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martes, 3 de julio de 2018

El ¿último? disparate vs #Cuba (+Video)


Por José Manzaneda

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El sistema sanitario de Cuba consiguió, en 2017, la menor tasa de mortalidad infantil de su historia: 4,0 por cada mil bebés nacidos vivos. Menor que la de EEUU y Canadá

Es un indicador que avala cada año la Organización Mundial de la Salud (2). Pero al que supuestos analistas expertos han descubierto su “trampa”.

Juan Ramón Rallo publicaba en “El Confidencial” y otros medios digitales un texto titulado “Cómo manipula Cuba sus estadísticas de salud” (3). En él asegura que “la alta esperanza de vida y la baja mortalidad infantil” en la Isla “no se explican (…) por la excelencia de su sistema sanitario socialista”, sino por “la manipulación estadística y (…) la represión estatal”.

Veamos. En Cuba la esperanza de vida es de 79,5 años, un año más que en EEUU. Rallo lo explica como un “efecto no intencionado del racionamiento” en la Isla. La “pobreza impuesta –leemos- debería acarrear efectos adversos sobre la salud, (…) pero en algunos casos puede tener, 

paradójicamente, un efecto positivo sobre la misma”. Explica que en EEUU se vive menos por tres factores: los accidentes de tráfico, el abuso de drogas y las armas de fuego. “El racionamiento cubano de vehículos” –nos asegura- “elimina prácticamente la mortandad por accidentes de tráfico” y “promueve un estilo de vida más saludable”, al igual que “la prohibición de las drogas o de las armas”. Conclusión: “la pobreza impuesta por el socialismo” –leemos- “contribuye a mejorar las estadísticas sanitarias” de Cuba.

Después de pasar este buen rato, pasemos al tema de la mortalidad infantil, 1,7 puntos inferior en Cuba que en EEUU. Dos son las razones, según el texto de “El Confidencial”: una, las mujeres con embarazos de riesgo” serían forzadas “a abortar”; y dos, las muertes neonatales serían “reclasificadas” como muertes fetales (4).

Ambas prácticas se explicarían porque “los facultativos cubanos” –leemos- “tienen incentivos” y “son recompensados en función de los objetivos cumplidos”. Así es cómo Cuba reduciría tanto su índice de mortalidad infantil, engañando a expertos de Naciones Unidas (5).

Por supuesto, ni una prueba, ni un testigo. Ni el testimonio de una sola mujer obligada a abortar. Tampoco una mínima explicación sobre cuáles serían esos misteriosos “incentivos” que llevan al personal de los hospitales cubanos a forzar abortos y manipular estadísticas.

Sin embargo, este texto, y otros con similares fabulaciones, han sido publicados en no pocos medios internacionales (6).

Por cierto, su autor, Juan Ramón Rallo, es el director del Instituto Juan de Mariana, un think tank expañol defensor del neoliberalismo extremo (7). La fuente para su reportaje: un texto publicado en la revista “Health Policy and Planning” (8), cuyos autores pertenecen al Instituto de Libre Mercado de Texas (Texas Free Market Institute), cercano al Tea Party republicano y que ampara todo tipo de estudios en contra de la sanidad pública (9).

¿Ahora entienden este disparate un poquito mejor?

José Manzaneda es Coordinador de Cubainformación.

martes, 2 de enero de 2018

Cuba logra su más baja tasa de mortalidad infantil: 4,0



Por: Lisandra Fariñas Acosta

Primer encuentro. Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.
Primer encuentro. Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.

Si decimos que por décimo año consecutivo Cuba mantiene su tasa de mortalidad infantil por debajo de cinco por cada mil nacidos vivos, ya es razón suficiente para festejar.
Pero saber que los motivos van más allá, constatar que el país alcanzó al cierre del 2017 la tasa de mortalidad infantil más baja de su historia, con 4,0 por cada mil nacidos vivos, es extraordinario.

Así lo corroboran datos preliminares ofrecidos a Granma por la Dirección de Registros Médicos y Estadísticas de Salud, los cuales refieren que en el recién finalizado año, ocurrieron 114 980 nacimientos, 1 892 menos que en el 2016 y se produjeron 465 defunciones en niños menores de un año –32 menos que en el 2016– que es el menor número de muertes hasta el momento registrado.

Y si a alguien le queda dudas de cuánto ello representa, quizá sea ilustrativo constatar en qué medida se han reducido las muertes de nuestros niños, que en el año 1970 ascendían a 9 173 fallecimientos, con una tasa de mortalidad infantil de 38,7.

«Exhibir este indicador representa, ante todo, el esfuerzo, sacrificio, entrega y compromiso de miles de profesionales que laboran en los servicios de atención materno infantil del país. Nos habla de la unidad constante de los cuadros en el sistema de salud y de un trabajo sistemático entre cada una de sus áreas. Es la expresión de la intersectorialidad en función del derecho a la vida. Un regalo de felicidad de los trabajadores de la salud pública a las familias cubanas y a la dirección histórica de la Revolución», expresó el doctor Roberto Álvarez Fumero, jefe del Departamento Materno Infantil del Ministerio de Salud Pública (Minsap).

Este 1ro. de enero, mientras se festejaba en casa, o con amigos y familiares, los trabajadores del área de estadísticas del Minsap disfrutaban la realidad de un número, que si algo denota, es el desvelo cotidiano de otros tantos profesionales de la salud que cada día guardan, con celo permanente, los derechos sexuales y reproductivos; y los derechos de los niños y niñas en esta Isla del Caribe.

Indicadores

•    Obtienen las tasas más bajas de mortalidad infantil las provincias: Sancti Spíritus (2,0), Pinar del Río (2,1), Camagüey (3,0), Holguín (3,3), Artemisa (3,7), Ciego de Ávila (3,8).
•    Diez territorios muestran las tasas elevadas: Matanzas (5,7), Mayabeque (5,3), Guantánamo (4,7), Isla de la Juventud (4,7) Granma (4,7), Villa Clara (4,6), Cienfuegos (4,4), La Habana (4,4), Las Tunas (4,2), y Santiago de Cuba (4,0).
•    Se reduce la mortalidad neonatal (menores de 28 días de vida) de 2,4 a 2,1 por cada mil nacidos vivos.
•    Por cada defunción infantil sobreviven 231,6 niños menores de un año.
•    Reducción de la tasa de mortalidad por Afecciones perinatales de 1,5 a 1,3, y dentro de ellas las causas relacionadas con la prematuridad: Enfermedad de Membrana Hialina, la hemorragia intraventricular y la hemorragia pulmonar.
•    La tasa de mortalidad infantil por malformaciones congénitas se mantuvo en 0,8 por mil nacidos vivos, al igual que en el 2016.
•    Se reduce la tasa de mortalidad del menor de cinco años de 5,5 a 5,4 por cada mil nacidos vivos, lo cual representa 18 fallecimientos menos.
•    Por cada defunción sobreviven 180,8 niños a los cinco años.
•    La tasa de mortalidad escolar se reduce de 2,2 a 1,7 por 10 000 habitantes de la edad, acumulándose 62 defunciones menos.
•    Se reduce el índice de bajo peso al nacer de 5,2 a 5,1 por cada 100 nacimientos.
•    La mortalidad perinatal disminuye de 8,2 a 8,0 por cada mil nacidos vivos más defunciones fetales de 1 000 gramos o más.
•    Disminuye la tasa de mortalidad materna total de 41,9 a 38,3 por 100 000 nacimientos, lo cual representa cinco muertes menos que en el año anterior.
•    Se reduce la mortalidad materna directa de 27,4 a 21,7 por cada 100 000 nacimientos.
•    Disminución a menos del 1 % de la muerte perinatal y por malformaciones congénitas en el hijo de madre diabética.
•    Eliminación de la muerte materna por diabetes en nuestra población.
•    Se reduce el índice de Cesárea primitiva de 22,3 a 18,3 %.
Factores que influyen en este resultado:
•    Consolidación de las transformaciones en la Atención primaria de salud.
•    Perfeccionamiento del funcionamiento de los hogares maternos.
•    Desarrollo de la Red de genética comunitaria y el perfeccionamiento del programa de prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades genéticas.
•    La implementación de Guías de actuación para las principales afecciones obstétricas, con la Introducción de tecnología con valor predictivo, como por ejemplo la Ej: flujometría Doppler.
•    Mayor calidad de la atención en salas de cuidados especiales perinatales.
•    La supervivencia en servicios de neonatología es de 98,9 %
•    Incremento al 86,8 % de la supervivencia del recién nacido con peso inferior de 1 500 gramos, y al 95,6 % del pretérmino.
•    Consolidación de la Red cardiopediátrica y mejoría de los indicadores de supervivencia (superior al 85 %) en el Cardiocentro Pediátrico «William Soler»
•    Elevación de la supervivencia en servicios de cirugía pediátrica y neonatal.
•    Introducción de la ventilación de alto flujo en las terapias intensivas pediátricas e incremento de la supervivencia del lactante al 97 %
•    Desarrollo del programa de atención integral a la mujer embarazada con diabetes.
•    Ampliación de la Red de Bancos de leche humana, presentes en diez provincias del país.
•    Se recertificaron 24 hospitales de diez provincias como «Amigo del Niño y la Madre»
•    Se mantiene una cobertura de inmunización superior al 98 % con 11 vacunas que protegen contra 13 enfermedades

Otros factores contribuyentes:
•    El papel jugado por las terapias intensivas de adulto en la atención la morbilidad materna grave.
•    Implementado un programa de superación profesional y entrenamientos en tecnologías de avanzada.
•    Se ha desarrollado una estrategia comunicacional dirigida a la prevención y el autocuidado de la salud.
•    Fortalecimiento del sistema de trabajo de los cuadros.
•    Ejecutadas acciones de mantenimiento en 298 policlínicos, 1 649 consultorios del médico de la familia y ocho hogares maternos, así como inversiones en 52 salas de hospitalización, 12 unidades de urgencia y emergencia y 14 unidades quirúrgicas.