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domingo, 4 de junio de 2023

Robert F. Kennedy Jr. dice que cada decisión de EEUU sobre Ucrania “parece tener la intención de prolongar la guerra”

 



Robert F. Kennedy Jr. Foto: Getty Images

El candidato a la nominación demócrata para las elecciones presidenciales de EE.UU., Robert F. Kennedy Jr., volvió a atacar la política de la Administración de Joe Biden en torno al conflicto ucraniano, denunciando que “cada decisión de EE.UU. sobre Ucrania parece tener la intención de prolongar la guerra y de maximizar el derramamiento de sangre”.

Así lo afirmó durante una entrevista en la cumbre SCALE Global celebrada la semana pasada en Las Vegas.

“Y, de hecho, el presidente Biden indicó recientemente que la razón por la que estamos en Ucrania es el cambio de régimen de Vladímir Putin”, enfatizó el también sobrino del exmandatario John F. Kennedy, recordando que el ministro de Defensa Lloyd Austin declaró en abril de 2022 que la razón del involucramiento de su país era “agotar el Ejército ruso y degradar su capacidad para luchar en cualquier otra parte del mundo”.

“Si esto es en realidad una guerra de desgaste, como lo que [el Gobierno] está describiendo, es lo opuesto a una misión humanitaria. Y en ese caso lo que hemos hecho es destruir este pequeño país con una guerra que pudimos haber resuelto desde el principio”, enfatizó

Por otra parte, Kennedy denunció que las autoridades de Ucrania no dicen “honestamente” el número de muertos en sus filas, que según todos los indicios apuntan a que son cerca de 350 000.

En esa línea, la semana pasada el demócrata afirmó que el Gobierno estadounidense repite “incesantemente” la mentira de que Rusia no tenía motivos para lanzar su operación militar en Ucrania, pero el conflicto fue provocado por Occidente en el marco de un plan estratégico para la “expansión del imperio” estadounidense.

viernes, 25 de febrero de 2022

¿Qué va a pasar en Ucrania?

 

¿Qué va a pasar en Ucrania?

Por: Carlos Alonso Zaldivar

La cuestión del reconocimiento de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk está estrechamente relacionada con los problemas de garantía de seguridad en Europa y el mundo, dijo Putin. Foto: Sputnik.

Rusia ha situado tropas en las fronteras de Ucrania. EE.UU. dice que Rusia va a invadir ese país. Rusia lo niega y dice que lo que pretende es que Occidente tome en consideración unas demandas sobre la seguridad europea que ha presentado por escrito. El presidente de Ucrania dice que no tiene motivos para creer que Rusia vaya a invadir su país. ¿Se puede saber qué está pasando y qué va a pasar? Sí se puede, y para ello basta razonar un poco. Eso sí, tras apagar el ruido mediático. Hagamos ese ejercicio.

EE.UU. repite y repite que Rusia va a invadir Ucrania. Si no, ¿para qué está llevado a cabo un despliegue militar en torno a sus fronteras? Rusia afirma que ese despliegue militar pretende que EE.UU. se avenga a negociar un nuevo acuerdo sobre seguridad europea. ¿Quién miente? Pensemos: si Rusia invadiera Ucrania (incluso aunque llegara a instalar un Gobierno en Kiev), se situaría fuera de la legalidad internacional, se vería envuelta en una guerra prologada que la OTAN alimentaría desde fuera, China no secundaría esa operación (mientras que sí comparte la posición actual de Putin) y el pueblo ruso sufriría sanciones económicas dolorosas. Por otra parte, cualquier posible ventaja para Rusia sería ambigua y remota.

Así pues, lo razonable es pensar que Putin no tiene demasiado interés en invadir Ucrania. Otra cosa es que lo reconozca o lo niegue. Así que mientras EE.UU. no se abra más a atender sus demandas, cabe pensar que Putin mantendrá sin dar explicaciones un despliegue militar u otro y otras medidas y la prensa hablará de sus demandas (algo que no ha hecho durante 30 años).

Si todo eso estuviera tan claro, ¿por qué Biden insiste en que Rusia va a invadir Ucrania? Porque especular con esa posibilidad le permite a Biden aparecer como el líder de Occidente y, una vez que ha dejado claro que EE.UU. no enviará tropas a luchar contra los rusos (los norteamericanos no están para más guerras), eso es precisamente su mayor interés. ¿Entonces Biden miente? Claro que miente, ¿y qué? Al final, si Putin invade o no lo hace, será cosa de Putin. Lo que está en juego ahora es el liderazgo de Biden en EE.UU. y la cohesión de la OTAN.

Aun así, supongamos que Rusia termina invadiendo Ucrania. ¿Qué pasaría? Biden lideraría la respuesta aplicando a Rusia sanciones económicas muy duras y pediría a los miembros de la OTAN y de la UE que las secunden. ¿Cuáles podrían ser esas sanciones duras? El talón de Aquiles de Rusia es su dependencia de los ingresos del petróleo (en 2021, la industria del petróleo y gas representó el 36 % de su presupuesto y el 49 % de sus exportaciones). Pero uno de los talones de Aquiles de Europa es su dependencia de las exportaciones rusas de energía, al contrario que EE.UU. y Canadá, que no dependen de ellas. Esa notable diferencia entre los miembros americanos y europeos de la OTAN ofrece a Moscú su principal punto de influencia sobre Occidente.

¿Cómo se manifestaría esa influencia? Supongamos que EE.UU. plantea que los miembros de la OTAN deben dejar de comprar gas a Rusia. En 2020, Alemania importó de Rusia el 63% de su consumo de gas natural. Eslovaquia, Austria y otros países de Europa central y oriental tampoco tienen alternativa al gas ruso, así que vista desde gran parte de Europa esa decisión no es fácil de tomar. Tanto más cuanto EE.UU. y Canadá seguirían bien abastecidos de energía, sin una amenaza cercana de guerra y con sus soldados en casa. Ese contraste podría llevar a Alemania y a otros países a negarse a avanzar por ese camino. Entonces EE.UU. tendría que elegir entre una crisis en la OTAN o renunciar a su mejor instrumento de presión no militar sobre Rusia.

Claro que EE.UU. también tiene otras formas de sancionar a Rusia con dureza, por ejemplo cortándole el acceso al sistema global de comunicaciones financieras Swift. Eso sería malo para Rusia y para los países occidentales que comercian e invierten en Rusia. Además, ante algo así Moscú podría tomar la decisión de convertir su gas en un instrumento de represalia.

¿Cómo? Cortando (o limitando) su exportación a Europa. ¿Podría hacer eso? De hecho, ya lo viene haciendo hace meses a pequeña escala para que Alemania se acerque al próximo invierno con poco gas. Además, en su reciente encuentro con Putin, Xi Jinping dijo que “Ucrania no debe entrar en la OTAN”, lo que hoy se puede traducir por “China está dispuesta a comprar gas a Rusia”, así que Rusia no perdería ese importante ingreso. Los países europeos salen ahora de la temporada de invierno 2021-2022, sus niveles de almacenamiento de gas natural estarán en marzo en torno a un 30% y tendrían que volver a llenarlos antes de la temporada de invierno de 2022-2023. Eso requerirá gas natural ruso.

¿Por qué EE.UU. y la OTAN hablan de amenaza de guerra? ¿Por qué casi toda la prensa occidental hace lo mismo? ¿A qué viene tanto ruido? Putin nunca ha ocultado su desacuerdo con la situación que heredó y su deseo de modificarla. Ahora ha dicho por primera vez que pretende hacerlo negociando. ¡Buenas noticias! (salvo para los que esperan que algún día los rusos se hagan californianos y los chinos tejanos). ¿Pero para qué ha movilizado Putin a más de 100 000 soldados? Para que los europeos le escuchemos. Tras 30 años tocando el timbre, si no te abren la puerta golpeas con la aldaba.

¿Y por qué ahora? Esta pregunta es más interesante. Putin ha entrado en su último mandato y creo que piensa que actualmente la relación de fuerzas entre Occidente por un lado y China-Rusia más sus clientes por otro lado se ha desplazado notablemente hacia Oriente. Y, desde luego, Putin sabe que el peso geopolítico de un país europeo ya no viene determinado solo por el poder económico y militar que posee, sino tanto o más por su capacidad de soportar situaciones difíciles.

Hace pocos días, Ivan Krastev (búlgaro pero no simpatizante de Putin precisamente) desarrollaba esta idea en un interesante artículo. En Europa tu enemigo, decía, es alguno con el que comercias, del que obtienes gas y a quien exportas bienes de alta tecnología. Putin, que dirigió la reconstrucción de la sociedad rusa tras el desastre en que la sumió Yeltsin, es testigo privilegiado de su capacidad de resistencia. De las sociedades europeas debe pensar que, tras un periodo prolongado con altos precios de la energía, cibercampañas de desinformación, su prensa contando lo mala que es Rusia, todo esto generará inestabilidad política y terminarán aviniéndose a negociar con Rusia un nuevo marco de seguridad europea. ¿Y cuánto puede durar eso?

Mucho. Y, cuanto más dure, más elevará su apuesta Putin. La última carta puede consistir en retirar a sus tropas del campo y anunciar que va a desplegar misiles balísticos nucleares capaces de alcanzar toda Europa. Legalmente, puede hacerlo pues el tratado INF que los prohibió ya no está en vigor y, aunque ahora no posee ese tipo de misiles, puede fabricarlos con rapidez.

Cuando Rusia desplegó los SS-20, los países europeos de la OTAN respondieron desplegando los Phersings, les costó mucho y finalmente se retiraron todos y se formó el INF. Me pregunto si ahora, en caso de que Rusia despliegue en su territorio misiles nucleares de alcance medio, habrá algún miembro europeo de la OTAN dispuesto a desplegar en su territorio misiles nucleares para someter a Rusia a una amenaza nuclear semejante. Creo que no. ¿Significaría eso que los europeos occidentales aceptaríamos vivir bajo la amenaza nuclear de los nuevos misiles rusos? Creo que no. Lo que sí creo es que para evitarlo los europeos pedirán a sus gobiernos que se sienten con Rusia y alcancen un acuerdo que satisfaga las demandas de seguridad de todos, como ocurrió en 1987. Creo que, si ajustamos algo más nuestro pensamiento a la realidad, la actual crisis de Ucrania puede conducir a una coexistencia pacífica entre grandes y pequeñas potencias nuevas y viejas.

lunes, 16 de abril de 2018

El perverso arte de construir una guerra (Primera Parte)




El primero de los ataques, ocurrido cerca de Damasco, tuvo como objetivo un centro de investigación científico Foto: AP
Más de 100 misiles estadounidenses, británicos y franceses fueron lanzados sobre territorio sirio en la madrugada del 14 de abril (noche del 13 en nuestra región). Una nueva operación militar de Washington y sus más estrechos aliados, con viejos aires de “Guerra Fría” pero ejecutada con las más modernas tecnologías militares y montada a partir de la manipulación en cadena de los medios de comunicación y las redes sociales digitales.

Tanto la Casa Blanca, como el Palacio del Elíseo y Downing Street justificaron el ataque contra el país árabe en la convicción de que el gobierno sirio había utilizado armas químicas el pasado 7 de abril, contra uno de los pocos reductos que aún mantenían los terroristas del grupo Jaish al-Islam (financiado por los servicios especiales occidentales) en la ciudad de Duma, en la región de Guta Oriental, y que había provocado decenas de muertes de civiles.

Apenas 24 horas antes de la operación de castigo, el Secretario de Defensa de EE.UU, había afirmado en una audiencia del Comité de Servicios Armados del Senado: “No tenemos tropas allí, no estamos en el terreno, así que no puedo decirle si teníamos evidencias, aunque teníamos muchos indicadores en las redes sociales y en los medios de prensa de que se usó cloro o sarín”.

¿Montaje organizado desde la pérfida Albión?

La información del supuesto ataque con armas químicas en Duma tuvo como fuente primaria a una aludida organización europea de ayuda médica y a los llamados “Cascos Blancos”, una organización con ropaje humanitario pero con casa matriz en los servicios especiales británicos y financiamiento occidental.

Su reporte se esparció de inmediato a través de la agencia Reuters por los medios de comunicación de Estados Unidos, Europa y el Oriente Medio; y pasó en poco tiempo de hablar de unos 15 muertos a unos 150. Todos los medios, sin excepción, -sin reporteros en el terreno ni otras fuentes para contrastar-, señalaron desde el principio al gobierno sirio como responsable de los hechos.

Circuló a la vez como pólvora, en las redes sociales y también a través de Reuters, un video suministrado por los Cascos Blancos de presuntas víctimas del ataque químico siendo rociadas con agua y atendidas en un hospital público de la ciudad. Imágenes trágicas, impactantes, perfectas como pretexto para una operación militar punitiva contra Siria.


El 13 de abril, el Ministerio Ruso de Defensa develaba claves sobre cómo fue escenificado el video de marras. Lo calificaba como un montaje de los Cascos Blancos ordenado por los servicios de inteligencia británicos, embarcados en la mayor campaña antirrusa de las últimas décadas.

Durante una conferencia de prensa especialmente convocada para ofrecer información detallada del caso de Duma, el vocero del Mindef, mayor general Igor Konashenkov, indicó que del 3 al 6 de este mes sobre la organización Cascos Blancos se ejerció una fuerte presión por parte de Londres para realizar la referida provocación.

Cubadebate informaba sobre esas declaraciones del oficial ruso, que habían sido respaldadas antes por el canciller Serguey Lavrov, quien señaló: “Tenemos datos irrefutables de que se trata de un nuevo montaje, y que detrás está la mano de los servicios secretos de un país que en estos momentos trata de estar en la vanguardia de la campaña de rusofobia”

http://www.cubadebate.cu/noticias/2018/04/15/rusia-revela-donde-y-cuando-se-filmo-el-ataque-quimico-en-duma-video/#.WtRct3_B9pU

En el vídeo aclaratorio, presentado por las autoridades rusas, los testigos, dos médicos del único servicio de urgencia en la ciudad de Duma, negaron la existencia de algún paciente con síntomas de ataque químico en su centro hospitalario y afirmaron que tras filmar el montaje, los realizadores abandonaron el lugar.

La historia de las últimas grandes guerras está llena de montajes como este.
“Hemos podido encontrar a los participantes en el rodaje de este vídeo y entrevistarlos. Hoy presentamos una entrevista en vivo de estas personas. Los habitantes de Duma describieron en detalle cómo se orquestó la filmación, en qué episodios participaron y qué hicieron”, afirmó el general.
En el reporte escrito de Reuters, que circuló por el mundo el 8 de abril, casi al final, se apunta “El Observatorio Sirio de Derechos Humanos dijo que 11 personas habían muerto en Douma como resultado de la asfixia causada por el humo de las armas convencionales que el gobierno arrojaba. Dijo que un total de 70 personas sufrieron dificultades respiratorias.
“Rami Abdulrahman, el director del Observatorio, dijo que no podía confirmar si se habían utilizado armas químicas.”

Los escenógrafos de la manipulación

La periodista británica Vanessa Beeley ha realizado una investigación sobre los Cascos Blancos, sus vínculos con los grandes medios occidentales y cómo estos frecuentemente citan a esta organización como fuente fiable a la hora de hablar de supuestos ataques químicos y bombardeos del Gobierno sirio contra la población civil.

Beeley ha explicado que, pese a las constantes acusaciones independientes que aparecen en contra de los Cascos Blancos, se les protege y nunca son investigados: “Lo que hay de extraordinario con este grupo es que existe un gran número de acusaciones en su contra, particularmente del pueblo sirio. Así que hay que hacerse la pregunta de por qué esta organización recibe tanta protección. No vemos que se haga un documental sobre la Cruz Roja y luego reciba un Óscar”.

La periodista señala que, según varios testimonios de civiles sirios, los miembros de esta organización actúan como terroristas, aunque se les suele presentar como rescatistas: “Lo que vemos con los Cascos Blancos es una organización que, según la presenta [su fundador, el exoficial de la Inteligencia británica] James Le Mesurier, es una de las más creíbles en el mundo entero. Como rescatistas o bomberos, no es una organización que genere desconfianza a primera vista. Hay testimonios sirios que decían que se sentían reconfortados por su aparición y cuando se dieron cuenta de que los Cascos Blancos trabajaban como terroristas, se horrorizaron.”

“La mayoría de los grandes medios de comunicación defiende a los Cascos blancos porque ellos no son más que escenógrafos para la política exterior de sus Estados”, denuncia Beeley.



Los ‘Cascos Blancos’ fueron fundados en 2013 en Turquía por James Le Mesurier, exoficial del Ejército británico que empezó a entrenar a los primeros ‘defensores civiles’ en Turquía. Graduado de la Academia Militar Real Sandhurst, sirvió en infantería durante campañas en Irlanda del Norte, Kosovo y Bosnia, después de lo cual pasó a trabajar en organizaciones humanitarias de la ONU, la UE y la cancillería de Reino Unido. Más tarde se integró en distintas consultoras como Good Harbor, del ex Coordinador Nacional para Seguridad y Contraterrorismo de EE.UU., Richard Clarke, y Analysis, Research, and Knowledge (ARK) en Emiratos Árabes Unidos, donde trabajó como consejero para la defensa civil siria.

Con un entrenamiento básico y cursos de ARK y de la ONG turca AKUT, los primeros voluntarios (un equipo de 20 personas) no tardaron en estar en el campo sirio en octubre de 2014. Más tarde llegaría más ayuda por parte de gobiernos y organizaciones paragüas de Estados Unidos, Reino Unido y los Países Bajos, que le han suministrado a los Cascos Blancos más de 100 millones de dólares en estos años.

James Le Mesurier creó la fundación Mayday Rescue, a través de la cual los Cascos Blancos reciben una parte significativa de su financiación. Entre sus sus donantes principales figura la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que afirma que les asistió con más de 23 millones de dólares. En marzo de 2015 el Ministerio británico de Exteriores reconoció que había prestado ayuda a grupos de defensa civil siria, que EE.UU., Dinamarca Japón eran sus otros donantes, y reveló que iba a ‘regalar’ otros 3,5 millones de libras esterlinas en forma de equipamientos. Investigaciones periodísticas mencionan también otras fuentes de financiación de los Cascos Blancos, entre ellas organizaciones vinculadas con el magnate estadounidense George Soros.
En junio 2017, Le Mesurier fue condecorado por su trabajo en Siria con la Orden del Imperio Británico, mientras algunas informaciones  sugieren que es oficial en funciones de la Inteligencia británica vinculado con Olive Group y Academi (ex Blackwater), la empresa militar privada de infame historial que ha participado en conflictos en Irak, Líbano y Palestina.

La operación mediática de ensalzar a los Cascos Blancos por su actuada labor humanitaria, y darle visos de respetabilidad a esta construcción de inteligencia, llegó hasta la producción por Netflix de una película de los supuestos “héroes”. El film británico ‘Los cascos blancos’, del director Orlando von Einsiedel, recibió en el 2017 la estatuilla del Oscar al mejor cortometraje documental. Hollywood le daba un espaldarazo a la organización creada por los servicios especiales.

Pero todavía hay gente honesta en este mundo. El reconocido músico y activista británico Roger Waters, uno de los fundadores de Pink Floyd, ha calificado recientemente a los Cascos Blancos como “una organización falsa que produce propaganda para los terroristas dentro de Siria”.

sábado, 14 de abril de 2018

Los sirios salen a las calles a condenar la agresión y festejar fracaso imperial


Decenas de ciudadanos salieron este sábado a las calles de Damasco, capital de Siria, para celebrar el ataque fallido de Estados Unidos (EE.UU.), Reino Unido y Francia. La defensa antiaérea siria logró repeler la acción bélica, informó la agencia SANA.
El Ejército sirio logró interceptar 13 misiles en la localidad Al Kiswah, al sur de Damasco; donde civiles y militares celebraron el fracaso del ataque occidental, liderado por el presidente de EE.UU., Donald Trump.
“Hemos resistido el ataque”, declaró un representante del Ejército sirio citado por la agencia Reuters. “Los rusos nos advirtieron de antemano, y evacuamos todas las bases militares hace unos días”, añadió.
Hasta el momento se registran tres heridos en la provincia de Homs producto de la acción bélica, basada en el envío de más de 100 misiles de crucero y misiles aire-tierra. En cuanto a daños materiales, no hay reportes de mayores destrozos.
El pueblo sirio, junto a los militares, festejaron con banderas de la República Árabe y de Rusia, principal aliado de Damasco en su defensa al ataque de EE.UU.; basado en el supuesto uso de armas químicas.
A pesar del llamado de Siria y Rusia, entre otras naciones, de solicitar una investigación internacional para aclarar el presunto ataque químico, Trump decidió bombardear una vez más el país árabe, apoyado por la primera ministra británica Theresa May y el mandatario francés Emmanuel Macron.

martes, 14 de noviembre de 2017

¿Qué confirma el patán Donald?




A punto de cumplirse un año de su elección como presidente estadunidense, Donald Trump registró sus peores números de aprobación. Foto: Getty Images.
A punto de cumplirse un año de su elección como presidente estadunidense, Donald Trump registró sus peores números de aprobación. Foto: Getty Images
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El patán del título no es una errática suplantación de pato, ni un intento de simplificar lo que representa el actual césar estadounidense. Su prestigio de supuesto enfermo mental no debe llevar a considerarlo, ni de lejos, un accidente, un mero demonio de paso por la monstruosa política de aquella nación, que los ha tenido. Entre otras muchas de las acciones criminales —que no cesan— de esa potencia cuentan el lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima y en Nagasaki, y la guerra impuesta a Vietnam
.
Señales sobran para un artículo que no aspira a ser exhaustivo, ni a lastimar a quienes pudieran creer impropio comparar al atroz presidente con un tierno personaje de factura artística destinado a influir, especialmente, en el público infantil. Pero tampoco aspira a comentar juicios acerca del poco inocente universo Disney. Apenas rozará con pulso telegráfico algunos de los hechos confirmados por la ejecutoria de Donald Trump.

Como potencia hegemónica, los Estados Unidos se muestran en decadencia, pero tiene reservas para sobrevivir quién sabe hasta cuándo. Cabe conjeturar que en la Casa Blanca pueden seguir alternando inquilinos con prestigio de estúpidos, con ventaja para George W. Bush; de astutos, en lo que ganó palmas Barack Obama; de sicópatas, como el actual, que ha dado tema a expertos en la materia y hace recordar algo dicho por Lenin: el monstruo puede ser más peligroso en sus estertores que en sus años de “esplendor”.

En la Casa Blanca se aloja el presidente de turno, pero el poder real permanece en manos de las fuerzas que dominan la nación. El imperialismo sigue siendo en esencia el mismo, por encima de ajustes evolutivos y gestos oportunistas. Su continuidad tiene peligrosas implicaciones para el planeta. En particular los tiene para Cuba, resuelta a seguir siendo independiente, libre, digna, contra los designios de los Estados Unidos, cuyos gobernantes cifraron sobre ella ambiciones geopolíticas y económicas desde que ese país emergió de las antiguas Trece Colonias británicas.

Cuba —y reconózcase que en eso tuvo el auxilio del propio Obama, aunque algunos prefirieron ignorarlo olímpicamente, y aún haya quienes se esfuercen en no verlo— debe saber que el imperio no regala nada. Un cambio de táctica con que aquel gobierno parezca favorecerla estará pensado para conseguir por otros caminos lo que no ha logrado con una abierta política de hostilidad: someterla. Por ello, con todo el daño que el bloqueo le había hecho ya a Cuba, aquel presidente lo calificó de política fallida.

Cuba necesita, y sería un acto de justicia, el levantamiento del bloqueo que el imperio le ha impuesto. Pero nada debe llevarla a la ingenuidad de suponer que sea difícil revertir una táctica como la ensayada por Obama en un camino que —después de 1959— viene gestándose, aunque haya sido secretamente, con John F. Kennedy. Antes del triunfo de la Revolución por entre el intervencionismo desembozado hubo embustes del presunto Buen Vecino, interesado en apaciguar a las fuerzas revolucionarias.

Durante más de cincuenta años el rostro desnudo de las ambiciones de los Estados Unidos por dominar a Cuba —que han transitado ya por cuatro siglos desde finales del XVIII—, han sido agresiones armadas y terroristas, y el bloqueo. Ahora a la nación caribeña le toca enfrentar el regreso, con reforzamiento, de esa política, azuzado por un presidente que encarna la línea que Obama intentó sustituir, aunque lo hizo hacia el final de su mandando —cuando los presidentes de su país suelen permitirse ciertos alardes para mejorar su imagen—, y con pasos dados muy a medias, vacilantes, salvo al propagar ideas contrarias a la Revolución Cubana y ratificar el afán de destruirla.

Así y todo, alguien como Trump muestra que pasos como los dados por Obama —que en medio de una historia de tensiones violentas hasta pudieron prestigiarse con la entusiasta calificación de positivos— pueden ser revertidos, como quien dice, de un plumazo. Y eso, aunque el elegante césar remataba sus anuncios “bondadosos” devaluando la Revolución y llamando a destruirla, aunque no fuera más, ni menos, que invitando a la ciudadanía a tomar otro camino y olvidar la historia de la cual vienen el proyecto revolucionario y su fuerza.

El triunfo que Cuba merece alcanzar contra el bloqueo sería fruto, en lo fundamental, de la resistencia de su pueblo, y en el terreno moral lleva veintiséis votaciones de rotundo apoyo en la Asamblea General de la ONU, y el permanente respaldo de los pueblos. Pero nada —ni triunfalismo colectivo ni sentido de éxito alguno, por brillantemente que el país actúe en las negociaciones, guiado por la política de principios que trazó su líder, Fidel Castro— debe animar a Cuba a desconocer que nada bueno para los pueblos está seguro si depende de la política imperial.

El desprecio de esa política hacia los pueblos y hacia los gobiernos que contradigan sus designios se ha corroborado en las veintiséis votaciones internacionales aludidas. En la  vigésima quinta, la abstención de los Estados Unidos y de su cómplice Israel —que antes y después han votado siempre contra Cuba— quedó como un rejuego al servicio de la estratagema de Obama, quien, por otra parte, no hizo todo lo que estaba a su alcance hacer para ir desmontando de veras el bloqueo.

Hasta ahora en baja con respecto a la dominante en su país, la línea fina que le permitió a Obama mostrar su astucia no impidió que la ancha representada por Trump ratificara un hecho: aunque se normalizaran las relaciones diplomáticas entre los dos países, mientras a los Estados Unidos los rijan los intereses imperialistas que los caracterizan, Cuba no tendrá allí un vecino normal, sino un enemigo de su independencia.

Esa no es una realidad fabricada por supuestos ideólogos o funcionarios que intentan medrar con un diferendo impuesto por la nación poderosa, y dañino para el pueblo de Cuba, y aun para el estadounidense: es, para decirlo pleonásticamente, una realidad real. Si hubiera ideólogos y funcionarios tales, merecerían ser descubiertos por el pueblo que sufre en grande el bloqueo, y juzgados como cómplices del crimen.

Las confusiones pueden tener motivos variopintos, y ni con mucho se intenta aquí calar aquí en ellas. Pero, al parecer, hay quienes creen que el diferendo es una mera fantasmagoría manejada oportunistamente, y se han ilusionado con una supuesta buena vecindad iniciada el 14 de diciembre de 2014. Si solo de buenas intenciones se tratara, vale recordar que no por gusto el idioma, además del adjetivo sano, conserva derivados de este tan expresivos y diferentes entre sí como sanote y sanaco. Pero ¿andarán solo por esos terrenos las confusiones? ¿No habrá confundidos voluntarios?

La “bondad” del vecino que el 17 de diciembre de 2014 hizo un anuncio alentador,  correspondido por la clara posición cubana, y del que también se valió para tratar de revertir el aislamiento en que lo ponía ante los pueblos de nuestra América y de todo el mundo su hostilidad contra Cuba, es inseparable de los recursos de ese imperio para capitalizar una guerra cultural cuyo mayor éxito —después del daño que hace— radica en parecer que no existe. En eso lo ayudan dos de sus grandes conquistas: la división de las izquierdas y lo que alguien ha llamado los pobres de derecha.
No es precisamente que el imperio procure que el pueblo cubano cambie el son y el puerco asado, o el carnaval y el universo de la rumba, por la comida chatarra —que tanta obesidad genera en la ciudadanía estadounidense—, y por melodías y fiestas características de aquella nación, a la que tampoco es aconsejable olvidar que ni en eso le faltan aliados insulares. Lo que el imperio procura con respecto a Cuba, y a todo el mundo, es imponer su estilo de vida, sus “valores” políticos y morales, para tener más caminos por donde imponer su poderío.

Para no hablar de otros países, cuesta imaginar que en Cuba haya quienes, siendo cultos y revolucionarios, ignoren la realidad que Obama representó al ofrecerle a Cuba un garrote envuelto en zanahoria y llamarla a olvidar el pasado, y que Trump también representa al reclamar que esta nación acate las exigencias del imperio. Pero ya se lo dijo un torero a José Ortega y Gasset: “Hay gente pa to”. Hasta para hacer el ridículo.

Si la maniobra de Obama pudo darles a algunos —¿solo algunos?— supuestas razones para ostentar de distintos modos por calles de Cuba la bandera estadounidense, Trump, actor e instrumento de una vertiente política mucho más grosera, viene a ratificar el bloqueo, a endurecerlo. Pero a esa vertiente —que es más fácil desenmascarar— quita asideros a quienes puedan haber querido tenerlos amparados por una real o pretensa ingenuidad. Aunque el asunto está muy lejos de ser nuevo, cabe una pregunta: ¿puede portarse e exhibirse ahora en Cuba la bandera de la potencia imperialista como si fuera un mero pañuelo más, un objeto sin los significados que ella tiene?

A trumpada sucia el gobierno de los Estados Unidos corrobora su afán de sojuzgar a todo el mundo, incluida la vetusta y civilizada Europa, que no fue capaz de aprovechar —para ganar al menos un poco más de independencia frente a los dominios y rejuegos de la OTAN— la extinción del campo socialista y de la Unión Soviética. Tan grotesco es Trump al mostrar la soberbia imperial, que hasta entre sus más consabidos lacayos europeos asoman gestos de desobediencia hacia el mandón. Son aún gestos muy vacilantes, sí, y en otras tierras sigue causando espanto la alianza de intereses por la que los sucesores de quienes causaron el genocidio de Hiroshima y Nagasaki siguen teniendo aliados en el país donde aún se sufren secuelas de aquella monstruosidad.

Si Trump es grosero con sus aliados europeos, ¿cómo esperar que sea con los pueblos que el mesianismo imperialista ha hecho a los intereses dominantes de los Estados Unidos tildar crudamente de inferiores? Y no menos que incauto sería esperar que el imperio hiciera lo que nunca ha hecho: respetar la voluntad de países cuyos pueblos y gobiernos defienden su soberanía, su independencia, su dignidad, sus recursos naturales. Ahí están las amenazas y las calumnias contra Venezuela y otras naciones de nuestra América, no solo contra Cuba
.
También se ratifica la desfachatez con que el imperio se hace servir de los gobiernos dispuestos a ofrecerle su territorio para bases militares contra pueblos, a ir de piezas arrastradas en maniobras de fuerzas armadas que ratifican, más allá de lo simbólico, la voluntad de intervenir donde le venga en gana para derrocar gobiernos que le son molestos o contrarios, y poner en su lugar a gorilas uniformados o sin uniforme militar. El imperio no renuncia a humillar ni siquiera a gobiernos que le son dóciles y afines. Lo ratifican sus proyectos de muros y otras maneras de insultar a pueblos y naciones.

En cuanto al interior de los Estados Unidos, en el triunfo electoral de Trump lo más grave no fueron los rejuegos aplicados para desconocer el llamado voto popular—, ni que, de hecho, se privilegiara a un hombre sobre la que pudo haber sido —como Obama el primer “negro”— la primera mujer en llegar a la presidencia. Poca diferencia hay entre un asesino y una asesina, tengan las características étnicas que tengan.

En eso lo peor es el papel reservado al propio pueblo estadounidense. Siguen actuando con impunidad aquellos a quienes en crónica del 19 de enero de 1883, publicada en La Nación bonaerense el 18 de marzo de ese año, José Martí definió como “los que creen que el sufragio popular, y el pueblo que sufraga, no son corcel de raza buena, que echa abajo de un bote del dorso al jinete imprudente que le oprime, sino gran mula mansa y bellaca que no está bien sino cuando muy cargada y gorda y que deja que el arriero cabalgue a más sobre la carga”. Pero, ¿se podrá seguir engañando a una gran parte del pueblo gran parte del tiempo? ¿No crecerán las muestras de rebeldía que ya hay?

En vísperas de su caída en combate, ratificó Martí lo que de varios modos había dicho antes: luchaba para impedir la expansión de los Estados Unidos. Abogaba por salvar el equilibrio del mundo y, con ello, el honor dudoso y lastimado de la América inglesa, como se lee en “El tercer año del Partido Revolucionario Cubano”, de abril de 1894, y en la carta del 25 de marzo de 1895 a Federico Henríquez y Carvajal. Al proponerse poner freno a la voracidad de la potencia imperialista que emergía, también buscaba que no siguiera afianzándose allí la política inmoral que, hacia el exterior y hacia el seno de aquella sociedad, confirma hoy el patán Donald, pero no solamente él.

martes, 10 de octubre de 2017

Carlos Manuel de Céspedes: La virtud revolucionaria




“Aquella década magnífica, llena de épicos arranques y 
necesarios extravíos, renace con sus héroes, 
con sus hombres desnudos, con sus mujeres admirables,
con sus astutos campesinos, con sus sendas secretas,
con sus expedicionarios valerosos. 
Ya las armas están probadas, y lo inútil se desecha,
y lo aprovechable se utiliza. 
Ya no se empleará el tiempo en ensayar: se empleará en vencer”
José Martí
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Al alba del 10 de octubre de 1868, a la vista del golfo de Guacanayabo y perdidas en la mirada las altas montañas del Oriente en el ingenio Demajagua, el abogado Carlos Manuel de Céspedes y López del Castillo reunió a aquella vanguardia selecta y aguerrida que juramentada previamente en la reunión celebrada en la finca San Miguel del Rompe, más allá del Río Jobabo, habían acordado secundar al primero que se viera precisado a levantarse en armas.

Aquella secreta convocatoria celebrada bajo el juramento y el sigilo masónico con el nombre críptico de Convención de Tirzán, sería la última vez en que se dilatase el acto crucial.

En medio de un puñado de hombres y esclavos que ipso facto quedarían redimidos, el iniciador daba lectura al manifiesto que selló la determinación independentista: “Cuando un pueblo llega al extremo de degradación y miseria en que nosotros nos vemos, nadie puede reprobarle que eche mano a las armas para salir de un estado tan lleno de oprobio. El ejemplo de las más grandes naciones autoriza ese último recurso. La isla de Cuba no puede estar privada de los derechos que gozan otros pueblos, y no puede consentir que se diga que no sabe más que sufrir. A los demás pueblos civilizados toca interponer su influencia para sacar de las garras de un bárbaro opresor a un pueblo inocente, ilustrado, sensible y generoso.”

Su bandera, que por primeva vez enarboló ese día, cosida por la joven lugareña Candelaria Acosta, le acompañaría hasta la Asamblea Constituyente de Guáimaro. Allí, por acuerdo de todos pasaría a ser un tesoro de la nación y sería colocada por siempre dondequiera que se reuniera y bajo cualquier circunstancia, una asamblea cubana. Para no agraviar esa precedencia acordarían asociarla a la del triángulo equilátero y la estrella solitaria que con idénticos colores: rojo, azul y blanco, habían diseñado los precursores y se convirtió luego en la bandera de Cuba.

Céspedes sería no sólo el valiente protagonista principal del diez de octubre. En los años venideros, incontables sacrificios y dilemáticos hechos se presentarían ante él como una sucesión vertiginosa que pasa necesariamente por momentos estelares:

– La refriega en el poblado de Yara que otorgaría nombre a la Revolución iniciada en el patio del ingenio.

– Su determinación de seguir adelante cuando en medio de la confusión momentánea se arremolinan junto a él sólo doce hombres.

– La toma de la ciudad de Bayamo, primera capital de la Revolución, su defensa fallida, su actitud ante la Asamblea Constituyente y su acatamiento del criterio mayoritario según el cual el presidente de la República en Armas debía someterse a una asamblea legislativa.

José Martí, Apóstol de Cuba, realizó el análisis certero de aquella utopía democrática al reconocer que Céspedes no creía en una autoridad dividida pues “la unidad del mando era la salvación de la revolución; que la diversidad de jefes, en vez de acelerar, entorpecía los movimientos. Él tenía un fin rápido, único: la independencia de la patria. La Cámara tenía otro: lo que será el país después de la independencia. Los dos tenían razón; pero en el momento de la lucha, la Cámara la tenía 
segundamente. Empeñado en su objeto, rechazaba cuanto se lo detenía.” (1)

– Los avatares de su gobierno itinerante, la crudeza de la guerra desencadenada en toda su magnitud.
– El sacrificio de su amado hijo Oscar, capturado por el enemigo y ante el ofrecimiento de su vida a cambio de sus ideas responderá: “Oscar no es mi único hijo; soy el padre de todos los cubanos que han muerto por la Revolución”. Y así nace el Padre de la Patria.

– Abierta la caja de Pandora, aconteció su deposición por un acto jurídico desentendido del carácter trascendental de su vida, obra y liderazgo. Hoy resultaría cuestionable bajo el principio de que la única fuente de derecho es la Revolución misma
.
– Su peregrinaje ejemplar por los montes hasta arribar a un sitio entonces ignoto llamado San Lorenzo, donde el 27 de febrero de 1874 cayó serenamente sin renunciar a uno solo de sus principios.
La forja de la unidad de la nación ha sido una epopeya que jamás podrá ser soslayada o disminuida en su sentido vital. ¡Qué precio tan alto se pagó por la desunión o por tratar de anticipar los acontecimientos políticos! Así lo sintió Martí cuando realizó desde la emoción contenida su elogio de Céspedes y Agramonte: “De Céspedes el ímpetu, y de Agramonte la virtud. El uno es como el volcán, que viene, tremendo e imperfecto, de las entrañas de la tierra; y el otro es como el espacio azul que lo corona. De Céspedes el arrebato, de Agramonte la purificación. El uno desafía con autoridad como de rey; y con fuerza como de la luz, el otro vence… Aún quedará en el arranque del uno y en la dignidad del otro, asunto para la epopeya.” (2)

El presidente Céspedes fue depuesto de su magistratura en un campamento que llevaba el paradójico nombre de Bijagual de Jiguaní. Otra cosa no fue aquél sitio, un bibijagüero donde los héroes de patria chica quiebran el orden moral tratando de defender el constitucional.

La Revolución victoriosa del primero de enero de 1959, en su profundo accionar determinó que aquél sitio doloroso fuera cubierto por una presa inmensa, un lago purificador que lleva el nombre de Carlos Manuel de Céspedes. ¡Esa fue la determinación de Fidel!

¡Qué poder grande tienen los símbolos y qué papel redentor tiene la poesía para ayudarnos, sin perder un instante de objetividad, a comprender los hechos históricos! Ante la Historia sólo se puede entrar con la cabeza descubierta.

¡Pobres de los racionalistas, de los que quieren ser más jacobinos que los de la revolución francesa! Desde la insurgencia, la clandestinidad y el exilio se puede únicamente soñar. Sólo desde el poder político se pueden transformar la sociedad y la Historia. Una vez que se tiene, se adquiere una inmensa responsabilidad.

El espíritu de los revolucionarios no puede naufragar en las aguas muertas de la burocracia, el freno nefasto al movimiento enérgico y liberador que permite a todo proceso observar una dialéctica original: escuchar y tomar ejemplo de otras experiencias pero asumir la singularidad de la propia.
Era necesario el 10 de octubre de 1868, como lo fue el 24 de febrero de de 1895 y el primero de enero de 1959. La visión de la Revolución como una sola, como un devenir secular, nos da firmeza desde el sentido culto de que ella, la Revolución, no es un revolico ni una algarabía, ni un estentóreo movimiento, sino algo más profundo y serio.

Así lo vio Céspedes en la madurez de su pensamiento y en su alocución memorable al ser proclamado presidente de la República en Armas el 11 de abril de 1869, cuando “en el acto de empeñar su lucha contra el opresor”, como un compromiso ante su “propia conciencia” juró: “Cubanos: con vuestro heroísmo cuento para consumar la independencia. Con vuestra virtud para consolidar la República. Contad vosotros con mi abnegación. ”
Notas:
Guillermo Tell
1- En Martí, José. “Carlos Manuel de Céspedes”. En La revolución de 1868. Centenario 1868.  Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1968, pp. 197-198.
2- Martí, José. Obras Completas. Tomo 4. Editorial Ciencias Sociales. La Habana 1975, p. 359.
Guillermo Tell
(Tomado de EusebioLeal)

lunes, 9 de enero de 2017

Seis puntos que describen a Obama como presidente de EEUU (+ Infografía)



Obama en su última rueda de prensa como presidente de Estados Unidos. Foto: Reuters.

Obama en su última rueda de prensa como presidente de Estados Unidos. Foto: Reuters.
Ganó la presidencia en 2008 y se convirtió en el primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos. Pese a que despertó las esperanzas de los estadounidenses que anhelaban un cambio, son muchos los asuntos nacionales e internacionales que deja sin resolver.

Tras ocho años de Gobierno, Barack Obama deja una herencia presidencial con tantas sombras como luces. Tensiones raciales, déficit de empleo, creciente desigualdad social y la crisis en Medio Oriente son algunos de los puntos clave que con los que su administración no pudo lidiar del todo bien.

1. Economía

Autor: TeleSur.
Autor: TeleSur.
Al asumir el poder en el año 2009, Estados Unidos se encontraba sumido en una crisis financiera, con unos mercados derrumbados, una tasa de paro que llegó a pasar del 10 por ciento y una contracción del PIB que en 2009 alcanzó el 2,7 por ciento.

La administración Obama redujo las cifras de desempleo, situándola de un 7,8  por ciento en enero de 2009 a un 4,9 por ciento en 2016.

Sin embargo, un análisis divulgado por US-CNS sostiene que de la mano de obra que se encuentra disponible, unos 251 millones, solamente 157 millones tienen trabajo, unos 94 millones están desocupados y un 40 por ciento de ellos no está laborando desde hace más de dos años.

Esto se suma a un débil crecimiento económico, el cual, no ha excedido más allá de los 2,5 por ciento anual. Según palabras del reportero político y económico norteamericano, Edmund Kozak, “en términos de crecimiento económico, Barack Obama ha sido uno de los peores presidentes de Estados Unidos”.

Por otra parte, la desigualdad ha crecido durante la gestión de Obama. Los ricos han alcanzado un mayor poder adquisitivo que el país no conocía desde los años ’30 (el 0,1 por ciento más rico poseía en 2013 más del 20 por ciento de la riqueza nacional y en 2014 el 1 por ciento poseía casi la mitad de la riqueza total del país).

En cuanto a la pobreza, la tasa disminuyó modestamente en la “Era Obama”. Para el año 2009, la tasa de pobreza se ubica en 14,3 por ciento. En el año 2015, se descendió al 13,5 por ciento, es decir, hay unos 43 millones de personas pobres en Estados Unidos.

2.Violencia, armas de fuego y tensión racial

Las tensiones raciales se han intensificado en los últimos años. Foto: EFE.
Las tensiones raciales se han intensificado en los últimos años. Foto: EFE.

El primer Presidente afrodescendiente de la historia estadounidense deja, irónicamente, escasos avances en la lucha contra el racismo. Desde el 2014 hemos sido testigos de un creciente número de asesinatos de afroamericanos a manos de policías blancos.

Las heridas y resentimientos raciales siguen latentes en los Estados Unidos, razón que desató una ola de protestas en todo el país, comenzando en Ferguson, expandiéndose por Baltimore, Nueva York y Charlotte.

De acuerdo con cifras del Proyecto de Trazado de la Violencia Policial, un 40 por ciento de las víctimas asesinados por policías son afrodescendientes, mientras que también un 40 por ciento de la población encarcelada es de origen afrodescendiente, según la californiana Universidad de Stanford.
En cuanto a los ingresos, la desigualdad salarial entre blancos y afroamericanos en los Estados Unidos se ha incrementado: mientras que la media de ingreso de una familia blanca era de 58 mil dólares anuales en 2007 y se redujo a 55 mil en 2013, en las familias “no-blancas” esta cifra disminuyó de 41 mil a 34 mil.

Esto se debe principalmente a las diferencias del acceso a los servicios educativos y sanitarios entre afroamericanos y blancos, así como a la alta tasa de desempleo y los índices de pobreza de los afroamericanos, problemas que no fueron corregidos del todo durante el mandato de Obama.
Otro asunto pendiente que dejó el demócrata fue el control de armas, a pesar de su constante lucha en este sentido.

Estados Unidos es el país con más armas de fuego en el mundo. Obama se encontró con un país que en 2009 registraba 310 millones de armas de fuego y unos 306 millones de habitantes, de acuerdo a las cifras del Congreso

Obama ofreció en unas 15 comparecencias endurecer las leyes sobre el tema, pero no pudo concretar ninguna acción concreta. En 2016, el Presidente decidió aplicar medidas por la vía ejecutiva, debido a que el Congreso se negó al control de armas.

Asumió que las medidas no evitarán los tiroteos masivos ni dejarán las armas lejos de un criminal, sino que sólo contemplan trámites previos para los vendedores y compradores de armas.
Durante el primer semestre de 2016, Estados Unidos registró la cifra de siete mil 321 muertos por armas de fuego, el número total del año aún no se ha dado a conocer.

3. Inmigrantes

Barack Obama ha sido el presidente de Estados Unidos que ha deportado mayor número de inmigrantes. Foto: EFE.
Barack Obama ha sido el presidente de Estados Unidos que ha deportado mayor número de inmigrantes. Foto: EFE.

En sus dos campañas presidenciales, Obama sostuvo la bandera de una justa reforma migratoria, con énfasis en la legalización de 11 millones de indocumentados, principalmente de origen latinoamericano. A lo largo de su mandato sostuvo que las deportaciones han dado “mayor seguridad a la población estadounidense”.

En noviembre de 2014, los migrantes en Estados Unidos esperaban ansiosamente las declaraciones del mandatario respecto a las leyes migratorias, pero sólo se creó un clima de decepción colectiva al escuchar la propuesta de regularización.

El plan sólo protege de la deportación a familiares de ciudadanos estadounidenses que hayan estado en el país desde antes de enero de 2010 sin cometer ningún delito; a trabajadores altamente calificados y a quienes llegaron al país con menos de 16 años y han permanecido desde entonces sin registrar antecedentes penales. Pese al descontento, significa un pequeño paso de avance.
El número de personas que pueden optar por ese beneficio es de alrededor de cinco millones, aunque un total de 30 millones de indocumentados están ansiosos por legalizarse en el país norteamericano.
Obama deportó más inmigrantes que cualquier presidente en la historia de Estados Unidos con 2,5 millones desde que asumió la presidencia. El expresidente George W. Bush deportó sólo 23 por ciento de esta cifra.

4.ObamaCare

La cárcel de Guatánamo continúa abierta. Foto EFE.
La cárcel de Guatánamo continúa abierta. Foto EFE.
Una de las grandes promesas hechas por Obama fue el llamado “Obamacare”, la reforma sanitaria aprobada en 2010 y que entró en vigor en 2013, la cual no resultó todo lo bien que se esperaba.
Se logró un aumento de la cobertura pública para los pobres (Medicaid) y a partir del 1 de enero de 2014 el seguro médico se convirtió en obligatorio para la mayoría de las personas en Estados Unidos, y quienes no lo tuvieran serían multados con hasta un 2,5 por ciento del salario.

Quedan aún 30 millones de personas sin cobertura sanitaria, además de los inmigrantes indocumentados, que están tácitamente fuera de las estadísticas.

Asimismo, en sus dos campañas presidenciales, Obama prometió cerrar la cárcel de la Base Naval de Guantánamo antes de terminar su mandato en enero de 2017, promesa que dejó incumplida, tras 8 años de Gobierno. No obstante, trasladó a una buena cifra de presos a otros sitios penitenciarios.

5.Guantánamo y Bloqueo

En una alocución el 23 de febrero de 2016, Obama indicó que “durante muchos años, ha sido claro que la prisión de Guantánamo no colabora con nuestra seguridad nacional sino que la socava (…) La primera vez que me postulé a la presidencia reconocí que la instalación debía ser cerrada”.
Por otra parte, el presidente Barack Obama hace dos años calificó al bloqueo sobre Cuba como “obsoleto y pieza de la Guerra Fría”, pero el bloqueo aún persiste con todos sus efectos económicos y sociales.

6. Conflictos Internacionales

Obama heredó varias guerras. Foto: Archivo.
Obama heredó varias guerras. Foto: Archivo.

Durante sus dos mandatos, Obama manifestó su intención de retirar las tropas estadounidenses de Medio Oriente. Aún así, Estados Unidos. mantiene operaciones militares en seis países extranjeros.
En el año 2013, declaró: “Fui elegido para acabar con las guerras, y no para empezarlas”. Lo cierto es que heredó de George W. Bush una política internacional enfocada en las guerras en Medio Oriente y aunque prometió erradicarlas no lo logró.

Obama no solo fracasó en terminar con los conflictos y guerras en los que Estados Unidos participaba, sino que comenzó nuevos en otros países.

El jefe de Estado falló en su promesa de retirar las tropas de Iraq, mientras que en Afganistán se quedaron más de ocho mil 400 militares. Al mismo tiempo, incrementaron sus ofensivas en Libia, Yemen y Somalia.

En Siria, a finales de abril de 2016, el Pentágono decidió enviar 250 soldados norteamericanos para apoyar a las tropas locales armadas y opositoras al presidente sirio Bashar al-Assad. También autorizó bombardeos contra Libia, aunque el año pasado admitió que la guerra en este país africano fue un error.
(Tomado de TeleSur)

martes, 10 de marzo de 2015

Preparando la agresión militar a Venezuela


Preparando la agresión militar a Venezuela


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Barack Obama, una figura decorativa en la Casa Blanca que no pudo impedir que un energúmeno como Benjamin Netanyhau se dirigiera a ambas cámaras del Congreso para sabotear las conversaciones con Irán en relación al programa nuclear de este país, ha recibido una orden terminante del complejo “militar-industrial-financiero”: debe crear las condiciones que justifiquen una agresión militar a la República Bolivariana de Venezuela.

La orden presidencial emitida hace pocas horas y difundida por la oficina de prensa de la Casa Blanca establece que el país de Bolívar y Chávez “constituye una infrecuente y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”, razón por la cual “declaro la emergencia nacional para tratar con esa amenaza.”

Este tipo de declaraciones suelen preceder agresiones militares, sea por mano propia, como la cruenta invasión a Panamá para derrocar a Manuel Noriega, en 1989, o la emitida en relación al Sudeste Asiático y que culminó con la Guerra en Indochina, especialmente en Vietnam, a partir de 1964. Pero puede también ser el prólogo a operaciones militares de otro tipo, en donde Estados Unidos actúa de consumo con sus lacayos europeos, nucleados en la OTAN, y las teocracias petroleras de la región. Ejemplos: la Primera Guerra del Golfo, en 1991; o la Guerra de Irak, 2003-2011, con la entusiasta colaboración de la Gran Bretaña de Tony Blair y la España del impresentable José María Aznar; o el caso de Libia, en 2011, montado sobre la farsa escenificada en Benghazi donde supuestos “combatientes de la libertad” – que luego se probó eran mercenarios reclutados por Washington, Londres y París- fueron contratados para derrocar a Gadaffi y transferir el control de las riquezas petroleras de ese país a sus amos. Casos más recientes son los de Siria y, sobre todo Ucrania, donde el ansiado “cambio de régimen” (eufemismo para evitar hablar de “golpe de estado”) que Washington persigue sin pausa para rediseñar el mundo -y sobre todo América Latina y el Caribe- a su imagen y semejanza se logró gracias a la invalorable cooperación de la Unión Europea y la OTAN, y cuyo resultado ha sido el baño de sangre que continúa en Ucrania hasta el día de hoy.

La señora Victoria Nuland, Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Euroasiáticos, fue enviada por el insólito Premio Nobel de la Paz de 2009 a la Plaza Maidan de Kiev para expresar su solidaridad con los manifestantes, incluidos las bandas de neonazis que luego tomarían el poder por asalto a sangre y fuego, y a los cuales la bondadosa funcionaria le entregaba panecillos y botellitas de agua para apagar su sed para demostrar, con ese gesto tan cariñoso, que Washington estaba, como siempre, del lado de la libertad, los derechos humanos y la democracia.

Cuando un “estado canalla” como Estados Unidos, que lo es por su sistemática violación de la legalidad internacional, profiere una amenaza como la que estamos comentando hay que tomarla muy en serio. Especialmente si se recuerda la vigencia de una vieja tradición política norteamericana consistente en realizar autoatentados que sirvan de pretexto para justificar su inmediata respuesta bélica. Lo hizo en 1898, cuando en la Bahía de La Habana hizo estallar el crucero estadounidense Maine, enviando a la tumba a las dos terceras partes de su tripulación y provocando la indignación de la opinión pública norteamericana que impulsó a Washington a declararle la guerra a España. Lo volvió a hacer en Pearl Harbor, en Diciembre de 1941, sacrificando en esa infame maniobra 2,403 marineros norteamericanos e hiriendo a otros 1,178. Reincidió cuando urdió el incidente del Golfo de Tonkin para “vender” su guerra en Indonesia: la supuesta agresión de Vietnam del Norte a dos cruceros norteamericanos –luego desenmascarada como una operación de la CIA- hizo que el presidente Lyndon B. Johnson declarara la emergencia nacional y poco después, la Guerra a Vietnam del Norte. Maurice Bishop, en la pequeña isla de Granada, fue considerado también él como una amenaza a la seguridad nacional norteamericana en 1983, y derrocado y liquidado por una invasión de Marines. ¿Y el sospechoso atentado del 11-S para lanzar la “guerra contra el terrorismo”? La historia podría extenderse indefinidamente.

Conclusión: nadie podría sorprenderse si en las próximas horas o días Obama autoriza una operación secreta de la CIA o de algunos de los servicios de inteligencia o las propias fuerzas armadas en contra de algún objetivo sensible de Estados Unidos en Venezuela. Por ejemplo, la embajada en Caracas. O alguna otra operación truculenta contra civiles inocentes y desconocidos en Venezuela tal como lo hicieran en el caso de los “atentados terroristas” que sacudieron a Italia –el asesinato de Aldo Moro en 1978 o la bomba detonada en la estación de trenes de Bologna en 1980- para crear el pánico y justificar la respuesta del imperio llamada a “restaurar” la vigencia de los derechos humanos, la democracia y las libertades públicas. Años más tarde se descubrió estos crímenes fueron cometidos por la CIA.

Recordar que Washington prohijó el golpe de estado del 2002 en Venezuela, tal vez porque quería asegurarse el suministro de petróleo antes de atacar a Irak. Ahora está lanzando una guerra en dos frentes: Siria/Estado Islámico y Rusia, y también quiere tener una retaguardia energética segura. Grave, muy grave. Se impone la solidaridad activa e inmediata de los gobiernos sudamericanos, en forma individual y a través de la UNASUR y la CELAC, y de las organizaciones populares y las fuerzas políticas de Nuestra América para denunciar y detener esta maniobra.

viernes, 6 de enero de 2012

Reflexiones de Fidel: La marcha hacia el abismo.





La marcha hacia el abismo

No es cuestión de optimismo o pesimismo, saber o ignorar cosas elementales, ser responsables o no de los acontecimientos. Los que pretenden considerarse políticos debieran ser lanzados al basurero de la historia cuando, como es norma, en esa actividad ignoran todo o casi todo lo que se relaciona con ella.

No hablo por supuesto de los que a lo largo de varios milenios convirtieron los asuntos públicos en instrumentos de poder y riquezas para las clases privilegiadas, actividad en la que verdaderos récords de crueldad han sido impuestos durante los últimos ocho o diez mil años sobre los que se tienen vestigios ciertos de la conducta social de nuestra especie, cuya existencia como seres pensantes, según los científicos, apenas rebasa los 180 mil años.

No es mi propósito enfrascarme en tales temas que seguramente aburrirían a casi el ciento por ciento de las personas continuamente bombardeadas con noticias a través de medios, que van desde la palabra escrita hasta las imágenes tridimensionales que comienzan a exhibirse en costosos cines, y no está lejano el día en que también predominen en la ya de por sí fabulosas imágenes de la televisión. No es casual que la llamada industria de la recreación tenga su sede en el corazón del imperio que a todos tiraniza.

Lo que pretendo es situarme en el punto de partida actual de nuestra especie para hablar de la marcha hacia el abismo. Podría incluso hablar de una marcha “inexorable” y estaría seguramente más cerca de la realidad. La idea de un juicio final está implícita en las doctrinas religiosas más extendidas entre los habitantes del planeta, sin que nadie las califique por ello de pesimistas.

Considero, por el contrario, deber elemental de todas las personas serias y cuerdas, que son millones, luchar para posponer y, tal vez impedir, ese dramático y cercano acontecimiento en el mundo actual.

Numerosos peligros nos amenazan, pero dos de ellos, la guerra nuclear y el cambio climático, son decisivos y ambos están cada vez más lejos de aproximarse a una solución.
La palabrería demagógica, las declaraciones y los discursos de la tiranía impuesta al mundo por Estados Unidos y sus poderosos e incondicionales aliados, en ambos temas, no admiten la menor duda al respecto.

El primero de enero de 2012, año nuevo occidental y cristiano, coincide con el aniversario del triunfo de la Revolución en Cuba y el año en que se cumple el 50 Aniversario de la Crisis de Octubre de 1962, que puso al mundo al borde de la guerra mundial nuclear, lo que me obliga a escribir estas líneas.

Carecerían de sentido mis palabras si tuviesen como objetivo imputar alguna culpa al pueblo norteamericano, o al de cualquier otro país aliado de Estados Unidos en la insólita aventura; ellos, como los demás pueblos del mundo, serían las víctimas inevitables de la tragedia.

Hechos recientes ocurridos en Europa y otros puntos muestran las indignaciones masivas de aquellos a los que el desempleo, la carestía, las reducciones de sus ingresos, las deudas, la discriminación, las mentiras y la politiquería, conducen a las protestas y a las brutales represiones de los guardianes del orden establecido.

Con frecuencia creciente se habla de tecnologías militares que afectan la totalidad del planeta, único satélite habitable conocido a cientos de años luz de otro que tal vez resulte adecuado si nos movemos a la velocidad de la luz, trescientos mil kilómetros por segundo.

No debemos ignorar que si nuestra maravillosa especie pensante desapareciera transcurrirían muchos millones de años antes de que surja nuevamente otra capaz de pensar, en virtud de los principios naturales que rigen como consecuencia de la evolución de las especies, descubierta por Darwin en 1859 y que hoy reconocen todos los científicos serios, creyentes o no creyentes.

Ninguna otra época de la historia del hombre conoció los actuales peligros que afronta la humanidad. Personas como yo, con 85 años cumplidos, habíamos arribado a los 18 con el título de bachiller antes de que concluyera la elaboración de la primera bomba atómica.

Hoy los artefactos de ese carácter listos para su empleo -incomparablemente más poderosos que los que produjeron el calor del sol sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki- suman miles.
Las armas de ese tipo que se guardan adicionalmente en los depósitos, añadidas a las ya desplegadas en virtud de acuerdos, alcanzan cifras que superan los veinte mil proyectiles nucleares.

El empleo de apenas un centenar de esas armas sería suficiente para crear un invierno nuclear que provocaría una muerte espantosa en breve tiempo a todos los seres humanos que habitan el planeta, como ha explicado brillantemente y con datos computarizados el científico norteamericano y profesor de la Universidad de Rutgers, New Jersey, Alan Robock.

Los que acostumbran a leer las noticias y análisis internacionales serios, conocen cómo los riesgos del estallido de una guerra con empleo de armas nucleares se incrementan a medida que la tensión crece en el Cercano Oriente, donde en manos del gobierno israelita se acumulan cientos de armas nucleares en plena disposición combativa, y cuyo carácter de fuerte potencia nuclear ni se admite ni se niega. Crece igualmente la tensión en torno a Rusia, país de incuestionable capacidad de respuesta, amenazada por un supuesto escudo nuclear europeo.

Mueve a risas la afirmación yanki de que el escudo nuclear europeo es para proteger también a Rusia de Irán y Corea del Norte. Tan endeble es la posición yanqui en este delicado asunto, que su aliado Israel ni siquiera se toma la molestia de garantizar consultas previas sobre medidas que puedan desatar la guerra.

La humanidad, en cambio, no goza de garantía alguna. El espacio cósmico, en las proximidades de nuestro planeta, está saturado de satélites de Estados Unidos destinados a espiar lo que ocurre hasta en las azoteas de las viviendas de cualquier nación del mundo.

La vida y costumbres de cada persona o familia pasó a ser objeto de espionaje; la escucha de cientos de millones de celulares, y el tema de las conversaciones que aborde cualquier usuario en cualquier parte del mundo deja de ser privado para convertirse en material de información para los servicios secretos de Estados Unidos.

Ese es el derecho que va quedando a los ciudadanos de nuestro mundo en virtud de los actos de un gobierno cuya constitución, aprobada en el Congreso de Filadelfia en 1776, establecía que todavía los hombres nacían libres e iguales y a todos les concedía el Creador determinados derechos, de los cuales no les quedan ya, ni a los propios norteamericanos ni a ciudadano alguno del mundo siquiera el de comunicar por teléfono a familiares y amigos sus sentimientos más íntimos.

La guerra, sin embargo, es una tragedia que puede ocurrir, y es muy probable que ocurra; más, si la humanidad fuese capaz de retrasarla un tiempo indefinido, otro hecho igualmente dramático está ocurriendo ya con creciente ritmo: el cambio climático. Me limitaré a señalar lo que eminentes científicos y expositores de relieve mundial han explicado a través de documentos y filmes que nadie cuestiona.

Es bien conocido que el gobierno de Estados Unidos se opuso a los acuerdos de Kyoto sobre el medio ambiente, una línea de conducta que ni siquiera concilió con sus más cercanos aliados, cuyos territorios sufrirían tremendamente y algunos de los cuales, como Holanda, desaparecerían casi por entero.

El planeta marcha hoy sin política sobre este grave problema, mientras los niveles del mar se elevan, las enormes capas de hielo que cubren la Antártida y Groenlandia, donde se acumula más del 90% del agua dulce del mundo, se derriten con creciente ritmo, y ya la humanidad, el pasado 30 de noviembre de 2011, alcanzó oficialmente la cifra de 7 mil millones de habitantes que en las áreas más pobres del mundo crece de forma sostenida e inevitable.

¿Es que acaso los que se han dedicado a bombardear países y matar millones de personas durante los últimos 50 años se pueden preocupar por el destino de los demás pueblos?

Estados Unidos es hoy no solo el promotor de esas guerras, sino también el mayor productor y exportador de armas en el mundo.

Como es conocido, ese poderoso país ha suscrito un convenio para suministrar 60 mil millones de dólares en los próximos años al reino de Arabia Saudita, donde las transnacionales de Estados Unidos y sus aliados extraen cada día 10 millones de barriles de petróleo ligero, es decir, mil millones de dólares en combustible. ¿Qué será de ese país y de la región cuando esas reservas de energía se agoten? No es posible que nuestro mundo globalizado acepte sin chistar el colosal derroche de recursos energéticos que la naturaleza tardó cientos de millones de años en crear, y cuya dilapidación encarece los costos esenciales. No sería en absoluto digno del carácter inteligente atribuido a nuestra especie.

En los últimos 12 meses tal situación se agravó considerablemente a partir de nuevos avances tecnológicos que, lejos de aliviar la tragedia proveniente del derroche de los combustibles fósiles, la agrava considerablemente.

Científicos e investigadores de prestigio mundial venían señalando las consecuencias dramáticas del cambio climático.

En un excelente documental fílmico del director francés Yann Arthus-Bertrand, titulado Home, y elaborado con la colaboración de prestigiosas y bien informadas personalidades internacionales, publicado a mediados del año 2009, este advirtió al mundo con datos irrebatibles lo que estaba ocurriendo.

Con sólidos argumentos exponía las consecuencias nefastas de consumir, en menos de dos siglos, los recursos energéticos creados por la naturaleza en cientos de millones de años; pero lo peor no era el colosal derroche, sino las consecuencias suicidas que para la especie humana tendría. Refiriéndose a la propia existencia de la vida, le reprochaba a la especie humana: “…Te beneficias de un fabuloso legado de 4 000 millones de años suministrado por la Tierra. Solamente tienes 200 000 años, pero ya has cambiado la faz del mundo.”


No culpaba ni podía culpar a nadie hasta ese minuto, señalaba simplemente una realidad objetiva. Sin embargo, hoy tenemos que culparnos todos de que lo sepamos y nada hagamos por tratar de remediarlo.

En sus imágenes y conceptos, los autores de esa obra incluyen memorias, datos e ideas que estamos en el deber de conocer y tomar en cuenta.
En meses recientes, otro fabuloso material fílmico exhibido fue Océanos, elaborado por dos realizadores franceses, considerado el mejor film del año en Cuba; tal vez, a mi juicio, el mejor de esta época.

Es un material que asombra por la precisión y belleza de las imágenes nunca antes filmadas por cámara alguna: 8 años y 50 millones de euros fueron invertidos en ella. La humanidad tendrá que agradecer esa prueba de la forma en que se expresan los principios de la naturaleza adulterados por el hombre. Los actores no son seres humanos: son los pobladores de los mares del mundo. ¡Un Oscar para ellos!

Lo que motivó para mí el deber de escribir estas líneas no surgió de los hechos referidos hasta aquí, que de una forma u otra he comentado anteriormente, sino de otros que, manejados por intereses de las transnacionales, han estado saliendo a la luz dosificadamente en los últimos meses y sirven a mi juicio como prueba definitiva de la confusión y el caos político que impera en el mundo.

Hace apenas unos meses leí por primera vez algunas noticias sobre la existencia del gas de esquisto. Se afirmaba que Estados Unidos disponía de reservas para suplir sus necesidades de este combustible durante 100 años. Como dispongo en la actualidad de tiempo para indagar sobre temas políticos, económicos y científicos que pueden ser realmente útiles a nuestros pueblos, me comuniqué discretamente con varias personas que residen en Cuba o en el exterior de nuestro país.

lutitas, Curiosamente, ninguna de ellas había escuchado una palabra sobre el asunto. No era desde luego la primera vez que eso sucedía. Uno se asombra de hechos importantes de por sí que se ocultan en un verdadero mar de informaciones, mezcladas con cientos o miles de noticias que circulan por el planeta.

Persistí, no obstante, en mi interés sobre el tema. Han transcurrido solo varios meses y el gas de esquisto no es ya noticia. En vísperas del nuevo año se conocían ya suficientes datos para ver con toda claridad la marcha inexorable del mundo hacia el abismo, amenazado por riesgos tan extremadamente graves como la guerra nuclear y el cambio climático. Del primero, ya hablé; del segundo, en aras de la brevedad, me limitaré a exponer datos conocidos y algunos por conocer que ningún cuadro político o persona sensata debe ignorar.

No vacilo en afirmar que observo ambos hechos con la serenidad de los años vividos, en esta espectacular fase de la historia humana, que han contribuido a la educación de nuestro pueblo valiente y heroico.

El gas se mide en TCF, los cuales pueden referirse a pies cúbicos o metros cúbicos -no siempre se explica si se trata de uno o de otro- depende del sistema de medidas que se aplique en un determinado país. Por otro lado, cuando se habla de billones suelen referirse al billón español que significa un millón de millones; tal cifra en inglés se califica como trillón lo cual debe tenerse en cuenta cuando se analizan las referidas al gas que suelen ser voluminosas. Trataré de señalarlo cuando sea necesario.

El analista norteamericano Daniel Yergin, autor de un voluminoso clásico de historia del petróleo afirmó, según la agencia de noticias IPS, que ya un tercio de todo el gas que se produce en Estados Unidos es gas de esquisto.

“…la explotación de una plataforma con seis pozos puede consumir 170.000 metros cúbicos de agua e incluso provocar efectos dañinos como influir en movimientos sísmicos, contaminar aguas subterráneas y superficiales, y afectar el paisaje.”

El grupo británico BP informa por su parte que “Las reservas probadas de gas convencional o tradicional en el planeta suman 6.608 billones ?millón de millones? de pies cúbicos, unos 187 billones de metros cúbicos, […] y los depósitos más grandes están en Rusia (1.580 TCF), Irán (1.045), Qatar (894), y Arabia Saudita y Turkmenistán, con 283 TCF cada uno”. Se trata del gas que se venía produciendo y comercializando.

“Un estudio de la EIA ?una agencia gubernamental de Estados Unidos sobre energía? publicado en abril de 2011 encontró prácticamente el mismo volumen (6.620 TCF o 187,4 billones de metros cúbicos) de shale gas recuperable en apenas 32 países, y los gigantes son: China (1.275 TCF), Estados Unidos (862), Argentina (774), México (681), Sudáfrica (485) y Australia (396 TCF)”. Shale gas es gas de esquisto. Obsérvese que de acuerdo a lo que se conoce Argentina y México poseen casi tanto como Estados Unidos. China, con los mayores yacimientos, posee reservas que equivalen a casi el doble de aquellos y un 40% más que Estados Unidos.

“…países secularmente dependientes de proveedores extranjeros contarían con una ingente base de recursos en relación con su consumo, como Francia y Polonia, que importan 98 y 64 por ciento, respectivamente, del gas que consumen, y que tendrían en rocas de esquistos o lutitas reservas superiores a 180 TCF cada uno”.

“Para extraerlo de las lutitas ?señala IPS? se apela a un método bautizado ‘fracking’ (fractura hidráulica), con la inyección de grandes cantidades de agua más arenas y aditivos químicos. La huella de carbono (proporción de dióxido de carbono que libera a la atmósfera) es mucho mayor que la generada con la producción de gas convencional.

“Como se trata de bombardear capas de la corteza terrestre con agua y otras sustancias, se incrementa el riesgo de dañar subsuelo, suelos, napas hídricas subterráneas y superficiales, el paisaje y las vías de comunicación si las instalaciones para extraer y transportar la nueva riqueza presentan defectos o errores de manejo.”

Baste señalar que entre las numerosas sustancias químicas que se inyectan con el agua para extraer este gas se encuentran el benceno y el tolueno, que son sustancias terriblemente cancerígenas
La experta Lourdes Melgar, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, opina que:
“‘Es una tecnología que genera mucho debate y son recursos ubicados en zonas donde no hay agua’…”.
“Las lutitas gasíferas ?expresa IPS? son canteras de hidrocarburos no convencionales, encalladas en rocas que las guarecen, por lo que se aplica la fractura hidráulica (conocida en inglés como ‘fracking’) para liberarlas a gran escala.”


“La generación de gas shale involucra altos volúmenes de agua y la excavación y fractura generan grandes cantidades de residuos líquidos, que pueden contener químicos disueltos y otros contaminantes que requieren tratamiento antes de su desecho.”

“La producción de esquisto saltó de 11.037 millones de metros cúbicos en 2000 a 135.840 millones en 2010. En caso de seguir a este ritmo la expansión, en 2035 llegará a cubrir 45 por ciento de la demanda de gas general, según la EIA.

“Investigaciones científicas recientes han alertado del perfil ambiental negativo del gas lutita.
“Los académicos Robert Howarth, Renee Santoro y Anthony Ingraffea, de la estadounidense Universidad de Cornell, concluyeron que ese hidrocarburo es más contaminante que el petróleo y el gas, según su estudio ‘Metano y la huella de gases de efecto invernadero del gas natural proveniente de formaciones de shale’, difundido en abril pasado en la revista Climatic Change.

“‘La huella carbónica es mayor que la del gas convencional o el petróleo, vistos en cualquier horizonte temporal, pero particularmente en un lapso de 20 años. Comparada con el carbón, es al menos 20 por ciento mayor y tal vez más del doble en 20 años’, resaltó el informe.”
“El metano es uno de los gases de efecto invernadero más contaminantes, responsables del aumento de la temperatura del planeta.”

“‘En áreas activas de extracción (uno o más pozos en un kilómetro), las concentraciones promedio y máximas de metano en pozos de agua potable se incrementaron con proximidad al pozo gasífero más cercano y fueron un peligro de explosión potencial’, cita el texto escrito por Stephen Osborn, Avner Vengosh, Nathaniel Warner y Robert Jackson, de la estatal Universidad de Duke.

“Estos indicadores cuestionan el argumento de la industria de que el esquisto puede sustituir al carbón en la generación eléctrica y, por lo tanto, un recurso para mitigar el cambio climático.
“‘Es una aventura demasiado prematura y riesgosa’.”

“En abril de 2010, el Departamento de Estado de Estados Unidos puso en marcha la Iniciativa Global de Gas Shale para ayudar a los países que buscan aprovechar ese recurso para identificarlo y desarrollarlo, con un eventual beneficio económico para las transnacionales de esa nación.”

He sido inevitablemente extenso, no tenía otra opción. Redacto estas líneas para el sitio web Cubadebate y para Telesur, una de las emisoras de noticias más serias y honestas de nuestro sufrido mundo.

Para abordar el tema dejé transcurrir los días festivos del viejo y el nuevo año.



Fidel Castro Ruz
Enero 4 de 2012