
IFV, empresa líder para la investigación, desarrollo y producción de vacunas profilácticas en el país. Foto: Cortesía del Instituto Finlay de Vacunas.
El Instituto Finlay de Vacunas (IFV) cuenta con una plataforma de
ciclo cerrado: realiza el ciclo completo de desarrollo de una vacuna
(investigación–desarrollo– producción–comercialización y seguimiento
postventa) para obtener productos destinados a solucionar problemas de
salud de la población cubana y a nivel mundial.
“
Esta institución es la empresa líder para la investigación, desarrollo y producción de vacunas profilácticas en Cuba”, apuntó la doctora en Ciencias Dagmar García Rivera.
“Heredamos la experiencia de haber desarrollado vacunas para otras
epidemias en el país, y esa trayectoria ha servido de base para afrontar
el desarrollo de un candidato vacunal para la pandemia de COVID-19”.
El colectivo de investigadores que ha liderado el candidato vacunal contra la COVID-19, Soberana, ha desarrollado tres vacunas: la
vacuna conjugada contra el Haemophilus influenzae tipo b, la vacuna VA-MENGOC-BC® y el candidato vacunal contra el neumococo Quimi-Vio.
Con su vacuna conjugada contra el
Haemophilus influenzae
tipo b, al menos 3 400 niños cubanos han sido salvados en 10 años. Esta
bacteria es una de las principales causas de meningitis en niños
pequeños.
Por otra parte, la vacuna VA-MENGOC-BC® ha sido utilizada en el
esquema nacional de vacunación de lactantes y otros grupos de edad,
desde hace 29 años (a partir dfe 1991). Más de 60 millones de dosis han
sido aplicadas en Cuba y el mundo, demostrando una elevada seguridad y
efectividad.
La vacuna contra el neumococo Quimi-Vio® culminó la evaluación
clínica en niños de uno a cinco años de edad, demostrando seguridad y
eficacia. Actualmente, se continúa acumulando la evidencia clínica en
otros grupos etarios.

Cuba salva. Foto: Cortesía del Instituto Finlay de Vacunas.
“Creo que la forma en que nosotros enfrentamos organizativamente la
concepción de este candidato vacunal está basada en la experiencia que
tenemos como institución, heredada del colectivo de investigadores de
estos tres productos”, dijo Dagmar García Rivera.
A su juicio, ello transmite la seguridad de que
no somos unos
improvisados en el desarrollo de vacunas preventivas. Que sea
justamente el IFV el que primero certifique un candidato vacunal es lo
más legítimo, porque es la institución que está programada para pensar
en términos de prevención de enfermedades infecciosas.
Detrás de este logro –recordaron ambas expertas–
está el
esfuerzo de cientos de trabajadores de las dos instituciones en las
áreas de investigación, desarrollo, calidad, producción, clínica y
servicios. Todos fueron esenciales.
“Hay muchos jóvenes vinculados a este logro, y es justo resaltar su papel”, insistieron.
“Intensificamos mucho el trabajo en las últimas semanas, para lograr
tener todas las evidencias científicas que permitieran la autorización
del ensayo clínico para el 13 de agosto, cumpleaños del Comandante en
Jefe”, comentó García Rivera.
“Aquí no ha habido feriado, fin de semana, la genta tuvo que dejar de
hacer lo cotidiano para involucrarse en este proyecto. Hemos convocado a
las mejores personas que tenemos para hacer lo que haga falta”, contó.
A la pregunta de si tuvieron dudas de que llegarían,
respondió: “No. Es que el desarrollo de la biotecnología cubana ha dado
posibilidades para esto.
“Las capacidades científicas creadas por la Revolución
estaban ahí, esperando el reto de tener que hacer esta vacuna. Este desafío que hemos afrontado nos permite prepararnos para contingencias futuras”.
Para la investigadora, otro elemento esencial –que ha sido política
de la Revolución también–, es poder tener soberanía a la hora de
disponer de una vacuna, para Cuba y para los pueblos pobres de la
región.
“Nosotros sabíamos que iba a haber vacuna en el mundo,
pero otra cosa diferente es que haya vacuna para Cuba en el mundo. Y la
vacuna que desarrollamos es para poder tener nosotros y para los pobres;
porque difícilmente las que se están desarrollando ahora lleguen de
igual forma a todos. La opción para los pobres del mundo pudiera ser una
vacuna cubana”.
García Rivera afirmó que
ha existido un estricto control y
chequeo de la máxima dirección del país sobre el avance de estos
programas y se ha trabajado en conjunto con la agencia reguladora.
De hecho, parte de la aceleración de la transición es porque se trabajó
desde el inicio con la agencia reguladora. El haber discutido nuestra
estrategia de desarrollo de vacuna el Cecmed desde el principio, también
nos ha ayudado a acortar estos tiempos”.
“Confiamos en que la vacuna es segura, aunque hay
que demostrarlo en la fase clínica. Por eso, los tres líderes del
proyecto del IFV tomamos la determinación, hace unos 15 días, de
vacunarnos. No es una decisión para buscar mérito alguno, sino para
acelerar resultados. Que nosotros hoy sepamos que tres
científicos tomaron la decisión de vacunarse, y estamos viendo en ellos
lo que va a pasar después en los ensayos clínicos, también nos hace ver
que el camino que escogimos es correcto. Tomamos esa decisión, sobre
todo, por saber que estábamos contribuyendo a hacer algo grande y pienso
que esa es la esencia de lo que hemos hecho: una vez más, esta
institución está haciendo historia”, afirmó la científica.
“
Estamos hablando de una vacuna cuyo objetivo es prevenir la
infección del virus. Las personas no pueden sentir que es la solución
inminente a la situación de pandemia que estamos viviendo en el mundo y a la situación particular que está viviendo el país”.
“Esta noticia no sustituye las medidas de distanciamiento
físico que han estado establecidas por la dirección del Ministerio de
Salud Pública, ni puede transmitir un exceso de confianza en la
población, de pensar que la solución la tenemos a las puertas”, advirtió
García Rivera.
“Incluso,
en el caso de que lográramos seguir avanzando de
manera satisfactoria en la investigación, en este proyecto, las fases de
desarrollo clínico todavía son fases que requieren determinado tiempo para poder estar en condiciones de decir que tendríamos una vacuna que protege, o que es efectiva contra la enfermedad.
“Cualquier candidato vacunal requiere tiempo, si bien los plazos en
los que se están moviendo los candidatos vacunales hoy están siendo más
cortos afortunadamente, por la misma forma en la que se han concebido
los productos para acelerar su desarrollo. Pero las personas tienen que
seguir siendo muy responsables en su actitud social, para lograr en
todas las aristas contribuir al control de la epidemia en el país”.
Soberanía y un inmunógeno contra la COVID-19
Contar con un inmunógeno contra la COVID-19 significa, “primero, que
Cuba estaría en el selecto grupo de países que cuents potencialmente con la capacidad de desarrollar un candidato vacunal.
No son muchos los países en el mundo que tienen capacidad científica y
tecnológica, la combinación de estas potencialidades”, dijo García
Rivera.

La
visión del Comandante en Jefe Fidel Castro, hizo que nuestras
instituciones combinaran la capacidad científica con la capacidad
tecnológica, una alianza que no necesariamente funciona así en todas las
instituciones científicas del mundo. Foto: Twitter/Instituto Finlay de
Vacunas.
“El propio surgimiento de la biotecnología cubana y la visión del
Comandante en Jefe Fidel Castro, hizo que nuestras instituciones
combinaran
la capacidad científica con la capacidad tecnológica, una alianza que
no necesariamente funciona así en todas las instituciones científicas
del mundo. A veces existe mucha capacidad científica en
determinadas instituciones, pero no son capaces de cerrar ciclos porque
no se complementan con las capacidades tecnológicas necesarias. No es el
caso de la biotecnología cubana, porque
justamente Fidel
concibió el desarrollo de este sector en Cuba desde la premisa de
combinar investigacion con producción, y ello ha sido siempre una
fortaleza”, explicó.
Para la entrevistada, es un gran orgullo para la ciencia
cubana estar en el selecto grupo de países que tienen proyectos de
investigación en el campo de las vacunas preventivas contra COVID-19.
Hay actualmente más de 200 candidatos vacunales en el mundo en
estudio. Cuba ya tiene el suyo, con noticias que podrían ser
esperanzadoras, en un centro como el Instituto Finlay de Vacunas, con
sobrada experiencia y productos de probada efectividad y seguridad.
“
Llegaremos hasta donde sea capaz de llevarnos nuestro talento, nuestra consagración, nuestro esfuerzo en ese camino”, dijo García Rivera.
“Soberana” es una feliz realidad, que sigue empujando la ciencia cubana a mayores conquistas.

Centro de Inmunología Molecular. Foto: Jorge Valiente, 5 de diciembre de 1994.

Candidato vacunal cubano, Soberana 01. Foto: Gisela Rivero/ Facebook.