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martes, 17 de mayo de 2022

Declaración del MINREX: Un paso limitado en la dirección correcta

 



En el día de Hoy, el gobierno de los Estados Unidos anunció varias medidas, positivas pero de alcance muy limitado, con respecto a Cuba en materia de visas, migración regular, vuelos a provincias, remesas y ajustes a las regulaciones para transacciones con el sector no estatal.

Por su naturaleza, es posible identificar algunas de las promesas del presidente Biden durante la campaña electoral del 2020 para aliviar decisiones inhumanas tomadas por el gobierno del presidente Trump, que endurecieron el bloqueo hasta niveles sin precedentes y la política de “máxima presión” desde entonces aplicada contra nuestro país.

Los anuncios no modifican en lo absoluto el bloqueo, ni las medidas principales de cerco económico tomadas por Trump, como los listados de entidades que están sometidas a medidas coercitivas adicionales, ni elimina las prohibiciones a los viajes de los estadounidenses.

No revierte la inclusión arbitraria y fraudulenta de Cuba en la lista del Departamento de Estado sobre países que supuestamente son patrocinadores del terrorismo, una de las principales causas de las dificultades con las que tropieza Cuba para sus transacciones comerciales y financieras en muchas partes del mundo.

Se trata, sin embargo, de un paso limitado en la dirección correcta, una respuesta a la denuncia del pueblo y del gobierno cubanos. Responde también a los llamados de la sociedad estadounidense y de los cubanos residentes en ese país. Ha sido esta una demanda de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y de la de la casi totalidad de los estados miembros de Naciones Unidas, expresada en la abrumadora votación contra el bloqueo. Son demandas justas que han sido ignoradas por el gobierno de Estados Unidos a un costo altísimo para nuestra población.

Desde el 2019, el bloqueo se recrudeció en extremo aprovechando de manera oportunista el contexto de la pandemia de la Covid 19, la crisis internacional y la consecuente depresión económica. Sin exageración, las consecuencias de este cerco pueden calificarse como devastadoras. El incremento de la migración es muestra de ello.

Al dar estos pasos limitados, el Departamento de Estado utiliza un lenguaje abiertamente hostil, acompañado de calumnias tradicionales y nuevas falacias puestas de moda en los últimos meses, demostración de que no han cambiado los objetivos de la política de los Estados Unidos contra Cuba, ni sus principales herramientas.

Para conocer el alcance real de este anuncio, deberá esperarse por la publicación de las regulaciones que las implementen.

El Gobierno de Cuba reitera su disposición a iniciar un diálogo respetuoso y en pie de igualdad con el Gobierno de Estados Unidos, sobre la base de la Carta de las Naciones Unidas, sin injerencia en los asuntos internos y con pleno respeto a la independencia y la soberanía.

(Tomado de Cubaminrex)

viernes, 12 de marzo de 2021

Carta urgente al presidente Biden

 

Carta urgente al presidente Biden  @POTUS @JoeBiden

Por: Carlos Lazo

Presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Foto: AP.

Estimado presidente Biden: Hace 17 años yo era un soldado USA y fui enviado a Irak, a la guerra. En noviembre de 2004 participé en la batalla de Fallujah. Han pasado más de tres lustros, pero recuerdo como si fuera hoy las bombas, las explosiones, la sangre y la muerte.

Entre humo y metralla yo, cubanoamericano, médico de combate al servicio de mi país adoptivo, socorrí a soldados estadounidenses heridos y le cerré los ojos a jóvenes marines muertos. Creo que lo que he hecho, lo que he vivido, me da algún derecho a escribirle, a abrir mi corazón, incluso a suplicarle.

Hoy sigo sirviendo a los Estados Unidos. Pero mi misión por estos días no pasa por la guerra sino por paz. Soy maestro de español en un preuniversitario de Seattle, Washington. Durante los últimos años, muchos de mis alumnos han visitado Cuba conmigo. Ver a esos jóvenes norteamericanos compartir, cantar y reír junto con jóvenes cubanos, es el presente más grande que pudiera recibir alguien como yo; hijo de Cuba y de los Estados Unidos.

Sí, señor presidente. Cuba y los Estados Unidos son como mi madre y mi padre. Nací y me crié en Cuba. En aquella Isla conocí el primer amor. Años después, en los Estados Unidos, fundé una familia. Aquí logré realizar mis más caros sueños. Mi vida, como la de tantos cubanoamericanos e inmigrantes, gira y se nutre de la tierra que me vio nacer y de la que me acogió como un hijo. No hay contradicción en tener dos patrias y desear lo mejor para ambas.

Por eso, en octubre 2020, en medio de la campaña presidencial, le enviamos una petición. En aquel momento, le solicitábamos a usted que, al llegar a la Casa Blanca, derogara las sanciones que pesan sobre el pueblo cubano. Nos motivaba la fe y la esperanza. Usted prometió que levantaría las medidas anti familia impuestas por Trump; por eso le dimos todo nuestro apoyo a su candidatura.

Durante la presidencia de Donald Trump, las sanciones económicas contra el pueblo cubano se recrudecieron. En medio de la pandemia de COVID-19, Trump limitó y prohibió los envíos de remesas familiares a Cuba. Además, persiguió a los barcos de combustibles que abastecían la Isla.

Era como si viviésemos en una realidad alternativa macabra. Mientras el coronavirus dejaba una estela de dolor y muerte en Estados Unidos y el mundo, Trump se empeñaba en cortarle la luz a los hogares y a los hospitales en la Isla. Mientras el planeta clamaba por solidaridad y cooperación, el presidente de Estados Unidos perseguía a las brigadas médicas cubanas. Mientras la humanidad trataba de encontrar un respiro, Trump asfixiaba al pueblo de Cuba.

Presidente: Sabemos de las prioridades y retos que usted enfrenta al asumir la presidencia. Con humildad y respeto creemos que una de esas prioridades debe ser modificar la brutal y obsoleta política de los Estados Unidos hacia el pueblo cubano. Las restricciones actuales castigan a estadounidenses, cubanoamericanos, cubanos y gente de todo el mundo. En tiempos de pandemia, las consideraciones políticas deben de ceder a las consideraciones humanas.

Estimado presidente: Hace años, en la guerra yo socorrí a jóvenes soldados que pudieran haber sido hijos suyos o míos. Vi morir a compañeros de armas que eran como hermanos. Sostuve la mano del caído. Elevé una oración a Dios y cerré los ojos del que había muerto. Me asiste el derecho presidente Biden, tengo derecho a pedirle, a implorarle: ¡Ayude a mis hermanos y hermanas en la Isla! ¡Levante las sanciones que pesan sobre el pueblo cubano! ¡Por el amor de Dios! ¡Derribe esos muros y construya puentes! ¡Puentes de amor!

viernes, 5 de febrero de 2021

Una revisión trabajosa pero positiva para la Casa Blanca

 

Una revisión trabajosa pero positiva para la Casa Blanca


Foto: Archivo.

La pasada semana, la vocero de la Casa Blanca anunció la voluntad del Gobierno de Joe Biden de revisar la política de EE.UU. hacia Cuba, cuyo rumbo fue notablemente escoriado por la anterior administración.

Después de los numerosos pasos en el sentido correcto dados en el segundo mandato de Barack Obama -con el fin de establecer relaciones entre las dos naciones a pesar de las diferencias políticas e ideológicas-, la administración Trump desbarató todo lo andado y crispó las relaciones al nivel máximo posible.

Desde junio de 2017, en que firmó una Directiva Presidencial para Cuba, ante un enervado auditorio en Miami colmada de políticas anticubanas, mercenarios de Playa Girón y asalariados de la industria anticubana en EE.UU., el presidente Donald Trump aplicó 240 medidas punitivas contra Cuba; a razón de más de una por semana.

El multimillonario neoyorquino, pero con asiento legal en Florida, se lanzó con fiereza a la yugular de la nación caribeña para intentar doblegar al gobierno cubano. Prohibió los viajes de los ciudadanos estadounidenses, limitó drásticamente el monto de las remesas de dinero que cubanos asentados en aquel país podían enviar a Cuba y obligó a cerrar las oficinas de la Western Union en todo el archipiélago cubano, persiguió con saña las transacciones financieras cubanas y estableció una cacería para evitar la llegada de combustibles, obstaculizó todo lo que pudo la inversión extranjera en suelo cubano y hasta obligó a Marriot a retirarse de la administración bajo la marca Sheraton de un hotel en La Habana (único que una compañía estadounidense tenía en Cuba).

Fueron también saboteados los intercambios educacionales, culturales, deportivos y científicos entre los dos países.

Las más aberrantes decisiones contra Cuba de Trump y su equipo fueron: una, la habilitación total del Título III de la llamada Ley Helms-Burton (que ninguna otra administración se había atrevido a poner en vigor), para propiciar inéditos e inauditos procesos judiciales contra cualquier compañía que hay invertido o utilice instalaciones o terrenos nacionalizados por la Revolución Cubana –aunque sus propietarios en el momento de la medida no fueran ciudadanos estadounidenses; y la otra, en los días finales de la administración, la inclusión nuevamente de Cuba en la particular Lista de Gobiernos que apoyan el Terrorismo, un paso duramente criticado por diversos sectores estadounidenses y de la comunidad internacional.

Como se ve, será trabajosa la revisión por la administración Biden. Trump, Pompeo, Claver-Carone y otros personeros del gobierno saliente, con el apoyo entusiasta de Marco Rubio y otros congresistas anticubanos, tejieron una tupida urdimbre de medidas que fueran difíciles de desatar y que limitaran todo lo posible los declarados propósitos de cambio, desde su campaña electoral, del nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Tal voluntad ha sido ratificada ahora, pero se enfrentará a no pocos obstáculos: desde algunos inconvenientes legales hasta la oposición activa de las fuerzas anticubanas en el Congreso, pasando por ciertas pretensiones de establecer un proceso de toma y daca en el desmontaje de las medidas, lo que enrarecería una relación asimétrica, donde Cuba ni bloquea, ni agrede, ni financia fuerzas opositoras, ni tiene una base militar en el país del Norte, ni coloca a EE.UU. en listas espurias y manipuladas.

Pero si Trump, a base de decretos y resoluciones, armó su aberrante ofensiva anticubana en apenas 3 años y medio, la administración Biden puede hacer lo mismo en sentido contrario (aunque no sea Cuba su prioridad en estos tiempos de pandemia y crisis económica)

Lo sucedido entre 2014 y 2016, con la adopción de acuerdos bilaterales en una veintena de áreas como medio ambiente, la salud, las ciencias, la justicia, el deporte, la cultura, la educación y otros, en beneficio de ambas naciones, muestran un camino positivo posible, aun en medios de las diferencias. No pocos miembros de la actual administración lo saben.

(Publicado originalmente en Al Mayadeen)

jueves, 31 de enero de 2019

Josefina Vidal: Decisión del gobierno de Canadá de retirar parte del personal diplomático favorece a quienes en Estados Unidos agreden a Cuba



Cuba ha ofrecido cooperar y ha cooperado con distintas instancias del gobierno canadiense.
Cuba comprende las obligaciones del gobierno de Canadá de proteger a su personal diplomático en cualquier parte del mundo, y de tratar de encontrar respuestas a los síntomas de salud reportados en Cuba, pero considera incomprensible la decisión hoy anunciada.

Reducir el personal de la Embajada y ajustar los programas de la misión son acciones que no ayudan a solucionar o a encontrar respuestas a los síntomas de salud que han reportado los diplomáticos y tendrán impacto inevitable en la conducción de las relaciones.

La decisión contrasta con el nivel, el estatus y la presencia de personal diplomático canadiense en capitales de otras partes del mundo, donde no disfrutan del grado de seguridad, tranquilidad, salud y acogida que encuentran en Cuba.

Este comportamiento favorece a quienes en Estados Unidos utilizan este tema para agredir y desacreditar a Cuba. Se conoce, que individuos con alta responsabilidad de política exterior de Estados Unidos están empeñados en provocar un clima de tensión bilateral y poder señalar a Cuba como una amenaza.

Desde el primer reporte de la Embajada de Canadá, Cuba ha ofrecido cooperar y ha cooperado con distintas instancias del gobierno canadiense, ha solicitado información y ha brindado toda la evidencia con que cuenta, y ha puesto a su disposición a los mejores expertos cubanos en los más diversos ámbitos.

En los intercambios sostenidos, ha quedado claro que no hay pruebas que demuestren la existencia de daño cerebral, que explique los síntomas diversos reportados o que señalen que tales síntomas son resultado de la estancia en Cuba de los diplomáticos.

Se trata de síntomas muy diversos, cuyo denominador común fundamental es que son difíciles de medir o verificar por medios técnicos.

Las decisiones tomadas por el gobierno de Canadá desafortunadamente alimentan las especulaciones y contrastan con los intercambios sostenidos por ambos gobiernos sobre el tema
.
A pesar de la decisión del gobierno de Canadá, Cuba permanece comprometida con preservar el buen estado de las relaciones y ampliar sus vínculos con un país al que nos unen fuertes lazos de amistad y cooperación.

Embajada de Cuba en Canadá

miércoles, 30 de mayo de 2018

Miguel Díaz-Canel inicia visita oficial a Venezuela (+ Fotos)




El Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, arriba en visita oficial a la República Bolivariana de Venezuela. Foto: Estudios Revolución.

Traigo un mensaje fraterno y solidario del General de Ejército Raúl Castro Ruz, primer secretario del Comité Central del Partido, y del pueblo cubano para el pueblo y gobierno bolivariano y el presidente Nicolás Maduro, aseguró el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al llegar en la mañana de este miércoles a Caracas.

En lo que constituye su primera visita oficial tras ser electo como jefe de Estado y de Gobierno, el mandatario cubano aseguró sentirse emocionado al arribar a esta tierra hermana caribeña.

En el aeropuerto internacional Simón Bolívar, de Maiquetía, Díaz-Canel fue recibido al pie de la escalerilla del avión por el vicepresidente Ejecutivo de Venezuela, Tareck El Aissami, acompañado por el canciller Jorge Arreaza.

La delegación cubana la integran, además, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla; el viceministro de Relaciones Exteriores, Rogelio Sierra Díaz; el embajador en la nación sureña, Rogelio Polanco Fuentes; y el director de América del Sur del Ministerio de Relaciones Exteriores, Pedro Pablo Prada Quintero.

La agenda incluye, entre otras actividades, conversaciones oficiales en horas de la tarde con su homólogo venezolano Nicolás Maduro Moros, en el Palacio de Miraflores, quien fue el primer mandatario que viajó a Cuba, apenas 48 horas después de la elección de Díaz-Canel Bermúdez.

El Presidente cubano también visitará el Cuartel de la Montaña, donde reposan los restos del líder de la Revolución bolivariana, Comandante Hugo Chávez, depositará una ofrenda floral en el Panteón Nacional, donde descansan los restos de El Libertador, Simón Bolívar, y compartirá con médicos cubanos en un centro integral de salud (CDI) en esta capital.

La solidaridad, para los cubanos, es un deber; y a la hermana nación bolivariana nos unen profundos lazos de amistad y cooperación cimentados por Fidel, Raúl y Chávez, a los que esta visita imprime mayor fortaleza y continuidad.
El mandatario cubano fue recibido por el vicepresidente ejecutivo de Venezuela, Tareck El Aissami, y el canciller Jorge Arreaza. Foto: Estudios Revolución.
Díaz-Canel aseguró sentirse emocionado al arribar a esta hermana tierra caribeña. Foto: Estudios Revolución.
El Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, arriba en visita oficial a la República Bolivariana de Venezuela. Foto: Estudios Revolución.
Díaz-Canel será recibido por el presidente Nicolás Maduro en el Palacio de Miraflores en horas de la tarde. Foto: @RogelioSierraD/ Twitter.
El presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel, arribó la mañana de este miércoles a Venezuela. Foto: @CancilleriaVE/ Twitter.


https://twitter.com/RogelioSierraD/status/1001818482013503488 

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Miguel Díaz-Canel inicia visita oficial a Venezuela (+ Fotos)

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El Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, arriba en visita oficial a la República Bolivariana de Venezuela. Foto: Estudios Revolución.
Traigo un mensaje fraterno y solidario del General de Ejército Raúl Castro Ruz, primer secretario del Comité Central del Partido, y del pueblo cubano para el pueblo y gobierno bolivariano y el presidente Nicolás Maduro, aseguró el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al llegar en la mañana de este miércoles a Caracas.
En lo que constituye su primera visita oficial tras ser electo como jefe de Estado y de Gobierno, el mandatario cubano aseguró sentirse emocionado al arribar a esta tierra hermana caribeña.
En el aeropuerto internacional Simón Bolívar, de Maiquetía, Díaz-Canel fue recibido al pie de la escalerilla del avión por el vicepresidente Ejecutivo de Venezuela, Tareck El Aissami, acompañado por el canciller Jorge Arreaza.
La delegación cubana la integran, además, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla; el viceministro de Relaciones Exteriores, Rogelio Sierra Díaz; el embajador en la nación sureña, Rogelio Polanco Fuentes; y el director de América del Sur del Ministerio de Relaciones Exteriores, Pedro Pablo Prada Quintero.
La agenda incluye, entre otras actividades, conversaciones oficiales en horas de la tarde con su homólogo venezolano Nicolás Maduro Moros, en el Palacio de Miraflores, quien fue el primer mandatario que viajó a Cuba, apenas 48 horas después de la elección de Díaz-Canel Bermúdez.
El Presidente cubano también visitará el Cuartel de la Montaña, donde reposan los restos del líder de la Revolución bolivariana, Comandante Hugo Chávez, depositará una ofrenda floral en el Panteón Nacional, donde descansan los restos de El Libertador, Simón Bolívar, y compartirá con médicos cubanos en un centro integral de salud (CDI) en esta capital.
La solidaridad, para los cubanos, es un deber; y a la hermana nación bolivariana nos unen profundos lazos de amistad y cooperación cimentados por Fidel, Raúl y Chávez, a los que esta visita imprime mayor fortaleza y continuidad.
El mandatario cubano fue recibido por el vicepresidente ejecutivo de Venezuela, Tareck El Aissami, y el canciller Jorge Arreaza. Foto: Estudios Revolución.
Díaz-Canel aseguró sentirse emocionado al arribar a esta hermana tierra caribeña. Foto: Estudios Revolución.
El Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, arriba en visita oficial a la República Bolivariana de Venezuela. Foto: Estudios Revolución.
Díaz-Canel será recibido por el presidente Nicolás Maduro en el Palacio de Miraflores en horas de la tarde. Foto: @RogelioSierraD/ Twitter.
El presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel, arribó la mañana de este miércoles a Venezuela. Foto: @CancilleriaVE/ Twitter.

Presidente cubano rinde homenaje a Simón Bolívar

El presidente de los consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz-Canel, rindió honores hoy a El Libertador, Simón Bolívar, como parte de su visita oficial a Venezuela.
Acompañado por el vicepresidente ejecutivo venezolano, Tareck El Aissami, Díaz-Canel depositó una ofrenda floral ante el sarcófago que guarda los restos de Bolívar, en el Panteón Nacional, en Caracas, donde firmó, además, el libro de visitantes.
Más temprano, el gobernante cubano transmitió un mensaje de solidaridad al pueblo y gobierno de Venezuela a su llegada al aeropuerto internacional Simón Bolívar, en Maiquetía.
Díaz-Canel acudirá al Cuartel de la Montaña, en la parroquia 23 de enero, en Caracas, donde reposan los restos del líder de la Revolución bolivariana, Hugo Chávez, y recorrerá un centro integral de salud (CDI) en esta capital.

Cubadebate transmite en vivo discurso de Díaz-Canel en Venezuela

El Presidente cubano intervino al mediodía de este miércoles ante la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, y ahora la presidenta de este órgano legislativo, Delcy Rodríguez, le agradece su apoyo y presencia en el país.

https://www.facebook.com/cubadebate/videos/10155986575898515

sábado, 21 de abril de 2018

Miguel Díaz-Canel recibe a Nicolás Maduro en el Palacio de la Revolución (+ Fotos )




Recibió Miguel Díaz-Canel a su homólogo venezolano Nicolás Maduro. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, recibió hoy en el Palacio de la Revolución a su homólogo venezolano, Nicolás Maduro Moros, en el primer acto oficial del jefe de Estado cubano tras su toma de posesión el 19 de abril.
En la ceremonia, los mandatarios entonaron los himnos de Cuba y Venezuela, pasaron revista a la Guardia de Honor e intercambiaron saludos con los miembros de ambas delegaciones. Seguidamente, sostuvieron conversaciones oficiales.
“Venimos a renovar la esperanza, a renovar los sueños y apuntar hacia el futuro, sobre todo, a visualizar 10 años adelante”, dijo el presidente de la República Bolivariana de Venezuela a la prensa, minutos antes del encuentro, tras rendir honores al Héroe Nacional José Martí, como primera actividad de su visita oficial.
Maduro aseguró que está en Cuba para concertar entre naciones hermanas “qué más se puede hacer, qué más es necesario hacer por nuestros pueblos, por América Latina y el Caribe, para echar bases profundas e indestructibles de la unión política, espiritual, moral y sobre todo económica, que es la que va a cimentar la unión verdadera”.
“La independencia y la liberación del siglo XXI va a descansar sobre la posibilidad que nosotros construyamos una unión poderosa en lo económico. Y a eso vamos a apuntar con el compañero presidente Miguel Díaz-Canel y con el compañero Raúl, que sigue al frente en la vanguardia, dirigiendo la batalla, y con Cuba”, recalcó Nicolás Maduro, quien vestía un elegante liquiliqui azul oscuro, traje tradicional venezolano.
Este sábado, Nicolás Maduro depositó una ofrenda floral ante el monumento al Apóstol, ubicado en la histórica Plaza de la Revolución, junto a Cilia Flores, primera combatiente de la nación bolivariana. Y ascendió al mirador del Memorial, el punto más alto de La Habana, desde donde pudo divisar la “inmensidad” de la ciudad que hoy lo acoge.
En el recibimiento oficial, al presidente venezolano lo acompañaron además  Elías Jaua, ministro de Educación, y el canciller Jorge Arreaza. Por la parte cubana estuvieron presentes Bruno Rodríguez Parilla y Rogelio Sierra Díaz, ministro y viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, respectivamente. Así como Rogelio Polanco Fuentes y Alí Rodríguez Araque, embajadores en ambas naciones.
Maduro, quien llegó a La Habana en la noche del viernes, ha viajado a la Isla en visita oficial para felicitar a Díaz-Canel por su elección —primer saludo personal de un mandatario que recibe el Presidente cubano—, “darle un gran abrazo al hermano mayor” Raúl Castro y ratificar la alianza entre Cuba y Venezuela.

En la ceremonia, los presidentes de Cuba y Venezuela pasaron revista a las tropas formadas para la ocasión. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Maduro y Díaz-Canel sostuvieron conversaciones oficiales. Foto: Estudios Revolución.

Maduro y Díaz-Canel sostuvieron conversaciones oficiales. Foto: Estudios Revolución.

Nicolás Maduro, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, rindió honores al Héroe Nacional José Martí. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Nicolás Maduro recibió la Orden José Martí, máxima condecoración que otorga el Estado cubano, en marzo de 2016. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

El presidente Nicolás Maduro ofreció declaraciones a la prensa. Foto: Irene Pérez/ Cuba

jueves, 18 de enero de 2018

Trump vs Cuba: Un año después




Donald J. Trump tomó posesión el 20 de enero de 2017 y no habló de Cuba, no tuvo tiempo.

Donald J. Trump tomó posesión el 20 de enero de 2017. No habló de Cuba, no tuvo tiempo. Una prioridad de mayor envergadura centró su atención: reforzar la supremacía de Estados Unidos en un orden internacional amenazado con descarrilarse, dada la magnitud de la crisis de la globalización neoliberal. Como no se conforma con ello, prometió regresar al curso unipolar con que el imperio yanqui consiguió aprisionar al planeta tras el derrumbe del Muro de Berlín.

El 24 de enero se reunió con los grandes del automóvil: Ford, General Motors y Fiat Chrysler, a quienes amenazó durante la campaña presidencial con aplicar sanciones si no retornaban sus fábricas. Necesitaba el voto de los trabajadores anglosajones afectados con el desplazamiento manufacturero hacia países con mano de obra barata, y lo consiguió. Al instalarse en el Despacho Oval, debió zanjar el incidente y les prometió a los magnates un marco regulatorio “hospitalario”: retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático —también una demanda de las transnacionales del sector energético— e inició su principal batalla interna en 2017: la más profunda reforma fiscal de las últimas tres décadas —con recorte tributario de cerca de 1,5 billones de dólares en los próximos diez años—, que ganó en el Congreso pese al rechazo de la opinión pública interna —encuestas de NBC News y The Wall Street Journal reflejan apoyo de solo el 21 % de la población.

Tres días después de su reunión con los fabricantes de autos, emitió el “Memorando presidencial para reconstruir las Fuerzas Armadas de Estados Unidos”. El 23 de febrero declaró que el arsenal atómico se había quedado atrás y prometió situar al país “a la cabeza del club nuclear” —como si no estuviesen en esa posición desde que inventaron la bomba atómica. Trump propuso al Congreso, y se aprobó, destinar 639 000 millones de dólares al presupuesto del Pentágono —9 % más de lo destinado a gastos militares en el último ejercicio fiscal de la Administración Obama. Luego aprovechó la algarabía generada por sus escandalosos altercados mediáticos con la prensa, para resolver otro asunto pendiente: echó abajo las regulaciones que Wall Street y los grandes bancos debieron obedecer tras la crisis financiera de 2008, sin que los ciudadanos se percataran de ello.

Para satisfacer al poderoso lobby judío, intentó desbancar al gobierno de Siria valiéndose de la ofensiva aliada contra el grupo terrorista Estado Islámico; se retiró del consensuado pacto iraní con Alemania, China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia sobre su programa nuclear —en vigor desde el 15 de julio de 2015 y al que se había opuesto el Partido Republicano en el Congreso—, y aprobó trasladar la embajada estadounidense en Israel hacia Jerusalén Oriental, sin prestar atención al rechazo de la Unesco, de la cual se retiró, y del Consejo de Seguridad de la ONU.

Este patrón de actuación global signado por el desprecio a los mecanismos de concertación
multilateral y el abandono del ejercicio de la ética en las relaciones internacionales, condicionó que el 18 de diciembre de 2017, durante la presentación de su Estrategia de Seguridad Nacional, advirtiera que Estados Unidos entró en una nueva era de rivalidad. El documento anuncia que “están haciendo inversiones históricas en el ejército”, declara a Rusia y China como principales amenazas contra la seguridad de la Unión y califica a Cuba y a Venezuela como “modelos autoritarios de izquierda anacrónicos”. Una semana antes, el Congreso había concedido al Pentágono la cifra récord de 700 000 millones de dólares para el año fiscal 2018, señal de que las declaraciones del presidente no son meras amenazas, ni tienen un carácter unipersonal.
El 29 de septiembre de 2017 ordenó retirar a más del 60% del personal diplomático acreditado en Cuba.
Foto: Republica.com

Dentro de esta lógica, el 3 de febrero de 2017 Trump ordenó revisar la política respecto a Cuba y, entretanto, paralizar la mayor parte de los intercambios oficiales y los mecanismos de cooperación establecidos. El 16 de junio, en Miami, desvió las relaciones bilaterales hacia un curso de confrontación y dejó entrever que se proponía destrozar todo lo avanzado.

Ese día derogó la popular Directiva Presidencial de Política (PPD-43), sancionada por su predecesor para instituir los acuerdos no vinculantes alcanzados a partir del 17 de diciembre de 2014. Le urgía triturar el guion que por ocho meses rigió la actuación de la burocracia federal respecto a la Isla y, en el propio acto, sancionó su “Memorando presidencial de seguridad nacional sobre el fortalecimiento de la política de los Estados Unidos hacia Cuba”.

Anunció dos nuevas medidas: prohibir las transacciones directas con el sistema empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, y revocar los viajes individuales a la mayor de las Antillas por parte de ciudadanos estadounidenses en la categoría de intercambio “pueblo a pueblo”.

En Miami quedaron con vida las relaciones diplomáticas, las embajadas en Washington y La Habana, los 22 instrumentos bilaterales suscritos en materia de salud, agricultura, medio ambiente y aplicación de la ley; las acciones de cooperación en temas de interés mutuo como enfrentamiento al terrorismo, narcotráfico, ciberseguridad y ciberdelitos, seguridad de los viajes y el comercio, tráfico de personas y fraude migratorio, lavado de activos y delitos financieros, trata de personas y asistencia judicial en materia penal; el correo postal directo, los vuelos regulares de las aerolíneas estadounidenses y las operaciones de cruceros; los acuerdos comerciales con turoperadores y otras compañías.

Pese a la estridencia de su retórica, la mayoría de los analistas políticos de ambas orillas aseveró que el presidente no podría retrotraer el estado de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba a la era Bush (hijo). Lo creían incapaz de desmontar la política instrumentada por Obama, que suponían “irreversible”. Perdieron de vista un detalle: para Trump no existen barreras. Desmontó su sede en La Habana echando mano a supuestos e improbables “ataques sónicos” que, según alega, afectaron la salud de 22 diplomáticos estadounidenses acreditados en Cuba. Pareciera un remake de la fantasiosa Guerra de las Galaxias con que Reagan aterrorizó a Gorbachov. Resulta conocido que el nuevo inquilino de la Casa Blanca ha explotado de manera rutinaria —lo mismo como candidato que como presidente— temores a amenazas ocultas vagamente definidas, como una justificación para la política.

Basado en esta ficción, el 29 de septiembre de 2017 ordenó retirar a más del 60% del personal acreditado en Cuba. Como escribió un amigo: entre los supuestos “sordos” no hay ningún empleado cubano de los que trabajan en las residencias de esos diplomáticos. Ni tampoco el “rayo misterioso” dañó a las esposas e hijos de los 22 funcionarios presuntamente afectados —que, como es obvio, residían en la misma casa.

De acuerdo con el “Manual de Asuntos Exteriores del Departamento de Estado”, emitir una salida ordenada requiere una “Advertencia de viaje” acompañante y en este caso se aplicó el Nivel 4, que “…es el mayor nivel de recomendación debido a la mayor probabilidad de riesgos para la vida” (Departamento de Estado, 10 de enero de 2018). Esta farsa degradante y ridícula le sirvió a Trump para desalentar la visita de los estadounidenses a la Isla, generando un clima capaz de interrumpir el intercambio en las 12 categorías aprobadas. Su redacción —intimidatoria a todas luces—, buscó crear una barrera sicológica para el intercambio “pueblo a pueblo”. La cito en extenso:

El Departamento de Estado advierte a los ciudadanos estadounidenses que no viajen a Cuba. Durante los últimos meses, numerosos empleados de la Embajada de Estados Unidos han sido blanco de ataques específicos. Estos empleados han sufrido lesiones graves como consecuencias de estos ataques. Las personas afectadas muestran una gama de síntomas, entre ellos, malestar en los oídos y pérdida de audición, mareos, dolores de cabeza, fatiga, trastornos cognitivos y dificultad para dormir.
Los gobiernos de los Estados Unidos y Cuba todavía no han identificado a los responsables, pero el gobierno de Cuba es responsable de todas las medidas apropiadas para prevenir los ataques a nuestro personal diplomático y los ciudadanos estadounidenses en Cuba. Debido a que la seguridad de nuestro personal está en riesgo y no hemos podido identificar el origen de los ataques, creemos que los ciudadanos estadounidenses también pueden estar en riesgo y les advertimos que no viajen a Cuba. Los ataques han ocurrido en las residencias de los diplomáticos de Estados Unidos y en los hoteles frecuentados por ciudadanos estadounidenses. El 29 de septiembre, el Departamento de Estado ordenó la salida de los empleados del gobierno de Estados Unidos que no prestan servicios de emergencia, así como sus familiares […].

Debido a la reducción de personal, la embajada de Estados Unidos en La Habana tiene una capacidad limitada para brindar asistencia a los ciudadanos estadounidenses. La Embajada proveerá solamente servicios de emergencia a los ciudadanos estadounidenses (Departamento de Estado, 29 de septiembre de 2017).

Suspender la emisión de visas de viajeros y de emigrantes cubanos en su consulado en Cuba, por la drástica reducción del personal de la embajada, —hecho sin precedentes desde la apertura de una oficina en La Habana en 1977— y transferir estas gestiones hacia terceros países, ha hecho prácticamente inviables los trámites de quienes aspiran a emigrar o necesitan visitar a Estados Unidos. Con ello la Casa Blanca boicoteó la cooperación bilateral en temas de interés mutuo en materia de salud, medioambiente, control de enfermedades y agricultura, entre tantos, y han sufrido afectación los viajes entre los dos países y los programas de intercambio florecidos en los últimos años.

Al no poder recibir sus visas en La Habana, muchos cubanos se ven imposibilitados de asistir a eventos culturales, deportivos, científicos y académicos en Estados Unidos y se han cancelado las visitas de decenas de grupos estadounidenses, incluidos los de estudiantes universitarios. Por citar algunas cifras: los viajes de ciudadanos de ese país a Cuba crecieron un 76% en 2015 y un 74% en 2016. En 2017 arribaron a la Isla 619 523 estadounidenses (+217%) y 453 905 cubanos residentes en Estados Unidos (+137,8%). En total, los viajeros procedentes de la Unión alcanzaron el pasado año la cifra de 1 173 428 personas (+191%), pero en las últimas semanas se constata ya una considerable disminución. Respecto al intercambio, durante 2016 se realizaron más de 1 200 acciones en los sectores académico, educacional y cultural; sin embargo, tras los últimos acontecimientos, solo en la cultura se han producido hasta la fecha 33 cancelaciones.

Apenas tres días después de retirar a su personal en La Habana, el 2 de octubre de 2017, Estados Unidos expulsó de Washington a 17 diplomáticos cubanos. El Departamento de Estado proveyó una lista específica de los funcionarios a retirar, que prácticamente inhabilitó la Oficina Consular —quedó uno solo para procesar las visas— y desmanteló la Oficina Económico-Comercial. Esta segunda maniobra les permite entorpecer las visitas familiares a su país de los cubanos residentes en Estados Unidos y dejó sin interlocutor a un sector del empresariado norteño (comunicaciones, agricultura, transporte, alimentos y turismo, entre los más significativos) con interés en explorar e identificar oportunidades de negocios en Cuba —sin contar que la comunidad empresarial ha desempeñado, y desempeña, un papel político de primer orden en favor de normalizar las relaciones bilaterales.

Es política del Departamento de Estado reevaluar esta partida ordenada cada 30 días; sin embargo, no han querido tomar en cuenta que la investigación desarrollada por autoridades cubanas, “…que hasta ahora han recibido una cooperación muy limitada y poco efectiva de Estados Unidos, ha arrojado que no existe evidencia alguna sobre la ocurrencia de los alegados incidentes, ni de las causas de las afecciones de salud notificadas, ni de que estas hayan sido causadas por un ataque de cualquier naturaleza” (Vidal, 2017). Tampoco hallan eco las declaraciones de expertos y medios de prensa como The New York Times, Science y Associated Press, respecto a que no existen pruebas para culpar a Cuba por los alegados “ataques sónicos”; al tiempo que relevantes neurólogos, otorrinolaringólogos y científicos acústicos de Estados Unidos, Reino Unido y Alemania alertan de que los “misteriosos síntomas” obedecen a un “trastorno psicogénico colectivo”, o sea, a un ataque de histeria grupal por estrés.

La campaña mediática anticubana, empero, fue concienzudamente planificada, pues incluso en la narrativa de analistas norteamericanos que califican de “desproporcionada” y “punitiva” la respuesta de Trump, prevalece el criterio de que detrás de los “ataques acústicos” está la mano de un tercer país interesado en descarrilar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

“El FBI probó la hipótesis de que ondas audibles, infrasónicas o ultrasónicas pudieran haber sido utilizadas clandestinamente para herir a estadounidenses en Cuba y no encontró evidencia alguna, tras meses de investigaciones y cuatro viajes a La Habana” —develó la agencia Associated Press, el lunes 8 de enero de 2018, luego de acceder a un informe interno de la División de Operaciones Tecnológicas de esta agencia federal de seguridad.

La noticia precedió una audiencia del Subcomité del Hemisferio Occidental del Comité de Relaciones Exteriores del Senado —presidida por el republicano Marco Rubio y copresidida por el demócrata Robert Menéndez—, celebrada 9 de enero de 2018. No les importaba establecer la verdad, procuraban continuar la farsa. “A nadie le sorprenden las acusaciones infundadas ni las fabricaciones de los senadores anticubanos, cuya única agenda política a lo largo de los años ha sido llevar a nuestros dos países hacia una confrontación, sin importarles las consecuencias. Su total falta de escrúpulos y credibilidad es reconocida. La gran víctima de la audiencia del día de hoy ha sido la verdad” —declaró ese día Josefina Vidal, directora de América del Norte del Minrex (Vidal, 2018).

Ante la falta de evidencias, la inesperada filtración del FBI a Associated Press dejó descolocado al presidente Trump. La reacción no podía tardar: al día siguiente de la audiencia senatorial, el 10 de enero de 2018, Michele T. Bond, subsecretaria del Buró de Asuntos Consulares del Departamento de Estado, declaró en una teleconferencia que la “Advertencia de viaje” a Cuba debió ser modificada al Nivel 3 —de inferior gravedad. En este caso se establece: “Reconsiderar el viaje: Se debería evitar viajar debido a graves riesgos para la seguridad y protección” (Departamento de Estado, 10 de enero de 2018). “Hicimos un examen cuidadoso, consultamos con nuestros expertos y ésta ha sido la conclusión con respecto a Cuba” —reconoció la funcionaria (Cubadebate, 2018).

Otro importante capítulo de esta saga aconteció el 8 de noviembre de 2017: ese día la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro y la Oficina de Industria y Seguridad (BIS) del Departamento del Comercio publicaron una arbitraria lista de 180 entidades cubanas (Cuba Restricted List) supuestamente vinculadas al sector de la defensa y la seguridad nacional, con las que quedaba prohibido todo tipo de transacción a partir del 9. Como las regulaciones específicas para implementar las medidas de bloqueo contenidas en el memorando que Trump firmó en Miami el 16 de junio, no definen qué es permitido o no, generan confusión y, por ende, su efecto es intimidatorio y disuasivo no solo para el empresariado norteño, sino para otras compañías de terceros países que poseen acciones del capital estadounidense.

¿Podemos esperar que Trump se detenga aquí? No lo creo. En su lógica no existe otro presupuesto que “ganar, aplastar” y lo intentará todo. No —como muchos analistas refieren— anclado a la locomotora de Marco Rubio, sino con su propia agenda destructiva y fascista, que aspira a anular a Cuba como símbolo.

Ya el 22 de diciembre de 2017, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (Uscis) notificó la decisión de suspender temporalmente, pero de inmediato, las operaciones en su oficina de La Habana, ante la reducción del personal de la embajada. Lo visto apunta a que la nueva administración se propone retomar el tema migratorio como arma de guerra. Y en esa senda, no sorprendería que Trump disponga el restablecimiento de la interpretación “pies secos / pies mojados” en la Ley de Ajuste Cubano, pese a su retórica antinmigrante hacia el resto del planeta. Es cierto que para derogarla la Administración Obama contó con el apoyo de la mafia de Miami; mas también es cierto que el pragmático empresario apoltronado en el Despacho Oval es capaz de fabricar un escenario que revierta esa percepción si, de pronto, presume que con ello va a poner a la Revolución contra las cuerdas.

Antes, por supuesto, intentará regresar a Cuba a la espuria lista de países patrocinadores del terrorismo —ya inventará algo— y suspender los acuerdos de cooperación firmados con la Administración Obama. También se propondrá eliminar el permiso a las compañías aéreas que vuelan a la Isla, un punto en el cual la Cámara de Representantes empezó a hacerle la tarea, con la aprobación de un proyecto de ley para revisar las eventuales fallas en los sistemas de seguridad de los aeropuertos cubanos que tienen vuelos comerciales con los de la Unión.

No se han roto las relaciones diplomáticas, ni ha sido expulsado el embajador cubano en Estados Unidos —medidas no descartables—, pero el estado en que quedaron ambas sedes les hace imposible funcionar con normalidad.

La Administración Trump no ha conseguido avanzar más en sus proyecciones, por la actuación de numerosos sectores (empresarios, académicos, militares retirados, entidades científicas y educacionales, agencias de viajes, organizaciones diversas, cubanos residentes e, incluso, agencias gubernamentales), que a partir del cambio operado el 17 de diciembre de 2014, corroboraron la justeza de encauzar los nexos bilaterales hacia una progresiva normalización y han recibido los beneficios de una relación diferente con Cuba. Este compromiso hizo posible la concreción de nuevos negocios en ámbitos del turismo, el transporte, la agricultura y equipos para infraestructura, y que se avance en la negociación de nuevos acuerdos en materia de salud, energía y biotecnología.

Pese a la elevación de la retórica anticubana —tanto por el presidente Trump como por otros altos funcionarios—, el gobierno cubano se niega a contribuir al enrarecimiento del clima bilateral y ha reiterado la voluntad de continuar el diálogo respetuoso. El Minrex presentó al Departamento de Estado siete planes para implementar los memorandos de entendimiento suscritos sobre cooperación en materia de hidrografía y geodesia, áreas terrestres protegidas, sismología, meteorología, control del cáncer, sanidad animal y vegetal, y hermanamientos de parques nacionales, y reiteró las propuestas de bases para cooperar en el enfrentamiento a la trata de personas, terrorismo, tráfico de personas, fraude migratorio y lavado de activos. Está a la espera de las respuestas de Washington.
El año 2018 será complejo para todos en la Tierra y también para Cuba, que aboga por preservar las relaciones con Estados Unidos, pero jamás se doblegará ante presiones ni chantajes.
 
 
Bibliografía:
Andrés Román, Martha Isabel (2017): “Diplomáticos de EEUU en Cuba: Pretextos para una reversión”, 13 de octubre. Disponible en: http://www.cubadebate.cu/opinion/2017/10/13/diplomaticos-de-eeuu-en-cuba-pretextos-para-una-reversion/#.WjfXk2v4LA8
Alonso Falcón, Randy (2018): “Un Presidente fiel a los suyos”, 5 de enero. Disponible en: http://www.cubadebate.cu/opinion/2018/01/05/un-presidente-fiel-a-los-suyos/
Cubadebate (2018): “Departamento de Estado modifica recomendaciones sobre viajes a Cuba”, 10 de enero. Disponible en: http://www.cubadebate.cu/noticias/2018/01/10/departamento-de-estado-modifica-recomendaciones-sobre-viajes-a-cuba/#.WlcGqWv4LA8
Departamento de Estado (2017): “Mensaje de seguridad para ciudadanos estadounidenses: Advertencia de viaje”, Embajada de Estados Unidos en La Habana, 29 de septiembre. Disponible en: https://cu.usembassy.gov/es/security-message-u-s-citizens-travel-warning/
Ídem (2018): “Nuevas Recomendaciones de Viaje para viajeros estadounidenses”, 10 de enero. Disponible en: https://cu.usembassy.gov/es/nuevas-recomendaciones-de-viaje-para-viajeros-estadounidenses/
González Santamaría, Abel (2017): “Cuba y Estados Unidos: Principales avances y retrocesos”, 18 de diciembre. Disponible en: http://www.granma.cu/mundo/2017-12-18/cuba-y-estados-unidos-principales-avances-y-retrocesos-a-tres-anos-del-17-d-18-12-2017-00-12-48
Ídem (2017): “La nueva Estrategia de Estados Unidos: proyecciones hacia Nuestra América”, 28 de diciembre. Disponible en: http://www.granma.cu/mundo/2017-12-28/la-nueva-estrategia-de-estados-unidos-proyecciones-hacia-nuestra-america-28-12-2017-22-12-55
Ídem (2018): “Estados Unidos: ¿La “ciudad en la colina” como un ejemplo a seguir en 2018?”, 5 de enero. Disponible en: http://www.cubadebate.cu/opinion/2018/01/05/estados-unidos-la-ciudad-en-la-colina-como-un-ejemplo-a-seguir-en-2018/#.WlJeNmv4LA8
Jacomino, Fernando León (2017): “Hacemos todo lo posible porque no se interrumpa el intercambio”. Disponible en: http://www.lajiribilla.cu/noticias/hacemos-todo-lo-posible-porque-no-se-interrumpa-el-intercambio
Vidal, Josefina (2017): “Intervención de la directora de América del Norte del Minrex, Josefina Vidal, en el ISRI Raúl Roa García”, 15 de diciembre. Disponible en: http://www.minrex.gob.cu/es/reitera-cuba-disposicion-continuar-trabajando-favor-de-mejores-relaciones-con-estados-unidos
Ídem (2018): “Declaraciones a la prensa de la Directora General para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Josefina Vidal Ferreiro”, 9 de enero. Disponible en: http://www.minrex.gob.cu/es/cuba-es-un-pais-seguro-pacifico-y-saludable
(Tomado de La Jirirbilla)

miércoles, 10 de enero de 2018

Departamento de Estado modifica recomendaciones sobre viajes a Cuba



Michele Bond: “la nueva clasificación no se debe a un cambio de la situación en la isla, sino la “necesidad de ser consistentes en las clasificaciones de los riesgos en distintos países”. Foto tomada de US Embassy in Argentina.

En el contexto en que funcionarios norteamericanos hablan de la falta de pruebas en torno a los incidentes sónicos que se registraron en la embajada estadounidense en Cuba, el Departamento de Estado ha modificado hoy sus recomendaciones acerca de los viajes a la mayor de las Antillas.
De esta forma, Washington sugiere ahora a sus ciudadanos que reconsideren un posible viaje al país caribeño
.
“Hicimos un examen cuidadoso, consultamos con nuestros expertos y ésta ha sido la conclusión con respecto a Cuba”, comentó en una teleconferencia el miércoles Michele Thoren Bond, subsecretaria del Buró de Asuntos Consulares.

Según la funcionaria, la nueva clasificación no se debe a un cambio de la situación en la isla, sino la “necesidad de ser consistentes en las clasificaciones de los riesgos en distintos países”.
El 29 de septiembre, el departamento de Estado recomendó a los estadounidenses no viajar a Cuba porque, aseguró, “podían correr el riesgo de ser víctimas de ataques sónicos”, como ha calificado el gobierno del presidente Donald Trump -aun sin pruebas-, los incidentes de salud reportados por diplomáticos en La Habana.

La víspera, durante una audiencia en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado funcionarios del departamento de Estado reconocieron que no tienen evidencia alguna que les permita afirmar que hubo ataques contra sus diplomáticos en la capital cubana, ni que el gobierno pueda ser responsable o tener conocimiento de acciones de terceros.

A propósito, la directora general para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal, rechazó la víspera cualquier acción mediante la cual se quiera inculpar a Cuba por los síntomas -migraña, mareo, pérdida de la audición y lesiones cerebrales leves- que alegó presentar desde noviembre del 2016 parte del cuerpo diplomático norteamericano.

Cuba es un país seguro, pacífico y saludable para los cubanos, para los extranjeros, para los diplomáticos acreditados y para los millones de personas que nos visitan cada año, incluyendo los estadounidenses, reafirmó durante una conferencia de prensa.

El 6 de enero, la propia funcionaria confirmó mediante su cuenta de la red social Twitter que durante 2016 visitaron a la nación antillana 619 mil 523 estadounidenses.

La cifra, según indicó, representa un 217,4 por ciento de crecimiento con respecto al año anterior y pese al reforzamiento de las políticas que sustentan el bloqueo que Washington mantiene contra La Habana desde 1962.


(Con información de Prensa Latina)

lunes, 16 de octubre de 2017

Agencia AP: Cubanos no creen en ataques sónicos a diplomáticos de EEUU en La Habana



Por: Andrea Rodríguez

Este jueves la Agencia Associated Press (AP) difundió un audio que supuestamente habría sido grabado por algunos de los empleados de la embajada estadounidense en La Habana. Foto: Yamil Lage/ AFP.
Este jueves la Agencia Associated Press (AP) difundió un audio que supuestamente habría sido grabado por algunos de los empleados de la embajada estadounidense en La Habana. Foto: Yamil Lage/ AFP.

Una extraña serie de supuestos ataques sónicos contra diplomáticos estadounidenses en Cuba colocó las relaciones bilaterales en el punto más bajo y tenso en décadas. En las últimas semanas, Washington casi cerró su embajada en la isla y expulsó a varios representantes de la nación caribeña allá.

Pero en Cuba pocas personas creen que sean ciertos los 22 casos de los raros episodios que Estados Unidos sostiene que tiene confirmados.

“Llevamos 50 años de bloqueo y no es la primera, ni la última excusa que inventan para tratar de desacreditar a Cuba y a sus dirigentes”, dijo a la AP, Alexander Tamame, un abogado de 36 años. “Mi idea es que no haya ocurrido nada realmente, si no ya se hubiera sabido, los americanos (estadounidenses) no aportaron pruebas”.

Funcionarios estadounidenses informaron recientemente que diplomáticos de su embajada en La Habana comenzaron a oír zumbidos agudos en sus casas el año pasado y luego presentaron síntomas como sordera, problemas de visión y dificultades para concentrarse.

Y a pesar de una cooperación sin precedentes por parte de Cuba para que Estados Unidos pudiera investigar los casos, el gobierno del presidente Donald Trump aseguró que su colega Raúl Castro no garantizó la seguridad a los estadounidenses.

En Cuba, los ciudadanos son escépticos de los supuestos ataques, tanto entre quienes se mostraron partidarios del gobierno como entre los admiradores de Estados Unidos. Algunos incluso hicieron bromas o ironizaron.

“No creo nada de eso. Vamos, todas las personas tendrían que haber sido afectadas iguales y nadie se está quejando por eso. Es el mismo organismo, el mismo cuerpo, la misma sangre de los americanos (estadounidenses) que de nosotros”, dijo Luis Felipe González, un taxista de 59 años, mientras esperaba a clientes. “Es una propaganda absurda”.

La desconfianza refleja una postura cada vez más firme por parte del gobierno cubano, el cual pasó de expresar su preocupación sobre los incidentes a cuestionarse si en verdad ocurrieron.
Después de que los ataques se hicieron públicos, hace tres meses, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba señaló en un comunicado que el gobierno estaba dispuesto a cooperar para aclarar los hechos.

“Cuba tomó con suma seriedad este asunto y actuó con celeridad y profesionalismo para el esclarecimiento de esta situación, iniciando una investigación exhaustiva, prioritaria y urgente”, agregó entonces la nota de la cancillería.

En septiembre, el canciller Bruno Rodríguez solicitó una reunión urgente con el secretario de Estado, Rex Tillerson, lo cual hizo pensar a funcionarios estadounidenses que le compartiría información sobre lo que habría ocurrido, según un funcionario con conocimiento del encuentro, pero no autorizado a ser identificado públicamente. En lugar de eso, el ministro cubano sólo reiteró que su país no estuvo implicado y que no sabía quién podría estar detrás de la situación.
Rodríguez también pidió a Tillerson que su gobierno no reaccionara de manera exagerada cerrando la embajada, la cual se abrió en 2015.

Cuando este mes Estados Unidos retiró parte de su personal de La Habana y expulsó diplomáticos cubanos poco después, Rodríguez hizo énfasis en que se trataba de “presuntos incidentes” y culpó a Washington de no compartir la información.

Otros funcionarios cubanos fueron más lejos.

“En la (película) Guerra de las Galaxias no hubo tanta fantasía, no se les ocurrió este tipo de ataque”, dijo Mariela Castro, la hija del presidente, en una entrevista en septiembre pasado con la cadena árabe Al Mayadeen. “Se vale de cualquier mentira, de cualquier disparate para justificar sus acciones vandálicas”, añadió sobre el gobierno estadounidense.

El mismo tono fue usado el domingo por el vicepresidente Miguel Díaz-Canel.
“Algunos voceros y medios de comunicación se prestan a divulgar insólitas patrañas sin evidencia alguna, con el perverso propósito de desacreditar la impecable actuación” de Cuba, dijo Díaz-Canel durante un discurso en la central ciudad de Santa Clara
.
Cuba y Estados Unidos viven una de las peores crisis diplomáticas en los últimos años desde que en 2014 el ex presidente Barack Obama modificara sensiblemente la política hacia la isla con un histórico acercamiento.

“Suena a Guerra de las Galaxias y a algo estúpido”, dijo Dayán Rosete, un estudiante de idiomas de 23 años.

Las burlas se extienden entre los cubanos en momentos que crece el enojo hacia Estados Unidos, que además del retiro de diplomáticos dejó de emitir visas desde Cuba y advirtió a sus ciudadanos sobre los peligros de viajar a la nación caribeña.

La paralización desbarató miles de esperanzas de cubanos de visitar a sus familias en los meses próximos y tendrá algún impacto en la industria del turismo, uno de los sectores más importantes de la isla.
(AP)

lunes, 2 de octubre de 2017

Preguntas para un ensayo sobre la sordera de los funcionarios de EEUU




La sordera sí que es contagiosa en los predios del Departamento de Estado, a juzgar por este diálogo con los periodistas.
La sordera sí que es contagiosa en los predios del Departamento de Estado, a juzgar por este diálogo con los periodistas.

Es surrealista el diálogo entre dos altos funcionarios del Departamento de Estado y representantes de la prensa estadounidense sobre el rarísimo y selectivo ataque sónico, en La Habana, contra personal diplomático de EEUU y Canadá. Los burócratas pretenden que argumentan unas premisas indemostrables y los colegas periodistas pretenden que preguntan. En el ínterin, el vocabulario del gobierno estadounidense ha cambiado el tono del lenguaje diplomático y lo que hasta el otro día era un “incidente” ahora es un “ataque”
.
Pero sigue sin haber una explicación de por qué o cómo esto podría suceder. En las riadas de información previa, es posible encontrar pistas que habrían dado para un buen intercambio con el Departamento de Estado y no el frustrante jugueteo verbal de esta mañana.

Por ejemplo, el 22 de septiembre, especialistas consultados por Reuters, dijeron que es muy improbable que los síntomas descritos se puedan presentar al mismo tiempo. En su discurso ante la ONU, el Canciller Bruno Rodríguez fue enfático al declarar que Cuba ha cooperado con Estados Unidos para realizar una investigación al respecto y, sin embargo, no ha recibido datos sobre los síntomas concretos ni los cubanos han podido examinar a los diplomáticos afectados.

Según esta reseña del diario McClatchy y de esta otra de The Miami Herald, los expertos en Estados Unidos que examinaron a los diplomáticos pertenecen a la Universidad de Miami (sic). (Recordemos que del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos, de esta Universidad, también salió en octubre de 2015 el fake news de que militares cubanos estaban entrenando a fuerzas del gobierno sirio.)

Y todo este escándalo se produce cuando EE.UU. ha decidido el retorno a la línea dura, de lo cual no ha quedado dudas después de escuchar el pantagruélico discurso de guerra en la ONU. Donald Trump metió a Cuba en la lista de sus peores enemigos y como dice un amigo, Luis Rumbaut, “este parece otro de los tabacos explosivos de la CIA, que promete estallarle en la cara a aquel que se lo fume”.

Pero a lo que voy. La sordera sí que es contagiosa en los predios del Departamento de Estado, a juzgar por este diálogo con los periodistas. Allí nadie escucha el sonido de la realidad, de lo contrario sus funcionarios habrían ofrecido datos -y no retórica política- y los periodistas habrían hecho preguntas que se caen de la mata, como estas:
  • ¿Quiénes son los médicos que examinaron a estos diplomáticos?
  • ¿Por qué los partes médicos no se han hecho públicos, aunque sea con los nombres de los pacientes tachados para proteger su privacidad?
  • ¿Cuáles son exactamente los síntomas que tienen estos individuos, porque todos los referidos son ambiguos y, según los especialistas, no se pueden padecer al mismo tiempo?
  • ¿Otros médicos, aparte de los de la Universidad de Miami, han evaluado a los afectados?
  • ¿Los médicos del Walter Reed National Military Medical Center -el hospital en Washington para militares y funcionarios del gobierno- han hecho un examen profesional de estos casos? ¿Dónde está ese diagnóstico?
  • ¿Qué dice el National Institutes of Health (NIH), la principal agencia estadounidense para la investigación médica?
  • ¿Quiénes son los especialistas creíbles del gobierno que han aportado una evaluación especializada -sin retórica política- del supuesto ataque sónico?
  • ¿Cuándo un “incidente” se convierte en un “ataque”? ¿Cuál es la diferencia entre estas dos palabras para el Departamento de Estado de la administración Trump?
Con todo respeto, sin respuestas a estas preguntas, solo hay palabras difíciles de digerir y una epidemia de sordera colectiva, que se parece a la que asoló al mundo creado por Saramago en su célebre Ensayo sobre la ceguera. El Nobel lo resumía en una frase tremenda: “El problema es que ellos no saben, no pueden saber, lo que es tener ojos en un mundo de ciegos.”


(Tomado de DesbloqueandoCuba)

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Bruno Rodríguez Parrilla se reúne con Rex Tillerson en EEUU

El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parilla. Foto: @CubaMINREX / Twitter




El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parilla. Foto: @CubaMINREX / Twitter.

El martes 26 de septiembre de 2017, a propuesta de la parte cubana, el Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, fue recibido por el secretario de Estado, Rex Tillerson, en la sede del Departamento de Estado.

La reunión se desarrolló en un clima respetuoso.

El Ministro le reiteró al Secretario Tillerson las condolencias del pueblo y el gobierno cubanos por los daños provocados por los huracanes Harvey e Irma en EE.UU. y le agradeció las condolencias expresadas por el Departamento de Estado a nuestro pueblo por las afectaciones causadas a Cuba por el huracán Irma.

El propósito fundamental de la reunión fue abordar el tema de los incidentes reportados por diplomáticos de EE.UU. acreditados en La Habana.

El Canciller cubano le reiteró la seriedad, celeridad y profesionalismo con que las autoridades cubanas han asumido este asunto. Se inició, por indicación del más alto nivel del gobierno cubano, una investigación prioritaria desde el mismo momento en que se les informaron los hechos y se adoptaron medidas adicionales de protección de los diplomáticos estadounidenses y sus familiares. Esto ha sido reconocido por los representantes de las agencias especializadas de EE.UU. que han viajado a Cuba, a partir del mes de junio, cuyas visitas han sido valoradas positivamente por las contrapartes cubanas.
¿Agresión contra diplomáticos estadounidenses en La Habana? Una historia sin sustento
El Ministro ratificó al Secretario Tillerson la importancia de que las autoridades de EE.UU. cooperen de forma efectiva con las autoridades cubanas para el esclarecimiento de unos hechos de los que no existen precedentes en Cuba.

Le reafirmó que fue injustificada la decisión del gobierno de EE.UU. de retirar a dos diplomáticos cubanos de Washington y el argumento empleado para ello, y enfatizó que Cuba cumple rigurosamente sus obligaciones con la Convención de Viena sobre la protección de la integridad de los diplomáticos, en lo cual tiene un historial impecable.

Le reiteró que el gobierno cubano no ha perpetrado nunca ni perpetrará ataques de ninguna naturaleza contra diplomáticos. Tampoco ha permitido ni permitirá que su territorio sea utilizado por terceros para este propósito.

Igualmente, le transmitió que de acuerdo con los resultados preliminares obtenidos por las autoridades cubanas en su investigación, que ha tenido en cuenta datos aportados por las autoridades de EE.UU., hasta el momento no hay evidencias de las causas y el origen de las afecciones de salud reportadas por los diplomáticos estadounidenses.

El Canciller le aseguró que la investigación para esclarecer este asunto sigue en curso y que Cuba tiene gran interés en concluirla, para lo cual es imprescindible contar con la cooperación eficiente de las autoridades estadounidenses. Le trasladó que sería lamentable que se politizara un asunto de esta naturaleza y que se tomen decisiones apresuradas y sin sustento en evidencias y resultados investigativos concluyentes.

Por otro lado, el Ministro le confirmó la voluntad de Cuba de continuar el diálogo bilateral sobre temas de interés común, sobre la base del respeto y la igualdad soberana, pese a las profundas diferencias existentes entre los dos países.

(MINREX)