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Raúl hoy en la Asamblea Nacional del Poder Popular. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Con la sensibilidad que emana de su trova, que es una declaración de
principios en palabras de amor, Raúl Torres compuso una hermosa canción
homenaje a Raúl, el General que deja de ser Presidente, pero no nos
abandona, porque guiará, desde su responsabilidad como Primer Secretario
del PCC y el ejemplo conquistado, las decisiones políticas más
importantes del futuro de la Isla. El último mambí se titula la más reciente composición del
cantautor cubano, que publicó hace 48 horas en su perfil de Facebook y
compartió con Cubadebate.
El último mambí
Hoy puedo comprender la suerte de mi capitán
Puedo guiar el barco y hasta ser el timonel
Acaso me dejó instrucciones, mapa y mucho más
Apuntes de un Quijote Homagno generoso y fiel
Yo quiero que me mire bien los ojos al cantar
El himno de los que no se acobardarán jamás
Y vea su esperanza enverdecida florecer
En una agradecida Patria que no pide más
Que no se abarate el costo inapreciable de tener
El fruto que otras tierras solo sueñan alcanzar
Querido sancho gracias por mostrarnos que el poder
Tan solo se creó para hacer bien a los demás
Entonces sí, ahora sí puedes ir feliz
Confiado de que no serás el último mambí
Hoy puedo imaginar la suerte de tu batallar
Con la fiera tormenta sin el mástil superior
Sin la flor de Santiago que en la sierra te hizo amar
El cantautor Eduardo Sosa durante la velada. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Hace exactamente un año Fidel regresó a Santiago de Cuba,
para siempre. Como aquella, esta noche la Ciudad Heroica evoca al
hombre de la Revolución, al líder que tanto la veneró que escogió
descansar en paz sobre ella. El Teatro Heredia está repleto.
En la sala, más de dos mil espectadores escuchan el discurso que el
hermano de mil batallas pronunciara el 3 de diciembre de 2016. En la
grabación, visiblemente emocionado, Raúl dice: “Ese es el Fidel invicto
que nos convoca con su ejemplo y con la demostración de que ¡Sí se pudo,
sí se puede y sí se podrá!”. Y la ovación, otra vez, rompe el silencio.
En la primera fila está el Segundo Secretario del Comité Central del
Partido Comunista de Cuba y vicepresidente de los Consejos de Estado y
de Ministros, José Ramón Machado Ventura, acompañado del primer
vicemandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, y otros miembros del Buró
Político y del Secretariado del Comité Central.
Inicia la velada que el Maestro Pepe Ordaz ha bordado con poesías y
cantos del alma, cada escena revive momentos trascendentales de la vida
del Comandante en Jefe, de la Isla que multiplica la fiereza de vivir lo
hermoso aun en los días rotos.
Eduardo Sosa regala el Verso Amigo de José Martí, “¡Verso,
nos hablan de un Dios adonde van los difuntos: verso, o nos condenan
juntos, o nos salvamos los dos!”, canta el trovador hoy en Santiago. Los
saxofonistas César López y Evaristo Denis interpretan, inigualable, La Lupe.
Un virtuoso del arte, el pianista Frank Fernández, interpreta Bocetos, lo acompaña la Orquesta Sinfónica, bajo la dirección del Maestro Enrique Pérez Mesa. Luego, un Tema de Amor corona un momento especialísimo de la noche.
De un lado del escenario, el Quinteto Rebelde, cantores vestidos de
montaña, sus voces nos trasladan a la Sierra que los unió. La actriz
Corina Mestre recita la Marcha Triunfal del Ejército Rebelde, del Indio Naborí, y Raúl Torres estrena en la ciudad caribe Laureles y Olivos.
Este domingo, los tambores no podían dejar de sonar en el Centro
Cultural Heredia, el Conjunto Folclórico de Oriente danza fragmentos de Cimarrón y el público palpita.
Hermoso homenaje rinde Santiago al Comandante en Jefe, voces
consagradas del teatro cubano, la música sinfónica y el repentismo han
pasado por el escenario: la actriz Fátima Paterson, el Septeto Turquino,
Miriela Mijares y su grupo, Annie Garcés.
Cerca de dos horas ha durado la gala, que no debe concluir sin los
versos que se hicieron himno en los días del dolor más profundo: Raúl
Torres, Sosa y Annie, acompañados por la Orquesta Sinfónica, cantan Cabalgando con Fidel. Al cierre, Kike Corona entrega el corazón en un tema que tantas luchas de pueblo trae a la memoria: Saberse cubano.
Esta noche de domingo, en el primer aniversario del regreso
definitivo del Comandante en Jefe a esta tierra, Santiago de Cuba le ha
cantado, desde el amor y el arte.
En
la primera fila, el Segundo Secretario del Comité Central del Partido
Comunista de Cuba, José Ramón Machado Ventura, acompañado de otros
miembros del Buró Político y del Secretariado del Comité Central. Foto:
Irene Pérez/ Cubadebate.
Un
virtuoso del arte, el pianista Frank Fernández, interpretó Bocetos, lo
acompañó la Orquesta Sinfónica. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Los saxofonistas César López y Evaristo Denis interpretaron La Lupe, del Comandante Juan Almeida. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
La cantante María Isabel Prado interpretó El gran día de enero. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Estudiantes de la Escuela Profesional de Arte José María Heredia. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Programas de la velada descansan sobre las sillas del teatro Heredia. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Raúl Torres en el Teatro Mella, sábado 18 de noviembre, concierto “Todo mi universo”. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Los grados de Comandante en el uniforme verde olivo, “el rombo con sus ramitas”, impresionaron al Raúl que creció en un solar matancero. Al trovador que escribió una nueva canción para Fidel, su símbolo de victoria y paz.
“Cuando niño viví en una ciudadela, y cada vez que pasaba un avión
por el patio todos los pequeños salíamos a gritar: ¡Fidel! ¡Fidel!
¡Fidel! Ese fue mi primer contacto con él. Luego empecé a fijarme en el
rombo, sus colores rojo y negro, con la estrella en el centro, los
laureles y los olivos”, cuenta Raúl Torres en exclusiva a Cubadebate.
“Las ramitas” llamaron tanto la atención del pequeño que no tardó en
preguntar el significado de los grados del Comandante en Jefe a sus
padres. “Me explicaron de qué se trataba, cómo se los había ganado. Después me enteré cómo eran bordados,
y me pareció un símbolo tan único y bello, que entendí que solo Fidel
era el hombre digno de llevarlos sobre sus hombros”, dice el trovador.
Raúl asegura que, luego de la desaparición física del Comandante en
Jefe, la imagen que despertó su curiosidad en la niñez volvió a él,
“justo a un año de su ausencia, como dice la canción en uno de los
versos. En horas de la madrugada, siete días atrás escribí esta suerte
de poesía”, confiesa el cantautor.
A un año de ausencia, “mi viejo”
tu llama en el pecho es tan fuerte
que creo que soy una suerte de voz
con clara directriz.
Veré cómo crecen tus nietos,
les contaré tus historias, tus retos.
Pero me resulta difícil
contarles sin tu imagen tan pura
esculpida por manos, ternura,
en los parques al lado de Martí.
Contarles cómo el zambrán ceñía los sueños
Cómo tu gorra es un astro del cielo.
Laureles y Olivos, la nueva canción de Raúl Torres dedicada a Fidel, ahora está en las manos del magistral músico César López,
sus arreglos y el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica Nacional de
Cuba, serán el broche de oro para el tema que el pasado sábado 19 de
noviembre, estremeció a los asistentes al concierto Todo mi universo, en el Teatro Mella, en La Habana.
“Hasta ese momento era un poema musicalizado, que sorprendió tanto al
público como a mí. Vibramos todos y hasta tuve que contenerme para
poder terminar de cantar”, relata el músico cubano, quien en aquella
ocasión lo interpretó a guitarra limpia.
Raúl Torres habla de un Fidel infinito: “La estatura de Fidel no
tiene forma de medirse. Por eso digo que su gorra es un astro del
cielo”. A la vez, el poeta llama al líder, al estadista, como “mi
viejo”, revela a un Fidel tan cercano y entrañable como la lírica que
defiende
.
“Los cubanos somos así, cariñosamente le decimos a nuestro padre, ‘mi
viejo’, un calificativo muy familiar. Yo soy eso también, escribo
porque tuve la suerte de tener un barrio, que también me enseñó a
escribir, a admirar la sabiduría de los hombres y venerar sus aportes a
la vida”, confiesa.
Para el autor de Cabalgando con Fidel,
la canción que fue himno en los días más sobrecogedores del luto de un
país, no hay intelecto capaz de resumir en versos la dimensión de quien
asaltó la Historia, “de reflejar hasta dónde llegó la obra de Fidel, por
todas las cosas que se preocupó, cuánto abarcó nuestro líder histórico.
Tenía un espíritu y un alma muy fuera de lo común”, asevera.
“Pero mi más entrañable Fidel es el Fidel preocupado por la
Humanidad, el Fidel enérgico cuando había que ser enérgico y el Fidel
que estaba en África, en Asia, en América Latina, él llegaba hasta donde
se le necesitara, donde había enfermos estaba y está su mano. Ese es mi
ejemplo y quiero que sea el de mi hijo también”, revela.
Raúl dice que sus versos llegados en una madrugada reciente, son un
canto “a la ausencia física de un familiar que hemos tenido en nuestra
casa, que lo hemos visto y sentido todos los días como alguien muy
cercano, como un padre, que no está físicamente para enseñarnos a ser
mejores seres humanos cada día. Ahora no está físicamente, pero sí en
nuestros corazones y en nuestra acción, porque ahí también tenemos que
tenerlo”, afirma el padre de Fidel Camilo, el pequeño que más alegrías
le ha regalado en el último año.
El trovador comenta sobre muertes que son nacimientos y despedidas que son reencuentros, de la mañana que llegó ante la roca donde reposa el Comandante:
“Aquel día conversé con él, pero no quisiera revelar nuestro
encuentro…, no pudiera. Fue un momento de tristeza y entrega.
Elevadísimo espiritualmente”, dice y se reserva los pensamientos.
Lo que no esconde Raúl Torres es su vocación y su fe en el hombre que
llevaba sobre los hombros, laureles y olivos bordados, símbolos de
victoria y paz: “Me llena tanto de orgullo que me llamen fidelista. Lo
digo sin ningún problema: ¡Soy fidelista! Soy fidelista con mucho
orgullo e intentaré imitarlo tanto como pueda”.
Raúl Torres. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Concierto de Raúl Torres en el Teatro Mella, sábado 18 de noviembre de 2017. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Raúl Torres. Foto: L Eduardo Domínguez/ Cubadebate.
A capela, sin más música que la métrica de sus palabras. Así, a
cuerpo limpio, sin su guitarra por escudo, fraterno y melancólico, nos
recibió Raúl Torres.
Con palabras cercanas, a veces tiernas, a veces épicas, que retratan a
un hombre resistente, soñador, libre y comprometido, que es dueño de su
vida y destino; venía él.
Tiene un cuerpo que por muy alto que parece cabe en un abrazo amigo.
Intimista hasta en su forma de andar. Habla despacio, muy bajito,
susurra lírica y sentimiento.
Mientras responde mis preguntas, juega con uno de los tantos dreadlocks
que le cobijan y sigue desde lejos la melodía que se crea en el corazón
de los Estudios Abdala, porque tiene que sonar igual que aquella que le
ronda en la cabeza.
Al llegar nos dijeron que te esperáramos diez minutos, porque estabas en el estudio, con la luz en rojo. ¿Qué estás grabando?
“Una canción que es bastante nueva, la escribí hace apenas tres meses
y la he cantado para mi círculo de amigos más cercano. Refleja lo que
está ocurriendo en mi vida, cómo me siento ahora. Se llama Facebuuk,
porque tiene que ver con la polémica que se crea en los muros –que son
bitácoras–, con los post que colocan los amigos, los que no son amigos,
los que se creen que son enemigos. Tiene que ver con este mundo de las
redes sociales, con la nostalgia por los que no están, los que se
alejaron, de eso va Facebuuk, que es así, con doble U”, recalca.
Mientras graban, pasan las horas que luego serán segundos, y por el
estudio desfilan la flauta y el corno, el maestro Enrique Pérez Mesa y
todos los instrumentos que caben en un escenario. ¿Dónde quedó la
guitarra solitaria del trovador? Escucho un trocito de música y ahí la
descubro, hay tanta trova debajo de esa sinfónica.
“Exactamente. Una canción bien trovadoresca, yo creo que es casi una
canción tradicional. La guitarra canta también la melodía y siento que
es tan cubana. En mi primera etapa, lo que más me caracterizaba era la
canción de corte intimista, entonces, los amigos que se han ido del país
se identifican más con mis composiciones de esa época y ésta,
precisamente está dedicada a todos esos amigos que no están en Cuba
hoy”, asegura el trovador.
Sigue con el rabo del ojo “al cámara” de Lester Hamlet, que está del
otro lado de los cristales, captando planos para el video clip de Facebuuk,
que llegará en el 2017, quizás antes. Habla de la musa, esa niña
pasajera que lo arropa noche y día, y lo hiere en las madrugadas: “Esta
cabeza no para, a veces quisiera que descansara aunque sea unos
instantes”, desea quien asevera haber escrito más de 10 canciones y
menos de mil quinientas.
“En todas mis composiciones hay una dosis de amor, incluso en las de
corte social y quizás hasta en las más ácidas, que son las que
pertenecen a mi etapa ‘sabinera’, pero siempre se me escapó esa cosa
lírica de ver la vida desde una perspectiva romántica, en la canción
diríamos. Esta canción es otra canción de amor, pero de principios
también. Es como una declaración de principios dentro de una canción de
amor”, confiesa
. Raúl, ¿por qué serle fiel a esa “novia” que es la Revolución
–así le llama en su nueva canción–, y además cantarlo en todas las
plazas?
“Va conmigo, creció conmigo. Ha sido un proceso de crecimiento
inherente a mí espíritu. Yo me crié en un país socialista, con padres de
izquierda, que me enseñaron e inculcaron muy bien quiénes fueron
nuestros héroes, quiénes murieron para que pudiéramos tener un país como
el que tenemos, cómo eran los tiranos, qué hicieron los tiranos con
nuestro pueblo, cómo nuestros héroes fueron martirizados. Todo eso te va
creando un pensamiento.
“Luego tuve la oportunidad de vivir en otros países, capitalistas.
Pude sopesar y tener una balanza para comprobar por mí mismo y
convencerme aún más de mi visión de la vida. Todos los amigos que me
conocen de siempre saben cómo pienso, sin ir más lejos ahí están mis
discos, los que grabé en Cuba antes de estar largo tiempo en el
extranjero y los que hice estando allá, que tienen canciones de corte
social y político también”, afirma
.
No es adicto al café, aunque en “Julia” –poblado granmense– se cuele
el mejor del mundo. Allí nació de la mano de una comadrona, en una casa
con techo de guano, hace 50 años. Sin embargo, “es en Matanzas donde
aprendo a tocar la guitarra, a escribir”, acota.
Raúl Torres es tan cercano a los jóvenes, a esa generación que casi
estaba naciendo cuando Pablo Milanés lo presentó –y catapultó– en un
concierto en La Habana, que es imposible imaginarlo fuera de ella.
“No tengo una máquina del tiempo, te lo juro, pero siempre estoy
tratando de buscar, de experimentar en las nuevas tendencias y
sonoridades, es una manera de no quedarme atrás, yo lo sé. Pero no es de
eso de lo que se trata, es que me siento de una generación que resiste,
que no se deja caer, quizás por eso mis expresiones tanto visuales como
líricas, van acorde con la juventud de estos días.
“Sin embargo, mi público es multigeneracional, sinceramente creo que
es más bien producto de lo que digo, escribo y trasmito. Ahora no me
preguntes si tengo un truco para la juventud, porque lo desconozco, eso
sí, tomo mucha limonada –ríe pícaramente– y mi abuelo también, que murió
con 105 años hace dos. Ahora todo el mundo a tomar limonada”, jaranea.
Sus canciones se parecen tanto a él, que prefiere la poesía en carne viva, Baracoa se levanta no
quedó en el papel y los acordes. Luego del paso del Huracán Matthew fue
uno de los primeros en llamar al Ministerio de Cultura y decir que iba a
instalarse allá, porque “no hay ciclón que desbarate el alma”.
“Baracoa fue una oportunidad maravillosa de estar cerca de esa gente
tan necesitada en ese tiempo, sé que ahora menos. El ciclón se ensañó
allí durísimo. Convivimos con ellos, estuvimos trabajando en diferentes
comunidades, comíamos con ellos y escuchábamos sus anécdotas, cantamos
allí. Fue una experiencia de las que me gustan a mí, de las que me hacen
aterrizar, sentirme más humano.
“Un día le fuimos a cantar a los compañeros del Gobierno y del
Partido y llegaron todos con las botas enfangadas y nosotros también
estábamos así, por supuesto, y eso me gustó y dije, eso significa que se
está trabajando mucho y realmente estaban y están metidos en todos esos
lugares, sitios recónditos que se quedaron literalmente sin nada”,
cuenta Raúl, quien trae a Baracoa clavada en el alma, aún no se ha
podido desprender de aquella experiencia, “mira este es el pulóver de la
Brigada Duaba”, me dice, como para que no se me escape ningún detalle.
Raúl Torres ha escrito una de las canciones más bellas de la trova
cubana. Esa que si bien “otras musas más ligeras pintarán y tocarán otro
destinos”, quien la haya escuchado en su voz siempre la recordará, el
instante y su letra, porque Candil de nieve cala hondo, trastoca y enamora.
“Todas las canciones se aman, porque siempre hay en ellas un pedazo
de tu vida donde te reconoces. Pero lo cierto es que todo el mundo me
asocia con ella, también porque surgió en una época donde era necesaria
esta canción, la gente también la tenía en su boca, como un candil, como
lo que es”, afirma.
Una luz en las noches de La Habana es también el proyecto cultural
que ahora Raúl dirige en el capitalino Barbaram Pepito´s Bar. “Se llama
Candil de Nieve y lo hemos tematizado con la trova, no solo con el
movimiento de la Nueva Trova, sino con la trova tradicional, el feeling…
Es para el compositor comprometido, con la buena letra, con la buena
canción. Allí tengo todos los sábados la Noche de Candil, donde hago mis
canciones, toco mis estrenos y presento a algún invitado. Pero son
varias noches, de martes a domingos. Es un espacio que hacía falta, para
la gente que necesita escuchar canción. El Barbaram es esa propuesta,
estamos abriéndonos camino, estamos creciendo ahora”.
Suena el teléfono y es su esposa, “la madre de Fidel Camilo, lo
estamos esperando y debe llegar hoy, mañana o pasado”, me dice. Y el
tema al cual los dos llevamos media hora rehuyéndole, por el fiero dolor
que trae, acaba de aterrizar entre nosotros.
Vuelven las heridas que no sanan
de los hombres y mujeres
que no te dejaremos ir.
Hoy el corazón nos late afuera
y tu pueblo aunque le duela
no te quiere despedir
Hombre, los agradecidos te acompañan
cómo anhelaremos tus hazañas
ni la muerte cree que se apoderó de ti.
“No hay un precedente en la Historia, nadie que haya llevado a cabo
una obra, un gesto, un servicio internacionalista como Fidel, quién se
ha levantado así de esa manera y ha mandado batallones de seres humanos a
ayudar a otros países, en condiciones difíciles, la mayoría de las
veces, creo que eso es lo mínimo para agradecerle durante toda la vida.
Fidel creía que con los seres humanos hay que ser lo más servicial que
se pueda. Y yo también.
“De eso se trata, de hacer el bien. Mi papá me hizo muchas anécdotas,
le debo a él mucho de cómo pienso hoy en día. Fidel llegó y nos puso un
tesoro en las manos, que es hoy eso a lo que le llaman su legado, eso
es un tesoro. Y en mi caso le agradezco mucho, porque me trajo hasta lo
que soy hoy y sé que soy un hombre mejor, desde que tengo conciencia y
conocí sobre Fidel, desde que me paraba en el patio del solar donde
vivía con cinco años y pasaba un avión y gritaba ahí va Fidel, le debo
mucho por el hombre que soy”, comenta el agradecido.
En el acto por el duodécimo aniversario del ALBA, el miércoles pasado cantaste Cabalgando con Fidel ante su hermano, muy cerquita de él. Puede apreciar cómo tratabas de no mirar a Raúl mientras cantaban, te vi aún muy afectado…
“Él también lo estaba”, respira profundo y se queda quieto.
“Comenzamos a cantar nuestra canción y tuve que concentrarme muchísimo
para poder terminarla, porque estaba muy sobrecogido y muy consternado,
sobre todo al lado de Raúl. Era la primera vez que la cantaba cerca de
él. Pude observar que él también estaba sintiendo la canción, al final
de la canción me miró y me saludó, como suele hacerlo él, con la mano
muy cerca de la sien, hizo un gesto de agradecimiento y yo me puse la
mano en el pecho”, describe.
Parecía que era el Himno el que entonaban en el Palacio de las Convenciones y no una canción.
“Eso me asusta, mucho, me voy a remitir a otro momento, cuando hice la canción de Chávez, yo le puse El regreso del amigo, se estrenó un viernes en la mesa redonda y el lunes Fidel sacó una escrito que decía Perdimos nuestro mejor amigo, te das cuenta que hay una conexión. Admiro mucho a los grandes hombres, a los que me han aportado mucho.
“Fue impresionante ver a todo el mundo cantando la canción en el Palacio, si en algún momento yo me ponía nervioso y me daba un blackout,
sé que el público iba a seguir cantando, porque se saben bien la letra.
Sinceramente, yo no contaba con que esa canción fuera a trascender
tanto después de la madrugada del 26 de noviembre. Todavía estoy
sobrecogido con eso”.