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jueves, 22 de agosto de 2019

Amazonía, sin palabras: “Así no habrá más país”



Por: Araquém Alcântara
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Un oso hormiguero ciego e indefenso huyendo de un incendio en el Amazonas. Foto: Araquém Alcântara.
“Amazonía. Mi indignación no cabe en Instagram. Mi arma es la foto. Mi oxígeno es la fotografía”, escribió Araquém Alcântara el 18 de agosto en su perfil oficial de Facebook. Junto a sus lapidarias letras dejó la imagen más dolorosa que ha captado su lente por estos días: un oso hormiguero, indefenso, huyendo de las llamas que se propagan por la Amazonía hace más de 18 días.
En un video publicado el 20 de agosto, el fotógrafo brasileño contó cómo el oso llegó hasta él, cuando registraba las devastadoras imágenes que ha dejado el fuego en la zona: “Salió arrastrándose a través de las llamas cerca de una carretera. Este Tamanduá-mirim estaba ciego y con terribles quemaduras en su cuerpo. Sin palabras”.
Alcântara denunció a través de las redes sociales:
Estuve allí y lo vi. Y fotografié. Soy testigo ocular. La Amazonía es mi matriz creativa. Ya fueron más de cincuenta viajes y expediciones. No en avión, sino caminando, con la mochila en la espalda, en barco o en coche. Ya subí el Pico de la Neblina dos veces, ya pisé donde nadie pisó, he hecho cuatro libros sobre el bosque y su pueblo, ya gané Premio Jabuti, he publicado cientos de reportajes durante 49 años de periodismo y fotografía. Y ahora, con los recientes acontecimientos estoy lleno de rebelión. Es preciso elevar el tono.
La intensificación de la deforestación es real, es evidencia objetiva hecha por satélites. Y “el tipo” dice que los datos no son reales, que no necesitamos dinero extranjero. La deforestación libre es lo que quiere. Así, como dijo el poeta Carlos Drummond de Andrade: “no habrá día siguiente… el vacío de la noche, el vacío de todo será el día siguiente”. Así, no habrá más país.
Amazonía, sin palabras. Foto: Araquém Alcântara.
Amazonía, sin palabras. Foto: Araquém Alcântara.
Basta. Foto: Araquém Alcântara.
Salvemos la Amazonía. Foto: Araquém Alcântara.
Así, no habrá más país. Foto: Araquém Alcântara.
Salvemos la Amazonía. Foto: Araquém Alcântara.
Amazonía, sin palabras. Foto: Araquém Alcântara.
La región amazónica que abarca a los países de Perú, Paraguay, Bolivia y Brasil está ardiendo desde al menos 17 días. Foto: Araquém Alcântara.
Basta. Foto: Araquém Alcântara.
El Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales de Brasil alertara que el número de incendios forestales en la Amazonía en lo que va de este año es un 83% superior al del mismo período del 2018. Foto: Araquém Alcântara.
Salvemos la Amazonía. Foto: Araquém Alcântara.
Basta. Foto: Araquém Alcântara.
Salvemos la Amazonía. Foto: Araquém Alcântara.

miércoles, 31 de enero de 2018

Demócrata Patrick Leahy enumera “logros” de Trump que erosionan los Estados Unidos



Patrick Leahy. Foto tomada de www.leahy.senate.gov.
Dejemos en claro el estado de nuestra unión bajo Donald Trump y la mayoría republicana en el Congreso.
Estos son solo algunos de los “logros” de la administración Trump y sus facilitadores republicanos:
  • Desvergonzadamente trató de quitarles la atención médica a millones de estadounidenses;
  • Se eliminaron las protecciones de cientos de miles de destinatarios de DACA, por lo que el Líder McConnell podría usarlos como una “ficha de negociación” enferma en las negociaciones del presupuesto federal;
  • Llenó nuestros tribunales federales con jueces extremadamente descorazonados;
  • Negó el cambio climático negando la “política” federal y cedió más de nuestras tierras y costas federales a las grandes compañías petroleras;
  • Redoblaron los ataques conservadores contra las comunidades de salud y LGBTQ de mujeres;
  • Forzó un recorte impositivo masivo para enriquecer a su propia familia y sus donantes multimillonarios a expensas de las familias de clase media y trabajadoras;
  • Continuamente amenazó nuestra seguridad nacional a través de tweets e interacciones con líderes extranjeros, al tiempo que obstruía la investigación de la interferencia de Rusia en nuestras elecciones federales de 2016;
  • Comprometimos nuestras libertades civiles estadounidenses al volver a autorizar la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera;
  • Defendió a los supremacistas blancos que marcharon y atacaron violentamente a los manifestantes en Charlottesville;
  • Lanzó una bola de demolición a nuestra Internet gratuita y abierta mediante la eliminación de las protecciones de neutralidad de la red;
  • Abandonaron a los ciudadanos estadounidenses en Puerto Rico después de que los huracanes Irma y María diezmaran la isla;
  • Instituyó una prohibición de viaje inconstitucional y racista dirigida a países de mayoría musulmana.
Estoy preocupado por el estado de nuestra unión. No podemos permitir que Trump continúe erosionando el tejido moral de nuestra nación.

Debemos luchar contra el asalto de Trump a nuestras comunidades y nuestros valores. Y la única forma de detener la agenda extrema del presidente es eligiendo una mayoría demócrata en el Senado.
Gracias por elevar sus voces para hacer retroceder. Estamos todos juntos en esto.

Sinceramente,

Patrick Leahy
Senador de los Estados Unidos

lunes, 8 de enero de 2018

Un año de eventos climáticos históricos



Por: Kelly Levin

Las condiciones gélidas y la nevada pueden vincularse con el recalentamiento planetario, pues los últimos estudios muestran que el derretimiento del hielo del Ártico perturba la corriente de aire en chorro llevando el aire helado hacia el sur. Imagen de archivo
Algunas zonas de Estados Unidos soportan una tormenta de nieve y bajas temperaturas históricas, con tiburones congelándose en el océano Atlántico e iguanas cayendo heladas de los árboles en el estado de Florida.

Las condiciones gélidas y la nevada pueden vincularse con el recalentamiento planetario, pues los últimos estudios muestran que el derretimiento del hielo del Ártico perturba la corriente de aire en chorro llevando el aire helado hacia el sur. Mientras, en otras partes del mundo, se registran temperaturas más cálidas que el promedio.

Eso recuerda a las condiciones extremas registradas en reiteradas ocasiones en 2017, que golpearon a varias comunidades en todo el mundo y destrozaron marcas históricas. Mientras, los especialistas comprendieron mejor cómo el cambio climático aviva muchos de los desastres que vivimos.
El recalentamiento planetario crea condiciones que nos ponen a todos en riesgo, lo que se hace evidente con algunos de los eventos y avances científicos más notorios del año pasado.

Todavía no se conocen los datos para todo 2017, pero es muy probable que sea el tercer año más cálido de los últimos 138, y quizá el segundo, según uno de los estudios.

Y cabe destacar que está entre los años más calurosos sin El Niño, un fenómeno que suele empujar las temperaturas hacia los extremos.

Eventos extremos…

A principios de octubre ya habían ocurrido 15 eventos extremos y desastres climáticos en Estados Unidos, con pérdidas que ascendieron a 1.000 millones de dólares, emparejándolo al total de 2016 y tan solo uno menos que la marca de los “desastres de 1.000 millones de dólares” de 2011.
California acaba de experimentar su mayor incendio forestal, que obligó a evacuar a 50.000 personas, y tuvo lugar tras otro ocurrido en el norte de ese mismo estado unas pocas semanas antes, y en el que murieron 40 personas y quedaron 8.400 viviendas destruidas
.
Los huracanes se sucedieron rápidamente unos a otros: Harvey dejó inundaciones derivadas de las numerosas tormentas y las lluvias extremas, que dejaron casi 800.000 personas necesitadas de asistencia; Irma, el más fuerte del océano Atlántico después de Wilma, en 2005; y María, el más fuerte que haya golpeado a Puerto Rico desde 1928.

Los especialistas trabajan para determinar el papel del cambio climático en esos eventos, pero ya han concluido que el recalentamiento planetario derivado de las acciones humanas posiblmenete aumente 3,5 veces las probabilidades de lluvias como las que trajo Harvey, así como su intensidad en 20 por ciento.

África oriental se hundió en una crisis humanitaria por la devastación causada por la sequía que, sumada a los conflictos, dejó a millones de personas hambrientas.
Los huracanes se sucedieron rápidamente unos a otros. Foto: ecologiaverde.com
Australia superó más de 260 marcas de calor y precipitaciones, y registró su invierno más cálido de la historia.

El Boletín de la Sociedad de Meteorología de Estados Unidos concluyó en 2017 que los científicos pueden discernir cada vez más si el cambio climático incide en los eventos extremos.

El informe, que revisa 116 investigaciones de 18 países, concluyó que los múltiples eventos extremos de 2016, como la ola de calor extrema en Asia y la ola de calor marina que azotó la costa de Alaska, no hubieran ocurrido sin el impacto de las actividades humanas en el clima.

Otra notoria publicación concluyó que había una conexión entre la severidad de numerosos eventos extremos y las consecuencias del cambio climático en la corriente en chorro.

Los científicos que mapean el lecho marino y el lecho de roca concluyeron que entre dos y cuatro glaciares costeros están en riesgo de derretirse de forma acelerada y más de lo que se había considerado antes.

En la Antártida, los especialistas documentaron por primera vez un movimiento generalizado de agua de deshielo y de sistemas de drenaje de superficie a gran escala, que podría mandar agua a las plataformas de hielo, ya vulnerables, y acelerar la futura pérdida de casquetes glaciares.

Científicos determinaron que la extensión y el grado de disminución del hielo ártico no tiene precedentes desde hace por lo menos los últimos 1.500 años.

El mar Ártico se redujo a la menor marca que se haya registrado jamás en marzo, disminuye 2,8 por ciento cada década desde 1979. Además, ese mes, hubo uno por ciento menos de hielo marino antiguo (con cuatro inviernos), que es mucho más resistente al derretimiento que el nuevo.

La extensión de hielo estival ha aumentado en la Antártida en los últimos años, pero en 2017, los científicos registraron la menor superficie para esa estación. Los especialistas necesitan varios años más de recolección de datos para comprender si se debió solo a una variación o es un indicio de cambios más sistémicos.

El Boletín Meteorológico Mundial concluyó que las concentraciones de dióxido de carbono, 403,3 partes por millón (ppm) de 2016, fueron las más elevadas de los últimos 800.000 años y se ubicaron 45 por ciento por encima de la era preindustrial.
Imagen de archivo
La última vez que la Tierra registró concentraciones comparables de dióxido de carbono fue cuando el mar estuvo entre 10 y 20 metros por encima del nivel actual, y la temperatura global era de entre dos y tres grados centígrados más alta.

Es demasiado pronto para conocer las concentraciones de gas de 2017, pero el Observatorio Mauna Loa registró lecturas por encima de las 410 ppm.

El Proyecto Carbono Global y la Universidad de Anglia del Este concluyeron que en 2017 se registró el mayor grado de contaminación de carbono, revirtiendo la tendencia a la ralentización de emisiones derivadas de combustibles fósiles y de la industria, registrada en los últimos tres años.

Los científicos descubrieron que las selvas pueden haber alcanzado un umbral crítico, pasando de ser sumideras de carbono, porque absorben más dióxido de carbono de la atmósfera del que emiten, a fuente de carbono, debido a la deforestación, la degradación y el cambio en el uso del suelo.

Las temperaturas del permafrost registradas en 2016 fueron las más cálidas, y los datos preliminares sugieren que será igual en 2017. El recalentamiento puede hacer que los ecosistemas de permafrost se descongelen, se desestabilicen y liberen los gases invernadero encerrados en su interior.

Una investigación publicada en la revista Nature concluyó que los ecosistemas demoran más en reponerse de las sequías, en especial en los trópicos y en las altitudes más elevadas, que anteriormente. El tiempo de recuperación es una señal de resiliencia de los ecosistemas, y una recuperación comprometida podría hacer que se murieran árboles.

Los científicos concluyeron que las anteriores estimaciones sobre el impacto del cambio climático en algunas especies estaban muy subestimadas, casi uno de cada dos mamíferos y una de cada cuatro aves amenazadas ya se habían visto perjudicadas por el recalentamiento planetario en por lo menos algún espacio del que ocupan.

Es necesario revertir el curso de los acontecimientos Está claro que la tendencia va en la dirección equivocada.

Pero 2018 ofrece un nuevo comienzo y la oportunidad de aprender de 2017 y de los anteriores años con marcas históricas. Que este año traiga una nueva determinación para revertir el curso y para tomar medidas con vistas a avanzar hacia un futuro de pocas emisiones de carbono.


(Con información de IPS)

lunes, 25 de diciembre de 2017

Cómo el calentamiento global influyó en cinco fenómenos climáticos extremos



 Un investigador cerca de Utqiagvik, Alaska. Dos estudios han encontrado que las altas temperaturas inusuales que impactaron el Ártico “no se habrían dado sin el cambio climático que causó el hombre”. Foto: The Boston Globe/Getty Images.  





















Por Brad Plumer y Nadja Popovich:

 El clima extremo dejó su marca por todo el planeta en 2016, el año más caliente del que se tenga registro. El récord de calor horneó Asia y el Ártico. Las sequías azotaron Brasil y el sur de África. La Gran Barrera de Coral sufrió el peor blanqueamiento que se recuerde, lo cual provocó la muerte de una gran franja de coral.

En la actualidad, los climatólogos están comenzando a entender cuáles de las calamidades del año pasado se pueden o no se pueden relacionar con el calentamiento global.

En una nueva serie de trabajos que se publicaron recientemente en Bulletin of the American Meteorological Society, investigadores de todo el mundo analizaron veintisiete eventos climáticos extremos de 2016 y encontraron que el cambio climático que ha provocado el hombre era un “motor significativo” en veintiuno de ellos. El esfuerzo es parte del creciente campo de la atribución del cambio climático, el cual explora las conexiones que hay entre el calentamiento y los eventos del clima que ya han tenido lugar.

Para juzgar si el calentamiento global aumentó la probabilidad de que ocurriera un evento climático extremo, los científicos suelen comparar datos del mundo real —de momentos en los que el aumento de los gases de efecto invernadero calentó el planeta durante el siglo pasado— con un mundo contrafactual modelado en el que no hay esas emisiones crecientes. Esta técnica ha ganado una aceptación generalizada entre los climatólogos en la última década.
A continuación, presentamos cinco eventos climáticos de 2016 que los científicos atribuyen principalmente al calentamiento global:

Un investigador cerca de Utqiagvik, Alaska. Dos estudios han encontrado que las altas temperaturas inusuales que impactaron el Ártico “no se habrían dado sin el cambio climático que causó el hombre”. Foto: The Boston Globe/Getty Images.

1. Temperaturas récord en todo el mundo.

El año pasado, la Tierra alcanzó las temperaturas más altas de las que se haya tenido registro, al romper las marcas de 2015 y 2014. Aunque esto refleja en parte la influencia de El Niño, un evento cíclico que ocurre en el océano Pacífico y puede elevar las temperaturas de la superficie terrestre, un nuevo estudio que encabezó Thomas R. Knutson de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por su sigla en inglés) concluyó que el calentamiento récord a nivel mundial “solo era posible a causa del calentamiento sustancial que provocó el hombre durante un siglo”.
Otros dos estudios también concluyeron que las temperaturas inusualmente elevadas en Asia y el Ártico en 2016 “no habrían sido posibles sin el cambio climático que causó el hombre”. Este tipo de aseveraciones son particulares: lo que suele suceder es que los científicos solo llegan a decir que el calentamiento global propició la ocurrencia de un evento climático extremo. En estos casos, fueron más allá al encontrar que este calor extremo no habría podido pasar en un mundo sin emisiones en aumento.
En marzo, coral blanqueado en la Gran Barrera de Coral, en las costas de Cairns, Australia. Foto: AFP/ Getty Images.
En marzo, coral blanqueado en la Gran Barrera de Coral, en las costas de Cairns, Australia. Foto: AFP/ Getty Images.

2. El blanqueamiento de la Gran Barrera de Coral.

En los últimos dos años, el calentamiento inusual de las aguas en el Pacífico ha provocado que se blanquee la Gran Barrera de Coral, un fenómeno en el que el coral expulsa algas vitales de su tejido y toma un espectral aspecto blanco. Si persisten las temperaturas calientes del agua, muchos corales se pueden extinguir, lo cual tendría terribles consecuencias para los ecosistemas marinos que dependen de ellos.

En este caso, los científicos fueron más mesurados al no culpar totalmente al calentamiento global, en parte porque el impacto de El Niño fue difícil de esclarecer: un estudio que encabezó Sophie C. Lewis de la Universidad Nacional Australiana concluyó que las emisiones de gases de efecto invernadero que producen los humanos “probablemente hayan aumentado el riesgo del blanqueamiento extremo en la Gran Barrera de Coral” debido a la exposición al incremento térmico en el océano. El estudio también advirtió que era probable que aumentaran los riesgos en el futuro.
 Gente que hornea ladrillos durante una sequía en Malawi que ocurrió en 2016. Foto: The New York Times.
Gente que hornea ladrillos durante una sequía en Malawi que ocurrió en 2016. Foto: The New York Times.

3. Sequía en África.

En los primeros meses de 2016, sequías intensas y olas de calor azotaron la mayor parte del sur de África y ocasionaron una escasez de comida y agua a nivel local que afectó a millones de personas.
A pesar de que este tipo de “sequías súbitas” se suelen asociar a El Niño, los científicos ahora aseguran que el cambio climático también tiene un papel importante. Un estudio que encabezó Xing Yuan de la Academia China de Ciencias encontró que las sequías súbitas se habían triplicado en la región durante los últimos sesenta años y que el cambio climático había sido “el principal responsable” de la tendencia.

Sin embargo, no se puede culpar al cambio climático de todas las sequías recientes. En un estudio diferente, los investigadores analizaron una sequía de cinco años en el noreste de Brasil, pero “no pudieron hallar suficiente evidencia de que el cambio climático provocado por los humanos incrementara el riesgo de sequías”.
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En mayo de 2016, choferes de camión esperan en una autopista cercana a Fort McMurray, Alberta, mientras arden incendios forestales; estos quemaron cerca de 3,6 millones de hectáreas en el oeste de Canadá y Estados Unidos. Foto: The New York Times.

4. Incendios forestales en América del Norte.

En 2016, los incendios forestales quemaron cerca de 3,6 millones de hectáreas al oeste de Canadá y Estados Unidos, incluido un incendio que fue particularmente destructivo en Alberta, el cual generó evacuaciones masivas y destruyó 2400 hogares. En este caso, lo más probable es que el cambio climático haya tenido un papel secundario.

Investigadores de la Universidad de Edimburgo encontraron que el calentamiento global había provocado que la probabilidad de “un déficit extremo de la presión del vapor” aumentara cinco veces durante los meses de verano en la región: una medición de los cambios en la humedad atmosférica que se asocia a la sequía de la vegetación y al riesgo de incendios forestales. No obstante, este hallazgo llegó con una advertencia: el aumento del riesgo de incendios que está relacionado con el cambio climático no corresponde al mes de mayo, cuando se desató el incendio de Alberta.
 Una imagen satelital que muestra la costa de Alaska en 2014. Una porción inusual de agua caliente provocó que proliferara un fitoplancton conocido como “la mancha”. Foto: NASA.
Una imagen satelital que muestra la costa de Alaska en 2014. Una porción inusual de agua caliente provocó que proliferara un fitoplancton conocido como “la mancha”. Foto: NASA.
5. La “mancha” cálida en el océano Pacífico.
En los últimos años, ha aparecido una gran masa de agua caliente inusual en las costas de Alaska, a la cual se le conoce popularmente como “la mancha”. Estas aguas cálidas han permitido que prolifere un alga tóxica en toda la región, la cual ha provocado la muerte de miles de aves marinas y ha forzado el cierre de pescaderías locales.

Un nuevo estudio que encabezó John E. Walsh de la Universidad de Alaska mencionó que la mancha “no tenía precedentes” y argumentó que “no se podía explicar salvo por el calentamiento climático antropogénico”, aunque los factores naturales como El Niño y la variabilidad atmosférica también tuvieron un papel importante. El estudio también concluyó que era probable que se presentaran más de ese tipo de manchas si aumenta el calentamiento, lo cual “tendrá como resultado un cambio profundo en la gente, los sistemas y las especies”.

Sin embargo, la atribución climática sigue siendo compleja

La atribución climática es más sencilla en algunos eventos climáticos que en otros. Lo más fácil es relacionar las temperaturas récord con el cambio climático. No obstante, puede ser más difícil ligar las sequías con tendencias de calentamiento puesto que reciben la influencia de una interacción compleja de temperatura, precipitación y humedad del suelo. En el caso de los huracanes es aún más complicado debido a que suceden pocas veces.

Con todo, en general, la ciencia de la atribución ha mejorado de forma significativa desde que hace seis años Bulletin of the American Meteorological Society comenzó a publicar sus investigaciones anuales sobre eventos climáticos extremos, mencionó Heidi Cullen, directora científica de Climate Central, una organización noticiosa que se enfoca en climatología.

“En 2011, la gente seguía pensando que no se podía atribuir cualquier evento individual al cambio climático”, señaló Cullen. “Pero con cada suceso subsecuente, la gente puede asegurar que el cambio climático en realidad está aumentando el riesgo” de ciertos eventos extremos.

Sin embargo, lo importante es que la revista no pretende demostrar de forma explícita la relación entre los eventos climáticos extremos específicos y el calentamiento global. En cambio, los editores aceptan las propuestas para investigar ciertos eventos climáticos antes de que se conozcan los resultados, con el fin de minimizar las preferencias editoriales.

En algunos casos, los científicos descartaron o no pudieron encontrar que el cambio climático tuviera un papel significativo, con el argumento correcto de que un evento climático extremo determinado podría haber ocurrido en un mundo sin calentamiento global. Así ocurrió en el caso de la sequía brutal de Brasil, la cual tuvo una enorme influencia de El Niño y de una inmensa tormenta de nieve en la mitad del Atlántico por Estados Unidos.

“Hubo unos pocos eventos el año pasado con una magnitud de modo que se determinó que no habrían podido ocurrir en el clima de hace unos cientos de años atrás”, comentó Martin P. Hoerling, un meteorólogo de la NOAA que editó la recopilación. Sin embargo, agregó que “no se puede demostrar que todo es más grave debido al cambio climático”.

En el futuro, los científicos esperan refinar y estandarizar sus métodos de atribución, para que las comunidades afectadas por tormentas, incendios forestales u otros eventos extremos puedan aprender mucho más rápido cómo ese evento pudo estar influenciado por el calentamiento global y tomar acciones para adaptarse.
(Tomado de The New York Times)

lunes, 5 de junio de 2017

Día Mundial del Medio Ambiente: Seis ideas de Fidel sobre el tema (+ Video)

Fidel Castro en la provincia de Pinar del Río, 2003. Foto: Estudios Revolución / Sitio Fidel Soldado de las Ideas.


Fidel Castro en la provincia de Pinar del Río, 2003. Foto: Estudios Revolución / Sitio Fidel Soldado de las Ideas.
Cada junio el mundo entero celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. Un tema que en los momentos actuales cobra gran importancia tras el anuncio de la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París, el más reciente mecanismo adoptado por la comunidad internacional para proteger el planeta en que vivimos.
A propósito y en esta fecha, son muy oportunas las palabras del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, cuando, con su visión global, intervino en varias reuniones mundiales sobre el tema.
Ejemplo de ello es su intervención en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, efectuado en Río de Janeiro, Brasil, 12 de Junio de 1992, en la cual expresó:
“Es necesario señalar que las sociedades de consumo son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio ambiente. Ellas nacieron de las antiguas metrópolis coloniales y de políticas imperiales que, a su vez, engendraron el atraso y la pobreza que hoy azotan a la inmensa mayoría de la humanidad”.
También cuando en su discurso en la clausura de la Cumbre de Ministros de Salud del Movimiento de Países No Alineados, Palacio de las Convenciones, 26 de Junio de 1998 dijo:
“Nosotros confiamos en la humanidad, confiamos en el hombre, y la humanidad no se dejará aniquilar, ni dejará que aniquilen su naturaleza, sus aguas, sus mares, sus recursos”.
En Cuba, refiriéndose también a la protección de la humanidad y la Madre Tierra, afirmó el 28 de marzo de 2007:
“…En nuestro país, las tierras dedicadas a la producción directa de alcohol pueden ser mucho más útiles en la producción de alimentos para el pueblo y en la protección del medio ambiente”.
Frente al gobierno cubano, en discurso pronunciado en la Sesión Solemne de Constitución de la Asamblea Nacional del Poder Popular, 2 de diciembre de 1976, dijo:
“El socialismo puede salvar a la humanidad de los peligros espantosos que la amenazan: agotamiento de los recursos naturales que son limitados, contaminación progresiva del medio ambiente, crecimiento descontrolado de la población, hambres desoladoras y guerras catastróficas”.
En esa misma ocasión, en el teatro habanero Karl Marx expuso:
“La liberación, el progreso y la paz de la Patria están indisolublemente unidos en nuestra concepción a la liberación, el progreso y la paz de toda la humanidad. La anarquía, las guerras, el desarrollo desigual, los fabulosos recursos invertidos en armas y los riesgos que hoy acechan a la humanidad, son frutos naturales del capitalismo. Solo una distribución justa de las fuerzas productivas, la técnica, la ciencia y los medios de vida; solo una utilización cada vez más racional de los recursos naturales; solo la coordinación más estrecha de los esfuerzos de todos los pueblos de la tierra, es decir, solo el socialismo puede salvar a la humanidad de los peligros espantosos que la amenazan: agotamiento de los recursos naturales que son limitados, contaminación progresiva del medio ambiente, crecimiento descontrolado de la población, hambres desoladoras y guerras catastróficas”.
Al resumir ideas sobre el tema, en Rio de Janeiro, Brasil, en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente sabiamente afirmó:
“Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre”.
Para conocer más sobre el ideario y la acción del líder de la Revolución Cubana, visite el sitio: Fidel Soldado de las Ideas.
Siga este sitio web sobre Fidel en Facebook: @FidelCastroSoldadodelasIdeas
Y en Twitter: @Fidelensusideas
Fidel Castro Ruz durante su histórico discurso en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, en Río de Janeiro, Brasil.
Fidel Castro Ruz durante su histórico discurso en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, en Río de Janeiro, Brasil.

Lea la Reflexión de Fidel: “Una especie en peligro de extinción”

Me habría gustado hablar hoy del extraordinario concierto “Paz sin Fronteras”, celebrado en la Plaza de la Revolución “José Martí” hace 24 horas, pero la porfiada realidad me obliga a escribir sobre un peligro que amenaza no solo la paz, sino también la supervivencia de nuestra especie.
La Organización de Naciones Unidas (…) iniciará los debates de su Asamblea General con la participación de los Jefes de Estado el próximo miércoles. Esta vez, dada la importancia excepcional del tema, dedicará el martes 22 de septiembre a una Sesión de Alto Nivel sobre el Cambio Climático, como preparación para la Conferencia de Copenhague, Dinamarca, entre el 7 y el 18 de diciembre del presente año.

 


domingo, 13 de diciembre de 2015

Acuerdo de París, un “éxito monumental”: Ban Ki-moon (+ Fotos)



Ban Ki-moon, al término de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático este sábado. Foto: AP
Ban Ki-moon, al término de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático este sábado. Foto: AP

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, calificó este sábado como un “éxito monumental” el Acuerdo de París, que crea un nuevo marco global de lucha contra el cambio climático.
“El Acuerdo de París es un triunfo monumental para los pueblos y para nuestro planeta”, declaró el dirigente de la ONU, tras la aprobación del documento al término de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP21) en esta capital.
Ban consideró que el acuerdo “establece una base para el progreso en la desaparición de la pobreza, el refuerzo de la paz y para asegurar una vida de dignidad y oportunidades para todos”.
“Frente a un desafío sin precedentes, ustedes mostraron un liderazgo sin precedentes” comentó en su breve intervención a modo de agradecimiento a los delegados de los 195 países participantes en la COP21 que negociaron el convenio.
“Podemos mirar a nuestros hijos y nietos en los ojos y decirles que hemos unido nuestras manos para construir un mundo más habitable para las próximas generaciones”, añadió.
El documento suscrito en la COP21 -que inició el 30 de noviembre pasado- no es en su totalidad un acuerdo jurídicamente vinculante, pero que distribuye las responsabilidades diferenciadas de afrontar ante el reto climático sin exclusiones.
Entre sus principales objetivos, el acuerdo precisa que las acciones de los países deben asegurar que el aumento de la temperatura que prevé la ciencia en próximas décadas no supere los 2.0 grados centígrados.

En fotos

Mientras los participantes de la COP21 llegaban a un proyecto de acuerdo sobre el clima, activistas realizaron manifestaciones en París, para exigir medidas drásticas que combatan el cambio climático. El objetivo del acuerdo es contener el aumento de la temperatura “muy por debajo de los 2 ºC”. Fotos de AP y Reuters
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viernes, 25 de septiembre de 2015

El Papa Francisco en la ONU: La guerra es la negación de todos los derechos



El Papa Francisco interviene en la Asamblea General de la ONU. Foto: Mary Altaffer/ AP
El Papa Francisco interviene en la Asamblea General de la ONU. Foto: Mary Altaffer/ AP

Una vez más, siguiendo una tradición de la que me siento honrado, el Secretario General de las Naciones Unidas ha invitado al Papa a dirigirse a esta honorable Asamblea de las Naciones. En nombre propio y en el de toda la comunidad católica, Señor Ban Ki-moon, quiero expresarle el más sincero y cordial agradecimiento. Agradezco también sus amables palabras. Saludo asimismo a los Jefes de Estado y de Gobierno aquí presentes, a los Embajadores, diplomáticos y funcionarios políticos y técnicos que les acompañan, al personal de las Naciones Unidas empeñado en esta 70a Sesión de la Asamblea General, al personal de todos los programas y agencias de la familia de la ONU, y a todos los que de un modo u otro participan de esta reunión. Por medio de ustedes saludo también a los ciudadanos de todas las naciones representadas en este encuentro. Gracias por los esfuerzos de todos y de cada uno en bien de la humanidad.

Esta es la quinta vez que un Papa visita las Naciones Unidas. Lo hicieron mis predecesores Pablo VI en 1965, Juan Pablo II en 1979 y 1995 y, mi más reciente predecesor, hoy el Papa emérito Benedicto XVI, en 2008. Todos ellos no ahorraron expresiones de reconocimiento para la Organización, 
considerándola la respuesta jurídica y política adecuada al momento histórico, caracterizado por la superación tecnológica de las distancias y fronteras y, aparentemente, de cualquier límite natural a la afirmación del poder. Una respuesta imprescindible ya que el poder tecnológico, en manos de ideologías nacionalistas o falsamente universalistas, es capaz de producir tremendas atrocidades. No puedo menos que asociarme al aprecio de mis predecesores, reafirmando la importancia que la Iglesia Católica concede a esta institución y las esperanzas que pone en sus actividades.

La historia de la comunidad organizada de los Estados, representada por las Naciones Unidas, que festeja en estos días su 70 aniversario, es una historia de importantes éxitos comunes, en un período de inusitada aceleración de los acontecimientos. Sin pretensión de exhaustividad, se puede mencionar la codificación y el desarrollo del derecho internacional, la construcción de la normativa internacional de derechos humanos, el perfeccionamiento del derecho humanitario, la solución de muchos conflictos y operaciones de paz y reconciliación, y tantos otros logros en todos los campos de la proyección internacional del quehacer humano. Todas estas realizaciones son luces que contrastan la oscuridad del desorden causado por las ambiciones descontroladas y por los egoísmos colectivos. Es cierto que aún son muchos los graves problemas no resueltos, pero es evidente que, si hubiera faltado toda esa actividad internacional, la humanidad podría no haber sobrevivido al uso descontrolado de sus propias potencialidades. Cada uno de estos progresos políticos, jurídicos y técnicos son un camino de concreción del ideal de la fraternidad humana y un medio para su mayor realización.

Rindo por eso homenaje a todos los hombres y mujeres que han servido leal y sacrificadamente a toda la humanidad en estos 70 años. En particular, quiero recordar hoy a los que han dado su vida por la paz y la reconciliación de los pueblos, desde Dag Hammarskjöld hasta los muchísimos funcionarios de todos los niveles, fallecidos en las misiones humanitarias, de paz y de reconciliación.

La experiencia de estos 70 años, más allá de todo lo conseguido, muestra que la reforma y la adaptación a los tiempos es siempre necesaria, progresando hacia el objetivo último de conceder a todos los países, sin excepción, una participación y una incidencia real y equitativa en las decisiones. Tal necesidad de una mayor equidad, vale especialmente para los cuerpos con efectiva capacidad ejecutiva, como es el caso del Consejo de Seguridad, los organismos financieros y los grupos o mecanismos especialmente creados para afrontar las crisis económicas. Esto ayudará a limitar todo tipo de abuso o usura sobre todo con los países en vías de desarrollo. Los organismos financieros internacionales han de velar por el desarrollo sustentable de los países y la no sumisión asfixiante de éstos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia.

La labor de las Naciones Unidas, a partir de los postulados del Preámbulo y de los primeros artículos de su Carta Constitucional, puede ser vista como el desarrollo y la promoción de la soberanía del derecho, sabiendo que la justicia es requisito indispensable para obtener el ideal de la fraternidad universal. En este contexto, cabe recordar que la limitación del poder es una idea implícita en el concepto de derecho. Dar a cada uno lo suyo, siguiendo la definición clásica de justicia, significa que ningún individuo o grupo humano se puede considerar omnipotente, autorizado a pasar por encima de la dignidad y de los derechos de las otras personas singulares o de sus agrupaciones sociales. La distribución fáctica del poder (político, económico, de defensa, tecnológico, etc.) entre una pluralidad de sujetos y la creación de un sistema jurídico de regulación de las pretensiones e intereses, concreta la limitación del poder. El panorama mundial hoy nos presenta, sin embargo, muchos falsos derechos, y –a la vez– grandes sectores indefensos, víctimas más bien de un mal ejercicio del poder: el ambiente natural y el vasto mundo de mujeres y hombres excluidos. Dos sectores íntimamente unidos entre sí, que las relaciones políticas y económicas preponderantes han convertido en partes frágiles de la realidad. Por eso hay que afirmar con fuerza sus derechos, consolidando la protección del ambiente y acabando con la exclusión.

Ante todo, hay que afirmar que existe un verdadero «derecho del ambiente» por un doble motivo. Primero, porque los seres humanos somos parte del ambiente. Vivimos en comunión con él, porque el mismo ambiente comporta límites éticos que la acción humana debe reconocer y respetar. El hombre, aun cuando está dotado de «capacidades inéditas» que «muestran una singularidad que trasciende el ámbito físico y biológico» (Laudato si’, 81), es al mismo tiempo una porción de ese ambiente. Tiene un cuerpo formado por elementos físicos, químicos y biológicos, y solo puede sobrevivir y desarrollarse si el ambiente ecológico le es favorable. Cualquier daño al ambiente, por tanto, es un daño a la humanidad. Segundo, porque cada una de las creaturas, especialmente las vivientes, tiene un valor en sí misma, de existencia, de vida, de belleza y de interdependencia con las demás creaturas. Los cristianos, junto con las otras religiones monoteístas, creemos que el universo proviene de una decisión de amor del Creador, que permite al hombre servirse respetuosamente de la creación para el bien de sus semejantes y para gloria del Creador, pero que no puede abusar de ella y mucho menos está autorizado a destruirla. Para todas las creencias religiosas, el ambiente es un bien fundamental (cf. ibíd., 81).

El abuso y la destrucción del ambiente, al mismo tiempo, van acompañados por un imparable proceso de exclusión. En efecto, un afán egoísta e ilimitado de poder y de bienestar material lleva tanto a abusar de los recursos materiales disponibles como a excluir a los débiles y con menos habilidades, ya sea por tener capacidades diferentes (discapacitados) o porque están privados de los conocimientos e instrumentos técnicos adecuados o poseen insuficiente capacidad de decisión política. La exclusión económica y social es una negación total de la fraternidad humana y un gravísimo atentado a los derechos humanos y al ambiente. Los más pobres son los que más sufren estos atentados por un triple grave motivo: son descartados por la sociedad, son al mismo tiempo obligados a vivir del descarte y deben sufrir injustamente las consecuencias del abuso del ambiente. Estos fenómenos conforman la hoy tan difundida e inconscientemente consolidada «cultura del descarte».

Lo dramático de toda esta situación de exclusión e inequidad, con sus claras consecuencias, me lleva junto a todo el pueblo cristiano y a tantos otros a tomar conciencia también de mi grave responsabilidad al respecto, por lo cual alzo mi voz, junto a la de todos aquellos que anhelan soluciones urgentes y efectivas. La adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en la Cumbre mundial que iniciará hoy mismo, es una importante señal de esperanza. Confío también que la Conferencia de París sobre cambio climático logre acuerdos fundamentales y eficaces.

No bastan, sin embargo, los compromisos asumidos solemnemente, aun cuando constituyen un paso necesario para las soluciones. La definición clásica de justicia a que aludí anteriormente contiene como elemento esencial una voluntad constante y perpetua: Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi. El mundo reclama de todos los gobernantes una voluntad efectiva, práctica, constante, de pasos concretos y medidas inmediatas, para preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social y económica, con sus tristes consecuencias de trata de seres humanos, comercio de órganos y tejidos humanos, explotación sexual de niños y niñas, trabajo esclavo, incluyendo la prostitución, tráfico de drogas y de armas, terrorismo y crimen internacional organizado. Es tal la magnitud de estas situaciones y el grado de vidas inocentes que va cobrando, que hemos de evitar toda tentación de caer en un nominalismo declaracionista con efecto tranquilizador en las conciencias. Debemos cuidar que nuestras instituciones sean realmente efectivas en la lucha contra todos estos flagelos.

La multiplicidad y complejidad de los problemas exige contar con instrumentos técnicos de medida. Esto, empero, comporta un doble peligro: limitarse al ejercicio burocrático de redactar largas enumeraciones de buenos propósitos –metas, objetivos e indicadores estadísticos–, o creer que una única solución teórica y apriorística dará respuesta a todos los desafíos. No hay que perder de vista, en ningún momento, que la acción política y económica, solo es eficaz cuando se la entiende como una actividad prudencial, guiada por un concepto perenne de justicia y que no pierde de vista en ningún momento que, antes y más allá de los planes y programas, hay mujeres y hombres concretos, iguales a los gobernantes, que viven, luchan y sufren, y que muchas veces se ven obligados a vivir miserablemente, privados de cualquier derecho.

Para que estos hombres y mujeres concretos puedan escapar de la pobreza extrema, hay que permitirles ser dignos actores de su propio destino. El desarrollo humano integral y el pleno ejercicio de la dignidad humana no pueden ser impuestos. Deben ser edificados y desplegados por cada uno, por cada familia, en comunión con los demás hombres y en una justa relación con todos los círculos en los que se desarrolla la socialidad humana –amigos, comunidades, aldeas y municipios, escuelas, empresas y sindicatos, provincias, naciones–. Esto supone y exige el derecho a la educación –también para las niñas, excluidas en algunas partes–, que se asegura en primer lugar respetando y reforzando el derecho primario de las familias a educar, y el derecho de las Iglesias y de agrupaciones sociales a sostener y colaborar con las familias en la formación de sus hijas e hijos. La educación, así concebida, es la base para la realización de la Agenda 2030 y para recuperar el ambiente.

Al mismo tiempo, los gobernantes han de hacer todo lo posible a fin de que todos puedan tener la mínima base material y espiritual para ejercer su dignidad y para formar y mantener una familia, que es la célula primaria de cualquier desarrollo social. Ese mínimo absoluto tiene en lo material tres nombres: techo, trabajo y tierra; y un nombre en lo espiritual: libertad del espíritu, que comprende la libertad religiosa, el derecho a la educación y los otros derechos cívicos.

Por todo esto, la medida y el indicador más simple y adecuado del cumplimiento de la nueva Agenda para el desarrollo será el acceso efectivo, práctico e inmediato, para todos, a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda propia, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada y agua potable; libertad religiosa, y más en general libertad del espíritu y educación. Al mismo tiempo, estos pilares del desarrollo humano integral tienen un fundamento común, que es el derecho a la vida y, más en general, lo que podríamos llamar el derecho a la existencia de la misma naturaleza humana.

La crisis ecológica, junto con la destrucción de buena parte de la biodiversidad, puede poner en peligro la existencia misma de la especie humana. Las nefastas consecuencias de un irresponsable desgobierno de la economía mundial, guiado solo por la ambición de lucro y de poder, deben ser un llamado a una severa reflexión sobre el hombre: «El hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza» (Benedicto XVI, Discurso al Parlamento Federal de Alemania, 22 septiembre 2011; citado en Laudato si’, 6). La creación se ve perjudicada «donde nosotros mismos somos las últimas instancias [...] El derroche de la creación comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que solo nos vemos a nosotros mismos» (Id., Discurso al Clero de la Diócesis de Bolzano-Bressanone, 6 agosto 2008; citado ibíd.). Por eso, la defensa del ambiente y la lucha contra la exclusión exigen el reconocimiento de una ley moral inscrita en la propia naturaleza humana, que comprende la distinción natural entre hombre y mujer (cf. Laudato si’, 155), y el absoluto respeto de la vida en todas sus etapas y dimensiones (cf. ibíd., 123; 136).

Sin el reconocimiento de unos límites éticos naturales insalvables y sin la actuación inmediata de aquellos pilares del desarrollo humano integral, el ideal de «salvar las futuras generaciones del flagelo de la guerra» (Carta de las Naciones Unidas, Preámbulo) y de «promover el progreso social y un más elevado nivel de vida en una más amplia libertad» (ibíd.) corre el riesgo de convertirse en un espejismo inalcanzable o, peor aún, en palabras vacías que sirven de excusa para cualquier abuso y corrupción, o para promover una colonización ideológica a través de la imposición de modelos y estilos de vida anómalos, extraños a la identidad de los pueblos y, en último término, irresponsables.

La guerra es la negación de todos los derechos y una dramática agresión al ambiente. Si se quiere un verdadero desarrollo humano integral para todos, se debe continuar incansablemente con la tarea de evitar la guerra entre las naciones y entre los pueblos.

Para tal fin hay que asegurar el imperio incontestado del derecho y el infatigable recurso a la negociación, a los buenos oficios y al arbitraje, como propone la Carta de las Naciones Unidas, verdadera norma jurídica fundamental. La experiencia de los 70 años de existencia de las Naciones Unidas, en general, y en particular la experiencia de los primeros 15 años del tercer milenio, muestran tanto la eficacia de la plena aplicación de las normas internacionales como la ineficacia de su incumplimiento. Si se respeta y aplica la Carta de las Naciones Unidas con transparencia y sinceridad, sin segundas intenciones, como un punto de referencia obligatorio de justicia y no como un instrumento para disfrazar intenciones espurias, se alcanzan resultados de paz. Cuando, en cambio, se confunde la norma con un simple instrumento, para utilizar cuando resulta favorable y para eludir cuando no lo es, se abre una verdadera caja de Pandora de fuerzas incontrolables, que dañan gravemente las poblaciones inermes, el ambiente cultural e incluso el ambiente biológico.

El Preámbulo y el primer artículo de la Carta de las Naciones Unidas indican los cimientos de la construcción jurídica internacional: la paz, la solución pacífica de las controversias y el desarrollo de relaciones de amistad entre las naciones. Contrasta fuertemente con estas afirmaciones, y las niega en la práctica, la tendencia siempre presente a la proliferación de las armas, especialmente las de destrucción masiva como pueden ser las nucleares. Una ética y un derecho basados en la amenaza de destrucción mutua –y posiblemente de toda la humanidad– son contradictorios y constituyen un fraude a toda la construcción de las Naciones Unidas, que pasarían a ser «Naciones unidas por el miedo y la desconfianza». Hay que empeñarse por un mundo sin armas nucleares, aplicando plenamente el Tratado de no proliferación, en la letra y en el espíritu, hacia una total prohibición de estos instrumentos.

El reciente acuerdo sobre la cuestión nuclear en una región sensible de Asia y Oriente Medio es una prueba de las posibilidades de la buena voluntad política y del derecho, ejercitados con sinceridad, paciencia y constancia. Hago votos para que este acuerdo sea duradero y eficaz y dé los frutos deseados con la colaboración de todas las partes implicadas.

En ese sentido, no faltan duras pruebas de las consecuencias negativas de las intervenciones políticas y militares no coordinadas entre los miembros de la comunidad internacional. Por eso, aun deseando no tener la necesidad de hacerlo, no puedo dejar de reiterar mis repetidos llamamientos en relación con la dolorosa situación de todo el Oriente Medio, del norte de África y de otros países africanos, donde los cristianos, junto con otros grupos culturales o étnicos e incluso junto con aquella parte de los miembros de la religión mayoritaria que no quiere dejarse envolver por el odio y la locura, han sido obligados a ser testigos de la destrucción de sus lugares de culto, de su patrimonio cultural y religioso, de sus casas y haberes y han sido puestos en la disyuntiva de huir o de pagar su adhesión al bien y a la paz con la propia vida o con la esclavitud.

Estas realidades deben constituir un serio llamado a un examen de conciencia de los que están a cargo de la conducción de los asuntos internacionales. No solo en los casos de persecución religiosa o cultural, sino en cada situación de conflicto, como en Ucrania, en Siria, en Irak, en Libia, en Sudán del Sur y en la región de los Grandes Lagos, hay rostros concretos antes que intereses de parte, por legítimos que sean. En las guerras y conflictos hay seres humanos singulares, hermanos y hermanas nuestros, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, niños y niñas, que lloran, sufren y mueren. Seres humanos que se convierten en material de descarte cuando solo la actividad consiste en enumerar problemas, estrategias y discusiones.

Como pedía al Secretario General de las Naciones Unidas en mi carta del 9 de agosto de 2014, «la más elemental comprensión de la dignidad humana [obliga] a la comunidad internacional, en particular a través de las normas y los mecanismos del derecho internacional, a hacer todo lo posible para detener y prevenir ulteriores violencias sistemáticas contra las minorías étnicas y religiosas» y para proteger a las poblaciones inocentes.

En esta misma línea quisiera hacer mención a otro tipo de conflictividad no siempre tan explicitada pero que silenciosamente viene cobrando la muerte de millones de personas. Otra clase de guerra viven muchas de nuestras sociedades con el fenómeno del narcotráfico. Una guerra «asumida» y pobremente combatida. El narcotráfico por su propia dinámica va acompañado de la trata de personas, del lavado de activos, del tráfico de armas, de la explotación infantil y de otras formas de corrupción. Corrupción que ha penetrado los distintos niveles de la vida social, política, militar, artística y religiosa, generando, en muchos casos, una estructura paralela que pone en riesgo la credibilidad de nuestras instituciones.

Comencé esta intervención recordando las visitas de mis predecesores. Quisiera ahora que mis palabras fueran especialmente como una continuación de las palabras finales del discurso de Pablo VI, pronunciado hace casi exactamente 50 años, pero de valor perenne: «Ha llegado la hora en que se impone una pausa, un momento de recogimiento, de reflexión, casi de oración: volver a pensar en nuestro común origen, en nuestra historia, en nuestro destino común. Nunca, como hoy, [...] ha sido tan necesaria la conciencia moral del hombre, porque el peligro no viene ni del progreso ni de la ciencia, que, bien utilizados, podrán [...] resolver muchos de los graves problemas que afligen a la humanidad» (Discurso a los Representantes de los Estados, 4 de octubre de 1965). Entre otras cosas, sin duda, la genialidad humana, bien aplicada, ayudará a resolver los graves desafíos de la degradación ecológica y de la exclusión. Continúo con Pablo VI: «El verdadero peligro está en el hombre, que dispone de instrumentos cada vez más poderosos, capaces de llevar tanto a la ruina como a las más altas conquistas» (ibíd.).

La casa común de todos los hombres debe continuar levantándose sobre una recta comprensión de la fraternidad universal y sobre el respeto de la sacralidad de cada vida humana, de cada hombre y cada mujer; de los pobres, de los ancianos, de los niños, de los enfermos, de los no nacidos, de los desocupados, de los abandonados, de los que se juzgan descartables porque no se los considera más que números de una u otra estadística. La casa común de todos los hombres debe también edificarse sobre la comprensión de una cierta sacralidad de la naturaleza creada.

Tal comprensión y respeto exigen un grado superior de sabiduría, que acepte la trascendencia, renuncie a la construcción de una elite omnipotente, y comprenda que el sentido pleno de la vida singular y colectiva se da en el servicio abnegado de los demás y en el uso prudente y respetuoso de la creación para el bien común. Repitiendo las palabras de Pablo VI, «el edificio de la civilización moderna debe levantarse sobre principios espirituales, los únicos capaces no sólo de sostenerlo, sino también de iluminarlo» (ibíd.).

El gaucho Martín Fierro, un clásico de la literatura en mi tierra natal, canta: «Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera».

El mundo contemporáneo, aparentemente conexo, experimenta una creciente y sostenida fragmentación social que pone en riesgo «todo fundamento de la vida social» y por lo tanto «termina por enfrentarnos unos con otros para preservar los propios intereses» (Laudato si’, 229).
El tiempo presente nos invita a privilegiar acciones que generen dinamismos nuevos en la sociedad hasta que fructifiquen en importantes y positivos acontecimientos históricos (cf. Evangelii gaudium, 223). No podemos permitirnos postergar «algunas agendas» para el futuro. El futuro nos pide decisiones críticas y globales de cara a los conflictos mundiales que aumentan el número de excluidos y necesitados.

La laudable construcción jurídica internacional de la Organización de las Naciones Unidas y de todas sus realizaciones, perfeccionable como cualquier otra obra humana y, al mismo tiempo, necesaria, puede ser prenda de un futuro seguro y feliz para las generaciones futuras. Lo será si los representantes de los Estados sabrán dejar de lado intereses sectoriales e ideologías, y buscar sinceramente el servicio del bien común. Pido a Dios Todopoderoso que así sea, y les aseguro mi apoyo, mi oración y el apoyo y las oraciones de todos los fieles de la Iglesia Católica, para que esta Institución, todos sus Estados miembros y cada uno de sus funcionarios, rinda siempre un servicio eficaz a la humanidad, un servicio respetuoso de la diversidad y que sepa potenciar, para el bien común, lo mejor de cada pueblo y de cada ciudadano.

La bendición del Altísimo, la paz y la prosperidad para todos ustedes y para todos sus pueblos. Gracias.

jueves, 30 de julio de 2015

! Calor ! Mucho calor en Matanzas y en Cuba



 

 Por: José Miguel.



Los cubanos todos a pesar de vivir en un clima tropical y hasta cierto punto estar acostumbrados a las altas temperaturas nos quejamos mucho por estos días del excesivo valor que se registra particularmente en esta etapa de verano
.
Y no es para menos, ya existen datos que avalan el por qué de tantos comentarios acerca de la canícula de estos días. En el territorio de Matanzas en lo que va de julio este martes se registró una temperatura de 36, 4 grados Celsius, eso ocurrió en el municipio de Jovellanos situado en la parte central de la provincia.


Pero hay mas, En la Estación de Pastos y Forrajes Indio Hatuey del municipio de Perico, un poco más allá de Jovellanos en este mismo mes de julio se han reportado en dos ocasiones, los dias 6 y el 26 registros de temperatura de 37.5 grados ¿ Qué les parece ?.

En otros lugares también se han registrado altas temperaturas, aunque el promedio en casi todas partes es de 34 a 35 grados en algunos m omentos del día.

Según los especialistas de Meteorología, la ausencia de lluvias (que siempre refrescan) la débil influencia anticiclónica, y los vientos débiles de región este, son factores que están propiciando los calores de este mes de julio en todo el país.

No obstante estos registros, se afirma que son típicas de este mes, por lo que no debe extrañarnos sobremanera su ocurrencia. A pesar de esto si hay un hecho significativo y es el de la lluvia, actualmente hay una intensa sequía que de mantenerse seguirá fortaleciendo el calor y obligará en algunos lugares a las autoridades a tomar medidas con el suministro de agua.








Fíjense que no les he hablado del Cambio Climático, según agencias de prensa, en otros países como Alemania, Gran Bretaña y España por solo citar estos tres, se están registrando temperaturas de más de 40 grados Celsius que incluso estén provocando víctimas fatales en una gran cantidad de residentes.

Lo cierto es que el planeta se calienta cada día más, cosa esta que debe preocuparnos a todos.

Por lo pronto les aconsejo a todos mantenerse hidratados, o sea beber mucha agua sobre todo natural.