sábado, 29 de mayo de 2021

Los que acusan a Cuba de terrorismo intentaron quemar vivos a niños en un cine (+Video)

 



El 28 de mayo de 1961, criminales al servicio de la CIA le prendieron fuego al cine Riesgo, en plena matiné infantil. Rolando Pacheco Rodríguez, uno de los pequeños que padecería por muchos años el trauma de ese día, lo recuerda como si hubiera acabado de ocurrir

Cuentan que ni la Casa de Socorros de Pinar del Río ni el hospital León Cuervo Rubio habían recibido jamás tantas personas para donar sangre o ayudar en lo que hiciera falta, como aquel domingo en que el horror se adueñó de la ciudad.

El 28 de mayo de 1961, criminales al servicio de la CIA le prendieron fuego al cine Riesgo, en plena matiné infantil. Rolando Pacheco Rodríguez, uno de los pequeños que padecería por muchos años el trauma de ese día, lo recuerda como si hubiera acabado de ocurrir. «Nosotros nos sentamos en la segunda planta, porque en la primera no conseguimos puestos, y la tercera estaba llena también».

Tratando de sacarlo, en medio de la estampida de una multitud que se abalanzó hacia las puertas huyendo del peligro, su papá se cortó un brazo seriamente con los cristales.

Otros pequeños sufrieron lesiones más graves, como Enrique Henríquez Hernández, de 11 años de edad, quien se cayó al tratar de alcanzar el pasillo y varias personas le pasaron por encima.

El saldo del monstruoso hecho sería 26 niños y 14 adultos heridos, algunos con secuelas para toda la vida, como Alberto Noel Venereo González, fallecido años después a causa de un aneurisma provocada por los golpes que recibió.

El mal llamado Movimiento Insurreccional de Recuperación Revolucionaria, organización paramilitar fundada en Estados Unidos, se adjudicaría la acción, en la que empleó fósforo vivo suministrado por la CIA.

El historiador Juan Carlos Rodríguez Díaz afirma que fue un acto de resentimiento, despiadado y cobarde, por la derrota en Girón hacía poco más de un mes.

A seis décadas de que el fuego saltara de la pantalla del cine Riesgo (hoy Pedro Saidén) y convirtiera una sesión de dibujos animados en una escena de horror, no pasa por alto el cinismo del Gobierno de EE. UU., el mismo que ordenó y financió el sabotaje, y ahora mantiene a Cuba en una lista espuria de naciones patrocinadoras del terrorismo.

Para Rolando Pacheco, resulta una gran ironía. «Desde 1959 los cubanos hemos sido blanco repetidamente de acciones terroristas forjadas en Estados Unidos. Si alguien debiera aparecer en la lista, son ellos. Esa película es al revés».

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