miércoles, 20 de mayo de 2015

Estremecedor video: Veterano de Iraq muere en prisión tras recibir maltratos


Foto: Harry Maxwell / Youtube.




Assault of Fort Bliss Soldier Sgt James Brown inside El Paso County Jail by Riot Police 

Heartbreaking Video Shows Active Duty Soldier Slowly Die as Riot Police Needlessly Assault Him
KFOX14 exclusive: video obtained of Fort Bliss soldier shows moments before his death while in custody

EL PASO, Texas - An active-duty Fort Bliss soldier self-reported for a two day DWI sentence at the El Paso County Jail in 2012 but died before he saw the light of day or his family again.

In July 2012, KFOX14 anchor Erika Castillo reported on the story of the mysterious circumstances surrounded the death of Sgt. James Brown while he was in jail.

KFOX14 fought all the way to the Texas attorney general to obtain the video to learn what happened to Brown before dying.

The graphic video obtained shows the moments before the death of Brown.

Warning: The footage obtained by KFOX14 contains graphic content. Viewer discretion is advised.

Brown served two tours of combat duty in Iraq. The decorated 26-year-old was on active duty at Fort bliss in July 2012, when he left his family for the weekend to self-report for a two day DWI sentence at the El Paso County Jail. When he checked in, jail records show that Brown reported in writing to the jail that he was diagnosed with post-traumatic stress.

Brown's mother said when her son checked into the jail, he contacted her.

"He said they're trying to make me stay seven days instead of two days, so i just want to pay the court fine and get out of here," said Dinette Robinson-Scott.

Brown asked his mom to send the money to pay the fine in lieu of the jail time, which she did by the following morning. But by that time, something had gone terribly wrong.

The video shows at some point, Brown appeared to have an episode in his cell that caused him to bleed. It's not clear from where. When he refused to answer or speak to the jail guard, a team of guards in riot gear were brought in to storm his cell.

From beginning to the end of the recording, Brown stated he could not breathe.

By the end of the clip, Brown’s physical condition appears to deteriorate, showing shallow breathing and no longer blinking or being responsive. Brown appears to no longer be capable of pleading for anything. Attorneys say at no time was an ambulance or 911 called for help.

Brown’s mother, Dinetta Robinson-Scott, released the following statement to KFOX14:

“I pray that new laws protecting soldiers in custody will be implemented, that the military adopt new policy procedures in regards to their soldiers being held in custody by an outside agency. If these changes can be made and our soldiers are protected, and another family never has to experience what my family has, then my son's death would not been in vain.”

Browns mother turned to KFOX14 and said she wants Americans to see the video and see exactly what happened to her son in El Paso County Detention Center.

Brown was placed on a gurney and wheeled out of the jail and taken to University Medical Center where he was officially pronounced dead.
Brown family attorneys Jason Bowles and B.J. Crow said the video shows a gross violation of Brown’s constitutional rights.

“When a 26-year-old man checks into jail for a court imposed sentence on a Friday, and he leaves Sunday in a casket, something went horribly wrong there," said Crow.


Brown had no criminal record, and toxicology tests showed no illegal drugs in his body.
The autopsy results cited natural causes by sickle cell crisis.

The El Paso County Sheriff Richard Wiles issues a statement, released to KFOX14, agreeing with the autopsy.

“Mr. Brown's death was an unfortunate tragedy. The sheriff's office has conducted a thorough review of the facts surrounding Mr. Brown's death and, based upon all the evidence obtained, determined that his death was caused by a pre-existing medical condition. The specific evidence cannot be discussed because of pending litigation.”

Medical studies show sickle crisis lies dormant until it is triggered by dehydration and stress.

Brown’s attorney said apparently more stress than can be triggered by coming under fire in combat twice, which Brown did.

His family said Brown showed no history of ever having a sickle cell crisis incident in his life and is convinced the medical episode was triggered by his treatment at the jail.

“He was bleeding out the ears, the nose, the mouth, his kidney's shut down, his blood pressure dropped to a very dangerous level, and his liver shut down,” said Crow.

Brown’s story is a federal civil trial that is expected to go to court in October.

His family is suing for damages, claiming violation of the American with Civil Liberties Act because of Brown's PTSD, excessive force, and lack of proper medical attention.


Berta Soler apuesta por el negocio inmobiliario en Cuba


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                              Nueva casa de Berta Soler, valorada en unos 80 mil dólares


Las "Damas de Blanco"  no prestaron atención hoy al té literario que tuvo lugar en la casa del ex convicto por robo con fuerza Hugo Damián Prieto, en la barriada de la Lisa, en La Habana.
El asunto que de verdad se manejaba en susurros era la compra por parte de Berta Soler de su nueva casa, valorada en unos 80 mil dólares, sobre todo ahora que las relaciones Cuba-EE.UU avizoran un buen futuro para el negocio inmobiliario.

Aunque Berta Soler no ha dado detalles del asunto, la mansión adquirida es una fortaleza que dispone de:
-Planta baja: 2 cuartos, baño nuevo, cocina nueva, comedor, sala, portal amplio enrejado, garaje amplio con 2 cuartos de desahogo y capacidad para 2 autos. Al final del garaje 2 lavaderos con base de mampostería para lavadora semiautomática (Ya comprada). Pasillo lateral con vertedero. Los cuartos tienen closet y la cocina también.

-Planta alta: 1 cuarto con closet, 1 hall, baño nuevo, cocina-comedor y terraza enrejada.
La casa está ubicada en la calle E No. 51, entre Porvenir y Pasaje Cumbre, en Lawton, municipio 10 de Octubre, y como ya dije dispone de un buen garaje de autos que, según El Chino IP, será destinado a los tés literarios.

Berta tiene miedo a los robos que se producen entre sus seguidoras, por eso va a lanzar a todas sus “fieles” al caluroso garaje, que hasta a lo mejor sale con un buen Split Royal, de 2 toneladas, valorado en unos 850 dólares.

Como ha estado comprando cosas buenas, tiene que proteger la propiedad que, según se sabe, tendrá excelentes cámaras de seguridad, para que el relajo sea con orden.

Los comentarios que existen de todo esto es que el financiamiento para la adquisición de estas propiedades provienen del robo de los fondos entregados en premios internacionales a las “Damas de Blanco”, lo cual ya es una inquietud que molesta en Miami.

Al parecer, a Berta Soler se les han pegado los malos hábitos de los “expertos” (ex convictos) con los que ultimamente se relaciona.

Radio Martí: un rotundo fracaso que hoy cumple 30 años.

El´20 de mayode1985 se fundó Radio Martí, un engendro del gobierno de los Estados Unidos para desplegar la subversión mediática contra Cuba. La emisora no se escucha en la Isla, como tampoco se ve TV Martí. Se trata simplemente de un rotundo fracaso que hoy cumple 30 años.



martes, 19 de mayo de 2015

José Martí: De la Playita a Dos Ríos


A 120 años de su caida en combate en Dos Rios.


Esta plumilla de Miguel Alexis Machado Valdés (1977-2003) recuerda la profecía de Martí en carta en versos a su amigo uruguayo Enrique Estrázulas: “¡Que ya verán mi cabeza/ Por sobre mi sepultura!”
Esta plumilla de Miguel Alexis Machado Valdés (1977-2003) recuerda la profecía de Martí en carta en versos a su amigo uruguayo Enrique Estrázulas: “¡Que ya verán mi cabeza/ Por sobre mi sepultura!”
…y a la vida futura con permanente utilidad de la virtud

El 25 de marzo de 1895, “en vísperas de un largo viaje”, como escribió desde Montecristi a la madre, José Martí se sabía “en el pórtico de un gran deber”. Lo expresó en otra de sus despedidas escritas ese día, la dirigida al dominicano Federico Henríquez y Carvajal, a quien le dijo: “Yo evoqué la guerra: mi responsabilidad comienza con ella, en vez de acabar”. Hacía todo para ocupar su sitio en la contienda, que había estallado el 24 de febrero de acuerdo con el plan que él decisivamente contribuyó a trazar como fundador y guía, Delegado, del Partido Revolucionario Cubano.

En la misma carta alude a criterios —no necesariamente nacidos todos de iguales intenciones— sobre si debía incorporarse a la gesta o permanecer en el exterior; pero él no duda: “Para mí la patria, no será nunca triunfo, sino agonía y deber. Ya arde la sangre. Ahora hay que dar respeto y sentido humano y amable, al sacrificio”. Nada de vocación suicida, como algunos han conjeturado, ni concesión a quienes intentaran acusarlo de rehuir el peligro.

De lleno en el cumplimiento del deber, no tenía que responder a murmuraciones. Lo henchía un altísimo sentido de la responsabilidad y, por tanto, de los cuidados que sabía ineludibles para que la guerra fuera eficiente no solo en la táctica. Era vital que también lo fuese en los principios y las virtudes indispensables para que la república mereciera los sacrificios que costaría fundarla.

Poner la patria por encima de la vida propia no significaba renunciar inútilmente a vivir. Aunque, “hasta muertos, dan ciertos hombres luz de aurora” —como sostuvo a propósito de Sebastián Lerdo de Tejada—, se es especialmente útil estando vivo, y cuando era niño juró “lavar con su vida el crimen” de la esclavitud, no “con su muerte”, como a veces se ha citado erróneamente. Morir sería, en todo caso, una contingencia más de la lucha, y no la temía, ni la buscaba. Por más que hasta filosóficamente el final de la existencia física le fuera familiar, en 1879, en las honras fúnebres al poeta Alfredo Torroella, terminó exclamando: “¡Muerte, muerte generosa, muerte amiga! ¡ay! ¡nunca vengas!”

Pensar en la patria

Tampoco procuraba imponerse autoritariamente para hacer valer su voluntad, que por ese camino, aun siendo la mejor del mundo, encallaría en formas del egoísmo: “Quien piensa en sí, no ama a la patria; y está el mal de los pueblos, por más que a veces se lo disimulen sutilmente, en los estorbos o prisas que el interés de sus representantes pone al curso natural de los sucesos”. Ejemplo de voluntad activa y sacrificio propio, no de voluntarismo autoritario, el 20 de octubre de 1884 le escribió a Máximo Gómez: “Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento”.

Si la patria le imponía, contra su más firme deseo, alejarse de la lucha armada, él acataría la decisión. De su actitud dio muestras desde que fundó el mencionado Partido, organización política entre cuyos fines sobresalía impedir, desde los preparativos de la nueva gesta, la prosperidad del caudillismo que se entronizó en otras tierras de América y en la misma Cuba contribuyó al fracaso de la Guerra de los Diez Años. A Henríquez y Carvajal le dijo: “De mí espere la deposición absoluta y continua. Yo alzaré el mundo. Pero mi único deseo sería pegarme allí, al último tronco, al último peleador: morir callado. Para mí, ya es hora”.

Como no apuesta a morir, le expresó al mismo amigo: “Pero aún puedo servir a este único corazón de nuestras repúblicas”, y como la patria no es cuestión de títulos personales, por muy grandes virtudes que se tengan, en la citada carta a Gómez planteó: “La patria no es de nadie: y si es de alguien, será, y esto solo en espíritu, de quien la sirva con mayor desprendimiento e inteligencia”.

Su aspiración de servicio no solo a Cuba, sino a nuestra América toda, y al mundo, debía encarar desafíos tremendos: de fuera, en primer lugar, las voraces ambiciones de la nación imperialista que crecía en el Norte; de dentro, obstáculos varios, entre ellos los intereses de los poderosos. Estos, que, salvo honrosas excepciones, preferían tener un amo extranjero, yanqui o español, que les premiara sus servicios lacayunos, negaban su apoyo a la independencia y procurarían someter a sus compatriotas pobres empleando recursos similares a los implantados por la metrópoli colonial.

Valoraba esos males cuando en las Bases del Partido escribió que el objetivo cardinal de la organización era “fundar un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer, por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud”.

Con motivo del aniversario 120 de su muerte, a esos peligros y a otros —vistos en relación con la actitud y las ideas de Martí para conjurarlos—, Bohemia ha venido publicando en lo que va de año textos sobre el tramo final de la vida del héroe. Este artículo se ciñe a su decisión de llegar a Cuba, y permanecer en ella, para contribuir a darle a la guerra una institucionalización que la hiciera fuerte y lo más breve posible. En esto lo guiaban su perspectiva humanitaria y el afán de no dar tiempo a que los Estados Unidos pusieran en práctica las maquinaciones orquestadas por sus gobernantes para apoderarse de Cuba.

Había protagonizado una ingente campaña unitaria para lograr una guerra emancipadora a la altura de los tiempos y de los peligros que urgía enfrentar, y sabía que debía estar en el campo de operaciones para cuidarla. Si a inicios de 1895 pudo ya salir de Nueva York e iniciar un intenso periplo rumbo a Cuba, no lo interrumpiría a mitad del camino para regresar al sitio donde las circunstancias lo habían obligado a permanecer.

Hacia la plenitud

“Todo me ata a New York, por lo menos durante algunos años de mi vida: todo me ata a esta copa de veneno”, le confesó a Manuel Mercado en carta del 22 de abril de 1886. Desde allí debía desplegar entonces la conspiración y la organización revolucionarias. En 1895, otros —como el propio Gómez, deseoso de cuidar la vida de quien había logrado lo que nadie en la unidad de las fuerzas patrióticas—, podían creer que él no debía participar en la guerra; pero no podrían impedírselo.

Para cumplir su propósito se valió incluso de una falsa información difundida en The New York Herald, y de la cual el 9 de marzo se hizo eco el periódico dominicano Listín Diario: Gómez y Martí se hallaban en Montecristi, pero esos diarios propalaron que ya estaban en Cuba. Martí —ha escrito el investigador Ibrahim Hidalgo Paz— valoró “la repercusión que tendría esta noticia”, y “con fuerza irrebatible” argumentó “que su presencia en el campo insurrecto” era “una necesidad política, razonamiento que sus futuros compañeros de expedición se vieron obligados a aceptar”.

Sus cartas del 25 se basaban, pues, en esa decisión, que en la noche del 11 de abril de 1895, después de una travesía llena de peligros, le permitió desembarcar junto a Gómez y otros compañeros expedicionarios —Paquito Borrero, Ángel Guerra, César Salas y Marcos del Rosario—, por “La Playita, al pie de Cajobabo”. Así lo anotó en su Diario de campaña, empleando el nombre con que hoy los pobladores de la zona siguen identificando aquel paraje; y en el mismo Diario testimonió el significado que para él tuvo el desembarco: “Dicha grande”.

Desde ese momento, y hasta su caída en Dos Ríos el 19 de mayo, vivió lo que tuvo por más venturoso de su existencia: “Es muy grande, Carmita, mi felicidad, sin ilusión alguna de mis sentidos, ni pensamiento excesivo en mí propio, ni alegría egoísta y pueril”, le escribió el 16 de abril a Carmen Miyares, para añadir: “Solo la luz es comparable a mi felicidad”.

Tal sentimiento de plenitud se explica en carta de entre el 15 y el mismo 16 de abril a Gonzalo de Quesada y Benjamín Guerra, sus colaboradores en la emigración: “Hasta hoy no me he sentido hombre. He vivido avergonzado, y arrastrando la cadena de mi patria, toda mi vida. La divina claridad del alma aligera mi cuerpo. Este reposo y bienestar explican la constancia y el júbilo con que los hombres se ofrecen al sacrificio”.

El 18 de mayo, en su carta póstuma a Manuel Mercado, con términos que precisan aún más lo escrito a Henríquez y Carvajal, expresó que disfrutaba la satisfacción de estar “todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber […] de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

Trasmitía su felicidad a los combatientes que lo oían hablar y lo veían marchar por las montañas con una resistencia que asombró al curtido general Gómez. También conversaba con los niños de la zona. Algunos de ellos, ancianos ya, lo testimoniaron en un libro entrañable: Martí a flor de labios, de Froilán Escobar. Uno, ciego desde años antes de ser entrevistado, declaró que él quería a sus ojos, porque habían visto a Martí. Lo vieron en la plenitud de su personalidad, que le permitía disfrutar la hermosura del paisaje, como se aprecia en esa página de su Diario en la cual plasmó la impresión de su alma estética ante la naturaleza de la patria: “La noche bella no deja dormir”.

Todo le daba fuerzas para encarar los desafíos que la revolución debía vencer, entre ellos las trabas de las contradicciones militarismo-civilismo heredadas de la Guerra de los Diez Años y de la Asamblea de Guáimaro. Esta, en 1869, abonó una civilidad que era indispensable asumir y desarrollar, sin poner estorbos innecesarios a la eficacia de las armas. No es casual que para proclamar la creación del Partido, en 1892, Martí escogiera el 10 de abril, fecha que rendía homenaje y superación a la imperfecta pero fundadora Asamblea, cuna de la Cuba republicana.
Nota de Martí para Máximo Gómez del 18 de mayo de 1895. Tal vez su último texto escrito.
Nota de Martí para Máximo Gómez del 18 de mayo de 1895. Tal vez su último texto escrito.

Vórtice fundacional

La primera tarea que Martí se planteó en campaña fue precisamente lograr la asamblea que crease la nueva República en Armas, contra la cual operaban prejuicios que venían de aquellas contradicciones. El 5 de mayo tuvo una fuerte evidencia de esa realidad: la tesitura de Antonio Maceo en La Mejorana. Sobre esa entrevista se han hecho especulaciones de todo tipo, aunque lo fundamental está plasmado en los diarios de campaña de Gómez y del propio Martí, y en las cartas escritas por este último a raíz de los hechos.

En esas páginas están claramente expresadas la admiración de Martí por Maceo y la discrepancia del héroe de Baraguá con el plan concebido por aquel. La envergadura de la divergencia, y el peso de un héroe como Maceo, le confirmaron a Martí la importancia de cuidar hasta el último detalle la campaña que él —así lo expresó en carta del 13 de noviembre de 1884 a Mercado— había preparado “como una obra de arte”. Ya en el terreno de operaciones ratificó, firme, que solo la asamblea constituyente tendría autoridad para decidir si él debía estar dentro o fuera de Cuba.

Lo más probable era que, limpiamente orientada y ordenada con toda la seriedad que se requería, y con Martí presente, la asamblea no confiara la dirección de la República a otro que a él, a quien las tropas mambisas llamaban el presidente. Sabía, incluso por reacciones del propio Gómez, que ese título suscitaba prejuicios, y expresó que lo rechazaba, porque no estaría bien ni en él ni en nadie. Pero no rechazaba de antemano una misión, y era capaz de crear nuevos títulos para una revolución nueva. Lo había demostrado cuando, para el mayor cargo en el Partido, que se le confió a él, escogió un título humilde y democrático: Delegado.

Con admiración, en la semblanza que el 23 de agosto de 1893 le dedicó a Gómez en Patria, narró que para entregarle al general el cargo de jefe del ramo de la guerra en el Partido —merecido rango para el cual había sido electo por votación entre relevantes veteranos mambises: lo más democrático en los preparativos de una guerra—, había ido a verlo “junto a su arado”. Y recordó evidencias de la humildad del hogar de Gómez, de su familia, y de su identificación con los pobres: “Para estos trabajo yo”, sostuvo el viejo combatiente frente a un “gentío descalzo”, y él lo citó en la semblanza.
Martí representaba una guerra de carácter popular, y ese mismo carácter esperaba del ejército de patriotas que la librarían. No le era indiferente ningún detalle, como que un héroe —ni siquiera alguien a quien admiraba por ser tan extraordinario, corajudo y fiel a la patria como Antonio Maceo— tuviera en campaña una silla de montar adornada con estrellas de plata.

Quien echaba su suerte “con los pobres de la tierra”, concibió métodos organizativos en función de los cuales escribió páginas como la circular fechada el 26 de abril: “Los poderes creados por el Partido Revolucionario Cubano, al entrar este en las condiciones más vastas y distintas en que le pone la guerra en el país, deben acudir al país y demandarle, como lo hace, que dé al gobierno que lo ha de regir formas adecuadas a las nuevas condiciones”.

Para ello, añadió, el Partido acudía “a todo el pueblo cubano revolucionario visible, y con derecho a elección”, que en las circunstancias de la guerra era “el pueblo alzado en armas, y a cada comarca de él pide un representante, para que reunidos, sin pérdidas de tiempo, los de las comarcas todas acuerden la forma hábil y solemne de gobierno que en sus actuales condiciones debe darse la revolución”.

Buscaba una solución política superior: no lo que podría entenderse como un “gobierno civil”, ni concesiones al militarismo. Lo ratificó en La Mejorana: “Insisto en deponerme”, no ante ninguna voluntad o capricho individual, sino “ante los representantes que se reúnan a elegir gobierno”. Procuraba cerrar puertas al caudillismo; pero las sicologías individuales, trenzadas con el peso de las jerarquías, aun bien ganadas, suelen generar complicaciones.

En carta del 30 de abril escribió: en Gómez “ha ido cuajando el pensamiento natural, que es el de reunir representantes de todas las masas cubanas alzadas, para que ellos sin considerarse totales y definitivos, ni cerrar el paso a los que han de venir, den a la revolución formas breves y solemnes de república y viables, por no salirse de la realidad, y contener a un tiempo la actual y la venidera”. Pero, en La Mejorana, Maceo declaró no querer “que cada jefe de operaciones” mandara “el suyo, nacido de su fuerza: él mandará los cuatro de Oriente: ‘dentro de 15 días estarán con Vds.—y serán gentes que no me las pueda enredar allá el doctor Martí’”.

Raíz y permanencia

La discrepancia es clara, pero —fuera de ciertos textos— una revolución verdadera no se hace sin desavenencias; y Martí no transigía en lo que entendía vital: “Mantengo, rudo: el Ejército, libre,—y el país, como país y con toda su dignidad representado”, porque “la patria, pues, y todos los oficios de ella, que crea y anima al ejército”, no debían quedar “como secretaría del ejército”.

En esas miras debe situarse lo que el 18 de mayo le escribe a Mercado: “seguimos camino, al centro de la Isla, a deponer yo, ante la revolución que he hecho alzar, la autoridad que la emigración me dio, y se acató adentro, y debe renovar conforme a su estado nuevo, una asamblea de delegados del pueblo cubano visible, de los revolucionarios en armas”.

Además de echar abajo desde la raíz ciertas conjeturas, de entonces y posteriores, según las cuales se preparaba para salir del país, esa declaración se corresponde con lo fundamental: “La revolución desea plena libertad en el ejército, sin las trabas que antes le opuso una Cámara sin sanción real, o la suspicacia de una juventud celosa de su republicanismo, o los celos, y temores de excesiva 
prominencia futura, de un caudillo puntilloso o previsor; pero quiere la revolución a la vez sucinta y respetable representación republicana,—la misma alma de humanidad y decoro, llena del anhelo de la dignidad individual, en la representación de la república, que la que empuja y mantiene en la guerra a los revolucionarios”.

Antes que su propia autoridad, estaba para él la necesidad de que la patria contara con una estructura de poder válida para librarla de caudillismos y otras aberraciones. A Mercado le dice: “Por mí, entiendo que no se puede guiar a un pueblo contra el alma que lo mueve, o sin ella, y sé cómo se encienden los corazones, y cómo se aprovecha para el revuelo incesante y la acometida el estado fogoso y satisfecho de los corazones. Pero en cuanto a formas, caben muchas ideas, y las cosas de hombres, hombres son quienes las hacen. Me conoce. En mí, solo defenderé lo que tengo yo por garantía o servicio de la Revolución”.

Los años de la incansable y ejemplar faena que lo llevaron a dirigir a sus compatriotas, no lo hacían creerse con derechos especiales para imponer su voluntad, aunque supiera que en ella estaba el mejor camino para la patria. El 14 de mayo, afanado en lograr la celebración de la asamblea, escribió en su Diario: “Escribo, poco y mal, porque estoy pensando con zozobra y amargura. ¿Hasta qué punto será útil a mi país mi desistimiento? Y debo desistir, en cuanto llegase la hora propia, para tener libertad de aconsejar, y poder moral para resistir el peligro que de años atrás preveo”.

Táctica, ética y estrategia lo afirmaban en un juicio que había expresado en Patria el 3 de abril de 1892, en vísperas de la fundación del Partido Revolucionario Cubano: “Lo que un grupo ambiciona, cae. Perdura, lo que un pueblo quiere”. No bastaba que las ideas valieran: era necesario que las abrazara el pueblo. Por eso no cejó ni en su prédica para abonar las ideas emancipadoras, ni en la búsqueda de estructuras y formas de dirección que las sustentaran.

Sabía que en ese camino estaban la fuerza de la revolución, y de su propio pensamiento. No actuaba por demagogia oportunista, y sometió a prueba tanto sus criterios como la consistencia del proyecto que tanto esfuerzo le había costado poner en marcha. Firme y optimista, escribió en su última carta a Mercado con respecto a su voluntad de deponer ante la asamblea, sin temer a los riesgos, la autoridad que había ganado: “Sé desaparecer. Pero no desaparecería mi pensamiento, ni me agriaría mi oscuridad.—Y en cuanto tengamos forma, obraremos, cúmplame esto a mí, o a otros”.

Deponer la autoridad no significaba abandonar la lucha ni ceder irresponsablemente el terreno que él debía cubrir. Solo la muerte lo sacó de la lucha; y desde el mismo día de esa tragedia —tan costosa para la patria, pero de la cual emergió él lleno de luz— no ha cesado de cumplirse su profecía: su pensamiento, lejos de desaparecer, ha seguido ganando en el valor de su claridad, y de su ejemplo, refrendado con cada acto de su vida. Si Maquiavelo, interpretando la política al uso, afirmó que el príncipe tiene el corazón en los labios, Martí demostró vivir con los labios en el corazón.
De la serie Imágenes en el tiempo, de Agustín Bejerano (1964). Col. de Araceli García-Carranza.
De la serie Imágenes en el tiempo, de Agustín Bejerano (1964). Col. de Araceli García-Carranza.
(Publicado en el número del 15 de mayo de 2015 de la revista Bohemia).

lunes, 18 de mayo de 2015

El virus del ébola sobrevive escondido en el ojo de un médico



Antes de contraer el ébola, los ojos de Crozier eran azules. Después de haberse recuperado de la enfermedad, su ojo izquierdo se volvió verde. Foto: EMORY EYE CENTER
Antes de contraer el ébola, los ojos de Crozier eran azules. Después de haberse recuperado de la enfermedad, su ojo izquierdo se volvió verde. Foto: EMORY EYE CENTER

Cuando a Ian Crozier le dieron el alta del Hospital Universitario Emory (Atlanta, EE UU) en octubre tras una larga y brutal lucha contra el ébola que casi acabó con su vida, su equipo médico pensaba que ya estaba curado. Pero menos de dos meses después, volvía al hospital con problemas de visión, un dolor intenso y una creciente sensación de presión en el ojo izquierdo.

Los resultados de las pruebas fueron estremecedores: el interior del ojo de Crozier estaba repleto de virus del ébola.

Los médicos estaban atónitos. Se habían planteado la posibilidad de que el virus hubiese invadido el ojo, pero la verdad es que no esperaban encontrarlo ahí. Habían pasado meses desde que Crozier cayó enfermo mientras trabajaba en una sala de tratamiento del ébola en Sierra Leona, como voluntario de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cuando salió del Emory, en su sangre no había virus del ébola. Aunque el virus puede permanecer en el semen durante meses, se pensaba que el resto de los líquidos corporales estarían limpios una vez recuperado el paciente. Pero no se sabía nada de la capacidad del virus para seguir agazapado en el interior del ojo. A pesar de la infección ocular, las lágrimas y la superficie del ojo de Crozier no tenían virus, así que no suponía ningún riesgo para nadie que hubiese tenido un contacto ocasional con él.

Consecuencias de la enfermedad

Más de un año después de declararse la epidemia en África Occidental, los médicos siguen haciendo descubrimientos sobre el curso de la enfermedad y sus efectos a largo plazo para los supervivientes. La información sobre las repercusiones del ébola era escasa, ya que los brotes anteriores fueron pequeños: no más de unos cuantos centenares de casos, a menudo con una mortalidad del 50 al 80%. Pero ahora, con al menos 10 000 supervivientes en Guinea, Liberia y Sierra Leona, empiezan a verse ciertos patrones.

Crozier, de 44 años, se califica a sí mismo, con pesar, de ejemplo perfecto del “síndrome post-ébola”: además del problema ocular, ha padecido dolores articulares y musculares que lo han debilitado, un intenso cansancio y pérdida de audición. En África Occidental, se ha informado de problemas similares, pero no está claro lo frecuentes, graves o persistentes que son. Se ha hablado de supervivientes que se han quedado completamente ciegos o sordos, pero estos casos son anecdóticos y no se han confirmado.

Los médicos señalan que los problemas oculares, dado que ponen en peligro la visión, son el aspecto más preocupante del síndrome y el que requiere atención más urgente. El problema de Crozier, la uveítis—una peligrosa inflamación del interior del ojo— también lo han sufrido habitantes de África Occidental que han sobrevivido al ébola.

Cuando la epidemia estaba en su apogeo, los profesionales sanitarios estaban demasiado ocupados con los enfermos para preocuparse demasiado por los supervivientes. Pero a medida que la enfermedad remite, la OMS ha empezado a recopilar información para ayudar a quienes no se han recuperado del todo, según explica Daniel Bausch, asesor de la OMS y especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad Tulane. Añade que los casos de problemas oculares son especialmente preocupantes.

En el Hospital ELWA de Monrovia, Liberia, dirigido por el grupo misionero SIM, John Fankhauser, el director médico, explica que el dolor crónico, las cefaleas y los problemas oculares son los problemas físicos más habituales entre los centenares de personas que acuden a una clínica especial para supervivientes del ébola. Algunas sufren dolores tan intensos que les resulta difícil caminar, añade. Alrededor del 40 % presenta dolor ocular, inflamación, visión borrosa y puntos ciegos en el campo visual. Algunos tienen uveítis.

“Estamos viendo síntomas en pacientes que llevan hasta nueve meses fuera de la unidad de tratamiento”, dice Fankhauser. “Los problemas siguen siendo muy graves y afectan a la vida cotidiana”. Estos pacientes necesitarán atención médica durante meses y puede que años, predice. Fankhauser dice que espera que los especialistas en oftalmología, reumatología y rehabilitación visiten el lugar. “Si ven al número suficiente de pacientes, pueden ayudarnos con los patrones que observen y esto puede servirnos para elegir algunos de los tratamientos que aplicaremos en el futuro, incluso después de que el equipo de especialistas se haya marchado”, añade.

En Sierra Leona, el panorama es muy similar, según John S. Schieffelin, médico de la Facultad de Medicina de la Universidad Tulane que ha trabajado allí como voluntario. Afirma que hay un grupo de supervivientes consolidado y bien organizado que se reúne regularmente en Kenema.

“Los principales problemas de los que me hablan son los dolores en las articulaciones y el resto del cuerpo, las cefaleas crónicas y las mujeres que han dejado de tener la menstruación, en algunos casos durante varios meses”, dice Schieffelin. “Hay bastantes problemas de visión”. Y añade: “He visto a un antiguo paciente que parece haberse quedado sordo”. La pérdida de audición podría deberse a la inflamación cerebral o a una presión arterial muy baja durante un periodo prolongado, en ambos casos como consecuencia del ébola, explica Schieffelin.

Resultados alarmantes

Cuando empezaron los problemas oculares de Crozier, él y el equipo del Emory sospechaban que el ébola había debilitado su sistema inmunitario y lo había vuelto vulnerable a otros virus que habrían invadido el ojo, un problema que tal vez podría tratarse con algún antivírico. De modo que Steven Yeh, oftalmólogo, introdujo una aguja finísima en el ojo de Crozier, extrajo unas cuantas gotas de líquido de la cámara interior y las envió al laboratorio. Cuando llegaron los resultados, se quedaron impresionados
.
Para Crozier fue tremendamente inquietante enterarse de que seguía infectado por algo que parecía extraño y malévolo. “Me tomé como algo casi personal el hecho de que el virus pudiera estar dentro de mi ojo sin yo saberlo”, relata. Se conocían casos de uveítis en algunos supervivientes del ébola de brotes anteriores y en el ojo del uno de los pacientes se había encontrado un virus, el de Marburg, emparentado con el del Ébola. Pero esos casos parecían poco frecuentes. The New England Journal of Medicine publicaba la pasada semana un artículo sobre el problema ocular de Crozier.

El interior del ojo está protegido en su mayor parte del sistema inmunitario para evitar posibles inflamaciones que afecten a la visión. No se sabe a ciencia cierta cómo son estas barreras, pero comprenden vasos sanguíneos diminutos repletos de células que impiden el paso de algunas células y moléculas, y unas propiedades biológicas únicas que inhiben el sistema inmunitario. Sin embargo, esta protección, denominada privilegio inmunitario, puede en ocasiones convertir el interior del ojo en un santuario para los virus, ya que ahí pueden replicarse a sus anchas. Los testículos también gozan de ese privilegio inmunitario, razón por la que el virus del ébola puede sobrevivir en el semen durante meses.

El hallazgo del virus del ébola dentro del ojo de Crozier desconcertó a los médicos. Yeh llevaba bata, guantes y máscara protectores cuando le extrajo el líquido, pero no se había puesto gafas. Los médicos llevan un equipo de protección mejor cuando tratan a pacientes que se sabe que tienen el ébola. Yeh no podía descartar la posibilidad de haberse contagiado, de modo que estuvo durmiendo en la habitación de invitados de su casa y no tocó a su hijo pequeño durante tres semanas, el periodo de incubación de la enfermedad.

También estaban preocupados por la sala de reconocimiento en la que Yeh había tomado la muestra. En cuanto recibieron los resultados, él y otros compañeros del Emory volvieron corriendo a la sala, comprobaron que nadie más la hubiese usado y desinfectaron todas las superficies.

Otras pruebas adicionales pusieron de manifiesto que en las lágrimas y la superficie exterior del ojo de Crozier no había virus del ébola, por lo que no representaba un peligro para otras personas. Pero su caso hace pensar que los médicos que practican intervenciones quirúrgicas oculares a los supervivientes del ébola podrían estar en peligro. No se sabe cuánto tiempo puede permanecer el virus dentro del ojo.

La gran pregunta era si los médicos podrían salvarle la vista a Crozier. Les preocupaban los dos ojos, porque los problemas de uno pueden extenderse a veces al otro. Pero no hay ningún antivírico que se haya comprobado que funciona contra el virus del ébola y, aunque lo hubiese, no había precedentes para el tratamiento de un ojo repleto de virus. Además, la fuerte inflamación indicaba que las barreras que normalmente protegen el ojo del sistema inmunitario se habían visto superadas. Por tanto, ¿qué estaba dañando el ojo de Crozier? ¿El virus, la inflamación o ambos? No podían saberlo con certeza.
La inflamación se suele tratar con esteroides. Pero pueden hacer que una infección se agrave. “¿Y si provocaban una nueva infección?”, recuerda Crozier. “Estábamos en la cuerda floja”. Los médicos pensaron que, tal vez, un antivírico experimental podría funcionar.

Semanas de temor

Aunque Crozier era el paciente, también formaba parte de su propio equipo médico, y el hecho de centrarse en los detalles científicos le ayudó a contrarrestar el creciente temor a quedarse ciego.

Mientras él y sus médicos se esforzaban por encontrar un equilibrio entre tratar la inflamación y combatir la infección, su vista seguía deteriorándose. Probaron con dosis altas de prednisona, un esteroide. El medicamento le provocó cambios de humor como los de un adolescente, un apetito voraz, aumento de peso, aumento de la presión arterial e insomnio. Y la visión seguía empeorando. Era como mirar a través de unas zarzas, relata. Llegó un momento en el que solamente podía ver el movimiento cuando Yeh meneaba los dedos.

También sufrió una pérdida de audición considerable en el mismo lado. “Toda la vida del lado izquierdo desaparecía”, dice. “Fue una época muy sombría y deprimente”. Se pasó las Navidades en el hospital con su hermano menor, Mark, que había permanecido constantemente a su lado durante la enfermedad y la recuperación. La presión intraocular, que había estado peligrosamente alta, empezó a bajar… demasiado. El ojo se volvió blando al tacto, como si se estuviera convirtiendo en papilla. “Tenía la sensación de tener el ojo muerto”, recuerda Crozier.

La mayor sorpresa llegó una mañana, aproximadamente 10 días después de que empezasen a aparecer los síntomas, cuando echó un vistazo al espejo y vio que el ojo había cambiado de color. El iris, que normalmente era de un azul brillante, se había vuelto completamente verde. Curiosamente, hay algunas infecciones víricas que pueden provocar esos cambios de color, normalmente de forma permanente. “Era como una agresión”, relata. “Era algo muy personal”.

A medida que pasaban los días sin que hubiera indicios de mejoría, Crozier y el equipo del Emory empezaron a pensar que tenía poco que perder. Jay Varkey, un especialista en enfermedades infecciosas que había estado al cargo de gran parte del tratamiento de Crozier, consiguió que la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense le diese permiso, excepcionalmente, para usar un antivírico experimental en forma de pastilla. (Los médicos no han querido decir su nombre, ya que prefieren reservar esa información para una futura publicación en una revista médica). Ni siquiera estaban seguros de que el fármaco lograse llegar hasta el ojo de Crozier.

Para reforzar el tratamiento antiinflamatorio, Yeh también le puso a Crozier una inyección de esteroides sobre el globo ocular, que liberaría poco a poco el fármaco dentro del ojo.

El fin de la oscuridad

Al principio, parecía que no se había producido ningún efecto. Pero una mañana, aproximadamente una semana después, Crozier se dio cuenta de que si giraba la cabeza hacia uno y otro lado, podía encontrar “espacios” y “agujeros” entre las obstrucciones del ojo y era capaz de ver a su hermano Mark, sentado a los pies de su cama.ntes, recuperó la visión. Sorprendentemente, el ojo se volvió azul otra vez. Hay un vídeo en el que se le ve, emocionado, leyendo en voz alta las letras de un panel y avanzando hasta los tamaños de letra más pequeños, mientras su hermano y los médicos lo observan riéndose. ¿Fue el antivírico? No está seguro, pero cree que sí.

“Yo pienso que la cura fue el propio sistema inmunitario de Ian”, dice Varkey, y explica que sospecha que los tratamientos mitigaron los síntomas de Crozier y sirvieron para conservarle la vista el tiempo suficiente para que el sistema inmunitario acabase con el virus (del mismo modo que el tratamiento de apoyo durante la peor fase de la enfermedad lo había mantenido vivo hasta que sus defensas naturales pudieron controlar la situación).

Crozier cree que la información de su caso podría ayudar a prevenirla ceguera en supervivientes del ébola de África Occidental. El 9 de abril, viajó a Liberia con Yeh y algunos otros médicos del Emory para ver a pacientes que se habían recuperado del ébola y examinarles los ojos. “Tal vez podamos cambiar el curso natural de la enfermedad en los supervivientes”, dice Crozier. “Quiero empezar a trabajar en ello”.





(Tomado de El País)

domingo, 17 de mayo de 2015

ATOMUN: ¿Qué nos está diciendo la Tierra?

Por: José Miguel.

Lo que les traigo hoy es un recordatorio, ningún país del mundo está libre de algún evento catastrófico como el que sucede por estos dias en Nepal, a diario se vienen ocurriendo seismos de distintas magnitudes y erupciones volcánicas en distintas partes del planeta y esto tiene una causa. Puede ser natural o provocada, les corresponde a los científicos llegar a una determinación.

El presente video nos recuerda de cuan vulnerables estamos todos a estos fenómenos que tantas vidas humanas esté cobrando.

No le quitemos el ojo a esto, porque nuestras propias vidas están en peligro.


Embarcaciones de EEUU llegan a Cuba en regata Havana Challenge


El “Havana Challenge” se organizó por primera vez en el año 2000, pero hasta ahora, se pudo repetir el evento debido a la falta de permisos como parte de la política de bloqueo de EU contra Cuba. Foto: EFE


El “Havana Challenge” se organizó por primera vez en el año 2000, pero hasta ahora, se pudo repetir el evento debido a la falta de permisos como parte de la política de bloqueo de EEUU contra Cuba. Foto: EFE

Un centenar de estadounidenses en unas veinte embarcaciones arribaron a La Habana procedentes de Cayo Hueso (Florida) como parte de la regata “Havana Challenge”, la primera en quince años que recibe autorización del Gobierno de EEUU para participar en un evento náutico con Cuba.

Las embarcaciones salieron en la mañana de este sábado de Cayo Hueso y tres del tipo Hobbie Cats−16 fueron las primeras en comenzar a llegar al Club Náutico Internacional “Hemingway” de La Habana a partir de las 18:10 hora local, según constató EFE.

Además, se prevé el arribo de otra Hobbie Cats y de naves de apoyo, entre las que destacan dos goletas réplicas de las del siglo XVIII, según detalles ofrecidos a la prensa por el comodoro del Club “Hemingway” de Cuba, José Miguel Díaz Escrich.

Entre los estadounidenses que viajan con esta iniciativa a la isla están el alcalde de Cayo Hueso, Craig Cates, y los regatistas Joe Weatherby y George Bellenger, quienes participaron en el primer “Havana Challenge” en el año 2000 y son los principales promotores de esta nueva edición.

Está previsto que el martes 19 tenga lugar una competición en la costa del malecón de La Habana, donde se enfrentarán cinco equipos de EEUU e igual número de Cuba en los llamados Hobbie Cats, embarcaciones muy rápidas, ligeras e inestables.

El miércoles 20, ocurrirá una parada náutica de las dos goletas procedentes de Cayo Hueso, y al día siguiente las embarcaciones emprenderán el camino de vuelta a Estados Unidos.

Estrich explicó que el “Havana Challenge” se organizó por primera vez en el año 2000, pero nunca, hasta ahora, se pudo repetir el evento debido a la falta de permisos como parte de la política de bloqueo de EEUU contra Cuba.

De ese modo este será el primer evento náutico entre los dos países que recibe permisos después de que en 2004 el entonces presidente de EEUU, George Bush, firmara una proclama, aún vigente, que prohíbe a embarcaciones de recreo navegar a Cuba, salvo autorización del Departamento de Comercio.


(Con información de EF