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viernes, 19 de noviembre de 2021

Instigar una “primavera cubana”

 


Por: Manuel Hevia Frasquieri

 

Amplios reportajes fílmicos sobre las gigantescas revueltas populares en Túnez, Egipto y Libia a lo largo de 2011 describían el uso masivo por los manifestantes de plataformas de Internet en las redes sociales. Aquellos jóvenes intercambiaban mediante sus celulares todo tipo de consignas, denuncias o recibían indicaciones de las organizaciones que lideraban aquellas revueltas, mantenían una interacción con otros manifestantes con los que se reunían en parques y avenidas, trasladaban imágenes en vivo a los medios de prensa o mensajes en la red sobre lo que estaba ocurriendo.

Las nuevas herramientas permitían visibilizar en todo el mundo, de acuerdo a patrones dictados por Washington en las plataformas y redes sociales, la intensidad y la violencia de las protestas antigubernamentales y su represión policial. Un destacado asesor de la política yanqui comentaría años después sobre aquellos sucesos y lo que significó para el accionar político de su país integrar estas redes en sus herramientas diplomáticas, convertidas en “aceleradores de un supuesto cambio democrático en el Medio Oriente”.

Mientras tenían lugar aquellos eventos en 2011 algunas operaciones encubiertas patrocinadas por la USAID y la NED, visiblemente relacionadas con los servicios especiales norteamericanos, venían ejecutándose desde tres años antes para instigar lo que los propios norteamericanos denominaron como una “Primavera Cubana” al estilo del Medio Oriente.

Nuevos programas sediciosos en marcha

Un documento informativo elaborado por la USAID sobre el programa secreto “Apoyo a la sociedad civil cubana”, fechado el 28 de enero de 2009 en San José, Costa Rica, constituye una prueba irrefutable de la naturaleza sediciosa e injerencista de estos proyectos. El programa fue promovido por la USAID a través de su “Oficina de Iniciativa para la Transición” (OTI), con participación de otras instituciones como Creative Associates International de Costa Rica y Communications, Control Systems and Signal Processing, y otras entidades que se incorporarían sucesivamente o actuarían en estrecha coordinación desde otros proyectos paralelos en curso.

Este programa se extendería por un periodo inicial entre 2008 y 2011 siguiendo la norma de la mayoría de sus proyectos, los que renuevan sus asignaciones monetarias en posteriores años fiscales.

El programa develaba el dominio de un alto nivel de datos e informaciones sobre la realidad interna cubana, resultado de estudios previos de situación operativa propios de la actividad de inteligencia.

Este documento reflejaba con cinismo sus preocupaciones sobre los obstáculos y el riesgo que enfrentaban al realizar estas acciones dentro de Cuba dada la hostilidad existente contra sus programas. Esto podría explicar la aplicación por la USAID de fuertes protocolos de seguridad para sus subcontratistas como se aprecia en sus documentos de trabajo.

Valoraban con cinismo la crisis económica existente en el país como una oportunidad estratégica para sus objetivos, que facilitaba en gran medida el desenvolvimiento de sus programas subversivos a lo interno. Con total desfachatez expresaban en sus documentos originales que la crítica situación de la economía cubana “le resta legitimidad al gobierno cubano e incrementa la motivación de los ciudadanos al cambio”.

El mega proyecto “Apoyo a la sociedad civil cubana” instituyó sin dudas un novedoso modelo subversivo que ha mantenido su vitalidad hasta nuestros días.
Esbozó como “Misión” promover “la transición en Cuba, sacar el país del estancamiento a través de iniciativas tácticas y poner en movimiento el proceso de transición hacia el cambio democrático”.

Al definir el éxito final al que aspiraban sus promotores expresaron:

1) “Una variedad de plataformas ciudadanas están establecidas sólidamente como organizadores comunitarios legítimos (las consideraban como vehículos para el involucramiento comunitario)”.

2) “Las plataformas comunitarias están activamente involucradas en los procesos de cambio (las concebían como iniciativas de terreno promoviendo la eficacia de la base hacia arriba)”.

La última afirmación del documento remataba un enfoque retrógrado y confuso al postular: “En última instancia, el éxito significa que cuando aparezca la oportunidad de posibles reformas sociopolíticas la sociedad cubana esté preparada para ser parte de la conversación”.

El enemigo pretendía desconocer la capacidad del pueblo cubano para decidir su futuro. Nuestra sociedad ha demostrado con creces estar preparada para asumir los cambios socioeconómicos que necesita la nación. La aprobación mayoritaria de su nueva Constitución de la República es evidencia de ello.

De acuerdo con este programa, la USAID estableció sólidos puntos de vista para un trabajo sedicioso y conspirativo de largo alcance al concebir en una primera fase la construcción de “plataformas ciudadanas”, estructuradas, preparadas y con variados propósitos; las “plataformas de comunicaciones masivas alternativas” con “un acceso masivo, contenido inteligente y no censuradas”, y los denominados “espacios para reuniones masivas, no amenazantes para el estado”.

Tras la apariencia externa de estas formulaciones que poseen una identidad social reconocida en el mundo, subyace el trasfondo engañoso del enemigo que aspira a utilizar estos mecanismos sociales como un artilugio de hostilidad y odio contra la Revolución en un renovado intento de restauración de un sistema abolido por nuestro pueblo desde 1959.

El enemigo intenta engañar al mundo negando la legitimidad de las plataformas ciudadanas surgidas al calor de la Revolución cubana durante más de 60 años, mientras intenta fabricar y proclamar otras que brinden cabida a los intereses de mercenarios, traidores y anexionistas al servicio del imperio yanqui.

Estas formulaciones no eran letra muerta o un ejercicio teórico pues se ejecutaban a toda marcha contra Cuba como fue la operación encubierta Zunzuneo, una plataforma comunicacional alternativa que se desplazó entre 2009 y 2011 enmascarada tras una red social de mensajería que alcanzó más de 45 000 usuarios, principalmente jóvenes y la organización de unos 1 331 grupos.

El programa “Apoyo a la sociedad civil cubana” se atribuyó un “logro significativo sin precedentes” con la creación de Zunzuneo, el que estaba dirigido a promover comunicaciones independientes “que brindarían un acceso futuro a los móviles de más de 400 000 cubanos”.

Este programa se atribuyó también “un crecimiento significativo en el movimiento contracultural” de la juventud en la capital, atribuyéndose como logro una supuesta “marcha contra la violencia celebrada en noviembre 2009”. Un incidente como este había tenido lugar en esa fecha como parte de una provocación organizada por elementos contrarrevolucionarios internos, en la que algunos jóvenes instigados por estos habían desfilado entre las calles G y J en la barriada del Vedado, lo que no tuvo mayor trascendencia en la población.

Una segunda fase del trabajo subversivo de este programa estaba referido “al apoyo de iniciativas para la rendición de cuentas de abajo hacia arriba”, las que perseguían trasladar preocupaciones que ellos catalogaban como “legítimas” a los líderes de las comunidades, para que se convirtieran en “presiones públicas, viables y exitosas”, como una forma más de presión contra las autoridades locales.

Esto último no era algo nuevo. Es un componente básico de la doctrina del golpe suave recogidas en los manuales de “lucha no violenta” del politólogo norteamericano Gene Sharp, que sirvieron de marco doctrinal de las acciones subversivas durante el derrumbe del socialismo en Europa Oriental y más tarde en las denominadas revoluciones de colores y la Primavera Árabe. Actualmente es enaltecida en el discurso político de la derecha cubano- americana y por organizaciones terroristas de Miami.

Esta metodología es el componente principal del “Modelo para el cambio social” que propone este programa enemigo.

El mismo aboga por el fortalecimiento de un liderazgo y una estructura comunitaria a nivel de base, la sucesión de “pequeñas victorias” que incrementen la motivación y la participación de la comunidad y las presiones de abajo hacia arriba a favor de reformas socio-económicas; según este programa esto haría posible nuevas presiones reformistas internacionales sobre el país y finalmente presuntas negociaciones con el gobierno a favor de reformas que incluirían la participación de la sociedad civil.

Pero el modelo de sociedad civil en Cuba que concibe el enemigo es contrario a la participación mayoritaria de organizaciones sociales, políticas y de masas inspiradas en un rumbo revolucionario que define el carácter de nuestro modelo socialista. Obviamente, el enemigo excluye también de este “modelo para el cambio social” a la guerra económica que ejecuta contra Cuba y a las millonarias asignaciones de la propia USAID y a la guerra mediática y de influencia subversiva que actúan permanentemente sobre el entorno social cubano.

Estas son precisamente sus palancas para tratar de forzar ese supuesto “cambio” y constituye el principal arsenal subversivo para empujar al país a la desestabilización y el caos interno.

Un elemento novedoso de este programa subversivo es el trabajo dirigido contra “personas claves” dentro la población a los que segmenta o divide no por su edad, nivel económico, cultural o posición social sino por su supuesta “lealtad al régimen”.

Lo anterior introducía un nuevo criterio de selección del “potencial” en el país a trabajar por el enemigo, sin duda voluble y arbitrario, copiada según sus propias fuentes de las experiencias del movimiento de oposición serbio OTPOR en las denominadas revoluciones de colores, el que segmenta la población en cinco grupos.

Obviando cualquier análisis sobre la inconsecuencia de esta fórmula introducida en este programa de la USAID me limitaré simplemente a explicarla a los lectores.

El grupo 1 es considerado por el enemigo como el “activamente leal”. Pero el énfasis principal de su trabajo futuro de influencia recaería sobre los ciudadanos a los que catalogaba supuestamente como “pasivamente leales” (grupo 2) y los llamados “neutrales” (grupo 3).

Entre los “pasivamente leales” el enemigo ubicaba a los “ciudadanos escépticos pero simpatizantes del régimen”. Entre los “neutrales” situaba caprichosamente a los cuentapropistas, agricultores pequeños y a los operadores del mercado negro, considerándolos como parte de la “ecuación para un cambio sociopolítico”.

Consideraban que el desafío fundamental de trabajar sobre estos dos grupos era psicosocial, para contrarrestar su apatía y desesperanza y lograr finalmente su deseo “a favor del cambio”.

El objetivo mediato de este programa era incorporar respectivamente los grupos 2 y 3 a las categorías de “desleales pasivos” (grupo 4) y “desleales activos” (grupo 5), convirtiendo según sus palabras, “lo latente en acción”, lo que significaba dotar esta acción de una naturaleza ofensiva y abiertamente contrarrevolucionaria.

Dentro de los “desleales pasivos” el enemigo catalogaba por igual a personas religiosas católicas, jóvenes des-socializados y blogueros en las redes a los que consideraba cada vez más confrontacionales, así como a los ciudadanos de la “cultura subterránea que negocian espacios para la libre expresión”.

Entre los “desleales activos” incluía a los elementos contrarrevolucionarios, los que evaluaba como “carentes de estrategia, coordinación y mensajes tangibles, desconectados del ciudadano promedio, que habían perdido estatura y relevancia internacional, aunque mantenían cualidades como el coraje y poder de permanencia”.

Al margen de la superficialidad o incongruencia de semejante segmentación, el enemigo aspiraba en esencia a empujar a supuestos ciudadanos pasivos a “un proceso de cambio de régimen”. Para ello promovió un diseño metodológico dirigido a identificarlos, ganar su confianza, estimularlos a la acción con metas y agendas para el cambio, desarrollarle habilidades de liderazgo, estructurarlos, apoyar sus acciones y conformarlos en redes ciudadanas. Estos componentes mantienen su vigencia en la actuación del enemigo en estos momentos.

Entre los sectores sociales considerados como estratégicos, la USAID y su gobierno incluyeron en este programa a los estudiantes universitarios, la juventud y los que denominan “la contracultura”, los ciudadanos católicos de base, los pequeños agricultores, los afrocubanos, los cuentapropistas, la comunidad LGBT y las víctimas afectadas en esos momentos por un huracán en tres provincias, prioridades que aún mantienen.

Los logros del programa considerados por la USAID

El programa reconocía haber obtenido hasta esos momentos distintos “logros” en su administración e implementación dentro de Cuba lo que demostraba su carácter ilegal e injerencista. Al margen de una posible falsedad o exageración en los datos aportados en este informe, la USAID declaraba con desfachatez haber logrado asociar en estos planes a más de 30 ONGs de 15 países latinoamericanos, establecer “relaciones de trabajo” con una red de más de 100 jóvenes católicos, mantener relaciones de confianza con 120 cuentapropistas y estudiantes de universidades de cuatro ciudades en el país.

Reconocía también una relación inicial con más de 120 jóvenes que constituían figuras de la “contracultura” y una posible relación futura con más de 500 “beneficiarios” potenciales de otros sectores. Por último refirieron la “puesta en marcha de una iniciativa para establecer un centro de entrenamiento local para activistas sociales”, cuya existencia no fue posible determinar en esta investigación histórica.

Finalmente, el programa reconoció más de 47 donaciones aprobadas por su gobierno con una cifra superior a los $ 2,32 millones, con $ 1 millón de gastos ejecutados hasta ese momento. Admitió el acceso a una asistencia material que les permitió entregar directamente a sus “beneficiarios” captados unas 70 laptops, 40 celulares y 220 USBs y discos duros externos, así como la “presencia” del programa en seis provincias cubanas como Pinar del Río, La Habana, Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba, en una primera etapa.

La evaluación de los “logros” obtenidos hasta esos momentos reflejaba el optimismo de la USAID y su confianza de que en 2011 habrían alcanzado los objetivos planteados en aquel programa. Pero una vez más subestimaba a la Revolución cubana.

Los casos de Allan Gross y Zunzuneo tributaban a los objetivos del programa “Apoyo a la sociedad civil cubana”.

En momentos que se desplegaba con fuerza el programa analizado en este ensayo histórico el subcontratista norteamericano encubierto de la USAID Allan Gross había arribado al país en 2009 como empleado de la Development Alternative, Inc (DAI) introduciendo ilegalmente medios de infocomunicaciones con los que abasteció y entrenó a redes internas independientes para garantizar una futura interacción entre las pequeñas células creadas y el libre acceso satelital a Internet.

Se trataba de otro proyecto secreto de la USAID operado por un experto en tecnologías de comunicación que había laborado en más de 50 países. Según medios de prensa, había elaborado sistemas satelitales de este carácter durante las intervenciones militares norteamericanas en Iraq y Afganistán. Alan Gross fue encarcelado y juzgado más tarde por los tribunales cubanos.

En la sentencia dictada por los tribunales quedaba probada su intención de crear condiciones para la difusión de informaciones distorsionadas de la realidad cubana y la promoción de acciones de desobediencia civil cuya fuente de información no pudiese ser detectada por las autoridades.

En esos momentos se desplegaba también otra peligrosa operación encubierta de la USAID conocida con el nombre de “Zunzuneo” que se desplazaba en el sector de las telecomunicaciones, la que promovió a modo de disfraz una gigantesca red social de mensajería para personas jóvenes con temáticas amenas y despolitizadas relacionadas con el arte, el deporte, la música u otras curiosidades. Zunzuneo” fue diseñada especialmente para Cuba por el enemigo a un costo millonario e instaló de forma encubierta una plataforma comunicacional horizontal entre teléfonos celulares de jóvenes usuarios cubanos ajenos a esta nueva patraña.

Por su trascendencia, esta investigación histórica brindará al lector en el próximo ensayo la forma en que fue articulada internacionalmente esta operación a partir de documentos inéditos de la USAID y sus mercenarios a sueldo.

Muchos lectores coincidirán conmigo que los casos de Allan Gross y Zunzuneo fueron dos operaciones encubiertas dirigidas por la CIA y pagadas por la USAID a un costo millonario.

Fueron sin duda proyectos novedosos de alta tecnología organizados minuciosamente pero inspirados y puestos al servicio de la maldad y el odio hacia Cuba, en momentos que el acceso a Internet se iba desarrollando a pesar de los obstáculos del bloqueo económico estadounidense y que pretendían crear plataformas de mensajería grupal fortaleciendo una relación a todas luces inocente y despolitizada de jóvenes usuarios para crear la simiente de pequeños células dentro de la red social, fuera de todo control de nuestras autoridades.

Era parte también de un trabajo gradual, por etapas, diseñado desde un programa global y estratégico de la USAID buscando escalar en un futuro a la confrontación de mensajes con puntos de vista más confrontacionales, aprovechando cualquier coyuntura favorable para seguir abonando el terreno hacia el proyectado cambio de régimen.

Tras el fracaso de las operaciones de Allan Gross y Zunzuneo, la Radio y TV Martí anunciaron en 2013 la operación “Piramideo”, con propósitos similares: crear una red social de “amigos” con fondos de la USAID y estructurar una nueva plataforma de mensajería contra Cuba.

Al año siguiente quedaría al descubierto también el programa “Commotion”, pagado por el Gobierno de Estados Unidos, que proyectó fallidamente establecer ilegalmente una conexión inalámbrica WI-FI dentro de Cuba.

La falacia de una Primavera Cubana se derrumbó estrepitosamente.

Todos estos proyectos formaban parte de un vasto plan subversivo abarcador como el de “Apoyo a la sociedad civil cubana”, entre otros 479 programas, que marcharon desde entonces hasta la actualidad contra Cuba con el beneplácito del Gobierno de Estados Unidos, mediante aportes monetarios calculados en $148 121 350.

No quiero terminar sin brindar nuevos elementos a nuestros lectores sobre la conducta sinuosa de la USAID en la aplicación de sus programas Democracia contra Cuba, las que realiza como agencia federal independiente bajo el control del Departamento de Estado estadounidense.

Los estrictos protocolos de seguridad que la USAID suministra a sus espías

Si alguien tuviera alguna duda sobre el carácter conspirativo de estos proyectos lo invito a leer fragmentos textuales de un protocolo de seguridad entregado por la institución CREA CR, precisamente una de las promotoras del programa USAID analizado, suministrado a sus emisarios que viajaban a Cuba en esos años.

El texto alude a algunos lineamientos de un “plan de emergencia” a seguir en caso de detención o interrogatorio del visitante —entiéndase subcontratista de la USAID— por las autoridades cubanas.

Podría resultar algo inusual en el mundo que una ONG extranjera instruya a un simple turista que visite un país para veranear cuál debe ser el comportamiento que debe mantener en caso de ser detenido o interrogado por hechos de carácter político.

En la narrativa de estas indicaciones resalta el interés de la USAID de no divulgar dato alguno sobre la organización que lo envía, el contenido del programa o sus contrapartes, el objetivo de su viaje y mucho menos admitir contactos con “elementos contrarrevolucionarios o contrarias al gobierno” durante su estancia, todo lo cual evidencia el ambiente conspirativo de estas visitas a Cuba. Les ofrezco algunos fragmentos originales de estas orientaciones.

“Relato acerca de la razón de estar en Cuba

“[…] El interrogatorio puede ocurrir informalmente en la calle y ser llevado a la estación de policía o al centro de detención, en su cuarto de hotel o en el aeropuerto a su llegada o salida de Cuba.

Durante cualquier interrogatorio (o cualquier otra conversación sobre el tema), no mencione a CREA, el programa de CREA, ni a sus contrapartes en Cuba.

“Durante la detención o el interrogatorio, el procedimiento usual para operar de las autoridades cubanas es el de asustarle, confundirle y usar cualquier poder psicológico que pudieran utilizar en su contra.

“Su objetivo primordial durante el interrogatorio es mantener la calma, hacerlos entender que no van a conseguir nada con ese cuestionamiento y seguir manifestando que no comprende qué es lo que piensan que ha hecho mal.

“A pesar de que nunca hay certeza total, confíe en que las autoridades no intentan hacerle daño físico, sino asustarlo/a. Cometer daño físico a los extranjeros por parte de las autoridades es extremadamente raro. Recuerde que el gobierno cubano prefiere evitar malos reportajes de prensa en el exterior por lo que un extranjero golpeado no les conviene.

“Como regla general, un recurso que suele ser útil es continuar actuando como cualquier turista, hacerse el tonto y hacerse el/la que no comprende por qué se le está cuestionando.

“Aún si los que lo cuestionan insisten en que usted hizo algo malo o en que usted habló con alguien no grato para ellos, como regla general usted debe seguir haciéndose el/la que no entiende por qué hacen tanto lío.

“Nunca admita haber hecho algo malo, mucho menos si no tiene a un representante de su Embajada a su lado.

“Siempre tenga en mente que nada de lo que usted ha hecho durante su viaje es ilegal, de ninguna manera, en ninguna sociedad democrática y abierta. De esa manera, logrará mantener una apariencia calmada durante el interrogatorio.

“Si el interrogatorio se prolongara o se formalizara llevándole a una estación de policía, exija su derecho de contactar directamente a su Embajada. Continúe haciéndose el/la que no entiende cuál es el problema que tienen con usted.

“Habrá preguntas sobre las personas con las que se ha reunido, las razones por las cuales ha conversado o se ha reunido con personas específicas, el verdadero propósito de su viaje, sus objetivos al estar en Cuba, sus relaciones con organizaciones extranjeras que se oponen al gobierno cubano y temas similares.

“Durante el interrogatorio, recuerde siempre que a menudo esas personas no tienen detalles acerca de lo que usted ha hecho o haya dejado de hacer, aún cuando actúen como si estuvieran enterados de todo.

“Si se le preguntara sobre personas específicas con las que se hubiera reunido o con las que hubiera conversado, puede negar la reunión o puede reconocerla en caso de que no tuviera sentido negarlo en ese momento.

“Si decide admitir siempre explique que usted se ha reunido y conversado con docenas de personas y que es algo que siempre le gusta hacer con las personas del lugar al cual usted viaja. No es su intención hacerle daño a nadie y que usted no sabía que en Cuba hubiera personas con las que puede hablar y otras con las que no.

“Las autoridades cubanas utilizan la etiqueta ‘contrarrevolucionario’ libremente contra cualquier persona que no les sea grata. No admita haber tenido contactos con alguna persona ‘contrarrevolucionaria’ o que esté en contra del gobierno.

“Recuerde que sus reuniones han sido con actores de la sociedad civil y no con activistas políticos de ninguna índole. Cualquier contacto con individuos a quienes el gobierno considere problemáticos deberá explicarse como una casualidad o por curiosidad a causa de lo que ha leído en los periódicos”.

Sobran los comentarios.

Razones de Cuba, ciclo de ensayos históricos y documentos estratégicos inéditos de la USAID

Razones de Cuba como parte del ciclo de ensayos históricos Cuba un golpe blando fallido ofrecerá documentos estratégicos inéditos de la USAID que marcaron la ruta crítica de operaciones subversivas de gran agresividad a partir del año 2008 y el carácter ilegal y conspirativo de sus acciones en el terreno para instigar una denominada “Primavera Cubana”.

(Tomado de Razones de Cuba)

miércoles, 6 de enero de 2021

Los ideólogos del golpe blando: Open Society en Cuba y la articulación contrarrevolucionaria

 




La emisión especial de la Televisión Cubana del pasado 28 de noviembre marcó un cambio en cuanto a la exposición pública por el sistema de medios de comunicación del Estado Cubano de las intenciones estadounidenses de financiamiento y organización de una nueva contrarrevolución para provocar un golpe blando en Cuba.

Fue seguida de emisiones de la Mesa Redonda, segmentos en el NTV, programas de información, artículos en Granma y Cubadebate, así como un seguimiento en diversos medios de comunicación institucionales. Nunca antes el funcionamiento de esa nueva contrarrevolución, el uso intencionado de redes sociales y medios digitales, así como los actos de vandalismo terrorista y sus vínculos, articulados para la desestabilización de la sociedad cubana, habían sido expuestos al pueblo de esa manera.

La creación de una neo contrarrevolución cubana se remonta a inicios de la década de los 2000. Específicamente el 14 de mayo de 2004, en una reunión de oficiales de la CIA realizada en la residencia de uno de los funcionarios de la entonces Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, cuando se plantea por primera vez la idea de dar a la contrarrevolución tradicional hasta entonces financiada y utilizada en Cuba un papel secundario, tenido en cuenta su notorio desprestigio, y crear una contrarrevolución con un rostro y un discurso nuevo.

El contenido de esa reunión y los planes de la Agencia Central de Inteligencia que se presentaron en ella, se conocen gracias a los testimonios del escritor y periodista Raúl Capote, presente en la misma, a quien la CIA reclutó para impulsar la guerra cultural en Cuba, y que más tarde se revelaría realmente como agente de la Seguridad del Estado cubana.

Esta nueva contrarrevolución debía encontrar sus recursos humanos entre personas, principalmente jóvenes, que tuvieran vínculos profesionales y sociales con la propia institucionalidad cubana que se pretende derribar, esto garantizaría determinado ¨prestigio¨ y afinidad con sectores, que si bien son demográficamente minoritarios dentro de la población cubana, ejercen una importante influencia social al ser generadores de ideología: Periodistas, académicos y artistas.

De la misma forma reclutar, capacitar y poner a trabajar en sus objetivos a varios blogueros, quienes fueron identificados en Cuba a partir de una “cartografía” de la blogosfera cubana, como se le llama al universo de páginas webs personales o grupales en Internet, un trabajo de identificación realizado en el año 2011 por Ted Henken, ¨estudioso¨ del tema digital cubano enviado desde Estados Unidos, y que por supuesto no incluía a los blogueros verdaderamente revolucionarios, concentrando su trabajo en aquellos cuya ambigüedad podía hacerlos proclives a la aceptación reiterada de invitaciones a eventos en embajadas y en el extranjero – de cada vez más evidente intención- , inicialmente en Europa y luego ya en los propios Estados Unidos, becas en universidades europeas o estadounidenses, como las de Harvard y Columbia, para crear o mantener proyectos políticos y mediáticos digitales en Cuba a partir de fondos recibidos como parte de estas.

Paralelamente se trabajó en convertir en figuras mediáticas a un pequeño grupo de personas que respondieran a sus intereses desde los sectores académicos e intelectuales. Estos se encargarían de ser ideólogos para la organización de una contrarrevolución “de izquierda¨ en Cuba, -siendo realmente una derecha disfrazada- con una plataforma socialdemócrata, anti comunista y anti fidelista, pero que inicialmente no actuara abiertamente contra el socialismo o contra la Revolución, ni contra el Estado, ni el Partido Comunista de Cuba y demás organizaciones políticas.

Lo que hizo años después el presidente estadounidense Barack Obama en su alocución para el anuncio de relaciones diplomáticas con Cuba del 17 de diciembre del 2014, fue simplemente expresar lo que ya había sido asumido por la propia CIA en esa reunión de mayo del 2004: El uso de una línea dura y agresiva contra Cuba había fracasado, y era necesario buscar el logro de los objetivos por otros métodos.

Esto vuelve a ser explícito en la Directiva Presidencial firmada tiempo después por el presidente Obama en la que se hace notoria la intención de trabajar con la sociedad civil cubana. El uso del término, por primera vez, por parte de un presidente estadounidense hace preguntarse: ¿Con cuál sociedad civil? Obviamente no se trataba de las organizaciones e instituciones públicas existentes en Cuba, sino de la sociedad civil virtual, entiéndase la neo contrarrevolución, que se venía fomentando en Internet y las redes sociales, inicialmente de forma paralela a las organizaciones sociales cubanas, y luego ya abiertamente contrapuesta a estas, como parte de la estrategia en marcha desde el 2004.

Para esto, los planes estadounidenses, además de los financiamientos de la National Endowment for Democracy (NED) y la USAID, ponen a Cuba en la lista de países en los que actúa la entidad financiera internacional Open Society Foundations, creada por el multimillonario George Soros, que se dedica a la organización de proyectos grupales, que utilicen las causas sociales y de derechos humanos para trabajar por el derrocamiento de gobiernos y cambios de régimen, bajo el romántico nombre de ¨revoluciones de colores¨. Con una experiencia en países de Europa del Este como Serbia, Georgia, Ucrania, y Bielorrusia, y utilizada igualmente en las llamadas Primaveras Árabes y contra procesos de izquierda en América Latina. Open Society no actúa por sí sola, sino que lo hace como parte de la agenda de injerencia internacional de los Estados Unidos.

Igualmente se trabajaría con la contrarrevolución venezolana, donde crean el proyecto PROVEA, que con lucidez los medios bolivarianos rápidamente denunciaron.

En el caso de Cuba organizaron en 2014 el llamado ¨laboratorio de ideas¨ Cuba Posible, una página web con financiamiento de Open Society y otras entidades estadounidenses, bajo el camuflaje del debate y el ejercicio de la crítica popular impulsada por el propio Gobierno Cubano como parte de la redacción e implementación de los Lineamientos y la actualización del modelo económico. Igualmente aprovechando el ambiente de distención y acercamiento en ese entonces entre la isla y Estados Unidos, organizando varios eventos dentro y fuera de Cuba.

Cuba Posible, estructurado a través de ¨programas¨ por grupos temáticos, como los llamados Ágora y Fraternidad, estarían dedicados a atraer a los intelectuales cubanos interesados en temas históricos, legislativos, y diplomáticos ,al tiempo que personas afines a causas sociales como el racismo, el feminismo, la igualdad de género, los derechos sexuales, y la protección animal, con la intención de generar un estado de opinión en estos sectores contraria al PCC, favorable al pluripartidismo y conveniente a la estrategia de los Estados Unidos. Uno de los directivos de Cuba Posible declaró a la agencia Reuters que sus objetivos eran impulsar ¨un cambio transicional a una Cuba pluripartidista¨.

Sus integrantes, tanto en su vínculo personal como en su retórica, debían mantenerse alejados de la contrarrevolución más agresiva, y al mismo tiempo proyectar un distanciamiento del ¨oficialismo¨, de las instituciones y las organizaciones afines a la ideología de la Revolución. Respecto a esta se dedicarían a sembrar la idea de la existencia de sectores ¨stalinistas¨ y ¨conservadores¨, que supuestamente obstaculizan las transformaciones desde dentro de la dirección del propio Partido y el Gobierno, así como la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Reforzar a la narrativa sobre “un sector temeroso de perder el poder”, y mezclar esta con la propia crítica que en Cuba se hace legítimamente a la burocracia, la tecnocracia, y la corrupción. Vincularlo en las mentes a cualquier defensa ideológica de la Revolución, satanizar el antimperialismo y la propia mención a Fidel y su pensamiento para crear una aversión hacia los mismos, especialmente en un público joven.

Esto les permitiría ser promovidos como la ¨tercera opción¨, una zona de centro ideológico, distanciado tanto de la ¨extrema derecha¨ agresiva de Miami, como del pensamiento fidelista de la Revolución Cubana al que se considerara como una “extrema izquierda”. Los principales medios internacionales, -además de Radio y TV Martí- los apoyarían, como hicieron, llamándolos ¨nueva fuerza política¨ y respaldando su desarrollo.

En este sentido, la agresividad del periodo de gobierno de Donald Trump, y el posicionamiento de un discurso contra la Revolución por actores mediáticos con toda intención repulsivos, han sido parte de los planes y no un accidente dentro de estos. Potenciándose una contrarrevolución que se presente como irracional y asqueante, respecto a la cual la neo contrarrevolución pudiera presentarse como alternativa, para que esta fuera vista por los cubanos como algo preferible. Los planes perfilan que en Cuba se termine aceptando, frente a la agresividad la otra, a esa contrarrevolución que habla de ¨diálogo¨ y ¨tolerancia¨, y que se les diera más espacio frente a las instituciones. No se trata de dos estrategias diferentes, se trata de una sola estrategia que utiliza una para hacer brillar a la otra. Los patrocinadores y organizadores son los mismos. Las agencias estadounidenses funcionan independientes de los vaivenes de la política electoral de ese país. Al contrario, aprovechan estos.

El Presidente Díaz-Canel lo ha afirmado ante la Asamblea Nacional: “Los “líderes de laboratorio” aparentan tomar distancia de los violentos, se disfrazarán de pacíficos negociadores políticos y tratarán de imponer sus agendas, apostando al estallido social si sus demandas no son cumplidas.”

Para articular a la nueva contrarrevolución, y darle capacidad mediática en Internet, se organizó un sistema de medios digitales, -presentados falsamente como ¨independientes¨-, dirigido hacia estos sectores, aprovechando los vacíos de los medios institucionales. De esta forma, ese sistema de publicaciones digitales cubano-estadounidenses (personal cubano- financiamiento estadounidense) pudo dominar e inducir, a través de un sistemático envenenamiento de las audiencias, en temas como el proceso para llegar a una legalidad para el cine independiente, o el Decreto 349 para la Cultura, objetivos en los que la casi inexistente comunicación pública institucional sobre estos les permitió que les resultaran un paseo mediático.

Sin embargo, no pudieron hacer lo mismo con la Reforma Constitucional, a la que se le dio una fuerte cobertura por parte de la prensa cubana y para los cual esos medios digitales hubiesen necesitado además ser capaces de impactar en gran parte de la población. Ante una presa que les resultada demasiado grande se limitaron a decir que había apatía en la población, lo cual se demostró como falso por el alto índice de asistencia a las urnas y de aprobación de la Constitución.

En ese período el trabajo de los integrantes de Cuba Posible incluyó la redacción y presentación en su página web de un texto constitucional que eliminaba al PCC y al socialismo. La votación popular del referéndum de un 86 por ciento barrió con esas intenciones.

Desde el primer momento varios intelectuales revolucionarios cubanos alertaron sobre la intención contrarrevolucionaria del ¨centrismo¨ y los verdaderos objetivos de la nueva prensa digital dedicada su cultivo, que incluyen a medios estadounidenses con acreditaciones de prensa en Cuba. Pero estos mismos medios se apresuraron a presentar el simple uso del término como una ¨paranoia¨, demonizando la palabra y quienes se atrevieron a usarla rápidamente fueron atacados y satanizados a través de linchamientos mediáticos en las redes. El objetivo de estos linchamientos, que continúan ocurriendo y se han hecho extensivos en días recientes a periodistas del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, sigue siendo que nadie más se atreva a denunciar la estrategia imperialista que sostiene a la neo contrarrevolución.

En 2019 los propios integrantes del proyecto Cuba Posible anunciaron su desintegración, alegando que el ambiente de retroceso diplomático del gobierno de Trump, hacía muy difícil su funcionamiento. En realidad, durante los años 2017 y 2018 las intenciones de Cuba Posible nunca lograron captar a intelectuales cubanos de verdadero renombre. No lograron crear un ambiente contrario a la Reforma Constitucional, y su carácter contrarrevolucionario de derecha disfrazada fue intensamente denunciado en las redes por revolucionarios que no se amedrentaron ante los linchamientos.

Ya desde 2017 varios de sus integrantes se separaron de Cuba Posible –ya sea por iniciativa personal o por instrucciones para no ¨quemarlos¨- cuando el financiamiento extranjero y las intenciones se hicieron cada vez más evidentes. Los estadounidenses aprenden muy rápido y sacan lecciones, por lo que no es de dudar que hayan decidido desconcentrar las fuerzas de la nueva contrarrevolución para preservar los ¨cuadros ideológicos¨ que habían formado en un proyecto que ya comenzaba tener un desprestigio publico cada vez mayor al hacerse evidente su vínculo con Open Society. Luego de su disolución formal, sus integrantes continuaron trabajando de forma coordinada y hoy son los ideólogos y articuladores que tratan de mantener activo el intento de golpe blando del pasado noviembre.

Si algo tiene la mentalidad pragmática anglosajona es sentido de la productividad en el tiempo. Más cuando se trata de inversiones. En la citada reunión de 2004, el plazo de madurez para que esa neo contrarrevolución fuera funcional fue calculado en unos 15 años. Justo en el momento en el que nos encontramos.

Esta madurez debía traducirse en que esta nueva contrarrevolución, cultivada intensamente en forma de sectores o burbujas aisladas en las redes sociales pudiera comenzar a realizar acciones de convocatoria fuera del espacio virtual, o sea en las calles en forma de manifestaciones. Que estuviera lista para aprovechar cualquier situación que pudiera propiciarlas, y lograr que lleguen a formar parte de estas, inconscientemente, personas realmente honestas que para nada comparten las intenciones reales, movidas por la sensibilidad e insatisfacción con temas como la censura en el arte, la tolerancia a un pensamiento diverso, los derechos de la comunidad LGBTIQ+, la protección al bienestar animal, las violencias de género.

Los medios digitales “independientes” estarían igualmente listos para crear las condiciones de acumulación y manipulación, magnificar las convocatorias, y promocionar mediáticamente los sucesos.

En gran medida la madurez a la que aspiraban los oficiales de la CIA reunidos en la lejana reunión del 2004 consiste en el momento en el que una parte significativa de estos sectores, aun hoy sin conexión unos de otros, puedan ser movilizados, no ya hacia eventos de temática propia, sino hacia una concentración masiva común. Una situación lo suficientemente particular como para que los movilice, pero al mismo tiempo lo suficientemente general y abstracta como para que pueda ser promovida como una defensa del derecho a ¨pensar distinto¨ o a la ¨libertad de pensamiento¨, la tolerancia, etc, y de esta forma crear un ambiente inicialmente pacífico, atractivo y promovible en una mezcla entre lo festivo y contestatario, que logre sumar a una mayor cantidad de personas diversas, no importa si ajenas a las verdaderas intenciones.

El objetivo siguiente serían los episodios de violencia inducidos en el lugar con toda intención, entre los convocados y las autoridades policiales presentes que pudieran perder el control de la situación, -Ahí están los videos, promocionados por los mismos medios digitales encargados de exacerbar la tensión en tiempo real, con la voz de individuos en el Mincult, instigaban a traspasar a toda costa a la policía con gritos de ¨!Las armas las tienen ellos, no nosotros!¨- los posibles y trágicos episodios resultantes, que afortunadamente no lograron que se produjeran, servirían para convocar movilizaciones siguientes, no ya por el motivo original, sino ¨contra la represión¨ ocurrida, y luego otra ¨contra la violencia¨, y otra, y otra y así, hasta que los propios manifestantes pierdan el sentido del motivo original de su protesta, y las autoridades la claridad de por qué se manifiestan –si es que no ha ocurrido desde el primer momento- en un proceso similar al ocurrido en las concentraciones de la Plaza Maidán en Ucrania. Es el guion de las revoluciones de colores. La publicación del video por uno de estos medios digitales fue sin dudas un desliz de sus editores, tal vez embriagados por la atmósfera del momento.

Ha sido gracias a la información que han ofrecido los medios oficiales, que muchas personas que inicialmente compartieron cierto apoyo a los reclamos del llamado “Movimiento San Isidro”, - cuya función en el guion cubano es generar las situaciones - bajo la idea de que ¨el que se queja no es contrarrevolucionario¨ o ¨hace falta un diálogo¨, luego se espantaron al ver quiénes pretendían ser los beneficiados. Durante la concentración popular de la Tángana en el Parque Trillo, como también por chat, pude conversar con varias de las personas buenas que fueron al Ministerio de Cultura movidos por esas ideas, pero que realmente, a la luz de toda la información ofrecida luego, sintieron que su verdadero lugar como personas conscientes y críticas, era apoyando la Revolución que se defendía en el Trillo y no a la contrarrevolución que se pretendió legitimar ante la sociedad cubana al iniciar los sucesos del Mincult como apoyo a quienes hacían una falsa huelga de hambre en San Isidro que ha quedado más que claro era un show conducido y alentado por el gobierno de Estados Unidos y su embajada en Cuba. Más de 10 publicaciones en su Facebook oficial y los videos presentados lo confirman.

Sin información en los medios esa toma de conciencia no hubiese sido posible. Ha sido esa exposición de la verdad en la TV y en la prensa cubana, la que ha hecho que solo se queden defendiendo la farsa no solo los incorregiblemente contrarrevolucionarios, sino los irremediablemente desvergonzados.

Pero la nueva contrarrevolución se había acostumbrado a que los medios oficiales cubanos no hablaran nunca de ella.

Es por eso que cuando comienza a emitirse información de la vinculación y actuación de individuos, proyectos financiados y medios digitales contrarrevolucionarios, estos entraron en una gran alarma. Especialmente quienes han trabajado durante años para articular esta nueva contrarrevolución. Reclaman y se presentan como víctimas porque el NTV expuso el verdadero carácter, ya al descubierto sin camuflaje alguno, de un antiguo profesor universitario proclamado por esta como su participante y asesor legal, y el diario Granma publicó la foto de los rostros sonrientes un evento de Cuba Posible en la sede neoyorquina de la Open Society.

En días recientes han iniciado un intento legal, tratando de utilizar la propia Constitución contra la cual trabajaron, para reclamar ante las instituciones de justicia que la Televisión Cubana y el NTV dejen de emitir información, que el diario Granma y demás medios de prensa, así como las páginas y canales de video de las instituciones cubanas, retiren de internet los artículos, comentarios y programas donde se ven expuestos. Es de imaginar que igualmente incluyan en el reclamo a Telesur. Alegan una supuesta vulneración de su dignidad personal, y que la presentación de documentos e imágenes producidos por ellos mismos que los vinculan a eventos de la contrarrevolución se trata de una ¨difamación¨.

¿Pero qué pensaban? ¿Qué eternamente los medios de comunicación de la Revolución iban a estar de brazos cruzados para beneplácito suyo y de sus patrocinadores estadounidenses?

No es la primera vez que manifiestan sus intenciones de anular la capacidad de comunicación de los medios de comunicación revolucionarios, ya en 2018, en el texto constitucional que pretendían presentar hablaban de prohibir a las organizaciones políticas cubanas tener medios de difusión pública. O sea, el PCC tendría que cerrar Granma y la UJC cancelar Juventud Rebelde, la CTC el periódico Trabajadores. En su Cuba ideal, a la FMC, la AHS, la FEU, les sería prohibido tener publicaciones. En definitiva, no sería necesario, en su Cuba ideal esas organizaciones no existirían.

Tampoco es la primera vez que como parte del guion importado que intentan reproducir en Cuba, se utilizan documentos con aparentes llamados de justicia para atraer firmas, incluso de personas que pueden creer se actúa de buena fe y no para mantener la estrategia de golpe blando que como dijo el Presidente “sigue activa”. La intención de un reclamo legal y la construcción de una identidad que hemos visto en estos días contra los medios cubanos, recuerda la llamada Carta 77, un documento promovido por los anticomunistas checos que exigía al Partido Comunista de Checoslovaquia ¨respetar los derechos humanos¨ y dar espacio a sus actividades durante la década de los 80. Según una investigación del periodista estadounidense Wayne Madsen, reproducida por Russia Today, George Soros, creador de Open Society financió al grupo generador de Carta 77, como grupo con cobertura intelectual organizado contra el gobierno checoslovaco, algo similar a Cuba Posible. Posteriormente el grupo se convierte en Fundación Carta 77 con ese mismo financiamiento de Open Society, junto a fondos provenientes de la NED y otras tapaderas de la CIA. Paralelamente los fondos financiaron actos de terrorismo como ataques contra sedes del Partido Comunista checo, una situación ante la cual los integrantes de Carta 77 debían presentarse como la alternativa ¨preferible¨. ¿Demasiado parecido al guion que tratan de reproducir hoy en Cuba?

La recogida de firmas contra los medios institucionales, pudiera engañar y hacer creer a alguna persona de buena voluntad que realmente se trata de una simple solicitud del derecho de respeto a la imagen de las personas. Nada más lejos de la verdad, la impulsan los mismos que han callado, cuando no se han alegrado y participado, de los cotidianos linchamientos de la maquinaria mediática miamense contra intelectuales, artistas y periodistas cubanos que no comparten sus ideas. En realidad, se trata de la continuación, con disfraz intelectual, de los linchamientos contra periodistas de la Televisión Cubana que hemos visto en estos días.

Es importante que las personas conozcan esto para que no puedan ser engañadas ni manipuladas. Esa es la articulación y no otra, que hemos visto en estos días. La de un viejo guion importado con nuevos actores, esta vez en un escenario tropical y contra la Revolución Cubana, aprovechando un momento sanitario y económico extremadamente difícil, con una puesta en escena que ya tiene completo el elenco. Lo que están buscando ahora para defender y justificar su obra de teatro, cuya escenografía se les deshace cada vez más, e

miércoles, 21 de octubre de 2020

El multimillonario financiamiento a la industria anticubana en tiempos de Trump

 



Diseño: CubavsBloqueo

La arreciada política de bloqueo y agresión contra Cuba de la administración Trump, sintetizada en las 121 medidas punitivas adoptadas entre 2019 y 2020, ha ido acompañada por numerosas acciones y programas subversivos generosamente financiados por el dinero del contribuyente estadounidense.

Pese a los anuncios primarios del Presidente estadounidense de que haría recortes a la “ayuda” y programas en el exterior para concentrarse en “Hacer a América Grande”, decenas de millones de dólares se han invertidos sin recato para la política anticubana en estos cuatro años.

Varias investigaciones del periodista Tracey Eaton para su Cuban Money Project revelan detalles significativos de esta industria de la subversión.

Millonarias tapaderas de la CIA

Creadas por el gobierno estadounidense para servir como brazos públicos de la subversión y dominación del imperio, la USAID y la NED llevan cuatro décadas de acción continua y bien financiada contra Cuba.

Pese a los escándalos, la corrupción y los fracasos que han signado los programas y planes contra Cuba, ambas organizaciones se han regocijado en los años de esta administración por el abundante financiamiento recibido.

Desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca el 20 de enero de 2017, la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) ha invertido casi 50 millones de dólares contra Cuba, mientras la National Endowment for Democracy (NED) destinó para similares propósitos $ 23 208 612 dólares.

Más de 70 millones de dólares para la subversión de manera pública. A la cuantiosa cifra habría que añadir los 90 millones de dólares que en el curso de estos tres años ha recibido la Oficina de Transmisiones para Cuba, ente gubernamental que dirige las mal llamadas Radio y TV Martí, medios dedicados a promover la subversión contra Cuba desde las ondas radiales y televisivas y ahora también en el espacio público digital.

Súmense también las millonarias cifras no públicas que la comunidad de inteligencia y el aparato militar estadounidense dedican cada año contra Cuba y el dinero del contribuyente que se eroga para financiar a la burocracia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), encargada de perseguir milimétricamente cada transacción financiera desde y hacia Cuba y de sancionar a cualquier empresa en el mundo que ose comerciar con el país caribeño y se tendrá una idea de lo que le cuesta al contribuyente estadounidense la obcecada política anticubana.

No pocas organizaciones, politiqueros y mercenarios viven al amparo del generoso derrame de Washington, más allá de Cuba y de Miami.

Como apuntaba Tracey Eaton el pasado 20 de enero: “La pelea de rencor sobre Cuba tiene que ser una de las peleas más reñidas de la historia. Docenas de organizaciones sin fines de lucro con sede en Estados Unidos han invertido millones de dólares en la causa de Cuba. Los grupos que se oponen al gobierno socialista superan en número y gastan más que las ONG que buscan mejorar las relaciones entre los dos países”.

“Algunas ONG reciben apoyo de agencias gubernamentales estadounidenses como el Departamento de Estado y la Agencia para el Desarrollo Internacional. Otros no reciben fondos del gobierno de los Estados Unidos y dependen de las donaciones de amigos, extraños y benefactores adinerados”.

Los subcontratados de la subversión

Son variadas las organizaciones que se mueven en Washington chupando de la teta de la política imperial. Son instrumentos creados para expandir los intereses y designios estadounidenses por el mundo; incluyendo Cuba.

Son “tanques pensantes”, fundaciones, supuestas “ONG” que se benefician y a la vez transfieren fondos para programas de acción pública en otras naciones que vayan en consonancia con los propósitos de dominación de Estados Unidos.

En el caso de Cuba, uno de los principales receptores de los fondos que reparte la USAID es el Instituto Republicano Internacional (IRI) un brazo ideológico del Partido Republicano que opera en más de 70 países y que fue actor importante de los Golpes de Estado en Honduras y Haití y auspició algunas de las fuerzas involucradas en la llamada “Primavera Árabe” y en los intentos desestabilizadores en Venezuela. El IRI recibió de la USAID, para acciones contra nuestro país, $ 5 791 395, entre enero de 2017 y septiembre 2019.

Otro componente de esta industria es Freedom House, una supuesta ONG de Derechos Humanos que recibe abundante financiamiento del Departamento de Estado y la USAID para enarbolar campañas interesadas de Washington sobre “democracia, libertad política y derechos humanos”. No menos del 80% de los fondos de esta organización provienen del gobierno estadounidense.

Analistas como Noam Chomsky y Edward S. Herman han desnudado el carácter selectivo y proimperial de esta organización, creada en 1941 y utilizada como parte del aparato de inteligencia y desestabilización de Washington durante la guerra fría. Por ejemplo, Freedom House describió las elecciones generales de 1979 en la racista Rodhesia como “equitativas” y las de El Salvador en 1982 como “admirables”. Cada año, en sus informes anuales, Freedom House omite deliberadamente las violaciones de los Derechos Humanos en EE.UU, mientras ataca a los gobiernos progresistas en nuestra región.

Cuba ha sido parte significativa de las campañas manipuladoras de Freedom House en las últimas décadas. De ahí que no extrañe que entre 2017 y 2019 haya recibido $ 3 327 910 de la USAID para programas anticubanos.

También está la Fundación Panamericana para el Desarrollo, un apéndice de la Organización de Estados Americanos (OEA), que ha servido de sombrilla a variados proyectos anticubanos como denunció hace unos años el Dr. Collera en las Razones de Cuba. La FPD recibió en este tiempo $ 2 849 176.

Cada uno de estos grandes receptores de financiamiento reparte después migajas entre algunas organizaciones de la contrarrevolución cubana y ciertos mercenarios en Cuba.

Tercerizando la subversión

National Endowment for Democracy (NED), siempre ha estado involucrada en organizar, dirigir y financiar la subversión contra la institucionalidad en Cuba. Imagen: Internet

Un elemento que no ha cambiado la administración Trump, pese a su desfachatez en el actuar, ha sido el intento de desviar la atención sobre el origen del dinero que se utiliza para los planes de seducción y manipulación contra Cuba. La tercerización de la subversión sigue estando presente en el actuar del Departamento de Estado, que continúa enviando dinero a organizaciones en Europa y América Latina para que lo canalicen en pagos mercenarios en Cuba y para desarrollar acciones contra este país.

Así fluye dinero hacia la República Checa, Países Bajos, Suiza, Noruega, Argentina, Colombia y otros países, desde donde una parte se triangula hacia Cuba. Negocio redondo.

Una de las más agraciadas es la organización checa People in Need, que ha recibido $1 443 616 de los 23 millones que la NED ha repartido en la época Trump; siendo el segundo mayor receptor de fondos en el año 2019.

People in Need actúa como intermediario de intereses estadounidenses en unos 30 países, y ha sido una de las puntas de lanza de las campañas mediáticas y sobre derechos humanos contra Cuba. Auspicia publicaciones destinadas exclusivamente a Cuba y trasvasa dinero del Departamento de Estado de EE.UU, uno de sus principales financistas, a mercenarios contratados en nuestro archipiélago.

En nuestra región, una de las instituciones financiadas por el gobierno estadounidense es la Universidad Sergio Arboleda de Colombia, cuyo “Programa Cuba” creado en el 2018 organiza foros ideológicos bajo el nombre de “Diálogo sobre Cuba”. Recientemente acaba de asociarse al engendro mediático Diario de Cuba (también financiada por Washington) para un Taller sobre el “rol de las influencers en la esfera pública cubana”, con la participación de asalariados del gobierno USA como Alexander Otaola y Eliecer Avila. En apenas año y medio de relación con la NED, esta institución universitaria colombiana ya se ha agenciado $385 040

Los hijos putativos de siempre

Eduardo Nantes Bolsonaro junto a Orlando Gutierrez Boronat en Miami. Foto:

Los herederos de los batistianos que huyeron en el 59, los terroristas reconvertidos, las organizaciones contrarrevolucionarias históricas y otras nacidas en décadas más recientes al amparo de los dólares de Washington, siguen siendo receptoras fundamentales de los fondos estadounidenses para la agresión contra Cuba.

El más agraciado en estos tiempos de Trump es el Directorio Democrático Cubano (DDC), dirigido por el terrorista Orlando Gutiérrez Boronat, uno de los principales impulsores de la política agresiva y de castigo contra el pueblo cubano. Según la investigación de Eaton, sólo en el 2017 la NED le entregó al DDC $ 813 298 dólares; mientras, la USAID fue más generosa en el 2019 y lo premió con la friolera de $ 3 900 000 dólares.

No falta en la lista de receptores de fondos, pagados por el contribuyente estadounidense, la Fundación Nacional Cubano-Americana, creada en los 80 por el agente de la CIA Jorge Mas Canosa y dirigida ahora por su hijo Jorge Mas Santos. ¡Olvídense de las bombas que mandaron a poner en los hoteles cubanos en la década del 90! Ahora la FNCA acaba de recibir $ 1 385 627 dólares para “empoderar a la sociedad civil cubana para construir una democracia duradera en Cuba que esté libre de violaciones de derechos humanos mediante la mejora de la conciencia y la eficacia de la sociedad civil en la isla en el activismo no violento y facilitando materiales de capacitación, equipos de comunicación y conocimientos técnico-temáticos” (sic).

Otra que se moja con los fondos federales para la subversión es la Fundación Bacardí, el brazo benefactor de la compañía de licores que manejan los herederos de Don Facundo, que fue parte decisiva en la elaboración del Título III de la perversa Ley Helms-Burton.

Según los reportes públicos, la Fundación Bacardí ha recibido en estos años de la USAID al menos $ 288 283 para proyectos sobre Cuba vinculados a la partida “empresas”, y otros $ 1 553 494 entregados en 2018 para la “promoción de la democracia”, y en el reciente septiembre acaba de recibir 600 mil de los 3,8 millones que repartió la USAID.

¿Para qué ha usado Bacardí ese dinero? Según la investigación de Tracey Eaton, ese dinero ha servido para financiar la campaña contrarrevolucionaria “Cuba Decide”, dedicada a torpedear, el proceso electoral 2017-2018 en Cuba. También distribuye dólares de la subversión rociadas con Bacardí al medio digital “14 y medio”, dirigido por la mercenaria Yoani Sánchez. Otros proyectos de Corte Cultural, la productora artística Matraka (que organizaba los Festivales en la playa Rotilla) y acciones de influencia en el espacio religioso, también fueron beneficiados desde antes por la Fundación Bacardí.

Un cuarto elemento, entre los varios beneficiados de la industria anticubana, es el Center for Free Cuba, una sombrilla de la agresión contra nuestro país, que fue dirigida durante dos décadas por el terrorista Frank Calzón. A esta organización la USAID le entregó fondos por $ 1 925 495.

Todo Vale

Teo Babun, uno de los agraciados con los fondos de Washington

La administración Trump, tan dada a las sanciones y el garrote, no ha dejado de lado, sin embargo, el seductor poder de la Zanahoria. Así ha destinado también jugosos financiamientos a organizaciones y entidades fabricados para sostener campañas contra Cuba en determinadas y sensibles temas sociales.

El racismo, la libertad religiosa, la protección animal, los derechos sexuales, la violencia de género y otros asuntos de interés en la sociedad cubana actual son objeto de campañas financiadas desde Washington con el objetivo de desacreditar a la Revolución.

Se manipulan hechos, se inventan historias, se hacen listas y expedientes, se minimiza la obra social tremenda de las seis décadas de poder revolucionario.

Se intenta, por ejemplo, dinamitar la unidad entre las religiones cubanas y la Revolución y se pretende manipular los vínculos entre las instituciones religiosas y el Estado.

Entre los grandes agraciados del derrame de fondos federales para estos propósitos está la Evangelical Christian Humanitarian Outreach for Cuba, que lidera el camaján Teofilo Babún Jr., la cual ha recibido en estos años de Trump $ 3 556 189 entregados por la USAID.

Hace relativamente poco tiempo, este proyecto fundado en 1994 y que usa la religión con fines subversivos, cambió su nombre para Outreach Aid to the Americas. Inc, bajo cuya denominación recibió $ 500 000 en septiembre de 2019 de los fondos de la propia USAID.

Outreach es a la vez sombrilla de otras entidades ficticias para recaudar dinero como Explore Internacional, Cuban Christian Relief Fund, Americas Relief Team, OAA, Benevolents Hands of Florida y Americas Relief and Development Team. Toda una maquinaria al estilo Babún, que le ha permitido al “casto” líder vivir la dulce vida y comprarse un condominio de lujo en una playa de la Florida, mientras promueve el bloqueo contra los cubanos y acciones subversivas en el país.

Los Babún se fueron de Cuba tras el triunfo revolucionario, apoyaron a la invasión mercenaria a Playa Girón y facilitaron a Alpha 66 la embarcación que se usó para el ataque terrorista, perpetrado en 1971, contra el poblado costero de Boca de Samá.

Otro favorecido en esta “danza de los millones” es el llamado International Institute on Race, Equality and Human Rights, con sede en Washington y dirigido por un tal Carlos Quesada. Esta institución dice “trabajar con organizaciones de afrodescendientes y LGTBI en Cuba, así como con un amplio espectro de organizaciones en América Latina que luchan contra la discriminación racial o la discriminación basada en la orientación sexual o la identidad de géneros”.

¿Habrán hecho algo estos, alguna vez, por los discriminados afroamericanos que viven allí mismo en la capital del imperio?

La Maquinaria de Fango

Entre 1990 y 2018, las administraciones estadounidenses han destinado $ 45 030 183 para proyectos de “Medios y libre flujo de información” contra Cuba. Eso no incluye los cientos de millones gastados en las mal llamadas Radio y TV Martí.

En los últimos tiempos, y especialmente en la era Trump, dichos fondos se han centrado en financiar un clúster de publicaciones digitales que reproduce como esporas las matrices que se imparten desde medios como CiberCuba y el patético show de Otaola con su web Cubanos por el mundo.

También, para sostener un ejército de odiadores en las redes sociales, que se ganan migajas pegados todo el día a las computadoras repartiendo premios, castigos y ofensas, cual maquinaria de fango digital.

Para muestra de la “independencia” de estos medios, lo que revela Tracey Eaton el pasado 12 de octubre: La USAID le otorgó $ 410 710 dólares a la Asociación de Noticias Digitales (ADN Cuba), para promover los derechos humanos en Cuba. La directiva ejecutiva de este replicador de fake news es Gelet Martínez Fragela, durante un tiempo periodista del infame Canal 41 de Miami y partidaria ferviente de Trump, y uno de sus directivos es Álvaro Alba, quien es productor ejecutivo de programas especiales para la gubernamental Oficina de Radiodifusión para Cuba, supervisora de Radio y TV Martí.

Una buena fotografía de un sitio que se describe como “una revista audiovisual independiente, social y participativa”. Por cierto, que no aceptan comentarios en sus informaciones.

ADN Cuba al parecer también actúa como vocero de Orlando Gutiérrez Boronat. Otra conexión interesante para entender a esta maquinaria de la propaganda contra Cuba.

Anótese también que en estos cuatro años otros engranajes de la maquinaria mediática anticubana han recibido cuantiosas sumas directamente de los fondos federales. Así, Diario de Cuba se ha zampado $ 1 320 000 y la infame Cubanet se ha hecho de $ 1 350 796 para distribuir sus “noticias” y sostener la tropa de censuradores y acosadores virtuales que los acompañan. La Asociación Editorial Hypermedia fue favorecida con $ 456 704 de los fondos de la NED.

 

Financiando la influencia cultural

Mientras los odiadores arremeten contra los exponentes de la cultura cubana que no se pliegan a sus exigencias de rendición y hasta elaboran “listas de proscritos” por no abdicar, otros reciben jugosos dividendos del presupuesto federal.

Según los registros, la Agencia de los EE.UU. para los Medios Globales (ente rector de Radio y TV Martí) pagó, entre 2018 y 2020, más de 38 millones de dólares ($ 38 280 250) a artistas, escritores, intérpretes y grupos musicales. La mitad de ese monto fue recibido por “contratistas extranjeros diversos” no identificados (¿Quiénes, de dónde, por qué tanto secreto?).

Los principales beneficiarios de estos fondos “para la cultura” fueron amanuenses de Radio y TV Martí y empresas como Suntrap Media Ltd, Jamie Dettmer y LSA Communications Inc.

A esos financiamientos directos hay que añadir otros gestionados por Fundaciones como la Bacardí, destinados a la influencia cultural en Cuba.

La “Guerra Fría Cultural” que denunció Frances Stonor Saunders en su libro está más caliente que nunca respecto a Cuba. Y han logrado comprar voluntades para sus filas. Pero hay muchos que no.

Los tiburones se siguen mojando

Poco ha cambiado el negocio de la industria anticubana, como no sea el hecho de que ahora los que más se “mojan” con el dinero que reparte Washington son los personajes y organizaciones más extremistas y defensoras de las políticas más duras e irracionales contra el pueblo cubano.

Pero la corrupción y el “vivir del cuento” siguen siendo parte intrínseca de esta industria del mal, cuya mayor tajada financiera se queda entre los truhanes de la Florida.

Así es comprensible que Orlando Gutiérrez Boronat se la pase en hoteles de lujo de medio mundo dando su “cruzada contra el comunismo”; mientras, Teo Babún disfruta del refrescante paisaje de su condominio frente al mar.

El salario de Babún se ha triplicado desde que Trump llegó al poder, y ahora se embolsa $ 163 890, mientras reparte algunas migajas entre sus “enviados celestiales” en Cuba.

Así también, el llamado Grupo de Apoyo a la Democracia –el mismo que una investigación congresional en el 2011 acusó de desvío de fondos para compras de videojuegos, chocolates Godiva, motosierras y abrigos-, continúa siendo uno de los principales receptores de financiamientos estatales para programas contra Cuba. De hecho, es el segundo mayor receptor de dinero de la USAID entre enero de 2017 y septiembre de 2020, con un total de $ 3 645 954.

Nuevos llamados se escuchan en Estados Unidos para que se auditen los fondos que se otorgan para programas anticubanos. Estos y otros ejemplos se mencionan. Se apunta a los muy altos salarios de los “ejecutivos de estas corporaciones exentas de impuestos” y los absurdos gastos en viajes y materiales de oficinas.

Una mano lava la otra

Ahora, cuando el benefactor Trump anda desesperado por la derrota que le pronostican las encuestas en las elecciones del 3 de noviembre, los personajes y las organizaciones que se han beneficiado de esta danza de los millones contra Cuba realizan afiebradas campañas en Florida para que su financista jefe no se les vaya de la Casa Blanca. Una mano lava la otra y las dos se untan de dinero. ¡Qué no pocas ventajas le ha sacado Trump a su pésima presidencia!

Como comenta una persona al pie de una de las investigaciones de Tracey Eaton a tenor del abundante dinero que recibe Teo Babún y sus filiales evangélicas: “¿Será esta una de las razones por las que las iglesias evangélicas en Hialeah y Miami están llamando a los latinos a votar por Trump? ¿Se entrega dinero para influir en las elecciones de Estados Unidos?”

Cuba, mientras tanto, batalla contra tanto odio bien financiado, y contra las duras consecuencias económicas y sociales que el irracional bloqueo estadounidense impone contra su valeroso pueblo. Un combate de David contra Goliath en las más difíciles circunstancias.

jueves, 20 de febrero de 2020

Internet es ampliamente accesible en Cuba. ¿Por qué Estados Unidos insiste en que no lo es? pregunta medio estadounidense



Por: Reese Erlich

 
Cubadebate reproduce esta artículo de Reese Erlich, un periodista estadounidense que escribe sobre Cuba desde 1968, publicado en el medio digital Truthout y replicado por otros como Salon. Aunque no compartimos algunos puntos de vista del autor y tampoco coincidimos en las cifras manejadas en el trabajo, si se puede valorar en él la visión de un estadounidense conocedor sobre la realidad cubana, los avances que ha notado en nuestra sociedad en el ámbito de la informatización y la doble moral del Gobierno de Estados Unidos, que acusa a Cuba de restringir el acceso a internet mientras le bloquea a los cubanos el acceso a cientos de páginas y servicios en la web.
La gente usa sus telefonos y computadoras portatiles para conectarse a Internet en un parque en La Habana, Cuba, el 5 de diciembre de 2018. Foto: Yamil Lage / AFP

Trinidad, Cuba: sentado en un café al aire libre, Alian Rojas toca con destreza el pequeño teclado de su iPhone mientras llama al sitio web del New York Times . Luego le muestra a un periodista lo fácil que puede usar WhatsApp, Facebook, YouTube.

"Puedo acceder a cualquier sitio web que desee", dice el guía turístico de 30 y tantos años.

Los cubanos pueden incluso descargar El Nuevo Herald, la versión en español de Miami Herald , infame como fuente de informes anticubanos del gobierno. Pueden usar Signal, una aplicación de mensajería cifrada desarrollada por Edward Snowden y otros, que evita que incluso el gobierno de EE. UU. escuche a escondidas.
En los últimos 10 años, Cuba ha hecho un gran progreso en la accesibilidad a internet. Sin embargo, funcionarios del gobierno de Estados Unidos, exiliados cubanos de derecha en Miami y grupos conservadores de derechos humanos afirman que Cuba limita intencionalmente el acceso a internet.
Freedom House (1), un grupo de expertos conservador, argumenta que el gobierno cubano mantiene al país tecnológicamente atrasado y censura los sitios web disidentes como parte de la represión al disenso político.
"Cuba sigue siendo uno de los entornos menos conectados y más represivos del mundo para las tecnologías de la información y la comunicación", según un informe de Freedom House sobre el uso de Internet.

Esa afirmación juega bien para quienes suponen que los gobiernos liderados por los partidos comunistas deben, por definición, ser totalitarios. Sin embargo, como lo demuestra el fácil acceso de Rojas a una amplia gama de sitios, la realidad de Cuba es muy diferente.

En enero de 2020, en una encuesta realizada por el Observatorio Abierto de Interferencia de Red (OONI), un grupo internacional que monitorea la censura de internet, el gobierno cubano bloqueó solo 36 sitios web .
La mayoría son sitios creados por disidentes apoyados por Estados Unidos, como la bloguera Yoani Sánchez y las Damas de Blanco , un grupo que organiza protestas antigubernamentales en Cuba. Sin embargo, los cubanos que realmente quieran leer dichos sitios pueden descargar fácilmente una VPN (Red Privada Virtual), que permite el acceso ilimitado a Internet.

Irónicamente, como parte de la aplicación del embargo unilateral de Cuba (2), el gobierno de los Estados Unidos prohíbe a los cubanos usar cientos de sitios web comerciales, incluidos Amazon, compañías de computadoras y bancos. El gobierno de Estados Unidos bloquea más sitios web que las autoridades cubanas, dice John Nichols, experto cubano y profesor emérito de la Universidad Penn State.

"El gobierno de EE. UU. Ha criticado durante mucho tiempo a Cuba por las violaciones de los derechos humanos", le dice a Truthout , "sin embargo, la respuesta de la política de EE. UU. que restringe el derecho de los ciudadanos estadounidenses y cubanos a comunicarse libremente a través de Internet es hipócrita y contraproducente".
Jóvenes cubanos conectados a Internet. Foto: Justin Salomon/ CNBC

Sin embargo, debido a las condiciones económicas, Cuba enfrenta problemas reales con la tecnología, dejándola muy por detrás de los Estados Unidos e incluso gran parte de América Latina. Solo el 38 por ciento de los cubanos están conectados a la web (3) en comparación con el 70 por ciento de toda América Latina. Cuba recientemente puso a disposición el roaming e instaló una red 3G (tercera generación). Gran parte del mundo está cambiando a 5G este año.

Como cuestión práctica, muchos cubanos comunes pueden enviar correos electrónicos y realizar búsquedas en Google, pero la mayoría no tiene el ancho de banda para ver películas o TV en streaming.
Nichols dijo que el problema se debe más a la falta de moneda fuerte que a un intento de restringir el acceso a internet por razones políticas.

"Cuba no es un país rico e Internet es una gran inversión económica", dijo. “Cuba no tiene muchos recursos. Pero el país no se desarrollará económicamente sin él”.

Al gobierno cubano le gustaría ampliar el uso de internet como parte de un plan para desarrollar nuevas industrias relacionadas con la informática. El sistema educativo gratuito de Cuba ha producido científicos informáticos de alto calibre ansiosos por competir con sus pares en todo el mundo. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, quien asumió el cargo el año pasado, ha estado promoviendo las ciencias de la computación .

Al mismo tiempo, sin embargo, a los líderes cubanos les preocupa que Estados Unidos use Internet para socavar al gobierno. Temen las "revoluciones de Twitter" promovidas por los Estados Unidos en otras partes del mundo.
"Algunos en el gobierno se oponen a una diversidad demasiado amplia en puntos de vista políticos", dijo a Truthout un periodista estadounidense con sede en La Habana . "Pero saben que no se puede prohibir Internet".
Mientras tanto, los líderes cubanos que temen que los EE. UU. usen la web para promover actividades antigubernamentales no participan en teorías de conspiración.

Nichols señaló que la CIA y otras agencias estadounidenses tienen una larga historia de utilización de tecnología para difundir propaganda anticomunista en la isla. En la década de 1960, era radio; en la década de 1980 era televisión.


"Y ahora es internet", dijo Nichols.
Si los cubanos de derecha en el sur de Florida inundan la isla con propaganda en Internet y noticias falsas, el gobierno podría aumentar la censura.

A principios de la década de 2010, la Oficina de Radiodifusión de Cuba, la agencia del gobierno de EE. UU. a cargo de las transmisiones de propaganda a Cuba, introdujo de contrabando en teléfonos inteligentes cargados con aplicaciones llamadas ZunZuneo y Piramideo , que buscaban movilizar a los cubanos para crear una versión cubana de la Primavera Árabe.

"Mis estudiantes comenzaron a recibir mensajes de texto en sus teléfonos celulares con noticias sobre manifestaciones que nunca ocurrieron", dijo Néstor García , ex jefe de la Misión de Cuba en la ONU (4). "Estados Unidos está tratando de crear un clima para protestar contra el gobierno cubano".

Las aplicaciones de redes sociales no lograron provocar una rebelión, pero eso no detuvo a los EE. UU.
En 2018, la Oficina de Radiodifusión de Cuba financió la creación de páginas falsas de Facebook diseñadas para aparecer como si fueran publicadas por cubanos descontentos con el gobierno. Cuando los hackers rusos llevaron a cabo actividades similares durante las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, los políticos estadounidenses de todo el espectro político expresaron su indignación.

Las acciones de Estados Unidos contra Cuba son similares a las acciones de Rusia contra Estados Unidos, según Nichols. "Es una interferencia encubierta en el sistema de comunicaciones de otro país con el propósito de cambiar la relación del gobierno y la gente", dijo. "Si no nos gusta que otros interfieran en nuestros asuntos internos, tiene sentido que no debamos hacer lo mismo con otros países".

No hace falta decir que las falsas páginas de Facebook tampoco lograron provocar una rebelión antigubernamental.

Cuba ha progresado constantemente en el acceso a internet. En la década de 1990, la gran mayoría de los cubanos tenía poca o ninguna conectividad. Una conexión rápida costaba $ 12 por hora y solo estaba disponible en hoteles turísticos. En 2020, los cubanos ahora pueden suscribirse a un plan de datos por tan solo $ 7 por mes. (5)
Algunos cubanos con acceso a internet participan en grupos de chat e inician sesión en el servicio de entrega de comida de un restaurante, AlaMesa. Pero, con mucho, la tecnología más popular para los cubanos es el "Paquete", una oferta semanal de noticias y entretenimiento. Por tan solo 50 centavos se pueden descargar en un dispositivo de memoria los últimos periódicos, revistas, películas y programas de televisión internacionales, sin la censura del gobierno.

Nichols dijo que el gobierno cubano sigue siendo pragmático cuando se trata de censura. Si los cubanos de derecha en el sur de Florida inundan la isla con propaganda en Internet y noticias falsas, el gobierno podría aumentar la censura.

"El hecho de que bloqueen sitios web depende de quién está usando Internet para qué fines", dijo.
Por el momento, sin embargo, usa un toque ligero.

(Tomado de Truthout / Traducción de Cubadebate)
Notas de la Redacción:

(1) Freedom Houuse ha sido una de las más activas promotoras de programas anticubanos y financista de mercenarios al servicio de EE.UU en Cuba.

(2)Se trata realmente de un bloqueo económico, financiero y comercial, que no sólo afecta a Cuba sino a terceros países, cuyas entidades son multadas o amenzadas con la aplicación de la Ley Helms-Burton

(3)La presencia de los cubanos en el espacio público digital crece en espiral, como fruto del proceso de informatización de nuestra sociedad. Cuba ya exhibe hoy una penetración de internet en su población superior a la de la media mundial.Así lo muestra el Informe Digital 2020 sobre tendencias digitales y de redes sociales en todo el mundo. Según el informe recién develado -que recoge los números del año 2019-, ya están conectados a internet 7 millones 100 mil cubanos, lo que representa el 63% de la población del país. Ver Informe Global Digital 2020: Cuba por primera vez por encima de la media mundial de penetración de internet.

(4) Néstor García Iturbe falleció en noviembre de 2018. Fue entrevistado por el autor ese propio año.
(5) Los precios  actuales del  servicio de datos móviles puede verlos en ETECSA anuncia nuevos paquetes de datos para navegar por todas las redes

sábado, 15 de febrero de 2020

Hostilidad contra Cuba no favorece campaña de Trump, dice canciller


Escrito por  PL
El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, aseguró hoy que la campaña hostil contra la nación antillana no favorece a Donald Trump, quien busca su reelección este año en las venideras elecciones presidenciales.
Trump obtuvo en 2016 el segundo peor resultado del voto cubano en Florida entre candidatos republicanos. Hostilidad y medidas de asfixia económica contra Cuba no favorecen sus intereses electorales y afectan duramente a los cubanos, escribió el titular de la diplomacia en Twitter.

De acuerdo con Rodríguez, el mandatario norteamericano es mal asesorado por quienes insisten en bloquear a la isla para elevar su popularidad.

Cifras de la misión diplomática cubana ante Naciones Unidas confirman que casi seis décadas de bloqueo norteamericano provocado perjuicios cuantificables por más de 922 mil 630 millones de dólares, pero los daños humanos que causa esta política genocida resultan incalculables

Durante los últimos meses, por ejemplo, Washington inició la aplicación de medidas criminales, no convencionales, para impedir el abastecimiento de combustible a la nación caribeña desde diversos mercados.

En 2019, explicó en la ONU el canciller cubano, el Gobierno norteamericano aumentó sus acciones de hostilidad y bloqueo: impuso escollos adicionales al comercio exterior e incrementó 'la persecución de nuestras relaciones bancario-financieras con el resto del mundo'.

Entre las recientes medidas destacan la imposición de un límite de mil dólares por trimestre a las remesas que una persona puede enviar desde Estados Unidos hacia Cuba, y elimina un permiso que permitía la realización de transacciones bancarias U-turn.