Un espacio virtual de informaciones, opiniones e intercambio de criterios sobre un amplio universo de temas de interés humano de Matanzas, Cuba y el mundo.
En el país se desplegarán miles de soldados y personal
militar para ayudar a combatir la pandemia, ha señalado el mandatario.
Nueva York vista desde Weehawken, en el estado de Nueva Jersey, 3 de abril de 2020.Mike Segar / Reuters
El
presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado este sábado en
una rueda de prensa que en el país "va a haber mucha muerte" por el
brote del nuevo coronavirus y que las próximas dos semanas serán las más
duras.
Las autoridades planean desplegar miles de soldados y
personal militar para ayudar a combatir la pandemia, mientras 1.000
militares ya han sido destinados a la ciudad de Nueva York.
Trump
también ha detallado que la Agencia Federal para la Gestión de
Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Salud y
Servicios Sociales han ordenado la producción de 180 millones de
mascarillas.
Entre tanto, para los pacientes con covid-19 se pondrán en la Reserva
Estratégica Nacional 29 millones de dosis de medicamentos contra la
malaria.
El presidente mostró
su entusiasmo por los efectos de la hidroxicloroquina —utilizada contra
la malaria— en combinación con el antibiótico azitromicina. En febrero,
en medio del brote del coronavirus, China recomendó la cloroquina para
tratar a los infectados tras notar buenos resultados en los ensayos
clínicos, pero pronto alertó a los médicos sobre efectos secundarios letales y desaconsejó su uso.
Un
estudio del Instituto de Virología de Wuhan determinó que dos gramos
del fármaco —el doble de la dosis diaria recomendada, que constituye un
gramo— pueden matar a un adulto. Además, los ensayos clínicos del
fosfato de cloroquina, en los que participaron 135 pacientes, mostraron
efectos positivos relativos.
Cinco pacientes eran graves y el
resto tenían síntomas comunes leves. Con el uso del fármaco, ninguno de
los 130 infectados desarrolló síntomas graves, cuatro de los
pacientes con cuadros más complicados fueron dados de alta, en tanto que
el estado de otro paciente grave fue mitigado.
Una persona con covid-19 es capaz de generar una cadena
progresiva de contagios que dé lugar a más de 400 nuevos infectados en
un mes si no cumple con las restricciones.
Imagen ilustrativaAlissa Eckert, MS; Dan Higgins, MAM/CDC / Reuters
Mientras
la pandemia del nuevo coronavirus sigue haciendo estragos en todo el
mundo, expertos y autoridades de todos los países afectados imponen el
distanciamiento social como una de las pocas medidas disponibles para
contener los contagios mientras no se logre una vacuna efectiva contra
el mortífero brote.
Para
ilustrar el significativo impacto de esa estrategia, el doctor Robert
Signer, profesor asistente de medicina en la Universidad de California
en San Diego (EE.UU.) ha confeccionado un cuadro que compara la cantidad
de personas que puede infectar un portador del SARS-CoV-2 dependiendo
de cuánto reduzca sus contactos sociales habituales.
De esta
forma, se aprecia que, si no limita su exposición, un enfermo de
covid-19 es capaz de contagiar a 2,5 personas en 5 días de promedio y,
tras una cadena progresiva de contagios, a 406 personas en cuestión de
30 días.
En caso de reducir sus contactos sociales a la mitad, el
contagio se limita a 1,25 y a 15 personas en el transcurso de 5 y 30
días, respectivamente.
De la misma forma, aplicando un
distanciamiento social al 75 % de sus contactos, el promedio de nuevos
infectados se reduce a 0,625 en cinco días y a 2,5 personas en un mes. Por su claridad, el esquema fue elogiado por muchos académicos, políticos y organizaciones, que lo compartieron en la Red para concienciar a los usuarios.
No sabe si necesita hacerse la prueba del covid-19? Complete nuestro cuestionario para averiguarlo.
EE.UU. con una gran cantidad de especialistas
capacitados suma ya más de 6.000 muertos y más de 245.000 infectados por
el covid-19.
Bomberos aplauden a los trabajadores sanitarios en Nueva York (EE.UU.), el 2 de abril de 2020.Andrew Kelly / Reuters
EE.UU. suma ya
más de 6.000 fallecidos y más de 245.000 casos de contagio por
coronavirus, siendo el país con más pacientes infectados a nivel
mundial. A mediados de marzo, después de semanas de insistir en que el
Gobierno estaba luchando con éxito contra la propagación de la
enfermedad, el presidente Donald Trump finalmente admitió que el
contagio "no está bajo control" tanto en su país como en el extranjero.
La semana pasada, el mandatario declaró
que si EE.UU. logra contener el número de fallecidos por el covid-19
entre 100.000 y 200.000 en vez de los posibles 2,2 millones, será "un
muy buen trabajo". ¿Por qué la pandemia se ha vuelto tan catastrófica en
el país más rico del mundo y qué errores se cometieron a la hora de
afrontarla?
"Mes perdido"
En primer lugar, entre fines de
enero y principios de marzo, cuando el virus ya se estaba propagando
desde China a EE.UU., no se realizaron pruebas a gran escala de personas
que podrían haber estado infectadas, debido a fallas técnicas,
obstáculos regulatorios, burocracia y la falta de liderazgo en múltiples
niveles, según más de 50 funcionarios de salud pública actuales y
anteriores, fuentes de la Administración, científicos de alto nivel y
ejecutivos de empresas entrevistados por The New York Times.
Trabajadores sanitarios trasladan a un paciente a un centro médico en Nueva York (EE.UU.), el 2 de abril de 2020.Brendan Mcdermid / ReutersEntre
otros problemas, los primeros kits de pruebas desarrollados por los
Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por
sus siglas en inglés) eran defectuosos. Cuando las fallas se hicieron
evidentes en febrero, el director de la agencia, Robert Redfield,
prometió una solución rápida, pero esta tardó semanas en llegar. Por su
parte, el sector privado, que debía ayudar con pruebas de diagnóstico
masivas a la población, se topó con obstáculos burocráticos debido a las
regulaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.
(FDA, por sus siglas en inglés).
"El resultado fue un mes
perdido, cuando el país más rico del mundo, armado con algunos de los
científicos y especialistas en enfermedades infecciosas más capacitados,
desperdició su mejor oportunidad de contener la propagación del virus",
indica el periódico, añadiendo que EE.UU. se quedó "en gran medida
ciego a la escala de una catástrofe inminente de salud pública".
Burocracia
Otros
problemas a la hora de afrontar la pandemia tendrían que ver con la
burocracia. El secretario de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., Alex
Azar, preside un comité que está técnicamente a cargo de implementar la
Estrategia Nacional de Biodefensa del país, lo que incluye la
coordinación de las agencias federales para el monitoreo, la prevención y
la respuesta a las crisis como el nuevo virus. Sin embargo, una auditoría de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental realizada en febrero de 2020 descubrió que el Departamento de Salud no pudo reunir efectivamente los recursos del Gobierno federal,
y que los representantes de varias agencias federales "expresaron
renuencia" a reasignar recursos hacia una misión amplia y algo vaga
donde "no hay procesos, roles o responsabilidades claras para la toma de
decisiones conjunta".
Asha George, exoficial de inteligencia del
Ejército y directora ejecutiva de la Comisión Bipartidista de Biodefensa
de EE.UU., explica en una entrevista a Task & Purpose
que poner al Departamento de Salud a cargo de la Estrategia Nacional de
Biodefensa "fue un error", ya que "un departamento realmente no puede
decirle a otro qué hacer".
"Nunca ha funcionado históricamente en este país y esta vez no funcionó: la burocracia se interpuso en la implementación y ejecución de la Estrategia Nacional de Biodefensa, y ahora tenemos covid-19", se lamentó.
Cuerpos envueltos en plástico en una funeraria de Nueva York (EE.UU.), el 2 de abril de 2020.John Minchillo / AP
Escasez de reservas y advertencias ignoradas
El
hecho de que EE.UU. no estuviera preparado para la crisis no debería
sorprender al Departamento de Salud. Una serie de ejercicios realizados
entre enero y agosto de 2019 y denominados 'Crimson Contagion'
('Contagio Carmesí') simularon la propagación de un virus respiratorio
desde China a la parte continental de EE.UU., que mataría a casi 586.000
estadounidenses y dejaría a unos 110 millones de infectados. Los
resultados del ejercicio, divulgados por The New York Times
en febrero, predijeron "confusión" y "caos burocrático" en la respuesta
a la crisis, con fricciones entre los gobiernos de estados y el
Gobierno federal, así como entre entes como el Departamento de Salud y
la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, sobre cuestiones que
van desde la escasez de equipos hasta las pautas para el distanciamiento
social.
La simulación reveló también la "incapacidad para reponer rápidamente ciertos suministros médicos,
dado que gran parte del producto proviene del extranjero", un fenómeno
que EE.UU. está experimentando
actualmente. De hecho, el gobernador del
estado de Nueva York, Andrew Cuomo, advirtió el jueves que, al ritmo actual, el estado solo cuenta con respiradores para seis días en su reserva.
"No
teníamos suficiente en nuestras reservas estratégicas nacionales",
resalta George. "No consideramos la posibilidad de que China se vea tan
afectada que no pueda fabricar los suministros de atención médica que
utilizamos", añade.
Además, según informó recientemente The Washington Post, entre enero y febrero de este año, los servicios de inteligencia de EE.UU. advirtieron
en varias ocasiones de la "grave amenaza" que suponía el covid-19, pero
ni el presidente Donald Trump ni los legisladores les hicieron caso,
por lo que no se tomaron medidas que pudieron haber frenado la
propagación de la enfermedad.
Partidismo
Una serie de encuestas nacionales publicadas en las últimas semanas revelan
que, si bien la ansiedad por la enfermedad está aumentando en ambos
lados de la división partidista los demócratas expresan mucha más
preocupación al respecto que los republicano
s.
Las respuestas del
Gobierno a la crisis siguen las mismas pistas. Con algunas excepciones
importantes, especialmente Ohio, los estados con gobernadores
republicanos han sido más lentos, o menos propensos, que los
administrados por los demócratas a la hora de imponer restricciones a
sus residentes. Según un estudio
de la Universidad de Washington, los gobernadores republicanos
introdujeron medidas restrictivas en sus estados en promedio 2,7 días
más tarde. Hasta mediados de marzo, el propio Donald Trump minimizó el
peligro de la enfermedad y exageró el "control" de EE.UU. sobre ella.
Varios políticos republicanos incluso alentaron a sus electores a visitar bares y restaurantes cuando las autoridades instaban a lo contrario.
"Cualquier desastre, pase lo que pase, revela nuestras vulnerabilidades", sostiene Asha George. "EE.UU. no estaba nada preparado para un evento biológico como la propagación de covid-19", asegura.
EEUU
anunció que lanzaría una gran operación antidrogas en el mar Caribe y
en el Pacífico. Aparte de los carteles de narcotraficantes, las futuras
actividades militares pueden estar dirigidas contra el presidente
venezolano, Nicolás Maduro, advirtió el politólogo ruso Dmitri Zhuravlev
en una entrevista con Sputnik.
De acuerdo con Zhuravlev,
EEUU se aprovechará de la situación porque Venezuela es un problema
para Washington. Trump sería el mayor beneficiario si Maduro fuese
derrocado antes de que se celebren elecciones presidenciales en el país
norteamericano, explicó a Sputnik el director general del Instituto de
Problemas Regionales de Moscú.
"A los estadounidenses les gusta jugar
con la política exterior. Además, ahora el petróleo es el principal
dolor de cabeza para EEUU. En este sentido tienen un tipo de
esquizofrenia económica: como consumidores, quieren que los precios sean
bajos, y como productores, que permanezcan altos. De ahí que el control
sobre el crudo venezolano sea para ellos muy importante", enfatizó.
Según
el experto, la expansión del coronavirus sin duda alguna asestó un duro
golpe sobre los distintos nexos, contactos y redes de transporte. Pero
también contribuyó a que aumentase el narcotráfico.
"En estas circunstancias pienso que Estados Unidos teme verse inundado por la droga; no necesariamente por la venezolana —esa es una cuestión puramente política—, sino por la latinoamericana", explica.
Washington no debe permitir que los carteles de los narcos utilicen
la pandemia para "amenazar las vidas de los estadounidenses", declaró el presidente norteamericano, Donald Trump, durante una conferencia de prensa.
"En cooperación con 22 naciones, el Comando Sur de Estados Unidos
incrementará la vigilancia, la interrupción y la incautación de los
envíos de drogas y brindará el apoyo adicional dirigido a erradicar los
esfuerzos [ilegales] que continúan adaptándose ahora mismo a un ritmo
récord", aseguró.
Si bien el mandatario estadounidense hablaba solo de los narcotraficantes, el secretario de Defensa, Mark Esper, fue más allá e hizo declaraciones más controvertidas, apuntando directamente al Gobierno de Nicolás Maduro.
"Los políticos corruptos como el régimen ilegítimo de Maduro en
Venezuela dependen de los ingresos derivados de la venta de las drogas
para mantener su poder opresivo", recalcó.
Previamente, el Departamento de Justicia presentó acusaciones contra
Maduro y 14 políticos venezolanos, alegando que todos ellos se
encontraban en el centro de una trama de tráfico ilegal de drogas. A su
vez, el Departamento de Estado anunció que recompensaría con 15 millones de dólares a quien facilitase información sobre Maduro.
Las acusaciones contra Maduro recuerdan las que fueron presentadas contra el líder panameño Manuel Noriega en 1988.
El caso de Noriega, quien era un cercano colaborador de la CIA y ayudó a
lograr muchos de los objetivos de Washington en la región, acabó con la
invasión de Panamá por parte de EEUU. Una invasión que dejó a cientos,
posiblemente miles, de civiles muertos.
Al
parecer, Donald Trump quiere imitar a Roosevelt pero sin hablar en voz
baja. Con estentórea grandilocuencia pasea su insensatez por el mundo,
sin ni siquiera ser capaz de enfrentar con éxito la lucha contra el
coronavirus a pesar de dirigir la nación más poderosa del planeta.
Si el anterior secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, revivió la doctrina Monroe
como instrumento de la política exterior de su país, ahora su
sustituto, Mike Pompeo, pretende reivindicar el corolario Roosevelt.
Enunciado
en 1904 por Theodore D. Roosevelt, el corolario expone que "la
delincuencia crónica (de algunos países latinoamericanos) puede (…)
hacer necesaria la intervención de alguna nación civilizada, y en el
hemisferio occidental la doctrina Monroe, puede obligar a Estados Unidos
(…) a ejercer un poder de policía internacional".
Este presidente es considerado el padre de la política imperialista
más agresiva de la historia de Estados Unidos. Su política exterior
llamada del gran garrote se sustentaba en la idea de que
"cuando se vaya a visitar al adversario, hay que hablar en voz baja,
pero llevar un garrote en la mano".
Ya tiene un portaviones paralizado en Guam porque 150 de los cerca de 4.000 marinos están infectados de coronavirus. Asimismo, 1.500 de los alrededor de 40.000 oficiales de policía de Nueva York están contagiados. Trump no es capaz de proteger ni siquiera a sus fuerzas armadas y de seguridad.
Entonces, no se entiende cómo pretende dictar normas para el
funcionamiento del planeta cuando la única ley que sabe aplicar Estados
Unidos es la de la fuerza y la única manera de tapar su ineptitud es
agrediendo a los demás. En los últimos días, su ensañamiento con
Venezuela, intentando amedrentar al Gobierno, a las Fuerzas Armadas y al
pueblo es expresión clara de un odio que supera cualquier rasgo de
condición humana.
Después de conversar
con el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y de saber que el Gobierno
de este país asumió en su totalidad los vínculos en materia energética
de Rusia con Venezuela, sumado a la firme postura de apoyo irrestricto de China
al Gobierno constitucional del país, pareciera que la Administración de
Estados Unidos decidió tomar otro camino, toda vez que se ha visto
obligado —en los hechos— a reconocer a Maduro como presidente, al
hacerle un llamado para que se retire. Nadie deja de ser presidente si
no lo es anteriormente.
A partir de ello y en una sucesión de hechos desesperados, el
Departamento de Estado puso en primera instancia a su asalariado en
Caracas a proponer la creación de un Consejo de Estado paritario que
nadie sabe lo que significa y que no existe en la Constitución
Nacional, es decir, como ya es habitual en él, llamó a desacatar la
Constitución.
En
su mensaje, Guaidó afirma que a Maduro no lo conoce nadie. Será que no
sabe que Maduro es el presidente del país que tiene relación con
alrededor de 150 naciones en el mundo, que acaba de entregar la
presidencia del Movimiento de Países No Alienados, que es miembro de
derecho de la Organización de Naciones Unidas y que se relaciona con
todas sus agencias y que además fue elegido miembro de su Consejo de
Derechos Humanos. La explicación a esta enajenación mental viene más
adelante.
En la continuación de este nuevo y dramático show, Elliot
Abrams, un delincuente confeso y sentenciado que está al servicio del
Gobierno de Estados Unidos, publicó un artículo en el que ante la incapacidad de Guaidó
de explicar lo que ellos querían decir, tuvo que usar el Wall Street
Journal para que, sin la menor impudicia, propia de su carácter
facineroso, mienta y falsee información.
En una confusa propuesta en la que como globo de ensayo lanza la
idea de derrocar al presidente Maduro a cambio de defenestrar a su
pupilo y reiterando la inconstitucional vía de crear el tal Consejo de Estado expone
una frase digna del mármol: "la democracia no es solo una cuestión de
elecciones", sabia idea que desmonta la mentira que han repetido por
casi 250 años.
Le
faltó decir además que la democracia no es el gobierno de la mayorías
como se dice, que tampoco existe la separación de poderes y que la
alterabilidad es una falacia para que diferentes representantes del
capital equilibren el poder a favor de una u otra facción, sin que el
pueblo tenga derecho a participar de esa alternabilidad porque no tiene
los millones de dólares necesarios para competir.
Finalmente, creyendo que Venezuela funciona a partir de auto
designaciones, Abrams se nombra a sí mismo como constituyente único para
inventar una constitución inexistente que modelaría a Venezuela según
el interés estadounidense de apoderarse de sus recursos y matar su
ejemplo. Hasta pretende que le demos las gracias por permitirnos
participar en ese futuro de leche y miel que nos ofrece.
Como si el pueblo venezolano fuera un ignorante y no supiera lo que ha pasado en Honduras, Paraguay, Brasil y Bolivia,
países en los que recientemente Estados Unidos ha propiciado cambios de
Gobierno por la fuerza, violando los derechos humanos de millones de
ciudadanos. Gracias Abrams, tenemos muchos problemas, pero lo que nos
ofreces además de ser indigno, es peor y nos somete a la condición de
esclavos de Washington.
Es tan descarado este funcionario imperial que se atreve a afirmar
que "la presión de Estados Unidos no ha impedido que los alimentos o las
medicinas lleguen a los venezolanos". Es decir, que además de todo,
cree que somos unos ignorantes.
Finalmente,
necesitan sacarse la piedra del zapato y hacen un llamado a la traición
de las Fuerzas Armadas, que solo reitera lo que han venido haciendo
desde hace 18 años cuando tuvieron éxito momentáneo propiciando un golpe
de Estado, apoyado en militares alevosos de los que ya nadie se
acuerda.
Es tan claro esto, que en el mencionado artículo Abrams dice que: "el
apoyo de las Fuerzas Armadas al 'Marco de Tradición Democrática' sería
un paso clave en esta dirección" (así se llama este plan, imagino que
como homenaje a Marco Rubio). Por lo tanto se podría concluir que como
no tienen este "paso clave" no tienen "dirección"
.
Finaliza con la amenaza propia de los de su clase, creyendo que el
Gobierno de Venezuela es el de Colombia, Honduras, Santa Lucía, Jamaica,
República Dominicana, Guyana o Chile, que pueden ser chantajeados y/o amenazados.
El pueblo digno de Venezuela, que es la mayoría, lo rechazaría. En el
lenguaje propio de las bandas delictivas, Abrams reafirma que hasta que
no se logre el objetivo de Estados Unidos "nuestra presión se
fortalecerá".
La respuesta del Gobierno de Venezuela rechazando esta afrenta fue
firme y contundente. Indigno sería el Gobierno, el pueblo y las Fuerzas
Armadas que se dejaran chantajear por este delincuente disfrazado de
diplomático.
Pareciera que este artículo tampoco logró el objetivo. Ayer mismo en la tarde tuvo que salir Pompeo a puntualizar
los términos de la amenaza. Ante las informaciones que aseguraban que
Estados Unidos había hecho de lado a Guaidó, Pompeo se apresuró a decir
—al parecer después de haber hecho una encuesta entre los venezolanos de
Miami— que el auto designado era el "político más popular de Venezuela
en estos momentos", por lo que si podría postularse como candidato.
Pompeo reiteró
que en las elecciones libres que se organizarían (imaginamos que
similares a las de Bolivia) el PSUV podría competir en condiciones de
igualdad. También imaginamos que la misma igualdad que en Bolivia, donde
hay persecución e inhabilitación de dirigentes y represión selectiva
para anular a los líderes del MAS después del golpe de Estado organizado por la OEA. En el léxico de Estados Unidos, elecciones libres son aquellas que se organizan para legalizar a sus ilegítimos candidatos.
Después de esta declaración del secretario estadounidense, Guaidó le
agradeció y dijo que esos eran los "pasos correctos", diciendo que
Maduro debe aceptar la "oferta que le ha hecho la Comunidad
Internacional".
Haciendo
gala de la estulticia que le caracteriza, el autoproclamado denomina a
Estados Unidos "comunidad internacional", es decir, los otros no
existen: la ONU, la Unión Europea, los 11 senadores de Estados Unidos que han llamado a suspender las sanciones, los 150 países
que reconocen a Maduro como presidente constitucional de Venezuela y
los que lo reconocen, pero miran para otro lado porque le tienen miedo a
Estados Unidos, todos son invisibles. Esta es la razón por la que
Guaidó afirmó que a Maduro no lo conoce nadie. No se puede decir más.
Esta nueva escalada trata de bloquear los avances en el proceso de
diálogo entre el Gobierno y sectores mayoritarios de la oposición,
porque saben que no existe unidad alguna en torno a Guaidó, por el
contrario, es un actor político moribundo y no precisamente por
coronavirus, es insignificante. No sirve para chantajear ya no al
Gobierno ni siquiera al resto de la oposición que está dialogando y
buscando salidas democráticas y constitucionales, lo cual en el campo
electoral conduce este año a elecciones parlamentarias en diciembre.
Este Marco Rubio de Transición Democrática es expresión de la incapacidad de Estados Unidos de construir una solución propia para
Venezuela, por lo que insisten en un mensaje centrado en dividir a las
Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas, apostando además a la
violencia, el terrorismo y el magnicidio.
La realización anoche de una reunión del Consejo de Estado, "órgano
superior de consulta del Gobierno y de la administración Pública
Nacional", como lo establece el artículo 251 de la Constitución
Nacional, con la participación de todos los poderes del Estado, es
expresión prístina de la voluntad de los venezolanos y venezolanas de
coordinar esfuerzos en paz para la solución de nuestros problemas, sin
injerencia extranjera y en el marco de lo que establece la Carta Magna, expresión máxima de la democracia sin tutelajes, que el pueblo venezolano está construyendo.
Las cosas para Cuba siempre son más difíciles. Ni en tiempos de pandemia a los cubanos se nos permite respirar tranquilos.
Cuando el pasado 13 de marzo, Jack Ma, fundador de Alibaba, el gigante
electrónico chino y la fundación que lleva su nombre anunciaban al mundo
su intención de donar a EEUU 500 mil kits de detección rápida de
COVID-19 y un millón de mascarillas, haciendo caso omiso a los dichos
xenófobos y racistas de su actual Presidente, antes ya lo había hecho a
otras naciones como Japón, Corea del Sur, Italia, Irán y España,
considerados entonces los países expuestos al mayor peligro, como
expresión de su transparente llamado a unir esfuerzos en esta dura y
desigual batalla.
Un segundo envío de donativos para apoyar los trabajos de prevención
en Europa arribaría al aeropuerto belga de Liege el 16 de marzo. Ese
mismo día, se reportaba también la llegada a Etiopía de otro cargamento
destinado a los 54 países africanos. Un día después, un vuelo desde
Hangzhou a Roma llevaría suministros médicos para la Cruz Roja italiana y
se anunciaba que más kits y mascarillas iban en camino.
Ese mismo día, otro avión arribaría a Zaragoza , España, con otra
valiosa carga de unas 500 mil mascarillas y otros equipos médicos en
apoyo al combate contra el nuevo Coronavirus. Ese día un post en su
cuenta de Twitter aseguraba en español #Estevirusloparamosentretodos. Un
día más tarde, otro envío llegaría a Liege para apoyar los esfuerzos de
Bélgica y Francia. La agencia china XINHUA destacó que la fundación
Jack Ma incrementaba sus esfuerzos para proporcionar más apoyo a los
países afectados, especialmente Italia, Bélgica, España, Eslovenia,
Francia, Austria, Dinamarca, Alemania, Irlanda y los Países Bajos.
El 19 tocaría el turno a vecinos asiáticos como Indonesia, Malasia, Filipinas y Tailandia.
El 21 más suministros de emergencia para Afganistán, Bangladesh,
Cambodia, Laos, Maldivas, Mongolia, Myanmar, Nepal, Pakistan y Sri
Lanka. Días más tarde, envíos similares llegarían a Azerbaiyán, Bután,
India, Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán y Vietnam. Sumaban ya 23
países asiáticos.
El 22 de marzo, a medida que la pandemia seguía avanzando, tocaría a America Latina y el Caribe. Un nuevo tuit de Jack Ma anunciaba el envío de 2 millones de
mascarillas, 400 mil kits de diagnóstico rápido y 104 ventiladores, a 24
países de nuestra región, entre ellos Cuba, Argentina, Brasil, Chile,
Ecuador, República Dominicana y Peru. El 24 de marzo una publicación del
Embajador chino en Panama, confirmaba la próxima llegada a ese país de
100 mil mascarillas y 10 kits diagnóstico, mientras su colega en La
Habana confirmaba lo mismo.
Todavía ayer 30 de marzo se anunciaban envíos adicionales de
equipamiento tales como ventiladores, guantes y trajes médicos
protectores. El hashtag #OneWorldOneFight devino tendencia en las redes.
Sin embargo, entre tantas noticias y anuncios, uno de esos envíos no podría llegar a su destino final.
Resulta que su transportista, una empresa estadounidense contratada
para hacerlo, declinó a última hora su encomienda bajo el argumento de
que las regulaciones del bloqueo económico, comercial y financiero
impuesto contra el país de destino, recrudecido por la administración de
turno en EEUU, le impedían hacerlo.
El noble, descomunal y encomiable esfuerzo del fundador de
Alibaba y de la Fundación Jack Ma, que había logrado llegar a más de
medio centenar de países en todo el mundo, no pudo tocar suelo cubano,
sin importar cuán necesarios podían ser esos recursos en apoyo a la
batalla que libra la pequeña isla antillana asediada y bloqueada. De
nuevo, el injusto, arbitrario e ilegal bloqueo que todo lo trastoca.
Nuestro agradecimiento al Sr. Ma por haber pensado en nosotros y por
los esfuerzos que todavía hace para que el aporte de su fundación llegue
por fin a su destino. Las cosas para Cuba siempre serán más difíciles,
por eso cada logro, cada pequeño paso de avance, se convierte en un
colosal triunfo contra los demonios.