viernes, 28 de septiembre de 2018

Base militar rusa en Venezuela, ¿el último obstáculo de EEUU para invadir el país?


Soldados rusos (imagen referencial)


© Sputnik / Vasily Batanov
Reportajes
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Denis Lukyanov
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Venezuela sigue estando en el centro de atención de los países a los que no les conviene la existencia de un Estado verdaderamente soberano en su 'patio trasero'. A Caracas le suelen amenazar hasta con una intervención militar solo porque el Gobierno del país se niega a actuar en función de los intereses extranjeros.
En esta lucha por su independencia, Venezuela se ha convertido en la víctima de una dura guerra económica. Mientras el Gobierno trata de minimizar los daños, los enemigos del país tratan de apretar aún más la soga e introducen cada vez más sanciones.
Al ver que las medidas indirectas no consiguen los resultados deseados, algunos políticos pierden sus nervios y optan por amenazas directas. El Gobierno venezolano, por su parte, percibe bien el riesgo que corre, por eso baraja diferentes opciones para protegerse de una posible invasión. En el pasado ya sonaron voces a favor del despliegue de una base militar extranjera en suelo venezolano como una medida disuasiva. En particular, se discutía la posibilidad de emplazar un contingente militar ruso.

El embajador venezolano en Rusia, Carlos Rafael Faría Tortosa, en una reciente entrevista a Sputnik declaró que la cuestión del despliegue de una base rusa en Venezuela "hasta ahora no se ha planteado".

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Pero ¿podría teóricamente tal paso hacerle pensar dos veces a cualquier invasor antes de pisar el terreno del país? Sputnik conversó con un experto venezolano y un experto ruso para conocer sus opiniones en cuanto a si esta propuesta es factible o no.

Tiempos turbulentos

"En el siglo XXI, cuando predomina la multipolaridad, cualquier acción disuasiva que frene los esfuerzos unilaterales por parte del Gobierno de Estados Unidos y promueva el respeto a la autodeterminación y la soberanía de las naciones puede ser bienvenido o incluso bien visto", dijo a Sputnik el politólogo venezolano Walter Ortiz.

Caracas ha rechazado en reiteradas ocasiones la posibilidad de algún tipo de acción bélica en contra de Venezuela por las consecuencias que esta puede tener para el país y para sus vecinos.
"Cualquier acción constructiva que garantice la soberanía, la paz y la integridad de la República Bolivariana de Venezuela podría estar sobre la mesa", declaró Ortiz, si bien no precisó cuál sería la medida más adecuada para afrontar una posible invasión.
 No es ningún secreto que Venezuela tiene una estrecha relación con la Federación de Rusia, incluso en el ámbito militar. En este sentido, sería lógico que la posibilidad de emplazar una base militar rusa en Venezuela esté sobre la mesa del Gobierno del país, continuó.
Los dos países profundizan la cooperación a medida que otros actores pretenden generar un clima de desestabilización regional.
Los esfuerzos que Rusia está haciendo en estos momentos son evidentes. Actualmente, la cooperación entre Moscú y Caracas puede ser descrita como una relación ganar-ganar: es decir, ambos pueblos y Gobiernos fortalecen posiciones, subrayó el entrevistado.

Desde otro ángulo

Existe un gran número de otras acciones preventivas que Venezuela pudiera tomar para impedir la agresión. A juicio de Ortiz, Caracas podría recurrir a medidas económicas, como, por ejemplo, abrirse a nuevos actores, que no necesariamente son los que actualmente mantienen una posición agresiva respecto a Venezuela.
Una opción sería reducir la beligerancia entre Venezuela y algunos de los países de Europa y Estados Unidos, pero por ahora esto no parece ser una opción real, de acuerdo con el entrevistado. "De todos modos la tarea es mantener el orden interno y preservar la integridad del Estado-nación venezolano", declaró.
Entretanto, sería para el bien de todos que los vecinos de Venezuela percibieran el incremento de las relaciones con Rusia como una manera de fomentar el desarrollo de todos los pueblos latinoamericanos.
"El tiempo actual impone que debemos actualizarnos a los nuevos procesos. Tener relaciones más estrechas con Rusia favorece el desarrollo no solo de Venezuela, sino también del resto de los pueblos de América Latina", detalló.
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Al juzgar por las declaraciones de la clase dirigente de Estados Unidos, a Washington no le gusta esta idea. En realidad, su retórica se asemeja a la de los tiempos de la Doctrina Monroe. Esto supone que los países de América Latina solo pueden estar bajo la influencia de Estados Unidos.
"Algunos vecinos de Venezuela tienen una relación estratégica con Estados Unidos. Sin duda alguna, estas relaciones tienen un contrapeso en las relaciones que tiene Caracas con otros actores", concluyó Ortiz.

Efectos colaterales

La cuestión del emplazamiento de una base militar rusa en Venezuela es un asunto bastante controvertido porque actualmente Moscú tiene dos problemas pendientes: el problema ucraniano y la guerra civil en Siria, explicó en su comentario a Sputnik el vicedirector del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencia de Rusia, Borís Martínov.
"Es poco probable que Estados Unidos lance una intervención a gran escala contra Venezuela. Sin embargo, si esto pasara, esto podría provocar un verdadero incendio en América del Sur y sería muy difícil apagarlo", planteó. En particular, esto provocaría graves problemas en sus vecinos, entre ellos, Colombia, que se encuentra actualmente en un proceso de pacificación después de años de una cruenta guerra intestina.
Una invasión podría hacer que todo este trabajo haya sido para nada. Si Estados Unidos osa lanzar esta operación, cometería un error enorme, destacó el experto ruso.
Por el otro lado, si Rusia y Venezuela acordaran el emplazamiento de una base militar en el territorio del país caribeño, esto provocaría un fuerte repudio por parte de Estados Unidos, dijo Martínov.
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"Washington acusaría a Moscú de injerir en los asuntos ajenos, si bien el mismísimo Estados Unidos se entromete en los asuntos de otros países constantemente. Sería un escenario de fuertes tensiones", agregó. Si el suelo venezolano se convirtiera en una zona de combate, el conflicto no tendría un rápido desenlace.
De todas maneras, cualquier ayuda de Rusia a Venezuela no podría considerarse como una intervención, ya que el Gobierno de Nicolás Maduro es el Gobierno legítimo del país.
Al mismo tiempo, hoy es difícil prever cómo se desarrollaría la situación en este caso. También hay que entender que el despliegue de la base rusa sería ventajoso sobre todo para Venezuela y no para Rusia, manifestó.

El peor de los escenarios

Si excluimos la posibilidad del despliegue de una base militar rusa, Venezuela tendría varias opciones para resistir a una posible invasión. En el peor de los casos, vaticinó el experto ruso, Caracas recurriría a la movilización total de la población y a una guerra de guerrillas. También podría tratar de apelar ante la ONU para atraer la atención mundial. Rusia podría ayudar al Gobierno de Maduro de manera política. Moscú podría plantear la cuestión en el Consejo de Seguridad y vetar cualquier decisión que sea dirigida en contra de la soberanía de Venezuela.
Pero en este caso es importante entender que Estados Unidos puede sortear las decisiones del Consejo, argumentó Martínov.
"Nadie estaría interesado en que el conflicto tenga un carácter prolongado, ni siquiera Estados Unidos, que siempre apuesta por una guerra rápida. Pero una invasión estadounidense no sería un simple paseo, por eso es poco probable que tome el riesgo de iniciarla", declaró.
"Es difícil predecir qué pasará en Venezuela en los próximos años, porque incluso el pronóstico de tiempo es más preciso. Puede pasar cualquier cosa", añadió.
Rusia por ahora sigue con los suministros de armas a Venezuela, que no se puede equiparar con la creación de una base militar real.
 De este modo, Rusia simplemente cumple con sus contratos. Sin embargo, esto de alguna forma puede contribuir a prevenir cualquier agresión contra la tierra venezolana, aseguró el entrevistado
"El Ejército venezolano es una fuerza capaz y fuerte y goza de buen equipamiento en comparación con sus vecinos. Como dijo alguna vez el presidente Vladímir Putin: el Ejército no solo es metal, sino sobre todo las personas que aptas para usarlo", cerró.

Viajes Estados Unidos-Cuba: El ruido de una política que cierra puertas



Viajeros en el malecón de La Habana. Foto: Deny Extremera
Hay quienes hablan hoy de politización de los viajes entre Cuba y Estados Unidos, aludiendo al vuelco negativo en este ámbito -parte del más amplio de las relaciones bilaterales- iniciado con el discurso de Donald Trump en la Florida el 16 de junio de 2017 y seguido por una cadena de pasos y hechos que son ya harto conocidos, todos dirigidos a obstaculizar el acercamiento iniciado a fines de 2014.

Pero había política también en el cambio promovido en la etapa final de la administración Obama, que incluyó regulaciones más flexibles en el área de los viajes. Había objetivos, una estrategia. Claro, era una política racional, una política inteligente, a favor de la corriente, de la opinión pública y el sentido común, que propició espacios de apertura que fueron bienvenidos por estadounidenses y cubanos.

Politización sería en la era Trump un término incompleto, inexacto. Anacrónica o extemporánea, podría agregársele, o “basurizada”, o contradictoria, retrógrada o involutiva.

Ideal sería el escenario en que no hubiese politización de los viajes, en que este fuese un sector económico más y en el que vacaciones, movimientos de personas, funcionamiento de destinos y modalidades de turismo siguieran el ritmo de sus tendencias propias, bonanzas económicas que favorecen la demanda, o la diversidad y los desarrollos que en un lugar amplían la oferta y plantean oportunidades atractivas para el turismo.

Ideal que la única política dirigida a este sector fuera la política turística -estrategias de desarrollo, presupuestos, campañas de promoción-, alejada de cualquier componente ideológico y, en el caso que nos ocupa, del deseo y el plan de derrocar a un gobierno, cambiar el sistema sociopolítico de un país atacando su base económica y, de paso, entre otros “daños colaterales”, violando el derecho de un pueblo a viajar libremente y el de otro a recibirlo y, a la vez, beneficiarse del negocio que se genera.
Siempre han sido terreno politizado los viajes entre Estados Unidos y Cuba. Con las regulaciones emitidas por la administración Obama hubo un cambio positivo innegable que muestran claramente las estadísticas. Tras el discurso de Trump en Miami en junio de 2017, el anuncio de nuevas regulaciones en las áreas de viajes y comercio y la entrada de estas en vigor, en noviembre de ese año, ha habido una tendencia negativa, también innegable, durante 2018.

Trump habló en su discurso en la Florida de “cancelación total del mal acuerdo” (de Obama) con el gobierno de Cuba y dijo que su política -incluidas nuevas regulaciones de viajes y comercio- buscaría “un acuerdo mucho mejor para el pueblo cubano”. Si hubiera mirado a las calles de La Habana y de otras ciudades, habría visto sin mucho esfuerzo que los cubanos estaban muy a gusto con la dinámica iniciada bajo Obama y la creciente llegada de estadounidenses a la Isla. Quiere decir: los cubanos “de a pie”. El pueblo cubano. Y también los estadounidenses que viajaban a la Isla.

Bill LeoGrande, profesor en la American University y autor del libro Back Channel to Cuba: The Hidden History of Negotiations Between Washington and Havana, declaró a Los Angeles Times que el paso dado por Trump fue esencialmente “subcontratar su política exterior” a Marco Rubio, senador republicano de la Florida.

James Williams, presidente de la coalición Engage Cuba, que agrupa a compañías, organizaciones y líderes de opinión, calificó como lamentable que la decisión se basara en la política -la mala política, habría que matizar- y la agenda personal de dos miembros del congreso, en referencia a Rubio y al representante Mario Díaz-Balart.

Para el senador demócrata Patrick Leahy, ha sido una reminiscencia de la Guerra Fría, algo que se esperaría “de un gobierno totalitario paranoico, no de una democracia como la nuestra”.
El propio LeoGrande, en un panel de expertos realizado en octubre de 2017 en el Consejo de Relaciones Exteriores, al referirse al escenario en que se producían los incidentes sónicos alegados por Estados Unidos el pasado año, describía así la situación en que comenzó el retroceso promovido por Trump:

“Los cubanos son muy entusiastas, realmente, sobre la posibilidad de normalizar relaciones con Estados Unidos debido al beneficio económico para ellos (…) Y el proceso se estaba desarrollando bien, muy efectivamente, positivamente. En los últimos dos años de la administración Obama, los dos países firmaron 23 acuerdos bilaterales en asuntos de mutuo interés”
.
Y desde 2015 (162 972) se disparó la cifra de estadounidenses viajando a Cuba, que fue de 284 552 en 2016 y de más de 619 mil en 2017 (+18 %), un año en el que la Isla fue declarada principal destino de moda (hotest destination) por la Asociación de Turoperadores de Estados Unidos (USTOA), que junto a la ASTA (Asociación de Agentes de Viajes de Estados Unidos) ha criticado claramente la política de Tump.
“Nuestro gobierno no debería estar en el negocio de decir a los estadounidenses a dónde viajar o no (…) Más que cerrar las puertas de este mercado a 90 millas de nuestras costas, llamamos a los decisores políticos a legislar para acabar con la prohibición de viajes a Cuba de una vez y por todas (…) Continuaremos abogando por la libertad de viaje a Cuba y esperamos por el día en que se haga realidad”. (Declaración de la ASTA sobre las regulaciones para los viajes a Cuba que entraron en vigor en noviembre de 2017)
En el sector de los cruceros fue más vertical el crecimiento. Cuba reportó unos 112 mil cruceristas en 2016, y en 2017, cuando la Isla comenzó a recibir de forma regular barcos de varias líneas desde EE.UU (incluidas Carnival, Royal Caribbean y Norwegian), llegaron unos 400 mil pasajeros, según datos del Ministerio de Turismo, aunque algunas fuentes hablan de más de 500 mil.
Sobre este tema quisimos conocer la opinión de Collin Laverty, presidente de Cuba Educational Travel, una compañía que trae a Cuba miles de estadounidenses cada año.

Laverty nos citó para el Capri -uno de los hoteles habaneros que el Departamento de Estado recomienda “evitar” en sus alertas de viaje-, donde conversamos con total tranquilidad.

Para él, “uno de los pasos más visibles e importantes con la apertura iniciada bajo la administración Obama se dio en los viajes. Permitió que muchos más estadounidenses pudieran venir y ver con sus propios ojos cómo es Cuba, hicieran relaciones profesionales, amistades, y eso empezó a cambiar la visión que muchos tenían sobre este país. Llegó a tener un impacto político.

“Está claro que los de línea dura en la comunidad cubanoamericana apreciaron que se les iba de las manos la situación, que no tenían el control. No quieren que vengan personas y vean con sus propios ojos, que haya negocios entre una parte y otra. Estaban viendo que el mercado, la economía, era el actor principal, no la política”.

Alertas de viajes, ruidos y la realidad

¿Qué ha sucedido durante estos meses, desde mediados de 2017 y hasta el verano de 2018, en el ámbito de los viajes desde Estados Unidos a Cuba y en los procesos que en estos influyen?
Tras el discurso reciente de Trump en la Asamblea General de la ONU y declaraciones como la de abril pasado -cuando aseguró en Cayo Hueso que su gobierno está “encargándose de Cuba”-, es obvio que no se puede esperar un cambio positivo en la política de la actual jefatura de la Casa Blanca hacia la Isla.

Cuando un año de especulaciones y trabajo investigativo -hay que tomar en cuenta la enorme potencia científica, tecnológica y de inteligencia de EE.UU- no ha generado una explicación o una teoría plausibles, solo recortes de estudios ampliamente rebatidos por científicos, sobre los supuestos incidentes de salud que en La Habana involucraron a diplomáticos estadounidenses, Estados Unidos bajó de 3 a 2 el nivel de su alerta de viaje a Cuba.

De un nivel 3 desde septiembre de 2017 (“reconsidere viajar a Cuba”) a un 2 a partir de agosto de 2018 (“tome mayores precauciones”). Los textos de ambas alertas son prácticamente iguales desde el primer párrafo, donde se señala que todo es “debido a ataques dirigidos contra empleados de la embajada de Estados Unidos en La Habana”
.
En ambos documentos se repiten las frases “numerosos empleados de la embajada de Estados Unidos en La Habana parecen haber sido objeto de ataques específicos. Muchos de estos empleados han sufrido lesiones” y “los ataques han ocurrido en residencias de diplomáticos estadounidenses (incluido un apartamento de larga duración en el Atlantic) y el Hotel Nacional y el hotel Capri en La Habana”. Solo en el segundo párrafo, en la alerta nivel 2, una breve oración señala que “no hemos podido identificar la fuente”.

Cada vez es más evidente que es parte de la smear campaign para frustrar el acercamiento, una de las piezas de una estructura en la que también sobresalen las regulaciones de viajes a Cuba, los supuestos incidentes sónicos y el drenaje de personal en la embajada estadounidense en La Habana y en la cubana en Washington.

“Han afectado la mentalidad del viajero común en los Estados Unidos. Cuando Obama estuvo en La Habana se movió en la ciudad con su familia y hasta fue a comer en un restaurante de Centro Habana. El mensaje enviado fue que ‘Cuba es segura, Cuba es divertida’. Su presencia física aquí fue muy simbólica para el pueblo estadounidense: algo como ‘se puede ir a Cuba, es bueno ir a Cuba’”, afirma Laverty.
Pero todo cambió con Donald Trump en la Casa Blanca.

“Ha sido como una tormenta perfecta: primero fue el discurso de Trump en junio, y básicamente el mensaje que salió de ahí fue ‘no puedes ir a Cuba, no puedes hacer negocios con Cuba’. En realidad, no cambió tanto, pero ese fue el mensaje, y ha funcionado.

“Después viene el episodio de los incidentes sónicos, algo misterioso, en un país que muchos asocian aún a la imagen de los tiempos de la Guerra Fría; el cierre parcial de la embajada, la alerta de viajes, y un ciclón que sí, afectó a Cuba, pero no en el nivel que afectó a otras islas del Caribe como Puerto Rico. Aun así, la gente veía la imagen general: el Caribe afectado, Cuba afectada”, dice el presidente de Cuba Educational Travel, que opera en la Isla hace varios años.

Cuba -que cerró 2017 con un crecimiento turístico de más de 16 %, hasta 4,7 millones de turistas internacionales- reportó un descenso de casi 7 % en los arribos durante los primeros cinco meses de 2018.

Las estadísticas hablan, además, de una baja en los viajes vía aérea de estadounidenses a la Isla (desde más de 293 900 en el primer semestre de 2017 a unos 148 mil en el primer semestre de 2018, para una caída porcentual superior a 70 %) y la consiguiente reducción de vuelos entre ambas orillas del estrecho de la Florida (aunque hay que tomar en cuenta también el lógico ajuste de la oferta luego de la masiva concesión de rutas aéreas a Cuba por parte del Departamento de Transporte de EE.UU en 2016).

Sin embargo, fuentes especializadas hablan ya de una paulatina recuperación en el sector turístico cubano luego de que en el mes de junio se registrara la misma cantidad de visitantes que un año atrás y mejorara el balance del semestre, que cerró con 152 354 visitantes menos que en 2017.

En el caso de los viajeros estadounidenses, este jueves fuentes oficiales confirmaron que hasta septiembre llegaron a Cuba más de 430 mil, lo cual muestra a las claras que, pese a todo, se mantiene el interés por la Isla en el mercado de viajes de Estados Unidos.

Las regulaciones emitidas por la administración Trump y en vigor desde noviembre de 2017 imponen más restricciones en la categoría pueblo-a-pueblo, muy popular para los viajes individuales en la era Obama. Ahora es posible en grupos, “bajo los auspicios de una organización sujeta a jurisdicción estadounidense (…) con la compañía de una persona sujeta a la jurisdicción de EE.UU, empleada, consultora pagada, agente u otro representante de la organización patrocinadora”.

Otras categorías, de las 12 permitidas por ley, están bajo fuertes requerimientos y prohibiciones, y hay una larga lista de establecimientos vedados (la Cuba Restricted List) con los cuales los ciudadanos estadounidenses no pueden establecer transacciones, incluidos casi una treintena de hoteles en La Habana y el Gran Hotel Manzana Kempinski, el de mayor estándar actualmente en la Isla.
“Hay aún un resquicio legal para un viaje individual, pero, en mi opinión, el Departamento de Estado ha sido intencionalmente confuso en este tema y sobre esta categoría no han dado mucha información con la intención, creo, de confundir a la gente”, dice Laverty.

En la industria de cruceros, siguen llegando los barcos desde la Florida a La Habana y otros puertos cubanos, con miles de viajeros. En el primer semestre arribaron a puertos cubanos por esa vía más de 387 mil pasajeros, tanto estadounidenses (30. 5 %) como europeos (31.3 %).

La previsión es que al final de 2018 Cuba haya recibido más de 500 mil pasajeros, una parte importante de ellos estadounidenses.

Solo con mirar los titulares de un medio especializado, Cruise Industry News, se aprecia que la actividad de cruceros crece y seguirá haciéndolo: Regent Seven Seas Cruises hará escalas en Cuba en cinco itinerarios en la temporada caribeña 2018-2019; Carnival añade 23 cruceros de tres a cinco días a La Habana en 2018-19 a bordo de cinco barcos, desde Charleston, Fort Lauderdale, Miami y Tampa; Seabourn navegará a Cuba desde Miami y San Juan de Puerto Rico; Ponant retornará para una segunda temporada en Cuba en 2019; el MSC Armonia añadirá Miami a sus cruceros de siete días por Cuba y el Caribe; el Empress y el Majesty of the Seas, de Royal Caribbean, se mantendrán llegando en 2019…

Royal Caribbean, como Carnival y otras compañías, ha aclarado que sus operaciones “cumplen con los requerimientos para las actividades del intercambio educacional pueblo a pueblo, como establecen las regulaciones estadounidenses”.

Ejecutivos de las grandes compañías han dicho que las restricciones impuestas por la administración Trump han impactado poco en la industria.

En la convención Seatrade Cruise Global de este año, Frank Del Rio, presidente de Norwegian Cruise Line Holdings, ha declarado que “Cuba ha sido estupenda para la industria” y recordado que esa naviera ha duplicado su capacidad hacia este destino en 2018.

En el sector aéreo, hay competencia entre aerolíneas como American, JetBlue, Southwest y Delta. JetBlue abrirá en noviembre una nueva ruta semanal entre Boston y La Habana, y Delta incorporará un segundo vuelo Miami-La Habana sin escalas desde finales de octubre.

La seguridad y lo que dice la experiencia real

En reportajes e investigaciones realizadas sobre este tema en los últimos meses, conocimos a muchos habaneros -empleados de paladares, dueños de hostales y casas particulares- que se quejan de la baja en el negocio desde que entraron en vigor las medidas promovidas por la administración Trump y bajó el flujo de viajeros estadounidenses a Cuba. Son representantes del sector privado al que la administración estadounidense quiere “empoderar”.

Conocimos también a viajeros estadounidenses de varias edades y sitios de procedencia, de los que siguen llegando al país, que aseguraron sentirse tranquilamente seguros en Cuba, “incluso en la calle, solos, de noche”.

En marzo pasado fueron publicados los resultados de una encuesta realizada por Cuba Educational Travel entre sus clientes, que confirman esta afirmación.

Laverty opina que “se va recuperando la percepción positiva y el ritmo; ya pasó la ola mayor de artículos y reportajes sobre los incidentes sónicos, las implicaciones negativas, y ahora la gente vuelve a escuchar y hablar de Cuba en temas como la música, la danza, la historia, la arquitectura, y sube la demanda”.

Su conclusión es que vuelven a “comprender que pueden montarse en un vuelo de American o venir en un crucero de Norwegian, venir con Airbnb o una agencia, y hospedarse en un hotel o en una casa particular. Es como en cualquier país del mundo, y eso sí ha cambiado mucho en los últimos tiempos. Años atrás no era así, no había esa confianza, ese nivel de cercanía”.

Su experiencia en los últimos meses le hace afirmar que “la gente es inteligente y piensa. A casi un año ven que no hay resolución del caso, que no hay argumentos ni pruebas en el tema de los ataques sónicos, la gente ni se preocupa por eso. Antes algunos viajeros nos preguntaban qué pasó en la embajada, si era seguro traer a sus hijos a Cuba, etc., e incluso tuvimos cancelaciones. Hoy ya la gente ni pregunta”.

Sobre la percepción de seguridad: “No es nuevo, desde hace años los que vienen a Cuba primero te dicen que la pasaron de maravilla, y casi siempre te dicen que les sorprendió el nivel de seguridad en Cuba: ‘me sentí más seguro en Cuba, caminando por las calles, donde sea, que en Nueva York, o en Los Ángeles’, y siempre te dicen eso, es casi imposible que no te comenten algo parecido. Les sorprende la bienvenida que les da el cubano, porque piensan que por la historia bilateral va a ser diferente, y al llegar ven gente con los brazos abiertos, abierta, amistosa, y se sorprenden”.
Evidentemente, Trump no escucha a estadounidenses ni a cubanos. Su agenda es otra, no la de los estadounidenses que quieren venir a Cuba y enriquecer su experiencia, ni la de los cubanos que quieren recibirlos y mejorar sus ingresos. Todos con un deseo: hacerlo en paz.

En Cuba Educational Travel -dice Laverty- han visto que “las ventas están subiendo para fin de año; esta temporada de noviembre y diciembre pudiera ser mejor que el año pasado, es muy bueno para todo el mundo, para las agencias de viajes y para las aerolíneas y para los cuentapropistas, hoteleros, taxistas. En el total del año no creo que vaya a llegar el mismo volumen de viajeros que en los últimos tiempos, cuando se disparó, pero la tendencia es que desde este punto en que estamos va a seguir creciendo, y no veo espacio para que se tomen medidas más fuertes que busquen afectar esa tendencia”.

Tras conocer el destino Cuba por años y estar seguro de que “tiene mucho que ofrecer”, haber traído a Cuba pequeños y grandes grupos de viajeros, grupos de estudiantes e incluso delegaciones oficiales de estados norteamericanos, estima que “hicieron todo lo que podían para frenar este proceso de normalización, pero no lo han logrado. Obviamente estamos viviendo un momento difícil, pero cuando se miran las encuestas de opinión pública dentro de los estadounidenses y dentro de la opinión pública cubanoamericana, quienes piensan así son la minoría”.

Van a regresar los viajeros estadounidenses. Laverty confía en que también se recuperarán los niveles de vuelos de meses atrás. “Yo veo que va a seguir así por un tiempo, pero mejorará, estamos volviendo poco a poco a la normalidad. Y explotará cuando en Estados Unidos cambie la ley y la gente puede venir normalmente, sin ninguna confusión, legalmente como turistas. Habrá más de tres millones de estadounidenses cada año, y muchos más vuelos”.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Discurso de Díaz -Canel en la Iglesia Riverside (Texto completo)





Discurso pronunciado por Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, en el encuentro de solidaridad, en Riverside Church, Harlem, Estados Unidos, el 26 de septiembre de 2018, “Año 60 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado) Todos los cubanos que han pasado por esta Catedral siempre dicen lo mismo: Aquí ocurren cosas maravillosas. Y hoy, después de un intenso y duro día, estamos viviendo emociones con ustedes aquí en Riverside Church.

Hoy en Naciones Unidas dos pueblos hermanos levantaron su voz: Venezuela denunció toda la agresión a la cual ha sido sometida y también ratificó su decisión de continuar la Revolución Bolivariana, como un fiel legado al Comandante Chávez (Aplausos y exclamaciones). ¡Y Cuba también alzó su voz junto a Venezuela, para apoyar a Venezuela, para apoyar a Nicaragua, para apoyar a Puerto Rico, para apoyar a América Latina, para apoyar al pueblo palestino y al pueblo saharaui y para apoyar todas las causas justas del mundo! (Aplausos y exclamaciones.) ¡Y también para denunciar, una vez más, el injusto bloqueo que durante casi 60 años nos ha impuesto el gobierno de Estados Unidos!

Por lo tanto, para Maduro, para la delegación de Venezuela, para la delegación cubana es muy emocionante, después de ese duro día, estar compartiendo estas emociones con ustedes, amigos de Venezuela y amigos de Cuba en Nueva York (Aplausos). Y milagros como este solo ocurren en esta ciudad, aquí en la Catedral de Riverside. Por eso les agradecemos mucho este encuentro.
Este es un encuentro de solidaridad y esta es una Catedral de fe y de solidaridad y, por lo que, aquí no hace falta hablar ni de nombres, ni de cargos, aquí todos somos hermanas y hermanos; aquí todos somos amigas y amigos. Por lo tanto, buenas noches amigos y amigas; buenas noches hermanas y hermanos:

Nos parece mentira hoy estar aquí, donde más de una vez ustedes abrazaron cálidamente a Fidel y con él a Cuba, en nombre de lo mejor del pueblo norteamericano.

Por esos momentos, y por este en particular, lo primero que queremos decirles es ¡gracias!
Para llegar hasta aquí atravesamos Harlem, el barrio del legendario hotel Theresa, que se abrió a nuestra primera delegación revolucionaria en la ONU y cobijó encuentros de grandes del siglo XX, donde Fidel recibió a Malcolm X, a Nasser, a Nehru y a Jruschov.

La bellísima iglesia Riverside, con su torre de estilo gótico que hasta hoy solo conocíamos por fotografías y crónicas de aquella intensa noche del año 2000, en la cual los hospitalarios amigos de Harlem dieron una multitudinaria bienvenida de más de 3 000 personas a nuestro líder y sus acompañantes.

Justamente aquí, esa noche recordó Fidel que en su primera visita a la ONU, en 1960, él personalmente les había dicho a sus compañeros: “Me voy a Harlem, porque ahí están mis mejores amigos” (Aplausos y exclamaciones).

Y hoy aquí queremos recordar con ustedes que precisamente de esa visita en el año 1960 se cumplen hoy 58 años, y de que Fidel alzó su voz en la ONU para denunciar la agresión a Cuba por parte de Estados Unidos
.
Al repetir el gesto en el 2000, en esta iglesia, cuentan que se sintió tan a gusto con la multitud reunida para saludarle, que su discurso terminó con un buenos días, había comenzado a las 10:00 de la noche y terminó pasadas las 2:00 de la madrugada. Claro que yo no sería capaz de repetir tal proeza, ni creo que los visitantes resistan tanto.

Pero si a un lugar no podíamos dejar de venir, en composición de nuestra delegación que asiste a la Asamblea General de la ONU, es a este doblemente sagrado templo, por su misión y por su historia.
En la Catedral de Riverside, puede decirse que nació el programa de formación de jóvenes norteamericanos de los distritos más humildes de esta gran nación, en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas, nuestra querida ELAM, donde hasta el pasado año se habían graduado la cantidad que ustedes expusieron hoy aquí (Aplausos). Al final tenemos que tirarnos una foto.
Esta iglesia nos recuerda también la entrañable amistad entre Fidel y el reverendo Lucius Walker, quien fue un emisario de la solidaridad en los años más oscuros de la profunda crisis económica que en nuestro país provocó la exacerbación del bloqueo, tras la caída del socialismo europeo. Por eso aquí esta noche vamos a hablar de solidaridad.

Cuba no es un país grande ni poderoso, ni rico en recursos naturales o financieros, pero esas limitaciones no nos han impedido practicar la solidaridad sobre la base de compartir no lo que nos sobra, si no lo que tenemos, pero, ante todo, compartir nuestro esfuerzo y nuestro sacrificio. Se trata de un sacrificio solidario practicado con humildad y que ha tenido un impacto, al cabo de varias décadas, en la vida de millones de personas de varios continentes (Aplausos).

La muestra más visible de esa solidaridad es la cooperación que prestan más de 42 000 profesionales cubanos, sobre todo personal médico, en más de 75 países. Ellos representan a los más de un millón de profesionales cubanos que desde el triunfo de la Revolución colaboraron en África, Asia y América Latina y el Caribe, prestando servicios médicos y servicios de salud, trabajando en obras de ingeniería, con asesoría en agronomía, deportes y otras áreas importantes del desarrollo.
También representan el esfuerzo de centros educacionales y universitarios cubanos y del personal de estas instituciones, que a lo largo de estas décadas formaron a decenas de miles de técnicos y profesionales de países del Tercer Mundo y ayudaron a que en muchos de ellos se eliminara el analfabetismo.

El empeño más significativo de esa solidaridad internacionalista de la Revolución Cubana fue el apoyo a los movimientos de liberación en África (Aplausos). Con ese esfuerzo salvaguardamos la integridad soberana de Angola, alcanzamos la independencia de Namibia y asestamos un golpe demoledor y desmoralizante a la maquinaria de guerra del régimen del apartheid en Sudáfrica (Aplausos
).
Por eso, cuando Cuba viene a la Asamblea General de las Naciones Unidas y promueve la cooperación y la solidaridad, frente a la amenaza, la competencia, el racismo y el egoísmo, lo hace con la autoridad de un pueblo que demostró que tales propósitos son posibles y que convirtió las declaraciones en acciones concretas (Aplausos).

Especialmente este año en que se conmemora el centenario del nacimiento de Nelson Mandela, a cuya memoria se ha dedicado una Cumbre por la Paz, Cuba no puede dejar de expresar el sentimiento que nos embarga cuando los nombres de grandes líderes de la lucha por la justicia social y la igualdad entre todos los hombres se levantan como bandera por representantes de naciones enriquecidas a costa del saqueo de los pueblos oprimidos y vilipendiados del Tercer Mundo, al que aquellos líderes consagraron sus vidas.

Quienes mantienen en vilo la paz, fortaleciendo sus arsenales con armamentos cada vez más sofisticados y amenazadores, quienes fomentan conflictos y amenazan con invasiones, quienes hace apenas una década consideraban a Mandela terrorista y entregaron armas nucleares al régimen racista de entonces deberían pedir perdón a los pueblos que sufren el costo de las guerras, cuando podrían disfrutar los beneficios del desarme (Aplausos)
.
Hace 58 años hoy, en su memorable primer discurso en la ONU, Fidel advertía que con la quinta parte de lo que el mundo se gasta en armamentos se podía promover un desarrollo de todos los países subdesarrollados, con una tasa de crecimiento del 10% anual.

No hace falta calcular qué parte de la inversión en armamentos bastaría hoy para financiar el desarrollo de los países más atrasados económicamente; pero por los descomunales precios que todo tiene en nuestra época, especialmente las armas, me atrevo a repetir que con un quinto de ese gasto muchos pobres dejarían de serlo (Aplausos).

Defendiendo que un mundo de paz y cooperación es indispensable para el desarrollo, la política exterior de la Revolución Cubana mantiene invariable su posición a favor del desarme total y de la solidaridad internacional (Aplausos). Ese es nuestro compromiso con los que han padecido y aún padecen la injusticia y la exclusión, con los que han sufrido y aún sufren como consecuencia del colonialismo, el neocolonialismo, el imperialismo y el racismo. Es una política exterior que hace causa común con los desposeídos, los marginados y los explotados (Aplausos).

Fidel nos enseñó que “Cooperar con otros pueblos explotados y pobres fue siempre para los revolucionarios cubanos un principio político y un deber con la humanidad” (Aplausos).

Cuba también le debe mucho a la solidaridad internacional y a la solidaridad de miles de amigos y de activistas aquí en los Estados Unidos, entre los que se encuentran también muchos cubanos residentes aquí (Aplausos). La demostración más reciente fue el movimiento masivo internacional a favor de la liberación de los Cinco luchadores antiterroristas cubanos que fueron injustamente encarcelados y, antes, por el regreso del niño Elián González a su hogar en Cuba (Aplausos).

Como todos conocen, nuestra relación bilateral con los Estados Unidos sigue caracterizada, ante todo, por el bloqueo económico que constituye un obstáculo fundamental al desarrollo y al bienestar de los cubanos, y que provoca privaciones en nuestras familias.

Los vínculos entre ambos países continúan influidos por las pretensiones de grupos minoritarios, pero políticamente poderosos dentro de este país que promueven la tensión y la hostilidad. Son grupos que aspiran a que Cuba regrese al pasado; para ello utilizan el engaño y la difamación, cuentan con poderosos recursos financieros y el respaldo manipulador de influyentes medios de prensa. Han logrado promover nuevas medidas políticas dirigidas a estrangular la economía cubana. Son medidas que entorpecen aún más los intercambios bilaterales entre nuestros pueblos y que dificultan las relaciones de la nación y la emigración.
Pero siempre tropezarán con la unidad patriótica de los cubanos y con el ideario de independencia y rebeldía en que se forjó nuestra nación. Tropezarán también con el rechazo y el activismo de los amigos de Cuba en muchas partes del mundo, incluidos nuestras hermanas y hermanos aquí en los Estados Unidos (Aplausos).

Lo que en estos momentos moviliza a la nación cubana y la tarea que concentra la atención de nuestro pueblo es el proceso de discusión masiva y popular del Proyecto de Constitución que nos proponemos adoptar a inicios del próximo año, como expresión del país que deseamos, como compromiso de continuar edificando el socialismo, con lealtad a los ideales que han acompañado la lucha por la independencia y la justicia social en nuestro país a lo largo de su historia.
Dentro de pocos días, el próximo 10 de octubre, se cumplirán 150 años de nuestro grito de independencia, cuando un grupo de patriotas cubanos, bajo la guía de Carlos Manuel de Céspedes, proclamó el inicio de la lucha armada por la independencia y por la abolición de la esclavitud (Aplausos).

En honor a esa fecha, en recordación de los mártires y héroes de nuestra patria, en gratitud hacia los ciudadanos de otros países que en gesto de solidaridad sacrificaron sus vidas en la lucha por la independencia de Cuba, entre los que se incluyeron prominentes luchadores estadounidenses, y en reconocimiento fraterno al esfuerzo extraordinario de los incansables amigos que durante todos estos años han luchado en contra del bloqueo económico y en demanda de una política de respeto hacia Cuba, ratifico el compromiso solidario e inquebrantable de la Revolución Cubana con la causa de la justicia y del derecho de los pueblos a soñar y a alcanzar un mundo mejor, que es posible (Aplausos).
Hermanas y hermanos, este es nuestro saludo, porque esto es lo que hacen los mejores amigos cuando se encuentran después de mucho tiempo, o cuando

—como es nuestro caso— traen la entrañable memoria de sus padres y de los amigos de sus padres. Hoy con ustedes sentimos que aquí están presentes Fidel y Chávez (Aplausos).

¡Viva la Revolución Bolivariana de Venezuela! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)


¡Viva la Revolución Cubana! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva la amistad entre nuestros pueblos! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Hasta la victoria siempre!

Thank you very much.

(Ovación.)

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Donald Trump: El arte de mentir, al peor estilo de Hollywood


La mentira política no requiere de la mano del arte para trascender, por cuanto ella misma supera con creces las transposiciones creativas. Para los estudiosos de la política norteamericana, las falsedades y exageraciones de Donald Trump no tienen comparación en los anales presidenciales de ese país
Miente el gobierno de Trump al acusar a Cuba de ser responsable de ataques acústicos. Foto: www.lavanguardia.com
«Hay que tener buena memoria después de haber mentido».
 
La frase corresponde a Pierre Corneille (1606-1684), poeta y dramaturgo francés, autor de una de las mejores comedias de todos los tiempos, El mentiroso, con un personaje, Dorante, perteneciente a la vasta galería de charlatanes imaginativos  que van por la vida tratando de obtener lo que quieren a base de imaginación y engaño.

La mentira y el mentiroso se reiteran en la literatura y el arte, desde un principio asociándose al enredo amoroso y a las ansias de poder y gloria
.
Ya en Las nubes (423 a.n.e) Aristófanes hace coincidir la mentira con la artimaña encaminada a obtener un propósito. En La Divina comedia (terminada hacia 1321) la mentira dejará de ser un concepto general para adquirir una significación de corte antropológico: «el ser mentiroso», que Dante situará en el octavo círculo del Infierno, junto a políticos corruptos, hipócritas, ladrones y fraudulentos de toda laya
.
La disputa medieval metafísica entre la verdad y la mentira cobrará cuerpo teórico  en las figuras de Dios y el Diablo, este último considerado padre por excelencia de la falsedad y el engaño (recordar al presidente Chávez cuando en aquella intervención suya en la onu, después  de hablar un W. Bush desordenado en falacias, dijo, con magnífica ironía, que el lugar olía a azufre).
Un Diablo siempre dispuesto a mentir y a participar en el juego de la seducción mediante la trampa, y que alcanzará estatura de clásico en el Mefistófeles creado por Goethe en su Fausto.
El mentiroso ha sido plato fuerte de estudiosos y creadores, por cuanto en manos de ellos el concepto universal de la verdad se hace añicos ante un pragmatismo regido por el egoísmo y los fines más aviesos.

La mentira política no requiere de la mano del arte para trascender –aunque haya sucedido–, por cuanto ella misma supera con creces las transposiciones creativas que, a partir de la realidad, han hecho grandes artistas, algunos de ellos aquí citados.

Pero en ese terreno, como dijera el maestro Corneille, también «hay que tener buena memoria después de haber mentido».

Lo saben los estudiosos de la política norteamericana, para quienes las falsedades y exageraciones de Donald Trump no tienen comparación en los anales presidenciales de ese país, donde no ha faltado el «ser mentiroso» remitido por Dante al octavo círculo del Infierno.

Libros, compilaciones y artículos miles  se han escrito acerca de las mentiras del presidente formado histriónicamente bajo las premisas del reality show,   pero bastaría citar estas ligeras joyas soltadas sin inmutación alguna: «Obama nació en Kenia», «se rompió el récord de asistencia  en mi toma de posesión» (teniendo fotos comparativas en las manos que lo negaban), «acabo de hablar con el jefe de los Boy Scouts» (llamada que no tuvo lugar) y «Meryl Streep es una de las actrices más sobrevaloradas de Hollywood».

Hace unos  meses, Sheryl Gay Stolberg escribió un artículo titulado «Todos mienten, pero Trump es un experto», en el que aseguraba que desde «hace más de 40 años, los presidentes de Estados Unidos han mentido en aspectos importantes de sus gobiernos y han logrado salir impunes; sin embargo, con la era Trump se ha llegado a un nuevo nivel y solo el 20 % de las afirmaciones del mandatario son ciertas».

Ya Politifact, un proyecto del Tampa Bay Times dedicado a verificar datos, había asegurado que solo el 20 % de las declaraciones de Trump por ellos revisadas eran ciertas, mientras un total de 69 % «son mayoritariamente falsas, falsas, o de plano pertenecen a la categoría de mentiras burdas».
Mintió el presidente James Knox Polk al argumentar las razones de la guerra con México en 1846: «Mueren allí estadounidenses», dijo dramáticamente, cuando la verdad era que los esclavistas querían anexarse «por las malas» la mitad del país.

Mintió McKinley en 1899 en lo referente a la participación de su país en las guerras que sostenían cubanos y filipinos en sus respectivos países contra la dominación española. Libertad era la palabra utilizada por la tropa estadounidense, la verdad es hoy tan objetiva que no hace falta extenderse.

Mintió el presidente Wilson al justificar la participación de Estados Unidos en la primera Guerra Mundial. «Es para llevar la democracia», dijo, cuando no pocos sabían que aquello era una piñata sangrienta en beneficio de la repartición imperial.

Mintió Truman al afirmar que Hiroshima era un objetivo militar y por lo tanto merecía una bomba atómica.

Mintieron Kennedy, Johnson, y Nixon en relación con no pocas interioridades  exterminadoras vinculadas a la invasión a Vietnam del Sur, «para que no cayera en manos del comunismo».
Mintió Reagan al justificar su agresión a Granada, por constituir  una amenaza a la paz de Estados Unidos, y Bush padre, al intervenir en Panamá (con miles de muertos por parte de la  población) y más tarde en Irak, en 1991, tan rico el país en petróleo –verdadera causa de las pesadillas «humanitarias» que llegó a confesar el mandatario–. Mintió también su hijo, con el cuento de las armas de destrucción masiva, una segunda injerencia bélica a ese país  de la  que todavía no se sabe a cabalidad la cantidad de víctimas y daños que dejó.

Rápida relación de mentiras presidenciales –hay muchas más–relacionadas con invasiones de Estados Unidos a objetivos que le interesaban y que  traigo a colación después de que los supuestos  ataques sónicos a objetivos estadounidenses en Cuba  –sin  sustentación, hechos trizas por especialistas de medio mundo– se convirtieran, de la noche a la mañana, en ataques de microondas, quizá como antesala de que mañana se transformen en una  conspiración de índole interplanetaria  dirigida –¡ay Hollywood!, ¡ay guionistas de Washington!–  por los insistentes  cubanos.
Mintió el presidente James Knox Polk sobre la guerra con México en 1846: «Mueren allí estadounidenses», dijo, cuando la verdad era que los esclavistas querían anexarse la mitad del país.
Mintió McKinley en 1899 sobre la participación de su país en las guerras que sostenían cubanos y filipinos en sus respectivos países contra la dominación española. Libertad era la palabra utilizada por la tropa estadounidense, la verdad es hoy tan objetiva que no hace falta extenderse.
Mintió el presidente Wilson al justificar la participación de Estados Unidos en la primera Guerra Mundial. «Es para llevar la democracia», dijo, cuando no pocos sabían que aquello era una piñata sangrienta en beneficio de la repartición imperial.
Mintió Truman al afirmar que Hiroshima era un objetivo militar y por lo tanto merecía una bomba atómica.
Mintieron Kennedy, Johnson, y Nixon en relación con no pocas interioridades  exterminadoras vinculadas a la invasión a Vietnam del Sur, «para que no cayera en manos del comunismo».
Mintió Reagan al justificar su agresión a Granada por constituir  una amenaza a la paz de Estados Unidos.
Mintió Bush, padre, al intervenir en Panamá  y más tarde en Irak, en 1991, tan rico el país en petróleo, verdadera causa de las pesadillas «humanitarias» que llegó a confesar el mandatario, y Bush, hijo, con el cuento de las armas de destrucción masiva, una segunda injerencia bélica a ese país  de la  que todavía no se sabe a cabalidad la cantidad de víctimas y daños que dejó.
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Díaz-Canel en ONU: ¡Aquí está la Revolución Cubana, fiel a sus principios!




Díaz-Canel interviene en el Debate General del 73º Período de Sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas. Foto: ONU
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Intervención del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz Canel, en el debate general del 73º Período de Sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas. Nueva York, 26 de septiembre de 2018.
(Versión no oficial)

Señora Presidenta:

Señor Secretario General:

Imposible estar aquí, hablar desde este podio en nombre de Cuba y no evocar momentos históricos de la Asamblea General que lo son también de nuestra memoria más entrañable: Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Raúl Castro Ruz y el canciller de la dignidad, Raúl Roa, por sólo citar los más trascendentes, trajeron hasta aquí, no sólo la voz de nuestro pueblo, sino la de otros pueblos latinoamericanos y caribeños, africanos, asiáticos, no alineados, con los que hemos compartido más de medio siglo de batalla por un orden internacional justo, que aún está lejos de alcanzarse.

Es absurdo, pero coherente con la irracionalidad de un mundo en el que el 0,7% más rico de la población puede apropiarse del 46% de toda la riqueza, mientras el 70% más pobre sólo accede al 2,7% de la misma; 3 mil 460 millones de seres humanos sobreviven en la pobreza; 821 millones padecen hambre; 758 millones son analfabetos y 844 millones carecen de servicios básicos de agua potable, cifras todas, por cierto, que elaboran y manejan habitualmente los organismos globales, pero que al parecer aún no alcanzan a movilizar suficientemente la conciencia de la llamada comunidad internacional.

Esas realidades señora Presidenta, no son fruto del socialismo, como el Presidente de los Estados Unidos afirmó ayer en esta sala. Son consecuencia del capitalismo, especialmente del imperialismo y el neoliberalismo; del egoísmo y la exclusión que acompaña a ese sistema, y de un paradigma económico, político, social y cultural que privilegia la acumulación de riqueza en pocas manos a costa de la explotación y miseria de las grandes mayorías.

El capitalismo afianzó el colonialismo. Con él nació el fascismo, el terrorismo y el apartheid, se extendieron las guerras y conflictos, los quebrantamientos de la soberanía y la libre determinación de los pueblos; la represión de los trabajadores, las minorías, los refugiados y migrantes. Es opuesto a la solidaridad y a la participación democrática. Los patrones de producción y consumo que le caracterizan promueven el saqueo, el militarismo, amenazan a la paz; generan violaciones de los derechos humanos y constituyen el mayor peligro para el equilibrio ecológico del planeta y la sobrevivencia de los seres humanos.

Que nadie nos engañe aduciendo que la humanidad no cuenta con recursos materiales, financieros y tecnológicos suficientes para erradicar la pobreza, el hambre, las enfermedades preveniblesy otros flagelos. Lo que no existe es la voluntad política de los países industrializados, quienes tienen el deber moral, la responsabilidad histórica y recursos abundantes para resolver los problemas globales más apremiantes
 .
La verdad es que al mismo tiempo que se alega insuficiencia de fondos para cumplir los objetivos y metas de la Agenda 2030 o enfrentar el creciente impacto del cambio climático, en el año 2017 se derrocharon en gastos militares 1,74 billones de dólares, la cifra más alta desde el fin de la Guerra Fría.

El cambio climático es otra realidad ineludible y una cuestión de supervivencia para la especie humana, en particular para los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo. Algunos de sus efectos son ya irreversibles. La evidencia científica indica un aumento de 1.1 grados Celsius respecto al periodo pre-industrial, y que 9 de cada 10 personas respiran aire contaminado.

Sin embargo, Estados Unidos, uno de los principales contaminantes de ayer y de hoy, rechaza acompañar a la comunidad internacional en el cumplimiento del Acuerdo de París sobre cambio climático. Compromete así la vida misma de las generaciones futuras y la supervivencia de las especies, incluida la humana.

Más aún, como si no sobraran las amenazas sobre la humanidad y sus deslumbrantes creaciones, es un hecho que se perpetúa y expande el hegemonismo militar y nuclear, en detrimento de la aspiración mayoritaria de los pueblos a un desarme general y completo, ideal que Cuba comparte y, como prueba de su compromiso con este objetivo, el 31 de enero pasado, se convirtió en el quinto Estado en ratificar el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares.

En esta institución que nació de la voluntad humana de superar la destrucción dejada por una guerra terrible con el diálogo entre las naciones, no es posible callar el peligro que se cierne sobre todos, con la exacerbación de conflictos locales, guerras de agresión disfrazadas de “intervenciones humanitarias”, derrocamiento por la fuerza de gobiernos soberanos, los denominados “golpes suaves”, y la intervención en los asuntos internos de otros Estados, formas recurrentes de actuación de algunas potencias, con los más diversos pretextos.

La cooperación internacional para la promoción y protección de todos los derechos humanos para todos es un imperativo; pero su manipulación discriminatoria y selectiva con pretensiones de dominación, viola los derechos a la paz, a la libre determinación y al desarrollo de los pueblos.

Cuba rechaza la militarización del espacio ultraterrestre y del ciberespacio, así como el empleo encubierto e ilegal de las tecnologías de la información y las comunicaciones para agredir a otros Estados.

El ejercicio del multilateralismo y el respeto pleno a los principios y normas del Derecho Internacional para avanzar hacia un mundo multipolar, democrático y equitativo, son requerimientos para garantizar la convivencia pacífica, preservar la paz y seguridad internacionales, y encontrar soluciones duraderas a los problemas sistémicos.

Contra esa lógica, el uso de la amenaza y de la fuerza, el unilateralismo, las presiones, represalias y sanciones, que caracterizan de modo cada vez más frecuente la conducta y la retórica del gobierno estadounidense y su uso abusivo del veto en el Consejo de Seguridad, para imponer su agenda política, plantean enormes desafíos y amenazas dentro de las propias Naciones Unidas.

¿Por qué no acabamos de concretar el prometido fortalecimiento de la Asamblea General como principal órgano de deliberación, decisión y representación? No debe retardarse ni impedirsela reforma del Consejo de Seguridad, urgida de ajustarse a los tiempos, democratizando su composición y métodos de trabajo.

Hoy venimos a reiterar lo que el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, dijo en ocasión del quincuagésimo aniversario de la ONU y que resume la más noble aspiración de la mayoría de la Humanidad. Cito:
“Queremos un mundo sin hegemonismos, sin armas nucleares, sin intervencionismos, sin racismo, sin odios nacionales ni religiosos, sin ultrajes a la soberanía de ningún país, con respeto a la independencia y a la libre determinación de los pueblos, sin modelos universales que no consideran para nada las tradiciones y la cultura de todos los componentes de la humanidad, sin crueles bloqueos que matan a hombres, mujeres y niños, jóvenes y ancianos, como bombas atómicas silenciosas”.
Han pasado ya más de 20 años de esa demanda y ninguno de aquellos males ha tenido cura, más bien han empeorado. Tenemos todo el derecho a preguntar por qué. Y el deber de insistir en la búsqueda de soluciones efectivas y justas.

Señora Presidenta:

“Nuestra América” es hoy escenario de persistentes amenazas, incompatibles con la “Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz”, firmada en La Habana por los Jefes de Estado y Gobierno, en 2014, en ocasión de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

La actual administración estadounidense ha proclamado la vigencia de la Doctrina Monroe y en un nuevo despliegue de su política imperial en la región, ataca con especial saña a Venezuela.

En ese amenazador contexto, queremos reiterar nuestro absoluto respaldo a la Revolución Bolivariana y chavista, a la unión cívico-militar del pueblo venezolano y a su gobierno legítimo y democrático, conducido por el presidente constitucional Nicolás Maduro Moros. Rechazamos los intentos de intervención y las sanciones contra Venezuela, que buscan asfixiarla económicamente y dañar a las familias venezolanas. Repudiamos los llamados a aislar a esa nación soberana que no hace daño a nadie.

Rechazamos igualmente los intentos de desestabilizar al gobierno de Nicaragua, un país de paz y donde se han conseguido notables avances sociales, económicos y de seguridad ciudadana en favor de su pueblo.

Denunciamos el encarcelamiento con fines políticos del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, y la decisión de impedir al pueblo votar y elegir a la Presidencia al líder más popular de Brasil.
Nos solidarizamos con las naciones del Caribe que solicitan legítima reparación por las horrorosas secuelas de la esclavitud así como el trato justo, especial y diferenciado que merecen.
Reafirmamos nuestro compromiso histórico con la libre determinación y la independencia del hermano pueblo de Puerto Rico.

Apoyamos el legítimo reclamo de soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgia del Sur.

Reiteramos el apoyo irrestricto a una solución amplia, justa y duradera para el conflicto israelo-palestino, sobre la base de la creación de dos Estados, que permita al pueblo palestino ejercer el derecho a la libre determinación y a disponer de un Estado independiente y soberano en las fronteras anteriores a 1967, con Jerusalén Oriental como su capital. Rechazamos la acción unilateral de Estados Unidos de establecer su representación diplomática en la ciudad de Jerusalén, lo que agudiza aún más las tensiones en la región. Condenamos la barbarie de las fuerzas israelíes contra la población civil en Gaza.

Reafirmamos nuestra invariable solidaridad con el pueblo saharaui; y el apoyo a la búsqueda de una respuesta definitiva a la cuestión del Sahara Occidental, que le permita el ejercicio del derecho a la autodeterminación y a vivir en paz en su territorio.

Apoyamos la búsqueda de una solución pacífica y negociada a la situación impuesta a Siria, sin injerencia externa y con pleno respeto a su soberanía e integridad territorial. Rechazamos cualquier intervención directa o indirecta, que se lleve a cabo sin el acuerdo de las autoridades legítimas de ese país.

La continuada expansión de la OTAN hacia las fronteras con Rusia provoca serios peligros, agravados por la imposición de sanciones arbitrarias, que rechazamos.

Demandamos el cumplimiento del denominado Acuerdo Nuclear con la República Islámica de Irán.

Damos la bienvenida al proceso de acercamiento y diálogo intercoreano, que constituye la vía para el logro de una paz duradera, la reconciliación y la estabilidad de la Península Coreana. Al propio tiempo, condenamos enérgicamente la imposición de sanciones unilaterales e injustas contra la República Popular Democrática de Corea y la injerencia externa en los asuntos coreanos.

Las violaciones de las reglas del comercio internacional y las medidas punitivas contra China, también contra la Unión Europea y otros países tendrán dañinas consecuencias, en especial para los Estados en desarrollo.

Abogamos por el diálogo y la concertación, gracias a lo cual podemos informar hoy que el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la Unión Europea y Cuba ha entrado provisionalmente en vigor y constituye una buena base para desarrollar los provechosos vínculos entre las partes.
Señora Presidenta:

El gobierno de los Estados Unidos mantiene hacia Cuba una retórica agresiva y una política dirigida a subvertir el sistema político, económico, social y cultural de mi país.

Contrario a los intereses de ambos pueblos y cediendo a las presiones de sectores minoritarios, el gobierno de Estados Unidos se ha dedicado a fabricar artificialmente, con falsos pretextos, escenarios de tensión y hostilidad que a nadie benefician
 .
Ello contrasta con el hecho de que mantenemos relaciones diplomáticas formales y programas de cooperación mutuamente beneficiosos, en un grupo limitado de áreas.

Entre nuestros pueblos disfrutamos de vínculos históricos y culturales cada vez más cercanos, con expresiones en las artes, el deporte, las ciencias, el medio ambiente, entre otros. Las potencialidades para una relación comercial fluida son conocidas y un entendimiento genuino y respetuoso beneficiaría los intereses de toda la región.

Sin embargo, el elemento esencial y definitorio de la relación bilateral sigue siendo el bloqueo, que pretende estrangular la economía cubana, con el propósito de generar penuria y alterar el orden constitucional. Se trata de una política cruel, que castiga a las familias cubanas y a toda la Nación.

Consiste en el sistema de sanciones económicas más abarcador y prolongado que se haya aplicado jamás contra país alguno. Ha constituido y sigue siendo un obstáculo fundamental al desarrollo del país y a la realización de las aspiraciones de progreso y bienestar de varias generaciones de cubanos.
Como se ha dicho por tantos años en este mismo escenario, el bloqueo daña gravemente también, por su agresiva aplicación extraterritorial, la soberanía y los intereses de todos los países.

En nombre del pueblo cubano, agradezco a esta Asamblea General por su rechazo casi unánime al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra mi país.
Pero la actuación del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba va más lejos. Incluye programas públicos y encubiertos de grosera intromisión en nuestros asuntos internos, fin para el cual utiliza decenas de millones de dólares que son oficialmente aprobados en su presupuesto, en violación de las normas y principios sobre los que descansa esta Organización y en particular, de la soberanía de Cuba como nación independiente.

Cuba mantiene la disposición de desarrollar una relación respetuosa y civilizada con el gobierno de los Estados Unidos, sobre la base de la igualdad soberana y el respeto mutuo. Esa es la voluntad del pueblo cubano y sabemos que se trata de una aspiración compartida por la mayoría de los ciudadanos estadounidenses y, particularmente, por los cubanos que residen en ese país.

Seguiremos reclamando sin descanso, el fin del cruel bloqueo económico, comercial y financiero, la devolución del territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval norteamericana en Guantánamo y la compensación justa a nuestro pueblo por los miles de muertos y mutilados y por el daño económico y material ocasionado en tantos años de agresión.

Cuba siempre estará dispuesta a dialogar y a cooperar desde el respeto y el trato entre iguales. Nunca realizaremos concesiones que afecten la soberanía e independencia nacional, no negociaremos nuestros principios, ni aceptaremos condicionamientos.
A pesar del bloqueo, la hostilidad y las acciones que ejecuta Estados Unidos para imponer un cambio de régimen en Cuba, ¡aquí está la Revolución Cubana, viva y pujante, fiel a sus principios!
Señora Presidenta:

El cambio generacional en nuestro gobierno no debe ilusionar a los adversarios de la Revolución. Somos la continuidad, no la ruptura. Cuba ha proseguido dando pasos para perfeccionar su modelo de desarrollo económico y social, con el objetivo de construir una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible. Ese es el camino que escogimos libremente.

El pueblo cubano jamás regresará al pasado oprobioso del que se liberó con los mayores sacrificios, durante 150 años de lucha por la independencia y la dignidad plena. Por decisión de la abrumadora mayoría de las cubanas y los cubanos, daremos continuidad a la obra emprendida casi 60 años atrás.

Con esa convicción, comenzamos un proceso de reforma de la Constitución, ejercicio genuinamente participativo y democrático, mediante discusión popular del proyecto que se aprobará finalmente en referendo. Tengo la convicción de que no habrá cambios en nuestros objetivos estratégicos y que el carácter irrevocable del socialismo será ratificado.

Los principios de nuestra política exterior permanecerán inalterables. Como expresara el Primer Secretario de nuestro Partido, Raúl Castro Ruz, en su intervención en ocasión del 70 Aniversario de la Organización de las Naciones Unidas, y cito: “podrá contar siempre la comunidad internacional con la sincera voz de Cuba frente a la injusticia, la desigualdad, el subdesarrollo, la discriminaciónylamanipulación; y por el establecimiento de un orden internacional más justo y equitativo, en cuyo centro se ubique, realmente, el ser humano, su dignidad y bienestar”.

La Cuba en nombre de la cual hablo hoy es orgullosa continuadora de esa política independiente, soberana, fraternal y solidaria con los pobres de la tierra, productores de toda la riqueza del planeta, aunque el injusto orden global los castigue con la miseria, en nombre de palabras como democracia, libertad y derechos humanos, que los poderosos en la realidad han vaciado de contenido.

Ha sido emocionante hablar en la misma tribuna donde 58 años atrás Fidel expresó verdades tan poderosas que todavía nos estremecen frente a los representantes de las más de 190 naciones que, rechazando chantajes y presiones, cada año llenan la pizarra de votaciones de dignos símbolos verdes de aprobación a nuestra demanda de fin del bloqueo.

Me despido con la esperanza de que las nobles aspiraciones de la mayoría de la Humanidad terminen por realizarse antes de que nuevas generaciones vengan a ocupar este podio reclamando lo mismo que hoy reclamamos nosotros y ayer reclamaron nuestros históricos predecesores.

Muchas gracias.

Nace Innovative Immunotherapy Alliance SA, la primera empresa biotecnológica cubana- estadounidense


La nueva empresa biotecnológica contará entre sus productos con el medicamento CIMAVax-EGF, conocida terapia contra el cáncer de pulmón, y otros tres tratamientos adicionales de inmunoterapia para diferentes tumores, desarrollados en Cuba. Foto: BioCubaFarma
En la mañana de hoy, el Grupo de las Industrias Biotecnológica y Farmacéutica Biocubafarma, anunció que se ha creado la primera empresa biotecnológica cubana- estadounidense: Innovative Immunotherapy Alliance SA, la que tendrá su sede en la Zona Especial de Desarrollo
MarielEsta nueva empresa mixta ha sido creada entre las filiales comerciales de dos reconocidos centros de investigación: el Centro de Inmunología Molecular de Cuba y el Roswell Park Comprehensive Cancer Center de los Estados Unidos.

Este paso histórico en la colaboración científica entre ambos países permitirá el avance de la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos contra el cáncer, que pueden prolongar y mejorar la supervivencia de miles de pacientes en los Estados Unidos.

La nueva empresa biotecnológica contará entre sus productos con el medicamento CIMAVax-EGF, conocida terapia contra el cáncer de pulmón, y otros tres tratamientos adicionales de inmunoterapia para diferentes tumores, desarrollados en Cuba.

En los primeros años, la empresa tendrá como principal objetivo desarrollar la investigación científica y clínica permitiendo demostrar la seguridad y efectividad de estos novedosos tratamientos en los Estados Unidos. De resultar exitosos estos estudios, la empresa estará en condiciones de exportar estos productos para el beneficio de los pacientes norteamericanos, una vez obtenidas las aprobaciones necesarias por la agencia reguladora de medicamentos de este país.


Fuente: BioCubaFarma

lunes, 24 de septiembre de 2018

“Actos más que palabras; cooperación, no intervención”, pide Díaz-Canel en Cumbre de Paz (+ Video)

TOMADO DE CUBADEBATE.

 

 



El Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, durante su intervención en la Cumbre de Paz “Nelson Mandela” en la sede de la Asamblea General de Naciones Unidas, 24 de septiembre de 2018. Foto: @CubaMINREX

“Cuánto nos alegra y reconforta que la Asamblea General de Naciones Unidas se reúna en una Cumbre por la Paz y que esa Cumbre lleve el nombre de Nelson Mandela”, así inició el Presidente cubano inició su primera intervención en una reunión de alto nivel en la sede de la Asamblea General de Naciones Unidas.

“Hace menos de 30 años, el entrañable Madiba era un preso político en las cárceles del apartheid, confinado de por vida, a causa de su noble lucha por la justicia y la igualdad entre todos los hombres y mujeres de Sudáfrica, donde una minoría blanca sometía a la mayoría negra al escarnio de la segregación”, dijo en Nueva York.

Recordó que durante los oscuros años del apartheid y aún mucho tiempo después de ser elegido Presidente, a Mandela y a los más brillantes y honestos luchadores africanos, los mantuvieron en listas de presuntos terroristas.
“Cuba se honra al recordar que compartió sus luchas, en la primera línea de combate, junto con sus hermanos africanos de Angola y de Namibia. Nunca olvidaremos Cuito-Cuanavale. Y no hubo mayor reconocimiento que el abrazo de Nelson Mandela libre a nuestro líder histórico, Fidel Castro Ruz, en territorio cubano”.
Díaz-Canel aseguró que al homenajear a Mandela “se reconoce la heroica lucha del pueblo sudafricano en contra del oprobioso régimen del Apartheid, conducida bajo el liderazgo del Congreso Nacional Africano y la contribución de muchos líderes y combatientes que dedicaron su vida a la causa de la libertad de África”.
“El Primer Secretario de nuestro Partido, General de Ejército Raúl Castro Ruz, calificó a Mandela como ‘un profeta de la unidad, la reconciliación y la paz’. Por su parte, el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, lo definió como ejemplo de ‘hombre absolutamente íntegro, inconmoviblemente firme, valiente, heroico, sereno, inteligente, capaz…’. Así mismo recuerda el pueblo cubano a Nelson Mandela”.
El Presidente cubano llamó la atención en la Cumbre sobre los recientes anuncios del aumento del gasto militar, que lanzará al mundo a una nueva carrera armamentista, “en detrimento de los ingentes recursos que se necesitan para construir un mundo de paz”.
“No puede haber desarrollo sin paz y estabilidad, ni paz y estabilidad sin desarrollo. No puede haber paz y seguridad para pueblos con altos niveles de pobreza, con hambre crónica y malnutrición, insalubridad y escaso acceso al agua potable, analfabetismo, altos índices de mortalidad infantil, muertes por enfermedades prevenibles y baja esperanza de vida”.
Díaz-Canel dijo que para lograr un mundo en el que impere la paz y la solución pacífica de los conflictos, “urge atender las causas raigales que los generan”.
“Mucho queda aún por conquistar para hacer realidad los sueños de Mandela. El único tributo digno a su memoria es impulsar el desarrollo de las naciones en desventaja. Actos más que palabras. Cooperación, no intervención. Solidaridad, no saqueo”.
Ante líderes y representantes mundiales, el Presidente afirmó que lazos de sangre unen a Cuba y África. “La herencia cultural del continente africano en la idiosincrasia de los cubanos es innegable. Nos inspiraron su valentía, nobleza, sabiduría y capacidad de resistencia”, destacó.
“La colaboración de Cuba con los pueblos de África se ha mantenido por más de 50 años como una prioridad de la política exterior de la Revolución cubana”.
Este lunes en Nueva York, Díaz-Canel dijo que la filosofía de la dominación amenaza la paz internacional. “Por ello hacemos nuestras las palabras de Mandela cuando dijo: ‘Nosotros también queremos ser dueños de nuestro propio destino’”, aseveró en la reunión de alto nivel que rinde tributo al líder sudafricano.
“Honremos de verdad, plenamente, al inolvidable Mandela, a quien el líder histórico de la Revolución cubana calificara como ‘un Apóstol de la Paz’, concluyó así el Presidente su primera intervención en una reunión de alto nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas.

El Presidente Miguel Díaz-Canel fue el noveno orador en la Cumbre de Paz “Nelson Mandela”. Foto: @portalcuba

En video, el discurso del Presidente en la Cumbre de Paz

 

Presidente Cubano Diaz Canel en la ONU

Trump siembra ansiedad en la ONU

Trump siembra ansiedad en la ONU

El presidente de Estados Unidos, según su embajadora en Naciones Unidas, hablará sobre la generosidad de EE.UU. para el extranjero, pero dejará claras las condiciones de esa generosidad
Foto: Granma
Un comentario del influyente diario estadounidense The New York Times afirmaba recientemente que la presencia de Donald Trump en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (agnu) en la presente semana, genera «ansiedad e incertidumbre» dentro y fuera de los Estados Unidos, preocupados de que «el presidente aporte disparates salidos de la telerrealidad en el escenario mundial».

«No se trata de una nueva versión de El aprendiz, ni siquiera de una reunión de su gabinete. Trump presidirá la reunión del Consejo de Seguridad de la onu, un papel alternante que este mes le toca a Estados Unidos. Su turno protagónico ya ha provocado ansiedad entre las personas, dentro y fuera del gobierno estadounidense» afirma el periódico. Añade que «para un presidente que acalló a la disidencia en su época en la telerrealidad con un “¡Estás despedido!”, la pregunta es cómo reaccionará si los representantes de Irán y Rusia se rehúsan a quedarse callados» ante sus previsibles ofensas.

Pero no solo esos países están alertas, pues Trump planea enfocarse en Irán y sus actividades en Medio Oriente, lo que diplomáticos de la Unión Europea (ue) dicen temer que profundice aún más las desavenencias entre las potencias occidentales del Consejo, ante la escasa popularidad de la decisión del mandatario norteamericano de sacar a ee. uu. del acuerdo nuclear iraní, al que aún pertenecen los gobiernos de la UE.

El tema provocó objeciones de Rusia e Irán acusó al mandatario estadounidense de planear el uso de la sesión para culparlo por los horrores que Washington y sus aliados han desatado en todo el Medio Oriente.

Según The New York Times la incertidumbre sobre la conveniencia o no de que Trump dirija el diálogo sobre un tema tan polémico y divisorio con líderes mundiales que se oponen de manera contundente a su manejo del acuerdo nuclear, invade también internamente al Consejo de Seguridad Nacional, al Departamento de Estado y la misión ante la onu. Las presuntas preocupaciones entre los asesores y gestores de los guiones del magnate reafirman la inestabilidad y desconfianza ante los arranques y conductas impredecibles del multimillonario.

Concluye la publicación que «Con tanta resistencia a su política en torno a Irán por parte de Rusia, China y otros miembros con derecho de veto, no existe la posibilidad de obtener apoyo para ningún tipo de resolución», por lo que son más los miedos  que los resultados esperados de la
visita de Trump a su ciudad, a lo que se suma el rechazo de los neoyorkinos al caos que generan por estos días la presencia del Presidente: interminables tranques vehiculares, cierres policiales en calles y hoteles, caravanas presidenciales, despliegues de seguridad con francotiradores y servicio secreto por todas partes, prohibiciones de acceso y manifestaciones de rechazo.

Diplomacia del Chantaje

En medio de un panorama de enemistades globales, muros fronterizos, desconfianzas y guerras comerciales con aliados y socios, rupturas o abandonos de pactos y tratados, generación de nuevos conflictos y guerras, desprecio por el Medio Ambiente..., la belicosa embajadora norteamericana ante la onu, Nikki Haley, al adelantar la agenda del magnate, afirmó que su Presidente está ansioso de hablar sobre los «éxitos de política exterior» que Estados Unidos ha tenido en el último año y «hacia dónde vamos a ir en adelante».

Pero las declaraciones no solo fueron inexactas y alejadas de la dura realidad, sino prepotentes y amenazadoras pues advirtió al mundo que Trump «quiere hablar acerca de proteger la soberanía de EE.UU., pero también la de otros países que esperan esa protección». Parece que la diplomacia estadounidense olvidó muy rápido el significado de la injerencia y la supuesta «protección» de soberanías ajenas, que ha devenido siempre agresión y genocidio como lo recuerdan elocuentemente sus experiencias en Vietnam, Afganistán, Iraq o Siria.

Nikki Haley ha dicho sin ambages que «seremos generosos con quienes comparten nuestros valores, generosos con quienes quieren trabajar con nosotros y no con aquellos que tratan de detener a Estados Unidos o dicen que odian a ee. uu. y son contraproducentes a lo que estamos haciendo». En otras palabras: o te sometes a las locuras de Trump o te aplasto. Más claro ni el agua. Recibirán ayudas de Washington y le protegerán la soberanía desde el Norte a quienes obedezcan y se plieguen, a los que defiendan valores como los de Israel respecto a los palestinos y el Medio Oriente.

La embajadora norteamericana ante la onu fue explícita en la definición del chantaje: «Trump hablará también sobre la generosidad de la ayuda de ee. uu. para el extranjero, pero dejará claro las condiciones de esa generosidad». El mercader ofrece ayuda a cambio de soberanía, esa es la condición. Una maleta llena de dinero para comprar países en pleno siglo XXI.

Antecedentes Fatales

Cuando aún no se había mudado para la Casa Blanca, Trump emitió ataques virulentos desde su palacete en Miami contra la onu. Afirmó que la organización «no está a la altura» de su potencial y en lugar de resolver problemas «los causa». Y, «Naciones Unidas tiene un tremendo potencial (…), pero no está a la altura de ese potencial. ¿Cuándo se ha visto a Naciones Unidas resolviendo problemas? No lo hace, causa problemas».

Las promesas de desprecio y hegemonía no se harían esperar. En corto tiempo sobrevendría el abandono por ee. uu. de tratados mundiales sobre Medio Ambiente, retirada del Consejo de Derechos Humanos, violaciones flagrantes de la Carta de la onu, vetos en el Consejo de Seguridad a favor de crímenes israelíes, ruptura con el acuerdo de desnuclearización iraní y muchas otras manipulaciones como el chantaje de la supuesta «generosidad» hacia los estados vasallos.

Instalado como magnate Presidente, llegó su primer discurso ante la Asamblea General de la onu, un escenario creado para preservar o alcanzar la paz, pero utilizado por Trump en su primera visita para -ante los ojos del planeta- amenazar con «destruir totalmente» a la República Popular Democrática de Corea, momento en que sus principales asesores de entonces fueron sorprendidos por las cámaras de la prensa mundial con las manos en la cabeza ante el pronunciamiento desatinado del mandatario
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Los rumores incendiarios actuales de la prensa estadounidense sobre preocupaciones y presuntas maquinaciones conspirativas de altos funcionarios de su gabinete para el supuesto control de daños ante las decisiones e incontinencias verbales del ejecutivo, se suman al conjunto de temores y ansiedades que genera la segunda comparecencia de Trump. Los retrocesos de su política exterior y los altos niveles de desaprobación popular que se ha ganado en menos de dos años de gobierno y la tirantez internacional en contra de la paz, así lo confirman.

Con estos antecedentes, es lógica la ansiedad y el temor que genera la presencia de Trump en el Consejo de Seguridad de la onu el próximo miércoles para hablar de armas de destrucción masiva, cuando un año atrás amenazó con desaparecer a los coreanos del norte con el empleo de armamento de exterminio en masas y trama hoy agredir a pueblos de Nuestra América con todas sus armas.

Si alguna verdad pronunció la embajadora Nikki Haley al anunciar la agenda de Trump en Nueva York, fue que por estos malos augurios quizás esta «será la reunión más observada del Consejo de Seguridad en la historia» fuera y dentro de Estados Unidos.