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lunes, 18 de julio de 2022

Melissa Blanco: "Las narradoras tenemos las mismas capacidades que los hombres"

 


Publicado en: Letras de Género

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Imagen: Melissa Blanco / Facebook.

Recientemente, Melissa Blanco Déniz se convirtió en la primera mujer cubana que narra boxeo en la televisión nacional. Lo hizo en vivo, al describir para Tele Rebelde algunas de las jornadas del Torneo Nacional Playa Girón, que se desarrolló en Camagüey a finales de junio. Antes, había comentado pelota desde las cabinas de la emisora matancera Radio 26.

“Fue una experiencia fenomenal, me sentí de maravilla; ahora que lo hice puedo decir que di el paso, pero fue verdaderamente una locura”, recuerda emocionada en entrevista con nuestras Letras de Género.

A través de audios de WhatsApp, cuenta que más allá de algunas ocasiones en la sala de casa junto a su papá o en cursos de preparación, apenas tenía experiencia narrando boxeo. Nunca lo había hecho para un medio de comunicación; por tanto, el reto fue mayor.

Había practicado en la emisora, con algunos narradores matanceros, en especial con Dayron Medina. Les llevaba grabaciones, la escuchaban y le ofrecían recomendaciones. Además, participó en el curso de comentaristas deportivos  y aprendió de excelentes profesores como Luis Alberto Izquierdo o Manuel Alejandro Pérez y Capote.

“Ellos me escucharon, me dijeron que era buena y esa fue mi experiencia previa con el boxeo antes de atreverme en la televisión nacional. Llegué con mucho miedo, aún lo tenía el último día pues era un gran reto, pero creo que fue bien recibido porque lo asumí con valentía, muchas ganas y feliz de tener la oportunidad”, dice.

En esta Isla de herencias machistas, donde todavía muchos repiten que "el deporte es cosa de hombres" y otros prejuicios sobreviven de formas más o menos evidentes, Melissa hizo historia en un espacio donde las mujeres no suelen ser mayoría. Sin embargo, la joven periodista matancera insiste en que el principal reto pasa por prepararse, aprender de los que saben y ser valientes para llegar a esas plazas que esperan.


Melissa no llegó al periodismo deportivo por casualidad. Desde que estudiaba en el Instituto Preuniversitario de Ciencia Exactas Carlos Marx, tenía claro lo mucho que le gustaba. “Era lo que más me apasionaba de lo que veía en la radio o escuchaba en la televisión”, rememora. 

Desde el primer año de la carrera empezó a prepararse para especializarse en deportes y una vez graduada, siguió profundizando para abrirse camino en el mundo de la narración. Sobre su experiencia allí y los desafíos que implica, conversó con nuestra columna.

¿Qué retos adicionales trae trabajar como narradora? ¿Cuáles son las diferencias entre el periodismo, narrar y comentar?

No es lo mismo hacer periodismo deportivo que narrar un deporte. Las diferencias entre hacer periodismo, narrar y comentar son amplias. Hacer periodismo implica llevar información a las personas, brindar la noticia, acercarla. 

Mientras, narrar es describir lo que está ocurriendo en momento determinado sobre el terreno, el ring o la pista del deporte donde está teniendo lugar el deporte. Hay que contar qué están haciendo los jugadores, cómo se están moviendo, qué técnicas están aplicando, cómo es el trabajo realizado…

Aunque narrar y comentar se asemejan mucho, no son lo mismo. Comentar es aún más complejo, porque implica dar mi opinión, cómo valoro lo que está ocurriendo, profundizar un poco más en datos y análisis estadísticos. Lleva más de improvisación y conocimientos.

Narrar es conocer el deporte y decirle a las personas que están en su casa lo que sucede; comentar es arriesgarte a compartir datos, historias y tu criterio especializado.

¿Influye el género a la hora de especializarse en estos temas? ¿Cómo lo has vivido tú? 

El género influye cuando las personas te valoran en primer lugar por él: primero se sorprenden porque haya una mujer en ese puesto y luego evalúan la calidad de tu trabajo. Ahí sí influye.

Sin embargo, hasta el momento no se ha convertido en un obstáculo para incluirme en la narración deportiva. Aquí en Matanzas, he tenido el apoyo de todos mis compañeros de trabajo, en especial de narradores y comentaristas: los que forman parte del colectivo de manera activa y aquellos que son glorias de la narración, como el profesor Francisco Pancho Soriano.

Ahora bien, el género sí implica un reto porque no existen mujeres que narren. Entonces, si lo voy a hacer, tengo que hacerlo bien. No se me puede aplaudir solo por ser mujer, por ser la excepción, debo convertirme en una buena narradora y que valoren como bueno mi trabajo. Eso conlleva esfuerzo y sacrificio, pero realmente tenemos las mismas capacidades que los hombres.

¿Cómo valoras la incorporación de las mujeres a este campo en Cuba? ¿Están creadas las condiciones para ello?

En mi opinión, el hecho de crear condiciones para los narradores va más allá de si eres hombre o  mujer. En estos momentos, en nuestro país existen muy pocos espacios fuera de la capital donde narrar. Apenas se describe la Serie Nacional de Béisbol, que dura algunos meses y ya tiene definido sus comentaristas en cada provincia. En otras ciudades quizás se narre la Liga Superior de Baloncesto, pero es necesario comentar más eventos. 

Por otra parte, quienes están en plazas de narración duran muchos años en ellas. Esa es una cosa que veo bien porque las emisoras y los canales se identifican con figuras específicas, pero al ser solo un gran evento deportivo, se limitan mucho las posibilidades de que existan más comentaristas.

Cuando la radio y la televisión tengan disponibilidad en todas las provincias para narrar más eventos deportivos, será mayor el número de narradores y por supuesto, el número de mujeres que se incorporen al campo.

En sentido general, creo que para las mujeres están creadas las condiciones. A mi nadie me ha regalado nada, pero tampoco me han puesto obstáculos. Lo que vale en cualquier profesión es la disposición a aprender y hacerlo un poco mejor cada día.

Esa es mi experiencia en Matanzas, pero no generalizo porque no sé cómo sucederá en otros espacios. Al menos acá está listo el terreno para que las mujeres lleguen, ojalá suceda así en otras provincias. 

¿Qué crees de esa idea que asocia el deporte a los hombres? ¿Cómo influye esa segmentación en el hecho de que las mujeres los narren?

Los deportes generalmente se asocian a los hombres. Incluso en aquellos donde las mujeres son protagonistas y tienen excelente desempeño, se espera que quienes lo siguen desde el otro lado de la pantalla, la radio o el celular, sean en su mayoría hombres. Creo que todavía esa idea está en la mentalidad de nuestro país. 

Entonces, cuando “el deporte de hombres” lo narra una mujer, cuando como narradora me encuentro en esa posición, llego con miedo de la aceptación que tendrá mi trabajo, de cómo se sentirán en casa quienes escuchan una voz femenina. 

Pero hasta el momento la recepción ha sido mayoritariamente buena; y creo que eso también es una buena señal. Aunque aún sobrevive esa mentalidad del deporte como cosa de hombres, mi trabajo y el de otras mujeres se ha aceptado y empieza a verse como algo común. En la reciente experiencia narrando el boxeo, algunos comentarios de espectadores fueron sobre cuánto había demorado este momento en llegar. 

Melissa Blanco Déniz se ha preparado durante años para llegar a la mesa de narración, pero está convencida de que aún le queda mucho por aprender. Cuando le preguntas sobre las posibilidades para las mujeres en esos espacios, asegura que el principal desafío es perder el miedo a los obstáculos. 

“A lo mejor hubo otras que quisieron, lo intentaron y en su momento no se les brindó la posibilidad, no lo sé”. Ahora, cree que los puestos están, las condiciones van creándose. Toca proponérselo, con valentía y sobreponiéndose a los prejuicios, para conseguirlo.

martes, 9 de marzo de 2021

Decreto Presidencial pone en vigor el Programa Nacional para el adelanto de las Mujeres

 


Por: Redacción de Cubadebate

La mujer ha estado en cada programa económico y social y en cada momento histórico que ha vivido la nación. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

El Decreto Presidencial 198/2021 fue publicado este 8 de marzo en la Gaceta Oficial de la República para poner en vigor el Programa Nacional para el adelanto de las mujeres.

Firmado por el jefe de Estado cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el decreto establece que el mencionado Programa resume el sentir y la voluntad política del Estado Cubano y constituye la piedra angular en el desarrollo de políticas a favor de las mujeres, al tiempo que da continuidad al avance y desarrollo de la igualdad de género en el país, en tanto institucionaliza este derecho.

El Programa Nacional para el adelanto de las Mujeres, se concibe como la “Agenda del Estado cubano para el adelanto de las mujeres” e integra en un solo documento acciones y medidas que se corresponden con los principios y postulados reconocidos en la Constitución de la República de Cuba y en el nuevo escenario de actualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista, así como con los compromisos internacionales contraídos sobre la igualdad de género.

Promueve acciones dirigidas a lograr mayor integralidad y efectividad en la prevención y eliminación de manifestaciones de discriminación contra las mujeres, así como a fortalecer los mecanismos y la capacidad profesional de los funcionarios y servidores públicos para incorporar las cuestiones de género en la elaboración de políticas, programas y en la prestación de servicios.

Constituye además un Programa de Gobierno, que con la participación de la Federación de Mujeres Cubanas, como mecanismo nacional para el adelanto de las mujeres, promueve y garantiza las acciones de seguimiento, evaluación y control que corresponden a los organismos de la Administración Central del Estado, las entidades nacionales y otras organizaciones e instituciones, así como las respuestas de estos a las recomendaciones que emite el “Comité para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres”.

El objetivo principal del Programa Nacional para el adelanto de las mujeres es promover el avance de las mujeres y la igualdad de derechos, oportunidades y posibilidades, refrendados en la Constitución de la República de Cuba, así como profundizar en los factores objetivos y subjetivos que, como expresiones de discriminación, persisten en la sociedad cubana y obstaculizan un mayor resultado en lo económico, político, social y familiar, con el fin de eliminarlos.

Lea el Decreto Presidencial aquí

miércoles, 23 de agosto de 2017

Mujeres de fuego, de nieve




Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Participante en el desfile del 1ro de mayo de 2016. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Me estremeció la mujer que empinaba a sus hijos
hacia la estrella de aquella otra madre mayor.
Y cómo los recogía del polvo teñidos
para enterrarlos debajo de su corazón.Me estremeció la mujer del poeta, el caudillo,
siempre a la sombra y llenando un espacio vital.
Me estremeció la mujer que incendiaba los trillos
de la melena invencible de aquel alemán.Me estremeció la muchacha
hija de aquel feroz continente,
que se marchó de su casa
para otra de toda la gente.Me han estremecido un montón de mujeres,
mujeres de fuego, mujeres de nieve.
Pero lo que me ha estremecido
hasta perder casi el sentido,
lo que a mi más me ha estremecido
son tus ojitos, mi hija,
son tus ojitos divinos.Me estremeció la mujer que parió once hijos
en el tiempo de la harina y un quilo de pan
y los miró endurecerse mascando carijos.
Me estremeció porque era mi abuela además.Me estremecieron mujeres
que la historia anotó entre laureles.
Y otras desconocidas, gigantes,
que no hay libro que las aguante.
(Mujeres, Silvio Rodríguez, 1975)
Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Integrantes de la Compañía Habana Compás Dance. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Especialistas del Hospital Abel Santamaría en Pinar del Río. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
La firme delicadeza de una mujer. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Haydeé Milanés y Marta Valdés durante un concierto. Foto: Irene Pérez/Cubadebate.
Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Torcedora de tabaco. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Lisset Conde diputada de la Asamblea Nacional. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Integrante del Ballet Liz Alfonso Dance Cuba. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Integrante del Ballet Liz Alfonso Dance Cuba. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Trabajadora de la empresa de semillas de Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Trabajadora de la empresa de semillas de Cienfuegos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Tammy López, violinista y compositora cubana. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Tammy López, violinista y compositora cubana. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Campesina cubana. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Campesina cubana. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.
Aficionada pinareña en el Latino. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Aficionada pinareña en el Latino. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Jacqueline Arencibia, una de las artesanas que da vida a hermosas muñecas en el proyecto Bazar de sueños. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Jacqueline Arencibia, una de las artesanas que da vida a hermosas muñecas en el proyecto Bazar de sueños. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Revista Militar y Marcha del Pueblo Combatiente el 2 de enero de 2017 en La HabanaFoto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Revista Militar y Marcha del Pueblo Combatiente el 2 de enero de 2017 en La Habana. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

domingo, 23 de agosto de 2015

La Isla en femenino (+ Fotos)

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La Isla en femenino (+ Fotos)


Cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Por Isabel Moya

La adolescente que hoy ama sin barreras, defiende sus criterios con pasión y se sueña profesional o artista o trabajadora por cuenta propia, tal vez no es consciente de que goza de autonomía física, económica y política. Ella asume como natural estos derechos que sus bisabuelas, abuelas y madres conquistaron enfrentando los prejuicios de una sociedad profundamente machista.

Las que se reunieron hace 55 años en una calurosa tarde del 23 de agosto de 1960, cuando las mujeres de diferentes sectores crearon la Federación de Mujeres Cubanas,  en un céntrico teatro habanero, tampoco conocían los términos que se manejan en la actualidad para hablar de igualdad y justicia para las mujeres, pero heredaban una tradición que venía desde las mambisas y recorría el camino de las feministas de la primera mitad del siglo XX y de las combatientes de la sierra y el llano.  Tenían procedencias distintas pero un objetivo común: no ser solo beneficiarias sino protagonistas de sus propios destinos.

Al respecto Fidel ha señalado: “Las mujeres dentro de la sociedad, tienen intereses que son comunes a todos los miembros de la sociedad; pero tienen también intereses que son propios de las mujeres.  Sobre todo, cuando se trata de crear una sociedad distinta, de organizar un mundo mejor para todos los seres humanos… en el mundo que estamos construyendo, es necesario que desaparezca todo vestigio de discriminación de la mujer.”

La concepción teórico política sobre el tema de la discriminación de la mujer en Cuba parte de aunar el proceso emancipatorio de la nación con las especificidades de formas de opresión por motivos de raza, género,  orientación sexual,  discapacidad y otras lesivas a la dignidad humana.

Con ese agosto de 1960 comenzó, entonces, un proceso de cambios vertiginosos: las cubanas fueron a alfabetizar, se incorporaron al estudio en la Escuela para Campesinas Ana Betancourt o en los planes de beca, salieron a manejar tractores y el pueblo las llamó las pikolinas[1], asaltaron las universidades, aprendieron de planificación familiar, se hicieron científicas, fueron electas a las distintas instancias del gobierno.  Pero no fue un camino de rosas, ni una línea recta ascendente, hubo que enfrentar los juicios de valor patriarcales, cambiar las leyes, problematizar las relaciones de pareja tradicionales y cuestionar la doble moral.  Era necesario revisitarlo todo: la historia, el concepto de familia, la moda, la escuela, la letra de las canciones, los empleos considerados femeninos y masculinos, los juegos, los juguetes…Una revolución dentro de la Revolución.

Aunque, como he afirmado en otros comentarios, no debemos dejarnos seducir por las cifras que pudieran ofrecer un espejismo de que todo está logrado, las estadísticas revelan el salto cuantitativo.  Revisemos algunas de ellas: las mujeres son el 48,86 por ciento de las parlamentarias y presiden el gobierno en 10 de las 15 provincias, algunas de las principales carteras ministeriales la ocupan mujeres. Son mayoría no solo en sectores como la salud y la educación, sino en la fiscalía y la contraloría.

Se ha potenciado un  empoderamiento real que tiene como pilares fundamentales la igualdad en el acceso, la educación y la participación consciente y protagónica en el proceso de cambios lo que afianza la autoestima individual y el reconocimiento en los imaginarios socialmente compartidos.
De ahí que la universidad se feminiza, pero la presencia de mujeres en los empleos que requieren preparación universitaria también, o que la presencia en especialidades no tradicionales deja de ser anecdótica para convertirse en significativa. Se estrecha la brecha entre la igualdad normativa y la igualdad real.

Detrás de las cifras están las plurales historias individuales que ilustran el enfrentamiento a los prejuicios machistas, las barreras derribadas… la transformación de la familia y de las masculinidades que comienzan a incorporar formas no hegemónicas de relación, con paternidades más involucradas.
La Federación de Mujeres Cubanas ha sido un ámbito donde se han gestado y generado las estrategias y acciones propulsoras de estos cambios.  Por una parte, como mecanismo del estado cubano para el adelanto de la mujer[2], al proponer o impulsar legislaciones e interactuar con los organismos de la administración central del estado para visibilizar las problemáticas específicas de las mujeres. Por otro lado, en su labor como organización de masas que promovió la incorporación de las mujeres tocando puerta por puerta.

Más de medio siglo después enfrenta la necesidad de adecuarse a los tiempos actuales, a los desafíos que las metas alcanzadas imponen.  Entre ellos pudiéramos enumerar: abordar a las mujeres en su diversidad, atraer a las jóvenes, desterrar la percepción de que el funcionamiento se concreta en reuniones y utilizar formas nuevas de convocar y actuar, propiciar el debate teórico sobre género y feminismo desde la mirada cubana,  ampliar la incidencia de las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia.  La Federación deberá velar porque en los procesos de actualización del modelo económico no se pierda lo logrado hasta ahora por las mujeres, y que se propicie una verdadera cultura de la igualdad como postulan los objetivos de la Conferencia del Partido
.
Por otra parte, debe asumir que, si bien, es en las relaciones de pareja y en el hogar donde más se evidencian los rezagos de una ideología patriarcal esta se manifiesta aún en muchos aspectos de la vida social. A nivel ideológico se superponen las tradicionales visiones de lo considerado femenino y masculino con los nuevos modelos.  Pudiéramos hablar de un híbrido en el que se están gestando, tal vez, los nuevos paradigmas.  Me refiero, por supuesto, a tendencias, pues como en todo proceso social el espectro abarca desde los sujetos más apegados a la cultura patriarcal hasta los más transgresores de las asignaciones de género.

La ideóloga de este proceso, su más genuina representante, una de las más importantes defensoras de las mujeres en el continente en el siglo XX, Vilma Espín, explicaba que la labor sería cada vez más difícil, pues habría que continuar hasta alcanzar toda la justicia.

Por eso las muchachas de hoy, que llegan a la FMC,  una organización que cuenta con más de cinco decenios de trabajo y cuatro millones de mujeres en su membresía, deben imprimirle las dinámicas que los cambios imponen.  Pero como sus abuelas y madres, se reconocerán en los versos de Dulce María Loynaz:
Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca.
Y gris, y verde, y rubia, y
morena…
Quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!…
Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda… O no me quieras!
Notas
1 Los tractores en ese momento eran marca Pikolinos
2 Lo que en otros contextos se conoce como ministerios o secretarías de la mujer.
Cubanas. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubanas. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubanas. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubanas. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubana en el Latino, disfrutando de un juego de béisbol. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubana en el Latino, disfrutando de un juego de béisbol. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Marta Valdés, una joya de la música popular cubana, junto a su sobrina nieta Lena. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Marta Valdés, una joya de la música popular cubana, junto a su sobrina nieta Lena. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubanas en Camagüey. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubanas en Camagüey. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubanas. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubanas. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubanas. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubanas. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubanas. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubanas. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubanas. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubanas. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Desfile por el Primero de Mayo en La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Desfile por el Primero de Mayo en La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubanas. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cubanas. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Madre e hija. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Madre e hija. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Campesina cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Campesina cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Han transcurrido 55 años desde que un 23 de agosto se fundara la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), en la que se unieron distintas organizaciones femeninas existentes en la nación antes de 1959. Organización que en estas décadas logra un amplio desarrollo económico y social de la gran masa femenina que ahora forma parte indispensable de todos los sectores del país. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Han transcurrido 55 años desde que un 23 de agosto se fundara la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), en la que se unieron distintas organizaciones femeninas existentes en la nación antes de 1959. Organización que en estas décadas logra un amplio desarrollo económico y social de la gran masa femenina que ahora forma parte indispensable de todos los sectores del país. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Pruebas a la Leche de la Cooperativa de Créditos y Servicios Fortalecida (CCSF) Bienvenido Pardillo de Sancti Spíritus. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Pruebas a la Leche de la Cooperativa de Créditos y Servicios Fortalecida (CCSF) Bienvenido Pardillo de Sancti Spíritus. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.