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martes, 20 de diciembre de 2016

#FidelCastro y la Revolución ignorada #Cuba



Resultado de imagen de fidel y la revolucion cubana
Ramón Bernal Godoy

En estos días memorables, las redes sociales, los programas televisivos y los eventos socio- políticos y hasta culturales han contado con un tema común, la Revolución cubana y el impacto de su líder, Fidel Castro Ruz.

Sobre la repercusión de este hecho habrá que escribir para que quede en memoria escrita la barbarie y la ignominia, la falta de respeto, la manipulación y otras actitudes que reflejan hasta dónde puede llegar la irracionalidad de los seres humanos y la subordinación de los medios de prensa al servicio de los círculos de poder de la ultraderecha, todo ello reflejado en el epicentro de estos fenómenos, Miami.

Lo curioso es que a la habitual bajeza de atacar con mentiras fabricadas aspectos personales de la vida del líder cubano, de continuar aquella máxima de Voltaire que decía “Calumniad, calumniad, que algo quedará”, además de todo eso, también han tenido la desfachatez moral y el irrespeto a la historia de un país como para “ensalzar” la figura del cruel tirano que con el apoyo de los Estados Unidos masacró a toda una isla, Fulgencio Batista, o reducir a cero los logros sociales de la Revolución cubana.

Ante esta triste realidad y el hecho que sordos son los oídos a los que se les explica que no es poca cosa haber eliminado el analfabetismo en menos de 24 meses, bajar la mortalidad infantil de 42% a 4%, formar a más de 130 mil médicos, graduar 1500 médicos extranjeros gratuitamente al año, enviar más de 30 mil médicos a colaborar en más de 68 países del mundo sumando cerca de 600.000 misiones, erradicar la desnutrición infantil, la drogadicción, el narcotráfico, el tráfico humano, hacer del país uno de los más seguros del mundo, crear vacunas contra el cáncer, el VIH, el pie diabético, elevar la esperanza de vida a 79 años, entre otros importantísimos aportes, les propongo entonces verlo de otro modo.

En mi opinión, el mayor logro de Fidel y la Revolución que por más de 57 años encabezó, es haber borrado a su pueblo de estas tristes estadísticas que a continuación les muestro, es decir, la revolución cubana logró que los cubanos no conocieran ni conozcan tristes realidades resultantes de la codicia, el egoísmo y las leyes de mercado que hoy hacen que un 20% de la población mundial tenga el 90% de las riquezas de este mundo. Acá les va un resumen de esas penosas realidades que no sufre ningún cubano, a pesar de habitar en una preciosa isla bloqueada y subdesarrollada:
  • Cada día, 30 000 niños de menos de 5 años mueren de enfermedades curables.En los países en desarrollo, más de un niño de cada diez no llegará a cumplir los 5 años.
  • Un niño de cada cinco no tiene acceso a la educación primaria.
  • 400 millones de niños viven en la pobreza extrema.
  • 876 millones de adultos son analfabetos, de los cuales dos tercios son mujeres.
  • Más de 500 000 mujeres mueren cada año durante el embarazo o en el parto.
  • Hoy en día, 42 millones de personas viven con el virus del SIDA, de las cuales 39 millones viven en países en desarrollo.
  • Más de 1,000 millones de personas no tienen acceso a agua salubre.
  • 2,800 millones de personas, es decir, cerca de la mitad de la población mundial, viven en la pobreza.
  • 2,400 millones de personas se ven privadas de instalaciones sanitarias.
  • 448 millones de niños sufren insuficiencia ponderal.
  • En África subsahariana, una persona de cada tres sufre hambre crónica.
  • El 10% de los trasplantes de órganos a nivel mundial se realiza de manera ilegal, con órganos arrebatados a seres humanos en contra de su voluntad, una cifra que se eleva a casi un 20% en el caso de América Latina.
  • Las mujeres ganan 25% menos que los hombres a competencias iguales, es decir, solo por ser mujeres.
Ese gesto es la prueba irrebatible del compromiso de la Casa Blanca con esa mafia terrorista, amamantada durante medio siglo por todas las administraciones y gracias a ese apoyo logró encadenar la política exterior estadounidense hacia Cuba, donde ha primado el odio y el rencor de los que salieron huyendo de la justicia revolucionaria.
Los líderes históricos de esa comunidad cubana fueron testaferros del dictador Fulgencio Batista, quien asesinó durante su gobierno a partir de un golpe de estado, a más de 20 mil cubanos. Hoy algunos de sus hijos ocupan asientos en el Congreso, como Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart.
Otros, a pesar de que sus padres se vieron obligados a emigrar para no ser asesinados por sicarios de Batista, entre ellos Marco Rubio, Bob Menéndez y Ted Cruz, vieron la oportunidad de hacer carrera política respaldando a los mafiosos anticubanos.
Ese compromiso de los Presidentes de Estados Unidos es la causa de que aborrecidos terroristas y asesinos, como Orlando Bosch, Luis Posada Carriles, Gaspar Jiménez, Guillermo Novo Sampol, Ángel de Fana, Carlos Alberto Montaner, Ramón Saúl Sánchez, Roberto Martín Pérez, Orlando Mitat, y Rodolfo Frómeta, residan plácidamente en ese país sin responder ante la justicia por los actos terroristas y crímenes cometidos en y contra Cuba.
Se dice y no se cree, pero Obama lo hace para “calmar las preocupaciones” de los que durante 58 años recibieron todo el respaldo financiero y material para intentar derrocar a la Revolución, en acciones que van desde la invasión mercenaria organizada por la CIA y el ejército, derrocada en las arenas de Bahía de Cochinos en solo 66 horas; sabotajes contra centros comerciales, fábricas, puentes, líneas férreas, la agricultura, barcos pesqueros y mercante; hasta bombardeos a poblados; y la introducción de plagas y enfermedades contra personas, la flora y la fauna cubanas.
Rhodes, durante estancia, tiene previsto reunirse con supuestos defensores de Derechos Humanos, (entiéndase violadores permanentes de esos derechos del pueblo de Cuba), líderes religiosos y representantes del sector privado, con la intensión “de apaciguar” molestias e intransigencia de esos mafiosos que nunca aceptarán el reconocimiento del gobierno revolucionario que rescató la soberanía e independencia nacional de Cuba.
Para apaciguar sus reacciones adversas contra el viaje del Presidente, el asesor adjunto de Seguridad Nacional, les garantizará que Obama sostendrá una reunión con los contrarrevolucionarios y seguirá financiándolos con parte de los 20 millones de dólares que anualmente aprueba para las provocaciones y actos subversivos contra la Revolución.
Posiblemente entre las promesas que les hará Rhodes, están de que Obama mantendrá la mayor parte de las medidas del Bloqueo económico, comercial y financiero para evitar el desarrollo del país, el financiamiento anual a Radio y TV Martí, la no devolución de la Base Naval en Guantánamo, la continuación de las campañas mediáticas de que en Cuba se violan los derechos humanos y el apoyo a los trabajadores no estatales para fortalecer la imagen de que el sistema capitalista es más próspero que el socialista. "obama
A pesar de ese gesto inusual de un Presidente, los integrantes de esa mafia terrorista no aceptarán el cambio de política por su oído visceral, razón por la cual en reiteradas oportunidades han solicitado tres días de licencia para matar a los cubanos y cubanas que más compromiso han demostrado con el proceso revolucionario, algo que han denominado “La noche de los cuchillos largos”, en demostración de que no olvidarán sus antecedentes de asesinos del dictador Fulgencio Batista.
Barack Obama si realmente quiere un cambio honesto con Cuba, deberá tener presente lo que expresó José Martí:
“…por dos caminos no se puede ir si se quiere triunfar”.
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A los que no entienden o no quieren entender todavía, solo un esfuerzo más de  mi parte…
  • Imaginen que Si en la tierra hubiese solamente 100 personas, 22 no tendrían acceso al agua potable, ninguna de ellas fuera cubana.
  • Imaginen que Si en la tierra hubiera solamente 100 personas, 15 estarían malnutridas y 3 de ellas serían niños, ninguno cubano.
  • Imaginen que Si en la tierra hubiese solamente 100 personas, 14 no tendrían derecho a una atención sanitaria básica, ninguno cubano.
  • Imaginen que Si en la tierra hubiese solamente 100 personas, 13 morirían antes de los 40 años, ninguno de ellos cubano.
  • Imaginen que Si en la tierra hubiera solamente 100 personas, 15 adultos serían analfabetos, ninguno cubano.
¿Entienden ahora cuán grande ha sido Fidel y su revolución?, todo ello en constante enfrentamiento con la potencia mundial que ha puesto sus mejores recursos y esfuerzos en impedirlo.
Si aún usted no desea ver, es su decisión.
Yo sí lo veo.

martes, 29 de noviembre de 2016

Todos los honores al eterno Comandante


En el salón Granma del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, los máximos dirigentes de la Revolución realizaron una guardia de honor al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz
Foto: Estudios Revolución
Justo a las 8 de la mañana de este lunes, en el salón Granma del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, los máximos dirigentes de la Revolución realizaron una guardia de honor al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz. En este íntimo espacio, donde hoy se alza la imagen de un Fidel inmenso, se encuentran sus cenizas hasta que sean trasladadas al cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

Tras la voz de ¡Firmes! del General de Ejército Raúl Castro Ruz dio inicio un minuto de silencio en homenaje al líder histórico de la Revolución Cubana.

Raúl fue el primero en caminar al frente y depositar su flor blanca ante la urna; instantes después firmó el libro que contiene el juramento de ser fieles al concepto de Revolución expresado por el Comandante en Jefe, el 1ro de mayo del 2000.

A continuación rindieron honores los comandantes de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez y Guillermo García Frías; luego lo hicieron uno tras otro los restantes miembros del Buró Político del Comité Central del Partido como reafirmación revolucionaria de dar continuidad a las ideas de nuestro Comandante.

sábado, 4 de octubre de 2014

Los héroes de nuestra época

La partida de la primera Brigada Mé­dica Cubana hacia África a luchar contra el Ébola y el brutal asesinato en Caracas del joven diputado revolucionario Robert Serra reflejan el espíritu heroico y la capacidad de los procesos revolucionarios que tienen lugar en la Patria de José Martí y en la Venezuela de Simón Bolívar y Hugo Chávez


Mucho hay que decir de estos tiempos difíciles para la humanidad. Hoy, sin embargo, es un día de especial interés para nosotros y quizá también para mu­chas personas.
A lo largo de nuestra breve historia revolucionaria, desde el golpe artero del 10 de marzo de 1952 promovido por el imperio contra nuestro pequeño país, no pocas veces nos vimos en la necesidad de tomar importantes decisiones.

Cuando ya no quedaba alternativa alguna, otros jóvenes, de cualquier otra nación en nuestra compleja situación, hacían o se proponían hacer lo mismo que nosotros, aunque en el caso particular de Cuba el azar, como tantas veces en la historia, jugó un papel decisivo.

A partir del drama creado en nuestro país por Estados Unidos en aquella fecha, sin otro objetivo que frenar el riesgo de limitados avances sociales que pudieran alentar futuros de cambios radicales en la propiedad yanki en que había sido convertida Cuba, se engendró nuestra Revo­lución Socialista.
La Segunda Guerra Mundial, finalizada en 1945, consolidó el poder de Estados Unidos como principal potencia económica y militar, y convirtió ese país —cuyo territorio estaba distante de los campos de batalla— en el más poderoso del planeta.

La aplastante victoria de 1959, podemos afirmarlo sin sombra de chovinismo, se convirtió en ejemplo de lo que una pequeña nación, luchando por sí misma, puede hacer también por los demás.
Los países latinoamericanos, con un mínimo de honrosas excepciones, se lanzaron tras las migajas ofrecidas por Estados Unidos; por ejemplo, la cuota azucarera de Cuba, que durante casi un siglo y medio abasteció a ese país en sus años críticos, fue repartida entre productores ansiosos de mercados en el mundo.

El ilustre general norteamericano que presidía entonces ese país, Dwight D. Eisenhower, había dirigido las tropas coaligadas en la guerra en que liberaron, a pesar de contar con poderosos medios, solo una pequeña parte de la Europa ocupada por los nazis. El sustituto del presidente Roosevelt, Harry S. Truman, resultó ser el conservador tradicional que en Estados Unidos suele asumir tales responsabilidades políticas en los años difíciles.

La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas —que constituyó hasta fines del pasado siglo XX, la más grandiosa nación de la historia en la lucha contra la explotación despiadada de los seres humanos— fue disuelta y sustituida por una Federación que redujo la superficie de aquel gran Estado multinacional en no menos de cinco millones 500 mil kilómetros cuadrados.

Algo, sin embargo, no pudo ser disuelto: el espíritu heroico del pueblo ruso, que unido a sus hermanos del resto de la URSS ha sido capaz de preservar una fuerza tan poderosa que junto a la República Popular China y países como Brasil, India y Sudáfrica, constituyen un grupo con el poder necesario para frenar el intento de recolonizar el planeta.

Dos ejemplos ilustrativos de estas realidades los vivimos en la República Popular de Angola. Cuba, como otros mu­chos países socialistas y movimientos de liberación, colaboró con ella y con otros que luchaban contra el dominio portugués en África. Este se ejercía de forma administrativa directa con el apoyo de sus aliados.

La solidaridad con Angola era uno de los puntos esenciales del Movimiento de Países No Alineados y del Campo So­cialista. La independencia de ese país se hizo inevitable y era aceptada por la co­munidad mundial.

El Estado racista de Sudáfrica y el Go­bierno corrupto del antiguo Congo Belga, con el apoyo de aliados europeos, se preparaban esmeradamente para la conquista y el reparto de Angola. Cuba, que desde hacía años cooperaba con la lucha de ese pueblo, recibió la solicitud de Agostinho Neto para el entrenamiento de sus fuerzas armadas que, instaladas en Luanda, la capital del país, debían estar listas para su toma de posesión oficialmente establecida para el 11 de noviembre de 1975. Los soviéticos, fieles a sus compromisos, les habían suministrado equipos militares y esperaban solo el día de la independencia para enviar a los instructores. Cuba, por su parte, acordó el envío de los instructores solicitados por Neto.

El régimen racista de Sudáfrica, condenado y despreciado por la opinión mundial, decide adelantar sus planes y envía fuerzas motorizadas en vehículos blindados, dotados de potente artillería que, tras un avance de cientos de kilómetros a partir de su frontera, atacó el primer campamento de instrucción, donde varios instructores cubanos murieron en heroica resistencia. Tras varios días de combates sostenidos por aquellos valerosos instructores junto a los angolanos, lograron detener el avance de los sudafricanos hacia Luanda, la capital de Angola, adonde había sido enviado por aire un batallón de Tropas Especiales del Ministerio del Interior, transportado desde La Habana en los viejos aviones Britannia de nuestra línea aérea.

Así comenzó aquella épica lucha en aquel país de África negra, tiranizado por los racistas blancos, en la que batallones de infantería motorizada y brigadas de tanques, artillería blindada y medios adecuados de lucha, rechazaron a las fuerzas racistas de Sudáfrica y las obligaron a retroceder hasta la misma frontera de donde habían partido.

No fue únicamente ese año 1975 la etapa más peligrosa de aquella contienda. Esta tuvo lugar, aproximadamente 12 años más tarde, en el sur de Angola.

Así lo que parecía el fin de la aventura racista en el sur de Angola era solo el comienzo, pero al menos habían podido comprender que aquellas fuerzas revolucionarias de cubanos blancos, mulatos y negros, junto a los soldados angolanos, eran capaces de hacer tragar el polvo de la derrota a los supuestamente invencibles racistas. Tal vez confiaron entonces en su tecnología, sus riquezas y el apoyo del imperio dominante.

Aunque no fuese nunca nuestra intención, la actitud soberana de nuestro país no dejaba de tener contradicciones con la propia URSS, que tanto hizo por nosotros en días realmente difíciles, cuando el corte de los suministros de combustible a Cuba desde Estados Unidos nos habría llevado a un prolongado y costoso conflicto con la poderosa potencia del Norte. De­sa­parecido ese peligro o no, el dilema era decidirse a ser libres o resignarse a ser esclavos del poderoso imperio vecino.

En situación tan complicada como el acceso de Angola a la independencia, en lucha frontal contra el neocolonialismo, era imposible que no surgieran diferencias en algunos aspectos de los que po­dían derivarse consecuencias graves para los objetivos trazados, que en el caso de Cuba, como parte en esa lucha, tenía el derecho y el deber de conducirla al éxito. Siempre que a nuestro juicio cualquier aspecto de nuestra política internacional podía chocar con la política estratégica de la URSS, hacíamos lo posible por evitarlo. Los objetivos comunes exigían de cada cual el respeto a los méritos y experiencias de cada uno de ellos.

 La modestia no está reñida con el análisis serio de la complejidad e importancia de cada situación, aunque en nuestra política siempre fuimos muy estrictos con todo lo que se refería a la solidaridad con la Unión Soviética.

En momentos decisivos de la lucha en Angola contra el imperialismo y el racismo se produjo una de esas contradicciones, que se derivó de nuestra participación directa en aquella contienda y del hecho de que nuestras fuerzas no solo luchaban, sino que también instruían cada año a miles de combatientes angolanos, a los cuales apoyábamos en su lucha contra las fuerzas pro yankis y pro racistas de Sudáfrica. Un militar soviético era el asesor del gobierno y planificaba el empleo de las fuerzas angolanas.

 Discrepábamos, sin embargo, en un punto y por cierto importante: la reiterada frecuencia con que se defendía el criterio erróneo de emplear en aquel país las tropas angolanas mejor entrenadas a casi mil quinientos kilómetros de distancia de Luanda, la capital, por la concepción propia de otro tipo de guerra, nada parecida a la de carácter subversivo y guerrillera de los contrarrevolucionarios angolanos.

 En realidad no existía una capital de la UNITA, ni Savimbi tenía un punto donde resistir, se trataba de un señuelo de la Sudáfrica racista que servía solo para atraer hacia allí las mejores y más suministradas tropas angolanas para golpearlas a su antojo. Nos oponíamos por tanto a tal concepto que más de una vez se aplicó, hasta la última en la que se demandó golpear al enemigo con nuestras propias fuerzas lo que dio lugar a la batalla de Cuito Cuanavale.

 Diré que aquel prolongado enfrentamiento militar contra el ejército sudafricano se produjo a raíz de la última ofensiva contra la supuesta “capital de Savimbi” —en un lejano rincón de la frontera de Angola, Sudáfrica y la Namibia ocupada—, hacia donde las valientes fuerzas angolanas, partiendo de Cuito Cuanavale, antigua base militar desactivada de la OTAN, aunque bien equipadas con los más nuevos carros blindados, tanques y otros medios de combate, iniciaban su marcha de cientos de kilómetros hacia la supuesta capital contrarrevolucionaria. Nuestros audaces pilotos de combate los apoyaban con los Mig-23 cuando estaban todavía dentro de su radio de acción.

Cuando rebasaban aquellos límites, el enemigo golpeaba fuertemente a los valerosos soldados de las FAPLA con sus aviones de combate, su artillería pesada y sus bien equipadas fuerzas terrestres, ocasionando cuantiosas bajas en muertos y heridos. Pero esta vez se dirigían, en su persecución de las golpeadas brigadas angolanas, hacia la antigua base militar de la OTAN.

Las unidades angolanas retrocedían en un frente de varios kilómetros de ancho con brechas de kilómetros de separación entre ellas. Dada la gravedad de las pérdidas y el peligro que podía derivarse de ellas, con seguridad se produciría la solicitud habitual del asesoramiento al Presidente de Angola para que apelara al apoyo cubano, y así ocurrió.

 La respuesta firme esta vez fue que tal solicitud se aceptaría solo si todas las fuerzas y medios de combate angolanos en el Frente Sur se subordinaban al mando militar cubano.El resultado inmediato fue que se aceptaba aquella condición.

Con rapidez se movilizaron las fuerzas en función de la batalla de Cuito Cuanavale, donde los invasores sudafricanos y sus armas sofisticadas se estrellaron contra las unidades blindadas, la artillería convencional y los Mig-23 tripulados por los audaces pilotos de nuestra aviación. La artillería, tanques y otros medios angolanos ubicados en aquel punto que carecían de personal fueron puestos en disposición combativa por personal cubano.

Los tanques angolanos que en su retirada no podían vencer el obstáculo del caudaloso río Queve, al Este de la antigua base de la OTAN —cuyo puente había sido destruido semanas antes por un avión sudafricano sin piloto, cargado de explosivos— fueron enterrados y rodeados de minas antipersonal y antitanques. Las tropas sudafricanas que avanzaban se toparon a poca distancia con una barrera infranqueable contra la cual se estrellaron. De esa forma con un mínimo de bajas y ventajosas condiciones, las fuerzas sudafricanas fueron contundentemente derrotadas en aquel territorio angolano.

Pero la lucha no había concluido, el imperialismo con la complicidad de Israel había convertido a Sudáfrica en un país nuclear. A nuestro ejército le tocaba por segunda vez el riesgo de convertirse en un blanco de tal arma. Pero ese punto, con todos los elementos de juicio pertinentes, está por elaborarse y tal vez se pueda escribir en los meses venideros.
¿Qué sucesos ocurrieron anoche que dieron lugar a este prolongado análisis? Dos hechos, a mi juicio, de especial trascendencia:

La partida de la primera Brigada Mé­dica Cubana hacia África a luchar contra el Ébola.
El brutal asesinato en Caracas, Vene­zuela, del joven diputado revolucionario Robert Serra.
Ambos hechos reflejan el espíritu heroico y la capacidad de los procesos revolucionarios que tienen lugar en la Patria de José Martí y en la cuna de la libertad de América, la Venezuela heroica de Simón Bolívar y Hugo Chávez.

¡Cuántas asombrosas lecciones encierran estos acontecimientos! Apenas las palabras alcanzan para expresar el valor moral de tales hechos, ocurridos casi simultáneamente.

No podría jamás creer que el crimen del joven diputado venezolano sea obra de la casualidad. Sería tan increí­ble, y de tal modo ajustado a la práctica de los peores organismos yankis de inteligencia, que la verdadera casualidad fuera que el repugnante hecho no hubiera sido realizado intencionalmente, más aún cuando se ajusta absolutamente a lo previsto y anunciado por los enemigos de la Revolución Venezolana.

De todas formas me parece absolutamente correcta la posición de las autoridades venezolanas de plantear la necesidad de investigar cuidadosamente el carácter del crimen. El pueblo, sin embargo, expresa conmovido su profunda convicción sobre la naturaleza del brutal hecho de sangre.

El envío de la primera Brigada Médica a Sierra Leona, señalado como uno de los puntos de mayor presencia de la cruel epidemia de Ébola, es un ejemplo del cual un país puede enorgullecerse, pues no es posible alcanzar en este instante un sitial de mayor honor y gloria. Si nadie tuvo la menor duda de que los cientos de miles de combatientes que fueron a An­gola y a otros países de África o América, prestaron a la humanidad un ejemplo que no podrá borrarse nunca de la historia humana; menos dudaría que la acción heroica del ejército de batas blancas ocupará un altísimo lugar de honor en esa historia.

No serán los fabricantes de armas letales los que alcancen merecido honor. Ojalá el ejemplo de los cubanos que marchan al África prenda también en la mente y el corazón de otros médicos en el mundo, especialmente de aquellos que poseen más recursos, practiquen una religión u otra, o la convicción más profunda del deber de la solidaridad humana.
Es dura la tarea de los que marchan al combate contra el Ébola y por la supervivencia de otros seres humanos, aun al riesgo de su propia vida. No por ello debemos dejar de hacer lo imposible por garantizarle, a los que tales deberes cumplan, el máximo de seguridad en las ta­reas que desempeñen y en las medidas a tomar para protegerlos a ellos y a nuestro propio pueblo, de esta u otras enfermedades y epidemias.

El personal que marcha al África nos está protegiendo también a los que aquí quedamos, porque lo peor que puede ocurrir es que tal epidemia u otras peores se extiendan por nuestro continente, o en el seno del pueblo de cualquier país del mundo, donde un niño, una madre o un ser humano pueda morir. Hay suficientes médicos en el planeta para que nadie tenga que morir por falta de asistencia. Es lo que deseo expresar.

¡Honor y gloria para nuestros valerosos combatientes por la salud y la vida!
¡Honor y gloria para el joven revolucionario venezolano Robert Serra junto a la compañera María Herrera!

Estas ideas las escribí el dos de octubre cuando supe ambas noticias, pero preferí esperar un día más para que la opinión internacional se informara bien y pedirle a Granma que lo publicara el sábado.

Fidel Castro Ruz
Octubre 2 de 2014
8 y 47 p.m.

jueves, 9 de enero de 2014

Fidel asiste a inauguración de Estudio de Arte en el barrio habanero Romerillo

Por Arleen Rodríguez Derivet

El Comandante en Jefe Fidel Castro asistió en la noche del miércoles a la inauguración del “Kcho estudio Romerillo, Laboratorio para el arte”, un núcleo cultural sin fines de lucro cuyo propósito es la experimentación, el desarrollo, la difusión de las artes y el entendimiento humano.

Pasada las 9 de la noche, y en el Aniversario 55 de la entrada en La Habana de Fidel al frente del Ejército Rebelde, el líder histórico de la Revolución llegó al taller de la Calle 9na y 120 en el barrio Romerillo, de Playa, y  saludó a artistas y pobladores que aplaudieron con emoción al recién llegado.

El Historiador de la Ciudad Eusebio Leal y el laureado pintor Alexis Leyva, Kcho, develaron la tarja con la que se inauguró el Estudio Romerillo, ante la presencia de Fidel, quien recorrió la galería con la muestra “Lam, eres imprescindible” que incluye obras originales de Wifredo Lam, y una exposición de la autoría de Kcho, “El Pensador”.

El “Kcho Estudio Romerillo, Laboratorio para el arte” cuenta, además de la sala de exposiciones “Marta Machado”, con la biblioteca pública “Juan Almeida” y el taller experimental de gráfica Romerillo.