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martes, 24 de noviembre de 2020

Falleció el Ministro del Interior, el Vicealmirante Julio Cesar Gandarilla Bermejo

 



Intervención del Vicealmirante Julio Cesar Gandarilla Bermejo, Viceministro Primero del MININT, en el acto por el Aniversario 55 del Ministerio del Interior (MININT), en la Sala Universal de las FAR, en La Habana, el 6 de junio de 2016. ACN FOTO/Marcelino VAZQUEZ HERNANDEZ/sdl

En las primeras horas de este martes falleció el Vicealmirante Julio Cesar Gandarilla Bermejo, quien se desempeñaba como Ministro del Interior, a causa de una prolongada enfermedad.

El vicealmirante Gandarilla Bermejo atesoró una brillante hoja de servicios, ocupando importantes responsabilidades en las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior. En su desempeño siempre le distinguió una probada fidelidad.

Con total respeto a su voluntad, su cadáver será cremado y, como una muestra más de la modestia y sencillez que lo caracterizó, se cumplirá su solicitud de no realizar ninguna ceremonia militar ni actividad pública.

martes, 16 de junio de 2020

Hasta siempre, Rosita Fornés (+ Fotos)




 
Último adiós a Rosita Fornés. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

En el recorrido del cortejo fúnebre, desde el teatro Martí hasta la Necrópolis de Colón, miles de cubanos despedían a Rosita Fornés con aplausos y bravos. Ni una sola cuadra estaba vacía al paso de la vedette.  
Cinco carros fúnebres abrían la caravana. En el primero iban los restos de la artista cubana y en el segundo y tercero las ofrendas florales del General de Ejército Raúl Castro Ruz y del presidente Miguel Díaz-Canel. Los dos restantes llevaban el mar de flores depositadas durante el funeral.  

Una misa en la capilla del cementerio despidió a quien en vida fue una mujer delicada, altruista y comprometida con las causas nobles. En el padrenuestro, fue bendecida el alma de la artista, para que descanse en paz.  
No faltaron las lágrimas en la ceremonia, que fue íntima a causa de la COVID-19. Decir adiós a una estrella duele. Pero, entre todos queda la dicha de que Rosita Fornés brilló tanto en vida que sus destellos iluminarán por siempre al pueblo y a la cultura cubana. 

Miguel Barnet: Rosita Fornés fue un pueblo vestido de luz

Último adiós a Rosita Fornés. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
El intelectual cubano Miguel Barnet fue el encargado de dar el último adiós a la Vedette de Cuba, a quien calificó como la más versátil y carismática artista de los últimos tiempos en la Isla.   
“Con una larga y exitosa carrera nacida en la Corte Suprema del Arte en 1938, Rosita Fornés, desde sus inicios como cantante, caló hondo en el pueblo cubano”. 
El presidente de honor de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba reconoció que es imposible apresar una carrera tan rica y fructífera en pocas líneas. 

Rosita no hizo otra cosa en su vida que trabajar con profesionalismo magistral para entregarle al público su encanto y glamour, atributos implícitos en su personalidad”. 

Fue fiel a todos los públicos y sobre todo a su país- dijo. “Aunque donde quiera que esté un cubano, o una cubana, en cualquier latitud del mundo que respire, encontrará en ella a un admirador o una admiradora”.  
Barnet aseguró que Cuba la exhibió con orgullo como el más preciado trofeo del teatro musical, la opereta, la zarzuela, el cabaret, la canción y el cine del continente. 

“Reina del Teatro y de la Televisión, en la década de los cuarenta y de los cincuenta, el público la aclamó como una de sus figuras más célebres. Ella no fue otra cosa que un pueblo vestido de luz. Creó una imagen de la sensualidad femenina que que ha quedado como un modelo del buen arte”. 

El intelectual exhortó a recordar a Rosa y la mejor manera es no olvidar nunca su imagen de mujer bella y fulgurante.
Su desaparición física será una resurrección de su incandescencia y la posibilidad de nunca perderla. Rosita, descansa tranquila porque nunca te vamos a olvidar. Y gracias por todo, concluyó.

En fotos, último adiós a Rosita Fornés

Último adiós a Rosita Fornés. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Último adiós a Rosita Fornés. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Último adiós a Rosita Fornés. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Vea además:

El pueblo despide a Rosita Fornés, la Vedette de Cuba (+ Fotos)

domingo, 8 de octubre de 2017

Preside Raúl homenaje al Che y sus compañeros



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Con la presencia del General de Ejército Raúl Castro Ruz, primer secretario del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, inició en Santa Clara el acto central por el aniversario 50 de la caída en combate del Che y sus compañeros, justo en el lugar que perpetúa su memoria.
Más de 60 000 villaclareños acudieron a la plaza Ernesto Che Guevara, como representación del pueblo cubano y muestra del amor que se le profesa en esta tierra al Guerrillero Heroico.

En las palabras centrales del acto, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Vicepresidente cubano, resaltó el valor de realizar un acto como este en la ciudad que acoge los restos del Guerrillero Heroico y convocó a perpetuar uno de los más bellos legados de la historia de la Revolución Cubana. “Hoy el Che es un referente moral para muchas personas en el planeta, pero sobre todo para los más jóvenes”, aseguró.

El también miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, destacó las cualidades del Che como teórico, político, economista, intelectual y guerrillero. Esas cualidades, según dijo, junto a sus valores personales acumulados en la lucha lo convierten en un “ejemplo excepcional para afrontar la vida”.

“Muchos descubren, reconocen y hacen suyo el paradigma del Che como revolucionario”, aseguró Díaz-Canel en un momento de su intervención, para enseguida agregar que resulta imprescindible alejar su legado de las “consignas vacías, como una gran repetición de palabras, porque al Che hay que asumirlo por convicción”.

En otro momento de su intervención, Díaz-Canel enumeró los principales males que afronta el planeta y llamó a revertirlos para garantizar la supervivencia de la especie humana. Igualmente, reiteró la solidaridad del pueblo cubano con la República Bolivariana de Venezuela, así como la postura de la Isla contra las acusaciones infundadas sobre supuestos ataques acústicos a diplomáticos estadounidenses en La Habana.

Del mismo modo, confirmó la decisión de los cubanos de mantener su independencia y el ritmo decidido por los habitantes del país en la actualización del modelo económico, político y social de la nación. “Cuba no realizará concesiones inherentes a su soberanía y no aceptará presiones de nadie para modificar el rumbo de nuestro proyecto social”, reiteró.

Para Leyanis Águila Gatorno, estudiante de noveno grado de la Escuela Secundaria Básica Fe del Valle, de Santa Clara, el Che está en cada uno de los derechos garantizados por Cuba a todos sus ciudadanos, especialmente en los relacionados con los niños y los jóvenes. También resaltó el compromiso de las nuevas generaciones con el ejemplo del Guerrillero Heroico. “Los momentos históricos no serán los mismos, —aseguró— pero sí las motivaciones para seguir luchando”
Igualmente, para Sara Mary Vega Fortún, alumna de doce grado en el Instituto Preuniversitario Osvaldo Herrera, también de esta ciudad, la figura de Ernesto Guevara simboliza “inspiración, reto y compromiso”. Asimismo, también valoró como fundamental el trabajo de los más jóvenes para mantener la continuidad del pensamiento y el actuar del Che.

En una jornada que inició con el tradicional cambio de flores en el Mausoleo que guarda los restos del Che y de sus compañeros de guerrilla, llevado a cabo esta vez por el General de Ejército Raúl Castro y otros asistentes a la conmemoración, 50 niños de primer grado recibieron de manos de la presidencia, familiares y profesores la pañoleta azul que los convierte en miembros de la Organización de Pioneros José Martí. A su vez, una ofrenda floral a nombre de los cubanos fue colocada en la base de la escultura del Che que preside la plaza.

Agrupaciones como Danza del Alma, la Banda Provincial de Concierto, la Orquesta Sinfónica de Villa Clara, así como alumnos de las escuelas de arte, estuvieron presentes también en el homenaje e interpretaron obras que forman parte ya del patrimonio musical e histórico del país. 

Entre los asistentes al acto estuvieron además José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba, Esteban Lazo Hernández, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, así como otros miembros del gobierno, las organizaciones políticas y de masas del país. Asistieron también familiares del Guerrillero Heroico y sus compañeros en la guerrilla boliviana, así como integrantes de las columnas invasoras número 8 Ciro Redondo y la número 2 Antonio Maceo.
Antecedieron a este tributo una gala cultural en la noche de ayer y otras actividades desarrolladas en el territorio.


miércoles, 16 de agosto de 2017

Envía Raúl Castro ofrenda floral a funeral de Antonio Moltó


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El presidente cubano, Raúl Castro, envió hoy una ofrenda floral a las honras fúnebres de Antonio Moltó Martorell, titular de la Unión Nacional de Periodistas de Cuba (UPEC), quien falleció la víspera en La Habana, víctima de cáncer.

Con más de 50 años de trabajo, Moltó se destacó por su profesionalidad y espíritu revolucionario, cualidades que contribuyeron a ganarse el respeto, simpatía y cariño de sus colegas.
Antes del triunfo de la Revolución en 1959 colaboró con el Movimiento 26 de Julio, participó en diferentes manifestaciones y protestas en su natal ciudad de Santiago de Cuba, incluidas la movilización popular en que devino el entierro del joven mártir Frank País y la huelga de abril de 1958.

Miembro fundadador de la Asociación de Jóvenes Rebeldes y de otras organizaciones como las Milicias Nacionales Revolucionarias, la Central de Trabajadores de Cuba y los Comités de Defensa de la Revolución, Moltó ingresó a la UPEC en 1967, entidad en la cual ocupó la presidencia durante los últimos cuatro años.

Su destacada trayectoria profesional se hizo sentir en diferentes medios, en particular la emisora Radio Rebelde.

Según una declaración publicada por el sitio digital Cubaperiodista.cu, sobresalió en su labor al frente de la UPEC, organización en la cual no escatimó esfuerzos, incluso a costa de su salud y de su tiempo, para mantener la unidad, la profesionalidad del gremio, su desempeño ético y la dignificación del trabajo de la prensa
.
Obtuvo el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida, el Premio Nacional de la Radio y la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez.

Falleció Antonio Moltó, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba

(Con información de Prensa Latina)

martes, 15 de agosto de 2017

Falleció Antonio Moltó, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba


Antonio Demetrio Moltó Martorell., un periodista, un quijote. Foto: Cubaperiodistas.
 
Antonio Demetrio Moltó Martorell, un periodista, un quijote. Foto: Cubaperiodistas.

Con profundo pesar, compartido por miles de colegas y compatriotas en toda la isla y amigos de varias latitudes, la Presidencia de la Unión de Periodistas de Cuba informa que a las cinco de la mañana de este martes 15 de agosto,  falleció en La Habana, a la edad de 74 años y víctima de cáncer, nuestro querido compañero Antonio Demetrio Moltó Martorell, quien desde el noveno Congreso, en julio de 2013, fue elegido presidente de la Upec.

Las honras fúnebres tendrán lugar mañana miércoles, a las 10:00 a.m. en la sede de la Upec, en 23 e I, Vedado
.
Sus extraordinarias cualidades como ser humano, como revolucionario y como profesional con más de cincuenta años de trabajo en el periodismo le permitieron ganarse  la simpatía, el respeto y el cariño de sus colegas y el reconocimiento expresado en galardones tan altos como el Premio Nacional de Periodismo “José Martí” por la obra de la vida, el Premio Nacional de la Radio  y la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez.

Nacido en Santiago de Cuba, de padres albañil y ama de casa, desde muy joven Moltó comenzó a trabajar como ayudante de la construcción, dependiente de comercio y en una fábrica textil, aplazando aspiraciones de mayores estudios por el apremio de la economía familiar.

Antes del triunfo de la Revolución colabora con el Movimiento 26 de Julio, participa en protestas y manifestaciones, asiste al entierro del joven mártir Frank País García y toma parte  en la huelga de abril de 1958.   Luego del triunfo de enero de 1959, es miembro fundador de la Asociación de Jóvenes Rebeldes y de otras organizaciones como las Milicias Nacionales Revolucionarias, CTC y  los Comités de Defensa de la Revolución.

En las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) ocupó diferentes cargos en la base y al gestarse la creación de los Comités de Defensa de la Revolución en Santiago de Cuba, pasó  al trabajo profesional de la misma y llegó a ser coordinador regional.  También respondió presente en importantes convocatorias de aquellos años como cuatro zafras del pueblo, trabajos agrícolas, canje de la moneda, nacionalizaciones, campañas de alfabetización y de vacunación antipoliomielítica, y situaciones de alerta combativa cuando la agresión imperialista por Playa Girón, la Crisis de Octubre, los cambios de gobiernos norteamericanos y otras
.
En 1970 ingresó al Partido Comunista de Cuba por asamblea de trabajadores ejemplares.
Con gran orgullo y gratitud por su tierra natal, Moltó recibió la Llave de la Ciudad de Santiago de Cuba. Foto: Cubaperiodistas.
Con gran orgullo y gratitud por su tierra natal, Moltó recibió la Llave de la Ciudad de Santiago de Cuba. Foto: Cubaperiodistas.

Sus vínculos iniciales con la prensa revolucionaria tuvieron lugar desde la labor del frente de propaganda en los CDR de la antigua provincia de Oriente.  En 1967 pasó a trabajar en el entonces Instituto Cubano de Radiodifusión, como periodista, jefe de cierre informativo y director del noticiero informativo de la emisora CMKC, cadena provincial de Santiago de Cuba. También fue subdirector del ICR en Oriente, director del noticiero de Tele Rebelde y de los servicios informativos de la radio, hasta que en 1975 es promovido al organismo nacional, como subdirector general y luego vicepresidente encargado de los informativos.

En el año de 1967 ingresa a la Unión de Periodistas de Cuba, donde llegó a ocupar el cargo de secretario general de la delegación provincial de Oriente Sur.  Junto a compañeros del periódico Sierra Maestra y de la Facultad de Humanidades trabajó en la preparación y arrancada de los estudios de Periodismo en la Universidad de Oriente, al tiempo que desde el ICR impulsaba la primera escuela provincial de periodismo radial en aquel territorio.

También fue presidente provincial de la Upec en La Habana, en tiempos en que se desempeñó como jefe de cierre informativo en el periódico Tribuna de La Habana. Desde el III Congreso de la Upec integró el Secretariado Nacional de la organización. En 1999 resultó elegido para integrar el equipo profesionalizado de la Presidencia nacional de la Upec y fue encargado del frente de superación y formación de periodistas. Posteriormente fue director del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, hasta su elección como Presidente de la Upec, en el 9no. Congreso efectuado en el año 2013.
Culminó estudios universitarios al graduarse como Licenciado en Ciencias Sociales en la Escuela Superior del Partido “Ñico López”. Su experiencia como directivo y profesional de la comunicación le valió ser designado al frente de importantes coberturas informativas por el ICRT, como los dos primeros congresos del Partido Comunista de Cuba, el vuelo espacial soviético-cubano y otros eventos nacionales e internacionales. Por varios años encabezó también el jurado de los Premios Nacionales de Periodismo y por su trayectoria mereció numerosas condecoraciones, incluida la Llave de Santiago de Cuba, su tierra natal que siempre llevó con mucho orgullo.

Moltó al recibir el Premio Nacional de la Radio. Foto: Serguei Montalvo/ Cubaperiodistas.
Moltó al recibir el Premio Nacional de la Radio. Foto: Serguei Montalvo/ Cubaperiodistas.

La Radio Rebelde, la emisora de la Revolución, ha tenido a Antonio Moltó dentro de los equipos de realización de emblemáticos espacios informativos y de debate de la actualidad, como Haciendo Radio, donde fue director general, y Hablando claro, por más de veinte años. En ambos se hizo patente el valor del periodismo comprometido con el pueblo y con la actualidad, incluso en momentos tan complejos como los años 90 cuando el Período Especial y las terribles limitaciones económicas que sucedieron a la caída del campo socialista en Europa del Este y el incremento de la agresividad imperialista contra la Revolución cubana.

Desde los principios revolucionarios y como protagonista de primera línea en importantes tareas y desafíos de los periodistas y de la prensa cubanos en las últimas décadas, Antonio Moltó no escatimó esfuerzos, incluso a costa de su salud y de su tiempo, para mantener la unidad,  la profesionalidad del gremio, su desempeño ético y  la dignificación de nuestro trabajo.

El cadáver del compañero Moltó será cremado y las honras fúnebres tendrán lugar mañana miércoles, a partir de las diez de la mañana, en la sede nacional de la Upec, en 23 e I, Vedado.
La Presidencia de la Upec manifiesta a los familiares, colegas y amigos, su profundo pesar por el fallecimiento de nuestro querido compañero Antonio Moltó. Para él no tenemos despedida, sino un enorme abrazo y un sentido hasta siempre.

(Tomado de Cubaperiodistas)

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Eusebio Leal: Cumplamos la voluntad de un vivo




Eusebio Leal. Foto: Alexis Rodríguez.
Eusebio Leal. Foto: Alexis Rodríguez.

Cubadebate publica las palabras de Eusebio Leal al discutirse el proyecto de ley sobre el uso del nombre y la figura del compañero Fidel Castro Ruz, en la Asamblea Nacional.

No crean que resulta fácil en una sesión como esta y ante un dictamen de ley como la que vamos a analizar -y que como dice el Presidente Don Esteban (Lazo Hernández), hemos leído estudiado y analizado-, emitir otro juicio. No estamos ante el análisis de unas palabras cualesquiera, sino ante la voluntad póstuma de una de las grandes figuras de la Historia.

Y ante esa voluntad expresada de manera contundente a su amado hermano y a sus familiares y que quedan como un legado ante el mundo el retrato y el perfil de un revolucionario verdadero, no tenemos otra cosa que suscribirla con la convicción profunda de que ese es su pensamiento y su legado
.
Tenía confianza absoluta en el triunfo de las ideas, y creyó que ellas eran el mejor legado; tenía una convicción profunda en la unidad. Detrás del concepto magistralmente expresado en el momento quizás más maduro de su pensamiento político, estaban las experiencias que hicieron de él el autor de la unidad nacional. No podemos olvidarlo
.
Cuando él miraba el pasado, veía el sacrificio de los precursores que no lograron alcanzar jamás su victoria, porque no la alcanzaron; pensaba en los que solitariamente se levantaron y perecieron sin alcanzarla; pensaba en aquel dramático 27 de febrero de 1874 en que, víctima de la desunión y quizás de la traición, fue sacrificado el Padre del Patria; pensaba en Mariana (Grajales), muerta en el exilio, madre de una nación; pensaba en la obra inconclusa de los que se atrevieron a luchar en 1868, que pusieron en jaque al colonialismo para que al final, quebrantados por la desunión y por el combate fiero largamente sostenido, sucumbieran al empeño; pensaba que no pudo realizarse tampoco en 1878 y en el 79, ni en el 84 por idénticas razones, y que en el 95, con una guerra victoriosamente liberada, se frustrara todo al final.

No ya por esa desunión, sino por algo mucho más grave y terrible, la sentencia anticipada por Martí en palabras breves: “impedir a tiempo”. No se pudo impedir a tiempo. Pensaba en los revolucionarios de los años 30, en los precursores de las ideas políticas, en los precursores más avanzados; pensaba en Mella, “muero por la Revolución”, mas lejos de la patria.

Todo esto le inquietó profundamente y le llevó a concebir un proyecto político que tuvo la virtud de alcanzar por única vez una victoria en este continente, y por primera vez en el mundo, de un pequeño puñado de hombres contra un ejército al que batió, golpeó y liquidó. Pensó en que antes y después en el poder había que galvanizar la Revolución en un Partido, que representara la unidad de un pueblo, de una nación, lo que Martí definió como “el alma invisible de Cuba”.

Después de haber logrado tan magnos objetivos y haber vivido largamente como ningún otro revolucionario que yo recuerde; después de haber visto desde el poder político de las clases más revolucionarias, la consolidación de la Revolución, su sobrevivencia a un asedio heroico y terrible; después de haber vivido todo eso y considerarse invicto, creyó que no era posible vivir más y, simple y sencillamente, se fue.

Ahora nos queda un gran desafío. No podemos convertir en consigna, ni vaciar en bronce, ni en mármol, ni en palabras huecas, ni en alharaca, ni algarabía, ni en jolgorio su pensamiento. Durante nueve días el pueblo guardó un luto espontáneo. El que ordenó la nación fue solo el marco. El pueblo en masa fue por toda Cuba repitiendo su victoria y debo decir que, con su muerte, se atravesó en el camino del adversario y en el de nuestras propias flaquezas, un enemigo terrible. Como lo fue en vida, lo será más allá de ella. Fue, además, un último y gran servicio a la unidad de la nación cubana.
Y debo decir que desde el alba hasta el poniente se hizo una salva de cañón, manteniendo en vilo a la opinión pública. Debo aclarar que esto solo ocurrió una vez en la Historia de Cuba, cuando murió Máximo Gómez y se ordenó tal duelo para que se supiera que caía uno de los últimos grandes libertadores, si no el último libertador del continente americano.

En la tumba de Máximo Gómez no se escribió ningún nombre expresamente, porque se dijo que todo cubano que llegase ante aquella piedra granítica debía saber que aquel perfil pertenecía a un libertador. Exactamente igual en la piedra de Oriente está un solo nombre, Fidel, que quiere decir fiel. Y cuando se evoca que en el glorioso cementerio Santa Ifigenia están enterrado los padres y precursores de la Patria, falta uno: Antonio Maceo. Está enterrado en La Habana, porque quiso el destino y la providencia que para marcar el destino de la unidad nacional, Martí cayera en Oriente y Maceo en La Habana, y ese equilibrio marca nuestra vocación y nuestro deber.

Yo pido a los diputados que no nos agotemos de ninguna manera en poner punto y coma en esto que está escrito. Cumplamos la voluntad de un vivo, no de un muerto. “No me rindan culto de palabras, ríndanme culto de obras”: que se levante la producción, que se levante el campo, que se levante el trabajo, que avergüence el robo, que se sienta orgullo de nacer en esta República, que no emigren, que permanezcan, que trabajen, que se unan, y entonces, estoy seguro que, como dice la canción, ese caballo blanco que ahora va descabalgado permanecerá eternamente y sobre él irá, invisible, pero cierta, su figura.

Muchas gracias.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Un adiós a Fidel en Santa Ifigenia


El General de Ejército Raúl Castro rindió honores a Fidel al pie del mausoleo que guarda los restos del Comandante en Jefe, en el Cementerio de Santa Ifigenia. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ ACN
El General de Ejército Raúl Castro rindió honores a Fidel al pie del mausoleo que guarda los restos del Comandante en Jefe, en el Cementerio de Santa Ifigenia. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ ACN

A las 6:50 de la mañana entran por el portón del Cementerio de Santa Ifigenia las cenizas de Fidel Castro. Hace una mañana espléndida de domingo, inusitadamente fresca en esta ciudad caribe, como si se hubieran confabulado los vientos para recibir al Comandante en Jefe sobre la tierra de Cuba.
Cuando frente al edificio administrativo de Santa Ifigenia se detiene el armón militar que ha peregrinado con la urna de cedro por casi toda la Isla, ya están alineados los miembros del Buró Político, con el General de Ejército Raúl Castro Ruz a la cabeza, en la explanada contigua frente al austero monumento donde reposarán las cenizas. El mausoleo es una piedra pulida, igual que las que abundan en los márgenes del Río Cauto, solo que esta es de granito y proviene del yacimiento de Las Guásimas, al este de Santiago de Cuba. En el corazón de la roca, hay un tajo cuadrado donde va la urna, protegida por una placa que lleva grabado una sola palabra: Fidel.

Hay otros detalles que conmueven de este lugar, delimitado por helechos, palmas y las califas moradas de la Sierra Maestra, que también acompañan el Mausoleo de los Combatientes del Segundo Frente, donde yace Vilma Espín. A la derecha, una pared de hormigón donde se puede leer, en letras doradas, el concepto de Revolución que expresó Fidel el 1 de mayo de 2000 y que los cubanos han refrendado en estos días de luto.

Fidel no está solo en Santa Ifigenia. Lo acompañan cubanos que él adoró en vida, comenzando por José Martí, los mártires del ataque al Cuartel Moncada y los caídos en misiones internacionalistas. En el horizonte, las montañas de la Sierra Maestra. A unos pasos de su tumba, Carlos Manuel de Céspedes, Mariana Grajales, 32 generales de las guerras de Independencia contra el colonialismo español, los hermanos Frank y Josué País….

Cuando la banda de música interpreta las notas de la cantata “Eterno Fidel”, la pequeña urna que se guardaba dentro de la caja de cedro, llega hasta las manos de Dalia Soto del Valle, su esposa, que es la estampa de la dignidad y el dolor. Detrás de ella está la familia y justo frente, al otro lado del Mausoleo, más de 40 invitados internacionales, amigos del Comandante y personalidades que asistieron ayer al acto en la Plaza Antonio Maceo. Cuando el arca con las cenizas llega hasta Raúl, sus manos ya no tiemblan. La coloca contra su pecho, la alza hasta el orificio en el interior de esta gran piedra y se le escapa un largo suspiro. Este momento de la ceremonia no dura más de tres minutos, pero pesan como horas sobre los hombros de todos los presentes. Corren lágrimas en los rostros de los curtidos guerrilleros, de las mujeres y hombres que están aquí. Pero no hay lamentos, ni gritos, ni gestos que distraigan la solemnidad de estos instantes.

A lo lejos solo se escucha la marcha que viene desde la Plaza Antonio Maceo hasta las cercanías de la necrópolis: “Yo soy Fidel”, “Yo soy Fidel”, y ese es el único sonido que se alternará, como un eco allá a lo lejos, durante toda la ceremonia con el Himno Nacional, la música luctuosa, los pasos firmes de los soldados del Departamento de Ceremonias de las Fuerzas Armadas y las salvas de la artillería.
Después de colocar la tapa en el nicho, todo ocurre mucho más rápido. Toque de atención. Himno Nacional. 21 salvas de cañones. Una grabación con la voz de Fidel que nos devuelve el concepto de Revolución. Relevo de la guardia de honor, tanto la formada previamente ante el Mausoleo de Martí, como la que escolta el lugar de reposo de Fidel. Los presentes, incluidos las escoltas y los compañeros que cuidaron al líder de la Revolución en sus últimos años, depositan rosas blancas en la base del panteón. La fila comienza con Raúl y termina con el argentino Diego Armando Maradona, y entre uno y otro los presidentes Nicolás Maduro –Venezuela-, Daniel Ortega –Nicaragua-, Evo Morales –Bolivia-, Denis Sassou-Nguesso –Congo-, Malatu Teshome –Etiopía-, Alfred Marie-Jeanne –presidente del Consejo Regional de La Martinica- y los ex mandatarios, Luiz Inacio Lula da Silva y Dilma Rousseff, de Brasil.

Como se había anunciado previamente, ha sido una ceremonia solemne y privada. Y aunque no se dijo en la nota que anunció la despedida en Santa Ifigenia, no sorprende que también sea profundamente conmovedora, escoltada por sus seres y muertos queridos, sin más lujo que el que poseen las piedras y los helechos de las montañas. A las 7:40 de la mañana salieron los últimos dolientes del cementerio de Santiago de Cuba. Fidel descansa en paz. Hasta siempre, Comandante.
Raúl recibe la urna donde están las cenizas de Fidel. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ ACN
Raúl recibe la urna donde están las cenizas de Fidel. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ ACN
Raúl deposita en la piedra la pequeña urna donde están las cenizas de Fidel. Se escucha un suspiro hondo. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ ACN
Raúl deposita en la piedra la pequeña urna donde están las cenizas de Fidel. Se escucha un suspiro hondo. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ ACN
Raúl deposita la pequeña urna con las cenizas de Fidel. Se escucha un suspiro hondo. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ ACN
Raúl deposita la pequeña urna con las cenizas de Fidel. Se escucha un suspiro hondo. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ ACN
Los presentes, incluidos las escoltas y los compañeros que cuidaron al líder de la Revolución en sus últimos años, depositan rosas blancas en la base del panteón. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ ACN
Los presentes, incluidos las escoltas y los compañeros que cuidaron al líder de la Revolución en sus últimos años, depositan rosas blancas en la base del panteón. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ ACN
El mausoleo es una piedra pulida, igual que las que abundan en los márgenes del Río Cauto, solo que esta es de granito y proviene del yacimiento de Las Guásimas, al este de Santiago de Cuba. Foto: Marcelino Vásquez Hernández/ ACN
El mausoleo es una piedra pulida, igual que las que abundan en los márgenes del Río Cauto, solo que esta es de granito y proviene del yacimiento de Las Guásimas, al este de Santiago de Cuba. Foto: Marcelino Vásquez Hernández/ ACN
Honras fúnebres del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, en el Cementerio Santa Ifigenia. Foto: Periódico Sierra Maestra
Foto: Periódico Sierra Maestra
Honras fúnebres del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, en el Cementerio Santa Ifigenia. Foto: Periódico Sierra Maestra
Foto: Periódico Sierra Maestra
Honras fúnebres del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, en el Cementerio Santa Ifigenia. Foto: Periódico Sierra Maestra
Foto: Periódico Sierra Maestra
Honras fúnebres del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, en el Cementerio Santa Ifigenia. Foto: Periódico Sierra Maestra
Foto: Periódico Sierra Maestra
Honras fúnebres del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, en el Cementerio Santa Ifigenia. Foto: Periódico Sierra Maestra
Foto: Periódico Sierra Maestra

Reporte de la cadena TeleSur sobre la ceremonia de inhumación de las cenizas de Fidel

miércoles, 30 de noviembre de 2016

En imágenes, la salida de la caravana del MINFAR (+ Video)


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Foto: Roberto Garaicoa/ Cubadebate.

Poco después de las 7 de la mañana partió desde el Ministerio de las Fuerzas Armadas de Cuba, la caravana que recorrerá varias provincias de la isla con las cenizas del líder de la revolución cubana.
Cuba no ha dormido. Cuba hace varios días que no duerme. También es una Patria que guarda silencio, que rinde tributo, que hace honores.

Para miles hoy amaneció más temprano. Es que Cuba tiene amaneceres brillantes desde hace casi seis décadas.

En la plaza de la Revolución José Martí ya hay mucha gente que espera, vienen a acompañar una vez más a su líder: a Fidel, a Alejandro, al hombre que se hizo pueblo.
El batallón de ceremonia aguarda. Son jóvenes, muy jóvenes y marchan impecables.
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Foto: Roberto Garaicoa/ Cubadebate.
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Foto: Roberto Garaicoa/ Cubadebate.
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Foto: Roberto Garaicoa/ Cubadebate.
Raúl Castro Ruz.
Foto: Roberto Garaicoa/ Cubadebate.
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Foto: Roberto Garaicoa/ Cubadebate.
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Foto: Roberto Garaicoa/ Cubadebate.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Lo que dijo Fidel del Che vale para él mismo


Imagen tomada en enero de 1959. Foto: Archivo.
 
Imagen tomada en enero de 1959. Foto: Archivo.

En este triste momento recordemos lo que dijo Martí: “No es que los hombres hagan pueblos, sino que los pueblos en su hora de génesis suelen ponerse vibrantes y triunfantes, en un hombre.”
Y las palabras de Fidel sobre el Che el 18 de octubre de 1967, son a su vez aplicables a Fidel:
La muerte del Che —como decíamos hace unos días— es un golpe duro, es un golpe tremendo para el movimiento revolucionario, en cuanto le priva sin duda de ninguna clase de su jefe más experimentado y capaz.

Pero se equivocan los que cantan victoria. Se equivocan los que creen que su muerte es la derrota de sus ideas, la derrota de sus tácticas, la derrota de sus concepciones guerrilleras, la derrota de sus tesis. Porque aquel hombre que cayó como hombre mortal, como hombre que se exponía muchas veces a las balas, como militar, como jefe, es mil veces más capaz que aquellos que con un golpe de suerte lo mataron.

Sin embargo, ¿cómo tienen los revolucionarios que afrontar ese golpe adverso? ¿Cómo tienen que afrontar esa pérdida? ¿Cuál sería la opinión del Che si tuviese que emitir un juicio sobre este particular? Esa opinión la dijo, esa opinión la expresó con toda claridad, cuando escribió en su mensaje a la conferencia de solidaridad de los pueblos de Asia, Africa y América Latina que si en cualquier parte le sorprendía la muerte, bienvenida fuera siempre que ese, su grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo, y otra mano se extienda para empuñar el arma.
Y ese, su grito de guerra, llegará no a un oído receptivo, ¡llegará a millones de oídos receptivos! Y no una mano, sino que ¡millones de manos, inspiradas en su ejemplo, se extenderán para empuñar las armas!

Nuevos jefes surgirán. Y los hombres, los oídos receptivos y las manos que se extiendan, necesitarán jefes que surgirán de las filas del pueblo, como han surgido los jefes en todas las revoluciones
.
No contarán esas manos con un jefe ya de la experiencia extraordinaria, de la enorme capacidad del Che. Esos jefes se formarán en el proceso de la lucha, esos jefes surgirán del seno de los millones de oídos receptivos, de las millones de manos que, más tarde o más temprano, se extenderán para empuñar las armas.

No es que consideremos que en el orden práctico de la lucha revolucionaria su muerte haya de tener una inmediata repercusión, que en el orden práctico del desarrollo de la lucha su muerte pueda tener una repercusión inmediata. Pero es que el Che, cuando empuñó de nuevo las armas, no estaba pensando en una victoria inmediata, no estaba pensando en un triunfo rápido frente a las fuerzas de las oligarquías y del imperialismo. Su mente de combatiente experimentado estaba preparada para una lucha prolongada de 5, de 10, de 15, de 20 años si fuera necesario. ¡El estaba dispuesto a luchar cinco, diez, quince, veinte años, toda la vida si fuese necesario!
Y es con esa perspectiva en el tiempo en que su muerte, en que su ejemplo —que es lo que debemos decir—, tendrá una repercusión tremenda, tendrá una fuerza invencible.

Su capacidad como jefe y su experiencia en vano tratan de negarlas quienes se aferran al golpe de fortuna. Che era un jefe militar extraordinariamente capaz. Pero cuando nosotros recordamos al Che, cuando nosotros pensamos en el Che, no estamos pensando fundamentalmente en sus virtudes militares. ¡No! La guerra es un medio y no un fin, la guerra es un instrumento de los revolucionarios. ¡Lo importante es la revolución, lo importante es la causa revolucionaria, las ideas revolucionarias, los objetivos revolucionarios, los sentimientos revolucionarios, las virtudes revolucionarias!

Y es en ese campo, en el campo de las ideas, en el campo de los sentimientos, en el campo de las virtudes revolucionarias, en el campo de la inteligencia, aparte de sus virtudes militares, donde nosotros sentimos la tremenda pérdida que para el movimiento revolucionario ha significado su muerte.

Porque Che reunía, en su extraordinaria personalidad, virtudes que rara vez aparecen juntas. El descolló como hombre de acción insuperable, pero Che no solo era un hombre de acción insuperable: Che era un hombre de pensamiento profundo, de inteligencia visionaria, un hombre de profunda cultura. Es decir que reunía en su persona al hombre de ideas y al hombre de acción.

Pero no es que reuniera esa doble característica de ser hombre de ideas, y de ideas profundas, la de ser hombre de acción, sino que Che reunía como revolucionario las virtudes que pueden definirse como la más cabal expresión de las virtudes de un revolucionario: hombre íntegro a carta cabal, hombre de honradez suprema, de sinceridad absoluta, hombre de vida estoica y espartana, hombre a quien prácticamente en su conducta no se le puede encontrar una sola mancha. Constituyó por sus virtudes lo que puede llamarse un verdadero modelo de revolucionario.

Suele, a la hora de la muerte de los hombres, hacerse discursos, suele destacarse virtudes, pero pocas veces como en esta ocasión se puede decir con más justicia, con más exactitud de un hombre lo que decimos del Che: ¡Que constituyó un verdadero ejemplo de virtudes revolucionarias!

Pero además añadía otra cualidad, que no es una cualidad del intelecto, que no es una cualidad de la voluntad, que no es una cualidad derivada de la experiencia, de la lucha, sino una cualidad del corazón, ¡porque era un hombre extraordinariamente humano, extraordinariamente sensible!

Por eso decimos, cuando pensamos en su vida, cuando pensamos en su conducta, que constituyó el caso singular de un hombre rarísimo en cuanto fue capaz de conjugar en su personalidad no solo las características de hombre de acción, sino también de hombre de pensamiento, de hombre de inmaculadas virtudes revolucionarias y de extraordinaria sensibilidad humana, unidas a un carácter de hierro, a una voluntad de acero, a una tenacidad indomable.

Y por eso le ha legado a las generaciones futuras no solo su experiencia, sus conocimientos como soldado destacado, sino que a la vez las obras de su inteligencia. Escribía con la virtuosidad de un clásico de la lengua. Sus narraciones de la guerra son insuperables. La profundidad de su pensamiento es impresionante. Nunca escribió sobre nada absolutamente que no lo hiciese con extraordinaria seriedad, con extraordinaria profundidad; y algunos de sus escritos no dudamos de que pasarán a la posteridad como documentos clásicos del pensamiento revolucionario.

Y así, como fruto de esa inteligencia vigorosa y profunda, nos dejó infinidad de recuerdos, infinidad de relatos que, sin su trabajo, sin su esfuerzo, habrían podido tal vez olvidarse para siempre.

Trabajador infatigable, en los años que estuvo al servicio de nuestra patria no conoció un solo día de descanso. Fueron muchas las responsabilidades que se le asignaron: como Presidente del Banco Nacional, como director de la Junta de Planificación, como Ministro de Industrias, como Comandante de regiones militares, como jefe de delegaciones de tipo político, o de tipo económico, o de tipo fraternal.

Su inteligencia multifacética era capaz de emprender con el máximo de seguridad cualquier tarea en cualquier orden, en cualquier sentido. Y así, representó de manera brillante a nuestra patria en numerosas conferencias internacionales, de la misma manera que dirigió brillantemente a los soldados en el combate, de la misma manera que fue un modelo de trabajador al frente de cualesquiera de las instituciones que se le asignaron, ¡y para él no hubo días de descanso, para él no hubo horas de descanso! Y si mirábamos para las ventanas de sus oficinas, permanecían las luces encendidas hasta altas horas de la noche, estudiando, o mejor dicho, trabajando o estudiando. Porque era un estudioso de todos los problemas, era un lector infatigable. Su sed de abarcar conocimientos humanos era prácticamente insaciable, y las horas que le arrebataba al sueño las dedicaba al estudio; y los días reglamentarios de descanso los dedicaba al trabajo voluntario.

Fue él el inspirador y el máximo impulsor de ese trabajo que hoy es actividad de cientos de miles de personas en todo el país, el impulsor de esa actividad que cada día cobra en las masas de nuestro pueblo mayor fuerza.

Y como revolucionario, como revolucionario comunista, verdaderamente comunista, tenía una infinita fe en los valores morales, tenía una infinita fe en la conciencia de los hombres. Y debemos decir que en su concepción vio con absoluta claridad en los resortes morales la palanca fundamental de la construcción del comunismo en la sociedad humana.

Muchas cosas pensó, desarrolló y escribió. Y hay algo que debe decirse un día como hoy, y es que los escritos del Che, el pensamiento político y revolucionario del Che tendrán un valor permanente en el proceso revolucionario cubano y en el proceso revolucionario en América Latina. Y no dudamos que el valor de sus ideas, de sus ideas tanto como hombre de acción, como hombre de pensamiento, como hombre de acrisoladas virtudes morales, como hombre de insuperable sensibilidad humana, como hombre de conducta intachable, tienen y tendrán un valor universal.

Los imperialistas cantan voces de triunfo ante el hecho del guerrillero muerto en combate; los imperialistas cantan el triunfo frente al golpe de fortuna que los llevó a eliminar tan formidable hombre de acción. Pero los imperialistas tal vez ignoran o pretenden ignorar que el carácter de hombre de acción era una de las tantas facetas de la personalidad de ese combatiente. Y que si de dolor se trata, a nosotros nos duele no solo lo que se haya perdido como hombre de acción, nos duele lo que se ha perdido como hombre virtuoso, nos duele lo que se ha perdido como hombre de exquisita sensibilidad humana y nos duele la inteligencia que se ha perdido. Nos duele pensar que tenía solo 39 años en el momento de su muerte, nos duele pensar cuántos frutos de esa inteligencia y de esa experiencia que se desarrollaba cada vez más hemos perdido la oportunidad de percibir.

Nosotros tenemos idea de la dimensión de la pérdida para el movimiento revolucionario. Pero, sin embargo, ahí es donde está el lado débil del enemigo imperialista: creer que con el hombre físico ha liquidado su pensamiento, creer que con el hombre físico ha liquidado sus ideas, creer que con el hombre físico ha liquidado sus virtudes, creer que con el hombre físico ha liquidado su ejemplo.

(Este texto es una colaboración de Nelson P Valdés)

sábado, 26 de noviembre de 2016

Al fin de la batalla



Fidel en la Sierra Maestra.
Fidel en la Sierra Maestra.
“Se nos fue Fidel, ¿qué vamos a hacer sin él?”, me escribe Graciela Ramírez, la entrañable amiga argentina española que conocí en Madrid en 1992, a la cabeza de un grupo de exiliados latinoamericanos que arroparon a los cubanos en la Cumbre Iberoamericana de aquel año de euforias neoliberales en América Latina, cuando éramos la nave a contracorriente, vilipendiada y escarnecida en medios de todo el mundo.

“Tenemos que hacer lo que él nos dijo: mantener la Revolución”, le respondo, recordando un documental de la televisión canadiense que hemos visto hace poco juntas. “Fidel Castro: el hombre detrás del mito” muestra, por vez primera, imágenes del líder de la Revolución en el momento en que firma la Proclama del 31 de julio de 2006, haciendo dejación de sus cargos, desde una cama hospitalaria. Sus manos, cruzadas por sueros, ponen el papel ante la cámara. En el rostro se advierten señales inequívocas de convalecencia. Al parecer, nota dolor en las miradas que testimonian el acto y advierte que lo importante es que la Revolución no se pierda.

Roberto Chile, que filmó la escena, la estrenó ante un nutrido grupo de colegas hace pocas semanas y la reacción colectiva de entonces se parece bastante a la de estas horas de orfandad repentina: sobrecogimiento, lágrimas silenciosas, pero también admiración, orgullo, promesa. La Revolución no va a perderse.

Marcelo, un amigo uruguayo, que llegó adolescente a Cuba, junto a su padre tupamaro, llora desconsoladamente en la pequeña sala de su apartamento del Vedado y su esposa, que no sabe cómo aliviar esa congoja en un hombre que recién está saliendo de una batalla victoriosa contra el cáncer, me lo pone al teléfono. Entre sollozos él me dice exactamente lo mismo que Paquita Armas, la periodista que escribió enseguida una nota, pura lágrima, por el “hombre más grande del siglo XX”.
Desde Santa Clara, a donde recién llegaba para dar una conferencia, Mariela Castro me habla “con el pecho encogido” por la pena. Le duele físicamente la pérdida y la angustia doblemente por la conmoción que advirtió en su padre al trasmitir la noticia. Nos damos el pésame mutuamente.
Así ha pasado en toda la madrugada sin sueño, con los compañeros y amigos, el primero Atilio

Borón, el politólogo argentino de visita en Cuba que nos llamó para preguntar y terminó siendo el que nos dio la dura noticia. Roberto y yo nos abrazamos, sin lágrimas. No era la primera vez de sentir que el dolor puede enmudecernos y hasta dejarnos sin el alivio del llanto. O quizás fuera la certeza de que una vida larga y excepcionalmente fértil como la de Fidel, sólo cabe celebrarla, cantando a la suerte de haber sido sus compatriotas y sus contemporáneos. Aunque hay que decir que ataca también una suerte de rabia silenciosa, esa de “no poder nada contra la muerte” como el Hombre del Poema de Vallejo.

Eso es, Vallejo, La Masa (*). Están por venir “todos los hombres de la tierra”. Es un decir, porque no caben en tan breve archipiélago todos los quisieran venir, pero estarán, incluso estando lejos, todos los que en el mundo conocieron y admiran la hazaña de aquel ser de sueños infinitos, que logró hacerlos realidad en vida, por milagro de voluntad y fe supremas. Y apenas mañana, cuando su cuerpo sea solo cenizas, ya lo sentiremos, levantándose y renaciendo, como Martí, en sus ideas y en la Masa. Por los siglos de los siglos. Amén.

(*) LA MASA
César Vallejo
Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: “¡No mueras, te amo tanto!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos repitiéronle:
“¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando “¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: “¡Quédate hermano!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces, todos lo hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazo al primer hombre; echóse a andar…

viernes, 19 de agosto de 2016

Jean-Guy


Jean-Guy Allard. Foto tomada de Twitter.
Jean-Guy Allard. Foto tomada de Twitter.

Esta madrugada de miercoles 15 de agosto me acabé de despertar con la noticia que Jean-Guy Allard habia partido de este mundo. Así no mas. Dejó de respirar en Cuba.

Nos vimos varias veces. En varias partes. Entre vinos, rones, chismes y risotadas nos contamos lo qué representaba Cuba para nosotros.

Sé que nació en Canadá. Que trabajó para medios de prensa en esa tierra y que un día le dio por irse para Cuba, donde llegó a trabajar a Granma International, seccion francesa.
Recuerdo que, entre otras cosas, denunció a Reporteros sin fronteras de Robert Menard por sus relaciones con la extrema derecha estadounidense en Miami y la CIA. Lo hizo junto a la coautora de un libro sobre el tema, y muy cercana a France-Cuba (su madre lo sigue siendo) Marie Dominique Bertuccioli. En esa misma época Maxime Vives y quien escribe estas lineas también lo hacíamos.

Escribió también una especie de diccionario sobre el imperialismo estadounidense, con la abogada de Nueva York, Eva Golinger. Participé del embrion de ese trabajo. Lo discutimos en un hotel de Caracas. Crei que no nacería porque todo era risas, ya que cada vez que con Eva íbamos nombrando la cantidad de crímenes cometidos por Estados Unidos, Jean_Guy decía, con cara de cura de pueblo: pobres vecinos mios, ¿de todo eso son culpables??

El canadiense-cubano investigó y escribió. Siempre entre sonrisas. Inventándole historias a todo el mundo.
Dicen que ayer martes se murió. Ni se de qué, ni quiero saberlo. Solo se de sus sonrisas y chistes. Yo se del amor por su familia cubana. De su amor por Cuba y América Latina. De su amor por esto que soñamos y nos unía: un mundo mejor para todos.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Murió Giustino di Celmo sin que hubiera justicia para su hijo (+ Video)


El dolor de un padre ante la muerte de su hijo. Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate
El dolor de un padre ante la muerte de su hijo. Al fondo, la imagen de Fabio jugando fútbol, un deporte que le apasionaba. Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate

En el día de ayer 1ro. de septiembre, en horas de la noche, falleció en la capital, a la edad de 94 años, Giustino Di Celmo, amigo entrañable de la Revolución Cubana y de nuestro pueblo, confirmó el diario 
Granma.

Giustino nació en Salerno, Italia, el 24 de diciembre de 1920. Comerciante de profesión, llegó a nuestro país por primera vez en 1992, junto a su hijo Fabio Di Celmo.

En los años más difíciles del periodo especial, desafió el bloqueo y las amenazas que se cernían contra Cuba, brindando ayuda en la obtención de mercancías deficitarias para el pueblo cubano.
El 4 de septiembre de 1997, Fabio fue víctima de un acto terrorista en el vestíbulo-bar del hotel Copacabana en la capital que segó su vida y devino símbolo para los jóvenes cubanos y del mundo.
Bajo la pena y el dolor por el asesinato de su hijo, Giustino Di Celmo ─veterano de la Segunda Guerra Mundial, luchador antifascista y hombre de paz─, decidió vivir definitivamente en Cuba y dedicó los últimos años de su vida a la denuncia de los actos terroristas contra nuestro país desde las más diversas tribunas; no cesó de abogar por la solidaridad internacional con Cuba y el levantamiento del bloqueo genocida impuesto por el gobierno de Estados Unidos. Fue un abanderado en la batalla por la liberación del niño Elián González durante el secuestro por la mafia de Miami, y el regreso definitivo a la Patria de los Cinco Héroes cubanos que cumplieron cruel e injusta prisión en cárceles norteamericanas.

Plenamente identificado con los principios y la obra de la Revolución, luego de la pérdida de su hijo, por voluntad expresa, solicitó su ingreso en las filas del Partido Comunista de Cuba, condición excepcional que le fue concedida el 30 de septiembre de 1997.

Con su ejemplo, Giustino cautivó el cariño y la admiración del pueblo. Su nombre quedará inscripto como ejemplo de solidaridad con nuestra Patria.

En atención a la voluntad de sus hijos, su cadáver será cremado y, con posterioridad, repatriado a su país de origen.

Entrevista en Cubadebate

“Solo te puedo decir que nunca imaginé que en mi larga vida, iba a ver un país con una historia grande, un pueblo al que han llegado tantos emigrantes como el de EEUU, al que sin embargo no llegaría el sentido de la justicia. En un país donde no existe justicia no se puede vivir”, aseguró en el 2011 a Cubadebate Giustino di Celmo, padre de Fabio di Celmo, quien acaba de morir en La Habana a los 94 años.

Su hijo Fabio fue víctima de la campaña de bombas en los hoteles de La Habana, en 1997, organizada por el terrorista Luis Posada Carriles, quien confesó su responsabilidad en este crimen a una televisora de Miami y aseguró que el joven turista “estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado”.

Giustino falleció este martes en La Habana, sin que se hubiera hecho justicia a Fabio, su mayor esperanza desde que ocurrió la tragedia.

Después de un juicio que duró más de tres meses en El Paso, Texas, un jurado  absolvió a Posada Carriles de 11 cargos por mentir a las autoridades de Inmigración. A pesar de todas las evidencias en su contra, los tribunales liberaron al terrorista, que ha vivido una plácida vejez en Miami.

“Escuché  a Posada Carriles -después que fue absuelto por el jurado-, y eran las declaraciones de un asesino, de un hombre que mata, que es capaz de matar a cualquiera. El dijo que seguiría combatiendo el comunismo. ¿Donde está la ética, la humanidad?”, se preguntó Giustino, en una entrevista concedida al periodista Oliver Zamora.

El anciano, radicado en Cuba desde la muerte de su hijo, añadió:
“La única cosa que puedo decir a los familiares de las víctimas de Posada Carriles que sufren como sufro yo, es que tengan siempre abierta una esperanza de que habrá justicia. No sólo por nuestros ser queridos, sino por el mundo entero. Nadie merece semejante barbarie, que por una lucha política se maten inocentes, se pongan bombas en el hotel, en un avión y se encarcelen a Cinco muchachos cubanos que intentaron impedir los actos de sabotaje que se organizaban desde Estados Unidos. ¿Qué imagen dará el gobierno norteamericano si permite semejante injusticia?”
Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate
¿Qué imagen dará EEUU si permite semejante injusticia?, se pregunta Giustino di Celmo. Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate
Giustino Di Celmo expresa su frustración por las fallas de justicia en Estados Unidos. Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate
Giustino Di Celmo expresa su frustración por las fallas de justicia en Estados Unidos. Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate
Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate
El dolor sigue siendo el mismo desde 1997 en que perdió a Fabio. Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate
Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate
Giustino di Celmo, en La Habana, Cuba: “Aquí sigue estándo Fabio”, dice. Foto: David Vázquez Abella/Cubadebate

FABIO DI CELMO

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Fabio Di Celmo. Joven turista italiano vÍctima de un acto terrorista contra Cuba, al explotar una bomba que ordenó poner Luis Posada Carriles en el Hotel Copacabana en La Habana.
 Nació el 1 de junio de 1965, en Génova, Italia. Sus padres, Giustino Di Celmo y Ora Bassi.
El padre, hombre apasionado por el arte y la historia de su tierra natal, había bautizado a su primera hija con el nombre de Tiziana, en homenaje al eminente pintor italiano Tiziano Vecellio, representante máximo del Renacimiento veneciano. Al segundo, lo llamó Livio, como el héroe de la antigua Roma y, siguiendo la tradición que ya había iniciado, a su tercer hijo lo bautizó con el nombre de Fabio, como el célebre comandante romano, inteligente, corajudo y humano, para perpetuarlo en el niño que recién nacía.

Fabio creció en la misma casa donde había nacido. Los vecinos de Génova Pegli, municipio situado en la famosa Ribera de las Flores, en la Costa Azul, vieron correr por sus parques y calles a este muchacho juguetón y generoso del que todos guardan gratos recuerdos.
 A los siete años comenzó la práctica del fútbol y jugó por primera vez en el equipo Asociación Calcio, de la ciudad de Génova, de la Liga Nacional, al que perteneció desde los siete hasta los 11 años. Integró el Libertas y otros equipos de su ciudad, hasta que pasó a formar parte del Sciarborasca, de la genovesa municipalidad de Cogoleto, con el número 10 en su camiseta.

Llegada a Cuba
 En 1992, junto a su padre, llegó a Cuba. Los Di Celmo se sumaron así a la larga lista de empresarios procedentes de diferentes países que cometieron el grave «delito» de romper el bloqueo de Estados Unidos. El único partido de fútbol que jugó en Cuba fue en el Cotorro, el 17 de diciembre de 1996 y su mayor sueño fue traer a los integrantes del Sciarborasca, su equipo, a jugar a Cuba.

Su muerte
 El jueves 4 de septiembre de 1997 estalló la bomba que mató a Fabio en el vestíbulo-bar del Hotel Copacabana, una esquirla de metal del cenicero donde se puso la bomba, se le incrustó en la parte izquierda del cuello y le cercenó una vértebra cervical y la arteria carótida. Fue colocada por el mercenario salvadoreño Raúl Ernesto Cruz León, quien en el juicio de marzo de 1999 confesó que Francisco Chávez Abarca, alias «El Panzón» lo contrató cuando trabajaba en una agencia de alquiler de autos en San Salvador.
Fotografía del cadáver de Fabio di Celmo presentada en el juicio contra Posada Carriles, en El Paso.
Fotografía del cadáver de Fabio di Celmo presentada en el juicio contra Posada Carriles, en El Paso.

“El Panzón” fue la mano derecha en aquella campaña tenebrosa de Luis Posada Carriles, el terrorista más conocido del continente, convertido en héroe en Miami. «Ese italiano estaba en un lugar y en un momento equivocado, pero yo duermo como un bebé», declaró el asesino que hoy anda libre por las calles de Estados Unidos, protegido por el gobierno de ese país. (Fuente: Ecured)

martes, 14 de abril de 2015

Galeano: “Dejemos el pesimismo para tiempos mejores”


Por: Rosa Miriam Elizalde

eduardo galeano

En diciembre de 2001, después del derrumbe de las Torres Gemelas y después que tuviéramos noticias de las terribles sentencias contra Cinco cubanos en Miami por quienes se desató una lucha mundial para que se hiciera justicia, Eduardo Galeano ofreció una entrevista a nuestra editora, Rosa Miriam Elizalde. Recordamos esta conversación como homenaje a este periodista, escritor, hombre entrañable, que sabía expresarse como pocos en el lenguaje y la sensibilidad de nuestros pueblos.

“La solidaridad necesita de la soledad, aunque parezca un contrasentido”, dice  despidiéndonos en la puerta del Hotel Meliá Cohiba, vestido invariablemente de azul y rematando una idea que lo obsesiona: el tiempo para escribir. No le alcanza, y siempre tiene un discurso preparado para quienes lo invitan a congresos y conferencias, el discurso del insustituible aislamiento del escritor que necesita batallar a solas con las palabras. Generalmente quienes lo llaman aceptan sus razones y hasta lo compadecen, pero él termina yendo igual a esos encuentros que lo persiguen por todo el mundo, aunque “lo de este Festival en Cuba es distinto. Yo tengo una relación especial con los organizadores”.

El tiempo es también implacable capataz de esta entrevista. Apenas una hora de conversación -”de todos modos, tú no tienes mucho espacio”, me consuela-, en la que quedan muchas preguntas fuera, pero no el Eduardo Galeano que una se ha imaginado después de leerlo en los libros y perseguirlo en los periódicos. Habla como escribe, le encanta que pirateemos todos sus artículos y hace bromas tiernas, como el niño que es y que cualquiera adivinaría en El libro de los abrazos. Mi compañero de faena, Angelito, quiere enseñarle la fotografía que le ha hecho y que aparece en la pantallita de la cámara digital. “No, por favor, yo no me miro porque me da mala suerte. A menos que ya hayan inventado la cámara que le devuelve el pelo a la gente.”

Galeano es, también, la sensibilidad. Para empezar es él quien pregunta por las noticias del día: “¿qué pasó en el juicio de los cubanos presos en Miami?” “Dos cadenas perpetuas para Gerardo”, le digo. “Eso ya es demasiado, ¿no te parece?”, y hay una pausa larga, incrédula y dolorida, por la que se cuelan, irreverentes, los acordes de un piano.

-Otra noticia de última hora es un vídeo en el que Bin Laden se congratula de los ataques del 11 de septiembre. Esto se presenta como la prueba de las pruebas, y el malo de la película regresa en momentos muy oportunos ¿Qué le parece?

-Las pruebas que se conocieron no son muy convincentes. A mí, personalmente, me da la impresión de que a Bin Laden le encanta atribuirse los atentados, o al menos dejar en el aire la sospecha de que él fue el autor. No sé si eso será verdad o no, quién sabe si alguien sabe. Lo que sí se conoce, porque se puede deducir en todo lo que está ocurriendo desde el 11 de septiembre, es que se nos está invitando a caer en una trampa que nos obliga a elegir entre un fanatismo y otro fanatismo, uno religioso y otro militar, entre un señor que se cree Mahoma y otro que se cree Buffalo Bill.

“De hecho el sistema mundial de poder ha utilizado a Bin Laden y a los atentados como una suerte de salvoconducto para hacer lo que se le ocurra. Te diría que habría que citar a mi nieta Catalina, que tiene tres años y que llegó de la escuela diciéndole a la madre que estaban haciendo, junto con todos los chiquitos, un dibujo sobre la paz. La madre le dijo: ¿pero tú qué sabes lo que es la paz? La niña miró a su madre con piedad, con lástima y perdonándole la vida le respondió: `pero, mamá, cualquiera sabe: la paz es vivir’. Yo creo que esa definición es perfecta y podría servirnos de brújula en tiempos confusos para no ceder a las tentaciones que nos ofrecen los enamorados de la muerte.”

-Muchísimo antes de que se desplomaran las Gemelas usted denunció la dictadura de la imagen y la palabra únicas. Si eso era entonces una realidad palpable, ¿ahora qué estamos viviendo?

-Ahora solo empeoró mucho. Esto que no nació el 11 de septiembre, que venía de antes, es la imposición en la escala universal de un sistema que se disfraza de destino, que dice: “Yo soy la eternidad”, y la verdad sea dicha: desde el 11 de septiembre para acá son muchas las puertas que se han cerrado para los que intentan otras alternativas, los que quieren ofrecer otras respuestas a los desafíos del tiempo y del mundo. Esto ha asestado un golpe muy duro “por supuesto, no un golpe de muerte” a las voces alternativas y a las imágenes alternativas, porque sus posibilidades de discusión se han tornado mucho más complicadas y se han cerrado puertas y caminos. Habrá que atravesar esta etapa difícil, partiendo de la certeza de que la impunidad del sistema, de un sistema enemigo de la tierra y de la gente, puede conducir a un desastre total. Una impunidad que puede conducir -y yo no quiero hablar en términos muy apocalípticos- a… a…

-Al futuro como recuerdo… Hay un proverbio quechua que dice: “la historia es inventada, pero el futuro es recordado”.

-Sí, a cosas muy terribles, a la imposición por el miedo de una suerte de gran prisión universal, donde en nombre de la democracia se imponga una única posibilidad de vivir en el mundo, si es que podemos sobrevivir en él. Una única posibilidad de vivir como si fuéramos todos rehenes de un sistema que decide en lugar de nosotros. La dictadura de la palabra única y de la imagen única, impuestas a partir de esto que llaman globalización, corresponde a lo que es la dictadura del poder en el mundo de hoy, un mundo que dice ser democrático, pero que en realidad está en manos de muy poquitos. No hay más que leer las noticias en los diarios de cada día, o escucharlas por radio, o verlas por televisión.

“Uno se pregunta, ¿quién gobierna realmente?, ¿quién gobierna en el mundo de hoy?, ¿habrá un gobierno que gobierne? Salvo las excepciones que conocemos: creo que eso es algo que a Cuba nadie le puede negar, con todo y las discrepancias y contradicciones que puedan haber. Cuba es la única que trata de salvar en el mundo de hoy eso que se llama derecho a la autodeterminación, el derecho a la dignidad.

“Pero la realidad universal es otra. Uno ve que el pueblo elige un presidente en cualquier país, y después gobierna el clon, no el presidente. El clon es otro señor que es idéntico al presidente, pero que piensa todo lo contrario, que empieza a decir todo lo contrario de lo que dijo; alguien que, por supuesto, actúa al revés de aquel candidato que pronunciaba discursos durante la campaña electoral. Y el clon es un clon obediente. No toma ninguna medida sin que sea aprobada por el gobierno que gobierna a los gobiernos. ¿Y cuál es el gobierno que gobierna a los gobiernos? El que está todos los días en las noticias de los periódicos: el Fondo Monetario, donde hay cinco países que toman las decisiones y que tienen el 45 por ciento del capital -allí el voto es el dólar, de acuerdo con el capital aportado a esta institución financiera tan poderosa. El Banco Mundial es un poquito más democrático: son siete países que deciden. Y en la Organización Mundial de Comercio no se vota jamás, aunque hay derecho a votar, los votos no se usan. A esto podríamos agregar el atentado cotidiano contra la libertad de expresión, que es la concentración del derecho de informar y opinar en muy poquitas manos, drama de nuestro tiempo. Nunca hubo una concentración tan feroz de ese derecho, y este se corresponde solo con el ejercicio del poder financiero, económico, político y militar en el mundo contemporáneo.”

-Quién no está con Estados Unidos, está en su contra, y Dios no es neutral, dijo Bush. Ante esa disyuntiva, ¿con quién está Galeano?
-Con ninguno de los dos: Bush dice lo mismo que Bin Laden, solo que este usa el nombre árabe de Dios, que es Alá. Cada uno se escuda en esta suerte de permiso divino para decidir la suerte del planeta, como si Dios hubiera decidido algo de eso. John le Carré, ese autor de novelas espléndidas, lo sintetizó hace ya algunos días en una frase certera: “Dejen a Dios fuera de este asunto”. Pero esto no tiene nada de nuevo. Siempre las peores atrocidades se han cometido en nombre de Dios. Yo, como tuve buena relación con él cuando era chico, sé que es inocente de las barbaridades que se le atribuyen.

La culpa no es del espejo

-Se ha tratado de culpar a la izquierda antiglobalizadora del odio que inspiró el ataque del 11 de septiembre. ¿Por qué?

-Siempre, siempre, la izquierda tiene la culpa, lo sabemos. Pero la culpa de la cara no la tiene el espejo. Lamentablemente ocurrió esta tragedia de las Torres, pero no hay que perder de vista que es la primera vez que alguien le asesta a los Estados Unidos, lo que estos propinan habitualmente al resto del mundo. Claro, como nadie los había bombardeado desde 1812, cuando los ingleses quemaron la Casa Blanca, pues resulta que es la izquierda la que ha predicado el odio que desembocó en este acto de locura del atentado contra las Torres Gemelas. Si la izquierda ha denunciado los crímenes que se han cometido -y ha sido en cantidades, por todas partes, matando no 5 000 civiles como en las Torres, sino centenares de miles, millones de civiles en todas partes del mundo-, el problema está en esos actos criminales, y no en la voz que los denunció. ¿O acaso el termómetro tiene la culpa de la fiebre?

-Usted es un mago de las palabras, pero no tan bueno como los jefes de la dictadura global. Estamos viendo sinónimos delirantes: islamismo/terrorismo; libertad duradera/justicia infinita; Estados Unidos/civilización; bombas de racimo/paquetes de alimentos… ¿Qué está pasando con las palabras en esta nueva cruzada?

-No solo se está matando inocentes, porque ¿qué tienen que ver esos campesinos afganos que murieron en esta guerra absurda?, ¿qué tiene que ver eso con el atentado que pudo haber cometido Bin Laden, o quien sea el energúmeno?, ¿por qué tienen que pagar eso los pobres afganos que han muerto? A ver, que alguien me lo explique. No solo tuvieron que soportar la dictadura talibán, sino, encima, los bombardeos que los castigaron, que castigaron a los castigados. Esos fueron víctimas inocentes de esta suerte de locura compartida en este mundo de hoy convertido en gran manicomio.
“Pero no son las únicas víctimas. También el diccionario es una gran víctima, el lenguaje. Las palabras están significando nada o poco más que nada, y una de las palabras más sacrificadas es la palabra justicia. ¡Pobre palabra justicia! Esto de justicia infinita no es nuevo. Cuando aniquilaron el barrio más pobre de Panamá, en un bombardeo que el mundo ha olvidado, lamentablemente, y que ocurrió poco antes de la guerra de Iraq, cuando la aviación norteamericana aniquiló al Chorrillo, con sus habitantes adentro, aquel crimen se denominó Causa Justa. O sea, esto de usar la justicia como coartada para hacer injusticias no es una novedad.

“Lo mismo ocurre con las demás palabras, lo que implica un desafío para todos los que trabajamos con ellas, y en ellas creemos y amamos, y siempre sabemos que a veces la mejor palabra es el silencio, y que muchas veces la verdad se expresa callando. Pero también sabemos que hay palabras que no pueden ser traicionadas y que es necesario rescatarlas y cuidarlas para que puedan brotar limpiamente en la boca de la gente que viene, de los tiempos que vienen. Este es un desafío que hoy por hoy se multiplica, porque nunca las palabras han sido tan ensuciadas, ellas también bombardeadas, ellas también asesinadas.”

Guardaespaldas de la verdad

-Tengo por aquí algo que dijo Winston Churchill, el primer ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial: “En tiempos de guerra, la verdad es tan valiosa, que siempre debe ser custodiada por mentiras como guardaespaldas”. ¿Qué está pasando con la verdad? ¿Dónde la guardaron sus guardaespaldas?

-(sonríe) Mejor que la frase de Churchill, que era un cínico inteligentísimo, un vocero realmente brillante del pensamiento conservador británico, es la vieja frase que se atribuye a muchos, y vaya usted a saber quién la dijo porque son muchos los padres posibles: “en toda guerra la primera víctima es la verdad”.+

“Es cierto, cuando estalla una guerra siempre es más lo que se miente. Nada más hay que ver lo que pasó con la guerra de Iraq. Al principio, las cifras oficiales norteamericanas de bajas iraquíes fueron de 10 000. Luego los muertos aumentaron a 15 000, después pasaron a 20 000, más tarde reconocieron 100 000 -por cierto en el anuario de la revista Time es esa la cifra que dan. Después pasaron a ser 186 000, según los datos del Departamento de Estadísticas. A lo largo de unos meses, de dos o tres años, las cifras crecieron de 10 000 a 186 000, en una batalla que al principio se transmitió al mundo como una guerra inocua en la que nadie moría. Solo veíamos la belleza perversa de las máquinas de matar que iban y venían por la pantalla chica. Muy rara vez se veían las víctimas humanas, la gente que estaba pagando con sus vidas el precio de esa guerra loca. Fíjate, los Estados Unidos bombardearon a Iraq porque había invadido a Kuwait. Pero los EE.UU. venían de invadir Panamá, entonces: ¿por qué no se autobombardearon?”

-Hay otro hecho trágico, la opinión pública en EE.UU. supuestamente está a favor de lo que ocurre. Tengo unos datos: el 53 por ciento de los norteamericanos, ahora mismo, dice que el gobierno tiene derecho a censurar las noticias. Más del 82 por ciento cree que su administración está dando a conocer todo lo que puede sobre la guerra (Centro de Investigación Pew). ¿Cómo es posible que en el país de la “libertad de prensa” millones de personas estén a favor de la censura?

-El efecto rebote de la tragedia del 11 de septiembre ha generado este tipo de cosas, que se corresponden solo con los ciclos victoriosos de la guerra. Esta es la primera etapa de la guerra. Después la gente razona un poquito mejor. Hay una primera reacción que es esta, ¿no? Lamentable reacción de la inmensa mayoría de una sociedad determinada, pidiendo a grito pelado que le mientan: `miéntannos, miéntannos’, dicen. Yo creo que eso no es definitivo, que eso después va cambiando. Tal reacción tiene su lógica: me animaría a decir que la opinión pública norteamericana, el ciudadano medio, es bastante ingenuo. Lamentablemente este país que tiene el nivel tecnológico más alto y que cuenta con la mayor capacidad tecnológica para la comunicación y la información, es también el país peor informado, donde la opinión pública es la más ignorante de todo lo que ocurre más allá de sus fronteras.

“Me impresiona muchísimo, cada vez que voy, que los informativos no otorgan casi ningún espacio al mundo exterior. El planeta fuera de sus fronteras es un gran abismo oscuro, desconocido, donde acechan los demonios, una especie de nebulosa de la cual no se sabe nada, pero que siempre es peligrosa. De ahí pueden surgir los enemigos, movidos por el odio, pero sobre todo por la envidia: ‘no soportan que los norteamericanos seamos tan libres, tan felices.”

El mapa termina en Norteamérica

“Ellos ignoran casi completamente lo que ocurre fuera de su propio mapa. Esto no lo digo por un delirio personal, como algo que a uno le pasa por la cabeza en un mal momento. Lo dicen los propios dueños de los medios de comunicación. Ted Turner “yo se lo escuché” lo dice en esos términos: la opinión pública norteamericana es la más ignorante. Y eso es grave: ese es el país que decide el destino de todos los demás pueblos. George W. Bush es el presidente del planeta y gobierna en un país que ignora a todos los demás, y que se entera muy rara vez de algo que ocurre. Se entera, por ejemplo, cuando muere algún norteamericano fuera. Solo en ese momento, súbitamente, descubren que otra gente vive en ese otro lugar.

“Recuerdo que una vez estaba dando unas clases en la Universidad de Stanford, y de repente alguien me preguntó por Guatemala, porque un norteamericano había muerto por allá. Ahí fue que se enteraron mis alumnos que había una dictadura militar, y que no había sido una sino varias, sucesivas las dictaduras organizadas, armadas y financiadas por los norteamericanos, y que habían asesinado a 200 000 personas, la mayoría indígenas. Aquellos norteamericanos comunes y corrientes no tenían ni la menor idea. Tengo una anécdota que le he contado a mis amigos muchas veces. Allí había un profesor de Ciencias, del cual yo me había hecho compinche, un buen tipo. Un día cenando con él y con su mujer, esta se quedó atónita cuando empecé a hablar de Central America. Ella creía que en el centro de América solo estaba Kansas. No sabía que había una cosa que se llamaba América Central fuera de su país. Si eso llegara hasta ahí estaría bien, pero el problema es que ellos son los que van a decidir qué va a pasar con los 6 000 millones de habitantes de lo que queda del planeta.”

-¿Por qué cree que en unos medios donde tanto se ha fastidiado con la libertad de expresión, los periodistas huyen de la explicación del contexto como si fuera de la peste?

-Es una indiferencia política, también. La política es una cosa que hace el gobierno, pero no es cosa mía, dice el norteamericano medio. Eso es todo lo contrario a lo que pasa en los países latinoamericanos. No importa el contexto, el porqué. Esa cultura se está convirtiendo en cultura universal a pasos agigantados, y se ha globalizado -lo que significa que todos pensamos, sentimos de la misma manera, o eso es lo que se intenta- aceptar como natural que la información nos desinforme.
“Tú hablabas de la guerra. Dime, ¿por qué nadie se pregunta quién vende las armas? Eso jamás lo escucha uno. Ni en los informativos, ni en los artículos de los periódicos, ni en los noticieros de la tele. Nunca nadie me ha dicho ahí quién está vendiendo las armas para esa guerra que está ocurriendo. Esos silencios no son inocentes, porque ocurre que los pocos países que manejan al mundo son también los proveedores de las armas para las guerras. Los miembros del Consejo de Seguridad que tienen derecho de veto, son los fabricantes de armas que hacen el negocio de la guerra. O lo que es lo mismo, los que velan por la paz son los que se ocupan de hacer las armas que matan al prójimo. No tiene nada de inocente ese silencio. Te lo pongo como ejemplo. Hay muchos más. A mí siempre me llamó la atención: ¿en la guerra, quién vende las armas? Nadie lo dice. Hay un negocio del cual todos participan. La industria militar necesita guerra, como los pulmones necesitan el aire, como los fabricantes de abrigos necesitan el invierno. Si no, ¿qué sería de ellos, pobrecitos?”

La esperanza no es invulnerable

-En medio de este contexto, ¿por dónde cree que anda la izquierda?
-Ha cambiado bastante. El marco en el que se concentraban las fuerzas alternativas ha sido desbordado por algunos fenómenos muy interesantes, y que son la contracara de otros fenómenos muy deprimentes, que desalentaban a cualquiera. Es asombroso que en medio de todo esto se están abriendo espacios para multiplicar la esperanza, en tiempos donde más que nunca cobra vigencia aquel grafitti que vi una vez en la pared, en Bogotá, creo, que decía: `Dejemos el pesimismo para tiempos mejores’.

“Hay una multiplicación de movimientos, que no están encuadrados en lo que serían las estructuras tradicionales de los partidos y los sindicatos obreros -que siguen en pie, y que a menudo dan respuestas estimulantes a los desafíos de la realidad. Pero ahora hay otros movimientos alternativos que han brotado como hongos por todas partes, y que son una fuente de esperanza para los que creemos que mañana no es otro nombre de hoy.”

-Hablando de esperanza, hay una frase en su novela que a mí me consterna: ¿siente de verdad que “la esperanza es una puta estéril de tanto asesinarse personitas en el vientre”?
-(se ríe) Estaría yo medio deprimido cuando escribí eso. Es muy fuerte… Lo que pasa es que a veces uno se cae, y eso es legítimo. No creo en esa especie de invulnerabilidad de la esperanza. Ella es humana. Se parece a nosotros porque de nosotros brota, y por eso a veces se cae, y a veces se levanta, como nos levantamos nosotros; se lastima, y a veces se cura y a veces no se cura…

-¿Por qué cree que la esperanza de Cuba no se cayó?

-Eso tiene numerosas implicaciones. Tiene que ver con la capacidad de resistencia del pueblo cubano, con la solidaridad internacional, pero como suele ocurrir con la realidad, también tiene sus misterios. ¿Por qué a Cuba no se la almorzaron con cuchillo y tenedor, habiéndolo intentado tantas veces? ¿Por qué se atravesó este bocado en la garganta del poder? ¿Y por qué sobrevivió con todos los contras que la realidad cubana hoy puede tener? Yo he tratado de ser siempre honesto, diciendo lo que me gusta y lo que no de esta Revolución. Pero el hecho irrebatible es que está viva, se diga lo que se diga, está ahí, viva y coleando. Yo creo que es por eso que te decía antes, y también por otros misterios que habrá que consultar en la santería.

-Usted, que fundó o participó en revistas que son paradigmas del periodismo de resistencia, se ha quejado bastante de la incapacidad patética que tiene la izquierda para comunicar sus ideas. ¿Sigue pensando lo mismo?

-Ha mejorado, es un poquito más flexible… La aparición de fenómenos interesantísimos, como el movimiento zapatista y de su vocero, el subcomandante Marcos, ha contribuido a descongelar el lenguaje de la izquierda, y le ha incorporado mucho humor al asunto. Esto ha venido a demostrar que tenía razón aquel viejo amigo mío brasileño que un día me dijo: “Eduardo, no te tomes en serio nada que no te haga reír”.

-¿Qué se siente cuando alguien, desde el oficio de la palabra, no solo es leído y citado en los congresos, sino querido? Buena parte de mi generación lo ve a usted como al hablador de esas extrañas tribus del Amazonas, un brujo capaz de entenderse perfectamente con los dioses y con sus criaturas…

-Este elogio me deja mudo.
EDUARDO GALEANO (Montevideo, 1940-2015)
Escritor y periodista. Fue uno de los más activos y prestigiosos periodistas de su país -jefe de redacción del Semanario Marcha y director del diario Época- antes de convertirse en 1972 con la publicación del ensayo Las venas abiertas de América Latina, en uno de los más importantes autores de su generación en el continente. En Buenos Aires fundó y dirigió la revista Crisis (1973-1976), considerada entonces una de las más combativas entre las publicaciones culturales latinoamericanas. Vivió exiliado en Argentina y España. Autor de numerosos libros, traducidos a más de veinte idiomas y de una profusa obra periodística. Después de haberse dedicado a escribir cuentos (Vagamundo) y un romance (La canción de nosotros), Galeano se concentró principalmente en la reconstrucción de la historia de América Latina, a través de una inspirada trilogía -Memoria del fuego (Los nacimientos, Las caras y las máscaras y El siglo del viento)- que recibió un resonante éxito. Obtuvo en dos ocasiones el Premio Casa de las Américas – en el género novela por La canción de nosotros (1975) y en testimonio por Días y noches de amor y de guerra (1978). Otros títulos sobresalientes de su bibliografía son: El libro de los abrazos (1989), El fútbol a sol y sombra (1995), así como Las aventuras de los jóvenes dioses y Patas arriba. La escuela del mundo al revés, ambos de 1998. Recibió en la Universidad de La Habana, el título de Doctor Honoris Causa en Letras.