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viernes, 13 de enero de 2023

Viaje a la “tierra prometida”: ¿Por qué emigran los cubanos? (I)

 

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“¿Adivina dónde estoy?”. Luego de días de silencio llegaba a su Whatsapp ese mensaje a las 2.55 de la tarde, acompañado de una foto. Era jueves, 23 de junio de 2022. Aunque ella era de las pocas personas que sabía de sus planes, tuvo que tomarse unos minutos para elaborar una respuesta.

“¿Dónde estás? Nicaragua, México, Las Bahamas”, escribió en el chat, seguido de un emoji de cara sonriente. Todo para aliviar tensiones y que sus preocupaciones, instantáneas, no brotaran tan pronto.

Alejandro* estaba en Colombia e iba a comenzar desde allí “el viaje”. A sus 25 años, este ingeniero industrial, estaba solo en el Aeropuerto Internacional El Dorado, esperando montarse en otro avión que le llevara a Nicaragua. Por miedo a perder la visa de tránsito, tuvo que adelantar su vuelo, así que estaría varado durante dos días en ese país sudamericano. “Ya tomaste café, dicen que es el mejor del mundo”, le escribió ella, en otro intento de relajar el ambiente.

“Porfa, cuídate, no hagas nada loco y trata de pasar desapercibido”. Aunque ya no eran pareja, Alejandro y Karla conservaban esa cosa difícil de describir qué se siente al importarte, realmente, el bienestar del otro. Diecinueve días después respirarían aliviados, pero aquella tarde solo se sentía miedo y la vaga ilusión de que las cosas saldrían bien.

“Que todo saldría bien”, esa misma idea, quizás con otras palabras, eran las que taladraban la cabeza de Rolando* cuando decidió escribir al Messenger de una publicación de Facebook que anunciaba una embarcación “segura y confiable” para salir del país.

Él, que tenía conocimientos sobre barcos y sabía un poquito del mar, creyó que con una ojeada a fondo del equipo tendría las certezas que necesitaba o no para tomar una decisión. Los organizadores de la salida -aquellos que le contestaron al privado- no se irían. Ellos solo se encargaban de publicar los anuncios, recoger a los participantes y cobrar el dinero.

A Rolando lo recogieron en el puente del Calvario y mucho rodó el carro hasta llegar al punto de salida. Era la zona de Santa Cruz del Norte, allí estaba escondida la barca. Era de zinc, con tubos y  motor de petróleo, sin velas. Con la oscuridad de la madrugada como cómplice, aquella maquinaria se echaba al mar con ocho hombres y seis mujeres a bordo, 14 almas y cuerpos que se aventuraban a la inmensidad del mar, sin más guía que el GPS de un teléfono móvil.

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En el año fiscal 2022, casi 260 000 ciudadanos cubanos cruzaron de forma ilegal hacia Estados Unidos, principalmente por la frontera con México, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. Solo en julio cruzaron hacia territorio estadounidense 20 000 cubanos.

Medios destacan que el aumento del flujo migratorio desde Cuba se disparó desde la reapertura de las fronteras en noviembre de 2021, en medio de la compleja situación económica en la isla, agudizada por la pandemia de covid-19 y el fortalecimiento sin precedentes del bloqueo de EE.UU.

El grueso de los migrantes llegó a EE.UU. pasando antes por otros países de Centroamérica como Honduras y Nicaragua, en la llamada “ruta de los volcanes”. No obstante, en los últimos meses también se ha observado un aumento de las salidas ilegales por mar, pese el peligro que implica cruzar el Estrecho de la Florida en embarcaciones rústicas que no reúnen las condiciones técnicas necesarias y que, en la mayoría de los casos, van con sobrecarga.

A diferencia de otros migrantes centroamericanos, los cubanos que llegan a EE.UU. pueden entregarse a las autoridades de ese país, entrar bajo la palabra “parole” y tratar de acogerse a la Ley de Ajuste Cubano, un beneficio que data de la Guerra Fría y permite a quienes dejan Cuba solicitar residencia legal en EE.UU. Otros piden asilo.

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“Un nicaragüense joven, de unos 1.68 metros de altura, atlético, era el enlace. La persona encargada de recogernos a nosotros, los clientes, en el aeropuerto de Nicaragua. Tenía una foto mía, en cuanto me vió, se acercó, me dijeron mi nombre, asentí con la cabeza y pidieron que los acompañara al carro”. Después de dos días en el aeropuerto de Colombia y una escala técnica en El Salvador, había aterrizado en Managua.

“Estaba preocupado de que me cogieran la mentira, tenía pensado decir que iba a hacer turismo, bueno, lo que decimos todos los cubanos, pero por suerte no me preguntaron mucho. Yo hasta había leído en Internet “Los cinco lugares que debes visitar si estás en Nicaragua”, o algo así”.

“Cuando me monté en el taxi blanco que me indicó el enlace, tenía un poco de miedo. No sabía para dónde iba, ni qué iba a hacer. Estaba muy alerta. Paramos en una gasolinera. Ahí nos reunimos con los que serían mis compañeros por el resto del camino: un matrimonio que viajaba con su hijo, eran de Banes, Holguín, y una pareja de 60 años, llenos de achaques y enfermedades.

“Estos últimos fueron mis compañeros de habitación cuando llegamos a un motelito en el que pasamos la primera noche. Ellos tenían familiares en Estados Unidos que le iban a costear el viaje. Apenas sabían cuánto tenían que pagar, se aventuraron a esto llenos de dudas que fueron aclarando en el camino. Me despertaban mucha ternura, en ellos estaba viendo a mis abuelos, con los que me crié.

“Lo mejor de todo fue poder bañarme, llevaba días echándome un poco de agua en la cara y las axilas, pero nada más. Me sentí como nuevo, comí unas chuletas, con plátano maduro frito, un poco de ensalada y gallo pinto, que es como los nicaragüenses le dicen al arroz congrí.

“Con una línea que me compré en la gasolinera donde había parado de camino al motel, logré revisar Whatsapp. Tenía que contestar algunos mensajes, en especial los de mi papá para que siguiera creyendo que estaba en casa de unos amigos y no sospechara nada. La primera vez que le dije que me iba del país no se lo tomó bien. No quería que fuera una traba para el viaje, por eso esta vez no le dije nada. Mi plan era explicarle todo cuando estuviera bien del otro lado.

“Luego de contestar todos los mensajes, dormí. Tantos días en vigilancia constante me tenía muy agotado y sabía que a partir de ese momento, sería aún más complicado. Al día siguiente llegó el patrón de Nicaragua, en un carro súper bueno, todo muy al estilo de las series de narcos. Nos explicó el recorrido y cobró su parte de la travesía en efectivo.

“El coyote con quien yo hice el contacto lo llamaban “El abogado”, tenía muy buenas referencias de él porque varios de mis amigos habían cruzado por su ruta. Es famoso en este mundo de los coyotes y las travesías.

“Esa misma mañana recorrimos aproximadamente 600 km hasta la frontera con Honduras, en los mismos taxis blancos que nos habían recogido en el aeropuerto. Pasamos por varios retenes de la policía, aunque en su mayoría estaban comprados y no nos prestaban atención. Era algo habitual para ellos, aunque no dejaban de ser tenso para nosotros.

“Solo hubo uno de los puntos en el que nos pidieron los pasaportes y los papeles que nos dieron como turistas. Pero no hubo ningún problema, el mismo taxista se encargó de los guardas. Seguimos dando tremenda rueda, íbamos a 100 y 120km/h, daba mucho vértigo en las curvas y cuando subía las lomas.

“Nos bajamos de los taxis con los pies entumecidos de tantas horas sentados. Caminamos por un trillo hasta una finca donde pasaría la noche. Al llegar, nos pidieron el pasaporte para gestionar el salvoconducto. Desconfié muchísimo, estábamos encerrados en un cuarto, en el medio del monte, sin papeles”.

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Carlos Fernández de Cossío, vicecanciller cubano. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

Abordar el tema migratorio cubano pasa necesariamente por el devenir de las relaciones entre Cuba y EE.UU. El vicecanciller cubano Carlos Fernández de Cossío ha explicado que “existe un fenómeno migratorio irregular que afecta a ambos países y esto requiere diálogo, comunicación y cooperación”.

Sin embargo, las conversaciones migratorias bilaterales se habían suspendido desde 2018, lo cual conlleva importantes incumplimientos de los acuerdos entre los dos países en esta materia. Afortunadamente, en 2022 se realizaron dos rondas de conversaciones: una en abril, en Washington D.C., y una en noviembre, en La Habana.

“Fueron conversaciones productivas en el sentido de que confirmamos la validez y la importancia de los acuerdos; ratificamos el compromiso político mutuo con el cumplimiento de los acuerdos; identificamos áreas que requieren una mayor atención; y tuvimos la oportunidad de analizar temas que no están recogidos propiamente en los acuerdos, pero tienen una gran influencia en el flujo migratorio irregular. No hubo nuevos acuerdos, ni tuvimos total coincidencia en lo que discutimos, pero fueron conversaciones que ambas partes identificamos como productivas”, valoró Cossío.

En el año fiscal que terminó el 30 de septiembre de 2022, el Gobierno estadounidense cumplió por primera vez desde 2017 con el compromiso de otorgar 20 000 visas anuales. Además, tal y como se había adelantado en noviembre, en los primeros días de enero se retomaron la totalidad de los servicios consulares de EE.UU. en La Habana.

Este 5 de enero el Gobierno de EE.UU. anunció que permitirá la entrada cada mes de hasta 30 000 migrantes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela, pero endurecerá las restricciones, ya aplicadas con la llegada de la pandemia de covid-19, para aquellos que intenten cruzar la frontera con México sin la documentación necesaria.

De acuerdo con la nota de la Casa Blanca, “estas medidas ampliarán y acelerarán las vías legales para una migración ordenada y tendrán nuevas consecuencias para quienes no utilicen esas vías legales”.

¿Qué significa este anuncio? Que la cuota de migrantes se limitará a quienes tengan un patrocinador financiero que ya esté en EE.UU. y pasen una investigación de seguridad, permitiéndoles vivir y trabajar en el país hasta por dos años. Aquellos que intenten entrar de forma ilegal serán expulsados bajo la norma sanitaria conocida como Título 42, con la intervención de la policía y en coordinación con México. Los migrantes que no puedan ser expulsados a México, serán sometidos a un proceso de deportación rápida conocido como “expulsión acelerada”.

Más de dos millones de personas fueron arrestadas tratando de cruzar la frontera en 2022, lo que supuso un aumento del 24% con respecto al año anterior.

Cuba fue el cuarto país con más migrantes que llegaron a la frontera durante el año fiscal 2022, después de México (695 910), Guatemala (201 684) y Honduras (184 004), y por delante de Nicaragua (134 515), Venezuela (130 032) y Colombia (102 473).

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Catorce horas estuvo la embarcación en la que salió Roberto de Santa Cruz del Norte navegando hasta que se detuvo el motor. Los seis tornillos de la propela se rompieron, quedaron a la deriva. En ese punto, la desesperación.

Roberto pensaba en sus hijas de cuatro y 10 años, en su esposa. En los 50 000 pesos que había pagado para tirarse al mar. Él que tanto trabajo había pasado antes en el mar, porque por mucho tiempo pescaba para mantener a su familia, sentía que otra vez las aguas no estaban de su lado. Para él, era un alivio que no hubiera ningún niño arriba de aquel pedazo de zinc. Estaba claro que si hubiera sido así no se montaba.

Luego de varias horas a la deriva, una avioneta los avista. Los recogieron los barcos norteamericanos a 38 millas de sus costas. A solo 7 km de las costas de Florida interceptaron a Ricardo*. Él fue el último de las 16 personas que se enroló en aquella travesía. Le comentaron que faltaba una batería para completar la embarcación y él puso el dinero para comprarla. Así fue que terminó siendo el pasajero número 16 de la barca de zinc, madera, con cuatro pares de remos, vela y motor de gasolina que saldría poco después de que el huracán Ian se alejara del occidente del país.

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Ernesto Soberón, director de Asuntos Consulares y Cubanos Residentes en el Exterior (DACCRE). Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Al conocerse las nuevas medidas migratorias de EE.UU., Ernesto Soberón, director de Asuntos Consulares y de Cubanos Residentes en el Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores (DACCRE), comentó a Cubadebate que nuestro país siempre ha mantenido una posición consistente a favor de la migración regular, ordenada y segura entre ambos países.

“Con ese fin, hemos suscrito varios acuerdos bilaterales con EE.UU. desde 1980 y hemos sido celosos cumplidores de ellos”. Soberón insistió en que la emigración irregular es riesgosa, y que en no pocas ocasiones, lamentablemente, cuesta vidas, y como regla convierte a las personas en víctimas del crimen organizado, de traficantes, de la extorsión y el abuso en diversas formas.

“Hemos alertado durante años al gobierno de EE.UU. sobre los riesgos del estímulo a la emigración irregular, con la vigencia de la Ley de Ajuste Cubano y el trato privilegiado y políticamente motivado que reciben los cubanos que llegan a territorio de EE.UU. o su frontera”, dijo.

Sobre la también reciente decisión de retomar los servicios consulares en La Habana, el director de la DACCRE comentó que “el incumplimiento injustificado desde 2017 del compromiso de otorgar un mínimo de 20 000 visas anuales y el cierre también injustificado del procesamiento de visas en la Embajada de EE.UU. en Cuba, que se corrigió recientemente, han provocado una acumulación y crecimiento significativo del potencial migratorio, que no solo afecta a nuestros dos países, sino también a los países de tránsito.

“El reforzamiento del bloqueo económico desde 2019 ha agravado esta situación, pues se sabe que el empeoramiento de las condiciones socioeconómicas en cualquier territorio se convierte en una de las causas fundamentales de la emigración, y los emigrantes cubanos no son la excepción.

En ese sentido, el director de la DACCRE señaló que “una relación migratoria más normal, que incluya las visitas temporales entre los dos países, también contribuiría a disminuir el potencial migratorio y los intentos de entrar a EE.UU. por vías y con prácticas irregulares; al tiempo que favorece la comunicación entre las familias cubanas”.

Por su parte, el Dr. José Ramón Cabañas Rodríguez, director del Centro de Investigaciones de la Política Internacional (CIPI), quien fuera embajador de Cuba en Washington (2014-2020), explicó a Cubadebate que en un periodo u otro la política de EE.UU. hacia Cuba en el tema migratorio ha sido errática, intencionada, y ha sido utilizada como un instrumento de presión contra la isla. “El tema migratorio, en general, ha tenido que ver con las tensiones de la relación bilateral”.

Consideró que “hay personas que asocian el movimiento migratorio cubano con la Revolución, y eso es un error. La nación cubana y la pseudo-república se fundaron sobre la base de un movimiento humano que no distingue fronteras entre Cuba, la Florida y Yucatán, por ejemplo. De eso hay vivencias. Al triunfo de la Revolución había 5 millones de habitantes en Cuba y había 125 000 personas de origen cubano residiendo en EE.UU. producto de diversas razones: económicas, vínculos familiares... Y ese era un flujo migratorio que pudo seguir siendo normal si EE.UU. no hubiera introducido las medidas de bloqueo que introdujo en su momento, que llevó a Cuba a tener una política migratoria defensiva”.

Cabañas comentó que la historia ha demostrado que “a partir de la serie de acuerdos que se han firmado en estos temas entre Cuba y EE.UU., sobre todo con el acuerdo de enero de 2017, la migración indocumentada o irregular desde Cuba a los EE.UU. se puede reducir a cero”.

Pero, “las medidas al final de la administración Trump hicieron que el flujo migratorio cubano volviera a ser irregular”, dijo. “Si hoy hay un tema de migración irregular a través de Centroamérica, a través de otras vías, es un tema inducido, es un tema que las autoridades estadounidenses conocen que se puede manejar de otra manera, de forma exitosa”.

Recordó el experto que la mayoría de los migrantes cubanos que llegan actualmente de forma irregular a EE.UU. son, desde el punto de vista de la emigración cubana, migrantes legales porque salieron del país con un pasaporte y hacia un destino definido.

“Después de 2012 se mostró, claramente, lo que en se venía diciendo durante años: la mayor parte de las personas que salían de Cuba a hacer una visita temporal y que tenían la seguridad de que podían regresar a su país y tener una segunda y una tercera opción, regresaban a Cuba. O sea, se demostró que esa idea de que 'quienes salían de Cuba, no regresaban', no era tal. Y también se ha mostrado que la emigración cubana es circular. O sea, muy pocos cubanos salen para residir en un destino rompiendo todos los vínculos con Cuba. Y muchos, incluso, de los que fueron a EE.UU. en un momento donde había mayor normalidad, tan pronto tenían resuelta su situación de residencia en ese país, regresaron a Cuba”, dijo.

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La oficina fronteriza donde otorgaban los salvoconductos para transitar por Honduras estaba abarrotada de migrantes. Haitianos, venezolanos, cameruneses, cubanos… muchos cubanos, de todas partes del mundo, hasta de Ghana. Seguro que hay conmovedoras historias detrás de esos recorridos y cómo fueron a parar en Centroamérica.

El supuesto contacto que resolvería el salvoconducto de Alejandro se demoró más de lo planeado. Como era lunes, se habían acumulado todos los que intentaron cruzar el fin de semana. El grupo, que ya había crecido hasta sumar 14 migrantes, ahora andaría más lento porque se le habían unido algunos niños.

Cuando les tocó su turno los sacaron de la casa, les entregaron sus pasaportes y los llevaron hasta la oficina fronteriza. A una distancia prudente, Alenjandro se percató de que los vigilaban. En las esquinas, hombres en motos armados seguían cada movimiento del grupo. “Eso de las armas, las drogas, la violencia, a uno como cubano lo impresionan, porque nosotros no estamos habituados a nada así. Para los migrantes de otros países es algo más natural, forma parte de su día a día”.

Mucho alivio sintió al ser llamado por el oficial fronterizo y tuvo en sus manos el salvoconducto. El paso por Honduras fue a golpe de bus. En Guatemala la travesía fue lenta, muchas lomas. Ahí el negocio es un poco más complicado, la policía estaba más fuerte.

A esta altura del viaje, el papá de Alejandro había descubierto todo y más angustia sintió al no poder comunicarse con él durante toda la noche. “No podía usar el móvil, íbamos en unos carros de cristales teñidos y nos dijeron que no podíamos encender los celulares para que la luz no se reflejara. Así corrían menos riesgos de que la policía los detuviera en los retenes”.

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El director del CIPI, Dr. José Ramón Cabañas Rodríguez. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

El director del CIPI, Dr. José Ramón Cabañas Rodríguez, recordó que los primeros grupos migratorios en la década del 60 eran personas que tenían una relación directa muy leve con el estado de cosas en Cuba antes del triunfo de la Revolución.

“Eran ellos miembros de la clase dominante, o tenían algún vínculo ideológico con el régimen de la tiranía de Batista o el régimen de cosas anteriores. Eso al cabo del tiempo cambió, hoy tenemos una discusión y son válidos todos los puntos de vistas del que emigró de Cuba; algunos dicen que lo hacen por razones económicas, por razones políticas, incluso aquellos que hoy consideran a la hora de partir que su principal razón de abandonar el país es porque no comparten el modelo político cubano.

“Lo cierto es que cuando llegan al destino, hacen una vida de emigrante económico, no se mezclan con ningún plan de agresión a Cuba, no militan en ningún partido político, ni redactan una plataforma política para construir otro tipo de sociedad en Cuba. Se acogen a los patrones de cualquier emigrante económico. Se dedican “a luchar”, como decimos los cubanos, a buscar un salario, a tratar de instalarse y en una inmensa mayoría de casos mantienen el vínculo familiar y eventualmente regresan a Cuba aunque sea de visitas.

“Es muy difícil sostener la tesis de que algunas de estas personas viajan huyendo de un estado de cosas en Cuba, pues cuando ya tienen legalizada su estancia en el país de destino, lo primero que hacen es volver y visitar”, aseguró Cabañas.

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Buque que traslada hacia Cuba a los interceptados en el estrecho de la Florida. Foto: Cubadebate.

Eight knots to reach port, five knots to reach port, three knots to reach port”, detrás de cada ubicación del buque su correspondencia en español. “Ocho nudos para llegar a puerto, cinco nudos para llegar a puerto, tres nudos para llegar a puerto”. Así se escuchaba desde tierra el altoparlante del navío que traía a 55 cubanos interceptados al intentar arribar a las costas estadounidenses. 

A las 10:39 de la mañana baja la primera persona. Un niño de solo cinco años, detrás su madre, después un tío. Ellos pensaron que todo sería seguro, la mamá los estaba esperando en Estados Unidos, se había ido hace unos meses. En su embarcación viajaban otros menores. Ellos pensaban que llegarían sin problemas.

Luego baja un hombre de unos 50 años con una pierna lastimada. Estaba vendado con una tela naranja que hacía contraste con la vestimenta blanca que les dan en los barcos. Algunos de los repatriados, al ver que son capturados por los guardacostas norteamericanos se autolesionan con la esperanza de que los lleven para Estados Unidos a ser atendidos.

Sobre las 11.38 baja el último de los hombres. En la larga fila de devueltos por el puerto de Orozco están Roberto y Ricardo. 

Cubanos devueltos al país por los guardafronteras norteamericanos. Foto: Cubadebate.

domingo, 3 de abril de 2022

Díaz-Canel saluda aniversario de UJC y OPJM en jornada de trabajo voluntario

 


El Presidente cubano realiza labores agrícolas esta mañana de domingo. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

El Presidente de la República y Primer Secretario del Partido, Miguel Díaz- Canel, celebra aniversario 60 de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y el 61 de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM), participando este domingo en una jornada de trabajo voluntario.

Más de 100 jóvenes, entre estudiantes y trabajadores, se reunieron en una finca cercana al Wajay, en La Habana, para realizar trabajos agrícolas como saludo a la creación de dichas organizaciones juveniles.

La UJC fue creada por el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, el 4 de abril de 1962, un año antes, en esa misma fecha se había constituido la Organización de Pioneros José Martí.

lunes, 7 de febrero de 2022

No van a poner fin al bloqueo a Cuba

 

No van a poner fin al bloqueo a Cuba

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Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

La semana pasada se escribió mucho en la prensa cubana y extranjera sobre el bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, pues se cumplieron 60 años de aquel 3 de febrero de 1962 en que el presidente estadounidense John Kennedy firmó la orden ejecutiva 3447 que establecía el bloqueo. Apenas una formalización de una política agresiva establecida “de hecho”: ya habían transcurrido 10 meses de la invasión de Playa Girón, y casi dos años desde el cínico memorando del asistente de estado para asuntos interamericanos, Mallory, que decía textualmente que “… el único modo que se puede vislumbrar para enajenar el apoyo interno es a través del desencanto…basado en la insatisfacción y dificultad económica”.

En estos días se han publicado sobre el tema trabajos muy buenos. No es necesario recapitular aquí datos y análisis que cualquier lector puede fácilmente encontrar. Pero puede ser útil comentar sobre causas profundas que están en las raíces de la hostilidad de los Estados Unidos contra Cuba, raíces que son anteriores y más profundas incluso que el conflicto entre ambos países a partir de 1959.

En los Estados Unidos mandan los ricos. ¿queda alguien todavía que no vea esa realidad? Y la mecánica del sistema político garantiza que eso siga siendo así. Las campañas electorales de esos ricos cuestan dinero, mucho dinero y una parte lo ponen los mismos candidatos porque son millonarios. Otra parte la “donan” (después cobran) otros millonarios.

Después de la independencia de los Estados Unidos, al menos 12 presidentes habían sido dueños de esclavos. Ocho de ellos siguieron teniendo esclavos durante el período en que ejercieron como presidentes, incluido Jefferson, autor principal de la Declaración de Independencia de 1776 donde se dice que “todos los hombres son creados iguales”. La doble moral entre los ricos viene desde lejos.

El fenómeno Trump es la imagen de caricatura (“comics” se diría en inglés) de esa realidad, pero ese proceso está enraizado en el sistema. Así el sistema se asegura que nunca sea electo allí un revolucionario radical como Fidel Castro, un líder sindical como Lula o Maduro, un líder universitario como Diaz-Canel, un maestro rural como Pedro Castillo, un médico con inquietudes sociales como Allende, un revolucionario guerrillero como Mujica, o un campesino indígena como Evo.

¿Dónde están los equivalentes de esos líderes en los Estados Unidos?. Seguramente existen, pero no participan en la política nacional. Están sencillamente fuera del juego.

En mi etapa de diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular tuve varias veces la tarea de atender visitas de parlamentarios de otros países. Un día uno de ellos (por cierto, uno con expresas simpatías por Cuba) me preguntó esto:  “¿y a ti cuanto dinero te costó tu elección como diputado?... porque a mí me costó más de medio millón”.  Me tomó unos minutos poder poder parar de reírme de la pregunta.

En otra ocasión, cuando conversaba con unos electores de mayor edad en el municipio de Yagüajay, fui yo quien les preguntó: Antes de la Revolución aquí ¿Quién tenía más poder real sobre la vida de los ciudadanos del municipio, el alcalde o el dueño del central azucarero? Me dieron la respuesta esperable: “el dueño del Central, por supuesto”. Y luego surgió la pregunta siguiente: “Y a ese, ¿quién lo eligió? Nadie lo eligió. Es que la democracia es una broma de mal gusto cuando el poder económico está en manos de los ricos.

A los revolucionarios cubanos se les ocurrió cambiar las reglas del juego: repartir la tierra, nacionalizar las fábricas, alfabetizar a todos, hacer a todos propietarios de sus viviendas, cerrar los casinos de juego, impedir los lujos, y emplear el dinero público en abrir escuelas y hospitales, para servicios gratuitos de acceso universal; y más aún, hacer una política exterior independiente, y darle las armas al pueblo para defender todo eso.

Era demasiado y podía ser contagioso: los círculos de poder de los millonarios norteamericanos y sus acólitos locales no lo podían permitir: y así apareció el bloqueo, la invasión de Girón, las bandas contrarrevolucionarias, y el invento risible (si no fuera cinismo trágico) de acusar a Cuba de promover el terrorismo y violar derechos humanos.

Entendamos que lo que hacen no es solo perversa venganza de los ricos expropiados; es el frío cálculo de que el socialismo funciona. Por irónica que parezca la conclusión, ellos saben que el socialismo es capaz de elevar la calidad de vida y la justicia social y, si eso sucede, el ejemplo sería muy peligroso. Hace falta que no se le deje funcionar, y para eso es guerra económica, o cuando funciona (como muestran los indicadores sociales de Cuba), que no se entere nadie, y para eso es la guerra mediática.

Así lo reconoció, por escrito y sin atisbo de vergüenza, el propio Allen Dulles, director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) entre 1953 y 1961: “El objetivo final de la estrategia a escala planetaria, es derrotar en el terreno de la ideas las alternativas a nuestro dominio, mediante el deslumbramiento y la persuasión, la manipulación del inconsciente, la usurpación del imaginario colectivo y la recolonización de las utopías redentoras y libertarias, para lograr un producto paradójico e inquietante: que las víctimas lleguen a comprender y compartir la lógica de sus verdugos”.

La venganza de los ricos contra los pobres no es nada nuevo en la historia. En agosto de 1793 Haití fue el primer país del mundo en abolir la esclavitud. Francia le impuso una deuda de 150 millones de francos, nada menos que para compensar a los dueños de esclavos que había perdido su “propiedad”. La deuda impuesta (con amenaza de agresión militar) era superior al producto interno de la economía haitiana. Les tomó 58 años pagar esa deuda y aun después quedaron más endeudados por los préstamos que tuvieron que adquirir para poder pagar. Todas esas deudas, derivadas del “castigo” por declarar la independencia y abolir la esclavitud, duraron 127 años. Haití se convirtió en el país más pobre del hemisferio.

Y ahora el bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba intenta hacer lo mismo.

Pero ya no estamos en el siglo XVIII, sino en el XXI. Los pensadores sociales lúcidos en el mundo saben, y la mayoría de los seres humanos intuyen, que el capitalismo no es compatible con la justicia y el bienestar de 9000 millones de personas, con la preservación del medio ambiente expoliado por la avaricia, y con una economía basada cada vez más en el conocimiento, que demanda la educación y la participación de todos.

El capitalismo, y más aun el capitalismo estadounidense, construyó una sociedad “de competencia” cuya lógica es que los hombres compiten unos contra otros (y las naciones unas contra otras), y que solamente de esa competencia surge la riqueza material. La polarización entre “pocos ganadores” y “muchos perdedores” que esa filosofía de la existencia genera, es apenas un “daño colateral”, inevitable.

Cuba intenta construir un modelo alternativo, y los millonarios que gobiernan el mundo necesitan que ese modelo no triunfe, para seguir pregonando que no existen alternativas, y (como dice la canción de Silvio que todos conocemos) “que pasó de moda la locura...y… que la gente es mala y no merece…”.

Por eso es que no van a levantar el bloqueo. Los gobernantes de los Estados Unidos, gobernados ellos mismos por el poder del dinero, sencillamente no pueden hacerlo.

El bloqueo tenemos que seguirlo denunciando, una y otra vez, aunque sepamos que lo van a mantener, porque con las inmoralidades no puede haber convivencia, por muy poderosos que sean quienes las imponen.

Levantar ese bloqueo inmoral está fuera de las posibilidades de gobernantes electos por millonarios. Sería contradictorio con la naturaleza de su sistema, porque el capitalismo es inmoral.

Nosotros tenemos que saber que hay que seguir resistiendo, y además, desarrollar nuestra economía y nuestro modelo de sociedad, aún con el bloqueo.

Y si el 10% de super-ricos (personas o países) necesita que fracasemos, el otro 90% de la humanidad necesita que triunfemos.

No nos podemos cansar. Nuestro deber es resistir y vencer, pero ese deber ahora, en el siglo XXI, no es solamente para con Cuba y los cubanos. Es nuestro deber para con toda la humanidad, porque el mundo necesita alternativas a la tiranía del mercado y a la democracia de los que tienen dinero.

Son esas alternativas sociales y económicas lo que intentan bloquear. No es solo contra Cuba.

José Martí, que vio tan lejos y tan profundo, lo escribió así en 1895, en el Manifiesto de Montecristi: “La guerra de independencia de Cuba…, es suceso de gran alcance humano, y servicio oportuno que el heroísmo juicioso de las Antillas presta a la firmeza y trato justo de las naciones americanas, y al equilibrio aun vacilante del mundo”

Nuestra batalla de hoy contra el bloqueo, y nuestro desarrollo socioeconómico a pesar del bloqueo, es parte de ese mismo servicio al mundo que nos pidió Martí.

lunes, 25 de octubre de 2021

Díaz-Canel: Estamos preparados y dispuestos a todo por defender lo más sagrado, lo que nos une (+Video)

 



Miguel Díaz-canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del PCC y Presidente de la República. Foto: Estudios Revolución.

Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en la clausura del II Pleno del Comité Central de Partido Comunista de Cuba, en el Palacio de Convenciones, el 24 de octubre de 2021, “Año 63 de la Revolución”

(Versiones Taquigráficas - Presidencia de la República)

Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana;

Compañeras y compañeros miembros del Comité Central del Partido Comunista de Cuba;

Invitados:

Durante casi dos días ha sesionado el II Pleno del Comité Central del PCC, que es el primero posterior al Congreso, porque recuerden que el I Pleno se desarrolla durante el Congreso, y que fue postergado por la incidencia del brote pandémico, eso ha requerido centrarnos en aspectos concernientes al funcionamiento del Partido como continuidad del Congreso, pero también para abordar temas actuales de la labor partidista.

Fueron tratados la implementación de los acuerdos del Octavo Congreso, la modificación de los estatutos, las normas para el funcionamiento de las comisiones permanentes, la estrategia de implementación de la política de cuadros, el programa para la transformación del trabajo político-ideológico, el proceso de balance de los comités del PCC y el programa de transformación digital de la organización.

Además, se trató el aseguramiento político a importantes procesos que se desarrollarán y el necesario debate sobre el perfeccionamiento del Poder Popular.

La complejidad del momento actual nos señala la necesidad de reunirnos con más frecuencia para debatir y decidir sobre los problemas más urgentes y estratégicos de la actual coyuntura que vive el país, sobre todo, si somos capaces de discutir los temas con profundidad, objetividad, integralidad y de manera crítica para encontrar soluciones a los complejos problemas que nos atañen.  Ese espíritu se manifestó, como planteó el General de Ejército, en este II Pleno.

Un análisis de la situación del país y de la situación global nos plantea que el mundo en COVID-19 no es ni siquiera el mundo injusto que los revolucionarios soñamos cambiar.  Es ese mismo mundo, ahora bajo los efectos de muchas crisis simultáneas: económica, laboral, productiva, ambiental, sanitaria y también moral.

Cuba no escapa a la conjunción crítica del planeta; sin duda, no somos los más afectados, pero sí los más castigados.  Ninguna nación subdesarrollada carga como nosotros con las citadas crisis y con las condiciones que impone el bloqueo económico reforzado y recrudecido con 243 medidas aplicadas por Trump y mantenidas por Biden, además de enfrentar una intensa, descarnada y perversa guerra comunicacional.  Somos únicos en el mundo por la duración y crueldad de ese castigo.

Depende de nosotros dar respuesta digna a esa inmerecida e inmoral condena. Nuestra originalidad está obligada a ser tan grande como la maldad del adversario.  Estamos desafiados a ser excepcionales en la capacidad de resistir y crear.  Así ha sido desde los orígenes de la nación cubana; así ha resistido 62 años invicta la Revolución Cubana.

II Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, el cual fue dirigido este sábado, desde el capitalino Palacio de Convenciones, por su Primer Secretario y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. Foto: Estudios Revolución

El enemigo no cesa en su empeño de destruirnos.  No nos perdona la osadía de que nuevas generaciones continúen la voluntad y el compromiso de mantener la independencia, la soberanía y la construcción del socialismo.

El objetivo declarado del Gobierno norteamericano es derrocar a la Revolución Cubana.

La esperanza del enemigo es que nuestras grandes dificultades materiales reblandezcan al pueblo y lo hagan ponerse de rodillas, por eso alimenta la desidia con la idea de que el país no puede resistir.

La administración norteamericana está atrapada por el deseo de ganar el voto de la Florida y esos fines electorales condicionan su política hacia Cuba, que pasa a ser dominada por la mafia cubanoamericana de Miami.  Estos hechos no son casuales, hay una intención, una premeditación, y un interés político.

La estrategia imperialista es crear el máximo de descontento dentro de nuestro país.  Fomentar la inestabilidad a través del empeoramiento de las condiciones de vida de la población, ponernos cada vez más difícil la posibilidad de sobrevivir, para conducirnos al estallido de un conflicto violento.  Pretenden llenarnos de odio y arrebatarnos la felicidad.

El objetivo declarado del Gobierno norteamericano es derrocar a la Revolución Cubana, dijo el presidente de la República. Foto: Estudios Revolución

Es vil la campaña: se desacreditan los logros, se utilizan imágenes groseramente distorsionadas de nuestra realidad, se trata de asfixiarnos económicamente, de debilitar la solidaridad con Cuba, haciendo uso de la mentira y la calumnia.  Varios representantes del Gobierno norteamericano insisten en sus pronunciamientos en redes sociales por mantener acusaciones contra Cuba en materia de derechos humanos en un alto perfil.

Como reflejo del actual escenario bilateral en las relaciones con los Estados Unidos, la Embajada de ese país en Cuba viene desempeñando un activo papel en los esfuerzos por subvertir el orden interno en nuestro país. Esta conducta no es nueva, siempre ha estado presente de un modo u otro desde que se establecieron las secciones de intereses en 1977.

En contraste, si bien nuestra misión en Washington despliega una intensa labor política y diplomática a favor de las relaciones bilaterales, en función del levantamiento del bloqueo económico, dirigida a mostrar la verdad de nuestra realidad y a contrarrestar las calumnias contra Cuba, puede afirmarse categóricamente que no ha habido nunca actividad ilegal alguna dirigida a socavar las bases políticas, legales o constitucionales de ese país.

La trayectoria de nuestra Embajada y de, antiguamente, nuestra Sección de Intereses, ha sido siempre absolutamente limpia.

Son frecuentes las reuniones de los funcionarios diplomáticos norteamericanos con cabecillas de la contrarrevolución, a los que brindan orientación, estímulo, apoyo logístico y financiero.  En sus plataformas comunicativas, incluyendo las redes digitales, emiten a diario pronunciamientos ofensivos que constituyen entrometimientos abiertos en los asuntos internos de nuestro país.  Se trata de un comportamiento provocador, ajeno a lo que debe ser la conducta de una misión diplomática y en total violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, la que tiene entre sus pilares el respeto de los diplomáticos a las leyes del país donde están acreditados y abstenerse de emitir juicios sobre sus asuntos internos.

La Embajada estadounidense busca información para difamar a Cuba en temas como derechos humanos, democracia y contradicciones sociales en nuestro país.  Pretenden identificar y promover líderes, sobre todo jóvenes, prepararlos en el extranjero con el fin de utilizarlos para impulsar sus ideas antisocialistas, procapitalistas y neoliberales.

Frente a estas conductas no nos quedaremos de brazos cruzados.  Tenemos la determinación de enfrentar la labor subversiva y agresiva de esa representación diplomática, lo que incluye la denuncia pública.  Contamos con la experiencia de muchos años de trabajo diplomático y operativo frente a Estados Unidos bajo la guía de la dirección histórica de la Revolución, y contamos también con el respaldo de las instituciones del Estado y las organizaciones políticas y de masas que, bajo la orientación del Partido, desempeñan un importante papel en esta batalla.

Tenemos como herramientas poderosas la unidad, la disciplina, la organización, las estrategias de trabajo aprobadas, los procedimientos necesarios y la claridad ideológica.

En un momento como este podemos hacer también algunas consideraciones sobre los llamados sucesos del 11 de julio, que no fueron más que provocaciones y hechos vandálicos como parte de toda esta estrategia de la Guerra No Convencional y del “golpe suave” contra nuestra Revolución.

Se trata de mantener una narrativa que pretende presentar el 11 de julio como un referente de ruptura y de rechazo popular a la Revolución, y los intentos de aprovechar las inconformidades existentes para provocar desestabilización; pero el 11 de julio no es un referente de ruptura, es, en todo caso, un referente de unidad, y el 11 de julio constituyó una victoria más de la Revolución Cubana.  Los revolucionarios salieron a defender la Revolución con elevada moral, con disposición a luchar y vencer.

Ellos creían que la Revolución se derrumbaba en unas horas, como lo creyeron cuando la caída del campo socialista, pero una vez más se equivocaron.

Foto: Estudios Revolución.

De esos sucesos y de los acontecimientos que hemos vivido en este último año y medio de pandemia hemos tomado también algunos aprendizajes. Uno de esos aprendizajes es que tenemos que defender y asumir como fortaleza la heterogeneidad de la sociedad cubana, y esto implica, como aquí se abordó, un trabajo político-ideológico diferenciado; que tenemos que robustecer y desarrollar los mecanismos de participación popular y de trabajo con la población, que no se pueden desmontar en ninguna de las situaciones adversas que podamos vivir, y que la guardia revolucionaria, la vigilancia revolucionaria no se pueden descuidar jamás.

El referente, en realidad, es el Octavo Congreso del Partido. En ese magno evento de nuestra organización se analizaron las causas de todos los problemas que el país vive, fueron abordadas las estrategias y también las propuestas de trabajo para enfrentarlas, ¡ese es el verdadero referente!

El país ha vivido en Revolución otros momentos difíciles, este no es el más complejo de esos momentos.

Se trata de sembrar la matriz de que nada funciona, de que todo funciona mal, y se trata de negar la obra de justicia social lograda, es por eso que nosotros tenemos que fomentar el análisis crítico de la realidad, la autocrítica y alejarnos de la complacencia, potenciando la necesidad de comunicar más oportunamente y mejor y que todas nuestras estructuras de trabajo escuchen, dialoguen, den respuestas y también soluciones.

Es importante priorizar el trabajo en la atención y el diálogo con los jóvenes, lo cual debe ser una prioridad, y la necesidad de proponer e implementar medidas para resolver cada uno de los problemas también perfeccionando los métodos de atención a la población.

Tal como estamos haciendo, es importante renovar el trabajo social en las comunidades, donde radica la base social de apoyo a nuestra Revolución, tejiendo y desarrollando un proceso genuino, inclusivo, democrático y participativo que defienda ese concepto de poder popular que estuvimos discutiendo aquí, de manera que llegamos a consensos de cómo lo podemos ejercer.  Esos temas distinguen nuestra unidad, la capacidad de resistencia y nuestra dignidad.

En medio de estas dificultades el país marcha, tenemos ánimo para enfrentarlas y capacidad para encontrar soluciones.  No podemos desalentarnos, porque los pueblos que se desalientan, como dijo Fidel, no llegan lejos, son víctimas de la confusión y van al fracaso, ese no será el caso de la Revolución Cubana.  Esta batalla la ganamos defendiendo y desarrollando las ideas del socialismo, contamos con una fuerza tremenda de inteligencia, creatividad, innovación, emprendimiento, tenacidad, firmeza, conciencia, patriotismo y espíritu revolucionario en nuestro pueblo, tenemos la obligación de salir adelante, y ellos, los imperialistas, se llevarán una nueva lección al subestimarnos.

Debemos recordar lo que expresó el Comandante en Jefe cuando vivíamos los tiempos del Periodo Especial: “Llevamos nuestras dificultades y nuestras escaseces con dignidad, con la dignidad de aquellos que no se rinden, con la dignidad de aquellos que no se pondrán jamás de rodillas”.  Por eso vamos a salir vencedores de esta batalla en difíciles condiciones ante un imperio lleno de soberbia y de frustraciones.

Luchando es como se vencen los obstáculos y los problemas, no entregándose a los designios de quien cínica y descaradamente es el principal causante de ellos, sin ceder a nuestros principios, sin faltarle a nuestra independencia y a nuestra soberanía. Son tiempos difíciles, pero también con perspectivas de nuevas oportunidades para crecernos y superarnos a nosotros mismos. Tenemos una gran responsabilidad como generaciones, que es el desafío de salvar la Revolución y de salvar la nación cubana.

Hay problemas objetivos serios, hay escaseces, circunstancias como esta, nos alertaba también Fidel, son propicias para los oportunismos, las cobardías, las inconsistencias, las deserciones, las traiciones, las flojedades, la cobardía, lo cual exige más de la labor partidista. No podemos estar satisfechos con lo hecho, pero no se puede acusar de torpeza ni de incapacidad a la Revolución, porque son realmente grandes los problemas que estamos enfrentando entre todos.

En medio de esta situación se eleva nuestro orgullo nacional, cuando tenemos victorias como nos han dado nuestros científicos con las vacunas; cuando en medio de una compleja situación somos capaces de desarrollar un intenso ejercicio legislativo; cuando tenemos una propuesta del Código de las Familias realmente inclusivo y moderno; cuando damos paso a nuevos actores económicos; cuando estamos de lleno en los programas en los barrios y en los intercambios en los encuentros con sectores sociales de nuestro país.  Podemos definir irrefutablemente que la mayoría de nuestro pueblo acompaña y apoya a la Revolución (Aplausos).

En medio de estas circunstancias y ante el fracaso de sus planes se siguen tejiendo nuevas acciones.  Ahora se aparecen con una supuesta marcha pacífica. No es más que una escalada en el modo de actuar contra la Revolución y un desafío a las autoridades y al Estado de derecho socialista refrendado en nuestra Constitución; es un plan orquestado desde el exterior, se involucran tanques pensantes y portavoces del Gobierno de los Estados Unidos en la concepción y preparación de estas acciones.

Recientemente han amenazado con aplicar más sanciones a nuestro país si se emplea la legislación vigente para procesar a los que desobedezcan el mandato de las autoridades.  Es acogida esta acción en los círculos de la extrema derecha anticubana radicada en Estados Unidos y forma parte de un modo de actuación de acuerdo con el manual de Guerra No Convencional. Sus fines violentos se advierten en la remembranza que hacen de las guarimbas en Venezuela, de los crímenes contra luchadores chavistas, de los sucesos de Nicaragua, la exaltación del vandalismo, las amenazas de muerte a revolucionarios y el apoyo de personajes y organizaciones con historial violento y terrorista radicados en los Estados Unidos.

El derecho a manifestarse está reconocido y regulado en el Artículo 56 de la Constitución, debe ejercerse con fines lícitos y pacíficos, respetando el orden público y el acatamiento a las preceptivas establecidas en la ley. Otro artículo de nuestra Constitución, el 45, plantea que: “El ejercicio de los derechos de las personas solo está limitado por los derechos de los demás, la seguridad colectiva, el bienestar general, el respeto al orden público, a la Constitución y a las leyes”.

Por otro lado, el Artículo 4 del mencionado cuerpo legal plantea, entre otras cuestiones, que el sistema socialista que refrenda la Constitución es irrevocable, y que los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por la Constitución.  No es lícito, por lo tanto, el llamado a la marcha, es un aviso de protesta en el que sus promotores, sus proyecciones públicas y los vínculos con organizaciones subversivas o agencias financiadas por el Gobierno de Estados Unidos tienen la intención manifiesta de promover un cambio de sistema político en nuestro país, es una provocación como parte de una estrategia de “golpe suave”.  Sus propósitos coinciden con las principales líneas de ataque, calumnias, mentiras y amenazas utilizadas por quienes financiados por el Gobierno de los Estados Unidos se oponen al sistema político cubano e intentan desestabilizarlo y restaurar el capitalismo.

No vamos a legitimar el accionar imperialista en la política interna ni dar cauce a los deseos de restauración neocolonial que han acumulado algunos y que se refuerzan en situación de crisis. No es un acto de civismo, es un acto de subordinación a la hegemonía yanqui.  Tales acciones pretenden regresar al país a un tiempo histórico de subyugación, al cual nunca regresaremos.

En medio de estas circunstancias también muchos se plantean hacia dónde vamos, y creo que es importante responder esa interrogante: no hay nada nuevo que decir, sencillamente vamos hacia lo que recogen nuestros documentos programáticos, hacia el desarrollo de esas ideas en los tres últimos congresos del Partido y que están contenidas en la Conceptualización de nuestro Modelo Económico-Social y nuestro Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030, en nuestros Lineamientos y, ante todo, en nuestra Constitución, y todos estos documentos, elementos que dan respuesta: “Cuba es un Estado socialista de derecho y justicia social, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad, el humanismo y la ética de sus ciudadanos para el disfrute de la libertad, la equidad, la igualdad, la solidaridad, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva”.

Nuestra Visión de la Nación nos define como una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible, mediante el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social a largo plazo y otras acciones para consolidarlo.

Garantizar la irreversibilidad y continuidad de nuestro socialismo afianzando los principios que lo sustentan, el desarrollo económico y la elevación del nivel y calidad de vida de nuestro pueblo se conjugan con la necesaria formación de los valores éticos y políticos, y es parte de los temas que aquí hemos abordado.

Una sociedad socialista democrática, próspera y sostenible podrá alcanzarse a partir de una profunda conciencia revolucionaria y sentido del deber, el rescate del valor del trabajo con eficiencia y eficacia, la participación e iniciativa creadora de los trabajadores, la alta motivación, el uso racional y ahorro de los recursos, los progresos y la aplicación y generalización de los resultados de la ciencia, la tecnología y la innovación; tomando en cuenta también el incremento sostenible de la producción como premisa material imprescindible para elevar gradualmente el nivel y calidad de vida de la población, y tributando a la realización plena del ser humano y sus proyectos individuales, familiares y colectivos mediante una justa y equitativa distribución de la riqueza, avanzando en la erradicación de desigualdades ilegítimas.  Ese es el camino que hemos asumido, ese es el camino que estamos transitando y al que llegaremos más temprano que tarde.

Si alguien nos pidiera en una pequeña oración, en una pequeña frase definir nuestro socialismo, diríamos que es alcanzar la mayor justicia social posible (Aplausos).

En un encuentro como este no podemos soslayar la situación económica que vive el país; la inflación que enfrenta la economía se sitúa actualmente en niveles superiores a los previstos en la Tarea Ordenamiento, afectando la capacidad de compra de los ingresos que en pesos cubanos reciben los jubilados, los pensionados, los trabajadores y la población.

El recrudecimiento del bloqueo, unido a los efectos de la COVID-19 han reducido a niveles mínimos los ingresos en divisas del país, lo que no ha permitido financiar las producciones industriales, ni importar materias primas y bienes de consumo para mantener una estabilidad de la oferta minorista estatal en pesos cubanos, situación que aprovechan personas inescrupulosas para lucrar a costa de las necesidades del pueblo revendiendo productos, incluso alimentos y medicamentos a precios muy superiores a los oficiales.

Por otra parte, a partir de la demanda creciente de divisas por la población y el sector no estatal para compras en plaza o importaciones, unido a la imposibilidad que tenemos de vender divisas al tipo de cambio oficial, se ha generado un mercado informal de compraventa de divisas con cambios muy superiores también a los oficiales que se expresan en los precios que enfrenta la población.  Es por eso que tenemos que seguir trabajando con prioridad en la implementación de medidas de corte antiinflacionario que exigen una mayor participación de los productores nacionales, estatales y no estatales, en función de satisfacer la demanda de la población. Se requieren acciones que permitan un mejor control de la liquidez en manos de la población y que su aumento venga acompañado del incremento de la oferta.

Además, se han adoptado medidas compensatorias para la atención a los más vulnerables que resultan aún insuficientes.

La apertura del turismo y de la actividad económica, como parte del éxito con que vamos enfrentando la epidemia, nos pondrá en mejores condiciones para enfrentar este complejo escenario; por lo tanto, tenemos luces en el camino, hay soluciones para cada uno de los problemas. Es necesario seguir incentivando un debate colectivo para potenciar las salidas a los problemas, argumentarlas, socializarlas, convencer, asegurar, movilizar, participar y mejorar.

Ante la ofensiva para desacreditar a la Revolución Cubana y las campañas en redes sociales, las provocaciones en escenarios internacionales, el llamado a constantes protestas y las acciones de desestabilización, tenemos la articulación revolucionaria en esas redes sociales, el enfrentamiento efectivo a la contrarrevolución desde la vigilancia revolucionaria y administrativa que se ha reorganizado en estos tiempos.

Ante el recrudecimiento del bloqueo contamos con apoyo internacional, con la denuncia constante que hacemos del mismo y también moviendo la participación y el apoyo de la comunidad cubana en el exterior que no ha roto con la Revolución ni ha roto con su país.

Ante los limitados ingresos en divisas tenemos que seguir avanzando en la reanimación de la economía en las condiciones actuales, potenciando el turismo, la exportación de vacunas, la exportación de divisas, potenciando la producción nacional de alimentos y también contribuyendo al ahorro y eficiencia energética.

Ante los desabastecimientos que hemos vivido por un tiempo prolongado, tenemos que poner en el mercado producciones nacionales, hacer todo lo posible por abastecer mejor las tiendas en moneda nacional, elevar la comercialización de productos agropecuarios y también buscar una mayor incidencia e impacto con las medidas que hemos tomado en momentos recientes de apertura de la economía, el desarrollo y aporte de los nuevos actores económicos junto al desarrollo de la empresa estatal.

Para eliminar las colas habrá que perfeccionar el comercio interior, buscar una mejor oferta de bienes y servicios, mejores horarios, mejor gestión, y que contribuya a esto también la apertura de las nuevas actividades económicas.

En la inestabilidad que hemos tenido en el Sistema Electroenergético Nacional vamos avanzando en reparaciones, mantenimientos, ahorro, y también en la atención a los trabajadores de este sistema, lo cual nos propiciará estar en una mejor situación a finales de este año.

A la pandemia la estamos venciendo con las medidas sanitarias adoptadas y con esa enorme campaña de vacunación a la cual ahora vamos a añadir las dosis de refuerzo, que han provocado indudablemente ya un resultado de inmunización en nuestra población, de esa manera seguiremos avanzando en cortar la transmisión y volver, en el menor tiempo posible, a la nueva normalidad, lo cual nos permitirá también desarrollar con más intensidad nuestra actividad económica y nuestra actividad social.

Y ante las insatisfacciones en nuestra población, mucha sensibilidad y trabajo con las personas, atendiendo adecuadamente a la población, trabajando en los barrios y reactivando los mecanismos de participación popular.  Todo eso lo debemos tener presente en el debate que desarrollaremos en los importantes procesos que debemos asegurar políticamente en medio de esta situación y que aquí también fueron discutidos.  Esto requiere del Partido un amplio despliegue de la política revolucionaria.

Debemos dar argumentos convincentes, plantear debates y sostenerlos con coherencia, comunicar con precisión y claridad, colocarnos en el lugar del otro para intentar comprender su realidad, contraponer ideas y posiciones que conduzcan a conclusiones objetivas y que permitan construir una percepción sólida de las circuntancias alrededor de un fenómeno; se trata de convertirnos en pedagogos a la hora de interactuar con la sociedad, no solo en la manera en que trasladamos nuestros contenidos, sino también en el modo en que apredemos de esa interacción.

La mayor virtud está en ser útiles y hacer por los demás.

Armando Hart analizó toda esta práctica revolucionaria y la catalogó como “la cultura de hacer política”, y tenemos que hacer política, situando a Martí y a Fidel como sus más destacados y relevantes exponentes, y señalando a ambos como representantes de “ese fruto más puro y útil de la historia de las ideas cubanas”.

La definición martiana de política, como “el arte de inventar un recurso a cada nuevo recurso de los contrarios, de convertir los reveses en fortuna; de adecuarse al momento presente, sin que la adecuación cueste el sacrificio, o la merma (...) del ideal que se persigue; de cejar para tomar empuje; de caer sobre el enemigo, antes de que tenga sus ejércitos en fila, y su batalla preparada”, la debemos asumir todos como una constante de vida.

Como nos reiterara Hart en más de una ocasión, es necesario saber diferenciar y, a la vez, relacionar la ideología, entendida como producción de ideas, con la ciencia, la ética y la política.

Es, en los tiempos actuales, un humanismo que relacione cultura, desarrollo, justicia social y permita asumir con ciencia y con ética el confuso mundo globalizado en lo real y lo virtual para el presente y para el porvenir.

Ese legado, en conjunto, constituye la cultura de hacer política, concebida como una categoría de la práctica que, en lo fundamental, consiste en derrotar el “divide y vencerás” que emplea el enemigo, y establecer la idea revolucionaria de “unir para vencer”, sobre fundamentos éticos que incorporen a la gran mayoría de la población.

Hacer política es entonces determinar las contradicciones que tenemos en la sociedad, estudiarlas, evaluar sus causas, evaluar y proponer soluciones; compartir con la población, tener en cuenta sus criterios; enriquecer, convencer, convocar, movilizar, participar y solucionar, y participar con efectividad también mediante un trabajo en red para cada uno de los temas que abordemos, evaluando resultados y después retroalimentando todos nuestros sistemas para perfeccionarlos.  Significa entre otras cosas un trabajo especial con la población y en particular con nuestra juventud.

Tomando una máxima conciencia del papel a desempeñar por cada institución revolucionaria, trabajar particularmente con cada ciudadano, uno a uno y convencer; convertirnos en predicadores o pastores de la Revolución y el socialismo; prepararnos bien y estudiar profundamente para decidir; profundizar en los conocimientos y las ideas de lo que pasa en nuestro país y en el mundo; ser honestos, valientes, efectivos y autocríticos, con una mentalidad dialéctica y flexible, no dogmática, sin admitir oportunismos y con apego a los principios revolucionarios, pertrechándonos de ideas y sólidos argumentos para que nuestros cuadros puedan desarrollar su labor; salir a visitar y a conversar con cada persona en cada lugar; discutir, explicar, enseñar, educar y aprender de cada proceso.

Ganar el tiempo perdido por la rutina, el esquematismo y la falta de vínculo con la base en un grupo de escenarios, y enaltecer constantemente la dignidad y la resistencia de nuestro pueblo, sus talentos y sus potencialidades.  Eso requiere de un predominio del enfoque antimperialista y anticapitalista contra la injusticia y la opresión que existe a nivel global; por eso tenemos que mantener con sistematicidad los encuentros con los sectores de nuestra sociedad que tanto nos han aportado y que ya, de hecho, se están aplicando muchas de sus propuestas en lo que estamos implementando.

Seguir trabajando adecuadamente en la implementación de los acuerdos del Octavo Congreso y seguir defendiendo, tal como lo vimos aquí, el concepto de  poder popular, buscando con el trabajo en los barrios democracia y participación, que significa que hay espacios para debatir y proponer, que después que se debata y se proponga haya espacios para implementar, y que después que se debata y se proponga, se implementen acciones, entonces también habrá transparencia para controlar, para ejercer control popular, para rendir cuentas y para avanzar.  Y todo eso lo podemos lograr con el vínculo con el pueblo, con la movilización popular y fortaleciendo y actualizando la labor de nuestras organizaciones de masas, como demandó el debate del Octavo Congreso del Partido.

Hay que seguir la observación y el enfrentamiento a las trabas y al burocratismo, profundizar en las esencias de la Revolución, propiciar debates, fortalecer el ejercicio del poder popular, y así estaremos fortaleciendo el Estado; adelantar las leyes que profundicen la democracia socialista; desarrollar la práctica de los parlamentos obreros; potenciar el rol de los sindicatos, tomando como convicción lo que nos adelantaba el Che: al imperialismo ni un tantico así. No podemos ceder ante el imperialismo y sus lacayos, y no podemos dar ni un paso atrás en las conquistas de la Revolución (Aplausos).

La respuesta en Cuba fue diseñada por el máximo líder de la Revolución Cubana, el Comandante en Jefe, y es el poder popular, un poder popular que es intransferible, que tiene sustento en la soberanía popular y que se articula en la estructura estatal a través de órganos con diferentes funciones.

Defender ese concepto de poder popular es defender la sostenibilidad y la viabilidad del socialismo en Cuba porque genera un sistema verdaderamente democrático muy superior al capitalismo.

Todo lo que estimule, promueva y realice la participación popular tiene una importancia defensiva y constructiva para el socialismo y aporta a la emancipación social y a la emancipación nacional; es por eso que hay que garantizar la dimensión del principio de soberanía popular, el poder proviene de la soberanía que reside intransferiblemente ¿en quién?, en nuestro pueblo.

Hay que promover constantemente mecanismos de participación popular.  No es una concesión, es el elemento imprescindible de legitimación de nuestro Gobierno.

Es necesario articular y promover en los espacios municipales y comunitarios las formas participativas para satisfacer las necesidades de los ciudadanos.  Y la gestión municipal hay que basarla en evitar y prevenir problemas en la comunidad, dejando atrás la tolerancia y las justificaciones, y diseñando un verdadero y efectivo control popular; ejerciendo control sobre el cumplimiento de las políticas públicas aprobadas y de su implementación con efectividad.

Es el momento de estudiar y proponer el perfeccionamiento de las políticas públicas existentes o la aprobación de nuevas políticas para enfrentar manifestaciones de pobreza, marginalidad, vulnerabilidad en personas, familias, y comunidades y en atención a los jóvenes y la tercera edad.  Esos aspectos también fueron discutidos aquí como continuidad de la reunión que tuvimos con los presidentes de las asambleas municipales del Poder Popular en días pasados.

Compañeras y compañeros:

El país está organizado, tenemos un Partido fuerte, un Gobierno en perfeccionamiento, unas Fuerzas Armadas Revolucionarias y un Ministerio del Interior que forman parte del pueblo, con gloriosas historias y muy leales, y organizaciones de masas que están en renovación de su labor.

El país y la Revolución han sufrido como consecuencia de la situación que hemos atravesado, pero se ha sembrado también patriotismo y heroísmo, se ha sembrado y se cosecha compromiso.

Tenemos que inspirarnos en el pueblo, es una oportunidad de que tomemos conciencia para vencer las dificultades, para luchar y pelear por la victoria sin ningún desaliento.

¡La decisión es de lucha y victoria!

¡A cerrar filas, a luchar por nuestros problemas, a luchar con creatividad, es parte del combate!

Aquí hay suficientes revolucionarios para enfrentar con inteligencia, con respeto y en defensa de nuestra Constitución, pero también con energía y valor, cualquier tipo de manifestación que pretenda destruir a la Revolución.

¡Que sepan los imperialistas que van a tener que luchar contra un pueblo que no se deja engañar, un pueblo suficientemente numeroso, valiente y heroico para luchar al que no le asustan las amenazas!

Cada problema es una oportunidad para tomar conciencia de nuestra responsabilidad, un desafío a nuestra capacidad para vencer las dificultades, una prueba para nuestra voluntad de luchar ¡Hasta la victoria siempre!

¡Preparados y dispuestos a todo por defender lo más sagrado, lo que nos une; a ser consecuentes con la decisión invariable de Patria o Muerte, Socialismo o Muerte y la convicción más profunda de que Venceremos!

Muchas gracias.

(Ovación.)