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miércoles, 23 de noviembre de 2022

Esto no es un adiós, Pablo Milanés

 

Por: Thalía Fuentes Puebla


Homenaje a Pablo Milanés en el Pabellón Cuba. Foto: Thalía Fuentes/ Cubadebate.

A veces pienso en el significado de la palabra eternidad o si el propósito de la vida es lograrla. En muchas ocasiones me pregunto cuánto hay que esforzarse para “trascender” o dejar un legado, por muy utópico que parezca el concepto.

Pienso y no hallo respuesta, o las que hallo son demasiado filosóficas, pero entonces, llegan seres de luz como Pablo Milanés que rompen con todos los significados de las palabras y se ganan, con constancia y talento, ese lugar tan ansiado en la posteridad. Y no lo digo yo, sino las cientos de personas que este martes en la tarde, corearon sus canciones como si Pablo siguiese aquí, vibrando en cada nota.

Los acordes del tres de Pancho Amat, junto a la guitarra y la voz de Eduardo Sosa, iniciaron el homenaje a Pablo en el Pabellón Cuba, sede de la Asociación Hermanos Saíz.

Después, se unió el trovador Pepe Ordaz, otro de los exponentes del Movimiento de la Nueva Trova y juntos interpretaron  “¿De dónde viene el amor?”, uno de los temas más sentidos, de la autoría de Ordaz, cantados por Pablo. 

Raul Torres tocó “Se fue” y “El breve espacio en que no estás”, tema que lanzó Pablo en 1984 como parte del álbum Comienzo y final de una verde mañana.

Homenaje a Pablo Milanés en el Pabellón Cuba. Foto: Thalía Fuentes/ Cubadebate.

“Aunque ya se haya dicho no deja de tener peso: es una pérdida irreparable para la cultura cubana”, comentó a Cubadebate Tony Ávila.

“No hay forma de reponer a un Pablo Milanés”.

El cantautor aseguró que la mayoría de los músicos cubanos tienen la influencia de Pablo y de Silvio Rodríguez. “Fueron dos pilares, una frontera entre la trova tradicional y el enlace del filin tradicional con la nueva canción”.

Destacó esa capacidad de Pablo y de Silvio de entender y leer su tiempo y hacerlo a través de canciones que documentaron la realidad cubana. Pablo es un símbolo–aseguró Ávila–y aunque la trova no es de intérpretes sino de compositores, él tuvo la dicha de poseer la combinación inmensa entre la voz y la composición. 

Por su parte, Heidi Igualada, destacada compositora, guitarrista y cantante cubana, integrante del Movimiento de la Nueva Trova, dijo que en su forma de cantar y tocar está latente la influencia de Milanés, como en todos los trovadores de su generación. Con su voz plena de matices fue parte de este homenaje hecho canción. 

“Candil de Nieve”, “Ya se va aquella edad”, “No ha sido fácil” y “El espacio en que no estás” fueron coreadas por el público que llegó hasta el Pabellón Cuba.

Erick Mendez, Ray Fernández, Abel Acosta, Pancho Amat, César López, Ariel Díaz, Abel Geronés, Annie Garcés, Adrián Berazaín, Rodrigo García, Rochy Ameneiros, Gerardo Alfonso, el dúo Iris, Augusto Blanca, Frank Fernández, Jorge Gómez, Orlando Valle Maraca y Christopher Simpson también fueron a rendirle tributo a Pablo. Algunos tocaron, otros cantaron, o simplemente, desde el público, sentían cada letra cantada desde el corazón.

En PM Records, sita en Calle 11 entre J e I, el pueblo de Cuba le rindió honores al destacado músico. Mañana, desde las 10 hasta las 2 de la tarde, estará abierta la oficina para que todo el que desee pueda firmar el libro de condolencias y dedicarle unas palabras a Pablo. 

Hay veces que es mejor no definir las cosas, pero, si hubiera que hacerlo con la obra que Milanés le ha dejado al pueblo de Cuba y a su cultura, las palabras justas serían “un legado repleto de sensibilidad”.  Pablo es Cuba; Cuba es Pablo.

Homenaje a Pablo Milanés en el Pabellón Cuba. Foto: Thalía Fuentes/ Cubadebate.

Homenaje a Pablo Milanés en el Pabellón Cuba. Foto: Thalía Fuentes/ Cubadebate.

Homenaje a Pablo Milanés en el Pabellón Cuba. Foto: Thalía Fuentes/ Cubadebate.

Homenaje a Pablo Milanés en el Pabellón Cuba. Foto: Thalía Fuentes/ Cubadebate.

Homenaje a Pablo Milanés en el Pabellón Cuba. Foto: Thalía Fuentes/ Cubadebate.


martes, 26 de julio de 2022

Con la presencia de Raúl y Díaz-Canel se celebra el acto por el Día de la Rebeldía Nacional en Cienfuegos

 



26 de Julio en Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Con la presencia del General de Ejército, Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución, y Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, inició el acto central por el 26 de Julio, en ocasión de celebrarse aniversario 69 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

En la Plaza Cultural de la provincia, se han reunido más de 10 000 cienfuegueros. Junto a ellos miembros del Buró Político, del secretariado del Comité Central del PCC, ministros, dirigentes de organizaciones de masas y en especial, protagonistas de la generación histórica que asaltaron los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

Las ideas de Fidel siempre presentes. Desde una valla al fondo de la plaza de deja ver la frase: “El Moncada nos enseñó a convertir los reveses en victorias y nos dejó la lección permanente de la perseverancia”. A su lado, otra recuerda la sabiduría de Raúl y unas palabras que bien pueden convertirse en mantra para más de un cubano, “Si se pudo y se puede y si se podrá”.

El pueblo que ayer en la tarde se paseaba por esta plaza para ver cómo había quedado la tarima, o que se tiraba fotos con la bandera de la estrella solitaria a la del 26 de julio de fondo, hoy clama y recuerda a sus héroes.

Acudimos a este acto convocados por la historia

La Primera Secretaria del PCC en el territorio, Marydé Fernández López. 26 de Julio en Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

La Primera Secretaria del PCC en el territorio, Marydé Fernández López agradeció en nombre del pueblo cienfueguero por haber sido merecedores de la sede central por tan relevante fecha histórica en el país.

“Acudimos a este nuevo aniversario del Moncada convocados por la historia patria en un 26 de julio cargado de emociones al compartir con las generaciones que nos antecedieron”, dijo.

Recordó que el 26 de julio de 1953 se abrió una nueva fase en la historia de Cuba. “La lucha armada, como estrategia principal contra la tiranía batistiana”.

Fernández López indicó que está fecha cobra mayor relevancia en la provincia de Cienfuegos al estar a las puertas del aniversario 65 del alzamiento popular del 6 se septiembre.

“Aquel día, un centenar de hombres decidido armar al pueblo e iniciar la Revolución”. La heroína del Moncada, Melba Hernández sentenció que “a pesar del aparente fracaso por los compañeros caídos, por los que sufrimos, nunca lo vimos así sino con una victoria porque nos señalaba el camino”.

La heroína del Moncada quien junto con Haydeé Santamaría se encargarían después de publicar y distribuir La Historia de absolverá añadió que “estoy segura que sin el Moncada no tendríamos lo que tenemos hoy”.

La primera secretaria del PCC de Cienfuegos reconoció que ha sido un año bien difícil, pero se ha demostrado la capacidad de resistencia creativa de todo el pueblo.

“En la provincia se comenzaron los ensayos clínicos de Soberana Centro en los municipios de Palmira y Cruces. Además de la vacunación en el municipio Cienfuegos con Abdala. A solo un año, 99.7% de la población está vacunada con tres vacunas, encontrándolos inmersos en la segunda dosis de refuerzo para los mayores de diecinueve años”. Todo esto – dijo- gracias al esfuerzo y el talento de nuestros científicos.

El bloqueo ha exacerbado, indicó la Fernández López, la compleja situación que afronta la provincia y el país. La carencia de recursos materiales, los problemas con la generación eléctrica a lo que se suma la batalla mediática y la confrontación en redes sociales.

En la provincia, se consolidan los once polos productivos y se diversifican las producciones. Además de cumplir por tres años consecutivos con la política de la vivienda, este año el programa se encuentra al cierre del mes de julio al 66% de ejecución.

Destacó la refinación de petróleo con la refinería Camilo Cienfuegos, la generación de electricidad con la termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes una de las más eficientes y estables del país. La producción de cemento y la elaboración de harina de trigo y cereales.

“Se ha trabajado con mucha fuerza en los barrios y de vulnerabilidad y en el fortalecimiento de las comunidades agropecuarias de los ciento un barrios identificados. Trabajamos en 42 de ellos, solucionando hasta la fecha 440 planteamientos”.

La Primera Secretaria del Partido en Cienfuegos reconoció que se debe intensificar el combate contra los altos precios que tanto irritan a la población. “Para ello se requiere fortalecer la empresa estatal socialista, gestionar los actores económicos, incrementar las producciones agropecuarias y una efectiva labor en nuestros barrios y comunidades”.

Díaz-Canel: “La historia nos da fuerzas, nos inspira, nos impulsa y nos alienta”

26 de Julio en Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Al intervenir en el acto central, Miguel Díaz-Canel Bermúdez dijo que poder celebrar este acto de manera presencial es una proeza; lograda gracias al control de la pandemia, con recursos propios.

Esta es un oportunidad -indicó- que le permite a la dirección del Partido y el gobierno reconocer los logros de un territorio como Cienfuegos.

Recordó que el próximo año de cumplirán 70 años de estos hechos. “Los protagonistas vivos salen de los libros de historia y les enseñan a los estudiantes por qué arriesgaron sus vidas y qué ideas defendían”.

Díaz- Canel agregó que está experiencia es también un desafío en la formación de las nuevas generaciones.

“La lógica imperial apuesta a la amnesia y la parálisis”.

El bloqueo -dijo- es ahora mismo la mejor prueba de que sí funciona el socialismo, porque bajo el fuego de ser un país bloqueado, somos referentes en el acceso a la salud, las educaciones, los niveles de seguridad y protección de la ciudadanía, y los índices de natalidad, entre muchos otros.

“A nuestra generación le corresponde saltar la fortaleza de la eficiencia económica, la burocracia, la insensibilidad, el odio. Sobre sus restos construiremos la mejor Cuba posible”.

Concluyó diciendo que “la historia nos da fuerzas, nos inspira, nos impulsa y nos alienta. Si ellos pudieran nosotros también”.

26 de Julio en Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

26 de Julio en Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

26 de Julio en Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

26 de Julio en Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

26 de Julio en Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

26 de Julio en Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

En video, transmisión del acto por el 26 de julio

En video, homenajean a moncadistas

Música del himno del 26 de julio

Miembros de las delegaciones de solidaridad con Cuba hablan sobre la importancia del 26 de julio y el criminal bloqueo contra el país


viernes, 3 de junio de 2022

¿Gigantes o molinos?

 

¿Gigantes o molinos?

Por: Ms. C Abel Aguilera Vega

Fidel y Raúl en la Asamblea Nacional . Foto: Ismael Francisco / Cubadebate

¿Dónde nació el Quijote? Pues… Cervantes no lo detalló; solo sabemos que en un lugar indeterminado de la Mancha. Es un personaje tan misterioso como universal. Para algunos románticos nació en Cuba, en un lugar de Birán que yo si quiero recordar.

Pero no les voy a hablar del Quijote, sino de Sancho Panza. Para el mundo es Raúl Modesto, para la madre fue Musito, para mí es simplemente Sancho.

No se puede comprender la historia de la Revolución cubana sin entender el papel de su fiel escudero. Raúl Castro no es un personaje secundario, es un actor principal y complementario al Quijote cubano. Es una pieza esencial en la trama novelesca vivida en la Isla en las últimas siete décadas.

En un lugar de Birán...

Pero… ¿Cómo surge la lealtad incondicional entre nuestro Quijote y Sancho Panza? ¿Cuándo se fraguó la fidelidad entre Fidel y Raúl?

Lo cierto es que no lo sabemos, es de esas cosas humanas que no tienen tiempo ni lugar. No obstante, intentaremos develar algunas claves.

Nacer y crecer bajo el mismo techo no es garantía de la cordialidad entre hermanos. Fidel siempre tuvo especial amor hacia el varón más pequeño de la casa, a quien asumió como a un pupilo y le prodigó un inmenso amor. Casi nonagenario aun guardaba fresca en su memoria el nacimiento de su querido hermano.

Cuando evoco nacimientos en medio de sobresaltos, recuerdo el de Raúl, el 3 de junio de 1931. Me acuerdo bien de aquel día, dónde dio a luz mi madre, en qué parte de la casa. Yo estaba en el corredor, era de día ya, escuchaba unos gritos horripilantes, tremendos, en todo el tiempo que demoró el parto, durante varias horas, el correcorre en la casa. (…) Me acuerdo perfectamente bien de cuando por fin nació Raúl y de la inmensa felicidad de aquel momento.[1]

Fidel vio crecer al varón más pequeño en la finca de Birán, mientras él y Ramón se la pasaban jugando libremente con los hijos de los empleados de su padre. Raúl al no poder acompañar a los mayores, se divertía montando la bicicleta, empleando como pista el corredor de la casa. Al crecer compartió los mismos gustos que sus hermanos; montar caballos, bañarse en el río y pasarse largas horas en las barracas de los haitianos.

Tal vez el deseo de gozar de la misma libertad que sus hermanos lo impulsó a estar siempre tras ellos, en especial de Fidel, el cabecilla de las travesuras. Tal vez, fue en ese afán de parecérsele, que lo asumió -sin percatarse- en un modelo para su vida. Décadas después confesaría: Siempre fue, desde la infancia, mi héroe; (…) Y siempre fue mi héroe, mi más cercano compañero, pese a la diferencia de edad.[2]

El colegio, la Dulcinea de Fidel

Parece que en los planes de Cervantes nunca estuvo separar a los personajes principales de su novela, por más que el destino se hubiese empeñado en romperlos. Aunque las complejidades de la vida persistan, Fidel y Raúl se van a reencontrar una y otra vez.

Para 1936 Fidel y Ramón eran estudiantes internos del colegio religioso Hermanos de La Salle en Santiago de Cuba. Para el primero fue un alivio trasladarse hacia dicho centro, porque significaba dejar atrás las penurias y el hambre a la que fue sometido en casa de su maestra Eufrasia Feliú.

Es muy probable que, para Raúl, -con apenas cinco años- la vida en Birán sin sus hermanos no fuese igual de divertida. Tal vez, en sus sueños de infante solo quería reencontrarse con ellos y sumarse a la diversión que había presenciado en la casa. Cuando en ese año acompañó a Lina a visitarlos, quizás vio la oportunidad de seguir con ellos. El ambiente lúdico de la escuela y la presencia protectora de sus hermanos fue motivación suficiente para insistir en quedarse.

Nuevamente los tres hermanos se reúnen y comparten las mismas alegrías y desgracias. Entre estas últimas, el accidente sufrido por Raúl cuando se impacta contra un piano de cola, recibiendo un fuerte golpe en la cabeza, o el incidente protagonizado por Fidel y el hermano Bernardo en noviembre de 1937, donde Ramón y Raúl pagaron las mismas consecuencias sin haber tenido relación con los hechos.

En definitiva, Ángel determinó sacarlos del colegio al considerar que había sido una pérdida de tiempo. Ante la insistencia y las amenazas de Fidel, en enero de 1938 rematricula, pero esta vez en el Colegio de Dolores, también en Santiago de Cuba.

Fidel y Raúl se vuelven a separar, pero solo será momentáneo.

Gradualmente los hermanos se incorporan a la escuela y nuevamente vuelven a vivir aventuras y desventuras. Según recuerdos de Ramón, Fidel de muchacho mortificaba a Raúl y también le imponía disciplina.[1] En cambio Fidel rememora que: Raúl era entonces un poco malcriado, a veces yo tenía que regañarlo, pero Ramón era su defensor.[2]

En fin, … lo típico que ocurre entre hermanos de esa edad que están muy apegados. Se pelean constantemente, pero se defienden si un tercero los intenta agredir.

De este periodo han trascendido las disputas nocturnas por apagar la luz del cuarto, donde los dos ya evidencian elementos del carácter y la personalidad. Fidel el que dirige y da las indicaciones y Raúl el que no se dejaba doblegar por lo que considera injusto.

Es en ese intercambio que Fidel reafirma el liderazgo que tanto influyó y sirvió de guía para Raúl. Es en esa amalgama de situaciones; en el fragor de la convivencia, las conspiraciones de los muchachos, el rigor de Fidel y la defensa de sus propios criterios por parte de Raúl, que germina y se consolida el amor y la lealtad, elementos que van a marcar eternamente la relación.

Como nos legó Cervantes: En las desventuras comunes se reconcilian los ánimos y se estrechan las amistades.

¿Molinos o gigantes?

La vida esconde sus sorpresas y prepara sus ironías. ¿De qué se trata?...

Una vez concluido el curso escolar 1941-1942, Fidel convence a sus padres de las ventajas de terminar sus estudios de bachiller en el prestigioso Colegio de Belén de La Habana. Este sería un periodo importante porque por primera vez conocería la popularidad y se ganaría la admiración y cariño de las masas a su alcance. También estrecharía relaciones con hombres trascendentales en su futuro revolucionario como los hermanos Manuel y Virginio Gómez Reyes, José Luis Tassende y Gildo Fleitas, todos caídos en las acciones del 26 de julio de 1953. Tres años después concluye sus estudios como uno de los alumnos más destacados en la docencia y el mejor atleta del curso.

Durante ese periodo, Raúl permaneció en el Colegio de Dolores en Santiago de Cuba y solo se encuentra con sus hermanos en el verano. Al igual que Fidel, matricula en Belén en 1945, pero ya no se adapta al régimen de la escuela religiosa e inicia una huelga respecto a sus deberes, con el objetivo de que lo saquen del centro. Para finales de 1946, en Birán se recibe una carta de la institución llena de quejas y con claras advertencias de expulsarlo. Ángel interviene nuevamente y no le queda más remedio que llevárselo poniéndolo a trabajar la tierra. Años después Raúl comentaría: “El Colegio, en condiciones de alumno interno, fue una cárcel para mí; para Fidel no, pero para mí sí.”[1]

Trabajar en la finca familiar fue un elemento determinante en la formación política del joven Raúl. Ello le permitió convivir y sensibilizarse con los problemas de la gente humilde que trabajaba para el padre, lo cual despertó sus inquietudes sobre la situación social del campesinado y de las compañías norteamericanas de la zona. Sus pronunciamientos al respecto fueron cada vez más abiertos y contestatarios, llegando a los oídos del padre.

Para 1950 Ángel estaba preocupado con la efervescencia revolucionaria que mostraba Raúl y toma una decisión: “Lo enviaré a La Habana con Fidel, pues si se queda aquí, crecerá un comunista”.[2]

Donde Ángel vio gigantes, Raúl vio molinos.

Aparentemente Fidel y Raúl se encaminan por rumbos diferentes. El padre no podía comprender que sus hijos eran rebeldes y que mostraban su inconformidad con el orden social que estaban viviendo. Esta actitud evidencia un hilo conductor en el pensamiento de los hermanos, unirlos reforzó sus modos de pensar.

Llama la atención que ambos comienzan sus pronunciamientos contras las injusticias de su época de forma paralela e independiente. Llegan a las mismas conclusiones de lo irracional del sistema capitalista impuesto a Cuba, pero por vías diferentes. Elemento que va a constituir otro punto de fortaleza y afinidad entre los dos. Fidel es el líder que va a impulsar toda una transformación social, donde Raúl no es un espectador pasivo, es un actor activo imprescindible.

Este será un elemento que va a caracterizar la personalidad de Raúl, rasgo que Fidel va a destacar: “él siempre tuvo criterios muy propios.”[3]

No es locura, es justicia

La vida en La Habana no era nada fácil. Fidel recién graduado, casado y con un hijo pequeño tenía poca solvencia económica. Su labor como abogado no le reportaba lo suficiente como para tener una vida holgada, pues: “(…) defendía gente muy humilde, no cobraba y no tenía otro empleo.[4]

Raúl, con apenas 19 años comienza sus estudios en la Universidad de la Habana en la carrera de Administración. Se sustenta con lo que de Birán le envían sus padres y con este dinero contribuye a la economía de la casa. Casi al final de su vida Fidel recordaba este periodo: “(…) Raúl contribuía con lo que le mandaban de la casa. Lo juntábamos. Éramos cuatro allí. Él estuvo viviendo con nosotros cuando estábamos más escasos de dinero.”[5]

Para inicios de la década del 50, el contexto nacional estaba caracterizado por la corrupción de los gobiernos, la represión política, los asesinatos a líderes opositores, la censura de prensa y el agravamiento de los males sociales, con la existencia de grupos gansteriles que controlaban el negocio de la droga, la prostitución y los juegos prohibidos. Era común el entreguismo de los gobiernos hacia la potencia del norte, regalando las riquezas de la nación a las empresas extranjeras, que expoliaban al pueblo. Para colmo, Cuba contaba con una de las constituciones más progresistas de la época, la cual fue bastante ignorada por los gobiernos encargados de su aplicación.

El compromiso de Fidel con las causas justas y su activismo político perturban la tranquilidad del hogar. Evidentemente vivir de su carrera como abogado no era su prioridad, estaba imbuido en defender a los más humildes y denunciar los males de la república. Su título de abogado le confiere un arma poderosa, la de obrar con justicia en nombre de la ley; de no cumplirse solo hay una conclusión: el sistema no funciona.

Raúl inmediatamente compartió las ideas de Fidel, encontró en el socialismo la alternativa política que planteaba la solución a los problemas que se cuestionaba de la sociedad.

Este fue un periodo muy intenso en la vida de ambos jóvenes donde se nutrieron de una conciencia revolucionaria, de una doctrina política, de una experiencia de vida forjada en la lucha. La lucha que terminó de fraguar la unidad y lealtad definitiva y eterna entre los hermanos. Fidel nunca olvidó la influencia que ejerció sobre su hermano: “Cuando empecé a tener una conciencia revolucionaria, una concepción marxista, Raúl se adhirió como una esponja para pelear por ellas.”[1]

Ya en la década de 1950 Raúl Castro es un joven bien definido políticamente. Ello lo llevó a participar activamente en los mítines y manifestaciones y finalmente a militar en la Juventud Socialista. Por su parte, Fidel continuó siendo el principal instructor político de su hermano. Investido como Quijote a cada rato le recordaba: Cambiar el mundo, amigo Sancho, no es ni utopía ni locura, es justicia.

Para 1953 Raúl asistió como representante de la Juventud Socialista en el II Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Bucarest, Rumanía. Al regresar a Cuba 6 de junio es detenido en el puerto por solidarizarse con dos jóvenes guatemaltecos compañeros de viaje, los que fueron reprimidos por la policía por portar literatura comunista.

Raúl es trasladado hacia el Buró de Investigaciones y posteriormente hacia la prisión del Castillo de Príncipe. Es liberado tres días después debido a la presión política y mediática encabezada por el Partido Socialista Popular y por las gestiones legales de Fidel Castro, quien también lo representa legalmente cuando se le abre la causa judicial 412/53 por Desorden Público.

Solo faltaba mes y medio para los históricos sucesos del 26 de julio de 1953. Fidel no dudó en incorporar definitivamente a su hermano en la acción. No se sabe si fue el destino, el azar, o los rezos suplicantes de Lina a la Virgen de la Caridad, lo cierto es que los dos hermanos no se volvieron a separar jamás. Nuestros Alfonso Quijano y Sancho Panza compartieron para siempre las aventuras de caballería y la misma visión de vida. Como diría el primero:

Don Quijote soy, y mi profesión la de andante caballería. Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. Huyo de la vida regalada, de la ambición y la hipocresía, y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil. ¿Es eso, de tonto y mentecato?

[1] Blanco Castiñeira, Katiuska: Obra citada, p.83.

[1] Leonov, Nikolai S. Raúl Castro. Un hombre en revolución, Editorial Capitán San Luis, La Habana, 2015, p.59

[2] Ibídem. p.64.

[3] Ramonet, Ignacio: Obra citada, p.137.

[4] Ibídem, p.135.

[5] Blanco Castiñeira, Katiuska: Obra citada, p.554.

[1] Blanco Castiñeira, Katiuska: Obra citada, p.144.

[2] Ramonet, Ignacio: Cien horas con Fidel, Editorial de Ciencias Sociales, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2018, p.91.

[1] Blanco Castiñeira, Katiuska: Fidel Castro. Guerrillero del Tiempo, Primera Parte, T.1, Ruth Casa Editorial, Panamá, 2012, p.68.

[2] El Sol de México (periódico). 21 de abril de 1993. Entrevista a Raúl Castro Ruz concedida a Mario Vázquez Raña.

lunes, 25 de noviembre de 2019

FIDEL. PERFIL DE LA JUSTICIA

Publicado en: Homenaje a Fidel


Horas que hicieron historia, primer discurso del Fidel en la ONU. Foto: Archivo.

Probablemente la voz de Enrico Caruso aún se escuchaba en el fonógrafo de la casa, aquel aparato de trompeta con estampa de caracol que a él le parecía el comienzo de todos los infinitos y de un rumor que no se apagaría nunca en su espíritu hasta convertirse en tempestad o sinfonía en el alma: ansia de justicia; maravillosa,
temeraria e inextinguible pasión que se avivaría primero en el niño y luego en el hombre Fidel Alejandro Castro Ruz, una emoción no sólo para sí, sino esencialmente, para los demás, como una vocación de vida indeclinable.
Una vez en su despacho de luces doradas en el atardecer y soladuras de barro en el piso, donde sus zancadas resonaban dulcemente de uno a otro lado de la habitación, me dijo: “Las ideas se desarrollan, Katiuska, las ideas se desarrollan”, afirmación que me llevaría a pensar que también los sentimientos palpitan, se desenvuelven, afloran. En el Comandante Fidel, la rebeldía ante lo injusto fue creciendo siempre, así como la búsqueda incesante de la justicia para todos en cualquier rincón de Cuba, Nuestra América o la humanidad.

Contaba pocos años de edad cuando comenzó a rebelarse, fueron verdaderas escaramuzas que logró vencer en el ámbito de lo cotidiano, cuando decidió no cumplir las órdenes en la casa de Santiago de Cuba, adonde lo enviaron por iniciativa de una maestra áspera, que utilizó malsanamente el deseo de Ángel y Lina —los padres de Fidel— de que sus hijos aprendieran y continuaran estudios superiores, imposibles en la pequeña escuela rural del poblado de Birán, una localidad al noroeste de la antigua provincia de Oriente, donde Fidel había nacido en el verano de 1926, entonces, lugar casi desconocido de la geografía nacional que ni siquiera aparecía en los mapas.

En Santiago, Fidel vivió un rigor de apetitos intensos e incomprensiones que le hicieron sufrir y decidirse a la insubordinación, aunque todo se interpretara como pueril esfuerzo de un niño. De ese tiempo, nunca olvidaría la triste fila de los braceros haitianos deportados: junto a la Alameda, el barco de chimeneas inmensas que los llevaría de regreso a mayores infortunios. Años después movería cielo y tierra para ayudar al país que protagonizó la primera gran revolución libertaria en el Caribe y Latinoamérica. En el año 2010, Haití, sacudida de dolor, arrastraba el peso de la venganza occidental que propició su ruina y de la ferocidad de una naturaleza que colapsa e intensifica huracanes, terremotos y crecidas del mar.

Pero en su niñez aún Fidel no vislumbraba tales desgracias. En el Colegio de La Salle, asumió igual actitud desafiante ante el atropello de un Hermano y el veredicto injusto del Director dado al viejo Ángel, que decidió no enviar a sus hijos nuevamente al colegio. Ante tal determinación, Fidel habló resueltamente con su mamá a quien convenció de que todo se trataba de una gran injusticia. Aquella vez amenazó con incendiar la casa si no lo enviaban a estudiar, aunque a lo largo de toda su vida siempre aseguró que nunca habría llegado a hacer nada en ese sentido. Tuvo el apoyo de Lina que intercedió con el viejo y, en el propio enero de 1938, don Ángel viajó a la ciudad capital de la provincia para inscribirlo en el Colegio Dolores de la Compañía de Jesús.

Eran los tiempos en que regresaba a Birán de vacaciones y percibía las diferencias entre él y sus amigos, hijos de empleados y campesinos, pero aún no se las explicaba, era todo como algo establecido, orden natural e incomprensible que despertaba en él solidaridades, gestos generosos y compartidores con los que, a sus ojos, tenían falta de ropas y alimentos. Inquieto, ya había preguntado por qué entre los alumnos de las escuelas no existían estudiantes negros. La respuesta no le convenció. Dijeron que para que no se sintieran incómodos al ser diferentes o encontrarse en minoría. Miraba a su alrededor y comenzaba a observar con perspicacia, se hacía numerosas preguntas. Con persistencia, recordaba que sus amigos de la infancia no habían podido estudiar.
Cuando ingresó al Colegio de Belén, en La Habana, recibió agravios por ser muchacho de campo, pero a la vuelta de los años —debido a sus buenos desempeños académicos y deportivos— resultó aclamado al graduarse de aquella institución donde cursaban estudios los hijos de las familias más acaudaladas del país. Allí estrechó amistad con el secretario docente y los empleados de la cocina; Gildo Fleitas, los hermanos Gómez. Ellos le acompañarán años después en el asalto al cielo que sería el ataque al Moncada, sublime acto de búsqueda de la justicia.

Inquietudes y adhesiones entonces fueron preludio de una catarata de luchas en la Universidad de La Habana donde se hizo de cuerpo entero, un revolucionario. Las lecturas sobre la Revolución Francesa avivaron en él los ímpetus combativos, pero consiguió verlo todo nítidamente al leer el Manifiesto Comunista, encontró al fin la brújula de sus días, la explicación nítida y certera que buscaba a cuanto acontecía en la sociedad. Como un Quijote, en la Universidad siempre se encontraba bajo los palos y los tiros. Casi en los albores sintió el estremecimiento por Hiroshima y Nagasaki.

No existió causa justa que no lo tuviera entre sus más vehementes defensores: el antirracismo, el adecentamiento de la vida universitaria y del país, la independencia de Puerto Rico, la solidaridad con el pueblo dominicano que sufría los desmanes de Trujillo, los pronunciamientos contra el dictador Somoza en Nicaragua, las luchas por la soberanía del canal de Panamá, el derecho argentino a Las Malvinas, la solidaridad antifascista, el estallido popular bogotano, las luchas sociales cubanas contra la carestía de la vida, el antimperialismo manifiesto, la idea de luchar porque Cuba fuera un país soberano y justo.

Cuando se graduó como abogado se puso al servicio de los pobres, de los atropellados, de los que nada tenían para pagarle el desempeño de sus oficios. Renunció por ética y delicadeza a pleitos donde podría haberse enriquecido. Defendió a los habitantes de varios barrios de la capital, como La Pelusa, para que no fueran desahuciados sin indemnización; a trabajadores del Sindicato de Cargadores del Mercado Único de la Habana, a grupos de estudiantes acusados de desorden público, a campesinos de la zona de Santa Cruz del Norte. Fidel también solidarizó con los carpinteros que les debían dineros a las madereras.

Integró las filas del Partido de los Ortodoxos, avalancha popular que sería fuente nutricia valiosa para sus luchas. Comenzó a soñar una Revolución, con dictar desde el Congreso leyes revolucionarias que cambiaran el rostro desigual e injusto de la Isla, razón por la cual se postuló a Representante. En 1951, orientó Fidel a su bufete seguir Expediente en la Dirección Central de Servicios Públicos contra la poderosa Telephone Company por el cobro en exceso a los usuarios. Las autoridades dilataron el proceso hasta 1954, cuando Fidel no pudo asistir por encontrarse en la Prisión de Isla de Pinos; por orientación de él, en su lugar, compareció el Dr. Pelayo Cuervo Navarro, quien fuera asesinado a quemarropa en 1957.

Fidel mostró gran valentía al representar a Justa Rodríguez, madre del joven ebanista Carlos Rodríguez, golpeado con brutalidad mortal por la represión policial en una manifestación en repudio al aumento del pasaje. Fidel pedía 30 años de cárcel para los responsables del crimen: Rafael Casals y Rafael Salas Cañizares, Jefe de la Sección Motorizada y Segundo Jefe de esa misma Sección, respectivamente. El juez ordenó la detención de ambos oficiales y Fidel, ante la probable evasión del ejecutivo de dicha orden del poder judicial y la pregunta de si creía posible que ambos escaparan de la justicia, declaró:
“Tendría que caerse el mundo, sería algo así como dar los primeros pasos para caer en un plano abierto de dictadura militar”.
Esto ocurre en septiembre de 1951, unos meses después tiene lugar el golpe de Estado de Batista, y, a la mañana siguiente del 10 de marzo de 1952, Rafael Salas Cañizares resultó designado Jefe de la Policía en La Habana. Fidel tiene que pasar de inmediato a la clandestinidad, pero aún en esas circunstancias, escribe su denuncia titulada: Revolución no, zarpazo y pone querella ante el Tribunal Constitucional contra los que han sustituido la Carta Magna por las bayonetas y el lugar de los magistrados por los militares.

Con el golpe comenzó otra etapa más conocida de Fidel en su ruta de lucha histórica contra la injusticia. Poco antes de asaltar el Moncada visitó la casa de sus padres en Birán, de vuelta a la raíz en una despedida. Cuando ya estaba en el presidio, escribió como quien desahogara un sentimiento triste con el ansia de aliviar, soñar y hacer algo para que una vez se desvanecieran todas las injusticias. Apuntó sobre aquel día:
Todo ha seguido igual desde hace más de veinte años. Mi escuelita un poco más vieja, mis pasos un poco más pesados, las caras de los niños quizás un poco más asombradas y ¡nada más!
Es probable que haya venido ocurriendo así desde que nació la República y continúe invariablemente igual sin que nadie ponga seriamente sus manos sobre tal estado de cosas.

De ese modo, nos hacemos la ilusión de que poseemos una noción de justicia. Todo lo que se hiciera relativo a la técnica y organización de la enseñanza no valdría de nada si no se altera de manera profunda el “status quo” económico de la nación, es decir, de la masa del pueblo, que es donde está la única raíz de la tragedia. Más que ninguna teoría me ha convencido de esto, a través de los años, la palpitante realidad vivida. Aun cuando hubiese un genio enseñando en cada escuela, con material de sobra y lugar adecuado, y a los niños se les diese la comida y la ropa en la escuela, más tarde o más temprano, en una etapa u otra de su desarrollo mental, el hijo del campesino humilde se frustraría hundiéndose en las limitaciones económicas de la familia. Más todavía, admito que el joven llegue con la ayuda del Estado a obtener una verdadera capacitación técnica, pues también se hundiría con su título como en una barca de papel en las míseras estrecheces de nuestro actual “status quo” económico social.
Esto se traduciría en la pertinaz lucha de toda su existencia por una vida decorosa para los cubanos, con trabajo, asistencia gratuita de salud, cultura, paz, derechos plenos y en especial, educación.
Por la educación vivió y luchó Fidel. Movió sus energías por transformar el archipiélago mayor de las Antillas que es nuestra Patria, también Latinoamérica y el Mundo, porque no era posible la educación para todos, sin justicia para todos. La Revolución cubana se hizo para la justicia y ese es el estandarte que defiende hoy con belleza firme y audacia valiente por la plenitud feliz de los seres que habitan el planeta. La Revolución se hizo para la justicia y la educación que es lo mismo que decir para la vida. Con la educación —escribí hace algún tiempo—  la Revolución es verdadera, ella enraíza la idea de la Patria volcada a sus cercanías entrañables: caribeña y latinoamericana, y a su vocación humanista y planetaria. Con José Martí pensamos que Patria es humanidad.

En el plano social, Fidel sostuvo siempre que es necesaria la justicia para que no haya venganza. Fue la fórmula infalible para que el pueblo confiara a las autoridades el castigo a los criminales; compromiso cumplido a través de la justicia revolucionaria. Sostenía que la Revolución victoriosa debía aplicar la justicia de forma enérgica pero también magnánima. A comienzos de la Revolución, el 23 de enero, en su discurso en la Plaza Aérea El Silencio, mientras se encontraba en Caracas, Venezuela, reflexionaba:
Nunca un ejército en el mundo, nunca una revolución en el mundo se llevó a cabo tan ejemplarmente, tan caballerosamente, como se llevó a cabo la Revolución Cubana. Enseñamos a nuestros hombres que torturar a un prisionero era una cobardía, que únicamente los esbirros torturaban. Enseñamos a nuestros compañeros que asesinar prisioneros, asesinar a un combatiente cuando se ha rendido y cuando se le ha ofrecido la vida si se rinde era una cobardía, y no fue asesinado jamás un prisionero.

[…] Nosotros le dijimos al pueblo cubano: no arrastren a nadie y no teman absolutamente nada, los crímenes no quedarán impunes; habrá justicia para que no haya venganza, y el pueblo confió en nosotros. Le dijimos que habría justicia y confió en nosotros: no arrastró a nadie, no golpeó siquiera a ninguno de los esbirros que cayeron en sus manos, los entregaron a las autoridades revolucionarias. Tenía fe en que íbamos a hacer justicia, y era indispensable que hubiera justicia, porque sin justicia no puede haber democracia, sin justicia no puede haber paz, sin justicia no puede haber libertad.
El más terrible daño que se les ha hecho a nuestros pueblos es la impunidad del crimen, es la ausencia de justicia, porque en nuestros pueblos no ha habido justicia nunca.

Sería infinito el recuento de tantas adhesiones nobles y temerarias en Fidel a favor de los pueblos, con una humanidad que aún crece como árbol frondoso para el mañana: hasta la sangre por el heroico pueblo de Vietnam, a favor de la causa palestina y del frente saharaui, contra las dictaduras en el Cono Sur de nuestro Continente, contra la deuda externa impagable, contra la recolonización de Nuestra América pretendida por el ALCA, por los pueblos de África, contra invasiones y armas nucleares, contra el despojo y la humillación de los pueblos; la  lucha contra el apartheid es quizás la más humana y arriesgada de todas ellas, pero hay tantas que no acabaría nunca esta sesión para mencionarlas en su totalidad.

Las causas de los pueblos caben en las ansias de Fidel y la Revolución cubana desde siempre y al futuro. Cuba lo demuestra en la maravilla de ser ejemplo y vórtice de Revoluciones.

Palabras en el III Simposio Internacional Revolución Cubana: génesis y desarrollo histórico. Palacio de Convenciones, 31 de Octubre 2019.

sábado, 21 de abril de 2018

Miguel Díaz-Canel recibe a Nicolás Maduro en el Palacio de la Revolución (+ Fotos )




Recibió Miguel Díaz-Canel a su homólogo venezolano Nicolás Maduro. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, recibió hoy en el Palacio de la Revolución a su homólogo venezolano, Nicolás Maduro Moros, en el primer acto oficial del jefe de Estado cubano tras su toma de posesión el 19 de abril.
En la ceremonia, los mandatarios entonaron los himnos de Cuba y Venezuela, pasaron revista a la Guardia de Honor e intercambiaron saludos con los miembros de ambas delegaciones. Seguidamente, sostuvieron conversaciones oficiales.
“Venimos a renovar la esperanza, a renovar los sueños y apuntar hacia el futuro, sobre todo, a visualizar 10 años adelante”, dijo el presidente de la República Bolivariana de Venezuela a la prensa, minutos antes del encuentro, tras rendir honores al Héroe Nacional José Martí, como primera actividad de su visita oficial.
Maduro aseguró que está en Cuba para concertar entre naciones hermanas “qué más se puede hacer, qué más es necesario hacer por nuestros pueblos, por América Latina y el Caribe, para echar bases profundas e indestructibles de la unión política, espiritual, moral y sobre todo económica, que es la que va a cimentar la unión verdadera”.
“La independencia y la liberación del siglo XXI va a descansar sobre la posibilidad que nosotros construyamos una unión poderosa en lo económico. Y a eso vamos a apuntar con el compañero presidente Miguel Díaz-Canel y con el compañero Raúl, que sigue al frente en la vanguardia, dirigiendo la batalla, y con Cuba”, recalcó Nicolás Maduro, quien vestía un elegante liquiliqui azul oscuro, traje tradicional venezolano.
Este sábado, Nicolás Maduro depositó una ofrenda floral ante el monumento al Apóstol, ubicado en la histórica Plaza de la Revolución, junto a Cilia Flores, primera combatiente de la nación bolivariana. Y ascendió al mirador del Memorial, el punto más alto de La Habana, desde donde pudo divisar la “inmensidad” de la ciudad que hoy lo acoge.
En el recibimiento oficial, al presidente venezolano lo acompañaron además  Elías Jaua, ministro de Educación, y el canciller Jorge Arreaza. Por la parte cubana estuvieron presentes Bruno Rodríguez Parilla y Rogelio Sierra Díaz, ministro y viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, respectivamente. Así como Rogelio Polanco Fuentes y Alí Rodríguez Araque, embajadores en ambas naciones.
Maduro, quien llegó a La Habana en la noche del viernes, ha viajado a la Isla en visita oficial para felicitar a Díaz-Canel por su elección —primer saludo personal de un mandatario que recibe el Presidente cubano—, “darle un gran abrazo al hermano mayor” Raúl Castro y ratificar la alianza entre Cuba y Venezuela.

En la ceremonia, los presidentes de Cuba y Venezuela pasaron revista a las tropas formadas para la ocasión. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Maduro y Díaz-Canel sostuvieron conversaciones oficiales. Foto: Estudios Revolución.

Maduro y Díaz-Canel sostuvieron conversaciones oficiales. Foto: Estudios Revolución.

Nicolás Maduro, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, rindió honores al Héroe Nacional José Martí. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Nicolás Maduro recibió la Orden José Martí, máxima condecoración que otorga el Estado cubano, en marzo de 2016. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

El presidente Nicolás Maduro ofreció declaraciones a la prensa. Foto: Irene Pérez/ Cuba

lunes, 4 de diciembre de 2017

Rinde Raúl homenaje a Fidel en Santa Ifigenia



Raúl rinde honores a Fidel en Santa Ifigenia. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Raúl rinde honores a Fidel en Santa Ifigenia. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Amanece en el Cementerio Patrimonial de Santiago de Cuba. “Buenos días, Fidel”, diría el poeta. “Presenten armas”, ordena el alto oficial. El Himno rompe el sepulcral silencio y ahonda la solemnidad. Al cielo sube “la bandera más bella que existe”, apenas son las 7:00 de la mañana en la tierra donde reposa el Comandante en Jefe, el líder insurrecto y redentor.

Del edificio administrativo del camposanto, salen los jóvenes soldados, erguidos e impecables, por el sendero que abren las califas. Suena la Elegía a José Martí, canto de una banda que el alma se conmueve. Allí están los dirigentes de la Revolución, el General de Ejército Raúl Castro Ruz encabeza el pequeño grupo, que esta mañana rinde honores al estadista de la nación, a un año de su descanso definitivo en esta tierra cubana.

El relevo de la guardia de honor se hace a la vez en los monumentos a Fidel Castro, José Martí, Carlos Manuel de Céspedes y Mariana Grajales, ilustres cubanos, jamás vencidos.
Hasta la piedra, donde un año atrás llegara a esta misma hora la urna de cedro con las cenizas del Comandante, el pueblo lleva rosas blancas, la ofrenda la custodian un combatiente, una mujer, un obrero y una estudiante, rostros de una Isla dignificada.

La corneta toca las notas que otrora llamaron al combate, las palabras del Comandante en Jefe resuenan en Santa Ifigenia como aquel 1 de mayo de 2000 en la Plaza, el día que nos legó por siempre el concepto de Revolución para hacerlo ley de vida, en que en letras doradas está escrito muy cerca de él, “porque no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas”.

El Presidente cubano anda sobre sus pasos, lleva en un puño la rosa y el corazón. Raúl se cuadra frente al Jefe. Es el momento más íntimo de la ceremonia, trascurre frente al monolito que guarda toda la gloria del mundo. Después del hermano, pasan compañeros de la Sierra y el Llano, de la pelea y el porvenir.

De la Plaza Antonio Maceo han salido los peregrinos, más de 300 mil, vienen por la avenida Patria. Traen flores, consignas que gritan sentimientos, la nostalgia clavada en la mirada. Vienen a rendir honores al invicto, al guerrillero que traía el monte y el pueblo en la piel.

Raúl se dirige ahora al encuentro del Apóstol, un haz de luz ilumina la cámara funeraria, los presentes lo acompañan. Así sucede ante la tumba de Céspedes, padre del que somos deudores, y frente a Mariana, madre ceiba, madre Patria, se honra a la mujer, al misterio y la epopeya.

El cielo ya viste de amor encendido, los santiagueros se aproximan, Cuba camina en sus pies. El Comandante de Jefe los aguarda. Intactas han quedado las huellas en Santiago, las de Fidel en nosotros y las nuestras en él.
General de Ejército Raúl Castro Ruz encabeza el pequeño grupo, que esta mañana rinde honores al estadista de la nación. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
General de Ejército Raúl Castro Ruz encabeza el pequeño grupo, que esta mañana rinde honores al estadista de la nación. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Raúl rinde honores a Fidel en Santa Ifigenia. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Raúl rinde honores a Fidel en Santa Ifigenia. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Del edificio administrativo del camposanto, salen los jóvenes soldados, erguidos e impecables, por el sendero que abren las califas. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Del edificio administrativo del camposanto, salen los jóvenes soldados, erguidos e impecables, por el sendero que abren las califas. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Los santiagueros peregrinan desde la plaza hasta Santa Ifigenia. Foto: Irene Pérez
Los santiagueros peregrinan desde la plaza hasta Santa Ifigenia. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Fidel de ilustres cubanos (+ Video)


Fidel, el 25 de noviembre de 1976.



Fidel, el 25 de noviembre de 1976. Foto: Sitio Fidel Soldado de las Ideas/ Archivo.

Hacedor de una Revolución de verdad profunda

“La autoridad que tiene Fidel por ser quien es, por haber hecho lo que ha hecho, una Revolución de verdad profunda, con sus virtudes y sus defectos, no la tendrá nadie otra vez en Cuba”.
Raúl Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba
“Comandante” (2006). Foto: Roberto Chile.
“Comandante” (2006). Foto: Roberto Chile.

Los méritos de Fidel

“Sería interminable reseñar los méritos de Fidel, pero hay uno que nos consta a todos nosotros, que todos hemos vivido en nuestras propias vidas: ha sido el hombre capaz de unir a los cubanos, de lograr que todas las fuerzas revolucionarias, todos los sectores de nuestra sociedad, nos hayamos unido firmemente para poder resistir, luchar y vencer; y junto con eso, el hombre que más ha contribuido a la educación en nuestro país, y digo educación en toda la extensión del concepto”.
Ricardo Alarcón de Quesada, intelectual  y político
"En el Valle de Caujeri,Guantanamo" (1977). Foto: Liborio Noval.
“En el Valle de Caujeri,Guantanamo” (1977). Foto: Liborio Noval.

El privilegio de vivir en la era de Fidel Castro

“He tenido el privilegio de vivir en la era de Fidel Castro. Que este hombre es cubano y cuento con su amistad, me favorece más. Fidel es un verdadero maestro de generaciones y un heraldo del futuro. Yo le creo porque es decente, inteligente y patriota y que ha construido la nación que soñó nuestro apóstol José Martí. Lo mejor de todo es que es ya una leyenda en la carne y su discurso es un término absoluto. Nadie en este planeta tan convulsionado ha levantado contra la injusticia como lo hizo, nadie ha hecho más por la gente que él”.
Miguel Barnet Lanza, presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba
"Reflexión" (2005). Foto: Roberto Chile.
“Reflexión” (2005). Foto: Roberto Chile.

Un gran soñador

“Fidel Castro se caracterizó en la Universidad de La Habana por su sencillez, naturalidad, sensibilidad, solidaridad y sobre todo por sentir la historia de Cuba, además de ser un gran soñador”.
“Fidel tiene la capacidad de sedimentación de conocimientos y de escucha, y esa cualidad tan suya de adelantarse a sus contemporáneos, y a su tiempo. (…) Fidel empieza por un punto mínimo en la vida y termina haciendo árboles frondosos con todo lo que se propone”.
Katiuska Blanco Castiñeira, periodista e investigadora
Fidel presentó el libro de memorias "Fidel Castro Ruz: Guerrillero del tiempo", dos volúmenes de las conversaciones sostenidas con la escritora y periodista Katiuska Blanco. Foto: Roberto Chile/ Cubadebate.
Fidel presentó el libro de memorias “Fidel Castro Ruz: Guerrillero del tiempo”, dos volúmenes de las conversaciones sostenidas con Katiuska Blanco. Foto: Roberto Chile/ Cubadebate.

La primera vez que lo oí hablar en público

“Fidel solía participar en lo que en la juventud de Roa y Pablo de la Torriente llamaban las tánganas universitarias. Era, pues, un joven inquieto y batallador, a quien se hubiera podido aplicar el verso martiano: ‘¿En pro de quién derramaré mi vida?’”.
Roberto Fernández Retamar, escritor y poeta
Fidel en 1959. Foto: Lee Lockwood
Fidel en 1959. Foto: Lee Lockwood.

El siglo XX es el de Fidel

“Fidel, es de la única persona que hablo con adjetivos y superlativos. Cada siglo tiene su hombre que lo marca en la historia, el siglo XX es el de Fidel. Aunque no acostumbro a identificarlo con sus apellidos, los digo por el amor, el cariño y el afecto que siempre tuvo por sus padres”.
Juan Almeida Bosque, Comandante de la Revolución
Fidel sonriente, junto a Almeida y el Dr. Vallejos, en Manzanillo. Foto: Lee Lockwood
Fidel sonriente, junto a Almeida y el Dr. Vallejos, en Manzanillo. Foto: Lee Lockwood

Un hombre de grandes luces

“Un gigante político, un hombre de grandes luces, pero más que nada, un gigante moral. Una de las personalidades políticas más grandes de la segunda mitad del siglo XX y del XXI”.
Fernando González Llort, Héroe de la República de Cuba
Fidel recibe a Los Cinco, 28 de febrero de 2015. Foto: Estudios Revolución
Fidel recibe a Los Cinco, 28 de febrero de 2015. Foto: Estudios Revolución.

Hombre bueno y con decoro

“Los cubanos no olvidaremos jamás su talento, genio y originalidad, porque Fidel fue quien llevó al terreno de los hechos, los métodos y principios capaces de relacionar y articular dialécticamente las ideas del Socialismo con la tradición de la nación cubana, para hacerla triunfar”.
“Recordemos estas siete décadas de conducta intachable, voluntad creadora y valiosas enseñanzas que se fusionan en la vida de un estudiante universitario —Fidel Castro— y permanezcamos juntos en defensa de ellas, de corazón y para siempre”.
Armando Hart Dávalos, intelectual y político
Fidel Castro. Foto: Archivo.
Fidel Castro. Foto: Archivo.

No podemos olvidarlo

“Tenía confianza absoluta en el triunfo de las ideas, y creyó que ellas eran el mejor legado; tenía una convicción profunda en la unidad, y del concepto magistralmente expresado en el momento quizás más maduro de su pensamiento político estaban detrás de ese concepto las experiencias que hicieron de él el autor de la unidad nacional. No podemos olvidarlo”.
Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana
Fidel Castro posa con La Habana al fondo, en 1994. jerad rancinan
Fidel Castro posa con La Habana al fondo, en 1994. Foto: Jerad Rancinan.

Maestro de todos los maestros

“No es posible analizar esta época sin estudiar sus discursos, pero cada discurso es un discurso pedagógico, una enseñanza, un modo de decir y de abrir caminos que a veces nosotros no recordábamos”.
Eduardo Moisés Torres Cuevas, académico, historiador y pedagogo
Fidel pronuncia discurso en la Clausura del VII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, efectuada en el Teatro "Karl Marx". Foto: Estudios Revolución.
Fidel pronuncia discurso en la Clausura del VII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, efectuada en el Teatro “Karl Marx”. Foto: Estudios Revolución.

Predicó y luchó como nadie por la humanidad

“Como todos los gigantes fue querido y odiado. Repartió por los cuatro puntos cardinales educación, salud, dignidad, autoestima, vergüenza, soberanía. Compartió el sentimiento de pueblo con muchos pueblos y amplificó la solidaridad entre los seres humanos. Cambió varios cursos de la historia y de la naturaleza. Predicó y luchó como nadie por la humanidad y el planeta. Guardó para sí solo la satisfacción como Soldado de la Revolución de cumplir varios de los más sagrados deberes”.
Vicente Feliú, trovador
Las manos de Fidel. Por supuesto, este también es el primer año en que él no está, pero también el primero en que estará ya para siempre. Foto: Roberto Chile
Las manos de Fidel. Foto: Roberto Chile.

Motivador de las masas

“Nuestro Fidel, el líder del que todos los cubanos estamos orgullosos, era humanista, sincero, motivador de las masas, entregado a su país”.
“Si bien Martí decía ‘Ser cultos para ser libres’, Fidel entendió que para que el pueblo razone, sea intelectual, emprendedor, también necesita sentir, soñar, emocionarse, y eso lo entrega el arte, lo entrega la cultura que nos hace humanos”.
Viengsay Valdés, primera bailarina
Fidel Castro en la provincia de Pinar del Río, 2003. Foto: Estudios Revolución / Sitio Fidel Soldado de las Ideas.
Fidel Castro en la provincia de Pinar del Río, 2003. Foto: Estudios Revolución / Sitio Fidel Soldado de las Ideas.

No pide ejemplos sino que él mismo es ejemplo

“Un hombre que no pide ejemplos sino que él mismo es un ejemplo; podemos decir también que es un estadista de reconocido rango internacional, para mí eso y mucho más es Fidel”.
Jorge Bolaños, diplomático cubano
"Discurso" (1960). Foto: Alberto Korda.
“Discurso” (1960). Foto: Alberto Korda.

Escultor de ideas

“Fidel Castro ha sido un escultor de ideas desde que para forjar la Revolución Cubana fue síntesis del pensamiento de los más preclaros revolucionarios de nuestra historia, hasta y desde Martí. Ha continuado esculpiendo sobre sus propias virtudes aquellas ideas necesarias para defender victoriosamente la Revolución de sus enemigos, abriendo la gran batalla de esas ideas y desde ella y con ellas rescatar la causa de todos los pueblos del Mundo, desde la que él, el más alto exponente del pensamiento de la Revolución Universal desde Lenin a nuestros días, propone salvar la Humanidad”.
Faure Chomón Mediavilla, combatiente de la Revolución
Un Comandante vive en la Universidad de La Habana. Foto: Yaimí Ravelo/ Granma.
Un Comandante vive en la Universidad de La Habana. Foto: Yaimí Ravelo/ Granma.

Un hombre lleno de bondad y ternura

“Haber trabajado al lado de Fidel es una de las grandes dichas y honores que he tenido en mi vida. Fidel es un hombre lleno de bondad y ternura. Vive sólo para el trabajo, para su pueblo”.
Conchita Fernández, exsecretaria de Fidel
Fidel el 11 de abril de 1995 en Playita de Cajobabo, lugar por donde desembarcaron José Martí y Máximo Gómez. Fuente: Periódico Trabajadores/ Sitio Fidel Soldado de las Ideas.
Fidel el 11 de abril de 1995 en Playita de Cajobabo, lugar por donde desembarcaron José Martí y Máximo Gómez. Fuente: Periódico Trabajadores/ Sitio Fidel Soldado de las Ideas.

Lo quiero mucho

“El pensamiento no alcanza, prefiero hablar con el sentimiento: ‘YO LO QUIERO MUCHO’”.
Frank Fernández, músico
Fidel lector. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate.
Fidel lector. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate.

La presencia feliz de Fidel nos renueva la vida

“Para los que construimos castillos desde el arte, la presencia feliz de Fidel nos renueva la vida; su ternura mueve a sentir la hierba fresca, el delicado bejuco, el agua en el curujey. Su caballerosidad provoca de nuevo los candores, sonroja y halaga. También con energía nos ha enseñado cómo hacer el milagro de vivir con lo indispensable, lo realmente necesario, que el amor permanezca y que lo que aumenten sean nuestros valores trascendentes, el camino patriota de las mil leguas, con libertad, la aventura y su victoria, el conflicto y su solución, cumplir la utopía”.
Sara González, cantautora
Fidel saluda a Sara González y a Vicente Feliú. Foto: Estudios Revolución
Fidel saluda a Sara González y a Vicente Feliú. Foto: Estudios Revolución

Las cosas más imposibles eran las que encaraba y resolvía

“Charlé con Fidel toda una noche, y al amanecer, ya era el médico de su futura expedición… Fidel me impresionó como un hombre extraordinario. Las cosas más imposibles eran las que encaraba y resolvía. Tenía una fe excepcional en que una vez que saliera hacia Cuba, iba a llegar. Que una vez llegado iba a pelear. Y que peleando iba a ganar”.
Ernesto Guevara de la Serna, el Guerrillero Heroico
Fidel y el Che. Foto: Archivo.
Fidel y el Che. Foto: Archivo.

Fidel se llama

“Soy el que soy, no otro, y es por eso que os pido licencia para llegar a nuestra época, a los días en que la generación de que soy parte buscaba sin cesar como el Profeta, aquel que, de entre nosotros, tendría que asumir la adarga recorriendo caminos y montañas. Lo supimos más tarde se llamaba Fidel, Fidel se llama”.
Alfredo Guevara, intelectual y gloria de la cultura cubana
Comparecencia ante el Frente Independiente de Emisoras Libres (FIEL) para explicar lo relacionado con la Ley 890 sobre la nacionalización de la banca y empresas, 15 de octubre de 1960/ Fidel Soldado de las Ideas
Comparecencia ante el Frente Independiente de Emisoras Libres para explicar lo relacionado con la Ley 890 sobre la nacionalización de la banca y empresas. Foto: Fidel Soldado de las Ideas.

Maestro de un pueblo y su discípulo más extraordinario

“Dirigir una revolución y construir una nueva sociedad es, en parte, como avanzar, por tramos, en tinieblas, entre dudas. Lo excepcional de Fidel, en su condición de dirigente máximo de la Revolución Cubana, ha sido su altísimo espíritu autocrítico. No se le puede medir solamente como a un gobernante ni como a un estadista. Es el maestro de un pueblo, porque ha sabido ser, al mismo tiempo, su discípulo más extraordinario. Es un creador en la misma medida en que es una creación de su propio pueblo”.
Antonio Núñez Jiménez, científico y geógrafo
Fidel en Pinar del Río. Foto: Archivo.
Fidel en Pinar del Río. Foto: Archivo.

El más reconocido líder espiritual de la Humanidad

“Fidel sigue siendo un paradigma, seguramente el mayor y más reconocido líder espiritual de la Humanidad de hoy, una fuente segura y firme de sabiduría y sentido ético en medio de un panorama tan convulso”.
Abel Prieto Jiménez, intelectual y ministro de Cultura
"Primer viaje de Fidel a la URSS" (1963). Foto: Alberto Korda.
“Primer viaje de Fidel a la URSS” (1963). Foto: Alberto Korda.

Haber merecido su aprecio colma mi felicidad

“…ser contemporáneo de Fidel y haber merecido su aprecio colma mi felicidad revolucionaria. Más que eso, ¿qué? Fidel oye la hierba crecer y ve lo que está pasando al doblar de la esquina”.
Raúl Roa García, el Canciller de la Dignidad
Fidel Castro junto al canciller Raúl Roa durante la intevención que ofrece Nikita Jruschov, primer ministro de la URSS. Foto: Alberto Korda.
Fidel Castro junto al canciller Raúl Roa durante la intevención que ofrece Nikita Jruschov, primer ministro de la URSS. Foto: Alberto Korda.

Cumplió lo que prometió

“La gente que conocía a Fidel de antes, se da cuenta de verdad de lo que es Fidel. El que ve la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, las Milicias armadas, que Fidel habló de ello a principios de la Sierra, cuando no se tenía ni qué comer…”.
Celia Sánchez Manduley, heroína de la Sierra y el Llano
Fidel descansando en el portal de una casa en la Isla de Pinos (hoy Isla de la Juventud). En el otro extremo de la foto, Celia Sánchez hace apuntes. 1965. Foto: Lee Lockwood
Fidel descansando en el portal de una casa en la Isla de Pinos (hoy Isla de la Juventud). En el otro extremo de la foto, Celia Sánchez hace apuntes. 1965. Foto: Lee Lockwood.

El sentido antimperialista de toda la gesta de Fidel

“El sentido antimperialista de toda la gesta de Fidel lo sitúa en el centro de la historia contemporánea, en la que han venido a acumularse y definirse, como única batalla decisiva, los milenarios movimientos de opresión, frente a los imperativos de una eticidad social de la que cada vez depende más, material y espiritualmente, la supervivencia de la especie humana”.
Cintio Vitier, intelectual, escritor, narrador y ensayista
Fidel logró materializar las ideas del autor intelectual del Moncada, desde la Sierra Maestra sabía que ese sería su “destino verdadero”. Foto: Archivo.
Fidel logró materializar las ideas del autor intelectual del Moncada, desde la Sierra Maestra sabía que ese sería su “destino verdadero”. Foto: Archivo.

Psicólogo y árbitro del deporte en Cuba

…. creo que ha sido el principal psicólogo y el árbitro de los resultados del deporte en Cuba por sus ideas, por sus conceptos sobre el deporte.
Teófilo Stevenson, boxeador gloria del deporte cubano
Fidel en el Jimmy's Cafe del Bronx, Nueva York 25 Octubre 1995. Foto: Liborio Noval.
Fidel en el Jimmy’s Cafe del Bronx, Nueva York
25 Octubre 1995. Foto: Liborio Noval.

Fidel de los pequeños detalles

“Hay un Fidel que se revela imprescindible por su dimensión épica, por la fuerza de gravedad de su estatura histórica. Pero hay otro Fidel de los pequeños detalles que también conmueve. Ese fue el que vi una tarde en el Memorial José Martí, en la inauguración de una exposición de la escultora Isabel Santos, que trabaja con minuciosidad y elevado arte la cera derretida. Fidel se detuvo ante cada una de las piezas y preguntó a la artista detalles del proceso de realización. No era solamente la curiosidad lo que le animaba, sino la sensibilidad de quien descubre un microcosmos para él inédito.
Pedro de la Hoz, periodista y crítico
Hablando al pueblo santiaguero el 26 de julio de 1967. Foto: Lee Lockwood
Hablando al pueblo santiaguero el 26 de julio de 1967. Foto: Lee Lockwood

Fidel es un genio

Fidel es el hombre del siglo XX. Lenin y Fidel son las principales figuras políticas de este siglo. Fidel es un genio. Es de esos hombres que nacen cada 100 años. Como decía Pablo Neruda de Simón Bolívar: “Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo”.Fidel ha demostrado pertenecer a esa estirpe de hombres capaces de convertir los sueños en realidades y los imposibles en victorias.
Enrique de la Osa, periodista, poeta y político