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viernes, 10 de abril de 2020

VALIENTES: Si la COVID-19 no encuentra un huésped, muere


VALIENTES: Si la COVID-19 no encuentra un huésped, muere

La Dra. Vivian Kouri, vicedirectora primera del Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí”
Naturaleza Secreta entrevistó a la Dra. Vivian Kouri, vicedirectora primera del Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí” y compartimos el llamado que hizo a toda la población:

“Yo les diría a las personas que se tomen esto en serio, que realmente esta epidemia tiene gran transmisibilidad, que hay casos asintomáticos, por lo tanto no sabemos quién realmente tiene el coronavirus por verle la cara, que, además, tiene una mortalidad que no es la más elevada en comparación con otros virus, pero tiene valores importantes en determinados grupos de riesgos”

La especialista aseguró que si bien en los jóvenes la mortalidad es menor, no es nula, “por lo tanto los jóvenes no están totalmente inmunes de padecer la enfermedad, todo el mundo es susceptible de enfermarse, padecer la enfermedad o de infectar a otros, porque a veces puede ser que el joven no desarrolle un cuadro severo, pero infeste a su familia cuando llegue a su casa”.

Hay muchas personas trabajando y dando su vida, por favor, parte del respeto es cumplir con lo que le toca a cada uno. A nosotros nos toca estar aquí, nos toca venir; pero al que no le toca debe estar en su casa y ayudar de esa manera a realmente cortar la epidemia. Si el virus no encuentra un huésped susceptible, muere, por tanto la cuarentena funciona porque es una manera de aislar y que el virus no encuentre a quién infectar, por eso es necesario concientizar que debemos estar en las casas, que realmente es la única forma que puede todo el mundo ayudar a luchar contra esta epidemia”.

(Tomado de la página de Facebook de Naturaleza Secreta de Cub

lunes, 9 de marzo de 2020

IPK: Fortaleza en Cuba para la prevención y enfrentamiento a la COVID-19



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Enfermeros de la sala E del IPK, debidamente protegidos para el manejo de cualquier paciente con alguna enfermedad infecciosa. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

En medio de la tensa situación sanitaria que vive el mundo, ante la propagación del nuevo coronavirus causante de la enfermedad COVID-19, Cuba ha reforzado sus medidas de vigilancia epidemiológica a todos los niveles del sistema de salud y el control sanitario internacional.

Contar con una institución de referencia para la investigación, el diagnóstico, manejo y tratamiento de las enfermedades infecciosas, como es el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), constituye en este escenario una fortaleza para la Isla, que desplegó un amplio plan de medidas con vistas a disminuir el riesgo de entrada del virus al país y su diseminación en el territorio nacional.

“Nuestro centro está preparado para recibir a pacientes que tengan alguna sintomatología desde el punto de vista clínico y epidemiológico. De hecho, hemos recibido pacientes en vigilancia. Se han tomado y analizado ocho muestras específicas para la COVID-19 que han sido negativas”, apuntó el doctor Manuel Romero Placeres, director del IPK.

De acuerdo con el especialista, en los laboratorios de este centro se realiza el diagnóstico para 17 virus respiratorios, 16 que habitualmente se vigilan en todo el país, más el nuevo coronavirus.
Agregó que desde el IPK se “han preparado y capacitado en este diagnóstico específico a los laboratorios del Centro Provincial de Higiene y de Microbiología de Villa Clara, y Santiago de Cuba”.
Dr. Manuel Romero Placeres, director del IPK. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

El IPK es una institución que ha sido preparada sistemáticamente para diferentes tipos de enfermedades transmisibles como el cólera, el dengue, el zika, entre otras. En estos momentos nos preparamos para el enfrentamiento a la enfermedad respiratoria aguda COVID-19, puntualizó Romero Placeres.

Al respecto, y aunque no existen casos confirmados en el país, llamó la atención sobre el hecho de que como infección respiratoria, la población debe estar alerta y pendiente del cuidado de su salud, y la de los demás, ante la aparición de algún síntoma como fiebre, tos, secreción nasal, dolor de garganta y malestar general, similares a los de otros tipos de gripe que suceden con frecuencia en la población.

Un total de 160 camas se encuentran disponibles en la institución para enfrentar un posible escenario de entrada del virus al territorio nacional, dijo el especialista. “Nos estamos preparando también para recibir casos de niños o embarazadas que puedan tener sospecha de esta enfermedad. Tenemos dispuestas 20 camas para estos grupos, el resto es para pacientes adultos, hombres y mujeres que puedan padecer la COVID-19”.

El doctor José Ángel Portal Miranda, ministro de Salud Pública, informó recientemente en la reunión territorial del occidente del país para la prevención y enfrentamiento al COVID-19, que ya  han sido designadas las instituciones que se dispondrán para el aislamiento oportuno de casos sospechosos o positivos, con más de 2400 camas en todo el país en una primera etapa, que se incrementarían de ser necesario. Los servicios de salud están preparados para ante la presencia de pacientes con  síntomas respiratorios  conducir a estos por el sistema de salud, dijo el titular.

“Se ha ido capacitando todo el personal, reforzando la bioseguridad para el enfrentamiento a las enfermedades respiratorias”, apuntó Romero Placeres. La ruta crítica, que se ha ido explicando a través de los diferentes medios, es que puede recibirse algún paciente a partir de su entrada por puertos, aeropuertos, marinas u hospitales, que tengan alguna sintomatología sospechosa. Estos se llevan a un centro de aislamiento, locales que están diseñados en todo el país con este fin y luego se trasladan a los hospitales de referencia para cada región, explicó Romero Placeres.
Todo el personal del Instituto está preparado y cuenta con medios de protección. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Respecto a la toma de muestras, sostuvo que la provincia de Santiago de Cuba recibirá las muestras de todo el oriente del país y el laboratorio de Villa Clara, del centro del territorio nacional, quedando para el IPK todo el occidente, además de las referencias de estos otros dos laboratorios.
Los laboratorios están equipados y tiene los medios necesarios para el diagnóstico de la enfermedad, que han sido facilitados por el Ministerio de Salud Pública y por la Organización Panamericana de la Salud, reiteró el especialista.

En los mismos—dijo— se puede hacer diagnóstico para 17 virus, como es el caso de la Influenza A y B, y el virus sincitial respiratorio, debido a que en esta época del año lo que con mayor frecuencia ocurre en el país es el incremento de las infecciones respiratorias agudas, si bien muestran una tendencia a la disminución con respecto a años anteriores.

“También se diagnostican otros tipos de coronavirus que no tienen nada que ver con la COVID-19”, dijo. Para el traslado de las muestras también se han establecido rigurosos protocolos relacionados con el empaque y el cómo se protege, tanto al personal de salud como a toda la población, para llegar al diagnóstico de esta enfermedad.

Máxima seguridad: El triple empaque

Los laboratorios están equipados y tienen los medios necesarios para el diagnóstico de la enfermedad. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Según el entrevistado, la muestra respiratoria se toma por exudado nasal y faríngeo. “Tiene un aditamento que es similar a un tubito, donde luego de tomar la muestra con todas las precauciones de bioseguridad que tiene que tener el técnico o profesional de laboratorio para realizar esta operación, introduce estos dos hisopos dentro de ese tubito. Ese sería el primer empaque de protección de esta muestra”.

El segundo empaque se prepara con un nylon y algodón, papel, un material que posibilite rodear el tubo de ensayo que contiene esta muestra de exudado y que pueda retener el contenido si ocurre algún derrame de la misma. El nylon se sella y además se coloca vertical en otro empaque, que es una valija donde se va a transportar la muestra hacia los laboratorios para la determinación de los diferentes virus respiratorios.

De acuerdo con el director del IPK, las muestras se toman entre el primero y el séptimo día, preferiblemente entre el tercero y el quinto. “Estas muestras se lo recogen a todo caso que tiene criterio de ser sospechoso y de ser vigilado por su sintomatología y que se trate de un paciente que provenga de algunos de los países donde hay casos y transmisión de esta enfermedad: China, Irán, Italia, Japón, entre otros.

Romero Placeres agregó que el IPK continúa haciendo sus actividades habituales de trabajo para otros tipos de enfermedades, como la atención a personas que viven con VIH, pacientes con tuberculosis, o algún tipo de arbovirosis y nos vamos preparando para el enfrentamiento de esta nueva enfermedad. “Ya tenemos bien desarrollado el Plan para enfrentar la posible entrada del COVID-19, que esperamos que no ocurra, pero si sucede ya estamos preparados para ello”, dijo.

¿Cómo ganarle a la COVID-19?

Dr. Eric Martínez Torres, del IPK. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Para Eric Martínez, Doctor en Ciencias, profesor titular de Pediatría e Investigador de Mérito del IPK, la mejor manera de enfrentar al nuevo coronavirus es la prevención. “Hay una frase del Comandante en Jefe, Fidel Castro, que se aplica a este caso, y es esa que dice que la mejor forma de ganar una guerra es evitarla.

Ganar la guerra aquí significa evitar la entrada de la COVID-19 a nuestro país, evitar que se infecte una persona. Ganar la guerra para esa persona, dependerá del manejo individual de los casos, de pensar que cada infectado puede ser un caso grave y por tanto debe ser atendido oportunamente”.

Hay medidas generales de prevención: el lavado de las manos es imprescindible; hay otras que son hasta gratis, pero muy difíciles de cumplir y tienen que ver con qué si se presentan síntomas respiratorios no hablar con otras personas y saludar sin besos ni abrazos, abundó el experto.

“Cualquier virus respiratorio muestra más o menos un cuadro parecido. Se calcula que cada año alrededor del 15 % de los cuadros respiratorios que tiene el país son producidos por coronavirus; ha estado con nosotros y está, solo que ahora hay un coronavirus diferente, que tiene una virulencia mayor y puede agravar en un periodo determinado”, explicó el profesor.

La COVID-19 durante los primeros días se manifiesta como un cuadro catarral común y corriente, entonces hay que enseñar a la población cómo protegerse y cómo no adquirirla, apuntó el doctor Martínez. “Es más fácil la protección del dengue o el cólera, los virus respiratorios están en el aire, por eso se habla también de una distancia prudencial de un metro y medio a dos metros, entre las personas. Nada de eso cuesta dinero, pero probablemente sea lo más difícil de conseguir”, dijo.

Según el especialista, los otros virus que causan infecciones respiratorias, casi todos evolucionan con mayor frecuencia hacia la curación espontánea. “Es cierto que las neumonías virales existen y pueden agravarse, lo más frecuente es que siendo virales se le asocie un componente bacteriano”
.
“Este tipo serológico de coronavirus es más agresivo que los que habitualmente circulan, no nos avisa cuando llega, no nos dice aquí llegué y a este individuo lo voy a agravar, por lo cual tenemos que organizar la vigilancia del paciente, su seguimiento, pensando que la mayoría va a evolucionar bien, pero que la excepción puede ser el paciente que tenemos delante y estamos en la obligación de salvarle la vida”, dijo.

Es vital, consideró, que la población se mantenga informada. “Los medios de comunicación son muy importantes, pero no bastan. Hoy hay que buscar todas las vías posibles, porque muchos jóvenes no leen, no ven televisión, no escuchan radio, y hay que llegar a ellos, ya sea a través de las redes sociales, internet, que es donde más tiempo pasan. Pero hay que llegar al consejo popular, la escuela, la empresa de transporte, es decir, a todo el mundo, para poder ponerle freno, y así está concebido en el plan”, dijo.

“Eso lo podemos soñar en Cuba, donde tenemos un sistema de salud concebido para llegar hasta la última persona”, señaló el doctor Martínez. Tenemos además la fortaleza de contar con capacidades instaladas para realizar estudios de virología molecular en La Habana, Villa Clara y Santiago de Cuba, y con los reactivos para hacer el diagnóstico, dijo. Las personas que se someten a este estudio específico para la COVID-19 tienen que reunir el criterio clínico y el criterio epidemiológico, para tomar la muestra en el momento adecuado, y dé el resultado fidedigno.

No obstante, durante ese tiempo se vigilan los casos de las personas que resultan sospechosas, explicó. Respecto a la incidencia del virus sobre la población infantil, el doctor Martínez explicó que la población pediátrica es priorizada siempre, pero en particular en Cuba exaltamos mucho el cuidado de los pequeños. “Parece ser que los coronavirus—digo ‘los’ porque estamos hablando del que está circulando actualmente, que es la COVID-19, pero sus predecesores, que produjeron el MERS y el SARS hace 10 y 18 años, respectivamente— en general afectan menos a la población infantil, o al menos los afectados tienen menos tendencia a agravar”.

“Esto siempre se dice con muchas reservas, porque cada circunstancia tiene sus particularidades, pero lo cierto es que el grueso de los enfermos son adultos y los que agravan son adultos, los que van a terapia son adultos. Esa tendencia se está estudiando, pero no hay una explicación sobre el tema. Por supuesto, nada debe tomarse con carácter absoluto, porque la enfermedad, las especialidades tienen sus particularidades”, dijo.

El profesor apuntó que la epidemiología es muy general, “pero las ciencias que atendemos personas atendemos esas individualidades, no hay nada más importante que la persona que tengo frente a mí, sea adulto o niño”. Ahora es tiempo de prevenir, concluyó el doctor.

Frente a la COVID-19, capacitación de calidad

Curso Nacional de Actualización en Prevención y Control del nuevo Coronavirus COVID-19. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Como parte del proceso de preparación para prevenir y controlar la infección por coronavirus COVID-19, la preparación es esencial y transversal a todos los componentes de la estrategia nacional. Así aseguró el doctor José Luis Aparicio Suárez, jefe del departamento de Posgrado del Ministerio de Salud Pública, al ampliar información sobre el Curso de “Actualización en prevención y control de la enfermedad por COVID-19”, que concluye hoy en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK).

“La capacitación  iniciada en una primera etapa y dirigida a todos los profesionales y trabajadores del sector, así como de otros sectores, organizaciones y estudiantes de las ciencias médicas del país es un proceso continuo, escalonado, enfocado a grupos específicos acorde a la profesión u ocupación”, dijo el especialista.
Se trata de una estrategia con niveles crecientes de profundidad y alcance. “Ya prácticamente está concluida la primera etapa de la capacitación generada a nivel de país y se está asegurando ahora la calidad de una segunda etapa con un nivel de profundidad superior”, explicó.

En ese sentido, apuntó que el IPK, una emblemática institución con vasta experiencia en el campo de las enfermedades transmisibles, con profesores de reconocido prestigio, paradigmáticos en cada una de sus respectivas especialidades, está dirigido a los facilitadores que van a propiciar esta segunda etapa de la capacitación a nivel de municipio.

“Aquí están representados los directores de las principales instituciones del país, epidemiólogos, intensivistas pediátricos, intensivistas de adultos y otras especialidades; aproximadamente 150 profesionales de las 15 provincias del país, que se convertirán en facilitadores de estos conocimientos en sus territorios”, dijo.
El curso— apuntó— está dirigido a capacitar sobre los elementos que permitan identificar a una persona sospechosa del COVID-19, los aspectos generales de la infección por este nuevo coronavirus, qué protocolos de actuación seguir con estos pacientes, el manejo clínico de casos sospechosos, probables y confirmados por  COVID-19 que pudiéramos tener en el país, tanto en pediatría como en adultos, y enfatizando en el tratamiento en las terapias intensivas.

Otros aspectos están dirigidos a abordar el tema de la bioseguridad, esencial para la protección del personal sanitario, de los pacientes y de la comunidad. Asimismo, el curso contempla los elementos del diagnóstico laboratorial y el manejo de muestras, y un tema vital como la estrategia comunicacional para informar a todos los públicos las medidas de protección en sentido general y las medidas de protección específicas acordes a los sectores.

De acuerdo con el especialista, la capacitación en la segunda etapa, estará dirigida a todos los grupos específicos dentro del Ministerio de Salud Pública, al resto de los organismos de la Administración Central del Estado, las organizaciones y la población en sentido general. “Esta preparación ha tenido en cuenta lo que está sucediendo en el mundo, en la región y la preparación para la posible entrada en Cuba de esta enfermedad”, sostuvo.
Para el doctor Jorge González Pérez, director nacional de docencia médica del Ministerio de Salud Pública, explicó que más adelante está prevista una tercera etapa de capacitación Jorge González Pérez, director de Docencia Médica del Ministerio de Salud Pública dijo que la red de universidades y facultades de ciencias médicas en todas las provincias del país son una fortaleza, en tanto permite qu

e a través de la infraestructura que tiene el sistema de salud se pueda llegar a todas las provincias y territorios.
“En el sistema de salud forman parte de la universidad también un hospital, un policlínico, un consultorio, de forma tal que la red de universidades abarca todos los consultorios del Médico de la Familia y todas las instituciones asistenciales. Esto permite que cuando estamos haciendo un proceso de capacitación lo llevamos hasta la atención primaria de salud, que es la unidad básica del sistema”, explicó González Pérez.

Agregó que el proceso de capacitación está concentrado en primer lugar en los actores que tienen que identificar la presencia de esta posible enfermedad. Está vinculado con los médicos, pero no solo ellos sino también las enfermeras, todo el personal de salud donde quiera que esté ubicado.

“Lo más importante para nosotros no es esperar a que la persona vaya al sistema de salud con una enfermedad, sino la acción preventiva que ha caracterizado al sistema de salud cubano. Es por ello que desde que se conoció la enfermedad hemos tratado de darle la información necesaria todo el personal de salud del país, para que a su vez se lo dé a conocer a la población, porque el éxito del enfrentamiento de esta epidemia está dado en que la población participe”, dijo el especialista.

“Quien puede tener los síntomas es la persona, quien sabe que tiene fiebre, tos, un cuadro de malestar general, es la persona; si la persona que sabe que tiene todo eso, no participa en la protección del resto de la población, podemos llegar tarde al enfrentamiento”, dijo.

En ese sentido expuso que la capacitación del pueblo es esencial, por lo cual se van a realizar audiencias sanitarias, y se trabajará a través de la FMC, y de los CDR, para que esta información llegue a la población.
Los protocolos de actuación a seguir con los posibles casos sospechosos están establecidos. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
El IPK cuenta con laboratorios de virología molecular y medios diagnósticos específicos para la COVID-19. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
En los laboratorios del IPK se realiza el diagnóstico para 17 virus respiratorios. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
El IPK es una institución de referencia para la investigación, el diagnóstico, manejo y tratamiento de las enfermedades infecciosas. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
En los laboratorios del IPK se realiza el diagnóstico para 17 virus respiratorios, 16 que habitualmente se vigilan en todo el país, más el nuevo coronavirus. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

miércoles, 16 de octubre de 2019

Evento asociado a la inmunización con PRS en Cuba: Las vacunas no son el problema (+ Infografías)




La PRS comenzó a aplicarse en el esquema nacional de vacunación en 1986. Foto: Natali Mis/ Shutterstock.
En la tarde del pasado siete de octubre, una bebé de un año de vida llegó al Hospital Pediátrico de Centro Habana. Fue ingresada de inmediato. Apenas unas horas antes había recibido la vacuna triple viral PRS en el Policlínico Betancourt Neninger, del municipio de Habana del Este.

Desde entonces, el doctor Roberto Álvarez Fumero graba en su memoria cada uno de los minutos transcurridos hasta hoy. “La primera paciente presentaba fiebre, vómitos, aumento de volumen en la zona donde se le puso la vacuna y un cuadro de shock tóxico. Requirió medidas de cuidados intensivos”, cuenta el reconocido pediatra cubano.

Ese mismo día, al oscurecer, otra niña era remitida desde el Hospital Militar Central Luis Díaz Soto hacia el pediátrico Marfán Borrás, en el Vedado capitalino. “Paloma Domínguez Caballero tenía un cuadro de fiebre y vómitos asociados a haberse vacunado en la mañana en el mismo policlínico de Alamar”, confirma el también jefe del departamento Materno Infantil del Ministerio de Salud Pública (MINSAP).
El estado de gravedad de las niñas movilizó al equipo de profesionales y directivos de ambas instituciones pediátricas de La Habana. Esa misma noche se creaba, en la sede del MINSAP, una comisión ministerial para investigar por qué dos bebés presentaban un evento de reacción severa a la inmunización con PRS, una vacuna que debía protegerlas contra la parotiditis, la rubéola y el sarampión. Tres enfermedades que en Cuba están eliminadas.

El doctor Francisco Alberto Durán García, director nacional de Epidemiología, explica que esta vacuna comenzó a aplicarse en el esquema nacional de vacunación en 1986. “Hasta el año pasado se habían aplicado en el país más de 9 200 000 dosis de PRS a niños de uno y seis años de edad”.
Aunque en Cuba se producen ocho tipos de vacunas, la PRS es importada. “Hace más de cinco años se le compra a la productora Serum Institute, de la India. Está certificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y avalada por nuestro Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED)”.
CECMED: Autoridad Reguladora de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos de la República de Cuba, encargada de promover y proteger la salud pública a través de un sistema regulador capaz de garantizar el acceso oportuno al mercado de productos con calidad, seguridad, eficacia e información veraz para su uso racional.
Una vez diagnosticados los casos, el ministro de Salud Pública cubano se reunía con directivos del organismo para evaluar la situación. Se adoptaron las siguientes medidas:
  • Reforzar la atención médica que recibían los niños afectados.
  • Incrementar, por parte de los médicos y enfermeras de la familia, la vigilancia en el área de salud donde fueron vacunadas las bebés.
  • Emitir una alerta al resto de las provincias para retener transitoriamente el lote con el cual se vacunó a las menores.
  • Designar a una comisión ministerial investigadora para esclarecer el evento.
“La comisión aún investiga con profundidad. En estos momentos realiza exámenes de mucho rigor para llegar a una conclusión certera”, informa a Cubadebate el doctor Álvarez Fumero.

La vacuna


Cada vez que se va a introducir una vacuna en Cuba, el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED) debe avalarla, aun cuando esté precalificada por la OMS, organismo responsable de evaluar, calificar y recomendar las vacunas que Naciones Unidas adquiere para distribuirlas en muchos países del mundo a través de sus campañas de inmunización.
Una vacuna precalificada por la OMS es un producto sometido a la consideración de un grupo de expertos internacionales que evalúa su seguridad, calidad y eficacia para ponerlo a disposición del país que lo necesite. La precalificación permite expandir el acceso a la vacuna.
Pero independientemente de ello, “las autoridades nacionales tenemos la responsabilidad de comprobar que la llegada del producto al país es correcta, que mantiene sus condiciones y está apto para su uso. Y eso es lo que hace el CECMED antes de determinar la liberación del lote”, expone el Doctor en Ciencias Rafael Pérez Cristiá, director general de la institución cubana.

Las vacunas son productos biológicos que están estrictamente regulados desde su producción, distribución y uso. “Todas se producen por un régimen de lotes. Cada lote tiene su individualidad, uno es diferente del otro. Por lo tanto, cuando hablamos de un número de lote, no nos estamos refiriendo a la vacuna, sino a ese lote en específico”, explica.

“Son productos muy buenos para la prevención de las enfermedades, pero también tienen sus riesgos. Producen reacciones adversas que son esperadas. Todo el que se ha vacunado sabe que luego va a sentir dolores, se le va a inflamar la zona donde fue inyectado, va a darle un poco de fiebre... Estas son reacciones esperadas que pueden tener diferente magnitud”.

Pérez Cristiá comenta que a lo largo de los años la vacuna PRS ha demostrado una alta seguridad y una baja reactogenicidad; o sea, una baja producción de eventos adversos. Y explica el término: la fiebre, el dolor en el hombro, la inflamación y el enrojecimiento son reacciones adversas esperadas tras su administración. Ahora, este hecho acontecido con los cinco menores identificados es un evento adverso asociado a la vacunación.
“La reacción adversa es solo una parte del evento. El evento va más allá, es todo lo que sucede asociado al momento en que usted vacunó. Está circunscrito a un policlínico, a un vacunatorio específico, que no es del lote, sino de las dosis que se aplicaron allí. Es una cuestión puntual que se está investigando para determinar la real causa”, subraya.

Este lote de 8 700 bulbos fue liberado por el CECMED porque reunía todas las características y cualidades de calidad que debe tener la vacuna PRS. Además, el mismo lote ha sido distribuido en todo el sistema de Salud Pública, advierte el doctor Reinaldo Hevia Pumariega, jefe del departamento de Inspección y Vigilancia del CECMED.

“Cada vez que se libera un lote para su distribución y uso en toda Cuba se aplica un control estricto sobre él. Nuestra institución extrema la vigilancia durante el uso de las vacunas en el país y lo evalúa periódicamente, coordinado con el sistema de vigilancia del Programa Nacional de Inmunización”, aclara Hevia Pumariega.
Añade el doctor Durán García que en todos los vacunatorios existen las condiciones creadas para almacenar el producto y el personal entrenado para su aplicación.

Desde el mes de febrero y hasta el pasado 7 de octubre, en el país se habían administrado 43 630 dosis del lote de vacunas PRS administrado a los cinco niños detectados con sintomatología.
“También hay otros lotes que hoy están circulando dentro del sistema y no ha existido ningún evento adverso, solo las reacciones inherentes a la vacuna, cuya incidencia está por debajo de lo esperado. Puede ser de hasta 1% y en Cuba es de 0.04%”, apunta Pérez Cristiá.
Las vacunas son medicamentos de origen biológico que tienen una variabilidad intrínseca, individual, apunta Hevia Pumariega. “Los ensayos que se le piden a una vacuna son más rigurosos que para cualquier otro tipo de medicamento que se use en el país, pues son complejas, tienen un particular proceso de fabricación y van dirigidas a una población altamente sensible”.

“La vacuna no es el problema. Es una vacuna triple viral que protege contra tres enfermedades que son graves, y que por el uso de este producto hoy están eliminadas de nuestro país”, afirma el director general del Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos.

El doctor Roberto Álvarez Fumero señala que “hasta donde han avanzado las investigaciones, este evento no está asociado al uso de ese lote de vacunas, porque se han aplicado otras 43 630 dosis, y está focalizado en cinco niños vacunados en el Policlínico Betancourt Neninger del municipio de Habana del Este, provincia de La Habana”. No obstante, “la comisión investigadora continúa realizando su indagaciones”.

Los niños y los médicos

Cuentan los doctores que a partir del incremento de la vigilancia del sistema de Salud Pública, el 8 de octubre fueron identificados otros dos niños -una hembra y un varón- que también habían sido vacunados en el Betancourt Neninger.

“Presentaban reacciones, pero no con la gravedad de las bebés que ya recibían atención médica especializada. Estos nuevos casos fueron ingresados en el Hospital Pediátrico de Centro Habana”, asevera Álvarez Fumero.
El quinto niño estaba ingresado en el pediátrico Borrás Marfán por otra causa clínica. La situación atípica que se vivía con Paloma estremeció a todo el hospital. Los padres del pequeño se enteraron e informaron que su hijo había sido vacunado en el mismo policlínico días antes. De inmediato, se incorporó como un nuevo caso a tener en cuenta.

“En función de los cuidados de estos niños ha estado un equipo multidisciplinario: médicos intensivistas pediatras, infectólogos, nefrólogos, a quienes se han unido ortopédicos, dermatólogos, anestesistas, especialistas en traumatología y cirugía reconstructiva, psicólogos y otros especialistas. Asimismo, se reforzó el grupo de enfermería con el personal de mayor calificación de los dos pediátricos.

“Desde la noche del lunes 7 se movilizaron los expertos de mayor nivel en terapia intensiva, se hicieron discusiones colegiadas y se tomaron las conductas que requería cada uno de los problemas que iban mostrando las dos primeras pacientes”, asevera Álvarez Fumero, máster en Atención Integral al Niño.

La dirección de los hospitales pediátricos Borrás Marfán y Centro Habana, los directivos de salud de la provincia y el doctor Álvarez Fumero, como jefe del departamento Materno Infantil en el Ministerio de Salud Pública, estuvieron y están pendientes de cada detalle en ambas instituciones médicas. Así lo han reconocido los familiares de los cinco menores.

“Los padres fueron oportunamente informados del estado de salud de sus hijos. Conversé personalmente con los familiares de Paloma y respondí las dudas del padre respecto al estado de salud de la pequeña, su pronóstico...

“Nunca nos presentamos como autoridades del Ministerio de Salud Pública, porque nuestra misión allí era garantizar una atención médica de calidad, no ser reconocidos por nuestros cargos. Éramos médicos atendiendo celosamente a una paciente”, señala el también profesor auxiliar de Pediatría.

El miércoles 9 de octubre, en horas de la noche, falleció la bebé Paloma Domínguez Caballero “después de mucho batallar, debido a severas complicaciones y una disfunción multiorgánica. Su sistema inmune no respondió como esperábamos”, lamenta el jefe del departamento Materno Infantil en el Ministerio de Salud Pública.

Los padres de Paloma se trasladaron hacia la provincia de Ciego de Ávila, pero el doctor contactó con ellos vía telefónica. “Le expliqué a la mamá de Paloma que lamentábamos la pérdida de su niña, que estábamos investigando las causas y que, ante cualquier necesidad de apoyo, todo el sistema de salud estaba a su disposición”.

¿Cómo se encuentran los otros cuatro pequeños?
–Dos se encuentran fuera de peligro y en ausencia total de reacciones. Los otros dos siguen bajo seguimiento estricto pero evolucionan favorablemente. Todos están bajo una atención médica multidisciplinaria y priorizada. Con sus familiares mantenemos una sistemática información clínica sobre la evolución de los niños.

¿Por qué vacunar?


El Programa Nacional de Inmunización (PNI) se creó en Cuba en el año 1962 con la introducción de cinco vacunas. Administra 11 vacunas, protege contra 13 enfermedades y todos los años alcanza un 99.5% de cobertura en todo el país, resalta la Doctora en Ciencias Médicas Belkys Galindo Santana, epidemióloga del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí.

Galindo Santana identifica como una de las fortalezas la creación del sistema de vigilancia de eventos adversos a la vacunación, insertado dentro del PNI. “Permite garantizar la seguridad del vacunado, la confiabilidad, y cumple la exigencia de la autoridad regulatoria de control”.

Según Durán García, director nacional de Epidemiología, el sistema de vigilancia permite que, allí donde se produzca la más mínima reacción a la administración de una vacuna, “en cualquier punto de nuestra geografía, se identifique y atienda al paciente donde mismo recibe la dosis, en la atención primaria de salud”.

“El médico de familia es el ejecutor principal, el encargado de la vigilancia ante cualquier síntoma, ante cualquier reacción. Eso es una fortaleza del país”, agrega Belkys Galindo.

Este hecho aislado, del cual no se registra antecedente con la vacuna PRS, no debe generar en los padres ni en la familia cubana temor a que sus hijos sigan siendo beneficiados por el esquema de vacunación diseñado para ellos, alerta el doctor Roberto Álvarez Fumero.

“Un niño no vacunado corre un riesgo muy alto, porque está expuesto a padecer enfermedades peligrosas para su vida. Los beneficios de las vacunas son muy superiores a las reacciones adversas que puedan provocar, incluso, más graves que estas que hoy estamos investigando”, concluye el jefe del departamento Materno Infantil en el Ministerio de Salud Pública de Cuba.


jueves, 30 de noviembre de 2017

Estados Unidos limita viajes a Cuba de sus científicos y cancela subvenciones destinadas al IPK


SIGUEN LAS AGRESIONES ....


Por: Richard Stone

El Instituto Nacional de Salud de EEUU informó al IPK que las subvenciones para investigar sobre arbovirus han sido "suspendidas". En la imagen, fumigación contra los mosquitos en La Habana. Foto: Fernando Medina/ Facebook.
El Instituto Nacional de Salud de EEUU informó al IPK que las subvenciones para investigar sobre arbovirus han sido “suspendidas”. En la imagen, fumigación contra los mosquitos en La Habana. Foto: Fernando Medina/ Facebook.

Para celebrar su 80 aniversario, el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) está organizando una fiesta de cumpleaños: una conferencia la semana próxima a la que varios colaboradores de los Estados Unidos planeaban asistir. Todos menos uno se han retirado, dice la viróloga del IPK, María Guadalupe Guzmán.

Algunos -explica- estaban inquietos por las recientes afirmaciones sobre las supuestas afectaciones de salud de los diplomáticos estadounidenses en Cuba.

Dos investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) dijeron al IPK que tenían problemas porque los funcionarios de la agencia les prohibieron viajar a Cuba.

Tres años después de que Estados Unidos y Cuba anunciaran el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, la atmósfera para la cooperación se torna más fría. En junio pasado, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció que retiraría el acercamiento, y su administración cumplió el mes pasado con las normas que limitan el viaje a Cuba desde Estados Unidos, y los lugares donde los ciudadanos de ese país pueden gastar su dinero dentro de la Isla.

Las nuevas regulaciones no apuntan explícitamente a la ciencia y tienen excepciones para los académicos.

La medida de la administración Trump que obliga los cubanos a viajar hacia un tercer país para solicitar una visa de los Estados Unidos, perjudica las visitas de científicos cubanos a los Estados Unidos
.
La “nueva política hostil hacia Cuba socava la confianza” de los Estados Unidos en la investigación conjunta, dice Luis Montero Cabrera, investigador de la Universidad de La Habana. La administración de Trump  “probablemente haya cerrado la puerta a muchas interacciones cubano-estadounidenses”, agrega John Van Horn, neurocientífico de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles

La atmósfera política tóxica inyecta incertidumbre en varias iniciativas en ciernes. Una se enfoca en los arbovirus, patógenos transmitidos por mosquitos que incluyen los virus zika, chikungunya y dengue. Luego de una convocatoria de propuestas sobre investigación de arbovirus con Cuba, el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos aprobó en junio cuatro subvenciones de un año, cada una con un pago de hasta 50 mil dólares.

Estas modestas subvenciones -según los estándares de los EEUU- administradas por CRDF Global, una organización sin fines de lucro en Arlington, Virginia, son una bonanza para los científicos cubanos, que tienen escasos recursos para la investigación. El IPK ganó las cuatro subvenciones, incluidos los estudios de inmunidad contra dengue y las pruebas de la capacidad de la bacteria Wolbachia para frenar la transmisión de arbovirus.

Según Guzmán, el Instituto Nacional de Salud de EEUU (NIH) informó al IPK que las subvenciones han sido “suspendidas”. Un funcionario de CRDF Global dice que la cancelación no es política; sino que implica dificultades para transferir fondos a Cuba.

Otras actividades científicas de los Estados Unidos en la Isla están en el limbo.

Las noticias para la ciencia cubana no son del todo desalentadoras. En octubre, el programa insignia de investigación de la Unión Europea, Horizonte 2020, anunció que permitiría a los cubanos solicitar subvenciones junto con colegas europeos. Y algunas colaboraciones con los Estados Unidos siguen por buen camino. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EEUU patrocinó un crucero de investigación conjunto el verano pasado con el Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Cuba (SNAP) que circunnavegó la Isla, evaluando los arrecifes de coral. Este mes, el SNAP recibirá a varios científicos provenientes del país norteamericano.

(Original en inglés en sciencemag.org/ Traducción de Cubadebate)