador Mike Gravel respondió que terminaría inmediatamente el bloqueo y abriría relaciones normalizadas con Cuba. “La única razón para el embargo es paralizar sectores vitales de la economía cubana y luego dar un paso atrás y afirmar que su sistema no funciona”, mientras no se toman en cuenta “las necesidades de los cubanos y estadounidenses”
.
La senadora Kamala Harris dijo que se debe poner fin a esa política fallida “y adoptar un enfoque más inteligente que empodere a la sociedad civil cubana y a la comunidad cubanoamericana para estimular su progreso y determinar libremente su propio futuro”.

El exgobernador de Colorado John Hickenlooper, quien visitó la isla en 2017, cuando aún estaba en ese cargo, reconoció que existen claras diferencias entre Estados Unidos y el Gobierno cubano, pero consideró que el acercamiento es el camino adecuado a seguir, y defendió el comercio bilateral y los viajes.
“La administración actual dice que su política está diseñada para apoyar al pueblo cubano. De hecho, miles de empresarios y pequeñas empresas cubanas están sufriendo la desaceleración de los viajes de Estados Unidos a la isla”, expresó.

El gobernador de Washington, Jay Inslee, también aseguró que de ser presidente levantaría el bloqueo, y recordó que en 2015 se unió a otros ocho mandatarios estatales que pidieron al Congreso el fin de ese cerco.
Apuntó que terminar esa política fortalecería la industria agrícola norteamericana y crearía empleos en este país, al tiempo que beneficiaría tanto a la economía de Estados Unidos como a la de Cuba, y rechazó las medidas dirigidas a aislar a la nación caribeña.

Para la senadora Amy Klobuchar, la apertura de nuevos mercados y la reducción de las barreras comerciales son fundamentales para el crecimiento económico estadounidense, y el levantamiento del bloqueo a Cuba abriría las puertas a un gran mercado de exportación e impulsaría la economía de ambas naciones.

También desea terminar el bloqueo el excongresista Beto O”Rourke, quien estima que las intervenciones de Estados Unidos en América Latina, ya sea en Cuba, Nicaragua, Guatemala o El Salvador, han resultado desastrosas a cada paso, y causaron muchos de los problemas que se ven hoy en las fronteras.

“Beto trabajaría con socios regionales para normalizar nuestra relación con Cuba y mejorar cada dinámica de esa asociación, desde el comercio hasta los viajes”, señaló al diario un portavoz del exrepresentante.

El congresista Eric Swalwell coincidió en que es hora de levantar el bloqueo, y consideró que Obama estaba en el camino correcto al deshacerse de varias restricciones impuestas a los viajes, las finanzas y otros intercambios comerciales, así como en la apertura de una embajada en La Habana.

Swalwell arremetió contra el reciente endurecimiento del cerco por parte del presente ejecutivo con la prohibición de cruceros, yates y otras embarcaciones, además de con la eliminación de visitas educativas, porque eso “nos hace retroceder en la normalización de las relaciones”.

Además, llamó la atención sobre el hecho de que con otras naciones también existen diferencias en materia de derechos humanos, pero eso no han detenido los nexos comerciales de Estados Unidos con esos territorios.
La senadora Kirsten Gillibrand expresó que el cerco no ha funcionado y continúa perjudicando al pueblo, y se mostró a favor de eliminarlo, aunque con el reconocimiento de que ve en eso una “oportunidad de influir en el Gobierno de Cuba”.

De acuerdo con la coalición Engage Cuba, que promueve el levantamiento del bloqueo y quiere mejores lazos bilaterales, en total suman 22 los aspirantes demócratas a la Casa Blanca que están de acuerdo con un acercamiento a la mayor de las Antillas.
Candidatos que buscan la nominación de la fuerza azul a las elecciones de 2020. Foto: Getty Images.
(Tomado de Prensa Latina)

viernes, 10 de mayo de 2019

El 45 por ciento de los estadounidenses quiere impeachment a Trump, según encuesta

Una persona se muestra a favor de lanzar un juicio político contra Donald Trump, estado de Pensilvania, 21 de septiembre de 2018. Foto: Tomada de HispanTV
.
Una encuesta realizada en conjunto por la agencia de noticias británica Reuters y la consultora Ipsos, cuyos resultados se publicaron el jueves, confirma que el número de estadounidenses a favor de iniciar un proceso de juicio político,»impeachment», a su presidente, Donald Trump, ha ascendido al 45 por ciento.
Según los autores del sondeo, realizado el lunes, desde mediados de abril ha habido un incremento de 5 puntos porcentuales en ese sentido, pues la última encuesta de la misma consultora, llevada a cabo entre el 18 y el 19 de abril, mostró un 40 % de aceptación del impeachment.

Sin embargo, conforme a los resultados, aún dicen no al juicio político al inquilino de la Casa Blanca, bajo presión por su supuesta relación con la presunta interferencia rusa en las elecciones de 2016, el 42 % de los estadounidenses. El resto de los encuestados dijo no tener opinión al respecto.

El sondeo indica además que los demócratas e independientes tienen más probabilidades de apoyar el impeachment. Los primeros creen que los eventos descritos en el informe del fiscal especial Robert Mueller, quien encabezó la pesquisa sobre la presunta trama rusa y su supuesta complicidad con la campaña electoral de Trump, apuntan a la existencia de un delito.

Ante esta coyuntura, dos legisladores del Partido Demócrata y un grupo de activistas presentaron el mismo jueves en Washington D.C. (capital estadounidense) más de 10 millones de firmas de ciudadanos que piden al Congreso que inicie un juicio político a su jefe de Estado.

La presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, acusó a Trump también ayer de obstruir la acción de la Justicia “cada día”, y dijo estar sopesando la idea de emprender el juicio político a fin de sacarlo del poder, aunque hasta el momento se había desmarcado de la idea.

La batalla entre los demócratas y la Administración de Trump se ha intensificado desde la publicación del esperado informe de Mueller, divulgado el 18 de abril. En su informe, de casi 450 páginas, Mueller exonera a Trump de las sospechas de connivencia con Moscú, aunque describe una decena de casos claros de presiones ejercidas por el presidente republicano sobre la investigación.

(Tomado de HISPANTV)

lunes, 5 de noviembre de 2018

Entre puertorriqueños y cubanos, Florida es campo de una batalla electoral




El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama (centro), en un acto de campaña en Miami acompañado por el candidato a gobernador de Florida por el Partido Demócrata, Andrew Gillum (izq) y el senador Bill Nelson (der). Foto: AFP.

Dos sentimientos moldean el voto latino en Florida: el disgusto por la respuesta “nefasta” del presidente estadounidense Donald Trump al desastre que dejó el huracán María en Puerto Rico, por un lado, y el deseo de que un gobierno de mano dura enfrente a Cuba, por el otro.

Estados Unidos celebra elecciones de medio mandato este martes, cuando elegirá legisladores, gobernadores y autoridades locales.

En esta carrera polarizada, el país mira de cerca a Florida, un estado pendular en sus preferencias políticas que suele ser clave a la hora de elegir quién se sentará en el Salón Oval, y que suele decidirlo con márgenes muy estrechos.

Por eso, Trump y el expresidente Barack Obama vinieron esta semana a Florida para dar un empujón a los candidatos a gobernador, que las encuestas dan prácticamente empatados.
En otras palabras: cada voto cuenta. Así entra en el escenario el voto latino, que compone 16,4% del electorado de 13 millones.

Los exiliados cubanos, que marcaron la cultura y la economía del sur de Florida en los últimos 60 años, solían tener la hegemonía del voto latino, que era una apuesta segura para los republicanos.
El candidato a gobernador de Florida por el Partido Republicano, Ron DeSantis, el 3 de octubre de 2018 en un acto en West Palm Beach. Foto: Getty Images.

“Los demócratas entregaron la isla a Fidel Castro”, dijo a la AFP uno de ellos, Eduardo Romero, quien llegó a Florida hace 40 años en un bote de seis metros.

“Por una cuestión de honor yo tengo que apoyar a este hombre, para ver si pasa algo en Cuba”, explicó el jubilado de 83 años. Se refería al candidato republicano a gobernador, Ron DeSantis, cuyo nombre no podía recordar.

Romero hacía cola junto a sus hijos para entrar al mitin de Trump esta semana cerca de Fort Myers, al oeste de Florida, con una gorra roja de “Make America Great Again” y una bandera cubana.

DeSantis, un consentido de Trump, y su contendiente demócrata, Andrew Gillum, quien podría convertirse en el primer gobernador negro de Florida, están en los extremos del espectro político estadounidense.

Pero, a pesar de que Trump y su candidato, DeSantis, pueden contar con cubanos anticastristas de ala dura como Romero, el voto latino en Florida ha dejado de ser monolíticamente republicano.

En primer lugar, “hay una mayor cantidad de jóvenes cubanoamericanos de las últimas oleadas migratorias que se inclinan por el partido demócrata”, dijo a la AFP Jorge Duany, director del Cuban Research Institute de la Florida International University (FIU).

Y, en segundo lugar, los puertorriqueños que huyeron de la crisis financiera de su país -y este último año de la devastación que provocó el huracán María, que dejó casi 3.000 muertos-, convirtieron a este grupo en un contrapeso del voto cubano.

Misma proporción, tendencias opuestas

El candidato a gobernador del estado de Florida, Andrew Gillum, el 1 de noviembre de 2018 en un acto de campaña en Miami. Foto: AFP.

Según Pew Research Center, cubanos y puertorriqueños comparten por primera vez este año el mismo porcentaje (31%) de hispanos en edad de votar en un estado de 21 millones de habitantes.
“Prácticamente han llegado a la misma proporción”, dijo Duany.

“Suponemos que el voto cubanoamericano va a ser mayormente republicano y el puertorriqueño será mayormente demócrata, así que hay una especie de batalla política por decidir en qué dirección se va a mover el estado”, añadió.

Y los puertorriqueños están motivados. No olvidan que en los días siguientes a la devastación que dejó el huracán en su isla, el presidente Trump minimizó el calibre de la tragedia y lanzó toallas de papel al público, en un acto que a muchos resultó insultante.

En el mitin de Obama y Gillum el viernes en Miami, una puertorriqueña, Frances Colón, dijo que nunca había visto “tanto entusiasmo” antes en su comunidad.


“Nos hemos unido tras el paso del huracán y de la respuesta nefasta del gobierno federal, donde nos trataron como ciudadanos de segunda categoría”, dijo esta científica de 44 años a la AFP, mientras hacía cola para comprar una camiseta del partido demócrata.

Los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses y pueden votar en tierra firme, siempre que se registren.
Por eso, si bien hay consenso respecto a sus simpatías políticas, es aún incierto cuál será su peso en estas elecciones. Algunos expertos calculan que el éxodo reciente sumó 50.000 votantes a Florida, pero está por verse si saldrán a votar como los demócratas esperan.

“El voto puertorriqueño no es tan grande como se anticipaba originalmente porque muchos puertorriqueños todavía están batallando para instalarse aquí”, dijo a la AFP la analista política Susan MacManus, según quien el peso de este voto se medirá realmente en las presidenciales de 2020.

La clave para analizar el electorado de Florida, de acuerdo a MacManus, es “la intersección entre edad, raza y grupo étnico”.

El censo de Estados Unidos calculaba que para 2016 —antes del huracán—, había un millón de puertorriqueños en Florida, contra 1,4 millones de cubanos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 3 de noviembre de 2018 en un acto de campaña en apoyo de candidatos del Partido Republicano en Pensacola, Florida. Foto: AFP.
(Tomado de 24Matins.es)

viernes, 12 de octubre de 2018

¿Cuál es el potencial de las elecciones intermedias en EEUU?



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
En las elecciones intermedias del 6 de noviembre, se discute el control del Congreso
y otras posiciones políticas de los EE.UU.. Foto Archivo.

En noviembre 6 de este año las Elecciones Intermedias (Midterm Elections) en los Estados Unidos. Serán un importante evento político para ese país, y con gran trascendencia internacional e incluso para las relaciones con Cuba.

El actual gobierno de Donald Trump y sus adláteres (de origen cubano o no), han hecho todo lo posible para retroceder los modestos avances logrados a finales de la administración anterior. La vergonzosa acción ejecutiva (Acta de Miami) de hace más de un año, las infundadas acusaciones de “ataques sónicos”, que han dado el pretexto para la expulsión de diplomáticos y funcionarios consulares cubanos, el retiro de sus homólogos estadounidenses (causando enormes dificultades a las familias cubanas) el ataque sistemático al turismo y a cualquier cosa que mejore o estabilice las relaciones entre ambos países, ha sido una deplorable e invariable característica del actual gobierno de los EEUU.

La mayoría republicana en el Congreso ha jugado un papel destructivo impidiendo el avance de iniciativas legislativas para ir eliminando partes del cruel bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba. Esa misma mayoría republicana en el Congreso se opuso al expresidente Barack Obama en su política más positiva hacia Cuba, y restringió en mucho su trascendencia real. El que esta mayoría sea revertida después del 6 de noviembre, puede ser un momento de viraje de la actividad anti–cubana.
Y parece, cada vez más, que tales cambios que obrarían en quitarle fuerza a Donald Trump en la Casa Blanca, y a Marco Rubio en el Congreso son posibles e incluso probables. Quisiera actualizar con cierto grado de detalle la situación electoral actual para las “intermedias
”.
En el Congreso federal de los EE.UU., los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 34 de los 100 del Senado son llevados a votación, y también 36 (de 50) gobernadores de Estados serán elegidos. Todo ello determinante para el periodo de 2018 al 2020 cuando se efectuarán las próximas elecciones presidenciales.
Desde mayo a la fecha, los demócratas han mejorado sus opciones por el control de la Cámara de Representantes. Comparando las múltiples entidades encuestadoras [1] y otros criterios, el partido demócrata ganaría 222 escaños (230 contando solo la intención de voto) si las elecciones fueran hoy, tres puestos más que los 219 predichos en mayo pasado. El número que da control en la Cámara de Representantes es 218 puestos. La variabilidad estimada es de un 3-4%, y puede oscilar hasta ocho escaños, es decir los demócratas podría obtener entre 214 y 230 asientos. En general se expresa que la posibilidad del Partido Demócrata de ganar el control de la Cámara es de cinco en siete (73%) y las posibilidades de los Republicanos de mantener el control de dos en siete (23%), acorde con la encuestadora Five Thirty Eigh.

En el Senado, de los 36 escaños en disputa en noviembre (de 100 en total) es más difícil que el Partido Demócrata gane nuevas curules. Los republicanos van a concentrar sus esfuerzos en mantener su precario control en la Cámara Alta: 50 senadores republicanos, 47 demócratas y 2 independientes (Bernie Sanders uno de ellos) que casi siempre votan por los demócratas. El Partido Demócrata debe ganar dos puestos más que los republicanos para lograr la mayoría. Con un voto empatan, pero en caso de empate en votaciones senatoriales, el vicepresidente Mike Pence votaría para definir el resultado.

Elisabeth Warren, una de las más populares personalidades del Partido Demócrata,
de gran influencia en las elecciones intermedias. Donald Trump la llamó despectivamente
Pocahontas. Foto tomada del Boston Globe.

La información sobre los resultados previsibles en el Senado es algo mas confusa. Por ejemplo, influyentes senadores republicanos como Jeff Flake (gran amigo de Cuba) y el excandidato presidencial John McCain (fallecido), no van a estar presentes. Otros senadores de ambos partidos están en lo que se llama en ingles elecciones “toss up” (o de tirar una moneda al aire), no se pueden anticipar resultados. Se pronostica que los demócratas tienen 44 -46 asientos seguros en el Senado, los republicanos 46 – 48 y alrededor de ocho elecciones no tienen un claro favorito. La probabilidad de que el Partido Republicano pueda retener el control del Senado según las distintas encuestadoras es de un 4-5 en 7 (57% – 73%), algunas carreras senatoriales técnicamente empatadas, y pueden cambiar la ecuación.

A diferencia de la Cámara, no se observa en el Senado una tendencia previsible. No se espera en modo alguno una victoria decisiva de ninguno de los dos partidos. Es muy importante aclarar que un grupo creciente de congresistas republicanos están cada vez más a favor de un trato justo hacia Cuba. y se opondrán al cruel bloqueo y mejorar las políticas relacionadas con la Mayor de las Antillas.

Un analista demócrata de considerable introspección política, piensa que la decisión de las elecciones intermedias depende de la habilidad de su partido de estimular a la gente a ir a votar. Una considerable mayoría de la población desea un triunfo demócrata, como demuestra que este partido ha recibido 68 millones de dólares más que los republicanos (normalmente al contrario) para sus campañas. Pero la vasta oposición anti-Trump (catalizador del anti–republicanismo hoy día) está algo desorganizada. Si van a los precintos electorales más de un 45% de los simpatizantes demócratas, ganarían de seguro la Cámara de Representantes y tendrían también la posibilidad de hacerse con el Senado. Este analista estima un 75% de posibilidades a los demócratas para ganar la Cámara y solo un 35-40% para el Senado.

Otro notable analista político (en este caso republicano) considera que a su partido le será muy difícil mantener la mayoría en la Cámara de Representantes. Es más pro-republicano para el Senado, donde cree que los demócratas tienen solo un 20%-30% de posibilidades.

Palabras finales y algunas conclusiones

Mucha criminalidad en el equipo del presidente Donald Trump perjudica a los
candidatos republicanos en las elecciones intermedias. Foto: ODM.

1. Primeras elecciones legislativas desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca, una cita considerada como un “referéndum” para el presidente y en la que los demócratas aspiran a hacerse con alguna de las dos cámaras del Congreso, ahora en manos republicanas.

Los comicios se presentan como una oportunidad para las demócratas, después de la debacle de las de las elecciones de 2016, donde no solo perdieron la Presidencia, sino que los republicanos afianzaron su control en ambas cámaras del Capitolio.

2. Durante los últimos meses, en los que ha habido primarias, los republicanos que más victorias han logrado han sido aquellos cercanos o respaldados por el presidente Donald Trump, mientras que los demócratas han visto cómo muchos rostros nuevos, más diversos, con tendencias mas liberales (o de centro–izquierda) y más mujeres, han clasificado para librar la batalla del 6 noviembre.

3. Hay seis carreras electorales que parecen ser definitorias:
  • Un fuerte desafío demócrata en Texas. En dicho estado se enfrentarán el candidato demócrata al Senado Beto O’Rourke, el republicano de origen cubano Ted Cruz y otrora aspirante presidencial.
  • Para los republicanos Missouri es una oportunidad de oro para arrebatarle a los demócratas la preciada plaza de la senadora Claire McCaskill, quien quedó en una posición frágil tras dos periodos no muy impresionantes.
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  • Si los republicanos se impusieran en Missouri, en Dakota del Norte o Indiana, donde los demócratas salen a defender escaños que ya tienen en territorio proclive a Trump, probablemente lograrían retener la mayoría en el Senado.
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  • En Florida los demócratas no lo tienen fácil para desalojar a Carlos Curbelo de origen cubano (pero habitual crítico de Trump), una postura que podría ayudarlo frente a su rival, la demócrata Debbie Mucarsel-Powell.
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  • Otra pugna clave es la campaña del demócrata Andrew Gillum, alcalde de Tallahassee, que busca convertirse en el primer gobernador negro de Florida, contra el fiel acólito de Trump, Ron DeSantis.
  • En Arizona, en la frontera con México, la política migratoria de Trump va a jugar un rol central para los votantes que decidirán entre la republicana de origen latino, Lea Marquez Peterson, o la antigua congresista demócrata, Ann Kirkpatrick.
Migel Diaz–Canel reunido con un grupo de congresistas. Foto: ACN.

Puede haber una sorpresa en Kansas. Allí Sharice Davids, una candidata lesbiana de origen indígena, se enfrenta al congresista republicano Kevin Yoder Yoder, quien estuvo en problemas esta semana cuando su partido le recortó fondos de campaña, un indicio poco alentador sobre sus resultados. No se debe olvidar que cada escaño cuenta.

El “factor Kavanaugh”, las acusaciones de acoso sexual contra el ya confirmado para el Tribunal Supremo, Brett Kavanaugh, y cómo los senadores republicanos han conducido el proceso, han caldeado aún más los ánimos en los sectores más progresistas y podrían tener consecuencias electorales al llevar a las urnas a muchas mujeres votantes demócratas que no pensaban acudir antes. Las mujeres en la encuesta de Quinnipiac se opusieron a la confirmación de Kavanaugh 55%-37%.

La asistencia a las urnas es determinante, existen millones de votantes a favor de los candidatos demócratas, pero hay que lograr que vayan a votar. Las carreras que hemos mencionado arriba se pueden decidir por cantidades muy pequeñas de votos.

Después de las intermedias, muchas cosas pueden pasar a favor de Cuba. Las decisiones en los EE.UU. después del 6 de noviembre, serán diferentes a hoy, esencialmente en el Congreso. Algunos nuevos gobernadores también van a tener una visión diferente con respecto al insensato bloqueo, sobre todo en Estados con un fuerte sector agrícola. Marco Rubio y la ultraderecha de Miami tienen una gran oposición en las compañías de ese sector, que quieren comerciar con Cuba. Los sectores empresariales (alta tecnología, sector agrícola, agencias de viajes y transportistas, etc.) que se reunieron con el presidente cubano Miguel Diaz–Canel en su reciente visita a New York, quedaron muy impresionados con la seriedad y compromiso del gobierno de Cuba con la inversión extranjera. Un sentimiento muy fuerte entre muchos empresarios. Igual sucedió con un significativo grupo de congresistas que se reunieron con nuestro presidente.

Todo podría crear un “efecto dominó” en otros sectores económicos y en el nuevo Congreso con menos control republicano, provocando que el Bloqueo comience a desmantelarse.

Cuba no sueña con un milagro político en EE.UU. La Isla está lista para resistir y vencer cualquier administración estadounidense. Pero el pueblo de vive a 90 millas del país que es el principal mercado comercial, financiero, tecnológico, y no se puede ignorar su influencia en la economía. Hoy están mas claras las posibilidades de que los enemigos de Cuba no tengan tanta “vara alta” en Washington D.C. como desde que Donald Trump asumió la presidencia, lo que es significativo, positivo para los cubanos.

Deseo insistir en el hecho que en las elecciones intermedia no hay “votos de los colegios electorales”, aquí será solo el voto popular el que cuenta, el mismo que Donald Trump perdió por cerca de tres millones de electores.

Notas

(1) Hice énfasis en las encuestas de la Universidad de Quinnipiac, CBS Interactive Inc, FiveThirtyEight y una media docena de otras encuestadoras, que han usado diferentes métodos a través de todos los distritos electorales en el país, hasta el 25 de agosto. Desde esa fecha, hasta el 2 de octubre, se mantiene la situación con la Cámara de Representantes, y en el senado es aun más estrecha, con un poco más de posibilidades para los demócratas. El 11 de septiembre, el líder de la mayoría del Senado Mitch McConnell (R-KY.) dio algunas de las notas más dudosas sobre si los republicanos mantendrán la cámara alta del Congreso, diciendo a los reporteros, de una forma bien pesimista “Espero que cuando el humo se aclare, todavía tendremos una mayoría (en el Senado)”.

viernes, 16 de diciembre de 2016

EEUU: Aparece un nuevo aspirante a presidencia del Partido Demócrata



Thomas Pérez es de origen dominicano. Foto tomada de Acento.
Thomas Pérez es de origen dominicano. Foto tomada de Acento.

Thomas Pérez, secretario del Trabajo de Estados Unidos, dio a conocer que comenzará su campaña en pos de ganar la presidencia del Comité Nacional Demócrata (DNC).
Pérez, de 55 años, se unirá a la lista de aspirantes junto a Keith Ellison, Jamie Harrison y Raymond Buckley.

El funcionario del Gobierno norteamericano aseguró la víspera que el partido azul ‘necesita un fuerte liderazgo progresista que pueda producir resultados’.

‘No se trata sólo del futuro del Partido Demócrata, sino del futuro de Estados Unidos, y dado lo que pasó el mes pasado (en las elecciones presidenciales), creo que en ningún momento de mi vida la presidencia demócrata ha sido tan importante’, explicó el político de origen dominicano.

‘Soy un progresista orgulloso -agregó- y he estado haciendo cosas durante toda mi carrera’.
Varios funcionarios demócratas en diferentes estados de la nación están frustrados porque, en su opinión, fueron ‘ignorados’ por el partido nacional bajo el liderazgo de la congresista Debbie Wasserman Schultz.

El secretario del Trabajo sostuvo esta semana un encuentro con el presidente Obama y mantiene contactos privados con altos funcionarios de la Casa Blanca, destaca el sitio digital The Hill.

Hasta ahora, el favorito para ganar la presidencia del DNC es el legislador Keith Ellison, quien cuenta con el respaldo de grupos progresistas, sindicatos y congresistas demócratas en el Capitolio.
También tiene el apoyo de senadores influyentes como Bernie Sanders y Elizabeth Warren, asi como el exlíder demócrata en la Cámara alta, Harry Reid, y su sucesor, el senador Charles Schumer.
Según The Hill, la entrada de Pérez en la carrera por la presidencia del DNC podría convertir la elección partidista en una guerra de poder entre los demócratas alineados con el presidente Obama e Hillary Clinton, y los del ala progresista del partido, encabezados por Sanders y Warren.


(Con información de Prensa Latina)

martes, 3 de noviembre de 2015

Asciende Ben Carson al primer lugar entre candidatos republicanos


Candidato presidencial por el partido republicano, Ben Carson  (Foto: AP / Rainier Ehrhardt).


Candidato presidencial por el partido republicano, Ben Carson (Foto: AP / Rainier Ehrhardt).

El candidato republicano Ben Carson se consolidó en el primer lugar de preferencia entre los votantes republicanos y dejó nuevamente atrás al empresario Donald Trump, que había figurado como líder en las encuestas desde julio.

De acuerdo con el último sondeo conjunto entre NBC News y Wall Street Journal, el neurocirujano se afianza en la punta con 29% de aprobación frente a un debilitado Trump que registró 23%. Los números ponen a continuación al exsenador Marco Rubio con 11%, seguido del conservador Ted Cruz con 10% y finalmente, el exgobernador de Florida Jeb Bush (1999-2007), que cayó 8%
.
Se trata del porcentaje más alto obtenido por algún aspirante republicano -en estudios hechos por NBC- en esta carrera hacia las presidenciales del 8 de noviembre de 2016.
Esta encuesta, la primera después del último debate republicano del 28 de octubre, muestra además que Carson se perfila como la primera o segunda opción con mayor intención de voto entre 50% de los electores republicanos encuestados.

“Carson tiene apoyo, pero no sabemos todavía cuán fuerte es ese apoyo”, dijo Fred Yang, cuya firma Hart Research Associated hizo el sondeo.

A principios de octubre -antes del tercer debate-, Trump lideraba las preferencias con 25%, mientras que Carson registraba 22%, Rubio 13%, Cruz 9% y Bush 8%. Éste es el segundo sondeo consecutivo que da a Carson el liderazgo republicano.

Los datos estadísticos fueron obtenidos a través de entrevistas telefónicas entre el 25 y 29 de octubre, entre 400 votantes primarios republicanos y con un margen de error de 4.9.



(Con información de The Wall Street Journal

domingo, 6 de julio de 2014

Demócratas piden fin del bloqueo contra Cuba en Miami


Charlie Crist.

En su paso reciente por el barrio de la Pequeña Habana en Miami, el candidato demócrata a gobernador Charlie Crist dijo en público lo que pocos se atreven a decir al pedir el voto de los cubanoamericanos: “Hay que poner fin al embargo (bloqueo) comercial de Estados Unidos sobre Cuba“.

Según una nota que divulga hoy AP, el gobernador aseguró: “Si realmente les importa la gente en la isla, tenemos que liquidar el embargo y dejar que reine la libertad”, dijo a los gritos, mientras un pequeño grupo de opositores clamaba “¡vergüenza!”.

No obstante, los gritos a favor de Crist fueron más fuertes.


La escena hubiese sido inconcebible unos años atrás, cuando los políticos se cuidaban mucho al hablar sobre el tema por miedo a malquistarse con los votantes cubanoamericanos.

Sin embargo, los demócratas intuyen que hay una nueva actitud por parte de los cubanos recién venidos y los cubanoamericanos de segunda generación partidarios de reanudar las relaciones diplomáticas con la isla, añade AP.

Es la primera vez que uno de los principales aspirantes a la presidencia, de cualquiera de los dos partidos, sugiere derogar esta medida que lleva 52 años de vigencia.

Es el mayor desafío en décadas a la ortodoxia cubanoamericana y podría ayudar a reformular la política exterior de Washington, añade AP.

También podría alterar el panorama político en el mayor estado pendular en cuanto al voto, donde el voto cubano se vuelca desde hace mucho a los republicanos debido a su intransigencia en materia del bloqueo.

La campaña de Crist determinará por primera vez, a nivel de todo el estado, si el bloqueo sigue siendo una piedra de toque para los políticos en Florida, donde vive el 70 por ciento de la comunidad cubana nacional.

Crist es un ex gobernador republicano que dijo una vez que sólo iría a Cuba “cuando sea libre”.

Ahora que es un demócrata e intenta recuperar el puesto, ha dicho que quiere ir a La Habana “para aprender del pueblo cubano y ayudar a encontrar oportunidades para los negocios de Florida”.

Dice que el bloqueo ha fracasado porque no ha derrocado al gobierno de La Habana y en cambio perjudica al pueblo. “La definición de demencia es hacer lo mismo una y otra vez y esperar un resultado diferente”, dijo a la prensa al inaugurar una oficina de campaña en la Pequeña Habana.

Los republicanos de Florida, indignados, lo acusan de traicionar a la comunidad cubanaEl ultraderechista senador Marco Rubio, un posible candidato presidencial republicano e hijo de emigrantes cubanos, dijo que el bloqueo es “la última herramienta que nos queda para asegurar que algún día regrese la democracia a Cuba”.