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lunes, 4 de noviembre de 2013

Sección tesoros de Matanzas: Teatro principal.


EL TEATRO PRINCIPAL DE MATANZAS..       Dr. Mario Valdés Navia *
                                                                              
                                                                                Un tesoro de Matanzas que puede  perderse.       

Treinta y cinco años antes de que la Ciudad de los Puentes se engalanara con la magnificencia del Teatro Esteban, el actual Sauto, exactamente en 1828, se estructura el primer teatro verdadero de Matanzas, al cual en sus inicios llamaron el Teatro de Manzano y luego, para diferenciarlo de uno abierto posteriormente en el barrio de Pueblo Nuevo, le dieron el nombre de Teatro Principal de Matanzas (TPM). En este año se está cumpliendo, por tanto, el 185 aniversario de su fundación.

Este coliseo, aunque pequeño y de escasa relevancia arquitectónica, contribuyó notablemente a realzar la bonanza cultural de esta localidad. Su fachada es la más antigua de un teatro que se conserva en Latinoamérica.

La razón de llevar a cabo la construcción del Teatro Principal de Matanzas  fue la pobreza material del teatro que le antecedió, el cual funcionó entre 1822 y 1828. Las caracterí¬sticas de aquel viejo teátricono se correspondían con el crecimiento económico de la ciudad, considerada ya la segunda plaza mercantil de la Isla.

Esta situación alentó a algunos vecinos,  en particular a Juan José Romero y JoséDehogues, a construir uno de mamposterí¬a y fachada neoclásica, en los terrenos que le hipotecaron a la parda libre Marí¬a Ignacia Morales.De la construcción original solo se conserva la fachada.

La construcción original estaba compuesta por dos plantas de palcos, los del piso alto costaban 20 reales por función y los del bajo 17 reales.

 Tras los palcos del segundo piso habí¬a una galerí¬a cuyo precio era de 3 reales y delante de los colocados en el primer piso estaban las lunetas a un precio de 2 reales por función.

El TPM no era lo suficientemente amplio y poseí¬a poca ventilación, no obstante, esto no le impidió erigirse, durante más de tres décadas, hasta el nacimiento del teatro Esteban, en uno de los principales escenarios de la Isla en lo relativo a la recepción de artistas y espectáculos de toda í¬ndole, convirtiéndose en el segundo teatro de la Isla durante su existencia.

El TPM fue testigo del estreno y representación de muchas de las obras más valiosas de la dramaturgia cubana en el siglo XIX. En él se llevaron a las tablas piezas de José Jacinto Milanés, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Miguel TeurbeTolón, Rafael Otero y Emilio Blanchet.

Por su escenario desfilaron figuras de prestigio mundial como como la bailarina Fanny Essler, los cantantes Adelina Patti, Isabel Ferón, Atilio Valtellina, Paolo Montesol y Celestino Salvatori, entre otros.En 1848, en el TP se baila “Giselle”, a 8 años de su estreno en París.

En su proscenio se presentaron músicos de reconocida fama, como Luis Gottschalt,Isaac Albeniz, José White, Rafael Díaz Albertini, Pablo Desvenine, Giovanni Pagnuncelli, así como actores de la talla de Francisco Cobarrubias, los Robreño e Isabel García Luna.
Su escenario sirvió para el desarrollo de artistas matanceros y cubanos de renombre, tales como UrsulaDeville, Concepción Cirategui, los hermanos Justo y Adolfo Diez, Merced Betancourt y Antonio Cortadilla.

Adicionalmente, en el Principal tuvieron lugar actuaciones de ballet, zarzuelas, variedades, conciertos y bailes populares.

En abril de 1848 en el Teatro Principal, los aficionados del Liceo Artístico y Literario de La Habana, dirigidos por José Miró, representan la ópera Norma, de VicenzoBellini. La misma fue protagonizada por la citada matancera Úrsula Deville White.

 Esta es la primera ocasión en que se escenifica en la ciudad de Matanzas una ópera completa por un elenco enteramente cubano.

El TPM está considerado como el primer teatro en Cuba que abriera sus puertas a los bailes públicos. De ahí que en él fuera ensayado y estrenadola primera forma de baile en Cuba: el danzón.

Luego de inaugurado el Teatro Esteban, el viejo coliseo de la calle Manzano quedó sumido en el más profundo olvido. Entonces fue una logia masónica, una lavanderí¬a, un garaje, lo fragmentaron para casa de vivienda, y por último, un almacén y comedor obrero; no obstante, su fachada se ha mantenido incólume en lo fundamental.

Con acertado tino, rememora el autor cómo “milagrosamente” el Principal arribó a la década de los años 90 del anterior siglo, hasta que la actriz Miriam Muñoz, enamorada de su singular historia, logró que las autoridades municipales le permitieran desarrollar la actividad teatral en la parte alta del inmueble.Tras más de 140 años de olvido, en 1999,el recinto del Principal volvió a ser testigo de las voces y gestos de otros artistas. La primera actriz, Miriam Muñoz concibió la feliz idea de revivir aquel espacio con su proyecto teatral Icarón.

Una atmósfera especial le fue impresa por el diseñador Rolando Estévez a la parte del local que pudo ser recuperada. Se inició entonces un nuevo capí¬tulo para el teatro. Durante cerca de un lustro se estrenaron piezas de dramaturgos nacionales y extranjeros como Egon Wolf , cuya “Flores de papel”, resultó ser una de las puestas más elogiadas de Icarón; “Cordulocura del actor” y “La ventana tejida”, de los matanceros Gilberto Subiaurt y Ulises Rodríguez Febles son parte ya de esa historia, lo mismo que el “Charlot”, adaptado por su directora y en el que la palabra es sustituida por la expresividad y elocuencia de los gestos.
Las Tertulias del TPM, constituyeron una aventura del intelecto y del buen arte. Estévez, su anfitrión, intercambiaba en ellas con personalidades de la cultura nacional como la poetisa Nancy Morejón y el cineasta Enrique Pineda Barnet. Todos estos sucesos debieron interrumpirse al declararse el inmueble en peligro de derrumbe.

Bastaría ese rico y amplio aval para que el TPM mereciera la condición, al menos, de Monumento Local.

Fuentes principales: Moliner Castañeda, Israel. “El Teatro Principal de Matanzas”. Ediciones Matanzas, 2007 y Cabrera Galán, Mireya:“El Teatro Principal de Matanzas”.




Director de la Biblioteca " Gener y del Monte" *


de Matanzas

miércoles, 30 de octubre de 2013

Un cubano vinculado a la CIA y la Maffia disparó contra el Presidente Kennedy.

Nota de José Miguel: Desde siempre han existido evidencias de la participación de cubanos vinculados a  la Maffia en EE.UU y a la CIA en el magnicidio del Presidente Kennedy. Una gran tela de misterio ha cubierto este bochornoso hecho de la historia norteamericana, y ahora se conoce sobre uno de los autores materiales. Pero nada se habla de los autores intelectuales, algunos de ellos estuvieron muy cerca del Presidente para después traicionarlo alevosamente.

Un reportaje del tabloide norteamericano The National Enquirer reveló que el tiro fatal que cegó la vida del presidente John F. Kennedy lo disparó un cubano vinculado a la mafia y a la CIA.

En exclusiva, The Enquirer reveló que un francotirador cubano con lazos con la Mafia y con la CIA confesó haber participado la conspiración para matar a 35º presidente de los Estados Unidos.

La sorprendente nueva evidencia fue descubierta por el respetado autor Anthony Summers, quien reveló la identidad del asesino en una actualización de su clásico libro de 1998 sobre el asesinato de Kennedy, Not In Your Lifetime.

Según Summers, el segundo tirador fue Herminio Díaz, un asesino a sueldo que había trabajado para el notorio jefe de la mafia Santo Trafficante Jr. en Cuba, durante la dictadura de Fulgencio Batista.

 Díaz cometió al menos 20 asesinatos en su vida, de acuerdo con la publicación.
Díaz llegó a los EEUU a mediados de 1963, de acuerdo con documentos de la CIA, pocos meses antes de que Kennedy fuera abatido en Dealey Plaza el 22 de noviembre de ese año.

“Díaz era un asesino profesional con un récord de asesinatos políticos”, dijo Summers.

“También había trabajado para el jefe de la mafia Trafficante como director de seguridad del casino del Hotel Habana Riviera en Cuba.

“Él estaba en el país (EEUU) en el momento adecuado y participó en el movimiento anti-Castro.

 Muchas personas en ese movimiento pensaban que el presidente Kennedy lo había traicionado durante la invasión patrocinado por la CIA en Bahí de Cochinos en 1961 y durante la crisis de los misiles de Cuba en 1962 , y tenían un motivo para matarlo”, aseguró Summers a The Inquirer.

Según Summers, Díaz reveló su papel en el asesinato de Kennedy a un amigo llamado Tony Cuesta. Los dos hombres se dirigían a Cuba en barco en una incursión terrorista el 29 de mayo de 1966 para asesinar al entonces presidente Osvaldo Dorticós, cuando Díaz contó los detalles sobre el plan de asesinato. ”Cuesta Díaz y hablaron en el barco mientras esperaban tocar tierra cubana”, dijo Summers.

“Durante sus conversaciones, Díaz admitió que había tomado parte en la muerte de Kennedy. ”

Díaz murió en el ataque contra las costas cubanas, en Monte Barreto, Miramar (costa norte de la Isla). Después, una foto publicada en un periódico Granma mostró que llevaba una licencia de conducir de la Florida válida y una tarjeta de Seguro Social, la evidencia de que el ataque había sido organizado en los EE.UU.

Su amigo Cuesta resultó gravemente herido en el ataque, capturado y encarcelado en la prisión de La Cabaña, en La Habana.

 Mientras era atendido en la enfermería de la cárcel, Cuesta confesó la historia del asesinato de Díaz a otro recluso cubano contrarrevolucionario, Reinaldo Martínez. Después de su salida de la cárcel, Martínez huyó a Miami, y en 2007 se puso en contacto G. Robert Blakey, quien fuera el asesor jefe del Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos (U.S. House of Representatives Select Committee on Assassinations).

“Martínez pensó que iba a morir y quería dejar las cosas claras”, dijo Blakey a Enquirer .

“Creo que él estaba diciendo la verdad. No era solo Lee Harvey Oswald el que mató a Kennedy. Fue una conspiración, y Herminio Díaz fue el segundo tirador”.
Summers también entrevistó a Martínez durante dos días en Miami.

En la famosa película de Zapruder, que muestra la caravana presidencial a través Dealey Plaza, Kennedy es alcanzado primero por detrás, donde Oswald se encuentra en el Texas School Book Depository.

 Después, Kennedy fue golpeado por la parte frontal en un ángulo que indicaría la presencia de un tirador situado en la “loma cubierta de hierba”.

Otro experto que está convencido de que había un segundo tirador es el mundialmente famoso médico forense Cyril H. Wecht, quien ha pasado décadas estudiando el asesinato.

“En base a las pruebas médicas , físicas y fotográficas disponibles, todos los cuales he examinado varias veces, el asesinato del presidente John F. Kennedy se llevó a cabo por dos hombres -no sólo Lee Harvey Oswald-”, dijo Wecht Enquirer . Según su análisis, Wecht dice que dos hombres armados dispararon cuatro tiros, y uno de los asesinos se situó en la parte delantera de la caravana.

“Teniendo en cuenta la trayectoria inicial hacia atrás de la cabeza del presidente después de haber sido afectado por las explosiones de bala, creo que un francotirador operó desde la parte delantera derecha del vehículo, detrás de la valla en el montículo de hierba”, dijo.

“Los testimonios corroboran esto. “Si bien el Informe Warren descuenta ese escenario, varios testigos repitieron la misma historia a la comisión del Congreso entre 1977 y 1979 , de acuerdo con Blakey.

“En nuestras audiencias, había un montón de testimonios que advertían de que se disparó un tiro en el montículo de hierba”, añadió Blakey a The Enquirer. ”Creo que hubo cuatro disparos. El primero, segundo y cuarto disparo provenían del Texas School Book Depository. El tercer disparo desde el montículo de hierba.

“El comité tenía todo, menos los nombres de las personas involucradas en la conspiración. La historia de Martínez ha llenado las últimas piezas del rompecabezas. Había dos tiradores ” .

De acuerdo con Summers y Blakey, Martínez se acercó al FBI para contar su historia, pero le dijeron que la investigación de asesinato estaba cerrada. Blakey ha reconocido que este descubrimiento del papel de Díaz en el asesinato es un “avance de importancia histórica”. ”El libro de Summers merece ser leído y tomado en serio por todos aquellos que se preocupan por la verdad y la justicia”, dijo.

Summers, añadió: “Estoy totalmente convencido de las historias contadas por Reinaldo Martínez y Tony Cuesta sobre el papel de Herminio Díaz en el asesinato del presidente Kennedy”.

Dos días antes del magnicidio se encontraban en Dallas varios cubanos con armas y mirillas telescópicas, entre ellos, Eladio del Valle y Herminio Díaz, dos asesinos a sueldo y expertos tiradores, vinculados a la mafia y a la policía de Batista. A su vez, las características físicas de Del Valle y de Díaz coinciden con las descripciones que varios testigos hicieron a la Comisión Warren, de los dos cubanos vistos salir del edificio, momentos después de ser asesinado el Presidente.

Lo realmente curioso es el destino final de ambos: Eladio del Valle fue brutalmente asesinado en Miami, en cuanto el fiscal de New Orleans, Jim Garrison, inició su investigación sobre el asesinato de Kennedy; Del Valle fue descuartizado y picado en pedazos con un machete; y aún más interesante fue el final de Herminio Díaz, quien murió en las costas de La Habana, en 1966, al chocar con un patrulla fronteriza, mientras trataba de infiltrarse en la isla con la misión de asesinar al entonces presidente Osvaldo Dorticós, y ametrallar, a su regreso a Miami, el hotel Riviera.

Para cumplimentar la misión a la que fue enviado, Díaz debía infiltrarse en plena capital cubana, en un momento en que, producto de un incidente en la Base Naval de Guantánamo*, el ejército cubano se encontraba en alarma de combate, y se había reforzado al máximo la vigilancia aérea y costera.

 A los ojos de los expertos, incluyendo la seguridad cubana, la operación era un verdadero suicidio. El organizador financiero y planificador de tan “peculiar misión”, no fue otro que Jorge Mas Canosa.

*El incidente tuvo lugar el 21 de mayo y resultó muerto el soldado del batallón fronterizo, Luis Ramírez López y heridos otros dos, por disparos efectuados por soldados norteamericanos desde la Base Naval de Guantánamo.


Fuente: Cubadebate



martes, 22 de octubre de 2013

Tesoros de Matanzas: Teatro Sauto Parte II

Dr. Mario valdés Navia *

 Teatro Sauto: . Construcción.

Ya el día 29 de mayo de 1860,  los miembros de la Comisión Ejecutiva, en unión del arquitectos medían el terreno de acuerdo al plano aprobado y. comenzó la  cimentación.

A partir de ese momento, los detractores del proyecto no dejaron de atacarlo y uno de sus temas favoritos era precisamente el excesivo costo que habría que pagar por el pilotaje y el tiempo que en él se invertiría, pero el proyecto siguió adelante.

A trabajar en la obra acudieron los más importantes maestros constructores de la época: al frente de la albañilería estaba el famoso José María González, para la carpintería se contrató a Sebastián Estapé, de sobrada experiencia y muy buena acreditación, pues había trabajado en el teatro Tacón de La Habana.

 La labor de cantería corrió a cargo de  Lázaro Matos. La composición de herramientas se adjudicó  a  José Michans, mientras que el abastecimiento de  los seborucos, cabezotes duros y blandos y cocó, se encargó a Francisco Betancourt Hernández.

El suministro de la cal fue contratada a Manuel Santos Pargas, propietario de la finca La Alcancía.

En esos trabajos, uno de sus esclavos encontraría otro de los mundialmente famosos tesoros de Matanzas: la Cueva de Bellamar.

El 28 de julio dio comenzó el necesario pilotaje de la sección posterior del edificio, asentada sobre un terreno pantanoso.

 Para hincar las estacas de júcaro  que medían entre 18 y 36 pies de largo y tenían un grosor que oscilaba entre las 16 y las 18 pulgadas, se utilizaron dos martinetes movidos por una máquina de vapor que alquiló la Directiva.

Cuatro meses después, sobre las estacas firmemente hincadas, se colocó un emparrillado de madera y sobre este se vertió gran cantidad de seborucos, quedando lista la cimentación de la fachada posterior del edificio.

Debido al atraso de los trabajos, la Junta Directiva decidió que el depósito de la cajita conmemorativa de la colocación de la primera piedra se haría sin la habitual ceremonia, posponiendo los festejos y la bendición del edificio para la gala inaugural.

 Mas, cuandoSauto y Fonrodona en representación de la Directiva, se presentaron en la PLVllevando  una caja de plomo en la que se colocaron un pomo de cristal contentivo de varios objetos rituales que daban fe del trascendental hecho, eran esperados por una multitud congregada espontáneamente.

El reclamo incesante de más capital para las obras, hizo que la Junta Directiva apelara al recurso de  la celebración de bazares en beneficio del anhelado teatro.

Era esta una forma de recaudación pública que hizo furor en la ciudad a mediados del siglo XIX pues resultabanfáciles de organizar y muy económicos.

 Una vez que se lanzaba la convocatoria, la comisión designada al efecto se encargaba de recibir y numerar los objetos remitidos por los donantes.

 Ya abierto el bazar, los participantes seleccionaban los objetos de su preferencia, compraban las papeletas correspondientes y lo demás era esperar la rifa.

Durante la construcción del Teatro Sauto se desarrollaron dos bazares, ambos en los portales del Ayuntamiento de la ciudad. La cantidad y variedad de los objetos donados a estos bazares no puede menos que asombrarnos: desde pañuelos de holán fino, hasta taladros y llaves inglesas.

 En la amplia muestra sobresalían la lencería, mobiliario y vajilla, a lo se sumaba todo un abigarrado surtido: jabones, navajas barberas, sombreros, álbumes, tinteros,  candelabros, libros de las más disímiles materias, cajas de vino y cerveza, reverberos, cuadros, relojes náuticos, botellas de agua florida, escopetas, revólveres, cigarreras, billetes de lotería y hasta un quitrín. Remataba la feria un rebaño  compuesto de  mulas, caballos, terneras,  novillos, carneros y pavos.
     
La aceptación y el entusiasmo que suscitaron estos eventos fueron notables.

 Más de las 500 personas remitieron donaciones, así como  empresas comerciales de la ciudad y La Habana e importantes representantes de la más rancia aristocracia criolla entre los que se destacan, Esteban Santa Cruz de Oviedo y los condes de Santovenia, Marianao y San Antonio.

Enviaron también sus presentes amigos desde  Boston, Filadelfia y Nueva York e importantes personalidades los honraron con su presencia, como Felipe Poey, José Fornaris y Gertrudis Gómez de Avellaneda.

A inicios de 1862, ya el Teatro se perfilaba, tanto en el exterior como en el interior. Al fondo del edificio, se terminaba un parque, en cuyo centro quedaría erigido un pedestal sobre el que se colocaría  una estatua de Cristóbal Colón.

La pintura exterior del edificio consistió en una capa de óleo con tonalidad pajiza, al tiempo que, en el frontis de la fachada principal, se colocaron las letras que identificarían al Teatro Esteban.

 En el interior predominaba en puertas, ventanas, palcos y columnas el color blanco con combinaciones en dorado.

Desde noviembre del 62 y hasta febrero del 63 se  realizaron más de 10 bailes en el Teatro con el objetivo de recaudar fondos para concluir los trabajos pendientes. Luego de todo el agónico esfuerzo  financiero, el Teatro quedó finalmente concluido, a un costo que superó en mucho el cálculo inicial, pues el monto total de las obras se situó en unos 300 000 pesos, de los cuales  la Directiva quedó debiendo más de 100 000.

 Estos débitos incluían pagos atrasados a operarios, artesanos y al propio constructor principal Daniel Dallaglio, quien murió casi en la pobreza.


En el arco del medio punto de la puerta principal del teatro, se lee que la inauguración del teatro fue en 1862, pero realmente no tuvo lugar hasta el año siguiente.

Terminado en 1863, el teatro mantiene su disposición en herradura y la fisonomía original, tanto en lo que atañe a la arquitectura como al mobiliario, la decoración y las pinturas murales, realizadas también por Dall'Aglio.

 Conserva el ingenioso mecanismo hidráulico que permitía poner la platea al nivel escenario y transformar su ámbito interior en gran salón de baile.



Director de la Biblioteca " Gener y del Monte" de Matanzas..











viernes, 6 de septiembre de 2013

TESOROS DE MATANZAS: LA CATEDRAL DE SAN CARLOS BORROMEO DE MATANZAS. PARTE 1

Dr. Mario Valdés Navia *

La fundación de la iglesia parroquial – y de toda la ciudad de Matanzas - recayó en la persona de su ilustrísima Dr. D. Diego Avelino de Compostela, quien había sido designado, en 1686, Obispo de Cuba.

 Los días 11 y 12 de octubre se dejaron para el trazado y la delimitación de la iglesia y su plaza. El sitio fue bendecido por el obispo Compostela y en dicho lugar se construyó un sencillo edificio de tablas y guano, tipo bohío: la primera iglesia de Matanzas.

 En esta plaza estaría también la Casa del Cabildo, mientras la Aduana y la Casa del Gobernador radicarían en la plaza fundacional, actual Plaza de la Vigía.

En el plano fundacional de Matanzas se había dispuesto de un solar para la Iglesia Parroquial (IPM), en la segunda manzana, dejando el espacio de otra manzana completa, al frente, para una plaza.

La ubicación primitiva de la iglesia es la primera propuesta formulada en Cuba de romper la costumbre de las plazas al costado, heredada del Medioevo español y constituyó una novedad de genuino corte renacentista.

Por ello, no parece ser casual que la Iglesia Parriquial de Matanzas esté consagrada a San Carlos Borromeo, el famoso paladín de la Contrarreforma, quien elaborara las ideas directrices de la arquitectura y el servicio religioso católicos, con el objeto de hacerlos lo más impresionantes y majestuosos posibles, a diferencia de la simplificación propuesta por los cultos protestantes.

El mismo trece de octubre se realizó el primer matrimonio en él.

Al concluir el proceso fundacional, el 9 de noviembre, el gobernador Severino de Manzaneda establece la jurisdicción de Matanzas sobre 6 leguas a la redonda a partir del centro de la puerta principal de la IPM.

Esta primera iglesia estaba situada justo al frente de la actual catedral. En este momento, el arqueólogo Luis Pérez Orozco y su grupo, se encuentran excavando en este sitio, empresa que promete brindarnos nuevas e interesantes informaciones sobre esta institución y los primeros momentos de la ciudad.
 
Un acontecimiento peculiar ocurrió en 1730, cuando un huracán destrozó la ciudad y arruinó totalmente el primer templo, por lo cual los oficios religiosos fueron trasladados a la casa del rico vecino Don Diego de Amoedo - actual esquina de Medio y Matanzas -, primera casa de mampostería de la ciudad, permaneciendo allí hasta que se terminó el nuevo edificio.

 Por este motivo, en 1736, el rey Felipe V de Borbón, le otorgó la familia Amoedo su escudo de armas con un copón y dos cadenas pendientes de las columnas de la puerta, como señal de haber acogido al Altísimo en su casa.

 Desde entonces se le conoce como “La casa de cadenas” y en ella encontraban asilo todos aquellos fugitivos que lograban entrar a la casa.

Cuando, tras el paso del ciclón, se emprendió la construcción de una nueva parroquial en el solar frontero, la nueva construcción se dispuso de lado y no de frente a su plaza, tal vez por la fuerza de la tradición medieval.

 Comenzadala obra, fue progresando con lentitud y solo concluiría finalmente más de un siglo después, en 1853, aunque ya en 1751 se concluyó la nave principal y la IPM reanudó sus servicios.

 En el plano levantado por José Fernández Sotolongo, en 1764, puede observarse ya el edificio de la iglesia ocupando el centro-este del espacio destinado a plaza y tres solares a su fondo, en el mismo sitio en que permanece hasta hoy.


ste templo y, al día siguiente, el primer bautizo, a un moreno de nación congo, esclavo del tesorero Santiago de Arrate. Ambos servicios fueron ejecutados por el propio Obispo Compostela.


*Director de la Biblioteca "Gener y del Monte " Matanzas.