sábado, 19 de febrero de 2011

Mantiene el gobierno de Estados Unidos política de falsas acusaciones contra Cuba.














Por: José Miguel Vázquez.

El gobierno de Estados Unidos, a través de su Departamento de Estado, en su política sistemática y de paranoica hostilidad hacia nuestro país, mantiene a Cuba en la lista de países que promueven y apoyan el terrorismo.

Tal actitud unilateral, falsa y agresiva, no solo se queda ahí, también en su terca obstinación han llegado al extremo inaudito de acusarnos de traficar con niños y mujeres con fines de explotación sexual, y por si esto fuera poco, de restringir las libertades religiosas de nuestros ciudadanos.

Sus socios de la culta Europa, alineados servilmente a los intereses del imperio, replican estas falsedades, convirtiéndose en asquerosos cómplices de esta tendenciosa y grosera campaña, dirigida a desprestigiarnos ante la comunidad internacional.

Para quienes vivimos aquí, y conocemos de cerca nuestra realidad, sabemos que todo lo expuesto anteriormente son mentiras, infundios, y brutales insidias, que lamentablemente encuentran en el exterior a personas que son proclives a creerlas.

Cuando el derribo de las torres gemelas de Nueva Cork, Cuba fue uno de los países en condenar este criminal hecho que costó la vida de miles de personas inocentes, al igual que ha condenado cualquier otro hecho de este tipo que haya sucedido en algún lugar del planeta.

El mejor ejemplo son nuestros 5 Héroes. Presos injustamente hace más de 12 años en Estados Unidos, por el simple hecho de monitorear en Miami, los planes terroristas de la contrarrevolución asentada en esa ciudad y que se fraguaban contra Cuba.

Entonces ¿ Por qué Estados Unidos, paladín del terrorismo de estado, protege a connotados asesinos y terroristas como Luís Posada Carriles , Orlando Bosch y otros en su propio territorio ?.

Sobre las otras acusaciones, todo el mundo aquí en Cuba, aprecia altamente el delicado tratamiento que desde todo punto de vista ofrece nuestro estado a los niños y mujeres, al igual que todo ciudadano es libre de profesar y practicar la religión que desee libremente, las iglesias y los templos tienen sus puertas abiertas permanentemente.

Tales mentiras caerán por su propio peso, y algún día el gobierno norteamericano deberá reconocer lo injusta de estas acusaciones.

Mal debe estar un país, que para justificar sus acciones agresivas, acude a prácticas tan deleznables.

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