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lunes, 25 de octubre de 2021

Díaz-Canel: Estamos preparados y dispuestos a todo por defender lo más sagrado, lo que nos une (+Video)

 



Miguel Díaz-canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del PCC y Presidente de la República. Foto: Estudios Revolución.

Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en la clausura del II Pleno del Comité Central de Partido Comunista de Cuba, en el Palacio de Convenciones, el 24 de octubre de 2021, “Año 63 de la Revolución”

(Versiones Taquigráficas - Presidencia de la República)

Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana;

Compañeras y compañeros miembros del Comité Central del Partido Comunista de Cuba;

Invitados:

Durante casi dos días ha sesionado el II Pleno del Comité Central del PCC, que es el primero posterior al Congreso, porque recuerden que el I Pleno se desarrolla durante el Congreso, y que fue postergado por la incidencia del brote pandémico, eso ha requerido centrarnos en aspectos concernientes al funcionamiento del Partido como continuidad del Congreso, pero también para abordar temas actuales de la labor partidista.

Fueron tratados la implementación de los acuerdos del Octavo Congreso, la modificación de los estatutos, las normas para el funcionamiento de las comisiones permanentes, la estrategia de implementación de la política de cuadros, el programa para la transformación del trabajo político-ideológico, el proceso de balance de los comités del PCC y el programa de transformación digital de la organización.

Además, se trató el aseguramiento político a importantes procesos que se desarrollarán y el necesario debate sobre el perfeccionamiento del Poder Popular.

La complejidad del momento actual nos señala la necesidad de reunirnos con más frecuencia para debatir y decidir sobre los problemas más urgentes y estratégicos de la actual coyuntura que vive el país, sobre todo, si somos capaces de discutir los temas con profundidad, objetividad, integralidad y de manera crítica para encontrar soluciones a los complejos problemas que nos atañen.  Ese espíritu se manifestó, como planteó el General de Ejército, en este II Pleno.

Un análisis de la situación del país y de la situación global nos plantea que el mundo en COVID-19 no es ni siquiera el mundo injusto que los revolucionarios soñamos cambiar.  Es ese mismo mundo, ahora bajo los efectos de muchas crisis simultáneas: económica, laboral, productiva, ambiental, sanitaria y también moral.

Cuba no escapa a la conjunción crítica del planeta; sin duda, no somos los más afectados, pero sí los más castigados.  Ninguna nación subdesarrollada carga como nosotros con las citadas crisis y con las condiciones que impone el bloqueo económico reforzado y recrudecido con 243 medidas aplicadas por Trump y mantenidas por Biden, además de enfrentar una intensa, descarnada y perversa guerra comunicacional.  Somos únicos en el mundo por la duración y crueldad de ese castigo.

Depende de nosotros dar respuesta digna a esa inmerecida e inmoral condena. Nuestra originalidad está obligada a ser tan grande como la maldad del adversario.  Estamos desafiados a ser excepcionales en la capacidad de resistir y crear.  Así ha sido desde los orígenes de la nación cubana; así ha resistido 62 años invicta la Revolución Cubana.

II Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, el cual fue dirigido este sábado, desde el capitalino Palacio de Convenciones, por su Primer Secretario y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. Foto: Estudios Revolución

El enemigo no cesa en su empeño de destruirnos.  No nos perdona la osadía de que nuevas generaciones continúen la voluntad y el compromiso de mantener la independencia, la soberanía y la construcción del socialismo.

El objetivo declarado del Gobierno norteamericano es derrocar a la Revolución Cubana.

La esperanza del enemigo es que nuestras grandes dificultades materiales reblandezcan al pueblo y lo hagan ponerse de rodillas, por eso alimenta la desidia con la idea de que el país no puede resistir.

La administración norteamericana está atrapada por el deseo de ganar el voto de la Florida y esos fines electorales condicionan su política hacia Cuba, que pasa a ser dominada por la mafia cubanoamericana de Miami.  Estos hechos no son casuales, hay una intención, una premeditación, y un interés político.

La estrategia imperialista es crear el máximo de descontento dentro de nuestro país.  Fomentar la inestabilidad a través del empeoramiento de las condiciones de vida de la población, ponernos cada vez más difícil la posibilidad de sobrevivir, para conducirnos al estallido de un conflicto violento.  Pretenden llenarnos de odio y arrebatarnos la felicidad.

El objetivo declarado del Gobierno norteamericano es derrocar a la Revolución Cubana, dijo el presidente de la República. Foto: Estudios Revolución

Es vil la campaña: se desacreditan los logros, se utilizan imágenes groseramente distorsionadas de nuestra realidad, se trata de asfixiarnos económicamente, de debilitar la solidaridad con Cuba, haciendo uso de la mentira y la calumnia.  Varios representantes del Gobierno norteamericano insisten en sus pronunciamientos en redes sociales por mantener acusaciones contra Cuba en materia de derechos humanos en un alto perfil.

Como reflejo del actual escenario bilateral en las relaciones con los Estados Unidos, la Embajada de ese país en Cuba viene desempeñando un activo papel en los esfuerzos por subvertir el orden interno en nuestro país. Esta conducta no es nueva, siempre ha estado presente de un modo u otro desde que se establecieron las secciones de intereses en 1977.

En contraste, si bien nuestra misión en Washington despliega una intensa labor política y diplomática a favor de las relaciones bilaterales, en función del levantamiento del bloqueo económico, dirigida a mostrar la verdad de nuestra realidad y a contrarrestar las calumnias contra Cuba, puede afirmarse categóricamente que no ha habido nunca actividad ilegal alguna dirigida a socavar las bases políticas, legales o constitucionales de ese país.

La trayectoria de nuestra Embajada y de, antiguamente, nuestra Sección de Intereses, ha sido siempre absolutamente limpia.

Son frecuentes las reuniones de los funcionarios diplomáticos norteamericanos con cabecillas de la contrarrevolución, a los que brindan orientación, estímulo, apoyo logístico y financiero.  En sus plataformas comunicativas, incluyendo las redes digitales, emiten a diario pronunciamientos ofensivos que constituyen entrometimientos abiertos en los asuntos internos de nuestro país.  Se trata de un comportamiento provocador, ajeno a lo que debe ser la conducta de una misión diplomática y en total violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, la que tiene entre sus pilares el respeto de los diplomáticos a las leyes del país donde están acreditados y abstenerse de emitir juicios sobre sus asuntos internos.

La Embajada estadounidense busca información para difamar a Cuba en temas como derechos humanos, democracia y contradicciones sociales en nuestro país.  Pretenden identificar y promover líderes, sobre todo jóvenes, prepararlos en el extranjero con el fin de utilizarlos para impulsar sus ideas antisocialistas, procapitalistas y neoliberales.

Frente a estas conductas no nos quedaremos de brazos cruzados.  Tenemos la determinación de enfrentar la labor subversiva y agresiva de esa representación diplomática, lo que incluye la denuncia pública.  Contamos con la experiencia de muchos años de trabajo diplomático y operativo frente a Estados Unidos bajo la guía de la dirección histórica de la Revolución, y contamos también con el respaldo de las instituciones del Estado y las organizaciones políticas y de masas que, bajo la orientación del Partido, desempeñan un importante papel en esta batalla.

Tenemos como herramientas poderosas la unidad, la disciplina, la organización, las estrategias de trabajo aprobadas, los procedimientos necesarios y la claridad ideológica.

En un momento como este podemos hacer también algunas consideraciones sobre los llamados sucesos del 11 de julio, que no fueron más que provocaciones y hechos vandálicos como parte de toda esta estrategia de la Guerra No Convencional y del “golpe suave” contra nuestra Revolución.

Se trata de mantener una narrativa que pretende presentar el 11 de julio como un referente de ruptura y de rechazo popular a la Revolución, y los intentos de aprovechar las inconformidades existentes para provocar desestabilización; pero el 11 de julio no es un referente de ruptura, es, en todo caso, un referente de unidad, y el 11 de julio constituyó una victoria más de la Revolución Cubana.  Los revolucionarios salieron a defender la Revolución con elevada moral, con disposición a luchar y vencer.

Ellos creían que la Revolución se derrumbaba en unas horas, como lo creyeron cuando la caída del campo socialista, pero una vez más se equivocaron.

Foto: Estudios Revolución.

De esos sucesos y de los acontecimientos que hemos vivido en este último año y medio de pandemia hemos tomado también algunos aprendizajes. Uno de esos aprendizajes es que tenemos que defender y asumir como fortaleza la heterogeneidad de la sociedad cubana, y esto implica, como aquí se abordó, un trabajo político-ideológico diferenciado; que tenemos que robustecer y desarrollar los mecanismos de participación popular y de trabajo con la población, que no se pueden desmontar en ninguna de las situaciones adversas que podamos vivir, y que la guardia revolucionaria, la vigilancia revolucionaria no se pueden descuidar jamás.

El referente, en realidad, es el Octavo Congreso del Partido. En ese magno evento de nuestra organización se analizaron las causas de todos los problemas que el país vive, fueron abordadas las estrategias y también las propuestas de trabajo para enfrentarlas, ¡ese es el verdadero referente!

El país ha vivido en Revolución otros momentos difíciles, este no es el más complejo de esos momentos.

Se trata de sembrar la matriz de que nada funciona, de que todo funciona mal, y se trata de negar la obra de justicia social lograda, es por eso que nosotros tenemos que fomentar el análisis crítico de la realidad, la autocrítica y alejarnos de la complacencia, potenciando la necesidad de comunicar más oportunamente y mejor y que todas nuestras estructuras de trabajo escuchen, dialoguen, den respuestas y también soluciones.

Es importante priorizar el trabajo en la atención y el diálogo con los jóvenes, lo cual debe ser una prioridad, y la necesidad de proponer e implementar medidas para resolver cada uno de los problemas también perfeccionando los métodos de atención a la población.

Tal como estamos haciendo, es importante renovar el trabajo social en las comunidades, donde radica la base social de apoyo a nuestra Revolución, tejiendo y desarrollando un proceso genuino, inclusivo, democrático y participativo que defienda ese concepto de poder popular que estuvimos discutiendo aquí, de manera que llegamos a consensos de cómo lo podemos ejercer.  Esos temas distinguen nuestra unidad, la capacidad de resistencia y nuestra dignidad.

En medio de estas dificultades el país marcha, tenemos ánimo para enfrentarlas y capacidad para encontrar soluciones.  No podemos desalentarnos, porque los pueblos que se desalientan, como dijo Fidel, no llegan lejos, son víctimas de la confusión y van al fracaso, ese no será el caso de la Revolución Cubana.  Esta batalla la ganamos defendiendo y desarrollando las ideas del socialismo, contamos con una fuerza tremenda de inteligencia, creatividad, innovación, emprendimiento, tenacidad, firmeza, conciencia, patriotismo y espíritu revolucionario en nuestro pueblo, tenemos la obligación de salir adelante, y ellos, los imperialistas, se llevarán una nueva lección al subestimarnos.

Debemos recordar lo que expresó el Comandante en Jefe cuando vivíamos los tiempos del Periodo Especial: “Llevamos nuestras dificultades y nuestras escaseces con dignidad, con la dignidad de aquellos que no se rinden, con la dignidad de aquellos que no se pondrán jamás de rodillas”.  Por eso vamos a salir vencedores de esta batalla en difíciles condiciones ante un imperio lleno de soberbia y de frustraciones.

Luchando es como se vencen los obstáculos y los problemas, no entregándose a los designios de quien cínica y descaradamente es el principal causante de ellos, sin ceder a nuestros principios, sin faltarle a nuestra independencia y a nuestra soberanía. Son tiempos difíciles, pero también con perspectivas de nuevas oportunidades para crecernos y superarnos a nosotros mismos. Tenemos una gran responsabilidad como generaciones, que es el desafío de salvar la Revolución y de salvar la nación cubana.

Hay problemas objetivos serios, hay escaseces, circunstancias como esta, nos alertaba también Fidel, son propicias para los oportunismos, las cobardías, las inconsistencias, las deserciones, las traiciones, las flojedades, la cobardía, lo cual exige más de la labor partidista. No podemos estar satisfechos con lo hecho, pero no se puede acusar de torpeza ni de incapacidad a la Revolución, porque son realmente grandes los problemas que estamos enfrentando entre todos.

En medio de esta situación se eleva nuestro orgullo nacional, cuando tenemos victorias como nos han dado nuestros científicos con las vacunas; cuando en medio de una compleja situación somos capaces de desarrollar un intenso ejercicio legislativo; cuando tenemos una propuesta del Código de las Familias realmente inclusivo y moderno; cuando damos paso a nuevos actores económicos; cuando estamos de lleno en los programas en los barrios y en los intercambios en los encuentros con sectores sociales de nuestro país.  Podemos definir irrefutablemente que la mayoría de nuestro pueblo acompaña y apoya a la Revolución (Aplausos).

En medio de estas circunstancias y ante el fracaso de sus planes se siguen tejiendo nuevas acciones.  Ahora se aparecen con una supuesta marcha pacífica. No es más que una escalada en el modo de actuar contra la Revolución y un desafío a las autoridades y al Estado de derecho socialista refrendado en nuestra Constitución; es un plan orquestado desde el exterior, se involucran tanques pensantes y portavoces del Gobierno de los Estados Unidos en la concepción y preparación de estas acciones.

Recientemente han amenazado con aplicar más sanciones a nuestro país si se emplea la legislación vigente para procesar a los que desobedezcan el mandato de las autoridades.  Es acogida esta acción en los círculos de la extrema derecha anticubana radicada en Estados Unidos y forma parte de un modo de actuación de acuerdo con el manual de Guerra No Convencional. Sus fines violentos se advierten en la remembranza que hacen de las guarimbas en Venezuela, de los crímenes contra luchadores chavistas, de los sucesos de Nicaragua, la exaltación del vandalismo, las amenazas de muerte a revolucionarios y el apoyo de personajes y organizaciones con historial violento y terrorista radicados en los Estados Unidos.

El derecho a manifestarse está reconocido y regulado en el Artículo 56 de la Constitución, debe ejercerse con fines lícitos y pacíficos, respetando el orden público y el acatamiento a las preceptivas establecidas en la ley. Otro artículo de nuestra Constitución, el 45, plantea que: “El ejercicio de los derechos de las personas solo está limitado por los derechos de los demás, la seguridad colectiva, el bienestar general, el respeto al orden público, a la Constitución y a las leyes”.

Por otro lado, el Artículo 4 del mencionado cuerpo legal plantea, entre otras cuestiones, que el sistema socialista que refrenda la Constitución es irrevocable, y que los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por la Constitución.  No es lícito, por lo tanto, el llamado a la marcha, es un aviso de protesta en el que sus promotores, sus proyecciones públicas y los vínculos con organizaciones subversivas o agencias financiadas por el Gobierno de Estados Unidos tienen la intención manifiesta de promover un cambio de sistema político en nuestro país, es una provocación como parte de una estrategia de “golpe suave”.  Sus propósitos coinciden con las principales líneas de ataque, calumnias, mentiras y amenazas utilizadas por quienes financiados por el Gobierno de los Estados Unidos se oponen al sistema político cubano e intentan desestabilizarlo y restaurar el capitalismo.

No vamos a legitimar el accionar imperialista en la política interna ni dar cauce a los deseos de restauración neocolonial que han acumulado algunos y que se refuerzan en situación de crisis. No es un acto de civismo, es un acto de subordinación a la hegemonía yanqui.  Tales acciones pretenden regresar al país a un tiempo histórico de subyugación, al cual nunca regresaremos.

En medio de estas circunstancias también muchos se plantean hacia dónde vamos, y creo que es importante responder esa interrogante: no hay nada nuevo que decir, sencillamente vamos hacia lo que recogen nuestros documentos programáticos, hacia el desarrollo de esas ideas en los tres últimos congresos del Partido y que están contenidas en la Conceptualización de nuestro Modelo Económico-Social y nuestro Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030, en nuestros Lineamientos y, ante todo, en nuestra Constitución, y todos estos documentos, elementos que dan respuesta: “Cuba es un Estado socialista de derecho y justicia social, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad, el humanismo y la ética de sus ciudadanos para el disfrute de la libertad, la equidad, la igualdad, la solidaridad, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva”.

Nuestra Visión de la Nación nos define como una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible, mediante el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social a largo plazo y otras acciones para consolidarlo.

Garantizar la irreversibilidad y continuidad de nuestro socialismo afianzando los principios que lo sustentan, el desarrollo económico y la elevación del nivel y calidad de vida de nuestro pueblo se conjugan con la necesaria formación de los valores éticos y políticos, y es parte de los temas que aquí hemos abordado.

Una sociedad socialista democrática, próspera y sostenible podrá alcanzarse a partir de una profunda conciencia revolucionaria y sentido del deber, el rescate del valor del trabajo con eficiencia y eficacia, la participación e iniciativa creadora de los trabajadores, la alta motivación, el uso racional y ahorro de los recursos, los progresos y la aplicación y generalización de los resultados de la ciencia, la tecnología y la innovación; tomando en cuenta también el incremento sostenible de la producción como premisa material imprescindible para elevar gradualmente el nivel y calidad de vida de la población, y tributando a la realización plena del ser humano y sus proyectos individuales, familiares y colectivos mediante una justa y equitativa distribución de la riqueza, avanzando en la erradicación de desigualdades ilegítimas.  Ese es el camino que hemos asumido, ese es el camino que estamos transitando y al que llegaremos más temprano que tarde.

Si alguien nos pidiera en una pequeña oración, en una pequeña frase definir nuestro socialismo, diríamos que es alcanzar la mayor justicia social posible (Aplausos).

En un encuentro como este no podemos soslayar la situación económica que vive el país; la inflación que enfrenta la economía se sitúa actualmente en niveles superiores a los previstos en la Tarea Ordenamiento, afectando la capacidad de compra de los ingresos que en pesos cubanos reciben los jubilados, los pensionados, los trabajadores y la población.

El recrudecimiento del bloqueo, unido a los efectos de la COVID-19 han reducido a niveles mínimos los ingresos en divisas del país, lo que no ha permitido financiar las producciones industriales, ni importar materias primas y bienes de consumo para mantener una estabilidad de la oferta minorista estatal en pesos cubanos, situación que aprovechan personas inescrupulosas para lucrar a costa de las necesidades del pueblo revendiendo productos, incluso alimentos y medicamentos a precios muy superiores a los oficiales.

Por otra parte, a partir de la demanda creciente de divisas por la población y el sector no estatal para compras en plaza o importaciones, unido a la imposibilidad que tenemos de vender divisas al tipo de cambio oficial, se ha generado un mercado informal de compraventa de divisas con cambios muy superiores también a los oficiales que se expresan en los precios que enfrenta la población.  Es por eso que tenemos que seguir trabajando con prioridad en la implementación de medidas de corte antiinflacionario que exigen una mayor participación de los productores nacionales, estatales y no estatales, en función de satisfacer la demanda de la población. Se requieren acciones que permitan un mejor control de la liquidez en manos de la población y que su aumento venga acompañado del incremento de la oferta.

Además, se han adoptado medidas compensatorias para la atención a los más vulnerables que resultan aún insuficientes.

La apertura del turismo y de la actividad económica, como parte del éxito con que vamos enfrentando la epidemia, nos pondrá en mejores condiciones para enfrentar este complejo escenario; por lo tanto, tenemos luces en el camino, hay soluciones para cada uno de los problemas. Es necesario seguir incentivando un debate colectivo para potenciar las salidas a los problemas, argumentarlas, socializarlas, convencer, asegurar, movilizar, participar y mejorar.

Ante la ofensiva para desacreditar a la Revolución Cubana y las campañas en redes sociales, las provocaciones en escenarios internacionales, el llamado a constantes protestas y las acciones de desestabilización, tenemos la articulación revolucionaria en esas redes sociales, el enfrentamiento efectivo a la contrarrevolución desde la vigilancia revolucionaria y administrativa que se ha reorganizado en estos tiempos.

Ante el recrudecimiento del bloqueo contamos con apoyo internacional, con la denuncia constante que hacemos del mismo y también moviendo la participación y el apoyo de la comunidad cubana en el exterior que no ha roto con la Revolución ni ha roto con su país.

Ante los limitados ingresos en divisas tenemos que seguir avanzando en la reanimación de la economía en las condiciones actuales, potenciando el turismo, la exportación de vacunas, la exportación de divisas, potenciando la producción nacional de alimentos y también contribuyendo al ahorro y eficiencia energética.

Ante los desabastecimientos que hemos vivido por un tiempo prolongado, tenemos que poner en el mercado producciones nacionales, hacer todo lo posible por abastecer mejor las tiendas en moneda nacional, elevar la comercialización de productos agropecuarios y también buscar una mayor incidencia e impacto con las medidas que hemos tomado en momentos recientes de apertura de la economía, el desarrollo y aporte de los nuevos actores económicos junto al desarrollo de la empresa estatal.

Para eliminar las colas habrá que perfeccionar el comercio interior, buscar una mejor oferta de bienes y servicios, mejores horarios, mejor gestión, y que contribuya a esto también la apertura de las nuevas actividades económicas.

En la inestabilidad que hemos tenido en el Sistema Electroenergético Nacional vamos avanzando en reparaciones, mantenimientos, ahorro, y también en la atención a los trabajadores de este sistema, lo cual nos propiciará estar en una mejor situación a finales de este año.

A la pandemia la estamos venciendo con las medidas sanitarias adoptadas y con esa enorme campaña de vacunación a la cual ahora vamos a añadir las dosis de refuerzo, que han provocado indudablemente ya un resultado de inmunización en nuestra población, de esa manera seguiremos avanzando en cortar la transmisión y volver, en el menor tiempo posible, a la nueva normalidad, lo cual nos permitirá también desarrollar con más intensidad nuestra actividad económica y nuestra actividad social.

Y ante las insatisfacciones en nuestra población, mucha sensibilidad y trabajo con las personas, atendiendo adecuadamente a la población, trabajando en los barrios y reactivando los mecanismos de participación popular.  Todo eso lo debemos tener presente en el debate que desarrollaremos en los importantes procesos que debemos asegurar políticamente en medio de esta situación y que aquí también fueron discutidos.  Esto requiere del Partido un amplio despliegue de la política revolucionaria.

Debemos dar argumentos convincentes, plantear debates y sostenerlos con coherencia, comunicar con precisión y claridad, colocarnos en el lugar del otro para intentar comprender su realidad, contraponer ideas y posiciones que conduzcan a conclusiones objetivas y que permitan construir una percepción sólida de las circuntancias alrededor de un fenómeno; se trata de convertirnos en pedagogos a la hora de interactuar con la sociedad, no solo en la manera en que trasladamos nuestros contenidos, sino también en el modo en que apredemos de esa interacción.

La mayor virtud está en ser útiles y hacer por los demás.

Armando Hart analizó toda esta práctica revolucionaria y la catalogó como “la cultura de hacer política”, y tenemos que hacer política, situando a Martí y a Fidel como sus más destacados y relevantes exponentes, y señalando a ambos como representantes de “ese fruto más puro y útil de la historia de las ideas cubanas”.

La definición martiana de política, como “el arte de inventar un recurso a cada nuevo recurso de los contrarios, de convertir los reveses en fortuna; de adecuarse al momento presente, sin que la adecuación cueste el sacrificio, o la merma (...) del ideal que se persigue; de cejar para tomar empuje; de caer sobre el enemigo, antes de que tenga sus ejércitos en fila, y su batalla preparada”, la debemos asumir todos como una constante de vida.

Como nos reiterara Hart en más de una ocasión, es necesario saber diferenciar y, a la vez, relacionar la ideología, entendida como producción de ideas, con la ciencia, la ética y la política.

Es, en los tiempos actuales, un humanismo que relacione cultura, desarrollo, justicia social y permita asumir con ciencia y con ética el confuso mundo globalizado en lo real y lo virtual para el presente y para el porvenir.

Ese legado, en conjunto, constituye la cultura de hacer política, concebida como una categoría de la práctica que, en lo fundamental, consiste en derrotar el “divide y vencerás” que emplea el enemigo, y establecer la idea revolucionaria de “unir para vencer”, sobre fundamentos éticos que incorporen a la gran mayoría de la población.

Hacer política es entonces determinar las contradicciones que tenemos en la sociedad, estudiarlas, evaluar sus causas, evaluar y proponer soluciones; compartir con la población, tener en cuenta sus criterios; enriquecer, convencer, convocar, movilizar, participar y solucionar, y participar con efectividad también mediante un trabajo en red para cada uno de los temas que abordemos, evaluando resultados y después retroalimentando todos nuestros sistemas para perfeccionarlos.  Significa entre otras cosas un trabajo especial con la población y en particular con nuestra juventud.

Tomando una máxima conciencia del papel a desempeñar por cada institución revolucionaria, trabajar particularmente con cada ciudadano, uno a uno y convencer; convertirnos en predicadores o pastores de la Revolución y el socialismo; prepararnos bien y estudiar profundamente para decidir; profundizar en los conocimientos y las ideas de lo que pasa en nuestro país y en el mundo; ser honestos, valientes, efectivos y autocríticos, con una mentalidad dialéctica y flexible, no dogmática, sin admitir oportunismos y con apego a los principios revolucionarios, pertrechándonos de ideas y sólidos argumentos para que nuestros cuadros puedan desarrollar su labor; salir a visitar y a conversar con cada persona en cada lugar; discutir, explicar, enseñar, educar y aprender de cada proceso.

Ganar el tiempo perdido por la rutina, el esquematismo y la falta de vínculo con la base en un grupo de escenarios, y enaltecer constantemente la dignidad y la resistencia de nuestro pueblo, sus talentos y sus potencialidades.  Eso requiere de un predominio del enfoque antimperialista y anticapitalista contra la injusticia y la opresión que existe a nivel global; por eso tenemos que mantener con sistematicidad los encuentros con los sectores de nuestra sociedad que tanto nos han aportado y que ya, de hecho, se están aplicando muchas de sus propuestas en lo que estamos implementando.

Seguir trabajando adecuadamente en la implementación de los acuerdos del Octavo Congreso y seguir defendiendo, tal como lo vimos aquí, el concepto de  poder popular, buscando con el trabajo en los barrios democracia y participación, que significa que hay espacios para debatir y proponer, que después que se debata y se proponga haya espacios para implementar, y que después que se debata y se proponga, se implementen acciones, entonces también habrá transparencia para controlar, para ejercer control popular, para rendir cuentas y para avanzar.  Y todo eso lo podemos lograr con el vínculo con el pueblo, con la movilización popular y fortaleciendo y actualizando la labor de nuestras organizaciones de masas, como demandó el debate del Octavo Congreso del Partido.

Hay que seguir la observación y el enfrentamiento a las trabas y al burocratismo, profundizar en las esencias de la Revolución, propiciar debates, fortalecer el ejercicio del poder popular, y así estaremos fortaleciendo el Estado; adelantar las leyes que profundicen la democracia socialista; desarrollar la práctica de los parlamentos obreros; potenciar el rol de los sindicatos, tomando como convicción lo que nos adelantaba el Che: al imperialismo ni un tantico así. No podemos ceder ante el imperialismo y sus lacayos, y no podemos dar ni un paso atrás en las conquistas de la Revolución (Aplausos).

La respuesta en Cuba fue diseñada por el máximo líder de la Revolución Cubana, el Comandante en Jefe, y es el poder popular, un poder popular que es intransferible, que tiene sustento en la soberanía popular y que se articula en la estructura estatal a través de órganos con diferentes funciones.

Defender ese concepto de poder popular es defender la sostenibilidad y la viabilidad del socialismo en Cuba porque genera un sistema verdaderamente democrático muy superior al capitalismo.

Todo lo que estimule, promueva y realice la participación popular tiene una importancia defensiva y constructiva para el socialismo y aporta a la emancipación social y a la emancipación nacional; es por eso que hay que garantizar la dimensión del principio de soberanía popular, el poder proviene de la soberanía que reside intransferiblemente ¿en quién?, en nuestro pueblo.

Hay que promover constantemente mecanismos de participación popular.  No es una concesión, es el elemento imprescindible de legitimación de nuestro Gobierno.

Es necesario articular y promover en los espacios municipales y comunitarios las formas participativas para satisfacer las necesidades de los ciudadanos.  Y la gestión municipal hay que basarla en evitar y prevenir problemas en la comunidad, dejando atrás la tolerancia y las justificaciones, y diseñando un verdadero y efectivo control popular; ejerciendo control sobre el cumplimiento de las políticas públicas aprobadas y de su implementación con efectividad.

Es el momento de estudiar y proponer el perfeccionamiento de las políticas públicas existentes o la aprobación de nuevas políticas para enfrentar manifestaciones de pobreza, marginalidad, vulnerabilidad en personas, familias, y comunidades y en atención a los jóvenes y la tercera edad.  Esos aspectos también fueron discutidos aquí como continuidad de la reunión que tuvimos con los presidentes de las asambleas municipales del Poder Popular en días pasados.

Compañeras y compañeros:

El país está organizado, tenemos un Partido fuerte, un Gobierno en perfeccionamiento, unas Fuerzas Armadas Revolucionarias y un Ministerio del Interior que forman parte del pueblo, con gloriosas historias y muy leales, y organizaciones de masas que están en renovación de su labor.

El país y la Revolución han sufrido como consecuencia de la situación que hemos atravesado, pero se ha sembrado también patriotismo y heroísmo, se ha sembrado y se cosecha compromiso.

Tenemos que inspirarnos en el pueblo, es una oportunidad de que tomemos conciencia para vencer las dificultades, para luchar y pelear por la victoria sin ningún desaliento.

¡La decisión es de lucha y victoria!

¡A cerrar filas, a luchar por nuestros problemas, a luchar con creatividad, es parte del combate!

Aquí hay suficientes revolucionarios para enfrentar con inteligencia, con respeto y en defensa de nuestra Constitución, pero también con energía y valor, cualquier tipo de manifestación que pretenda destruir a la Revolución.

¡Que sepan los imperialistas que van a tener que luchar contra un pueblo que no se deja engañar, un pueblo suficientemente numeroso, valiente y heroico para luchar al que no le asustan las amenazas!

Cada problema es una oportunidad para tomar conciencia de nuestra responsabilidad, un desafío a nuestra capacidad para vencer las dificultades, una prueba para nuestra voluntad de luchar ¡Hasta la victoria siempre!

¡Preparados y dispuestos a todo por defender lo más sagrado, lo que nos une; a ser consecuentes con la decisión invariable de Patria o Muerte, Socialismo o Muerte y la convicción más profunda de que Venceremos!

Muchas gracias.

(Ovación.)

 

viernes, 11 de junio de 2021

Se suspende temporalmente la aceptación de depósitos bancarios en efectivo de dólares de los EEUU

 



La ministra presidenta del Banco Central de Cuba, Marta Sabina Wilson González; Yamilé Berra Cires, vicepresidenta del BCC, y Carlos Fernández de Cossío, director general de Estados Unidos del Minrex, comparecen este jueves en el espacio radiotelevisivo Mesa Redonda

En video, la Mesa Redonda

Nota del Banco Central de Cuba

En el inicio del espacio radiotelevisivo, el moderador Randy Alonso dio lectura a una nota en la cual el BCC informa que se suspende temporalmente la aceptación de depósitos bancarios en efectivo de dólares de los Estados Unidos.

“Ante los obstáculos que impone el bloqueo económico de Estados Unidos para que el sistema bancario nacional pueda depositar en el exterior el efectivo en dólares estadounidenses que se recauda en el país, se ha adoptado la decisión de detener temporalmente la aceptación de los billetes de esa moneda en el sistema bancario y financiero cubano”, señala el comunicado del BCC.

Por consiguiente –añade–, “a partir del 21 de junio de 2021, las instituciones bancarias y financieras cubanas detendrán temporalmente la aceptación de depósitos en la moneda estadounidense en efectivo.

“La medida implica que desde esa fecha las personas naturales y jurídicas, tanto cubanas como extranjeras, no podrán realizar en esas instituciones depósitos o cualquier otra transacción en dólares estadounidenses en efectivo.

“La medida no atañe a operaciones realizadas por transferencias ni los depósitos en efectivo de otras divisas libremente convertibles aceptadas en Cuba, las que podrán continuar realizándose sin ninguna limitación”.

El Banco Central de Cuba explica que esta “es una medida de protección del sistema bancario y financiero cubano, que se aplica solo a la moneda de EE.UU. en efectivo, no a las cuentas existentes en esa moneda.

“Los depósitos en dólares estadounidenses que poseen personas naturales y jurídicas no se afectan en lo absoluto por esta medida”.

Se trata –continúa el comunicado– de “una decisión indispensable, debido a que el sistema bancario cubano, en virtud de las limitaciones que impone el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos, ha visto restringidas desde hace más de un año, y hasta extremos inusitados, las posibilidades de depositar en bancos internacionales los billetes de dólares estadounidenses recaudados en el territorio nacional.

“En ese periodo, el Gobierno de ese país ha reforzado las medidas coercitivas del bloqueo, especialmente en el ámbito financiero. Se ha llegado a una situación en la que para Cuba resulta cada vez más difícil encontrar instituciones bancarias o financieras internacionales dispuestas a recibir, convertir, tramitar o procesar el efectivo en moneda estadounidense como resultado de los efectos extraterritoriales del bloqueo y de las medidas adicionales adoptadas por los Estados Unidos en los últimos cuatro años, las que, hasta el día de hoy, mantienen plena vigencia”.

Señala, además, que “la decisión del Gobierno cubano del 16 de junio de 2020, de suprimir el gravamen del 10% del dólar estadounidense en efectivo como parte de las medidas para enfrentar la pandemia de la COVID-19, conllevó al incremento de los depósitos de esta moneda en los bancos cubanos.

“El escenario se agrava, además, por el aumento de los montos en moneda estadounidense en efectivo que llegan al país como resultado de la prohibición establecida por el Gobierno de los Estados Unidos al flujo regular e institucional de las remesas. 

“Esta prohibición, que forma parte de los intentos de asfixiar a la economía cubana y deprimir el nivel de vida de la población, se fue estableciendo por pasos. Comenzó con la imposición, el 6 de septiembre de 2019, de un límite permitido de 1 000 dólares trimestrales a las remesas familiares desde EE.UU. hacia Cuba y la prohibición de las remesas no familiares.

“Con el propósito de restringir aún más el flujo de remesas, el 3 de junio de 2020 el Departamento de Estado de los Estados Unidos incluyó a la empresa Fincimex en la lista de entidades cubanas restringidas creada en 2017 por ese propio departamento, que señala a entidades de nuestro país con las cuales tiene prohibida tener relación toda persona natural o jurídica sujeta sujeta a la jurisdicción de los Estados Unidos.

“Posteriormente, el 28 de septiembre de 2020 se anunció una actualización de dicha lista de entidades cubanas restringidas con la adición de la compañía American International Services, conocida también como AIS.

“El 23 de octubre de 2020, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos enmendó las contribuciones para el control de los activos cubanos, con el fin de impedir a personas sujetas a la jurisdicción de los Estados Unidos procesar remesas desde y hacia Cuba que involucren a empresas incluidas en la lista de entidades cubanas restringidas del Departamento de Estado. 

“En virtud de esas medidas, el 27 de noviembre de 2020 quedaron cortados los envíos de remesas a Cuba desde los Estados Unidos a través de las instituciones financieras designadas soberanamente por el Gobierno cubano con ese mandato.

“El 21 de diciembre de 2020, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos incluyó a la empresa Fincimex en la lista de nacionales especialmente designados que publica ese departamento, medida adicional que prohíbe a personas naturales y jurídicas sujetas a jurisdicción estadounidense a realizar transacciones con dicha empresa. 

“El 1ro de enero de 2021, el Departamento de Estado incluyó al Banco Financiero Internacional (BFI) en su lista de entidades cubanas restringidas, momento a partir del cual este banco resultó sujeto a restricciones adicionales y a la negativa de algunos bancos de varias partes del mundo a relacionarse con él, con motivo del efecto extraterritorial y la capacidad coercitiva del Gobierno de los EE.UU.

“El 11 de enero de 2021, el Departamento de Estado incluyó a Cuba en la lista que emite sobre Estados que supuestamente patrocinan el terrorismo, acción calumniosa que tiene como efecto práctico, entre otros, la reticencia de diversas instituciones financieras y comerciales a sostener vínculos con entidades cubanas, lo que incluye a las organizaciones que se dedican a recibir, tramitar u operar divisas en efectivo”. 

El Banco Central de Cuba informa que “en esas circunstancias, y ante la necesidad de mantener la vitalidad de la economía nacional, al sistema bancario cubano no le queda más opción que suspender temporalmente la aceptación de depósitos en efectivo de dólares de los Estados Unidos, moneda cuyo valor de uso se ha visto limitado en extremo. 

“La duración de esta medida dependerá de la eliminación de las restricciones que impiden el normal funcionamiento de los procedimientos de exportación de la moneda estadounidense”, concluye el comunicado.

Fernández de Cossío: Es una medida motivada por el bloqueo económico de Estados Unidos

La decisión del BCC tiene mucho que ver con los modos y métodos en que se sigue manifestando la política de EE.UU. hacia Cuba. Al respecto, Carlos Fernández de Cossío, director general de Estados Unidos del Minrex, consideró que es una medida ineludible e indispensable que tiene que tomar el sistema bancario y financiero.

“No hay manera de evitar tomarla, y es una medida motivada por el bloqueo económico de Estados Unidos. Nuestro pueblo y la comunidad internacional conocen que el propósito del bloqueo es causar daño a la economía cubana, asfixiarla. Con ese fin, procura deprimir los ingresos y el nivel de vida de la población.

“Como se escribió una vez en un documento oficial del Departamento de Estado: deprimir los ingresos, generar hambre, miseria, y tratar de crear una situación de inestabilidad en la población cubana. Es por eso que el bloqueo abarca un grupo amplio de medidas que incluyen el sector financiero”, apuntó Fernández de Cossío.

Refirió que, en los últimos años, estas medidas se han ido agravando y se han añadido nuevas en los últimos cuatro años, todas las cuales siguen vigentes hoy.

“Se aplicaron durante el gobierno de Trump, pero se mantienen vigentes. Y uno está frente a una combinación de factores que influyen en que se llegue a la situación actual de nuestro país con respecto al cúmulo desproporcionado de moneda estadounidense en efectivo, al que encuentra dificultades para encontrarle salida.

“Por un lado están las restricciones a las remesas, que provocan que, al no haber vías oficiales, institucionales y regulares para su envío, prevalezca la remesa que llega en el bolsillo de los viajeros, fundamentalmente no oficial y en efectivo. Hay un crecimiento en la proporción de remesas que llegan en efectivo.

“Es un ingreso legítimo del ciudadano cubano, recibir remesas de sus familiares y allegados, y es legítimo que quien vive fuera de Cuba desee enviarlas. El Gobierno de Estados Unidos se propuso, con un conjunto de medidas, cortar esas remesas.

“Ese conjunto de medidas se combina con el efecto extraterritorial del bloqueo, agravado en los últimos años, sobre todo, por las listas ilegítimas y difamatorias, tanto del Departamento de Estado como del Departamento del Tesoro que, al incluir entidades en esa lista, no solo calumnian a las entidades, sino que provocan un efecto extraterritorial y que muchas instituciones internacionales rehúsen intercambiar, operar, tener negocios con estas entidades cubanas incluidas en las listas”.

Entre esas listas –recordó el alto funcionario de la Cancillería–, está la que acusa a Cuba de patrocinar el terrorismo, “una falsedad que conoce el Gobierno de los Estados Unidos. En el Departamento de Estado, cuando la diseñaron, lo hicieron a sabiendas de que Cuba no es un país que patrocina el terrorismo. Lo saben el presidente anterior y el actual de ese país y, sin embargo, es una realidad que continúa existiendo. Su efecto no es tanto que signifique una calumnia contra Cuba, sino que tiene impactos prácticos en los pagos y cobros que Cuba realiza, en sus relaciones financieras y en su comercio exterior.

“Debido a esta combinación de una cantidad desproporcionada de efectivo con la imposibilidad de darle uso en el exterior porque no hay instituciones que reciban, procesen, cambien este efectivo, queda Cuba con una cantidad que pierde su valor de uso dentro de la economía cubana.

“Por tanto, la medida que se toma es de legítima defensa. Lo que está haciendo Cuba es proteger su economía del efecto que provoca esta cantidad desproporcionada de efectivo, resultante del bloqueo económico y de las medidas coercitivas de Estados Unidos contra nuestro país”.

Fernández de Cossío subrayó que las medidas del bloqueo son “inmensamente abarcadoras. Llevamos 60 años viviendo con este bloqueo, se ha convertido en parte de la vida cotidiana y estamos acostumbrados a impulsar nuestra economía en ese contexto. Pero el impacto es abrumador, absoluto, y nos persigue en cualquier ámbito del escenario internacional”.

En ese contexto, la medida, aplicada este año, de incluir a Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, implica un agravamiento serio de las restricciones, puesto que incrementa el efecto extraterritorial del bloqueo, dijo.

“El énfasis fundamental en los últimos años ha sido en el sector financiero. Uno puede decir con fundamentos que las medidas adoptadas desde 2019 han tenido una precisión quirúrgica, tratando de afectar las fuentes fundamentales de ingresos de nuestro país.

“Y es necesario recordar y recalcar el propósito del bloqueo: deprimir el nivel de vida de la población, irritar al ciudadano común, afectar sus fuentes de ingresos y, además, la capacidad de la economía nacional de garantizar la alimentación, la salud, los servicios eléctricos, el transporte...

“Esto ilustra el cinismo del Gobierno estadounidense que, con una inmensa campaña, bien financiada, trata de convencer al mundo, e incluso a nuestro pueblo, de que el bloqueo no significa un obstáculo real para el desarrollo y el desempeño de nuestra economía”, afirmó el director general de Estados Unidos del Minrex.

Los bancos cubanos han perdido la contraparte de bancos extranjeros

Al explicar la medida que entra en vigor el 21 de junio, Marta Sabina Wilson González, ministra presidenta del Banco Central de Cuba, detalló que la resolución del BCC establece el mecanismo mediante el cual decide eliminar la aceptación de depósitos en efectivo de dólares de EE.UU. de las personas naturales y jurídicas en las instituciones financieras y bancarias del país. 

Al referirse a los factores que han influido en la acumulación de dólares en efectivo que tienen los bancos cubanos, Wilson González dijo que, en los últimos años, el bloqueo ha tenido un efecto muy incisivo sobre el sistema financiero.

“Los bancos cubanos han perdido la contraparte de bancos extranjeros para realizar un grupo de operaciones que son parte de las relaciones interbancarias normales entre los países”, señaló.

Entre las medidas más importantes para afectar al sistema financiero cubano mencionó la inclusión en la lista de entidades cubanas restringidas a Fincimex, AIS y al Banco Financiero Internacional.

La ministra presidenta recordó que Fincimex y AIS eran las empresas designadas por Cuba para tramitar las remesas que reciben los cubanos de otros países, incluido EE.UU., y al ser colocadas en esa lista, las entidades remesadoras que hacían operaciones con ellas decidieron limitar o restringir esa actividad.

Otra medida fue la decisión de Estados Unidos de impedir a las personas naturales y jurídicas con jurisdicción en ese país realizar operaciones de remesas desde y hacia Cuba.

“En ese momento se cierra la posibilidad total de que la población pueda recibir remesas por esa vía, ingresos que se quedan en las cuentas de los bancos en el exterior. La población ha tenido que buscar mecanismos adicionales para que esos recursos lleguen a sus manos y colocarlos en sus cuentas en las instituciones financieras cubanas”.

Además, a inicios de 2021 el Gobierno de EE.UU. incluyó a Cuba en una lista de países que supuestamente patrocinan el terrorismo. “Esto implica que todas las instituciones financieras y las entidades que normalmente se utilizaban para remesar ese efectivo y colocarlo en las cuentas de los bancos cubanos en el exterior se nieguen a realizar operaciones con la Isla por el temor a ser sancionadas.

“Hay muchísimos ejemplos de instituciones financieras que han sido sancionadas con multas altísimas por haber hecho operaciones normales con los bancos cubanos. Esto ha provocado, por ejemplo, que muchos bancos corresponsales le hayan cerrado las puertas al Banco Financiero Internacional, decidiendo no realizar operaciones con este por temor a esas sanciones y multas.

“Las personas dirán, ‘si el dinero se ha recibido y está en Cuba, ¿por qué restringir su recuperación en los bancos?’ Porque con este dinero el país no puede operar, ha perdido su valor de uso, que es una de las condiciones de la moneda, pues lo tenemos aquí pero no se puede exportar y colocarlo en las cuentas de los bancos cubanos en otros bancos en el extranjero, no se puede hacer ninguna operación de comercio exterior”.

Explicó que, para operar con las entidades que comercializan internacionalmente, no se puede contratar un barco de arroz o leche en polvo o combustible, e ir con muchas valijas de dinero en efectivo para pagar a la empresa que proporciona el bien.

“Estamos hablando de millones de pesos y, además, todas las instituciones financieras en el mundo deben cumplir regulaciones establecidas por GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional). Por tanto, es imposible ir con una bolsa de dinero a un banco en el exterior para depositarlo, porque deben cumplir esas normas y no podrán aceptar ese dinero, le van a pedir a usted cuentas de dónde es ese dinero, cuál es su origen y cuál es el objeto para el que lo va a usar.

“En el caso hipotético de que esto se pudiera hacer, de decir que es un pago de Cuba por un bien adquirido, el hecho de estar nuestro país en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, evidentemente el dinero será cuestionado, no será aceptado y será imposible realizar una operación.

“En el mundo, lo que funciona es que los países que tienen moneda libremente convertible la depositan en sus cuentas en bancos en el exterior y así realizan operaciones de comercio exterior. Es como funciona el comercio internacional”.

A Cuba esto se le dificulta cada día más, porque, por las razones dichas anteriormente, las entidades se niegan a realizar esas operaciones con los bancos cubanos. Por eso –señaló–, en el último año se ha concentrado un nivel de dólares en efectivo en los bancos cubanos, lo cual genera un problema al no poder emplearlo en las compras. 

“Esta es una de las razones por las cuales el Banco Central de Cuba emitió la Resolución 176, que entra en vigor el 21 de junio y establece las posibilidades que tienen las personas naturales y jurídicas con respecto a este tema. 

Las personas naturales pueden mantener la tenencia de esa moneda

“Esta norma establece que las instituciones financieras cubanas bancarias y no bancarias (como el caso de CADECA) no pueden recibir depósitos en efectivo de dólares de EE.UU. de las personas naturales y jurídicas. Las personas naturales pueden mantener, sin ningún tipo de restricción, la tenencia de esa moneda y de otras libremente convertibles aceptadas por el BCC, como la libra esterlina, el euro, el yen japonés y el dólar canadiense”.

La resolución hace énfasis en que las personas naturales y jurídicas propietarias de cuentas en dólares estadounidenses podrán continuar realizando extracciones en efectivo en esa moneda o en aquella que en ese momento el banco tenga para ofrecer el servicio. 

Igualmente, podrán recibir fondos mediante transferencias desde el exterior –como hasta hoy–, así como realizar depósitos en cualquier moneda, excepto en dólares estadounidenses, que serán convertidos según la tasa de cambio vigente. 

Hasta el 20 de junio las personas pueden de depositar en los bancos los dólares estadounidenses

En resumen, a partir del 21 de junio “las personas no pueden ir con dólares estadounidenses en efectivo a depositarlos en bancos cubanos”. Puede venir una transferencia, pero no puede llevarse efectivo en dólares a depositar en esas cuentas.

Wilson González explicó que, no obstante, a partir de este 11 de junio y hasta el 20, como hasta ahora, las personas pueden ir a los bancos y hacer depósitos en efectivo en dólares estadounidenses para sus operaciones en el territorio nacional. La resolución entra en vigor el 21 de junio.

Las instituciones bancarias crearán condiciones para prestar esos servicios y establecer los horarios de acuerdo con la situación epidemiológica de cada territorio.

La ministra presidenta del BCC reafirmó que es una medida necesaria y que el banco no tiene otra opción, al tener dólares que no puede depositar en sus cuentas en el exterior para realizar sus operaciones.

“Esta situación trae problemas para el correcto desenvolvimiento de la economía y el desarrollo del país. Ese dinero solo tiene valor de uso cuando está depositado en cuentas en el exterior desde donde se ejecutan los pagos por los bienes y servicios que se adquieren, como el combustible necesario para que el país funcione, los alimentos y medicamentos y otros.

“Hay un grupo de bienes y servicios que solamente se pueden adquirir cuando se tiene el dinero en esas cuentas para poder ejecutar los pagos”, enfatizó.

“No nos quedó otra opción que tomar esta medida, la que estamos explicando en la Mesa Redonda, como siempre hacemos cuando es una medida que afecta al pueblo, que comprenderá que no hay otra opción”.

Informó que es una medida temporal, “porque si mañana cambian las condiciones que provocaron esta situación, se volverá a aceptar que las personas puedan depositar en los bancos cubanos los dólares estadounidenses, al ser la moneda que con más facilidad las personas envían a los familiares radicados en Cuba”.

Así, hasta el 20 de junio, las personas tienen la posibilidad de depositar en los bancos cubanos los dólares estadounidenses que tienen en su poder y que quieran utilizar en operaciones dentro del territorio nacional.

Wilson González aclaró que no se está penalizando la tenencia de dólares estadounidenses, sino prohibiendo temporalmente su depósito en efectivo, debido a las medidas extraterritoriales impuestas por EE.UU., que imposibilitan que Cuba pueda operar con esa moneda en el comercio exterior.

Solo en 2020 se reportaron más de 190 acciones en contra de los bancos cubanos

En otro momento de la Mesa Redonda, Yamilé Berra Cires, Vicepresidenta del Banco Central de Cuba, ofreció algunas precisiones sobre los daños del bloqueo estadounidense al sistema bancario y financiero cubano. Según dijo, este es un fenómeno que se fortaleció al cierre de la administración de Barack Obama, pero que el ex presidente Donald Trump profundizó hasta límites sin precedentes. Esa realidad continúa durante el actual mandato de Joe Biden.

Como ejemplo, la funcionaria mencionó que más de los 35 bancos extranjeros que desde 2005 cerraron sus operaciones con Cuba, 24 de ellos lo hicieron a partir del inicio de la administración Trump. Asimismo, doce bancos fueron penalizados con multas multimillonarias por violar las regulaciones estadounidenses y operar con la Isla.

“Como parte de las medidas implementadas a partir de 2017 podemos destacar la cancelación de claves de mensajería SWIFT, la red internacional más usada para la comunicación financiera entre bancos y entidades a nivel internacional. Desde ese año, 106 instituciones bancarias cancelaron las claves para los bancos cubanos”, explicó.

De igual manera, Yamilé Berra Cires comentó que solo en 2020 se reportaron más de 190 acciones de más de 95 bancos extranjeros en contra de la banca cubana. Esas decisiones se dividen en dos vertientes fundamentales: la limitación de las operaciones y el impedimento de usar el dólar estadounidense en las transacciones.

Por otro lado, también existe el cierre de algunos servicios vinculados a las operaciones. Entre ellos, mencionó la negación de realizar transferencias de fondos desde o hacia Cuba, la cancelación de corresponsalías y el no aviso sobre las cartas de crédito, un instrumento que el país utiliza a menudo en sus importaciones de productos.

Asimismo, los bancos extranjeros devuelven las operaciones de la banca cubana y los acreedores o vendedores no reciben las notificaciones de la Isla. También existen negativas a procesar pagos hacia nuestro país. En la misma línea, varias instituciones financieras internacionales exigen documentos adicionales para realizar operaciones con Cuba, una situación que contribuye a dificultar las operaciones.

Cuba no puede usar el dólar en las transacciones internacionales

Respecto al uso del dólar en las transacciones internacionales, la Vicepresidenta del Banco Central de Cuba puntualizó que el país no puede utilizarlo y debe buscar otras monedas. Ese elemento encarece las operaciones a partir de las distintas tasas de cambio.

Del mismo modo, como efecto de la extraterritorialidad se prohíben a los bancos de terceros países que tengan cuentas en dólares a nombre de instituciones financieras cubanas o de nacionales de la Mayor de las Antillas. “También nos encarecen los financiamientos externos, porque no los podemos obtener en dólares estadounidenses, o como parte de las tasas de intereses nos agregan un extra a partir del concepto de riesgo país, un detalle que implica pagar más por culpa del bloqueo”.

Por otro lado, entre abril de 2019 y enero de 2021 crecieron las medidas específicas asociadas al envío de remesas, así como a colocar al país y sus instituciones en listas restrictivas. Una de ellas es el Banco Financiero Internacional (BFI) de Cuba, una entidad con gran credibilidad y una vasta experiencia, pero que en estos momentos tiene clientes imposibilitados de recibir fondos o pagos desde el exterior porque otros bancos se niegan a hacerlo a través del BFI.

Los bancos cubanos no pueden vender sus depósitos en dólares

En respuesta a una de las principales inquietudes de la población, la funcionaria explicó que los bancos cubanos no pueden venderle a la población los dólares que ya están en sus bóvedas.

“Ese dinero no ha llegado a las cuentas bancarias y no se pueden realizar operaciones con él, porque ya está comprometido. Está asociado fundamentalmente a dinero que las personas han cambiado por moneda nacional y ese efectivo se recoge y a la vez se emiten pesos cubanos. En otras ocasiones los dólares se colocan en las tarjetas en MLC y el Estado los utiliza para adquirir productos físicos. Si ahora lo vendemos, sería como ponerlo a circular dos veces”, apuntó.

El bloqueo afecta al pueblo

Durante su intervención, Yamilé Berra reflexionó sobre la idea de que el bloqueo es solo contra el Gobierno y no afecta a la población. En tal sentido, explicó que esa es una falsa percepción, pues al llegar al sistema financiero daña a las personas, a través de la imposibilidad de recibir los fondos que necesita, incluyendo al sector no estatal.

Finalmente, recalcó el deseo de que la medida anunciada este 10 de junio tenga una brevedad en el tiempo. “Que se den las condiciones para que los fondos puedan ser puestos en cuentas corrientes y utilizados copmo ocurre en cualquier lugar del mundo”, concluyó.

miércoles, 17 de junio de 2020

Presidente cubano llama a la responsabilidad también en la etapa de recuperación




Cuba entra el próximo jueves 18 de junio a la fase inicial de la primera etapa de la recuperación pos COVID-19. Foto: Estudios Revolución.

El Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, hizo un llamado este martes al comportamiento responsable del pueblo cubano, cuando el país, con excepción de las provincias de La Habana y Matanzas, entre el próximo jueves 18 de junio a la fase inicial de la primera etapa de la recuperación pos COVID-19.
El anuncio sobre el inicio del nuevo momento en la Mayor de las Antillas fue hecho por el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, durante la reunión del grupo temporal de trabajo para la prevención y control del nuevo coronavirus, que sesiona cada tarde desde el Palacio de la Revolución, donde se aclaró que el jueves se hacen efectivas las medidas informadas por el gobierno cubano en el programa televisivo Mesa Redonda, del pasado 11 de junio.

A partir de ese día, precisó Díaz-Canel, entraríamos en la primera etapa de la recuperación que habíamos anunciado y esto implica un llamado, una vez más, al comportamiento responsable de la población, también en las provincias que van a pasar a la primera fase.

Hacer las cosas bien, puntualizó, nos permitirá ir avanzando hacia la normalidad en el resto del país, de una manera más segura, más eficiente, más consolidada. Ello nos va a generar nuevas experiencias de cómo debemos trabajar ese paso hacia la recuperación, significó.

En la medida en que logremos mayor responsabilidad en La Habana y en Matanzas, destacó el mandatario, esas provincias podrán entrar entonces en la primera fase.

Para eso, subrayó, es importante mantener el aislamiento físico en todo momento. Hoy una de las mejores maneras en que somos solidarios entre todos nosotros y respetuosos hacia lo que está pidiendo el país, en el comportamiento y en la convivencia con el resto de nuestros compatriotas es precisamente mantener ese distanciamiento físico, que no es un capricho, sino una de las cuestiones más efectivas y que mejor ayudan a mantenernos sin transmisión de la enfermedad, aseveró.
El Jefe de Estado corroboró la necesidad de mantener el aislamiento físico en todo momento. Foto: Estudios Revolución.

El Jefe de Estado corroboró la necesidad de continuar con las medidas higiénicas que durante todo este tiempo se han planteado. Le pedimos a La Habana y a Matanzas, agregó, que entiendan que tienen un grupo de particularidades por ser en estos momentos la cola de la epidemia, por lo tanto, tienen que mantener todas las restricciones con mucho rigor.

En medio de estas condiciones, subrayó, hay que elevar el control para evitar que haya relajamiento y que se nos prolongue más tiempo la capital y la provincia de Matanzas en salir de la etapa de pandemia para entrar en la etapa de recuperación.

Díaz-Canel reafirmó la validez de la decisión que ha tomado el Gobierno en el hecho de que en los últimos 17 días solo hemos tenido un fallecido, y en los últimos cinco no hemos lamentado ninguna muerte.
“Intensificando el trabajo y consolidándolo, creo que también La Habana y Matanzas en pocos días podrán estar en la fase uno de la etapa de recuperación”, aseguró el Presidente de la República.
En el intercambio a través de videoconferencia con las autoridades de esas dos provincias, el mandatario insistió en mantener la disciplina y el distanciamiento físico el próximo Día de los Padres, como mismo se logró el segundo domingo de mayo, cuando el agasajo correspondió a las madres cubanas. Es difícil, pero necesario, dijo.
El Jefe de Estado ratificó finalmente lo planteado por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, en la más reciente reunión del Buró Político, sobre la importancia de que, cuando se pase a la recuperación, “sigamos manteniendo la intensa lucha en el enfrentamiento a la corrupción y a las ilegalidades; y haciendo público un grupo de casos con toda la profesionalidad que eso lleva y con todos los códigos de comunicación social que debemos mantener. Seguimos con esa intensidad. Eso llegó para quedarse y lo vamos a continuar haciendo permanentemente”.

Luego de más tres meses apostando por la vida, Cuba da sus primeros pasos hacia la nueva normalidad, que exige de todos un comportamiento responsable, para que el día 100 de esta batalla marque el inicio del camino a la recuperación y no del retroceso de tantos esfuerzos. Con la disciplina de abanderada, la Mayor de las Antillas pudo contener la epidemia y podrá también recobrar su ritmo vital.
El anuncio sobre el inicio del nuevo momento en la Mayor de las Antillas fue hecho por el primer ministro, Manuel Marrero Cruz. Foto: Estudios Revolución.

Díaz-Canel insistió en mantener la disciplina y el distanciamiento físico el próximo Día de los Padres. Foto: Estudios Revolución.