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miércoles, 18 de septiembre de 2019

Piratas del Siglo XXI: La maldita culpa sí la tiene alguien (+Video y Posdata)




Los Piratas del Imperio. Ilustración: Diego Rafael Albornoz
Como modernos Piratas del Caribe actúan los principales personeros de la administración estadounidense. Blanden el sable para atemorizar, o compran voluntades con doblones. Intentan imponer ley y respeto por estos lares. Son una verdadera cofradía del mal: Trump, Pence, Bolton, Rubio, son algunos de los más renombrados filibusteros.
No importa que el más bigotudo de todos haya visto rodar su cabeza política por la furia electoral del Jefe de los Piratas. Su huella vandálica en estos lares está muy fresca y visible.
Confiscar ilegalmente los recursos financieros de otras naciones, apropiarse de recursos naturales, quitar de en medio a empresas rivales de sus monopolios, y hasta ahuyentar barcos de una hermosa isla del Caribe están entre sus modos de actuación.

Persecución implacable


El Bloqueo contra Cuba entró en una nueva fase en abril de 2019. En ese entonces la Casa Blanca apostó por un bloqueo naval selectivo contra Cuba, que obstaculizara la llegada al país de los combustibles necesarios para la economía y el desarrollo social.
Era un paso fruto de la furia contra la Revolución Bolivariana de Venezuela, a la que no han podido derrotar, y con propósitos de represalia contra Cuba, a la que han querido culpar del fracaso de su aventura venezolana.
El preparado antecedente de las medidas imperiales fue la intervención del autoproclamado Juan Guaidó en la Asamblea Nacional de Venezuela, el 11 de marzo de 2019, en la que, sin tener poder legal ni real alguno, anunciaba la suspensión de los envios de petróleo a Cuba con efecto inmediato.
El viernes 5 de abril, desde la Universidad Rice en Houston, en el corazón petrolero estadounidense, el Vicepresidente de ese país, Mike Pence, daba a conocer "sanciones" contra buques de la petrolera estatal venezolana PDVSA y contra compañías navieras de Grecia y Liberia por participar en los envíos de petróleo venezolano hacia Cuba.
Se trataba de hacer colapsar las exportaciones de petróleo venezolano, quitarle al gobierno de Maduro su principal fuente de divisas y de paso provocar penurias en la Cuba que tantos dolores de cabeza le ha provocado al imperio. "Los Estados Unidos continuarán ejerciendo toda la presión diplomática y económica para lograr una transición pacífica a la democracia", justificaba el acto el segundo de Donald Trump.
Mientras, el Secretario del Tesoro Steven Mnuchin, al explicar las medidas en Washington, adujo rampantemente en un comunicado las ideas aireadas insistentemente semanas antes por Marco Rubio y John Bolton: "Cuba ha sido una fuerza subyacente que ha impulsado el descenso de Venezuela a la crisis. El Tesoro está tomando medidas contra los buques y las entidades que transportan petróleo, proporcionando un salvavidas para mantener a flote al ilegítimo régimen de Maduro. Cuba continúa beneficiándose y apuntalando el régimen ilegítimo de Maduro a través de esquemas de petróleo por represión mientras intentan mantener a Maduro en el poder. Estados Unidos sigue comprometido con una transición a la democracia en Venezuela y con la responsabilidad del régimen cubano por su participación directa en la desaparición de Venezuela ".
Y así, "democráticamente", la administración estadounidense identificó como propiedades bloqueadas a 34 barcos utilizados por PDVSA y al tanquero Despina Andrianna, propiedad registrada de la compañía Ballito Bay Shipping Inc, asentada en Monrovia, Liberia, y operada por Proper In Management Inc.


Las sanciones incluyen la congelación de los activos financieros que puedan tener bajo jurisdicción estadounidense y la prohibición de transacciones financieras con las entidades y embarcaciones incluidas en el listado.En un enrevesado lenguaje, el Departamento del Tesoro establecía que "Como resultado de la acción de hoy, todos los bienes e intereses en la propiedad de estas entidades, y de cualquier entidad que sea propiedad, directa o indirectamente, del 50 por ciento o más de las entidades designadas, que se encuentran en los Estados Unidos o en posesión o control de los estadounidenses están bloqueados y deben ser reportados a la OFAC. Las regulaciones de la OFAC generalmente prohíben todos los tratos por parte de personas estadounidenses o dentro (o en tránsito) de los Estados Unidos que involucren cualquier propiedad o interés en la propiedad de personas bloqueadas o designadas."
El ahora Secretario Asistente de Estado para el Hemisferio Occidental, Michael Kozak, divulgaba con agrado en Twitter el paso dado por su administración. Kozak fue Jefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba y uno de los organizadores de la provocación anticubana en ONU el pasado año.

El Senador Marco Rubio, impulsor de los planes agresivos de la administración Trump contra Cuba, se regocijaba con fruición por lo anunciado y adelantaba que vendrían nuevas medidas en las próximas semanas:

Extendiendo el cerco

El anuncio público de las medidas y el discurso usado por los personeros de la Casa Blanca buscaban amedentrar a otros para que no se involucraran en el legítimo comercio de combustibles entre Venezuela y Cuba.
El 12 de abril, la OFAC incluyó en la lista de sancionados a la compañía italiana PB Tankers S.p.A por haber contratado su tanquero Silver Point para trasladar combustibles de Venezuela a Cuba. La OFAC extendía la medida a los 6 barcos de esta naviera.
También fueron represaliadas  las compañías liberianas Jennifer Navigation, Lima Shipping y Large Range.
El 10 de mayo se impusieron medidas  a Monsoon Navigation, con sede en Islas Marshall, propietario registrado del petrolero Ocean Elegance, y a la liberiana Serenity Maritime, que, según el Tesoro, facilitaron entregas de crudo y productos petroleros de Venezuela a Cuba a principios de 2019.

Intentando atarnos de manos

El 3 de julio, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunciaba medidas contra la empresa cubana Cubametales, por su contínua importación de combustibles venezolanos.
Steven Mnuchin, secretario del Tesoro, anunciaba las medidas en un comunicado en el que justificaba: "Las sanciones dañarán los intentos de Maduro de usar el petróleo venezolano como moneda de cambio para ayudar a que sus apoyos compren protección de Cuba y de otros actores extranjeros perversos".
El Gobierno de Estados Unidos apuntaba con ese paso no sólo al comercio de combustibles de Cuba con Venezuela, sino que trataba de desarticular a la empresa cubana encargada de la importación de los combustibles, los additivos y aceites que necesita el país y de la contratación de los buques que deben hacer el traslado de ese combustible desde cualquier mercado del que se importe.

Repartiendo zanahorias

Mostrando su cara perversa, el mismo día de las medidas contra Cubametales, el Departamento del Tesoro anunció el retiro de su lista negra de PB Tankers S.p.A, por haberse plegado a las exigencias de Washington.
Tras ser sancionada en abril, la compañía naviera había puesto fin al contrato de su tanquero Silver Point con Cubametales para transportar combustible entre Venezuela y Cuba.
El Departamento del Tesoro dijo socarronamente que "los cambios positivos en el comportamiento pueden resultar en el levantamiento de las sanciones"

Foto satelital del tráfico de barcos esta madrugada del 18 de septiembre de 2019. Los puntos rojos son tanqueros y supertanqueros. Varios bordean pero Ninguno se acerca a costa cubana. Eso se llama Bloqueo

¿Qué le importa a Marco Rubio que cocinen los cubanos?

La mejor muestra del propósito genocida y canallesco del cerco contra Cuba y de la arrogancia imperial es un tuit del Senador estadounidense Marco Rubio el 17 de julio en el que trata de intimidar a las autoridades de Trinidad y Tobago para que no permiten la llegada a Cuba de un cargamento de Gas Licuado GLP, utilizado por 1 millón 700 mil familias cubanas para la cocción de los alimentos..
Por esos meses del verano, el Gobierno cubano debió espaciar los ciclos de entrega del gas licuado por las cortas existencias del mismo en el país.

La denuncia cubana


Díaz-Canel se dirige al pueblo el 26 de julio de 2019, en Granma. Foto: Abel Padrón Padilla / Cubadebate
El pasado 26 de julio, en el Acto Central por el Día de la Rebeldía Nacional celebrado en Granma, el Presidente cubano denunciaba públicamente la escalada agresiva contra nuestro país, acentuada particularmente en el bloqueo al acceso de combustibles.
Señalaba Díaz-Canel en su discurso de aquel día:
Hoy denuncio ante el pueblo de Cuba y el mundo que la administración de los Estados Unidos ha comenzado a actuar con mayor agresividad para impedir la llegada de combustible a Cuba.
Con crueles acciones extraterritoriales de bloqueo hoy se trata de impedir por todos los medios el arribo a puertos cubanos de los tanqueros, amenazando brutalmente a las compañías navieras, a los gobiernos de los países donde están registrados los buques y a las empresas de seguro.
El plan genocida es afectar, aún más, la calidad de vida de la población, su progreso y hasta sus esperanzas, con el objetivo de herir a la familia cubana en su cotidianidad, en sus necesidades básicas, y paralelamente acusar al Gobierno cubano de ineficacia. Buscan el estallido social.
¡Qué poco nos conocen! ¿Cuándo acabarán de entender que la heroica familia cubana es capaz de enfrentar y resistir con dignidad los peores asedios y seguirse amando, aun en la distancia, porque nada ni nadie puede dividirla? (Aplausos.)
Nos quieren cortar la luz, el agua y hasta el aire para arrancarnos concesiones políticas. No se esconden para hacerlo. Declaran públicamente los fondos destinados a la subversión dentro de Cuba, inventan pretextos falsos e hipócritas para reincorporarnos a sus listas espurias y justificar el recrudecimiento del bloqueo.

Caricatura: Adán Iglesias Toledo/Juventud Rebelde.

Capacidad de resistencia

Han pasado cinco meses desde que comenzó este feroz asedio a cualquier tanquero que intente acercarse a Cuba a traer combustible, y de presiones continuas a navieras y compañías de seguro para conminarlos a no hacer contratos con Cuba.
Como afirmó desde el anonimato un funcionario de alto rango de la administración de Donald Trump en una teleconferencia con periodistas en julio pasado: “Cada acción que hemos tomado contra el gobierno cubano ha sido específicamente dirigida a sus redes financieras, a sus ingresos, a su comercio de petróleo".
Pese a tamaño desafío, el Gobierno cubano ha podido hasta hoy minimizar el impacto de esta guerra brutal en la vida diaria de los cubanos.
La carencia de combustibles que estamos viviendo ahora en este caluroso septiembre, con un impacto directo en el transporte, la producción y otros ámbitos de nuestra cotidianeidad tiene culpables claros y canallescos.
Pero como otras tantas veces en que el imperio ha intentado doblegarnos, los cubanos estamos dando una respuesta viril, a la altura de nuestra gloriosa Historia.

De la serie PENSAR. Diseño: Rogelio Carmenate

Una posdata de la Historia

Revisando los comentarios a este trabajo, me topé con una valoración del Ing. José R. Oro, que entre sus muchas cosas valiosas recuerda que:
"Una de las más grandes coincidencias históricas es Playa Girón el sitio de la primera derrota del imperialismo en América en el siglo XX, que fue nombrada por el pirata francés Gilberto Girón, muerto por una lanzada del esclavo cubano Salvador Golomon en el temprano siglo XVII.
¡Inconmoviblemente del lado de nuestro pueblo, que reeditará la recurrente victoria de Girón ahora contra los piratas de nuestra época! ¡Les espera el Girón del siglo XXI!"
Siguiendo la línea de Oro apuntaría también que otra coincidencia es que Pence anunció el bloqueo contra el combustible para Cuba en Houston. Ese era el nombre del barco invasor al que Fidel sacó de combate con un cañonazo aquel abril de 1961.
(Agradezco a Johana Tablada sus apuntes en Facebook que me llevaron a la perversa ruta de este necesario tema)

miércoles, 4 de abril de 2018

Avanza en Varadero perforación de pozo horizontal más profundo de América Latina




Continúa desarrollo del pozo petrolero “Varadero Oeste 1008”. Foto: Rincón Cubano
La perforación del pozo horizontal de alcance extendido Varadero Oeste 1008 avanza de forma satisfactoria y aspira a alcanzar este año al récord de 8 mil 240 metros, para convertirse en el más profundo de Cuba, el Caribe y Latinoamérica.

Esta tecnología permite explotar desde la costa el crudo que yace bajo el mar, con lo cual se abaratan los costos de inversión. Es complejo abrir este pozo por la geología de la roca subterránea, expresó el ingeniero Marcos Antonio Pestana Roque, director general de la Empresa de Perforación y Extracción de Petróleo del Centro (Epep-C), quien exaltó que el pozo se perfora con capital ciento por ciento cubano, al igual que la dirección de las operaciones.

Desde el inicio de la perforación, el 18 de diciembre del 2016, en áreas de Boca de Camarioca, sus técnicos y operarios laboran con gran profesionalidad, según las reglas internacionales. Actualmente, Varadero Oeste 1008 supera los 6 mil 63 metros de profundidad.

El primer pozo extendido fue el Varadero 1000, y ya suman nueve los abiertos con esta tecnología.
Según Pestana Roque, al cierre del trimestre en la Epep-C se cumple con los indicadores fundamentales, con ocho mil toneladas de petróleo por encima del plan, que está al 102 por ciento de cumplimiento. Asimismo, se satisface la entrega de gas a la Empresa Energás al 104 por ciento, y se cerró marzo con dos millones 700 mil pesos de utilidades.

“La perforación siempre impone en nuevos retos y en estos momentos perforamos en seis pozos, los cuales prometen mucho para la producción de la empresa y del país”, agregó Pestana Roque, quien dijo que desde enero de este año el área de operación de la Epep-C se extendió hasta Ciego de Ávila.

(Tomado de Juventud Rebelde)

jueves, 27 de febrero de 2014

"Golpe suave" y amenaza de intervención militar contra Venezuela



Hugo Moldiz Mercado
Tomado de Cubaperiodistas

Cuatro declaraciones de altas autoridades y políticos estadounidenses, acciones de violencia callejera, reuniones clandestinas de diplomáticos norteamericanos con la oposición, una llamada telefónica de advertencia y un atentado contra un consulado venezolano en el Caribe muestran con absoluta claridad que la Casa Blanca y la derecha internacional han decidido acelerar los planes para derrocar la Revolución Bolivariana por métodos no democráticos, que incluso podría llegar a la intervención militar estadounidense, con el doble objetivo: destruir el significado político emancipador de ese proceso en su dimensión continental y reapoderarse del petróleo de ese país.
Esa es la envergadura de la amenaza contra Venezuela. Veamos uno por uno lo que se está afirmando.

Las declaraciones de las autoridades y políticos estadounidenses han superado la tradicional hostilidad mantenida durante 15 años contra la revolución bolivariana. El secretario de Estado, John Kerry, quien el año pasado dijo que Estados Unidos daba por terminada la “Doctrina Monroe” de “América para los americanos”, sostuvo categórico el sábado 15 de febrero: “Estados Unidos está profundamente preocupado por la creciente tensión y violencia”.

 El martes 18, el portavoz del Departamento de Estado, Jean Psaki, advirtió con “acciones concretas” por la expulsión de tres de sus diplomáticos que se reunían clandestinamente con la oposición venezolana. Al día siguiente, el miércoles 19, la vocera Marie Harf, ordenó al gobierno bolivariano la “inmediata liberación” de los detenidos.

 El 20 de febrero, en Toluca, donde se llevó a cabo la Cumbre de Líderes de Norteamérica, el presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, no solo que consideró “legítimos” los reclamos de la oposición venezolana que despliega su odio y violencia otra ciudadanos y militantes “chavistas” y destroza bienes públicos, sino que pasó a la ofensiva al decir sin dubitaciones: “Junto con la Organización de Estados Americanos hacemos un llamado al gobierno venezolano para que libere a los manifestantes que han sido detenidos y que entablen un diálogo verdadero, y que todos las partes tienen que trabajar conjuntamente, abstenerse de la violencia y restaurar la tranquilidad”.

 El activo involucramiento de la Casa Blanca en la arremetida fascistas se pone en evidencia el domingo 16 cuando el funcionario del Departamento de Estado, Alex Lee, hace un llamado al embajador venezolano ante la OEA, Roy Chaderton, a quien le exige que el gobierno bolivariano se siente a dialogar con la oposición y le advierte que la detención de Leopoldo López podría tener consecuencias.


Y para no desentonar con el libreto y en clara muestra del papel de la ultraderecha en las decisiones de Washington, el senador republicano John MacCain, llamó en la tarde del miércoles 19 a una intervención militar en Venezuela sobre la base de tropas estadounidenses, y sostuvo, sin vacilaciones, con la participación de militares de Colombia, Perú y Chile. “Hay que estar preparados con una fuerza militar para entrar y otorgar la paz en Venezuela”, dijo en un primer momento de su declaración a la cadena NBC.


Pero no hay intervención, abierta o encubierta, sin previamente tener un plan de recambio de autoridades de gobierno. McCain pone en evidencia la profunda coordinación que existe entre la ultraderecha estadounidense y su socia venezolana. “Una vez realizada la intervención militar existen líderes demócratas plenamente habilitados y con el visto bueno de EEUU dispuestos a tomar las riendas en ese país, dispuestos a darles su libertad”, aseveró en tono de soberbia en un segundo momento de su declaración.

Puesto al desnudo el plan estadounidense, que parece partir del firme convencimiento de que existen condiciones objetivas y subjetivas para pasar de la cuarta a la quinta fase del llamado “golpe suave”, obviamente cae con naturalidad el método elegido: la violencia.

 Las anteriores fases tienen que ver con la construcción de matrices de opinión para desacreditar y quitarle legitimidad al gobierno de Nicolás Maduro y con el despliegue de una agresiva “guerra económica”. Quizá podría señalarse que esta quinta fase se caracteriza en un primer momento por alentar la organización y desarrollo de acciones de violencia callejera de parte de las facciones más ultraderechistas de la oposición, para pasar luego a un segundo momento a través de una intervención militar abierta de las fuerzas estadounidenses. El periodista e intelectual francés Ignacio Ramonet señala a la CNN en español que tal actitud de Leopoldo López –el jefe del partido Voluntad Popular –“ha creado una “fase tentativa de desestabilización violenta”, en la que una “pequeña minoría, sobre la base de una protesta estudiantil muy minoritaria, ha desencadenado una serie de violencias que han provocado muertos, heridos y sobre todo cantidad de destrozos”.

Y el método elegido también es para usarlo en otras partes fuera de Venezuela. Como en la década de los 70, durante la “Operación Cóndor”, se han activado dispositivos para generar violencia contra objetivos venezolanos. Este es el caso del atentado contra el consulado en Aruba del jueves en la noche.

Sin embargo, la condición sine qua non para justificar la intervención militar extranjera en Venezuela, tal como demuestran los hechos de Libia y que pretenden repetirse en Siria, es que grupos opositores internos lleven adelante una sostenida presencia callejera, los medios los conviertan en víctimas de la violencia (mediante el falseamiento de la realidad), internacionalmente se aísle al gobierno y se denuncie, por tanto, un alto grado de violación de los derechos humanos.

Es más, Venezuela no es ajena a este tipo de planes. El golpe de Estado del 11 de abril de 2002 –que sería derrotado por el pueblo en 48 horas-, comenzó con una marcha de la oposición que desplegó “desde adentro” y “encubiertamente” acciones de violencia armada contra los protagonistas de la protesta y que, con medios de comunicación como apoyo, “construyeron” imágenes y narrativas que conducían a responsabilizar de las muertes a las fuerzas chavistas.

Pero también ha quedado demostrado los tres objetivos mayores de la contraofensiva estadounidense:
Primero está el político. La holgada victoria de las fuerzas bolivarianas en las elecciones municipales, luego de un primer momento difícil en abril de 2013 con el apretado triunfo de Nicolás Maduro; los resultados positivos de la estrategia con que el gobierno enfrenta la implacable “guerra económica” desarrollada por la burguesía, cuyo propósito es dar la sensación de un irreversible desabastecimiento y quiebre de la economía nacional, y la adhesión de una gran parte de la ciudadanía, incluso de sectores no afectos a la revolución socialista, al plan para superar la inseguridad ciudadana, son señales de la consolidación de una revolución que el imperio no está dispuesto a tolerar, más aún cuando apostaba a su inevitable derrumbe tras las muerte de su líder, el Cmte.Hugo Chávez.

Segundo, el geopolítico. Dos hechos políticos inmediatos parecen conducir a la aceleración de los planes golpistas e injerencistas.

Por un lado, el éxito de la II Cumbre de la CELAC en Cuba y, por otra parte, el avance de la izquierda en Centroamérica, particularmente en la victoria electoral del FMLN en El Salvador, cuya tendencia favorable se mantiene favorable para encarar la segunda vuelta el 9 de marzo. A esto hay que sumar la tendencia, también favorable, para que la izquierda siga al frente de Bolivia, Brasil y Uruguay. Es evidente que para la derecha internacional esto no hubiera sido posible sin el “mal ejemplo” de Venezuela, el “núcleo duro” de las revoluciones del siglo XXI.

Pero como la política es la economía concentrada, el senador McCain se ha encargado de explicitar el objetivo mayor de los Estados Unidos: el petróleo.

 Su llamado a la intervención militar es “sobre todo garantizar y proteger el flujo petrolero hacia EEUU, cuidando esos recursos estratégicos , y velando por nuestros intereses globales”, dijo enfático el empresario de las papas fritas. Desde la perspectiva imperial la declaración tiene sentido pues si bien EEUU ha descubierto en su territorio grandes reservas de gas y petróleo no convencional, la necesidad de disponibilidad inmediata lo conduce a mirar Venezuela, convertido en el país con las mayores reservas de petróleo en el mundo, a lo que se debe sumar que el traslado de los hidrocarburos para su procesamiento en Houston –donde están plantas de Pdvsa- requiere apenas unas 48 a 72 horas de los 45 días que implica traer de algún país del Norte de África o del Oriente Medio, afectados además por una gran inestabilidad política.

En síntesis, detrás de esas inquietudes “democráticas” -que se desvanecen al momento de agredir a una revolución que ha salido victoriosa en 18 de las 19 elecciones desde 1998 y apoyar con recursos las acciones violentas no democráticas- es evidente que el interés mayor del imperialismo es volver a apoderarse del petróleo venezolano.
Pero lo que no contaba Estados Unidos y la derecha venezolana es que el gobierno de Nicolás Maduro no cayera en la trampa: a la violencia reaccionaria se respondió con movilizaciones pacíficas y con un plan nacional para alcanzar la paz. A esta posición políticamente correcta del gobierno socialista se sumó el rechazo de la mayor parte de la población, incluso de quienes no son afectos a la revolución, al uso de la violencia como método de resolución política.

Ahora bien, tal como sucedió en intentos de golpe contra Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, la rápida reacción de organismos y países de América Latina para respaldar al gobierno legal y legítimamente constituido en Venezuela, ha frenado los planes del imperialismo. Es evidente que el silenció de la OEA –ya conocido- ha sido más que compensado por la oportuna reacción del ALBA y UNASUR.

Los próximos días serán decisivos para ver si EEUU encuentra espacio para seguir desarrollando sus planes golpistas e injerencistas contra Venezuela y América Latina o si las fuerzas bolivarianas se alzan victoriosas de nuevo, como el 13 de abril de 2002, cuando derrotaron al gobierno títere de Pedro Carmona y forzaron la liberación del presidente Hugo Chávez, quien se encontraba secuestrado en un cuartel militar.


Fuente: Cubadebate.cu