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sábado, 30 de abril de 2022

Michel Torres Corona, más allá de Con Filo

 



Foto: Tomada de la página de Facebook de Torres Corona.

En ocasiones, el contexto y las necesidades comunicativas llevan a la esfera pública a quienes no imaginaron pararse algún día en un estudio de grabación, con micrófonos, luces y cámaras incluidos. Algo así ocurrió con Michel Ernesto Torres Corona, el presentador principal de Con Filo. ¿Quién le diría, al graduarse de Derecho, que sería conductor de un espacio estelar cuatro años después?

Lo cierto es que, más allá de su militancia política, hablar desenfadado y sentido del sarcasmo, poco se conoce de este joven, devenido “figura pública” hace algunos meses. Por eso, conversamos con él sobre sus proyectos, deberes y esa “vida común” que todos tenemos.

¿Cómo fue la infancia de Michel?

–Yo tuve una niñez feliz. Puedo decirlo. Nací en Maternidad Obrera, aquí en La Habana, y he vivido siempre en Playa. Como casi todos los niños, quise ser muchas cosas: bombero, científico, tuve una etapa de interés por la literatura. Pero, cuando llegó el momento, me decidí por el Derecho. Y, luego, he ido “siendo” por el camino.

¿Por qué estudiar Derecho?

–La razón fundamental fue mi abuelo, Enrique Corona Zayas. Era abogado y profesor de la universidad. Murió antes de que yo naciera, pero, como dije en los agradecimientos de mi tesis, me enseñó el verdadero significado de “la vida después de la muerte”, porque la única noción lógica de vida tras el fallecimiento es que la gente que te sobrevive te recuerde.

“Además, pudiera decirte que siempre me gustaron las películas y series de abogados y, aunque no he ejercido mi profesión ni un día, el Derecho me aportó una lógica específica para asumir los problemas y sus posibles soluciones. También me permitió entender, al menos en parte, el funcionamiento del poder y me dio una visión más dialéctica de la vida y los fenómenos sociales”.

Interesante… ¿Cómo llega entonces un profesional del Derecho a los medios de comunicación?

–Bueno, a los medios fui llegando de a poco. Primero comencé a opinar desde mi muro de Facebook sobre temas políticos. Un “opinólogo” cualquiera, de los que abundan en Facebook. Después fui publicando en algunos blogs, en algunos medios alternativos (de los de verdad, de los que no pagan), hasta que tuve la posibilidad de escribir en Granma y Cubadebate, que son plataformas de mucha mayor difusión.

“A la televisión sí llegué casi de imprevisto, porque al principio era suplente en el programa Con Filo. Más tarde, azahares de la vida hicieron que asumiera la conducción principal y el guion.

“Te mentiría si dijera que alguna vez me gustó la exposición mediática. No me llamaba la atención ni siquiera tirarme fotos. Pero fue un proyecto que se dio, y he tratado de defenderlo lo mejor posible. Hoy para mí Con Filo es un reto, un camino y un deber”.

"Mi llegada a la televisión fue casi de imprevisto", recuerda Torres Corona. Foto: TVC.

Ya que estamos hablando del programa, cuéntame un poco cómo es su rutina productiva.

–Se resume en lo siguiente: el día antes de la emisión de Con Filo nos sentamos a la mesa un grupo de cinco personas a discutir los temas que han estado en la palestra pública en la semana y a analizar qué instituciones, personas o iniciativas han sido atacadas. Ahí vamos hallando una estructura más menos lógica del guion, que luego se escribe.

“Cada presentador redacta su parte. Gabriela escribe lo suyo, si Ana está hace lo  que le corresponde y yo lo mío. 'Armamos el muñeco' y al otro día en la mañana grabamos, a veces bajo estrés, por el ritmo trepidante. Pero es la única forma de lograr que las cosas que se discuten en el programa estén lo más cercanas posible a la actualidad”.

No es secreto que los periodistas de medios estatales y, en particular, ustedes, que debaten temas políticos, son blanco de ataques por quienes se oponen al gobierno. ¿Cómo asumes ese acoso?

–Uno se acostumbra. Al final uno entiende que eso es más producto de la sensación de impunidad que otorgan las redes sociales, que otra cosa. La gente —como “tira” lo que sea para ahí y no pasa nada—, desatan sus peores instintos y sentimientos. Pero uno aprende a darle el justo valor a eso, que es ínfimo.

“Lo mejor es tratar de asumirlo con humor. Y nunca, bajo ningún concepto, demostrar a ese aparato de terror que te causó algún daño. No se les puede dar esa satisfacción, incluso, si en algún momento llegan a herirte”.

Los conductores y guionistas de Con Filo se han visto sometidos al acoso de los opositores del gobierno cubano. Foto: Tomada de la página de Facebook del entrevistado.

Además de conductor y guionista de Con Filo, eres el director de la editorial Nuevo Milenio. ¿Qué implica desempeñar esa labor para alguien tan joven?

–Estar al frente de Nuevo Milenio es una de esas cosas que no pude prever y que asumo como una tarea. Estaban buscando un director joven, que brindara otra óptica a la editorial y pensaron en mí. Yo decidí asumir el reto, que ha sido eso, un desafío en todo el sentido de la palabra, por desconocimiento mío y falta de experiencia.

“Pero también es una oportunidad tremenda de conocer y trabajar con mucha gente y de aportar a la literatura científica en Cuba. Siempre fui un lector asiduo, sobre todo del sello Ciencias Sociales, que pertenece a Nuevo Mileno. En ese sentido me siento cómodo. Y, nada, he tratado de ser de alguna utilidad y de hacer mi trabajo lo mejor posible”.

¿Cómo es un día común en la vida de Michel?

–La verdad, yo no tengo días comunes ya. Eso “se murió”. Me puedo levantar en la mañana y no saber qué es lo que me toca, porque siempre surge algo y cambian los planes. En cada jornada hay algo diferente. Eso de “días comunes” lo perdí.

Pero, algún pasatiempo tendrás…

–Mi pasatiempo preferido es leer, aunque no lo practico como antes, por lo que te digo, tengo menos tiempo y menos energía.

¿Cuáles son tus proyectos de cara al futuro?

–Hacer algún libro, lo mismo un compendio de las cosas que he ido publicando en Granma, que de otros artículos que he escrito. También quisiera terminar un texto sobre personas que han fallecido y fueron importantes para mí. En resumen, concretar algún título. Eso me gustaría. Y salir adelante con la editorial. Ya ves, el muchacho que leía y escribía ahora está enredado en el mundo del libro.

“El trabajo en la editorial Nuevo Milenio es una oportunidad tremenda de conocer y aportar a la literatura científica en Cuba", dice Torres Corona. Foto: Tomada de la página de Facebook de la editorial Nuevo Milenio.

Aunque la entrevista se ha movido en el ámbito personal, no puedo dejar de preguntarte sobre política y principios. Para ti, ¿qué implica ser un joven revolucionario en estos tiempos?

–El primer deber de un joven comprometido con su historia es “hacer la Revolución” y defender lo que las generaciones previas construyeron. Pero ser revolucionario también implica tratar de ser mejores que nuestros antecesores, porque no tiene sentido pensar que debemos ser iguales o “hay que estar a la altura”. No, si nosotros partimos de una posición de ventaja.

“En las actividades científicas se dice que uno se yergue sobre los hombros de aquellos que lo antecedieron. En la Revolución y en la política es igual. Nosotros tenemos que llegar más lejos que quienes estuvieron antes, como el lema de los Juegos Olímpicos: 'Más rápido, más alto, más fuerte'. Esa debería ser la mayor aspiración de un joven revolucionario: ser mejor persona, mejor militante, mejor activista, mejor ciudadano. Ser mejores”.

¿Y si te tuvieras que definir en una palabra?

–Eso es un viejo chiste. Te diría "inefable", que es como "indefinible", pero más culto, como para impresionar en la fiesta.

martes, 23 de junio de 2020

Cuba en el libro de Bolton: Frustraciones de un halcón




El exconsejero en Seguridad Nacional de EEUU, John Bolton. Foto: AP.
Desde este martes, las principales librerías de Estados Unidos comenzaron a vender uno de los libros más esperados del año. El texto ya a disposición del lector se titula La habitación donde sucedió: Una memoria de la Casa Blanca.

Su autor es el controversial y conocido halcón neoconservador John Bolton, quien en estos momentos está siendo considerado un traidor por Donald Trump y Mike Pompeo, pues lo acusan de revelar información clasificada en las páginas de su libro.

La poderosa casa editorial Simon&Schuster ha sido la encargada de ponerlo a disposición del público a quien trata de cautivar con el siguiente slogan:“Este es el libro que Donald Trump no quiere que usted lea”. Desde hace unos días se ha desatado una fuerte campaña publicitaria alrededor del texto, a la que ha contribuido especialmente el presidente estadounidense con sus tweets y con el despliegue de presiones para obstaculizar su publicación.

En esencia, todo este espectáculo propagandístico ha sido muy favorable para Bolton debido a que está alineado con sus dos principales motivaciones: ganar dinero y notoriedad. No obstante, debe tener algunas

preocupaciones por las posibles acciones legales que se desarrollen contra su persona en el futuro inmediato.
Ninguna de sus críticas a Trump está inspirada en cuestiones éticas ni pretende generar un debate que modifique la orientación de una política exterior desastrosa. Todas sus palabras están meticulosamente calculadas y atendiendo a sus antecedentes de manipulador, mentiroso e inescrupuloso no está muy claro cuáles de los hechos que revela ocurrieron de la manera en que lo está contando.

Bolton ha insistido en que su libro se centra precisamente en los hechos para alejarse de cuestiones subjetivas debido a que desea que el lector saque sus propias conclusiones. Cuando ese planteamiento se contrasta con el capítulo titulado con muy poca creatividad: “Venezuela Libre”, nos percatamos que es una gran mentira al estar plegado de juicios, opiniones y calificativos contra Cuba y Venezuela.

En ese sentido, en el libro se refieren a “Cuba” o a “los cubanos” en 84 ocasiones, incluyendo las menciones que se reflejan en las notas al pie. En el capítulo mencionado anteriormente se recogen 48 menciones, lo que evidencia que el enfoque principal en el tratamiento del tema Cuba está vinculado estrechamente a Venezuela. Esta visión constituyó una de las prioridades del diseño de política que promovió Bolton cuando se desempeñó como Asesor de Seguridad Nacional.

La primera mención a Cuba está en el primer capítulo titulado: “La larga marcha a una oficina en la esquina del Ala Oeste”. Haciendo referencia a la política exterior de Obama, el halcón neoconservador plantea: “nuevas amenazas y oportunidades estaban apareciendo de manera rápida y ocho años de Barack Obama significaban que había mucho que reparar”. En este contexto, menciona que en el Hemisferio Occidental una de las “amenazas” es Cuba y también califica de esta manera a Venezuela y Nicaragua. Por lo tanto, Bolton desde antes de ocupar su responsabilidad en la Casa Blanca ya tenía dentro de sus prioridades fundamentales empeñarse a fondo para construir el pretexto de la Isla como una supuesta amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos.

La segunda mención está en ese propio capítulo y es precisamente para destacar sus vínculos con la comunidad cubanoamericana, pero evidentemente con un sector muy específico. Bolton se está refiriendo a que fue contemplado como uno de los candidatos para desempeñarse como Secretario de Estado durante la etapa de la transición presidencial. En este contexto, señala que había muchas personas promoviendo su candidatura y afirma que está “muy agradecido por el considerable apoyo que tuvo entre (…) los cubanoamericanos y los venezolanoamericanos”. En esencia, fue respaldado desde ese momento por la extrema derecha cubanoamericana, quienes ya se habían convertido en fuertes acreedores de Trump. También Bolton tenía su deuda con este sector, aunque su odio contra Cuba obedecía a razones ideológicas más profundas independientemente de sus nexos con la ultraderecha de Miami.

La tercera mención está en el capítulo tres titulado:“América descansa libre”. Bolton señala que el día después del ataque de Estados Unidos contra Siria, acompañó a Trump a un evento cerca de Hialeah en la Florida con el objetivo de crear un clima positivo para determinados sectores de los negocios. Menciona que en la actividad se reunieron alrededor de 500 personas, en su mayoría cubanoamericanos y venezolanoamericanos.

 Durante el evento, Bolton explica que el senador Marco Rubio se refirió a la multitud sobre su reciente designación como Asesor de Seguridad Nacional al plantear: “Es un mal día para Maduro y Castro, y es un gran día para la causa de la libertad”. De hecho, el legislador anticubano fue uno de los actores más influyentes en la designación de Bolton a partir de que su presencia le garantizaba una participación permanente y coordinada en la toma de decisiones hacia Cuba y Venezuela.

El resto de las menciones se concentran en el capítulo dedicado a Venezuela. Bolton comienza explicando que en el gobierno de Trump después de varios esfuerzos sin éxito para derrocar a Maduro, se abrió un fuerte debate y señala que participaron “especialmente miembros de las comunidades cubanoamericana y venezolanoamericana en la Florida”. Esta afirmación reconfirma el papel que siempre han desempeñado estos grupos de conjunto con el gobierno estadounidense en los intentos por desestabilizar el proceso bolivariano.
Varias menciones de Cuba en ese propio capítulo están orientadas a resaltar el manido argumento que Nicolás Maduro es capaz de mantenerse al frente del gobierno debido“al apoyo y presencia de los militares cubanos”.

Bolton es reiterativo en este aspecto que convirtió en uno de los pilares de la campaña contra la Isla dirigida a justificar el recrudecimiento sustancial de la política anticubana, lo que todavía persiste como un elemento fundamental dentro de su estrategia. En este enfoque justificativo de la incapacidad el gobierno de Trump para derrocar la revolución bolivariana, también Bolton añade como actores claves a Rusia, China e Irán.

Otras de las referencias a la Isla, está vinculada a la formulación de Bolton sobre la denominada“Troika de la Tiranía”. Sobre este aspecto, en el libro se explica que Trump en una reunión el 15 de agosto del 2018 solicitó que le presentaran opciones militares contra Venezuela. Según Bolton, trató de persuadir al mandatario explicándole por qué esa no era la respuesta, especialmente, debido a la oposición del Congreso a esa variante. En ese sentido, el entonces Asesor de Seguridad Nacional decidió enfocarse con mayor fuerza en Venezuela pero desde una perspectiva más amplia que incluía sanciones contra Cuba y Nicaragua.

Una de las menciones a Cuba en este capítulo más ilustrativas del odio de Bolton contra la nación cubana y de su marcada agresividad es cuando explica su reacción ante el arresto del opositor venezolano Juan Guaidó a principios del 2019. El halcón señala que estaba seguro que sería acusado por Maduro de liderar un golpe de estado en Venezuela. En ese contexto, refiere “empezamos a evaluar pasos que deberíamos adoptar de inmediato contra el régimen de Maduro y también contra Cuba y Nicaragua”. Añade que se preguntaron: “¿Por qué no ir contra los tres a la misma vez? Las sanciones petroleras eran una opción natural, pero ¿por qué no declarar a Venezuela un país patrocinador del terrorismo, algo que sugerí por primera vez en octubre de 2018, y también retornar a Cuba a la lista que Obama había removido?” .
Posteriormente, se hacen referencias a decisiones contra la Isla como la cancelación del acuerdo con las grandes ligas, la implementación del título III de la Ley Helms-Burton y sobresale la siguiente explicación de Bolton haciendo referencia a Trump: “consistente con su amenaza pública de un bloqueo total y completo contra Cuba a partir de los envíos de petróleo entre Venezuela y Cuba, Trump también reiteradamente solicitó al Departamento de Defensa opciones concretas de cómo parar esos envíos, incluyendo la interdicción”. También aborda el discurso que realizó el 17 de abril en el Hotel Biltmore de Coral Gables cuando estuvo rodeado de miembros de la brigada mercenaria 2506. Con relación a este evento anticubano, destacó sus anuncios vinculados a la aplicación de los títulos III y IV de la Ley Helms-Burton.

Cuando se leen estas páginas desde una perspectiva objetiva, puede percibirse y sentirse que se está en presencia de alguien que no ha superado su amarga derrota. El profundo odio y frustración de Bolton hacia Cuba y Venezuela constituye la piedra angular sobre la que se erige toda la manipulación y tergiversación que se refleja en ese capítulo. Al halcón solo le queda continuar vociferando sus falsedades y tratar de sacarle más dinero a sus confesiones mezclando las mentiras con las infamias.

(Tomado de Contexto Latinoamericano)

viernes, 7 de febrero de 2020

Abre las puertas la XXIX Feria Internacional del Libro en presencia del presidente cubano



Inauguración de la XXIX Feria Internacional del Libro de La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

El inicio de las relaciones de amistad entre Cuba y Vietnam data de 60 años atrás. Precisamente, este país asiático es el invitado de honor de la XXIX Feria Internacional del Libro (FIL Cuba 2020), que quedó inaugurada este jueves en la Fortaleza San Carlos de La Cabaña.

Con la guitarra de Eduardo Sosa y la música tradicional vietnamita, inició la gala cultural, que contó con la presencia de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de la República, Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional y del Consejo de Estado y Truong Thi Mai, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Vietnam.

Esta fiesta de los libros pretende reconocer la obra de destacadas figuras de la intelectualidad cubana, entre ellas, Ana Cairo Ballesteros y Eugenio Hernández Espinosa, así como el aniversario 61 del Triunfo de la Revolución y el 20 del Sistema de Ediciones Territoriales.
Se unen más de 200 invitados de 44 países. De las naciones confirmadas hasta el momento, las de mayor representación serán España, México y Perú y se suma por primera vez como expositor Guatemala.
Hay 98 invitados extranjeros y cubanos en el área expositiva, destacan 74 editoriales y 21 distribuidores.
En nombre la delegación invitada de honor, Thi Mai agradeció al país por conceder a Vietnam este privilegio. Calificó a La Habana como una ciudad bella y hospitalaria y a la Feria del Libro como uno de los eventos culturales más importantes de los países de habla hispana.

Significó que en tiempos dónde prima la tecnología, este evento cultural pretende honrar el papel y el valor de los libros y constituye un mensaje a los lectores. “Se abre las puertas a los amantes de los libros”. Asimismo, reconoció la intensión del gobierno de Cuba de hacer una feria con calidad en medio de las afectaciones del bloqueo a la economía.
"Participar en esta feria del libro es una oportunidad para las pueblos, para estrechar las relaciones culturales (...) Para que el pueblo de Cuba tenga una visión de lo que es la literatura vietnamita"
Por su parte, Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro, resaltó el carácter popular y familiar de la Feria. “Su esencia la llevará a todas las provincias, llegando a las comunidades, a los centros de trabajo y a escuelas de todos los municipios”.

Rodríguez Cabrera rememoró la frase de Fidel como premisa de eventos de este tipo:
"El Estado socialista debe editar libros no para ganar dinero, sino para para beneficio del pueblo, y se beneficia al pueblo no solo con un determinado tipo de literatura, sino con una gran variedad de libros y una política editorial que permite a la población tener acceso a las mejores obras".
Según el presidente del ICL, la extraordinaria  voluntad del Estado cubano por continuar mejorando la cultura general del pueblo, ha hecho posible que más de 4 mil títulos y 4 millones de ejemplares recorran todo el país en este 2020.
"La celebración de este evento es una señal inequívoca que Cuba no se rendirá jamás".
Participaron también en la inauguración de la FIL 2020 el vice primer ministro Roberto Morales Ojeda, Víctor Gaute, miembro del secretariado de PCC, y Alpidio Alonso Grau, ministro de Cultura.
Inauguración de la XXIX Feria Internacional del Libro de La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Inauguración de la XXIX Feria Internacional del Libro de La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Truong Thi Mai, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Vietnam en la inauguración de la XXIX Feria Internacional del Libro de La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Inauguración de la XXIX Feria Internacional del Libro de La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro, en la inauguración de la XXIX Feria Internacional del Libro de La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Algunas novedades de FIL 2020: Víctor Mesa, Ho Chi Minh y un par de policiacos

Más de 500 novedades editoriales van a recorrer toda Cuba a partir de hoy. Hacer una lista no es fácil. Escoger solo algunos libros nos ha resultado complicado. Pero si eres de los que se puede pasar horas en un pabellón, leyendo sinopsis en contraportadas, aquí te dejamos poco más de 10 propuestas que quizás te ayuden a decidirte en tu visita a la cabaña. Deporte, intriga, poesía y algunas bromas👇😉

Para los deportistas...

  • La naranja entera - Osvaldo Rojas Garay

Editorial Capiro
La naranja entera es un libro que agradecerán todos los amantes del béisbol en Cuba, pero, sobre todo, aquellos que se apasionan por la trayectoria de nuestro equipo de pelota: nuestro equipo naranja. La naranja entera historiza, polemiza, genera diálogos, viaja a las fuentes, expone, retrata personajes muy reconocidos: Víctor Mesa, Ariel Pestano y otros tantos que hoy conforman nuestra memoria, nuestra nostalgia, nuestro espíritu.

Para los misteriosos...

  • Havana Story o el simple arte de no poder escibir - Gaetano Longo

Editorial Capitán San Luis
Esta novela, Premio de Literatura Policiaca 2019, tiene los componentes principales de este género: intriga, suspense y acción. Contempla subtramas en tres periodos históricos bien diferenciados: década del 40, década del 50, con sus características: corrupción, mafia, represión; y etapa actual, que la inicia señalando: “Con la situación de crisis que había empezado en el 2008 y la falta de trabajo...”.

Para los peques...

  • Une los puntos y verás - Ariel Fonseca Rivero

Editorial Oriente
¿Cuál es la mejor manera de hacer amigos? ¿Ser buen estudiante?, ¿saber dibujar corazones?, ¿ser valiente?, ¿tener una gran imaginación? Al leer esta historia descubrirás que no existe un único camino y que tu mejor amigo puede estar donde menos lo esperas. Si quieres comprobarlo, Une los puntos y verás

Para los más pillos...

  • Cuentos populares cubanos de humor - Samuel Feijóo

Editorial Letras Cubanas
Relatos populares recopilados por toda la isla con jocosa sabiduría conforman esta antología de cuentos en la cual aparecen los personajes tradicionales: el isleño, el gallego, el guajiro, el negro ocurrente.

Para los curiosos del pasado...

  • Fidel. Un guerrillero antillano en el paralelo 17 - José Llamos Camejo

Casa Editora Abril
En ocasión del 45 aniversario de la visita del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, a las zonas recién liberadas de Vietnam (septiembre de 1973), se presentan a los lectores conmovedoras historias narradas en este libro por el periodista José Llamos Camejo. La obra, que es el resultado de la búsqueda y los intercambios sostenidos por su autor, nos adentrará en aristas desconocidas sobre aquel acontecimiento histórico y la hazaña emancipadora de los vietnamitas, una proeza que la humanidad no olvida.
  • Palabras rencontradas - Ciro Bianchi

Casa Editora Abril
Ciro Bianchi, ese ingenioso periodista cubano, revisita algunas de sus entrevistas más queridas, de las cuales solo dos ven la luz por primera vez. Personalidades nacionales y foráneas, destacadas en la política, la literatura, la danza, el cine y el periodismo, entregan cómodamente aristas y detalles muy poco conocidos de su vida y obra.
¿Qué sintió Saramago al no recibir el Nobel?, ¿por qué fue degradado el comandante Efigenio Ameijeiras?, o cómo era la vida hogareña de Portocarrero con su pareja, son algunas de las más íntimas revelaciones de estas Palabras rencontradas, Premio del Lector 2019.
  • Ho Chi Minh, el patriota - Julio A. García Olivera

Editorial Ciencias Sociales
En este libro se describe la descomunal batalla librada por Ho Chi Minh, su Partido y heroico pueblo para derrotar la criminal agresión extranjera contra su patria.

Para los más poetas...

  • Brújulas - Elizabeth Reinosa Aliaga

Ediciones La Luz
En este libro de décimas hay un argumento cardinal: la urgente edición del mundo, que necesita ser salvaguardado y rectificado de inmediato, ha de ocurrir dentro de cada uno de nosotros, no importa edad o condición, y solo se atesorará o cambiará algo afuera cuando nos dispongamos, desde nuestra vivencia más íntima…

Para los más atrevidos...

  • Eau de toilette - Iran Capote Fuente

Casa Editora Abril
La pieza dramática con la que Iran Capote da el salto a nuestra periferia literaria es el Premio Calendario 2019 y procede del riesgo y la entrega rabiosa. Desde un baño público emerge el rancio aroma de mofeta que se respire en esta obra. Un aroma que se enmascara con capas de aromatizante “pinolor”, tufo disfrazado de próspero negocio para evader, por igual, culpas y venganzas.
En el Urinario se escucha el jolgorio del carnival, la estridencia de la ciudad; se anticipa la fiesta con música de Los Van Van; se acciona la cámara para la filmación de un documental, digamos que falso; se venden productos higiénicos; se chatea con la scoria; se hacen selfies, se baila; se ejecuta una operación policial; se gesta un “contrapaís”. Se agoniza.
  • Destino Cuba - Freddy Núñez Estenoz

Ediciones La Luz
Es una obra escrita, no desde el lugar de quien piensa a Cuba como país natal, sino desde el punto de vista de quien la ve o la imagina como destino turístico, amoroso, sociológico, político, insular. La obra cuenta la espera de seis personajes (cinco de ellos, alemanes; la otra, una cubana) que abordarán un vuelo retrasado en el aeropuerto de Frankfurt con destino a La Habana.
Poco a poco, como suele armarse el teatro de Beckett en torno a la espera ―acá lo absurdo pudiese estar en la “ligereza” con que esos personajes comienzan a interactuar y conocerse si tenemos en cuenta que provienen de culturas más discretas, frías, introvertidas, como la germánica―, iremos conociendo de sus conflictos y las relaciones de poder o sumisión que han establecido en un país y en el otro.

Otros de los títulos editados o reeditados en esta feria:

  • La biografía Hugo Chávez y el destino de un pueblo
  • Las cuatro novelas en 2 tomos de Leonardo Padura, Pasado perfecto y Viento de cuaresma, tomo I; Máscaras y Paisaje de otoño, tomo II.
  • Historietas y fotonovelas del programa televisivo Tras la huella, que incluye un caso inédito y la participación el 11 de febrero en los pabellones K-4 y K-5 de los actores de la serie.
  • El libro juvenil Mi papá salió del closet, de Mildre Hernández.
  • Puede consultar el programa y las presentaciones de la 29 Feria Internacional del Libro aquí.

En video, Feria Internacional del Libro

martes, 17 de abril de 2018

Sale al mercado en EE.UU. esperado libro de exdirector del FBI



El libro describe la presidencia de Trump como un ‘incendio forestal’ que le está causando graves daños a las normas y las tradiciones de Estados Unidos. Foto: Prensa Latina

Un libro del exdirector del Buró Federal de Investigaciones (FBI) James Comey sale  al mercado en medio del creciente enfrentamiento entre el autor del volumen y el presidente estadounidense, Donald Trump.

La obra, titulada Una lealtad mayor: verdad, mentiras y liderazgo, es muy esperada desde que se anunció su publicación y, sobre todo, tras revelarse la semana pasada algunos de sus temas clave, como las interacciones con el mandatario republicano antes de que este decidiera despedir a Comey en mayo de 2017
.
Según fragmentos del libro citado por medios locales, en el texto el extitular describe la presidencia de Trump como un ‘incendio forestal’ que le está causando graves daños a las normas y las tradiciones de Estados Unidos.

Este presidente tiene poca ética y no se apega a la verdad ni a los valores institucionales, escribió el antiguo jefe de la agencia federal, para quien el liderazgo del gobernante está motivado ‘por el ego y la lealtad personal’.

De acuerdo con un artículo de The New York Times, ‘los principales temas que Comey repasa a lo largo de este apasionado libro son las consecuencias tóxicas de la mentira y los efectos corrosivos de preferir la lealtad a un individuo a la verdad y el Estado de derecho’.

El antiguo jefe del FBI, quien en el momento de su despido encabezaba la investigación sobre una presunta interferencia rusa en las elecciones de 2016 y una supuesta complicidad con la campaña del republicano, se refirió en Una lealtad mayor a cuán alejado de las normas presidenciales ha sido el comportamiento de Trump.

Según el periódico, el volumen carece de un análisis jurídico riguroso y revela pocos datos duros sobre pesquisas del FBI o del fiscal especial Robert Mueller, quien tomó las riendas del caso sobre los comicios tras la partida del exdirector.

Lo que sí ofrece a los lectores, destacó el medio, son recuentos casi cinematográficos de cuando Trump le exigió lealtad, lo presionó para que desestimara una indagación sobre el exasesor de seguridad nacional Michael Flynn o le preguntó qué podía hacer para ‘levantar la nube’ de la investigación rusa.

En los últimos días la noticia del cercano lanzamiento del libro y las crecientes apariciones públicas de Comey llevaron a Trump a atacar al extitular fuertemente en Twitter, donde lo calificó el viernes pasado de ser débil, mentiroso y una persona despreciable.

Con motivo de la publicación de la obra, el autor también ha sido criticado por medios y analistas que cuestionan sus propósitos y sostienen que, pese a sus denuncias contra Trump y políticos republicanos y demócratas, él mismo no es un héroe.

Trump y Comey harían bien en tomar algunas páginas del libro de estrategias de Mueller sobre el silencio, la paciencia y la humildad, consideró un artículo de opinión en la página digital de CNBC.

(Con información de Prensa Latina)

viernes, 5 de enero de 2018

Adelantan venta del libro sobre Trump, ante posible acción legal de los abogados del presidente


Los editores del libro Fuego y Furia sobre Trump adelantaron la venta del título para este viernes ante una posible acción legal de los abogados del presidente. Foto: Carlos Barria/Reuters
Los editores del libro Fuego y Furia sobre Trump adelantaron la venta del título para este viernes ante una posible acción legal de los abogados del presidente. Foto: Carlos Barria/Reuters

Los editores del libro Fuego y Furia, que contiene revelaciones del exestratega de la Casa Blanca Steve Bannon sobre el presidente Donald Trump, adelantaron el inicio de la venta para este viernes, ante una posible acción legal de los abogados del mandatario.

La editorial Henry Holt & Company autorizó a varios distribuidores vender la obra, escrita por el columnista Michael Wolff, desde las primeras horas de este viernes, en lugar del próximo 9 de enero, y varias librerías capitalinas reportaron que se les agotaron todos los ejemplares disponibles en pocas horas.

En la obra aparecen graves acusaciones de Bannon contra Donald Trump Junior, el hijo del mandatario, y Jared Kushner, su yerno, en las que tilda de “traición” y de un acto antipatriótico el encuentro que presuntamente ambos organizaron con funcionarios rusos en 2016.

Trump dijo que el exasistente no tiene nada que ver con él y cuando fue despedido, no solo perdió su empleo sino también su mente, después de estar mucho tiempo en la Casa Blanca filtrando informaciones falsas para parecer más importante de lo que realmente era.

El jefe de la Casa Blanca señaló en su cuenta de Twitter que esta obra está “llena de mentiras, tergiversaciones y fuentes inexistentes”, y precisó que nunca autorizó el acceso del autor a su despacho.

Sin embargo, en una entrevista este viernes con la cadena NBC, Wolff desmintió al mandatario al señalar que posee grabaciones y notas de sus conversaciones con él sobre los temas que se abordan en el libro, una copia del cual fue obtenida por el diario británico The Guardian, el primero en reportar las afirmaciones del exasesor y posteriormente llegó a manos de The New York Times.
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Charles Harder, uno de los juristas de Trump, dijo a la cadena televisiva CNN que Bannon violó un acuerdo de confidencialidad y sus contactos con Wolff “dan lugar a numerosas demandas legales, entre otras por descrédito en forma de calumnia y ofensa”
.
Tras conocerse el contenido del texto, se desató un fuerte debate en los principales medios de prensa y las redes sociales, y algunos expertos cuestionaron las capacidades de Trump para ejercer el cargo.
En ese sentido, el sitio digital Politico reveló la víspera que más de una docena de congresistas preocupados por la salud mental del mandatario, invitaron a una profesora de psiquiatría de la Universidad de Yale a hablarles sobre el tema el mes pasado.

Los legisladores, todos demócratas, excepto un senador republicano no identificado, sostuvieron reuniones privadas los días 5 y 6 de diciembre en el Capitolio con la doctora Bandy X. Lee, en las que debatieron acerca del comportamiento del gobernante
.
Lee es editora del libro El Peligroso Caso de Donald Trump, que recoge testimonios de 27 psiquiatras y expertos en salud mental que evalúan el supuesto nivel de peligrosidad del jefe de la Oficina Oval.

De acuerdo con el artículo de Politico, la profesora advirtió a los congresistas que Trump va a empeorar y se volverá incontenible con las presiones de la presidencia, porque acude a teorías conspirativas, niega cosas que admitió antes y la avalancha de tuits es un indicio de que se desmorona bajo el estrés.

viernes, 7 de julio de 2017

Felicitó Raúl a Carilda Oliver por sus 95 años (+ Video)



La presidenta del gobierno en Matanazas le impone la Orden Félix Varela de Primer Grado a Carilda Oliver Labra. Foto: José Miguel Solís, Granma
La presidenta del gobierno en Matanazas le impone la Orden Félix Varela de Primer Grado a Carilda Oliver Labra. Foto: José Miguel Solís, Granma
El presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, envió este jueves una carta de felicitación a Carilda Oliver Labra, Premio Nacional de Literatura, por el aniversario 95 de su natalicio.

Tan valiosa obra poética y el compromiso que has mantenido siempre con la Patria, te han hecho merecedora de la admiración y el cariño de todo nuestro pueblo, aseguró el mandatario en la misiva leída aquí por Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).
“No podría dejar de reiterarte, en una fecha tan significativa como tu 95 cumpleaños, que el inolvidable Canto a Fidel que escribiste hace 60 años, además de una muestra de valentía, lo es también de tu probada lealtad a nuestra Revolución y a su Líder Histórico”, sostuvo tras felicitarla y enviarle un fuerte abrazo.

El General de Ejército le obsequió además un ramo de rosas del cual fue portador Abel Prieto, ministro de Cultura.

En la ceremonia de homenaje y reconocimientos, a la cual asistió una representación de la vanguardia intelectual matancera, el Consejo de Estado de la República de Cuba, en un acto de suprema justicia, otorgó a la poetisa yumurina la Orden Félix Varela de Primer Grado.

Al leer la resolución de acuerdo, María Elena Salgado, viceministra de Cultura, resaltó la fecunda y vasta obra de Carilda, una de las poetisas más prominentes de la cultura cubana, reseñó.
Durante la emotiva celebración, la habitual tertulia Al Sur de mi garganta, se escuchó más de una voz para enaltecer a esa mujer que ha seducido a varias generaciones con su poesía y su existencia misma.

carta-de-raul-castro-a-carilda-oliverAl acto de homenaje también asistieron Teresa Rojas Monzón, primera secretaria del Partido, y Tania León Silveira, presidenta de la Asamblea del Poder Popular en la provincia.

Empujada por la ocasión y los reconocimientos, Carilda se alegró de lo ocurrido en su cumpleaños y agradeció a todos por las muestras de gratitud, aunque dijo con su tradicional agudeza que ella no se sentía como una mujer de 95 años. No los tengo, así que en eso todos nos equivocamos, acentuó sonriente.

Abel Prieto y Miguel Barnet estuvieron junto a Carilda en su 95 cumpleaños. Foto: José Miguel Solís / Granma.
Abel Prieto y Miguel Barnet junto a Carilda en su 95 cumpleaños. Foto: José Miguel Solís / Granma.
Foto: José Miguel Solís / Granma
Flores para Carilda. Foto: José Miguel Solís / Granma

En video, la fiesta de cumpleaños de Carilda en Matanzas

 

jueves, 6 de julio de 2017

Carilda Oliver, la Novia de Matanzas, cumple 95 años (+ Poema y Video)



Carilda Oliver en el programa "Con 2 que se quieran". Foto: Petí
Carilda Oliver en el programa “Con 2 que se quieran”. Foto: Petí

La ya legendaria Carilda Oliver Labra, llamada la Novia de Matanzas y una de las más sobresalientes poetisas de Cuba e Hispanoamérica, celebra hoy jueves, 6 de julio, su 95 cumpleaños.
Y aunque tener una larga existencia es obra mayormente de la providencia, los cubanos y en particular los matanceros agradecen a la Premio Nacional de Literatura esa extensa vida consagrada por entero a la poesía, resalta el diario Granma.

Me siento feliz de estar rodeada de gente que me quiere y de vivir en este pedacito de mi digna patria, dijo en fecha reciente en su habitual tertulia literaria Al sur de mi garganta, que tuvo como invitada especial a la cenaguera Nemesia Rodríguez Montano, una mujer que al decir de la propia Carilda, lleva en sí un pedazo de la historia de Cuba.

La poetisa ha expresado en más de una ocasión que no se molesta en averiguar las razones de su longevidad, que prefiere dejarse tentar por la costumbre del trabajo y el menudo privilegio de disfrutar las horas silenciosas y creadoras de cada madrugada en su casona de Tirry 81.
Pese a su delicada salud, Carilda se muestra optimista y siempre busca en su corazón palabras de cariño. Todavía hoy es capaz de cautivar por sus modalesy la suma de vivencias que desgrana con cierta travesura.

Por razones explicables, este 6 de julio será una jornada de reconocimientos a esa intelectual mimada por sus coterráneos, en la cual las autoridades de la provincia y el pueblo matancero la colmarán de merecidos afectos.

La celebración la pondrá muy contenta. Propio de su naturaleza, de seguro recibirá a todo el mundo con una sonrisa acariciadora. Lamentará, eso sí, el hecho de que esta vez no recibirá la llamada de Fidel, que cada 6 de julio, durante muchos años, le telefoneaba a la hora más inesperada para felicitarla y recordarle cuán importante era para la literatura, para Cuba y para la Revolución.
(Con información de Granma)
Carilda Oliver Labra
Carilda Oliver Labra

Su poema más conocido:

Me desordeno, amor, me desordeno…

Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada;
me desordeno, amor, me desordeno.
Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;
y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.

jueves, 8 de junio de 2017

Cinco temas polémicos sobre Cuba



Por: José Gabriel Martínez Rodríguez

 
editorial-ocean-surLa editorial Ocean Sur pone a disposición de los lectores un libro que dialoga con temas peliagudos de la historia reciente en Cuba y lo hace reflejando el compromiso de la joven generación de cubanos con el futuro y el destino de su país.

Con el título Cinco temas polémicos sobre Cuba, los autores Elier Ramírez y Rodolfo Romero proponen un acercamiento a temáticas como sociedad civil y derechos humanos, libertad de prensa, mitos sobre el conflicto Estados Unidos-Cuba, el fenómeno migratorio, y desmienten un grupo de mentiras que durante décadas han repetido hasta el cansancio los medios de prensa internacionales enemigos de la Revolución.

Después del 17D muchos ojos se pusieron sobre Cuba. El anuncio de un cambio de política desde Washington respecto a la Isla permite que muchos norteamericanos visiten la Mayor de las Antillas. Motivados por la historia de la gran confrontación que entre siglos ha marcado la relación entre ambas naciones, muchos de los visitantes vendrán a conocer de primera mano qué es el socialismo y cómo es la revolución cubana. El libro, presentado recientemente en la Universidad de La Habana, ofrece información y argumentos sobre estos temas tan polémicos y actuales, que tradicionalmente la prensa internacional ha tergiversado o a cogido como “punta de lanza” en su cruzada contra los proyectos socialistas a nivel mundial.

¿Existe libertad de prensa en Cuba? ¿Se respetan o no los derechos humanos? ¿Cuántas mentiras o verdades se dicen cada día sobre la Revolución Cubana? ¿Cómo ha trascurrido en la Isla el fenómeno migratorio? ¿Cuáles son algunos de los mitos entretejidos en torno a las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos? Para responder estas preguntas, el volumen de la editorial Ocean Sur ofrece las primeras pistas para encauzar posibles respuestas.

“¿Por qué estos cinco temas y no otros? Pudieron haber sido muchos más, pero decidimos empezar por estos como un primer paso. Los mitos sobre el conflicto entre Estados Unidos y Cuba inician la lectura del libro, contando quizás momentos desconocidos y otros trascendentales que permiten entender lo que antecedió al 17D y lo que este día significó para las relaciones entre ambos países”, explicó Elier Ramírez.

Por su parte, Rodolfo Romero comentó: «Obviamente, aunque en un inicio pensamos en un público extranjero, siempre fue nuestro empeño y el de la editorial Ocean Sur, motivar que el libro se conociera también en Cuba. A los cubanos, creemos que el libro les funciona como herramienta para el debate político, para la lucha ideológica. Es un detonante de nuevos debates en torno a estos temas».

miércoles, 1 de marzo de 2017

Carta pública a Mario Vargas Llosa



Por: Mempo Giardinelli

El Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa. Foto: EFE.
El Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa. Foto: EFE.

Admirado Maestro, dondequiera se encuentre:

No he tenido la fortuna de ser su amigo cercano, aunque como usted bien sabe me considero su devoto discípulo. Las dos veces que nos vimos, una en Buenos Aires, otra en Lima, nos saludamos con afecto y además he recibido otro par de veces sus saludos. Pero lo para mí más importante es haber leído casi toda su obra con deleite y pasión. Todavía enseño en mis clases de grado y posgrado sus novelas, por lo menos una por año –en 2016 retomé “Los cachorros”– y siempre sus lecciones sobre Flaubert y Arguedas.

Desde luego que no comparto ninguna de sus ideas políticas, pero hasta ahora opté por no contradecirlo y lamenté en silencio diversas declaraciones suyas. Cada vez que lo vi en la tele cambié de canal en homenaje a la calidad de su prosa, su poética y la carnadura de sus personajes. Incluso cuando en 2012 se armó un jaleo en Buenos Aires porque usted iba a inaugurar la Feria del Libro, yo escribí en este mismo diario que su Premio Nobel era “irreprochable porque en él se premió una estética literaria moderna, innovadora, original y escrita en los márgenes de la civilización imperial”. Y también escribí que “más allá del enorme narrador que es, también es un cruzado neoliberal, de esos que se espantan ante cualquier gesto o corruptela kirchnerista pero a Menem le toleraron sin chistar que nos rifara el país, el petróleo, los ferrocarriles, los puertos y la mar en coche”. Y hasta ahí llegué, y después, cuando en 2015 usted hizo campaña electoral diciendo que “si fuera argentino, votaría por Macri”, también me impuse silencio a pesar de lo que me dolía mi país.
Pero aunque jamás retruqué sus opiniones ni mucho menos lo ataqué a usted –y tampoco lo haré ahora– sí quiero precisarle algunas cosas porque he visto con estupor la entrevista –es un modo de decir– que usted enhebró en Madrid esta semana con el presidente de mi país. Al verlo a usted aceptar y celebrar tanta mentira no literaria, supe que otro silencio ya era demasiado.

Y es que el gobierno que encabeza el Sr. Macri es un gobierno de estafadores, en primer lugar, porque llegaron al poder prometiendo lo que el pueblo argentino quería y necesitaba escuchar, pero decididos –ya entonces– a traicionar todas y cada una de aquellas promesas.

En segundo lugar es un gobierno de facinerosos y malvados insensibles que a lo largo de cuatro décadas, y bajo todos los gobiernos, han venido fugando del país alrededor de 350 mil millones de dólares que tienen escondidos en cuevas fiscales que llaman paraísos. Por eso entre lo primero que dispuso el Sr. Macri figura un “blanqueo” fiscal para dizque legalizar esas fortunas, las cuales ni siquiera retornan al país.

El Sr. Macri es hoy considerado por diversos medios del mundo (no los españoles, claro está) entre los cinco gobernantes más corruptos del planeta. Y el repertorio de sus escándalos –que ocultan los grandes diarios y sistemas televisivos argentinos– es impactante. Se sabe que hay más de 40 sociedades secretas vinculadas al Grupo Socma, propiedad de la “Famiglia” Macri. Y son públicas sus condonaciones de deuda y favoritismos, como en los casos del Correo Argentino (a su papá) y del Ferrocarril Sarmiento (a su cuñado).

Claro que a mí también me impacta ahora que usted haga como que ignora todo esto. El gabinete argentino se parece al del Dr.Caligari, con más de 50 funcionarios procesados (entre ellos el mismo presidente y la vicepresidenta), perversos vínculos con el brasileño affaire Odebrecht, uno de cuyos coludidos es un íntimo amigo y socio de Macri, que lo puso al frente de nada menos que una especie de FBI argentino (por decirlo con alguna gracia).

Usted debe saber, seguro, que reformaron por decreto la Corte Suprema de Justicia, y que ahora gobiernan a decretazos como hicieron por décadas los dictadores militares, aquí y en el Perú. Y seguro está al tanto de los favores obscenos a grandes latifundios y a empresarios avorazados que siguen acumulando millones mientras destruyen trabajo, educación, familias e ilusiones. En poco más de un año cerraron 7 mil fábricas y emprendimientos productivos, dejaron en la calle a más de un millón de trabajadores, tienen a la educación pública en proceso terminal y para colmo en sólo 14 meses han multiplicado nuestra deuda externa casi ad infinitum, lo que nos obligará a un nuevo repudio que por ahora sólo unos pocos estamos denunciando que nunca se va a pagar porque no la vamos a reconocer.

Me cuesta creer que usted, Maestro, con su agudeza proverbial, se preste a esta farsa. Le pregunto, entonces: ¿Tan grandes son los negocios que preparan en España para recolonizarnos como hace cinco siglos, y como hace veinte años con Menem? ¿Tan enormes son esos intereses que usted echa por la borda una excelsa trayectoria literaria complaciendo a un patán que tanto se parece a su paisano Fujimori aunque éste tiene ojos azules y no rasgados?

Mi lealtad de discípulo y mi conciencia de pequeñez literaria no me impiden ver, con dolor, el triste papel televisivo de usted coreando lugares comunes para criticar al presidente venezolano, y encima todo cargado de tintes racistas y clasistas.

Me dio mucha pena su papel, Don Mario. Al verlo tan generoso y dócil frente al impresentable gobernante de esta tierra que a usted lo quiere y lee, yo sentí dolor pero también una cierta vergüenza. No hacía falta tanto.

Sin dudas, seguiré admirando su obra literaria, pero qué pena tan grande sentí al verlo, ahora, en edad provecta, haciendo un papel como el de Zavalita preguntando: “¿En qué momento se jodió la Argentina?”. Usted eludió en la tele una respuesta digna.

Seguiré devoto de su grandeza literaria. Pero sólo de ésa.
Foto: Conclusión.
Mempo Giardinelli, el autor de esta carta es escritor y periodista argentino. Foto: Conclusión.


(Tomado de Página 12)

martes, 9 de diciembre de 2014

La manipulación Yanky de los Derechos Humanos como arma contra Cuba


Bajo la administración de Ronald Regan, Estados Unidos enfiló el tema de los derechos humanos como su arma predilecta para justificar las agresiones Cuba

Capítulo 1 del libro “Cuba y los derechos humanos”: A pesar del rechazo de los pueblos y muchos gobiernos en el mundo, Estados Unidos insiste en la manipulación de los trabajos de la comisión de Derechos Humanos como parte de su Política Anticubana.

En los años 80 del pasado siglo, se produjo en Estados Unidos el ascenso de las fuerzas de la ultraderecha conservadora al poder. El Documento de Santa Fé, que sirvió de plataforma electoral y política a las fuerzas que acompañaron al entonces presidente Ronald Reagan, anunciaba con relación a Cuba: “Un programa de derechos humanos vigoroso y equitativamente aplicado, es el arma milagrosa de los Estados Unidos contra la Unión Soviética y sus satélites y sustitutos. Curiosamente, la Administración actual[1] (…), no ha intentado seriamente aplicar su doctrina de derechos humanos contra la Cuba de Castro (…)”

En el marco de la nueva estrategia anticubana, la administración Reagan instruyó a connotados terroristas cubanoamericanos, dirigidos y financiados por la CIA, cambiar su fachada y “convertirse” en supuestos grupos de oposición política pacífica y de defensa de los derechos humanos. En el interior de Cuba, con fondos oficiales estadounidenses,  se crearon varios pequeños grupos subversivos de este tipo, reclutando a personas antes implicadas en actividades violentas de carácter contrarrevolucionario, e incluso, a antiguos funcionarios y agentes de la policía del régimen dictatorial de Fulgencio Batista. La labor de reclutamiento se hizo extensiva a lumpens, oportunistas, resentidos, y a los anexionistas de siempre.

En los años 1985 y 1986, se llevaron a cabo las primeras tentativas fallidas de imponer una condena a Cuba en materia de derechos humanos, en el marco de la Tercera Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El primer intento de lograr algo similar en la Comisión de Derechos Humanos tuvo lugar en 1987, cuando los Estados Unidos presentaron un proyecto de resolución que no fructificó, al resultar aprobada una moción de no acción.

Estados Unidos presentó en 1988 un nuevo proyecto de resolución dirigido a singularizar de modo condenatorio a Cuba, que también fracasó, a partir de la positiva acogida que tuvo la iniciativa cubana de invitar una misión integrada por el Presidente de la Comisión y otros cinco representantes de Estados miembros, a realizar una visita al país.

Estados Unidos tampoco pudo cumplir en 1989 su objetivo de imponer una condena a Cuba en la Comisión. Fueron derrotadas varias enmiendas presentadas por los diplomáticos estadounidenses al proyecto de resolución sometido a la consideración de la Comisión. El texto adoptado se limitó a tomar nota del Informe elaborado por la Misión que visitara Cuba e invitar al Gobierno cubano a trabajar en la aplicación de sus recomendaciones.

Al emerger como única superpotencia, tras la desintegración de la Unión Soviética y la desaparición del socialismo en Europa Oriental, Estados Unidos logró en 1990 por primera vez la adopción en la Comisión de Derechos Humanos de un proyecto de resolución contra Cuba.

Cuba rechazó cualquier forma de cooperación con un engendro de tal naturaleza, viciado desde su propio origen, motivado por ilegítimos intereses y resultado de brutales presiones y chantajes.
La posición de principios del pueblo cubano, su digna resistencia frente a la infamia y la mentira, fue ganando poco a poco el reconocimiento y apoyo de los miembros de la Comisión, hasta llegar a 1998, año en que el proyecto anticubano presentado por Estados Unidos fue derrotado de manera incuestionable, en votación de 16 a favor y 19 en contra.

Tras la inesperada derrota, el gobierno estadounidense se dio a la tarea de crear una nueva imagen a su maniobra anticubana en la CDH. Utilizando sus tradicionales métodos, “convenció” al gobierno de turno en la República Checa, país que necesitaba entonces el apoyo de Washington en su objetivo de ingresar a la OTAN, para que asumiera la cara pública del proyecto contra Cuba en la Comisión. No resultó difícil al equipo de oportunistas encabezados por el ex presidente Havel, que durante años aprendió obedientemente a cumplir las instrucciones y a disfrutar el dinero de Washington, asumir tan denigrante tarea.

Con este nuevo diseño y empeñándose siempre a fondo en sus habituales presiones y chantajes, Estados Unidos logró hacer adoptar -siempre por un muy escaso margen de entre uno y tres votos – el proyecto anticubano desde 1999 al 2001.

Ya para finales del año 2001, resultaba evidente que dicho esquema había entrado en una profunda crisis. La superpotencia comprendió que necesitaba “refrescar” la imagen de su ejercicio anticubano, cuestión que se convirtió en estratégica tras su bochornosa exclusión de la membresía de la Comisión, como resultado de elecciones mediante el voto secreto llevadas a cabo en el Consejo Económico y Social.

Se recrudecieron entonces las gestiones de altos funcionarios de la administración Bush para imponer a uno o a varios países de América Latina la presentación del proyecto anticubano en el 58º período de sesiones de la Comisión en el 2002.

La intensidad de las presiones ejercidas por altos personeros de Estados Unidos y la profundización de la vulnerabilidad y dependencia hacia la política hegemónica norteamericana en la región de varios gobiernos latinoamericanos, con muy bajos niveles de aceptación de sus pueblos, facilitó la cristalización de su objetivo. Fue el entonces presidente Jorge Batlle, del Uruguay, el que asumiera el papel de marioneta de guiñol en la presentación pública del guión anticubano, redactado hasta el detalle de sus comas y puntos en Washington, acomodando únicamente el parecer de la mafia terrorista de Miami.

En contraste con la posición sumisa de unos pocos gobiernos latinoamericanos, de modo unánime los pueblos de la región condenaron la maniobra anticubana. No sólo se lanzaron a las calles a protestar en varias capitales, sino también en países como Argentina, Perú, México y Guatemala, los parlamentos reclamaron a sus Gobiernos que no acompañaran tal acción y mantuvieran una posición de independencia y decoro en Ginebra.

El texto anticubano impuesto en el 58º período de sesiones de la Comisión en el año 2002, que sus mercachifles por encargo intentaron sin éxito presentar como un producto “novedoso” y con un enfoque “constructivo”, no hacía otra cosa que restablecer un mecanismo injusto de monitoreo a una inexistente situación de derechos humanos en Cuba. Lo peor en este caso, es que concurría como factor agravante en la manipulación anticubana, concebida por y para satisfacer los intereses de dominación de Washington, la decisión de involucrar en el sucio procedimiento nada menos que al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Los representantes de la mafia terrorista cubanoamericana, cumplieron en este proceso un importante papel en apoyo a las acciones anticubanas del gobierno de Estados Unidos. Aprovechando la presencia de sus representantes en el Congreso estadounidense, se involucraron directamente en las acciones de presión y chantaje contra varios gobiernos. Por otra parte, cumplieron misiones de propaganda con el objetivo de vender la imagen de que tras las acciones de la administración Bush contra Cuba, estaba el “reclamo” de un llamado “exilio cubano”.

El 18 de septiembre de 2002, once congresistas al servicio de la mafia terrorista de Miami, encabezados por Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart, enviaron una carta al entonces Alto Comisionado de las Naciones Unidas, urgiéndolo a involucrarse personalmente en las acciones contra Cuba.

El 13 de diciembre del propio año, Ros-Lehtinen envió una nueva carta al Alto Comisionado, conminándolo a que solicitara a Cuba la liberación de varios mercenarios que habían sido justamente sancionados en la Isla, por delitos cometidos al servicio del gobierno de Estados Unidos.
A principios de enero del 2003, el subsecretario del Departamento de Estado para Asuntos Políticos, Marc Grossman, envió un mensaje al Alto Comisionado para recordarle que no había nominado aún a su Representante Personal para Cuba y confirmarle que Estados Unidos consideraba importante que esto se produjera en el más breve plazo.

Ante la reticencia del entonces gobierno de Uruguay a desempeñar nuevamente en el 2003 el papel de “primer actor” en el libreto anticubano preparado por Washington – a partir del alto costo político que tuvo que pagar ante su pueblo -, la superpotencia tuvo que realizar nuevas presiones sobre gobiernos latinoamericanos vulnerables a ello, con el objetivo de encontrar un nuevo “protagonista”.

La señora Poblete – asistente de la congresista anticubana Ileana Ross-Lehtinen – viajó a Ginebra a principios de enero del 2003 y se reunió por separado con algunos representantes diplomáticos latinoamericanos con el objetivo de explorar sus respectivas percepciones con relación al ejercicio anticubano que promueve Estados Unidos, calibrar las áreas y temas específicos de mayor vulnerabilidad de cada uno de esos gobiernos latinoamericanos y preparar recomendaciones concretas para incrementar el impacto del chantaje y los condicionamientos que serían instrumentados ulteriormente, tanto por el congreso como por la administración norteamericanos.

A fines de ese propio mes, la subsecretaria de Estado para Asuntos Globales, Paula Dobrianski, viajó a varios países latinoamericanos, reuniéndose con presidentes y cancilleres con el objetivo de forzar un comprometimiento en la presentación del proyecto anticubano en la 59 CDH.

Los embajadores de Estados Unidos en diversas capitales del mundo, como ha sido tradicional, cumplieron paralelamente importantes tareas de apoyo al ejercicio anticubano. Redoblaron sus actividades de desinformación y manipulación propagandística contra Cuba, distribuyendo panfletos fabricados por el Departamento de Estado con mentiras y tergiversaciones “actualizadas”. Por otra parte, con mayor o menor sutileza y claridad – de acuerdo al grado de dependencia del gobierno en cuestión a Estados Unidos -, se exigió apoyo a lo que la superpotencia califica como su prioridad en los trabajos de la Comisión de Derechos Humanos y se “recordaron” las bondades de una buena relación bilateral con la potencia hegemónica.

Con el cinismo y oportunismo que la caracterizan, la administración  del Presidente George W. Bush intentó infructuosamente aprovechar la coordinación de turno que ejercía Perú en el Grupo de Río, para tratar de imponer a este mecanismo de concertación política de los países latinoamericanos la presentación del proyecto de resolución anticubano en la 59 CDH.

Tras el fracaso en sus pretensiones de “socializar” en un espectro político más amplio su servicio al Imperio, el presidente Toledo de Perú tuvo que cargar directamente con la “responsabilidad” de la presentación pública del proyecto de resolución anticubano en la 59 CDH, con el acompañamiento del obediente gobierno de Costa Rica y del ex presidente Batlle de Uruguay.

A medida que se fue acercando el inicio de la Comisión, se recrudecieron las presiones de Estados Unidos, que contaron en sus gestiones anticubanas con la complicidad incondicional de gobiernos que actuaban como aliados-clientes de Washington, en particular, del entonces presidente José María Aznar, personero fascista defenestrado por el pueblo español por su servilismo a Bush y su permanente manipulación y tergiversación de la verdad.

Para garantizar los votos necesarios a la imposición del proyecto anticubano, la administración Bush no reparó en límites éticos o legales. Desde Washington fueron anunciadas promesas de “ayuda” financiera y otros beneficios para los que entregaran su voto. Sin embargo, la práctica más común no fue la de nuevas ofertas; prevalecieron las amenazas directas o veladas de bloqueos de préstamos y asignaciones en las instituciones financieras internacionales que controla – como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo -, el retiro de facilidades concedidas bilateralmente en materia comercial y migratoria, e incluso, el condicionamiento de la conducta de Estados Unidos en el tratamiento de temas políticos de importancia vital para los países objetos del chantaje.

Días antes de la votación, se reforzaron las gestiones de Estados Unidos para incluir en el texto del proyecto anticubano una condena explícita a las justas sanciones judiciales impuestas en Cuba, contra mercenarios al servicio de su política unilateral de hostilidad, bloqueo y agresiones.
El 18 de marzo de 2003, el vocero del Departamento de Estado, Richard Boucher, realizó una declaración llamando a la Comisión a condenar la detención de sus mercenarios en la Isla, en los términos más enérgicos.

Nuevamente la superpotencia decidió trabajar tras bambalinas. Pero en esta ocasión, debió enfrentar obstáculos más complejos. Algunos gobiernos latinoamericanos ya comprometidos con la presentación o el apoyo al proyecto anticubano,  acorralados por el rechazo de sus opiniones públicas a la agresión imperialista contra Iraq y el temor de explosiones populares si se hacían cómplices de una nueva escalada propagandística que podría servir de pretexto a una agresión militar de la superpotencia contra el pueblo cubano, optaron por no apoyar la nueva pretensión norteamericana contra Cuba.
Fue al Gobierno de Costa Rica a quien correspondió la indigna misión de presentar la enmienda concebida por Estados Unidos para fabricar las condiciones que le facilitasen la agresión militar contra el pueblo cubano y así intentar poner fin a su Revolución. Fue el de Costa Rica el único gobierno latinoamericano y del Tercer Mundo que votó a favor de esa enmienda. ¿Resulta necesario algún comentario adicional?

Cuba radicó oficialmente el 16 de abril dos enmiendas al proyecto anticubano, bajo las siglas E/CN.4/L.77, las cuales exigían el cese inmediato del bloqueo unilateral e ilegal a Cuba y pedían al Alto Comisionado que realizara una evaluación de los efectos para el pueblo cubano de los actos terroristas llevados a cabo contra la Isla desde el territorio de Estados Unidos.

La consideración de estas enmiendas suscitó un largo debate procesal y, como consecuencia de ello, se postergó por 24 horas la consideración y adopción del proyecto anticubano. En ese debate, totalmente descolocado y desenmascarada la autoría estadounidense de la enmienda presentada por Costa Rica, al embajador de la superpotencia en Ginebra no le quedó otra alternativa que declarar que su delegación “apoyaba cualquier cosa contra Cuba”
.
A pesar de las enormes presiones ejercidas por Estados Unidos, la enmienda que intentaba condenar a Cuba fue derrotada en la Comisión, al ser rechazada por una aplastante mayoría de países. Sólo 15 países apoyaron la enmienda, mientras 31, más del doble, la votaron en contra.

Con ese resultado, se asestó un duro golpe a Washington y a la mafia anexionista y terrorista de origen cubano, que al iniciarse la agresión unilateral del Imperio estadounidense contra Iraq, en la única manifestación pública de apoyo a esa guerra ilegal en una ciudad del mundo – no podría ser otra que Miami -, vociferó una verdadera proclama de aliento a la agresión: “Iraq ahora, Cuba después”.

La enmienda cubana condenando el bloqueo norteamericano como grave violación de los derechos humanos no fue aprobada. El mismo grupo de gobiernos europeos y latinoamericanos que con cinismo e hipocresía alegan una supuesta preocupación sobre una inexistente situación de derechos humanos en Cuba – votando a favor y copatrocinando el texto anticubano en Ginebra -, demostraron no contar con la dignidad y el apego a la justicia suficiente para condenar el bloqueo genocida que impone Estados Unidos al pueblo cubano, en violación de sus derechos más elementales, incluyendo el propio derecho a la vida.
Los gobiernos có
mplices y subordinados al Imperio en su maniobra anticubana en la CDH, quedaron al desnudo en su doble moral, hipocresía y sumisión a Washington y a sus pretensiones de dominación a la nación cubana.

Tras el rechazo de las enmiendas, fue votado el proyecto de resolución anticubano, con las siglas E/CN.4/L.2, resultando aprobado por un escaso margen de 4 votos de diferencia (24 a favor, 20 en contra y 9 abstenciones), esto a pesar de que Estados Unidos contó con 24 horas adicionales para que sus brutales presiones surtieran efecto.

La resolución anticubana (E/CN.4/RES/2003/13), aunque no cumplió todas sus expectativas, garantizó al Gobierno de los Estados Unidos la continuidad de su ejercicio anticubano en los trabajos de la Comisión. Además de mantener el tema en la agenda del órgano, logró consolidar el mecanismo de la llamada Representante Personal del Alto Comisionado, garantizando a su cruzada anticubana los servicios de un funcionario que compilaría y reproduciría las mentiras elaboradas en Washington y Miami y por qué no, también aquellas fabricadas con el dinero del Tío Sam en otras plazas como Praga y Varsovia.

Con vista al 60 período de sesiones de la Comisión, efectuado en el 2004, Estados Unidos aprovechó cada oportunidad desde fecha temprana para presionar a los gobiernos en función del ejercicio anticubano, lo que incluyó, entre  otras acciones, visitas de varios subsecretarios de Estado a capitales latinoamericanas y de Europa Oriental, en particular, la subsecretaria para Asuntos Globales del Departamento de Estado, Paula Dobrianski.

 Fueron despachadas también a esas latitudes con igual fin, dos delegaciones de congresistas, en una de las cuales se incluyó la mafiosa de origen cubano, Ileana Ros-Lehtinen, republicana por la Florida. Las acciones anteriores fueron complementadas con varias giras y visitas a países latinoamericanos del ex Embajador Especial de la Casa Blanca para América Latina, el protector de terroristas y anticubano Otto Reich y del ex colaborador de Jesse Helms y también anticubano Roger Noriega,  subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental.

Cumplida esta primera fase de presiones político-diplomáticas, los personeros de Washington se convencieron de que sólo podrían imponer la presentación pública del texto anticubano en la 60 CDH a uno o varios países centroamericanos o de Europa Central y Oriental. Aunque ambas opciones les resultaban poco atractivas en cuanto a imagen – varios gobiernos centroamericanos y de Europa Central y Oriental son percibidos por gran parte de la opinión pública mundial como clientes del Imperio – optaron por la variante centroamericana.

Con todo lo que pudiera alegarse, los gobiernos centroamericanos tienen la ventaja comparativa de pertenecer al concierto latinoamericano; el protagonismo público de uno o varios gobiernos centroamericanos contra Cuba en Ginebra, permitiría a la poderosa maquinaria de desinformación estadounidense presentar la maniobra anticubana como una preocupación surgida en el seno de su “propia región”
.
Estados Unidos se empeñó entonces en la tarea de imponer a los gobiernos centroamericanos como grupo, la presentación pública del texto anticubano en la 60 CDH. Sin embargo, además de la resistencia desde un principio de uno que otro gobierno, sabiendo que tal escalada anticubana concitaría el más profundo repudio popular y afectaría gravemente las relaciones bilaterales con Cuba, Washington encontró un escollo que no pudo superar, a pesar de sus presiones y chantajes.
El gobierno estadounidense, tras la derrota de la enmienda presentada por encargo por Costa Rica en la 59 CDH, necesitaba asegurar la inclusión desde la primera versión del texto anticubano en la 60 CDH, de una referencia crítica a Cuba por la justa sanción impuesta a varias decenas de mercenarios en la nómina de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana. Algunos gobiernos centroamericanos objetaron sumarse a la presentación pública de un texto anticubano si tenía ese añadido.

Frente a ese estado de cosas, Washington desechó la estrategia del involucramiento colectivo de la subregión en la presentación del proyecto anticubano y concentró sus presiones sobre los gobiernos centroamericanos más vulnerables y dependientes. La estrategia sería sacrificar inicialmente el prestigio y la credibilidad pública de un gobierno – que sería condenado a interpretar el papel de “autor principal” – al que luego se le sumarían como copatrocinadores aquellos que sucumbieran bajo la amenaza del garrote de la superpotencia.

Más adelante será identificado el gobierno que cumplió el triste papel de presentador principal del proyecto anticubano en la 60 CDH. Como resultaría lógico pensar, la tarea recayó en un gobierno que cuenta con uno de los peores historiales en el hemisferio en materia de derechos humanos. Sólo un adelanto, se trata de un gobierno que ni siquiera ha sido capaz de poner fin a la impunidad de prácticas sistemáticas de ejecuciones extrajudiciales de decenas de sus niños.

Como apoyo a las acciones de presión de la Casa Blanca y del Departamento del Estado, se efectuó en el mes de marzo una reunión del Comité de Relaciones Internacionales del Congreso, convocada por  la representante de origen cubano en el poder legislativo estadounidense, Ileana Ros-Lehtinen. Al evento fueron invitados diplomáticos de varios países latinoamericanos, que debieron escuchar allí en la voz de Ros-Lehtinen los objetivos que tendría que cumplir el proyecto contra Cuba en Ginebra. La mafiosa convertida en congresista, dictaminó claramente que habría que agregar al texto adoptado el año anterior, uno o dos párrafos con una condena más explícita a Cuba.

El régimen-cliente del Imperio establecido en Praga, cumplió nuevamente su papel de buhonero en el lucrativo negocio de la contrarrevolución cubana. Personeros políticos y de la diplomacia por encargo de la República Checa recorrieron diversas capitales del mundo – aprovechando las bondades de las finanzas de la superpotencia -, repitiendo cual pésimos actores de reparto el libreto anticubano escrito en Washington, con la complicidad de algunos en Miami. Debe tenerse presente que el ex presidente Havel tuvo el alto “honor” de haber sido “homenajeado” en esa ciudad de la Florida por los más altos representantes de la mafia terrorista anticubana.  El Vicecanciller Vosalik, uno de los empleados subcontratados para la tarea, cumplió en los meses de febrero y marzo gestiones contra la Revolución Cubana, en visitas a países latinoamericanos, e incluso, a algunos africanos.

Conociendo la exactitud y efectividad de la labor de denuncia cubana, Estados Unidos afinó sus acciones y exigió a sus cómplices el mayor hermetismo y secreto en los preparativos del ejercicio anticubano en Ginebra. Pretendía un imposible: fabricar la percepción de que el proyecto anticubano en la Comisión de Derechos Humanos era el resultado de una preocupación genuina de la comunidad internacional.

La realidad fue nuevamente dura para Washington en el 60 período de sesiones de la Comisión. Nunca antes se hizo tan evidente la factura estadounidense del proyecto anticubano, a cuyo texto no permitieron que se le cambiara siquiera una coma. Nunca había sido tan público el involucramiento de los diplomáticos estadounidenses ejerciendo presiones para conseguir los votos necesarios a su adopción y las firmas cómplices de países arrastrados al copatrocinio.

Con el fin de garantizar la compartimentación total de la información sobre el proceso de gestación del engendro anticubano y para facilitar la efectividad de la torcedura de brazos – no se admitió la más mínima opinión discordante el acerca del producto final -, la redacción del texto del proyecto de resolución anticubano se realizó bajo el más estricto secreto en Washington.

La tarea de designar al presentador público del proyecto anticubano en la 60 CDH, había sido facilitada al Imperio por uno de sus más incondicionales servidores.  José María Aznar había cumplido una vez más el papel de celestina de los intereses de Washington en su maniobra anticubana. El 5 de marzo, pidió directamente en Madrid al presidente de Honduras, Ricardo Maduro, durante la Cumbre de Jefes de Estado centroamericanos y España, que fuera su país el presentador del proyecto anticubano en Ginebra, como un gesto especial que el presidente Bush le pedía. [2]

El 9 de marzo el secretario de Estado, Colin Powell, exigió directamente en Washington al presidente hondureño que asumiera la responsabilidad de registrar oficialmente el proyecto contra Cuba en la 60 CDH. A cambio, Powell prometió en esa ocasión que Estados Unidos consideraría a Honduras entre los países a ser incluidos en las migajas de asistencia financiera que ha prometido distribuir en el marco de una llamada Iniciativa del Milenio.

El presidente Maduro a su regreso a Honduras, anunció la mencionada promesa de asistencia estadounidense, pero ocultó la condición que le habían impuesto: renunciar a la determinación soberana de las acciones que emprende el Estado hondureño en Naciones Unidas, y peor aún, asumir el indigno papel de cómplice principal de la agresión en Ginebra a la verdad y la justicia que reivindica el pueblo cubano.[3]
El 24 de marzo tuvo lugar
 en Washington una reunión convocada en la sede del Departamento de Estado, donde Marc Grossman, subsecretario de Asuntos Políticos del Departamento de Estado, anunció a los diplomáticos de un grupo de países invitados para la ocasión, que sería Honduras el “patrocinador principal” del proyecto anticubano en la 60 CDH. Los asistentes de Grossman procedieron seguidamente a distribuir el texto en inglés y sólo después se le concedió el uso de la palabra al embajador hondureño en Washington, que con timidez se limitó a confirmar el anuncio que había sido realizado. El embajador hondureño, visiblemente nervioso y colocado frente a una situación de humillación y embarazo, balbuceó algunas palabras incoherentes y pidió apoyo al proyecto.

Mientras todo lo anterior ocurría tras bambalinas, había sido ya distribuido oficialmente el informe de la llamada Representante Personal para Cuba del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

La señora Christine Chanet, quien ha desempeñado hasta el presente el espurio mandato creado en virtud de la resolución anticubana impuesta al 58 período de sesiones de la CDH bajo las siglas E/CN.4/RES/2002/18, presentó a la 60 CDH su primer informe escrito.

El documento resultó – y no podía ser de otra manera a partir de las fuentes de información utilizadas, de las presiones ejercidas por Estados Unidos y los cómplices de su política hostil contra el pueblo cubano y de las injustas motivaciones que sustentan su elaboración – un nuevo libelo anticubano, carente de objetividad y que en lo fundamental, se limita a dar crédito a las falsas alegaciones fabricadas por los expertos de la mentira en la plantilla de la CIA, el Departamento de Estado y la mafia terrorista anticubana de Miami.

La llamada Representante Personal terminó interpretando el triste libreto anticubano concebido para su mandato por Estados Unidos y sus cómplices. En un sistema internacional de derechos humanos claramente sometido a una profunda manipulación política con fines de dominación mundial, un experto que valore su crediblidad e imparcialidad debe evaluar cuidadosamente la naturaleza y las circunstancias de la responsabilidad que se le propone antes de asumirla o ejercitarla – aunque nunca es tarde para recapacitar y actuar honestamente.

Y es que quien acepte desempeñar el mandato anticubano impuesto por la resolución 2002/18 de la Comisión, mecanismo ideado por la superpotencia para fabricar pretextos a la continuidad de su política de hostilidad, bloqueo genocida y agresiones contra el pueblo cubano, no debe esperar jamás de los cubanos y cubanas aprecio o consideración.

Las conclusiones y recomendaciones del informe de la llamada Representante Personal, son calcos y reproducciones miméticas de las exigencias planteadas por la superpotencia hegemónica al pueblo cubano con el objetivo de destruir su proceso de transformaciones revolucionarias y retrotraerlo a la abyecta condición de vasallaje neocolonial que le fuera impuesto por más de cinco décadas, tras la ocupación militar de la Isla por las fuerzas del entonces naciente imperialismo estadounidense.
La llamada Representante Personal coincidió con los personeros de la administración Bush y la mafia de Miami al solicitar a Cuba: que su gobierno interfiera y suspenda justas decisiones adoptadas por tribunales respetando el debido proceso y en virtud de leyes existentes antes de la perpetración de actos tipificados como delitos graves; que libere y extienda impunidad de facto a un grupo de mercenarios que actuaron bajo el pago y en cumplimiento de misiones asignadas por la superpotencia que agrede a su pueblo; que modifique leyes y preceptos constitucionales refrendados por la abrumadora mayoría del pueblo en ejercicio de su derechos de soberanía y libre determinación; que facilite la entrada al país a elementos internacionales al servicio de la política de hostilidad anticubana de los círculos de poder imperial estadounidense y de la mafia terrorista y anexionista de Miami, que cumplen misiones financiadas – entre otras partidas -, por los 59 millones que están siendo destinados por Washington al fomento de acciones dirigidas al aniquilamiento del sistema constitucional cubano.
La administración Bush, cumplida la tarea del sucio comprometimiento de un presentador público del texto anticubano en la 61 CDH, no abandonó ni por un segundo la conducción de la maniobra. Sus representantes desplegaron un fuerte activismo anticubano desde el inicio mismo de la Comisión en Ginebra.

Estados Unidos negó toda posibilidad de negociación al texto anticubano elaborado en Washington y obligó a los representantes hondureños a registrarlo oficialmente con premura ante la Secretaría de la 60 CDH. Se impidió incluso a los países que actúan de modo cómplice con su apoyo o copatrocinio al proyecto anticubano, la más mínima posibilidad  de proponer siquiera un cambio de puntuación al proyecto anticubano.

A pesar de no haberlos consultado ni tomado en cuenta, la superpotencia hegemónica fue arrastrando, uno a uno, a los miembros de su cohorte al copatrocinio del proyecto contra Cuba. A la lista se fueron sumando los mismos de siempre: antiguas potencias coloniales venidas a menos y colocadas hoy en un triste plano de obedientes “socios” de segunda clase; “aliados” serviles y subimperialismos que sustentan sus apetencias de dominación cumpliendo funciones de cancerberos subregionales de la política agresiva de Washington; algunos regímenes clientes que aún subsisten contra la voluntad de sus pueblos en lo que la superpotencia considera como su traspatio; y otros que simplemente no tuvieron el coraje de resistir las presiones de Washington.

El 2 de abril de 2004, a las 6:00 pm hora de Ginebra, la delegación de Honduras radicó el proyecto de resolución anticubano. Los representantes estadounidenses dirigieron cada detalle de la operación. Para “compartir” y hacer más llevadera la humillación pública que le había impuesto al gobierno hondureño – país que nunca había demostrado interés en presentar proyecto de resolución alguno a la consideración de la CDH -, Washington garantizó a las autoridades de Tegucigalpa las firmas de acompañamiento de gobiernos tan “independientes” y “comprometidos” con la causa de los derechos humanos como los de Nicaragua, El Salvador, Perú, República Checa y Australia.

Haciendo gala de su larga experiencia en la materia, y a pesar de su activismo en la búsqueda de copatrocinios y apoyos, el protagonista  decidió mantenerse trabajando desde la sombra. En el colmo del cinismo y la desfachatez, Washington optó por no aparecer identificado en la lista de autores iniciales del proyecto anticubano.

Su texto – si no fuera por la enorme amenaza derivada del avance de la motivación que lo inspira – merecería convertirse en un caso de estudio para políticos y diplomáticos interesados en desarrollar la retórica fútil y en expresar tan poco con tantas palabras.

Sin embargo, es importante comprender el peligro que plantea una trampa tan sutil. El ejercicio anticubano en la Comisión de Derechos Humanos es ilegítimo e inaceptable para nuestro pueblo y para todos aquellos en el mundo apegados a la verdad y la razón, no sólo por la letra del proyecto que se impone para institucionalizarlo; sino especialmente porque contribuye a fabricar un pretexto para dar continuidad a la política unilateral de hostilidad, bloqueo y agresiones que por más de cuarenta años han impuesto sucesivas administraciones estadounidenses contra la Isla, que ahora sume proporciones más peligrosas cuando el “cambio de régimen” en todos aquellos países que no se someten al imperialismo norteamericano se ha convertido en política oficial de Washington.

El texto impuesto contra Cuba en la 60 CDH, no incluye siquiera la más mínima o solapada referencia a la política de bloqueo, hostilidad y agresiones de Estados Unidos contra su pueblo, que es la única, masiva, sistemática, grave y sostenida fuente de violaciones de derechos humanos a cubanos y cubanas. ¿Cómo podría esperarse entonces que reconozca o suscriba el derecho del pueblo cubano a adoptar medidas establecidas por la Ley para proteger su independencia, su libre determinación y garantizar la defensa del sistema político, económico y social soberanamente decidido para edificar un futuro de bienestar, justicia social y solidaridad para todos?

El proyecto anticubano fue adoptado por el ridículo margen de un voto de diferencia, en votación de 22 a favor, 21 en contra y 10 abstenciones. Dicho resultado constituyó una victoria pírrica para la superpotencia, cuyos personeros se empeñaron en las más colosales y brutales presiones contra los gobiernos de países en desarrollo.  Corroborando el creciente desgaste y desprestigio del ejercicio anticubano en Ginebra, la resolución recibió más votos de rechazo que nunca antes y contó con 2 votos de apoyo menos que en el año 2003.

Honduras cumplió un papel lamentable. Sus representantes, que fueron notoriamente obligados a registrar un proyecto de resolución al que no pudieron cambiar una coma, daban cada paso en la Sala de la Comisión siguiendo las instrucciones que les dictaba la delegación estadounidense. Estos últimos les indicaban los escaños donde debían recoger las firmas para el copatrocinio y los animaban en el cumplimiento de su “misión”, presentándoles cifras “infladas” acerca de los supuestos votos de apoyo que habrían asegurado tras las presiones ejercidas en Washington y capitales. Por supuesto, Honduras no consiguió ni un solo voto para “su” proyecto.

Para asegurar la adopción del proyecto anticubano en Ginebra, la delegación gubernamental de Estados Unidos a la 60 CDH fue “reforzada” con personal de larga experiencia en la ejecución de la política de hostilidad anticubana y en el uso del garrote contra gobiernos del Sur, entre ellos Frank Almaguer, tenebroso personaje de origen cubano.

Almaguer sirvió como Embajador de Washington en Tegucigalpa desde 1999 al año 2002. Anteriormente, había cumplido otras tareas de injerencia e intervencionismo en Centroamérica y otros países de América Latina, desarrollando sus misiones tras la fachada “humanitaria” de los llamados Cuerpos de Paz y de la USAID.

Nunca antes había sido tan claro el compromiso de una administración norteamericana con los elementos más reaccionarios y agresivos de la mafia terrorista anticubana de Miami. En el colmo de la desvergüenza y del desprecio a la credibilidad de la Comisión, Washington acreditó como miembro de su delegación al 60 período de sesiones del Órgano a un connotado terrorista de origen cubano, Luis Zúñiga Rey.

Zúñiga Rey fue detenido en agosto de 1974 y sancionado por los tribunales al ingresar ilegalmente en Cuba procedente de Estados Unidos, cargado de explosivos y armas, como parte de un operativo de la CIA que llevaría a cabo varias acciones terroristas. A su liberación y retorno a Estados Unidos, como responsable del aparato de acciones paramilitares de la Fundación Nacional Cubano Americana, se involucró en la organización y el financiamiento de atentados con bombas en los años noventa contra hoteles de La Habana y en otras acciones terroristas contra hospitales cubanos.
El informe del Relator Especial sobre el uso de mercenarios al 56 período de sesiones de la CDH, reveló que Zúñiga Rey reclutó al ciudadano guatemalteco Percy Francisco Alvarado Godoy, para realizar estudios sobre puntos vulnerables y susceptibles de atentados terroristas en Cuba, tales como hoteles, termoeléctricas y refinerías de petróleo.

El terrorista Zúñiga Rey intervino en los debates del 60 período de sesiones de la CDH, nada menos que utilizando el escaño del país  que se dice comprometido y promotor del combate al terrorismo.
La mafia terrorista de origen cubano asentada en Estados Unidos, en contubernio con la administración Bush que los cobija y aúpa, movió las cuerdas de su telaraña de influencias para sumar al espectáculo de la farsa anticubana en Ginebra a congresistas norteamericanos beneficiados por sus “generosas” contribuciones financieras.

Por los pasillos y salas de Ginebra anduvo cabildeando apoyo al proyecto anticubano y amenazando con represalias a los que no lo hicieran, Chris Smith, congresista republicano por Nueva Jersey, estado que junto a Florida cobijan a grupos de terroristas de origen cubano como Alpha 66 y Comandos L. El señor Smith contó con el apoyo de la señora Poblete, asistente de la congresista de origen cubano Ileana Ross-Lehtinen, notoria por su complicidad en el secuestro del niño cubano Elián González y su activismo para recrudecer el bloqueo genocida contra el pueblo cubano.

En su pretensión de imponer el proyecto de resolución contra Cuba a cualquier costo, los personeros del poder imperial acudieron a las amenazas más mezquinas.
A varios centroamericanos les recordaron que podrían hacer regresar a cientos de miles de sus emigrados que trabajan en Estados Unidos y poner fin al envío de remesas familiares a sus países de origen.

A algunos países africanos se les amenazó con privarlos de los beneficios de la Ley para el Crecimiento y las Oportunidades de Africa (AGOA), norma estadounidense que establece facilidades para el acceso de algunas exportaciones africanas al mercado norteamericano.

A otros países de varias regiones se les pretendió intimidar, sometiéndolos a un típico cuadro de chantaje. Se les dijo que su rechazo al proyecto anticubano, podría hacer realidad la posibilidad que fueran ellos mismos objeto de un proyecto condenatorio. El gobierno imperial llegó a prometer para aquellos que se plegaran a su demanda anticubana, el ejercicio de “buenos oficios” desestimulando cualquier iniciativa dirigida a condenar al país en cuestión, conociendo que estas maniobras condenatorias siempre son iniciadas en la Comisión en virtud de intereses de potencias industrializadas.

A varios países de diferentes regiones se les solicitó el voto anticubano o al menos la abstención, a cambio de no bloquear algún préstamo del Fondo Monetario Internacional, donde Estados Unidos tiene de facto el derecho de veto.

El 14 de abril de 2004, el subsecretario de Estado, Roger Noriega, confirmó que la Casa Blanca había mantenido contactos con países de América Latina y Europa solicitando el apoyo al proyecto anticubano.  Dijo que incluso el propio presidente Bush estaría encargándose en forma personal del tema a través de llamadas telefónicas y señaló como ejemplo la conversación sostenida con el presidente Fox.[4]nte para organismos internacionales en el Departamento de Estado, Kim Holmes, dijo públicamente que Estados Unidos estaba batallando arduamente, realizando gestiones con varios países para que apoyaran el proyecto anticubano.

El vocero del Departamento de Estado confirmó por su parte, que el presidente, el Secretario de Estado y otros funcionarios del Departamento de Estado, habían estado realizando llamadas telefónicas a los países miembros de la Comisión, identificando los intereses prioritarios de Estados Unidos con relación a las situaciones de derechos humanos e instando a que se votara en esa dirección

Algunas de las presiones fueron realizadas de modo tan escandaloso que trascendieron a la opinión pública. Uno de estos casos fue el de la República Dominicana bajo el gobierno del entonces presidente Hipólito Mejía. Dicho presidente había comunicado a las autoridades cubanas que se abstendría en la votación del proyecto anticubano. Ese compromiso se mantuvo hasta el día 14 de abril en la tarde, cuando faltaban menos de 12 horas para el voto en Ginebra, en que sorpresivamente el gobierno cubano se enteró de que República Dominicana se sumaría al voto contra Cuba. [5]
Hipólito Mejía expresó públicamente en Miami que había estado recibiendo llamadas de presión sobre el voto del proyecto anticubano en Ginebra del subsecretario de Estado norteamericano, Roger Noriega y del entonces enviado especial del presidente Bush para las Américas, el también anticubano Otto Reich.

En América Latina en particular, existe una clara correspondencia entre el grado de soberanía, dignidad y popularidad de un gobierno y las posibilidades de éxito de las presiones y chantajes de Washington para comprometer el apoyo o copatrocinio al proyecto anticubano.

Son los gobiernos de la región afectados por escándalos de corrupción, fraude y bajo nivel de apoyo social, aquellos que asumen una dependencia extrema de Washington en materia de asistencia financiera y de convalidación a la represión de sus sectores populares descontentos y que representan los intereses egoístas de las oligarquías-clientes del capital transnacional, los más propensos a plegarse a los dictados anticubanos de la superpotencia, en desprecio de la voluntad de sus respectivos pueblos.

 La lista de “estadistas” serviles en la región, incluiría a personajes de la “talla política” de los ex presidentes Menem (convertido en multimillonario gracias al “honesto” desempeño de su alta investidura) y Batlle (el ex presidente uruguayo que concluyó su período de gobierno con el más bajo nivel de aceptación en la historia de su país y que extendió la impunidad a los perpetradores de graves violaciones de derechos humanos, como ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y torturas).

Si Estados Unidos actuara en Ginebra realmente inspirado en la promoción de los derechos humanos en América Latina, no impondría al Órgano la adopción de su espurio e injustificado proyecto de resolución contra Cuba. Por el contrario, sometería a la consideración de la Comisión sendos proyectos de resolución precisamente contra aquellos gobiernos latinoamericanos que suman su copatrocinio y apoyo al proyecto anticubano.

Y lo anterior no es mera retórica. Dicha tesis se sustenta en el propio contenido de los informes que anualmente prepara el Departamento de Estado sobre la situación de los derechos humanos en todo el mundo, con la excepción, por supuesto, del propio Estados Unidos. Sobre los gobiernos que actúan como cómplices de la maniobra anticubana en materia de derechos humanos, se incluyen en el documento de referencia datos concretos y juicios de valor que superan con creces la gravedad de las falsas alegaciones que se expresan con relación a Cuba.

Mientras las sucesivas versiones del Informe en cuestión no incluyen un solo ejemplo de violación grave y flagrante de derechos humanos en Cuba, documentan decenas y hasta cientos y miles de casos de torturas, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales – incluso de niños -, asesinatos políticos de periodistas y abogados, desalojos forzosos, corrupción y fraude en las instancias de gobierno y los tribunales, desnutrición y analfabetismo, y un cuadro de total impunidad y desesperanza que victimiza a los pueblos gobernados por los que acompañan la agresión contra la dignidad de cubanas y cubanos en Ginebra.

La presentación pública del proyecto anticubano en la 60 CDH, fue asumida por el gobierno hondureño siguiendo las órdenes de la administración Bush, en franca afrenta a la voluntad de su pueblo.
Numerosas e importantes personalidades políticas, artísticas, intelectuales y parlamentarias hondureñas, organizaciones no gubernamentales,   asociaciones de amistad de diferentes regiones del país e incluso, algunos de los más importantes medios de prensa, como los diarios La Prensa, La Tribuna, Tiempo y El Heraldo, publicaron numerosos comunicados, declaraciones, artículos y cartas condenando la decisión anticubana adoptada por el presidente Maduro y denunciando su actuación al servicio de Estados Unidos.

Entre los comunicados y declaraciones públicas de condena a la actitud del gobierno hondureño se cuentan las realizadas por: el Cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, la Asociación de Organismos No Gubernamentales (ASONOG), la VII Asamblea Nacional Ordinaria del Partido  Unificación Democrática,  el Bloque Popular, la Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH), la Junta Directiva del Consejo Coordinador de Organizaciones Campesinas de Honduras y  Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) en nombre de varias  ONGs, centrales sindicales y sindicatos ramales, organizaciones de estudiantes, indígenas y de base de la iglesia católica, etc.[6]

El Comité de Familiares de Detenidos-Desaparecidos en Honduras (COFADEH) calificó de “injusta, indigna y moralmente incompetente la posición de Honduras contra Cuba en Ginebra” y sentenció que “el Gobierno del presidente Ricardo Maduro es jurídicamente inhábil para promover internacionalmente lo que es incapaz de hacer en su propio país”. Concluyó finalmente que “el acceso a supuestos beneficios de la Cuenta del Milenio a cambio de una condena contra Cuba, no es un negocio que nos haga sentir honrados a los hondureños”.[7]
La Asociación de Organismos No Gubernamentales (ASONOG) expresó en un comunicado publicado que “el Estado hondureño no tiene autorización moral para pronunciarse en materia de respeto a los derechos humanos” y que a Honduras “no le consta que existan violaciones de los derechos humanos en la Isla”. En el mismo se concluye: “solo estaríamos obedeciendo a una petición deshonesta, reñida con la moral y la ética, de parte del Estado más poderoso del mundo”.[8]
La Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH) declaró que “es irónico que Honduras, donde no existe el más mínimo respeto a los derechos humanos de los pueblos indígenas y negros y de la población en general, tenga capacidad para presentar una denuncia internacional en contra de Cuba”. Consideró que la acción de Honduras se había realizado “siguiendo los lineamientos de los Estados Unidos”.[9]
El Colectivo de máde 600 estudiantes hondureños de la Escuela                                               Latinoamericana de Medicina en Cuba, donde cursan gratuitamente sus estudios como futuros galenos cerca de 10 mil jóvenes pobres, afrodescendientes e indígenas latinoamericanos y norteamericanos, condenó por “servil y bochornoso” el acto mediante el cual “el señor Maduro decía: ¡yes Sir!, ¡yes Sir!, a las órdenes del Norte revuelto y brutal” y manifestó que “esta acción representa una traición para el pueblo hondureño, vendiendo la dignidad popular por unos dólares más”.[10]

La Junta Directiva Nacional de la Asociación de Amistad Honduras-Cuba (AHC) protestó porque “el presidente Maduro, como fiel servidor de la política intervencionista de Bush, se ha arrogado el ignominioso papel de acusador.” Añadió que “no estamos de acuerdo con la política del gobierno de nuestro país” ya que, según expresara la Junta de la AHC: “además de reflejar una conducta amoral, no es el sentir y pensar del pueblo hondureño, ya que está claro que es un dictado expreso de la política exterior del gobierno Bush”. La propia Junta concluyó que “la posición de parte del presidente Maduro nos llena de vergüenza, colocando al gobierno de Honduras como cómplice de las agresiones y el bloqueo del gobierno Bush contra Cuba. [11]

El Comisionado Nacional de Derechos Humanos de Honduras, Ramón Custodio, alzó su voz en nombre del pueblo hondureño en el curso de los debates del propio 60 período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos, para condenar la actitud de su gobierno y desasociar al pueblo de su país de tan infame maniobra anticubana.

Estados Unidos fracasó una vez más en sus esfuerzos por cambiar la desprestigiada imagen de su ejercicio anticubano en la Comisión de Derechos Humanos. La motivación ilegítima de esta maniobra y las presiones y chantajes realizados directamente por la superpotencia para su injusta imposición, no pueden ser ocultadas.

No resulta creíble, por mucho que se repita, la manida tesis de Washington de que el ejercicio contra Cuba en Ginebra debe ser percibido como ajeno al intento de fabricar un pretexto para la continuidad de su política de hostilidad y bloqueo contra la Isla. Los acontecimientos se encargaron de demostrar lo contrario.Sólo unos días después de concluido el 60 período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos, concretamente el 6 de mayo de 2004, el presidente Bush anunció la puesta en práctica de nuevas medidas dirigidas al recrudecimiento del bloqueo y a la destrucción del orden constitucional refrendado por el pueblo cubano en ejercicio de su soberanía.

Desde la llegada al poder de la administración Bush, con el apoyo entusiasta de los sectores más extremistas de Miami, Estados Unidos ha venido llevando a cabo nuevas agresiones y redoblando la aplicación de medidas dirigidas a fabricar artificialmente una situación de crisis en Cuba,  que facilite un pretexto para una eventual agresión militar a la Isla. Se parte del convencimiento de que sólo mediante una intervención armada directa y masiva, podría detenerse el proceso de transformaciones revolucionarias emprendido por el pueblo cubano, a partir del sólido apoyo que cuenta y el compromiso de defenderlo de la abrumadora mayoría de cubanas y cubanos.

En el primer capítulo del Informe elaborado por la comisión creada por el presidente Bush para acelerar el llamado “cambio de régimen” en Cuba, hecho público el pasado 6 de mayo, se identifican dos tareas directamente vinculadas con la Comisión de Derechos Humanos: la organización de una amplia campaña de desinformación en el exterior y el fomento del aislamiento internacional de la Revolución mediante esfuerzos en los que se involucre a otros actores y se manipulen los espacios que brindan las organizaciones multilaterales.

En el resumen ejecutivo del mismo capítulo del documento que hiciera suyo el presidente Bush, se expresa sin ambages que la promoción de maniobras anticubanas en las organizaciones internacionales, constituye una herramienta de especial importancia como soporte a la “política de acelerar el fin del régimen de Castro”. Se recomienda específicamente “intensificar el apoyo para el monitoreo de los derechos humanos”.

No debe sorprender por tanto que en la creciente agresividad anticubana de las fuerzas imperialistas que controlan la administración Bush, las maniobras contra el símbolo de resistencia y justicia social que representa la Revolución Cubana se hayan extendido más allá del propio escenario de la Comisión de Derechos Humanos, hacia ámbitos tales como la Organización Internacional del Trabajo.
Por otra parte, se ha incluido a Cuba en cuanta lista ha inventado el Departamento de Estado con el objetivo de desacreditar a los países que no se someten a sus esquemas de dominación hegemónica global. No importa que el pueblo cubano haya sido víctima por más de cuatro décadas de las acciones terroristas de grupos que actúan con impunidad desde el territorio de Estados Unidos; Cuba aparece identificada en el esquema de certificación unilateral del Departamento de Estado como un estado que colabora con el terrorismo. Tampoco interesa el estímulo y falta de respuesta de las autoridades estadounidenses al tráfico ilegal de cubanos que llevan a cabo delincuentes que residen en el estado de la Florida; Cuba aparece sin falta en la lista de países que no colaboran en el control del tráfico de migrantes.
El patrón de
 conducta permanente en el diseño de la política de hostilidad anticubana de Estados Unidos es la mentira, lo que permite de modo hipócrita y oportunista, transferir a la Isla – y a otros – la responsabilidad por culpas propias. Si se comprueba que Estados Unidos constituye la principal fuente de demanda para el turismo sexual – lo cual es un hecho -, automáticamente serán fabricadas en Washington falsas alegaciones declarando entonces a Cuba como el “principal destino del turismo sexual”

A todo lo anterior se añade el hecho de que el gobierno de los Estados Unidos ha rechazado en varias ocasiones las propuestas cubanas de concluir Acuerdos de Cooperación en materia de lucha conjunta contra el terrorismo, el narcotráfico y el tráfico ilegal de personas.

El gobierno norteamericano está destinando al financiamiento de sus iniciativas de “diplomacia pública” anticubana, fondos adicionales por un monto de cinco millones de dólares, que se unen a otras partidas millonarias asignadas a presupuestos públicos y de inteligencia estadounidenses que permiten “comprar adeptos” y “premiar a aliados”, en lo que Washington ha dado en llamar una “campaña de solidaridad internacional” con la “causa” de la “transición democrática” en Cuba.[12]
Con esos fondos se han estado montando fastuosos espectáculos anticubanos en Praga y otras ciudades europeas, pagando salarios, boletos de avión, habitaciones en lujosos hoteles y altos viáticos a políticos defenestrados, cabecillas de la mafia terrorista de origen cubano, agentes y colaboradores de la Agencia Central de Inteligencia y a cuanto sinvergüenza esté dispuesto a apoyar la cruzada imperialista contra la nación cubana.

El objetivo básico de la administración Bush es proyectar la imagen de que el gobierno cubano priva a sus ciudadanos de los más elementales derechos básicos y funciona al margen del derecho internacional – calificándolo de  “Rogue State” (Estado bribón) -, creando así falsas percepciones que sirvan de pretexto a un escalamiento de su política de hostilidad, bloqueo y agresiones contra el pueblo cubano.

Transcurridas apenas 48 horas de la reelección del presidente Bush, la camarilla agresiva y militarista cuyo poder recibió un sorpresivo espaldarazo en las recién celebradas elecciones imperiales, se apresuró en confirmar que su política de bloqueo y hostilidad contra Cuba permanecería inalterable.
El 4 de noviembre de 2004,  el Departamento de Estado emitió una Nota de Prensa titulada “Cuba: Situación de los Derechos Humanos”, en la que se repitieron varias de las mentiras, calumnias y falsas acusaciones que han sido la base de la campaña anticubana que promueve Estados Unidos en materia de derechos humanos.  [13]

En dicha nota, se recurre nuevamente a la tergiversación de lo ocurrido en marzo del 2003, fecha en que el gobierno y los tribunales cubanos se vieron obligados a actuar y hacer cumplir la Ley para neutralizar los actos delictivos de mercenarios que financiados y dirigidos por la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, pretendían destruir el orden constitucional decidido por el pueblo cubano. El fin de la impunidad para los transgresores de la Ley es descrito en el edicto anticubano de Washington  como “una redada total contra los activistas independientes de la sociedad civil”.

El Departamento de Estado mintió descaradamente, una vez más. Los tribunales civiles cubanos ordinarios sancionaron, en virtud de  leyes existentes antes de la comisión de los delitos, no a activistas, y mucho menos independientes,  sino a mercenarios anexionistas que recibían del gobierno estadounidense órdenes y dinero abundante para realizar acciones ilegales dentro de Cuba al servicio de su política de bloqueo y agresiones contra nuestra Patria. En cualquier país del mundo, incluido Estados Unidos, conspirar con una potencia extranjera constituye también un delito.

La mentira – tal vez sólo igualada por la soberbia, la arrogancia, la agresividad y el desprecio al derecho, los intereses y las aspiraciones de los demás – será la característica que hará trascender en la historia a la actual administración neofascista estadounidense. ¿Y por cierto, que hubo de verdad en los tan “peligrosos arsenales” de armas de exterminio en masa de Sadam Hussein?

El gobierno de Estados Unidos no tiene la más mínima autoridad moral para acusar a Cuba. La actual administración norteamericana ha actuado como uno de los más groseros y despiadados responsables de graves y masivas violaciones de derechos humanos en toda la historia de la humanidad, cuestión agravada por el hecho de haber pisoteado y convertido en letra muerta una parte significativa de los más importantes avances de la comunidad internacional en materia de derecho internacional, en particular de derechos humanos y de derecho internacional humanitario.

Alegando falsos pretextos, las fuerzas militares del Imperio han ocasionado al pueblo iraquí más de 100 000 muertos civiles, entre ellos, en una elevada proporción, mujeres y niños. Las dimensiones de la tragedia humanitaria en Iraq y las prácticas masivas de torturas, ejecuciones extrajudiciales y castigos colectivos contra la población civil han conducido a muchos a calificar esa guerra de conquista imperial como un verdadero genocidio.

Por otra parte, más de 600 seres humanos permanecen detenidos arbitrariamente en el territorio ilegalmente ocupado por la base naval estadounidense en la bahía cubana de Guantánamo, en condiciones infrahumanas, sin cargos ni juicios y por un período que ya excede los tres años.
Es Estados Unidos el que a través de un cruel, inhumano y genocida bloqueo ha violado durante más de cuatro décadas los derechos humanos de todo el pueblo cubano.

Es la administración norteamericana la que, en flagrante violación de los principios del Derecho Internacional fabrica, instruye y financia a grupúsculos de mercenarios sin escrúpulos y con vocación anexionista, para que conducidos por su Sección de Intereses en La Habana, realicen actividades dirigidas a destruir el orden constitucional de la República de Cuba.

Es la Administración estadounidense la que viola los derechos de millones de ciudadanos norteamericanos, al prohibirles que viajen a Cuba.

Al presidente Bush y a sus más íntimos asociados de la mafia anticubana les molesta el ejemplo que Cuba representa en términos de justicia social, verdadera democracia y respeto a los derechos humanos. El pueblo cubano ha edificado con su sacrifico, talento y resistencia una alternativa política, económica y social viable y contrapuesta totalmente a los ideales de dominación mundial y hegemonismo unilateral que tratan de imponer los actuales dirigentes del gobierno estadounidense. Temen a la obra de la Revolución y por eso sólo les queda el recurso de mentir.
La administración norteamericana ya ha iniciado su trabajo de presiones y “comprometimiento” con vista a mantener con vida su maniobra anticubana en Ginebra. Están preocupados en Washington por el significativo desgaste sufrido por este tipo de acciones contra países en desarrollo y otros que se oponen a sus patrones de dominación global.

Su estrategia anticubana incluye varias líneas de acción. Una de ellas, de carácter más general – quizás la más peligrosa por establecer sus bases y enfoques en criterios de confrontación, exclusión y manipulación política – sea la iniciativa de la llamada “Comunidad de Democracias”.
¿En qué consiste la farsa de la “Comunidad de Democracias”?

Una vez fracasados sus planes de manipular el Movimiento de  Democracias Nuevas y Restauradas con fines de ataque, condena y dominación – a partir de la acción mancomunada de los países del Sur y algunos gobiernos en el Norte que comprendieron el peligro que se derivaba de sacrificar la cooperación internacional en materia de consolidación de la democracia por motivaciones políticas tan mezquinas -, Estados Unidos decidió fabricar un nuevo mecanismo que respondiera a sus pretensiones imperiales.

Creó entonces la llamada “Comunidad de Democracias”, en una reunión organizada, dirigida y financiada por Estados Unidos en Varsovia. La supuesta “comunidad” carece de universalidad, legitimidad y credibilidad, pero cuenta, eso sí, con el abundante dinero de Washington y recurre a las sucias prácticas desarrolladas en los peores momentos de la Guerra Fría.

Mediante la manipulación de la “comunidad” que Washington tutela y controla a través de mecanismos que no tienen nada de “democráticos”, el gobierno del Imperio pretende cumplir varios objetivos:
  • Garantizarse una presencia permanente en órganos como la CDH, evitando someterse a procesos periódicos electivos, y con ello, eliminar el riesgo de que pueda repetirse su amarga y humillante experiencia cuando quedara excluido de la membresía de la Comisión de Derechos Humanos.
  • Controlar la composición de órganos “útiles” en la condena a gobiernos y en la imposición de sus patrones ideológicos – con especial énfasis en la Comisión de Derechos Humanos -, mediante el estímulo de la membresía de países vulnerables a sus presiones y bloqueando el acceso a aquellos que se oponen a sus políticas de dominación hegemónica.
  • Fabricación e imposición de falsos “consensos” que complementen y consoliden en el terreno ideológico su incontestable hegemonía militar.
En los últimos meses ha sido común encontrar al Embajador de la superpotencia ante el Consejo Económico y Social o a la mismísima señora Dobriansky, lo mismo en Nueva York, que en Ginebra o el Medio Oriente, realizando proselitismo a favor de su secta antidemocrática, a la que llaman eufemísticamente “Comunidad de Democracias” e instando a cerrar las puertas de la CDH a países que disienten frente a sus pretensiones de dominación imperial, entre ellos, en primera fila, Cuba.
Otra línea de acción anticubana más directa, son las presiones que ejercen los embajadores estadounidenses en distintas capitales, el Departamento de Estado sobre los embajadores acreditados en Washington y la Casa Blanca sobre las distintas delegaciones de alto nivel que visitan Estados Unidos. Contamos con información al respecto, pero por razones lógicas de discreción y oportunidad, los detalles serán brindados en el momento adecuado.

¿Cuál será el gobierno que sucumbirá en el 2005 bajo las presiones de Washington y asumirá la ignominiosa tarea de presentar públicamente el proyecto de resolución anticubano promovido por Estados Unidos en la CDH? En realidad no son muchos los candidatos potenciales y todos saben que su factura y patrocinio verdadero llevará la etiqueta “Made in USA”.

Aquellos gobiernos que se sumen al copatrocinio y apoyo a la resolución contra Cuba en Ginebra, serán cómplices del plan imperialista que viene aplicando la administración Bush con el objetivo de destruir por cualquier medio – sin descartar la intervención militar directa -, el sistema político, económico y social decidido por el pueblo cubano. Esos gobiernos estarán contribuyendo a la fabricación del pretexto que utiliza Washington para el recrudecimiento de la política de bloqueo, hostilidad y agresiones contra el pueblo cubano.

[1] Se refería al Presidente Carter
[2] Despacho de Europa Press del 31 de marzo y Entrevista concedida por el Canciller cubano, Felipe Pérez Roque a Mayra Navarro, del canal 11 de Honduras, el 13 de abril de 2004 en www.cubaminrex.cu
[3]  Basado en datos de un despacho de Europa Press del 31 de marzo de 2004.
[4] Despacho de prensa de la agencia DPA.
[5] Entrevista concedida por el Excmo. Señor Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba al programa de la radio dominicana “El gobierno de la mañana” de la emisora Z-101, el 20 de abril de 2004. Ver en  www.cubaminrex.cu
[6] Pueblo Hondureño y Pueblo Cubano, Pueblos Hermanos. Recopilación de documentos relacionados con la posición del Gobierno de Honduras contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos. Asociación de Amistad Honduras-Cuba. Impreso por Ediciones Guardabarranco. Honduras.
[7] Diario Tiempo. 3 de abril del 2004.www.granma.cubaweb.cu/secciones/cdh60/
[8] Diario Tiempo. 3 de abril de 2004. La Tribuna.  4 de abril de 2004
[9] Diario Tiempo 5 de abril de 2004
[10] Diario Granma. La Habana. 3 de abril 2004
[11] diario La Prensa, miércoles 31 de marzo de 2004, publicado en Granma el 06-04-2004
[12] Un desglose del financiamiento público estaunidense para reclutar y sostener las actividades de grupos anticubano, se realiza en la Parte 2 de este documento titulada “Recrudecimiento de la política de hostilidad y agresiones contra el pueblo cubano aplicada por la administración de George W. Bush: grave amenaza a los derechos humanos de los cubanos.”; concretamente en el capítulo: “Estados Unidos intensifica el reclutamiento, financiación y utilización de mercenarios en sus pretensiones de socavar la libre determinación del pueblo cubano.”
[13] Ver Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba de fecha 5 de noviembre de 2004. Publicada en el diario Granma. Órgano oficial del Partido Comunista de Cuba del 6 de noviembre de 20