Mostrando las entradas con la etiqueta Abel Prieto Jiménez. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Abel Prieto Jiménez. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de diciembre de 2020

La eterna presencia de Eusebio Leal

 



Foto: Estudios Revolución.

En el impresionante Salón de los Pasos Perdidos, del Capitolio Nacional, donde su huella será siempre fresca y palpable, la dirección de la Revolución cubana ofreció este viernes la última guardia de honor al querido Eusebio Leal Spengler, el hombre que amó a La Habana y mientras tuvo fuerzas la dignificó.

A las ocho de la mañana, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, —amigo entrañable de Leal—, inició el postrer homenaje, en compañía del Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Esteban Lazo Hernández, y el Primer Ministro, Manuel Marrero Ruz.

La última guardia de honor al Historiador de La Habana. Foto: Estudios Revolución.

A los pies de la Estatua de la República, la obra que el propio Eusebio calificara como “símbolo de la nación”, había sido ubicada la urna con las cenizas desde el día 17 de diciembre para el tributo público del pueblo, postergado por más de cuatro meses a causa de la epidemia de la COVID-19 que obligó al aislamiento, incluso en medio del dolor de aquel 31 de julio.

Hasta ese lugar, donde fueron colocadas ofrendas florales, sus condecoraciones más preciadas y una foto en la que besa la bandera que tanto veneró, llegaron desde el jueves miles de personas para un adiós nunca definitivo.

Este viernes, y con anterioridad a la última guardia de honor, familiares, amigos, compañeros de trabajo, ministros y viceprimeros ministros también honraron al hombre único e imprescindible, como lo calificara el presidente de Casa de las Américas, Abel Prieto Jiménez, a quien correspondió “cumplir con el deber amargo e inevitable de despedir a Eusebio”.

Así definió el escritor cubano ese momento, en el que habló del dolor silencioso y difícil que nos impuso la pandemia. Sin embargo, aseveró, el tiempo transcurrido desde que supimos la noticia de que Eusebio Leal había muerto no ha podido aliviar la desgarradura dejada por su ausencia.

“Lo hemos recordado una y otra vez en todas partes, hemos añorado su presencia inquieta, su verbo luminoso, su finísimo sentido del humor, su ardiente patriotismo, su fe, su capacidad para soñar utopías y para realizarlas”, afirmó.

Prieto Jiménez calificó a Eusebio como “un hombre único, imprescindible, de una honestidad ejemplar, de una devoción apasionada por Cuba, por su historia, por sus símbolos, por los hombres y mujeres que crearon las bases de esta nación, por los que lucharon para conseguir su independencia,  por los que han defendido esos ideales de generación en  generación”.

Martiano, fidelista y revolucionario, fue también un cristiano apegado a las doctrinas del Cristo de los pobres, un humanista dotado de una oratoria deslumbrante — consideró el Presidente de Casa de las Américas — un intelectual que combinaba su insaciable sed de conocimiento con la condición de gran fundador, con su entrega heroica a la salvación de la memoria.

Su obra abarcó más, muchísimo más, que levantar y embellecer edificios ruinosos y convertirlos en palacios. “Se enfrentó con el mismo ímpetu a las ruinas, a la marginalidad, al empobrecimiento moral, y convirtió a las comunidades en protagonistas de esa transformación”. Hacía germinar en ellos un particular sentido de pertenencia, una honda satisfacción y una especie de manera nueva de ejercer la dignidad.

Abel Prieto se refirió a las incontables condecoraciones que Eusebio recibió durante su vida y desde todos los confines del mundo, “pero la distinción que más apreció fue el amor de su pueblo que se hace visible todo el tiempo”.

Mereció además, dijo, otra distinción especial, que lo hizo sentirse recompensado e íntimamente feliz: la amistad de Fidel y Raúl, “una relación entrañable, de una lealtad a toda prueba, de un enorme cariño”. Veía en ellos herederos directos de Céspedes, Agramonte, Maceo, Gómez y Martí.

El escritor y amigo del Historiador de La Habana consideró igualmente que prestó un relevante servicio como embajador de lo mejor de la cultura cubana, capaz de tocar en todas las puertas con la seguridad de que se abrirían.

“Fue un mensajero de la verdad de Cuba, de la verdad de la Revolución, la llevó a todos los foros y supo derrotar prejuicios para convencer magistralmente a muchos confundidos”.

Recordó cómo Eusebio sufrió con estoicismo las arremetidas de la enfermedad, “que logró dañarlo físicamente, pero nunca pudo quebrar su espíritu. Siguió haciendo planes hasta sus últimos días en medio de dolores atroces”.

Al recordar una de las últimas entrevistas, en la que Eusebio había dicho que en su vida solo aspiraba a haber sido útil, Abel Prieto resultó enfático: “fue efectivamente útil, lo sigue y lo seguirá siendo,  los cubanos de hoy y del futuro tenemos en su obra, en su compromiso revolucionario, en sus valores éticos, un fecundo legado de ideas y principios”.

“Eusebio, sin ninguna duda, nos sigue acompañando”, concluyó, y luego del silencio que imponen las despedidas, la familia, sus compañeros de trabajo, Raúl, Díaz-Canel, Lazo, Marrero, el vicepresidente Salvador Valdés Mesa, y buena parte de la dirección del Estado y del Gobierno cubano, ofrecieron rosas al querido Historiador, minutos antes de que sus cenizas descansaran definitivamente en el Jardín Madre Teresa de Calcuta, al fondo  de la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, en Habana Vieja.

En ese sencillo lugar, a donde se ha traído tierra de Jimaguayú, San Lorenzo, Dos Ríos, San Pedro y Birán, estará Eusebio, marcando el futuro noble y digno de La Habana que amó.

Foto: Estudios Revolución

Foto: Estudios Revolución.

viernes, 7 de julio de 2017

Felicitó Raúl a Carilda Oliver por sus 95 años (+ Video)



La presidenta del gobierno en Matanazas le impone la Orden Félix Varela de Primer Grado a Carilda Oliver Labra. Foto: José Miguel Solís, Granma
La presidenta del gobierno en Matanazas le impone la Orden Félix Varela de Primer Grado a Carilda Oliver Labra. Foto: José Miguel Solís, Granma
El presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, envió este jueves una carta de felicitación a Carilda Oliver Labra, Premio Nacional de Literatura, por el aniversario 95 de su natalicio.

Tan valiosa obra poética y el compromiso que has mantenido siempre con la Patria, te han hecho merecedora de la admiración y el cariño de todo nuestro pueblo, aseguró el mandatario en la misiva leída aquí por Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).
“No podría dejar de reiterarte, en una fecha tan significativa como tu 95 cumpleaños, que el inolvidable Canto a Fidel que escribiste hace 60 años, además de una muestra de valentía, lo es también de tu probada lealtad a nuestra Revolución y a su Líder Histórico”, sostuvo tras felicitarla y enviarle un fuerte abrazo.

El General de Ejército le obsequió además un ramo de rosas del cual fue portador Abel Prieto, ministro de Cultura.

En la ceremonia de homenaje y reconocimientos, a la cual asistió una representación de la vanguardia intelectual matancera, el Consejo de Estado de la República de Cuba, en un acto de suprema justicia, otorgó a la poetisa yumurina la Orden Félix Varela de Primer Grado.

Al leer la resolución de acuerdo, María Elena Salgado, viceministra de Cultura, resaltó la fecunda y vasta obra de Carilda, una de las poetisas más prominentes de la cultura cubana, reseñó.
Durante la emotiva celebración, la habitual tertulia Al Sur de mi garganta, se escuchó más de una voz para enaltecer a esa mujer que ha seducido a varias generaciones con su poesía y su existencia misma.

carta-de-raul-castro-a-carilda-oliverAl acto de homenaje también asistieron Teresa Rojas Monzón, primera secretaria del Partido, y Tania León Silveira, presidenta de la Asamblea del Poder Popular en la provincia.

Empujada por la ocasión y los reconocimientos, Carilda se alegró de lo ocurrido en su cumpleaños y agradeció a todos por las muestras de gratitud, aunque dijo con su tradicional agudeza que ella no se sentía como una mujer de 95 años. No los tengo, así que en eso todos nos equivocamos, acentuó sonriente.

Abel Prieto y Miguel Barnet estuvieron junto a Carilda en su 95 cumpleaños. Foto: José Miguel Solís / Granma.
Abel Prieto y Miguel Barnet junto a Carilda en su 95 cumpleaños. Foto: José Miguel Solís / Granma.
Foto: José Miguel Solís / Granma
Flores para Carilda. Foto: José Miguel Solís / Granma

En video, la fiesta de cumpleaños de Carilda en Matanzas