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sábado, 30 de abril de 2022

Michel Torres Corona, más allá de Con Filo

 



Foto: Tomada de la página de Facebook de Torres Corona.

En ocasiones, el contexto y las necesidades comunicativas llevan a la esfera pública a quienes no imaginaron pararse algún día en un estudio de grabación, con micrófonos, luces y cámaras incluidos. Algo así ocurrió con Michel Ernesto Torres Corona, el presentador principal de Con Filo. ¿Quién le diría, al graduarse de Derecho, que sería conductor de un espacio estelar cuatro años después?

Lo cierto es que, más allá de su militancia política, hablar desenfadado y sentido del sarcasmo, poco se conoce de este joven, devenido “figura pública” hace algunos meses. Por eso, conversamos con él sobre sus proyectos, deberes y esa “vida común” que todos tenemos.

¿Cómo fue la infancia de Michel?

–Yo tuve una niñez feliz. Puedo decirlo. Nací en Maternidad Obrera, aquí en La Habana, y he vivido siempre en Playa. Como casi todos los niños, quise ser muchas cosas: bombero, científico, tuve una etapa de interés por la literatura. Pero, cuando llegó el momento, me decidí por el Derecho. Y, luego, he ido “siendo” por el camino.

¿Por qué estudiar Derecho?

–La razón fundamental fue mi abuelo, Enrique Corona Zayas. Era abogado y profesor de la universidad. Murió antes de que yo naciera, pero, como dije en los agradecimientos de mi tesis, me enseñó el verdadero significado de “la vida después de la muerte”, porque la única noción lógica de vida tras el fallecimiento es que la gente que te sobrevive te recuerde.

“Además, pudiera decirte que siempre me gustaron las películas y series de abogados y, aunque no he ejercido mi profesión ni un día, el Derecho me aportó una lógica específica para asumir los problemas y sus posibles soluciones. También me permitió entender, al menos en parte, el funcionamiento del poder y me dio una visión más dialéctica de la vida y los fenómenos sociales”.

Interesante… ¿Cómo llega entonces un profesional del Derecho a los medios de comunicación?

–Bueno, a los medios fui llegando de a poco. Primero comencé a opinar desde mi muro de Facebook sobre temas políticos. Un “opinólogo” cualquiera, de los que abundan en Facebook. Después fui publicando en algunos blogs, en algunos medios alternativos (de los de verdad, de los que no pagan), hasta que tuve la posibilidad de escribir en Granma y Cubadebate, que son plataformas de mucha mayor difusión.

“A la televisión sí llegué casi de imprevisto, porque al principio era suplente en el programa Con Filo. Más tarde, azahares de la vida hicieron que asumiera la conducción principal y el guion.

“Te mentiría si dijera que alguna vez me gustó la exposición mediática. No me llamaba la atención ni siquiera tirarme fotos. Pero fue un proyecto que se dio, y he tratado de defenderlo lo mejor posible. Hoy para mí Con Filo es un reto, un camino y un deber”.

"Mi llegada a la televisión fue casi de imprevisto", recuerda Torres Corona. Foto: TVC.

Ya que estamos hablando del programa, cuéntame un poco cómo es su rutina productiva.

–Se resume en lo siguiente: el día antes de la emisión de Con Filo nos sentamos a la mesa un grupo de cinco personas a discutir los temas que han estado en la palestra pública en la semana y a analizar qué instituciones, personas o iniciativas han sido atacadas. Ahí vamos hallando una estructura más menos lógica del guion, que luego se escribe.

“Cada presentador redacta su parte. Gabriela escribe lo suyo, si Ana está hace lo  que le corresponde y yo lo mío. 'Armamos el muñeco' y al otro día en la mañana grabamos, a veces bajo estrés, por el ritmo trepidante. Pero es la única forma de lograr que las cosas que se discuten en el programa estén lo más cercanas posible a la actualidad”.

No es secreto que los periodistas de medios estatales y, en particular, ustedes, que debaten temas políticos, son blanco de ataques por quienes se oponen al gobierno. ¿Cómo asumes ese acoso?

–Uno se acostumbra. Al final uno entiende que eso es más producto de la sensación de impunidad que otorgan las redes sociales, que otra cosa. La gente —como “tira” lo que sea para ahí y no pasa nada—, desatan sus peores instintos y sentimientos. Pero uno aprende a darle el justo valor a eso, que es ínfimo.

“Lo mejor es tratar de asumirlo con humor. Y nunca, bajo ningún concepto, demostrar a ese aparato de terror que te causó algún daño. No se les puede dar esa satisfacción, incluso, si en algún momento llegan a herirte”.

Los conductores y guionistas de Con Filo se han visto sometidos al acoso de los opositores del gobierno cubano. Foto: Tomada de la página de Facebook del entrevistado.

Además de conductor y guionista de Con Filo, eres el director de la editorial Nuevo Milenio. ¿Qué implica desempeñar esa labor para alguien tan joven?

–Estar al frente de Nuevo Milenio es una de esas cosas que no pude prever y que asumo como una tarea. Estaban buscando un director joven, que brindara otra óptica a la editorial y pensaron en mí. Yo decidí asumir el reto, que ha sido eso, un desafío en todo el sentido de la palabra, por desconocimiento mío y falta de experiencia.

“Pero también es una oportunidad tremenda de conocer y trabajar con mucha gente y de aportar a la literatura científica en Cuba. Siempre fui un lector asiduo, sobre todo del sello Ciencias Sociales, que pertenece a Nuevo Mileno. En ese sentido me siento cómodo. Y, nada, he tratado de ser de alguna utilidad y de hacer mi trabajo lo mejor posible”.

¿Cómo es un día común en la vida de Michel?

–La verdad, yo no tengo días comunes ya. Eso “se murió”. Me puedo levantar en la mañana y no saber qué es lo que me toca, porque siempre surge algo y cambian los planes. En cada jornada hay algo diferente. Eso de “días comunes” lo perdí.

Pero, algún pasatiempo tendrás…

–Mi pasatiempo preferido es leer, aunque no lo practico como antes, por lo que te digo, tengo menos tiempo y menos energía.

¿Cuáles son tus proyectos de cara al futuro?

–Hacer algún libro, lo mismo un compendio de las cosas que he ido publicando en Granma, que de otros artículos que he escrito. También quisiera terminar un texto sobre personas que han fallecido y fueron importantes para mí. En resumen, concretar algún título. Eso me gustaría. Y salir adelante con la editorial. Ya ves, el muchacho que leía y escribía ahora está enredado en el mundo del libro.

“El trabajo en la editorial Nuevo Milenio es una oportunidad tremenda de conocer y aportar a la literatura científica en Cuba", dice Torres Corona. Foto: Tomada de la página de Facebook de la editorial Nuevo Milenio.

Aunque la entrevista se ha movido en el ámbito personal, no puedo dejar de preguntarte sobre política y principios. Para ti, ¿qué implica ser un joven revolucionario en estos tiempos?

–El primer deber de un joven comprometido con su historia es “hacer la Revolución” y defender lo que las generaciones previas construyeron. Pero ser revolucionario también implica tratar de ser mejores que nuestros antecesores, porque no tiene sentido pensar que debemos ser iguales o “hay que estar a la altura”. No, si nosotros partimos de una posición de ventaja.

“En las actividades científicas se dice que uno se yergue sobre los hombros de aquellos que lo antecedieron. En la Revolución y en la política es igual. Nosotros tenemos que llegar más lejos que quienes estuvieron antes, como el lema de los Juegos Olímpicos: 'Más rápido, más alto, más fuerte'. Esa debería ser la mayor aspiración de un joven revolucionario: ser mejor persona, mejor militante, mejor activista, mejor ciudadano. Ser mejores”.

¿Y si te tuvieras que definir en una palabra?

–Eso es un viejo chiste. Te diría "inefable", que es como "indefinible", pero más culto, como para impresionar en la fiesta.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Telesur transmitirá hoy domingo en la noche entrevista con Presidente cubano



Por: Redacción de Cubadebate

Patricia Villegas entrevista para Telesur a Miguel Díaz-Canel Bermúdez en La Habana. Foto: Rolando Segura / Telesur

El canal multinacional Telesur transmitirá el domingo 16 de septiembre, a las 9 de la noche, la entrevista que le concediera a esa televisora el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

La entrevista es la primera que el Presidente cubano concede a un medio de comunicación desde su elección en el cargo el pasado 19 de abril y fue conducida por la Presidenta de Telesur Patricia Villegas.

(Con información del Facebook de Patricia Villegas)

martes, 7 de agosto de 2018

En Persona, el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez: “En silencio ha tenido que ser” (+ Video)


La tarde de la entrevista, diluvió en La Habana. Hasta en la salita
anexa a sus oficinas en el Palacio de la Revolución, donde se improvisó el set, los truenos y el resplandor de las descargas eléctricas se sentían con tal intensidad, que por momentos su voz se hizo imperceptible y temimos lo peor: que los micrófonos no captaran las respuestas y tuviéramos que suspender el encuentro más esperado por nuestro equipo desde que surgió el espacio “En persona”.


Por suerte, la tormenta se desató cuando ya había avanzado el diálogo hasta el punto de romper el mito de que “Ramiro Valdés no da entrevistas.”


Ramiro Valdés Menéndez y Arleen Rodríguez Derivet en entrevista para la Mesa Redonda. Foto: Tomada de la transmisión de TV

El hijo de Ofelia, del barrio La Matilde

Arleen: Comandante en primer lugar gracias. Mucha gente me dijo: no vas a poder entrevistar a Ramiro, él no habla ¿Por qué?

Ramiro: En primer lugar, estoy aquí cumpliendo una indicación que no podía dejar de cumplir que es acceder a la entrevista.

Arleen: Qué bueno ¿y por qué no habla a la prensa?

Ramiro: Mira Arleen, en primer lugar no me gusta hablar en primera persona, no me gusta ser protagónico de algo que sencillamente creo que todos hemos hecho de forma muy natural, partir de que el deber nos

llamó y que por tanto si uno tiene conciencia de lo que tiene que hacer en la vida sencillamente frente al desafío que la vida nos pone hay que dar el paso delante de forma normal y natural, como deben ser todas las cosas en la vida. Yo participo de la ideología martiana, entre otras y Martí decía: “…toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, también hacía referencia a que “la mejor forma de decir es hacer”, y entonces si algo pretendo que alguna vez se conozca de mí no son las cosas que diga sino por las cosas que he hecho.

Arleen: Bueno Ud. no será protagónico, pero protagonista de la Revolución es, de ahí la insistencia. Yo quiero saber, quiero yo no, quiere el pueblo de Cuba, quieren las jóvenes generaciones saber: ¿Quién es Ramiro Valdés Menéndez, antes de ser el Comandante de la Revolución?, ¿dónde nace?, ¿cómo era su hogar?, ¿cuáles son sus recuerdos más entrañables de la infancia, del barrio, de la familia?

Ramiro: Nosotros somos una familia de origen muy pobre, modesta. De Artemisa, del barrio La Matilde, de donde salieron, la mayoría no, prácticamente todos los compañeros que participaron en el Moncada.

Éramos el conjunto de, la familia y la cercanía, además coincidimos todos en distintos momentos en las escuelas y ahí tuvimos fraternidad a nivel del barrio y nos fuimos conociendo. Julio, Rigoberto, Ciro, Emilio, distintos compañeros que participaron después en todo lo que tuvo que ver con el asalto al Moncada, de ahí salieron, de esa
cercanía del barrio, de la escuela.

Arleen: Los 28 artemiseños eran del barrio La Matilde.

Ramiro: De La Matilde.

Arleen: Tengo entendido que Ud. vivía literalmente en piso de tierra.
Ramiro: A ver, parte de la casa era de piso de tierra y el techo era de cartón y cuando llovía, como suele decirse llovía más a dentro que afuera, entonces terminaba el agua y seguía, aquello era un concierto
por todos los depósitos de agua que se ponían, un cubo, una palangana y seguían las gotas cayendo, aquello era un concierto y sí, éramos muy pobres.

Arleen: ¿De qué vivían? ¿Qué hacían sus padres para mantenerlos?¿Cuántos hermanos?
Ramiro: Cinco hermanos, mi familia te repito era muy pobre, sin oficio. Mi madre era una persona muy íntegra y te contaba antes de entrar acá, era muy martiana y muy cespedista, aunque era bastante
escéptica con relación a la política, porque decía que los políticos sencillamente utilizaban a los demás para tomarnos de escalón y subir, y después se olvidaba de todas las promesas y que por tanto sus hijos, si ella podía, no iban a ser escalón de nadie, de ningún político.
Arleen: Alguien me dijo una vez que ustedes dormían completamente desnudos porque su madre lavaba de noche la única muda que tenían…

Ramiro: Es así, me la lavaba y zurcía la ropa para que pudiéramos ir a la escuela limpios, porque mi madre decía, además, con mucho orgullo, que éramos una familia íntegra, pobre pero íntegra, con mucha moral, limpia y honrada. Incluso ella para subsistir llegó a ser listera en los juegos de la bolita, ella fue listera, (y también) trabajó en escogidas de tabaco
.
Arleen: ¿Se llamaba?

Ramiro: Ofelia Menéndez, lavaba ropa para algunas personas, yo iba recogía la ropa y ella la lavaba, la planchaba y eso era un pequeño ingreso que teníamos. Mi madre decía: “ni prostituta, ni criada de
nadie” y nos crio con mucha dignidad, desde el punto de vista ético. Y desde el punto de vista político te digo era muy cespedista y muy martiana.

Arleen: De ella aprendió todo eso.

Ramiro: De ella lo aprendí, nosotros todos, los cinco hermanos, tres varones y dos hembras.
Arleen: ¿Ud. era el más pequeño?

Ramiro: Era el penúltimo, pero siempre no sé porque razón, si se, siempre me trataron en mi casa, todo el mundo como el más pequeño, porque era al que siempre malcriaban. Sucedió que cuando mi mamá dio a

luz, yo tenía el cordón umbilical alrededor del cuello y prácticamente a mí me desahuciaron, incluso trataron de arrebatarme a mí de los brazos de ella, el médico y los demás, pero ella sencillamente se negó y se negó y me apañó, me alimentaba con un gotero, dándome la leche gota a gota, hasta que al final, aquí me tienes, gracias al esfuerzo de mi madre.

Arleen: ¿Vivió años para verlo convertirse en un héroe de este país?

Ramiro: Más de 90 años.

Arleen: Qué bueno. ¿A la escuela fue?

Ramiro: Sí como no. Hasta la secundaria. Después a trabajar.

Arleen: ¿Empezó a trabajar muy niño?

Ramiro: Sí, empecé a trabajar digamos de muchacho, tendría 14 ó 15 años, trabajé en bodegas. Mi padre era una gente que tenía mucha iniciativa para los negocios, todo le salía mal pero bueno, me arrastró con él en ese giro, en bodegas, en la fundición en Guanajay, en la carpintería, en la fábrica de cepillo, en distintas actividades que él emprendió y que siempre por una razón u otra siempre…no era un buen administrador.

Arleen: Ud. además fue un poquito revoltoso en el trabajo. ¿Lo botaron, lo echaron de algún trabajo me han dicho?

Ramiro: Bueno de la empresa eléctrica, cuando estaba de aprendiz, eso fue en Los Palacios. La empresa eléctrica daba prioridad a los hijos de los trabajadores, entonces si era por examen, si tú eras hijo de un trabajador de la empresa entonces tenías prioridad para trabajar. En un momento dado mi padre ingresó a la empresa eléctrica y mi hermano también, mi hermano que también era bodeguero, trabajaba de dependiente en la bodega Marina una de las grandes bodegas que había en Artemisa, y de ahí pasó por esta razón a trabajar en la empresa eléctrica, fue liniero. Después yo paso, ya cuando tenía más edad, más tamaño, más madurito, más duro quiero decir, comencé a trabajar como aprendiz de liniero. El capataz de la cuadrilla era mi padrino y el

hermano, el sobrino, era la familia, era mi papá, mi hermano, era Esteba y Estebita. Esteban que era el peón y el hijo, los dos eran peones. Uno de los trabajos que estábamos haciendo era en Los Palacios, se trabajaba en caliente y uno de los compañeros cometió un error, tocó la corriente y lo tumbó
.
Arleen: ¿Murió?

Ramiro: No murió pero lo dejó minusválido, un muchacho joven, fuerte. En una de esas, en un momento que fuimos allí, a Los Palacios, quiso mi padrino hacerlo en caliente, él era el capataz, entonces yo me

opuse y los demás también se opusieron y no se pudo hacer, entonces hubo que mandar a cortar la corriente, a ese arreglo lo llamamos una vía libre, cortan la corriente y trabajas. Bastó, fue suficiente para que cuando regresamos de Los Palacios, a Artemisa ya me sacaron.

Arleen: Lo sacaron de la brigada.

Ramiro: Me sacaron de la cuadrilla como se llamaba, por comunista.

Arleen: Por comunista, ¿y ya Ud. era comunista?

Ramiro: No, no tenía ni idea, nada. A los revoltosos en aquel tiempo los acusaban de comunistas, de ahí salí a tirar caña en un camión de ayudante de un camión tirando caña y nos sorprendió el 10 de marzo en
el campo de caña.

Del 10 de marzo del 52 al 26 de julio del 53


Ramiro Valdés y Fidel Castro. Foto: Archivo

Arleen: El 10 de marzo de 1952 me han dicho que Usted fue a ver al presidente de la Juventud Ortodoxa y le dijo “el hombre es Fidel” ¿Cómo es la historia? ¿Qué siente Ramiro Valdés Menéndez cuando sabe del golpe del 10 de marzo, que usted tenía 20 años, no?
Ramiro: Si más o menos. Después que me sacaron de la Empresa Eléctrica, estuve trabajando tirando caña para el Central Pilar y el Central San Cristóbal, y estando en el campo nos enteramos. Como a las

4 de la mañana ponemos el radio, yo siempre ponía el radio para oír música, y no había nada en el radio, el radio estaba totalmente en silencio total, Radio Reloj era el tic tac, da la hora, y todo el resto de las estaciones de radio silentes, entonces nos preguntamos ¿qué habrá pasado? Cuando llegamos al ingenio, entre 10 y 11, nosenteramos que Batista había dado un Golpe de Estado, bueno mi alegría fue tremenda.

Arleen: ¿Cómo es eso?

Ramiro: Si, fue tremenda, porque le dije al hermano del dueño del camión, que era el chofer: “ahora éste las va a pagar todas, las de antes y las de ahora, y nos tocará a nosotros, a la juventud, enfrentar esto, porque ni Millo Ochoa, ni Pardo Llada, ni Agramonte, ni nadie va a enfrentar esto, los únicos que van a enfrentar esto aquí

somos nosotros, es la juventud. Y de ahí me fui caminando, son unos 15 km desde el ingenio hasta Artemisa y allí contacté con Julito, contacté con Ciro, contacté con Gerardo y nos fuimos a ver a Pepe Suárez.

Pepe Suárez era una especie de mentor político de la Juventud Ortodoxa, pero él no era el secretario de la Juventud, el secretario de la Juventud era un compañero llamado Rodolfo, y Pepe sí era de la Juventud en Artemisa, dirigente de la Juventud en Artemisa, tenía un cargo, una secretaría de la Provincial y de la Nacional. Él no se había enterado aún del Golpe de Estado, él estaba durmiendo, y entramos al cuarto, los despertamos y se lo dijimos.

Ya nosotros escuchábamos a Fidel, por una hora de radio que él tenía aquí en La Habana y le mandábamos alguna información a través de René Rodríguez de las propiedades que tenía aquí (el ministro) Alemán, donde tenían fuerzas del Ejército y otras trabajando ahí, (datos a los) que accedimos a través de un vecino, que era hijo del capataz de una de las fincas. Él era tractorista, manejaba 2 buldozzer, y entonces nos trajo información, yo lo convencí, me trajo información y fotos y nosotros se la mandamos a Fidel a través de René, que quien lo conocía era Pepe.

Arleen: Usted no lo conocía personalmente, pero sí lo escuchaba.

Ramiro: No, no quiero decir, yo me estaba refiriendo ahora a René.

Arleen: Ah ya, pensé que era a Fidel.

Ramiro: No a Fidel tampoco lo conocía, lo oía.

Arleen: Pero sí le parecía importante lo que decía.

Ramiro: No claro, incluso cuando vamos a ver a Pepe, yo le digo “bueno, a Batista hay que tumbarlo con las armas”. Ya nosotros éramos 4 los que nos habíamos confabulado para organizarnos y buscar el
contacto con Fidel, a través de Pepe, y entonces bueno así fue estuvimos como 2 meses insistiendo con él, por si había visto a Fidel, y bueno como a los dos meses aproximadamente, nos entrevistamos aquí con Fidel, en Prado 109. Con Fidel y con Abel. Estábamos Julio, Pepe, Ciro, Gerardo y yo. Y bueno ahí nos pusimos a su disposición, entonces el aceptó la proposición.

Arleen: ¿Qué impresión le causó conocerlo personalmente? ¿Confirmó que
era el hombre?

Ramiro: No, el hombre no, porque Batista decía que era el hombre, y a mí jamás se me habría ocurrido decir que Fidel era el hombre, esa frase no jamás, que era el dirigente, que sencillamente era el que

podía sacar por toda su trayectoria, muy joven, pero por toda su trayectoria, toda su honradez, su pensamiento político, revolucionario, su enfrentamiento a los gobiernos corruptos, sencillamente nos dio la garantía y la seguridad de que era el dirigente, el político, el revolucionario, que iba a resolver el problema de la situación de Cuba, a partir del Golpe de Estado, y bueno así fue.
Arleen: Fidel siempre decía que él se hizo revolucionario en la Universidad, ¿Ramiro tiene algún momento en su vida en que dice, en ese momento me hice revolucionario, o es algo que es una evolución?

Ramiro: No, mira, esa no es una carrera que se estudia ni mucho menos no, uno se hace revolucionario digamos por la inconformidad y por la rebeldía intrínseca, resultado de la vida que uno llevaba, y no solo la de uno personal y la familiar sino sencillamente en el contexto donde uno estaba.

La Matilde era un barrio muy pobre, y todos los compañeros que participaron en el Moncada, y que eran aproximadamente…Mira, siguiendo instrucciones de Fidel y de Abel, hicimos una organización celular, o sea, la primera célula eran 10, y cada uno de esos 10 tenía que hacer otra célula de 10, y debíamos seleccionar a los compañeros, primero verificarlos y comprobarlos antes de hablar, antes de reclutarlos para la Revolución y así tendríamos nosotros aproximadamente, entre 80 y 90 compañeros ya organizados, a través de la organización celular, en la cual, bueno, nos reuníamos, teníamos las instrucciones, teníamos las indicaciones por parte de Fidel, de qué hacer y cómo hacerlo.
Después del Golpe de Estado, Ciro, Julio y yo, salíamos en el carro de Ciro a hacer sabotajes, no en Artemisa, en Artemisa lo único que hicimos fue (contra) un cartelón que había ahí grande de la imagen de Batista, tirarle un litro con chapapote, para manchar la imagen de Batista, eso fue lo único que hicimos en Artemisa…era muy chocante

pasar por ahí y ver la imagen de Batista, y siempre nos chocó mucho y entonces hicimos eso. Salíamos en el carro de Ciro, que su padre le había regalado, Ciro, Julio y yo a hacer algunos sabotajes, tirando cadenas en los tendidos, pero fuera de Artemisa, en Caimito, en Guanajay, Bauta.
Después, cuando estuvimos con Fidel y Abel, y nos preguntaron que hacíamos, y les contamos lo que estábamos haciendo, ellos nos dijeron, no, no, no se metan en política, no hagan sabotaje ni hagan nada, ustedes den un giro de 180 grados, no se metan en política, ni hablen de política, pasen inadvertidos, no vaya a ser que ustedes, trabajando para la lucha armada, por cualquier cosa vayan a caer presos y correr el riesgo de que alguien hable, y entonces todo lo que estamos haciendo se descubra porque estuvieran ustedes haciendo un comentario o haciendo un sabotaje, que al final, bueno son necesarios pero lo más importante es la lucha armada, y ustedes están en eso, así que retírense de todo, y así fue, nosotros nos retiramos de todo ese tema.

Arleen: A partir de ese momento ya empiezan a prepararse para una acción armada. ¿Por qué la mayor parte de los hombres que asaltan el Moncada en Santiago de Cuba y el Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo son de Artemisa?

Ramiro: Era el círculo, el círculo limitado estrecho del barrio La Matilde, que fue donde nacimos, nos criamos y nos conocíamos con profundidad y teníamos la confianza unos con los otros, todos los
compañeros éramos fraternalmente, éramos hermanos de la vida y después fuimos de la Revolución, y teníamos una confianza ilimitada y la seguridad en los que estaban siendo reclutados e incorporados a la acción futura, que nadie nos dijo dónde era, nunca.

Arleen: Cuando salen para Santiago de Cuba, ni idea.

Ramiro: Ni idea.

Arleen: Bueno ni a Ciro ni a Usted.

Ramiro: A nadie, nosotros no sabíamos nada, nosotros nos imaginábamos que en el propio 1952, en diciembre, se iba a producir el hecho, de la acción militar, y pensábamos desde luego que era en Columbia, y varias veces vinimos Julio, Ciro y yo a explorar Columbia para ver por dónde se podía entrar, a nadie nosotros le habíamos dicho nada, pero nosotros pensábamos que era en diciembre y en Columbia. Estuvimos en casa de la abuela de Gerardo, que vivía contiguo al muro de Columbia, y de ahí observábamos y veíamos, y dijimos bueno, llegamos a la convicción, que no pasábamos de la calle, y entonces dijimos, vamos a despedirnos de la vida.

Arleen: Era un suicidio.

Ramiro: No ningún suicidio, suicidio no, era ir contra la fortaleza, a ver.
Arleen: Pregunto yo si se dieron cuenta que asaltar Columbia era un acto suicida, es lo que quiero decir.

Ramiro: No, bueno no lo pensamos así, era algo, Batista, cuál era la fuerza de Batista, donde estaba, en los cuarteles, queremos derrocar a Batista, hay que ir contra el Ejercito.

Arleen: Hay que asaltar los cuarteles.

Ramiro: Hay que asaltar los cuarteles, nosotros pensamos que la acción se iba a producir allí en Columbia, estuvimos dando vueltas por Columbia para ver cómo podía ser, cómo se podía imaginar, cómo pudiera

realizarse la acción y por dónde entrar, en fin, y dijimos bueno esto aquí, de la acera no pasamos, no nos imaginábamos cómo era el tema, y cómo pudiera ser el asalto a Columbia, y entonces ahí bueno, vamos a

despedirnos de la vida, y nosotros organizábamos algunas actividades, salíamos a tomar y así hasta que llegó diciembre y no ocurrió nada, y entonces dejamos de despedirnos, por aquello de que íbamos a tener una mala imagen.

Y entonces bueno, esperamos y después me llega un encargo de Fidel, a través de Pepe Suárez, de que hiciéramos una lista de 10, que escogiéramos 10, entonces nosotros hicimos la lista, claro la lista era del grupo primero, y Pepe me dice que no me ponga yo ni lo ponga a él. Entonces yo estoy un domingo en la casa mirando la pelota… y
cuando miro Fidel ahí.

Arleen: En su casa.

Ramiro: Sí. Me sorprendió porque yo nunca le había dicho dónde vivía. Y vamos, montamos y nos fuimos. Y me dice: ¿por qué no se pusieron ni Pepe ni tú en la lista? Y yo: bueno, eso fue lo que me dijo Pepe, que buscáramos diez pero que no nos pusiéramos ni él ni yo. Entonces dice, bueno pónganse ustedes también en la lista y, ¿hasta cuántos pueden llegar ustedes? Digo yo, bueno Fidel, nosotros solamente ochenta y tantos, noventa compañeros. Y dice ¿pueden llegar a treinta bien seleccionados? Digo, cómo que no! Entonces seleccionamos los treinta. Y por eso hubo tantos participantes en el ataque al Moncada, de Artemisa y como que eran cotos cerrados, el barrio de La Matilde donde todos vivíamos ahí, en la escuela y en todo, bueno, sencillamente esa era la base natural.

Arleen: Qué los unía a ustedes…

Ramiro: La familiaridad, el barrio. Las ideas
Arleen: Pero también la rebeldía contra el gobierno.
Ramiro: Sí sí, sí, no eso sin falta, claro, por eso estábamos enrolados todos, sin falta, sin falta. Éramos antibatistianos todos.

Arleen: Ya el 26 de julio de 1953 Usted es uno de los asaltantes al Moncada, nada más y nada menos que la Posta 3, es decir, es de los que acompañan a Fidel, de los que entra, tumba la cadena y entra al

Moncada, de los que resulta herido y se salva.

Ramiro: No tumbamos, sino tiramos.

Arleen: Tiraron la cadena.

Ramiro: Sí, así fue.

Arleen: Correcto. Es decir, Usted es de los que logran entrar incluso
al Cuartel.

Ramiro: Todos los compañeros del primer carro entramos.
Arleen: De los cuales mueren dos al salir.

Ramiro: No a ver, yo me quedo al final, me quedo solo allí. Y después cuando Fidel da la orden de retirada, ya cuando él ve que es imposible la sorpresa y tomar el Cuartel, da la orden de retirada. Pepe que

estaba también, desde luego, venía para el asalto, venía en el carro, pero no entró, si no quedó afuera. Entonces, cuando Fidel da la orden de retirada, él empieza a llamarme por mi nombre Ramiro, Ramiro, Ramiro retirada, retirada y yo lo escucho en medio de la balacera aquella y bueno, salgo para realizar la retirada conjunta con el resto de los compañeros.

Arleen: La herida suya es una herida leve, pero Usted es un hombre herido que está huyendo y va a dar de nuevo a La Granjita. ¿Cómo es? Es que si no hablan los protagonistas, otros hacen la historia.

Ramiro: Bueno, y generalmente faltan a la verdad en muchos casos. Mira, una de las cosas por las cuales, a ver, yo siempre hago un símil: hay un choque de trenes, uno está aquí, otro está aquí, otro está aquí y otro está aquí, mirando y cada cual cuenta…

Arleen: Una versión.

Ramiro: Su versión. El choque existió, pero las versiones son distintas, lo que no deja de faltar a la verdad y generalmente, la gente suele ser protagónica.

Arleen: En su versión. Cada uno en su versión tiene su protagonismo
.
Ramiro: Su protagonismo y la que vale es su versión, no la de los demás. Entonces, a mí nunca me ha gustado tampoco ese protagonismo.

Arleen: De todas maneras, ¿cuál es su versión?

Ramiro: No, mi versión no, como lo…ah!! bueno sí, mi versión de los hechos, (risas) claro, no además, no hay más porque yo era el único (risas). No, a ver, cuando ya Pepe me llama y salgo, al salir, hay

varios compañeros y solo había un auto con las cuatro gomas ponchadas…Me monto en el carro y así con las cuatro gomas ponchadas para salir al punto donde al puente este, para ir para allá para…
Arleen: Siboney.

Ramiro: Para Siboney, para La Granjita. Había heridos, uno de ellos era Gustavo Arcos, herido que estaba en el carro y pasamos por delante de una casa de un médico, veo la placa, me bajo, saco al herido, toco la puerta y se lo dejo –que después fue traidor Gustavo Arcos Bergnes— y bueno seguimos, llegamos ahí a la salida de lo que hoy es el zoológico, allí había un montecito, todavía se sentía el tiroteo y bueno, quedamos en salir a buscar a Melba y a Haydée que estaban en el hospital.
Entonces digo espérate yo voy a ir a buscar el carro, porque uno de los carros en que veníamos se quedó ponchado y entonces voy a buscar el carro, paro, veo un carro de leche, ya yo me había quitado la camisa militar y el pantalón y me quedé con mi pantalón que traía debajo, le rompí el bolsillo a ese pantalón y las balas de la pistola me las eché en el bolsillo. Y bueno los paré y pedí el gato de ellos, (pero) el gato no se podía usar porque no compaginaba, entonces pasa un jeep con un hombre gordo, como un hacendado o algo de eso, y lo paro, le pido el gato, me presta el gato y bueno, tampoco sirvió, entonces yo percibo que el tipo se da…
Arleen: …se da cuenta de que usted es asaltante?

Ramiro: Sí, sí lo percibo y entonces voy caminando hasta donde entró el carro en la vaquería y cuando estoy caminando… ellos querían que yo me quedara, los de la vaquería, quizás quisieron protegerme, pero como estábamos buscando el gato para salir a rescatar a las mujeres, bueno, me prestaron otro gato y vino un niño, un muchacho a acompañarme para devolverle el gato, pero en lugar de yo ir por la carretera voy faldeando la loma que está pegada a la carretera, una yerba de guinea alta y eso… y ya habían tres jeep del ejército allí…en el auto, cerca de La Granjita, en el auto, ya habían tres jeep del ejército y allí
ya…

Arleen: Pero Usted no estaba herido?
Ramiro:

Arleen: ¿Cómo era su herida?

Ramiro: Aquí (señala un pie) que según Machadito fue corriendo (risas) y bueno, fue un disparo aquí más o menos aproximadamente. Mira, el pasillo tenía dormitorios por un lado… tú ves el pasillo largo que

está fuera del polígono, todo eso estaba a ambos lados lleno de colombinas con soldados, y los extremos estaban cerrados. Entonces, nosotros entramos Montané, como narra Fidel en “La historia me absolverá”, Montané, Pepe y yo redujimos los dormitorios, después de la Posta nosotros agarramos por indicación de Fidel. Fidel nos dijo:

…bueno, cuando vayan a la Posta abran paso que viene el General –y los tipos— hicimos eso se cuadraron y les arrebatamos los fusiles de la mano y los agarramos y los llevamos… quitamos la… ya bajo el tiroteo quitamos la cadena, una cadena gruesa que no es la que hay allí hoy, una cadena. Y allí agarramos a los dos soldados y los metimos debajo de la colombina que estaba allí, pegada a la pared donde empieza el pasillo hacia acá; que después dijeron que nosotros los habíamos pasado a cuchillo, cosa falsa totalmente, como se demostró ulteriormente en el juicio que le hicieron a Fidel ya cerrado ahí en la salita donde lo juzgaron.

Arleen: Bueno, Usted termina preso, la acción como acción militar fue un fracaso, sin embargo, Usted va a insistir en seguir a las órdenes de Fidel…

Ramiro: Claro.

Arleen: En todas las circunstancias.

Ramiro: Claro.

Arleen: El presidio.

Ramiro: Sí

Arleen: En el exilio, en el Granma.

Ramiro: Fidel era la figura, que iba a sacar al país…

Arleen: A ustedes no los asusta la derrota en el Moncada.

Ramiro: No, es doloroso, pero claro que no, hay que continuar la lucha, hasta… mira, ya cuando veníamos en el Granma, Fidel nos habla a todos y al final yo recuerdo siempre que decía: …que la victoria

radicaba en tres elementos: resistir, resistir y resistir, si resistimos ganamos, porque el pueblo sabe que es una lucha justa y se incorporará a la lucha y con el pueblo vamos a obtener el triunfo, hay que resistir, cualesquiera que sean las circunstancias. Eso nos lo dijo después, pero eso ya lo sabíamos, por la historia.
Arleen: Ya claro.

Ramiro: Por la historia, mira, tú dices, bueno qué cuándo uno se hace…
Arleen: Revolucionario.

Ramiro: Sí, que eso no es como encender y apagar la luz. Hágase la luz. Te digo, en eso mi madre jugó un papel muy importante, y uno leyó, siempre fui patriota -de muchacho- incluso cuando estábamos en

primaria – la vida después me dio la oportunidad- cuando estábamos en primaria nos llevaron en tres oportunidades al parque en Cayajabo, que estaba en una altura y nos mostraban una llanura y todo fuera, donde se habían producido combates de los invasores, dirigidos por Maceo- Y yo, en mi mentalidad, siempre me imaginé ser un invasor.

Arleen: No puedo creerlo, soñó ser un invasor, es decir, siendo niño tenía la percepción de que le hubiera gustado ser un invasor.

Ramiro: Ser como uno de ellos, como decía Fidel, ser como ellos.
Arleen: Yo decía…

Ramiro: Y la vida después me dio la oportunidad.
Arleen: De eso vamos a hablar ahora. Usted es de los que asalta el Moncada, los que toma la Posta 3…

Ramiro: Participo en las tomas de todo eso.

Arleen: Participa. Usted es uno de ellos.

Ramiro: Yo soy uno de ellos.

Arleen: Ya, sabemos que no quiere ser protagonista, pero la historia lo hizo…
Ramiro: No, no, es que no lo soy.

Arleen: La historia lo hizo, está, está ahí y su nombre está y su
nombre está incluso cuando los sobrevivientes de Alegría de Pío
dispersos por el monte se reúnen unos poquitos con Almeida y el Che.

Ramiro: El Che, Camilo.

Arleen: Che, Camilo, Almeida y en otro grupo está Raúl, hasta que se reúnen con…
Ramiro: No, nosotros éramos más, era Benítez, era el Che, Camilo, Almeida, Benítez, Chao que había sido veterano de la guerra de… de la República, fue comunista y fue de voluntario a pelear en España,

éramos los que estábamos.

Arleen: Se encuentran allá arriba, en Cinco Palmas.

Ramiro: Con Fidel en Cinco Palmas, con Fidel y Raúl en Cinco Palmas.

Arleen: Que es donde Fidel dice: “Ahora si ganamos la guerra”. ¿A Usted le pareció como a Raúl que Fidel había enloquecido?

Ramiro: Lo vimos con mucho optimismo, pero bueno, hay que ganar la guerra. A ver Fidel tenía… cuando nos dijo en el barco, en el Granma: resistir, resistir y resistir y si sólo queda uno resistiendo,
venceremos. No utilizó la palabra venceremos, pero dijo triunfaremos, porque el pueblo reconocerá en nosotros la causa justa y se incorporará a la lucha. Entonces, uno tenía la convicción esa de él y además así fue todo el proceso de la guerra de independencia nuestra. Inerme, sin nada. La historia nuestra está llena de cosas hechas sin recursos y sin posibilidades.
Arleen: Como decía Agramonte: …con la vergüenza.

Ramiro: Con la vergüenza, con la vergüenza de los cubanos. Y con eso luchamos y por eso estamos aquí, por ese tesón de Fidel inspirado en la historia de nuestras guerras de independencia.

El Comandante de la Revolución


Ramiro Valdés. Foto: Archivo.
Arleen: ¿Qué se siente al cabo de los años y después podemos retroceder un poquito, pero ¿qué siente al cabo de los años saberse uno -con todo el desprecio que sienta por el protagonismo individual- qué se siente haber sido uno de los Comandantes de la Revolución de Fidel, haber sido uno de los primeros desde el primer momento?

Ramiro: Nunca me he planteado eso, uno ha tenido una trayectoria y bueno, los reconocimientos de un tipo o de otro de los que hemos sido objeto por la trayectoria revolucionaria que hemos tenido, pero jamás

yo me he puesto a… A veces esas preguntas las hacen y tú me la haces también a mí: qué tú sentiste. Bueno, yo no…

Arleen: En ese momento.

Ramiro: No en ese momento no y si te digo algo me pongo a inventar, a hacer una frase, hacer…
Arleen: ¿Ni tantos años después?

Ramiro: No, no, no es por tantos años después, porque hay cosas, sensaciones que uno no olvida en la vida, no las olvida nunca, pero lo que te quiero señalar, o sea, y recuerda que en aquellos momentos, yo

era un muchachito de allá de Artemisa con poca digamos formación, formación política-ideológica, lo que tenía era, digamos un instinto de clase por ser explotado y por vivir en un mundo como aquel y tendría instintos, por instintos, pero eso era por instintos sencillamente, unos instintos digamos, naturales, de toda aquella gente que tiene cierta inconformidad y cierta rebeldía de ver lo que está ocurriendo y además vivir…

Arleen: Sufrirlo.

Ramiro: Sufrirlo. Y no por egoísmo ni por individualismo, yo siempre he sido bastante romántico.
Arleen: ¿La Revolución también era para usted una aventura romántica, era un acto de entrega?

Ramiro: No, bueno sí, siempre la Revolución es un acto de entrega, mira yo siempre digo: cuando usted se mete la primera vez, usted es voluntario de la Revolución. Después, olvídese de eso, no hay más
voluntariedad, es lo que te toque, es lo que tienes que hacer sin mirar ni para atrás ni para los lados, siempre hacia adelante.

Ciro, la Invasión, el Che


Ramiro Valdés (izq.) junto al Che. Foto: Archivo
Arleen: Comandante, usted es ascendido en la Sierra Maestra en los primeros meses y pasa a la columna del Che que, además, cuando va a la invasión, ya tiene el nombre de su mejor amigo, de su hermano, Ciro Redondo. Yo siempre he pensado que Ramiro tiene alguna responsabilidad en que lleve ese nombre la columna 8.

Ramiro: No. Bueno, la responsabilidad que tenemos es la de haber estado juntos desde el inicio, Ciro, Julito -a Julito lo matan en el Uvero-, yo no tengo nada que ver, pero para mí es muy entrañable porque es el resultado de la vida de Ciro. Ciro era una gente muy revolucionaria, muy extrovertido, muy compañero, muy solidario, muy valiente. Ciro era tremendamente arrojado y él muere en el combate de Mar Verde y el Che siempre tuvo por Ciro una gran distinción y simpatía y lo sentía como un compañero entrañable y muy cercano.

Arleen: Ahora, dígame una cosa, ¿es cierto que usted no formaba parte de la primera lista de los compañeros que irían a la invasión, que usted tuvo que fajarse por ir a la invasión?
Ramiro: (Risas) No tan así, te dije que de niño soñé incluso estar…y en la Sierra iba con el libro de Miró Argenter “Las Memorias”, un libraco que pesaba y meter eso en la mochila¡¡¡

Arleen: ¿Iba con usted?

Ramiro: Yo la llevaba

Arleen: ¿Su paradigma era Maceo? ¿Su principal paradigma en Cuba era Maceo como patriota?

Ramiro: Como patriotas Martí, Céspedes, Maceo, los Maceos y Crombet.

Arleen: ¿Y llevaba el libro de Miró Argenter?

Ramiro: Si, Miró Argenter que era un gran libro, con mucho peso. Fidel no me había pensado para que viniera con el Che en la invasión y fui a hablar con él y le pedí.

Arleen: ¿Cómo lo convenció?

Ramiro: Bueno, le dije, ¿me vas a negar participar en un hecho de la historia de Cuba que más nunca, más nunca se va a reproducir como es la invasión? Me miró y me dijo: “Vete”. Pero en otros términos.

Arleen: (Risas) Puedo imaginar. Usted se convierte en el segundo jefe de la Columna 8 y va a la invasión y es, otra vez tengo que decirlo, protagonista de la batalla de Santa Clara.
Ramiro: No, no. Cuando la toma de Santa Clara el Che había distribuido las acciones, Camilo estaba por el norte, por Yaguajay, se habían unido las fuerzas del 26 y del Directorio y estaba la gente del 26 de Julio con Víctor Bordón Machado. Nosotros fuimos rumbo a Camagüey como parte de la tropa y él se queda en Santa Clara de manera tal de evitar por todos los medios que los refuerzos llegaran a Santa Clara.

Arleen: Hay imágenes que nos muestran a usted con una gorra rusa o todo el mundo cree que es una gorra rusa, soviética en aquel momento, que es oscura la primera o gris, y después hay una blanca hacia el final de la guerra o al principio de la Revolución. ¿Eso significaba una simpatía con los soviéticos o no tenía nada que ver?

Ramiro: Si, pero no tiene nada que ver. Yo simpatizaba con los soviéticos y con la Revolución Rusa y con las proezas del Ejército Rojo.

Arleen: Después aparece Raúl con esa gorra en el II Frente, dice que se intercambiaron, ¿cómo es la historia?

Ramiro: Primero, esta gorra, la primera me la trajo Yeyé.

Arleen: Haydeé Santamaría.
Ramiro: Era una gorra canadiens
e para taparse el frío, yo soy un tipo, no digo friolento sino fríorápido, el frio me ataca rápido. Después de la ofensiva, se va Almeida para el III Frente, Raúl para el II Frente, salen de donde estábamos nosotros y ahí intercambiamos la gorra, Raúl me da su gorra y yo le doy la mía a solicitud de él que dice “bueno, por si no nos vemos más que tú tengas algo mío y yo tenga algo tuyo” e hicimos este cambio combativo, y yo ahí le jugué inocentemente, no sabía, una mala pasada.

Arleen: ¿Por qué?
Ramiro: Porque mi gorra iba llena de piojos.

Arleen: Bueno, ¿qué rebelde no tenía piojos en la guerra? Hay anécdotas preciosas.

Ramiro: Él no los tenía, yo se los pegué con la gorra. (Risas)

Arleen: Al final usted volvió a tener una gorra que le…

Ramiro: Sí, una después del triunfo
.
Arleen: Aparece una imagen, bueno, cuando están recibiendo a Fidel de su primer viaje por América Latina. Vemos al Che, que fue su jefe en la invasión…

Ramiro: Y en la vida, uno de mis jefes en la vida.

Arleen: ¿Qué quiere decir usted con eso?

Ramiro: Era mi jefe de la Sierra, está la Columna 1 y después está la Columna 4, la Columna 4 con el Che al frente y yo voy con él, Fidel me designa con él, pero además en México, en el rancho Santa Rosa. Yo conozco, pudiéramos decir que también en casa de María Antonia conocí al Che.
Ahí nos hicimos muy amigos, estuvimos entrenando en la teoría del movimiento guerrillero con Alberto Bayo, el general Bayo, quien nos daba clases teóricas acerca de la operación de la guerra de guerrillas y estuvimos en varias casas juntos…Designan entonces al Che al frente, el que estaba preparándonos a nosotros como movimiento en lo teórico era el compañero Bayo, pero las prácticas, en las que hacíamos todas las caminatas y todas las emboscadas, ya eran bajo la dirección del Che. Nosotros salíamos a caminar las montañas y el Che sabía guiarse

por los astros, las estrellas y salíamos aproximadamente a las 6:30 o 7 de la tarde a caminar, pasábamos toda la noche caminando, 12 ó 13 horas, por toda la montaña aquella, amarrados unos de otros. Era de noche, no había luz y para no perdernos o por si resbalábamos –lo que ocurrió muchas veces, alguien resbalaba, perdía el equilibrio y se aguantaba del de adelante o del de atrás- y así estuvimos con el Che en el campamento allá en Santa Rosa.

Arleen: ¿Qué tan duro era el Che como jefe?

Ramiro: El Che era muy severo, pero como dijo Fidel, el Che se exigía él más de lo que le exigía a los demás y sobre todo con la gente más cercana, era intransigente.
Arleen: Mientras más cerca más exigente
 .
Ramiro: Pero fíjate, a su vez era una gente chévere, simpático, aunque haya personas que no crean que el Che era simpático, muy fraternal, no tenía nada, se entregaba completo y tenía mucha autoridad, por esas relaciones humanas que era capaz de desarrollar con los subordinados, con los compañeros y además por su ejemplo, de estoicismo y de valentía, porque él sí era un estoico. El Che padecía de asma, incluso sin aparato, tenía unas crisis de asma que caminaba 5 metros y tenía que sentarse, y 5 metros y tenía que sentarse y yo siempre lo acompañé. Todo el mundo caminando adelante y nosotros siempre íbamos detrás y llegábamos al final. La gente lo respetaba mucho y se daba a respetar.

Arleen: ¿Qué sentimientos hay en usted cuando sabe que su amigo, su jefe, ha partido a otra revolución y usted no va con él y después le toca la responsabilidad de la búsqueda de sus restos?

Ramiro: La lista de compañeros que él había seleccionado para que lo acompañaran, la encabezaba yo, pero se decidió que yo no fuera, y ya cuando la búsqueda, pensaba que de haber estado ahí, de haber ido, yo no lo estaría buscando sino que nos estuvieran buscando a él y a mí, a los dos.
Mira, cuando se dividió la Columna 1 y se hizo la Columna 4, Fidel me lleva a un lado y me hace responsable por la vida del Che. “Nos recogerán a los dos juntos porque yo no le voy a decir al Che que lo voy a agarrar por ningún lugar a decirle no hagas esto o no hagas aquello”. Esas son de las cosas que lo marcan a uno: esa confianza de Fidel al darme esa misión, pudiéramos decir de impedir que el Che en medio de su arrojo hiciera cosas que no debía, para preservar la vida.
Desde luego, eso con el Che era imposible y con Fidel mismo tampoco, eso era imposible y era así. Uno piensa cuando estábamos en la búsqueda en todas esas cosas: yo bien pudiera haber sido uno de los que se habían muerto con el Che en Bolivia. Es un peso importante en un revolucionario.
Arleen: Y su familia lo reconoce como el compañero del Che…

Ramiro: Sí, sus hijos y Aleida, los muchachos, me reconocen a mí como reconocen a Fidel, a Raúl, muy cercanos, eran hermanos, éramos hermanos o somos hermanos, independientemente de si estamos o no vivos.

El Triunfo


Ramiro acompañando a Fidel y Raúl en la inauguración de la Textilera de Villa Clara, el 2 de diciembre de 1979. Foto: Archivo del Periódico Vanguardia
Arleen: Hay un pedazo que yo me perdí, cuando el triunfo de la
Revolución, ¿usted está en Camagüey?

Ramiro: Estoy en Camagüey.

Arleen: Es decir, la noticia de que Batista se va, la recibe allá.
Ramiro: Nosotros íbamos a tomar Sancti Spíritus, yo estoy con la tropa de Armando (Acosta) y vamos a tomar Sancti Spíritus, estaban los soldados muy atrincherados con ametralladoras, tanquetas y aquello

estaba complicado y nosotros lo que teníamos eran armas ligeras. Se me ocurre mandar a buscar los carros de incendios del pueblo de Sancti Spíritus y llenarlos de gasolina para acercarnos a los lugares donde estaban atrincherados los soldados y quemar aquello. En eso estábamos, esperando que llegaran los carros, cuando una señora -en una emboscada que estábamos en la carretera central de Camagüey-, como a eso de las tantas de la mañana, nos viene a decir que Batista se había ido, (le dije) que no dijera nada porque había que tomar

aquello.

Si Batista se fue, quizás parábamos ¿qué sentido tenía hacer un combate? Pero bueno, esa gente estaba ahí resistiendo y al final lo tomamos prácticamente sin pelea. Entramos, le dijimos que era una estructura regional donde estaba el servicio de inteligencia militar regional y ahí estaban los torturadores y toda la gente esa. Al final se entregaron y se rindieron, y después de ahí seguimos hacia Camagüey rindiendo los cuarteles que estaban por el camino.
Arleen: ¿Entra a la Habana el 8 de enero con Fidel?

Ramiro: No, después. Porque me quedo yo en el centro organizando todo lo que tuviera que ver con el ordenamiento del Ejército Rebelde como del gobierno a nivel local en la provincia y porque se hacían unos

tríos, el Directorio, el 26 y PSP y no era fácil a veces. Estuve aproximadamente una semana tratando de ordenar.
Arleen: Unir.

Ramiro: Y organizar el regimiento que también en el regimiento había tropas del Directorio y del 26.

La Ciencia y la Academia en la Dirección


Permanentemente chequeando obras y programas priorizados del país. Foto: Modesto Gutiérrez Cabo / ACN / Archivo

Arleen: Comandante, dos veces Ministro del Interior, en dos épocas de mucha confrontación con Estados Unidos, de planes de atentados contra Fidel -más de 600- planes de atentado contra otros dirigentes de la Revolución de los cuales, estoy segura que usted no está excluido porque fue un gran enemigo de los enemigos.

Ramiro: Soy

Arleen: Un enemigo de los enemigos y luego Ministro de Comunicaciones, actualmente Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Ha estado atendiendo en épocas anteriores y ahora sectores estratégicos de la economía que tienen una evolución muy veloz por las nuevas tecnologías. ¿Cómo se hace para entender este mundo en que va todo tan rápido y que la tecnología impone lenguajes y códigos? ¿Usted estudió alguna carrera empresarial o alguna ingeniería?

Ramiro: No

Arleen: La rectora que tiene en la casa…

Ramiro: La rectora en casa, ya llevo 42 años con ella. No, mi vinculación con la técnica viene desde el mismo momento en que nosotros empezamos, cuando me dieron la tarea de organizar la Seguridad del Estado y percibimos que el enfrentamiento con los norteamericanos, era un enfrentamiento tecnológico.

Arleen: Además…

Ramiro: En el ámbito de la seguridad, es un enfrentamiento tecnológico. Desde luego las tecnologías de este momento no tienen que ver con las tecnologías de aquella época, pero bueno situado en
aquella época, nosotros efectivamente estábamos huérfanos de todo tipo de técnica operativa y la filosofía de los norteamericanos en el tema de la inteligencia y la contrainteligencia en lo interno y en lo externo era inteligencia humana e inteligencia técnica. Y con nosotros utilizaban estas variantes. Desde luego nosotros no teníamos la inteligencia técnica pero si la inteligencia humana por el apoyo de todo el pueblo al proceso revolucionario. No había nadie que se moviera que la seguridad no lo supiera y eso nos permitió penetrar a las organizaciones contrarrevolucionarias e ir escalando.
Fue un trabajo desde la base hasta los órganos de dirección de la contrarrevolución, lo que era un trabajo muy complicado porque nosotros no podíamos hacer contrarrevolución, con nuestros agentes dentro de ellos, tenía que haber un balance y además trabajar con mucha astucia y mucha inteligencia en el sentido de que, también conocidas las cosas, teníamos que impedir que estas cosas ocurrieran.Y había que dar una respuesta, una solución, cubriendo a los agentes que teníamos en penetración, o sea, fue un trabajo desde el punto de vista de la inteligencia humana muy importante, muchos oficiales que nosotros teníamos, de mucha calidad, que se fue formando sobre la
marcha y percibimos, repito, que el enfrentamiento era de inteligencia técnica y de inteligencia humana.

Nosotros no teníamos la inteligencia técnica, después recibimos el apoyo de los servicios de la Unión Soviética, pero en el enfrentamiento técnico desde luego, entre la técnica del descubrimiento y la técnica ofensiva no tenían nada, por eso nosotros decidimos, desde muy temprano, desarrollar con nuestro propio esfuerzo, con nuestros propios recursos, muy limitados desde el punto de vista económico, desde el punto de vista técnico, el desarrollo de cierta base tecnológica desde el punto de vista del enfrentamiento y desde luego, el conocimiento estaba en los centros de investigación y en las universidades.

De ahí identificamos bien e hicimos grupos de trabajo dentro de otros grupos de trabajo para darle tareas desde el punto de vista técnico del desarrollo de la técnica operativa del enfrentamiento ofensivo y defensivo. Y porque percibimos que ese era el campo en el cual había que trabajar para poder golpear e impedir las acciones internas y proteger a nuestro trabajo en el exterior, porque los medios, los agentes nuestros trabajando en el exterior tenían que enfrentarse a los sistemas de descubrimiento y cuidar al punto más vulnerable, que es el contacto entre el centro y el agente.
Conocidos estos temas, efectivamente, tratamos de desarrollar algunos elementos de carácter técnico para la comunicación centro –agente, para darles la mayor protección posible con el desbalance tecnológico nuestro con el enemigo, pero teníamos una idea clara de cuáles eran las cosas, desde el principio mismo. A dos meses, tres meses, de empezar a crear la Seguridad, ya nosotros estábamos trabajando en el tema técnico, apoyándonos en los centros de investigación, investigando a los compañeros, quiénes eran, porque había de todo y entonces había que hacer un trabajo muy delicado dentro de esos mismos centros.

Después, a ver, nosotros siempre teníamos por premisa una indicación que nos dio Raúl: la Seguridad no es un frente amplio, porque la Revolución va hacia el Socialismo y si en la Seguridad los oficiales, los agentes, los jefes, cuando entre la etapa de crear el socialismo, se asustan ya dentro de la Seguridad puede crearse una quinta columna. Raúl siempre fue muy claro y muy exigente, fue una indicación que siempre tuvimos y que fue lo que matizó el reclutamiento de los oficiales y de la gente para el enfrentamiento operativo, o sea, no hubo frente amplio. De todas las fuerzas revolucionarias…
Arleen: Las mejores.

Ramiro: No, los que tenían pensamiento socialista, que el Socialismo no los iba a asustar, entonces teníamos galvanizado el frente interno, porque eran gente sólida, con méritos, pero con pensamiento
progresista, no progresista sino socialista, era así.

Arleen: Es decir, no podían ser técnicos puros. Tenían que ser revolucionarios.

Ramiro: En primer lugar revolucionarios y convencidos del socialismo.
Arleen: Comunistas.

Ramiro: Convencidos del socialismo, del comunismo. Y bueno, lo más cercano al comunismo, porque reclutamos compañeros del 26 de Julio, del Directorio y del Partido Socialista Popular. Claro los del Partido

Socialista Popular eran socialistas, comunistas, ahí no había ningún tipo de duda, pero todos los compañeros con los que nosotros trabajamos para reclutar habían trabajado de forma unitaria en el enfrentamiento a la dictadura, era gente segura toda.

Arleen: Y de la época suya, de ahí me imagino yo que salió la idea de aquella serie que nos estremece todavía tantos años después “En silencio ha tenido que ser”, ¿fue usted quién le puso el título?

Ramiro: No, no voy a abrogarme la paternidad, pero sí tuve que ver. Y eso es lo que ha matizado toda mi vida: en silencio ha tenido que ser.

Arleen: Por eso lo digo. De todas maneras me gustaría insistir: esa parte hoy, entenderse con el mundo de la tecnología, a mí, que soy por lo menos una generación más joven, me cuesta trabajo. ¿Cómo lo hace? Telecomunicaciones, minas, ingeniería…

Ramiro: Esto no tiene que ver, el problema es, digamos el compromiso y la vocación con la tarea. Suelo decirle con alguna frecuencia, en serio y en broma, a los compañeros que yo no sé si yo fui buen alumno

pero maestros sí tuve buenos. Te repito: originalmente los valores,desde pequeño en mi casa, con mi madre, después Fidel, Raúl y el Che. Yo no sé si fui buen alumno, pero maestros tuve y aprendí con ellos.

Arleen: Maestros tuvo los mejores. Una pregunta personal, ya sé que a Usted no le gustan las preguntas personales.

Ramiro: No

Arleen: Pero hay por ahí una leyenda que dice que hace muchos años, cuando dirigía el Ministerio del Interior, se iba caminando o corriendo.

Ramiro: Corriendo.

Arleen: Desde aquí desde la Plaza (de la Revolución) hasta su casa en Santa Fe.
Ramiro: Hasta Seguridad Personal.

Arleen: ¿Cuántos kilómetros?

Ramiro: 17 kilómetros.

Arleen: ¿Diarios?

Ramiro: Sí, cuando podía todavía, y después hacía levantamiento de pesas en el gimnasio.
Arleen: ¿Cuánto levanta todavía? O ya no?

Ramiro: Sí, levanto.

Arleen: Mejor no presume de eso.

Ramiro: No hay que presumir, pero bueno, sí hago ejercicio fuerte. Hay que estar listo, para las tareas y para lo que pueda venir.

Arleen: Y se siente fuerte y saludable.

Ramiro: No solo que me siento, sino que me levanto.

Ya conocerán a Díaz


Ramiro junto a Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel. Foto: Archivo de Cubadebate
Arleen: Bueno, lo último: ha entrado una nueva generación en la dirección del país, el presidente Díaz-Canel le pide públicamente que lo acompañe en la tarea, especialmente en esa tarea de la que hemos estado hablando que conlleva entendimiento de tecnología, de cambio de conceptos, etc. ¿Qué significa para el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez que trabajó a las órdenes de Fidel, de Raúl y del Che trabajar con la nueva generación?

Ramiro: Bueno, precisamente de eso se trata. Todo el proceso revolucionario se traduce en crear nuevas generaciones que sean capaces de asumir el relevo histórico. El mismo Raúl ha explicado esto, incluso públicamente: que el único superviviente de todos los cuadros jóvenes que se identificaron, el único superviviente es él. Yo tengo, diría, muchos años de conocerlo, desde que estaba en Santa Clara y somos compañeros, amigos de hace años, muchos años y sentimos respeto mutuo y reconocimiento mutuo de las tareas y la relación revolucionaria en las tareas de la Revolución.

A las nuevas generaciones les toca ir a la cabeza, abordar el relevo de la generación histórica, como suele decirse. Esa fue la tarea de la generación histórica, encabezada por Fidel y por Raúl que son los que han estado seleccionando por decirlo de alguna manera los futuros cuadros que van a ser el relevo y el más descollante ha sido Díaz. Y realmente a Díaz ya lo conocerán por sus hechos. Es una gente muy organizada, muy inteligente, con madurez política, con mucho tesón, con mucho espíritu, muy exigente, muy trabajador, lo cual obliga a los

demás a trabajar al mismo ritmo.

Arleen: Parece también que es un poco romántico.

Ramiro: ¿Cómo?

Arleen: Romántico, como usted.

Ramiro: Bueno, mira, la historia demuestra, por lo menos la cubana, que para ser revolucionario hay que ser romántico, idealista y enamorado, no me preguntes de quién, en primer lugar de la Revolución, es así, no hay otra manera.

Arleen: ¿Cómo ve el futuro de Cuba?

Ramiro: Promisorio.

Arleen: ¿No le preocupa frente al mundo que acecha y todo lo distante que parece la prosperidad?

Ramiro: Nos ocupamos. La herencia es ocuparse de lo que se nos viene encima, como dice Raúl, lo que siempre hemos tenido encima desde antes del triunfo de la Revolución desde el principio mismo de la guerra

revolucionaria, no en la Sierra sino desde antes del Moncada, de lo que pasó en el Moncada, de la prisión, los riesgos que corrió Fidel de ser asesinado, después en México igual, y sencillamente este es un riesgo que tenemos todos los revolucionarios, todos, y en primer lugar, él, que encabezaba el proceso revolucionario, Raúl, el Che…y

fíjate, esta entrega a la Revolución, pasando por encima de todos los riesgos, de todos los inconvenientes…las dificultades de todo tipo curten a los hombres, a los revolucionarios y a las nuevas generaciones en el ejemplo de las generaciones anteriores.

Porque nosotros, y cuando digo nosotros quiero decir nuestra generación, ¿en qué nos inspiramos? En la historia. La historia nuestra está llena de eso: de enfrentar grandes dificultades, grandes obstáculos con recursos a veces inexistentes, enfrentarnos con los recursos que teníamos en la mano y salimos victoriosos en muchos casos, ahí está, esa es la historia de Cuba, la historia de Cuba es
esa.

Y por eso pienso que las nuevas generaciones y Díaz como parte de las nuevas generaciones, han mamado de esa historia, y esto es lo que nosotros sencillamente tenemos que expandir, sin malcriar.
Arleen: ¿?

Ramiro: En todas las generaciones que han enfrentado, desde la colonia hasta el triunfo revolucionario, la gente dio el paso al frente por sí sola, por aprender de la historia. Pudiéramos decir que todos los revolucionarios han sido autodidactas de la historia, y nos hemos convencido exactamente de que hay que repetir estas mismas hazañas en otro contexto, pero nadie nos vino a reclutar. Es la observación misma, es la conciencia revolucionaria, son los problemas que enfrenta el país y los caminos por donde tiene que transitar y cada vez es más complicada la situación, el propio Raúl, incluso lo expresó también Díaz, ahí en la Asamblea: el cerco se va cerrando, se va cerrando porque qué es lo que han dicho: la madre de todos los problemas en el

continente es Cuba, y Cuba tiene que desaparecer, es así, de una manera o de otra. Y nosotros tenemos que tener conciencia de eso, y nosotros tenemos que ser, somos y seremos un hueso duro de roer, una espinita que está atravesada en la garganta y que no se la van a poder tragar.

Arleen: Le agradezco muchísimo, me gustaría solamente una pequeñísima última pregunta ¿Cuál es el secreto suyo para estar en combate a los 85 años como si tuviera todavía 20?
Ramiro: 86. Eso, la Revolución. No le podemos fallar a la Revolución en ningún sentido y en la medida que no esté en capacidad física, mental, política e ideológicamente de afrontar las tareas que nos pone

la Revolución por delante, yo no me sentiría bien, ya hablando personalmente. Por eso trato por todos los medios de estudiar, leer y aprender cada día más de las experiencias de la Revolución y de las enseñanzas de los jefes de la Revolución.

Ese es el secreto: el compromiso revolucionario y para ello usted tiene que estar apto físicamente. Apto para enfrentar eso y una posible invasión, que no se descarta en un momento dado, que se vuelvan locos y traten de desembarcar en Cuba. Y si tratan de desembarcar en Cuba, hay que estar en condiciones físicas para participar en la lucha, en la primera línea, como decía Fidel.

Arleen: Muchísimas gracias, muchísimas gracias por su tiempo y por haber renunciado al silencio de tanto tiempo, gracias.

Y a ustedes (teleaudiencia) gracias por su atención, por acompañarnos en este acercamiento En Persona, a uno de los apóstoles -así los llama Ignacio Ramonet- (Ramiro niega con la cabeza)…bueno porque acompañaban a Fidel y siempre han estado junto a él: pienso en Almeida, en Guillermo, en Usted, por supuesto en Raúl y en el Che, que aún fuera de la órbita física, sigue con la Revolución.

Ramiro: Bueno, cuando se ha cumplido bien la obra de la vida, la muerte no existe porque se trasciende. Mientras haya vigencia del pensamiento y de la acción y del rastro que los revolucionarios dejan,
no se muere.

Arleen: Así mismo. Gracias Comandante.
Ramiro: A ustedes.
N. de la R.: Esta es la transcripción íntegra de la entrevista en set con el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez para el espacio “En Persona” de la Mesa Redonda, que se transmitió el 3 de agosto de 2018, editada en parte por las exigencias del tiempo en televisión. Una segunda parte, dentro de su oficina, motivada por los objetos e imágenes que ambientan el despacho, también íntegramente transcripta, en próxima entrega.
(Transcripción Oficina de Información del CCPCC)

domingo, 27 de agosto de 2017

Padre del joven argentino Santiago Maldonado: “¿Dónde está mi hijo? Sólo queremos que aparezca”




 
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La mamá de Santiago Maldonado, con la foto de su hijo desaparecido. Foto: Facebook / La Nación

Los padres de Santiago Maldonado, joven argentino desaparecido hace casi un mes, creen que a su hijo se lo llevó Gendarmería durante un operativo en Chubut. En la localidad 25 de Mayo, mientras conversan con periodistas del diario argentino La Nación, esperan con angustia novedades.

La casa de los Maldonado en el Barrio Obrero tiene mucho olor a hogar. Plantas cuidadas en la entrada, cuadros pintados a mano y cortinas de cuento. Se nota la mano de la madre en cada rincón. Allí el tiempo está detenido. Desde hace 24 días, Stella Maris Peloso y Enrique Maldonado, los padres de Santiago, no hacen otra cosa que esperar a que su hijo vuelva. “Yo no puedo ver la cara de mi hijo en una bandera, en un mural. Que aparezca. Eso es lo que quiero. ¿Dónde está? ¿Qué le hicieron? Lo estamos esperando”, sintetiza Enrique.

En la casa de al lado vive Germán, el segundo hijo de la familia. Él y Sergio, el mayor, son quienes se pusieron al hombro la búsqueda de su hermano.

Son los que hablan con abogados, jueces y organizaciones de derechos humanos, y mueven cielo y tierra para que la cara de Santiago se convierta en una bandera. A los padres, en cambio, la ausencia de Santiago los dejó frágiles y vulnerables. Es tan así que prefieren no ser fotografiados para esta nota.

Enrique, el padre de Santiago, trabajó toda su vida en el área de Vialidad de la Municipalidad de 25 de Mayo. Ahora se jubiló. “Estamos muy mal”, dice a modo de presentación. Alcanzó con mencionar el nombre de su hijo para que las lágrimas le llenen los ojos. Unos minutos después, mientras intenta explicar cómo están viviendo estos días, lo invade una congoja que lo hace parecer un chico. Y allí, en la puerta de su casa, llora. Sin parar. Después se recompone y se disculpa por la explosión de emociones.

Hace cuatro días, aceptaron que les tomaran muestras de sangre y saliva para cotejar con el ADN de lo que se presume es una mancha de sangre y los cabellos encontrados en una camioneta de la Gendarmería. “Nunca dijimos que no. No nos lo habían pedido antes. Nos dijeron que vamos a tener que ir a Mercedes. Claro, ¿cómo no vamos a ir?”, dice Enrique.

Stella Maris se suma a la charla. “Lo estamos esperando. Quedamos en que venía para acá. Íbamos a festejar su cumpleaños en familia”, indica. Aunque la ausencia de su hijo menor la parte en dos, ella está convencida de que vive. “Me preocupa que esté bien. Que coma bien”, dice Stella, que durante 29 años trabajó como encargada en la escuela 25 de Mayo, a dos cuadras de su casa. Allí fue Santiago hasta tercer grado. Después lo cambiaron a la Normal, donde terminó la secundaria.

En la casa de los Maldonado, la televisión está siempre encendida. El comedor, que en otra época era el lugar en el que Santiago tatuaba a sus amigos y clientes, hoy es el centro de operaciones. Los vecinos van y vienen, y les hacen compañía a los padres mientras consumen con fruición cada noticia que arroja la televisión. No vinieron funcionarios nacionales ni judiciales. Tampoco políticos. Sólo vecinos y amigos. Enrique tiene la presión por el piso. Stella no se queda un minuto quieta. Viven pendientes de la televisión. Con la piel galvanizada. Con el pálpito de que en cualquier momento Santiago va a aparecer.

“La cabeza no para”

Los hijos mayores se encargaron de armar una página web en la que publican las novedades del caso (www.santiagomaldonado.com). Cada día suben un comunicado y tienen una sección de “falsas noticias”, donde desmienten versiones que circulan en los medios y en las redes sociales, y que denuncian como “operaciones políticas”.

“Cada noticia es un suplicio. Ayer (el miércoles 23) dijeron que habían encontrado un cuerpo. Estuvimos pendientes toda la tarde, con el corazón en la boca”, dice Stella. “Igual, lo que más cuesta es la noche”, agrega Enrique. Y los dos se vuelven a desbordar. “Porque en el día uno está entretenido, viene gente. Pero a la noche, acostado, la cabeza no para”, dice el padre.

La última vez que Stella habló con Santiago fue unas horas antes de que se fuera al corte de la ruta 40, en Chubut. Le dijo que se iba a despedir de un amigo suyo de la comunidad mapuche y que a la vuelta se tomaba el colectivo para volver a su casa. “¿Vos me podés ir a buscar?”, le dijo a la madre. “Sí, claro”, respondió Stella. Santiago iba a tomar el ómnibus que llegaba hasta Bragado y se iba a bajar en la ruta. La madre lo iba a buscar allí. Pero antes de que la llamara para avisar que estaba llegando, al celular de Stella llegó, según cuenta, el mensaje de un amigo de Santiago que le avisaba que su hijo se lo había llevado la Gendarmería.

Empezó a llamarlo, con la esperanza de que la atendiera. De que fuera mentira. Después supo que Santiago había dejado el teléfono en la biblioteca en la que estaba viviendo, en El Bolsón. “Siempre hacía eso de dejar el celular. Me decía: «Yo te llamo cuando vuelvo porque tengo miedo de perder el celular por ahí»”, cuenta Stella.

Ella y Santiago tienen una relación muy cercana. Él es el más chico, el mimado. Hablaron por teléfono varias veces esa semana. Él le hacía sonar el celular y ella lo llamaba para que él no gastara.
Santiago cumplió años seis días antes de desaparecer. Stella lo llamó y hablaron un rato. Le dijo que tenía ganas de verlo. Habían pasado ocho meses desde la última vez que vino al pueblo. Fue en enero, después de un viaje que hizo por Entre Ríos y Misiones. Entonces volvió. Estuvo para las Fiestas y se quedó hasta los primeros días de enero. Quería ir a Chile. Recorrerlo todo. Y se fue. Estuvo cinco meses. Y en el último tiempo, trabajó para una casa de tatuajes. Por eso tenía un celular chileno. Lo llamaban cuando tenía un trabajo y él iba para allá. Ese es el teléfono al que lo llamó al día siguiente su amigo, Ariel Mariotto Garzi. Ese es el teléfono que se dice que se activó en Chile, aunque en realidad es un celular chileno. Mariotto Garzi declaró que cuando lo llamó, alguien atendió sin contestar y que la comunicación se sostuvo por 22 segundos hasta que le cortaron. Que escuchó pasos. El joven declaró en la causa y, según su relato, le dieron protección como testigo. Hasta que, según denuncia el propio Mariotto Garzi, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, dio a conocer públicamente su nombre. Fuentes oficiales, sin embargo, dijeron que no hay ningún testigo en el programa de protección.

En abril volvió de Chile y se fue para El Bolsón, donde estuvo tres meses, hasta el día de su desaparición. No importaba cuán lejos estuviera. Santiago siempre volvía a su casa para la fecha de su cumpleaños. O los días siguientes. Allí volvía y se rearmaba para un próximo viaje. “Es un mochilero. Lo que a él le gusta es viajar. No se queda mucho en ningún lugar, porque él es así. Desde chiquito siempre fue muy solidario”, dice Enrique.

Santiago dejó 25 de Mayo cuando cumplió los 18 años. Se fue a vivir a La Plata, donde empezó a estudiar Bellas Artes. Allí conoció mucha gente, cuenta la madre, y esos ideales anarquistas que había adoptado en la adolescencia tomaron una nueva forma. “Pero él nunca tuvo militancia política. Porque descree de la política. Él tiene compromiso social. Se hace amigo de todo el mundo y apoya las causas que le parecen justas. Por eso estaba en el corte de la ruta”, dice Stella.
Los padres están convencidos de que su hijo no forma parte de Resistencia Ancestral Mapuche (RAM). “Es amigo de todos, pero no es de RAM. No sé qué habrán hecho ellos, si son forajidos como dicen. Pero Santiago no es de ellos”, afirma el padre. Y agrega Stella: “A Santiago se lo llevó la Gendarmería. Se lo llevaron sólo porque estaba ahí”.

“Está en contra del sistema”

Los amigos cuentan que cuando Santiago Maldonado vivía en 25 de Mayo siempre llevaba libros en la mochila. Que era malo jugando al fútbol. Aprendió a hacer tatuajes y lo adoptó como medio de vida. Que a quien no tenía para pagar o le había pasado algo importante, como perder a un padre o tener un hijo, le regalaba un tatuaje. Se había hecho vegetariano y le gustaba comer lo que daba la tierra, por eso le decían “el Brujo”
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Algunos lo recuerdan como el primero en andar en patineta por el pueblo. Emmanuel Sofi lo conoció de chico. “Él no cree en el gobierno, en la política ni en la Iglesia. Está en contra del sistema. Pero él respetaba la creencia del otro. Él miraba el interior”, publicó el joven en su Facebook.
(Tomado de La Nación)

Cristina Kirchner: “Con las palabras del padre de Santiago se me estrujó el corazón”

La ex presidenta y candidata a senadora Cristina Kirchner se hizo eco este sábado del dolor de la familia de Santiago Maldonado por la falta de respuestas ante su desaparición. La ex mandataria señaló que “esto no puede estar sucediendo” y responsabilizó a la Gendarmería por el caso del joven, visto por última vez el 1° de agosto tras una protesta mapuche en Chubut.
Desde su cuenta en Facebook, la ex mandataria se manifestó conmovida por las declaraciones al diario La Nación del padre de Santiago Maldonado , en las que el hombre dijo no poder soportar “ver la cara de su hijo en una bandera, en un mural” en reclamo de su aparición.
“Cuando ayer regresaba de Lomas de Zamora, en medio del temporal y me leyeron las palabras del padre de Santiago Maldonado, se me estrujó el corazón y pedí que me alcanzaran el celular para leer la nota”, contó la candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires.
Cristina expresó su emoción frente al dolor de los familiares más íntimos del artesano: “Cuando vi la imagen de Stella con lágrimas en los ojos, junto a la foto de Santiago cubriéndole la mitad del rostro y leí sus vivencias de madre, pensé: “esto no puede estar sucediendo”.
“Es conmovedor lo que está sucediendo y la periodista tuvo la virtud de reflejar la realidad de lo que está viviendo una familia que no sabe dónde está su hijo, porque Gendarmería se lo llevó y no apareció más”, reflexionó.

Al insistir en referirse al artículo periodístico, la ex presidenta afirmó: “Cuando leí que el padre de Santiago no quería ver la cara de su hijo en una bandera, me acordé de miles de rostros y entendí profundamente la desesperación de esa familia”
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“No quieren un futuro sin Santiago. Y tienen razón. No quieren la cara de su hijo en una bandera, en un mural o en un cartel, porque saben que mientras su rostro esté allí, él no estará junto a ellos. No lo quieren en una bandera, lo quieren en su casa junto a ellos. ¿Puede haber acaso un deseo más sincero? La respuesta es una sola: No”, expresó.
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Argentina: Eco en redes sociales por Santiago Maldonado

Foto: @rag_HLVS / Twitter
Foto: @rag_HLVS / Twitter
Una gran movida en Argentina por la desaparición del joven Santiago Maldonado continúa replicándose en las redes sociales Twitter y Facebook, donde desde la víspera.
Fue una convocatoria espontánea y sorprendente. Al anochecer del viernes quien entraba a esos espacios cibernéticos podía leer la lluvia de mensajes reclamando al Estado por la aparición con vida del joven, de 28 años.

El caso de Santiago Maldonado ha tomado fuerza. Lleva ya 26 días desaparecido desde que se le vio la última vez en el lugar donde efectivos de gendarmería reprimieron a miembros de una comunidad mapuche en Cushamen, en la provincia de Chubut.

Aún no se sabe que ha sucedido con el joven artesano. Según varios testigos fue visto cuando efectivos se lo llevaban, por ello le reclaman al unísono al ministerio de Seguridad.

Somos las Abuelas de Plaza de Mayo, sabemos el dolor de tener un familiar desaparecido por el Estado ¿Dónde está Santiago Maldonado?, escribió en Twitter esa asociación de derechos humanos.
Como este, desde distintos puntos de la geografía argentina cientos de personas se unieron a la convocatoria. Soy Maria, estoy en mi casa del barrio de Monserrat.”¿Dónde está Santiago Maldonado?”, escribió una de las tantas usuarias.

Tras la fuerza que tuvo esta iniciativa todavía este sábado pasada la tarde muchos siguen publicando mensajes como este donde piden aparición con vida de Santiago.
No hay noticias del joven que fue apoyar a los mapuche Pu Lof en resistencia, en la localidad chubutense de Cushamen.

El jueves pasado la fiscal a cargo de la causa penal le confirmó a la familia que dio curso a su pedido de recaratulación y que se investiga ahora su desaparición forzada.


(Con información de Prensa Latina)