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sábado, 15 de septiembre de 2018

Regresa la Guerra Fría: El FBI intimida a emigrados favorables a las relaciones con Cuba



 
El FBI contactó a almenos cinco cubanoamericanos favorables a las relaciones con su país de origen. Foto: RT
La Guerra Fría está de vuelta, al menos en el cálido estado de Florida. Agentes del FBI están tocando las puertas de emigrados cubanos que apoyan la mejoría de las relaciones entre La Habana y Washington como parte de una campaña que los propios contactados califican de “intimidatoria”.
“Me parece que el propósito es intimidación. Esa es mi opinión, ya que en ningún momento fueron claros ni transparentes en cuanto a los propósitos o razones”, asegura a Cubadebate Elena Freyre, de 70 años, una de las personas que los agentes federales contactaron para sondear su relación con Cuba.

Miembros del FBI visitaron el antiguo trabajo de Freyre la semana pasada y no la encontraron. Más tarde le dejaron un mensaje de voz.

Al menos cinco cubanoamericanos fueron visitados por el FBI con propósitos similares, de acuerdo con un artículo del diario New York Times y una confirmación independiente de Cubadebate.

“Aquellos de nosotros que queremos y defendemos nuestro país no nos dejaremos intimidar. Sobre todo porque nadie está haciendo nada indebido ni en contra de ninguna ley ni ningún país”, añade Freyre, quien preside ForNorm, una organización a favor de la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

La visita a Julio V. Ruiz

Las personas contactadas tienen rasgos en común. Forman parte de un grupo de emigrados que llegaron a Estados Unidos siendo niños  y luego buscaron retomar los nexos con su país de origen, a pesar de la política de agresión de las administraciones norteamericanas.

El Dr. Julio V. Ruiz, un psiquiátra retirado de 71 años y residente en Miami, participó en los diálogos de 1978 que marcaron un punto de inflexión en las relaciones de la mayor de las Antillas con su emigración y se ha mantenido activo en la defensa de las relaciones con su país de origen.
El jueves de la semana pasada, dos agentes del FBI se presentaron en su casa.

“Estuvieron tocando en mi puerta por 15 minutos”, cuenta a Cubadebate V. Ruiz. “Yo no abría porque normalmente a esa hora 1:30 p.m. solo te tocan los Testigos de Jehová haciendo proselitismo. Mi calle es cerrada y hay solo seis casas”.

Cuando abrió se trataba de “un muchacho y una muchacha en sus 30’s, que ni siquiera preguntaron al yo abrir si era Julio V. Ruiz. Simplemente comenzaron diciendo que estaban haciendo una entrevista”.

“Al yo decirles que no estaba interesado en entrevistas, se identificaron como Agentes del FBI enseñando sus dos carnet con una placa dorada adentro”, añade.
De acuerdo con V. Ruiz, el un muchacho era origen cubano, por su acento en español, mientras su compañera parecía ser de origen puertorriqueño. “A todas estas quisieron hablar en Español, siendo yo bilingüe”.

Los oficiales hicieron varias preguntas durante cerca de media hora: ¿Cómo yo veía las relaciones entre Estados Unidos y Cuba? ¿Como creía que se podrían mejorar? ¿Qué creía que iba a responder Cuba en caso de que las relaciones empeoraran?

Pero la situación se puso más extraña cuando los agentes se interesaron en si V. Ruiz había tenido contacto con alguien del “gobierno cubano” o de la Embajada cubana en Washington.
“Les dije que yo conocía  personalmente al Embajador y al actual Cónsul”, señaló.
V. Ruiz (centro), junto al Embajador cubano en Washington (derecha), en una foto pública de la red social Facebook.
A V. Ruiz le pareció extraña la pregunta, ya que no es ilegal hablar con diplomáticos de cualquier país en Estados Unidos. “Aquí la Primera Enmienda de la Constitución es muy importante”.
“Es un poco extraño tener al FBI haciendo preguntas sobre eso”, coincide Elena Freyre. “Varios de nosotros estamos trabajando con los abogados de la ACLU (Sociedad American de Libertades Civiles) para proteger nuestros derechos”.

“En Estados Unidos no es un delito ser pro-normalización, pro-diálogo con Cuba”, dijo Howard Simon, director ejecutivo de la ACLU.

V. Ruiz señaló que los abogados recomiendan en ningún caso conversar con los agentes federales, por sus posibles implicaciones. “Si el presidente Trump no quiere y rehúsa hablar con ellos, por recomendación de su equipo de abogados, imagínate nosotros”.

“Los honorarios de un buen abogado aquí son una pequeña fortuna para algunos”, añadió.

El regreso de la Guerra Fría

A pesar del cambio en el ambiente anticubano de la Florida en los últimos años, algunos de los emigrados que mantienen una posición abiertamente favorable a las relaciones con La Habana todavía son objeto de escarnio por parte de elementos de ultraderecha.

Pero la intimidación por de agentes gubernamentales resulta una escalada que hace levantar viejas alarmas de la Guerra Fría.

“Creo que el momento no es casual; es parte de esta atmósfera de hostilidades que lamentablemente ha surgido de nuevo”, señaló Elena Freyre. “Hacía muchísimos años que este tipo de manipulación no sucedía”.

V. Ruiz recuerda cuando lo visitaron en casa de sus padres en 1998 por haber llamado a la entonces Oficina de Intereses de Cuba en Washington.

“¿Por qué se está recrudeciendo ahora?”, se preguntó. “Porque el Partido Republicano controla. La extrema derecha cubana es republicana. Tienen personas claves en el gobierno como Mauricio Claver-Carone, Marco Rubio, y toda la comparsa cubana”.
V Ruiz considera que la situación será aún peor los próximos dos años.

Otra Fuerza de Tarea contra Cuba

Folleto entregado por el FBI a una de las personas contactadas. Foto: Cubadebate
Uno de los acápites más insólitos de la visita del FBI a  V. Ruiz fue la mención de que los agentes eran miembros de una “Fuerza de Tarea Nacional” que investiga temas relacionados con Cuba.

Aunque Cubadebate no pudo confirmarlo, conoció reportes de que otras personas, sin ser de origen cubano, han sido contactadas en Nueva York y Washington para indagar sobre sus vínculos con La Habana.

Según el New York Times, los agentes dejaron folletos sobre el “proceso de elicitación”.
La elicitación es un término asociado a la psicología que se refiere al traspaso de información de forma fluida de un ser humano a otro por medio del lenguaje, pero que también se utiliza en temas de inteligencia.

“Como parte de sus deberes, el FBI regularmente y de forma abierta interactúa con miembros de las comunidades que sirve para desarrollar una confianza mutua respecto a combatir posibles actividades criminales o amenazas al público estadounidense”, señaló la agencia en un comunicado ante la petición de información del diario neoyorquino.

Sin embargo, no especificaron en qué forma afecta la seguridad nacional el hecho de que emigrados cubanos favorezcan una mejoría de las relaciones con su país de origen ni que mantengan contacto con diplomáticos debidamente acreditados en Estados Unidos.

martes, 1 de noviembre de 2016

Clinton, intocable en el ojo del huracán




Hillary Clinton. Foto tomada de Downtrend.
Hillary Clinton. Foto tomada de Downtrend.

La tormenta desatada el viernes con el anuncio de que el FBI revisaba correos potencialmente relacionados a su investigación de Hillary Clinton, continuó azotando la contienda electoral con rayos y truenos, pero aparentemente, y por ahora, no está dejando daños significativos más que generar más dudas y polarización sobre los dos abanderados más reprobados en la historia.

Las primeras encuestas después del anuncio sin precedente del director del FBI, James Comey, respecto a que sus agentes habían descubierto más correos electrónicos que podrían ser relevantes a la investigación, concluida en julio, sobre el manejo inapropiado de las comunicaciones cibernéticas de Clinton cuando era secretaria de Estado, no registran ningún cambio dramático en las preferencias del electorado; analistas y apostadores siguen suponiendo que la demócrata permanece como la favorita.

Por ejemplo, el sondeo de tendencias de NBC News difundido hoy dice que Clinton mantiene sin cambio la ventaja de 6 puntos sobre su contrincante republicano Donald Trump (47 por ciento contra 41).

En la encuesta de ABC News/Washington Post, tampoco se registra un cambio, y la gran mayoría —dos tercios— afirma que la noticia no tendrá impacto sobre su voto.
Por ahora, Clinton se mantiene al frente en el mapa del colegio electoral, según el cálculo de RealClearPolitics, entre los estados seguros y los que se inclinan hacia ella, la candidata tiene 263 de los 270 votos electorales que necesita para la corona presidencial, mientras que Trump sigue con 164.

Solo con los18 estados que han votado demócrata en todas las elecciones presidenciales desde 1992, Clinton tendría 242 votos electorales –lo cual implica que sólo necesitaría ganar un estado grande o un par de pequeños para alcanzar los 270.

El reconocido encuestador republicano Ed Goeas comentó a Politico que “a menos de que algo como una acusación judicial contra ella o que [Trump sea] capturado tocando alguna mujer, no creo que nada cambiará los [factores] fundamentales [de esta elección], los cuales favorecen a Clinton”.
Pero el dicho famoso de un veterano periodista sigue vigente; “la única encuesta que cuenta es la del día de las elecciones”.

A una semana de ese día, el martes 8 de noviembre, los candidatos, legisladores, estrategas, expertos, los medios y hasta el propio sistema de justicia federal parecen estar en medio de un desastre natural.
No se sabe cuánto de esto es teatro, ya que se usa todo, la campaña de Clinton busca jalar mayor participación de sus bases, la de Trump, deprimir el voto a favor de ella.

Este lunes, agentes del FBI empezaron a revisar los correos electrónicos pertenecientes a Huma Abedin, íntima asesora de Clinton, para evaluar si contienen información clasificada, o para ver si son copias de los ya evaluados anteriormente durante la investigación del FBI que concluyó, sin acusaciones formales, en julio.

Algunos informes indican que hay unos 650 mil correos en la computadora confiscada del esposo (ahora separado) de Abedin, Anthony Weiner, que se descubrieron durante una investigación no relacionada sobre las comunicaciones sexuales de Wiener con una menor de edad.

Si descubren que contienen información clasificada, o que hubo un intento para ocultarlos durante la investigación previa, eso podría generar problemas legales para Abedin, y para Clinton. Pero por ahora no hay indicaciones, dicen oficiales, de que eso ocurrió.

Pero la decisión de Comey de hacer un anuncio tan solo 11 días antes de la elección, rompiendo los protocolos internos de su agencia diseñados para evitar acciones y declaraciones sobre investigaciones que podrían influir una decisión electoral, y contra la recomendación de los altos funcionarios del Departamento de Justicia, continúo retumbando por todas partes.

Un ex procurador general, dos ex subprocuradores generales, y decenas de ex fiscales federales y procuradores estatales han condenado el actuar de Comey, mientras que legisladores de ambos partidos expresaron preocupación por la decisión, la cual calificaron de “preocupante” y “pavorosa”.
Hasta la Casa Blanca tuvo que opinar. Josh Ernest, el secretario de prensa, comentó que la presidencia no tenía una posición sobre la decisión de Comey, añadió que el presidente lo considera como alguien “de integridad” y que no cree que esté obrando para influir la elección, pero a la vez señaló que hay buenas razones para las normas existentes que limitan la discusión pública de investigaciones.

Más aún, ahora puede ser Comey quien esté bajo investigación. La Office of Special Counsel, una agencia federal de investigación independiente, podría estar evaluando —después de recibir una queja formal— si el director del FBI violó la llamada Ley Hatch al interferir indebidamente en una elección cuando hizo público el anuncio sobre los correos de Clinton a fines de la semana pasada, reportó The Guardian.

Mientras tanto, Trump y su campaña continuaron explotando el regalo que recibieron con el anuncio de Comey, y usándolo en cada mitin, entrevista y más para subrayar que Clinton cometió “actos criminales” y que es “corrupta”, con el abanderado repitiendo que el asunto es “el escándalo más grande desde Watergate”.

Clinton reiteró que “no hay nada” en este caso, y que el enfoque debería de ser sobre el peligro que representa Trump para el país.

A todo esto, su amiga y promotora, y actual presidenta del Comité Nacional Demócrata, Donna Brazile, fue obligada hoy a renunciar como colaboradora de CNN después de que en los últimos correos electrónicos que Wikileaks ha estado difundiendo de la cuenta hackeada del jefe de la campaña, John Podesta, se constató que Brazile hizo trampa al compartir con la campaña de Clinton preguntas que le harían en uno de los debates, algo que recientemente Brazile había negado tajantemente.

En este festival electoral, todos están disfrazados este día de Halloween, pero asustan todos los días

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¿ Puede un organismo gubernamental interferir en las elecciones faltando solo dias para las elecciones presidenciales ?

¿ Qué potestad tiene Obama para impedir semejante intromisión?

¿No tuvo tiempo el FBI de aclarar sus investigaciones antes de la última etapa de las elecciones ?

¿ En el FBI hay gato encerrado ?


 
El resucitado escándalo de los correos electrónicos de Hillary Clinton podrían tener un efecto decisivo en la opción que elijan los estadounidenses, el próximo 8 de noviembre. Foto: Reuters.
En Estados Unidos llaman la “sorpresa de octubre” al evento político inesperado que sucede a pocas semanas o días de las elecciones presidenciales
.
En esta oportunidad, la “sorpresa de octubre” fue el anuncio del Buró Federal de Investigaciones (FBI) del hallazgo de nuevos correos electrónicos de Hillary Clinton que serán investigados.
El viernes pasado, cuando apenas faltaban 11 días para las elecciones, en una carta al Congreso, el director del FBI, James Comey, reveló que encontró nuevas comunicaciones electrónicas de la candidata demócrata que merecen ser investigadas y que podrían causar la reapertura del caso en su contra.

La campaña electoral de Clinton se ha visto afectada en los últimos meses por la investigación a la que ha sometido el FBI a la ex primera dama por haber usado un servidor privado de correo electrónico mientras era secretaria de Estado (2009-2013), algo prohibido en la actualidad por las leyes estadounidenses.

El FBI cerró aquel proceso en julio y concluyó que no encontró delitos alguno por el que procesar a candidata demócrata.

Por ello, el anuncio de Comey de que se están analizando nuevos correos de Clinton hallados en una computadora de su ayudante Huma Abedin tomó a la mayoría por sorpresa.

Tres días después de aquel bombazo del FBI, los medios de Estados Unidos siguen hablando del escándalo de los correos electrónicos de Clinton y pareciera que nadie recuerda la ola de denuncias por acoso sexual, que cayeron sobre Donald Trump en las últimas semanas.

Aunque no se pueden medir los efectos de la “sorpresa de octubre” con exactitud, lo cierto es que los focos de la atención y la crítica cambiaron de lado y ahora apuntan a la ex secretaria de Estado.
Y no son pocos los que se preguntan, ¿por qué el FBI destapó el caso a tan pocos días de las elecciones?

¿Violó el director del FBI la ley?

El Buró Federal de Investigaciones, creado en 1908, depende orgánicamente del Departamento de Justicia estadounidense, se trata del aparato de investigación criminal más grande del mundo.
Una de las garantías de su autonomía e independencia es el método de selección de su director: lo elige el presidente de EE.UU., pero lo debe aprobar el Senado.
En este caso, Comey fue nominado por el presidente Barack Obama y aprobado en la Cámara Alta estadounidense, por 93 votos a favor y uno en contra en 2013.

Según los expertos, nunca antes en la historia el FBI tuvo una actuación tan significativa en una elección presidencial como en la que se celebrará el próximo martes.
Comey alegó que tomó la decisión de informar del hallazgo de los nuevos correos de Clinton por una cuestión de transparencia.

Ello no evitó que con la carta que envió al Congreso quedara en el centro de la controversia.
Después de la “sorpresa”, la independencia del FBI es cuestionada por diferentes actores políticos y judiciales estadounidenses.

Pese a que el presidente Barack Obama ya afirmó que no cree que el Buró esté interfiriendo en las elecciones, en el bando demócrata no todos piensan como él.
Por ejemplo, Harry Reid, el jefe de la bancada demócrata en el Senado, considera que el FBI quebró las reglas.

“Mi despacho llegó a la conclusión de que estas acciones pueden suponer un incumplimiento de la Ley Hatch que prohíbe al FBI utilizar su autoridad para influir en unas elecciones”, afirmó Reid el fin de semana.

La Ley Hatch prohíbe a empleados federales realizar acciones partidarias mientras se encuentran en el cargo.

Reid fue todavía más lejos y acusó a Comey de proteger a Donald Trump y no revelar la “información explosiva” que posee sobre los presuntos lazos entre el republicano y el gobierno ruso.
Algo más sutil fue el secretario de Estado, John Kerry, quien se abstuvo de criticar al FBI pero dejó un mensaje entre líneas.

“Como ciudadano estadounidense y antiguo candidato del partido me gustaría decir muchas cosas sobre lo que está pasando, pero no puedo. Me voy a quedar al margen de esto”, afirmó Kerry.
La Casa Blanca también procuró mantenerse al margen y señaló que no defiende ni critica la decisión del FBI.

El portavoz de Obama, Josh Earnest, indicó que el Presidente no cree que Comey intente influir en la elección en secreto.

Earnest añadió que el director del FBI es “un hombre íntegro, un hombre de carácter, un hombre de principios y que tiene un trabajo muy difícil”.

Pese a ello, los medios de comunicación estadounidenses están llenos de especulaciones y teorías al respecto de por qué el director del FBI tomó tan polémica decisión a tan pocos días de la votación.
El New York Times, basándose en información obtenida de exagentes del FBI, asegura que Comey envió la carta al Congreso para evitar que, en caso de que se filtrara la noticia del hallazgo de los nuevos correos, se le acusara de intentar favorecer a Clinton.

“Dañando la democracia”

Antiguas autoridades judiciales también cuestionaron la “sorpresa de octubre” del FBI.
En una columna titulada “James Comey está dañando nuestra democracia”, los ex fiscales generales adjuntos Jamie Gorelick y Larry Thompson criticaron la decisión tomada por el director del FBI.
“Es la antítesis de los intereses de la justicia, está dañando nuestra democracia”, señalaron en una columna publicada en el diario The Washington Post

Gorelick y Thompson recordaron que “hace décadas” que el Departamento de Justicia decidió que 60 días antes de una elección se abstendría de tomar acciones sobre individuos involucrados en la elección para no “socavar el proceso político”
.
“Un memorándum que refleja esta decisión se emite cada cuatro años por varios fiscales generales desde hace tiempo, también en 2016”, escribieron los exfiscales.
Gorelick fue fiscal general adjunto entre 1994 y 1997, además declaró su apoyo público a Hillary Clinton.

Thompson ejerció el cargo desde 2001 hasta 2003 y hace poco suscribió una carta firmada por autoridades judiciales en administraciones republicanas en rechazo a la candidatura de Trump.

Trump celebra, Clinton rechaza

Fiel a su estilo provocador e irónico, este lunes Donald Trump celebró la “sorpresa de octubre” dando las gracias a la ayudante de Clinton, Huma Abedin, y al esposo de esta Anthony Weiner, del que está separada.

Weiner, un excongresista demócrata de 52 años, es investigado por enviar mensajes “inapropiados” y con contenido sexual a una menor de edad.

Los nuevos correos electrónicos de Clinton que el FBI descubrió fueron encontrados en una computadora que Weiner compartía con su esposa.

En un acto de campaña en Michigan, Trump reafirmó que espera que 33 mil mensajes de Clinton, que según él se encontraban en un servidor privado sean recuperados. Trump cree que el FBI ahora sí encontró “el filón principal” de los correos de Clinton.

En el otro bando, la candidata demócrata insistió el lunes en que “no hay ningún caso” que investigar. Clinton reiteró que haber usado un servidor privado de correo electrónico fue un error del que se arrepiente.

Al final de la investigación original, Comey señaló que el manejo de la candidata de material sensible durante su cargo como secretaria de Estado fue “muy descuidado”, pero la eximió de haber cometido ningún delito.

Como dice Jon Sopel, editor de la BBC en Estados Unidos, es totalmente posible que el “bombazo” del FBI cambie el resultado de la votación del 8 de noviembre, pero para saberlo tendremos que esperar un poco más.

Todavía no sabemos si el resucitado escándalo de los correos electrónicos de Hillary Clinton tendrán un efecto decisivo en la opción que elijan los estadounidenses, pero ya tenemos la certeza de que la historia recordará que la “sorpresa de octubre” de la elección presidencial de 2016 vino de la mano del FBI.

El sondeo de encuestas de la BBC reseña las cinco encuestas más recientes en Estados Unidos a nivel nacional y toma el valor de la mediana. Es decir, el valor entre las dos cifras más altas y las dos más bajas.


(Tomado de la BBC)

viernes, 13 de abril de 2012

Alguien sabía que iban a asesinar a Kennedy


Nota de José Miguel: El Periódico Granma publica hoy el trabajo que traigo a mi blog para contribuir a que sea ampliamente conocida parte de la tenebrosa conspìración para asesinar al Presidente Kenenndy. Pido a los lectores lo repliquen en otros lugares para su amplia divulgación.

Gabriel Molina

George H. W. Bush y Richard Nixon estaban en Dallas el día del asesinato de John F. Kennedy (JFK), un año después de la Crisis de los cohetes. Sin embargo lo niegan o "no recuerdan."

Brian Latell, alto oficial de la CIA, publicó en estos días el libro The Castro secrets, para dar pie en el Miami Herald a un insidioso título de Glenn Garvin ¿Sabía Castro que iban a matar a Kennedy? Medios como Life y Le Monde Magazine lo reproducen.

Ni Latell ni Garvin preguntaron dónde estaban Nixon y Bush el 22 de noviembre de 1963. Otros sí lo han hecho y ambos políticos contestaron que no recuerdan. Pero Paul Kangas y otros investigadores han revelado evidencias de que ambos estaban en esa ciudad de Texas aquel día. Y que conocían del magnicidio.

Una de las evidencias es un memorándum de Edgar Hoover, director del FBI, donde se revela que George Bush, oficial de la CIA, informó el 23 de noviembre de 1963 cómo estaban reaccionando contra Kennedy los exiliados cubanos. Bush alegó que era otro oficial con el mismo nombre, pero dejó la impresión de que el FBI sabía lo que estaba diciendo. Fletcher Prouty, exoficial de enlace de la CIA, declaró que Bush —ya alto oficial de la agencia en 1960 aunque también lo negaba— tuvo a su cargo la organización de la invasión de Bahía de Cochinos y se ocupó de reclutar los cubanos después sospechosos para el Comité investigador del Congreso de Estados Unidos por el asesinato de JFK.

Carl Freund, del diario Dallas Morning News, entrevistó a Nixon el propio día del magnicidio. El autor intelectual del famoso Watergate aseguró allí que Kennedy excluiría a Lyndon Johnson como Vice de la candidatura en 1964 y arremetió contra el Presidente por las demostraciones raciales: "ofreció más de lo que puede realizar", dijo. El diario agregó que Nixon asistía allí a una reunión de la compañía Pepsi Cola y se hospedó en el hotel Baker. The Dallas Times Herald publicó la víspera del magnicidio una foto tomada en Dallas de Nixon y Donald Kendall, presidente de la Pepsi Cola. Ante las pruebas documentales, Nixon admitió que estuvo allí invitado por Kendall. Kangas refuta que Nixon haya abandonado esa ciudad antes, pues "los documentos del Aeropuerto muestran que se marchó después del asesinato". (1)

En 1991, el agente CIA Chauncey Holt dijo a la revista Newsweek que Kendall era considerado por la agencia como sus ojos y oídos en el Caribe. La CIA es la clave de esa estrecha relación entre el empresario y el político. En Cuba, la Pepsi tenía una fábrica y una plantación que fueron nacionalizadas.

El investigador Carl Oglesby ubica a Nixon junto al vicepresidente Johnson en una fiesta en Dallas la víspera del crimen, conceptuada como coordinación final del magnicidio. En círculos del gobierno y de íntimos de los Kennedy se conocían en 1963 los crecientes enfrentamientos con Johnson. Se aseguraba que iban a denunciar sus corruptas conexiones y dejarlo fuera de la candidatura para los comicios de 1964. Se hablaba también de procesarlo.

El libro El último testigo recoge las confesiones de Billie Sol Estes, un millonario financiero ligado al político texano, sancionado por los tribunales después de ser investigado por Robert Kennedy, entonces Fiscal General. Estes dijo que Johnson le obligó a silenciar los negocios sucios que hacía para ambos. "Según Madeleine Brown, íntima amiga de Johnson, el Vicepresidente asistió con ella el 21 de noviembre a la soirée privada en casa de Clint Murchinson, magnate petrolero de Dallas, donde pronunció una frase enigmática: ‘A partir de mañana esos malditos Kennedy no serán más un problema’". (2)

Oglesby denuncia en The Yankee Cowboy War la presencia en esa fiesta, además de Johnson y Nixon, de J. Edgar Hoover, director del FBI; Allen Dulles, exdirector de la CIA; el millonario petrolero H.L. Hunt; John Connally, exgobernador de Texas; el general Charles Cabell y su hermano Earl, personajes que odiaban a JFK.

El Presidente había cesanteado el 1ro. de febrero de 1962 a Cabell como subdirector de la CIA. El general había tratado de obligar a Kennedy el 19 de abril de 1961 a autorizar el empleo de los cazas de un portaviones estacionado cerca de Cuba que, según él, podían cambiar el curso de la invasión de Girón en unos minutos.

Los jefes del Pentágono, encabezados por Lemnitzer y Walker y los de la CIA, en especial Dulles y Cabell, prácticamente se insubordinaron y siguieron tratando de provocar una intervención militar directa contra Cuba. Por esas razones fue muy sospechosa la decisión del hermano del general Cabell, quien en su condición de alcalde de Dallas desvió el tránsito de la caravana del Presidente, que venía por la calle Mayor hacia el centro de la Plaza Dealey para seguir hacia la autopista Stemmons, como estaba previsto en el plan original.

"En la calle Mayor, continuando por el prado abierto no hubieran podido alcanzarle (los disparos)... en el último momento cambiaron la ruta prevista del presidente de Estados Unidos para hacerla pasar por donde está el almacén". (3) Por ese cambio que introdujo Cabell, doblaron hacia abajo en la calle Houston para hacer un giro de 120 grados que obligó a reducir la velocidad hasta unos 15 kilómetros por hora y tomar hacia la calle Elm, donde se encuentra el almacén y un montículo de hierba. Este dramático giro facilitó la tarea a los asesinos de Kennedy allí emboscados.

Latell y Garvin debieron formular esa pregunta sobre todo a George H. W. Bush, uno de los pocos sospechosos sobrevivientes del crimen. La infatigable labor de los investigadores ha dado lugar a nuevos hallazgos que involucran en el complot del magnicidio a Nixon y también a Lyndon Johnson, sustituto de JFK, la persona más beneficiada con el asesinato.

Tras el asesinato de Robert Kennedy en 1968, Nixon fue elegido Presidente y continuó con sus tretas que le ganaron el mote de Dirty Dick (Ricardito el sucio). Un grupo de agentes y oficiales de la CIA, disfrazados de plomeros, se introdujeron, por encargo de Nixon, en el local del partido demócrata en el edificio Watergate, enclavado en Washington.

En principio se pensó que el objetivo era buscar información para perjudicar a George McGovern, quien aspiraba a la presidencia, pero en realidad el asunto era mucho más grave y sucio. El 23 de junio de 1972 el Presidente Nixon trataba de atajar la investigación del Watergate a cargo de oficiales del FBI como Mark Felt, quien recientemente resultó ser "Garganta Profunda", el informante secreto del diario The Washington Post, que contribuyó a esclarecer los hechos.

En los primeros días del escándalo, Nixon hizo que su ayudante John Ehrlichman llamase a la Casa Blanca a Patrick Gray, director del FBI en sustitución de Edgar Hoover y le advirtiese que seis files escritos por Hunt en poder del FBI eran dinamita política y no deberían ver la luz del día. Gray se llevó los seis files a su casa y los quemó. Eso mismo hizo John Dean, consejero del presidente, con el diario de Hunt. Pero las grabaciones de los diálogos en la Casa Blanca, revelaban la causa del desvelo de Nixon por la detención de Hunt y el resto de los implicados.

Trataba de esconder que la operación expondría la conexión con el asesinato de Kennedy y accedió a que entregasen a Hunt un millón de dólares. Temeroso por las posibles consecuencias de la trampa, Nixon exigía a su jefe de personal, H.R. Haldeman, presionar a sus compinches de la CIA George Bush, Richard Helms y Vernon Walters: "Mira, el problema es que esto abrirá el agujero completo de la Bahía de Cochinos". (4) "Nosotros protegimos a Helms en un montón de cosas —expresaba Nixon—. Bush hará cualquier cosa por nuestra causa". (5)

La apasionada agitación con que reaccionó Helms, gritando que no tenía nada que ver con la Bahía de Cochinos, llenó de asombro a Haldeman. El hombre de confianza del Presidente realizó la tarea encomendada, pero el escándalo había avanzado demasiado por las revelaciones de las grabaciones en La Casa Blanca y se vio obligado a informar a Nixon que ya no podían hacer nada.

En su posterior libro Los Fines del Poder, Haldeman confiesa que Nixon siempre que se refería al magnicidio lo disfrazaba como el asunto de la Bahía de Cochinos. Las grabaciones están llenas de esas referencias. Uno de los ladrones disfrazados de plomeros, Frank Sturgis, confesó cinco años después cuál era la motivación tan poderosa que inquietaba a Nixon: "la razón para penetrar en el hotel Watergate era las fotos sobre nuestro papel cuando el asesinato de Kennedy". (6) Los "plomeros", todos oficiales y agentes de la CIA, eran E. Howard Hunt, quien encabezaba el grupo; James W. McCord Jr. y los cubanos Virgilio R. González, Bernard L. Barker y Eugenio Martínez, participaron de un modo u otro en la invasión por Girón. Y salvo McCord, fueron investigados por el magnicidio.

En sus memorias, Espía Americano, Hunt manifiesta que William Harvey, colocado por la CIA a la cabeza de la Fuerza de Tarea W, a fin de dirigir los complots para asesinar a Fidel, pudo haber jugado con David Morales, el más reconocido asesino dentro de la CIA, el rol principal en organizar el asesinato de Kennedy. En el año 2004 Hunt dictó otras revelaciones en un video a su hijo St. John, quien se lo había pedido cuando sintió cercano el deceso de su padre por un cáncer. Hunt manifestó que Frank Sturgis, uno de los "plomeros" de Watergate, lo invitó a una reunión clandestina de la CIA en la cual estaba presente Morales y discutieron sobre el gran evento, que después supo era un complot para asesinar a Kennedy. Hunt admitió crípticamente que participó, pero "como un jugador de reemplazo", pues tenía reparos.

El diario Nuevo Herald, al comentar el libro de Latell, trató de exonerar a la CIA y los grupos mafiosos y otros intereses espúreos por la invasión de 1961, la Crisis de los cohetes en 1962 y el asesinato de Kennedy, acontecimientos ligados como vasos comunicantes.

La tesis principal de Latell es la del asesino único: Lee Harvey Oswald, ligado a Cuba. Este fue precisamente la primera prueba de que hubo una conspiración oficial. Ese complot merece otro análisis.

(1) The Realist No.117, verano de 1991, p.7.

(2) William Reymond. JFK, Le dernier temoin. Editions Flammarion. París. 2003. pp 259

(3) Jim Garrison . JFK Tras la pista de los asesinos Ediciones B S.A. Barcelona1992, p. 145

(4) Stanley I. Kutler (ed.) Abuse of Power Simon and Schuster, New York. 1997), pp. 67-69

(5) San Francisco Chronicle, mayo 7 de 1977.

(6) Ibid.