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domingo, 3 de junio de 2018

Resalta Raúl importancia y prioridad de la reforma constitucional para la Revolución



Homero Acosta Álvarez, secretario del Consejo de Estado, interviene en la comisión de la Asamblea Nacional del Poder Popular que elaborará y presentará el anteproyecto de Constitución de la República. Foto: Estudios Revolución.

La comisión aprobada este sábado por el Parlamento cubano para elaborar el anteproyecto de Constitución, sostuvo la primera reunión de trabajo encabezada por su presidente, el Primer Secretario del Comité Central del Partido (CCPCC), General de Ejército Raúl Castro Ruz.
Según las periodistas Yaima Puig y Leticia Martínez, tras concluir la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular tuvo lugar el encuentro, en el que Raúl resaltó la importancia y prioridad de la Reforma Constitucional
.
Primer Secretario del CCPCC explicó que un grupo de compañeros ha realizado estudios previos que constituyen la base del trabajo que emprenderán desde este domingo los 33 miembros de la comisión, quienes representan a todos los sectores de la sociedad cubana.
El General de Ejército calificó el proceso de reforma constitucional que a partir de este momento emprende Cuba, para el cual se ha convocado el esfuerzo de todo el pueblo, como una de las tareas más intensas por su contenido, y gigantesca, porque moverá a todo el país, añade la nota.
Raúl destacó su importancia y prioridad para la Revolución, en la que ocupa un lugar primordial la preparación de todos los que intervendrán en cada paso.

Refirió la experiencia vivida por el pueblo cubano en el amplio debate a que fueron sometidos en el 2010 los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, que podrá servir de referente para este nuevo proceso que acomete el país.

En la reunión se dio a conocer que -de acuerdo con la información de Puig y Martínez-, una vez aprobado soberanamente por la Asamblea Nacional el anteproyecto presentado por esta comisión, una de las tareas más importantes que se acometerá es la consulta popular en comunidades, barrios, centros escolares y de trabajo, unidades de los ministerios del Interior y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, así como en las embajadas de Cuba en otros países, para que también participen los colaboradores cubanos.

Cuando concluyan los debates se procesarán las opiniones y sugerencias que en ellos se generen. Entonces, de nuevo la Asamblea, único órgano con facultad constituyente y legislativa en el país, analizará el proyecto de texto constitucional fruto de esas consultas y aprobará, en su momento, la Carta Magna que será sometida a referendo popular.

(Con información de ACN)

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Quince mil científicos advierten fin del mundo: ¿Nos puede salvar el capitalismo?

FIDEL LO ADVIRTIO CON MUCHISIMA ANTICIPACION Y LOS CIENTIFICOS LE SIGUEN DANDO LA RAZON. EL UNICO SORDO, CIEGO Y ANORMAL ES EL PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS-
El clima es solo un factor que determina la disponibilidad del agua. Foto: Agriculturers.
El clima es solo un factor que determina la disponibilidad del agua. Foto: Agriculturers./ Archivo

Más de 15 mil científicos de 184 países firmaron una carta de advertencia sobre el desastre ecológico inminente e irreversible si la humanidad no cambia de rumbo inmediatamente. La “Advertencia a la Humanidad de Científicos de Todo el Mundo: Segundo Aviso” da seguimiento a una carta publicada inicialmente en 1992 por científicos destacados que abordaba la crisis del cambio climático.
El lanzamiento de la carta coincidió con la Conferencia del Cambio Climático de las Naciones Unidas (UN) que tuvo lugar en Alemania y que manifestó: “Para evitar la miseria generalizada y la pérdida catastrófica de biodiversidad, la humanidad debe practicar una alternativa más sustentable desde el punto de vista ambiental que las empresas como de costumbre.
Esta prescripción fue bien articulada por los principales científicos del mundo hace 25 años, pero en la mayoría de los aspectos, no hemos seguido su advertencia. Pronto será demasiado tarde para cambiar el rumbo de nuestra trayectoria fallida, y el tiempo se acaba. Debemos reconocer, en nuestra vida cotidiana y en nuestras instituciones de gobierno, que la Tierra con toda su vida es nuestro único hogar”.

La carta declara que en los últimos 25 años:

  • “La cantidad de agua dulce disponible por persona a nivel mundial ha bajado un 26 por ciento”
  • “El número de “zonas muertas” en los océanos – lugares donde casi no hay vida debido a la contaminación y a la falta de oxígeno – ha aumentado un 75 por ciento”
  • “Se han perdido casi 300 millones de acres de tierras forestales, en su mayoría para dar lugar a terrenos agrícolas”
  • “Las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global y las temperaturas promedio han sustentado aumentos significativos”
  • “La población ha aumentado un 35 por ciento”
  • “El número de mamíferos, reptiles, anfibios, aves y peces en los ecosistemas ha disminuido un 29 por ciento”.
De los nueve puntos resumidos en la carta original de 1992, solamente dos – la capa de ozono y, en menor grado, un aumento en la energía renovable – han mejorado mientras que todos los demás han empeorado. Los científicos nos exhortan a observar cómo se abordó el tema de la desaparición de la capa de ozono – con la implementación de una prohibición mundial de los CFCs – como ejemplo de cómo podemos combatir esta crisis, destacando que cuando el mundo colabora, se pueden evitar los desastres.

A pesar de ser cierto, la solución a la crisis climática 25 años más tarde debe ir más allá de la prohibición de un solo compuesto químico. La deforestación, la extinción masiva de las especies, las “zonas muertas” oceánicas, los suministros menguantes de agua dulce, son retos interrelacionados que exigen un cambio radical de la manera en que vivimos.

La crisis del cambio climático y todas sus manifestaciones, que se reflejan en un número creciente de inundaciones, incendios forestales, sequías, episodios de tiempo severo, hambrunas, el aumento del nivel del mar… son causados por el sistema económico mundial en que vivimos – el capitalismo.
En el capitalismo podemos exigir reformas, energía renovable, mayores esfuerzos de conservación, protecciones ambientales más estrictas, pero las corporaciones y sus lacayos en el gobierno siempre impondrán obstáculos y retrasarán el progreso. Además, el problema no se limita a las grandes empresas de combustibles fósiles y de otros grandes contaminadores, sino que abarca todo el sistema capitalista, que existe sobre la base de la maximización de ganancias, lo que conlleva a la sobreproducción y el sobre-consumo de recursos.

No se puede seguir fabricando productos no duraderos en un planeta con recursos limitados y con espacio limitado para desechar o reciclar los productos usados. Es mucho lo que se desperdicia en el ciclo de la obsolescencia planeada y la obsolescencia percibida, sobre el cual prospera el capitalismo. Es mucho lo que se produce que aporta poco o ningún beneficio para la humanidad, solo para que unos cientos de multimillonarios puedan enriquecerse y seguir enriqueciéndose aún más.

En el socialismo con una economía socialista planeada, el estado, el cual sería operado por y para el pueblo, y no por una pandilla de millonarios o multimillonarios, consideraría los recursos disponibles y cómo utilizar y distribuir dichos recursos para beneficio de todos y de manera sustentable. En el socialismo, los beneficios a largo plazo para la sociedad son primordiales, en lugar de las ganancias trimestrales de los accionistas capitalistas.

Sobre el asunto de la sobrepoblación como factor determinante del cambio climático en el que hace hincapié la carta, muchos estudios demuestran que el crecimiento poblacional disminuye a medida en que se la sociedad desarrolla y se amplían las oportunidades para la educación y el empleo (97 por ciento del crecimiento poblacional ocurre en los países menos desarrollados).

En el socialismo, que cuenta con una visión internacionalista, aquellos que cuentan con tecnología y recursos más avanzados ayudarían a elevar a países en desarrollo, creando un mundo más equitativo, lo cuál contribuiría a la reducción del crecimiento poblacional.

Compartiendo ese mismo espíritu internacionalista, los científicos, expertos tecnológicos, y obreros del mundo unirían fuerzas para compartir los conocimientos y recursos y así mitigar los efectos del cambio climático y crear un camino sustentable hacia el futuro. En lugar de que los científicos trabajen para una sola corporación, ocultando sus hallazgos y desarrollando su investigaciones en secreto para permitir que sus patrones saquen ganancia a través de patentes, todos losdescubrimientos y avances tecnológicos serían compartidos. El ejemplo de la Cuba socialista, compartiendo el entrenamiento médico y doctores con otros países nos da una idea de lo que podría lograr el socialismo a nivel mundial.

Posiblemente los escépticos considerarán lo anterior como una utopía, pero este es el mundo por el que el Partido por el Socialismo y la Liberación y otros socialistas revolucionarios luchamos. Sabemos que cuando ya no tengamos que pelear los unos con los otros por las sobras que nos arrojan los capitalistas, la verdadera naturaleza de la humanidad es de cooperación.

El presidente bolivariano Evo Morales, indígena y socialista, dijo “La competencia y la sed de ganancia sin límites del sistema capitalista están destrozando el planeta…. El ‘cambio climático’ ha colocado a toda la humanidad frente a una gran disyuntiva: continuar por el camino del capitalismo y la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida.”
Únase a nosotros en la lucha por el socialismo. Unidos venceremos.


(Tomado de Liberation News)

miércoles, 5 de julio de 2017

Pablo Milanés otra vez denigra a su pueblo.

Por: José Miguel Vázquez.

El afamado cantautor cubano Pablo Milanés se encuentra por estos dias en Madrid, España, donde actuará este viernes en el Festival " Noches del Botánico ".

El sitio digital El Mundo es, publica algunas declaraciones donde aborda aspectos artísticos y políticos, y nuevamente aprovecha su estancia fuera del país para volver a la carga en sus diatribas contrarrevolucionarias.

Pablo dijo textualmente "--- "En Cuba es muy difícil que se altere cualquier cosa. El pueblo cubano es un pueblo adormecido por un sistema estancado, que es incapaz de aportar nada nuevo".

y más adelante expresó: ---  "Es un pueblo muy talentoso. Pero todo el talento que se puede ver en los músicos cubanos está al margen de la política. Y las cosas que suceden no influyen en nada", lamenta. "Fíjate, por ejemplo, en una persona que nació en 1959, que tiene ya 57 años y que no ha conocido otra realidad más que ésa".

A eso, dice, hay que sumar el contexto internacional. "El país está entre dos aguas. De un lado, el Gobierno de Cuba y, del otro, Donald Trump. Al final, la víctima es el propio país, que no es capaz de definir su propio futuro".

¿ Pueblo adormecido dice este señor ? Un pueblo culto, con dominio de su historia y cultura, que ha transitado por más de 50 años de duro bloqueo imperialista hasta el punto de no dejarlo apenas levantar cabeza para lograr un desarrollo estable, y que pese a eso resiste y se enfrenta con valentía a cualquier adversidad para mantenerse libre e independiente. Un pueblo adormecido que no le niega la enseñanza y ni la oportunidad de que cada cual piense con su propia cabeza. Un pueblo adormecido que amplía todos los horizontes posibles a su alcance para que disfrutemos de una sociedad más justa y equitativa aún en las actuales limitaciones económicas .

¿ A qué le llama Pablo Milanás soportar algo nuevo ? A que volvamos otra vez al capitalismo brutal que padecimos en epocas pasadas con su correspondiente carga de injusticias, analfabetismo, desalojo de campesinos de sus tierras, asesinatos por doquier, gangsterismo, prostitución desmedida, insalubridad generalizada, corrupción gubernamental oficial. ¿ A eso le llama Pablo Milanés algo nuevo ?

Si le preguntaramos a  este artista que reniega de sus raices, que sería lo bueno para Cuba ¿ Acaso, una vuelta de tuerca al capitalismo, volver a la política de sálvese el que pueda, la del hambre y la miseria y la opulencia para otros ?.

No Pablo Milanés, ese país no lo queremos, preferimos seguir viviendo en nuestra Revolución que será pobre, y con limitaciones, pero digna, justa, equitativa, decente y más humana.

Como el mismo dijo en una célebre canción..No vivimos en una sociedad perfecta....pero seguramente eso si. más justa , y digna que esa que nos está proponiendo. .

Dice que los que nacieron ya tienen 57 años y no han vivido otra realidad que esta ? Y qué realidad propone usted que viva Cuba ?, La de país prostituido, donde prime el narcotráfico, el hambre,la miseria,la incultura,los politiqueros corruptos y ladrones, los asesinatos políticos,la pobreza y la desigualdad ? Porque señor Pablo Milanés, en este mundo en que vivimos no hay términos medios, eso de centrismo político no es más que un engaño y una vuelta de tuerca al capitalismo desenfrenado.

Cuba señor Pablo Milanés si está definiendo su propio futuro, un futuro donde los derechos a la educación, la cultura, la salud, el desarrollo sostenible de nuestra sociedad cubana sean los factores que primen.y proporcionen bienestar a nuestro pueblo.

No se a que futuro se refiere usted...pero sería bueno que lo dijera, para poderle contestar punto por punto 

Con usted la Revolución ha sido muy generosa, pese a todas sus declaraciones llenas de subversión, y orientaciones contrarrevolucionarias, con usted nadie se ha metido, usted no está limitado en sus actuaciones artísticas, ud sale por la TV Cubana, sale al extranjero como ahora cada vez que quiere, y disfruta plenamente de todo el ingreso financiero que le proporcionanan sus actuaciones.

Lo cortés no quita lo valiente, usted Pablo Milanés es un gran cantautor, tiene muchos simpatizantes en el mundo entero, pero politicamente usted es un renegado que ya no se esconde para pedir abiertamente que en Cuba no haya más Revolución y Socialismo, es decir volver al capitalismo nefasto en que el hombre es el lobo del hombre. 

Si usted como dice no tiene muchas esperanzas acerca del futuro de nuestro país, pues váyase al que más le guste y déjenos a nosotros vivir como hemos vivido hasta ahora, trabajando, luchando, defendiendo este proceso revolucionario que nos trajo Fidel, ese hombre que por sobre otra consideración lo respetó siempre a usted y supo aquilatar sus valores artísticos.




lunes, 5 de junio de 2017

Día Mundial del Medio Ambiente: Seis ideas de Fidel sobre el tema (+ Video)

Fidel Castro en la provincia de Pinar del Río, 2003. Foto: Estudios Revolución / Sitio Fidel Soldado de las Ideas.


Fidel Castro en la provincia de Pinar del Río, 2003. Foto: Estudios Revolución / Sitio Fidel Soldado de las Ideas.
Cada junio el mundo entero celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. Un tema que en los momentos actuales cobra gran importancia tras el anuncio de la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París, el más reciente mecanismo adoptado por la comunidad internacional para proteger el planeta en que vivimos.
A propósito y en esta fecha, son muy oportunas las palabras del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, cuando, con su visión global, intervino en varias reuniones mundiales sobre el tema.
Ejemplo de ello es su intervención en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, efectuado en Río de Janeiro, Brasil, 12 de Junio de 1992, en la cual expresó:
“Es necesario señalar que las sociedades de consumo son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio ambiente. Ellas nacieron de las antiguas metrópolis coloniales y de políticas imperiales que, a su vez, engendraron el atraso y la pobreza que hoy azotan a la inmensa mayoría de la humanidad”.
También cuando en su discurso en la clausura de la Cumbre de Ministros de Salud del Movimiento de Países No Alineados, Palacio de las Convenciones, 26 de Junio de 1998 dijo:
“Nosotros confiamos en la humanidad, confiamos en el hombre, y la humanidad no se dejará aniquilar, ni dejará que aniquilen su naturaleza, sus aguas, sus mares, sus recursos”.
En Cuba, refiriéndose también a la protección de la humanidad y la Madre Tierra, afirmó el 28 de marzo de 2007:
“…En nuestro país, las tierras dedicadas a la producción directa de alcohol pueden ser mucho más útiles en la producción de alimentos para el pueblo y en la protección del medio ambiente”.
Frente al gobierno cubano, en discurso pronunciado en la Sesión Solemne de Constitución de la Asamblea Nacional del Poder Popular, 2 de diciembre de 1976, dijo:
“El socialismo puede salvar a la humanidad de los peligros espantosos que la amenazan: agotamiento de los recursos naturales que son limitados, contaminación progresiva del medio ambiente, crecimiento descontrolado de la población, hambres desoladoras y guerras catastróficas”.
En esa misma ocasión, en el teatro habanero Karl Marx expuso:
“La liberación, el progreso y la paz de la Patria están indisolublemente unidos en nuestra concepción a la liberación, el progreso y la paz de toda la humanidad. La anarquía, las guerras, el desarrollo desigual, los fabulosos recursos invertidos en armas y los riesgos que hoy acechan a la humanidad, son frutos naturales del capitalismo. Solo una distribución justa de las fuerzas productivas, la técnica, la ciencia y los medios de vida; solo una utilización cada vez más racional de los recursos naturales; solo la coordinación más estrecha de los esfuerzos de todos los pueblos de la tierra, es decir, solo el socialismo puede salvar a la humanidad de los peligros espantosos que la amenazan: agotamiento de los recursos naturales que son limitados, contaminación progresiva del medio ambiente, crecimiento descontrolado de la población, hambres desoladoras y guerras catastróficas”.
Al resumir ideas sobre el tema, en Rio de Janeiro, Brasil, en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente sabiamente afirmó:
“Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre”.
Para conocer más sobre el ideario y la acción del líder de la Revolución Cubana, visite el sitio: Fidel Soldado de las Ideas.
Siga este sitio web sobre Fidel en Facebook: @FidelCastroSoldadodelasIdeas
Y en Twitter: @Fidelensusideas
Fidel Castro Ruz durante su histórico discurso en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, en Río de Janeiro, Brasil.
Fidel Castro Ruz durante su histórico discurso en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, en Río de Janeiro, Brasil.

Lea la Reflexión de Fidel: “Una especie en peligro de extinción”

Me habría gustado hablar hoy del extraordinario concierto “Paz sin Fronteras”, celebrado en la Plaza de la Revolución “José Martí” hace 24 horas, pero la porfiada realidad me obliga a escribir sobre un peligro que amenaza no solo la paz, sino también la supervivencia de nuestra especie.
La Organización de Naciones Unidas (…) iniciará los debates de su Asamblea General con la participación de los Jefes de Estado el próximo miércoles. Esta vez, dada la importancia excepcional del tema, dedicará el martes 22 de septiembre a una Sesión de Alto Nivel sobre el Cambio Climático, como preparación para la Conferencia de Copenhague, Dinamarca, entre el 7 y el 18 de diciembre del presente año.

 


domingo, 16 de abril de 2017

Fidel Castro y el carácter socialista de la Revolución Cubana

Fidel Castro pronuncia discurso en la despedida de las víctimas de bombardeo contra los aeropuertos cubanos. Fecha: 16/04/1961. Tomado de Fidel Soldado de las Ideas .
Fidel Castro pronuncia discurso en la despedida de las víctimas de bombardeo contra los aeropuertos cubanos. Fecha: 16/04/1961. Tomado de Fidel Soldado de las Ideas .

La Revolución Cubana selló su carácter socialista, un 16 de abril de 1961, cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en las honras fúnebres de las víctimas del bombardeo a distintos puntos de la República de Cuba, expresó:

“Lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos aquí, lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba”.

“Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!”

“¡Y que esa Revolución socialista la defendemos con esos fusiles!; ¡y que esa Revolución socialista la defendemos con el valor con que ayer nuestros artilleros antiaéreos acribillaron a balazos a los aviones agresores”.

“Y esa Revolución, esa Revolución, esa Revolución no la defendemos con mercenarios; esa Revolución la defendemos con los hombres y las mujeres del pueblo”.
En sus palabras reafirmaba el carácter socialista de la Revolución exclamando:
“Compañeros obreros y campesinos: esta es la revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes. Y por esta revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, estamos dispuestos a dar la vida”.
Pronuncia discurso durante el acto central por el XV Aniversario de la Victoria de Playa Girón y la proclamación del carácter socialista de la Revolución en el teatro "Karl Marx". Autor: Estudios Revolución/Fidel Soldado de las Ideas. Fecha: 19/04/1976
Pronuncia discurso durante el acto central por el XV Aniversario de la Victoria de Playa Girón y la proclamación del carácter socialista de la Revolución en el teatro “Karl Marx”. Autor: Estudios Revolución/Fidel Soldado de las Ideas. Fecha: 19/04/1976

En el XV Aniversario de la victoria de Playa Girón y la proclamación del carácter socialista de la Revolución Fidel expresó:

“La experiencia demuestra, sin embargo, que pese a estos fabulosos medios puestos al servicio de la reacción, la subversión y el crimen, el imperialismo no puede detener la marcha victoriosa de los pueblos. Girón, Viet Nam, Laos, Cambodia, Guinea-Bissau, Mozambique, Angola y otros ejemplos similares, son pruebas irrebatibles de esta verdad”.

“No hay obra humana perfecta y tampoco lo son, por supuesto, las revoluciones, que las hacen los hombres con sus limitaciones e imperfecciones. La marcha de la humanidad hacia el futuro debe necesariamente conocer experiencias dolorosas, pero ese futuro pertenece a los principios, a la solidaridad revolucionaria entre los pueblos, al socialismo, al marxismo-leninismo y al internacionalismo”.

Fidel como estudioso de las ideas martianas, marxista-leninista y el ideario de Engels siempre tuvo la premisa de que el pueblo es el único que dirige y gobierna un país evidenciándose como la clave de los éxitos de la Revolución Cubana, de ahí sus palabras el 2 de diciembre de 1976, en la constitución de la Asamblea Nacional del Poder Popular:

“El socialismo, elevado a su más alta expresión con las ideas de Marx, Engels y Lenin, nos enseñó también las leyes que rigen el desarrollo de la sociedad humana y los caminos que conducen al triunfo definitivo de nuestra especie, sobre todas las formas de esclavitud, explotación, discriminación e injusticia entre los hombres”.
XX Aniversario de la Proclamación del Carácter Socialista de la Revolución, efectuado en el polígono de la escuela de artillería de las FAR, "Comandante Camilo Cienfuegos", Tomado de Revista Bohemia. Fecha: 16/04/1981
XX Aniversario de la Proclamación del Carácter Socialista de la Revolución, efectuado en el polígono de la escuela de artillería de las FAR, “Comandante Camilo Cienfuegos”, Tomado de Revista Bohemia. Fecha: 16/04/1981

En el XX Aniversario de la Proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana, expresó:
“Todas las leyes que se hicieron en los primeros años de la Revolución, eran las leyes y las medidas proclamadas en esencia en el Moncada, y ya el Moncada contenía el germen, creaba las condiciones en su programa para una revolución socialista. Y en nuestro país no podía existir en aquellos instantes ninguna otra revolución que no fuera una revolución socialista, o ninguno de nosotros habría sido verdaderamente revolucionario”.

El 5 de diciembre de 1988, en el acto en conmemoración del XXXIII Aniversario del desembarco del Granma y de la fundación de la FAR manifestó:

“¡El socialismo es y será la esperanza, la única esperanza, el único camino de los pueblos, de los oprimidos, de los explotados, de los saqueados; el socialismo es la única alternativa! Y hoy, cuando lo quieren cuestionar los, enemigos, debemos defenderlo nosotros más que nunca”.

En las conclusiones de la Asamblea Provincial del Partido de La Habana, en la Escuela Interarmas General Antonio Maceo, Ceiba del Agua, el 3 de febrero de 1991, declaró:

“… nosotros escogimos el socialismo porque es un sistema justo, un sistema mucho más humano, un sistema de verdadera igualdad…”
En el acto por el XL Aniversario de la Proclamación del Carácter Socialista de la Revolución y Día del Miliciano. Autor: Liborio Noval. Fecha: 16/04/2001
En el acto por el XL Aniversario de la Proclamación del Carácter Socialista de la Revolución y Día del Miliciano. Autor: Liborio Noval. Fecha: 16/04/2001

Al cumplirse 40 años de la declaración del carácter socialista de la Revolución Cubana expreso:
“Sin el socialismo Cuba, aunque sin pretenderlo, no se habría convertido en ejemplo para muchas personas en el mundo y en el vocero leal y constante de las causas más justas”.

Para ver más imágenes como estas y conocer el ideario del líder de la Revolución Cubana, visite nuestro sitio Fidel Soldado de las Ideas.

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martes, 7 de marzo de 2017

Las visiones de Fidel en los nuevos escenarios de lucha




Niños camagüeyanos participando en el desfile pioneril martiano en homenaje al Apóstol cubano José Martí, en el aniversario 164 de su natalicio, y en recordación al líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, el 28 de enero de 2017. Foto: Rodolfo Blanco/ ACN.
“Yo soy Fidel”, fue una consigna asumida por el pueblo cuando el Comandante desapareció físicamente. En la imagen, niños camagüeyanos participan en el desfile pioneril martiano en homenaje al Apóstol cubano José Martí, en el aniversario 164 de su natalicio, y en recordación al líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, el 28 de enero de 2017. Foto: Rodolfo Blanco/ ACN.

El primer homenaje que recibió Fidel al morir fue una consigna de hoy, una invención de jóvenes que hizo suya todo el pueblo de Cuba: “yo soy Fidel”. Así se demostró que Fidel es del siglo XXI, y que cuando el pueblo entero se moviliza con conciencia revolucionaria es invencible. En esos días del duelo, Fidel libró su primera batalla póstuma y volvió a mostrarle a todos, como en 1953, el camino verdadero.

Hoy, cuando vamos a compartir acerca de los caminos de las luchas — porque lo verdadero son las luchas — , es natural comenzar con la ayuda de Fidel, y emular con sus ideas y sus actos para sacarles provecho, no imitándolos, sino traduciéndolos a nuestras necesidades, situaciones y acciones.
Para sacarle provecho a Fidel, tenemos que evitar repetir una y otra vez lugares comunes y consignas. Conocer más las creaciones y las razones que lo condujeron a sus victorias, las dificultades y los reveses que Fidel enfrentó, lo que pensó sobre los problemas, sus acciones concretas, puede aportarnos mucho, y de esa manera será más grande su legado.

En el tiempo de su vida pueden distinguirse tres aspectos: Fidel, joven revolucionario; el líder de la Revolución cubana y el líder latinoamericano, del Tercer Mundo y mundial.

Fidel brinda un gran número de enseñanzas, tanto para el individuo como para las luchas políticas y sociales. Quisiera enumerar muy brevemente algunas de las características de su legado que me parecen importantes para nuestros objetivo
s:
1- Partir de lo imposible y de lo impensable, para convertirlos en posibilidades mediante la práctica consciente y organizada y el pensamiento crítico, conducir esas posibilidades actuantes hacia la victoria al mismo tiempo que se forman y educan factores humanos y sociales para poder enfrentar situaciones futuras, y mediante las luchas, los triunfos y las consolidaciones convertir las posibilidades en nuevas realidades.

2- No aceptar jamás la derrota. Fidel nunca se quedó conviviendo con la derrota, sino que peleó sin cesar contra ella. Me detengo en cinco casos importantes en su vida en que esto sucedió: 1953, 1956, 1970, el proceso de rectificación y la batalla de ideas. En 1953 respondió a la derrota del Moncada con un análisis acertado de la situación para guiar la acción. Cuando todos creían que era un iluso, se reveló como un verdadero visionario. En 1956, cuando el desastre del Granma, respondió con una formidable determinación personal y una fe inextinguible en mantener siempre la lucha elegida, por saber que era la acertada.

En 1970, comprobó que lograr el despegue económico del país era extremadamente difícil, pero entonces apeló a los protagonistas, mediante una consigna revolucionaria: “el poder del pueblo, ese sí es poder”. En 1985, fue prácticamente el primero que se dio cuenta de lo que iba a hacer la URSS, que le traería a Cuba soledad, desastre económico y más grave peligro de ser víctima del imperialismo, pero su respuesta fue ratificar que el socialismo es la única solución para los pueblos, la única vía eficaz y la única bandera popular, que lo necesario es asumirlo bien y profundizarlo. Entonces movilizó al pueblo y acendró su conciencia, y sostuvo firmemente el poder revolucionario. En el 2000, ante la ofensiva mundial capitalista y los retrocesos internos de la Revolución Cubana en la lucha para sobrevivir, lanzó y protagonizó la Batalla de Ideas, con sus acciones en defensa de la justicia social, su movilización popular permanente y su exaltación del papel de la conciencia.

3- La determinación de luchar en todas las situaciones. Sería muy conveniente considerar como concepto a la determinación personal, en el estudio de los que se lanzan a lograr transformaciones sociales. La praxis es decisiva.

4- Organizar, fue una constante, una fiebre de Fidel.

5- La comunicación siempre, con cada ser humano y con las masas, en lo cotidiano y en lo trascendente, es una de las dimensiones fundamentales de su grandeza y es uno de los requisitos básicos del liderazgo.

6- Utilizar tácticas muy creativas, y estrategias impensables, y sin embargo factibles.

7- Luchar por el poder y conquistarlo. Mantener, defender y expandir el poder. Se puede discutir casi eternamente acerca el poder en términos abstractos, pero solo las prácticas revolucionarias logran convertir al poder en un problema que pueda resolverse.

8- Crear los instrumentos y los protagonistas. Tomar las instituciones para ponerlas a nuestro servicio, no para ponernos al servicio de ellas.

9- Ser más decidido, más consciente y organizado, y más agresivo que los enemigos.

10- Enseñar y aprender al mismo tiempo con los sectores del pueblo que participan o que simpatizan, y después con todo el pueblo. Avanzar hacia formas de poder popular.

11- El gran logro cubano, unir la liberación nacional a la revolución socialista.

12- Ser siempre un educador. Hacer educación a escala del pueblo. Que el pueblo se levante espiritualmente y moralmente, para que se vuelva participante consciente y capaz de todo, complejice sus ideas y sus sentimientos y enriquezca sus vidas.

13- Que la concientización esté en el centro del trabajo político, no solo para avanzar y ser mejores, sino para que la política llegue a convertirse en una propiedad de todos.
Fidel en 1976, durante el discurso en el acto de masas en honor al General Omar Torrijos, Jefe de Gobierno de la República de Panamá, efectuado en la Ciudad Escolar "26 de Julio", en Santiago de Cuba. Foto tomada de Fidel Soldado de las Ideas.
“La mayor lección que le brinda Fidel a los luchadores de América Latina actual es lo que pensó y lo que hizo entre 1953 y 1962”, dice Martínez Heredia. En la imagen, Fidel en 1976, durante el discurso en el acto de masas en honor al General Omar Torrijos, Jefe de Gobierno de la República de Panamá, efectuado en la Ciudad Escolar “26 de Julio”, en Santiago de Cuba. Foto tomada de Fidel Soldado de las Ideas.

Siento que la mayor lección que le brinda Fidel a los luchadores de América Latina actual es lo que pensó y lo que hizo entre 1953 y 1962.

Desde hace un año estamos oyendo decir que la situación en nuestro continente se ha vuelto cada vez más difícil, por que acontecen hechos adversos a los pueblos, y por la ofensiva del imperialismo y sus cómplices de clases que son a la vez dominadas por él y dominantes en sus países. Aunque parezca que empiezo por el final, quisiera comenzar con un comentario acerca de las relaciones que existen entre dificultades y revolución.

Para los revolucionarios, y durante los procesos de revolución, hay momentos felices y procesos felices, pero en las revoluciones verdaderas no hay coyunturas fáciles. Cuando puedan parecernos fáciles es solamente porque no nos hemos dado cuenta de sus dificultades. Y es así porque estas revoluciones, a las que amamos y por las que estamos dispuestos a todo, son las iniciativas más audaces y arriesgadas de los seres humanos, que emprenden transformaciones prodigiosas liberadoras de las personas y de las relaciones sociales, a tal grado que nunca más quieran, ni puedan, volver a vivir en vidas y sociedades de dominación y de violencias y daños de unos contra otros, de individualismo y afán de lucro. Son revoluciones que pretenden ir creando personas cada vez más plenas y capaces, y realidades que contengan cada vez más libertad y justicia, donde entre todos se logre cambiar el mundo y la vida. Es decir, crear personas y realidades nuevas.

Si lo que acabo de decir le parece imposible al mundo existente y las creencias vigentes en la prehistoria de la humanidad, al sentido común y al consenso con lo esencial que mantiene a las sociedades sujetas al capitalismo, ¿cómo no va a ser sumamente difícil todo lo que hagamos y proyectemos? Si jamás las clases dominantes estarán dispuestas a admitir que se levante el pueblo y adquiera dignidad, orgullo de sí mismo y dominio de la situación, conciencia y organizaciones suyas, a su servicio y eficaces, que esté en el poder y que lo convierta en un poder popular, entonces hay que convenir en que en esas épocas todo se vuelve muy difícil para la causa del pueblo.

El joven Carlos Marx avizoraba bien cuando escribió que solamente mediante la revolución podrán los dominados salir del fango en que viven metidos toda su vida, porque los cambios y la creación de nuevas sociedades exigen también liberaciones colosales de los enemigos íntimos que todos albergamos dentro.

¿Cómo no van ser tan difíciles las revoluciones de liberación? Pero, si miramos bien y no nos dejamos desanimar, constataremos que el campo popular ya tiene mucho a su favor. Entremos con esas armas en un problema inmediato, que no es pequeño. La coyuntura actual expresa de manera escandalosa una carencia del campo popular que se ha ido acumulando en las últimas décadas, al mismo tiempo que esa carencia dejaba de ser percibida como una grave debilidad: la de un pensamiento verdaderamente propio, capaz de fundamentar su identidad en relación con su conflicto irremediable con la dominación del capitalismo, y capaz de servir para comprender las cuestiones esenciales de la época, las coyunturas, los campos sociales implicados y las fuerzas en pugna.

Un pensamiento, por consiguiente, fuerte, convincente y atractivo, al mismo tiempo que útil como instrumento movilizador y unificante de lo diverso, y como herramienta eficaz para guiar análisis y políticas acertadas que contribuyan a la actuación y a la formulación de proyectos.
Esa ausencia del desarrollo de un pensamiento poderoso del campo popular, crítico y creador, puede constatarse ante el estupor y la falta de explicaciones válidas que han abundado frente a los acontecimientos en curso en varios países latinoamericanos, que han registrado diferentes quebrantos, derrotas o retrocesos de procesos que han sido favorables a sus poblaciones y a su autonomía frente al imperialismo en lo que va de este siglo. En lugar de análisis coherentes, profundos y orientadores hemos escuchado o leído más de una vez comentarios superficiales revestidos con palabras que quisieran ser conceptos, o dogmas que quisieran cumplir funciones de interpretación.

Nada se avanza cuando se tilda de malagradecidos a sectores pobres o paupérrimos que mejoraron su alimentación y sus ingresos, y tuvieron más oportunidades de ascender uno o dos peldaños desde el fondo del terrible orden social, porque no han sido activos en defender a gobiernos que los han favorecido, o hasta les han vuelto la espalda en determinados eventos que les aportan triunfos a los reaccionarios. Y hasta se intenta explicar esos sucesos con retazos de una supuesta teoría de las clases sociales, como cuando se repite la proposición absurda de que “se convirtieron en clase media, y ahora actúan como tales”.

Es preferible comenzar por ser precisos ante los hechos y partir siempre de ellos, como cuando el dirigente del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, Joao Pedro Stedile, dice: “Tenemos muchos retos de corto plazo para poder enfrentar a los golpistas. La clase trabajadora sigue en casa, no se movilizó. Se movilizaron los militantes, los sectores más organizados. Pero el 85 por ciento de la clase sigue viendo novelas en la televisión”.

Tampoco se va lejos cuando se elaboran y discuten explicaciones de los eventos y las situaciones políticas e ideológicas candentes de la coyuntura a base de menciones acerca del fin de ciclos de altos precios de las materias primas, ni siquiera cuando economistas capaces ofrecen datos serios y añaden el descenso de la dinámica de la economía mundial y otros factores y procesos adversos.

Simplificando un poco más, habríamos tenido unos quince años de victorias electorales, gobiernos llamados progresistas y notables logros por medidas sociales, una fuerte autonomización de gran parte del continente respecto a los dictados de Estados Unidos y avances en las relaciones bilaterales y las coordinaciones de los países de la región hacia una futura integración, solamente porque tuvimos un largo ciclo de altos precios de exportación de las materias primas, algo que es explicable por los avatares de la economía mundial. Y como ahora esta se mueve en otro sentido y bajan los precios, debe terminar el ciclo político y social, y “la derecha” debe avanzar y recuperar sin remedio la posición dominante que había perdido.

Una persona con buena memoria y escasa credulidad se preguntaría enseguida cómo fue posible que a inicios de los años setenta del siglo pasado no sucediera en la región lo mismo que a inicios de este siglo, en cuanto a elecciones victoriosas, buenas políticas sociales y más autonomía de los Estados y horizontes integracionistas. Porque en aquella coyuntura subieron mucho los precios de las materias primas y, además, en buena parte de la región se vivían aumentos más o menos grandes del sector industrial, con ayuda de aquellos redesplazamientos jubilosos del gran capital en busca de maximización de ganancias que hoy tanto disgustan a Donald Trump.

Lo que sucedió entonces fue totalmente diferente: dictaduras, represiones que llegaron hasta el genocidio, conservatización de las sociedades y otros males, que no deben ser olvidados. Por consiguiente, hay que concluir, no es verdad que a determinada situación económica le “correspondan” necesariamente ciertos hechos políticos y sociales, y no otros.

En este caso estamos ante una de las deformaciones y reduccionismos principales que ha sufrido el pensamiento revolucionario, quizás la más extendida y persistente de todas: la de atribuir una supuesta causa “económica” a todos los procesos sociales. Detrás de su aparente lógica está la cosificación de la vida espiritual y de las ideas sociales que produjo el triunfo del capitalismo, que es aceptada por aquellos que pretenden oponerse al sistema sin lograr salir de la prisión de su cultura, y la consiguiente incapacidad de comprender que son los seres humanos los protagonistas de todos los hechos sociales.
Acto central conmemorativo por el XXXII aniversario del asalto al Cuartel Moncada celebrado en la provincia de Guantánamo en 1985. Pronuncia discurso. Foto: Editora Política.
Fidel en el acto central conmemorativo por el XXXII aniversario del asalto al Cuartel Moncada, celebrado en la provincia de Guantánamo en 1985. Pronuncia discurso. Foto: Editora Política.

Tres procesos sucedidos dentro las últimas cuatro décadas han tenido un gran impacto y muy duraderas consecuencias para nuestro continente. El estrepitoso final del sistema que llamaban socialismo real y sus constelaciones políticas en el mundo, con consecuencias tan negativas en numerosos terrenos. El de la imposibilidad para la mayoría de los países del planeta de lograr el desarrollo económico autónomo de un país sin que necesariamente saliera del sistema del capitalismo. La terrible realidad fue la continuación de regímenes de explotación, opresiones y neocolonialismo, sin que fuera posible desplegar economías nacionales autónomas y capaces de crecer en beneficio del pleno empleo, más producción y productividad, servicios sociales suficientes para todos y una riqueza propia que repartir. El tercer proceso fue el de la consumación del dominio de Estados Unidos sobre casi todo nuestro continente. El capitalismo en América Latina transitó un largo camino de evoluciones neocolonializadas, sobredeterminadas por el poder de Estados Unidos, que lo dejó mucho más débil y subalterno.

Las lecciones que nos brindan esos tres procesos están claras y son sumamente valiosas. Una, todos los avances de las sociedades son reversibles, aun los que se proclamaban eternos; es imprescindible conocer qué es realmente socialismo y qué no lo es. Hay que comprender y organizar la lucha por el socialismo desde las complejidades, dificultades e insuficiencias reales, sin hacer concesiones, como procesos de liberaciones y de creaciones culturales que se vayan unificando.
Dos, el capitalismo es un sistema mundial, actualmente hipercentralizado, financiarizado, parasitario y depredador, que solo puede vivir si sigue siéndolo, por lo que no va a cambiar. Las clases dominantes de la mayoría de los países necesitan subordinarse y ser cómplices de los centros imperialistas, porque no existe espacio ni tienen suficiente poder para pretender ser autónomos. La actividad consciente y organizada del pueblo, conducida por proyectos liberadores, es la única fuerza suficiente y eficaz para cambiar la situación. Para la mayoría de los países del planeta, serán los poderes y los procesos socialistas la condición necesaria para plantearse el desarrollo, y no el desarrollo la condición para plantearse el socialismo, como dijo Fidel en 1969.

Tres, Estados Unidos hace víctima a este continente tanto de su poderío como de sus debilidades, como una sobredeterminación en contra de la autonomía de los Estados, el crecimiento sano de las economías nacionales y los intentos de liberación de los pueblos. La explotación y el dominio sobre América Latina es un aspecto necesario de su sistema imperialista, y siempre actúa para impedir que esa situación cambie. Por tanto, es imprescindible que el antimperialismo forme parte inalienable de todas las políticas del campo popular y de todos los procesos sociales de cambio.
Como era de esperar, el capitalismo pasó a una ofensiva general para sacarle todo el provecho posible a aquellos eventos y procesos, y establecer el predominio planetario e incontrastado de su régimen y su cultura. El objetivo era, más allá de las represiones y las políticas antisubversivas, consolidar una nueva hegemonía que desmontara las enormes conquistas del siglo XX, manipulara las disidencias y protestas inevitables, y las identidades, impusiera el olvido de la historia de resistencias y rebeldías, y lograra generalizar el consumo de sus productos culturales y el consenso con su sistema de dominación.

Esa ofensiva no terminó, sino que se consolidó como una actividad sistematica, que sigue siéndolo hasta hoy. Es dentro de ese marco general que en cierto número de países de América Latina y el Caribe, que es la región del mundo con mayor potencial de contradicciones que pueden convertirse en acciones contra el sistema, movimientos populares combativos y victorias electorales produjeron cambios muy importantes de la situación general, a favor de sectores muy amplios de la población y de la capacidad de actuación independiente de una parte de los Estados.

La institucionalidad y las reglas políticas del juego cívico no fueron violadas para acceder y mantenerse en el gobierno, pero dentro de ese orden se han logrado reales avances, que sintetizo en seis aspectos: políticas sociales que benefician a amplios sectores necesitados; ejercicios de la ciudadanía mucho más amplios y mejores; cambios muy positivos en la institucionalidad en algunos de esos países; un rango apreciable de autonomía en el accionar internacional; más relaciones bilaterales latinoamericanas; y adelantos en las relaciones y coordinaciones de los países de la región, bajo la advocación de la necesidad de una integración continental.
No me detengo en esas nuevas realidades, que han alentado muchas motivaciones y esperanzas de avanzar hacia cambios más profundos, y han recuperado la noción del socialismo como el horizonte a conquistar, pocos años después de aquel colapso europeo que el capitalismo pretendió que fuera definitivo a escala mundial. Pero si quiero enfatizar dos cuestiones que el militante social y político debe analizar, conocer y manejar en sus prácticas.

Primera, cada país tiene características, dificultades, acumulaciones históricas y condicionamientos que son específicos de él y resultan decisivos, al mismo tiempo que existen rasgos y necesidades comunes a la región que pueden ser fuente de aumento de la fuerza y el potencial de cada país, si somos capaces de desarrollar la cooperación y el internacionalismo.
Segunda, los poderes establecidos en estos países confrontan enormes limitaciones, porque tienen muy poco control de la actividad económica, y padecen la hostilidad de una parte de los propios poderes del Estado y de los medios de comunicación.

Al hacer un balance de 2016, podemos constatar lo específico de cada país. La gran victoria electoral legislativa de la reacción venezolana no consiguió deponer a Maduro, y ahora se encuentra sin fuerza, unidad ni líderes suficientes para intentarlo. Pero en Brasil una pandilla de delincuentes logró todo lo que quiso, sin que haya fuerzas populares organizadas para resistir con alguna eficacia. Los procesos de Bolivia y Ecuador se mantienen fuertes y estables ante sus situaciones específicas, y en Nicaragua el FSLN acaba de ganar otra vez las elecciones muy holgadamente. En México no es probable un triunfo de partidos opositores en 2018, aunque el prestigio del equipo gobernante está muy deteriorado y existen manifestaciones de protesta y resistencia no articuladas.

Estas especificidades, y muchos otras de tamaño y sentido diferentes, podrían irse enumerando, pero seguiría en pie un problema de gran envergadura: Estados Unidos continúa su ofensiva general dirigida a recuperar todo el control neocolonial sobre América Latina –incluida una “ofensiva de paz” contra Cuba — , y el bloque que forma con los sectores reaccionarios y entreguistas de cada país continúa tratando de cancelar o ir debilitando los procesos de los últimos quince años de la región.
¿Será suficiente el voto, la voluntad popular expresada en las urnas, al menos para defender con éxito las políticas sociales, los funcionarios electos y la legalidad existente, y que ellos no sean burlados, quebrantados o eliminados por la reacción? ¿Podrán seguir existiendo los procesos basados en una institucionalidad sin cambios en el suelo social y político para lograr transformaciones que beneficien a la población y abran paso a sociedades más justas y mejor gobernadas? ¿O, en unos casos, esa vía solo franqueará una forma intermedia de reconstitución a mediano plazo del poder del capitalismo en la región, en apariencia más avanzada que las formas previas, pero que en realidad habría sido solamente su puesta al día, sin afectar a lo esencial del sistema de dominación? Mientras que en otros países del continente se ha permanecido bajo el control del sistema y de camarillas que detentan o administran el poder.

Nada está decidido, ni nuestros enemigos ni nosotros tenemos la victoria al alcance de la mano. Pero albergo la certeza de que las batallas ideológicas y políticas serán las que determinarán la decisión en el enfrentamiento general.

Destaco tres direcciones principales para el trabajo de análisis: a) buscar con rigor y sin omisiones todos los datos y todas las percepciones y formulaciones ideológicas que tengan alguna importancia –porque tanto unos como las otras constituyen las realidades que existen — , analizarlas por partes e integralmente, encontrar y formular lo esencial y describir al menos lo secundario; b) examinar y valorar los condicionamientos que sean relevantes para nuestra actuación, institucionales, económicos, ideológicos, políticos o de otro tipo; c) analizar y conocer las identidades, motivaciones, demandas, capacidad movilizativa y grado de organización con que contamos, y lo que está a favor de nuestros adversarios en esos mismos campos, es decir, la correlación de fuerzas. E insisto en que son las actuaciones de los seres humanos la materia principal de los eventos que mañana serán históricos.

La reacción no está proponiendo ideas, está produciendo acciones. No maneja fundamentaciones acerca de la centralidad que debe tener el mercado, la reducción de las funciones del Estado, la apología de la empresa privada y la conveniencia de subordinarse a Estados Unidos. No es a través del debate de ideas que pretende fortalecer y generalizar su dominio ideológico y cultural. El anticomunismo y la defensa de los viejos valores tradicionales ya no son sus caballos de batalla, ni los viejos organismos políticos son sus instrumentos principales.
Fidel pronuncia discurso en la Clausura del VII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, efectuada en el Teatro "Karl Marx". Foto: Estudios Revolución.
Fidel pronuncia discurso en la Clausura del VII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, efectuada en el Teatro “Karl Marx”. Foto: Estudios Revolución.
Desde hace veinte años vengo planteando que el esfuerzo principal del capitalismo actual está puesto en la guerra cultural por el dominio de la vida cotidiana, lograr que todos acepten que la única cultura posible en esa vida cotidiana es la del capitalismo, y que el sistema controle una vida cívica despojada de trascendencia y organicidad. Lamento decir que todavía no hemos logrado derrotar esa guerra cultural.

El consumo amplio y sofisticado, que está presente en todas las áreas urbanas del mundo, pero al alcance solamente de minorías, es complementado por un complejo espiritual “democratizado” que es consumido por amplísimos sectores de población. Se tiende así a unificar en su identidad a un número de personas muy superior al de las que consumen materialmente, y lograr que acepten la hegemonía capitalista. La mayoría de los “incorporados” al modo de vida mercantil capitalista son más virtuales que reales. Pero, ¿formarán ellos parte de la base social del bloque de la contrarrevolución preventiva actual? El capitalismo alcanzaría ese objetivo si consigue que la línea divisoria principal en las sociedades se tienda entre los incorporados y los excluidos. Los primeros — los reales y los potenciales, los dueños y los servidores, los vividores y los ilusos — se alejarían de los segundos y los despreciarían, y harían causa común contra ellos cada vez que fuera necesario.

La reproducción cultural universal de su dominio le es básica al capitalismo para suplir los grados crecientes –y contradictorios — en que se ha desentendido de la reproducción de la vida de miles de millones de personas a escala mundial, y se apodera de los recursos naturales y los valores creados, a esa misma escala. Para ganar su guerra cultural, le es preciso eliminar la rebeldía y prevenir las rebeliones, homogeneizar los sentimientos y las ideas, igualar los sueños. Si las mayorías del mundo, oprimidas, explotadas o supeditadas a su dominación, no elaboran su alternativa diferente y opuesta a él, llegaremos a un consenso suicida, porque el capitalismo no dispone de un lugar futuro para nosotros.

El capitalismo no intenta imponer un pensamiento único, como ellos afirman, sino inducir que no haya ningún pensamiento. Está en marcha un colosal proceso de desarmar los instrumentos de pensar y la costumbre humana de hacerlo, de ir erradicando las inferencias mediatas, hasta alcanzar una especie de idiotización de masas.

La situación está exigiendo revisar y analizar con profundidad y con espíritu autocrítico todos los aspectos relevantes de los procesos en curso, todas las políticas y todas las opciones. Esa actitud y las actuaciones consecuentes con ella son factibles, porque el campo popular latinoamericano posee ideales, convicciones, fuerzas reales organizadas y una cultura acumulada.

Una enseñanza está muy clara: distribuir mejor la renta, aumentar la calidad de la vida de las mayorías, repartir servicios y prestaciones a los inermes es indispensable, pero no es suficiente. Alcanzar victorias electorales populares dentro del sistema capitalista, administrar mejor que sus pandillas de gobernantes, e incluso gobernar a favor del pueblo a contracorriente de su orden explotador y despiadado, es un gran avance, pero es insuficiente. Vuelve a demostrar su acierto una proposición fundamental de Carlos Marx: la centralidad de una nueva política en la actividad del movimiento de los oprimidos, para lograr vencer y para consolidar la victoria.

Estamos abocándonos a una nueva etapa de acontecimientos que pueden ser decisivos, de grandes retos y enfrentamientos, y de posibilidades de cambios sociales radicales. Es decir, una etapa en la que predominarán la praxis y el movimiento histórico, en la que los actores podrían imponerse a las circunstancias y modificarlas a fondo, una etapa en la que habrá victorias o derrotas.

Comprender las deficiencias de cada proceso es realmente importante. Pero más aún lo es actuar. Concientizar, organizar, movilizar, utilizar las fuerzas con que se cuenta, son las palabras de orden. No se pueden aceptar expresiones de aceptación resignada o de protesta timorata: hay que revisar las vías y los medios utilizados y su alcance, sus límites y sus condicionamientos. Y hacer todo lo que sea preciso para que no sea derrotado el campo popular. La eficiencia para garantizar los derechos del pueblo y defender y guiar su camino de liberaciones debe ser la única legitimidad que se les exija a las vías y a los instrumentos. Las instituciones y las actuaciones tendrán su razón de ser en servir a las necesidades y los intereses supremos de los pueblos, a la obligación de defender lo logrado y la confianza y la esperanza de tantos millones de personas. Esa debe ser la brújula de los pueblos y de sus activistas, representantes y conductores.

En la época que comienza se está levantando una concurrencia de fuerzas muy diferentes e incluso divergentes, a quienes unirán necesidades, enemigos comunes y factores estratégicos que van más allá de sus identidades, sus demandas y sus proyectos. Y solamente tendrá probabilidades de triunfar una praxis intencionada, organizada, capaz de manejar los datos fundamentales, las valoraciones, las opciones, la pluralidad de situaciones, posiciones y objetivos, las condicionantes y las políticas que están en juego.

La radicalización de los procesos deberá ser la tendencia imprescindible para su propia sobrevivencia. Serían suicidas los retrocesos y las concesiones desarmantes frente a un enemigo que sabe ser implacable, pero lo principal es que — dado el nivel que han alcanzado la cultura política de los pueblos y las esperanzas de libertad, justicia social y bienestar para todos — los movimientos, los poderes y los líderes prestigiosos y audaces solo podrán multiplicar las fuerzas populares y tener opción de vencer si ponen la liberación efectiva de los yugos del capitalismo en la balanza de sus convocatorias a luchar.

La política revolucionaria no puede conformarse con ser alternativa. La naturaleza del sistema lo ha situado en un callejón sin salida en general, pero su poder y sus recursos actuales le permiten un amplio arco de respuestas contra los procesos en curso, y también puede dejarle un nicho de tolerancia a algunas alternativas mientras combina la inducción y la espera hasta que se desgasten. En la medida en que vayamos obteniendo triunfos y cambios de nosotros mismos, convertiremos las alternativas en procesos de emancipación humana y social.

Mientras exista la opresión, la explotación y la dominación capitalista, no habrá soluciones ni regímenes políticos y sociales satisfactorios para las mayorías, ni serán duraderos. La liberación de los seres humanos y las sociedades es lo que abrirá las puertas a la creación de un mundo nuevo. ¿Parece demasiada ambición? Sí, naturalmente. Pero es lo único factible.


(Palabras del autor en el 12º Paradigmas Emancipatorios)

martes, 20 de septiembre de 2016

Medios públicos y privados: Tres preguntas de Julio García Luis


Julio García Luis impartiendo clases en la Facultad de Comunicación, de la Universidad de La Habana.
Julio García Luis en sus clases en la Facultad de Comunicación, de la Universidad de La Habana.

El mapa de los medios ha cambiado dramáticamente con las nuevas plataformas tecnológicas y el debate sobre la comunicación ha regresado al siglo pasado en Cuba. Pensábamos que la naturaleza social de este derecho humano no podía colocarse tan fácilmente en el mostrador del mercado, pero hace rato dejaron de estar claras las fronteras entre un sistema de medios públicos, mayoritariamente estatales en el interior de la Isla, y otro sistema de medios estatales y privados, anclados fundamentalmente en Estados Unidos, disputándose la atención de las audiencias cubanas. Estos últimos, con muchísimo dinero y violando las leyes y el sentido común, a pesar de sus nulas posibilidades de éxito.

Pero hoy el Granma y El Nuevo Herald están al alcance de un clic y los cambios en la economía hacen florecer empresas ávidas por anunciarse -restaurantes, alquileres y servicios de todo tipo-, muchas de carácter legal. Como era de esperar, han surgido cientos de negocios que viven de la publicidad y median las relaciones entre el espacio público, fuertemente regulado, y el digital, con limitada o ninguna regulación, que coexisten en complejo equilibrio bajo las reglas de la oferta y la demanda. Mientras, en el país se trabaja por concretar una política de comunicación que debe poner un orden socialista, contrapeso de las decisiones económicas de un mismo signo, en el complicado escenario de la convergencia.

En río revuelto, ganancia de pescadores. Así como existen medios con infraestructura y registro digital estadounidense o europeo, pero con oficinas, empleados y audiencias en Cuba, se recomponen los viejos instrumentos propagandísticos de EEUU para el cambio de régimen en la Isla. Ocurre en la ancha llanura de Internet, donde en la noche todas las vacas son oscuras y los conceptos empiezan a vaciarse de contenido –lo privado renace como alternativo; la empresa mediática como medio ciudadano; el individualismo como socialismo; el cinismo como ética- con la sola excusa de avanzar en los espacios que ya se habían recuperado para las grandes mayorías de este país.

En una nota para sus clases en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Julio García Luis (1942-2012) reflexiona sobre esa pelea que no es nueva entre los que apuestan por la privatización de los medios, y quienes intentan demostrar que nuestra profesión, desde la práctica del socialismo, puede hacer frente a los desafíos que tiene por delante. Lo hace a través de tres preguntas que son, también, profundas certezas: “¿No debiera ser la propiedad social la mejor garantía del uso de los medios para el servicio público? ¿No debiera ser la distinción entre propiedad y gestión una clave para la calidad profesional? ¿No pudiera esa gestión profesional funcionar en base a cultura y valores compartidos con el propietario social, similares a las que existen entre editores y consorcios en el capitalismo desarrollado?”

Con la ayuda de las hermanas Nadia y Nidia Díaz, viuda y cuñada de Julio, respectivamente, he estado ordenando y preparando para una futura publicación una zona de la papelería de quien fuera Decano de la Facultad de Comunicación, que abarca textos escritos desde la década del 80 del siglo pasado hasta poco antes de morir, en enero de 2012. Hemos seleccionado unos 40 materiales que incluyen apuntes, discursos, ensayos, cartas y crónicas, todos inéditos y con un valor extraordinario para comprender el escenario, los avances y retrocesos de la prensa cubana en el último medio siglo.
No he terminado el ensayo introductorio para este proyecto. Julio asumió el periodismo como una construcción de ciudadanía, con sus múltiples dimensiones que trascienden el tema al que nos convocó Cubaperiodistas. Pero si algo sostiene su pensamiento es la defensa de la propiedad social de la prensa y su apasionada convicción de que Cuba puede construir un modelo de comunicación socialista, negado a otras sociedades que intentaron “el asalto al cielo”. Por eso, mi propuesta es que sean respondidas las tres preguntas que Julio le hizo a sus estudiantes y que lo haga él mismo. Que su voz, rescatada del fondo de un baúl familiar, sea la que hable.

Por tanto, lo que usted leerá a partir de ahora son fragmentos de esos textos inéditos -algunos sin título aún y otros, sin fecha-, obra de un pensamiento coherente e iluminador en los tiempos que corren.

Tres preguntas, tres respuestas de Julio

-¿No debiera ser la propiedad social la mejor garantía del uso de los medios para el servicio público?
En el debate entre propiedad social y propiedad privada de los medios, tengo las siguientes convicciones:
  • Una verdadera democratización de la prensa, y el ejercicio ético del periodismo, requieren como premisa la propiedad social sobre los medios.
  • La propiedad social, por sí misma, no es tampoco garantía suficiente de una prensa de servicio público, participativa, sustentada en valores y formadora ella misma de valores.
  • Se requiere que ésta forme parte de un proyecto clasista, popular, de justicia social y socialismo (en una interpretación amplia de este concepto), que lo haga capaz de imprimirle a los medios una política de desenajenación y plena liberación del ser humano.
  • Tal política de información y comunicación, para realizarse, requiere de una especial mediación y articulación entre el sistema político y el sistema de medios, que se debe expresar en la gestión profesional de estos.
Resulta mucho más difícil advertir la actuación de un sistema propagandístico cuando los medios de comunicación son privados y no existe censura formal, en particular cuando tales medios compiten activamente, atacan y exponen con cierta periodicidad los errores del gobierno y de las corporaciones, y se autocalifican enérgicamente de portavoces de la libertad de expresión y de los intereses generales de la comunidad.

Por tanto, el verdadero peligro, tal como yo lo aprecio, no está en los nuevos fenómenos asociados a las redes digitales, sino en el envilecimiento, mercantilización, identificación con las cúpulas de poder y renuncia a la función crítica y de servicio público de la gran masa de medios convencionales, que cada vez tiene que ver más con el imperio y sus intereses, y cada vez menos con los países, su gente y sus problemas.

En Cuba deberíamos evitar que momentos de desconcierto o de revés le den pábulo a algunas tendencias liberales o extremistas, que propugnan los valores de la propiedad privada en nombre del fracaso estatal. El rechazo al burocratismo y al inmovilismo no debe llevarnos al liberalismo burgués y a la trampa de los mecanismos capitalistas. La necesidad de mayor eficiencia económica y más impulso al desarrollo científico-técnico, que reclama el socialismo, no debe hipotecar nuestra perspectiva comunista.

Las fórmulas de ultraizquierda que a veces oímos o leemos son exabruptos de diletantes, al margen de la complejidad real de los problemas. Nuestra tarea tenemos que resolverla hoy con fórmulas nacidas de la realidad cubana, con la gran masa de periodistas de país, con los cuadros de la prensa, con el Partido y su dirección en cada nivel, con todos los organismos políticos, de masa, estatales y administrativos, con el papel activo de los trabajadores y el pueblo que son los protagonistas de la información.

Seamos realistas. En nuestra prensa, no sólo se destaca una avanzada consciente, junto a un sector descreído y apático; también se destacan inevitablemente corrientes extremistas y liberales. Ellas a veces se presentan como muy radicales y atraen a personas sinceras. Pero su caldo de cultivo por excelencia lo dan oportunistas y resentidos. Estas tendencias no pueden esperar. Para ellas, el baño de sangre ha de ser ya. Las cabezas deben rodar a más tardar mañana temprano. Si algo no sale como es debido, es que hay un gran culpable agazapado en alguna parte, a quien sólo hace falta descubrir y defenestrar. Todo el que ocupe algún cargo, obviamente, es un canalla a eliminar. Si alguna fórmula atractiva aparece en la arena internacional: a imitarla, sin más demora. Si intereses sensibles del país pueden ser lastimados por un manejo irresponsable de nuestra libertad de prensa: abajo los intereses el país. Todo en blanco y negro, todo fácil, todo expedito. Óptica de diletantes. Eso sí es peligroso
Por tanto, la pregunta sigue siendo esta: ¿puede haber periodismo en el socialismo? Para nosotros la respuesta es: sí, puede y debe haber un periodismo de calidad. ¿Es fácil? No. ¿Es un problema resuelto? No. ¿Basta con seguir la experiencia pretérita y actual del socialismo? No. ¿Hay que buscar una respuesta cubana a este problema? Sí. El capitalismo, obviamente, no sólo ha desarrollado una experiencia en este terreno, sino que posee determinadas ventajas. La irresponsabilidad que supone la propiedad privada de los medios es una de ellas.

-¿No debiera ser la distinción entre propiedad y gestión una clave para la calidad profesional?

Nuestra prensa es partidista, es revolucionaria. Ese es su mayor timbre de orgullo. Es una conquista histórica irreversible. No hay en esto ni habrá la menor concesión al liberalismo o al oportunismo. La política que aplicamos en Cuba es indiferente por completo a toda idea de congraciarnos o hacernos simpáticos a Occidente, y por eso la propiedad de la prensa deberá seguir estando en manos de la sociedad organizada. Seguimos una consecuente línea de principios

Ahora bien, ese carácter revolucionario no se expresa en una gestión directa del Partido sobre los medios. El Partido dirige en términos políticos de orientación, control, ayuda y trabajo con los cuadros. Cada órgano de prensa cubano responde a determinada organización o institución. Cada uno de esos órganos tiene una dirección con las máximas atribuciones ejecutivas. Esta dirección debe disponer de autonomía y decidir qué se publica y cómo se publica. Los periodistas, a su vez, han de ganarse también con su talento y su coraje una amplia autonomía. No debemos tener ningún temor en emplear esta palabra. El periodismo, como forma del trabajo intelectual, requiere de espacio para la libertad creadora
.
Nuestra prensa supone un cambio esencial en cuanto al sistema de propiedad, a los perfiles de cada órgano, a los contenidos y prioridades temáticas, y dispone de soportes que permiten usos del lenguaje, velocidades de trasmisión y alcance de los mensajes que no pudieron siquiera soñar los actores de los medios en el pasado. Es preciso cobrar verdadera conciencia de las potencialidades que ello encierra y aprender a explotarlas.

Las tendencias negativas que proliferaron en el país en los años 80 olvidaban el trabajo político, el peso de los factores ideológicos, la atención al hombre, y todo lo subordinaban a los mecanismos económicos y a la estimulación monetaria. Pero aun colocando en su justo lugar estos elementos, ni el Partido ni el Estado solos, ni los organismos administrativos y las organizaciones de masas por su sola cuenta, podrían atender todos los problemas. El Partido mismo no es una especie de dios que todo lo vea, lo conozca y lo resuelva. La construcción del socialismo únicamente puede entenderse como un trabajo de toda la sociedad.

En otras palabras, si las propias masas no desarrollan su capacidad de autogestión, si no se estimula la nueva actitud cívica y se crea una nueva cultura de la economía y el deber social, sería imposible dar respuesta a la infinidad de requerimientos cotidianos que plantea la producción y demás esferas de nuestra vida. La prensa debe contribuir decisivamente a esto. Ella debe levantar la bandera de la lucha permanente contra todo lo mal hecho. Debe ser un instrumento de estímulo, de crítica, de orientación y de acicate a la reflexión social.

Sólo con el Partido, con su comprensión, con su apoyo activo, será posible avanzar, vencer la resistencia consciente e inconsciente con que tropieza el ejercicio profesional, y lograr que se arraigue gradualmente una nueva cultura de la información y el papel de la prensa en nuestra sociedad.

-¿No pudiera esa gestión profesional funcionar en base a cultura y valores compartidos con el propietario social, similares a las que existen entre editores y consorcios en el capitalismo desarrollado?

Cuba fue el primer país en hacer una revolución socialista a partir de una cultura de prensa occidental y moderna. Los periodistas cubanos —al menos el núcleo fundamental de ellos— son tan talentosos y capaces como los de cualquier otro país. Tienen tanto potencial como los científicos, técnicos e innovadores cubanos que nos enorgullecen. No podemos admitir unilateralmente la idea de que los periodistas sean los únicos culpables de los problemas en la gestión de la prensa.

El problema esencial, a nuestro juicio, es transformar el ejercicio periodístico, sin menoscabo de los principios revolucionarios. Dentro del sistema de partido único y del reconocimiento del papel dirigente y orientador de nuestra organización de vanguardia, debemos hallar los métodos y estilos que garanticen la autonomía de los órganos de prensa, las atribuciones de sus directores y la práctica profesional del trabajo periodístico.

Toda nuestra prensa es revolucionaria. Es un resultado de las características de nuestro proceso histórico. No hay espacio en ella para defender la contrarrevolución, el capitalismo, el racismo, el guerrerismo o el odio hacia otros pueblos y naciones. Pero dentro de estos límites políticos hay un vasto espacio para el criterio independiente y para reflejar los intereses, percepciones y enfoques de las diferentes capas, sectores sociales e individualidades que forman nuestro pueblo. No hay que privatizar los órganos de prensa para lograr que estas opiniones obtengan un reflejo adecuado en nuestros medios de información, lo que no debe interpretarse sin embargo como que ya los cubanos lo hemos logrado. Esa tarea es posible y debemos realizarla.

Estamos convencidos de que demostrar la viabilidad del pluralismo de opiniones, dentro de una revolución que construye el socialismo, entraña un reto a la voluntad creadora y puede ser, al mismo tiempo, un servicio importante al esclarecimiento del gran debate ético, político e ideológico que hoy tiene lugar en nuestras sociedades.

Al tocar este punto, quisiera apuntar que observamos ciertos argumentos que identifican el pluralismo de opiniones con el pluripartidismo. Es oportuno señalar al respecto que el proceso histórico cubano ha transcurrido en un sentido opuesto. La Revolución pasó del pluripartidismo al partido único, sobre la base del programa socialista.

No hay en nuestro país base social para otro partido. El nuestro es a la vez el partido de la clase obrera y el de los campesinos, las capas medias, los intelectuales y demás trabajadores. Es el partido del socialismo, pero también el partido patriótico de la nación cubana. Y no vemos ciertamente que haya contradicción alguna entre la dirección de ese partido único y nuestra determinación de perfeccionar y ampliar cada vez más los mecanismos democráticos de la sociedad, incluyendo lo referente a un periodismo de nuevo tipo que propicie el diálogo, la polémica y abra espacio a todos los que deseen opinar e incluso discrepar dentro de nuestro proyecto hacia el socialismo.

Admitir que el socialismo no ha creado aún un modelo acabado que aproveche todas las potencialidades de desarrollo de la prensa socialista, no puede arrastrarnos al criterio de que nuestra única posibilidad sea la de copiar al capitalismo, de la misma forma que las deficiencias y formalismos de que ha adolecido la democracia socialista no deben conducirnos a idealizar la democracia liberal burguesa.

Desde nuestra óptica, no debiéramos permitir que gane terreno entre nosotros el concepto extraño de que la propiedad social sobre los medios de información es excluyente con la variedad, la diversidad de opciones y el ejercicio del criterio independiente.

Para nosotros, es precisamente la propiedad social la que debe garantizar el pluralismo de opiniones y el ejercicio de una prensa situada por encima de intereses privados y de grupos. Es cierto que históricamente esto ha sido en muchos casos formal. Es cierto que han existido deformaciones y que ellas se han revertido en una prensa monótona y gris. Pero estas realidades no son prueba de otra cosa sino de que hemos cometido errores y debemos enmendarlos. No significa que sea irrealizable la posibilidad de apoyarnos en las enormes ventajas de la propiedad social sobre los medios de información para un auténtico ejercicio de nuestra libertad de prensa, que puede y debe auspiciar un periodismo mucho más veraz, democrático y calificado que la propiedad privada burguesa.

viernes, 3 de junio de 2016

Como lo veo ahora




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A todo aquel que sin obligación o interés alguno, asume una postura ideológica con honesta pasión, me inclino con respeto porque por lo menos cree en algo, pero para los apáticos simuladores que actúan según como sople el viento oportunista, mi eterno desprecio. ¡Qué vacío tan hondo les persigue! ¡Cuán erróneos esos cálculos materialistas! Rojo parece, Comunista no es. El panorama sigue complicándose así que por lo general les compartiré mi opinión del momento en un solo articulo.

Aunque en el 2015 más de 43,000 cubanos llegaron a EE.UU, no podemos decir que escapaban del socialismo cubano, pues también lo mismo hicieron en mayor cantidad los 71,297 puertorriqueños que salieron del capitalista Puerto Rico debido al desempleo, el alto costo de la vida y la violencia.

Con una población de casi 3 millones y medio de personas, la isla caribeña tiene proporcionalmente un mayor numero de personas escapando de sus problemas internos. Los medios en Miami no hablan de estas cosas por supuesto, porque debilitan el argumento propagandístico que se usa para promover un cambio de régimen en Cuba. Sólo ponen sus ojos en los cubanos que emigran a los Estados Unidos. Puerto Rico, que no sufre sanciones económicas tiene un modelo en bancarrota, y su gran deuda sigue creciendo en Wall Street, a no ser que el gobierno federal los rescate y vuelva a romper las reglas del libre mercado. ¿Que dirán los seudo-economistas que solo proponen el neo-liberalismo para Cuba sobre este asunto?
Es normal que si Cuba sigue siendo socialista, continué perdiendo grandes cantidades de jóvenes y profesionales, que quieren jugar al divertido pero peligroso, capitalismo estadounidense. Estos dos grupos cuentan con una educación superior gratuita o con un vigor juvenil que propicia ilusiones individualistas.

 Al mismo tiempo los cubano-americanos ya envejecidos, marginados o padeciendo de alguna desventaja o impedimento pudieran en mayores números comenzar a regresar a su país de origen para vivir en un entorno menos competitivo con la ilusión contraria; la de encontrar protección y seguridad. Esta tendencia sería un pésimo negocio que haría más pobre y envejecida a Cuba sino desaparece la Ley de Ajuste Cubano como herramienta anti-nacional y desestabilizadora
.
Gran parte de la oposición cubana, con imprudencia y falta de patriotismo, apuesta por un modelo capitalista en la isla con total simplismo repitiendo como cotorras los dogmas del pensamiento ajeno sin detenerse a pensar con responsabilidad en lo grave que sería para Cuba abandonar lo poco que tiene de ideal nacionalista. No fue el nacionalismo quien trajo las dificultades económicas a Cuba, sino las sanciones económicas del bando ganador en la guerra fría. Ahora que se normalizan las relaciones con el país que derrotó a los antiguos aliados de Cuba, está oposición estúpidamente admiradora de los vencedores antiguos desconoce las nuevas realidades e ignora que Cuba logró resistir en los peores días y se dió a respetar sin cambiar de régimen. Me gustaría verlos ocupando un espacio legal y comprobando el rechazo popular a sus proyectos anti-nacionales. Sé que si el pueblo entrara en confusión y apoyara sus propuestas, caeria en bancarrota hasta el último de los cubanos sin el consuelo de los subsidios y ayudas que Puerto Rico viene recibiendo desde los días de la guerra fría probablemente como parte del esfuerzo norteamericano por frenar las influencias de la Unión Soviética en esa época.

Es verdad que el bloqueo actual a Cuba hoy es más corrosivo porque viene acompañado de una avanzada de aparente normalidad. Los cubanos más vulnerables a la propaganda se impacientan al ver a las celebridades haciéndose selfies en la Habana, a las grandes producciones fílmicas relacionándose estrechamente con las instituciones cubanas, repartiendo limosnas y explotando el morbo mientras cuba está de moda, al cómico de Pánfilo fraternizando en TV con Obama y luego acompañando la marcha Contra la Homofobia y la Transfobia organizada por Mariela Castro. La parte más visible de todo este amplio espectro de simbólica normalidad que como cortina de humo esconde las sanciones económicas crea en muchas personas cierta desorientación. Muchos reclaman más drásticas reformas y mayor velocidad en aplicarlas. Lamentablemente no todos entienden que cambio no es sinónimo de mejoria.

Obama llevó a Cuba una oferta socialdemócrata que a pesar de su buena voluntad pudiera dejar sin techo a la familia cubana al cambiar radicalmente el régimen actual. Tres de los rasgos más visibles de esa perturbación mental que llevarían al desastre nacional son:

1-Un énfasis emancipatorio en minorías no reconocidas tradicionalmente como revolucionarias que propiciaría la creación de nuevas normas e instituciones debilitando la soberanía popular.

2-Apoyo moral y financiero a los cuentapropistas con la esperanza de hacer de ellos la clase social que dispute el poder a los trabajadores sin medios y a sus representantes.

3-La transformación de la fragmentada oposición en un frente cívico unido y centrista que se aleje en apariencia de la derecha tradicional y que incluso imite a la izquierda cubana.

Si los cubanos avergonzados del inmovilismo se apresuran en las reformas, caerán en una trampa mortal precisamente ahora que la oposición deja a un lado la derecha clásica y se une en una avanzada centrista.
Las reformas estimulan las esperanzas pero tambien perturban, así que sólo las más útiles reformas deben ser aplicadas si no se quiere que el gobierno se desprestigie en un entorno demasiado novedoso e inestable. Aunque el cambio de régimen en Cuba sería tan malo para los cubanos como el quitarle el techo a una familia en medio de una tormenta, seria un festín para algunos opositores que harían el papel de alquiladas-marionetas para los grandes tiburones internacionales. Esas marionetas se muestran hoy muy humildes y con rasgos de altruismo, pero sólo piensan en el botín final. Una familia con escasos recursos tiene que tener mucho cuidado con las reparaciones en su única casa en medio de la tormenta. Nuestra tormenta nacional es provocada en gran medida por la combinación de sanciones y privilegios que la política exterior de Estados Unidos aplica a los cubanos y que influye negativamente en la conciencia nacional dividiendo a los cubanos. Muchos cubanos de buena voluntad creen que Cuba debe abrirse al mundo, y que hay que tratar de agradar a todos, pero olvidan que “el mundo” es algo abstracto, que de verdad muchas veces uno se abre al enemigo, que después de todo es el primero que pide a gritos que abran el portón. Una vez abierta la puerta del todo, los cubanos van a comprender por qué Puerto Rico a pesar de tantos subsidios durante la guerra fría está hoy en Bancarrota, pero quizás para entonces sea demasiado tarde para cerrar la puerta al lobo feroz.

(Tomado del blog de la autora)