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martes, 23 de junio de 2020

Cuba en el libro de Bolton: Frustraciones de un halcón




El exconsejero en Seguridad Nacional de EEUU, John Bolton. Foto: AP.
Desde este martes, las principales librerías de Estados Unidos comenzaron a vender uno de los libros más esperados del año. El texto ya a disposición del lector se titula La habitación donde sucedió: Una memoria de la Casa Blanca.

Su autor es el controversial y conocido halcón neoconservador John Bolton, quien en estos momentos está siendo considerado un traidor por Donald Trump y Mike Pompeo, pues lo acusan de revelar información clasificada en las páginas de su libro.

La poderosa casa editorial Simon&Schuster ha sido la encargada de ponerlo a disposición del público a quien trata de cautivar con el siguiente slogan:“Este es el libro que Donald Trump no quiere que usted lea”. Desde hace unos días se ha desatado una fuerte campaña publicitaria alrededor del texto, a la que ha contribuido especialmente el presidente estadounidense con sus tweets y con el despliegue de presiones para obstaculizar su publicación.

En esencia, todo este espectáculo propagandístico ha sido muy favorable para Bolton debido a que está alineado con sus dos principales motivaciones: ganar dinero y notoriedad. No obstante, debe tener algunas

preocupaciones por las posibles acciones legales que se desarrollen contra su persona en el futuro inmediato.
Ninguna de sus críticas a Trump está inspirada en cuestiones éticas ni pretende generar un debate que modifique la orientación de una política exterior desastrosa. Todas sus palabras están meticulosamente calculadas y atendiendo a sus antecedentes de manipulador, mentiroso e inescrupuloso no está muy claro cuáles de los hechos que revela ocurrieron de la manera en que lo está contando.

Bolton ha insistido en que su libro se centra precisamente en los hechos para alejarse de cuestiones subjetivas debido a que desea que el lector saque sus propias conclusiones. Cuando ese planteamiento se contrasta con el capítulo titulado con muy poca creatividad: “Venezuela Libre”, nos percatamos que es una gran mentira al estar plegado de juicios, opiniones y calificativos contra Cuba y Venezuela.

En ese sentido, en el libro se refieren a “Cuba” o a “los cubanos” en 84 ocasiones, incluyendo las menciones que se reflejan en las notas al pie. En el capítulo mencionado anteriormente se recogen 48 menciones, lo que evidencia que el enfoque principal en el tratamiento del tema Cuba está vinculado estrechamente a Venezuela. Esta visión constituyó una de las prioridades del diseño de política que promovió Bolton cuando se desempeñó como Asesor de Seguridad Nacional.

La primera mención a Cuba está en el primer capítulo titulado: “La larga marcha a una oficina en la esquina del Ala Oeste”. Haciendo referencia a la política exterior de Obama, el halcón neoconservador plantea: “nuevas amenazas y oportunidades estaban apareciendo de manera rápida y ocho años de Barack Obama significaban que había mucho que reparar”. En este contexto, menciona que en el Hemisferio Occidental una de las “amenazas” es Cuba y también califica de esta manera a Venezuela y Nicaragua. Por lo tanto, Bolton desde antes de ocupar su responsabilidad en la Casa Blanca ya tenía dentro de sus prioridades fundamentales empeñarse a fondo para construir el pretexto de la Isla como una supuesta amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos.

La segunda mención está en ese propio capítulo y es precisamente para destacar sus vínculos con la comunidad cubanoamericana, pero evidentemente con un sector muy específico. Bolton se está refiriendo a que fue contemplado como uno de los candidatos para desempeñarse como Secretario de Estado durante la etapa de la transición presidencial. En este contexto, señala que había muchas personas promoviendo su candidatura y afirma que está “muy agradecido por el considerable apoyo que tuvo entre (…) los cubanoamericanos y los venezolanoamericanos”. En esencia, fue respaldado desde ese momento por la extrema derecha cubanoamericana, quienes ya se habían convertido en fuertes acreedores de Trump. También Bolton tenía su deuda con este sector, aunque su odio contra Cuba obedecía a razones ideológicas más profundas independientemente de sus nexos con la ultraderecha de Miami.

La tercera mención está en el capítulo tres titulado:“América descansa libre”. Bolton señala que el día después del ataque de Estados Unidos contra Siria, acompañó a Trump a un evento cerca de Hialeah en la Florida con el objetivo de crear un clima positivo para determinados sectores de los negocios. Menciona que en la actividad se reunieron alrededor de 500 personas, en su mayoría cubanoamericanos y venezolanoamericanos.

 Durante el evento, Bolton explica que el senador Marco Rubio se refirió a la multitud sobre su reciente designación como Asesor de Seguridad Nacional al plantear: “Es un mal día para Maduro y Castro, y es un gran día para la causa de la libertad”. De hecho, el legislador anticubano fue uno de los actores más influyentes en la designación de Bolton a partir de que su presencia le garantizaba una participación permanente y coordinada en la toma de decisiones hacia Cuba y Venezuela.

El resto de las menciones se concentran en el capítulo dedicado a Venezuela. Bolton comienza explicando que en el gobierno de Trump después de varios esfuerzos sin éxito para derrocar a Maduro, se abrió un fuerte debate y señala que participaron “especialmente miembros de las comunidades cubanoamericana y venezolanoamericana en la Florida”. Esta afirmación reconfirma el papel que siempre han desempeñado estos grupos de conjunto con el gobierno estadounidense en los intentos por desestabilizar el proceso bolivariano.
Varias menciones de Cuba en ese propio capítulo están orientadas a resaltar el manido argumento que Nicolás Maduro es capaz de mantenerse al frente del gobierno debido“al apoyo y presencia de los militares cubanos”.

Bolton es reiterativo en este aspecto que convirtió en uno de los pilares de la campaña contra la Isla dirigida a justificar el recrudecimiento sustancial de la política anticubana, lo que todavía persiste como un elemento fundamental dentro de su estrategia. En este enfoque justificativo de la incapacidad el gobierno de Trump para derrocar la revolución bolivariana, también Bolton añade como actores claves a Rusia, China e Irán.

Otras de las referencias a la Isla, está vinculada a la formulación de Bolton sobre la denominada“Troika de la Tiranía”. Sobre este aspecto, en el libro se explica que Trump en una reunión el 15 de agosto del 2018 solicitó que le presentaran opciones militares contra Venezuela. Según Bolton, trató de persuadir al mandatario explicándole por qué esa no era la respuesta, especialmente, debido a la oposición del Congreso a esa variante. En ese sentido, el entonces Asesor de Seguridad Nacional decidió enfocarse con mayor fuerza en Venezuela pero desde una perspectiva más amplia que incluía sanciones contra Cuba y Nicaragua.

Una de las menciones a Cuba en este capítulo más ilustrativas del odio de Bolton contra la nación cubana y de su marcada agresividad es cuando explica su reacción ante el arresto del opositor venezolano Juan Guaidó a principios del 2019. El halcón señala que estaba seguro que sería acusado por Maduro de liderar un golpe de estado en Venezuela. En ese contexto, refiere “empezamos a evaluar pasos que deberíamos adoptar de inmediato contra el régimen de Maduro y también contra Cuba y Nicaragua”. Añade que se preguntaron: “¿Por qué no ir contra los tres a la misma vez? Las sanciones petroleras eran una opción natural, pero ¿por qué no declarar a Venezuela un país patrocinador del terrorismo, algo que sugerí por primera vez en octubre de 2018, y también retornar a Cuba a la lista que Obama había removido?” .
Posteriormente, se hacen referencias a decisiones contra la Isla como la cancelación del acuerdo con las grandes ligas, la implementación del título III de la Ley Helms-Burton y sobresale la siguiente explicación de Bolton haciendo referencia a Trump: “consistente con su amenaza pública de un bloqueo total y completo contra Cuba a partir de los envíos de petróleo entre Venezuela y Cuba, Trump también reiteradamente solicitó al Departamento de Defensa opciones concretas de cómo parar esos envíos, incluyendo la interdicción”. También aborda el discurso que realizó el 17 de abril en el Hotel Biltmore de Coral Gables cuando estuvo rodeado de miembros de la brigada mercenaria 2506. Con relación a este evento anticubano, destacó sus anuncios vinculados a la aplicación de los títulos III y IV de la Ley Helms-Burton.

Cuando se leen estas páginas desde una perspectiva objetiva, puede percibirse y sentirse que se está en presencia de alguien que no ha superado su amarga derrota. El profundo odio y frustración de Bolton hacia Cuba y Venezuela constituye la piedra angular sobre la que se erige toda la manipulación y tergiversación que se refleja en ese capítulo. Al halcón solo le queda continuar vociferando sus falsedades y tratar de sacarle más dinero a sus confesiones mezclando las mentiras con las infamias.

(Tomado de Contexto Latinoamericano)

sábado, 31 de agosto de 2019

EEUU vs Colaboración Médica de Cuba: Itinerario de una infamia


Por: Rosa Miriam Elizalde, Flor de Paz, Víctor Martínez

Salón de operaciones en el hospital de campaña cubano de Leoganne, a 30 kilómetros de Puerto Príncipe, Haití. Foto: AP
Cuando el diario The New York Times publicó el 17 de marzo de 2019 un artículo acerca de los médicos cubanos en Venezuela, ya estaba en marcha la operación del gobierno de Trump contra la cooperación internacional que Cuba ofrece.
The New York Times no había prestado atención a la labor de los médicos cubanos en Venezuela a pesar de que desde hace cerca de veinte años decenas de miles dan servicio en ese país, una contribución notable que repercutió en la mejoría de los indicadores de salud de la población. El diario usó como fuentes principales a unos pocos médicos cubanos que abandonaron su misión en ese país sudamericano, quienes acusaron al gobierno de Venezuela de utilizar a médicos cubanos y a los servicios de salud para presionar a los votantes.
El Ministro de Salud Pública de Cuba (MINSAP) José Ángel Portal declaró en su cuenta de twitter: “No es aceptable que se cuestione la dignidad, la profesionalidad y el altruismo de los más de 400 mil colaboradores cubanos que han cumplido misiones en 164 países, llevando los mejores saberes y el más elevado desempeño integral.”
Menos de una docena de médicos, de dudosa credibilidad no son suficientes para empañar la destacada trayectoria de decenas de miles.
De acuerdo con los registros estadísticos del MINSAP consultados, actualmente colaboradores cubanos de la salud se desempeñan en 67 países y en “la abrumadora mayoría de las misiones cumplidas los gastos han sido asumidos por el gobierno cubano. Igualmente, en Cuba se han formado de manera gratuita 35 613 profesionales de la salud de 138 países”, afirman fuentes de ese Ministerio.

Maquinaria de guerra sucia

Durante casi seis décadas de desempeño de profesionales cubanos de la salud trabajando en todas las regiones del mundo, por primera vez se ha formulado una calumnia de tal magnitud, que utiliza la vocería de The New York Times.
Esta calumnia se articula sobre la base de una cifra minúscula de falsos testimonios y llena de las más imaginativas, fantasiosas y repugnantes mentiras, muy ligadas a la campaña de EE.UU. contra Venezuela que descansa en el uso de la mentira”, comentó a Dominio Cuba Eugenio Martínez Enríquez, Director General de America Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

Una vez más las dependencias gubernamentales estadounidenses echan a andar “noticias” para preparar las condiciones de una acción ofensiva y de gran magnitud, como la que tejió en abril el Consejo de Seguridad Nacional de EEUU contra Venezuela: tratar de entorpecer y desprestigiar la cooperación internacional de salud de Cuba, que tiene una ejemplar hoja de servicios y reconocimientos en todo el mundo.

La maquinaria ya estaba desatada cuando el 17 de abril de 2019 cuando John Bolton, Asesor de Seguridad Nacional de los EE.UU, declaró que “miles de médicos cubanos en Venezuela están siendo utilizados como peones por Maduro y sus patrocinadores cubanos para apoyar su reinado brutal y opresivo”.

La secuencia coordinada de tareas de la operación incorporó a tres Senadores estadounidenses cuyas posiciones sobre Cuba no dejan dudas de que, lejos de preocuparse por cuestiones humanitarias y derechos humanos, tienen como objetivo derrocar al Gobierno cubano al cual calumnian cotidianamente.
El 7 de mayo de 2019, los Senadores estadounidenses Marco Rubio, Rick Scott y Bob Menéndez, escribieron al Secretario de Estado Mike Pompeo para que realizara acciones contra la cooperación de Cuba, en especial contra la cooperación médica.

Las intenciones son explícitas, como puede leerse en los fragmentos de la misiva hecha pública en el marco de la operación dirigida por Bolton y su subordinado Mauricio Claver-Carone.
“Escribimos para instar al Departamento de Estado a tomar mayor acción para abordar el despliegue de médicos y personal médico en el régimen cubano en condiciones que representan trabajo forzoso (…)
Para los Senadores, “la cooperación cubana es una red global de tráfico de personas que generó miles de millones de dólares en ingresos para el régimen…
A medida que el régimen cubano perpetúa este esquema de ganancias por trabajo forzoso, solicitamos que el Departamento de Estado proporcione a nuestras oficinas información sobre los siguientes temas:
Debido a la creciente cantidad de información sobre cómo el despliegue de médicos y profesionales médicos en el régimen cubano representa el trabajo forzoso, ¿qué pasos está tomando la Administración para restablecer el Programa de Libertad Condicional para Profesionales Médicos Cubanos?”
El “Programa de Libertad Condicional para los Médicos Profesionales Cubanos” (Cuban Medical Professional Parole Program, CMPP), puesto en vigor en el 2006 y desactivado en enero de 2017 en el contexto del proceso de restablecimiento de relaciones Cuba-EEUU durante el gobierno de Barack Obama, fue una acción abierta del gobierno de los EEUU por sabotear los acuerdos de cooperación médica cubana con otros países, un pretexto para el robo de cerebros y un irrespetuoso comportamiento hacia naciones que soberanamente deciden acudir a la ayuda de profesionales de la salud cubanos.

EE.UU. intentó catapultar la cooperación internacional, particularmente entre países del Sur, mediante el estímulo activo y presiones para que los profesionales de la salud de Cuba abandonaran sus misiones y emigraran a EEUU, donde serían admitidos legalmente junto a promesas de empleo en él área de su conocimiento. El “programa” no contempla sustituir con recursos humanos ni materiales la labor que desempeñan los médicos y técnicos cubanos, sólo privar de esos servicios a quiénes los reciben.
Inmediatamente después de la carta de los Senadores, el Departamento de Estado y la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID) agresivamente cursaron indicaciones a las Embajadas de EE.UU para preparar las condiciones que permitan poner en jaque la cooperación cubana.

Presiones diplomáticas y jurídicas

Eugenio Martínez Enríquez, Director General de America Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. Foto: MINREX
El director General Eugenio Martinez Enriquez afirma a Dominio Cuba que las acciones han llegado al punto de presionar a autoridades nacionales a través de las Embajadas de Estados Unidos:

“Hemos conocido que en 2019 al menos en tres países de América Latina y el Caribe funcionarios de la Embajada de los EEUU han solicitado a las autoridades, de los países ante los cuales están acreditados, con carácter perentorio y sospechoso, datos precisos de la cooperación que Cuba ofrece. Por las características de esta información podemos asegurar que estas indicaciones fueron cursadas a todas las Embajadas de EEUU en la región”.

Martínez añade que “en un país las autoridades locales informaron a diplomáticos cubanos que ‘un alto funcionario de Washington está interesado en conocer de inmediato cuántos médicos cubanos prestan servicios aquí y el monto de la inversión que mi Gobierno hace por cada médico, así como la ubicación geográfica exacta’”

Casi al mismo tiempo, “en otro país una alta funcionaria del Gobierno local mostró al Embajador cubano un correo electrónico de la Embajada de los EE.UU. escrito en idioma inglés, que solicitaba conocer dónde estaba el personal médico cubano, qué convenios lo sustentaban y la duración de los mismos”, asegura el diplomático cubano.

Las acciones para atacar a la cooperación cubana incluye otros instrumentos. El funcionario cubano menciona que “en un país de Sudamérica se han presentado procesos legales contra al menos seis colaboradores cubanos por supuestas malas prácticas médicas, demandas en cuyo origen estuvieron involucrados conocidos personajes con estrechos vínculos con la Embajada de EE.UU. Los casos fueron declarados sin lugar por los tribunales correspondientes.”

En perfecta sincronización, el mismo día que los Senadores fecharon su carta, el martes 7 de mayo de 2019, organizaciones de escaso reconocimiento internacional, interpusieron una demanda contra Cuba ante la Corte Penal Internacional (CPI), que sus promotores consideran resultado de un “metódico y minucioso trabajo” sobre la base de declaraciones de “seres humanos reales que sufren una nueva clase de esclavitud”. La demanda califica de “crímenes de lesa humanidad de esclavitud” a las misiones internacionalistas de cooperación de Cuba.

Almagro se integra a la maquinaria

Una semana después, con la operación a toda velocidad, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos organizó una Conferencia en la sede de dicha organización en Washington D.C. sobre los supuestos crímenes de lesa humanidad cometidos por Cuba.

Almagro, quien prometió convertir su lucha por derrocar al Gobierno de Cuba en una de las prioridades de la OEA, hizo una presentación en la sede de la Organización en Washington, donde catalogó a “las famosas misiones de médicos cubanos, que actúan bajo una supuesta solidaridad revolucionaria”, como “destinadas a la búsqueda de efectos políticos en sus destinatarios, más que a salvar vidas”.

En armonía con la operación Bolton-Claver Carone- Rubio, Almagro añadió que las misiones internacionalistas de Cuba “sirven como herramienta de intervención en Venezuela, bajo el manto de misiones médicas, culturales y deportivas” y amplificó las líneas de mensajes creadas por la campaña de Bolton: “Las misiones médicas (de Cuba) han sido máscaras para la obtención de divisas por parte del régimen cubano, a costa del trabajo esclavo de los médicos cubanos.”

“Curiosamente la conferencia que montó Almagro se realizó en la sede de la organización de la que más de veinte de su treintena de Estados miembros actualmente gozan de una excelente relación en el área de cooperación con Cuba”, advierte Eugenio Martínez. La mayoría de estos países no solo tienen presencia de cooperantes de la salud cubanos, sino que han propuesto incrementar esa cooperación. Ninguno de estos gobiernos ha compartido las acusaciones de Washington.

Aún así, Almagro siguió la línea del Departamento de Estado y como hizo la actual subsecretaria para el Hemisferio Occidental, Kimberly Breier, anunció una reunión con médicos desertores del programa de salud.
En el encuentro en la oficina de la Subsecretaria estuvieron Carlos Trujillo, Embajador de EEUU ante la OEA, y Philippe Lussier, burócrata a cargo de Cuba y Venezuela en el Departamento de Estado.

lunes, 26 de marzo de 2018

Política Exterior de Estados Unidos: el círculo extremista se cierra


En medio del ambiente enfebrecido que se vive en la Casa Blanca, los recientes nombramientos del presidente Trump en puestos claves de su administración reflejan claramente el acento belicista, de poder fuerte y chantaje imperial que le está imprimiendo a la política exterior estadounidense.

Junto a los cambios en el mando del Departamento de Estado y el Consejo de Seguridad Nacional, también el presupuesto que Trump acaba de firmar el pasado viernes, para lo que queda de ejercicio fiscal 2018, exhibe la preeminencia de las políticas de fuerza por sobre la diplomacia, al más clásico estilo del llamado “hard power”. Mientras las partidas del Departamento de Defensa crecen en más de 60 mil millones de dólares, el presupuesto de la cancillería estadounidense y sus órganos conexos para la diplomacia pública ha sido recortado en un 32%. Mientras el gasto total en defensa, incluida la renovación del arsenal nuclear, llega a los 700 mil millones de dólares, el resto de los gastos sumarán 591.000 millones. Estados Unidos eroga en defensa, más de lo que gastan juntos los siete países que le siguen.

Al presentar hace un año la propuesta de presupuesto 2018, el director de la Oficina del Prespuesto de Trump, Mick Mulvaney, fue rotundo: “El presidente dijo que se iba a gastar menos dinero en la gente de fuera y más en la de casa”[…]”Es un presupuesto de poder duro, no blando, y es algo intencionado. Este el mensaje que queremos enviar a nuestros aliados y adversarios. Este es un Gobierno fuerte y poderoso”, señaló en rueda de prensa.

Los halcones hacen nido


John Bolton. Foto: AFP / Archivo

En un remedo de los días más siniestros de la administración W. Bush, viejos y nuevos halcones asumen la conducción de la política exterior imperial.

Donald Trump acaba de nombrar como su Consejero de Seguridad Nacional al siniestro John Bolton, uno de los principales promotores de la guerra de Irak. En 2001, Bolton se convirtió en subsecretario de Estado para el control de armas, una posición que cobró peso en la antesala de la invasión de Irak porque la justificación de Bush para atacar se centró en la supuesta posesión de armas químicas y biológicas por parte de Sadam Huseín, que luego no se encontraron. “Estamos seguros de que Sadam Husein ha escondido armas de destrucción masiva”, dijo Bolton en un discurso en 2002.

Es una figura tan polémica en Washington que en 2006 tuvo que abandonar su cargo de embajador estadounidense ante la ONU después de apenas 14 meses, debido a la negativa del Senado a confirmarle definitivamente para ocupar el puesto, al que Bush le nombró aprovechando un receso congresional.

Bolton, de 69 años, quien asumirá sus nuevas funciones el 9 de abril, fue una de las candidaturas barajadas por Trump al ganar las elecciones para estar al frente del Departamento de Estado. El hombre es un reacio defensor del unilateralismo hegemónico de Washington. Entre sus frases célebres, se encuentra una que es auténtica muestra de su intolerancia: “Por mí, si la ONU pierde 10 pisos, no hay franca diferencia”, dijo en 1994 cuando Kofi Annan anunció su voluntad de limitar los conflictos armados para así instalar las fuerzas de paz de la ONU. En una conferencia de prensa dijo también que “las Naciones Unidas no existen como institución” y cuando le preguntaron de qué manera reformaría el Consejo de Seguridad fue absolutamente claro: “La reforma sería poner en el Consejo de Seguridad a un solo miembro permanente porque ese es el reflejo real de la distribución de poder en el mundo Ese miembro sería Estados Unidos”

Comentarista habitual en la cadena televisiva FOX, Bolton es un ideólogo ultraconservador, vehemente defensor del “interés nacional” de Estados Unidos, y que respalda sin remilgos los ataques militares como estrategia preventiva. “Es perfectamente legítimo que Estados Unidos ataque primero para responder a la ‘necesidad’ (de defensa propia) que presentan las armas nucleares de Corea del Norte”, escribió en un artículo publicado hace dos semanas en el diario The Wall Street Journal.

Bolton tendrá al parecer un buen aliado en la Secretaría de Estado. La salida de Rex Tillerson de ese puesto no sorprendió a nadie. El magnate petrolero no congeniaba con el magnate inmobiliario y de los realities shows televisivos que hoy manda en la casona presidencial de Washington; por más que a la larga compartían los propósitos estratégicos. Todo lo contrario de lo que sucede con Mike Pompeo, el nuevo jefe de la diplomacia estadounidense, a quien se considera como el más leal a Trump de los miembros del gabinete. “Con Mike Pompeo, tenemos una forma de pensar muy similar”, dijo el presidente al anunciar su nuevo nombramiento.

El exdirector de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y ahora Secretario de Estado, Mike Pompeo. Foto: Alex Wong/Getty Images

Pompeo viene de una meteórica carrera política, convenientemente financiada por los reaccionarios hermanos Koch. Graduado de la Academia Militar de West Point, en 2010 fue electo a la Cámara de Representantes, donde estuvo seis años, hasta que Trump lo nombró al frente de la CIA
.
Adquirió fama en Washington por la dureza con la que fustigó a Hillary Clinton en la comisión especial para investigar el atentado de Bengasi (Libia) de 2012, cuando la excandidata presidencial era secretaria de Estado. La investigación acabó sin hallar responsabilidades en Clinton, pero Pompeo llegó a calificar el caso como algo “peor que el Watergate en algunos aspectos”. Eso lo puso en la línea de mira de Donald Trump a la hora de conformar su gobierno.

Se le considera un halcón, seguidor de la filosofía ultraconservadora del Tea Party. Su visión como director de la CIA era claramente imperial: “Para ser exitosa la CIA debe ser agresiva, implacable, tenaz”, afirmó. No pocas veces invocó con sorna la posibilidad de asesinar al líder norcoreano Kim Jong-un, levantando temores de un probable retorno de Washington a la práctica de los asesinatos de líderes extranjeros.

Pompeo, que ahora debe lidiar con los vericuetos de la política exterior, se ha mostrado partidario de un “cambio de régimen” en Corea del Norte y de sabotear los acuerdos nucleares con Irán.
El dúo Bolton-Pompeo será bien asistido en la proyección agresiva hacia el resto del mundo por la embajadora USA en la ONU Nikki Haley , una déspota con puesto diplomático.

Nikki Haley en la ONU. Foto: @USUN/ Twitter.

El pasado diciembre, Haley amenazó a los estados miembros de la ONU con represalias si apoyaban una resolución que criticaba la decisión de Washington de reconocer a Jerusalén como capital de Israel, y dijo que el presidente Donald Trump tomaba la votación como “asunto personal” y Estados Unidos “anotará nombres”.

En carta que envió a los representantes de 180 países, Haley advirtió: “El presidente observará esta votación cuidadosamente y me ha pedido que informe sobre los países que votaron contra nosotros.Tomaremos nota de cada voto sobre este asunto”.

A ello añadió un mensaje enérgico en su cuenta en la red social Twiter: “En la ONU siempre se nos pide que hagamos más y demos más. Por eso, cuando tomamos una decisión por voluntad del pueblo estadounidense sobre dónde situar NUESTRA embajada, no esperamos que aquellos a quienes ayudamos nos ataquen. El jueves se votará sobre una crítica a nuestra elección. EU anotará los nombres”.

Dos simples perlas del pensamiento y actuar de la dama del equipo de Trump para la política exterior.
Venezuela y Cuba en la mira

Si algo distingue y une a los personajes nombrados es su obsecada visión injerencista e imperial sobre Venezuela y Cuba, su cercanía con el Senador Marco Rubio y su mirada hacia América Latina como traspatio que ha de ser obediente.

Todos deben recordar la prepotente intervención de la señora Haley en Naciones Unidas el día que se aprobó por abrumadora mayoría la resolución contra el bloqueo estadounidense a Cuba; la que, por cierto, recibió contundente respuesta del Canciller cubano.

Haley no ha dejado de usar la tribuna de la ONU para atacar reiteradamente a Cuba y a Venezuela.
Recientemente anduvo por Miami para reunirse con la más rancia ralea anticubana. Haley se encontró en la Universidad Internacional de la Florida (FIU) con los congresistas anticubanos Ileana Ros-Lehtinen, Marco Rubio , Carlos Curbelo y Mario Díaz-Balart para debatir, de acuerdo a los reportes, sobre “cómo se puede fortalecer la democracia en América Latina y especialmente en Cuba y Venezuela
”.
Según el senador Marco Rubio, el encuentro se organizó a petición de Nikki Haley para conocer las demandas de exiliados de Cuba y Venezuela, aunque se habló también del estado actual de los negocios norteamericanos en América Latina y la relación de Estados Unidos con la región.

Haley con los legisladores anticubanos en la Universidad Internacional de la Florida, marzo de 2018. Foto: Twitter

El nuevo Secretario de Estado Mike Pompeo, por su parte, es el brazo de apoyo de Marco Rubio en la armazón de las mentiras de los supuestos “ataques sónicos” en Cuba contra funcionarios estadounidenses, buena parte de los cuales son, a decir de la agencia AP, funcionarios de inteligencia. Esto ha sido denunciado por varias fuentes y recientemente ratificado por el diario español El País, que atribuye los supuestos ataques acústicos contra funcionarios estadounidenses en Cuba a una argucia de la CIA para enfriar y eventualmente eliminar el proceso de acercamiento entre ambas naciones.

Tanto Pompeo como Rubio comparten la línea ideológica ultraconservadora del Tea Party. Tienen un estrecho vínculo desde hace varios años. En 2015, cuando Pompeo era representante por Kansas, copatrocinó el proyecto de ley impulsado por Rubio, Cuban Military Transparency Act, para impedir cualquier transacción financiera con empresas gestionadas por los militares cubanos. Entonces no fue aprobada, pero el presidente Trump los complació en sus anuncios de política hacia Cuba en junio 2017.

Apenas tres días después de aquel discurso de Trump en Miami, el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Mike Pompeo, se reunió en Langley, el 19 de junio, con varios miembros de la Brigada mercenaria 2506 encabezados por Félix Rodríguez Mendigutia (uno de los involucrados en el asesinato del Che en Bolivia) y otros personajes, entre ellos el comisionado del condado de Miami-Dade, Esteban Bovo Jr., el Sheriff Jorge Gutiérrez Izaguirre y el senador cubanoamericano, Marco Rubio.

Los mercenarios de la Brigada 2506 y el Senador Marco Rubio fueeron recibidos en la CIA el 19 de junio de 2017. Foto; TT

Pompeo también ha sido un activo adalid de las políticas antivenezolanas de la administración Trump. El pasado enero, durante un intercambio en el American Enterprise Institute, aludió a la influencia que tuvo desde la CIA para que Trump dispusiera sanciones contra el gobierno de Nicolás Maduro,en base “a la propia inteligencia que habíamos entregado y él había solicitado”.

Ya en julio 2017, el entonces director de la CIA había realizado unas declaraciones polémicas sobre Venezuela durante un foro de seguridad del Instituto Aspen, en Colorado. “Tenemos muchas esperanzas de que pueda haber una transición en Venezuela y la CIA está haciendo lo mejor para entender la dinámica allí”.

“Venezuela podría convertirse en un riesgo para Estados Unidos”, diría un mes después a la cadena televisiva Fox. “Los cubanos están ahí; los rusos están ahí, los iraníes, Hezbolá están ahí. Esto tiene el riesgo de llegar a un lugar muy malo, por lo que Estados Unidos debe tomarlo muy seriamente”.

El mentiroso de Bolton


John Bolton (der.) junto a Marco Rubio. Foto: Getty Images.

Pocos políticos estadounidenses en las últimas décadas han sido tan tan perversos y manipuladores hacia Cuba como John Bolton. Muy recordadas son sus acusaciones en mayo de 2002 -cuando Bush hablaba de atacar 60 o más países, Afganistán había sido invadido por las fuerzas imperiales, se amenazaba a Irak por supuestamente construir armas quìmicas y Chávez había sufrido el Golpe de Estado impulsado desde Washington- de que Cuba estaba fabricando armas biológicas y las estaba pasando a países “terroristas”
.
“He aquí lo que sabemos: Estados Unidos considera que Cuba está llevando a cabo al menos una labor ofensiva limitada de investigación y desarrollo de guerra biológica. Cuba ha proporcionado tecnología de doble uso a otros estados renegados. Nos preocupa que esa tecnología pueda respaldar programas de armas biológicas en esos estados. Exhortamos a Cuba a que cese toda cooperación aplicable a las armas biológicas con los estados renegados y a que respete plenamente todas sus obligaciones en virtud de la Convención sobre las Armas Biológicas.”, señaló Bolton entonces ante una sorprendida audiencia que le escuchaba en la Heritage Foundation.

Pocos días después, Fidel Castro le respondería a Bolton contundentemente: “En lo que se relaciona con las armas de destrucción masiva, la política de Cuba ha sido intachable. Nunca nadie ha presentado una sola prueba de que en nuestra patria se haya concebido un programa de desarrollo de armas nucleares, químicas o biológicas. Para los que no entiendan de ética, apego a la verdad y transparencia en la conducta de un gobierno como el de Cuba, podrían comprender al menos que hacer lo contrario habría constituido una colosal estupidez. Cualquier programa de esa índole arruina la economía de cualquier pequeño país; Cuba nunca habría estado en condiciones de transportar tales armas; cometería adicionalmente el error de introducirlas en combate contra un adversario que cuenta con miles de veces más armas de ese carácter, el cual recibiría, como un regalo, el pretexto de usarlas.

“Desde el punto de vista político, vivimos en una época en la que hay y habrá cada vez armas más poderosas que cualquiera de las nacidas de la tecnología: las armas de la moral, la razón y las ideas. Sin ellas ninguna nación es poderosa; con ellas ningún país es débil. Tal apotegma requiere una motivación excepcionalmente profunda, sangre fría e inteligencia. Debiera saberse que para el pueblo cubano, por encima de cualquier otro valor sobre la Tierra, están los valores que inspiran la libertad, la dignidad, el amor a su patria, su identidad, su cultura y el más estricto sentido de la justicia que pueda concebir el ser humano. No son armas de destrucción masiva, son armas de defensa moral masiva, y estamos dispuestos a combatir y a morir por ellas.”

¿Habrá entendido el mensaje el Sr. Bolton?

En el 2014, cuando los presidente de Cuba y EEUU anuncian el inicio de una nueva etapa en las relaciones bilaterales, John Bolton declaró en un programa de radio: “Yo creo que es una tremenda derrota para los Estados Unidos. El Presidente, con su acción, ha dado legitimidad política a esta dictadura y le ha extendido un salvavidas económico al régimen precisamente en el momento en que debiéramos incrementar las presiones”.

El regreso de Bolton a posiciones de poder en la política exterior imperial augura nuevos días de amenazas y conflictos. Sobre sus proyecciones, un alto funcionario de la administración republicana dijo a El Nuevo Herald: “Para América Latina, siempre ha hecho énfasis en cómo Cuba, Venezuela y Nicaragua han socavado los intereses de Estados Unidos en toda la región”[…] “Bolton cree que Venezuela, con su crisis económica, es vulnerable y y que otros países, incluido Irán, continúan teniendo una gran influencia en su Gobierno”.

Mientras, el senador Marco Rubio mostraba su regocijo por el nombramiento del nuevo Consejero de la Casa Blanca: “Conozco bien a John Bolton, es una excelente elección y va hacer un gran trabajo como asesor de seguridad nacional”, escribió Rubio en su cuenta de Twitter.

En agosto pasado, Bolton dijo al portal de extrema derecha Breitbart que Venezuela era una amenaza para Estados Unidos y urgió a Washington a no ser “tímido” con respecto a la “dictadura” de Nicolás Maduro, llamando a apoyar más a la oposición que busca “restaurar” un gobierno representativo.
“No olvidemos que Irán tiene bastante peso en la Venezuela de Maduro y lo tuvo también durante (el gobierno de Hugo) Chávez”, dijo. “¿Por qué la embajada iraní más grande del mundo está en Caracas? Porque a través de ella están lavando dinero y porque Venezuela, junto con Canadá, tiene las mayores reservas comprobadas de uranio”.

Otro ahijado de Rubio en la OEA


Marco Rubio y Carlos Trujillo.

Cobrando los no pocos favores que Trump al parecer le debe, el senador Rubio refuerza su influencia en la actual política exterior estadounidense al lograr nombrar como Embajador de Estados Unidos en la OEA al exrepresentante estatal de la Florida Carlos Trujillo.
“Carlos ha servido a sus electores de manera diligente en la cámara baja de Florida durante los últimos ocho años y sé que hará lo mismo como representante del pueblo estadounidense en la OEA”, indicó Marco Rubio en un comunicado, al ser el encargado de informar el nombramiento.
Trujillo se convierte así en voz preminente de la política de la administración Trump hacia América Latina, una vez que todavía el Congreso no ha confirmado a Kimberly Breier como subsecretaria de Estado para el hemisferio occidental.

Junto al hipócrita de Almagro hará buena dupla en la OEA para conducir los intereses imperiales en nuestra región. Trujillo ha expresado que Venezuela es la prioridad de su gestión.
América Latina vivirá momento de redefiniciones de su relación con Estados Unidos en la muy próxima Cumbre de las Américas. Allí Trump acudirá rodeado de toda esta banda de halcones, herederos de la doctrina Monroe. Tiempos borrascosos se aproximan.