viernes, 25 de diciembre de 2020

El hombre hueco

 



Trump. Foto: Reuters

El último episodio de Trump contra Cuba es casi divertido. Después de más de 140 sanciones desde 2017, sin casi nada más que arrebatar a los cubanos e incumplida la promesa de disciplinar a la Isla comunista, se despide de la Casa Blanca con el acto ridículo de meter en su lista negra a la empresa que comercializa el café Cubita.

¿Ha habido alguna vez en la historia algún líder en el que la discrepancia entre el alcance global de su poder y la ridiculez de su persona haya sido más patética? Quizá algún emperador romano. Nerón, por ejemplo, quien, además de déspota, machista y pirómano, mandó asesinar a su madre, Agripina, parece que envenenó a su hermanastro, Británico, ejecutó a su primera esposa, Claudia, y mató de un puntapié a la segunda, Popea, en pleno embarazo. Pero tocaba la lira, y en el gusto por la música aventajó a Trump, aparte de que no se le habría ocurrido decretar el incendio de Roma y, a la vez, prohibir la circulación del vinagre, una bebida que mezclada con miel era tan popular en el Siglo I como el café ahora.

Los cubanos estamos tan hartos de Trump que el eco de lo que hace en estas últimas semanas de su presidencia nos llega amortiguado, rondando ya la ladera de la indiferencia. Después de haber cortado las remesas, los viajes de los norteamericanos y de los barcos petroleros, después de la persecución a empresas de terceros países y de las multas mil millonarias a los bancos que operaban con Cuba, casi nadie le ha dado importancia a esta ocurrencia contra la distribuidora de café. Y los que se enteraron, pusieron la anécdota al final de la larga cola de fracasos del Nerón gringo.

Acá la vida cotidiana convive con otros sones. El próximo 1 de enero sale de circulación el peso convertible (CUC) y Cuba iniciará su proceso de unificación monetaria, que ha tardado siete años en concretarse. Quedará una única moneda oficial, el peso cubano (CUP), con una tasa de conversión de 24 pesos por dólar, lo que han dejado mal parados los pronósticos de una severa devaluación de la moneda nacional. La llamada “Tarea Ordenamiento” viene acompañada a su vez por una reforma de salarios, pensiones y subsidios para las personas más vulnerables.

El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que el fin de la doble moneda no será “la solución mágica a todos los problemas” de la economía, pero “permitirá avanzar de manera más sólida”, en un contexto marcado por la crisis económica internacional, la Covid-19 y los efectos del bloqueo de Estados Unidos.

En este punto, los que se esfuerzan en ignorar las sanciones unilaterales del poderoso vecino contra la isla y sus operaciones abiertas y encubiertas, le dan la exclusiva del drama económico cubano a la burocracia y a la ineficiencia gubernamental, mientras que un capitalista de tomo y lomo como Patrick Chovanec, profesor de la Universidad de Columbia, ha recordado este martes que “no se niega la ayuda médica y humanitaria a una población debido a desacuerdos políticos, aun en la guerra”. (Por cierto, el ex Secretario de Comercio de la administración Bush, Carlos Gutiérrez, reaccionó instantáneamente al tuit de Chovanec: “¡Esto es lo que le hemos hecho a Cuba durante 60 años! Es hora de un cambio de política.”)

https://twitter.com/carlosgutierrez/status/1341547839659372546?s=20

El desabastecimiento y la incertidumbre han disparado las colas y los precios en el mercado negro, al tiempo que el gobierno enfrenta la especulación y a los acaparadores, y reconoce la impopularidad de las tiendas que operan solo con divisas, una medida que intenta reorientar a la economía interna el dinero que se escurría fuera del país. Se hacen malabares para que las familias reciban su inalterable canasta básica de alimentos, mientras las autoridades aseguran una y otra vez que “nadie quedará desamparado”.

Pero el año más duro que han vivido los cubanos en mucho tiempo termina con una formidable noticia: la “Soberana 02”, el candidato nacional de vacuna contra la Covid 19, ya comenzó la fase dos de ensayos clínicos y es el primer fármaco de su tipo en América Latina en avanzar a esa etapa. De los más de 200 proyectos de vacunas que se gestionan en el mundo, “Soberana” es la número 30 de 14 países que han recibido autorización de la entidad regulatoria correspondiente para avanzar a los ensayos con seres humanos.

En medio de todo esto, imagínese el drama de los que intentan interpretar las últimas horas de la política internacional estadounidense bajo Trump y descubren que la empresa Kave Coffee recibió toda la atención del presidente en la agonía final de su mandato, por el pecado de vender café Cubita. Es un insulto hasta para la memoria de Nerón. Recuerda la letanía final del poema de T.S. Eliot “Los hombres huecos”: “Así es como el mundo acaba/ Así es como el mundo acaba/ Así es como el mundo acaba/ No con un estallido sino con un gemido.”

(Tomado de La Jornada)

 

Un presidente infeliz, desatado e impredecible

El presidente Trump sigue siendo el hombre más poderoso del mundo, pero no tiene el poder para lograr lo que más quiere: evitar dejar el cargo como un perdedor.

El presidente Trump regresa a la Casa Blanca después del partido de fútbol americano entre el Ejército y la Armada a principios de mes. Trump ha hecho pocas apariciones públicas en las últimas semanas.Presi
Credit...Stefani Reynolds para The New York Times

A cuatro semanas del final del mandato del presidente Donald Trump, quizás él está más desatado y, como los acontecimientos de los últimos días han demostrado, en el punto más impredecible de su presidencia.

Sigue siendo la persona más poderosa del mundo, pero se centra en el único ámbito en el que no tiene el poder para conseguir lo que quiere: una forma de evitar dejar el cargo como un perdedor.

Pasa sus días agitándose por cualquier esperanza, si no de revertir el resultado de las elecciones, al menos de construir un caso coherente para argumentar que le robaron un segundo mandato.

Cuando ha salido de su relativo aislamiento en los últimos días, ha sido para sugerir de la nada que intentaría dinamitar el paquete de estímulo bipartidista, abriendo una brecha en su partido en el proceso, y para conceder clemencia a una serie de aliados y partidarios, en su mayoría fuera del proceso normal del Departamento de Justicia. El miércoles, vetó un proyecto de ley de defensa respaldado por la mayoría de su partido.

Por lo demás, se ha encerrado en la Casa Blanca, haciendo de anfitrión de un elenco de teóricos de la conspiración y de partidarios empedernidos que trafican con ideas como desafiar el resultado de las elecciones en el Congreso e incluso invocar la ley marcial, en un intento de dar a algunos de ellos puestos en el gobierno.

Está casi totalmente desvinculado de liderar la nación, incluso cuando los estadounidenses están siendo abatidos por el coronavirus a tasas récord. Frente a un agresivo ataque cibernético casi con toda seguridad llevado a cabo por Rusia, su respuesta, en la medida en que la ha tenido, ha sido restarle importancia al daño y contradecir a sus propios altos funcionarios sugiriendo que el culpable podría haber sido China. Casi no jugó ningún papel en la negociación del proyecto de ley de estímulo que acaba de ser aprobado por el Congreso antes de trabajar para interrumpirlo en el último minuto.

No está claro que el último comportamiento de Trump no sea otra cosa que una rabieta, la búsqueda de atención o una forma de terapia para el hombre que controla un arsenal nuclear; aunque una visión alternativa, aunque caritativa, es que es un trabajo de base estratégico para una postulación llena de quejas en 2024.

Como mínimo, los próximos 27 días en Washington estarán especialmente llenos de ansiedad.

Este artículo está basado en entrevistas con más de una decena de funcionarios del gobierno, actuales y anteriores, republicanos y aliados del presidente.

Trump ha pasado sus días viendo la televisión, haciendo llamadas a los republicanos en busca de consejos sobre cómo desafiar el resultado electoral e instándoles a que lo defiendan en la televisión. Como siempre, recurre a Twitter para obtener más apoyo y para desahogar su ira. No ha ido a jugar al golf desde que el clima se ha vuelto más frío, y está enclaustrado en la Casa Blanca, donde arrastra los pies desde la residencia hasta el Despacho Oval.

Muchos asesores de Trump esperan que el planeado viaje a Mar-a-Lago, su club privado en West Palm Beach, Florida, le proporcione un cambio de escenario y un cambio de perspectiva. Está previsto que salga el miércoles y se quede hasta el día de Año Nuevo.

Maggie Haberman es corresponsal de la Casa Blanca. Se unió al Times en 2015 como corresponsal de campaña y fue parte del equipo que ganó un premio Pulitzer en 2018 por informar sobre los asesores del presidente Trump y sus conexiones con Rusia.@maggieNYT

Michael S. Schmidt es corresponsal en Washington, donde cubre investigaciones federales y de seguridad nacional. Formó parte de dos equipos que ganaron premios Pulitzer en 2018: uno por informar sobre el acoso sexual en el lugar de trabajo y el otro por la cobertura del presidente Trump y los vínculos de su campaña con Rusia. @NYTMik

Aún así, su comportamiento errático y su desapego de sus deberes preocupan profundamente incluso a algunos de sus más leales ayudantes y consejeros.

Por el momento, Trump ha dicho a sus asesores que está dispuesto a dejar de escuchar a Sidney Powell, la abogada que le ha llamado la atención vendiendo una teoría de conspiración sobre las elecciones, y a gente como Patrick Byrne, el exdirector ejecutivo de Overstock.com, que estuvo presente en una salvaje reunión de casi cinco horas en el Despacho Oval y luego en la residencia presidencial el viernes pasado

Sidney Powell a su llegada a la Casa Blanca el lunes.
Credit...Erin Scott para The New York Times

Pero sus asesores actuales han descrito una lucha diaria para evitar que Trump ceda a su impulso de escuchar a los que le dicen lo que quiere oír. Y sus exasesores dicen que el tema más preocupante es la desaparición gradual del grupo central de asesores del Ala Oeste que, a menudo trabajando al unísono, podrían hacer que se alejara de ideas arriesgadas, legalmente dudosas y peligrosas.

“El número de personas que le dicen cosas que no quiere oír ha disminuido”, dijo su exasesor de seguridad nacional, John Bolton, quien tuvo una separación muy pública de Trump y que ha expresado sus objeciones en contra del berrinche del presidente contra su derrota electoral.

Trump ha recurrido a ayudantes como Peter Navarro, un asesor comercial que ha tratado de reunir pruebas de fraude electoral para reforzar las afirmaciones de su jefe. Y escucha a los republicanos que insisten en que el vicepresidente Mike Pence podría ayudar a influir en las elecciones durante el proceso normalmente rutinario de ratificación a principios del mes que viene, a pesar de que no es realista.

Entre los republicanos en el Capitolio, se habla de tomar medidas drásticas contra cualquiera de sus partidarios que intente interrumpir el proceso, una posibilidad que se ha hecho realidad cuando a el presidente importunó a Tommy Tuberville, senador electo por Alabama, que interfiriera con el trabajo.

Sin embargo, no es seguro que Tuberville cumpla los deseos del presidente, e incluso si lo hace, existe la posibilidad de que Mitch McConnell, senador por Kentucky y líder de la mayoría republicana, pueda intervenir para impedir tal movimiento. McConnell ya ha instado a su grupo a que no plantee objeciones cuando se certifiquen los resultados, porque ello obligaría a otros a votar públicamente en contra del presidente.

Incluso en los mejores tiempos, Trump ha buscado —y requerido— refuerzos de personas fuera de la Casa Blanca en apoyo de lo que sea que sus ayudantes acepten.

Pero en la Casa Blanca, Trump se está volviendo contra sus aliados más cercanos. Se ha quejado a sus aliados de que Pence, de quien se han burlado por su lealtad inquebrantable en los últimos cuatro años, debería hacer más para defenderlo. Y está enojado porque McConnell ha reconocido a Biden como el ganador de las elecciones.

Esta semana, Trump hizo que un asistente enviase un gráfico que presenta el momento de su apoyo a McConnell superpuesto a los datos de las encuestas para afirmar que él era responsable de que McConnell ganara la reelección este año —una afirmación que los profesionales políticos cuestionarían— y para sugerir que el líder de la mayoría es un ingrato.

Y el martes por la noche, Trump tuiteó una andanada contra el liderazgo del Senado al atacar a McConnell y al segundo líder del Senado, John Thune, senador por Dakota del Sur, quien había dicho que cualquier desafío a la ratificación de los resultados de las elecciones caería como un “perro de tiro”.

En el departamento de Justicia, el rechazo público y enfático del fiscal general William Barr el lunes a la necesidad de consejos especiales para investigar un fraude electoral y a Hunter Biden parecía tener la intención, en parte, de proteger a su sucesor a corto plazo, Jeffrey Rosen, de cualquier otra presión en esos frentes por parte del presidente.

En privado, los aliados que se han mantenido como Trump han eliminado a otros a través de purgas de lealtad, y que han desestimado las críticas de que el presidente tiene tendencias autoritarias, expresan su preocupación por las próximas cuatro semanas.

Barr, cuyo último día en el trabajo fue el miércoles, ha dicho a sus asociados que se ha alarmado por el comportamiento de Trump en las últimas semanas. Otros asesores han dicho en privado que se sienten agotados y que esperan ansiosos el final del mandato.

La mayoría de sus asesores creen que Trump dejará la Casa Blanca el 20 de enero. Los indultos que anunció el martes por la noche sugieren que se siente cómodo usando sus poderes de manera agresiva hasta entonces. Pero es difícil discernir hasta dónde llegará para subvertir los resultados electorales, negarse a dejar la Casa Blanca o desatar una ola de decisiones políticas unilaterales en sus últimas semanas.

Aún así, su comportamiento errático y su desapego de sus deberes preocupan profundamente incluso a algunos de sus más leales ayudantes y consejeros.

Por el momento, Trump ha dicho a sus asesores que está dispuesto a dejar de escuchar a Sidney Powell, la abogada que le ha llamado la atención vendiendo una teoría de conspiración sobre las elecciones, y a gente como Patrick Byrne, el exdirector ejecutivo de Overstock.com, que estuvo presente en una salvaje reunión de casi cinco horas en el Despacho Oval y luego en la residencia presidencial el viernes pasado.

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Un marine vigila el Ala Oeste de la Casa Blanca el lunes.
Credit...Erin Scott para The New York Times

Para los que quedan, los días han sido esfuerzos sombríos durante los cuales los trabajadores del gobierno se ven obligados a pasar tiempo o bien ejecutando la demanda del presidente de que se demuestre el fraude electoral, o bien incurriendo en su ira.

Como informó Axios, Pat Cipollone, el consejero de la Casa Blanca que ha implorado a Trump que se mantenga alejado de maniobras propuestas como hacer que los funcionarios federales tomen el control de las máquinas de votación para inspeccionarlas, se ha convertido en blanco de la ira del presidente.

Trump ha caracterizado a Cipollone de manera burlona, invocando a su propio mentor, el infame, despiadado y poco escrupuloso abogado Roy Cohn, como lo que un consejero de la Casa Blanca debería aspirar a ser.

El jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, ha objetado algunos de los deseos del presidente, como nombrar a Powell como consejero especial que examine el fraude electoral, pero también hizo un viaje a Georgia el martes para investigar las medidas de seguridad de la votación. Meadows, exmiembro de la Cámara de Representantes, también se ha inclinado hacia el esfuerzo de sus antiguos colegas de impugnar el voto en el Congreso, algo que podría impedir que el presidente se comprometiera más con Powell, pero que muchos republicanos consideran destructivo para su partido.

Otros asesores simplemente se han ausentado en un momento en que el presidente es particularmente inestable.

El yerno y asesor principal del presidente, Jared Kushner, ha estado fuera del país durante mucho tiempo desde el día de las elecciones, en viajes a través de Oriente Medio para hacer tratos que pulen sus propias credenciales. Ha respondido a la gente que busca su ayuda con Trump diciendo que el presidente es el abuelo de sus hijos, lo que implica que hay límites a lo que puede hacer para ayudar.

Trump ha pasado sus días viendo la televisión, haciendo llamadas a los republicanos en busca de consejos sobre cómo desafiar el resultado electoral e instándoles a que lo defiendan en la televisión. Como siempre, recurre a Twitter para obtener más apoyo y para desahogar su ira. No ha ido a jugar al golf desde que el clima se ha vuelto más frío, y está enclaustrado en la Casa Blanca, donde arrastra los pies desde la residencia hasta el Despacho Oval.

Muchos asesores de Trump esperan que el planeado viaje a Mar-a-Lago, su club privado en West Palm Beach, Florida, le proporcione un cambio de escenario y un cambio de perspectiva. Está previsto que salga el miércoles y se quede hasta el día de Año Nuevo.

Maggie Haberman es corresponsal de la Casa Blanca. Se unió al Times en 2015 como corresponsal de campaña y fue parte del equipo que ganó un premio Pulitzer en 2018 por informar sobre los asesores del presidente Trump y sus conexiones con Rusia.@maggieNYT

Michael S. Schmidt es corresponsal en Washington, donde cubre investigaciones federales y de seguridad nacional. Formó parte de dos equipos que ganaron premios Pulitzer en 2018: uno por informar sobre el acoso sexual en el lugar de trabajo y el otro por la cobertura del presidente Trump y los vínculos de su campaña con Rusia. @NYTMike


Maggie Haberman is a White House correspondent. She joined The Times in 2015 as a campaign correspondent and was part of a team that won a Pulitzer Prize in 2018 for reporting on President Trump’s advisers and their connections to Russia. @maggieNYT

Michael S. Schmidt is a Washington correspondent covering national security and federal investigations. He was part of two teams that won Pulitzer Prizes in 2018 — one for reporting on workplace sexual harassment and the other for coverage of President Trump and his campaign’s ties to Russia. @NYTMike



  • Trump: los últimos días del tirano. ¿Qué viene ahora?

     


    Publicada: viernes, 25 de diciembre de 2020 12:29

    En un sistema tiránico, un sátrapa defiende a sus siervos leales por sobre la justicia, aplicando medidas draconianas en contra de la población.

    La tiranía es un sistema de gobierno donde las normas más elementales de convivencia están trastocadas hasta tal punto que un sátrapa defiende a sus siervos leales por sobre la justicia, aplicando medidas draconianas en contra de la población y, dada su amplitud, las extiende a otras naciones como una obra personal de odio.

    El caso de Donald Trump es uno de los más emblemáticos puesto que, además de heredar una plataforma nacional de represión a la población descontenta y guerras interminables internacionalmente, no solo mantuvo esta forma perversa de actuar en el mundo, sino que la profundizó hasta sus niveles más bajos.

    Fue al autor de una despiadada política contra los inmigrantes residentes en EE.UU. así como aquellos que intentaron acceder a sus fronteras complementándola con una sistemática persecución a los afroamericanos, entregando cifras extremas de asesinatos por las fuerzas policiales, reclusión e incluso penas capitales. En cuanto a la pandemia del coronavirus mantuvo una posición diletante planteando al comienzo que era un simple resfrío que se curaba solo y antes de la elección presidencial que él era el más grande defensor de la ciudadanía, todo lo cual contrasta hoy al ostentar la mayor cifra de mortalidad en el mundo. Culpar a China del origen del Covid-19, sin ningún fundamento, lo convirtió en el hazmerreír planetario.

    En cuanto a las guerras heredadas del mandatario anterior, Barack Obama y su ex vicepresidente Joe Biden, no únicamente las mantuvo sino que mintiendo permanentemente sobre la retirada de las tropas continuó el saqueo del petróleo en Siria sosteniendo que era propio; apoyó  directamente la Coalición invasora en Irak y Yemen (especialmente en esta última junto con Gran Bretaña, Francia, Alemania, Emiratos Árabes, Arabia Saudí, Al-Qaeda),  propiciando la hambruna y  genocidio más atroz de este nuevo siglo.

    Su intervención descarada en el golpe militar dado al presidente Evo Morales con la confabulación de la OEA y el apoyo de países tiranizados en América Latina, se unió al reconocimiento al presidente fantasma, Juan Guaidó, intentando una insurrección con magnicidio incluido. El desconocimiento del Plan Integral de Acción Conjunta suscrito por el E3, Rusia, China, más Alemania, e Irán como símbolo del cumplimiento pleno a su palabra, demostraron la hipocresía estadounidense al incumplir sus compromisos.

    Sin embargo, sus acciones este año 2020 son extremas: ordenó públicamente el asesinato cobarde en las sombras de la noche de un héroe iraní mundial contra el terrorismo y por la paz como fue  Qasem Soleimani y el comandante iraquí Abu Mahdi al-Muhandis, junto a un grupo de valientes soldados; participó de modo encubierto en el asesinato del maestro iraní y físico nuclear Mohsen Fajrizadeh, como autor intelectual a través de un brazo armado sionista; intentó crear un proyecto de coalición para legalizar la ocupación israelí de Palestina obligando a Marruecos, Sudán, Emiratos Árabes, a establecer relaciones con Israel, presionando a través de negocios monetarios y militaristas.

    El denominado indulto que es simplemente la absolución a criminales y corruptos ha sido rechazado unánimemente, especialmente al nominar a cuatro pistoleros a sueldo de la empresa Blackwater USA (Aguas Negras de EE.UU.), organización siniestra que debió cambiar su nombre por Academi al conocerse la vinculación de sicarios para intervenir, ocupar, desestabilizar, realizar masacres, en diversos países soberanos.

    Uno de los actos despreciados diplomáticamente ha sido su negación a reconocer el triunfo de Joe Biden, intentando quedarse en la Casa Negra, evidenciando eso sí el sistema opaco de elecciones en USA al no tener el pueblo ninguna opción de participar con candidatos que representen sus propios intereses.

    En síntesis, tres conclusiones de esta carrera atroz diseminando odio por la esfera humana:

    1. Además de ser Trump un violador de la legislación internacional al autorizar públicamente a malhechores en asesinatos y masacres de lesa humanidad, ha sido catalogado como un criminal de guerra y deberá ser juzgado por un consejo que establezca una pena máxima a sus atrocidades sirviendo como ejemplo al mundo que nunca más se permitirá tiranos como éste.
    2.  
    3. Afortunadamente todas sus políticas han resultado en fracaso absoluto pese al costo de vidas y sacrificios que ha ocasionado a mujeres, niños, civiles y desvalidos en el orbe. Lo principal es que ha expuesto públicamente a EE.UU. como un imperio en decadencia y desafortunadamente el más nefasto interventor en la vida de la Humanidad debido a las grandes tragedias causadas por su afán egoísta y militarista.
    4. +
    5. Para Joe Biden, únicamente le quedan dos caminos si desea que su nación no decaiga estrepitosamente o provoque la Tercera Guerra Mundial donde será derrotado: A, entender que la paz se consigue buscando la equidad en los convenios, pactos, el comercio, las relaciones humanas, el desarrollo multilateral, basado en la transparencia y la intención honesta de respetar la autodeterminación soberana de las naciones. O B, destrozar todos los acuerdos para establecer un clima sustentable, el equilibrio nuclear, el comercio legítimo, la pacificación de la Humanidad con guerras eternas e injustas, sin eliminar esa visión siquiátrica de considerarse policía de la conciencia pública y predestinado a continuar con un destino manifiesto, propio de la mentalidad ideológicamente neurótica y fuera de la realidad.

    Las naciones que aman al ser humano y desbrozan senderos para que la justicia y prosperidad se asienten definitivamente, serán el verdadero presente y porvenir, aunque no exento de obstáculos que generarán los clanes o élites envidiosas de la felicidad que la Humanidad puede portar. Afortunadamente la ley de compensación conduce al mundo hacia su armonía como un derecho inalienable.

    martes, 22 de diciembre de 2020

    La obra maestra de Cuba: sembrar escuelas

     

    La obra maestra de Cuba: sembrar escuelas

    La gran obra educacional de Cuba no salió ni por azar ni por algo divino, es la expresión concreta de una gesta emancipadora, cuya primera gran tarea fue, justamente, que sus hijos aprendieran a leer y a escribir. Eran casi niños los que en 1961 asumieron la tarea inmensa de alfabetizar. Se desprendieron del hogar, de la vida citadina, del amparo de los padres y salieron a cumplir esa noble misión de la Revolución triunfante

    Los maestros, en este difícil año, enfrentaron el desafío de educar con una nueva sonrisa. Foto: Ismael Batista Ramírez

    La pequeña Angie nos dijo: «ya sé leer». Y su madre, maestra, no escondió su orgullo cuando la niña subrayó: «y hace rato».

    En Cuba, ella no es una excepción. Son más de dos millones los niños, adolescentes, jóvenes y adultos que están en las aulas, recibiendo el conocimiento, el derecho al saber, uno de los más preciados anhelos del ser humano para desarrollarse y ser libres, como nos legara José Martí.

    La gran obra educacional de Cuba no salió ni por azar ni por algo divino, es la expresión concreta de una gesta emancipadora, cuya primera gran tarea fue, justamente, que sus hijos aprendieran a leer y a escribir. Eran casi niños los que en 1961 asumieron la tarea inmensa de alfabetizar. Se desprendieron del hogar, de la vida citadina, del amparo de los padres y salieron a cumplir esa noble misión de la Revolución triunfante. Con el farol y la cartilla llegaron hasta los rincones más olvidados, compartieron con los campesinos, aprendieron de estos el trabajo del campo y les llevaron a ellos la luz de la enseñanza.

    Cuando el 22 de diciembre de aquel año el Comandante en Jefe Fidel Castro declaró a Cuba territorio libre de analfabetismo, ya estaba en muchos de ellos la semilla que germinaría en años de entrega a la noble labor de educar.

    Hoy, hasta el cierre del curso 2019-2020, según la Oficina Nacional de Estadísticas, son 245 061 quienes, en las aulas, y frente a sus alumnos, cultivan el futuro de la nación en los diferentes tipos de enseñanza.

    A ellos los distinguió la ministra de Educación, doctora Ena Elsa Velázquez Cobiella: «Este ha sido un año intenso, de entrega y esfuerzo decisivos, aun en medio de la compleja situación que vive el mundo y nuestro país por el azote de una pandemia, cuando se llamó a los maestros cubanos, y allí en cada aula, al pie de cada busto de José Martí, enfrentaron el desafío de educar con una nueva sonrisa, de enseñar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes cuán grande es la patria amada cuando de salvar vidas se trata».

    Por la inmensidad de esa entrega fueron también agasajados ayer en el Memorial José Martí, por su magisterio en el sistema nacional de Enseñanza artística, con la Orden Frank País de Segundo Grado, Antuanet Álvarez Marante; José Eulalio Loyola Fernández y Juan Esperón Díaz, y con la Medalla José Tey, Raúl Alfredo Valdés Pérez y María de los Ángeles Rodríguez Correa. El reconocimiento enalteció a todos los que, desde su noble profesión, han dotado a este pequeño país de excelentes médicos, prestigiosos científicos, ingenieros, combativos y comprometidos intelectuales; los que han hecho posible que más de un millón de cubanos tengan hoy un título universitario.

    Esa es la fortaleza de la Revolución Cubana, un pueblo culto, instruido, al que no se le puede confundir con políticas groseras, como ha pretendido el imperio más poderoso de la tierra. Fidel lo explicó elocuentemente: «Una revolución educa, una revolución combate la ignorancia y la incultura, porque en la ignorancia y en la incultura están los pilares sobre los que se sostiene todo el edificio de la mentira, todo el edificio de la miseria, todo el edificio de la explotación».

    sábado, 19 de diciembre de 2020

    La eterna presencia de Eusebio Leal

     



    Foto: Estudios Revolución.

    En el impresionante Salón de los Pasos Perdidos, del Capitolio Nacional, donde su huella será siempre fresca y palpable, la dirección de la Revolución cubana ofreció este viernes la última guardia de honor al querido Eusebio Leal Spengler, el hombre que amó a La Habana y mientras tuvo fuerzas la dignificó.

    A las ocho de la mañana, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, —amigo entrañable de Leal—, inició el postrer homenaje, en compañía del Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Esteban Lazo Hernández, y el Primer Ministro, Manuel Marrero Ruz.

    La última guardia de honor al Historiador de La Habana. Foto: Estudios Revolución.

    A los pies de la Estatua de la República, la obra que el propio Eusebio calificara como “símbolo de la nación”, había sido ubicada la urna con las cenizas desde el día 17 de diciembre para el tributo público del pueblo, postergado por más de cuatro meses a causa de la epidemia de la COVID-19 que obligó al aislamiento, incluso en medio del dolor de aquel 31 de julio.

    Hasta ese lugar, donde fueron colocadas ofrendas florales, sus condecoraciones más preciadas y una foto en la que besa la bandera que tanto veneró, llegaron desde el jueves miles de personas para un adiós nunca definitivo.

    Este viernes, y con anterioridad a la última guardia de honor, familiares, amigos, compañeros de trabajo, ministros y viceprimeros ministros también honraron al hombre único e imprescindible, como lo calificara el presidente de Casa de las Américas, Abel Prieto Jiménez, a quien correspondió “cumplir con el deber amargo e inevitable de despedir a Eusebio”.

    Así definió el escritor cubano ese momento, en el que habló del dolor silencioso y difícil que nos impuso la pandemia. Sin embargo, aseveró, el tiempo transcurrido desde que supimos la noticia de que Eusebio Leal había muerto no ha podido aliviar la desgarradura dejada por su ausencia.

    “Lo hemos recordado una y otra vez en todas partes, hemos añorado su presencia inquieta, su verbo luminoso, su finísimo sentido del humor, su ardiente patriotismo, su fe, su capacidad para soñar utopías y para realizarlas”, afirmó.

    Prieto Jiménez calificó a Eusebio como “un hombre único, imprescindible, de una honestidad ejemplar, de una devoción apasionada por Cuba, por su historia, por sus símbolos, por los hombres y mujeres que crearon las bases de esta nación, por los que lucharon para conseguir su independencia,  por los que han defendido esos ideales de generación en  generación”.

    Martiano, fidelista y revolucionario, fue también un cristiano apegado a las doctrinas del Cristo de los pobres, un humanista dotado de una oratoria deslumbrante — consideró el Presidente de Casa de las Américas — un intelectual que combinaba su insaciable sed de conocimiento con la condición de gran fundador, con su entrega heroica a la salvación de la memoria.

    Su obra abarcó más, muchísimo más, que levantar y embellecer edificios ruinosos y convertirlos en palacios. “Se enfrentó con el mismo ímpetu a las ruinas, a la marginalidad, al empobrecimiento moral, y convirtió a las comunidades en protagonistas de esa transformación”. Hacía germinar en ellos un particular sentido de pertenencia, una honda satisfacción y una especie de manera nueva de ejercer la dignidad.

    Abel Prieto se refirió a las incontables condecoraciones que Eusebio recibió durante su vida y desde todos los confines del mundo, “pero la distinción que más apreció fue el amor de su pueblo que se hace visible todo el tiempo”.

    Mereció además, dijo, otra distinción especial, que lo hizo sentirse recompensado e íntimamente feliz: la amistad de Fidel y Raúl, “una relación entrañable, de una lealtad a toda prueba, de un enorme cariño”. Veía en ellos herederos directos de Céspedes, Agramonte, Maceo, Gómez y Martí.

    El escritor y amigo del Historiador de La Habana consideró igualmente que prestó un relevante servicio como embajador de lo mejor de la cultura cubana, capaz de tocar en todas las puertas con la seguridad de que se abrirían.

    “Fue un mensajero de la verdad de Cuba, de la verdad de la Revolución, la llevó a todos los foros y supo derrotar prejuicios para convencer magistralmente a muchos confundidos”.

    Recordó cómo Eusebio sufrió con estoicismo las arremetidas de la enfermedad, “que logró dañarlo físicamente, pero nunca pudo quebrar su espíritu. Siguió haciendo planes hasta sus últimos días en medio de dolores atroces”.

    Al recordar una de las últimas entrevistas, en la que Eusebio había dicho que en su vida solo aspiraba a haber sido útil, Abel Prieto resultó enfático: “fue efectivamente útil, lo sigue y lo seguirá siendo,  los cubanos de hoy y del futuro tenemos en su obra, en su compromiso revolucionario, en sus valores éticos, un fecundo legado de ideas y principios”.

    “Eusebio, sin ninguna duda, nos sigue acompañando”, concluyó, y luego del silencio que imponen las despedidas, la familia, sus compañeros de trabajo, Raúl, Díaz-Canel, Lazo, Marrero, el vicepresidente Salvador Valdés Mesa, y buena parte de la dirección del Estado y del Gobierno cubano, ofrecieron rosas al querido Historiador, minutos antes de que sus cenizas descansaran definitivamente en el Jardín Madre Teresa de Calcuta, al fondo  de la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, en Habana Vieja.

    En ese sencillo lugar, a donde se ha traído tierra de Jimaguayú, San Lorenzo, Dos Ríos, San Pedro y Birán, estará Eusebio, marcando el futuro noble y digno de La Habana que amó.

    Foto: Estudios Revolución

    Foto: Estudios Revolución.

    viernes, 18 de diciembre de 2020

    Somos Cuba Viva, el país que se ha empeñado en resistir y vencer

     


    El Presidente Díaz-Canel denunció que la administración estadounidense ha insistido en matarnos; pero nosotros insistimos en vivir y vencer. «Cuba Viva saltó por encima de sus propias posibilidades». Foto: Estudios Revolución

    (Versiones Taquigráficas - Presidencia de la República)

    Queridos General de Ejército Raúl Castro Ruz y compañeros de la Generación Histórica;

    Compañero Esteban Lazo, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y Presidente del Consejo de Estado;

    Diputadas y diputados;

    Compatriotas:

    Se honra Cuba al contar en un día como hoy, cuando se cumplen seis años de su regreso a la patria, con el compañero Gerardo Hernández Nordelo como miembro de nuestro Consejo de Estado (Aplausos).

    Hace un año, desde esta misma tribuna dijimos: ¡nos tiraron a matar y estamos vivos! Suponíamos entonces que nada podría ser peor que aquella escalada de medidas de endurecimiento del bloqueo imperialista y de ataque a las fuentes de suministros energéticos, a las brigadas médicas y a cualquier posibilidad de financiamiento.

    Hasta que llegó el 2020, un año duro y desafiante como pocos a causa de la desconcertante pandemia de la COVID-19 que cerró de golpe y durante meses las puertas a la economía y a la vida misma.

    Todo fue peor, porque su impacto es universal y alcanzó momentos insoportables, con el oportunista recrudecimiento del bloqueo estadounidense, prueba definitiva de la profunda maldad de nuestros adversarios.

    Ellos insistieron en matarnos; pero nosotros insistimos en vivir y vencer. Cuba Viva saltó por encima de sus propias posibilidades.

    Cuba se honró al contar en un día como ayer, cuando se cumplieron seis años de su regreso a la patria, con el compañero Gerardo Hernández Nordelo como miembro de nuestro Consejo de Estado. Foto: Estudios Revolución

    Es el destino de este pueblo: crecerse con los desafíos. Está en los genes de la nación cubana, forjada en la resistencia y la rebeldía de los esclavos que se negaron a serlo y en la voluntad de los emigrantes cargados de sueños; está en la herencia de los líderes independentistas que quemaron sus riquezas en el fuego de la Revolución; en las madres de sus hijos nacidos en medio del combate, y en la fuerte identidad del criollo que maduró en los largos años en que la patria solo fue libre en la manigua. Está en las sucesivas generaciones que dejaron sangre y simiente en desiguales combates en calles y en serranías hasta la victoria.

    No hay modo de explicar la existencia de la Revolución, su triunfo y su sobrevivencia frente a despiadados acosos y dolorosos abandonos, sin esas esencias que todos los días nos ponen frente a una historia que ya acumula tantas heroínas y héroes por habitante que se hace difícil contarlos.

    Pero el ejemplo contagia. En estos meses de pandemia, hemos sido testigos de hazañas cotidianas en personas de todas las edades y oficios, mujeres y hombres, jóvenes y ancianos. Hasta los niños lo han sido, al transformarse en ejemplares educadores de sus padres en cuanto al uso del nasobuco, el lavado de las manos o el distanciamiento físico, los tres pilares de la responsabilidad individual en esta batalla de todos.

    Quiero decir hoy aquí que cada hora de estos meses de enfrentamiento a la COVID-19 fue de crecimiento y aprendizaje. Hubo jornadas tensas, agotadoras, pero jamás nos acompañó el desánimo, gracias especialmente al pueblo.

    No es posible el desánimo cuando se tiene enfrente el heroísmo, no de una persona o de un grupo, sino de una nación entera. Y ese heroísmo nos hala constantemente, nos inspira a dar más, a hacer más, a sentir vergüenza cuando el cuerpo nos pide un descanso.

    Soportando carencias de todo tipo, colas desgastantes y una renuncia temporal a fiestas y abrazos, las cubanas y los cubanos aceptamos los más duros retos en el año 2020.

    El nuevo coronavirus es un gigantesco desafío en medio de la crisis impuesta por el bloqueo. Pero lo asumimos sin miedo. Hemos tenido menos medicinas, menos comida, menos transporte..., pero también menos contagios, menos enfermos y menos fallecidos. Eso solo se explica porque hemos tenido más voluntad política, más solidaridad, y más justicia social. Más socialismo.

    En la Ciencia y la Medicina se implantaron récords en cuanto a la entrega y el sacrificio personales y colectivos, que permitieron que el país se colocara muy pronto entre los que han logrado controlar la pandemia.

    Para ilustrarlo con la rotundidad de las cifras: el país acumula 1 294 052 muestras realizadas, con 9 771 casos positivos, de los cuales, lamentablemente, han fallecido 137 personas, para una tasa de letalidad del 1,40, por debajo de la tasa mundial de 2,25, y también por debajo de la tasa de la región de las Américas de 2,54.

    Somos de los pocos países del mundo que no han registrado muertes por COVID-19 de embarazadas, niños, ni personal sanitario.

    Cerca del 90 % de todos los contagiados se han recuperado gracias a los robustos protocolos que se perfeccionan continuamente. Las salas de terapia intensiva no han colapsado. Y paralelamente con la atención médica, los profesionales de la Salud trabajan en más de 800 investigaciones, que han generado cientos de publicaciones científicas.  Más de una docena de biofármacos cubanos se emplean en los tratamientos, mientras se ensayan cuatro candidatos vacunales y ya se lograron prototipos de tres modelos de ventiladores pulmonares, de cuya producción se ocupará la industria nacional.

    Como la historia, con sus siglos de lucha y resistencia, la obra educacional y el modelo de desarrollo humano que la Revolución escogió para sus hijos, nos pusieron, en el enfrentamiento a la pandemia, por delante de países de similar o superior desarrollo.

    El talento natural del pueblo y aquella sentencia premonitoria de Fidel de que nos convertiríamos en un país de hombres —y mujeres— de Ciencia, pero muy especialmente su idea llevada a la práctica en la voluntad política de invertir en áreas tan novedosas y casi exclusivas del primer mundo, como la ingeniería genética y la biotecnología, las neurociencias y la producción de medicamentos, nos han permitido colocarnos a la vanguardia de los estudios sobre la pandemia y los protocolos de atención y seguimientos a los contagiados.

    Un principio humanista, inseparable de la Revolución: la vida humana como bien supremo de la sociedad está en la base de la estrategia nacional de enfrentamiento a la epidemia en Cuba y en otros 39 países, hasta donde han llegado en estos meses unos 3 000 profesionales cubanos, agrupados en 53 brigadas del Contingente Henry Reeve.

    El acoso, la persecución, la difamación y las groseras presiones del actual Gobierno de los Estados Unidos contra otros países por recibir o simplemente solicitar apoyo del prestigioso Contingente, no tiene precedentes.

    Pero su obra ya caló tan hondo en las naciones que la reciben, que de su agradecimiento brotó la propuesta para el Nobel de la Paz al Contingente Henry Reeve, una candidatura que honra profundamente a un proyecto de Fidel en este mundo gobernado por los egoísmos y las reglas del mercado.  Se reconoce así la consagración de nuestros trabajadores de la Salud a salvar vidas en las más difíciles condiciones y en los sitios más remotos, a donde nunca llegará ni una limosna de sus perseguidores.

    Sin ceder al exceso de optimismo, siempre peligroso por cuanto desmovilizaría las acciones que deben mantenerse en el tiempo, vamos pasando todas las pruebas de la pandemia gracias al pueblo y al empuje preciso de la Ciencia, un poderoso motor de tracción múltiple, si me perdonan la analogía.

    Porque hay que decir que los aportes de la inteligencia colectiva no se reducen al área vital de la Medicina y los servicios de Salud Pública.  Agradecemos que algunas de las mentes más brillantes de nuestro país permanecieran atentas y aportando, desde las plataformas digitales, con agudeza crítica, a los análisis científicos que, también desde la economía y las ciencias sociales e históricas, deberán dotar a la nación de un cuerpo teórico indispensable a este momento preñado de urgencias.

    Nunca es poco ni banal lo que se aporta desde el conocimiento y el compromiso con el destino de la nación. Es una señal que distingue a los muchos cubanos que acompañan a la Revolución en todos sus desvelos y quieren ayudar a la conquista de la prosperidad pendiente. Y a los que hoy cumplimos el deber de gobernar nos ayuda a rectificar mientras caminamos, algo de lo que jamás nos avergonzaremos ni renegaremos.  Entendemos que estudiar, aprender y tomar decisiones, desde los saberes colectivos, conduce siempre por caminos más seguros y más justos.

    Compatriotas:

    En el año 2020 enfrentamos condiciones excepcionales en la economía.  Cualquier adjetivo resultaría insuficiente para calificar la atroz combinación de bloqueo reforzado y pandemia sobre la economía y la sociedad.

    Hablamos de efectos acumulados de la persecución financiera y el cerco a cualquier fuente de ingresos en divisas, que se refuerzan de forma oportunista en medio de la pandemia y la contracción económica universal que provoca, con la consecuente interrupción de la actividad turística, una de las principales fuentes de ingresos del país; la contracción de las importaciones; la disminución de la actividad productiva y de servicios, tanto en el sector estatal como en el no estatal, y los gastos de salud adicionales a los previstos en el plan, junto al incremento de los financiamientos desde el Presupuesto del Estado, entre otros.

    Al diseñar el Plan de la Economía para el año 2020, habíamos previsto, aun en condiciones de fuertes restricciones, alcanzar un crecimiento en el orden del 1 %. Como ha sucedido prácticamente en todas las regiones y países, la COVID-19 nos obligó a modificar todas las previsiones.

    El hecho es que no habrá crecimiento. Como se ha informado aquí, se decrecerá alrededor de un 11 %.

    Cae la economía, pero no se detiene. Hemos aprobado la Estrategia Económico-Social y el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el año 2030 y se concluyeron los estudios para la implementación del ordenamiento monetario, que se iniciará el próximo 1ro. de enero.

    En medio del peor escenario se han concluido importantes inversiones en los principales programas de desarrollo, incluyendo el de la vivienda, con 47 400 inmuebles terminados; el turismo, con 2 000 nuevas habitaciones; la primera bioeléctrica en operaciones en el país, e inversiones en el sector hidráulico y la producción de alimentos, entre otros.

    Simultáneamente, se aprobaron 29 proyectos de Inversión Extranjera, por 2 455 millones de dólares, 5 de ellos en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, importante y estratégico enclave económico del país, donde operan empresas de 21 países y de 11 multinacionales. Allí se han aprobado 55 negocios, con un monto de inversión comprometido que supera los 3 000 millones de dólares, generándose 11 763 nuevos empleos.

    Si bien en el escenario en el que se elabora el Plan de la Economía para el año 2021, prevalece la incertidumbre asociada a la evolución de la pandemia y sus graves impactos en la economía mundial, el próximo año se espera un proceso gradual de recuperación, con un crecimiento entre un 6 % y un 7 %, lo que demandará un trabajo intenso de todos los actores económicos. Alcanzar este objetivo exige de nosotros mantener el control de la COVID-19, en función de no enfrentar retrocesos en la apertura que ya hemos iniciado en el turismo y en la actividad productiva en general.

    El país continuará trabajando en su desarrollo. El plan de inversiones se incrementa un 22 % respecto al año 2020; concentrándose el 60 % de los recursos en los sectores priorizados: producción de alimentos; medicamentos; defensa; turismo; fuentes renovables de energía; programa de la vivienda y las fábricas de producción de cemento y acero.

    A pesar de la contracción que nos deja este año, no renunciamos a alcanzar el crecimiento proyectado para la segunda etapa del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social, comprendida en el período del 2022 al 2026.

    Para ello, es preciso continuar avanzando con mayor celeridad y prioridades claras en la implementación de la Estrategia Económico-Social, y mantener bajo control la inflación, evitando que se exprese por encima de los niveles proyectados en el ordenamiento monetario;  incentivar  la generación de nuevos empleos, fundamentalmente en la actividad productiva, para lo cual es imprescindible el impulso al desarrollo local, priorizando el turismo, en respaldo a su recuperación gradual y con énfasis en los suministros para la circulación mercantil minorista en moneda nacional, sobre todo de productos de amplia demanda.

    Se priorizará, igualmente, el impulso a las inversiones en la Zona Especial de Desarrollo Mariel y el incremento de las ventas de las entidades nacionales a la Zona por encima de lo proyectado en el Plan, y la participación de la industria nacional como proveedor de las ventas minoristas y mayoristas en divisas.

    En ese contexto, será preciso mejorar el déficit fiscal proyectado, a partir de una mayor eficiencia del gasto público y del aumento de los ingresos del Presupuesto del Estado.

    Con el inicio del ordenamiento monetario, el año 2021 será decisivo en la recuperación gradual de la economía, en tanto logremos crear condiciones más favorables para el desarrollo del sector productivo nacional.

    Esas prioridades conectan con algunos avances logrados durante este año difícil, como los programas de desarrollo territorial, la gestión de la ciencia y la innovación, las redes de laboratorios de biología molecular, las nuevas facultades otorgadas al sistema empresarial, el programa para el avance de la mujer, la política de comercialización de productos agropecuarios, la creación de parques tecnológicos y sociedades mercantiles de interfaz entre universidades y empresas.

    La conducción de la economía se ha diseñado bajo el principio de asegurar, como objetivos esenciales, el acceso a los alimentos, combustibles, fertilizantes y plaguicidas, medicamentos, satisfacer las demandas de la defensa, así como la prioridad en la obtención de los financiamientos para la industria nacional, haciendo efectivo el propósito de no importar lo que podamos producir eficientemente en el país.

    El principio ha sido introducir modificaciones para lograr mayor flexibilidad, objetividad e innovación en la respuesta a los problemas y la búsqueda de soluciones.

    Compañeras y compañeros:

    El desafío del período que evaluamos hoy ha sido superior a cualquier otro momento, por cuanto nos planteamos, en el mismo año de la pandemia y la intensificación del bloqueo, comenzar la aplicación del ordenamiento monetario y cumplir con un muy intenso cronograma legislativo que le otorgue fuerza práctica a nuestra Constitución.

    La Tarea Ordenamiento es, sin duda, el más complejo proceso económico de los últimos años. Pero posponerlo sería aún más costoso en el tiempo.

    Seguimos con interés y respeto las preocupaciones de la población, cuyo bienestar nos empeñamos en construir. En función de responder a ellas, ministros y especialistas explican y explicarán más de una vez y de forma detallada las cuestiones que puedan generar dudas, que son casi todas por la novedad del proceso.

    Existen inquietudes con relación a los salarios y también en cuanto a las tarifas eléctricas. Podríamos dar una única respuesta limitándonos a explicar el mantenimiento de grandes subsidios a los sectores que menos consumen; pero en el ordenamiento monetario ninguna medida puede verse fuera del contexto económico nacional y mundial, donde los precios y el acceso a los combustibles obligan a los países de menor desarrollo a ajustar sus consumos.

    Lo que sí podemos afirmar categóricamente es que no se trata de una política de terapia de choque, ni de “corralitos” financieros, como algunos insisten en proyectar. Se revisará lo que haya que revisar y se corregirá lo que deba y pueda ser corregido (Aplausos).

    La Revolución insiste en su firme propósito de que nadie quedará desamparado.

    Es cierto que tuvimos que acudir a medidas como las tiendas en moneda libremente convertible, tan cuestionadas, pero imprescindibles para incentivar remesas, canalizarlas y resolver una contradicción señalada de manera persistente y crítica por economistas y otros expertos, o sea, la fuga al exterior de divisas que estaba drenando los escasos ingresos del país por vía de los compradores privados.

    La solución fue atraer esos recursos al mercado interno y con los ingresos en moneda libremente convertible financiar los gastos en alimentos y combustibles del país, en momentos en que ni siquiera contábamos con arribo de turistas y la pandemia pesaba enormemente sobre los magros capitales disponibles.

    Ya lo ha explicado más de una vez el viceprimer ministro Alejandro Gil Fernández: la vitalidad del servicio electroenergético nacional y los mínimos de la canasta básica normada de los que nadie quiere prescindir, no podrían garantizarse sin las divisas que aún tardarán en recuperarse por cuenta de las producciones y exportaciones nacionales.

    Diputadas, diputados:

    Seguramente muchos de ustedes han comprobado las crecientes manipulaciones y presiones a través de las cuales acusan a Cuba de retraso y parálisis en el cronograma legislativo. Tratan de tomarle la delantera a la dirección de la Revolución, borrar más de 60 años de batalla por los derechos de la mujer y contra todo tipo de discriminación y abuso, contra la violencia y la exclusión de los sectores sociales que hasta 1959 no contaban para la política nacional.

    En esta Sesión, en cumplimiento de las disposiciones transitorias de la Constitución, se han aprobado dos importantes leyes, que vienen a cumplimentar las normas requeridas para la organización y funcionamiento de los órganos locales del Poder Popular.

    Hemos apreciado que ambas disposiciones normativas han sido objeto de una ardua labor de los encargados de su elaboración, sobre todo, a partir del alto número de opiniones como resultado de los procesos de consulta realizados, tanto en el Gobierno como entre los dirigentes de las provincias y municipios, los diputados y la academia.

    Como está precisado en ambos cuerpos legales, sus contenidos serán objeto de evaluación por la Asamblea Nacional, transcurrido un año de su entrada en vigor. La experiencia en su aplicación nos permitirá realizar los ajustes que correspondan, dado lo novedoso que resulta parte de las instituciones establecidas en ellos.

    Con estas leyes se han aprobado un total de seis este año, en cumplimiento del Cronograma Legislativo, que ahora hemos tenido que readecuar, y son expresión del esfuerzo realizado para darle cumplimiento en las circunstancias complejas que impuso la COVID-19.

    La actividad legislativa y, en particular, los grupos de trabajo encargados de elaborar los anteproyectos no se han interrumpido. En algunos casos, producto de la complejidad de las normas, se han tenido que ampliar las consultas y corregir varios de sus contenidos.

    La creación normativa, como ustedes conocen, no se circunscribe solo a las leyes. Como aquí se expresó, el Consejo de Estado este año aprobó 25 decretos-leyes, 11 de ellos en cumplimiento del Cronograma trazado, lo que demuestra también el esfuerzo realizado en esta actividad.

    El reajuste ahora aprobado evidencia una mayor objetividad, fruto de las experiencias adquiridas desde su aprobación por esta Asamblea.

    En el caso particular del Código de las Familias, nos mantenemos en el empeño de avanzar en todo lo necesario, a pesar de las circunstancias actuales. Esta norma, como sabemos, tiene una amplia incidencia en la sociedad y requiere de la mayor preparación, educación y consenso social.

    El grupo de trabajo, coordinado por el Ministerio de Justicia e integrado por especialistas en Derecho de Familia, sicólogos e investigadores de diversas instituciones, ha realizado una ardua labor en la definición de las políticas fundamentales.

    Del mismo modo, nos hemos visto obligados a transferir en el tiempo otras disposiciones normativas, incluidas algunas de las previstas en las disposiciones transitorias de la Constitución y otras que regulan temas de interés para la población.

    Queremos ratificar la invariable voluntad de perseverar en el propósito de poder contar con las normas jurídicas necesarias para implementar el nuevo texto constitucional y evitar a futuro cualquier vacío legal.

    Bajo las excepcionales circunstancias que nos impuso la pandemia, se ha trabajado intensamente en adelantar la discusión y aprobación de leyes orientadas a profundizar la justicia social y fortalecer el Estado de Derecho.  Y exigiremos más dinamismo en función de cumplir con el mandato de hacer efectiva la Constitución.

    Con la insistencia permanente del General de Ejército Raúl Castro Ruz al frente de estos procesos, nuestro Partido y Gobierno han otorgado la mayor prioridad al cumplimiento de un programa tenso, complejo, en el que se trabajará hasta que se agoten las consultas y se consideren los puntos de vista, los juicios y apreciaciones, muchas veces contradictorios, de la mayoría de la población. No es algo que podamos resolver a la ligera, porque estaríamos yendo contra el espíritu de nuestra Carta Magna.

    Legislar es un acto muy serio, determinante en el destino de todos los ciudadanos. A nosotros corresponde hacerlo en el menor tiempo posible, pero siempre, en primer lugar, bajo la premisa de que somos una asamblea libre de las presiones de lobistas. Somos la Asamblea del pueblo de Cuba y a sus demandas y a sus tiempos nos debemos. A nadie más (Aplausos).

    Compañeras, compañeros:

    Pasando a temas de la agenda internacional, hay que destacar también el impacto singular e inesperado de la pandemia, que agravó las contradicciones ya existentes en el mundo y las tensiones de una economía global que tendía a la desaceleración de los volúmenes productivos y los flujos comerciales.

    Como en coyunturas históricas similares, el peso mayor de la crisis ha caído sobre los más desaventajados y los desposeídos que, en la mayoría de los países, han sufrido el agravamiento de sus dificultades, mientras la pobreza en general crece junto a la desigualdad y la polarización social.

    Increíblemente, las fortunas más grandes del planeta, las que disfrutan unos pocos, han alcanzado con la pandemia ganancias inéditas. Y, de cara a las mayorías, el panorama no es más prometedor para el año que está por comenzar.

    El impacto general de los desajustes ya experimentados continuará empeorando, con grandes interrogantes sobre cuándo y cómo se recuperará la producción manufacturera general y la prestación de servicios en los grandes centros económicos y en los países en desarrollo; con incertidumbre sobre los flujos comerciales, el empleo y la estabilidad financiera.

    La política exterior marcadamente agresiva y unilateral de los Estados Unidos en años recientes ha agravado las amenazas a la paz, a la seguridad y a los mecanismos multilaterales, regionales e internacionales que, durante décadas, y aún con limitaciones, han sostenido al sistema de relaciones internacionales, a la cooperación y al Derecho Internacional como marco de referencia para la interacción entre las naciones.

    Para Cuba y para la mayoría de los países se redujeron las posibilidades de intercambio directo. Las reuniones internacionales tuvieron que acudir a deliberaciones virtuales, con el uso de las tecnologías de la comunicación, lo que introduce un modo novedoso de practicar la diplomacia bilateral y multilateral, pero limita el efecto insustituible de la interacción personal en el fomento del conocimiento mutuo, la construcción de confianza y la posibilidad de deliberar a profundidad sobre temas sensibles.

    En ese desafiante contexto y sin dejar de atender ninguna de las prioridades, el país siguió fortaleciendo y desarrollando sus relaciones con la comunidad internacional, sobre la base de los principios de la Carta de las Naciones Unidas, luchando siempre a favor de la paz y de la protección del medioambiente; promoviendo los postulados del Movimiento de Países No Alineados, y persistentemente comprometido con la unidad e integración de los pueblos de América Latina y el Caribe.

    Demostramos la capacidad de sostener y llevar a nuevos ámbitos la cooperación solidaria, piedra angular y singularmente característica de nuestra política exterior.

    Tarde o temprano se escribirá la historia de esta nefasta pandemia y su impacto a nivel global. Si se narra con honestidad, será imposible soslayar el papel de Cuba y de los miles de cubanos que acudieron voluntariamente a otras tierras a enfrentar el peligro y a honrar el código hipocrático que acompaña en la conciencia y en el corazón a nuestros abnegados trabajadores de la Salud.

    Por otro lado, hemos adoptado medidas dirigidas a proteger y apoyar a los ciudadanos cubanos que se encuentran en el exterior. Con ese propósito y ante la necesidad de respetar rigurosos protocolos de protección y distanciamiento físico, promovimos la realización de trámites consulares a distancia. A pesar de la necesaria cancelación de los vuelos regulares durante aproximadamente siete meses, se apoyó la realización de 94 vuelos chárter que permitieron el regreso a Cuba de más de 5 000 compatriotas desde 56 países, al tiempo que se adoptaron medidas excepcionales como la prórroga automática de estancia en el exterior.

    La voluntad de continuar fortaleciendo los vínculos entre Cuba y sus nacionales en el extranjero es irrevocable.

    Hace pocos días, el 8 de diciembre, celebramos la Séptima Cumbre Caricom-Cuba, que confirmó la consolidación de las estrechas relaciones con los hermanos caribeños, basadas en el apoyo mutuo, la cooperación y la solidaridad ante los retos que debemos enfrentar en el sistema internacional, injusto y desigual.

    En estos tiempos, cuando se hace más necesaria la cooperación, compartimos con orgullo la disposición y la entrega de nuestros médicos y profesionales de la Salud que prestan servicios en todas las naciones de la Comunidad del Caribe y por primera vez también en cinco territorios no independientes.

    Agradecimos la solidaridad y el respeto del Caribe hacia Cuba y defendimos con valentía la amistad mutua.

    Unos días después celebramos la XVIII Cumbre del ALBA-TCP, en la que ratificamos nuestro rechazo a la conducta injerencista del imperialismo en el hemisferio y a los intentos de reimponer la Doctrina Monroe, a la vez que reafirmamos el respaldo a la Revolución Bolivariana y Chavista, al Gobierno de la hermana Nicaragua y celebramos el regreso del Estado Plurinacional de Bolivia a esa organización.

    Casi llega a su fin el cuarto y último año del actual gobierno de Estados Unidos, el número 12 desde que triunfó la Revolución. Comprometido con los sectores más rabiosamente anticubanos de ese país, ha desatado contra Cuba en este período una guerra sórdida, con la absurda pretensión de ponernos de rodillas, de romper la resistencia de la Revolución y obligarnos a realizar concesiones, tanto en política exterior como en nuestra realidad interna. Su fracaso es rotundo y notorio.

    Las consecuencias sobre la economía y su impacto en la vida y el bienestar de millones de cubanos sí ha sido, sin embargo, de gran envergadura. La guerra económica se ha dirigido con perfidia sobre las principales fuentes de ingresos y contra el suministro de combustible, con medidas de naturaleza no convencional, impropias de tiempos de paz. Se declaró abiertamente la ambición de asfixiar el desempeño económico del país y hubo quienes públicamente se pusieron a contar los días.

    Al efecto ya abrumador del bloqueo se agregaron medidas que lo escalan a un nivel cualitativamente superior.

    El uso del Título III de la ley Helms-Burton para castigar o amenazar a quienes legítimamente comercian con Cuba o invierten aquí, el ataque a las remesas, la elaboración de listas caprichosas para aplicar restricciones adicionales al sistema empresarial cubano, las limitaciones añadidas a las estrechas posibilidades de viajes, la criminal persecución de los suministros de combustible, el acoso a las transacciones financieras en cualquier rincón del mundo y la campaña de presiones contra terceros países para que rehúsen solicitar nuestra cooperación médica, aun cuando la necesiten, son acciones que llevan la marca Trump y el sello de la cohorte de extremistas que inescrupulosamente hoy gobiernan ese país.

    En los medios de información nacionales y en los foros multilaterales hemos argumentado con amplios detalles el costo para la isla de esa guerra que, en el marco de la pandemia, Estados Unidos reforzó con cruel y despiadada voluntad.

    Como ya hemos dicho, es algo que los cubanos no podremos olvidar. La verdad no puede ocultarse: el bloqueo económico es moral y legalmente insostenible. Eso lo saben numerosos políticos de los Estados Unidos con los que hemos compartido durante años y nos sorprendería que alguien aún pudiera argumentar lo contrario.

    Ningún gobernante podría justificar desde el punto de vista ético que resulta legítimo hacer uso del poder económico y tecnológico abrumador de una superpotencia como Estados Unidos para someter durante 60 años a la asfixia económica a una nación relativamente pequeña y de escasas riquezas naturales.

    Se argumenta que existen discrepancias políticas entre nuestros dos gobiernos y claro que las hay. Tenemos sobradas diferencias y reservas con lo que acontece en los Estados Unidos. Pero eso no le otorga a ese país el derecho a intentar imponer por la fuerza su voluntad en esta tierra y sobre este pueblo. Hemos demostrado una singular capacidad de resistencia y mantenemos la firme determinación de rechazar tal empeño.

    Insistimos en la convicción de que es posible construir una relación respetuosa y perdurable entre ambas naciones y, como ya se ha dicho con suficiente claridad, estamos dispuestos a discutir sobre cualquier tema. Lo que no estamos dispuestos a negociar y en lo que no cederemos ni un ápice es con la Revolución, el socialismo y nuestra soberanía. ¡Los principios no estarán nunca sobre la mesa! (Aplausos.)

    Los hijos de la Generación del Centenario, junto a nuestro pueblo, tienen el deber, el compromiso y el honor de dar continuidad a la historia que nos trajo hasta aquí. Foto: Estudios Revolución

    Compatriotas:

    Seguramente no olvidaremos que este escenario tan complejo que hoy hemos descrito coincidió en el tiempo con el período de elecciones de nuestro vecino del Norte. Y Cuba volvió a convertirse en asunto de la agenda electoral doméstica. Llovieron amenazas y llovió dinero para propiciar lo que muchos creían el golpe final a Cuba, Nicaragua y Venezuela en un presumible segundo período del todavía Presidente. O una situación de inestabilidad y tensiones que impidiera cualquier posible retorno del diálogo en caso de una victoria demócrata.

    Se nos echaron encima con todo, provocaciones desde actitudes mercenarias conectadas con huelgas falsas de supuestos artistas que buscaban atraer a la opinión pública y a la intelectualidad para imponer diálogos camuflados en preocupaciones auténticas del sector. Pero eran más los reclamos extraartísticos con el evidente propósito de servir de estrado a proyectos de confrontación previamente articulados, con el objetivo de crear una oposición política sin base social.

    Y como telón de fondo, acciones terroristas, falsas noticias y amenazas violentas por las redes. Eso es, en pocas palabras, el resumen del golpe no tan blando que se preparó para Cuba como aguinaldo final de un año difícil. Es algo que nuestros medios han explicado, valiente y detalladamente, razón por la cual se les trata infructuosamente de denigrar en algunas plataformas financiadas desde el exterior.

    Hemos visto proyectarse en tiempo real los antiguos y nuevos planes de los servicios especiales norteamericanos contra la Revolución, el producto de los cursos de formación de liderazgo de la NED y la USAID, la atención que hipócritamente dicen prestar a los problemas que afectan e irritan a la población, la mayoría provocados por el cruel bloqueo del mismo gobierno que los exacerba con el fin de generar descontento, pero también por vacíos y errores de nuestras instituciones en su imprescindible vínculo con quienes desarrollan actividades afines.

    Es una guerra despiadada, que desconoce la ética y los principios y que, bajo el paraguas de premios y otras dádivas, a través de supuestas ONG y agencias dependientes de gobiernos extranjeros, financian grupos y acciones dirigidas a denigrar y debilitar al Estado.

    Los “líderes de laboratorio” aparentan tomar distancia de los violentos, se disfrazarán de pacíficos negociadores políticos y tratarán de imponer sus agendas, apostando al estallido social si sus demandas no son cumplidas.  Bajo ese fuego, que pretende distraernos de las tareas esenciales, nos toca seguir peleando por un mejor país, sin cansarnos.

    No es la primera vez en la historia que los enemigos de la Revolución Cubana intentan golpearla oportunistamente, en un momento difícil para la economía y la sociedad. No es la primera vez que los lobos se disfrazan de ovejas y que tratan de tomar una cabeza de playa. No es la primera vez que mienten y presentan al mundo un país distinto al de su realidad.

    La narrativa es casi novelesca y no faltan medios de gran alcance para amplificarla en español y en inglés. Inflan tanto los hechos que, en un momento de tantos desafíos y urgencias, corremos el riesgo de desviar la atención de los asuntos en los que le va la vida a la nación para movernos al compás de los que quieren destruirla.

    Este no es un Gobierno desconectado del pueblo enclaustrado en oficinas. Recorremos sistemáticamente las provincias, visitamos universidades, centros de investigación, fábricas, escuelas, hospitales, polos agrícolas.  Allí hemos dialogado con los que piensan y trabajan como país, con los que hacen posible que en medio de los ataques y las más duras dificultades Cuba Viva.

    No olvidar que por cada uno de los que se unen en las redes, convocados por el odio, el revanchismo y el deseo de dañar a un gobierno, aunque eso signifique dañar a todo el pueblo, hay muchos más unidos en la pasión de salvarlo, sacarlo adelante y aproximarlo cada vez un poco más a la prosperidad anhelada.

    Para el desempeño de muchas estructuras, instituciones y espacios estatales cubanos, este ha sido un año de crisis por la COVID-19. De crisis sanitaria, económica y productiva, pero también ha sido el momento de aprender a utilizar mejor las herramientas que nos brinda la tecnología y de darle un impulso, que todavía resulta inaceptablemente lento, al gobierno electrónico, necesariamente conectado con las inquietudes y cuestionamientos de la ciudadanía.

    Urge también que promovamos cambios más profundos a nivel estructural para desatar las fuerzas productivas, arrinconar a la burocracia y cerrarle los caminos a la corrupción. Nos toca a todos propiciar las transformaciones con agilidad y lucidez. Es un reto en el que participan en este momento equipos multidisciplinarios, para que cada acción esté avalada por criterios científicos de dirección y sucedan con la menor cuota de trauma posible.

    Hemos orientado y exigimos que los organismos y las instituciones tengan como prioridades en sus agendas el vínculo real y constante con sus bases y con la población en general.

    La vida nos ha probado muchas veces que las decisiones improcedentes, y los errores derivados de ellas pueden ser corregidos oportunamente si se mantiene el oído pegado a la tierra, que en esta época puede significar la atención pegada al latido del pueblo, sea de manera virtual o presencial.

    Lo he dicho y lo reitero: esa es la sinergia imprescindible para el desarrollo en una sociedad participativa como la nuestra. Es la manifestación contemporánea de la efectividad del auténtico Poder Popular.

    Compañeras y compañeros:

    Aunque nos hemos extendido hoy más que otras veces, hay una reflexión que no puedo dejar de compartir con ustedes y con todo nuestro pueblo.

    Al margen de las manipulaciones a través de las redes, del uso de medios y fórmulas que resultan efectivas para públicos sensibles y cultos, nos preguntamos: ¿Por qué han atacado nuestra cultura?

    No es difícil descifrar el misterio. En Cuba, Cultura y Revolución son equivalencias desde el origen mismo de la nacionalidad. Baste recordar aquel 20 de octubre en que Perucho Figueredo escribió la letra del Himno de Bayamo a la grupa del caballo sobre el que se lanzó al combate junto a Céspedes.

    Apuntar a la Cultura, a la fractura de la Cultura cubana, es apuntar al corazón de la Revolución cubana, a la identidad nacional.

    ¿Quiénes si no nuestros grandes intelectuales y artistas, son los creadores del ideario de la rebeldía y el antimperialismo? Son ellas y ellos los que siempre marcaron, con sus ideas y sus obras, los límites de cualquier diálogo en la nación que surgió con una identidad muy bien definida, batiéndose contra un imperio por su independencia y contra otro por la soberanía.

    De su genio emergió la nación que definió su destino en la lealtad superior al testamento político de José Martí: antimperialista por donde se lea. Un pueblo que desafió a los poderes imperiales y es castigado cruelmente con el bloqueo más largo de la historia por su decisión de conquistar toda la justicia, como aspiración genuina, y construir el socialismo, con los fusiles en alto y Fidel y Raúl en la vanguardia, a solo 90 millas.

    El contexto es más complejo y más agresivo que nunca y no podemos ser ingenuos. Hay un enjambre anexionista queriendo que nuestro proyecto de país se venga abajo, tratando de sacar partido a nuestras escaseces y de paralizar las transformaciones en curso. La industria de la contrarrevolución mueve mucho dinero y exige acciones a los que les paga. Por eso los vándalos exhiben su violencia y los terroristas no tienen pudor en declarar sus operaciones.

    El escenario del golpe suave sigue activo y la guerra no convencional busca los espacios más diversos para desatarse. Nuevas provocaciones están en curso y nuevamente las derrotaremos.

    Con unidad, con coherencia, con disposición, sin miedo, con el pueblo, sin esperar orientaciones, sin demoras, con firmeza, con pulso firme, con inteligencia, con decencia, con lucidez y con apego a nuestra Constitución y a los principios que defendemos, podemos vencer siempre y cada vez de manera más contundente (Aplausos).

    Nos corresponde también evaluar las fallas, los vacíos, el acomodamiento, la insensibilidad, el formalismo, la burocracia y el inmovilismo enquistado en algunas instituciones.

    Repasemos una y otra vez el concepto de Revolución que nos legó Fidel, así como su advertencia de que solo nuestros errores podrían llevar a la autodestrucción de la Revolución.

    Fortalecer la labor del Gobierno y las instituciones en interacción directa con la ciudadanía es una responsabilidad que se profundizó con la nueva Constitución.

    Es vital para la nación mantener vivo y en desarrollo ascendente el diálogo con los jóvenes en todas las instituciones y a todos los niveles. Tenemos el deber y la responsabilidad de atraerlos, estimulando su realización personal y profesional, su participación en tareas de importancia y también con respeto y atención a sus propuestas.

    Hay que desterrar definitivamente la formalidad en las respuestas a la población, ir al fondo de los asuntos y siempre que sea posible, cara a cara. No se trata solo de escuchar y registrar cada queja o planteamiento.  Se trata de responder eficazmente y sin dilación, siempre que sea posible, con una solución.

    Esa obligación nos debe llevar constantemente a las bases, a escuchar, a atender, a garantizar la participación ciudadana, sin la cual la democracia socialista carece de sentido. El objetivo es facilitar el cumplimiento de las funciones sustantivas de cada entidad.

    Tratar fría y formalmente problemáticas sociales es traicionar la esencia de la participación popular que demandamos. Debe quedar claro que los problemas los tienen que enfrentar y solucionar las instituciones a las que corresponda por su ámbito de acción.

    Compatriotas:

    Por su impacto en la vida de todos, es prioridad nacional potenciar la economía y lo que tribute a acelerar el desarrollo del país.

    Ya no podemos posponer más lo que mandató el pueblo en los últimos congresos del Partido. Es preciso implementar sin demora todo lo pendiente, estremecer al sistema empresarial, asegurar el ordenamiento, enfrentar de manera inteligente la subida de precios.

    Convocamos también al necesario sector privado y cooperativo. Es preciso desterrar los egoísmos y la búsqueda exclusiva del beneficio personal que mueve a algunos a pescar en el río revuelto de las necesidades de la mayoría, subiendo abusivamente los precios.

    Este pueblo, noble y trabajador, ha sobrevivido a todos los cercos y abusos imperiales con una extraordinaria dosis de solidaridad y de generosidad que ya forma parte inseparable del ser nacional. El egoísmo es una actitud que no prosperará en nuestra Patria.

    Cuba es de todos, han reclamado algunos en estos días, pero no sería justo acreditarse su posesión sin atender a sus necesidades. No insistamos en que nos pertenece. Entendamos lo que significa pertenecerle a ella. “La patria es ara, no pedestal”, dijo José Martí, marcando las profundas diferencias entre quienes están dispuestos al sacrificio por servirla y los que quisieran servirse de ella o entregarla a otro.

    Las organizaciones políticas y de masas están llamadas a ser más proactivas e incluyentes. No descuidar nunca el importante componente social en su trabajo político-ideológico y trabajar con todos, no solo con los convencidos, también con los apáticos, en cuya indiferencia tenemos una cuota de responsabilidad los que no hemos sido capaces de sumarlos.

    Abordar sin cortapisas el debate y la atención a temas sociales como la marginalidad, la deshonestidad, la vulgaridad, las adicciones, la disfuncionalidad familiar, la deserción escolar, la situación de los más vulnerables, el femicidio, las discriminaciones de cualquier índole y otros problemas que un día nos saltan a la cara a través de las plataformas digitales, pero no mediante los entes que deberían estar con las uñas hurgando en el terreno.

    Las organizaciones están permanentemente convocadas a actuar en las calles. No solo para organizar actos o proclamar nuestras consignas.  ¡Están convocadas a trabajar!, a visitar escuelas, barrios, a interactuar, para conocer problemáticas y realidades de nuestra gente.

    No podemos permitir que tres o cuatro provocadores nos conviertan una zona comunitaria en vertedero mediático de quienes la presentan como territorio de gente que odia a la Revolución.

    Cubanas y cubanos:

    Después de un año tan desafiante y duro, nuestro pueblo merece celebrar sus avances y su resistencia en el mejor de los ambientes posibles.

    Trabajemos social e integralmente en proyectos con las familias en sus barrios, colmándolos de respeto, identidad y autoestima, para que todos sus vecinos sientan orgullo por ese pedazo de patria, de su país, su Gobierno y su Revolución.

    Hemos mostrado capacidad para enfrentar todos los retos y desafíos.  Funcionamos organizadamente y aquí estamos. Una vez más hemos derrotado y desarticulado las más perversas intenciones del imperio para destruir la Revolución.

    El pueblo se ha crecido en este 2020, tan duro, que puso a prueba nuestra resistencia, nuestra solidaridad, nuestra unidad, pero nos dio mayores aprendizajes. Y nos dio la victoria.

    Con esos aprendizajes, el 2021 se nos presenta en el horizonte intenso, retador, como un escalón para la superación de nuestros propios límites, en el camino del perfeccionamiento y de la continuidad.

    Debemos consagrarnos a convertir en hechos la convicción compartida de que la obra de justicia social que hemos emprendido tendrá su mejor respaldo en el crecimiento productivo y eficiente a partir de nuestras propias realizaciones.

    En estos días de final de año, de reunión imprescindible para seguir juntos “empujando el país”, como escribió el poeta, sentimos en lo más profundo la ausencia de voces entrañables que durante muchos años les incorporaron a los análisis y debates del Parlamento la belleza y la fuerza de las ideas que tejen la nacionalidad cubana, el sentimiento de patria, la comunidad de intereses y sueños.

    Se recuerda en primer lugar a Fidel, capaz de levantar con su voz y sus ideas el imbatible pensamiento de la nación frente a los adversarios. Su silla sigue aquí, inmortalizando el insuperable legado de lecciones políticas que nos dejó como tarea permanente.

    Y, más recientemente, se extraña a uno de sus más cercanos discípulos y colaboradores en la misión de hablar al pueblo: el tribuno del lado de la sala: Don Eusebio de La Habana, quien siempre nos trajo hasta aquí el caudal infinito de la intelectualidad cubana, de la que se nutría su inolvidable oratoria.

    Ellos nos recuerdan que todo pensamiento es una semilla. Pensar como país es sembrar y fertilizar el futuro.

    Los convocamos a seguir pensando y actuando como país para afianzar la certeza de triunfo y creatividad de esa Cuba Viva que se ha convertido en la premisa de los días actuales.

    Siguen existiendo razones para celebrar, más razones mientras más duras han sido las pruebas que hemos vencido. ¡Felicidades cubanas y cubanos!

    ¡Somos Cuba Viva! Somos el país que se ha empeñado en resistir y vencer los cercos y los ataques más crueles y perversos. Y aquí seguimos: Viviendo, resistiendo, creando y venciendo.

    ¡Adelante 2021! Cuba te espera, Viva y fortalecida en los combates del año que termina. Los hijos de la Generación del Centenario, junto a nuestro pueblo, tienen el deber, el compromiso y el honor de dar continuidad a la historia que nos trajo hasta aquí. Y nuestra consigna sigue siendo:

    ¡Patria o Muerte!

    ¡Venceremos!

    (Ovación).

    Un principio humanista, inseparable de la Revolución: la vida humana como bien supremo de la sociedad está en la base de la estrategia nacional de enfrentamiento a la epidemia en Cuba y en otros 39 países, hasta donde han llegado en estos meses unos 3 000 profesionales cubanos. Foto: José Manuel Correa