Un espacio virtual de informaciones, opiniones e intercambio de criterios sobre un amplio universo de temas de interés humano de Matanzas, Cuba y el mundo.
El último episodio de Trump contra Cuba es casi divertido. Después de
más de 140 sanciones desde 2017, sin casi nada más que arrebatar a los
cubanos e incumplida la promesa de disciplinar a la Isla comunista, se
despide de la Casa Blanca con el acto ridículo de meter en su lista
negra a la empresa que comercializa el café Cubita.
¿Ha habido alguna vez en la historia algún líder en el que la
discrepancia entre el alcance global de su poder y la ridiculez de su
persona haya sido más patética? Quizá algún emperador
romano. Nerón, por ejemplo, quien, además de déspota, machista y
pirómano, mandó asesinar a su madre, Agripina, parece que envenenó a su
hermanastro, Británico, ejecutó a su primera esposa, Claudia, y mató de
un puntapié a la segunda, Popea, en pleno embarazo. Pero tocaba la lira,
y en el gusto por la música aventajó a Trump, aparte de que no se le
habría ocurrido decretar el incendio de Roma y, a la vez, prohibir la
circulación del vinagre, una bebida que mezclada con miel era tan
popular en el Siglo I como el café ahora.
Los cubanos estamos tan hartos de Trump que el eco de lo que hace en
estas últimas semanas de su presidencia nos llega amortiguado, rondando
ya la ladera de la indiferencia. Después de haber cortado las remesas,
los viajes de los norteamericanos y de los barcos petroleros, después de
la persecución a empresas de terceros países y de las multas mil
millonarias a los bancos que operaban con Cuba, casi nadie le ha dado
importancia a esta ocurrencia contra la distribuidora de café. Y los que
se enteraron, pusieron la anécdota al final de la larga cola de
fracasos del Nerón gringo.
Acá la vida cotidiana convive con otros sones. El próximo 1 de enero sale de circulación el peso convertible (CUC) y
Cuba iniciará su proceso de unificación monetaria, que ha tardado siete
años en concretarse. Quedará una única moneda oficial, el peso cubano
(CUP), con una tasa de conversión de 24 pesos por dólar, lo que han
dejado mal parados los pronósticos de una severa devaluación de la
moneda nacional. La llamada “Tarea Ordenamiento” viene acompañada a su vez por una reforma de salarios, pensiones y subsidios para las personas más vulnerables.
El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que el fin de la doble
moneda no será “la solución mágica a todos los problemas” de la
economía, pero “permitirá avanzar de manera más sólida”, en un contexto
marcado por la crisis económica internacional, la Covid-19 y los efectos
del bloqueo de Estados Unidos.
En este punto, los que se esfuerzan en ignorar las sanciones
unilaterales del poderoso vecino contra la isla y sus operaciones
abiertas y encubiertas, le dan la exclusiva del drama económico cubano a
la burocracia y a la ineficiencia gubernamental, mientras que un
capitalista de tomo y lomo como Patrick Chovanec, profesor de la
Universidad de Columbia, ha recordado este martes que “no se niega la
ayuda médica y humanitaria a una población debido a desacuerdos
políticos, aun en la guerra”. (Por cierto, el ex Secretario de Comercio
de la administración Bush, Carlos Gutiérrez, reaccionó instantáneamente
al tuit de Chovanec: “¡Esto es lo que le hemos hecho a Cuba durante 60
años! Es hora de un cambio de política.”)
El desabastecimiento y la incertidumbre han disparado las colas y los
precios en el mercado negro, al tiempo que el gobierno enfrenta la
especulación y a los acaparadores, y reconoce la impopularidad de las
tiendas que operan solo con divisas, una medida que intenta reorientar a
la economía interna el dinero que se escurría fuera del país. Se hacen
malabares para que las familias reciban su inalterable canasta básica de
alimentos, mientras las autoridades aseguran una y otra vez que “nadie
quedará desamparado”.
Pero el año más duro que han vivido los cubanos en mucho tiempo
termina con una formidable noticia: la “Soberana 02”, el candidato
nacional de vacuna contra la Covid 19, ya comenzó la fase dos de ensayos
clínicos y es el primer fármaco de su tipo en América Latina en avanzar
a esa etapa. De los más de 200 proyectos de vacunas que se gestionan en
el mundo, “Soberana” es la número 30 de 14 países que han recibido
autorización de la entidad regulatoria correspondiente para avanzar a
los ensayos con seres humanos.
En medio de todo esto, imagínese el drama de los que intentan
interpretar las últimas horas de la política internacional
estadounidense bajo Trump y descubren que la empresa Kave Coffee
recibió toda la atención del presidente en la agonía final de su
mandato, por el pecado de vender café Cubita. Es un insulto hasta para
la memoria de Nerón. Recuerda la letanía final del poema de T.S. Eliot
“Los hombres huecos”: “Así es como el mundo acaba/ Así es como el mundo acaba/ Así es como el mundo acaba/ No con un estallido sino con un gemido.”
(Tomado de La Jornada)
Un presidente infeliz, desatado e impredecible
El
presidente Trump sigue siendo el hombre más poderoso del mundo, pero no
tiene el poder para lograr lo que más quiere: evitar dejar el cargo
como un perdedor.
Presi
^Presidente Trump regresa a la Casa Blanca después del partido de fútbol
americano entre el Ejército y la Armada a principios de mes. Trump ha
hecho pocas apariciones públicas en las últimas semanas.Credit...Stefani Reynolds para The New York Times
A cuatro semanas del final del mandato del presidente Donald Trump, quizás él está más desatado y, como los acontecimientos de los últimos días han demostrado, en el punto más impredecible de su presidencia.
Sigue
siendo la persona más poderosa del mundo, pero se centra en el único
ámbito en el que no tiene el poder para conseguir lo que quiere: una
forma de evitar dejar el cargo como un perdedor.
Pasa sus días agitándose por cualquier esperanza, si no de revertir el resultado de las elecciones, al menos de construir un caso coherente para argumentar que le robaron un segundo mandato.
Cuando ha salido de su relativo aislamiento en los últimos días, ha sido para sugerir de la nada que intentaría dinamitar el paquete de estímulo bipartidista, abriendo una brecha en su partido en el proceso, y para conceder clemencia a una serie de aliados y partidarios,
en su mayoría fuera del proceso normal del Departamento de Justicia. El
miércoles, vetó un proyecto de ley de defensa respaldado por la mayoría
de su partido.
Por
lo demás, se ha encerrado en la Casa Blanca, haciendo de anfitrión de
un elenco de teóricos de la conspiración y de partidarios empedernidos
que trafican con ideas como desafiar el resultado de las elecciones en
el Congreso e incluso invocar la ley marcial, en un intento de dar a algunos de ellos puestos en el gobierno.
Está casi totalmente desvinculado de liderar la nación, incluso cuando los estadounidenses están siendo abatidos por el coronavirus a tasas récord. Frente a un agresivo ataque cibernético
casi con toda seguridad llevado a cabo por Rusia, su respuesta, en la
medida en que la ha tenido, ha sido restarle importancia al daño y
contradecir a sus propios altos funcionarios sugiriendo que el culpable
podría haber sido China. Casi no jugó ningún papel en la negociación del
proyecto de ley de estímulo que acaba de ser aprobado por el Congreso
antes de trabajar para interrumpirlo en el último minuto.
No
está claro que el último comportamiento de Trump no sea otra cosa que
una rabieta, la búsqueda de atención o una forma de terapia para el
hombre que controla un arsenal nuclear; aunque una visión alternativa,
aunque caritativa, es que es un trabajo de base estratégico para una
postulación llena de quejas en 2024.
Como mínimo, los próximos 27 días en Washington estarán especialmente llenos de ansiedad.
Este
artículo está basado en entrevistas con más de una decena de
funcionarios del gobierno, actuales y anteriores, republicanos y aliados
del presidente.
Trump
ha pasado sus días viendo la televisión, haciendo llamadas a los
republicanos en busca de consejos sobre cómo desafiar el resultado
electoral e instándoles a que lo defiendan en la televisión. Como
siempre, recurre a Twitter para obtener más apoyo y para desahogar su
ira. No ha ido a jugar al golf desde que el clima se ha vuelto más frío,
y está enclaustrado en la Casa Blanca, donde arrastra los pies desde la
residencia hasta el Despacho Oval.
Muchos
asesores de Trump esperan que el planeado viaje a Mar-a-Lago, su club
privado en West Palm Beach, Florida, le proporcione un cambio de
escenario y un cambio de perspectiva. Está previsto que salga el
miércoles y se quede hasta el día de Año Nuevo.
Maggie
Haberman es corresponsal de la Casa Blanca. Se unió al Times en 2015
como corresponsal de campaña y fue parte del equipo que ganó un premio
Pulitzer en 2018 por informar sobre los asesores del presidente Trump y
sus conexiones con Rusia.@maggieNYT
Michael
S. Schmidt es corresponsal en Washington, donde cubre investigaciones
federales y de seguridad nacional. Formó parte de dos equipos que
ganaron premios Pulitzer en 2018: uno por informar sobre el acoso sexual
en el lugar de trabajo y el otro por la cobertura del presidente Trump y
los vínculos de su campaña con Rusia. @NYTMik
Aún
así, su comportamiento errático y su desapego de sus deberes preocupan
profundamente incluso a algunos de sus más leales ayudantes y
consejeros.
Por el momento, Trump ha
dicho a sus asesores que está dispuesto a dejar de escuchar a Sidney
Powell, la abogada que le ha llamado la atención vendiendo una teoría de
conspiración sobre las elecciones, y a gente como Patrick Byrne, el
exdirector ejecutivo de Overstock.com, que estuvo presente en una
salvaje reunión de casi cinco horas en el Despacho Oval y luego en la
residencia presidencial el viernes pasado
Sidney Powell a su llegada a la Casa Blanca el lunes.Credit...Erin Scott para The New York Times
Pero
sus asesores actuales han descrito una lucha diaria para evitar que
Trump ceda a su impulso de escuchar a los que le dicen lo que quiere
oír. Y sus exasesores dicen que el tema más preocupante es la
desaparición gradual del grupo central de asesores del Ala Oeste que, a
menudo trabajando al unísono, podrían hacer que se alejara de ideas
arriesgadas, legalmente dudosas y peligrosas.
“El número de personas que le dicen cosas que no quiere oír ha disminuido”, dijo su exasesor de seguridad nacional, John Bolton, quien tuvo una separación muy pública de Trump y que ha expresado sus objeciones en contra del berrinche del presidente contra su derrota electoral.
Trump
ha recurrido a ayudantes como Peter Navarro, un asesor comercial que ha
tratado de reunir pruebas de fraude electoral para reforzar las
afirmaciones de su jefe. Y escucha a los republicanos que insisten en
que el vicepresidente Mike Pence podría ayudar a influir en las
elecciones durante el proceso normalmente rutinario de ratificación a
principios del mes que viene, a pesar de que no es realista.
Entre
los republicanos en el Capitolio, se habla de tomar medidas drásticas
contra cualquiera de sus partidarios que intente interrumpir el proceso,
una posibilidad que se ha hecho realidad cuando a el presidente importunó a Tommy Tuberville, senador electo por Alabama, que interfiriera con el trabajo.
Sin
embargo, no es seguro que Tuberville cumpla los deseos del presidente, e
incluso si lo hace, existe la posibilidad de que Mitch McConnell,
senador por Kentucky y líder de la mayoría republicana, pueda intervenir
para impedir tal movimiento. McConnell ya ha instado a su grupo a que
no plantee objeciones cuando se certifiquen los resultados, porque ello
obligaría a otros a votar públicamente en contra del presidente.
Incluso
en los mejores tiempos, Trump ha buscado —y requerido— refuerzos de
personas fuera de la Casa Blanca en apoyo de lo que sea que sus
ayudantes acepten.
Pero en la Casa
Blanca, Trump se está volviendo contra sus aliados más cercanos. Se ha
quejado a sus aliados de que Pence, de quien se han burlado por su
lealtad inquebrantable en los últimos cuatro años, debería hacer más
para defenderlo. Y está enojado porque McConnell ha reconocido a Biden
como el ganador de las elecciones.
Esta
semana, Trump hizo que un asistente enviase un gráfico que presenta el
momento de su apoyo a McConnell superpuesto a los datos de las encuestas
para afirmar que él era responsable de que McConnell ganara la
reelección este año —una afirmación que los profesionales políticos
cuestionarían— y para sugerir que el líder de la mayoría es un ingrato.
Y
el martes por la noche, Trump tuiteó una andanada contra el liderazgo
del Senado al atacar a McConnell y al segundo líder del Senado, John
Thune, senador por Dakota del Sur, quien había dicho que cualquier
desafío a la ratificación de los resultados de las elecciones caería
como un “perro de tiro”.
En el departamento de Justicia, el rechazo público y enfático del fiscal general William Barr el lunes a la necesidad de consejos especiales
para investigar un fraude electoral y a Hunter Biden parecía tener la
intención, en parte, de proteger a su sucesor a corto plazo, Jeffrey
Rosen, de cualquier otra presión en esos frentes por parte del
presidente.
En
privado, los aliados que se han mantenido como Trump han eliminado a
otros a través de purgas de lealtad, y que han desestimado las críticas
de que el presidente tiene tendencias autoritarias, expresan su
preocupación por las próximas cuatro semanas.
Barr,
cuyo último día en el trabajo fue el miércoles, ha dicho a sus
asociados que se ha alarmado por el comportamiento de Trump en las
últimas semanas. Otros asesores han dicho en privado que se sienten
agotados y que esperan ansiosos el final del mandato.
La mayoría de sus
asesores creen que Trump dejará la Casa Blanca el 20 de enero. Los
indultos que anunció el martes por la noche sugieren que se siente
cómodo usando sus poderes de manera agresiva hasta entonces. Pero es
difícil discernir hasta dónde llegará para subvertir los resultados
electorales, negarse a dejar la Casa Blanca o desatar una ola de
decisiones políticas unilaterales en sus últimas semanas.
Aún
así, su comportamiento errático y su desapego de sus deberes preocupan
profundamente incluso a algunos de sus más leales ayudantes y
consejeros.
Por el momento, Trump ha
dicho a sus asesores que está dispuesto a dejar de escuchar a Sidney
Powell, la abogada que le ha llamado la atención vendiendo una teoría de
conspiración sobre las elecciones, y a gente como Patrick Byrne, el
exdirector ejecutivo de Overstock.com, que estuvo presente en una
salvaje reunión de casi cinco horas en el Despacho Oval y luego en la
residencia presidencial el viernes pasado.
Image
Un marine vigila el Ala Oeste de la Casa Blanca el lunes.Credit...Erin Scott para The New York Times
Para
los que quedan, los días han sido esfuerzos sombríos durante los cuales
los trabajadores del gobierno se ven obligados a pasar tiempo o bien
ejecutando la demanda del presidente de que se demuestre el fraude
electoral, o bien incurriendo en su ira.
Como informó
Axios, Pat Cipollone, el consejero de la Casa Blanca que ha implorado a
Trump que se mantenga alejado de maniobras propuestas como hacer que
los funcionarios federales tomen el control de las máquinas de votación
para inspeccionarlas, se ha convertido en blanco de la ira del
presidente.
Trump ha caracterizado a
Cipollone de manera burlona, invocando a su propio mentor, el infame,
despiadado y poco escrupuloso abogado Roy Cohn, como lo que un consejero
de la Casa Blanca debería aspirar a ser.
El
jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, ha objetado algunos
de los deseos del presidente, como nombrar a Powell como consejero
especial que examine el fraude electoral, pero también hizo un viaje a
Georgia el martes para investigar las medidas de seguridad de la
votación. Meadows, exmiembro de la Cámara de Representantes, también se
ha inclinado hacia el esfuerzo de sus antiguos colegas de impugnar el
voto en el Congreso, algo que podría impedir que el presidente se
comprometiera más con Powell, pero que muchos republicanos consideran
destructivo para su partido.
Otros asesores simplemente se han ausentado en un momento en que el presidente es particularmente inestable.
El
yerno y asesor principal del presidente, Jared Kushner, ha estado fuera
del país durante mucho tiempo desde el día de las elecciones, en viajes
a través de Oriente Medio para hacer tratos que pulen sus propias
credenciales. Ha respondido a la gente que busca su ayuda con Trump
diciendo que el presidente es el abuelo de sus hijos, lo que implica que
hay límites a lo que puede hacer para ayudar.
Trump
ha pasado sus días viendo la televisión, haciendo llamadas a los
republicanos en busca de consejos sobre cómo desafiar el resultado
electoral e instándoles a que lo defiendan en la televisión. Como
siempre, recurre a Twitter para obtener más apoyo y para desahogar su
ira. No ha ido a jugar al golf desde que el clima se ha vuelto más frío,
y está enclaustrado en la Casa Blanca, donde arrastra los pies desde la
residencia hasta el Despacho Oval.
Muchos
asesores de Trump esperan que el planeado viaje a Mar-a-Lago, su club
privado en West Palm Beach, Florida, le proporcione un cambio de
escenario y un cambio de perspectiva. Está previsto que salga el
miércoles y se quede hasta el día de Año Nuevo.
Maggie
Haberman es corresponsal de la Casa Blanca. Se unió al Times en 2015
como corresponsal de campaña y fue parte del equipo que ganó un premio
Pulitzer en 2018 por informar sobre los asesores del presidente Trump y
sus conexiones con Rusia.@maggieNYT
Michael
S. Schmidt es corresponsal en Washington, donde cubre investigaciones
federales y de seguridad nacional. Formó parte de dos equipos que
ganaron premios Pulitzer en 2018: uno por informar sobre el acoso sexual
en el lugar de trabajo y el otro por la cobertura del presidente Trump y
los vínculos de su campaña con Rusia. @NYTMike
Maggie
Haberman is a White House correspondent. She joined The Times in 2015
as a campaign correspondent and was part of a team that won a Pulitzer
Prize in 2018 for reporting on President Trump’s advisers and their
connections to Russia. @maggieNYT
Michael
S. Schmidt is a Washington correspondent covering national security and
federal investigations. He was part of two teams that won Pulitzer
Prizes in 2018 — one for reporting on workplace sexual harassment and
the other for coverage of President Trump and his campaign’s ties to
Russia. @NYTMike
En
un sistema tiránico, un sátrapa defiende a sus siervos leales por sobre
la justicia, aplicando medidas draconianas en contra de la población.
La
tiranía es un sistema de gobierno donde las normas más elementales de
convivencia están trastocadas hasta tal punto que un sátrapa defiende a
sus siervos leales por sobre la justicia, aplicando medidas draconianas
en contra de la población y, dada su amplitud, las extiende a otras
naciones como una obra personal de odio.
El caso de Donald Trump es uno de los más emblemáticos puesto que,
además de heredar una plataforma nacional de represión a la población
descontenta y guerras interminables internacionalmente, no solo mantuvo
esta forma perversa de actuar en el mundo, sino que la profundizó hasta
sus niveles más bajos.
Fue al autor de una despiadada política contra los inmigrantes
residentes en EE.UU. así como aquellos que intentaron acceder a sus
fronteras complementándola con una sistemática persecución a los
afroamericanos, entregando cifras extremas de asesinatos por las fuerzas
policiales, reclusión e incluso penas capitales. En cuanto a la
pandemia del coronavirus mantuvo una posición diletante planteando al
comienzo que era un simple resfrío que se curaba solo y antes de la
elección presidencial que él era el más grande defensor de la
ciudadanía, todo lo cual contrasta hoy al ostentar la mayor cifra de
mortalidad en el mundo. Culpar a China del origen del Covid-19, sin
ningún fundamento, lo convirtió en el hazmerreír planetario.
En cuanto a las guerras heredadas del mandatario anterior, Barack
Obama y su ex vicepresidente Joe Biden, no únicamente las mantuvo sino
que mintiendo permanentemente sobre la retirada de las tropas continuó
el saqueo del petróleo en Siria sosteniendo que era propio; apoyó
directamente la Coalición invasora en Irak y Yemen (especialmente en
esta última junto con Gran Bretaña, Francia, Alemania, Emiratos Árabes,
Arabia Saudí, Al-Qaeda), propiciando la hambruna y genocidio más atroz
de este nuevo siglo.
Su intervención descarada en el golpe militar dado al presidente Evo
Morales con la confabulación de la OEA y el apoyo de países tiranizados
en América Latina, se unió al reconocimiento al presidente fantasma,
Juan Guaidó, intentando una insurrección con magnicidio incluido. El
desconocimiento del Plan Integral de Acción Conjunta suscrito por el E3,
Rusia, China, más Alemania, e Irán como símbolo del cumplimiento pleno a
su palabra, demostraron la hipocresía estadounidense al incumplir sus
compromisos.
Sin embargo, sus acciones este año 2020 son extremas: ordenó
públicamente el asesinato cobarde en las sombras de la noche de un héroe
iraní mundial contra el terrorismo y por la paz como fue Qasem
Soleimani y el comandante iraquíAbu Mahdi al-Muhandis,
junto a un grupo de valientes soldados; participó de modo encubierto en
el asesinato del maestro iraní y físico nuclear Mohsen Fajrizadeh, como
autor intelectual a través de un brazo armado sionista; intentó crear
un proyecto de coalición para legalizar la ocupación israelí de
Palestina obligando a Marruecos, Sudán, Emiratos Árabes, a establecer
relaciones con Israel, presionando a través de negocios monetarios y
militaristas.
El denominado indulto que es simplemente la absolución a criminales y
corruptos ha sido rechazado unánimemente, especialmente al nominar a
cuatro pistoleros a sueldo de la empresa Blackwater USA (Aguas Negras de
EE.UU.), organización siniestra que debió cambiar su nombre por Academi
al conocerse la vinculación de sicarios para intervenir, ocupar,
desestabilizar, realizar masacres, en diversos países soberanos.
Uno de los actos despreciados diplomáticamente ha sido su negación a
reconocer el triunfo de Joe Biden, intentando quedarse en la Casa Negra,
evidenciando eso sí el sistema opaco de elecciones en USA al no tener
el pueblo ninguna opción de participar con candidatos que representen
sus propios intereses.
En síntesis, tres conclusiones de esta carrera atroz diseminando odio por la esfera humana:
Además de ser Trump un violador de la legislación internacional al
autorizar públicamente a malhechores en asesinatos y masacres de lesa
humanidad, ha sido catalogado como un criminal de guerra y deberá ser
juzgado por un consejo que establezca una pena máxima a sus atrocidades
sirviendo como ejemplo al mundo que nunca más se permitirá tiranos como
éste.
Afortunadamente todas sus políticas han resultado en fracaso
absoluto pese al costo de vidas y sacrificios que ha ocasionado a
mujeres, niños, civiles y desvalidos en el orbe. Lo principal es que ha
expuesto públicamente a EE.UU. como un imperio en decadencia y
desafortunadamente el más nefasto interventor en la vida de la Humanidad
debido a las grandes tragedias causadas por su afán egoísta y
militarista.
+
Para Joe Biden, únicamente le quedan dos caminos si desea que su
nación no decaiga estrepitosamente o provoque la Tercera Guerra Mundial
donde será derrotado: A, entender que la paz se consigue buscando la
equidad en los convenios, pactos, el comercio, las relaciones humanas,
el desarrollo multilateral, basado en la transparencia y la intención
honesta de respetar la autodeterminación soberana de las naciones. O B,
destrozar todos los acuerdos para establecer un clima sustentable, el
equilibrio nuclear, el comercio legítimo, la pacificación de la
Humanidad con guerras eternas e injustas, sin eliminar esa visión
siquiátrica de considerarse policía de la conciencia pública y
predestinado a continuar con un destino manifiesto, propio de la
mentalidad ideológicamente neurótica y fuera de la realidad.
Las naciones que aman al ser humano y desbrozan senderos para que la
justicia y prosperidad se asienten definitivamente, serán el verdadero
presente y porvenir, aunque no exento de obstáculos que generarán los
clanes o élites envidiosas de la felicidad que la Humanidad puede
portar. Afortunadamente la ley de compensación conduce al mundo hacia su
armonía como un derecho inalienable.
La
gran obra educacional de Cuba no salió ni por azar ni por algo divino,
es la expresión concreta de una gesta emancipadora, cuya primera gran
tarea fue, justamente, que sus hijos aprendieran a leer y a escribir.
Eran casi niños los que en 1961 asumieron la tarea inmensa de
alfabetizar. Se desprendieron del hogar, de la vida citadina, del amparo
de los padres y salieron a cumplir esa noble misión de la Revolución
triunfante
Los maestros, en este difícil año, enfrentaron el desafío de educar con una nueva sonrisa. Foto: Ismael Batista Ramírez
La pequeña Angie nos dijo: «ya sé leer». Y su madre, maestra, no escondió su orgullo cuando la niña subrayó: «y hace rato».
En Cuba, ella no es una excepción. Son más de dos millones los niños,
adolescentes, jóvenes y adultos que están en las aulas, recibiendo el
conocimiento, el derecho al saber, uno de los más preciados anhelos del
ser humano para desarrollarse y ser libres, como nos legara José Martí.
La gran obra educacional de Cuba no salió ni por azar ni por algo
divino, es la expresión concreta de una gesta emancipadora, cuya primera
gran tarea fue, justamente, que sus hijos aprendieran a leer y a
escribir. Eran casi niños los que en 1961 asumieron la tarea inmensa de
alfabetizar. Se desprendieron del hogar, de la vida citadina, del amparo
de los padres y salieron a cumplir esa noble misión de la Revolución
triunfante. Con el farol y la cartilla llegaron hasta los rincones más
olvidados, compartieron con los campesinos, aprendieron de estos el
trabajo del campo y les llevaron a ellos la luz de la enseñanza.
Cuando el 22 de diciembre de aquel año el Comandante en Jefe Fidel
Castro declaró a Cuba territorio libre de analfabetismo, ya estaba en
muchos de ellos la semilla que germinaría en años de entrega a la noble
labor de educar.
Hoy, hasta el cierre del curso 2019-2020, según la Oficina Nacional
de Estadísticas, son 245 061 quienes, en las aulas, y frente a sus
alumnos, cultivan el futuro de la nación en los diferentes tipos de
enseñanza.
A ellos los distinguió la ministra de Educación, doctora Ena Elsa
Velázquez Cobiella: «Este ha sido un año intenso, de entrega y esfuerzo
decisivos, aun en medio de la compleja situación que vive el mundo y
nuestro país por el azote de una pandemia, cuando se llamó a los
maestros cubanos, y allí en cada aula, al pie de cada busto de José
Martí, enfrentaron el desafío de educar con una nueva sonrisa, de
enseñar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes cuán grande es la
patria amada cuando de salvar vidas se trata».
Por la inmensidad de esa entrega fueron también agasajados ayer en el
Memorial José Martí, por su magisterio en el sistema nacional de
Enseñanza artística, con la Orden Frank País de Segundo Grado, Antuanet
Álvarez Marante; José Eulalio Loyola Fernández y Juan Esperón Díaz, y
con la Medalla José Tey, Raúl Alfredo Valdés Pérez y María de los
Ángeles Rodríguez Correa. El reconocimiento enalteció a todos los que,
desde su noble profesión, han dotado a este pequeño país de excelentes
médicos, prestigiosos científicos, ingenieros, combativos y
comprometidos intelectuales; los que han hecho posible que más de un
millón de cubanos tengan hoy un título universitario.
Esa es la fortaleza de la Revolución Cubana, un pueblo culto,
instruido, al que no se le puede confundir con políticas groseras, como
ha pretendido el imperio más poderoso de la tierra. Fidel lo explicó
elocuentemente: «Una revolución educa, una revolución combate la
ignorancia y la incultura, porque en la ignorancia y en la incultura
están los pilares sobre los que se sostiene todo el edificio de la
mentira, todo el edificio de la miseria, todo el edificio de la
explotación».
En el impresionante Salón de los Pasos Perdidos, del
Capitolio Nacional, donde su huella será siempre fresca y palpable, la
dirección de la Revolución cubana ofreció este viernes la última guardia
de honor al querido Eusebio Leal Spengler, el hombre que amó a La Habana y mientras tuvo fuerzas la dignificó.
A las ocho de la mañana, el Primer Secretario del Comité
Central del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro
Ruz, —amigo entrañable de Leal—, inició el postrer homenaje, en compañía
del Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el
Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Esteban Lazo
Hernández, y el Primer Ministro, Manuel Marrero Ruz.
La última guardia de honor al Historiador de La Habana. Foto: Estudios Revolución.
A los pies de la Estatua de la República, la obra que el
propio Eusebio calificara como “símbolo de la nación”, había sido
ubicada la urna con las cenizas desde el día 17 de diciembre para el
tributo público del pueblo, postergado por más de cuatro meses a
causa de la epidemia de la COVID-19 que obligó al aislamiento, incluso
en medio del dolor de aquel 31 de julio.
Hasta ese lugar, donde fueron colocadas ofrendas florales, sus
condecoraciones más preciadas y una foto en la que besa la bandera que
tanto veneró, llegaron desde el jueves miles de personas para un adiós
nunca definitivo.
Este viernes, y con anterioridad a la última guardia de honor,
familiares, amigos, compañeros de trabajo, ministros y viceprimeros
ministros también honraron al hombre único e imprescindible, como lo
calificara el presidente de Casa de las Américas, Abel Prieto Jiménez, a quien correspondió “cumplir con el deber amargo e inevitable de despedir a Eusebio”.
Así definió el escritor cubano ese momento, en el que habló del dolor
silencioso y difícil que nos impuso la pandemia. Sin embargo, aseveró,
el tiempo transcurrido desde que supimos la noticia de que Eusebio Leal
había muerto no ha podido aliviar la desgarradura dejada por su
ausencia.
“Lo hemos recordado una y otra vez en todas partes, hemos
añorado su presencia inquieta, su verbo luminoso, su finísimo sentido
del humor, su ardiente patriotismo, su fe, su capacidad para soñar
utopías y para realizarlas”, afirmó.
Prieto Jiménez calificó a Eusebio como “un hombre único, imprescindible, de una honestidad ejemplar, de
una devoción apasionada por Cuba, por su historia, por sus símbolos,
por los hombres y mujeres que crearon las bases de esta nación, por los que lucharon para conseguir su independencia, por los que han defendido esos ideales de generación en generación”.
Martiano, fidelista y revolucionario, fue también un
cristiano apegado a las doctrinas del Cristo de los pobres, un humanista
dotado de una oratoria deslumbrante — consideró el Presidente
de Casa de las Américas — un intelectual que combinaba su insaciable sed
de conocimiento con la condición de gran fundador, con su entrega
heroica a la salvación de la memoria.
Su obra abarcó más, muchísimo más, que levantar y
embellecer edificios ruinosos y convertirlos en palacios. “Se enfrentó
con el mismo ímpetu a las ruinas, a la marginalidad, al empobrecimiento
moral, y convirtió a las comunidades en protagonistas de esa
transformación”. Hacía germinar en ellos un particular sentido de
pertenencia, una honda satisfacción y una especie de manera nueva de
ejercer la dignidad.
Abel Prieto se refirió a las incontables condecoraciones que Eusebio
recibió durante su vida y desde todos los confines del mundo, “pero la
distinción que más apreció fue el amor de su pueblo que se hace visible
todo el tiempo”.
Mereció además, dijo, otra distinción especial, que lo hizo
sentirse recompensado e íntimamente feliz: la amistad de Fidel y Raúl,
“una relación entrañable, de una lealtad a toda prueba, de un enorme
cariño”. Veía en ellos herederos directos de Céspedes, Agramonte, Maceo,
Gómez y Martí.
El escritor y amigo del Historiador de La Habana consideró igualmente
que prestó un relevante servicio como embajador de lo mejor de la
cultura cubana, capaz de tocar en todas las puertas con la seguridad de
que se abrirían.
“Fue un mensajero de la verdad de Cuba, de la verdad de
la Revolución, la llevó a todos los foros y supo derrotar prejuicios
para convencer magistralmente a muchos confundidos”.
Recordó cómo Eusebio sufrió con estoicismo las arremetidas de la enfermedad, “que logró dañarlo físicamente, pero nunca pudo quebrar su espíritu. Siguió haciendo planes hasta sus últimos días en medio de dolores atroces”.
Al recordar una de las últimas entrevistas, en la que Eusebio había dicho que en su vida solo aspiraba a haber sido útil,
Abel Prieto resultó enfático: “fue efectivamente útil, lo sigue y lo
seguirá siendo, los cubanos de hoy y del futuro tenemos en su obra, en
su compromiso revolucionario, en sus valores éticos, un fecundo legado
de ideas y principios”.
“Eusebio, sin ninguna duda, nos sigue acompañando”, concluyó, y luego
del silencio que imponen las despedidas, la familia, sus compañeros de
trabajo, Raúl, Díaz-Canel, Lazo, Marrero, el vicepresidente Salvador
Valdés Mesa, y buena parte de la dirección del Estado y del Gobierno
cubano, ofrecieron rosas al querido Historiador, minutos antes de que
sus cenizas descansaran definitivamente en el Jardín Madre Teresa de
Calcuta, al fondo de la Basílica Menor del Convento de San Francisco de
Asís, en Habana Vieja.
En ese sencillo lugar, a donde se ha traído tierra de Jimaguayú, San
Lorenzo, Dos Ríos, San Pedro y Birán, estará Eusebio, marcando el futuro
noble y digno de La Habana que amó.
Discurso
pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de la
República de Cuba, en la clausura del VI Periodo Ordinario de Sesiones
de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en su IX Legislatura, en el
Palacio de Convenciones, el 17 de diciembre de 2020, “Año 62 de la
Revolución”
El Presidente
Díaz-Canel denunció que la administración estadounidense ha insistido en
matarnos; pero nosotros insistimos en vivir y vencer. «Cuba Viva saltó
por encima de sus propias posibilidades».
Foto:Estudios Revolución
(Versiones Taquigráficas - Presidencia de la República)
Queridos General de Ejército Raúl Castro Ruz y compañeros de la Generación Histórica;
Compañero Esteban Lazo, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y Presidente del Consejo de Estado;
Diputadas y diputados;
Compatriotas:
Se honra Cuba al contar en un día como hoy, cuando se cumplen seis
años de su regreso a la patria, con el compañero Gerardo Hernández
Nordelo como miembro de nuestro Consejo de Estado (Aplausos).
Hace un año, desde esta misma tribuna dijimos: ¡nos tiraron a matar y
estamos vivos! Suponíamos entonces que nada podría ser peor que aquella
escalada de medidas de endurecimiento del bloqueo imperialista y de
ataque a las fuentes de suministros energéticos, a las brigadas médicas y
a cualquier posibilidad de financiamiento.
Hasta que llegó el 2020, un año duro y desafiante como pocos a causa
de la desconcertante pandemia de la COVID-19 que cerró de golpe y
durante meses las puertas a la economía y a la vida misma.
Todo fue peor, porque su impacto es universal y alcanzó momentos
insoportables, con el oportunista recrudecimiento del bloqueo
estadounidense, prueba definitiva de la profunda maldad de nuestros
adversarios.
Ellos insistieron en matarnos; pero nosotros insistimos en vivir y
vencer. Cuba Viva saltó por encima de sus propias posibilidades.
Cuba
se honró al contar en un día como ayer, cuando se cumplieron seis años
de su regreso a la patria, con el compañero Gerardo Hernández Nordelo
como miembro de nuestro Consejo de Estado. Foto: Estudios Revolución
Es el destino de este pueblo: crecerse con los desafíos. Está en los
genes de la nación cubana, forjada en la resistencia y la rebeldía de
los esclavos que se negaron a serlo y en la voluntad de los emigrantes
cargados de sueños; está en la herencia de los líderes independentistas
que quemaron sus riquezas en el fuego de la Revolución; en las madres de
sus hijos nacidos en medio del combate, y en la fuerte identidad del
criollo que maduró en los largos años en que la patria solo fue libre en
la manigua. Está en las sucesivas generaciones que dejaron sangre y
simiente en desiguales combates en calles y en serranías hasta la
victoria.
No hay modo de explicar la existencia de la Revolución, su triunfo y
su sobrevivencia frente a despiadados acosos y dolorosos abandonos, sin
esas esencias que todos los días nos ponen frente a una historia que ya
acumula tantas heroínas y héroes por habitante que se hace difícil
contarlos.
Pero el ejemplo contagia. En estos meses de pandemia, hemos sido
testigos de hazañas cotidianas en personas de todas las edades y
oficios, mujeres y hombres, jóvenes y ancianos. Hasta los niños lo han
sido, al transformarse en ejemplares educadores de sus padres en cuanto
al uso del nasobuco, el lavado de las manos o el distanciamiento físico,
los tres pilares de la responsabilidad individual en esta batalla de
todos.
Quiero decir hoy aquí que cada hora de estos meses de enfrentamiento a
la COVID-19 fue de crecimiento y aprendizaje. Hubo jornadas tensas,
agotadoras, pero jamás nos acompañó el desánimo, gracias especialmente
al pueblo.
No es posible el desánimo cuando se tiene enfrente el heroísmo, no de
una persona o de un grupo, sino de una nación entera. Y ese heroísmo
nos hala constantemente, nos inspira a dar más, a hacer más, a sentir
vergüenza cuando el cuerpo nos pide un descanso.
Soportando carencias de todo tipo, colas desgastantes y una renuncia
temporal a fiestas y abrazos, las cubanas y los cubanos aceptamos los
más duros retos en el año 2020.
El nuevo coronavirus es un gigantesco desafío en medio de la crisis
impuesta por el bloqueo. Pero lo asumimos sin miedo. Hemos tenido menos
medicinas, menos comida, menos transporte..., pero también menos
contagios, menos enfermos y menos fallecidos. Eso solo se explica porque
hemos tenido más voluntad política, más solidaridad, y más justicia
social. Más socialismo.
En la Ciencia y la Medicina se implantaron récords en cuanto a la
entrega y el sacrificio personales y colectivos, que permitieron que el
país se colocara muy pronto entre los que han logrado controlar la
pandemia.
Para ilustrarlo con la rotundidad de las cifras: el país acumula 1
294 052 muestras realizadas, con 9 771 casos positivos, de los cuales,
lamentablemente, han fallecido 137 personas, para una tasa de letalidad
del 1,40, por debajo de la tasa mundial de 2,25, y también por debajo de
la tasa de la región de las Américas de 2,54.
Somos de los pocos países del mundo que no han registrado muertes por COVID-19 de embarazadas, niños, ni personal sanitario.
Cerca del 90 % de todos los contagiados se han recuperado gracias a
los robustos protocolos que se perfeccionan continuamente. Las salas de
terapia intensiva no han colapsado. Y paralelamente con la atención
médica, los profesionales de la Salud trabajan en más de 800
investigaciones, que han generado cientos de publicaciones científicas.
Más de una docena de biofármacos cubanos se emplean en los
tratamientos, mientras se ensayan cuatro candidatos vacunales y ya se
lograron prototipos de tres modelos de ventiladores pulmonares, de cuya
producción se ocupará la industria nacional.
Como la historia, con sus siglos de lucha y resistencia, la obra
educacional y el modelo de desarrollo humano que la Revolución escogió
para sus hijos, nos pusieron, en el enfrentamiento a la pandemia, por
delante de países de similar o superior desarrollo.
El talento natural del pueblo y aquella sentencia premonitoria de
Fidel de que nos convertiríamos en un país de hombres —y mujeres— de
Ciencia, pero muy especialmente su idea llevada a la práctica en la
voluntad política de invertir en áreas tan novedosas y casi exclusivas
del primer mundo, como la ingeniería genética y la biotecnología, las
neurociencias y la producción de medicamentos, nos han permitido
colocarnos a la vanguardia de los estudios sobre la pandemia y los
protocolos de atención y seguimientos a los contagiados.
Un principio humanista, inseparable de la Revolución: la vida humana
como bien supremo de la sociedad está en la base de la estrategia
nacional de enfrentamiento a la epidemia en Cuba y en otros 39 países,
hasta donde han llegado en estos meses unos 3 000 profesionales cubanos,
agrupados en 53 brigadas del Contingente Henry Reeve.
El acoso, la persecución, la difamación y las groseras presiones del
actual Gobierno de los Estados Unidos contra otros países por recibir o
simplemente solicitar apoyo del prestigioso Contingente, no tiene
precedentes.
Pero su obra ya caló tan hondo en las naciones que la reciben, que de
su agradecimiento brotó la propuesta para el Nobel de la Paz al
Contingente Henry Reeve, una candidatura que honra profundamente a un
proyecto de Fidel en este mundo gobernado por los egoísmos y las reglas
del mercado. Se reconoce así la consagración de nuestros trabajadores
de la Salud a salvar vidas en las más difíciles condiciones y en los
sitios más remotos, a donde nunca llegará ni una limosna de sus
perseguidores.
Sin ceder al exceso de optimismo, siempre peligroso por cuanto
desmovilizaría las acciones que deben mantenerse en el tiempo, vamos
pasando todas las pruebas de la pandemia gracias al pueblo y al empuje
preciso de la Ciencia, un poderoso motor de tracción múltiple, si me
perdonan la analogía.
Porque hay que decir que los aportes de la inteligencia colectiva no
se reducen al área vital de la Medicina y los servicios de Salud
Pública. Agradecemos que algunas de las mentes más brillantes de
nuestro país permanecieran atentas y aportando, desde las plataformas
digitales, con agudeza crítica, a los análisis científicos que, también
desde la economía y las ciencias sociales e históricas, deberán dotar a
la nación de un cuerpo teórico indispensable a este momento preñado de
urgencias.
Nunca es poco ni banal lo que se aporta desde el conocimiento y el
compromiso con el destino de la nación. Es una señal que distingue a los
muchos cubanos que acompañan a la Revolución en todos sus desvelos y
quieren ayudar a la conquista de la prosperidad pendiente. Y a los que
hoy cumplimos el deber de gobernar nos ayuda a rectificar mientras
caminamos, algo de lo que jamás nos avergonzaremos ni renegaremos.
Entendemos que estudiar, aprender y tomar decisiones, desde los saberes
colectivos, conduce siempre por caminos más seguros y más justos.
Compatriotas:
En el año 2020 enfrentamos condiciones excepcionales en la economía.
Cualquier adjetivo resultaría insuficiente para calificar la atroz
combinación de bloqueo reforzado y pandemia sobre la economía y la
sociedad.
Hablamos de efectos acumulados de la persecución financiera y el
cerco a cualquier fuente de ingresos en divisas, que se refuerzan de
forma oportunista en medio de la pandemia y la contracción económica
universal que provoca, con la consecuente interrupción de la actividad
turística, una de las principales fuentes de ingresos del país; la
contracción de las importaciones; la disminución de la actividad
productiva y de servicios, tanto en el sector estatal como en el no
estatal, y los gastos de salud adicionales a los previstos en el plan,
junto al incremento de los financiamientos desde el Presupuesto del
Estado, entre otros.
Al diseñar el Plan de la Economía para el año 2020, habíamos
previsto, aun en condiciones de fuertes restricciones, alcanzar un
crecimiento en el orden del 1 %. Como ha sucedido prácticamente en todas
las regiones y países, la COVID-19 nos obligó a modificar todas las
previsiones.
El hecho es que no habrá crecimiento. Como se ha informado aquí, se decrecerá alrededor de un 11 %.
Cae la economía, pero no se detiene. Hemos aprobado la Estrategia
Económico-Social y el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social
hasta el año 2030 y se concluyeron los estudios para la implementación
del ordenamiento monetario, que se iniciará el próximo 1ro. de enero.
En medio del peor escenario se han concluido importantes inversiones
en los principales programas de desarrollo, incluyendo el de la
vivienda, con 47 400 inmuebles terminados; el turismo, con 2 000 nuevas
habitaciones; la primera bioeléctrica en operaciones en el país, e
inversiones en el sector hidráulico y la producción de alimentos, entre
otros.
Simultáneamente, se aprobaron 29 proyectos de Inversión Extranjera,
por 2 455 millones de dólares, 5 de ellos en la Zona Especial de
Desarrollo Mariel, importante y estratégico enclave económico del país,
donde operan empresas de 21 países y de 11 multinacionales. Allí se han
aprobado 55 negocios, con un monto de inversión comprometido que supera
los 3 000 millones de dólares, generándose 11 763 nuevos empleos.
Si bien en el escenario en el que se elabora el Plan de la Economía
para el año 2021, prevalece la incertidumbre asociada a la evolución de
la pandemia y sus graves impactos en la economía mundial, el próximo año
se espera un proceso gradual de recuperación, con un crecimiento entre
un 6 % y un 7 %, lo que demandará un trabajo intenso de todos los
actores económicos. Alcanzar este objetivo exige de nosotros mantener el
control de la COVID-19, en función de no enfrentar retrocesos en la
apertura que ya hemos iniciado en el turismo y en la actividad
productiva en general.
El país continuará trabajando en su desarrollo. El plan de
inversiones se incrementa un 22 % respecto al año 2020; concentrándose
el 60 % de los recursos en los sectores priorizados: producción de
alimentos; medicamentos; defensa; turismo; fuentes renovables de
energía; programa de la vivienda y las fábricas de producción de cemento
y acero.
A pesar de la contracción que nos deja este año, no renunciamos a
alcanzar el crecimiento proyectado para la segunda etapa del Plan
Nacional de Desarrollo Económico y Social, comprendida en el período del
2022 al 2026.
Para ello, es preciso continuar avanzando con mayor celeridad y
prioridades claras en la implementación de la Estrategia
Económico-Social, y mantener bajo control la inflación, evitando que se
exprese por encima de los niveles proyectados en el ordenamiento
monetario; incentivar la generación de nuevos empleos,
fundamentalmente en la actividad productiva, para lo cual es
imprescindible el impulso al desarrollo local, priorizando el turismo,
en respaldo a su recuperación gradual y con énfasis en los suministros
para la circulación mercantil minorista en moneda nacional, sobre todo
de productos de amplia demanda.
Se priorizará, igualmente, el impulso a las inversiones en la Zona
Especial de Desarrollo Mariel y el incremento de las ventas de las
entidades nacionales a la Zona por encima de lo proyectado en el Plan, y
la participación de la industria nacional como proveedor de las ventas
minoristas y mayoristas en divisas.
En ese contexto, será preciso mejorar el déficit fiscal proyectado, a
partir de una mayor eficiencia del gasto público y del aumento de los
ingresos del Presupuesto del Estado.
Con el inicio del ordenamiento monetario, el año 2021 será decisivo
en la recuperación gradual de la economía, en tanto logremos crear
condiciones más favorables para el desarrollo del sector productivo
nacional.
Esas prioridades conectan con algunos avances logrados durante este
año difícil, como los programas de desarrollo territorial, la gestión de
la ciencia y la innovación, las redes de laboratorios de biología
molecular, las nuevas facultades otorgadas al sistema empresarial, el
programa para el avance de la mujer, la política de comercialización de
productos agropecuarios, la creación de parques tecnológicos y
sociedades mercantiles de interfaz entre universidades y empresas.
La conducción de la economía se ha diseñado bajo el principio de
asegurar, como objetivos esenciales, el acceso a los alimentos,
combustibles, fertilizantes y plaguicidas, medicamentos, satisfacer las
demandas de la defensa, así como la prioridad en la obtención de los
financiamientos para la industria nacional, haciendo efectivo el
propósito de no importar lo que podamos producir eficientemente en el
país.
El principio ha sido introducir modificaciones para lograr mayor
flexibilidad, objetividad e innovación en la respuesta a los problemas y
la búsqueda de soluciones.
Compañeras y compañeros:
El desafío del período que evaluamos hoy ha sido superior a cualquier
otro momento, por cuanto nos planteamos, en el mismo año de la pandemia
y la intensificación del bloqueo, comenzar la aplicación del
ordenamiento monetario y cumplir con un muy intenso cronograma
legislativo que le otorgue fuerza práctica a nuestra Constitución.
La Tarea Ordenamiento es, sin duda, el más complejo proceso económico
de los últimos años. Pero posponerlo sería aún más costoso en el
tiempo.
Seguimos con interés y respeto las preocupaciones de la población,
cuyo bienestar nos empeñamos en construir. En función de responder a
ellas, ministros y especialistas explican y explicarán más de una vez y
de forma detallada las cuestiones que puedan generar dudas, que son casi
todas por la novedad del proceso.
Existen inquietudes con relación a los salarios y también en cuanto a
las tarifas eléctricas. Podríamos dar una única respuesta limitándonos a
explicar el mantenimiento de grandes subsidios a los sectores que menos
consumen; pero en el ordenamiento monetario ninguna medida puede verse
fuera del contexto económico nacional y mundial, donde los precios y el
acceso a los combustibles obligan a los países de menor desarrollo a
ajustar sus consumos.
Lo que sí podemos afirmar categóricamente es que no se trata de una
política de terapia de choque, ni de “corralitos” financieros, como
algunos insisten en proyectar. Se revisará lo que haya que revisar y se
corregirá lo que deba y pueda ser corregido (Aplausos).
La Revolución insiste en su firme propósito de que nadie quedará desamparado.
Es cierto que tuvimos que acudir a medidas como las tiendas en moneda
libremente convertible, tan cuestionadas, pero imprescindibles para
incentivar remesas, canalizarlas y resolver una contradicción señalada
de manera persistente y crítica por economistas y otros expertos, o sea,
la fuga al exterior de divisas que estaba drenando los escasos ingresos
del país por vía de los compradores privados.
La solución fue atraer esos recursos al mercado interno y con los
ingresos en moneda libremente convertible financiar los gastos en
alimentos y combustibles del país, en momentos en que ni siquiera
contábamos con arribo de turistas y la pandemia pesaba enormemente sobre
los magros capitales disponibles.
Ya lo ha explicado más de una vez el viceprimer ministro Alejandro
Gil Fernández: la vitalidad del servicio electroenergético nacional y
los mínimos de la canasta básica normada de los que nadie quiere
prescindir, no podrían garantizarse sin las divisas que aún tardarán en
recuperarse por cuenta de las producciones y exportaciones nacionales.
Diputadas, diputados:
Seguramente muchos de ustedes han comprobado las crecientes
manipulaciones y presiones a través de las cuales acusan a Cuba de
retraso y parálisis en el cronograma legislativo. Tratan de tomarle la
delantera a la dirección de la Revolución, borrar más de 60 años de
batalla por los derechos de la mujer y contra todo tipo de
discriminación y abuso, contra la violencia y la exclusión de los
sectores sociales que hasta 1959 no contaban para la política nacional.
En esta Sesión, en cumplimiento de las disposiciones transitorias de
la Constitución, se han aprobado dos importantes leyes, que vienen a
cumplimentar las normas requeridas para la organización y funcionamiento
de los órganos locales del Poder Popular.
Hemos apreciado que ambas disposiciones normativas han sido objeto de
una ardua labor de los encargados de su elaboración, sobre todo, a
partir del alto número de opiniones como resultado de los procesos de
consulta realizados, tanto en el Gobierno como entre los dirigentes de
las provincias y municipios, los diputados y la academia.
Como está precisado en ambos cuerpos legales, sus contenidos serán
objeto de evaluación por la Asamblea Nacional, transcurrido un año de su
entrada en vigor. La experiencia en su aplicación nos permitirá
realizar los ajustes que correspondan, dado lo novedoso que resulta
parte de las instituciones establecidas en ellos.
Con estas leyes se han aprobado un total de seis este año, en
cumplimiento del Cronograma Legislativo, que ahora hemos tenido que
readecuar, y son expresión del esfuerzo realizado para darle
cumplimiento en las circunstancias complejas que impuso la COVID-19.
La actividad legislativa y, en particular, los grupos de trabajo
encargados de elaborar los anteproyectos no se han interrumpido. En
algunos casos, producto de la complejidad de las normas, se han tenido
que ampliar las consultas y corregir varios de sus contenidos.
La creación normativa, como ustedes conocen, no se circunscribe solo a
las leyes. Como aquí se expresó, el Consejo de Estado este año aprobó
25 decretos-leyes, 11 de ellos en cumplimiento del Cronograma trazado,
lo que demuestra también el esfuerzo realizado en esta actividad.
El reajuste ahora aprobado evidencia una mayor objetividad, fruto de
las experiencias adquiridas desde su aprobación por esta Asamblea.
En el caso particular del Código de las Familias, nos mantenemos en
el empeño de avanzar en todo lo necesario, a pesar de las circunstancias
actuales. Esta norma, como sabemos, tiene una amplia incidencia en la
sociedad y requiere de la mayor preparación, educación y consenso
social.
El grupo de trabajo, coordinado por el Ministerio de Justicia e
integrado por especialistas en Derecho de Familia, sicólogos e
investigadores de diversas instituciones, ha realizado una ardua labor
en la definición de las políticas fundamentales.
Del mismo modo, nos hemos visto obligados a transferir en el tiempo
otras disposiciones normativas, incluidas algunas de las previstas en
las disposiciones transitorias de la Constitución y otras que regulan
temas de interés para la población.
Queremos ratificar la invariable voluntad de perseverar en el
propósito de poder contar con las normas jurídicas necesarias para
implementar el nuevo texto constitucional y evitar a futuro cualquier
vacío legal.
Bajo las excepcionales circunstancias que nos impuso la pandemia, se
ha trabajado intensamente en adelantar la discusión y aprobación de
leyes orientadas a profundizar la justicia social y fortalecer el Estado
de Derecho. Y exigiremos más dinamismo en función de cumplir con el
mandato de hacer efectiva la Constitución.
Con la insistencia permanente del General de Ejército Raúl Castro Ruz
al frente de estos procesos, nuestro Partido y Gobierno han otorgado la
mayor prioridad al cumplimiento de un programa tenso, complejo, en el
que se trabajará hasta que se agoten las consultas y se consideren los
puntos de vista, los juicios y apreciaciones, muchas veces
contradictorios, de la mayoría de la población. No es algo que podamos
resolver a la ligera, porque estaríamos yendo contra el espíritu de
nuestra Carta Magna.
Legislar es un acto muy serio, determinante en el destino de todos
los ciudadanos. A nosotros corresponde hacerlo en el menor tiempo
posible, pero siempre, en primer lugar, bajo la premisa de que somos una
asamblea libre de las presiones de lobistas. Somos la Asamblea del
pueblo de Cuba y a sus demandas y a sus tiempos nos debemos. A nadie más
(Aplausos).
Compañeras, compañeros:
Pasando a temas de la agenda internacional, hay que destacar también
el impacto singular e inesperado de la pandemia, que agravó las
contradicciones ya existentes en el mundo y las tensiones de una
economía global que tendía a la desaceleración de los volúmenes
productivos y los flujos comerciales.
Como en coyunturas históricas similares, el peso mayor de la crisis
ha caído sobre los más desaventajados y los desposeídos que, en la
mayoría de los países, han sufrido el agravamiento de sus dificultades,
mientras la pobreza en general crece junto a la desigualdad y la
polarización social.
Increíblemente, las fortunas más grandes del planeta, las que
disfrutan unos pocos, han alcanzado con la pandemia ganancias inéditas.
Y, de cara a las mayorías, el panorama no es más prometedor para el año
que está por comenzar.
El impacto general de los desajustes ya experimentados continuará
empeorando, con grandes interrogantes sobre cuándo y cómo se recuperará
la producción manufacturera general y la prestación de servicios en los
grandes centros económicos y en los países en desarrollo; con
incertidumbre sobre los flujos comerciales, el empleo y la estabilidad
financiera.
La política exterior marcadamente agresiva y unilateral de los
Estados Unidos en años recientes ha agravado las amenazas a la paz, a la
seguridad y a los mecanismos multilaterales, regionales e
internacionales que, durante décadas, y aún con limitaciones, han
sostenido al sistema de relaciones internacionales, a la cooperación y
al Derecho Internacional como marco de referencia para la interacción
entre las naciones.
Para Cuba y para la mayoría de los países se redujeron las
posibilidades de intercambio directo. Las reuniones internacionales
tuvieron que acudir a deliberaciones virtuales, con el uso de las
tecnologías de la comunicación, lo que introduce un modo novedoso de
practicar la diplomacia bilateral y multilateral, pero limita el efecto
insustituible de la interacción personal en el fomento del conocimiento
mutuo, la construcción de confianza y la posibilidad de deliberar a
profundidad sobre temas sensibles.
En ese desafiante contexto y sin dejar de atender ninguna de las
prioridades, el país siguió fortaleciendo y desarrollando sus relaciones
con la comunidad internacional, sobre la base de los principios de la
Carta de las Naciones Unidas, luchando siempre a favor de la paz y de la
protección del medioambiente; promoviendo los postulados del Movimiento
de Países No Alineados, y persistentemente comprometido con la unidad e
integración de los pueblos de América Latina y el Caribe.
Demostramos la capacidad de sostener y llevar a nuevos ámbitos la
cooperación solidaria, piedra angular y singularmente característica de
nuestra política exterior.
Tarde o temprano se escribirá la historia de esta nefasta pandemia y
su impacto a nivel global. Si se narra con honestidad, será imposible
soslayar el papel de Cuba y de los miles de cubanos que acudieron
voluntariamente a otras tierras a enfrentar el peligro y a honrar el
código hipocrático que acompaña en la conciencia y en el corazón a
nuestros abnegados trabajadores de la Salud.
Por otro lado, hemos adoptado medidas dirigidas a proteger y apoyar a
los ciudadanos cubanos que se encuentran en el exterior. Con ese
propósito y ante la necesidad de respetar rigurosos protocolos de
protección y distanciamiento físico, promovimos la realización de
trámites consulares a distancia. A pesar de la necesaria cancelación de
los vuelos regulares durante aproximadamente siete meses, se apoyó la
realización de 94 vuelos chárter que permitieron el regreso a Cuba de
más de 5 000 compatriotas desde 56 países, al tiempo que se adoptaron
medidas excepcionales como la prórroga automática de estancia en el
exterior.
La voluntad de continuar fortaleciendo los vínculos entre Cuba y sus nacionales en el extranjero es irrevocable.
Hace pocos días, el 8 de diciembre, celebramos la Séptima Cumbre
Caricom-Cuba, que confirmó la consolidación de las estrechas relaciones
con los hermanos caribeños, basadas en el apoyo mutuo, la cooperación y
la solidaridad ante los retos que debemos enfrentar en el sistema
internacional, injusto y desigual.
En estos tiempos, cuando se hace más necesaria la cooperación,
compartimos con orgullo la disposición y la entrega de nuestros médicos y
profesionales de la Salud que prestan servicios en todas las naciones
de la Comunidad del Caribe y por primera vez también en cinco
territorios no independientes.
Agradecimos la solidaridad y el respeto del Caribe hacia Cuba y defendimos con valentía la amistad mutua.
Unos días después celebramos la XVIII Cumbre del ALBA-TCP, en la que
ratificamos nuestro rechazo a la conducta injerencista del imperialismo
en el hemisferio y a los intentos de reimponer la Doctrina Monroe, a la
vez que reafirmamos el respaldo a la Revolución Bolivariana y Chavista,
al Gobierno de la hermana Nicaragua y celebramos el regreso del Estado
Plurinacional de Bolivia a esa organización.
Casi llega a su fin el cuarto y último año del actual gobierno de
Estados Unidos, el número 12 desde que triunfó la Revolución.
Comprometido con los sectores más rabiosamente anticubanos de ese país,
ha desatado contra Cuba en este período una guerra sórdida, con la
absurda pretensión de ponernos de rodillas, de romper la resistencia de
la Revolución y obligarnos a realizar concesiones, tanto en política
exterior como en nuestra realidad interna. Su fracaso es rotundo y
notorio.
Las consecuencias sobre la economía y su impacto en la vida y el
bienestar de millones de cubanos sí ha sido, sin embargo, de gran
envergadura. La guerra económica se ha dirigido con perfidia sobre las
principales fuentes de ingresos y contra el suministro de combustible,
con medidas de naturaleza no convencional, impropias de tiempos de paz.
Se declaró abiertamente la ambición de asfixiar el desempeño económico
del país y hubo quienes públicamente se pusieron a contar los días.
Al efecto ya abrumador del bloqueo se agregaron medidas que lo escalan a un nivel cualitativamente superior.
El uso del Título III de la ley Helms-Burton para castigar o amenazar
a quienes legítimamente comercian con Cuba o invierten aquí, el ataque a
las remesas, la elaboración de listas caprichosas para aplicar
restricciones adicionales al sistema empresarial cubano, las
limitaciones añadidas a las estrechas posibilidades de viajes, la
criminal persecución de los suministros de combustible, el acoso a las
transacciones financieras en cualquier rincón del mundo y la campaña de
presiones contra terceros países para que rehúsen solicitar nuestra
cooperación médica, aun cuando la necesiten, son acciones que llevan la
marca Trump y el sello de la cohorte de extremistas que
inescrupulosamente hoy gobiernan ese país.
En los medios de información nacionales y en los foros multilaterales
hemos argumentado con amplios detalles el costo para la isla de esa
guerra que, en el marco de la pandemia, Estados Unidos reforzó con cruel
y despiadada voluntad.
Como ya hemos dicho, es algo que los cubanos no podremos olvidar. La
verdad no puede ocultarse: el bloqueo económico es moral y legalmente
insostenible. Eso lo saben numerosos políticos de los Estados Unidos con
los que hemos compartido durante años y nos sorprendería que alguien
aún pudiera argumentar lo contrario.
Ningún gobernante podría justificar desde el punto de vista ético que
resulta legítimo hacer uso del poder económico y tecnológico abrumador
de una superpotencia como Estados Unidos para someter durante 60 años a
la asfixia económica a una nación relativamente pequeña y de escasas
riquezas naturales.
Se argumenta que existen discrepancias políticas entre nuestros dos
gobiernos y claro que las hay. Tenemos sobradas diferencias y reservas
con lo que acontece en los Estados Unidos. Pero eso no le otorga a ese
país el derecho a intentar imponer por la fuerza su voluntad en esta
tierra y sobre este pueblo. Hemos demostrado una singular capacidad de
resistencia y mantenemos la firme determinación de rechazar tal empeño.
Insistimos en la convicción de que es posible construir una relación
respetuosa y perdurable entre ambas naciones y, como ya se ha dicho con
suficiente claridad, estamos dispuestos a discutir sobre cualquier tema.
Lo que no estamos dispuestos a negociar y en lo que no cederemos ni un
ápice es con la Revolución, el socialismo y nuestra soberanía. ¡Los
principios no estarán nunca sobre la mesa! (Aplausos.)
Los
hijos de la Generación del Centenario, junto a nuestro pueblo, tienen
el deber, el compromiso y el honor de dar continuidad a la historia que
nos trajo hasta aquí. Foto: Estudios Revolución
Compatriotas:
Seguramente no olvidaremos que este escenario tan complejo que hoy
hemos descrito coincidió en el tiempo con el período de elecciones de
nuestro vecino del Norte. Y Cuba volvió a convertirse en asunto de la
agenda electoral doméstica. Llovieron amenazas y llovió dinero para
propiciar lo que muchos creían el golpe final a Cuba, Nicaragua y
Venezuela en un presumible segundo período del todavía Presidente. O una
situación de inestabilidad y tensiones que impidiera cualquier posible
retorno del diálogo en caso de una victoria demócrata.
Se nos echaron encima con todo, provocaciones desde actitudes
mercenarias conectadas con huelgas falsas de supuestos artistas que
buscaban atraer a la opinión pública y a la intelectualidad para imponer
diálogos camuflados en preocupaciones auténticas del sector. Pero eran
más los reclamos extraartísticos con el evidente propósito de servir de
estrado a proyectos de confrontación previamente articulados, con el
objetivo de crear una oposición política sin base social.
Y como telón de fondo, acciones terroristas, falsas noticias y
amenazas violentas por las redes. Eso es, en pocas palabras, el resumen
del golpe no tan blando que se preparó para Cuba como aguinaldo final de
un año difícil. Es algo que nuestros medios han explicado, valiente y
detalladamente, razón por la cual se les trata infructuosamente de
denigrar en algunas plataformas financiadas desde el exterior.
Hemos visto proyectarse en tiempo real los antiguos y nuevos planes
de los servicios especiales norteamericanos contra la Revolución, el
producto de los cursos de formación de liderazgo de la NED y la USAID,
la atención que hipócritamente dicen prestar a los problemas que afectan
e irritan a la población, la mayoría provocados por el cruel bloqueo
del mismo gobierno que los exacerba con el fin de generar descontento,
pero también por vacíos y errores de nuestras instituciones en su
imprescindible vínculo con quienes desarrollan actividades afines.
Es una guerra despiadada, que desconoce la ética y los principios y
que, bajo el paraguas de premios y otras dádivas, a través de supuestas
ONG y agencias dependientes de gobiernos extranjeros, financian grupos y
acciones dirigidas a denigrar y debilitar al Estado.
Los “líderes de laboratorio” aparentan tomar distancia de los
violentos, se disfrazarán de pacíficos negociadores políticos y tratarán
de imponer sus agendas, apostando al estallido social si sus demandas
no son cumplidas. Bajo ese fuego, que pretende distraernos de las
tareas esenciales, nos toca seguir peleando por un mejor país, sin
cansarnos.
No es la primera vez en la historia que los enemigos de la Revolución
Cubana intentan golpearla oportunistamente, en un momento difícil para
la economía y la sociedad. No es la primera vez que los lobos se
disfrazan de ovejas y que tratan de tomar una cabeza de playa. No es la
primera vez que mienten y presentan al mundo un país distinto al de su
realidad.
La narrativa es casi novelesca y no faltan medios de gran alcance
para amplificarla en español y en inglés. Inflan tanto los hechos que,
en un momento de tantos desafíos y urgencias, corremos el riesgo de
desviar la atención de los asuntos en los que le va la vida a la nación
para movernos al compás de los que quieren destruirla.
Este no es un Gobierno desconectado del pueblo enclaustrado en
oficinas. Recorremos sistemáticamente las provincias, visitamos
universidades, centros de investigación, fábricas, escuelas, hospitales,
polos agrícolas. Allí hemos dialogado con los que piensan y trabajan
como país, con los que hacen posible que en medio de los ataques y las
más duras dificultades Cuba Viva.
No olvidar que por cada uno de los que se unen en las redes,
convocados por el odio, el revanchismo y el deseo de dañar a un
gobierno, aunque eso signifique dañar a todo el pueblo, hay muchos más
unidos en la pasión de salvarlo, sacarlo adelante y aproximarlo cada vez
un poco más a la prosperidad anhelada.
Para el desempeño de muchas estructuras, instituciones y espacios
estatales cubanos, este ha sido un año de crisis por la COVID-19. De
crisis sanitaria, económica y productiva, pero también ha sido el
momento de aprender a utilizar mejor las herramientas que nos brinda la
tecnología y de darle un impulso, que todavía resulta inaceptablemente
lento, al gobierno electrónico, necesariamente conectado con las
inquietudes y cuestionamientos de la ciudadanía.
Urge también que promovamos cambios más profundos a nivel estructural
para desatar las fuerzas productivas, arrinconar a la burocracia y
cerrarle los caminos a la corrupción. Nos toca a todos propiciar las
transformaciones con agilidad y lucidez. Es un reto en el que participan
en este momento equipos multidisciplinarios, para que cada acción esté
avalada por criterios científicos de dirección y sucedan con la menor
cuota de trauma posible.
Hemos orientado y exigimos que los organismos y las instituciones
tengan como prioridades en sus agendas el vínculo real y constante con
sus bases y con la población en general.
La vida nos ha probado muchas veces que las decisiones improcedentes,
y los errores derivados de ellas pueden ser corregidos oportunamente si
se mantiene el oído pegado a la tierra, que en esta época puede
significar la atención pegada al latido del pueblo, sea de manera
virtual o presencial.
Lo he dicho y lo reitero: esa es la sinergia imprescindible para el
desarrollo en una sociedad participativa como la nuestra. Es la
manifestación contemporánea de la efectividad del auténtico Poder
Popular.
Compañeras y compañeros:
Aunque nos hemos extendido hoy más que otras veces, hay una reflexión
que no puedo dejar de compartir con ustedes y con todo nuestro pueblo.
Al margen de las manipulaciones a través de las redes, del uso de
medios y fórmulas que resultan efectivas para públicos sensibles y
cultos, nos preguntamos: ¿Por qué han atacado nuestra cultura?
No es difícil descifrar el misterio. En Cuba, Cultura y Revolución
son equivalencias desde el origen mismo de la nacionalidad. Baste
recordar aquel 20 de octubre en que Perucho Figueredo escribió la letra
del Himno de Bayamo a la grupa del caballo sobre el que se lanzó al
combate junto a Céspedes.
Apuntar a la Cultura, a la fractura de la Cultura cubana, es apuntar
al corazón de la Revolución cubana, a la identidad nacional.
¿Quiénes si no nuestros grandes intelectuales y artistas, son los
creadores del ideario de la rebeldía y el antimperialismo? Son ellas y
ellos los que siempre marcaron, con sus ideas y sus obras, los límites
de cualquier diálogo en la nación que surgió con una identidad muy bien
definida, batiéndose contra un imperio por su independencia y contra
otro por la soberanía.
De su genio emergió la nación que definió su destino en la lealtad
superior al testamento político de José Martí: antimperialista por donde
se lea. Un pueblo que desafió a los poderes imperiales y es castigado
cruelmente con el bloqueo más largo de la historia por su decisión de
conquistar toda la justicia, como aspiración genuina, y construir el
socialismo, con los fusiles en alto y Fidel y Raúl en la vanguardia, a
solo 90 millas.
El contexto es más complejo y más agresivo que nunca y no podemos ser
ingenuos. Hay un enjambre anexionista queriendo que nuestro proyecto de
país se venga abajo, tratando de sacar partido a nuestras escaseces y
de paralizar las transformaciones en curso. La industria de la
contrarrevolución mueve mucho dinero y exige acciones a los que les
paga. Por eso los vándalos exhiben su violencia y los terroristas no
tienen pudor en declarar sus operaciones.
El escenario del golpe suave sigue activo y la guerra no convencional
busca los espacios más diversos para desatarse. Nuevas provocaciones
están en curso y nuevamente las derrotaremos.
Con unidad, con coherencia, con disposición, sin miedo, con el
pueblo, sin esperar orientaciones, sin demoras, con firmeza, con pulso
firme, con inteligencia, con decencia, con lucidez y con apego a nuestra
Constitución y a los principios que defendemos, podemos vencer siempre y
cada vez de manera más contundente (Aplausos).
Nos corresponde también evaluar las fallas, los vacíos, el
acomodamiento, la insensibilidad, el formalismo, la burocracia y el
inmovilismo enquistado en algunas instituciones.
Repasemos una y otra vez el concepto de Revolución que nos legó
Fidel, así como su advertencia de que solo nuestros errores podrían
llevar a la autodestrucción de la Revolución.
Fortalecer la labor del Gobierno y las instituciones en interacción
directa con la ciudadanía es una responsabilidad que se profundizó con
la nueva Constitución.
Es vital para la nación mantener vivo y en desarrollo ascendente el
diálogo con los jóvenes en todas las instituciones y a todos los
niveles. Tenemos el deber y la responsabilidad de atraerlos, estimulando
su realización personal y profesional, su participación en tareas de
importancia y también con respeto y atención a sus propuestas.
Hay que desterrar definitivamente la formalidad en las respuestas a
la población, ir al fondo de los asuntos y siempre que sea posible, cara
a cara. No se trata solo de escuchar y registrar cada queja o
planteamiento. Se trata de responder eficazmente y sin dilación,
siempre que sea posible, con una solución.
Esa obligación nos debe llevar constantemente a las bases, a
escuchar, a atender, a garantizar la participación ciudadana, sin la
cual la democracia socialista carece de sentido. El objetivo es
facilitar el cumplimiento de las funciones sustantivas de cada entidad.
Tratar fría y formalmente problemáticas sociales es traicionar la
esencia de la participación popular que demandamos. Debe quedar claro
que los problemas los tienen que enfrentar y solucionar las
instituciones a las que corresponda por su ámbito de acción.
Compatriotas:
Por su impacto en la vida de todos, es prioridad nacional potenciar
la economía y lo que tribute a acelerar el desarrollo del país.
Ya no podemos posponer más lo que mandató el pueblo en los últimos
congresos del Partido. Es preciso implementar sin demora todo lo
pendiente, estremecer al sistema empresarial, asegurar el ordenamiento,
enfrentar de manera inteligente la subida de precios.
Convocamos también al necesario sector privado y cooperativo. Es
preciso desterrar los egoísmos y la búsqueda exclusiva del beneficio
personal que mueve a algunos a pescar en el río revuelto de las
necesidades de la mayoría, subiendo abusivamente los precios.
Este pueblo, noble y trabajador, ha sobrevivido a todos los cercos y
abusos imperiales con una extraordinaria dosis de solidaridad y de
generosidad que ya forma parte inseparable del ser nacional. El egoísmo
es una actitud que no prosperará en nuestra Patria.
Cuba es de todos, han reclamado algunos en estos días, pero no sería
justo acreditarse su posesión sin atender a sus necesidades. No
insistamos en que nos pertenece. Entendamos lo que significa
pertenecerle a ella. “La patria es ara, no pedestal”, dijo José Martí,
marcando las profundas diferencias entre quienes están dispuestos al
sacrificio por servirla y los que quisieran servirse de ella o
entregarla a otro.
Las organizaciones políticas y de masas están llamadas a ser más
proactivas e incluyentes. No descuidar nunca el importante componente
social en su trabajo político-ideológico y trabajar con todos, no solo
con los convencidos, también con los apáticos, en cuya indiferencia
tenemos una cuota de responsabilidad los que no hemos sido capaces de
sumarlos.
Abordar sin cortapisas el debate y la atención a temas sociales como
la marginalidad, la deshonestidad, la vulgaridad, las adicciones, la
disfuncionalidad familiar, la deserción escolar, la situación de los más
vulnerables, el femicidio, las discriminaciones de cualquier índole y
otros problemas que un día nos saltan a la cara a través de las
plataformas digitales, pero no mediante los entes que deberían estar con
las uñas hurgando en el terreno.
Las organizaciones están permanentemente convocadas a actuar en las
calles. No solo para organizar actos o proclamar nuestras consignas.
¡Están convocadas a trabajar!, a visitar escuelas, barrios, a
interactuar, para conocer problemáticas y realidades de nuestra gente.
No podemos permitir que tres o cuatro provocadores nos conviertan una
zona comunitaria en vertedero mediático de quienes la presentan como
territorio de gente que odia a la Revolución.
Cubanas y cubanos:
Después de un año tan desafiante y duro, nuestro pueblo merece
celebrar sus avances y su resistencia en el mejor de los ambientes
posibles.
Trabajemos social e integralmente en proyectos con las familias en
sus barrios, colmándolos de respeto, identidad y autoestima, para que
todos sus vecinos sientan orgullo por ese pedazo de patria, de su país,
su Gobierno y su Revolución.
Hemos mostrado capacidad para enfrentar todos los retos y desafíos.
Funcionamos organizadamente y aquí estamos. Una vez más hemos derrotado y
desarticulado las más perversas intenciones del imperio para destruir
la Revolución.
El pueblo se ha crecido en este 2020, tan duro, que puso a prueba
nuestra resistencia, nuestra solidaridad, nuestra unidad, pero nos dio
mayores aprendizajes. Y nos dio la victoria.
Con esos aprendizajes, el 2021 se nos presenta en el horizonte
intenso, retador, como un escalón para la superación de nuestros propios
límites, en el camino del perfeccionamiento y de la continuidad.
Debemos consagrarnos a convertir en hechos la convicción compartida
de que la obra de justicia social que hemos emprendido tendrá su mejor
respaldo en el crecimiento productivo y eficiente a partir de nuestras
propias realizaciones.
En estos días de final de año, de reunión imprescindible para seguir
juntos “empujando el país”, como escribió el poeta, sentimos en lo más
profundo la ausencia de voces entrañables que durante muchos años les
incorporaron a los análisis y debates del Parlamento la belleza y la
fuerza de las ideas que tejen la nacionalidad cubana, el sentimiento de
patria, la comunidad de intereses y sueños.
Se recuerda en primer lugar a Fidel, capaz de levantar con su voz y
sus ideas el imbatible pensamiento de la nación frente a los
adversarios. Su silla sigue aquí, inmortalizando el insuperable legado
de lecciones políticas que nos dejó como tarea permanente.
Y, más recientemente, se extraña a uno de sus más cercanos discípulos
y colaboradores en la misión de hablar al pueblo: el tribuno del lado
de la sala: Don Eusebio de La Habana, quien siempre nos trajo hasta aquí
el caudal infinito de la intelectualidad cubana, de la que se nutría su
inolvidable oratoria.
Ellos nos recuerdan que todo pensamiento es una semilla. Pensar como país es sembrar y fertilizar el futuro.
Los convocamos a seguir pensando y actuando como país para afianzar
la certeza de triunfo y creatividad de esa Cuba Viva que se ha
convertido en la premisa de los días actuales.
Siguen existiendo razones para celebrar, más razones mientras más
duras han sido las pruebas que hemos vencido. ¡Felicidades cubanas y
cubanos!
¡Somos Cuba Viva! Somos el país que se ha empeñado en resistir y
vencer los cercos y los ataques más crueles y perversos. Y aquí
seguimos: Viviendo, resistiendo, creando y venciendo.
¡Adelante 2021! Cuba te espera, Viva y fortalecida en los combates
del año que termina. Los hijos de la Generación del Centenario, junto a
nuestro pueblo, tienen el deber, el compromiso y el honor de dar
continuidad a la historia que nos trajo hasta aquí. Y nuestra consigna
sigue siendo:
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
(Ovación).
Un
principio humanista, inseparable de la Revolución: la vida humana como
bien supremo de la sociedad está en la base de la estrategia nacional de
enfrentamiento a la epidemia en Cuba y en otros 39 países, hasta donde
han llegado en estos meses unos 3 000 profesionales cubanos. Foto: José Manuel Correa