domingo, 23 de febrero de 2020

¿Por qué EE.UU. instaló una base militar ilegal en Cuba?


El interés de la potencia anglosajona por la base en Guantánamo tenía un carácter fundamentalmente estratégico, tanto por la posición geográfica de la Isla como por los cuantiosos kilómetros de bahía, metros de profundidad, cayos interiores y la amplia capacidad para casi 50 buques.


El interés de la potencia anglosajona por la base en Guantánamo tenía un carácter fundamentalmente estratégico, tanto por la posición geográfica de la Isla como por los cuantiosos kilómetros de bahía, metros de profundidad, cayos interiores y la amplia capacidad para casi 50 buques. | Foto: AP



Este 23 de febrero se cumplen 117 años de la ocupación militar ilegal de la zona de la Bahía de Guantánamo, donde está enclavada una base militar estadounidense.

Para nadie es un secreto que Estados Unidos posee una cantidad exorbitante de bases navales alrededor del mundo, una de ellas, la más antigua, se encuentra en el extremo oriental de Cuba, en Guantánamo, desde el año 1903, cuando inició la ocupación militar ilegal de ese territorio cubano.
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El 23 de febrero de 1903 fue firmado en Washington el convenio de arriendo, que dotaba a Estados Unidos (EE.UU.) del poder de instalar bases navales o carboneras, y que no establecía límites temporales.
Luego, el 2 de julio de ese año, ambas naciones firmaron un tratado en el que se especifican los detalles del arrendamiento, entre ellos que EE.UU. se hace cargo del mantenimiento de la valla, y también el precio, que en aquel momento se fijó en una suma anual de dos mil dólares en moneda de oro de Estados Unidos.

Esto correspondía con lo estipulado por la Enmienda Platt, aprobada el 12 de junio de 1901 por la mayoría de los miembros de la Asamblea Constituyente ante la amenaza estadounidense de no retirar sus tropas de ocupación, emplazadas en Cuba tras el final de la guerra hispano-cubano-norteamericana.

Específicamente en el artículo 7 establecía la obligación de ceder a esa nación porciones del territorio insular para el emplazamiento de estaciones navales o carboneras.

En inicio, el gobierno de EE.UU. pretendía la cesión a perpetuidad de los terrenos en las bahías de Nipe y Bahía Honda, en la costa norte, y las de Cienfuegos y Guantánamo, en la sur, para este fin, con carácter de arriendo por el tiempo que las necesitara.

Este acuerdo generó una fuerte reacción popular, lo cual limitó el pedido a Bahía Honda y Guantánamo, aunque esta última nunca llegó a materializarse, pues en pos de ampliar el área de la base en el extremo oriental, el 22 de diciembre de 1912 se revocó el convenio sobre Bahía Onda, por lo que desde entonces el enclave militar cuenta con 117,6 kilómetros cuadrados, de ellos 49,4 de tierra firme; 38,8 de agua y 29,4 de pantanos, delimitados por 17,5 kilómetros de costa, todo ello de forma ilegal.

El interés de la potencia anglosajona por la base en Guantánamo tenía un carácter fundamentalmente estratégico, tanto por la posición geográfica de la Isla como por los 5,2 kilómetros de longitud de su bahía, sus 20 metros de profundidad, 20 cayos interiores, cinco muelles y la capacidad para 42 buques.

Esto último le garantizaría a Estados Unidos el predominio militar en el Caribe, el Centro y Sur de América, así como el control sobre el canal interoceánico que se construiría más adelante en Panamá.

La Base Naval, además, incluye dos aeródromos y varios muelles, espigones y amarraderos con capacidad de atraque para distintos tipos de buques.

Al triunfo de la Revolución Cubana en 1959, se quebraron las relaciones entre ambos países, pero Estados Unidos mantuvo el predominio sobre el lugar, algo que el gobierno revolucionario siempre consideró como un reflejo del imperialismo de la potencia norteamericana. En cuanto al alquiler, la Cuba posrevolucionaria solamente cobró una vez el cheque.

En 2002 la nación estadounidense decidió abrir en penal en Sector Este de la Base Naval, con el objetivo de alojar a los prisioneros de la llamada Guerra Global contra el Terrorismo. Esa prisión se dio a conocer por los tratos inhumanos a los cautivos, que han dado una terrible reputación a la instalación.

Legalmente esta dependencia militar se encuentra en un limbo que la ha puesto en el centro de la polémica en varias ocasiones, pues al no ser territorio de Estados Unidos, los métodos de interrogatorio y las garantías para los presos no responden ante las leyes de la nación estadounidense ni ante las de Cuba, o sea en esa zona no ejercen jurisdicción ni La Habana, ni Washington ni la comunidad internacional.

Estados Unidos mantiene cerca de 800 bases militares en más de 70 países y territorios en el extranjero. 76 están en América Latina

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