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miércoles, 2 de diciembre de 2020

Cuba sigue enfrentando el Terrorismo financiado y alentado desde Estados Unidos (+ Video)

 


Publicado en: Terrorismo contra Cuba

Un reporte especial en el Noticiero de la TV cubana denunció con contundentes pruebas diversos hechos de sabotaje y terrorismo contra Cuba ocurridos entre 2017 y 2020 , los cuales fueron alentados y financiados desde los Estados Unidos.

Los mismos forman parte de los planes agresivos que la mafia terrorista de Miami ejecuta para intentar derrocar a la Revolución Cubana, unos por la vía violenta y otros con perfil subversivo, con la connivencia y complicidad de las autoridades estadounidenses.

 

miércoles, 23 de mayo de 2018

Muere el terrorista Luis Posada Carriles


Tomado de Cubadebate


El terrorista Luis Clemente Faustino Posada Carriles, de 90 años, salió de su país de origen, Cuba, con la sola intención de acabar con la Revolución de la isla. Dedicó su vida a cometer actos de terrorismo de la que fueron víctimas personas inocentes como los que viajaban en el avión que hizo explotar en 1976.

Carriles falleció en la madrugada de este miércoles sin haber pagado por este crimen ni por los otros tantos actos terroristas que figuran en su historial criminal, como atentados contra el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro.

Carriles estuvo vinculado a la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), organización de extrema derecha creada en 1981 y asentada en la Florida (Estados Unidos). Trabajó como agente de la CIA desde 1961. En 1967 fue enviado por la agencia estadounidense como «asesor de seguridad» de los servicios secretos de las dictaduras militares en Argentina, Chile, El Salvador, Guatemala, Venezuela,

Entrenado por el Ejército de los Estados Unidos en la Escuela de las Américas (instalaciones ubicadas en Fort Benning, en el estado de Georgia), recibió asesoramiento en explosivos, terrorismo y asesinato en los años sesenta para efectuar acciones militares contra la población civil de Cuba.
Fue el autor intelectual del atentado terrorista al vuelo aéreo 455 de Cubana de Aviación, el 6 de octubre de 1976. Organizó una serie de atentados con bombas contra hoteles de La Habana en 1997. Fue miembro del Ejército de los Estados Unidos y funcionario policial en Venezuela.

Bajo los seudónimos de Ramón Medina, Ignacio Medina, Juan José Rivas, Julio César Dumas, Bambi y Franco Rodríguez Mena, entre otros, se le vio recorrer buena parte del continente como “operativo” de la CIA, sin abandonar sus planes anticubanos.

Conozca más de la formación y actuación de este terrorista:

1.- Luis Posada Carriles nació en Cienfuegos, Cuba, en 1928. Se nacionalizó en Venezuela y fue entrenado para formar parte del Ejército de Estados Unidos.

2.- Documentos desclasificados por el gobierno de EE.UU. demostraron que Posada Carriles trabajó como agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés) entre 1960 y 1974, tiempo en el que fue enviado por esta organización como asesor de Seguridad de los servicios secretos de Venezuela, Guatemala, El Salvador, Chile y Argentina.

3.- En Venezuela, se incorporó a la  extinta Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP) y dirigió varias torturas.

4.- Recibió financiamiento por la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), integrada por seguidores del dictador cubano Fulgencio Batista en Estados Unidos.

5.- En 1961, se incorporó a los preparativos de una invasión mercenaria a Cuba por Playa Girón y formó parte de la Operación 40 encargada de apoyar el desembarco.

6.- En 1971, protagonizó un atentado fallido contra el líder de la revolución cubana, Fidel Castro, quien realizaba una visita oficial a su homólogo chileno, Salvador Allende.

7.- En 1976 se vio involucrado en el asesinato de Orlando Letelier, canciller chileno durante la gestión de Allende.

8.- También en 1976, organizó y llevó a cabo desde Venezuela el atentado contra un avión de Cubana de Aviación, ocurrido el 6 de octubre de ese año, en el quemurieron 73 pasajeros, entre ellos jóvenes deportistas.
Por este hecho, fue encarcelado en Venezuela, pero se fugó el 18 de agosto de 1985, durante el cambio de guardia nocturna de los vigilantes. Desde ahí, se desplazó por Honduras, Guatemala y El Salvador, desde donde siguió ampliando su historial de terror y apoyó las actividades de contrarrevolución en Nicaragua.
8.- Posada Carriles organizó numerosos ataques con explosivos a varios hoteles en La Habana en 1997, acciones que él mismo reconoció públicamente un año después en una entrevista con el diario estadounidense The New York Times.

9.- En el año 2000, intentó acabar de nuevo con la vida de Fidel Castro, en esta ocasión durante la Cumbre Iberoamericana que se desarrolló en Panamá. La acción fue frustrada y Posada Carriles quedó detenido junto a otros tres criminales: Gaspar Eugenio Jiménez, Pedro Remón y Guillermo Novo. Sin embargo, en el 2004 fue indultado por la presidenta saliente de Panamá, MireyaMoscoso.

10.- En 2005 entró ilegalmente a EE.UU. Fue encarcelado por esta acción, pero dos años después pagó una fianza y un juez lo dejó en libertad. En 2011, la juezaKathleen Cardone lo libró del delito migratorio por considerarlo “viejo e inválido”. Desde entonces, vivió en ese 
país, específicamente en Miami, amparado por el Gobierno norteamericano.


viernes, 6 de octubre de 2017

Nuevas revelaciones sobre el derribo del avión cubano en Barbados



Por: José Luis Méndez Méndez*

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En junio de 1976 se dieron cita en Bonao, República Dominicana, un grupo de terroristas de origen cubano representativos de organizaciones extremistas asentadas en territorio de los Estados Unidos. Como coordinador figuró el criminal Orlando Bosch Ávila, prófugo entonces de la justicia

estadounidense por haber violado la libertad condicional al ser juzgado por varios delitos, incluida la extorsión contra emigrados cubanos con empleo de métodos terroristas.

El propósito del encuentro era coordinar las acciones futuras contra representaciones cubanas, su personal e intereses de países que a pesar de las presiones mantenían relaciones con el gobierno cubano. Dos reuniones se produjeron, una constitutiva de la llamada Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas, CORU, alianza terrorista y otra para planificar más de 20 actos de terror de inmediata ejecución. Todos los presentes firmaron, excepto los miembros del grupo fascista Movimiento Nacionalista Cubano, MNC, quienes alegaron que tenían en curso una acción ordenada por la Dirección de Inteligencia Nacional de Chile, DINA, que no era otra, como se conoció después, que el asesinato del exembajador chileno en Washington, Orlando Letelier del Solar, que sería cumplida el 21 de septiembre de 1976.

El dictamen de Joe D. Whitley, Fiscal General asociado actuante en el proceso de admisión a los Estados Unidos de Bosch Ávila, de fecha 23 de enero de 1989 avala su participación en el derribo del avión cubano al concluir: «Bosch, mientras estuvo fuera de los Estados Unidos, fundó y dirigió la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), una organización anticastrista terrorista la cual hubo de aceptar su responsabilidad en numerosas explosiones en Miami, Nueva York, Venezuela, Panamá, México, Argentina y otros sitios».[1]

«En octubre de 1976, Bosch fue detenido en Venezuela en relación con la explosión de un avión de la línea aérea civil cubana el 6 de octubre de 1976, que resultó en la muerte de 73 hombres, mujeres y niños. Aunque detenido en Venezuela durante 11 años por cargos producto de ese incidente, fue finalmente liberado. En su juicio, se presentaron pruebas de que los dos hombres condenados por homicidio en relación con la explosión, estaban en contacto con Bosch antes y después del hecho».
Añadía el dictamen judicial: «A raíz de su liberación el 17 de mayo de 1988, Bosch fue detenido por el Servicio de Inmigración y Naturalización, SIN. En aquel momento, el Director del Distrito del SIN en Miami le entregó a Bosch un aviso de exclusión temporal, alegando que era excluible de los Estados Unidos debido a que: «Existen razones para creer que buscaría entrar en Estados Unidos sola, principal, o incidentalmente para mezclarse en actividades perjudiciales para el interés público».
Además: «Que es o ha sido un extranjero que aboga o enseña o ha sido un miembro de una organización que apoya la necesidad o la conveniencia de atacar o matar a funcionarios de cualquier gobierno, además la lesión o la destrucción de la propiedad y ejercita los sabotajes».

«Existen bases razonables para creer que probablemente él, después de entrar, se mezclaría en actividades que serían prohibidas por las leyes de los Estados Unidos relacionadas al espionaje, el sabotaje, el desorden público, o en otras actividades subversivas para el interés nacional». Además, el aviso planteaba que Bosch también era excluible sobre la base de que ha sido condenado por «un delito de bajeza moral, más que un simple delito político».

¿Qué siguió después? El delincuente fue indultado por el presidente George H. W. Bush, contrario al parecer del Departamento de Justicia y el dictamen del Fiscal General. El entonces Presidente dirigía la Agencia Central de Inteligencia cuando explotó en pleno vuelo el avión de Cubana de Aviación el 6 de octubre de 1976.[2]

Ahora se sabe, tras años de investigación, que el terrorista internacional de origen cubano Pablo Gustavo Castillo Díaz [3], alias «El Cojo», uno de los autores materiales del asesinato del técnico cubano Artaigñán Díaz Díaz, ocurrido en México el 23 de julio de 1976, que escapó después del crimen a Venezuela, estudió las rutas aéreas de Cubana de Aviación por el Caribe y seleccionó la nave que fue después siniestrada.

También se constató que el 11 de octubre de 1976, cuando es detenido Orlando Bosch en Caracas, estaba acompañado por Castillo. Este fabricó las bombas que después son colocadas en el avión cubano por los mercenarios venezolanos Freddy Lugo y Hernán Ricardo Lozano. Lo hace con el explosivo y los detonantes, que le proporcionó un experto en explosivos de la Disip a cambio de un paracaídas que pertenecía al terrorista anticubano Rolando Otero Hernández, quien se autodenominaba «Cóndor» y actuaba como asalariado de Luis Posada Carriles dentro de la Operación Cóndor dirigida por la Dirección Nacional de Inteligencia de Chile.

La siempre presente CIA, cuando se trata de conspiraciones para asesinar o destruir, está culpada en sus propios documentos, que dan fe del conocimiento anticipado que tuvo de los planes que se urdían para derribar el avión cubano y nada hicieron para evitarlo, no transmitieron una simple alerta oportuna a las autoridades cubanas.

Un documento secreto de la CIA desclasificado y fechado 13 de octubre de 1976, con la acotación «Terreno no. 7514», identificaba a la fuente como: «Un antiguo funcionario del gobierno de Venezuela, quien es habitualmente un informante confiable» y alertaba: «Esta información no es para discutirse con ningún funcionario extranjero, incluyendo aquellos del gobierno de Venezuela».

El texto sobre el plan de derribo señalaba: «Bosch hizo la declaración: “ahora que nuestra organización ha salido del trabajo Letelier con buena presencia, vamos a tratar algo más”». Añade el informe: «A los pocos días en una comida para recaudar fondos, Posada fue escuchado diciendo “vamos a atacar a un avión cubano” y “Orlando tiene los detalles”»
.
Después del derribo del avión cubano Luis Posada Carriles sugirió sacar al terrorista Orlando Bosch de Venezuela y el 9 de octubre este cruzó al territorio colombiano.

Anteriormente, el 22 de junio de 1976, la CIA tuvo conocimiento adelantado de los planes para derribar aviones civiles cubanos, así lo revela el documento de esa agencia estadounidense fechado y distribuido ese día y que significaba:

«Informe de clase secreto, sensible, fuentes y métodos de inteligencia involucrados. No divulgar a nacionales extranjeros. No distribuible entre contratados o consultores contratados. A continuación reseñaba: «Un hombre de negocios con vínculos estrechos con la comunidad de exiliados cubanos. Habitualmente es un informante confiable. Reveló que un grupo extremista de cubanos exiliados, del cual Orlando Bosch es el líder, planea colocar una bomba en un vuelo de la aerolínea Cubana de Aviación que viaja entre Panamá y La Habana. Los planes originales para esta operación planteaban que se pondrían dos bombas en el vuelo del 21 de junio de 1976, número 467, el cual estaba programado para salir de Panamá a las 11:15 a.m. de la hora local de Panamá».[4]

Del documento se enviaron copias al Departamento de Estado, Dirección de Inteligencia del Ejército, Ejército, Armada, Fuerza Aérea, FBI, y la CIA, pero el gobierno cubano no fue destinatario de esta información, que precisaba incluso que se colocarían dos bombas, como ocurrió posteriormente en Barbados, mencionaba al criminal Orlando Bosch como gestor del crimen, que, además, el objetivo sería un avión civil de la línea aérea Cubana de Aviación y todos estos datos precisos fueron conocidos por la CIA cuatro meses antes del 6 de octubre, cuando 73 personas perdieron la vida, incluidos 57 cubanos.

Es conocido que nada hay oculto entre la tierra y el cielo, que todo es secreto hasta un día. Se continuarán conociendo nuevas revelaciones sobre este horrendo crimen que este 2017 cumplirá 41 años de cometido, mientras sus ejecutores viven impunes en los Estados Unidos bajo el amparo de sus autoridades.

[1] Documento archivado en la Fiscalía General de los Estados Unidos con el número A28 851 622
[2] El criminal Orlando Bosch Ávila murió impune en la ciudad de Miami.
[3] Este terrorista murió impune en la ciudad de Miami.
[4] Véase más información sobre este plan en el libro Cielo Amenazado, del propio autor.

(Tomado de Granma)

viernes, 5 de mayo de 2017

Historias de la Lucha contra bandidos: Osvaldo Ramírez me llenó la cabeza de humo



Por: Israel Hernández Álvarez

Osvaldo Ramírez interpretado por el actor Roque Moreno. Foto: TVC
Osvaldo Ramírez interpretado por el actor Roque Moreno. Foto: TVC

Cuando se sentó frente a Raúl Menéndez Tomassevich y Aníbal Velás, altos oficiales de la Lucha Contra Bandidos (LCB), Pancho el Grande fue más que elocuente: “Si me montan en ese aparato —un helicóptero militar que jamás había tenido ante sus ojos—, yo voy a decirles el lugar exacto donde se encuentran Osvaldo Ramírez y su gente”, les prometió.

Filiberto Cabrera Carrazana, Filo o Pancho el Grande, fallecido hace algunos años en Condado, fue por aquellos tiempos el colaborador de alzados más buscado por los órganos de la Seguridad del Estado, que andaban tras la pista del último eslabón de la complicada red de información y suministro creada por el Comandante de bandidos en un área de 200 kilómetros cuadrados extendida desde el mar Caribe hasta el Escambray profundo
.
Tal y como ha recreado en sus más recientes capítulos la serie LCB: la otra guerra, fue otro colaborador de bandas conocido por G-2 quien aportó la información clave para localizar a Filiberto Cabrera (Pedro el Grande en la teleserie, interpretado por el actor Michaelis Cué), que a la postre resultó determinante para la ubicación y captura de Osvaldo Ramírez y sus hombres.

Escambray desempolva de sus archivos la entrevista titulada originalmente “La Seguridad cortó la cadena”,* realizada a Pancho el Grande en ocasión del aniversario 40 de la victoria contra el bandidismo.

La Seguridad cortó la cadena

Triste amanecer para el maestro Conrado Benítez aquel 5 de enero de 1961. Un tiroteo da la señal de que los milicianos están cerca. Los alzados deciden abandonar el lugar, pero antes ejecutan la sentencia. Emilio Carretero, Macario Quintana, el Marinero y Tomás San Gil lo sacan de la improvisada jaula en la que lo tenían prisionero. Le dan golpes, culatazos y lo pinchan con una bayoneta. Un hilo de sangre corre desde un oído del adolescente; su nariz está fracturada y el rostro, inflamado por las golpizas. Algunas de sus costillas han quebrado. Por si fuera poco cortan sus genitales.

Después de colocada la soga al cuello, el jefe ordena que la halen. El cuerpo del joven es suspendido y bajado a cortos intervalos prolongándose así la agonía en el momento de la muerte, la que comparte con el campesino Heliodoro Rodríguez, al que también torturan sin clemencia
.
Esa “proeza” de la banda de Osvaldo Ramírez García, la más numerosa y agresiva de las que actuaron en las montañas del Escambray en la primera mitad de la década del 60 del pasado siglo, estremeció al pueblo cubano.

Otras “hazañas” de este cabecilla y su gente igualmente enlutaban a hogares y diseminaban el miedo entre moradores de los intrincados parajes del macizo escambraico, por ello algunos campesinos analfabetos, con poca información y confundidos se convirtieron en colaboradores de la contrarrevolución.

Transcurrían los días y se iban conociendo nuevos crímenes de los malhechores. La CIA realizaba planes con el propósito de destruir la Revolución y en  sus intentos concibió lanzar una invasión a Cuba a principios de 1961, la que no pudo ejecutar hasta abril y fue derrotada en menos de 72 horas. Previamente desarrolló la Operación Silencio, consistente en abastecer de armas y otros pertrechos a sus mercenarios en el grupo montañoso de Guamuhaya, pero de poco le valieron sus esfuerzos.

La dirección de las Fuerzas Armadas Revolucionarias realizó la Operación Jaula, puesto que el Escambray fue cerrado en esa forma. Unos 80 batallones de milicias, integrados por 60 000 hombres, se movilizaron hacia ese macizo. El intenso trabajo desplegado por la Seguridad del Estado y las operaciones llevadas a cabo por el Ejército Rebelde y los milicianos permitieron localizar la concentración de las bandas y en particular la de Osvaldo, quien en ocasiones burlaba al Ejército, por lo que algunos habitantes del escarpado lomerío comenzaron a endiosarlo en supersticiosas conversaciones.

Además de las características topográficas de la zona, era evidente que personas conocedoras de esos sitios ayudaban al jefe de bandidos. Por eso lograba evadir la persecución de las milicias y del Ejército Rebelde. Pero la Seguridad no cesó hasta ubicarlo con exactitud en la zona de San Ambrosio en abril de 1962.

Un colaborador muy buscado

Feliberto Cabrera Carrazana fue uno de los colaboradores de bandidos más buscados por la Seguridad. Sus declaraciones resultaron claves para descubrir el lugar donde se encontraba la banda de Osvaldo y poder aniquilarla.
Pancho El Grande reconoció haber sido engañado por Osvaldo Ramírez y los bandidos. Foto: Roberto Rivero/ Escambray
Pancho El Grande reconoció haber sido engañado por Osvaldo Ramírez y los bandidos. Foto: Roberto Rivero/ Escambray

“Yo conocía a Osvaldo desde que él estaba de jefe del Puesto de Caracusey porque le vendía algunos productos. Al alzarse me fue a ver a mi casa, allá en Ceiba de Hoyo Pinto, en la zona de Méyer. Me dijo que el comunismo era un fantasma y que Fidel había traicionado al pueblo de Cuba porque tenía ansias de poder; me llenó la cabeza de humo. Yo, sin nivel cultural, llegué a creerle y por eso me convertí en colaborador suyo”.

Han pasado más de cuatro décadas de aquellos días. Pancho el Grande, como lo bautizaron los bandidos en forma de burla por su pequeña estatura, cuenta con 83 años y recuerda momentos entre los contrarrevolucionarios.

“Un día Osvaldo me mandó a buscar y demoré un rato porque estaba trabajando. Cuando llegué me insultó y expresó que a él nadie le ponía rabo. Le expliqué que estaba chapeando, pero no entendía. ‘Si todo el mundo chapea —me gritó—, ¿dónde nos vamos a esconder?’. Entablamos una fuerte discusión, la suerte fue que un alzado me haló por un brazo y me llevó hasta una cañada. ‘¿Tú estás loco? —me dijo—, ¿cómo vas a discutir con ese hombre? ¿No ves que está borracho y es capaz de matarte o mandar a matarte’?”.

Durante varios meses este campesino fue práctico de aquella gente y cada vez cumplía más órdenes. En unas operaciones fueron capturados algunos bandidos que dieron referencia de los colaboradores, quiénes movían a Osvaldo en “cadena”, es decir, uno lo llevaba hasta un punto y otro continuaba guiándolo. Eso fue lo que le ayudó a sobrevivir.

Si me montan en el helicóptero, yo les digo dónde está

Al capturarse la banda de Noel Peña, este comienza a hablar de la “cadena” que movía a Osvaldo. También se refirió a un tal G-2 que conocía la misma y dijo que vivía en Trinidad, cerca de un garaje. Inmediatamente oficiales y agentes de la Seguridad siguen la pista hasta dar con el mencionado contacto del jefe máximo de los alzados. Al principio no quería confesar, pero luego dijo todo y por él se supo que Pancho el Grande era el principal eslabón.

“Cuando me detiene la Seguridad —relata Pancho el Grande— me llevan ante Raúl Menéndez Tomassevich y Aníbal Velás, oficiales de la Lucha Contra Bandidos. Hablaron mucho conmigo, me explicaron que la Revolución se había hecho para ayudar a los campesinos y a los pobres, me pidieron que fuera sincero.

“Les manifesté que estaba dispuesto a declarar, pero que antes quería ver a Delfín Marcos porque los alzados decían que la Seguridad lo había cogido preso y luego lo fusiló a pesar de haber declarado. Me lo presentaron y me dijo que yo debía colaborar como lo había hecho él porque se dio cuenta de que los bandidos lo habían engañado. Me convencí de que tenía razón”.

Pancho el Grande dio las coordenadas exactas, incluso participó como práctico. “Les pregunté que si desde un helicóptero se podía ver bien hacia abajo. Me respondieron que sí; entonces les expresé: si me montan en ese aparato yo voy a decirles el lugar exacto donde se encuentran Osvaldo y su gente. Desde arriba les indiqué por dónde debía ir el cerco… Luego aterrizamos y seguimos a pie. No los encontramos, pero al tercer día se establece el combate en unos aromales. De ese primer choque salen corriendo y dejan las mochilas y un sombrero que identifiqué como el de Osvaldo.

“Se hizo de noche, por lo que continuamos la operación al otro día. Los tiros estaban satos. Al poco rato alguien da la noticia de que el jefe de la banda había muerto, y así fue”.

El parte al Comandante Juan Almeida Bosque confirmaba la información: “…el lunes 16 de abril, alrededor de las 13 horas, se origina un nutrido tiroteo en la zona del Quemado, situada entre Ocuje y El Lumbre, resultaron muertos Osvaldo Ramírez García, titulado Comandante en Jefe del Ejército de Liberación Nacional, y otros bandidos”.

Se rompía de esa forma el mito sobre el cabecilla del Escambray, de quien se decía que siempre escapaba a los cercos, que aparecía dando órdenes vestido de militar, de campesino o de mujer.
Detrás han quedado aquellos episodios de crímenes y monstruosidad. El bandidismo fue exterminado, pero en la memoria de muchos, sobre todo de los familiares de decenas de víctimas, están los recuerdos de los actos de terror y crueldades que cometieron.
La lucha contra el bandidismo se extendió desde el mismo 1959 hasta 1965.
La lucha contra el bandidismo se extendió desde el mismo 1959 hasta 1965.
(Tomado de Escambray)

miércoles, 4 de marzo de 2015

La Coubre, dolorosa cicatriz del terrorismo contra Cuba


La Coubre, dolorosa cicatriz del terrorismo contra Cuba


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La explosión del buque francés, La Coubre, permanece aún en la memoria de muchos cubanos. El hecho de sangre ocurrido un día como hoy en el año 1960 dejó un balance de más de cien muertos y 400 heridos.

La Coubre, procedente de Hamburgo, Bremen, Amberes y Le Havre, arribó a puerto habanero con un lote de armamento pese a las presiones de Washington para impedir su llegada al país.

Durante las primeras horas de la tarde del 4 de marzo de 1960 se produjo una detonación inicial y minutos más tarde la segunda, causante del mayor número de víctimas, pues en ese momento decenas de militares y trabajadores ofrecían ayuda en el lugar a las víctimas de la primera explosión.
Las evidencias indicaban que tras fracasar los intentos de la Casa Blanca para cancelar la venta de esas armas a Cuba, miembros de la Agencia Central de Inteligencia colocaron un explosivo entre las cajas de granadas antitanques, el cual se activó tras retirar la carga situada sobre él.
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Los resultados de las pesquisas demostraron que se trataba de un sabotaje preparado en algún punto de embarque o durante la travesía.

En el carguero viajaba, sin explicaciones lógicas, un periodista estadounidense llamado Donald Lee Chapman, quien embarcó en Le Havre y se dirigía a Omaha, estado norteamericano de Nebraska, Estados Unidos, pero la nave gala sólo lo dejaría en Miami.

Unas dos semanas después del acto terrorista, el 17 de marzo de 1960, el presidente de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, firmaba el documento titulado “Un programa de acciones encubiertas contra el régimen de Fidel Castro”.

El texto contenía una serie de medidas en ejecución, que preparaban las condiciones para lo que más tarde terminaría en la derrota de la invasión mercenaria de Playa Girón.
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La acción vandálica ocurrida en 1960 profundizó la convicción de los cubanos de radicalizar el proceso revolucionario iniciado en 1959, y solo fue superada en envergadura por la invasión a Playa Girón en 1961.



(Con información de PL)

domingo, 2 de noviembre de 2014

Murió en Miami el terrorista Gaspar Jiménez Escobedo

Murió en Miami el terrorista Gaspar Jiménez Escobedo

Tomado de Cuba Debate

Publicado en:
Terrorismo contra Cuba

Orlando Bosch, Gaspar Jimenez and Guillermo Novo, 2009. Foto: Latinamerican Studies
Durante un almuerzo en Miami, en el 2009, los terroristas Orlando Bosch, Gaspar Jiménez y Guillermo Novo. Foto: Latinamerican Studies

Según medios en Miami, murió en esa ciudad el pasado 29 de octubre el terrorista Gaspar Jiménez Escobedo, cómplice de Luis Posada Carriles en varios atentados contra instalaciones y civiles cubanos.

Como el autor intelectual de la voladura de un avión civil en pleno vuelo que costó la vida a 73 personas frente a las costas de Barbados, Jiménez Escobedo fue entrenado por la CIA desde 1961, particularmente en el manejo de explosivos.

Era miembro de las organizaciones terroristas Abdala, Cuba Independiente y Democrática y sustituyó al terrorista Orlando Bosh al frente del CORU por encontrarse este último detenido en Venezuela después del atentado al avión de Cubana en Barbados.

Fue el autor y ejecutor de varios atentados contra funcionarios cubanos en representaciones en el exterior.

Junto con los terroristas Gustavo Castillo y  Orestes Ruiz Fernández, el 23 de julio de 1976 participó directamente en la ejecución del intento de secuestro del cónsul cubano en la cuidad de Mérida, Estados Unidos Mexicanos, Daniel Ferrer Fernández, donde resultó asesinado el técnico cubano de la Flota Camaronera del Caribe, Artaignan Díaz Díaz. Luego de varios meses detenido, logró evadirse del penal de México.

En 1977 fue detenido por las autoridades norteamericanas acusado de violar la Ley de Neutralidad del Gobierno de EE.UU, aunque lo liberaron posteriormente. En 1986, junto con Silas Cuervo viaja a El Salvador donde se entrevista con el terrorista Luis Posada Carriles para organizar un plan de atentados contra el líder cubano Fidel Castro.

Desde junio de 1993 se vincula al grupo paramilitar de la FNCA, fungiendo desde entonces como uno de sus principales activistas. Se desempeñó como “guardaespaldas” del ex directivo de esa organización Alberto Hernández. Ese mismo año participó en los preparativos para un atentado contra el presidente Fidel Castro durante la toma de posesión del presidente hondureño Carlos Alberto Reina.
Al no efectuarse la visita, el plan queda postergado para Colombia en 1994, durante la IV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, con resultados infructuosos.

Fue uno de los principales enlaces de la FNCA con Posada Carriles en los preparativos del plan de atentado frustrado en Panamá, en función del cual viajó a Centroamérica para reunirse con Posada Carriles y entregarle dinero.

Durante la celebración de la X Cumbre Iberoamericana celebrada en noviembre de 2000 en la República de Panamá, resultó detenido por las autoridades de ese país junto con Posada Carriles , Guillermo Novo Sampol y Pedro Remón Rodríguez, por estar involucrado en un plan de atentado contra el Presidente de Cuba. La ex Presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, indultó a los terroristas en el 2004.

Como Posada Carriles, se radicó en Miami sin cumplir sanción alguna por sus crímenes.