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lunes, 18 de marzo de 2019

Cazando mentiras: The New York Times frente a la ética de la salud cubana



Por: Redacción Cubadebate
Publicado en: Cazador de Mentiras
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Médicos cubanos en Venezuela. Foto: Archivo.

El diario The New York Times publicó el domingo un reportaje de su periodista Nicholas Casey bajo el efectista título  Nicolás Maduro usó a médicos cubanos y a los servicios de salud para presionar a los votantes.
Usando, él sí, el supuesto testimonio de 16 exintegrantes de la Misión Médica Cubana en Venezuela,  Casey apunta a la insólita historia de que los trabajadores cubanos de la salud fueron utilizados para amenazar a pacientes e incluso coercionarlos, negándoles el servicio, si no votaban por Maduro en las elecciones del pasado 2018.

Según el Times:

Se usaban muchas tácticas, dijeron los doctores, desde simples recordatorios para votar por el gobierno hasta denegar tratamiento a los simpatizantes de la oposición que tienen enfermedades mortales.

Los médicos cubanos comentaron que se les ordenó ir puerta por puerta en barrios pobres para ofrecer medicinas y advertir a los residentes que se les cortaría el acceso a los servicios médicos si no votaban por Maduro o por sus candidatos.

Muchos dijeron que sus superiores les instruyeron a hacer las mismas amenazas en consultas a puerta cerrada con pacientes que buscaban tratamiento para enfermedades crónicas.

Una exsupervisora cubana indicó que ella y otros trabajadores médicos extranjeros recibieron carnets de votación falsos para participar en una elección. Otra doctora dijo que les ordenaron dar instrucciones precisas sobre el voto a pacientes de edad avanzada cuyas enfermedades los hacían susceptibles a la manipulación.

El avieso reportaje de The New York Times sólo muestra las fotos de dos de los supuestos 16 médicos informantes del periodista (uno viviendo ahora en Chile y otro en Ecuador). Sus únicas otras fuentes de información son el Alcalde opositor de una pequeña villa pesquera venezolana y un connotado participante en numerosos planes anticubanos:José Miguel Vivanco, director del programa para las Américas de Human Rights Watch.

En un magro ejercicio del periodismo que tanto dice defender, NYTimes se olvida del contraste de fuentes y no entrevista a ningún médico cubano en ejercicio en Venezuela, no habla con ningún paciente, no busca la opinión de la dirección de la Brigada Médica Cubana.

La objetividad no es necesaria cuando el claro objetivo propagandístico es alinearse con las fuerzas retrógadas que en Estados Unidos buscan, por cualquier medio, el cambio de régimen en Venezuela. Las mismas que quieren hacer ver al gobierno de Maduro, apoyado por millones de venezolanos, como un régimen que únicamente se sostiene por el apoyo del mando militar y del gobierno cubano.

Son las mismas fuerzas que promovieron el robo descarado del personal médico cubano por el mundo, con el desfachatado programa de Parole, que ahora Marco Rubio y otros pretenden reactivar, en su feroz y fracasada campaña anticubana.

No es extraño entonces que el Senador Marco Rubio haya salido ayer presuroso a tuitear el trabajo del señor Casey como muestra de la “decisiva influencia cubana en Venezuela”
.
La ética con que ha actuado siempre la Revolución Cubana, la formación hipocrática que reciben nuestros médicos, la sensibilidad que se ha formado siempre en esa profesión y en nuestro pueblo, son incompatibles con las historias que se ha inventado The New York Times.

Ningún verdadero médico cubano niega el servicio y mucho menos arriesga la vida de un paciente para lograr fines políticos. No lo hacen en Cuba con los mercenarios financiados por Estados Unidos para intentar destruir a la Revolución, ni lo hicieron con los mercenarios que nos invadieron por la Ciénaga de Zapata en 1961; menos lo harán en el extranjero, a donde han acudido decenas de miles a brindar su solidaridad y su conocimiento.

Todo lo contrario, ha sido ejemplar la ejecutoria de los trabajadores de la salud cubanos en decenas de países del mundo, donde han salvado millones de vidas y han curado a otros millones de pacientes. Ninguna otra nación del planeta atiende a tantos pacientes fuera de sus fronteras. Su labor ha sido premiada por gobiernos, parlamentos, ONG y hasta la mismísima Organización Mundial de la Salud.

Desde que comenzó la colaboración médica cubana en Venezuela han trabajado allí más de 140 000 colaboradores de la salud. Gracias a ese esfuerzo, al finalizar el pasado 2018 se efectuaron 127 millones 168 mil consultas médicas en toda la nación sudamericana y a principios del 2019 se incorporaron dos mil nuevos médicos cubanos a la misión Barrio Adentro para fortalecer la atención sanitaria del pueblo venezolano.
En 55 años, Cuba ha cumplido 600 000 misiones internacionalistas en 164 naciones, en las que han participado más de 400 000 trabajadores de la salud, que en no pocos casos han cumplido esta honrosa tarea en más de una ocasión.

Flaco favor se hace The New York Times publicando estas piezas de propaganda al estilo gobbeliano. La extensa y admirable misión de los médicos cubanos por el mundo es mucho más poderosa que las groseras mentiras.

lunes, 10 de septiembre de 2018

La administración Trump y los “hechos alternativos” sobre Cuba



Animación: Dominio Cuba
Donald Trump no inventó la mentira en política, pero la distancia creciente entre su administración y cualquier noción de verdad o datos verificables está cambiando para siempre la forma de hacer política.

El periódico The Guardian confirmó esta semana lo que era un secreto a voces: las fotos del discurso inaugural del presidente estadounidense en enero del 2017 fueron trucadas mediante software para mostrar una multitud mayor a la que realmente asistió.

Un fotógrafo del gobierno de Estados Unidos reconoció durante una investigación que había recortado intencionalmente las imágenes para eliminar espacios vacíos.
La polémica sobre el número de asistentes a la toma de posesión de Trump, comparado con quienes fueron a la de del demócrata Barack Obama en el 2009, marcó el inicio de la nueva administración y un concepto que se mantendría desde entonces: “hechos alternativos”.
Foto: AP
El nuevo presidente y el vocero de la Casa Blanca aseguraron que se trataba de la ceremonia más concurrida en la historia de Estados Unidos, pero cuando los periodistas contrastaron las afirmaciones con la realidad, la Casa Blanca tuvo que decidir entre reconocer que había mentido o cambiar el concepto mismo de verdad. La segunda variante les pareció más factible.
El presentador del programa Meet the press (“Encuentro con la prensa”),Chuck Todd, increpó a Kellyanne Conway sobre la exageración en las cifras de asistencias y  la consejera estrella de Trump hizo un poco de historia con su respuesta:
“Él lo que hizo fue presentar hechos alternativos. No hay manera de contar las personas dentro de una multitud con exactitud”.

Pero las cosas no quedaron ahí. De acuerdo con el Chequeo de datos del diario Washington Post, el presidente Trump ha dicho 4 713 mentiras en 592 días en la Casa Blanca, desde el 20 de enero del 2017 hasta el pasado 4 de septiembre.
Es decir, que el mandatario dice un promedio cercano a 8 mentiras por día o, como preferiría llamarle, “hechos alternativos” por día.

Tal bombardeo de falsedades demanda un nuevo tipo de audiencia. El Centro de Investigaciones Pew aplicó una encuesta según la cual sólo 1 de cada 4 adultos estadounidenses distinguen separadamente información objetiva y opiniones en espacios noticiosos.

Otro estudio de Pew apunta que el 68% de los estadounidenses se sienten “exhaustos” por la cantidad diaria de noticias. Si es así, se podría suponer que la mayoría esté aún menos interesada en asumir la carga de establecer cuántas de ellas son falsas.

El caso de los “ataques” en Cuba

Entre las mentiras más exóticas y elaboradas de la administración Trump están los supuestos incidentes con la salud de un grupo de diplomáticos estadounidenses en Cuba.
De acuerdo con los “hechos alternativos” del actual Departamento de Estado, sus diplomáticos enfermaron de manera misteriosa entre finales de 2016 y mediados del 2017. Los síntomas incluyen mareo, dolor de cabeza, dificultad para conciliar el sueño, pérdida de la audición e, incluso, conmoción cerebral.

El uso de la palabra “ataque” para describir los supuestos incidentes, que se utiliza en Washington desde mediados del año pasado, califica como una de las manipulaciones más burdas de la administración Trump.

Tras casi dos años de investigaciones, tanto por parte de Cuba como de Estados Unidos, no existe una sola evidencia que respalde las alegaciones de Washington ni mucho menos que apunte a una participación cubana
.
Pero donde la historia se pone realmente digna de un capítulo de Expedientes X es en las explicaciones de la prensa estadounidense, muchas de ellas filtradas por el propio Departamento de Estado, sobre lo que supuestamente ocurrió y sus causas.

En menos de dos años se ha pasado por hipótesis como “ataques acústicos” con armas desconocidas por la ciencia, virus especializados en dejar sordos a los diplomáticos, conmociones cerebrales sin daño físico apreciable y un arma de rayos microondas, como el que se utiliza para calentar la comida.

Pero en el universo alternativo de Washington parece haber espacio para más.

Varios medios de prensa citaron la semana pasada a tres médicos que supuestamente evaluaron las pruebas realizadas a los funcionarios estadounidenses y consideran que una “neuro-arma” podría ser la responsable.

“Pueden ser biológicas, químicas, o en al caso de los incidentes en La Habana, que dirigen la energía”, según dijo a la revista National Defense, el doctor James Giordano.

Sin embargo, casi en la misma fecha, funcionarios del Departamento de Estado aseguraron en una audiencia en el Congreso que el gobierno estadounidense aún no sabía cómo se llevaron a cabo ni quién está detrás de los supuestos ataques.

Lo que no hacen los funcionarios es salirle al paso a las versiones que corren en Internet, lo que los convierte en cómplices, en el mejor de los casos.

Sin mostrar evidencias de su uso en Cuba ni elementos  factuales que lo justifiquen, lo supuestos especialistas intentan que la opinión pública compre otra teoría aún más confusa e inexplicable que las anteriores: unas armas desconocidas en Cuba que usan la energía para transformar las variables neurológicas de los afectados, unas propiedades casi mágicas y dignas de la ciencia ficción.

En cualquier otro lugar o momento de la historia, la reacción ante el exotismo científico del Departamento de Estado podría ser la risa, pero no en la era de los “hechos alternativos ”.
Bajo estos argumentos sin sentido, Washington mantiene paralizados los servicios consulares de su Embajada en La Habana, los mismos de los que dependen decenas de miles de familias en uno y otro lado del Estrecho de la Florida.

Asimismo, los avances en las relaciones bilaterales de los últimos años, que van desde la colaboración en la protección de áreas marinas a la aplicación y cumplimiento de la ley, se ven torpedeados por el nuevo clima bilateral.

Hoy ya se cuenta con las pruebas de la falsificación de las fotos de la toma de posesión de Trump. Sin embargo, quizás haya que esperar más tiempo para que algún funcionario estadounidense desenmascare el plan que se ha aplicado en el caso de los “ataques acústicos” o se desclasifique información sobre cómo se manipuló la opinión pública para aplicar un cambio de política hacia Cuba que es impopular dentro de los Estados Unidos
.
La única certeza, mientras tanto,  es que no existe tal cosa como “hechos alternativos”, sino solo la vieja y conocida mentira.

lunes, 3 de septiembre de 2018

A Washington se le agotan las ideas: La teoría de los ataques con microondas en Cuba es burda propaganda



A pesar de no contar con evidencias, Estados Unidos mantiene paralizados los servicios consulares para los cubanos en su Embajada en La Habana. Foto: Adalberto 
Roque/Agence France Presse-Getty

En agosto del 2017 se hablaba de “ataques acústicos”, para principios de ese mismo año apareció la hipótesis de un virus y a comienzos del 2018 solo se hacía referencia a conmociones cerebrales sin efectos físicos. Ahora es el turno de las ondas de microondas.

Cuando parecía que Washington había agotado su arsenal de justificaciones sobre los supuestos incidentes de salud presentados por su personal diplomático en La Habana, el New York Times salió el sábado 1 de septiembre con una nueva hipótesis, tan insólita como las anteriores.

Douglas Smith, director del Centro de Lesiones Cerebrales y Reparación de la Universidad de Pensilvania, aseguró al diario que los supuestos afectados sufrieron lesiones cerebrales y las microondas son “las principales sospechosas”.

Smith fue uno de los encargados de estudiar a una parte de los diplomáticos estadounidenses que el Departamento de Estado alega presentaron síntomas como dolor de cabeza, dificultades para dormir, pérdida de la audición e incluso daño cerebral entre finales del año 2016 y mediados del 2017.
Pero un reporte suyo sobre esos estudios escrito en febrero pasado para la Revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA, por sus siglas en inglés) no hace mención alguna a las microondas, un tipo de onda muy presente en la vida moderna.

Los teléfonos móviles y lo hornos para calentar la comida se cuentan entre los múltiples equipos que utilizan las microondas.

Burda propaganda

“Ya no pueden sostener que la causa es el sonido y están tratando de argumentar que se trata de microondas”, dijo a Cubadebate Mitchel Valdés-Sosa, director General del Centro de Neurociencia de Cuba y miembro del Comité de Expertos cubanos que se estableció  para estudiar las alegaciones estadounidenses
.
A Valdés-Sosa le resulta llamativo que esta historia llegue justo cuando crecen los cuestionamientos, en Estados Unidos y a nivel internacional, sobre el artículo de la revista JAMA que en primer lugar estableció el supuesto daño cerebral.

Incluso esta hipótesis de las microondas, de acuerdo con el científico cubano, se basa en que todos los diplomáticos están enfermos o que sufren los efectos de un agente externo único. “Eso es cuestionable”.

Valdés-Sosa sostiene que que si uno mira cuidadosamente la evidencia médica presentada hasta el momento, aunque es muy escasa, resulta claro que no existen pruebas conclusivas y la variedad de síntomas presentados puede responder a múltiples causas ajenas a  Cuba, como puede ser la hipertensión o traumas anteriores.

Respecto a la posibilidad de que las microondas puedan causar el tipo de efectos que sostiene el New York Times, Valdés-Sosa tampoco se muestra convencido.

“Hay una literatura muy especulativa, muy tipo expedientes X o de teorías de la conspiración, que establece que las microondas se han utilizado para hacer daño a la salud”, dijo. “Ni siquiera las agencias de los Estados Unidos lo aceptan como algo válido”.

Las dudas aumentan si se tiene en cuenta las condiciones descritas por el Departamento de Estado en que supuestamente ocurrieron los incidentes.

“No es posible dirigir una fuente de energía para afectar a una persona en un cuarto cerrado y dejar a las otras intactas, en lugares donde las paredes son además muy gruesas”, señaló Valdés-Sosa.

“Pensamos que es un barraje propagandístico y no hay evidencias sólidas que lo apoyen”, concluyó respecto al escrito del New York Times.

Pobre ejercicio periodístico

El conocido abogado cubano José Pertierra, que tiene su bufete en Washington DC, escribió una carta al diario neoyorquino criticando su ejercicio profesional en el artículo de las microondas.

“Esto es una muestra de pobre periodismo de The New York Times”, dijo. “No hay hallazgos científicos en esta investigación. Todo es pura especulación, expresada en adverbios como tal vez o posiblemente. Nadie expone cuál es la causa de las llamadas enfermedades. Eso es lo único que sabemos con seguridad”.

Pertierra critica también que se cite a un científico de 83 años, supuestamente especializado en las microondas, pero que se le induzca  a especular sobre quién podría ser el responsable.

“Cada vez que un testigo hace afirmaciones sin fundamento en los tribunales, se exige a los abogados que presenten la evidencia y hagan una pregunta elemental: ¿Cómo lo sabes? Por desgracia, el NYTimes no hace esa pregunta elemental”, señaló.

La investigadora y periodista cubana, Rosa Miriam Elizalde, también se cuestionó en las redes sociales la objetividad del New York Times y su cumplimiento de las normas elementales para hacer periodismo.

“El New York Times está a las puertas de otro desastre periodístico como cuando dijo que en Irak había armas de destrucción masiva”, señaló Elizalde en referencia a uno de los escándalos más grandes de la historia reciente del diario.

Tras la invasión injustificada de esa nación de Oriente Medio, que dejó más de un millón de víctimas civiles hasta el momento,  se demostró que el New York Times utilizó información proporcionada por la Casa Blanca sin contrastar con la opinión expertos independientes ni evaluar la situación en el terreno.

Entre los vacíos más notorios del artículo del New York Times resalta la omisión de que el FBI viajó a La Habana en al menos cuatro ocasiones para medir el espacio radioeléctrico y conducir otras investigaciones en el terreno y descartó que se hayan utilizado ondas sonoras para atacar a los diplomáticos.

¿Cómo sería posible que los expertos estadounidenses pasaran por alto medir también las microondas?, es otra de las preguntas que el diario falla en hacerse.

Guiño a la Guerra Fría

La hipótesis de las microondas hace un guiño directo a la época de la Guerra Fría.
Los norteamericanos comenzaron a captar señales de microondas en los pisos superiores de su Embajada en Moscú a mediados de la década de 1950 e iniciaron investigaciones para determinar sus posibles objetivos e impacto en la salud de los diplomáticos.

La llamada “Señal de Moscú” fue uno de los episodios más controvertidos del enfrentamiento entre los organismos de inteligencia de Estados Unidos y la Unión Soviética
.
Se barajaron teorías tan descabelladas como que los soviéticos habían desarrollado una técnica de dominio mental e intentaban modificar la conducta de los diplomáticos, pero para la década de 1970 la CIA elaboró una teoría mucho menos conspiranóica y aceptada hasta hoy: las microondas se utilizaban para apagar y encender equipos de escucha.

Si bien se llevaron a cabo cientos de estudios médicos, no existen evidencias concluyentes de que aquellas señales hayan dañado la salud de los diplomáticos estadounidenses.

Sin justificación

A pesar de carecer de evidencias o una hipótesis que explique los supuestos incidentes, Estados Unidos los utiliza como como excusas para afectar las relaciones entre los dos países y retrotraer los avances logrados a partir de los anuncios del 17 de diciembre del 2014.

La Embajada estadounidense en La Habana mantiene paralizados los servicios consulares para los cubanos, afectando los vínculos entre decenas de miles de familias a uno y otro lado del Estrecho de la Florida.

Al mismo tiempo, se mantiene en vigor una alerta de viaje que recomienda a los estadounidenses ejerce precauciones extras en sus viajes a Cuba, lo que desmotiva a los posibles viajeros, que deben enfrentar también las restricciones vigentes para hacer turismo en la Mayor de las Antillas.
Las autoridades cubanas denuncian la manipulación política de este tema y las excusas para justificar una política de agresión que es impopular dentro de los propios Estados Unidos.

“El Departamento de Estado no puede ocultar la manipulación política de dolencias reportadas por sus funcionarios”, señaló en junio pasado el director General de Estados Unidos de la cancillería cubana, Carlos Fernández de Cossío.  “Supuesta preocupación por salud y seguridad de sus diplomáticos se usa con oportunismo político”, añadió en su cuenta en la red social Twitter.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Afirma The New York Times que “Estados Unidos aún no está perdido”


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Francisco Arias Fernández


“Donald Trump ha sido tan horrible como lo esperábamos: día a día sigue demostrando que no está preparado para el cargo, ni moral ni intelectualmente. Además, resulta que el Partido Republicano —incluidos los llamados “moderados”— es aún peor de lo que uno podría esperar. En este momento, es evidente que el partido está compuesto en su totalidad de esbirros cínicos, dispuestos a vender cada uno de sus principios —y cada fibra de su propia dignidad— siempre y cuando sus donantes obtengan grandes beneficios fiscales”
.
No todos los días un medio de la denominada gran prensa estadounidense es tan explícito, categórico y desenfadado como lo ha sido el pasado 27 de diciembre el influyente diario The New York Times, al analizar cómo concluye el primer año del magnate en la Casa Blanca y qué hace falta hacer para restaurar los valores básicos de Estados Unidos.

“Muchos de nosotros empezamos 2017 esperando lo peor. Y, de distintas maneras, nos tocó lo peor”, así comienza su artículo Paul Krugman que no es un comentarista cualquiera ni un furibundo opositor de Trump.

Sus artículos quincenales en la página de opinión del New York Times desde el año 2000, lo ha convertido, en opinión del Washington Monthly, en “el más importante columnista político en Estados Unidos… ha estado casi solo analizando los más importantes hechos políticos recientes, los descosidos tejidos de los intereses de las corporaciones, clases y partidos políticos, en medio de los cuales sobresale la administración de Bush”.

El analista que evalúa a Trump es profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton, profesor centenario en Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres, académico distinguido de la unidad de estudios de ingresos Luxembourg en el Centro de Graduados de City University de Nueva York (CUNY). Además es Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales en el 2004 y Premio Nobel de Economía en 2008, por sus contribuciones a la Nue Teoría del Comercio y la Nueva Geografía Económica.

Krugman asegura que aunque les ha tocado lo peor con Trump en el 2017, está terminando el año “con una sensación de esperanza, porque decenas de millones de estadounidenses se han mostrado a la altura de la situación. Estados Unidos aún podría convertirse en otra Turquía o Hungría: un Estado que preserva las formas de la democracia, pero en la práctica se ha vuelto un régimen autoritario. Sin embargo, no pasará con facilidad, o no sucederá tan pronto como muchos de nosotros lo estábamos temiendo”
.
Refiere que mientras tanto, los medios conservadores “han renunciado hasta a la pretensión de hacer periodismo verdadero y se han vuelto órganos descarados de la propaganda del partido en el poder”.
Agrega que a inicios de este año, el comentarista David Frum advirtió que el deslizamiento hacia el autoritarismo sería imparable “si la gente se retira a su vida privada, si los críticos se hacen escuchar menos, si el cinismo se vuelve endémico”. Pero, afirma que hasta ahora, eso no ha sucedido.

“Lo que hemos visto en cambio es el surgimiento de una resistencia muy activa. Esta se hizo visible prácticamente desde el día que Trump asumió la presidencia, con las enormes marchas de las mujeres que tuvieron lugar el 21 de enero, las cuales hicieron que las diluidas multitudes de la inauguración parecieran ridículas. Si la democracia estadounidense sobrevive a este terrible episodio, voto porque hagamos que los sombreros rosas del Proyecto Pussyhat se vuelvan el símbolo de la liberación del mal”.

Los sombreros rosas del citado proyecto invadieron la capital estadounidense y otras 616 manifestaciones anti-Trump a lo largo de EE.UU. a finales de 2016, en el que participaron más de medio millón de personas para demandar justicia social y derechos humanos, ante los anuncios del entonces mandatario electo en materia racial, de género, la inmigración y la asistencia sanitaria.

Agrega el artículo que “la resistencia continuó con la gente en los ayuntamientos que confrontó a los legisladores republicanos cuando intentaron derogar la Ley de Atención Médica Asequible (Obamacare). Y, en caso de que alguien se haya preguntado si las multitudes anti-Trump y las encuestas negativas relacionadas con Trump se traducirían en acción política, una serie de elecciones especiales —las cuales fueron la culminación de una gigantesca ola democrática en Virginia y una derrota sorpresiva e impactante en Alabama— ha disipado ese tipo de dudas”.

Krugman reconoce que pese a su optimismo, Estados Unidos sigue estando “bajo un peligro mortal” y se requiere la movilización. Argumenta que “los republicanos aún controlan toda la influencia del poder federal y nunca habíamos sido gobernados por personas menos confiables en toda la historia de nuestra nación”.

Añade que “es evidente que esto va dirigido al mismo Trump, quien claramente es un remedo de dictador que no tiene el más mínimo respeto por las normas democráticas. Sin embargo, también va hacia los republicanos en el Congreso, quienes han demostrado una y otra vez que no harán nada para limitar las acciones del mandatario. Lo han respaldado mientras utiliza su cargo para enriquecerse él y a sus compinches, mientras fomenta el odio racial e intenta realizar una purga en cámara lenta del Departamento de Justicia y del FBI”.

Le preocupa la metamorfosis de ciertos legisladores republicanos  y la tendencia a la alianza mafiosa. “De hecho, ha habido una extraña dinámica en los últimos meses: mientras más terribles se vean las cosas para Trump, más cercanos se unirán los republicanos a su alrededor. Uno podría haber esperado que las recientes derrotas electorales dieran un poco más agallas a los republicanos moderados. En cambio, senadores como John McCain y Susan Collins, quienes habían sido elogiados ampliamente por haber resistido el intento de derogación del Obamacare durante el verano, aceptaron de forma sumisa un proyecto de ley fiscal de una abominación monstruosa”.

Señala como otra evidencia que la investigación sobre la supuesta confabulación a favor de Trump durante las elecciones “no ha persuadido a ningún republicano prominente a tomar una postura, salvo que ya fuera anti-Trump desde antes. Por el contrario, hemos visto a críticos de otro tiempo, como Lindsey Graham, volverse aduladores serviles que promueven las propiedades de Trump“.

“Así que no podemos contar con las conciencias de los republicanos para protegernos. En particular, debemos ser realistas sobre los posibles resultados de la investigación de Robert Mueller. La apuesta más segura es que, sin importar qué encuentre Mueller, qué tan condenatorio sea y qué haga Trump —aunque involucre una descarada obstrucción de la justicia—, las mayorías republicanas en el congreso apoyarán a su presidente y seguirán alabándolo”, afirma Krugman
.
Concluye que “en otras palabras: mientras los republicanos dominen el congreso, los controles y balances constitucionales son, en efecto, leyes en desuso”.

Considera que todo recae en el pueblo estadounidense y dirá la última palabra en los próximos comicios congresionales.”Es probable que otra vez tenga que levantar su voz en las calles. Y por supuesto que tendrá que hacer sentir su peso en las casillas electorales”.

Augura que será difícil, porque “el juego está completamente amañado”. “Recuerden: Trump perdió el voto popular, pero terminó de todas formas en la Casa Blanca y las elecciones intermedias estarán lejos de ser justas. El fraude electoral y la concentración de los votantes con tendencias democráticas en los distritos urbanos han creado una situación en la cual los demócratas podrían ganar una gran mayoría de los votos y aun así no lograr asumir el control de la Cámara de Representantes”.

Respecto a las próximas elecciones estima que “incluso si los votantes se levantaran de forma eficaz en contra de la gente horrible que se encuentra en el poder en este momento, aún falta mucho para restaurar los valores básicos de Estados Unidos. Nuestra democracia necesita dos partidos decentes y en este momento el Partido Republicano parece ser irreparablemente corrupto”
.
Concluye el The New York Times que “en el mejor panorama posible, se necesitará una larga lucha para volver a ser la nación que se supone deberíamos ser. Sin embargo, como ya lo había mencionado, tengo mucha más esperanza de la que tenía hace un año. Estados Unidos aún no está perdido”.

lunes, 26 de junio de 2017

Medios estadounidenses critican la política de Trump hacia Cuba (+ Video)




Varios de las más importantes medios de comunicación estadounidense se han estado pronunciando desde el pasado 16 de junio en contra de las medidas adoptadas contra Cuba por el presidente Donald Trump.

El diario The New York Times, crítico asiduo del mandatario, además de hacerse eco de las declaraciones del Canciller cubano el pasado lunes en Viena, publicó varios artículos contra la decisión de la Casa Blanca, entre ellos uno titulado Moviéndose para hundir el legado de Obama, Donald Trump reprimirá a Cuba.  En el mismo, los articulistas señalan: “Los cambios afectarán a ambos países, haciendo más difícil y costoso para los estadounidenses viajar a y hacer negocios con Cuba. La población de la isla probablemente pagará el mayor precio, particularmente aquellos cubanos cuya forma de vida depende del turismo y las crecientes oportunidades de negocio que ha traído la apertura”

The Tampa Bay Times editorializó sobre el tema en un artículo de su Buró Editorial titulado “Trump da marcha atrás al reloj sobre Cuba”, donde señala los impactos que la nueva política tendrá en Tampa, desde donde salen cruceros para Cuba y hay varios vuelos comerciales, en los que este año han viajado 64 mil pasajeros. “La nueva política hacia Cuba del Presidente Donald Trump es un lazo con los exilados de línea dura del sur de la Florida que afecta a los estadounidenses y a los cubanos, a la vez que disminuye la posibilidad de Washington de impulsar las reformas democráticas y económicas en la isla. El público estadounidense, los empresarios y los gobiernos locales y estatales deben trabajar alrededor de los círculos presidenciales y continuar promoviendo aperturas y relaciones que beneficien a los pueblos de ambos países”, dice el editorial del diario de Tampa.
La revista Newsweek, por su parte, publica un texto bajo el título La nueva política estadounidense hacia Cuba es impopular, tanto como el presidente Trump, en el que hace relatoría de los más diversos sectores políticos, económicos y sociales estadounidenses que se oponen al cambio de política. “A través del país, políticos del propio partido Republicano de Trump, agricultores y líderes religiosos son algunas de las personas que han condenado la decisión presidencial, aduciendo preocupaciones sobre empleos, economía y derechos humanos”, dice la publicación.

Y señala más adelante: “Al anunciar la política, Trump invocó a Dios a ayudar a brindar democracia a Cuba. ´Con la ayuda de Dios una Cuba libre es lo que alcanzaremos pronto´. Pero tanto los líderes católicos como los bautistas no están de acuerdo con la visión del presidente, expresando su descontento con la decisión de desconectarse con Cuba”.

El influyente diario capitalino The Washington Post publicó un artículo bajo el título Cinco cosas que necesita saber sobre la política de Trump hacia Cuba – y a quien afectará en el que detalla las medidas tomadas por la Casa Blanca contra nuestro país y sus probables efectos. En el mismo señala que el objetivo político explicado por Trump es provocar el cambio político en la isla socialista. El camino para lograrlo, según el Post, es debilitar al Estado cubano -privando de dólares a las fuerzas armadas, de seguridad e inteligencia- y a la vez, empoderando a los cubanos comunes enviando esos dólares a los pequeños negocios privados.

“Pero la nueva política hacia Cuba anunciada por Trump está destinada a tener justamente el efecto contrario. Los dueños de los pequeños negocios en Cuba -y los negocios estadounidenses- serán seguramente los que más sufrirán. Y el Estado cubano devendrá aún más fuerte”, asegura The Washington Post.

En la costa oeste, Los Angeles Times dió a conocer el editorial Trump acaba de reabrir la Guerra Fría con Cuba. Su excusa era completamente falsa  en el que cuestiona los argumentos utillizados por la Casa Blanca para retroceder en la política hacia Cuba, especialmente el tema de los derechos humanos, al que califica como falsa excusa, en vista a la actuación de esta administración respecto a otros países.

Otros importantes medios como Foreing Policy, Chicago Tribune, U.S News, Pittsburgh Post Gazette también se han referido al tema en los recientes días.

Vea este video con reacciones de cubanos y estadounidenses:

 


martes, 22 de diciembre de 2015

The New York Times: Congreso norteamericano debe derogar la Ley de Ajuste Cubano



La Casa Blanca también debe terminar un programa separado para alentar la deserción de profesionales médicos cubanos que cumplen tareas en el extranjero, puntualiza el Times.
La Casa Blanca también debe terminar un programa separado para alentar la deserción de profesionales médicos cubanos que cumplen tareas en el extranjero, puntualiza el Times.

El Congreso de Estados Unidos debe derogar la Ley de Ajuste Cubano, creada en 1966 para admitir a cubanos en un intento de socavar la Revolución, señala hoy el diario The New York Times. Añade el rotativo que mediante una política de larga data, llamada “Pie mojado, pie seco”, los isleños que llegan a Estados Unidos pueden quedarse, y los interceptados en el mar son devueltos a casa.

Precisa el editorial que con un año más en el cargo, el gobierno del presidente Barack Obama parece poco dispuesto a desechar esa política, lo que da prácticamente a cada cubano que llegue a territorio estadounidense el derecho automático a establecerse en el país y solicitar la ciudadanía en unos pocos años.

Asimismo indica que es hora de acabar con esa política, una reliquia de la Guerra Fría que obstaculiza la normalización de las relaciones entre Washington y La Habana.
Plantea, además, que este sistema es una bendición para los traficantes de personas en América Latina y una carga para los países desde Ecuador a México por donde se mueven los inmigrantes y las redes de tráfico de personas.

Subraya el Times que si el Congreso no actua, Obama tiene varias opciones, incluso, señala, la propia ley da la discreción al Poder Ejecutivo para admitir a los cubanos que llegan, pero que no requiere que el gobierno lo haga.

El gabinete de Obama, acentúa, debe negociar un nuevo acuerdo con el gobierno cubano para alcanzar una norma dirigida a facilitar la inmigración ordenada, lo que establecería, plantea, que cubanos sin autorización sean regresados a la isla si no muestran un temor creíble de persecución.

La Casa Blanca también debe terminar un programa separado para alentar la deserción de profesionales médicos cubanos que cumplen tareas en el extranjero, puntualiza el Times.

Argumenta que incluso con un cambio en la política, el gobierno estadounidense aún podría admitir a un alto número de inmigrantes cubanos que solicitan visas desde La Habana, dando prioridad, entre otros, a quienes tienen familiares en Estados Unidos
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Cita la situación de los miles de nacionales de la Isla varados en Costa Rica desde hace varias semanas como un absurdo de la política estadounidense, país donde son tratados con severidad inmigrantes de otros países, incluso menores de edad, en especial provenientes de naciones centroamericanas.

(Con información de Prensa Latina)

lunes, 3 de agosto de 2015

The New York Times demanda el fin del bloqueo a Cuba




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El periódico The New York Times publicó hoy un editorial en el que pide al Congreso que ayude a poner fin al bloqueo de Estados Unidos a Cuba tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países.

“Un número significativo de estadounidenses y la inmensa mayoría de los cubanos quieren el fin del embargo. Ha llegado la hora de que el Congreso se comprometa con la piedra angular de la política exterior estadunidense hacia Cuba”, dijo el diario en su editorial.

The New York Times recuerda que pese a las acciones ejecutivas adoptadas por la Administración del presidente Barack Obama, Cuba sigue haciendo frente a algunas de las sanciones más “duras” de Estados Unidos.

“Es el único país del mundo que los ciudadanos estadunidenses tienen prohibido visitar como turistas”, lamentó el periódico, que se hace eco en su editorial de las quejas de empresarios del sector como el director ejecutivo de la cadena Marriot, Arne Sorenson.

En su editorial, recuerda que cada vez más legisladores están dando pasos “prometedores” en ese sentido, desde una propuesta de ley para derogar el bloqueo en la Cámara de Representantes a nuevas enmiendas en el Senado para permitir los viajes a la isla.

Asimismo, menciona una reciente encuesta del Pew Research Center según la cual el 72 % de los estadunidenses apoya poner fin al bloqueo, y destaca que un 55 % de los encuestados que se declaran conservadores republicanos también lo apoyan.

The New York Times asegura también que las críticas al deshielo entre Washington y La Habana de dos de los aspirantes que luchan por la candidatura republicana, Jeb Bush y Marco Rubio, puede terminar costándole votos entre la comunidad latina en las elecciones de 2016
.
Finalmente, el periódico recuerda el “fuerte” llamamiento a poner fin al bloqueo que hizo la semana pasada desde Miami la candidata demócrata Hillary Clinton, quien dijo que los cubanos “quieren cada vez más contacto con Estados Unidos”.

“Durante décadas, los presidentes y legisladores estadunidenses han endurecido, y en ocasiones aflojado el embargo. Pero esas leyes y regulaciones para intentar provocar un cambio en el régimen han fallado y siguen congeladas en el tiempo”, concluyó el editorial.

En octubre pasado, The New York Times ya publicó otro editorial en español y en inglés en el que pedía al presidente Obama una reflexión “seria” sobre Cuba para reanudar relaciones diplomáticas y acabar con un embargo que calificó de “insensato”.

Estados Unidos y Cuba rompieron sus relaciones diplomáticas en 1961 y el Gobierno de Washington empezó a aplicar el embargo económico contra la isla un año después, en 1962, en un intento por sacar a Fidel Castro del poder

martes, 16 de diciembre de 2014

The New York Times, otra vez por cambio político de EE.UU. hacia Cuba

The New York Times, otra vez por cambio político de EE.UU. hacia Cuba

Tras la publicación de octubre a noviembre pasados de seis textos similares sobre las relaciones entre ambos países, el rotativo neoyorquino pone foco ahora en el panorama económico de la nación caribeña
El diario The New York Times (NYT) abogó una vez más por un cambio en la política de sanciones que mantiene Estados Unidos contra Cuba, en un editorial que encabeza este lunes su página de opinión.

Tras la publicación de octubre a noviembre pasados de seis textos similares sobre las relaciones entre ambos países, el rotativo neoyorquino pone foco ahora en el panorama económico de la nación caribeña, que vive un proceso de actualización y transformaciones conducido por el gobierno.

En su artículo Cuba's Economy at a Crossroads (La economía de Cuba en una encrucijada), NYT —cuyo editorialista Ernesto Londoño visitó recientemente La Habana en viaje de trabajo— describe esta “era de transformación para la economía de la isla”, en que los ciudadanos han comenzado a “crear formas de sustento que no están completamente sujetas al control del Estado”.
Asimismo, señala la emergencia de “un intenso debate sobre el futuro de la economía del país”, el cual apuntaría hacia una gestión más sostenible en esta esfera, sin comprometer la estabilidad del país o elevar la desigualdad.

Sin embargo, NYT sostiene que hasta el momento “la administración (del presidente norteamericano, Barack) Obama ha observado las reformas con escepticismo” y “ha hecho relativamente poco para empezar a levantar la red de sanciones que Estados Unidos ha impuesto a Cuba durante décadas”.

El diario sugiere que el mandatario estadounidense podría influir en el sistema económico cubano —don­­de ya hay casi 500 000 em­plea­dos del sector privado— “al flexibilizar sanciones mediante pasos que puede tomar unilateralmente la rama ejecutiva” y, de igual modo, “colaborar con el creciente número de legisladores que apoyan la expansión de relaciones comerciales con Cuba”
.
Más aun, NYT afirma que “la Casa Blanca podría iniciar el proceso eliminando a Cuba de la lista del Departamento de Estado de países que respaldan a organizaciones terroristas”.

Aunque en su opinión la política de transformaciones de la economía cubana “está avanzando lentamente”, el influyente periódico norteño parece tener algo claro: “el continuo antagonismo proveniente de Washington” no contribuye a dinamizar dicho proceso
.
De acuerdo con los informes más recientes, el bloqueo de Estados Uni­dos contra Cuba —impuesto ha­ce más de medio siglo— ha provocado pérdidas económicas acumuladas por un billón 112 534 millones de dólares y un daño humano incalculable debido a restricciones que afectan servicios como salud y educación.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Nuevo editorial de NYT: Acciones contra Cuba han sido “contraproducentes”

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Nuevo editorial de NYT: Acciones contra Cuba han sido “contraproducentes”

Publicado en: Bloqueo contra Cuba

the new york times cubaLejos de haber logrado su objetivo, las iniciativas de EEUU para el cambio de régimen en Cuba han resultado bastante contraproducentes, asegura The New York Times en un quinto editorial en menos de 30 días sobre las relaciones bilaterales entre ambos países.

Publicado en la edición digital este domingo -en la impresa el lunes-, el Comité Editorial del diario titula su nueva entrega “En Cuba, desventuras al intentar derrocar un régimen”, en la que asegura que los llamados fondos para la democracia cubana “han sido un imán para charlatanes y ladrones”, y concluye que ”es más productivo lograr un acercamiento diplomático, que insistir en métodos artificiosos”.

El Times confirma las denuncias que ha hecho la Isla durante años acerca de la venalidad de los fondos estadounidenses para la subversión y el estrepitoso fracaso de la política de cambio de régimen. Reitera la necesidad de un acercamiento diplomático entre ambos países, pero de la mano una manzana envenenada: el llamado Carril II.

A continuación, el texto íntegro:

En 1996, motivados por un apetito de venganza, legisladores estadounidenses aprobaron un proyecto de ley promulgando una estrategia para derrocar el Gobierno de La Habana y “asistir al pueblo cubano a recobrar su libertad”. La Ley Helms-Burton, aprobada por el Presidente Clinton, semanas después de que Cuba derribó dos avionetas civiles estadounidenses, ha servido como fundamento para que el Gobierno norteamericano gastara $264 millones de dólares, durante los últimos 18 años, en un intento por instigar reformas democráticas en la isla.

Lejos de haber logrado su objetivo, las iniciativas han resultado bastante contraproducentes. Los fondos han sido un imán para charlatanes, ladrones y buenas pero infructuosas intenciones. Los sigilosos programas han agravado la hostilidad entre las dos naciones, le han dado a Cuba una bonanza propagandística y han bloqueado oportunidades de cooperar en áreas de interés mutuo.

Estados Unidos debe hacer un esfuerzo por promover mayores libertades personales en la isla poblada por 11 millones de habitantes y flexibilizar la rigidez de uno de los gobiernos más opresivos del mundo. Pero tiene que hacerlo mediante una estrategia nueva, producto de la lección de dos décadas de esfuerzos fallidos por desestabilizar el régimen de los Castro.
Durante los últimos años de la administración Clinton, Estados Unidos gastó relativamente poco en programas para promover reformas democráticas en Cuba bajo Helms Burton. Eso cambió cuando George W. Bush llegó al poder en 2001, con el ambicioso objetivo de liberar pueblos reprimidos en todo el mundo. La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, por su sigla en inglés, mejor conocida por su labor humanitaria que por misiones furtivas, se convirtió en el principal vehículo para implementar proyectos de reforma democrática en Cuba, donde es ilegal.

La inversión en iniciativas para derribar el gobierno aumentó de unos cuantos millones anualmente, a más de $20 millones de dólares en 2004 durante los primeros años de la administración Bush. La mayoría de contratos se otorgaron sin mayores controles a grupos de cubanoamericanos. Uno invirtió el dinero en una estrategia de lobby internacional, de cuestionable legalidad, para persuadir a gobiernos extranjeros a que apoyaran el impopular embargo que Estados Unidos impone sobre la isla. Otro envió montones de revistas de historietas cómicas a la misión diplomática estadounidense en Cuba, desconcertando a sus funcionarios. El dinero también se utilizó para comprar ropa y comida, pero nunca fue posible verificar cuánto llegó a manos de los familiares de presos políticos, como se tenía previsto.

Según un informe publicado en noviembre de 2006 por la Oficina de Rendición de Cuentas, GAO, por su sigla en inglés, un contratista usó los fondos de programas pro democracia para comprar una motosierra de gas, equipos electrónicos, entre ellos Nintendo Game Boys y Sony Play Stations, una bicicleta montañera, abrigos de cuero, carne de cangrejo, y chocolates Godiva. Al momento de hacer una auditoría, los gastos no fueron justificados.

Adolfo A. Franco, el entonces director de la oficina de América Latina de la agencia de ayuda internacional, defendió los programas durante un discurso en la Universidad de Miami, en abril de 2007, afirmando que estaban contribuyendo al gradual fortalecimiento de la oposición política en Cuba. Argumentó que la agencia debía seguir asumiendo “riesgos calculados”, aunque en el Congreso, varios legisladores dudaban de que los esfuerzos estuvieran dando fruto. “Terminar este régimen es una obligación solemne”, declaró Franco, quien es de origen cubanoamericano.
La investigación de la GAO llevó a que la agencia otorgara un mayor porcentaje de los fondos a organizaciones de desarrollo establecidas, incluidas algunas que propusieron iniciativas ambiciosas. En 2008, el Congreso autorizó $45 millones de dólares para los proyectos, una cifra récord.

Un gran proyecto que comenzó durante la administración Bush para expandir el acceso a Internet en Cuba tuvo repercusiones nefastas para el Gobierno de Obama. Una funcionaria de relativo alto rango del Departamento de Estado visitó La Habana en septiembre de 2009, procurando restablecer el servicio postal y cooperar en asuntos migratorios. La visita representó el contacto a más alto nivel con el Gobierno cubano en varios años.

En diciembre, las autoridades en Cuba detuvieron a un subcontratista estadounidense que viajó a la isla cinco veces como parte de una iniciativa de USAID, fingiendo ser turista, para contrabandear equipo de comunicación que no es permitido en la isla.

En ese entonces, varios funcionarios de USAID y el Departamento de Estado no estaban al tanto de la envergadura y naturaleza de algunos de los proyectos encubiertos. Sin embargo, los cubanos, furiosos tras percibir que Washington tenía una política engañosa de dos fases, asumieron una posición rígida frente al prisionero estadounidense, Alan Gross, quien ha sido condenado a 15 años de prisión.

Funcionarios de USAID y el Departamento de Estado quedaron asombrados al caer en cuenta del tipo de riesgos que se estaban tomando, y algunos argumentaron que era hora de suspender los programas encubiertos, llamándolos contraproducentes. Sin embargo, legisladores cubanoamericanos se resistieron enérgicamente para asegurarse de que siguieran en marcha.
Después del arresto de Gross, la agencia de asistencia no volvió a enviar contratistas estadounidenses a Cuba, pero permitió que las misiones las desempeñaran latinoamericanos, que algunas veces fueron detectados por el servicio de inteligencia cubano.

Una investigación de Associated Press reveló un controvertido programa que se llevó a cabo durante el mandato de Obama. De 2009 a 2012, Creative Associates International, una firma con sede en Washington, desarrolló un sistema de mensajes de texto rudimentario, similar a Twitter, conocido como ZunZuneo. El objetivo del proyecto era proveer una plataforma para que los cubanos pudieran difundir mensajes a una audiencia masiva, un mecanismo que finalmente pudiera haber sido usado para organizar multitudes.

El programa fue abolido en 2012. El contratista estaba pagando miles de dólares a la empresa estatal de telecomunicación, y no hubo manera de convertirlo en un proyecto autosuficiente. AP reveló en agosto que USAID estaba enviando a jóvenes latinoamericanos a identificar personas que pudieran ser “agentes de cambio social”, bajo el pretexto de organizar eventos, entre ellos un seminario sobre el virus VIH. Los contratistas, bajo el mando de Creative Associates International, recibieron un poco de entrenamiento para evadir a agentes de inteligencia, y recibieron $5.41 dólares por hora, por una labor que, fácilmente, hubiera podido llevar a que terminaran en la cárcel.

El dinero estadounidense ha proveído comida y alivio a familiares de presos políticos, y ha generado una red limitada de Internet satelital. Pero ha estigmatizado, más que fortalecido, a la comunidad de disidentes.

En lugar de proyectos encubiertos para derrocar el gobierno, los líderes estadounidenses deben encontrar mecanismos para empoderar al cubano común y corriente, expandiendo oportunidades de estudios en el exterior, organizando más enlaces profesionales, e invirtiendo en las nuevas microempresas en la isla. Es positivo que sigan promoviendo mayor conectividad a Internet, pero deben entender que lograr ese objetivo de manera sustancial exige coordinación con el Gobierno cubano. Más importante aún, Washington tiene que reconocer que a lo único que puede aspirar, es a influir de manera positiva en la evolución de Cuba hacia una sociedad más abierta. Para eso, es más productivo lograr un acercamiento diplomático, que insistir en métodos artificiosos.

domingo, 26 de octubre de 2014

The New York Times pide el levantamiento del bloqueo contra Cuba en un nuevo Editorial


The New York Times pide el levantamiento del bloqueo contra Cuba en un nuevo Editorial

Publicado en: Bloqueo contra Cuba

The New York Times

En un nuevo editorial publicado en inglés y español -el tercero en menos de un mes-, el diario The New York Times exige el levantamiento del bloqueo contra Cuba por considerarlo “una política fallida”.

Este editorial, titulado “Los cambios electorales respecto a Cuba“, que saldrá mañana en la edición impresa y se adelantó este sábado en la digital, se suma a otros dos en días recientes: “Tiempo de acabar el embargo de Cuba” (12 de octubre) y “La impresionante contribución de Cuba en la lucha contra el Ébola” (20 de octubre), en los cuales se pide al Presidente Barack Obama que levante las sanciones contra la Isla.

El Times asegura que “en tiempos pasados, no muy lejanos, todo candidato político creíble haciendo campaña en Florida para elecciones estatales o nacionales obligatoriamente debía recitar denuncias contra el gobierno cubano y proclamar su fe en que el embargo a la isla finalmente sacaría a los Castro del poder”.

Añade que “durante generaciones, para los cubanoamericanos, un grupo que anteriormente fue altamente monolítico a la hora de votar, el embargo representó un símbolo de desafío, más credo que política”.

Eso ha cambiado drásticamente en los últimos años, asegura, “a medida que los más recientes miembros de la diáspora se han manifestado a favor de fomentar lazos estrechos con la isla. Cuba sigue siendo un tema político importante en Florida y, hasta cierto punto, a nivel nacional. Pero el tema se ha vuelto mucho más complejo”.

Agrega que
“esa evolución ha permitido que un creciente número de políticos destacados puedan llamar el embargo una política fallida, y argumentar que ponerle fin a la era de enemistad con Cuba representa la mejor oportunidad para fomentar un futuro más próspero en la isla. Muchos industriales cubanoamericanos que defendieron el embargo en el pasado se han convertido en partidarios de establecer nuevos nexos con la isla. El lobby pro-embargo, hoy en día, recauda una fracción de los fondos que colectaba en años anteriores. El Presidente Obama recibe actualmente más correspondencia de legisladores que están a favor de reanudar la relación, que de aquellos que aún quieren mantener sanciones.

En el Editorial, la publicación reconoce que en la Casa Blanca los asesores del presidente están considerando cuánto progreso pueden lograr al ampliar lazos con Cuba, una aspiración que Obama ha tenido hace mucho tiempo. “El presidente se pronunció a favor de abolir el embargo cuando era candidato al Senado en 2004, aunque se retractó durante la contienda presidencial, argumentando en 2008 que las sanciones permitían que Washington ejerciera presión sobre el gobierno cubano”, dice el Times.

Asegura que “cualquier giro significativo en política exterior respecto a Cuba sería riesgoso. Pero la reacción de quienes se oponen a normalizar la relación sería tolerable, aún en la comunidad cubanoamericana, si se tienen en cuenta las oportunidades que una expansión del comercio, comunicación y relaciones interpersonales representaría para empresas norteamericanas y cubanos en la isla”.

El diario recuerda que Charlie Crist, el antiguo gobernador de Florida, quien se ha postulado para regresar al cargo, recientemente dijo que estaba dispuesto a viajar a Cuba durante la campaña.

“Abandonó la idea, diciendo que su agenda estaba demasiado apretada. Sin embargo, Crist ha dicho enfáticamente que el embargo es una política obsoleta que debe ser abandonada. Hillary Rodham Clinton escribió en su autobiografía recién publicada, y lo reiteró en una entrevista, que hoy en día está a favor de terminar el embargo, llamándolo una estrategia fallida”.
En Florida, los congresistas han planteado posiciones respecto a Cuba que, en otra época, hubieran representado un suicidio político. “Kathy Castor, una representante Demócrata de Tampa, viajó a la isla el año pasado y, a su regreso, hizo un fuerte llamado por terminar el embargo, diciendo que Estados Unidos no estaba sacando provecho de las reformas económicas que el gobierno Cubano había implementado. Ella piensa que, lejos de que esto le haya costado políticamente, su posición ha sido aplaudida por miembros de su electorado, incluidos los cubanoamericanos, que quieren influir en el futuro de la isla”, confirma el diario.

The New York Times reconoce los obstáculos que significa la ultraderecha de origen cubano:

“Aún así, acabar el embargo exigirá mayores giros en la opinión pública, dado que se requiere acción en el Congreso, y hay un pequeño pero apasionado grupo de legisladores de ascendencia cubana quienes abogan por mantener el embargo. Los defensores más visibles son el Senador Robert Menéndez, un Demócrata de Nueva Jersey; el Senador Marco Rubio, un Republicano de la Florida; y dos congresistas Republicanos de Miami: Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart.”

Sin embargo, asegura el Times, “a la Casa Blanca le preocupan menos los ataques de legisladores Republicanos, ya que suelen criticar su política exterior reflexivamente. Mientras varios de sus colegas han viajado a Cuba recientemente, Ros-Lehtinen, una de las más fervientes defensoras del embargo, parece estar desinformada del día a día en la isla. Durante una entrevista reciente, al criticar la visita a La Habana de Beyoncé y Jay-Z, Ros-Lehtinen expresó indignación de que la pareja de artistas se hubiera hospedado en un hotel lujoso al cual los cubanos no tienen acceso, aún si tuvieran dinero. Resulta que el gobierno cambió esa regla en 2008″.

Añade que “a medida que el ámbito electoral respecto a Cuba ha cambiado, algunos políticos cubanoamericanos han comenzado a pedir que se evalúe la ley que permite que los cubanos que llegan a Estados Unidos se vuelvan ciudadanos norteamericanos de manera expedita. Esto parece ser a raíz de que muchos de los nuevos inmigrantes desean mantener vínculos cercanos con la isla y crecieron detestando el embargo”.

Finalmente, el periódico afirma que la administración estadounidense no debe seguir “anclando la política exterior estadounidense en un curso errado”.



Lea el Editorial íntegramente en The New York Tim

martes, 14 de octubre de 2014

Artículo de Fidel: Lo que no podrá olvidarse nunca


Por: Fidel Castro Ruz

Publicado en: Bloqueo contra Cuba
 
 
Ayer, domingo 12 de octubre, por la mañana, la edición dominical en Internet del The New York Times —órgano de prensa que en determinadas circunstancias traza pautas sobre la línea política más conveniente a los intereses de su país—, publicó un artículo que tituló “Tiempo de Acabar el Embargo a Cuba”; con opiniones de lo que a su juicio, debe seguir el país.

Hay momentos en que tales artículos son suscritos por algún prestigioso periodista, como alguien a quien tuve el privilegio de conocer personalmente en los primeros días de nuestra lucha en la Sierra Maestra con los restos de una fuerza que había sido casi totalmente eliminada por la aviación y el ejército de Batista. Éramos entonces bastante inexpertos; ni siquiera concebíamos que dar esa impresión de fortaleza a la prensa constituía algo que pudiera merecer una crítica.

No era así como pensaba aquel valiente corresponsal de guerra con una historia que le dio nombre en los tiempos difíciles de la lucha contra el fascismo: Herbert Matthews.

Nuestra supuesta capacidad de lucha en febrero de 1957 era un poco menor, pero más que suficiente para desgastar y derrotar al régimen.

Carlos Rafael Rodríguez, dirigente del Partido Socialista Popular, fue testigo de lo que, después de la Batalla del Jigüe ―en que una unidad completa de tropas selectas fue obligada a capitular tras 10 días de combate, expresé sobre mi temor de que las fuerzas del régimen fueran a rendirse en julio de 1958, cuando sus tropas élites se retiraban precipitadamente de la Sierra Maestra, a pesar de estar entrenadas y asesoradas por los vecinos del norte. Habíamos encontrado la forma adecuada para derrotarlas.

Era ineludible extenderme un poco en este punto si deseaba explicar el ánimo con que leí el mencionado ar­tículo del periódico norteamericano el pasado domingo. Citaré sus partes esenciales que irán entre comillas:

“…el Presidente Obama debe sentir angustia al contemplar el lamentable estado de las relaciones bilaterales que su administración ha intentado reparar. Sería sensato que el líder estadounidense reflexione seriamente sobre Cuba, donde un giro de política podría representar un gran triunfo para su gobierno.

“Por primera vez en más de medio siglo, cambios en la opinión pública estadounidense y una serie de reformas en Cuba, han hecho que sea políticamente viable reanudar relaciones diplomáticas y acabar con un embargo insensato. El régimen de los Castro ha usado dicho embargo para excusar sus fallas y ha mantenido a su pueblo bastante aislado del resto del mundo. Obama debe aprovechar la oportunidad para darle fin a una larga era de enemistad, y ayudar a un pueblo que ha sufrido enormemente desde que Washington cortó relaciones diplomáticas en 1961, dos años después de que Fidel Castro llegó al poder.”

“…el deplorable estado de su economía ha obligado a Cuba a implementar reformas. El proceso se ha vuelto más urgente a raíz de la crisis financiera en Venezuela, dado que Caracas le proporciona petróleo subsidiado. Con el temor de que Venezuela tenga que recortar su ayuda, líderes en la isla han tomado pasos importantes para liberalizar y diversificar una economía que históricamente ha tenido controles rígidos.”

“…el gobierno cubano ha comenzado a permitir que sus ciudadanos se empleen en el sector privado y que vendan propiedades como automóviles y casas. En marzo, la Asamblea Nacional de Cuba pasó una ley con el fin de atraer inversión extranjera. (…) En abril, diplomáticos cubanos comenzaron a negociar los términos de un tratado de cooperación que esperan firmar con la Unión Europea. Han asistido a las primeras reuniones preparados, ansiosos y conscientes de que los europeos van a pedir mayores reformas y libertades ciudadanas.

“El gobierno autoritario sigue acosando disidentes, quienes frecuentemente son detenidos por períodos cortos. La Habana no ha explicado la sospechosa muerte del activista político Oswaldo Payá.”
Como puede apreciarse una acusación calumniosa y gratuita.

“El año pasado se flexibilizaron las restricciones de viaje para los cubanos, lo cual permitió que disidentes prominentes viajaran al exterior. En la actualidad, existe un ambiente de mayor tolerancia para aquellos que critican a sus líderes en la isla, pero muchos aún temen las repercusiones de hablar francamente y exigir mayores derechos.
“El proceso de las reformas ha sido lento y
 ha habido reveses. Pero en conjunto, estos cambios demuestran que Cuba se está preparando para una era post-embargo. El gobierno afirma que reanudaría con gusto las relaciones diplomáticas con Estados Unidos sin condiciones previas.

“Como primer paso, la Casa Blanca debe retirar a Cuba de la lista que mantiene el Departamento de Estado para penalizar países que respaldan grupos terroristas. Actualmente, las únicas otras naciones en la lista son Sudán, Irán y Siria. Cuba fue incluida en 1982 por su apoyo a movimientos rebeldes en América Latina, aunque ese tipo de vínculos ya no existen. Actualmente, el gobierno estadounidense reconoce que La Habana está jugando un papel constructivo en el proceso de paz de Colombia, sirviendo de anfitrión para los diálogos entre el gobierno colombiano y líderes de la guerrilla.

“Las sanciones por parte de Estados Unidos a la isla comenzaron en 1961 con el objetivo de expulsar a Fidel Castro del poder. A través de los años, varios líderes estadounidenses han concluido que el embargo ha sido un fracaso. A pesar de eso, cualquier iniciativa para eliminarlo ha traído consigo el riesgo de enfurecer a miembros del exilio cubano, un grupo electoral que ha sido decisivo en los comicios nacionales. (…) la generación de cubanos que defienden el embargo está desapareciendo. Miembros de las nuevas generaciones tienen distintos puntos de vista, y muchos sienten que el embargo ha sido contraproducente para fomentar un cambio político. Según una reciente encuesta, el 52 por ciento de norteamericanos de origen cubano en Miami piensan que se debe terminar el embargo. Una amplia mayoría quiere que los países vuelvan a tener relaciones diplomáticas, una posición que comparte el electorado norteamericano en general.

“Cuba y Estados Unidos tienen sedes diplomáticas en sus capitales, conocidas como secciones de interés, que desempeñan las funciones de una embajada. Sin embargo, los diplomáticos estadounidenses tienen pocas oportunidades de salir de la capital para interactuar con el pueblo cubano y su acceso a los dirigentes de la isla es muy limitado.

“En 2009, la administración Obama tomó una serie de pasos importantes para flexibilizar el embargo, facilitando el envío de remesas a la isla y autorizando a un mayor número de cubanos radicados en Estados Unidos a viajar a la isla. También creó planes que permitirían ampliar el acceso a telefonía celular e internet en la isla. Aún así, sería posible hacer más. Por ejemplo, se podría eliminar los límites a las remesas, autorizar mecanismos de inversión en las nuevas microempresas cubanas y expandir las oportunidades para norteamericanos que deseen viajar a la isla.

“Washington podría hacer más para respaldar a las empresas norteamericanas que tienen interés en desarrollar el sector de telecomunicaciones en Cuba. Pocas se han atrevido por temor a las posibles repercusiones legales y políticas.

“De no hacerlo, Estados Unidos estaría cediendo el mer­cado cubano a sus rivales. Los presidentes de China y Ru­sia viajaron a Cuba en julio con miras a ampliar vínculos.

“El nivel y envergadura de la relación podría crecer significativamente, dándole a Washington más herramientas pa­ra respaldar reformas democráticas. Es factible que ayu­de a frenar una nueva ola migratoria de cubanos desesperanzados que están viajando a Estados Unidos en balsas.
“Una relación más saludable podría ayudar a resolver el caso de Alan Gross, un experto en desarrollo que lleva casi cinco años detenido en la isla. Más aún, crearía nuevas oportunidades para fortalecer la sociedad civil, con lo cual gradualmente se disminuiría el control que ejerce el estado sobre la vida de los cubanos. Si bien la Casa Blanca puede tomar ciertos pasos unilateralmente, desmantelar el embargo requeriría una acción legislativa en Washington”.

“… varios líderes del hemisferio se reunirán en Ciudad de Panamá con motivo de la séptima Cumbre de las Américas. Varios gobiernos de América Latina insistieron en invitar a Cuba, rompiendo así con la tradición de excluir a la isla por exigencia de Washington.
“Dada la cantidad de crisis a nivel mundial, es posible que la Casa Blanca considere que darle un giro sustancial a su política respecto a Cuba no es unaprioridad. Sin embargo, un acercamiento con la isla más poblada del Caribe que incentive el desbloqueo del potencial de los ciudadanos de una de las sociedades más educadas del hemisferio, podría representar un importante legado para la administración. También ayudaría a mejorar las relaciones de Estados Unidos con varios países de América Latina y a impulsar iniciativas regionales que han sufrido como consecuencia del antagonismo entre Washington y La Habana.”

“…a raíz de la invitación a Cuba a la cumbre, la Casa Blanca no ha confirmado si Obama asistirá.
“Tiene que hacerlo. Sería importante que hiciera presencia y lo considerara como una oportunidad para de­sencadenar un logro histórico.”

¡¡¡¡Una de las sociedades más educadas del hemisferio!!!! Eso sí que es un reconocimiento. Pero, por qué no lo dice de una vez, que en nada se parece a la que nos legó Harry S. Truman cuando su aliado y gran saqueador del tesoro público Fulgencio Batista asaltó el poder el 10 de marzo de 1952, a solo 50 días de las elecciones generales. Aquello no podrá olvidarse nunca.

El artículo está escrito, como puede apreciarse, con gran habilidad, buscando el mayor beneficio para la política norteamericana en la compleja situación, cuando los problemas políticos, económicos, financieros y comerciales se acrecientan. A ello se suman los derivados del cambio climático acelerado; la competencia comercial; la velocidad, precisión y poder destructivo de armas que amenazan la supervivencia de la humanidad. Lo que hoy se escribe tiene una connotación muy diferente de lo que divulgaban hace solo 40 años cuando nuestro planeta se veía ya obligado a albergar y abastecer de agua y alimentos al equivalente de la mitad de la población mundial actual. Esto sin mencionar la lucha contra el Ébola que amenaza la salud de millones de personas.

Añádase que dentro de unos días la comunidad mundial expondrá ante Naciones Unidas si está de acuerdo o no con el bloqueo a Cuba.
Fidel-13102014
Fidel Castro Ruz
Octubre 13 de 2014
8 y 30 p.m.

domingo, 12 de octubre de 2014

“Tiempo de acabar el bloqueo contra Cuba”

Nota de José Miguel: 

Los más importantes medios de prensa de Estados Unidos, antaño aliados del gobierno norteamericano en su política de bloqueo contra Cuba han ido cambiando su postura y a la luz del tiempo transcurrido consideran que es hora que Washington concluya esa política de aislamiento contra nuestra isla que a la larga le ha traído más problemas que beneficios, sobre todo en lo concerniente a que se ha quedado solo en ese estúpido empeño de tratar de destruír nuestro sistema social

La siguiente publicación que hoy tomo de Cubadebate así lo corrobora:

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The New York Times: “Tiempo de acabar el embargo de Cuba”


imagen-nobloqueocuba 

El diario norteamericano The New York Times se pronunció hoy editorialmente por el fin del bloqueo de EE.UU. contra Cuba. El nuevo enjuiciamiento de esa publicación contra la fallida política anticubana señala: 

“Cuando mira un mapa del mundo, el Presidente Obama debe sentir angustia al contemplar el lamentable estado de las relaciones bilaterales que su administración ha intentado reparar. Sería sensato que el líder estadounidense reflexione seriamente sobre Cuba, donde un giro de política podría representar un gran triunfo para su gobierno
.
Por primera vez en más de medio siglo, cambios en la opinión pública estadounidense y una serie de reformas en Cuba, han hecho que sea políticamente viable reanudar relaciones diplomáticas y acabar con un embargo insensato. (…) Obama debe aprovechar la oportunidad para darle fin a una larga era de enemistad, y ayudar a un pueblo que ha sufrido enormemente desde que Washington cortó relaciones diplomáticas en 1961, dos años después de que Fidel Castro llegó al poder”.

El diario neoyokino valora las transformaciones cubanas como un elemento positivo en pro de mejores relaciones entre las dos naciones, resaltando que: “Al mismo tiempo, el gobierno cubano ha comenzado a permitir que sus ciudadanos se empleen en el sector privado y que vendan propiedades como automóviles y casas. En marzo, la Asamblea Nacional de Cuba pasó una ley con el fin de atraer inversión extranjera. Con capital brasileño, Cuba está construyendo un puerto marítimo, un enorme proyecto que solo será económicamente viable si se suspenden las sanciones estadounidenses. En abril, diplomáticos cubanos comenzaron a negociar los términos de un tratado de cooperación que esperan firmar con la Unión Europea.”
Destaca también la nueva política migr
atoria cubana y valora: ” …estos cambios demuestran que Cuba se está preparando para una era post-embargo. El gobierno afirma que reanudaría con gusto las relaciones diplomáticas con Estados Unidos sin condiciones previas”.

La reconocida publicación define en el editorial sus sugerencias de actuación a la administración Obama: “Como primer paso, la Casa Blanca debe retirar a Cuba de la lista que mantiene el Departamento de Estado para penalizar países que respaldan grupos terroristas. Actualmente, las únicas otras naciones en la lista son Sudán, Irán y Siria. Cuba fue incluida en 1982 por su apoyo a movimientos rebeldes en América Latina, aunque ese tipo de vínculos ya no existen. Actualmente, el gobierno estadounidense reconoce que La Habana está jugando un papel constructivo en el proceso de paz de Colombia, sirviendo de anfitrión para los diálogos entre el gobierno colombiano y líderes de la guerrilla.”

También analiza el contexto político interno y los cambios en la emigración cubana en los Estados Unidos: “Las sanciones por parte de Estados Unidos a la isla comenzaron en 1961 con el objetivo de expulsar a Fidel Castro del poder. A través de los años, varios líderes estadounidenses han concluido que el embargo ha sido un fracaso

A pesar de eso, cualquier iniciativa para eliminarlo ha traído consigo el riesgo de enfurecer a miembros del exilio cubano, un grupo electoral que ha sido decisivo en los comicios nacionales. Sin embargo, la generación de cubanos que defienden el embargo está desapareciendo. Miembros de las nuevas generaciones tienen distintos puntos de vista, y muchos sienten que el embargo ha sido contraproducente para fomentar un cambio político. Según una reciente encuesta, el 52 por ciento de norteamericanos de origen cubano en Miami piensan que se debe terminar el embargo. Una amplia mayoría quiere que los países vuelvan a tener relaciones diplomáticas, una posición que comparte el electorado norteamericano en general.

Preocupado por la ampliación de lazos comerciales de Cuba con otras naciones y las oportunidades que está perdiendo el empresariado norteamericano, the New York Times anota: “En 2009, la administración Obama tomó una serie de pasos importantes para flexibilizar el embargo, facilitando el envío de remesas y autorizando a un mayor número de cubanos radicados en Estados Unidos a viajar a la isla. También creó planes que permitirían ampliar el acceso a telefonía celular e internet en la isla. Aún así, sería posible hacer más. Por ejemplo, se podría eliminar los límites a las remesas, autorizar mecanismos de inversión en las nuevas microempresas cubanas y expandir las oportunidades para norteamericanos que deseen viajar a la isla.

“Washington podría hacer más para respaldar a las empresas norteamericanas que tienen interés en desarrollar el sector de telecomunicaciones en Cuba. Pocas se han atrevido por temor a las posibles repercusiones legales y políticas.

“De no hacerlo, Estados Unidos estaría cediendo el mercado cubano a sus rivales. Los presidentes de China y Rusia viajaron a Cuba en julio con miras a ampliar vínculos.

Reanudar relaciones diplomáticas, para lo cual la Casa Blanca no necesita respaldo del Congreso, le permitiría a Estados Unidos ampliar áreas de cooperación en las cuales las dos naciones ya trabajan conjuntamente. Estas incluyen la regulación de flujos migratorios, operaciones marítimas e iniciativas de seguridad de infraestructura petrolera en el Caribe.”

En el lógico pensamiento del stablishment norteamericano de que estos cambios se dirijan a provocar “reformas democráticas” (sic) y mejorar la relación con América Latina, el diario editorializa conminando a Obama a asistir a la próxima Cumbre de las Américas a la que ha sido invitada Cuba: 

“Una relación más saludable podría ayudar a resolver el caso de Alan Gross, un experto en desarrollo que lleva casi cinco años detenido en la isla. Más aún, crearía nuevas oportunidades para fortalecer la sociedad civil, con lo cual gradualmente se disminuiría el control que ejerce el estado sobre la vida de los cubanos. Si bien la Casa Blanca puede tomar ciertos pasos unilateralmente, desmantelar el embargo requeriría una acción legislativa en Washington.

“En abril, varios líderes del hemisferio se reunirán en Ciudad de Panamá con motivo de la séptima Cumbre de las Américas. Varios gobiernos de América Latina insistieron en invitar a Cuba, rompiendo así con la tradición de excluir a la isla por exigencia de Washington.

“Dada la cantidad de crisis a nivel mundial, es posible que la Casa Blanca considere que darle un giro sustancial a su política respecto a Cuba no es una prioridad. Sin embargo, un acercamiento con la isla más poblada del Caribe que incentive el desbloqueo del potencial de los ciudadanos de una de las sociedades más educadas del hemisferio, podría representar un importante legado para la administración. También ayudaría a mejorar las relaciones de Estados Unidos con varios países de América Latina y a impulsar iniciativas regionales que han sufrido como consecuencia del antagonismo entre Washington y La Habana.

“Aún así, a raíz de la invitación a Cuba a la cumbre, la Casa Blanca no ha confirmado si Obama asistirá.”

“Tiene que hacerlo. Sería importante que hiciera presencia y lo considerara como una oportunidad para desencadenar un logro histórico” –concluye el editorial de The New York Times.




Nota de Cubadebate: En los medios y la política estadounidenses se llama embargo a la guerra económica, comercial y financiera de Estados Unidos contra Cuba, la cual tiene efectos extraterritoriales en varios países del mundo, por lo que verdaderamente se trata de un bloqueo, con intención expresa y efectos genocidas.