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lunes, 7 de febrero de 2022

No van a poner fin al bloqueo a Cuba

 

No van a poner fin al bloqueo a Cuba

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Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

La semana pasada se escribió mucho en la prensa cubana y extranjera sobre el bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, pues se cumplieron 60 años de aquel 3 de febrero de 1962 en que el presidente estadounidense John Kennedy firmó la orden ejecutiva 3447 que establecía el bloqueo. Apenas una formalización de una política agresiva establecida “de hecho”: ya habían transcurrido 10 meses de la invasión de Playa Girón, y casi dos años desde el cínico memorando del asistente de estado para asuntos interamericanos, Mallory, que decía textualmente que “… el único modo que se puede vislumbrar para enajenar el apoyo interno es a través del desencanto…basado en la insatisfacción y dificultad económica”.

En estos días se han publicado sobre el tema trabajos muy buenos. No es necesario recapitular aquí datos y análisis que cualquier lector puede fácilmente encontrar. Pero puede ser útil comentar sobre causas profundas que están en las raíces de la hostilidad de los Estados Unidos contra Cuba, raíces que son anteriores y más profundas incluso que el conflicto entre ambos países a partir de 1959.

En los Estados Unidos mandan los ricos. ¿queda alguien todavía que no vea esa realidad? Y la mecánica del sistema político garantiza que eso siga siendo así. Las campañas electorales de esos ricos cuestan dinero, mucho dinero y una parte lo ponen los mismos candidatos porque son millonarios. Otra parte la “donan” (después cobran) otros millonarios.

Después de la independencia de los Estados Unidos, al menos 12 presidentes habían sido dueños de esclavos. Ocho de ellos siguieron teniendo esclavos durante el período en que ejercieron como presidentes, incluido Jefferson, autor principal de la Declaración de Independencia de 1776 donde se dice que “todos los hombres son creados iguales”. La doble moral entre los ricos viene desde lejos.

El fenómeno Trump es la imagen de caricatura (“comics” se diría en inglés) de esa realidad, pero ese proceso está enraizado en el sistema. Así el sistema se asegura que nunca sea electo allí un revolucionario radical como Fidel Castro, un líder sindical como Lula o Maduro, un líder universitario como Diaz-Canel, un maestro rural como Pedro Castillo, un médico con inquietudes sociales como Allende, un revolucionario guerrillero como Mujica, o un campesino indígena como Evo.

¿Dónde están los equivalentes de esos líderes en los Estados Unidos?. Seguramente existen, pero no participan en la política nacional. Están sencillamente fuera del juego.

En mi etapa de diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular tuve varias veces la tarea de atender visitas de parlamentarios de otros países. Un día uno de ellos (por cierto, uno con expresas simpatías por Cuba) me preguntó esto:  “¿y a ti cuanto dinero te costó tu elección como diputado?... porque a mí me costó más de medio millón”.  Me tomó unos minutos poder poder parar de reírme de la pregunta.

En otra ocasión, cuando conversaba con unos electores de mayor edad en el municipio de Yagüajay, fui yo quien les preguntó: Antes de la Revolución aquí ¿Quién tenía más poder real sobre la vida de los ciudadanos del municipio, el alcalde o el dueño del central azucarero? Me dieron la respuesta esperable: “el dueño del Central, por supuesto”. Y luego surgió la pregunta siguiente: “Y a ese, ¿quién lo eligió? Nadie lo eligió. Es que la democracia es una broma de mal gusto cuando el poder económico está en manos de los ricos.

A los revolucionarios cubanos se les ocurrió cambiar las reglas del juego: repartir la tierra, nacionalizar las fábricas, alfabetizar a todos, hacer a todos propietarios de sus viviendas, cerrar los casinos de juego, impedir los lujos, y emplear el dinero público en abrir escuelas y hospitales, para servicios gratuitos de acceso universal; y más aún, hacer una política exterior independiente, y darle las armas al pueblo para defender todo eso.

Era demasiado y podía ser contagioso: los círculos de poder de los millonarios norteamericanos y sus acólitos locales no lo podían permitir: y así apareció el bloqueo, la invasión de Girón, las bandas contrarrevolucionarias, y el invento risible (si no fuera cinismo trágico) de acusar a Cuba de promover el terrorismo y violar derechos humanos.

Entendamos que lo que hacen no es solo perversa venganza de los ricos expropiados; es el frío cálculo de que el socialismo funciona. Por irónica que parezca la conclusión, ellos saben que el socialismo es capaz de elevar la calidad de vida y la justicia social y, si eso sucede, el ejemplo sería muy peligroso. Hace falta que no se le deje funcionar, y para eso es guerra económica, o cuando funciona (como muestran los indicadores sociales de Cuba), que no se entere nadie, y para eso es la guerra mediática.

Así lo reconoció, por escrito y sin atisbo de vergüenza, el propio Allen Dulles, director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) entre 1953 y 1961: “El objetivo final de la estrategia a escala planetaria, es derrotar en el terreno de la ideas las alternativas a nuestro dominio, mediante el deslumbramiento y la persuasión, la manipulación del inconsciente, la usurpación del imaginario colectivo y la recolonización de las utopías redentoras y libertarias, para lograr un producto paradójico e inquietante: que las víctimas lleguen a comprender y compartir la lógica de sus verdugos”.

La venganza de los ricos contra los pobres no es nada nuevo en la historia. En agosto de 1793 Haití fue el primer país del mundo en abolir la esclavitud. Francia le impuso una deuda de 150 millones de francos, nada menos que para compensar a los dueños de esclavos que había perdido su “propiedad”. La deuda impuesta (con amenaza de agresión militar) era superior al producto interno de la economía haitiana. Les tomó 58 años pagar esa deuda y aun después quedaron más endeudados por los préstamos que tuvieron que adquirir para poder pagar. Todas esas deudas, derivadas del “castigo” por declarar la independencia y abolir la esclavitud, duraron 127 años. Haití se convirtió en el país más pobre del hemisferio.

Y ahora el bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba intenta hacer lo mismo.

Pero ya no estamos en el siglo XVIII, sino en el XXI. Los pensadores sociales lúcidos en el mundo saben, y la mayoría de los seres humanos intuyen, que el capitalismo no es compatible con la justicia y el bienestar de 9000 millones de personas, con la preservación del medio ambiente expoliado por la avaricia, y con una economía basada cada vez más en el conocimiento, que demanda la educación y la participación de todos.

El capitalismo, y más aun el capitalismo estadounidense, construyó una sociedad “de competencia” cuya lógica es que los hombres compiten unos contra otros (y las naciones unas contra otras), y que solamente de esa competencia surge la riqueza material. La polarización entre “pocos ganadores” y “muchos perdedores” que esa filosofía de la existencia genera, es apenas un “daño colateral”, inevitable.

Cuba intenta construir un modelo alternativo, y los millonarios que gobiernan el mundo necesitan que ese modelo no triunfe, para seguir pregonando que no existen alternativas, y (como dice la canción de Silvio que todos conocemos) “que pasó de moda la locura...y… que la gente es mala y no merece…”.

Por eso es que no van a levantar el bloqueo. Los gobernantes de los Estados Unidos, gobernados ellos mismos por el poder del dinero, sencillamente no pueden hacerlo.

El bloqueo tenemos que seguirlo denunciando, una y otra vez, aunque sepamos que lo van a mantener, porque con las inmoralidades no puede haber convivencia, por muy poderosos que sean quienes las imponen.

Levantar ese bloqueo inmoral está fuera de las posibilidades de gobernantes electos por millonarios. Sería contradictorio con la naturaleza de su sistema, porque el capitalismo es inmoral.

Nosotros tenemos que saber que hay que seguir resistiendo, y además, desarrollar nuestra economía y nuestro modelo de sociedad, aún con el bloqueo.

Y si el 10% de super-ricos (personas o países) necesita que fracasemos, el otro 90% de la humanidad necesita que triunfemos.

No nos podemos cansar. Nuestro deber es resistir y vencer, pero ese deber ahora, en el siglo XXI, no es solamente para con Cuba y los cubanos. Es nuestro deber para con toda la humanidad, porque el mundo necesita alternativas a la tiranía del mercado y a la democracia de los que tienen dinero.

Son esas alternativas sociales y económicas lo que intentan bloquear. No es solo contra Cuba.

José Martí, que vio tan lejos y tan profundo, lo escribió así en 1895, en el Manifiesto de Montecristi: “La guerra de independencia de Cuba…, es suceso de gran alcance humano, y servicio oportuno que el heroísmo juicioso de las Antillas presta a la firmeza y trato justo de las naciones americanas, y al equilibrio aun vacilante del mundo”

Nuestra batalla de hoy contra el bloqueo, y nuestro desarrollo socioeconómico a pesar del bloqueo, es parte de ese mismo servicio al mundo que nos pidió Martí.

viernes, 12 de marzo de 2021

Carta urgente al presidente Biden

 

Carta urgente al presidente Biden  @POTUS @JoeBiden

Por: Carlos Lazo

Presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Foto: AP.

Estimado presidente Biden: Hace 17 años yo era un soldado USA y fui enviado a Irak, a la guerra. En noviembre de 2004 participé en la batalla de Fallujah. Han pasado más de tres lustros, pero recuerdo como si fuera hoy las bombas, las explosiones, la sangre y la muerte.

Entre humo y metralla yo, cubanoamericano, médico de combate al servicio de mi país adoptivo, socorrí a soldados estadounidenses heridos y le cerré los ojos a jóvenes marines muertos. Creo que lo que he hecho, lo que he vivido, me da algún derecho a escribirle, a abrir mi corazón, incluso a suplicarle.

Hoy sigo sirviendo a los Estados Unidos. Pero mi misión por estos días no pasa por la guerra sino por paz. Soy maestro de español en un preuniversitario de Seattle, Washington. Durante los últimos años, muchos de mis alumnos han visitado Cuba conmigo. Ver a esos jóvenes norteamericanos compartir, cantar y reír junto con jóvenes cubanos, es el presente más grande que pudiera recibir alguien como yo; hijo de Cuba y de los Estados Unidos.

Sí, señor presidente. Cuba y los Estados Unidos son como mi madre y mi padre. Nací y me crié en Cuba. En aquella Isla conocí el primer amor. Años después, en los Estados Unidos, fundé una familia. Aquí logré realizar mis más caros sueños. Mi vida, como la de tantos cubanoamericanos e inmigrantes, gira y se nutre de la tierra que me vio nacer y de la que me acogió como un hijo. No hay contradicción en tener dos patrias y desear lo mejor para ambas.

Por eso, en octubre 2020, en medio de la campaña presidencial, le enviamos una petición. En aquel momento, le solicitábamos a usted que, al llegar a la Casa Blanca, derogara las sanciones que pesan sobre el pueblo cubano. Nos motivaba la fe y la esperanza. Usted prometió que levantaría las medidas anti familia impuestas por Trump; por eso le dimos todo nuestro apoyo a su candidatura.

Durante la presidencia de Donald Trump, las sanciones económicas contra el pueblo cubano se recrudecieron. En medio de la pandemia de COVID-19, Trump limitó y prohibió los envíos de remesas familiares a Cuba. Además, persiguió a los barcos de combustibles que abastecían la Isla.

Era como si viviésemos en una realidad alternativa macabra. Mientras el coronavirus dejaba una estela de dolor y muerte en Estados Unidos y el mundo, Trump se empeñaba en cortarle la luz a los hogares y a los hospitales en la Isla. Mientras el planeta clamaba por solidaridad y cooperación, el presidente de Estados Unidos perseguía a las brigadas médicas cubanas. Mientras la humanidad trataba de encontrar un respiro, Trump asfixiaba al pueblo de Cuba.

Presidente: Sabemos de las prioridades y retos que usted enfrenta al asumir la presidencia. Con humildad y respeto creemos que una de esas prioridades debe ser modificar la brutal y obsoleta política de los Estados Unidos hacia el pueblo cubano. Las restricciones actuales castigan a estadounidenses, cubanoamericanos, cubanos y gente de todo el mundo. En tiempos de pandemia, las consideraciones políticas deben de ceder a las consideraciones humanas.

Estimado presidente: Hace años, en la guerra yo socorrí a jóvenes soldados que pudieran haber sido hijos suyos o míos. Vi morir a compañeros de armas que eran como hermanos. Sostuve la mano del caído. Elevé una oración a Dios y cerré los ojos del que había muerto. Me asiste el derecho presidente Biden, tengo derecho a pedirle, a implorarle: ¡Ayude a mis hermanos y hermanas en la Isla! ¡Levante las sanciones que pesan sobre el pueblo cubano! ¡Por el amor de Dios! ¡Derribe esos muros y construya puentes! ¡Puentes de amor!

domingo, 7 de febrero de 2021

Miles de cubanos en Miami piden en Twitter reapertura de servicios consulares en Embajada EE.UU en Cuba

 

Por: Redacción de Cubadebate
Publicado en: 

Miles de publicaciones con las etiquetas #ReopenUSHavEmbassy y #CFRP, pidiendo la reapertura de la embajada de Estados Unidos en Cuba, y especialmente de sus servicios consulares, aparecen hoy en la red social Twitter.

En general, las publicaciones, originadas fundamentalmente en Miami, piden, a la nueva administración, un cambio hacia las políticas migratorias para revertir el daño a las familias cubano americanas. Por lo tanto que se reanuden los servicios consulares de la embajada de Estados Unidos, en Cuba. Además, se solicita que se reanude el CFRP para cubanos -que fue suspendido en el 2017. El CFRP permite que ciudadanos y residentes legales permanentes de los Estados Unidos soliciten parole para sus familiares en Cuba.

viernes, 5 de febrero de 2021

Una revisión trabajosa pero positiva para la Casa Blanca

 

Una revisión trabajosa pero positiva para la Casa Blanca


Foto: Archivo.

La pasada semana, la vocero de la Casa Blanca anunció la voluntad del Gobierno de Joe Biden de revisar la política de EE.UU. hacia Cuba, cuyo rumbo fue notablemente escoriado por la anterior administración.

Después de los numerosos pasos en el sentido correcto dados en el segundo mandato de Barack Obama -con el fin de establecer relaciones entre las dos naciones a pesar de las diferencias políticas e ideológicas-, la administración Trump desbarató todo lo andado y crispó las relaciones al nivel máximo posible.

Desde junio de 2017, en que firmó una Directiva Presidencial para Cuba, ante un enervado auditorio en Miami colmada de políticas anticubanas, mercenarios de Playa Girón y asalariados de la industria anticubana en EE.UU., el presidente Donald Trump aplicó 240 medidas punitivas contra Cuba; a razón de más de una por semana.

El multimillonario neoyorquino, pero con asiento legal en Florida, se lanzó con fiereza a la yugular de la nación caribeña para intentar doblegar al gobierno cubano. Prohibió los viajes de los ciudadanos estadounidenses, limitó drásticamente el monto de las remesas de dinero que cubanos asentados en aquel país podían enviar a Cuba y obligó a cerrar las oficinas de la Western Union en todo el archipiélago cubano, persiguió con saña las transacciones financieras cubanas y estableció una cacería para evitar la llegada de combustibles, obstaculizó todo lo que pudo la inversión extranjera en suelo cubano y hasta obligó a Marriot a retirarse de la administración bajo la marca Sheraton de un hotel en La Habana (único que una compañía estadounidense tenía en Cuba).

Fueron también saboteados los intercambios educacionales, culturales, deportivos y científicos entre los dos países.

Las más aberrantes decisiones contra Cuba de Trump y su equipo fueron: una, la habilitación total del Título III de la llamada Ley Helms-Burton (que ninguna otra administración se había atrevido a poner en vigor), para propiciar inéditos e inauditos procesos judiciales contra cualquier compañía que hay invertido o utilice instalaciones o terrenos nacionalizados por la Revolución Cubana –aunque sus propietarios en el momento de la medida no fueran ciudadanos estadounidenses; y la otra, en los días finales de la administración, la inclusión nuevamente de Cuba en la particular Lista de Gobiernos que apoyan el Terrorismo, un paso duramente criticado por diversos sectores estadounidenses y de la comunidad internacional.

Como se ve, será trabajosa la revisión por la administración Biden. Trump, Pompeo, Claver-Carone y otros personeros del gobierno saliente, con el apoyo entusiasta de Marco Rubio y otros congresistas anticubanos, tejieron una tupida urdimbre de medidas que fueran difíciles de desatar y que limitaran todo lo posible los declarados propósitos de cambio, desde su campaña electoral, del nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Tal voluntad ha sido ratificada ahora, pero se enfrentará a no pocos obstáculos: desde algunos inconvenientes legales hasta la oposición activa de las fuerzas anticubanas en el Congreso, pasando por ciertas pretensiones de establecer un proceso de toma y daca en el desmontaje de las medidas, lo que enrarecería una relación asimétrica, donde Cuba ni bloquea, ni agrede, ni financia fuerzas opositoras, ni tiene una base militar en el país del Norte, ni coloca a EE.UU. en listas espurias y manipuladas.

Pero si Trump, a base de decretos y resoluciones, armó su aberrante ofensiva anticubana en apenas 3 años y medio, la administración Biden puede hacer lo mismo en sentido contrario (aunque no sea Cuba su prioridad en estos tiempos de pandemia y crisis económica)

Lo sucedido entre 2014 y 2016, con la adopción de acuerdos bilaterales en una veintena de áreas como medio ambiente, la salud, las ciencias, la justicia, el deporte, la cultura, la educación y otros, en beneficio de ambas naciones, muestran un camino positivo posible, aun en medios de las diferencias. No pocos miembros de la actual administración lo saben.

(Publicado originalmente en Al Mayadeen)

miércoles, 27 de enero de 2021

Actor estadounidense Tyrese Gibson pide a Biden terminar el bloqueo a Cuba

 

El actor y cantante estadounidense Tyrese Gibson.

El actor estadounidense Tyrese Gibson es otra de las personalidades que se ha sumado sumarse en los últimos tiempos a los pedidos para que el presidente Joe Biden adopte una postura favorable hacia Cuba.

El mensaje, dado a conocer a través de su cuenta en la red social Instagram refiere: ¿Podemos levantar el embargo en todo lo que se refiere a Cuba, por favor? Queremos esa buena energía fluyendo abiertamente tan pronto sea posible”.

En la misiva, el también modelo y cantante, conocido entre otros trabajos por su participación en las entregas de Fast and Furius, demostró su simpatía por la isla bajo signos de exclamación ¡Amamos Cuba!, a la par que calificó el bloqueo como una medida racista.

El  mensaje resalta el acercamiento que ocurrió entre ambas naciones durante la Administración Obama como uno de los mayores logros del expresidente, pero recuerda que desafortunadamente llegó el expresidente Donald Trump (“el hombre naranja”) y “mató el sueño”.

La jocosidad que caracteriza al intérprete del personaje Román en la saga Rápido y Furioso es notoria del inicio de su petición: “¡Pásame uno de esos tabacos cubanos!”.

Tyrese aprovechó, también, para comentarle al presidente Biden que es un orgulloso votante de la fórmula Biden-Harris y que mantiene buenos pensamientos (“amor y luz siempre”) para ellos.

El mensaje de Gibson en Instagram. Foto: Captura de pantalla.

domingo, 15 de noviembre de 2020

Legisladores republicanos de varios estados rechazan plan para favorecer a Trump en Colegio Electoral

 


 

Ciudadanos celebrando este viernes en Atlanta, luego de que Joe Biden fuera declarado vencedor de las elecciones en Georgia. Foto: NYT.

Líderes republicanos en cuatro estados en los que venció el demócrata Joe Biden en las elecciones del 3 de noviembre, han declarado que no se involucrarán en un plan que busca favorecer a Donald Trump haciendo que los electores de su región voten por el actual presidente en el Colegio Electoral.

La postura de legisladores republicanos de Arizona, Michigan, Pensilvania y Wisconsin haría inviable el plan de dudosa legalidad, promovido como última oportunidad para mantener a Trump en el poder cuando siguen fracasando los recursos legales interpuestos por la campaña del mandatario para bloquear la elección de Biden.

El demócrata habría ganado 306 votos electorales frente a 232 de Trump, luego de que el viernes fueran definidos los resultados en Georgia (Biden) y Carolina del Norte (Trump).

En un recuento del resultado electoral, el candidato demócrata, reconocido como presidente electo, ganó 25 estados y el Distrito de Columbia, que abarcan el 57% de la población del país, mientras que el mandatario republicano dominó los 25 restantes, refirió The New Yor Times.

Con más de 78 millones de votos a nivel nacional, Biden también derrotó a Trump en el voto popular, con un margen de más de 5.3 millones de boletas a su favor.

A raíz del plan para favorecer a Trump en el Colegio Electoral, los legisladores estatales republicanos en Arizona, Michigan, Pensilvania y Wisconsin han dicho que no intervendrán en la selección de los electores que emiten los votos definitivos que garantizan la victoria de uno de los dos candidatos.

Varios de ellos advirtieron que ello violaría la ley estatal y el voto popular.

“No lo veo salvo que encontremos algún tipo de fraude, del cual no he oído hablar nada. No nos veo abordando seriamente un cambio en los electores”, aseguró Rusty Bowers, presidente de la Cámara de Representantes de Arizona, de mayoría republicana, quien dijo haber recibido multitud de correos electrónicos pidiendo la intervención de la legislatura. “Están obligados por ley a elegir de acuerdo con el voto popular”.

La idea implica vagamente que las cámaras controladas por el Partido Republicano rechacen la victoria de Biden en el voto popular en sus estados y opten por seleccionar a electores que respaldan a Trump. Aunque el final del plan no estaba claro, parecía descansar en la expectativa de que una Corte Suprema de tendencia conservadora sería la encargada de zanjar cualquier disputa sobre esta medida, informó AP.

Aun así, la iniciativa ha sido promovida por aliados de Trump como el gobernador de Florida, Ron DeSantis, y es un ejemplo de la información engañosa y las afirmaciones falsas que alimentan el escepticismo de los partidarios del mandatario acerca de la integridad de los comicios, dijo la agencia noticiosa estadounidense.

La teoría se basa en el hecho de que la Constitución de Estados Unidos concede a los parlamentos estatales el poder de decidir cómo se elige a sus electores. Todos los estados aprobaron leyes que delegan este poder en los votantes y nombran a electores que respalden al candidato más votado en su región en la votación.

La única oportunidad para que la legislatura intervenga en este proceso es una disposición en la ley federal que lo permite si las elecciones “fracasan”.

Si el resultado de los comicios no está claro a mediados de diciembre, cuando vence el plazo para nombrar a quienes integrarán el Colegio Electoral, las cámaras controladas por los republicanos en esos estados críticos podrían declarar a Trump como ganador y elegir a miembros que los respalden.

El problema, según apuntan los expertos legales, es que el resultado de los comicios no está de ningún modo en el aire. Biden ganó en todos esos estados en cuestión. Es difícil alegar que la elección “fracasó” cuando el propio Departamento de Seguridad Nacional reportó que no hubo manipulación y que fueron los comicios “más seguros en la historia de Estados Unidos”.

Además, no ha habido hallazgos de fraude generalizado ni problemas en el conteo, que da a Biden una ventaja de más de cinco millones de votos en el total nacional.

La campaña de Trump y sus aliados han presentado demandas que buscan demorar la certificación del vencedor y proporcionar posibles pruebas de una elección fallida. Pero hasta el momento han tenido un éxito escaso: al menos 10 fueron rechazadas por los tribunales en los 10 días posteriores al 3 de noviembre.

Las más importantes que siguen en pie piden a los tribunales que eviten que Michigan y Pensilvania den oficialmente a Biden como ganador allí.

Pero los expertos legales apuntan que es imposible que los tribunales puedan evitar que esos estados nombren a sus electores antes de la fecha límite de diciembre.

“Haría falta la intervención más injustificada y extraña por parte de los tribunales que este país haya visto nunca”, señaló Danielle Lang, del Campaign Legal Center. “No he visto nada en ninguna de esas denuncias que merezca la pena, menos aún para demorar el nombramiento de electores”.

Incluso, aunque Trump gane solo una de las demandas, hay otro obstáculo importante: el Congreso tendría la última palabra para aceptar a los electores propuestos por las legislaturas republicanas.

Si la Cámara de Representantes, controlada por los demócratas, y el Senado, en manos republicanas, no se ponen de acuerdo sobre qué electores aceptar y en quién se proclama presidente, la Casa Blanca pasaría a estar ocupada por la siguiente persona en la línea de sucesión al final del mandato de Trump y su vicepresidente, Mike Pence, el 20 de enero.

Y esa sería la demócrata Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara.

“Si se trata de una estrategia, no creo que tenga éxito”, señaló Edward Foley, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Estatal de Ohio. “Creo que estamos en el reino de la fantasía”.

Fracasos en la ofensiva legal de Trump

Los republicanos sufrieron reveses el viernes en sus impugnaciones relacionadas con los comicios presidenciales en tres estados muy disputados, mientras que un despacho de abogados que fue objeto de una lluvia de críticas por su trabajo para la campaña del presidente Donald Trump se retiró de un importante caso en Pensilvania.

Las derrotas jurídicas comenzaron cuando un tribunal federal de apelaciones rechazó un intento de bloquear aproximadamente 9 300 boletas enviadas por correo que llegaron después del día de las elecciones en Pensilvania.

En su argumentación para respaldar la extensión de tres días, los jueces hicieron énfasis en los “enormes trastornos” y “desafíos sin precedentes” que enfrenta la nación por la pandemia de COVID-19.

El juez presidente de circuito D. Brooks Smith dijo que el panel de tres jueces no perdió de vista “una idea indiscutible en nuestro proceso democrático: que el voto depositado legalmente de cada ciudadano debe contar”.

El fallo involucra una decisión de la Corte Suprema de Pensilvania de aceptar hasta el 6 de noviembre las boletas enviadas por correo debido a la pandemia y a la posibilidad de demoras en el servicio postal.

Los republicanos también le han solicitado a la Corte Suprema federal que analice el asunto. Sin embargo, no hay suficientes boletas que hayan arribado tarde como para modificar los resultados en Pensilvania, dada la ventaja que lleva el presidente electo Joe Biden.

El exvicepresidente ganó el estado por una diferencia de aproximadamente 60 000 votos de unos 6.8 millones depositados.

La campaña de Trump y allegados han incoado más de 15 impugnaciones legales en Pensilvania en un intento por reclamar para sí los 20 votos electorales que otorga el estado, pero hasta ahora no han ofrecido evidencia de ningún fraude electoral generalizado.

Un juez de Filadelfia no encontró ninguna, y se negó a rechazar el viernes por la tarde unos 8 300 votos enviados por correo allí. La campaña ha lanzado litigios similares en otros estados, con pocos resultados.

Los fiscales generales de 23 estados de Estados Unidos, encabezados por Minnesota, dirigieron este viernes una carta al fiscal general de Estados Unidos, William Barr, criticando su petición a todos sus subordinados de que investiguen supuestas irregularidades en las pasadas elecciones presidenciales y la tacharon de "interferencia" en el proceso electoral.

En Michigan, un juez se negó el viernes a detener la certificación de los resultados electorales del área de Detroit, rechazando los alegatos de que la ciudad había cometido fraude y alterado el conteo con su manejo de los votos en ausencia.

Es la tercera vez que un juez se niega a intervenir en el conteo estatal, el cual muestra a Biden con más de 140 000 votos de ventaja.

Y, en Arizona, abogados de la campaña de Trump pidieron retirar una solicitud para una inspección manual de las boletas en el área metropolitana de Phoenix, al quedar claro que el número de papeletas en cuestión no podía modificar el desenlace de la contienda presidencial.

Mientras tanto, el enorme bufete de abogados Porter Wright Morris & Arthur, que había enfrentado críticas por su trabajo para la campaña de Trump, se retiró de una demanda que pretende impedir que las autoridades de Pensilvania certifiquen los resultados electorales.

Porter Wright presentó el jueves una moción para retirarse luego de que han estado aumentando las críticas de que los despachos de abogados que respaldan las impugnaciones republicanas a los comicios están ayudando a Trump a oponerse a la voluntad del pueblo estadounidense.

Porter Wright, que ha obtenido ingresos por más de 700 000 dólares de parte de la campaña de Trump, aparentemente canceló su cuenta en Twitter el martes después de que fue blanco de una ola de críticas.

(Con información de Reuters y The New York Times)

miércoles, 4 de noviembre de 2020

EEUU en tensa espera de los resultados electorales: Biden confía en estar camino del triunfo, mientras Trump habla de robo de las elecciones


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El candidato que consiga ganar en Wisconsin, Michigan y Pensilvania llegará a la Casa Blanca. Foto: Marca.

Estados Unidos vive una tensa espera del resultado electoral, tras la demora en el conteo en algunos estados clave, dada la cantidad récord de votos anticipados que fueron emitidos en estas elecciones.

El conocido como “cinturón del óxido” marcará los resultados en estas elecciones a la presidencia. El candidato que consiga ganar en Wisconsin, Michigan y Pensilvania llegará a la Casa Blanca.

Los tres estados son tradicionalmente demócratas, pero en 2016 se decantaron por Donald Trump. Los resultados en Wisconsin, Michigan y Pensilvania podrían tardar horas y hasta días en ser definitivos.

Todas las miradas están puestas fundamentalmente en Pensilvania, un premio gordo, de 12 millones de habitantes, que ha recibido tal aluvión de votos anticipados y por correo que puede demorarse hasta el viernes en terminar el recuento. Su fiscal general, Josh Shapiro, publicó un mensaje a las doce y media de la noche en Twitter animando a la gente a “irse a dormir”.

“Como hemos dicho durante meses: esta elección habrá terminado cuando todos los votos se hayan contado. Mantengan la calma”, añadió.

El conteo electoral va bien parejo. Según las proyecciones, así va el recuento provisional de delegados:

🔴    Donald Trump: 212/270
🔵    Joe Biden: 223/270

Biden en vivo: Estamos en camino de ganar esta elección

Joe Biden y su esposa, Jill Biden.

El candidato demócrata habla en vivo desde su cuartel general en Wilmington (Delaware), donde está siguiendo la noche electoral. Señala a la audiencia y a el país que “estamos en camino de ganar estas elecciones” y pide que sea contado cada voto.

“Creemos que vamos por buen camino para ganar estas elecciones”.

“Tenemos buenas sensaciones en Arizona, nos han llamado con buenas noticias desde Minnesota y estamos en el partido en Georgia”.

“Ni Donald Trump ni yo estamos en posición de proclamarnos vencedores esta noche, pero soy optimista por los resultados”, afirma Joe Biden.

Se muestra confiado en que los demócratas ganarán en Pensilvania tras el recuento del voto anticipado y por correo. “¡Mantened la fe, vamos a ganar!, afirma el candidato demócratas para terminar un breve discurso.

Joe Biden no ha querido declararse vencedor y ha dejado claro que hay que esperar que se contabilice el voto anticipado y por correo.

Cientos de manifestantes se reúnen alrededor de la Casa Blanca

Trump habla de robo y Twitter elimina el tuit

Donald Trump acusó al Partido Demócrata de intentar robar las elecciones.

El candidato republicano Donald Trump responde en Twitter al discurso de Biden: “Tenemos una gran ventaja, pero quieren robarnos las elecciones. Pero no les dejaremos hacerlo. No se pueden emitir votos después de cerrar las urnas”.

La red social bloqueó la publicación por considerarlo contenido engañoso.

La red social explica que el mensaje del presidente en el que acusa del "robo de la elección" tiene información que puede ser considerada "potencialmente engañosa". Twitter defiende que va en sintonía con su política de integridad cívica.

Trump gana Texas

El presidente Donald Trump suma a su cuenta los 38 votos electorales de Texas, el segundo estado con más peso después de California, según la proyección de la agencia AP.

La alta participación en este ciclo electoral hizo soñar a los demócratas con ganar en este Estado, tradicional feudo republicano, pero que vio amenazada su hegemonía en las legislativas de 2018.

Pero pese a que el recuento comenzó favorable para los demócratas, con el paso de las horas se volcó a favor de los republicanos.

Así van los resultados para la Cámara de Representantes y el Senado

Los 435 escaños de la Cámara de Representantes se someten a elecciones cada dos años. Se espera que los demócratas mantengan el control de la Cámara alcanzado en 2018.

Los demócratas necesitan ganar cuatro escaños para garantizar el control del Senado después de una mayoría republicana durante seis años. Si Joe Biden gana la presidencia, los demócratas necesitarían obtener solo tres escaños, ya que el vicepresidente, en este caso sería su compañera de fórmula Kamala Harris, puede emitir un voto de desempate.

Trump se considera ganador y pedirá a la Corte Suprema detener conteos de votos

El presidente de EE.UU. ha agradecido al pueblo estadounidense “todo el apoyo” recibido en las elecciones de este martes, en una intervención esta madrugada desde la Casa Blanca.

“Millones y millones de estadounidense nos han votado. Un grupo de gente triste está intentando desacreditarnos y no lo vamos a permitir. Estábamos preparándonos para una gran celebración y de momento se suspende todo. Estábamos preparando para celebrar algo precioso. Hemos ganado en sitios donde no esperábamos, como Florida. Ganamos en Ohio, Tejas, en Georgia.

“Hay muchos votos que podemos conseguir, porque estamos entrando en territorio Trump. Lo más importante es que estamos ganando en Pensilvania por mucha diferencia”, ha afirmado sobre un estado que todavía no está decidido.

“Esto es una gran celebración. Los resultados de esta noche están siendo fenomenales y estamos listos para celebrar un éxito así”.

Nos preparamos para ganar estas elecciones y de hecho las tenemos ganadas. Tenemos que asegurarnos de la integridad en nuestro país. Es un fraude enorme. Queremos que la ley se utilice adecuadamente.

“Vamos a llevarlo al Supremo, queremos que todas las votaciones paren. No queremos que encuentren ningún voto a las 4 de la mañana. Es un momento muy triste. Ganaremos esto. En mi opinión, ya hemos ganado. Quiero dar las gracias a quienes nos han apoyado”.

sábado, 31 de octubre de 2020

Elecciones presidenciales en Estados Unidos 2020: La posición de los Partidos Republicano y Demócrata hacia Cuba

 



A solo tres  días de los comicios es difícil pronosticar sus resultados por lo reñida que se ha presentado la campaña. No obstante, en la recta final se aprecian algunos indicadores que apuntan a una posible victoria demócrata, en un contexto de crisis agravada por el impacto de la pandemia de la COVID-19, que superó las 226 mil muertes en todo el país. A ello se le suma la recesión económica y las masivas protestas contra el racismo y la brutalidad policial que continúan siendo violentas.

Ante ese escenario, según el portal especializado Real Clear Politics, que promedia las encuestas a nivel nacional, el 53.4% de los estadounidenses desaprueba la gestión de Donald Trump como mandatario, que ha sido errática en el manejo de las crisis. En cuanto a la intención del voto señalan que el candidato demócrata debe ganar el voto popular al aventajar a su contendiente republicano por un promedio de 7.9 puntos (51.4% vs 43.5%). De igual forma indican que de los 270 votos del colegio electoral que se requieren para ganar las elecciones, Joe Biden tiene asegurado 216 votos electorales, Trump 125 y están en disputa los 197 restantes.

Otro de los indicadores a tener en cuenta es que Biden comenzó octubre con un nivel de fondos casi tres veces mayor que Trump, consolidando la ventaja del candidato demócrata en las últimas semanas de la campaña. Biden ha podido recaudar significativamente más dinero para su campaña que su contendiente republicano debido principalmente a los grandes contribuyentes.

Cuando restan solo tres días, más de 86 millones de estadounidenses han depositado su voto anticipado, que representa el 64% de todos los votos que se contabilizaron en 2016. La batalla electoral se concentra en los estados más competitivos y decisivos en estas elecciones. Teniendo en cuenta las encuestas y los millones de dólares en inversión publicitaria en televisión de los Partidos Demócrata y Republicano, las principales disputas son en Pensilvania, con 20 votos electorales y la Florida con 29. Según Real Clear Politics en esos dos estados Biden aventaja a Trump. En Pensilvania por 3.6 puntos (49.5% vs 45.9%) y en la Florida por solo 1.2 puntos (48.4% vs 47.2 %).

Varios estudios indican que si el mandatario no triunfa en la Florida perderá la reelección. Hacia allí han concentrado toda su maquinaria ambos partidos. Ya Trump emitió su voto anticipado en ese estado. Los equipos de campaña han tratado de asegurar los votos de la comunidad latina y en particular la cubanoamericana que ejerce cierta influencia en los resultados.

En ese contexto los dos candidatos han marcados sus posiciones con respecto a Cuba. Trump con un enfoque directamente confrontacional y agresivo, mientras Biden menos estridente. Ambos han mantenido la misma posición de atacar a la Revolución Cubana, que tradicionalmente asumen los candidatos tanto republicanos como demócratas en los últimas seis décadas, sobre todo cuando hacen campaña en Miami.

Se debe tener en cuenta que la política de Trump ha sido de crueldad y un odio extremo que ha dañado profundamente los vínculos entre ambos pueblos, especialmente los lazos familiares. En los últimos dos años han aplicado más de 130 medidas para tratar de estrangular la economía cubana. Recientemente aseguró que “la libertad de Cuba va a ser uno de sus grandes triunfos”.

El candidato demócrata por su parte ha tratado de distanciarse de las posiciones extremas de Trump, aunque mantuvo la misma retórica fracasada en materia de los derechos humanos al señalar que la isla “no está más cerca de la libertad y la democracia que hace cuatro años”. No obstante, señaló que “necesitamos una nueva política hacia Cuba”, que indica un posible retorno a la política de acercamiento implementada por el presidente Barack Obama (2009-2017) en sus dos últimos años de mandato, en el cual Biden se desempeñaba como su vicepresidente.

Obama se sumó a la campaña por Biden en Miami. Hace una semana en un mitin en la Universidad Internacional de Florida desmintió los ataques de Trump de que su oponente es “socialista” y “comunista”, al señalar que “Biden no es un socialista” y “promoverá los derechos humanos en Cuba y en el mundo”. En una posición similar se pronunció la candidata demócrata a la Vicepresidencia, Kamala Harris, quien aseguró que si Biden y ella llegan a la Casa Blanca “darán marcha atrás a las políticas fallidas” que Trump ha impuesto sobre la isla, y que “también exigirá la liberación de los presos políticos y hará de los derechos humanos una pieza central en la relación diplomática”.

En el discurso político entre ambos candidatos estamos frente a dos posiciones que tácticamente se presentan distintas, pero que estratégicamente persiguen el mismo objetivo geopolítico: la reconquista y recolonización de su codiciada “fruta madura”, y por consiguiente el derrocamiento de la Revolución Cubana. La historia no puede ser olvidada.

En medio de esos escenarios se han desarrollado las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, los cuales nunca han sido normales ni en igualdad de condiciones. De 1959 al 2020 han ocupado la Casa Blanca 12 presidentes norteamericanos: Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, H. Bush, Clinton, W. Bush, Obama y Trump. Todos sus gobiernos sin excepción intentaron “un cambio de régimen” en Cuba y emplearon las más diversas tácticas para conseguir sus propósitos.

Se debe tener en cuenta que durante más de dos siglos los diferentes gobiernos estadounidenses han aplicado hacia la Isla todos los instrumentos de su poderío nacional, desde los más agresivos hasta los más sutiles: intentos de compra y anexión; intervención armada y ocupación militar; imposición de un apéndice de la Constitución; usurpación de su territorio e instalación de una base militar permanente; establecimiento de regímenes dictatoriales; realización de acciones de sabotajes; introducción de plagas y enfermedades; organización de atentados contra sus principales dirigentes; múltiples acciones terroristas con un saldo de miles de víctimas mortales e incapacitados; aislamiento político internacional y regional; ruptura de las relaciones diplomáticas; creación y apoyo a bandas armadas; transmisiones radiales y televisivas ilegales; ejecución de programas subversivos financiados con millones de dólares, los que invierten en la actualidad en las redes sociales de internet para sembrar el odio y la división entre los cubanos.

Una de las acciones más hostiles lo constituye la aplicación del bloqueo económico, comercial y financiero durante casi 60 años de forma ininterrumpida, que en la actualidad se ha recrudecido de forma extrema en medio de la pandemia de la COVID-19. El bloqueo daña directamente el bienestar de las familias cubanas y constituye el principal obstáculo para avanzar en las relaciones entre ambos países, que transitan hoy por un retroceso total.

Es probable que en futuro algún gobierno estadounidense esté dispuesto a retomar el complejo proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales, de forma respetuosa y civilizada con Cuba, sin intromisiones ni condicionamientos. Pero la realidad es que estamos hoy frente a un verdadero escenario de guerra económica, ideológica, psicológica y cultural del gobierno de Estados Unidos.

Resulta importante recordar que precisamente a partir de conflictos de intereses por detentar el poder de toda la Unión, quedaron conformados los dos principales partidos políticos que dominarían la política estadounidense desde la década de 1860, en la cual desde 1852 hasta la actualidad, todos los presidentes han sido demócratas o republicanos. Al respecto el líder de la Revolución Rusa, Vladimir Ilich Lenin, describió el supuesto bipartidismo en la política norteamericana, que a pesar del tiempo transcurrido mantiene su vigencia:

“[…] dos partidos burgueses se han distinguido allí durante todo un medio siglo —después de la guerra civil de 1860 a 1865 con motivo de la esclavitud— con extraordinaria solidez y vigor. El partido de los anteriores esclavistas es el llamado Partido Democrático. El de los capitalistas, que estaban por la emancipación de los negros, se ha desarrollado en el Partido Republicano […] Libertados los negros, cada vez ha sido menor la diferencia entre uno y otro partido […] Al pueblo lo han engañado, lo han desviado de sus intereses esenciales por medio de duelos efectistas y sin fondo de los dos partidos burgueses”. [1]

Lo cierto es que más allá de las diferencias -en el enfoque doctrinal- que han existido entre los dos partidos, la historia se ha encargado de ilustrar que tanto el Partido Republicano como el Partido Demócrata han mantenido y defienden las mismas concepciones estratégicas y doctrinales de construir y mantener el poder político, económico y militar a escala mundial. Es la misma clase política que juega al modelo de democracia representativa, que no es más que un buen disfraz para alternarse en el poder subordinado al interés del gran capital.

En cuanto a Cuba, la esencia del conflicto perdura en el tiempo: dominación vs independencia, hegemonía vs soberanía. Lo cierto es que más allá de quien gobierne en Estados Unidos en los próximos cuatro años, o incluso en los próximos 40 años, sea un demócrata o un republicano, el presente y futuro de Cuba lo decide soberanamente el heroico pueblo cubano.

Fuente:
[1] Vladimir I. Lenin: Sobre los Estados Unidos de América, Editorial Progreso, Moscú, (compilación) 1977. Artículo: “Resultados e importancia de las elecciones presidenciales en Norteamérica”, Pravda, no. 164, del 9 de noviembre de 1912, pp. 14-15.

lunes, 19 de octubre de 2020

Biden tiene la confianza de los votantes latinos, según estudio

 



Los votantes latinos confían cada vez más en el demócrata Joe Biden que en el republicano Donald Trump. Foto: Archivo/Cubadebate.

Los votantes latinos confían cada vez más en el demócrata Joe Biden que en el republicano Donald Trump, reveló hoy el Centro de Investigaciones Pew.

Destaca la investigación que la mayor minoría del país, más de 60 millones de personas, tiene cada vez más confianza en Biden en cuestiones clave, como su capacidad para enfrentar la pandemia de la COVID-19, mientras que la confianza en Trump es baja.

Las opiniones de los hispanos sobre Trump en relación con los temas principales son en gran parte negativas y en su mayoría no cambiaron desde junio, precisa Pew.

Esos criterios sobre los candidatos presidenciales de 2020, puntualiza, se registran cuando la mayoría de los votantes hispanos tienen una visión sombría de la nación y su economía después de meses de pérdidas de empleo generalizadas y de enfermedad debido a la COVID-19.

Alrededor de dos tercios de los votantes de la comunidad hispana registrados dicen que tienen algo o mucha confianza en el demócrata para abordar cinco temas sobre los que se les preguntó en octubre.

El mayor aumento - 15 puntos - vino de su confianza en la capacidad de Biden para acercar al país, un margen de 70 por ciento contra el 55 por ciento, mientras el 66 por ciento respaldan que el abanderado del partido azul tomará buenas decisiones sobre la política económica.

Una encuesta del verano mostró que los latinos dijeron que la economía, el cuidado de la salud y el brote de coronavirus eran tres de los temas más importantes para su voto a la presidencia.

Asimismo menos de la mitad confían en Trump para manejar los asuntos importantes, con pocos cambios desde junio.

Sólo tres de cada 10 votantes latinos (29 por ciento) señalan que confían en que el mandatario puede manejar el impacto en la salud del brote de coronavirus. Un porcentaje mayor (44 por ciento) confía en que puede tomar buenas decisiones sobre política económica.

También el estudio de Pew indicó que un porcentaje decreciente de sufragantes de esa comunidad considera que el presidente puede acercar al país: 20 por ciento en octubre, menos que el 28 por ciento de junio.

Se proyecta que 32 millones de hispanos serán elegibles para sufragar en el 2020, un total que, por primera vez, excede el número de electores negros en una elección presidencial.

Biden tiene una ventaja de 34 puntos sobre Trump entre los votantes latinos elegibles, mucho mayor que la ventaja de 10 puntos entre todos los estadounidenses.

Según algunos pronósticos y encuestas, una elección de Trump el 3 de noviembre depende de que gane el estado de Florida - y parte de esa estrategia significa llevar a los cubano-americanos del sur de Florida a las urnas en gran número.

Sin embargo, algunos demócratas insisten en que el espectáculo de ondear la bandera del anticomunismo en Florida es sólo eso: todo espectáculo.

(Con información de Prensa Latina)

jueves, 15 de octubre de 2020

Twitter restringió temporalmente la cuenta de la campaña electoral de Trump

 


En este

Mensaje de Twitter sobre el bloqueo de la cuenta. Foto: @TeamTrump /Twitter.

Twitter ha restringido temporalmente este jueves la cuenta de campaña electoral del presidente de EEUU, Donald Trump, de manera que no puede hacer publicaciones, a raíz de un video sobre el hijo del candidato presidencial demócrata Joe Biden.

El video en cuestión hacía referencia a una nota del diario The New York Post publicada este miércoles, que contenía supuestos detalles de los tratos comerciales de Hunter Biden con una compañía de energía ucraniana y afirmaba que el exvicepresidente se había reunido con un asesor de la empresa. “Joe Biden es un mentiroso que ha estado estafando a nuestro país durante años”, se afirmaba en la grabación.

La red social explicó que el video violó sus reglas contra la publicación de información privada, detallando en su mensaje estándar que no se puede publicar “la información privada de otras personas sin su autorización y permiso expresos”.

Twitter has suspended ⁦@TeamTrump⁩ for posting a video calling Joe Biden a liar who has been ripping off our country for years, as it relates to the ⁦@nypost⁩ article. 19 days out from the election. https://t.co/Z9FFzridyr

Los administradores de la red social Twitter suspendieron por varias horas la cuenta de la campaña de reelección del presidente estadounidense y candidato republicano Donald Trump.

Después de varias horas, la cuenta volvía a estar activa y compartió de nuevo el video sobre Biden, acompañado del mensaje "Estamos de vuelta y volvemos a publicar el video que Twitter no quiere que veas".

“Todo terminará en una gran demanda”

El mandatario pareció sorprendido por la noticia en una entrevista con Fox Business este jueves por la mañana. "Bueno, no he escuchado eso, pero si lo es, lo es", comentó Trump. “Pero todo terminará en una gran demanda. Y hay cosas que pueden pasar que son muy graves y que preferiría que no sucedieran. Pero probablemente tenga que pasar”, añadió.

Facebook y Twitter limitaron este miércoles la difusión del artículo del diario en las horas posteriores a su publicación.

Twitter argumentó que el artículo violó su política de “materiales pirateados”, que prohíbe la distribución de contenido obtenido mediante piratería, que contenga información privada o secretos comerciales, o ponga a las personas en riesgo de sufrir daños físicos.

La red social decidió retirar la historia por completo al alegar que esta viola su política interna contra la publicación de material digital robado, dado que los contenidos del ordenador se habrían logrado sin el consentimiento de su presunto dueño, Hunter Biden.

“Máquinas de propaganda”

The New York Post criticó el bloqueo realizado por los dos gigantes de las redes sociales, alegando que Facebook y Twitter tratan de ayudar a Biden en su campaña electoral y que nadie ha cuestionado la veracidad de la historia.

“Facebook y Twitter no son plataformas de medios. Son máquinas de propaganda”, sostuvo el diario en un editorial.

En una carta dirigida al director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, el senador republicano Josh Hawley dijo que el “bloqueo aparentemente selectivo” sugiere parcialidad por parte de Facebook.

El informe del New York Post, insitió el político, es “claramente relevante para el interés público” y revela “actividad potencialmente poco ética por parte de un candidato a presidente”.

A su vez, el senador republicano Ted Cruz envió una carta al director ejecutivo de Twitter, Jack Dorsey. “La censura de Twitter a esta historia es bastante hipócrita, dada su disposición a permitir que los usuarios compartan informes de fuentes menos adecuadas que critiquen a otros candidatos”, dijo allí.

El propio Donald Trump criticó la decisión de ambas redes sociales de limitar la distribución del artículo de The New York Post, calificándola como “muy terrible”.

(Con información de RT y Telesur)

jueves, 8 de octubre de 2020

Mínimo impacto del debate vicepresidencial; campaña de Trump se hunde

 

 

Por: David Brooks

La senadora Kamala Harris (izq)durante el debate con el vicepresidente Mike Pence (der). Foto: AP.

El primer y único debate vicepresidencial fue un ensayo para los dos posibles sustitutos en jefe ya que son los segundos de los dos candidatos presidenciales más viejos en enfrentarse en una eleccion en la historia del país -uno de los cuales está contagiado de Covid-19- pero el impacto de este acto será mínimo en una contienda que entra en la recta final donde el barco electoral de Donald Trump se está hundiendo, por ahora.

El vicepresidente Mike Pence enfrentó su tarea de intentar rescatar una campaña que de repente está en riesgo de perder sectores claves entre ellos los de la tercera edad y las mujeres. Para su retadora, la senadora demócrata Kamala Harris, la tarea era demostrar que está preparada para asumir el puesto presidencial si algo le sucede a Joe Biden quien sería el presidente más viejo al iniciar su mandato si gana.

La senadora, ex fiscal y la primera mujer de color (su madre es de India y su padre jamaiquino) se enfocó en el manejo de la pandemia por Pence y su jefe declarando al inicio que “es el fracaso más grande de cualquier presidencia en nuestra historia”.

Pence defendió las decisiones de Trump para realizar “la movilización más grande desde la Segunda Guerra Mundial” para combatir la Covid y aseguró que siempre han dicho la verdad al pueblo.

La senadora ofreció su currículum y experiencia, y su compromiso con la defensa de la gente común, incluyendo su participación en protestas e iniciativas contra el racismo sistémico, reformas del sistema de justicia y condenó la negativa de Trump de denunciar a supremacistas blancos.

Pence elogió los logros “históricos” del gobierno de Trump y acusó a su contrincante de ser “radical”, defendió el sistema de justicia, denunció la violencia de los manifestantes y rechazó que este sea un país racista.

El debate abordó superficialmente los temas de la economía, cambio climático, la Suprema Corte, el derecho al aborto y el proceso electoral -donde Pence de nuevo reiteró sospechas de que los demócratas están promoviendo el fraude. También se abordó brevemente China, Rusia y Medio Oriente y México sólo fue referencia cuando Harris recordó ejemplos del racismo y xenofobia de Trump.

Fue un debate mucho más “normal” que el primer debate presidencial caótico, con un Pence enmascarando, bajo su estilo sereno, su hostilidad fundamentalista al buscar presentar a Harris como una amenaza de izquierda. Harris por su parte reprobó la falta de transparencia personal y el liderazgo político del gobierno actual, subrayando revelaciones recientes de que Trump debe más de 400 millones de dólares pero aún no se sabe a quién, y que no ha pagado impuestos.

Pero el tema de la pandemia estaba omnipresente con un presidente contagiado de Covid y el número de contagiados del circuito presidencial elevándose a por lo menos 18, con muchos más en cuarentena, incluyendo el supremo mando militar. La demócrata Nancy Pelosi, presidenta de la cámara baja, comentó hoy que la Casa Blanca ahora es “uno de los lugares más peligrosos en el país” por el contagio actual.

Pocas horas antes del debate, el presidente emitió un video por Twitter donde declaró que se sentía “perfecto” al superar la enfermedad con la combinación de drogas experimentales a las que calificó como “una cura”, y prometió que estarán próximamente disponibles para todos los que las requieran sin costo -algo que expertos en fármacos dicen es imposible a corto plazo- y que tal vez aún antes de la elección, sino inmediatamente después, estará disponible una vacuna. Concluyó que “China tiene la culpa” del virus, y amenazó que ese país “pagará caro” por lo que le hizo al mundo.

El presidente inició su día con casi medio centenar de tuits retomando su obsesión de que la investigación oficial sobre la mano rusa en la eleccion de 2016 fue en verdad, una conspiración de los demócratas para derrocarlo. Declaró que su contrincante, el vicepresidente Joe Biden, Barack Obama, Hillary Clinton y más encabezaron este “complot traicionero” y que “a Biden no se le debería permitir estar en campaña”. En otro, agregó que “fueron por un Golpe [de Estado]. Casi destruyeron nuestro país” y sugirió que los conspiradores deberían de ser arrestados. y que los medios son parte del complot.

Mientras tanto, en una operación obviamente realizada para fines electorales, las autoridades migratorias anunciaron que realizaron 128 arrestos en jurisdicciones que se han declarado “santuario” en California, incluyendo Los Ángeles, San Diego y San Francisco, en lo que el gobierno afirmó es sólo la fase inicial del operativo.

Hablando de eso, un borrador de un informe del Inspector General del Departamento de Justicia obtenido por el New York Times incluye conversaciones internas sobre operaciones antimigrantes en 2018, donde el primer procurador general de Trump, Jeff Sessions, ordena a sus fiscales en la zona fronteriza con México que “necesitamos quitarles los niños” y el subprocurador Rod Rosenstein afirma que no importaban sus edades, al llevar a cabo la política de “tolerancia cero” que incluyó la separación forzada de menores de sus familiares inmigrantes.

Pero el tono semi histérico de Trump sobre el “complot” en su contra, junto con sus ataques contra la integridad del proceso electoral, declarando de antemano un fraude electoral si no gana, el manejo irresponsable y engañoso de la pandemia, el tema antimigrante y en las últimas 48 horas un manejo errático sobre la política económica al frenar negociaciones de un paquete de estímulo económico, que tendrá consecuencias inmediatas para millones, no están ayudando a Trump a salvarse de lo que se ha convertido repentinamente en una campaña en apuros.

Cada día nuevas encuestas muestran que la ventaja de Biden se incrementa tanto a nivel nacional como en estados claves. Este miércoles, nuevos sondeos confirman ventajas cada vez más amplias entre votantes probables en Pennsylvania, Florida, Iowa y Nevada. Los indicadores actuales muestran un cambio dramático con un sector clave: en 2016 Trump ganó por 7 puntos a los votantes de la tercera edad, pero los sondeos recientes indican que Biden está ganando ese sector por más de 21 puntos -algo en parte explicado por los efectos de la pandemia en este, el sector más vulnerable.

(Tomado de La Jornada)