
¿Eligieron
bien los directores? ¿Se dejaron llevar por sus instintos o se apoyaron
en las estadísticas del campeonato? ¿Quiénes son los favoritos? Las
opiniones son diversas. Foto: Boris Luis Cabrera Acosta.
Después de la selección de refuerzos el viernes último, una oleada de
comentarios ha inundado las redes sociales y todos los barrios cubanos a
lo largo y ancho del país. El béisbol anda por estos días viviendo su
momento de gloria, y se ha convertido en centro de atención cuando
restan solo unos días para que comiencen los esperados duelos de
semifinales.
Los aficionados se dividen en opiniones diversas sobre las
selecciones hechas por los cuerpos de dirección de sus equipos
favoritos, mientras se apoyan en bases lógicas o en pasiones
provinciales para lanzar sus pronósticos al viento.
¿Eligieron bien los directores? ¿Se dejaron llevar por sus instintos o
se apoyaron en las estadísticas del campeonato? ¿Cómo queda ahora la
distribución de fuerzas antes de las batallas finales? ¿Quiénes son los
favoritos?
Como un aficionado más de este deporte maravilloso que nos envuelve,
les traigo mis consideraciones, quizás con la ventaja que me ofrece mi
total imparcialidad y el total desprendimiento de simpatías individuales
que puedan influir en los análisis.
Refuerzos
Sin dudas, después de la entrada de tres nuevos miembros, los
conjuntos se han fortalecido aún más y, a simple vista, son muy pocos
los baches que se observan en sus nóminas, teniendo en cuenta la calidad
de nuestra pelota actual y el nivel que ahora mismo tiene la Serie
Nacional.

Miguel Borroto. Foto: Boris Luis Cabrera Acosta.
Camagüey
El timonel Miguel Borroto se llevó un buen botín la noche del
viernes. La entrada del estelar Lázaro Blanco, a pesar de no estar en su
mejor temporada (5-7, 3.90 PCL) y aun con la poca necesidad de un
lanzador abridor dada la profundidad de su
staff, fue una movida casi obligada que priva a sus rivales de sus servicios y lo robustece en gran medida.
La ofensiva del equipo (último en bateo, con 287 AVE) aspira oxígeno
con la entrada de Yoelkis Guibert (301 AVE, 8HR, 45 CI) y Santiago
Torres (315 AVE, 3HR, 31 CI), ambos poseedores de las herramientas
necesarias para este deporte, quienes llegan para fortalecer la línea
central de una escuadra que cometió 92 errores y quedó por debajo de la
media del campeonato al promediar defensivamente 972 AVE (últimos).

Armando Ferrer. Foto: Boris Luis Cabrera Acosta.
Matanzas
El mentor Armando Ferrer se lució y fue, tal vez, el que más
consiguió en esta lotería de los refuerzos, al regresar a casa con las
manos llenas y con todas sus posiciones bien cubiertas y fortalecidas
.
La entrada del fenómeno César Prieto (352 AVE, 4 HR, 42 CI), uno de
los mejores bateadores cubanos de la actualidad, y de Raico Santos (344
AVE, 5HR, 48 CI), además de imprimirle una velocidad extra a su
alineación y redondear la línea central, le permitirá la posibilidad de
acumular más hombres en las almohadillas para que su poderosa tanda
(máxima jonronera del campeonato, con 86, y empujadora, con 495) sea aún
más productiva sobre el campo de juego.
La llegada de Miguel Lahera (5-5. 9 JS, 2.74 PCL) al
bullpen
también fue una movida exitosa. Un hombre capaz de cerrar partidos y
con resistencia suficiente para lanzar varias entradas con efectividad,
le dará más fuerza a su cuerpo de relevistas.

Pablo Civil. Foto: Boris Luis Cabrera Acosta.
Las Tunas
Algunos critican la selección del mentor Pablo Civil, pero lo cierto
es que el actual director de los campeones nacionales ha demostrado
durante estos tres años que sus decisiones son fruto de un estudio serio
y siempre le han dado buenos resultados.
Bastaría la elección de Raydel Martínez para que los Leñadores se
fueran saltando de alegría después de la gala de refuerzos. “El japonés”
es hoy en día de lo mejor que tenemos en el montículo y viene a dar una
tranquilidad enorme al cuerpo de dirección en las postrimerías de los
partidos, algo que no sucedía desde hace varias jornadas.
El llamado de Yasniel González (346, 12 HR, 54 CI) sorprendió a
muchos al tener en la mesa quizás a otros atletas de mayor renombre,
pero su producción ofensiva a lo largo de la temporada y la entrega por
una camiseta que no es la suya, inclinaron la balanza a su favor.
También polémica fue la selección del diestro Carlos Santiesteban
(9-8, 3.59 PCL), un lanzador que ha tenido buenos momentos a lo largo de
estos 90 juegos. Su capacidad para cumplir cualquier función y sus
lanzamientos laterales (incómodos para bateadores derechos) pueden ser
armas efectivas dentro de la estrategia de Civil para lograr sus
objetivos.

Rey Vicente Anglada. Foto: Boris Luis Cabrera Acosta.
Industriales
Rey Vicente Anglada es un hombre de la “vieja escuela” que se deja
llevar por sus instintos. Basta leer su currículo para saber que esto le
ha dado siempre buenos resultados en su misión de dirigir conjuntos,
pues tiene en sus vitrinas tres coronas nacionales.
Escoger a Liván Moinelo fue, sin dudas, una decisión que levantó de
sus asientos a su exigente fanaticada. Un lanzador con destaque en la
liga profesional japonesa, zurdo (algo que no tenían), y que cumple a la
perfección su rol de preparador o cerrador, es una garantía para los
finales siempre tensos que disputan los capitalinos.
La entrada de Dayán García (340 AVE, 4 HR, 50 CI) para cubrir la
esquina caliente generó comentarios al dejar pasar la opción de Pavel
Quesada (con mejores números en la serie), pero su versatilidad (puede
desempeñarse en otras posiciones dentro del cuadro), su bateo más
oportuno y su garra más afín con la personalidad colectiva de los
azules, fueron factores determinantes.
La gran sorpresa de la noche fue el pedido del cienfueguero Luis
Vicente Mateo (302 AVE, 4HR, 38 CI), un torpedero que cometió 22 errores
en la temporada (953 AVE defensivo) y tuvo una efectividad cercana al
20% remolcando compañeros en posición anotadora.
El muchacho, de solo 23 años, ha mostrado habilidades (sobre todo en
la primera parte de la temporada) y será toda una incógnita verlo jugar a
grada llena con esa responsabilidad sobre sus hombros, pero, como dije
antes, al mentor capitalino siempre hay que darle el beneficio de la
duda.
Pronósticos
Primera semifinal (Camagüey-Industriales)
A pesar de la superioridad evidente del cuerpo de lanzadores
camagüeyano, del fortalecimiento de su línea central, de la imagen
positiva dada por este equipo a lo largo del campeonato, de su afición
entusiasta que ha llenado los estadios y de la tremenda labor de su
director, Miguel Borroto, llevándolos nuevamente a los planos estelares,
mi voto es para los capitalinos.
Acostumbrada más a jugar bajo tensiones extremas, la tropa de
Industriales ha demostrado encajar a la perfección con los Toros,
derrotándolos en esta serie en nueve de sus 12 desafíos particulares.
El jugador extra que representa el estadio Latinoamericano desbordado
(se esperan más de 30 000 personas), la forma deportiva y el estado
motivacional con el que los de La Habana terminaron la serie, con
victorias en nueve de sus últimos diez desafíos, empujan mi pronóstico a
su favor.
Segunda semifinal (Matanzas-Las Tunas)
A todas luces, esta parece ser una final adelantada. Ambos conjuntos
se ven muy sólidos en el papel, lo que hace complicado en gran medida
dar un pronóstico acertado.
A pesar de la aparente superioridad mostrada por los yumurinos, al
estar por encima en la tabla comparativa en todos los elementos de
juego, mi voto aquí es nuevamente en contra de las estadísticas y se
queda en Las Tunas.
Partiendo de que nunca se le puede quitar el favoritismo a un campeón
nacional vigente, este equipo ha
demostrado su fuerza psicológica al
ser el único de todos los contendientes que ha repetido la hazaña de
colarse en los
play-off durante tres años consecutivos. Con su
experiencia y buenos resultados en partidos de alto voltaje, desde ya
les está sacando ventaja a sus adversarios.
Por su parte, los matanceros llevan sobre sus espaldas una odisea de
decepciones a lo largo de estos últimos años, y aunque es cierto que
esta vez, bajo el mando de Armando Ferrer, las cosas parecen diferentes,
eso tienen que demostrarlo ahora sobre el terreno de juego. Nos vemos
en el estadio.