miércoles, 27 de julio de 2022

 

Vamos a hacer un mejor país, nosotros mismos

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Foto: Estudios Revolución

Discurso de Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en el acto central por el Aniversario 69 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Cienfuegos, el 26 de julio de 2022, “Año 64 de la Revolución”. (Versiones taquigráficas - Presidencia de la República)

Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana;

Moncadistas presentes;

Amigas y amigos del movimiento de solidaridad con Cuba que nos acompañan;

Querido, combativo y revolucionario pueblo cienfueguero (Aplausos) ;

Compatriotas:

¡Ya estamos en 26! Volvemos a Cienfuegos y volvemos a un acto presencial después de dos años sin celebraciones de este tipo.

Esta posibilidad es fruto de una proeza: el control de la pandemia, bajo las condiciones de una guerra económica de seis décadas, con esfuerzos y recursos propios.

Y es también una oportunidad: le permite a la dirección del Partido y el Gobierno reconocer y destacar los resultados de un territorio.

La tradicional belleza de la Perla del Sur, que se ha multiplicado en las obras en saludo al 26 de Julio, nos muestra cuánto pueden impactar en nuestros territorios y en nuestras eternas celebraciones las que son asociadas a un día histórico. Eso le añade otro valor fundamental.

El año próximo se cumplirán 70 años de aquellos asaltos que cambiaron la historia de Cuba. Los protagonistas vivos salen de los libros para explicarles a los estudiantes las razones que los llevaron a sacrificar sus jóvenes vidas en el altar de la Patria, sin más certeza que la fe en sus ideales.

Ahora están aquí y nos honra enormemente conocer el testimonio de sus vidas revolucionarias, en las que compartieron combates y desvelos con Fidel, Raúl, Ramiro, Almeida, Abel, Haydeé y Melba, no solo durante aquella acción, sino en las siete décadas posteriores. Sus valiosas memorias son parte de nuestro modo de entender y amar a la Revolución con la profunda convicción de que somos parte de ella.

Pero esa experiencia nos plantea también un desafío en la formación de las nuevas generaciones, las que por razones biológicas no tendrán ya la posibilidad de conocer de cerca a los héroes de un capítulo fundamental de la historia nacional. Tan fundamental, que no es posible explicar el socialismo cubano sin las razones que llevaron a Fidel y a la Generación del Centenario a asaltar cuarteles con sencillos fusiles y un arsenal de ideas.

La lógica imperial, de la que hemos hablado en estos días, apuesta a la amnesia y a la parálisis social. Pretenden que, bajo la presión de las necesidades materiales generadas por su infame bloqueo de 63 años, claudique el espíritu de resistencia del pueblo y hasta la última generación olvide por qué se hizo una Revolución socialista de los humildes, con los humildes y para los humildes a 90 millas del sueño americano.

También apuesta a la enajenación, a que la historia sea solo un pasado de sacrificios de los que deben escapar las nuevas generaciones si quieren tener un lugar en la “feria de las vanidades”, en la ilusión forjada por la industria del entretenimiento universal, según la cual una clase media bonita y satisfecha disfruta de las bondades de la modernidad, territorio exclusivo para triunfadores que serán servidos por los excluidos del sistema.

En ese mundo de olvidos, La historia me absolverá dejaría de interesar a los jóvenes, porque es de otro tiempo y se hizo para curar otros males.

En el supuesto negado de que eso ocurriera, como dicen los hermanos venezolanos, difícilmente los cubanos del futuro llegarían a saber que cuando las empresas norteamericanas eran prácticamente dueñas de Cuba, sus grandes aliados eran el ejército, la policía, el desalojo, el plan de machete, la tortura y la muerte.

Ignorarían que las grandes mayorías no tenían propiedad sobre la tierra que trabajaban, ni sobre las casas donde vivían.  Que, en general, los pobres y los negros y mestizos solo podían entrar por la puerta trasera de los negocios y las mansiones.  Que las mujeres estaban en total desventaja social frente a los hombres. Que la imagen más recurrente en los paisajes urbanos era la de los niños de la calle: limpiabotas, vendedores de diarios, mensajeros de cualquier negocio, desamparados, enfermos y hambrientos. Y lo más común en los paisajes rurales era una infancia con los vientres inflamados de parásitos.

No bastarían todos los actos que nos faltan por celebrar, y les garantizo que celebraremos, para exponer las razones por las que aquellos jóvenes, que hoy son los venerables abuelos o bisabuelos de los nuevos, renunciaron a sus sueños personales y vendieron lo poco que tenían para irse a un combate incierto.

Los medios que nos adversan seguramente dirán mañana que el Presidente cubano cargó contra el capitalismo con “retórica del pasado”.

La verdad es justamente lo contrario. Nos interesa impedir que el pasado vuelva. ¡El futuro no puede ser el pasado!  Porque la Cuba del día después, esa que sueñan mandarnos con las cañoneras yanquis y sobre cubierta los infames congresistas que allá votan a favor de todas las leyes contra su propio país de origen, esa Cuba, sería el retorno al día después del asalto al Moncada: un baño de sangre, una revancha del odio y la reinstauración de todo aquello que los asaltantes pretendían cambiar y que solo la Revolución transformó para siempre.

Aunque en medio de un lamentable y largo apagón mezclado con el sofocante verano de estos días algunos pueden sentir que nada es peor que la racha de eventos negativos que venimos sufriendo y buscan alivio maldiciendo, en el fondo de sus almas todos comprenden que, ineficiencias aparte, el bloqueo está en la raíz, en el tronco, en las ramas y en los frutos de nuestras dificultades económicas.

Y, si bien no lo reconocerá públicamente, hasta un  anexionista conoce que los problemas cubanos no van a resolverlos quienes los han creado y los mantienen con absoluto desprecio por la condena mundial a ese escandaloso abuso que dura ya más de medio siglo.

¡Cuba no está sola! ¡No lo ha estado nunca! Cuba representa no solo la alternativa al orden injusto y excluyente que impera en el mundo.  Somos también la posibilidad que tiene ese mundo de probar que hay espacio para todas las ideas y sistemas políticos; para que la democracia, tan proclamada como violada, sea reconocida en toda su diversidad.

El socialismo no puede seguir siendo difamado en nombre de la libertad, mientras se le cierran todas las puertas para el comercio, las finanzas, los negocios a los países que lo intentamos.

El bloqueo económico, financiero y comercial, la rabiosa persecución en que se ha convertido esa política de un imperio poderoso contra una pequeña nación es, ahora mismo, la mejor prueba de que sí funciona el socialismo, porque aun bajo el fuego que significa estar bloqueados hemos levantado una obra de justicia social que nos coloca al nivel de los países más avanzados en indicadores claves del desarrollo humano como la mortalidad infantil, la esperanza de vida al nacer, el acceso a la salud, la educación, la cultura o el deporte y los niveles de seguridad y protección ciudadanas.

En medio de las profundas y sostenidas escaseces de tantos años, bajo las asfixiantes presiones de una economía de guerra –porque eso es una economía bajo bloqueo–, no hemos renunciado jamás a la aspiración socialista de beneficiar a todos, ofreciéndoles múltiples posibilidades de realización humana.

Creemos sobre todo en la felicidad como resultado de la realización personal y colectiva, a partir de las posibilidades reales de cada individuo de acceder al conocimiento y participar activamente en la sociedad en la que vive.

Algo hemos logrado en ese empeño. Se advierte en las señales que distinguen al emigrante cubano de las decenas de miles de sus iguales del resto del mundo. La mayoría de los nuestros tienen estudios por los cuales sus familiares no tuvieron que pagar, incluso estudios especializados, de altísimo nivel que en otros países endeudan al graduado para toda la vida.

En general los distingue el conocimiento y la calidad de su formación profesional, tanto como el diferente trato que reciben por razones políticas. Aunque prácticamente nadie hable ya de la Ley de Ajuste Cubano, ese tratamiento diferenciado a nuestros nacionales para que alimenten el discurso antisocialista declarando una persecución inexistente, es parte del objetivo central de la guerra contra la Revolución Cubana: aplastar la alternativa, demonizar el socialismo, evitar que otros pueblos se inspiren en  esta  experiencia.

No hay otra explicación para el sostenimiento del bloqueo contra Cuba, tan incompatible con los discursos de libertad, democracia y derechos humanos que tanto les gusta dictar a los políticos norteamericanos. Toda la retórica contra el socialismo cubano choca y se niega a sí misma frente a esa innegable verdad.

Nuestra conclusión es que el bloqueo se mantiene porque sin él este país sería un modelo de sociedad humana demasiado subversivo para el orden mundial. Y quienes opinen lo contrario desde la “acera de enfrente”, desde los que imponen y sostienen el bloqueo contra toda lógica civilizada y humanista, ¡que lo levanten total e incondicionalmente ya!  ¡Quítennos el pretexto!   (Aplausos.)

Si nos quitan ese pretexto, entonces el mundo los va a respetar a ustedes y  juzgará a Cuba.

Compatriotas:

En el tiempo transcurrido desde la última celebración del 26 de Julio, aprobamos una nueva Constitución y normas jurídicas que colocan al país a la vanguardia en la garantía de los derechos para todos, como acaba de verificarse en las más recientes sesiones de la Asamblea Nacional, al aprobar el monumental Código de las Familias.  Los convoco a respaldarlo en el referendo de septiembre.

Los debates sobre esos sensibles temas han despertado conciencias y han profundizado el conocimiento sobre la diversa y plural sociedad cubana, que no ha dejado de sacudirse lastres, prejuicios y frenos desde que triunfó la Revolución.

En ese mismo periodo, la sociedad norteamericana retrocedió casi un siglo en cuanto a derechos de la mujer, al negar la existencia del derecho constitucional al aborto. Además, concitó la solidaridad mundial frente a la epidemia de tiroteos y masacres en las escuelas y lugares públicos.

Pocas veces fue tan claro el contraste que dibujó Martí al describir a las dos mitades del continente, las dos Américas que crecían en sentido inverso: la “que ha de salvarse con sus indios, y va de menos a más … [y la] que ahoga en sangre a sus indios, y va de más a menos”.

Cuando evaluamos las duras circunstancias por las que hemos transitado en el último año, desde los complejos días de julio de 2021, es justo destacar la solidaridad internacional entre las fuerzas con las que ha contado nuestro país como apoyo a su impresionante resistencia. 

En julio del año pasado, a fuerza de grandes presiones, Estados Unidos logró el pronunciamiento de un puñado de países, aparentemente preocupados por lo que acontecía en Cuba, mientras ignoraban o cerraban los ojos ante las duras condiciones a las que se sometía a millones de personas bajo el impacto de la COVID-19.

Todavía emociona recordar las formidables expresiones de respaldo de gobiernos, parlamentarios, organizaciones políticas, grupos de amistad, artistas, intelectuales, líderes y agrupaciones religiosas, movimientos sindicales y sociales, además de individuos de todas partes del mundo que simpatizan con las causas justas y se oponen al abuso. Entre ellos destacan las numerosas expresiones de solidaridad y empatía de las personas de origen cubano residentes en muchos países, incluyendo los Estados Unidos.

Frente a las evidentes carencias materiales padecidas en los momentos más críticos de la pandemia, Cuba recibió respaldo solidario de varios gobiernos de países amigos, así como de grupos e individuos. Esa ayuda no se ha limitado a recursos materiales importantes de apoyo al esfuerzo del Sistema de Salud Pública para enfrentar la pandemia, sino que ha incluido alimentos y otros insumos sensibles para el consumo de la población.

Por citar solo los más significativos, nos llegaron valiosos cargamentos para beneficio directo de nuestro pueblo desde Venezuela, Bolivia, México, Vietnam, Nicaragua, China, Rusia, Italia, Japón, San Vicente y las Granadinas y República Dominicana, entre otros.

Unas 170 empresas y empresarios de 29 países, y 171 asociaciones de amistad, solidaridad y de cubanos residentes en el extranjero, de 43 países, nos prestaron ayuda.

Desde Estados Unidos incluso, hemos contado, durante el último año en particular, con reiteradas manifestaciones de amistad y compromiso por parte de organizaciones como Pastores por la Paz, la Brigada Venceremos, Code Pink, Puentes de Amor, Answer Coalition, The People´s Forum, Centro Médico Wyckoff, Alianza Martiana, por solo mencionar algunas (Aplausos).

También el apoyo de la brigada puertorriqueña Juan Rius Rivera y los jóvenes del Partido por el Socialismo y Liberación de los Estados Unidos, aquí presentes (Aplausos).

Estas se unen a muchas otras expresiones de organizaciones en Latinoamérica y el Caribe, Europa, África, Asia y el Medio Oriente, con una larga trayectoria y tradición de respaldo a la Revolución Cubana y de oposición a la agresión estadounidense.

Recibimos, simultáneamente, vigorosas expresiones políticas de apoyo y solidaridad.

En primer lugar, destaco las hermosas palabras sobre Cuba, pronunciadas por el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador, al conmemorar el 238 aniversario del natalicio del Libertador Simón Bolívar.

Ese sentido mensaje del entrañable pueblo de México al pueblo cubano, en reconocimiento a nuestra digna resistencia frente al criminal bloqueo de los Estados Unidos, ha sido reiterado más de una vez en Las Mañaneras de AMLO con la estremecedora fuerza de la coherencia y la verdad.

La publicación en una página entera del influyente periódico The New York Times de un reclamo poderoso a que se permita a Cuba vivir, y la posterior proyección de ese reclamo en una fachada de la céntrica plaza Union Square, de la ciudad de Nueva York, constituyeron poderosas expresiones de solidaridad en los momentos en que transitábamos por las etapas más difíciles de la pandemia, los efectos del recrudecimiento de la hostilidad imperialista y de la feroz campaña de calumnias y descrédito contra Cuba.

Esas son apenas las expresiones más visibles de una solidaridad activa e invariable, que no ha podido opacarse ni destruirse con las campañas de boicot y mentiras contra la Revolución. Un ejercicio histórico del afecto entre las naciones, que no figura en las leyes pero se ha inscrito con tinta indeleble en el ADN del cubano.

La solidaridad y el internacionalismo guían la política exterior de Cuba desde el triunfo revolucionario de 1959. A lo largo de los años hemos sabido compartir y abrazar las causas justas de otros pueblos, casi siempre sobre la base del sacrificio compartido.  

Desde muy temprano hemos considerado que tenemos una deuda de gratitud con la solidaridad internacional. Por eso, se equivocará siempre el que considere posible aislar a Cuba. Disfrutamos de relaciones amplias y activas con prácticamente toda la comunidad internacional. Cada año los Estados miembros de las Naciones Unidas votan de manera casi unánime en rechazo al bloqueo económico de los Estados Unidos, y nuestro país cuenta con reconocimiento, prestigio y autoridad por su aporte a la cooperación internacional y su activa y constructiva participación en los foros internacionales.

Compatriotas:

En las recién concluidas sesiones de la Asamblea Nacional se anunciaron medidas que buscan movilizar, en el menor tiempo posible, abastecimientos y recursos financieros de los que hoy carecemos. En las próximas semanas se informarán los detalles de su implementación. Si queremos tener resultados positivos en menos tiempo, es imprescindible actuar con responsabilidad, con seriedad y con disciplina.

Muchos amigos y admiradores de nuestro proceso nos preguntan continuamente qué es la Revolución hoy. No en el concepto, que ya Fidel nos dio, sino en el modo en que se verifica en la práctica.

Les corresponderá esa respuesta a los científicos sociales, a los estudiosos de los procesos revolucionarios, quienes sabrán distinguir mejor que nosotros lo que hacemos. Sin embargo, tengo muy claros algunos términos: democracia y participación popular, humanismo, voluntad de transformación, creatividad, innovación, compromiso, ideales y pasión revolucionaria (Aplausos).

Podemos agregar otras experiencias que nos aporta desarrollar la dirección del país en contacto directo con el pueblo. Bajo la presión, las necesidades —que han crecido y se han profundizado en toda Cuba con el azote del bloqueo reforzado, la pandemia y el impacto de todas las crisis que sufre el planeta— despiertan en algunos egoísmos, ambiciones y actitudes tan nocivas como la corrupción, que minan hasta los mayores esfuerzos del Estado por amortiguar las desigualdades y atender las vulnerabilidades.

Los años del dañino igualitarismo pasaron, pero la justicia social sigue siendo nuestra guía. En ella se sostiene el equilibrio de una sociedad como la nuestra, no podemos dejarla en el discurso.

Es un hecho que allí donde los gobiernos locales descuidan el control imprescindible y subestiman la capacidad de los líderes naturales y las organizaciones barriales, la delincuencia debilita la obra social.

Lo sabemos. Lo denuncia el pueblo. La corrupción es un cáncer que todo lo corroe, que irrita, que desmoviliza, y que va contra el ideal socialista.  No dejaremos que nos invada,  la combatimos y seguiremos haciéndolo sin tregua.

Compañeras y compañeros:

Considerando las dramáticas condiciones en que se mueve todo el planeta hoy, asediado por las múltiples crisis que generan el cambio climático, guerras, pandemia, corrupción, crimen organizado y otros males, tenemos algunas ventajas para enfrentarlo: la experiencia acumulada en el grado de resistencia creativa —como me gusta llamarle—, objetivos y prioridades claros y la unidad, la cara y preciosa unidad conquistada a lo largo de años de lucha, después de muchos reveses y como premio tras sucesivas victorias del ideario martiano y fidelista de la Revolución.

Al comenzar nuestro acto esta mañana escuchamos palabras de Fidel en una de las primeras celebraciones del 26 de Julio en los años sesenta del siglo pasado.

Me gustaría reiterarlas ahora como expresión de los enlaces de la historia que explican el enigma de una Revolución victoriosa:

“Si nosotros nos hubiéramos dado por vencidos después del Moncada, o si nosotros nos hubiéramos dado por vencidos después del Granma, o cuando nos quedamos con muy pocos hombres, que nos volvimos a reunir siete hombres con fusiles, si hubiéramos aceptado la idea de la derrota, habríamos estado derrotados.  No fuimos derrotados sencillamente porque jamás adoptamos la idea de la derrota.

“Y esa debe ser siempre nuestra actitud, y esa debe ser la gran enseñanza de nuestra historia (…)

"El asalto al Moncada puede decirse que constituía el primer asalto a una de las tantas fortalezas que habrían de ser tomadas después. Quedaban muchos Moncada por tomar. Quedaban, entre otras cosas, el Moncada del analfabetismo, y nuestro pueblo tampoco vaciló en atacar aquella fortaleza, la atacó y la tomó; el Moncada de la ignorancia; el Moncada de la inexperiencia; el Moncada del subdesarrollo; el Moncada de la falta de técnicos, de la falta de recursos en todos los órdenes.  Y nuestro pueblo no ha vacilado en emprender también el asalto de esas fortalezas…” Fin de la cita, que viene muy bien a los momentos actuales.

A nuestra generación le corresponde asaltar las fortalezas de la ineficiencia económica, la burocracia, la insensibilidad, el odio. Sobre sus restos construiremos la prosperidad posible. Sin dejar de exigir ¡Abajo el bloqueo! (Exclamaciones de: ¡Abajo!)

¡Vamos a hacer un país mejor nosotros mismos! (Exclamaciones de: ¡Vamos!)

¡La historia nos da fuerzas, nos inspira, nos impulsa y nos alienta!  ¡Si ellos pudieron, nosotros podremos!

¡Gloria eterna a los héroes y mártires del 26 de Julio!  (Exclamaciones de: ¡Gloria!)

¡Hasta la Victoria, Siempre!

¡Socialismo o Muerte!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(Exclamaciones de: ¡Viva Raúl!, ¡Viva Fidel!)

(Ovación)

martes, 26 de julio de 2022

Con la presencia de Raúl y Díaz-Canel se celebra el acto por el Día de la Rebeldía Nacional en Cienfuegos

 



26 de Julio en Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Con la presencia del General de Ejército, Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución, y Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, inició el acto central por el 26 de Julio, en ocasión de celebrarse aniversario 69 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

En la Plaza Cultural de la provincia, se han reunido más de 10 000 cienfuegueros. Junto a ellos miembros del Buró Político, del secretariado del Comité Central del PCC, ministros, dirigentes de organizaciones de masas y en especial, protagonistas de la generación histórica que asaltaron los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

Las ideas de Fidel siempre presentes. Desde una valla al fondo de la plaza de deja ver la frase: “El Moncada nos enseñó a convertir los reveses en victorias y nos dejó la lección permanente de la perseverancia”. A su lado, otra recuerda la sabiduría de Raúl y unas palabras que bien pueden convertirse en mantra para más de un cubano, “Si se pudo y se puede y si se podrá”.

El pueblo que ayer en la tarde se paseaba por esta plaza para ver cómo había quedado la tarima, o que se tiraba fotos con la bandera de la estrella solitaria a la del 26 de julio de fondo, hoy clama y recuerda a sus héroes.

Acudimos a este acto convocados por la historia

La Primera Secretaria del PCC en el territorio, Marydé Fernández López. 26 de Julio en Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

La Primera Secretaria del PCC en el territorio, Marydé Fernández López agradeció en nombre del pueblo cienfueguero por haber sido merecedores de la sede central por tan relevante fecha histórica en el país.

“Acudimos a este nuevo aniversario del Moncada convocados por la historia patria en un 26 de julio cargado de emociones al compartir con las generaciones que nos antecedieron”, dijo.

Recordó que el 26 de julio de 1953 se abrió una nueva fase en la historia de Cuba. “La lucha armada, como estrategia principal contra la tiranía batistiana”.

Fernández López indicó que está fecha cobra mayor relevancia en la provincia de Cienfuegos al estar a las puertas del aniversario 65 del alzamiento popular del 6 se septiembre.

“Aquel día, un centenar de hombres decidido armar al pueblo e iniciar la Revolución”. La heroína del Moncada, Melba Hernández sentenció que “a pesar del aparente fracaso por los compañeros caídos, por los que sufrimos, nunca lo vimos así sino con una victoria porque nos señalaba el camino”.

La heroína del Moncada quien junto con Haydeé Santamaría se encargarían después de publicar y distribuir La Historia de absolverá añadió que “estoy segura que sin el Moncada no tendríamos lo que tenemos hoy”.

La primera secretaria del PCC de Cienfuegos reconoció que ha sido un año bien difícil, pero se ha demostrado la capacidad de resistencia creativa de todo el pueblo.

“En la provincia se comenzaron los ensayos clínicos de Soberana Centro en los municipios de Palmira y Cruces. Además de la vacunación en el municipio Cienfuegos con Abdala. A solo un año, 99.7% de la población está vacunada con tres vacunas, encontrándolos inmersos en la segunda dosis de refuerzo para los mayores de diecinueve años”. Todo esto – dijo- gracias al esfuerzo y el talento de nuestros científicos.

El bloqueo ha exacerbado, indicó la Fernández López, la compleja situación que afronta la provincia y el país. La carencia de recursos materiales, los problemas con la generación eléctrica a lo que se suma la batalla mediática y la confrontación en redes sociales.

En la provincia, se consolidan los once polos productivos y se diversifican las producciones. Además de cumplir por tres años consecutivos con la política de la vivienda, este año el programa se encuentra al cierre del mes de julio al 66% de ejecución.

Destacó la refinación de petróleo con la refinería Camilo Cienfuegos, la generación de electricidad con la termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes una de las más eficientes y estables del país. La producción de cemento y la elaboración de harina de trigo y cereales.

“Se ha trabajado con mucha fuerza en los barrios y de vulnerabilidad y en el fortalecimiento de las comunidades agropecuarias de los ciento un barrios identificados. Trabajamos en 42 de ellos, solucionando hasta la fecha 440 planteamientos”.

La Primera Secretaria del Partido en Cienfuegos reconoció que se debe intensificar el combate contra los altos precios que tanto irritan a la población. “Para ello se requiere fortalecer la empresa estatal socialista, gestionar los actores económicos, incrementar las producciones agropecuarias y una efectiva labor en nuestros barrios y comunidades”.

Díaz-Canel: “La historia nos da fuerzas, nos inspira, nos impulsa y nos alienta”

26 de Julio en Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Al intervenir en el acto central, Miguel Díaz-Canel Bermúdez dijo que poder celebrar este acto de manera presencial es una proeza; lograda gracias al control de la pandemia, con recursos propios.

Esta es un oportunidad -indicó- que le permite a la dirección del Partido y el gobierno reconocer los logros de un territorio como Cienfuegos.

Recordó que el próximo año de cumplirán 70 años de estos hechos. “Los protagonistas vivos salen de los libros de historia y les enseñan a los estudiantes por qué arriesgaron sus vidas y qué ideas defendían”.

Díaz- Canel agregó que está experiencia es también un desafío en la formación de las nuevas generaciones.

“La lógica imperial apuesta a la amnesia y la parálisis”.

El bloqueo -dijo- es ahora mismo la mejor prueba de que sí funciona el socialismo, porque bajo el fuego de ser un país bloqueado, somos referentes en el acceso a la salud, las educaciones, los niveles de seguridad y protección de la ciudadanía, y los índices de natalidad, entre muchos otros.

“A nuestra generación le corresponde saltar la fortaleza de la eficiencia económica, la burocracia, la insensibilidad, el odio. Sobre sus restos construiremos la mejor Cuba posible”.

Concluyó diciendo que “la historia nos da fuerzas, nos inspira, nos impulsa y nos alienta. Si ellos pudieran nosotros también”.

26 de Julio en Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

26 de Julio en Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

26 de Julio en Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

26 de Julio en Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

26 de Julio en Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

26 de Julio en Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

En video, transmisión del acto por el 26 de julio

En video, homenajean a moncadistas

Música del himno del 26 de julio

Miembros de las delegaciones de solidaridad con Cuba hablan sobre la importancia del 26 de julio y el criminal bloqueo contra el país


lunes, 18 de julio de 2022

Melissa Blanco: "Las narradoras tenemos las mismas capacidades que los hombres"

 


Publicado en: Letras de Género

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Imagen: Melissa Blanco / Facebook.

Recientemente, Melissa Blanco Déniz se convirtió en la primera mujer cubana que narra boxeo en la televisión nacional. Lo hizo en vivo, al describir para Tele Rebelde algunas de las jornadas del Torneo Nacional Playa Girón, que se desarrolló en Camagüey a finales de junio. Antes, había comentado pelota desde las cabinas de la emisora matancera Radio 26.

“Fue una experiencia fenomenal, me sentí de maravilla; ahora que lo hice puedo decir que di el paso, pero fue verdaderamente una locura”, recuerda emocionada en entrevista con nuestras Letras de Género.

A través de audios de WhatsApp, cuenta que más allá de algunas ocasiones en la sala de casa junto a su papá o en cursos de preparación, apenas tenía experiencia narrando boxeo. Nunca lo había hecho para un medio de comunicación; por tanto, el reto fue mayor.

Había practicado en la emisora, con algunos narradores matanceros, en especial con Dayron Medina. Les llevaba grabaciones, la escuchaban y le ofrecían recomendaciones. Además, participó en el curso de comentaristas deportivos  y aprendió de excelentes profesores como Luis Alberto Izquierdo o Manuel Alejandro Pérez y Capote.

“Ellos me escucharon, me dijeron que era buena y esa fue mi experiencia previa con el boxeo antes de atreverme en la televisión nacional. Llegué con mucho miedo, aún lo tenía el último día pues era un gran reto, pero creo que fue bien recibido porque lo asumí con valentía, muchas ganas y feliz de tener la oportunidad”, dice.

En esta Isla de herencias machistas, donde todavía muchos repiten que "el deporte es cosa de hombres" y otros prejuicios sobreviven de formas más o menos evidentes, Melissa hizo historia en un espacio donde las mujeres no suelen ser mayoría. Sin embargo, la joven periodista matancera insiste en que el principal reto pasa por prepararse, aprender de los que saben y ser valientes para llegar a esas plazas que esperan.


Melissa no llegó al periodismo deportivo por casualidad. Desde que estudiaba en el Instituto Preuniversitario de Ciencia Exactas Carlos Marx, tenía claro lo mucho que le gustaba. “Era lo que más me apasionaba de lo que veía en la radio o escuchaba en la televisión”, rememora. 

Desde el primer año de la carrera empezó a prepararse para especializarse en deportes y una vez graduada, siguió profundizando para abrirse camino en el mundo de la narración. Sobre su experiencia allí y los desafíos que implica, conversó con nuestra columna.

¿Qué retos adicionales trae trabajar como narradora? ¿Cuáles son las diferencias entre el periodismo, narrar y comentar?

No es lo mismo hacer periodismo deportivo que narrar un deporte. Las diferencias entre hacer periodismo, narrar y comentar son amplias. Hacer periodismo implica llevar información a las personas, brindar la noticia, acercarla. 

Mientras, narrar es describir lo que está ocurriendo en momento determinado sobre el terreno, el ring o la pista del deporte donde está teniendo lugar el deporte. Hay que contar qué están haciendo los jugadores, cómo se están moviendo, qué técnicas están aplicando, cómo es el trabajo realizado…

Aunque narrar y comentar se asemejan mucho, no son lo mismo. Comentar es aún más complejo, porque implica dar mi opinión, cómo valoro lo que está ocurriendo, profundizar un poco más en datos y análisis estadísticos. Lleva más de improvisación y conocimientos.

Narrar es conocer el deporte y decirle a las personas que están en su casa lo que sucede; comentar es arriesgarte a compartir datos, historias y tu criterio especializado.

¿Influye el género a la hora de especializarse en estos temas? ¿Cómo lo has vivido tú? 

El género influye cuando las personas te valoran en primer lugar por él: primero se sorprenden porque haya una mujer en ese puesto y luego evalúan la calidad de tu trabajo. Ahí sí influye.

Sin embargo, hasta el momento no se ha convertido en un obstáculo para incluirme en la narración deportiva. Aquí en Matanzas, he tenido el apoyo de todos mis compañeros de trabajo, en especial de narradores y comentaristas: los que forman parte del colectivo de manera activa y aquellos que son glorias de la narración, como el profesor Francisco Pancho Soriano.

Ahora bien, el género sí implica un reto porque no existen mujeres que narren. Entonces, si lo voy a hacer, tengo que hacerlo bien. No se me puede aplaudir solo por ser mujer, por ser la excepción, debo convertirme en una buena narradora y que valoren como bueno mi trabajo. Eso conlleva esfuerzo y sacrificio, pero realmente tenemos las mismas capacidades que los hombres.

¿Cómo valoras la incorporación de las mujeres a este campo en Cuba? ¿Están creadas las condiciones para ello?

En mi opinión, el hecho de crear condiciones para los narradores va más allá de si eres hombre o  mujer. En estos momentos, en nuestro país existen muy pocos espacios fuera de la capital donde narrar. Apenas se describe la Serie Nacional de Béisbol, que dura algunos meses y ya tiene definido sus comentaristas en cada provincia. En otras ciudades quizás se narre la Liga Superior de Baloncesto, pero es necesario comentar más eventos. 

Por otra parte, quienes están en plazas de narración duran muchos años en ellas. Esa es una cosa que veo bien porque las emisoras y los canales se identifican con figuras específicas, pero al ser solo un gran evento deportivo, se limitan mucho las posibilidades de que existan más comentaristas.

Cuando la radio y la televisión tengan disponibilidad en todas las provincias para narrar más eventos deportivos, será mayor el número de narradores y por supuesto, el número de mujeres que se incorporen al campo.

En sentido general, creo que para las mujeres están creadas las condiciones. A mi nadie me ha regalado nada, pero tampoco me han puesto obstáculos. Lo que vale en cualquier profesión es la disposición a aprender y hacerlo un poco mejor cada día.

Esa es mi experiencia en Matanzas, pero no generalizo porque no sé cómo sucederá en otros espacios. Al menos acá está listo el terreno para que las mujeres lleguen, ojalá suceda así en otras provincias. 

¿Qué crees de esa idea que asocia el deporte a los hombres? ¿Cómo influye esa segmentación en el hecho de que las mujeres los narren?

Los deportes generalmente se asocian a los hombres. Incluso en aquellos donde las mujeres son protagonistas y tienen excelente desempeño, se espera que quienes lo siguen desde el otro lado de la pantalla, la radio o el celular, sean en su mayoría hombres. Creo que todavía esa idea está en la mentalidad de nuestro país. 

Entonces, cuando “el deporte de hombres” lo narra una mujer, cuando como narradora me encuentro en esa posición, llego con miedo de la aceptación que tendrá mi trabajo, de cómo se sentirán en casa quienes escuchan una voz femenina. 

Pero hasta el momento la recepción ha sido mayoritariamente buena; y creo que eso también es una buena señal. Aunque aún sobrevive esa mentalidad del deporte como cosa de hombres, mi trabajo y el de otras mujeres se ha aceptado y empieza a verse como algo común. En la reciente experiencia narrando el boxeo, algunos comentarios de espectadores fueron sobre cuánto había demorado este momento en llegar. 

Melissa Blanco Déniz se ha preparado durante años para llegar a la mesa de narración, pero está convencida de que aún le queda mucho por aprender. Cuando le preguntas sobre las posibilidades para las mujeres en esos espacios, asegura que el principal desafío es perder el miedo a los obstáculos. 

“A lo mejor hubo otras que quisieron, lo intentaron y en su momento no se les brindó la posibilidad, no lo sé”. Ahora, cree que los puestos están, las condiciones van creándose. Toca proponérselo, con valentía y sobreponiéndose a los prejuicios, para conseguirlo.