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lunes, 24 de enero de 2022

Díaz-Canel y Putin acuerdan colaborar estrechamente para reforzar las relaciones entre Cuba y Rusia

 


El presidente ruso, Vladímir Putin, recibe a su homólogo cubano, Miguel Díaz-Canel, en el Kremlin de Moscú. Foto: Reuters.

El presidente ruso, Vladímir Putin, mantuvo este lunes una conversación telefónica con su homólogo cubano, Miguel Díaz-Canel, en la que los mandatarios abordaron la cooperación estratégica entre sus países, según comunicó el Kremlin.

Los mandatarios intercambiaron opiniones sobre la cooperación comercial, económica y de inversión bilateral, y debatieron “cuestiones relativas a una mayor coordinación de las acciones de los dos países en el ámbito internacional de acuerdo con los principios de la cooperación estratégica y las tradiciones de amistad y entendimiento mutuo”, reza el comunicado.

Además, Díaz-Canel agradeció la ayuda humanitaria prestada a la isla, incluyendo la lucha contra la pandemia, indicó la Administración, agregando que los presidentes “acordaron colaborar estrechamente para reforzar las relaciones bilaterales e intensificar los contactos a diversos niveles” .

Presidencia Cuba puntualizó en su cuenta en Twitter que el presidente cubano, en la cordial y fructífera conversación telefónica, agradeció al mandatario ruso por la ayuda humanitaria suministrada por ese país en los últimos meses, especialmente alimentos, medicinas y concentradores de oxígeno que fueron decisivos para el enfrentamiento al pico de la pandemia.

Ambos mandatarios, preció, pasaron revista al excelente estado de las relaciones entre los dos países y examinaron el desarrollo futuro de la colaboración bilateral en diferentes esferas. También intercambiaron sobre temas internacionales y regionales.

lunes, 8 de junio de 2020

“Grazie”: Arribaron a La Habana los 52 médicos cubanos que combatieron la COVID-19 en Lombardía


LLegan a Cuba los 52 colaboradores cubanos en Lombardía.

Hace dos meses y 17 días, cuando la COVID-19 amenazaba con fuerza a Europa, 52 profesionales médicos cubanos partían de la Isla hacia el epicentro de una pandemia casi desconocida: la Lombardía italiana. En aquel momento Rafael Correa escribió en Twitter que algún día le contaríamos a nuestros hijos la película de cuando la humanidad necesitó ayuda y empezaron a llegar médicos cubanos. Hoy se escribe otro capítulo de ese filme. Poco antes de las 7 pm de este lunes aterrizó en La Habana la primera brigada “Henry Reeve” en ayudar a Europa. 

Con un total de 516 pacientes atendidos, 5 526 atenciones médicas, 3 676 procederes de enfermería y 219 vidas salvadas, arribaron al aeropuerto José Martí de la capital los colaboradores cubanos que, desde la terminal 5 serán trasladados hasta el centro La Pradera para cumplir 14 días de aislamiento. 
Desde la terminal 5 serán trasladados hasta el centro La Pradera para cumplir 14 días de aislamiento.
Por las avenidas 114, 51, 198, 23 y 234 pasará la caravana con los 36 médicos, 15 enfermeros y un gerente de logística, que culminaron su trabajo en la zona roja el pasado 23 de mayo en Crema, una de las regiones más afectadas por el nuevo coronavirus en la península itálica.

“En estos meses difíciles su contribución ha sido fundamental y nos sentimos afortunados porque, además de profesionales, hemos conocido hermanos”, así los despidió la alcaldesa Stefania Bonaldi esta mañana.
Por aquellos días en que el mundo comenzaba a clamar por solidaridad, un escritor español escribió en Twitter: “No importa cuando leas esto. Cuba está enviando médicos al mundo”. No le faltaría razón. Durante este periodo 34 brigadas “Henry Reeve” han partido a 27 países para atender a casi 70 mil pacientes, sumadas las 58 que ya trabajaban en otras naciones y que se sumaron a la batalla contra el Sars-Cov-2.

jueves, 16 de abril de 2020

Minrex: La pandemia demuestra la necesidad de cooperación pese a las diferencias políticas

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El impacto de la COVID19 puede medirse ya y podrá evaluarse en el futuro por la impresionante cantidad de personas infectadas, por las cifras inaceptables de muertes, por el daño indiscutible a la economía mundial, a la producción, el comercio, el empleo y los ingresos personales de millones de personas.  Es una crisis que rebasa con creces el ámbito sanitario.

La pandemia llega y se propaga en un escenario previamente caracterizado por la abrumadora desigualdad económica y social entre y dentro de las naciones, con flujos migratorios y de refugiados sin precedentes; en el que la xenofobia y la discriminación racial vuelven a aflorar; y en el que los impresionantes avances de la ciencia y la tecnología, particularmente en materia de salud, se concentran cada vez más en el negocio farmacéutico y la comercialización de la medicina, en vez de dirigirse a asegurar el bienestar y la vida saludable de las mayorías.

Llega a un mundo lastrado por patrones de producción y consumo que se sabe son insostenibles e incompatibles con la condición agotable de los recursos naturales de los que depende la vida en el planeta, particularmente en los países más industrializados y entre las élites de los países en desarrollo.

Antes de que se identificara al primer enfermo, había 820 millones de personas hambrientas en el mundo, 2 mil 200 millones sin servicios de agua potable, 4 mil 200 millones sin servicios de saneamiento gestionados de forma segura y 3 mil millones sin instalaciones básicas para el lavado de las manos.

Ese escenario resulta más inadmisible cuando se conoce que a nivel global se emplean al año unos 618 mil 700 millones de dólares estadounidenses solo en publicidad, junto a un billón 8 mil millones de dólares estadounidenses en gasto militar y de armamentos, que resultan totalmente inútiles para combatir la amenaza de la COVID19, con sus decenas de miles de muertes.
El virus no discrimina entre unos y otros. No lo hace entre ricos y pobres, pero sus efectos devastadores se multiplican allí donde están los más vulnerables, los de menos ingresos, en el mundo pobre y subdesarrollado, en los bolsones de pobreza de las grandes urbes industrializadas. Se siente con especial impacto ahí donde las políticas neoliberales y de reducción de los gastos sociales han limitado la capacidad del Estado en la gestión pública.
Cobra mayores víctimas donde se han recortado los presupuestos gubernamentales dedicados a la salud pública.  Provoca mayor daño económico donde el Estado tiene pocas posibilidades o carece de opciones para salir al rescate de quienes pierden el empleo, cierran sus negocios y sufren la reducción dramática o el fin de sus fuentes de ingresos personales y familiares. En los países más desarrollados, produce más muertes entre los pobres, los inmigrantes y, específicamente en Estados Unidos, entre los afroamericanos y los latinos.

Como agravante, la comunidad internacional afronta esta amenaza global en momentos en que la mayor potencia militar, económica, tecnológica y comunicacional del planeta despliega una política exterior dirigida a atizar y promover los conflictos, las divisiones, el chauvinismo y posiciones supremacistas y racistas.

En instantes en que enfrentar globalmente la pandemia requiere impulsar la cooperación y estimular el importante papel de las organizaciones internacionales, particularmente la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), el actual gobierno de los Estados Unidos ataca al multilateralismo y busca descalificar el reconocido liderazgo de la OMS. Continúa, además, en su mezquina intención de aprovechar el momento para imponer su dominación y agredir a países con cuyos gobiernos tiene discrepancias.

Son ejemplos ilustrativos las recientes y graves amenazas militares contra la República Bolivariana de Venezuela y la proclamación anteayer, por parte del presidente de los Estados Unidos, del Día y la Semana Panamericanos del 14 al 18 de abril, acompañada de declaraciones neocoloniales e inspiradas en la Doctrina Monroe contra Venezuela, Nicaragua y Cuba, en recordación de la Conferencia Panamericana, condenada hace 130 años por José Martí. Por esos mismos días, se produjeron, en 1961, los combates de Playa Girón.
Otro ejemplo es el ataque inmoral y persistente contra el esfuerzo cubano de brindar solidaridad a aquellos países que han solicitado cooperación para enfrentar la COVID19. En vez de dedicarse a promover la cooperación y estimular una respuesta conjunta, altos funcionarios del Departamento de Estado de ese país dedican su tiempo a emitir declaraciones de amenaza contra aquellos gobiernos que, ante el drama de la pandemia, optan soberanamente por solicitar ayuda a Cuba.
Estados Unidos comete un crimen y lo saben sus funcionarios cuando, al atacar en medio de una pandemia la cooperación internacional que brinda Cuba, se propone privar a millones de personas del derecho humano universal a los servicios de salud.
La dimensión de la actual crisis nos obliga a cooperar y a practicar la solidaridad, incluso reconociendo diferencias políticas. El virus no respeta fronteras ni ideologías. Amenaza la vida de todos y es de todos la responsabilidad de enfrentarlo.  Ningún país debería asumir que es suficientemente grande, rico o poderoso para defenderse por sí solo, en aislamiento y desconociendo los esfuerzos y las necesidades de los demás.
Es urgente compartir y ofrecer información de valor y confiable.
Hay que dar los pasos que permitan coordinar la producción y distribución de equipamiento médico, medios de protección y medicinas, con un sentido de justicia. Aquellos países con mayor disponibilidad de recursos deben compartir con los más afectados y con los que llegan a la pandemia menos preparados.
Con ese enfoque se trabaja desde Cuba. Con él se intenta aportar la humilde contribución de una nación pequeña, con escasas riquezas naturales y sometidas a un largo y brutal bloqueo económico.  Hemos podido acumular durante décadas experiencia en el desarrollo de la cooperación internacional en materia de salud, reconocida generosamente por la Organización Mundial de la Salud y nuestras contrapartes.
En las últimas semanas, hemos respondido a solicitudes de cooperación sin detenernos a evaluar coincidencias políticas o ventajas económicas.
Hasta el momento, se han destinado 21 brigadas de profesionales de la salud para sumarse al esfuerzo nacional y local de 20 países,   que se añaden o refuerzan a las brigadas de colaboración médica en 60 naciones, que se han incorporado al esfuerzo de combatir esta enfermedad en donde ya prestaban servicios.
También hemos compartido algunos de los medicamentos producidos por la isla que, según nuestra práctica, tienen eficacia probada en la prevención o el tratamiento de la enfermedad.  Adicionalmente, nuestro personal médico ha participado desde Cuba y vía teleconferencias en consultas y debates sobre tratamientos específicos para pacientes o grupos particulares de estos en varios países.
Ese esfuerzo se lleva a cabo sin descuidar la responsabilidad de proteger a la población cubana, lo cual se cumple con rigor pese a las inmensas limitaciones que impone el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos.
Todo el que desee conocer, encontrará los datos que sustentan esta afirmación, pues son públicos.  Todo el que tenga un ápice de decencia, comprenderá que el bloqueo plantea a Cuba una presión extraordinaria para garantizar los insumos materiales y los equipos que sostienen el sistema de salud pública y las condiciones específicas para enfrentar esta pandemia.

Un ejemplo reciente fue el de un cargamento de ayuda procedente de China que no pudo trasladarse a Cuba porque la empresa transportista alegó que el bloqueo económico de los Estados Unidos se lo impedía.  Frente a él, altos funcionarios del Departamento de Estado han tenido la desvergüenza de declarar que los Estados Unidos sí exportan a Cuba tanto medicinas como equipos médicos.  No son capaces, sin embargo, de respaldar esas falsedades con un solo ejemplo de alguna transacción comercial entre los dos países.

Es sabido y está más que fundamentado que el bloqueo económico es el principal obstáculo parar el desarrollo de Cuba, para la prosperidad del país y para el bienestar de los cubanos. Esa dura realidad, que se debe única y exclusivamente a la empecinada y agresiva conducta del gobierno de los Estados Unidos, no nos impide ofrecer nuestra ayuda solidaria.  No la negamos a nadie, ni siquiera a ese país que tanto daño nos provoca, si fuera el caso.
Cuba tiene el convencimiento de que el momento reclama cooperación y solidaridad. Sostiene que un esfuerzo internacional y políticamente desprejuiciado para desarrollar y compartir la investigación científica y para intercambiar las experiencias de diversos países en la labor preventiva, la protección de los más vulnerables y las prácticas de conducta social, ayudará a acortar la duración de la pandemia y a reducir el ritmo de las pérdidas de vidas.
Cree firmemente que el papel y el liderazgo de las Naciones Unidas y de la Organización Mundial de la Salud son imprescindibles.
La expansión viral se detendrá eventualmente, más rápido y con menos costo, si actuamos de conjunto.
Quedará entonces la crisis económica y social que viene provocando a su paso y cuyas dimensiones nadie es capaz de vaticinar con certeza.

No puede esperarse a ese momento para aunar voluntades en aras de superar los grandes problemas y amenazas que encontraremos y responder a los que arrastramos desde antes que la pandemia comenzara a cobrar las primeras vidas.
Si no se garantiza para los países en desarrollo el acceso a la tecnología que suele cocentrarse en los países más industrializados, incluyendo especialmente en el ámbito de la salud, y si estos no se disponen a compartir sin restricciones y egoísmos los avances de la ciencia y sus productos, la inmensa mayoría de la población del planeta quedará tan o más expuesta que hoy, en un mundo cada vez más interconectado.
Si no se eliminan las medidas económicas coercitivas motivadas por razones políticas contra países en desarrollo y si a estos no se les exonera la agobiante e impagable deuda externa y se les libra del tutelaje despiadado de las organizaciones financieras internacionales, no se podrá confiar en la ilusión de que habrá una mejor capacidad de respuesta a las desigualdades económicas y sociales que, aun sin pandemia, matan cada año a millones, sin discriminar niños, mujeres o ancianos.
La amenaza a la paz y la seguridad internacional es real y las agresiones constantes contra determinados países la agravan.
Es muy difícil esperar que el fin eventual de la pandemia conducirá a un mundo más justo, más seguro y más decente si la comunidad internacional, representada por los gobiernos de cada país, no se apresura desde ahora a conciliar y adoptar decisiones que hasta el momento han demostrado ser tercamente evasivas.
Quedará también la incertidumbre sobre cuán preparada estará la humanidad para la próxima pandemia.
Aún es tiempo de actuar y de movilizar la voluntad de los que hoy tienen la responsabilidad de hacerlo.  Si se deja para las futuras generaciones, podrá ser demasiado tarde.
La Habana, 16 de abril de 2020

(Tomado de CubaMinrex)

martes, 31 de marzo de 2020

Declaración de Rusia sobre el aporte de Cuba a los esfuerzos internacionales en la lucha contra la pandemia del coronavirus



Por: María Zajárova

María Zajárova, portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia. Foto: Sputnik.

En el contexto de la dura lucha de la humanidad contra la pandemia del coronavirus, quisiera llamar la atención sobre la manifestación de cualidades contrastantes por parte de algunos miembros de la comunidad internacional.
El pasado miércoles, el Embajador de la República de Cuba, Gerardo Peñalver Portal, sostuvo una reunión en línea con los medios de prensa en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia e intercambió sobre las medidas adoptadas por ese país y la ayuda desinteresada brindada por los cubanos a otros estados. Quisiera recordar, que de muchos países del Caribe, incluidos los miembros de la Mancomunidad Británica de Naciones, sólo Cuba aceptó recibir (a 40 km de la capital) al crucero británico MS Braemar, del 18 al 19 de marzo, con cinco casos confirmados de COVID-19 a bordo, de ellos 52 personas con síntomas de la enfermedad. Como resultado de esta operación humanitaria, más de 1 000 pasajeros y miembros de la tripulación fueron enviados al Reino Unido.

Consciente de todos los riesgos para sus propios ciudadanos, La Habana respondió a la llamada de ayuda de Italia enviando 52 médicos a la región de Lombardía. Además, los médicos cubanos ya están salvando vidas en Venezuela, Granada, Nicaragua, El Salvador, San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves, Surinam y Jamaica. Se están suministrando medicamentos que han demostrado ser efectivos, particularmente en China, incluido el Interferón Alfa 2-B producido en Cuba.

Sin embargo, no todos se distinguen por tales cualidades nobles y realizan similares actos dignos. La Isla de la Libertad ofrece una mano de ayuda, mostrando ejemplos impresionantes de humanismo, pero también hay quienes no se sienten cómodos con estos esfuerzos. La reacción de Washington no tardó en llegar. 

Desde ahí, ni más ni menos, advierten sobre ciertos “peligros” de la cooperación con Cuba en la lucha contra el coronavirus. Quiero decirles que esto es parte de una guerra informativa. Todos estos misticismos e historias sobre el hecho de que existe alguna amenaza desde Rusia, algún tipo de política agresiva rusa – no son más que un mito. Ahora, con el ejemplo de la ayuda humanitaria que Rusia ha proporcionado a Italia, la ayuda humanitaria que Cuba y China brindan a varios países, vemos que es realmente una agresión informativa. Inmediatamente, citando algunas fuentes no confiables en varios medios de comunicación, comienzan a aparecer publicaciones de que esta ayuda es ineficaz, innecesaria, y no solicitada. ¿Qué hay detrás de esto? Política. Que, de hecho, sus objetivos no se han logrado o se han establecido otros completamente diferentes.

Me parece que tales hechos tienen una característica en común, dando a la vez todos los signos de propaganda - fuentes no confiables. Cuando hay una posición de principio, algún tipo de resistencia y rechazo a ciertos pasos, en particular en la dirección humanitaria, tiene sentido hablar de ellos sin mencionar su nombre. Pero, por el contrario, sería digno de respeto presentar una posición, describir claramente sus enfoques. Pero han aparecido una gran cantidad de materiales respecto a varios países. Rusia no fue una excepción en cuanto al hecho de que la asistencia humanitaria que proporcionó fue supuestamente ineficaz, lo que me pareció dar lugar a una reacción de lástima, en particular, entre los italianos. Vi todas las declaraciones hechas por el Gobierno italiano, representantes de las regiones, ciudadanos comunes que realmente reaccionaron con aprensión a tales rellenos y manifestaciones de la guerra informativa.

Por supuesto, no enumeraré todas las acusaciones contra Cuba por parte de Washington debido al hecho de que Cuba suministra ayuda humanitaria, porque es indigno volver a expresar todo esto. Esto es humillante para los propios autores. Claramente, alguien se quedó con un desagradable trago amargo debido a la gratitud expresada por el Gobierno británico por salvar a las personas. Aunque es extraño para la humanidad del siglo XXI. Como si, por orden de la capital, los medios de comunicación centroamericanos decidieran por unanimidad ignorar el evento y, aún más, la ayuda que los cubanos brindan a sus vecinos.

Desafortunadamente, en cualquier situación hay sus propios héroes y antihéroes. Hoy los vemos. Parece que realmente estamos viviendo en un período que ha sido descrito en muchos largometrajes. En estos días recuerdo muy a menudo la frase: “salgan todos de las sombras”.

Una vez más, hacemos un llamado a la reflexión y a la unidad de toda la humanidad ante la amenaza común que se avecina. Hacemos un llamado a la reflexión a aquellos que, en esta difícil situación mundial, intentan trabajar “en negativo”, e intentan llevar a cabo una política de agresión y desestabilización.

martes, 22 de julio de 2014

Artículo de Fidel: Es hora de conocer un poco más la realidad


Fidel Castro Ruz.


He rogado a los editores de Granma me exoneren en esta ocasión del honor de publicar lo que voy a escribir en la primera página del órgano oficial de nuestro Partido, pues pienso expresar puntos de vista personales sobre temas que, por conocidas razones de salud y de tiempo, no he podido plantear en los órganos colectivos de dirección del Partido y del Estado, como los Congresos del Partido, o las reuniones pertinentes de la Asam­blea Nacional del Poder Popular.

En nuestra época los problemas son cada vez más complejos y las noticias se propagan a la velocidad de la luz, como muchos conocen. Nada ocurre hoy en nuestro mundo, que no nos enseñe algo a los que deseamos y somos capaces todavía de comprender nuevas realidades.

El ser humano es una extraña mezcla de instintos ciegos por un lado y de conciencias por el otro.

Somos animales políticos, como no sin razón afirmó Aristóteles, que quizás influyó más que ningún otro filósofo de la antigüedad en el pensamiento de la humanidad a través de casi 200 tratados, según se afirma, de los cuales se conservaron solo 31.

 Su maestro fue Platón, quien legó para la posteridad su famosa utopía sobre el Estado Ideal, que en Siracusa, donde trató de aplicarlo, casi le cuesta la vida. Su Teoría Política quedó como apelativo para calificar las ideas como malas o buenas. Los reaccionarios la utilizaron para calificar tanto a Marx, como a Lenin, de teóricos, sin tomar para nada en cuenta que sus utopías inspiraron a Rusia y a China, los dos países llamados a encabezar un mundo nuevo que permitiría la supervivencia humana si el imperialismo no desata antes una criminal y exterminadora guerra.

La Unión Soviética, el Campo So­cialista, la República Popular China y Corea del Norte, nos ayudaron a resistir con suministros esenciales y armas, el bloqueo económico implacable de Estados Unidos, el imperio más poderoso que jamás existió.

 A pesar de su inmenso poder, no pudo aplastar al pequeño país que a pocas millas de sus costas ha resistido durante más de medio siglo las amenazas, los ataques piratas, secuestros de barcos pesqueros y hundimientos de buques mercantes, destrucción en pleno vuelo del avión de Cubana de Aviación en Barbados, incendio de escuelas y otras fechorías similares.

Cuando intentó invadir nuestro país con fuerzas mercenarias a la vanguardia, transportadas en buques de guerra de Estados Unidos como primer escalón, fue derrotado en menos de 72 horas. Más tarde las bandas contrarrevolucionarias, organizadas y equipadas por ellos, cometieron hechos vandálicos que dieron lugar a la pérdida de la vida o la integridad física de millares de compatriotas.

En el estado de la Florida se ubicó la más grande base de actividades contra otro país que existía en aquel momento. Con el curso del tiempo el bloqueo económico se extendió a los países de la OTAN y otros muchos aliados de Amé­rica Latina, que fueron durante los primeros años cómplices de la criminal política del imperio, que hizo trizas los sueños de Bolívar, Martí y cientos de grandes patriotas de irreductible conducta revolucionaria en América Latina.

A nuestro pequeño país, no solo se le negaba su derecho a ser una nación independiente como a cualquier otro de los numerosos Estados de América Latina y el Caribe, explotados y saqueados por ellos, sino el derecho a la independencia de nuestra Patria que sería totalmente despojado, cuando el destino manifiesto cumplimentara su tarea de anexar nuestra isla al territorio de Estados Unidos de Norteamérica.

En la recién concluida reunión de Fortaleza se aprobó una importante Declaración entre los países que integran el grupo BRICS.

Los BRICS proponen  una mayor coordinación macroeconómica entre las principales economías, en particular en el G-20, como un factor fundamental para el fortalecimiento de las perspectivas de una recuperación efectiva y sostenible en todo el mundo.
Anunciaron la firma del Acuerdo constitutivo del Nuevo Banco de Desarrollo, con el fin de movilizar recursos para proyectos de infraestructura y de desarrollo sostenible de los países BRICS y otras economías emergentes y en desarrollo.

El Banco tendrá un capital inicial autorizado de 100 mil millones de dólares. El capital inicial suscrito será de 50 mil millones de dólares, a partes iguales entre los miembros fundadores. El primer presidente de la Junta de Go­ber­nadores será de Rusia. El primer presidente del Consejo de Administración será de Brasil. El primer Presidente del Banco será de la India. La sede del Banco será en Shanghai.

Anunciaron también la firma de un Tratado para el establecimiento de un Fondo Común de Reservas de Divisas para situaciones de contingencia, con un tamaño inicial de 100 mil millones de dólares.
Reafirma el apoyo a un sistema multilateral de comercio abierto, transparente, inclusivo y no discriminatorio; así como a la conclusión exitosa de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Reconocen el importante papel que las empresas estatales desempeñan en la economía; así como el de las pequeñas y medianas empresas como creadores de empleo y riqueza.
Reafirman la necesidad de una reforma integral de las Naciones Unidas, incluido su Consejo de Seguridad, con el fin de hacerlo más representativo, eficaz y eficiente, de manera que pueda responder adecuadamente a los desa­fíos globales.

Reiteraron su condena del terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, dondequiera que ocurra; y expresaron preocupación por la continua amenaza del terrorismo y el extremismo en Siria, a la vez que llamaron a todas las partes sirias a que se comprometan a poner fin a los actos terroristas perpetrados por Al-Qaeda, sus afiliados y otras organizaciones terroristas.

Condenaron enérgicamente el uso de armas químicas en cualquier circunstancia; y dieron la bienvenida a la decisión de la República Árabe Siria de adherirse a la Convención sobre Armas Químicas.

Reafirmaron el compromiso de contribuir a una justa y duradera solución global del conflicto árabe-israelí sobre la base del marco legal internacional universalmente reconocido, incluyendo las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas, los Principios de Madrid y la Iniciativa de Paz Árabe; y expresaron apoyo a la convocatoria, en la fecha más temprana posible, de la Conferencia sobre el establecimiento de una zona de Oriente Medio libre de armas nucleares y otras armas de destrucción masiva.
Reafirmaron la voluntad de que la exploración y utilización del espacio ultraterrestre deberán ser para fines pacíficos.

Reiteraron que no hay alternativa a una solución negociada a la cuestión nuclear iraní, y reafirmaron apoyo a su solución a través de medios políticos y diplomáticos.
Expresaron preocupación por la si­tua­ción en Irak y apoyaron al gobierno iraquí en sus esfuerzos por superar la crisis, defender la soberanía nacional y la integridad territorial.
Expresaron preocupación por la si­tuación en Ucrania e hicieron un llamamiento para un diálogo amplio, la disminución del conflicto y la moderación de todos los actores involucrados, con el fin de encontrar una solución política pacífica.

Reiteraron la firme condena al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones. Señalaron que las Naciones Unidas tienen un papel central en la coordinación de la acción internacional contra el terrorismo, que debe llevarse a cabo de conformidad con el derecho internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas, y con respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales.

Reconocieron que el cambio climático es uno de los mayores desafíos que enfrenta la humanidad, e hicieron un llamamiento a todos los países a construir sobre las decisiones adoptadas en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), con miras a llegar a una conclusión exitosa para el año 2015, de las negociaciones en el desarrollo de un protocolo, otro instrumento legal o un resultado acordado con fuerza legal bajo la Convención es aplicable a todas las Partes, de conformidad con los principios y disposiciones de la CMNUCC, en particular el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas y sus respectivas capacidades.

Expresaron la importancia estratégica de la educación para el desarrollo sostenible y el crecimiento económico inclusivo; así como destacaron el vínculo entre la cultura y el desarrollo sostenible
.
La próxima Cumbre de los BRICS será en Rusia, en julio del 2015.
Pareciera que se trata de un acuerdo más de entre los muchos que aparecen constantemente en los despachos cablegráficos de las principales agencias occidentales de prensa. Sin embargo, el significado es claro y rotundo: La América Latina es el área geográfica del mundo donde Estados Unidos ha impuesto el sistema más desigual del planeta al disfrute de sus riquezas internas, el suministro de materias primas baratas, comprador de sus mercancías y el depositante privilegiado de su oro y sus fondos que escapan de sus respectivos países y son invertidos por las compañías nor­teamericanas en el país o en cualquier lugar del mundo.
Nadie encontró nunca una respuesta capaz de satisfacer las exigencias del mercado real que hoy conocemos, pero tampoco podría dudarse de que la hu­manidad marcha hacia una etapa más justa de lo que hasta nuestros tiempos ha sido la sociedad humana.

Repugnan los abusos cometidos a lo largo de la historia. Hoy lo que se valora es lo que sucederá en nuestro planeta globalizado en un futuro próximo. Có­mo podrían escapar los seres humanos de la ignorancia, la carencia de re­cursos elementales para alimento, sa­lud, educación, vivienda, empleo decoroso, se­guridad y remuneración justa.

 Lo que es más importante, si será esto o no posible, en este minúsculo rincón del Uni­verso. Si meditar sobre esto sirve de algo, será para garantizar en realidad la supremacía del ser humano.
Por mi parte, no albergo la menor duda de que cuando el Presidente Xi Jinping culmine las actividades para cumplimentar su gira en este hemisferio, al igual que el Presidente de la Federación Rusa, Vladímir Putin, ambos países estarán culminando una de las proezas más grandes de la historia humana.

En la Declaración de los BRICS, aprobada el 15 de julio de 2014 en Fortaleza, se aboga por una mayor participación de otros países, especialmente los que luchan por su desarrollo con miras a fomentar la cooperación y la solidaridad con los pueblos y de modo particular con los de América del Sur, se señala en un significativo párrafo que los BRICS reconocen en particular la importancia de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) en la promoción de la paz y la democracia en la región y en el logro del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza.

He sido ya bastante extenso a pesar de que la amplitud e importancia del tema demandaban el análisis de importantes cuestiones que requerían alguna réplica.

Pensaba que en los días subsiguientes habría un poco más de análisis serio sobre la importancia de la Cumbre de los BRICS. Bastaría sumar los habitantes de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica para comprender que suman en este momento la mitad de la población mundial. En pocas décadas el Producto Interno Bruto de China superará al de Estados Unidos; ya muchos Estados solicitan yuanes y no dólares, no solo Brasil sino varios de los más importantes de América Latina, cuyos productos como la soya y el maíz compiten con los de norteamérica. El aporte que Rusia y China pueden hacer en la ciencia, la tecnología y el desarrollo económico de Suramérica y el Caribe es decisivo.

Los grandes acontecimientos de la historia no se forjan en un día. Enormes pruebas y desafíos de creciente complejidad se vislumbran en el horizonte. Entre China y Venezuela se firmaron 38 acuerdos de cooperación. Es hora de conocer un poco más las realidades.