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jueves, 14 de mayo de 2020

¡Inmoral! Gobierno estadounidense incluye a Cuba en su lista espuria de países que no colaboran con la lucha antiterrorista




Letrero del Departamento de Estado de EE.UU. en Washington DC, 6 de enero de 2020. Foto: AFP.
Este miércoles el Departamento de Estado de los EE.UU. incluyó a Cuba en la lista negra de países que no colaboran con la lucha antiterrorista.

La mayor de las Antillas no estaba en esta lista, en la que figuran Irán, Corea del Norte, Siria y Venezuela, desde 2015, cuando fue sacada por la administración Obama, luego de haber sido incluida durante 33 años.
Según el texto, concretamente, EE.UU. certifica a estos países bajo la Sección 40A de la Ley de Control de Exportación de Armas como "no cooperantes completamente" con los esfuerzos antiterroristas de Washington; y, con base en esa normativa, se prohíbe la venta o licencia para la exportación de artículos y servicios de defensa a estos Estados.

Según el documento del Departamento de Estado, Cuba fue incluido porque miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, que viajaron en 2017 para llevar a cabo conversaciones de paz, permanecieron en la isla en 2019 y se negó a extraditar a 10 miembros de esa organización guerrillera, luego que la misma se adjudicara el atentado con coche bomba en la Escuela General Santander de Cadetes de Bogotá, que dejó 22 personas fallecidas y más de 60 heridas.
"La negativa de Cuba a comprometerse productivamente con el Gobierno colombiano demuestra que no está cooperando con el trabajo de EE.UU. para apoyar los esfuerzos de Colombia para asegurar una paz, seguridad y oportunidad justa y duradera para su gente", señala el documento.
También, menciona que Cuba alberga a varios prófugos de la justicia estadounidense; entre ellos mencionan a Joanne Chesimard, quien fue condenada por supuestamente ejecutar al soldado estatal de Nueva Jersey Werner Foerster en 1973.

Permanencia de los otros países

En cuanto a Venezuela, su permanencia en la lista responde a que en 2019, el presidente Nicolás Maduro y sus funcionarios presuntamente "continuaron proporcionando entornos permisivos para que los terroristas en la región mantengan su presencia", entre ellos supuestos disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y miembros del ELN.

Recuerdan, además, que Maduro ha sido acusado penalmente de llevar a cabo actividades de narcotráfico, presuntamente con las FARC, en los últimos 20 años.

Sobre Siria, EE.UU. considera que este país "ha continuado su apoyo político y militar a grupos terroristas", entre ellos Hezbolá.

A Corea del Norte, la señalan de continuar brindando acogida a cuatro personas japonesas que participaron en el secuestro de un vuelo de una aerolínea japonesa en 1970. Además, menciona que Japón busca a 12 ciudadanos desaparecidos entre 1970 y 1980 que, se presume, fueron secuestrados por entidades estatales de Pionyang​.
A Irán, por su parte, la acusan de continuar siendo "el mayor patrocinador estatal del terrorismo del mundo", al apoyar a Hezbolá, grupos terroristas palestinos y otros que operan en todo el Medio Oriente.

Además, señalan que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán "ha estado directamente involucrado en el complot terrorista y ha matado a ciudadanos estadounidenses".

Fernández de Cossío recuerda la larga historia de terrorismo de EE.UU. contra Cuba

El Gobierno de Cuba ha denunciado este miércoles “la larga historia de actos de terrorismo cometidos por Estados Unidos” contra la Isla, horas después de que Washington decidiera incluir al pequeño territorio caribeño dentro de un listado de países que supuestamente no cooperan contra el terrorismo.

El director general para Estados Unidos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, ha señalado que a esta larga tradición de ataques cuenta con la “complicidad” de Washington con “individuos y organizaciones” que atentaron contra la Isla, entre ellos del antiguo agente de la CIA Luis Posada Carriles, autor intelectual del atentado contra el Vuelo 455 de Cubana de Aviación en 1976, en el que murieron más de 70 personas.

Después de que Cuba denunciara “el silencio cómplice” que las autoridades estadounidenses estaban manteniendo sobre el ataque cometido el pasado 30 de abril a su Embajada en Washington, el Departamento de Estado de Estados Unidos decidía incluir al país caribeño en un listado de naciones que “no cooperan completamente” contra el terrorismo.
Era la primera vez en cuatro años que Estados Unidos incluye a Cuba en este tipo de listas, en la que llegó a estar durante 33 años, en la que también se encuentran otros países como Venezuela, Irán, Siria y Corea del Norte.
El Departamento de Estado ha justificado la incorporación de Cuba en que se ha negado a extraditar a Colombia a los miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que participaron en las conversaciones de paz celebradas entre 2017 y 2019 en La Habana.
Cuba denunció hace dos semanas que de madrugada un individuo realizó disparos contra la Embajada cubana en Estados Unidos. El atacante fue detenido por las autoridades locales en el lugar de los hechos y fue puesto bajo custodia.

El Gobierno de Cuba, que achacó el ataque a la creciente retórica hostil de la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, hacia la isla, solicitó a las autoridades de Washington estar al corriente de las investigaciones, así como conocer la identidad y las motivaciones del autor.

(Con información de RT y Europa Press)

jueves, 16 de agosto de 2018

Estados Unidos reduce a un año la estadía de sus diplomáticos en Cuba




Embajada de Estados Unidos en La Habana. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

El Departamento de Estado redujo a apenas un año la duración de la misión de sus diplomáticos en Cuba, un lapso atípico que solo se aplica a puestos en guerra o muy peligrosos.

La medida, de acuerdo con información obtenida por el sitio Politico, está relacionada con los supuestos incidentes de salud del personal diplomático norteamericano en La Habana.
Sin embargo, un año y medio de investigaciones, tanto cubanas como estadounidenses, no han arrojado una sola evidencia que demuestre los hechos alegados y mucho menos que apunte a una participación cubana.

El cambio del tiempo de estadía, que antes era de 24 meses, equipara a Cuba con naciones tan violentas como Iraq, Afganistán y Sudán del Sur, a pesar de que la mayor de las Antillas es uno de los países más seguros de la región para sus nacionales y para los más de cuatro millones de visitantes extranjeros que recibe cada año.

La medida es la última de una serie de acciones unilaterales que afectan el normal funcionamiento de los vínculos.

Estados Unidos retiró en septiembre del año pasado a la mayoría del personal de su Embajada en La Habana y mantiene paralizados desde entonces los servicios consulares para los cubanos, lo cual afecta a miles de familias en uno y otro lado del Estrecho de la Florida.

Asimismo, la capital cubana está declarada por el Departamento de Estado como un puesto sin acompañante, lo cual impide que la familia de los diplomáticos permanezca junto a ellos durante la misión.

El cable obtenido por Politico asegura que La Habana es un puesto donde “se experimentan circunstancias extraordinarias”, pero no especifica a qué circunstancias se refiere.
El comunicado del Departamento de Estado vuelve a utilizar la palabra “ataque” para referirse a los incidentes que alega ocurrieron en Cuba,  pero de los cuales no existen evidencias concretas.
El director general de Estados Unidos del ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, denunció recientemente el empleo de ese término.

“Miente quien usa el término ataque para referirse a los síntomas reportados por diplomáticos de EEUU. Lo hace conscientemente, con una agenda política bien definida y una carga de oportunismo”, señaló Cossío en la red social Twitter.

“El Departamento de Estado no puede ocultar la manipulación política de dolencias reportadas por sus funcionarios”, refirió Cossío tras destacar que la “supuesta preocupación por salud y seguridad de sus diplomáticos se usa con oportunismo político”.

Sin respaldo alguno

La nueva acción de Washington contra Cuba llega pocas horas después de que una prestigiosa publicación estadounidense difundiera cartas de 10 científicos que cuestionan un estudio según el cual diplomáticos norteamericanos sufrieron en Cuba misteriosas lesiones cerebrales.
En las misivas enviadas a la Revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA, por sus siglas en inglés), los expertos manifestaron que los autores de un reporte publicado en febrero en ese mismo medio no incluyeron la histeria colectiva como una de las posibles causas de los síntomas reportados por los funcionarios.

Tales “brotes psicológicos masivos” generalmente ocurren en ambientes de alto estrés, y todos los involucrados comienzan a exhibir los síntomas físicos reales similares, expresaron los autores de las cartas, citados por el portal digital Buzz Feed.

Los estadounidenses Robert Bartholomew, sociólogo médico que trabaja en el Botany Downs Secondary College de Nueva Zelanda, y Robert Shura, neuropsicólogo del centro médico de veteranos de Salisbury, en Carolina del Norte, estuvieron entre quienes consideraron que hubo una mala interpretación de los resultados de las prueba
s.
De acuerdo con ellos y los otros expertos, el equipo de la universidad pasó por alto trastornos comunes que podrían haber enfermado a los trabajadores, o descartó las explicaciones psicológicas de sus síntomas.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Grupo Especial de EEUU para Internet se reúne para trazar las pautas digitales de la subversión



Por: Randy Alonso Falcón
En este artículo:

El flamante Grupo Especial creado por el gobierno de Estados Unidos, bajo la égida del Departamento de Estado, para promover sus planes subversivos en el espacio público digital cubano, celebró hoy en Washington su primera reunión de trabajo

El mismo está integrado por representantes del Gobierno estadounidense y por entidades no gubernamentales, entre los que se cuentan nada menos que la USAID (sólo recordar Zunzuneo), Freedom House, el Buró de Transmisiones hacia Cuba (responsable de las mal llamadas Tele y Radio Martí y del programa subversivo Piramideo), todas bien involucradas en los planes subversivos contra Cuba. Lo preside el subsecretario adjunto para el Hemisferio Occidental, John S. Creamer, y funciona como un comité asesor presidencial.

Según la presentación oficial tiene la tarea de analizar a lo largo del próximo año “los retos tecnológicos y las oportunidades de la extensión de acceso a Internet en Cuba para ayudar al pueblo cubano a disfrutar de un flujo de información libre y no regulado”. Rimbombante lenguaje tras el que se esconden la conformación y ampliación de programas especiales de influencia, subversión y enfrentamiento a la revolución Cubana en el espacio público digital, como escenario privilegiado de los Estados Unidos en su concepción de Guerra no Convencional.

El Departamento de Estado en un comunicado, señaló que el grupo, en su reuniòn de hoy, decidió la creación de dos subcomités: uno que analizará el papel de los medios y la libertad de información en Cuba, y el otro el acceso a Internet en la isla. Los dos subcomités presentarán sendos informes preliminares con recomendaciones dentro de seis meses.

El Grupo de Trabajo sobre Internet en Cuba volverá a reunirse en octubre para revisar esos informes preliminares. Después preparará un informe final con recomendaciones que entregará al secretario de Estado, Rex Tillerson, y al presidente Trump.

Llama la atención la presencia en este grupo de la Comisión Federal de Comunicaciones, bien cuestionada en estos días  por su decisión de acabar con la neutralidad de la red, en franco beneficio para las grandes empresas de telecomunicaciones y en detrimento de la libertad de los internautas de acceder a los contenidos; lo que generaría una internet para ricos y otra para pobres.
Resalta también la particular preocupación que tiene Estados Unidos con el acceso de los cubanos a Internet, en un mundo donde casi el 50 por ciento de la población aún no tiene acceso a la red de redes y sus beneficios.

Estados Unidos apunta que Cuba tiene una de las tasas de penetración de internet más bajas del mundo y que los actuales costos de acceso lo vuelven prohibitivo para la mayoría de los cubanos. Pretende desconocer que ha sido ese gobierno el que ha obstaculizado por largos años el acceso de los cubanos a la red y también obviar la política soberana aprobada por el gobierno cubano que establece la informatización ascendente de la sociedad cubana. Si bien los precios de acceso todavía no son los deseados, hay más de 4 millones de cubanos que acceden por diversas vías a los servicios de internet; entre ellos decenas de miles de estudiantes, profesores, trabajadores de la salud, periodistas, científicos y otros trabajadores que reciben la conectividad gratuita en virtud de sus necesidades profesionales.

Cuba fue el país de mayor crecimiento en las redes sociales el pasado año de acuerdo con el reporte Digital in 2017 Global Overview.. Destacan los crecimientos de nuevos usuarios en las redes—con más de 2,7 millones de nuevos usuarios y 365% de incremento respecto al año precedente— y uso de móviles para acceder a las redes sociales —2,6 millones de nuevos usuarios y un aumento de 385%

Mucho nos queda por avanzar en el uso de las nuevas tecnologías, y sobre todo en su mejor utilización para lograr productividad y eficiencia económica; pero no será con los planes injerencistas y subversivos de Trump que lo lograremos. Disposición política, talento creado, unidad de acción, cultura y conocimiento, serán nuestras mejores armas en ese andar soberano por los caminos de la internet. Sin miedo, con amplitud, con mejores contenidos y conectividad, pero sin ingenuidades.

(Trabajo en construcciòn)
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miércoles, 24 de enero de 2018

La estrategia de EE.UU para Cuba en el espacio público digital



Foto: Dominio FM.
“Cuando puedas conseguir que otros admiren tus ideales y que quieren lo que tú quieres, no tienes que gastar mucho en palos y zanahorias para moverlos en tu dirección. La seducción es siempre más efectiva que la coerción”.
Joseph S. Nye Jr.(1)
Cuando el pasado 16 de junio de 2017, el presidente estadounidense Donald Trump proclamaba en Miami la reversión de la política hacia Cuba de su predecesor Barack Obama, blasonando de realizar una “cancelación total del mal acuerdo con el régimen cubano” (2), un asunto (entre otros), lo dejaba conectado a la estrategia anterior, en clara comunión de las élites imperiales: el uso de las telecomunicaciones para el propósito de “cambio de régimen”.

La Orden Presidencial que el multimillonario neoyorquino firmaba ese día, orientaba al Secretario de Estado Rex Tillerson a coordinar un grupo de trabajo “para examinar los retos tecnológicos y oportunidades para expandir el aceso a Internet en la isla” (3).

Recién este martes, 23 de enero, el Departamento de Estado ha emitido una Nota de Prensa en la que informa de la creación de una Fuerza de Tarea para el Internet en Cuba, compuesto por representantes de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, con el objetivo de “promover el flujo de información libre y no regulada en Cuba”.

El grupo de trabajo, según la nota, “examinará los desafíos tecnológicos y las oportunidades para expandir el acceso a internet y los medios de comunicación independientes en Cuba”(4).
La primera reunión pública de la Fuerza de Tarea será el próximo 7 de febrero en el Edifico Harry S. Truman del Departamento de Estado.

Estrategia reciclada


No es la primera vez que Estados Unidos conforma una entidad especial para trazar estrategias de penetración y desestabilización en el espacio público digital cubano (5).
El 14 de febrero de 2006, la Secretaria de Estado de la administración Bush, Condoleezza Rice, creó el Grupo de Trabajo para la Libertad Global de la Red (Global Internet Freedom Task Force) con el objetivo de “maximizar la libertad de expresión y el libre flujo de información e ideas”, a partir del uso de la internet (6). Dicha organización multiagencias, subordinada al Departamento de Estado, tenía la misión de supervisar especialmente a China, Irán y Cuba.

Con la llegada del gobierno Obama, neto producto del marketin político basado en sofisticadas estrategias en la web, la elaboración de planes desestabilizadores a nivel global con el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación tuvo un notable desarrollo y alcanzó centralidad en las estrategias de política exterior. Cuba siguió siendo uno de los blancos predilectos.

Tras el desastroso legado de W. Bush, que dejó a EE.UU. aislado y con un creciente rechazo internacional (7), Barack Obama entró a la Casa Blanca haciendo suyas las recomendaciones de la Comisión Bipartidista copresidida por Richard Armitage y Joseph S. Nye, que planteaba un escenario en el que:

“los Estados Unidos deben llegar a ser una potencia inteligente a través, una vez más, de la inversión en el bien común o proporcionar cosas que la gente y los gobiernos en todas las partes del mundo quieren pero no pueden obtener en ausencia de un liderazgo estadounidense” (8).
El Poder Inteligente y la Diplomacia Pública pasaron a ser instrumentos esenciales de la política imperial de EE.UU. en las relaciones internacionales (8). Se apostaba a la influencia cultural e ideológica del poderoso Estado– Nación para conquistar la mente y los corazones de la sociedad civil internacional; se apelaba a herramientas ideológicas, culturales, simbólicas e informacionales a través del control de los medios y espacios de comunicación y de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) para la conformación de estados y matrices de opinión favorables a los intereses hegemónicos.

Estados Unidos, en la llamada era de la Sociedad Informacional(9), situaba a la “diplomacia de internet” como su campo de batalla más favorable.

En sus palabras al tomar posesión como Secretaria de Estado, el 21 de enero de 2009, Hillary Clinton declaraba: “…es necesario utilizar la fuerza de internet contra los países que combaten a los medios de comunicación estadounidenses, sobre todo empleando Facebook, Youtube, Flicker y Twitter para hacer llegar allí las voces de Estados Unidos…” (10).

Mientras el Secretario de Defensa Robert Gates consideraba que las redes sociales como Twitter constituyen “bienes estratégicos de vital importancia para Estados Unidos”(11). Para los estrategas militares, tales canales de comunicación son esenciales para una doctrina de Guerra No Convencional diseñada para desestabilizar naciones sin el uso directo de fuerzas castrenses.

Estas nuevas concepciones de política exterior se expresan claramente en documentos rectores del Gobierno estadounidense como las Estrategias de Seguridad Nacional de 2010 y 2015 y la Primera Revisión Cuatrienal de Diplomacia y Desarrollo (QDDR) de 2010.

También con el propósito de información, influencia y persuasión en función de objetivos previamente definidos (12), la administración Obama aprobó en el 2012 el Marco Nacional para la Comunicación Estratégica; y en el 2011, el Congreso había definido una estrategia para la “conectividad efectiva” en Latinoamérica que definía programas para ampliar la infraestructura y el acceso digital para generar “iniciativas que incrementen la capacidad de los ciudadanos de provocar cambios” (13).

Los grandes emporios tecnológicos de la comunicación y los gurúes de las redes sociales se han erigido en fieles escuderos de estas estrategias.

El discreto encanto de la seducción

Foto: Twitter.
Con el vuelco político que el gobierno de EE.UU. le dio a su relación con Cuba el 17 de diciembre de 2014, reconociendo el fracaso de su política agresiva y aislacionista de más de 50 años, y apostando por nuevos métodos que conduzcan al mismo resultado estratégico (“el cambio de régimen”): el Poder Inteligente y la Diplomacia Pública pasaron a expresarse en toda su magnitud.

Se definió sin ambigüedades que no es la hora de la fuerza, sino de la utilización intensiva y conveniente de la producción cultural e informativa estadounidense para la construcción de un consenso a favor del capitalismo en Cuba, sobrevalorando “la dependencia que existe entre las nuevas relaciones económicas, la cultura emergente y el nuevo espacio público digital que EE.UU. lidera” (14)
.
En Conferencia de Prensa que ofreció el 19 de diciembre de 2014, el Presidente Barack Obama señalaba: “Creo que comenzará dando tropezones, pero a través del compromiso tenemos más oportunidad de generar el cambio que si lo hubiéramos hecho de otra forma. [ … ] Pero cómo va a cambiar la sociedad, el país específicamente; pudiera suceder rápido o pudiera suceder más lento de lo que me gustaría, pero va a suceder, y pienso que este cambio de política va a promover eso”.
La administración Obama identificó el espacio digital como el escenario de la disputa simbólica por excelencia entre nuestros sistemas políticos, ya que allí están instalados los jóvenes, se fidelizan nuevos flujos de intercambio de información, se abren desreguladamente medios de comunicación asociados al capital privado, se experimentan dificultades en el sistema de medios públicos. Para el gobierno de Estados Unidos “… la web forma parte de una batalla política de mayores dimensiones” (15).

En la proyección de Washington hacia Cuba tienen un peso significativo dos variables fuertemente interconectadas: el libre flujo de información (la libertad para que EE.UU. despliegue toda la producción simbólica alineada con sus objetivos políticos en Cuba) y el acceso a los servicios y tecnologías de telecomunicaciones (para dotar de la infraestructura física y lógica que facilite esa expresión simbólica en el espacio público digital cubano).

En la propia intervención ante los medios del 19 de diciembre de 2014, el Presidente Barack Obama enfatizó en “… la posibilidad de ampliar la disponibilidad de las telecomunicaciones y la internet en Cuba de una forma que no había sucedido antes. Y con el tiempo, eso corroe esta sociedad tan cerrada y pienso que entonces ofrece las mejores posibilidades de conducir hacia más libertad y mayor autodeterminación para el pueblo cubano”.

No por gusto, fueron las Telecomunicaciones la única área en la que Obama aprobó la posibilidad de inversiones en Cuba; a la vez que se destinaba un alto por ciento de los más de 20 millones anuales aprobados para los programas contra Cuba a proyectos subversivos en el mundo digital (16).
Fondos para abrir sitios digitales y blogs dedicados particularmente hacia Cuba, programas especialmente diseñados para nuestro país como Zunzuneo, Piramideo y Commotion, becas y viajes para jóvenes periodistas con seductores propósitos, estrategias avanzadas de manejo de redes sociales y pago de la cibermilitancia del acoso contra quienes defiendan la Revolución, han sido parte de la estrategia financiada desde Washington y desde terceros países.

No tan inteligente, pero con la misma mala idea


Poco de poder suave o inteligente se ha visto en la administración Trump en su primer año de gobierno; pero sea “duro”, “blando”, “hábil” o “coercitivo” el poder que ejerce el imperio, no hay dudas que la batalla por el control del espacio público digital es elemento central de sus proyecciones geoestratégicas.
Cuba no puede faltar en esos planes de dominación de mentes y corazones a través de las redes y los símbolos.
Según el Memorando Presidencial de Seguridad Nacional emitido en junio, la recién constituida Fuerza de Tarea para Cuba también examinará las posibilidades de expandir programas federales de apoyo a “actividades que fomentan la libertad de expresión a través de medios independientes y la libre internet para que el pueblo cubano pueda disfrutar del flujo libre y no regulado de información”.
Con similares propósitos “democratizadores” y aviesamente subversivos, trabaja la Oficina de Trasmisiones para Cuba (OCB, por su sigla en inglés), que supervisa a las mal llamadas TV y Radio Martí y cuenta con un presupuesto de unos 28 millones de dólares anuales. La OCB, con una derivación muy significativa en los últimos años de sus gastos y esfuerzos al mundo digital, será parte de la Fuerza de Tarea, según lo estableció el Memorando de Trump.
Se ha de esperar en adelante, nuevos y sofisticados programas y nuevos y atractivos medios en nuestro espacio público digital, bien financiados y claramente dirigidos a bombardear, imponer, dominar y controlar a través de símbolos e ideas con empaque imperial.

Una respuesta conectada


La Cuba que hoy se enfrenta a este nuevo desafío cultural, ideológico, comunicacional y tecnológico, lo hace con una base de conocimientos generalizada sobre el uso de las TICs y una amplia masa de profesionales de la informática, la cibernética y las telecomunicaciones, con una creciente conectividad que hoy abarca a un 40% de los ciudadanos con acceso a Internet y más de 4.5 millones de dispositivos móviles funcionando en el país, así como con un crecimiento exponencial (el más alto del mundo en 2017) de presencia en las redes sociales, especialmente Facebook (17).

Pero, en esta batalla de cada minuto, se necesita de más generación de contenidos y servicios propios, de una presencia mayor de actores políticos y sociales en el ámbito digital, de un reforzamiento de los medios públicos de comunicación, de una estrategia más concertada de investigación sobre este ámbito y mayor estímulo a la innovación; de un avance sólido de la política de informatización de la sociedad cubana.

Ante el actuar de EE.UU. en el espacio público digital cubano, nuestra respuesta no puede ser meramente defensiva. Debemos mirar hacia adelante con una visión científicamente fundamentada que movilice respuestas y alternativas desde Cuba al extraordinario enfrentamiento ideológico y cultural que se nos plantea. Tomar por asalto, desde el conocimiento, las herramientas de los nuevos colonizadores, construir las nuestras y dotarlas de símbolos y esencias emancipadores.
Notas:
1 Nye, Joseph S: “El poder blando, la política exterior americana”, en revista Relaciones Internacionales, núm. 14, España,  junio de 2010, pág. 119
2 Remarks by President Trump on the Policy of the United States Towards Cuba, en https://www.whitehouse.gov/briefings-statements/remarks-president-trump-policy-united-states-towards-cuba/, 16 de junio de 2017. [Consultado el 24/01/2018 00:23 h]
  1. National Security Presidential Memorandum on Strengthening the Policy of the United States Toward Cuba, en https://www.federalregister.gov/documents/2017/10/20/2017-22928/strengthening-the-policy-of-the-united-states-toward-cuba. [Consultado el 24/01/2018 00:38 h]
  2. Creation of the Cuba Internet Task Force, Media Note Office of the Spokesperson US Department of State, Washington, DC, January 23, 2018, en https://www.state.gov/r/pa/prs/ps/2018/01/277599.htm, [Consultado el 23/01/2018 14:38 h]
5 Espacio Público Digital: Es una categoría novedosa y en debate en el campo de la comunicación. Acota al mundo digital los comportamientos y reglas del espacio público, entendido este como “el espacio que media entre el Estado y la Sociedad Civil, donde se median temas de carácter general y no particular”. Lo adoptamos a partir de las definiciones de la Dra. Rosa Miriam Elizalde sobre el Espacio Comunicativo Público Común, entendiéndolo como la zona donde la sociedad se hace visible a través de la comunicación, con estructuras diversas y flujos múltiples, mediados por la infraestructura digital. Los cambios propiciados por la revolución sociotecnológico en curso,  conducen a “la recuperación de espacios públicos en el sentido de una nueva publicidad mediática (Habermas 1999), que no implica espacios físicos de reunión, pero que pueden tener mayor alcance y popularización”.
6 Global Internet Freedom Task Force, US Department of State, en https://2001-2009.state.gov/g/drl/lbr/c26696.htm. [Consultado el 23/01/2018 21:38 h]
7 Según el Pew Global Attitudes Survey, conducido por el Pew Research Center, entre el 2002 y el 2007 la visión positiva sobre los EE.UU declinó en 26 de los 33 países donde se realizó la encuesta. Los más bajos índices de aprobación se dieron en Turquía (12%), Jordania  y Paquistán (19%), y Argentina (22%)
8 Armitage, Richard e Nye, Joseph: “Report of CSIS Commissión on Smart Power”, Washington D.C: CSIS, 2007

lunes, 2 de octubre de 2017

Preguntas para un ensayo sobre la sordera de los funcionarios de EEUU




La sordera sí que es contagiosa en los predios del Departamento de Estado, a juzgar por este diálogo con los periodistas.
La sordera sí que es contagiosa en los predios del Departamento de Estado, a juzgar por este diálogo con los periodistas.

Es surrealista el diálogo entre dos altos funcionarios del Departamento de Estado y representantes de la prensa estadounidense sobre el rarísimo y selectivo ataque sónico, en La Habana, contra personal diplomático de EEUU y Canadá. Los burócratas pretenden que argumentan unas premisas indemostrables y los colegas periodistas pretenden que preguntan. En el ínterin, el vocabulario del gobierno estadounidense ha cambiado el tono del lenguaje diplomático y lo que hasta el otro día era un “incidente” ahora es un “ataque”
.
Pero sigue sin haber una explicación de por qué o cómo esto podría suceder. En las riadas de información previa, es posible encontrar pistas que habrían dado para un buen intercambio con el Departamento de Estado y no el frustrante jugueteo verbal de esta mañana.

Por ejemplo, el 22 de septiembre, especialistas consultados por Reuters, dijeron que es muy improbable que los síntomas descritos se puedan presentar al mismo tiempo. En su discurso ante la ONU, el Canciller Bruno Rodríguez fue enfático al declarar que Cuba ha cooperado con Estados Unidos para realizar una investigación al respecto y, sin embargo, no ha recibido datos sobre los síntomas concretos ni los cubanos han podido examinar a los diplomáticos afectados.

Según esta reseña del diario McClatchy y de esta otra de The Miami Herald, los expertos en Estados Unidos que examinaron a los diplomáticos pertenecen a la Universidad de Miami (sic). (Recordemos que del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos, de esta Universidad, también salió en octubre de 2015 el fake news de que militares cubanos estaban entrenando a fuerzas del gobierno sirio.)

Y todo este escándalo se produce cuando EE.UU. ha decidido el retorno a la línea dura, de lo cual no ha quedado dudas después de escuchar el pantagruélico discurso de guerra en la ONU. Donald Trump metió a Cuba en la lista de sus peores enemigos y como dice un amigo, Luis Rumbaut, “este parece otro de los tabacos explosivos de la CIA, que promete estallarle en la cara a aquel que se lo fume”.

Pero a lo que voy. La sordera sí que es contagiosa en los predios del Departamento de Estado, a juzgar por este diálogo con los periodistas. Allí nadie escucha el sonido de la realidad, de lo contrario sus funcionarios habrían ofrecido datos -y no retórica política- y los periodistas habrían hecho preguntas que se caen de la mata, como estas:
  • ¿Quiénes son los médicos que examinaron a estos diplomáticos?
  • ¿Por qué los partes médicos no se han hecho públicos, aunque sea con los nombres de los pacientes tachados para proteger su privacidad?
  • ¿Cuáles son exactamente los síntomas que tienen estos individuos, porque todos los referidos son ambiguos y, según los especialistas, no se pueden padecer al mismo tiempo?
  • ¿Otros médicos, aparte de los de la Universidad de Miami, han evaluado a los afectados?
  • ¿Los médicos del Walter Reed National Military Medical Center -el hospital en Washington para militares y funcionarios del gobierno- han hecho un examen profesional de estos casos? ¿Dónde está ese diagnóstico?
  • ¿Qué dice el National Institutes of Health (NIH), la principal agencia estadounidense para la investigación médica?
  • ¿Quiénes son los especialistas creíbles del gobierno que han aportado una evaluación especializada -sin retórica política- del supuesto ataque sónico?
  • ¿Cuándo un “incidente” se convierte en un “ataque”? ¿Cuál es la diferencia entre estas dos palabras para el Departamento de Estado de la administración Trump?
Con todo respeto, sin respuestas a estas preguntas, solo hay palabras difíciles de digerir y una epidemia de sordera colectiva, que se parece a la que asoló al mundo creado por Saramago en su célebre Ensayo sobre la ceguera. El Nobel lo resumía en una frase tremenda: “El problema es que ellos no saben, no pueden saber, lo que es tener ojos en un mundo de ciegos.”


(Tomado de DesbloqueandoCuba)

viernes, 29 de septiembre de 2017

Josefina Vidal: La decisión del Departamento de Estado es precipitada y va a afectar las relaciones bilaterales


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Hoy hemos conocido un comunicado del Departamento de Estado que informa la decisión del Gobierno de EE.UU. de reducir el personal de su Embajada en La Habana.
Como informamos el pasado martes 26 de septiembre, en la reunión sostenida ese día, a propuesta de la parte cubana, con el secretario de Estado, Rex Tillerson, nuestro ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla:

• Le advirtió de no tomar decisiones apresuradas que no se sustentan en evidencias ni en resultados investigativos concluyentes;

• Lo instó a no politizar un asunto de esta naturaleza; y

• Le reiteró la solicitud de cooperación efectiva de las autoridades estadounidenses para llevar a buen término la investigación en curso sobre los alegados incidentes con diplomáticos de EE.UU. en La Habana.

Enfatizo que el Gobierno de Cuba no tiene responsabilidad alguna en los alegados hechos y cumple seria y rigurosamente sus obligaciones con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, en lo que respecta a la protección de la integridad de los agentes diplomáticos acreditados en el país y sus familiares, sin excepción.

Consideramos que la decisión anunciada por el Departamento de Estado es precipitada y va a afectar las relaciones bilaterales, en particular, la cooperación en temas de interés mutuo y los intercambios de diversa naturaleza entre ambos países.

Deseo reiterar la voluntad de Cuba a continuar una cooperación activa entre las autoridades de los dos países, para el esclarecimiento pleno de estos hechos, para lo cual será esencial un involucramiento más eficiente de EE.UU.

(Cubaminrex)


miércoles, 22 de octubre de 2014

EEUU estaría dispuesto a colaborar con Cuba contra el Ébola: Departamento de Estado


Dalila Martínez, enfermera entrenadora- del personal medico cubano que viajará a Sierra Leona. Foto: Ladyrene Perez, Cubadebate. 



Dalila Martínez, enfermera entrenadora- del personal medico cubano que viajó a Sierra Leona. Foto: Ladyrene Perez, Cubadebate.


Estados Unidos está dispuesto a colaborar con Cuba en la lucha internacional contra el ébola en África Occidental, según confirmó hoy a Efe un portavoz del Departamento de Estado.

“Celebramos la oportunidad de colaborar con Cuba para enfrentar este brote de ébola”, señaló el funcionario estadounidense, que destacó la “significativa contribución” del país caribeño con el envío de cientos de médicos y sanitarios a África.

El líder cubano Fidel Castro ofreció este fin de semana a Washington la cooperación de su país ante la amenaza que plantea la enfermedad.

La portavoz adjunta del Departamento de Estado, Marie Harf, no descartó el lunes la posibilidad de una conversación al respecto entre Estados Unidos y Cuba, que carecen de relaciones diplomáticas desde hace más de medio siglo, pero dijo desconocer si Washington está abierto a ello.

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, también valoró el esfuerzo de Cuba el viernes pasado, un país de 11 millones de personas, quien ha enviado a África 255 profesionales sanitarios.
“Ningún país, ni grupo de naciones por separado va a resolver este problema por ellos mismos. Esto va a requerir una respuesta colectiva global. Todos manos a la obra”, ha dicho el secretario de Estado.

“Con ese espíritu, el Departamento de Estado está en comunicación con todos los miembros de la comunidad internacional, incluido Cuba, que participan en este esfuerzo global a través de canales multilaterales, como la Organización Mundial de la Salud, así como reuniones diplomáticas”, agregó el citado funcionario estadounidense.



(Con información de EFE)

domingo, 15 de julio de 2012

EE.UU. admite obstáculos a visita consular de antiterrorista cubano




  
 
Washington, 14 jul (PL) El gobierno de Estados Unidos admitió las trabas impuestas por sus funcionarios a una visita consular para Gerardo Hérnandez, uno de los cinco antiterroristas cubanos condenados en este país norteño.

 William Ostick, portavoz del Departamento de Estado, atribuyó a un "error administrativo" el suceso ocurrido el pasado día 7, cuando se negó el ingreso de los diplomáticos a la prisión de Victorville (California) bajo el argumento de que la aprobación del jefe del centro no estaba en la recepción.

Los funcionarios cubanos disponían de autorización federal para visitar a Gerardo, encarcelado en 1998 junto con sus compatriotas Antonio Guerrero, René González, Ramón Labañino y Fernando González, por prevenir la ejecución en su país de acciones terroristas de grupos violentos radicados en Florida.

René salió de la cárcel en octubre de 2011 tras cumplir una pena de 12 años, pero debe permanecer en territorio estadounidense por tres años más bajo libertad supervisada. Los otros cuatro luchadores antiterroristas continúan presos en Estados Unidos.

Ostick dijo a periodistas que su despacho tomará "medidas para rectificar la situación" y consideró desafortunado que los diplomáticos de la nación caribeña no pudieran efectuar la entrevista como estaba previsto.

El Ministerio cubano de Relaciones Exteriores (Minrex) consideró ese incidente como una nueva arbitrariedad de las autoridades de Estados Unidos dirigida a entorpecer el proceso legal de Gerardo y privarlo de uno de los pocos derechos que tiene como prisionero.

"Llama poderosamente la atención este suceso cuando al margen de las gestiones de la Sección de Intereses de Cuba en Washington para obtener la autorización de esta visita, el propio Gerardo había confirmado con las autoridades de la prisión que todo estaba en regla", indicó la Cancillería en un comunicado.

El Minrex refirió que el 9 de julio uno de los abogados defensores, Martin Garbus, tampoco pudo efectuar una visita legal prevista para revisar los documentos del actual proceso de apelación colateral, con el mismo pretexto de la ausencia del memorando de autorización.

"Garbus pudo ver a Gerardo en condición de visitante, pero al verse imposibilitado de realizar una entrevista de carácter legal, no pudo ingresar a la prisión la documentación que el antiterrorista debía leer y firmar, ni reunirse con él en condiciones apropiadas", recalcó el texto.