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sábado, 19 de septiembre de 2020

El rostro de los días

 

El rostro de los días

Por algún tiempo se hablará de El rostro de los días. La telenovela gozó de amplia audiencia y concentrada atención en virtud de los temas abordados y su transmisión en un plazo en el que la mayoría de las familias permanecieron en casa debido a la pandemia del nuevo coronavirus

La mayor apuesta de la telenovela es la espiritualidad como premisa para la realización de los individuos. Foto: Tomada de la página de Facebook, de los fans de la novela

Por algún tiempo se hablará de El rostro de los días. La telenovela gozó de amplia audiencia y concentrada atención en virtud de los temas abordados y su transmisión en un plazo en el que la mayoría de las familias permanecieron en casa debido a la pandemia del nuevo coronavirus, a lo que se debe añadir la ventaja de tener como alternativa una de las más deslucidas y deshilachadas telenovelas  brasileñas de los últimos tiempos.

La paternidad responsable, la maternidad prematura o en el borde del fin de la edad reproductiva, las frustraciones y posibles soluciones a la incapacidad de concebir, la incidencia de tales problemas en el desarrollo colectivo e individual y la atención de nuestro sistema de salud en la prevención y encauzamiento de dichos fenómenos, llegaron a la pantalla doméstica por esta vía, aunque hay que reconocer, con justeza, que el espacio Una calle, mil caminos los ha ventilado.

Lo bueno y lo malo de la telenovela es, por una parte, que los pone ante los ojos y en boca de todos, mientras por otra, se sobrevalora la capacidad de una penetración a fondo y no epidérmica ni episódica. A pesar de que la directora general Nohemí Cartaya y el escritor Angel Luis Martínez hayan insistido en que una producción dramática nada tiene que ver con la indagación documental, inevitablemente se situaron a medio camino entre la prospección sociológica, la orientación pedagógica,  y la exacerbación melodramática, propia del género, combinación que puede ser atractiva para unos e insuficiente para otros.

Parece ser, además, que estamos ante una nueva y, por momentos fastidiosa, concepción del melodrama, a partir de la omnipresencia de una banda sonora que en pequeñas dosis hubiera sido admisible, pero abusiva cuando se despliega en todo momento y a toda costa, con secuencias que parecen videoclips insertados sin funcionalidad real, y un tema de despedida en que los versos de Martí –excelente la musicalización y la interpretación, eso sí– no vienen a cuento con el drama.

En defensa del planteamiento argumental predominante, cabría apuntar el lugar que ocupa la familia cubana, con sus variados matices, tipos de parejas, colores, conflictos, contradicciones, logros y carencias, pero en su perspectiva como célula básica de la sociedad y de los valores a los que aspiramos. Porque la mayor apuesta de la telenovela es la espiritualidad como premisa para la realización de los individuos.

En el orden de las actuaciones, la conjunción de actores y actrices experimentados con noveles dio la medida de fortalezas y emergencias. Foto: Tomada de la página de Facebook, de los fans de la novela

Otra cosa muy diferente es la manera de hacer valer objetivo y premisa. La disfuncionalidad dramatúrgica más evidente fue el desplazamiento del foco de atención, en un momento dado, hacia el triángulo familiar conformado por la adolescente Lía (Liliana Sosa), el padrastro René (Roberto Espinosa) y la madre (Lezvi Samper), que tuvo su clímax en la violación de la primera. Como la solución se dilataba, hubo televidentes que querían lapidar al violador, o convertir la telenovela en Tras la huella. Recuerdo que el silencio y la vergüenza son factores que impiden, en buena medida, que el estupro, los abusos lascivos, y la violencia contra niñas y mujeres, no sean denunciados ni juzgados a tiempo. En Cuba no se deberían dirimir tales asuntos con una cuchillada, pero admitamos que directora y guionistas se apegaron a la idiosincrasia atrabiliaria de algunos compatriotas.

Le debo a la colega Paquita Armas un análisis muy respetable que compartió la ensayista y doctora Denia García Ronda que revela las inconsistencias de ese giro en la trama: «Toda obra de ficción, incluso las más fantásticas, debe tener una lógica interna y una determinada relación con la zona de la realidad que le sirve de fuente. No creo que esto se cumpla en la telenovela cubana El rostro de los días. Entre los varios de- sajustes que en ese sentido veo (problemas con la línea del tiempo, por ejemplo) está la manera en que han abordado la violación de una niña y las reacciones de los implicados en ella. No hay que ser ginecólogo para saber que en el cuerpo de la persona abusada (y más si es virgen) y en el entorno del hecho quedan indicadores de la agresión. En este caso, lo próximo que ve el televidente después de la violación de Lía es que ella sale apresurada de la casa antes de que su madre despierte; va asustada, pero sin gestos de dolor físico ni molestias al caminar. Por otra parte, ¿qué pasó con las sábanas ensangrentadas y en desorden? ¿La madre no se percató de eso cuando, muy temprano, entró en el cuarto de la hija?».

El caso fue que a partir de la violación, los restantes conflictos menguaron en intensidad e interés. Por predictibilidad –la ruptura de Mariana con David, el empate de Mariana con Fabián, la familia que le aparece a Mariana por arte de birlibirloque– o acomodar personajes, como el viaje apacible a la casita de la playa de Matanzas.

En el orden de las actuaciones, la conjunción de actores y actrices experimentados con noveles dio la medida de fortalezas y emergencias, desde la altura de Luisa María Jiménez y Yasmín Blanco, el regreso airoso de Obelia Blanco, el oficio de Roque Moreno, Ulik Aniello y Rubén Breña, el despliegue histriónico de Daysi Granados, el descubrimiento para la pantalla del veterano Miguelito Carassou (bien lo recordamos de los días del Grupo Teatro Escambray), la capacidad de Edwin Fernández para incorporar uno de los personajes mejor construidos de la telenovela y de Roberto Espinosa dentro de la piel del violador, hasta la plena madurez de Yia Caamaño, el crecimiento de Roxana Broche, y la confirmación de Denys Ramos. 

lunes, 2 de marzo de 2020

La nueva telenovela cubana, “El rostro de los días”, comenzará el próximo lunes




Las actrices Alicia Hechavarria, Yia Camaño y Daisy Granados. Foto: Portal de la Televisión Cubana.

El próximo 9 de marzo saldrá al aire, por la señal de Cubavisión, la nueva telenovela cubana El rostro de los días, con dirección general de Nohemí Cartaya, codirección de Rafael “Felo” Ruiz, producción general de Alexander Alfonso y asesoría de Nilda Pérez Monteagudo.

A lo largo de 83 capítulos, con 40 minutos de duración, la obra discursa acerca del envejecimiento de la población y el bajo índice de natalidad en la Mayor de las Antillas. Sobre el tema investigó Ángel Luis Martínez Rodríguez, quien redactó el argumento de la telenovela, para luego escribir el guion, a cuatro manos, junto a Sergei Svoboda.

En El rostro de los días se aborda el tema de la maternidad y la paternidad responsables desde una mirada muy abarcadora: matrimonios que no pueden tener hijos, embarazos no deseados y madres solteras.
El dramatizado presenta una historia inspirada en casos reales y gran parte de la misma se desarrolla en un hogar materno donde están ingresadas gestantes con factores de riesgo: mujeres que no conocen cuál es la alimentación más adecuada durante el embarazo, futuras madres añosas o adolescentes encintas.
Rafael García Lorenzo, Felito, fue el realizador de la presentación, para ello tuvo como concepto la evolución de la familia a lo largo del tiempo y la continuidad de la misma a medida que sus integrantes van transitando de hijos a padres y a abuelos.

Estrategias de producción

Nancy González, Niu Bring y Fernando Hechavarria. Foto: Portal de la Televisión Cubana.
El rostro de los días se grabó totalmente en exteriores durante once meses. Como locación del hogar materno se seleccionó una casona de La Víbora, cerca de El Mónaco, en el capitalino municipio de Diez de Octubre, con unos jardines muy bonitos y dotada con las condiciones que habían imaginado los directores y el productor para una institución de ese tipo.

Otras locaciones empleadas fueron: varias casas del poblado costero de Cojímar, inmuebles del área del Mónaco, con sus calles aledañas, Los Jardines de la Tropical y áreas del hospital La Covadonga.

Acerca del rodaje en exteriores, Nohemí Cartaya comentó que eso favoreció el trabajo de los directores de fotografía, muy enriquecido por la mirada experta de Felo Ruiz –labor compartida con Carlos Talavera–, pero, al mismo tiempo, significó un gran reto para los grabadores del sonido directo, Reynier Pillado y Carlos Izquierdo.
Desde el punto de vista productivo, se procuró grabar la menor cantidad de noches posibles, teniendo en cuenta que permanecieron tres meses en la casa de personas mayores y que no se podían interrumpir las rutinas diarias de descanso de quienes moraban en ese domicilio.

Un elenco de lujo

Difrutaremos a Daisy Granados en una actuación especial. Foto: Portal de la Televisión Cubana.
Tamara Morales, Yasmín Gómez y Erdwin Fernández son los actores del núcleo central de una historia que comienza en el pasado y se extiende hasta el presente. En calidad de actriz invitada disfrutaremos a Luisa María Jiménez y a Daisy Granados, en una actuación especial.

Otros actores consagrados son: Fernando Hechavarría, Nancy González, Ulik Anello, Rubén Breña, Roque Moreno, Teherán Aguilar, Tamara Castellanos y Obelia Blanco. Por primera vez veremos en pantalla a José M. Carassou, actor de Teatro Escambray.

Roxana Broche, Niu Bring, Yía Caamaño, Alicia Hechavarría y Denys Ramos son algunos de los rostros jóvenes que aparecerán en la pantalla. Además, actuarán algunos estudiantes de la Escuela Nacional de Arte y tres niños. La preparación y orientación interpretativa de los adolescentes estuvo a cargo de la actriz Ana Rojas.
Nohemí Cartaya agradece la labor de la asistente general, Yohanki Despaigne, por su encomiable casting de bebés, entre 3 meses y un año de vida. Según explicó la directora, lograr la continuidad de un personaje infantil es uno de los trabajos más difíciles que realizó Yohanki en la novela, y para el rodaje se necesitaban varios bebés recién nacidos.

El agradecimiento se extiende, de igual manera, a los padres y madres de los niños, por la paciencia demostrada. Cuenta la directora que Denys Ramos tiene “muy buena sangre” para los niñitos pequeños y que solo uno de ellos lloró durante la grabación porque estaba acabado de vacunar, los demás se portaron muy bien.

Más detalles del equipo

De la edición de la telenovela se ocupan, en estos momentos, Humberto Fernández y Esteban Vázquez Aldama, también director de posproducción. La directora de arte Violeta López estuvo al frente de los escenógrafos Roberto González y Alberto Pauste, la diseñadora de vestuario María Caridad Capote y el experimentado estilista Tony Angelino.

Para la ambientación se emplearon artesanías utilitarias, así como obras plásticas de los artistas Roniel Llerena, Tomás Sánchez, Zaida del Río, Magalys Cano Estrella y José Manuel Presedo.

Por su parte, la curadora Grettel Morell Otero seleccionó fotografías, libres de derechos de pago, de José Gómez de la Carrera, Joaquín Blez, Raúl Corrales, Tito Álvarez, Raúl Cañibano, Lisset Solórzano, Arien Chang, Felko, Rigoberto Romero, Chino Arcos, Juan J. Vidal, Ramón M. Grandal, José Julián Martí, Alejandro Alfonso, Abelardo Rodríguez, Felo Ruiz, Lena Hernández Rodríguez y Martha Vecino. Esta última es la autora de las fotos fijas de la telenovela junto con José Cervantes.

Ernesto Cisneros fue el responsable de la dirección y la producción musical. Se grabaron en los estudios Siboney de la Egrem, ECC Music, Mía Records y Viejalinda Records, de La Habana, temas de Adrián Berazaín, Yoel Martínez, Abel Geronés, el Dúo Iris, Dairon Rodríguez, Giordano Guerra y Camila Daniela.

Nohemí Cartaya invita a los televidentes a visitar la página de Instagram @elrostrodelosdias/Programa de TV donde se pueden encontrar fotos de la filmación y de los actores de la telenovela.
Nueva novela, El rostro de los días. Foto: Portal de la Televisión Cubana.
Actriz cubana Tamara Morales en la nueva novela, El rostro de los días. Foto: Portal de la Televisión Cubana.
Rubén Brena es uno de los actores de la nueva novela, El rostro de los días. Foto: Portal de la Televisión Cubana.
Nueva novela, El rostro de los días. Foto: Portal de la Televisión Cubana.
Erdwin Fernández, junto a Tamara Morales y Yasmín Gómez, son los actores del núcleo central de una historia. Foto: Portal de la Televisión Cubana.
Denys Ramos es uno de los rostros jóvenes que aparecerán en la pantalla. Foto: Portal de la Televisión Cubana.
(Tomado del Portal de la Televisión Cubana)