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jueves, 12 de abril de 2018

Rosa María Payá vs Cuba: Pruebas, no palabras



Por: Marco Velázquez Cristo
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Rosa María Payá.

Rosa María Payá ha negado la autenticidad de la carta que le escribió al Secretario General de la OEA Luis Almagro, pero su historial plagado de mentiras, incoherencias, y falsas acusaciones no la defiende. Era de esperar que actuara de ese modo
.
Según el destacado psiquiatra peruano Dr. Carlos Bromley, “las personas que sufren trastorno psicopático de la personalidad, mienten con mucha facilidad y son muy hábiles para hacer de sus mentiras algo coherente”
.
Para Bromley, “mentir puede ser producto de un contagio psicológico de comportamientos en un determinado entorno social, donde todo el mundo miente, más aún cuando la personalidad no está bien estructurada o cuando se tienen determinadas debilidades morales, de principios o de valores”.
Llevando estos conceptos del especialista al caso de Rosa Maria Payá, pareciese que los hubiera concebido estudiando el comportamiento y ambiente socio familiar de esta nueva “chica maravilla” del imperio.

Para no extenderme demasiado solo referenciaré algunos aspectos que sustentan mi afirmación:
Su padre Oswaldo José Payá Sardiñas fallecido en un accidente de tránsito el 22 de julio de 2012, fue un conocido cabecilla contrarrevolucionario, que en 2002 aseguró haber reunido 11.200 firmas, para su engendro político Proyecto Varela, sin embargo, no pudo presentar la acreditación de los firmantes como electores con declaración jurada ante notario, ¿por qué?, sencillamente porque la mayoría eran falsas. Cínicamente en el 2004 volvió a insistir presentando 14.000 firmas adicionales, que junto a las demandas realizadas volvieron a carecer de carácter legal.

Lo anterior sugiere que podría existir un componente hereditario en la patológica manía de Rosa María Payá de mentir.

No voy a hablar de la negativa influencia de los amigos terroristas y mentirosos de su padre porque son los mismos de ella ahora, solo faltan los fallecidos y los que han dejado sus cargos en el gobierno de los EE.UU. También hay nuevos.

Algunos que se destacan: Donald Trump, Carlos Alberto Montaner, José María Aznar, Luis Almagro, Marcos Rubio, Andrés Pastrana, Jorge Quiroga, Santiago Álvarez Fernández Magriñá etc, con semejante entorno de mentirosos, tergiversadores, inmorales y faltos de principios, sus trastornos de personalidad se han exacerbado
.
Rosa María tiene su propio acervo de embustes. Uno que repite sin ningún pudor, “mi padre fue asesinado por el régimen cubano, el carro en que viajaba fue embestido por la parte trasera por otro vehículo con distintivos del gobierno. Es inmoral afirmar tal cosa contra todas la evidencias existentes, que demuestran que se trató de un accidente de tránsito, común y corriente. Incluso el PSOE, rechazó reunirse con ella acusándola de estar manipulando la muerte de su padre con fines políticos.

Es tal su enfermiza tendencia a la mentira que existiendo fotos del auto accidentado que demuestran que no existió tal golpe por la parte trasera, ella insiste en afirmar lo contrario. Igual hace ahora con la carta.

Otra más de la “chica maravilla”, “soy una refugiada política, temo por mi seguridad”, esta es otra descarada falacia, entra y sale de Cuba libremente sin ser molestada.

Una para el cierre, “vivo modestamente”. Tiene una casa de más de 300 mil dólares en Miami.
Existe algo muy importante que también la impulsa a mentir y es su ambición por el dinero y ella sabe dónde está, por eso algunas preguntas para Rosa María Payá.

¿Te has reunido o no con Marcos Rubio?

¿Te pusiste o no de acuerdo con él en las acciones a realizar contra Cuba y Venezuela en el marco de la VIII Cumbre?

¿Te prometió apoyo, sí o no?

¿Qué te dijo de los presidentes latinoamericanos?

¿Cuál fue el principal dividendo que sacaste de ese amigable contacto?

El historial de mentiras, vasallaje, subordinación a los intereses de los enemigos de la Revolución y una conducta alejada de cualquier principio ético de Rosa María Payá, desacredita cualquier planteamiento suyo.

Por eso pruebas no palabras Rosa María.

(Tomado de PostCuba)

lunes, 19 de febrero de 2018

Crece la amenaza de intervención en Venezuela


Por: Angel Guerra Cabrera

La canciller de Perú, Cayetana Aljovín, en el centro, se dirige a la prensa el martes 13 de febrero de 2018 junto a los ministros de Exteriores del Grupo de Lima. Foto: Reuters.

La antidemocrática exclusión de Venezuela de la Cumbre de las Américas, acordada el 13 de febrero en Lima por gobiernos estrechamente aliados a Estados Unidos está encaminada a reforzar el cerco, el aislamiento y la gestación del derrocamiento por la fuerza del gobierno del presidente Nicolás Maduro. Es sabido que Washington y las derechas se emplean a fondo en el derrocamiento por la fuerza de la Revolución Bolivariana. Pero ya los voceros del imperio lo declaran descaradamente, como lo hizo en su discurso de la Universidad de Texas el secretario de Estado y ex CEO de Exxon, Rex Tillerson, o días después el senador de origen cubano, Marco Rubio, a quien Trump le ha entregado la operación de la política hacia Cuba y Venezuela.

El Grupo de Lima proclamó que no reconoce las elecciones presidenciales convocadas para el 22 de abril por la autoridad electoral venezolana y reiteró su no reconocimiento a la Asamblea Nacional Constituyente. A la vez, invocó como justificación de sus actitudes un sesgado informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que, en violación de las normas que la rigen, no toma en cuenta la opinión del gobierno venezolano, así como la decisión de conducir un informe preliminar sobre Venezuela de la fiscal de la Corte Penal Internacional. Esta corte es un instrumento colonial en la que nunca se han juzgado ni una sola de las flagrantes y masivas violaciones a los derechos humanos de Estados Unidos ni tampoco de los inigualables crímenes de lesa humanidad que comete en las constantes guerras de agresión en que se embarca. Otros aspectos importantes de la declaración se refieren a la situación humanitaria y al flujo de migrantes de Venezuela hacia otros países.

Es difícil encontrar un pronunciamiento más mendaz, injerencista, servil al imperialismo y cargado de desprecio por la voluntad del pueblo venezolano y los principios del derecho internacional que esta declaración sobre Venezuela del mencionado grupo. Contribuye a dar la justificación para una intervención militar o un golpe de Estado sangriento en la patria de Bolívar al repetir las mismas acusaciones de Washington y de las grandes corporaciones mediáticas.
Esto es más grave después del anuncio de la nueva estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos que considera a Rusia y China como amenazas más importantes que el terrorismo, toda vez que ambos países son estrechos aliados de Venezuela. Igualmente, después de los brulotes contra ambas potencias lanzados en cada escala de su gira por el secretario de Estado Rex Tillerson. A la vista de la reunión en Lima resulta claro cuál fue probablemente el tema más importante de los tratados por el secretario de Estado en los países que visitó, justamente los más activos contra Venezuela en el Grupo de Lima.

Si a esto unimos la creciente presencia de militares de Estados Unidos en la región, la reciente visita del almirante Kurt Tidd a Colombia y los desplazamientos de tropas de Colombia y Brasil a la frontera con Venezuela mientras se busca la exacerbación del tema de la migración venezolana, parece estarse creando la tormenta perfecta para una intervención armada en Venezuela con el más mínimo pretexto. Falta la provocación, un falso positivo podría ser, que dé pie para un eventual ataque desde Colombia o alguna acción violenta dentro de Venezuela que justifique una intervención de uno o más ejércitos latinoamericanos, lo que crearía el escenario para la intervención de algún modo de fuerzas del Comando Sur estadunidense
 .
A tenor de estos elementos de juicio es más fácil comprender la urgencia de Estados Unidos y la oligarquía colombiana por reventar la mesa de diálogo en República Dominicana entre la oposición y el gobierno venezolano. Si se hubiera firmado el acuerdo, ya listo y aprobado por las partes, se habría desactivado, al menos por un buen tiempo, el tinglado intervencionista contra Venezuela.

Como si esto fuera poco, Luis Almagro, el impresentable secretario general de la OEA, cuestionó la legitimidad de las elecciones en Cuba y sugirió tácitamente que La Habana no debe acudir a la Cumbre de las Américas, pues no debe invitarse a “dictaduras”. Cuba siempre necesita solidaridad. Cómo no. Pero, sobre todo, la reclama Venezuela de los verdaderos demócratas, progresistas y revolucionarios. En Venezuela se libra una lucha decisiva por la democracia y la autodeterminación de los pueblos. Es la república española de hoy, pero debemos impedir que corra el destino de aquella.

(Tomado de La Jornada)

lunes, 12 de febrero de 2018

Almagro: “No te hagas mandador donde no fueres señor”




Almagro entre la ralea de Miami. Foto: Tomada de Twitter

 Luis Almagro se fue el domingo a Coral Gables a recibir displicente la condecoración que le inventaron los “luchadore$” anticubanos por “su postura valiente de defensa de los derechos humanos en los países del continente”.

No se trataba de un reconocimiento por defender a los pueblos originarios vilipendiados en la región, ni por exigir elecciones limpias en Honduras, ni denunciar la corrupción y el pacto político espurio en Perú -desde donde llegó al acto floridano-, ni por denunciar los asesinatos de luchadores sociales en Colombia.

Eufórico entre sus pares (por la ralea), como Lincoln Díaz-Balart y otros personajillos de la mafia política miamera, el secretario general de la OEA se desplayó en su pensamiento cipayo y dijo que “no se puede aceptar una sucesión no democrática en Cuba” y que la comunidad internacional tampoco debería aceptar a “dictadores” en ámbitos como la Cumbre de las Américas, que tendrá lugar en Perú los próximos 13 y 14 de abril.

Almagro espetó que es imposible “aceptar ningún reclamo de legitimidad” de un régimen que ha “privado de los derechos básicos al pueblo cubano” por seis décadas en medio de “una complacencia generalizada” de los otros países de la región. Calificó a Cuba como “la peor clase de dictadura” y que es además un ejemplo “peligroso” para el continente. Palabras que recuerdan las de los embajadores yanquis y sus acólitos en las tristes sesiones de la OEA de los años 60.

Se refirió también a la “dictadura de Nicolás Maduro” en Venezuela, que, según dijo, es “un burdo intento de replicar la experiencia cubana” y remarcó que por eso, para confrontar al régimen de Maduro, “se debe confrontar antes al régimen cubano”.

¿Cómo pretende hacerlo el señor “Almugre”, por la vía militar como exigía recientemente Marco Rubio para Venezuela?

Ya nada sorprende de este señor, convertido en cuña divisoria al servicio estadounidense y de la oligarquía derechista de la región para socavar la integración latinoamericana y caribeña y la institucionalidad democrática en varios países del área. Un contumaz promotor de una agenda unipersonal de ataques contra los gobiernos de Bolivia, Venezuela y Cuba, que se aleja de sus funciones como Secretario General de la OEA, pero que articula muy bien con quienes verdaderamente controlan los hilos del “Ministerio de colonias yankys”

Almagro es un converso y un cínico de la peor ralea. Todavía se recuerdan sus viajes a Cuba y sus declaraciones implorando que nuestro país volviera a la membresía de la OEA; o peor, antes, cuando visitó oficialmente como Canciller de Uruguay nuestro país, en el 2013, y en su encuentro con el Canciller cubano Bruno Rodríguez, “Almagro señaló que (…) constituye un alto honor realizar esta visita (a La Habana) y reconoció especialmente la solidaridad de Cuba con los uruguayos durante los duros años de la dictadura militar en su país”, informaba entonces Prensa Latina. Almagro aquel día “definió a Cuba como el país más generoso de América Latina durante décadas, y destacó su papel en muchas de las principales luchas en el continente y en otros lugares del mundo”.

Si le complace a este señor ser reconocido cada 10 de febrero por la horda anticubana de Miami, bien merecido lo tiene. Pero a La Habana ni vendrá ni podrá darnos lecciones. Los cubanos ejercemos, en soberanía, nuestros derechos y construimos colectivamente la sociedad perfectible en que vivimos. Vale recordarle a Almagro aquel refrán tan a tono: “No te hagas mandador donde no fueres señor”. O lo que es lo mismo; guárdese sus consejos que nadie se los pidió.

jueves, 23 de febrero de 2017

Declaración del MINREX: Fracasa provocación anticubana



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Medios internacionales de prensa difundieron en las últimas semanas la intención del Secretario General de la OEA, Luis Almagro Lemes, de viajar a La Habana a fin de recibir un “premio” inventado por un grupúsculo ilegal anticubano, que opera en contubernio con la ultraderechista Fundación para la Democracia Panamericana, creada en los días de la VII Cumbre de las Américas de Panamá, para canalizar esfuerzos y recursos contra gobiernos legítimos e independientes en “Nuestra América”.

El plan, tramado en varios viajes entre Washington y otras capitales de la región, consistía en montar en La Habana una abierta y grave provocación contra el gobierno cubano, generar inestabilidad interna, dañar la imagen internacional del país y, a la vez, afectar la buena marcha de las relaciones diplomáticas de Cuba con otros Estados. Tal vez algunos calcularon mal y pensaron que Cuba sacrificaría las esencias a las apariencias.

Al espectáculo serían arrastrados el propio Almagro y algunos otros personajes derechistas que integran la llamada Iniciativa Democrática para España y las Américas (IDEA), la cual también ha actuado de forma agresiva en los últimos años contra la República Bolivariana de Venezuela y otros países con gobiernos progresistas y de izquierda en América Latina y el Caribe.

El intento contó con la connivencia y apoyo de otras organizaciones con abultadas credenciales anticubanas, como el Centro Democracia y Comunidad y  el Centro de Estudios y Gestión para el Desarrollo de América Latina (CADAL); y el Instituto Interamericano para la Democracia, del terrorista y agente de la CIA Carlos Alberto Montaner. Además, desde el año 2015, se conoce el vínculo que existe entre estos grupos y la Fundación Nacional para la Democracia de Estados Unidos (NED, por sus siglas en inglés), que recibe fondos del gobierno de ese país para implementar sus programas subversivos contra Cuba.

Al conocer de estos planes y haciendo valer las leyes que sustentan la soberanía de la nación, el gobierno cubano decidió negar el ingreso al territorio nacional a ciudadanos extranjeros vinculados con los hechos descritos.

En un intachable acto de transparencia y de apego a los principios que rigen las relaciones diplomáticas entre los Estados, las autoridades cubanas se pusieron en contacto con los gobiernos de los países desde donde viajarían esas personas e informaron, trataron de disuadir y de prevenir la consumación de esos actos.

Como establecen las regulaciones de la aviación civil internacional, las líneas aéreas cancelaron las reservaciones de los pasajeros al conocer que estos no serían bienvenidos. Unos pocos fueron reembarcados. Hubo quien buscó manipular los hechos en función de estrechos intereses políticos dentro de su propio país, de cara a los procesos internos que en ellos tienen lugar.

No faltaron pronunciamientos de defensores de falsos perseguidos, socios de pasadas dictaduras y políticos desempleados dispuestos a aliarse con vulgares mercenarios, al servicio y en nómina de intereses extranjeros, que no gozan de reconocimiento alguno dentro de Cuba, viven de calumnias insostenibles, posan como víctimas y actúan en contra de los intereses del pueblo cubano y del sistema político, económico y social que éste eligió libremente y ha defendido de forma heroica.
En cuanto a Almagro y la OEA, no nos sorprenden sus declaraciones y actos abiertamente anticubanos. En muy corto tiempo al frente de esa organización, se ha destacado por generar, sin mandato alguno de los estados miembros, una ambiciosa agenda de autopromoción con ataques contra gobiernos progresistas como Venezuela, Bolivia y Ecuador.

En ese período se han redoblado los ataques imperialistas y oligárquicos contra la integración latinoamericana y caribeña y contra la institucionalidad democrática en varios de nuestros países. En una ofensiva neoliberal millones de latinoamericanos han retornado a la pobreza, cientos de miles han perdido sus empleos, se han visto forzados a emigrar, o fueron asesinados o desaparecidos por mafias y traficantes mientras se expanden en el hemisferio ideas aislacionistas y proteccionistas, el deterioro ambiental, las deportaciones, la discriminación religiosa y racial, la inseguridad y la represión brutal.
¿Dónde ha estado la OEA, que siempre ha guardado cómplice silencio frente a estas realidades? ¿Por qué calla? Hay que ser un trasnochado para intentar venderle a los cubanos “los valores y principios del sistema interamericano” frente a la dura y antidemocrática realidad engendrada por ese mismo sistema. Hay que tener escasa memoria para no recordar que, en febrero de 1962, Cuba se alzó solitaria frente a ese “cónclave inmoral”, como lo denominó Fidel en la Segunda Declaración de La Habana. Cincuenta y cinco años después y con la compañía de pueblos y gobiernos de todo el mundo, es menester reiterar, como aseguró el Presidente Raúl Castro, que Cuba nunca regresará a la OEA.

José Martí alertó que “ni pueblos ni hombres respetan a quien no se hace respetar (…) hombres y pueblos van por este mundo hincando el dedo en la carne ajena a ver si es blanda o si resiste, y hay que poner la carne dura, de modo que eche afuera los dedos atrevidos”.
En Cuba no olvidamos las lecciones de la historia.

La Habana, 22 de febrero de 2017