miércoles, 20 de enero de 2021

Trump y su legado contra un eventual acercamiento con Cuba

 



Por Elizabeth Borrego Rodriguez

La Habana, 20 ene (Prensa Latina) La administración de Donald Trump deja un camino minado para un eventual acercamiento entre el gobierno del electo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y Cuba, de acuerdo con el investigador Jorge Casals.

La reciente inclusión de la nación caribeña en la lista de países que patrocinan el terrorismo confirmó las intenciones del mandatario saliente para obstaculizar a toda costa cualquier intercambio entre ambos países, aseguró el también profesor del Centro de Investigaciones de Política Internacional en entrevista con Prensa Latina.

A juicio del experto se trató de una medida esperada en concordancia con los nexos del republicano con sectores anticubanos del estado de La Florida.

'No lo habían logrado porque resulta muy difícil vincular a Cuba con el terrorismo, algo que el mundo y ellos mismos no se creen', aseveró.

Las acciones de Trump en sus últimos días de gobierno dejan serias trabas para el nuevo inquilino de la Casa Blanca, un escenario que el experto consideró sin precedentes.

En este contexto, las relaciones con Cuba ocuparon un punto importante dentro de la agenda para 'complicar aún más la ya difícil situación entre ambos países', opinó.

De acuerdo con cifras oficiales, la administración saliente implementó 240 medidas hostiles contra la isla con impacto en todos los sectores de la economía y la sociedad, como parte del recrudecimiento del bloqueo impuesto por Washington desde hace casi seis décadas.

Trump arremetió contra la isla con 'particular ensañamiento y con el respaldo de una feroz campaña de difamación' en su afán por deshacer el legado en política exterior del anterior ejecutivo, encabezado por Barack Obama y con Biden como vicepresidente (2009-2017), escribió al respecto el canciller cubano, Bruno Rodríguez, en su cuenta en Twitter.

En ese sentido, Casals coincidió en que las medidas adoptadas pueden retrasar las intenciones de Biden para retomar el acercamiento, afectado desde los supuestos ataques sónicos que determinaron la retirada de parte del personal diplomático en La Habana y Washington, con el único objetivo de dificultar la regularización de nexos diplomáticos.

Las diferencias de ambas administraciones en su relación con Cuba coinciden con el contexto en general de división en los Estados Unidos, una polarización con consecuencias impredecibles según el analista.

'En definitiva, lo que Trump representa ya formaba parte de esa parte de la población norteamericana frustrada y convencida de su excepcionalidad', señaló al respecto.

Como ejemplo, al representante republicano le resultó muy fácil convencer a ese sector de que las elecciones de noviembre fueron un supuesto fraude o la 'responsabilidad' de China en los problemas económicos de Estados Unidos, apuntó.

'Dentro de toda esa farsa se encuentra la idea de que Cuba promueve el terrorismo o que los demócratas son parte de la izquierda que trata de 'destruir' a los Estados Unidos', concluyó.


mem/ebr

martes, 19 de enero de 2021

Confirman juicio político contra Trump en Senado de EE.UU.

 



Washington, 19 ene (Prensa Latina) El líder entrante de la mayoría del Senado estadounidense, Charles Schumer, reiteró hoy que habrá juicio político contra el presidente Donald Trump en esa instancia legislativa, para procesarlo por faltas y delitos graves.

Mayoría en EE.UU. apoya prohibir a Trump postularse otra vez

El legislador demócrata aclaró que si Trump es condenado, se realizará una votación para prohibir que pueda postularse nuevamente para un cargo electo.

'Después de lo que hizo, de cuyas consecuencias todos fuimos testigos, a Trump no se le debería permitir volver a ser candidato', dijo Schumer en el plenario de la Cámara Alta.

Sin embargo, el legislador no informó cuándo comenzaría el impeachment o si los demócratas intentarían retrasarlo con el fin de confirmar primero a los nominados para integrar el gabinete del presidente electo, Joe Biden, y aprobar más proyectos de leyes relacionados con el combate a la Covid-19.

Lo más temprano que el Senado podría iniciar el juicio político, si la Cámara Baja presenta oficialmente la acusación, es el miércoles por la tarde, poco después de que Biden preste juramento, o el jueves.

Los partidarios del procesamiento necesitarán dos tercios de los votos en el Senado para condenar a Trump, después de que la Cámara Baja aprobó a principios de este mes para acusarlo por segunda vez por 'incitar deliberadamente a la violencia contra el Gobierno de Estados Unidos'.

Si el Senado condena a Trump, los demócratas podrían realizar una segunda votación por separado para impedirle que ocupe un cargo federal en el futuro.

Se espera que Schumer se reúna con el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, más tarde este martes, para discutir cómo organizar el juicio político.

En un discurso en el plenario senatorial, Schumer señaló que el proceso, la confirmación de los nominados al gabinete de Biden y aprobar más ayuda para paliar los efectos del coronavirus son las tres principales prioridades para el Senado.

Pero según el diario The Hill, no está claro si los demócratas podrán hacer ambas cosas al mismo tiempo, porque para eso requerirán el consentimiento de todos los senadores.

Schumer instó a los republicanos a permitir la confirmación de algunos de los designados por Biden para su gabinete el miércoles, un procedimiento para el que necesitaría la cooperación de todos los senadores.

Los comités del Senado celebrarán audiencias el martes sobre cinco de las designaciones de Biden, pero ninguno ha sido eliminado de dichos paneles ni enviado al Senado.

Necesitamos personas calificadas en puestos clave de seguridad nacional desde el primer día, por eso el Senado estará en sesión mañana después de la conclusión de la toma de posesión del 46 presidente de los Estados Unidos, dijo Schumer.

car/rgh

Washington en alerta máxima y tras las rejas, Donald Trump

 

Washington en alerta máxima y tras las rejas, Donald Trump

Publicada: martes, 19 de enero de 2021 15:15
Actualizada: martes, 19 de enero de 2021 15:54

Washington D.C. parece una zona de guerra, irónicamente esto ocurre para dar término a un mandato que promovió la división y la violencia.

Los crímenes que este Gobierno cometió los paga toda la capital, tras las rejas y en custodia de las autoridades. Así es irónicamente como Donald J. Trump pasa sus últimas horas como presidente de Estados Unidos: enjaulado —en alerta máxima— junto a sus correligionarios en el Legislativo y Judicial.

Correligionarios que hoy se encuentran bajo escrutinio por colaborar con los insurgentes que vandalizaron todos estos edificios que hoy se encuentran detrás de estas alambradas y operativo de alerta máxima.

Este matrimonio vive al frente del Capitolio vandalizado. Pero no solo eso, también son testigos de lo que cuatro años de fascismo le pueden hacer a una nación. El trumpismo llegó para quedarse. De hecho, siempre existió, solo que antes esta lacra tenía otro nombre. Hoy más de 25 000 tropas custodian la capital. En contraste solo hay 5000 soldados estadounidenses en Iraq y Afganistán.

Existe la alerta de que los terroristas de la ultraderecha anglosajona podrían dejar explosivos en distintas partes de la ciudad. Aparentemente en esta intersección las autoridades encontraron una maleta que se veía sospechosa y alguien la reportó.

En muchos sentidos pareciera que los estadounidenses viven encerrados con el enemigo en casa propia: muchas de estos efectivos —en vídeo— obedecen al orden democrático y Constitución. Sin embargo, la incómoda realidad es que distintos segmentos de las fuerzas armadas y del orden también están activamente involucradas en logias neo nazis.

Con todo y así, tras las rejas (destino que podría esperarle) Trump utiliza sus últimos momentos para perdonar a criminales y miembros de su entorno, tratando de asegurarse de bloquear el curso de su actual juicio político y la posibilidad de litigios a mediano y largo plazo.

Marcelo Sánchez, Washington D.C.

lunes, 18 de enero de 2021

Más allá de Trump

 

Más allá de Trump

A la humanidad nos toca permanecer vigilantes y activos frente a lo que va a sobrevivir de este momentáneo trumpismo, que no es sino la erupción de las fuerzas profundas que contienen la textura verdadera, extrema, del capitalismo de hoy y sus proyectos de futuro

A la humanidad le toca permanecer vigilante frente a lo que va a sobrevivir del trumpismo: la erupción de las fuerzas profundas que contienen la textura extrema del capitalismo de hoy. Foto: publico.es

Es tanto lo que se acumula que no es posible emprender sino un recorrido inicial, o parcial, o pequeño, pero –en todo caso– vale la pena preguntar más allá, detrás o debajo de lo evidente (el asalto al Capitolio de Washington por parte de seguidores de Trump el pasado miércoles 6 de enero), ¿qué ocurrió ese día? ¿qué ha seguido sucediendo y qué debemos esperar? Las noticias al respecto se acumulan en tal variedad y cantidad que da la sensación de que el tiempo se ha acelerado y dividido en dimensiones paralelas.

No es solo que una multitud burla la seguridad (nada menos que) del Capitolio de Washington, el centro exacto del poder político en Estados Unidos, sino que el acontecimiento se refracta en decenas de microescenas de un guion delirante donde: hay policías que –en lugar de cumplir su deber de «proteger y servir», como reza la frase que identifica la ética de este cuerpo– se tiran selfies junto con la turba; una congresista republicana postea el aviso del sitio exacto en el cual se encuentra la oficina de Nancy Pelosi (exponiéndola ante la multitud en lugar de cuidar a quien es Presidenta de la Cámara de Representantes); un personaje, que se hace llamar «el shaman de QAnon», entra, se pasea por el edificio sin camisa, cubierto con una piel de animal, la cara pintada y par de cuernos en la cabeza en un inquietante performance que invoca algún tipo de reivindicación primitiva; otro llega hasta la oficina de Pelosi, ocupa la silla de la congresista demócrata, se acomoda hacia atrás, apoya los pies cruzados encima del buró y se hace sacar una foto. Uno más pasea los salones con una bandera del ejército confederado, hay quienes muestran símbolos neonazis, un antiguo policía lleva un manojo de esposas plásticas y hasta es posible ver una bandera estadounidense con la frase Jesús es mi salvador, Trump es mi presidente. Tanto en fotografías como en videos, son varias las ocasiones en las que aparece la bandera de MAGA (Make America Great Again), a cuyo alrededor se unifican quienes ofrecen apoyo a Trump.

Si el panorama que dibujan los momentos anteriores luce caótico, cuando a todos los episodios mencionados sumamos la muerte de cinco personas, el conjunto se transforma en algo tenebroso. Aquí, a medida que las investigaciones del FBI progresan, se van conociendo datos según los cuales, entre la multitud reunida, lo mismo afuera que adentro del edificio de gobierno, se escuchaban voces calificando de traidor a Mike Pence, el vicepresidente que se negó a llevar a vías de hecho el deseo de Trump: rechazar la victoria electoral de Biden y hacer real el golpe de Estado.

En una especie de tercer nivel, congresistas y senadores del Partido Republicano presentaron uno de los más penosos ejemplos de corrupción política e hipocresía cuando –cerrando filas alrededor de Trump–, pasaron las primeras horas luego del asalto minimizando los hechos del Capitolio y luego, cuando los demócratas presentaron la petición de impeachment contra Trump, trataron de detener el proceso. La votación, 232 votos a favor y 197 en contra, da paso a un nuevo espectáculo cuando empiezan a multiplicarse las voces republicanas, que piden dejar de insistir en el impeachment con el argumento de que –y aquí la formidable hipocresía– lo que el país necesita es curar las heridas y recuperar la unidad en lugar de realizar un juicio político. En oposición a ello, Peter Meijer, uno de los diez congresistas republicanos que votó a favor de iniciar el impeachment, confesó que su expectativa, como mismo la de sus compañeros en la votación, es que «alguien puede tratar de asesinarlos» y que algunos de ellos han contratado guardaespaldas por temor a la ira de los más extremistas seguidores de quien es, todavía, Presidente.

Esto apunta a un cuarto nivel de implicaciones y opacidad cuando recordamos que la derrota de Trump ocurrió a pesar de contar con un más que respetable número de 74 millones de seguidores. Si la cantidad es enorme, el histrionismo de Trump, su permanente recurrir a las fake news y otras manipulaciones mediáticas, así como una incansable retórica incendiaria, han insuflado miedos y paranoias en amplios sectores, absorbiendo, alimentando y produciendo un tipo de ira y frustración que tiene apoyo en miedos irracionales y en la ceguera frente a funcionamientos que no son sino lógicas del sistema.

¿Cómo entender lo que está pasando? O, mejor aún, en medio de tan abrumadora marea de acontecimientos, ¿qué está sucediendo? ¿Quiénes son estos millones de seguidores de Trump? ¿Por qué despierta reacciones fanáticas, al punto de que se mencionan ejemplos de fundamentalistas que, provenientes de la extrema derecha cristiana, lo consideran una suerte de Mesías? ¿Por qué, entre los discursos de congresistas demócratas, solicitando el impeachment, tantas veces se escuchó hablar del excepcionalismo estadounidense? ¿De qué manera la ideología del nacionalismo blanco y el nacionalismo cristiano se unifican en el discurso del trumpismo? ¿Qué avisan las estadísticas poselectorales, que demostraban que Biden fue candidato favorito en zonas urbanas, densamente pobladas, y grandes zonas industriales; en tanto Trump resultó favorito en territorios rurales, donde es común que los niveles culturales promedios sean más bajos?

No en vano, en los momentos que siguieron al resultado electoral definitivo, hubo articulistas que hablaron acerca de la urgencia de recuperar esa especie de país otro, que se extiende más allá de las ciudades. Otro texto, aparecido en The Atlantic, llama la atención acerca de que, el mismo día de la revuelta, por primera vez en la historia habían sido electos al Senado de Georgia un senador negro y un judío americano; de esta manera, el autor considera que el asalto al Capitolio no fue «un levantamiento contra un gobierno tiránico; fue un levantamiento en contra de un gobierno multicultural». Semejante análisis, que en realidad significa impedir que cualquier gobierno como este tenga posibilidad de existencia en el país, abre puertas a cuestionamientos más profundos como los muchos que se preguntaron –al apreciar la inacción policial ante el asalto al Capitolio por parte de una turba mayoritariamente integrada por nacionalistas blancos– si acaso hubiesen reaccionado de igual modo en caso de que una multitud de manifestantes negros (por ejemplo, seguidores del movimiento Black Lives Matter) hubiesen hecho lo mismo.

La semana pasada, en un debate transmitido por Telesur, uno de los participantes empleó, como base para su argumento, la oposición entre un modelo de capitalismo inclinado al tipo de dominación que se establece mediante los grandes flujos de finanzas, que privilegia grandes zonas de «libre comercio» y otros procesos transnacionales (que identificó con Obama e Hillary Clinton); mientras que puso, en el extremo opuesto, a un capitalismo (que identificó con Trump) fuertemente proteccionista, interesado en «regresar las industrias» a la nación. Desde tal ángulo, ¿qué relación tienen los hechos del país vecino con las tensiones comerciales, políticas y demás confrontaciones por zonas de influencia, entre la nación norteña, Rusia y, sobre todo, China?

La toma de posesión de Biden tendrá lugar en apenas días, en medio del despliegue de un dispositivo de seguridad como nunca antes se vio, en un ambiente ensombrecido por las sospechas del FBI respecto a la posibilidad de protestas simultáneas (en los 50 capitolios de la nación) y más violencia por parte de los numerosos seguidores con los que cuenta Trump.

Un artículo, recientemente aparecido en The New York Times, presenta una aguda interpretación de lo sucedido, al considerar el momento Trump como el desarrollo presente de una larga historia de degradación en el interior del Partido Republicano; según Lisa McGirr, autora del texto, las convulsiones actuales habrían comenzado más de cuatro décadas antes, cuando «el neoliberalismo dejó largos segmentos de la base social del partido, como a muchos otros estadounidenses, con estándares de vida declinantes».

Por este camino, en opinión de la autora, tanto la crisis económica como el aumento de la inmigración condujeron a un estado en el cual quedó abierto el espacio para que «políticos calculadores» explotaran lo que ella llama «el resentimiento cultural blanco». Otra manera de entenderlo sería agregando los procesos de exportación de industrias, los efectos devastadores de la globalización capitalista en el sector de la agricultura, la pérdida de fuerza (poder económico real) de la clase media en el país.

Ahora crece la tensión en un Washington ocupado por más de 25 000 efectivos para garantizar tranquilidad y orden en la inauguración presidencial.

En este contexto, multiplicar las preguntas nos mantiene despiertos, uniendo puntos distantes para develar la trama, no ya de la voluntad o caprichos de la figura mayor de un gobierno, sino de los núcleos ideológicos que han encontrado cobijo, más allá del líder, en el conjunto de posiciones e ideas que se identifican como parte del trumpismo. Incremento del racismo, nacionalismo blanco, extrema derecha, oposición al multiculturalismo, criminalización de los inmigrantes, naturalización de las noticias falsas y otros modos de manipulación mediática, silencio ante formas de neofascismo, extensión y fortalecimiento de la Doctrina Monroe, políticas de estrangulación económica y cultural para cualquier gobierno considerado «enemigo» (lo cual incluye la articulación de bloques internacionales para conseguirlo), aislacionismo, agudización de las fricciones en la búsqueda y control de zonas de influencia en la esfera mundial, implantación de políticas de demonización para competidores económicos y/o gobiernos no complacientes a la voluntad de dominación de EE. UU.

Esta lista de componentes del ideario que resultaron articulados bajo el cobijo de MAGA, es mucho más importante que la figura particular del Presidente que concluye su mandato. Si la lealtad partidista hacia Trump es quebrantada durante los meses siguientes, como se espera que ocurra a medida que el gobierno de Biden avance y los lazos entre republicanos sean debilitados, y si el castigo a quienes invadieron el Capitolio es severo, y si los grupos de extrema derecha son igualmente debilitados, entonces el destino político del actual Presidente estará realmente decidido y va a quedar inhabilitado para volver a ejercer cargos públicos. En paralelo, hay quienes suponen que va a fundar una cadena de noticias, la cual, dando continuidad a lo que hizo hasta hoy, no podrá sino ser un poderoso y enconado centro emisor de discursos de odio, que continuará alimentando lo peor de la creencia en el excepcionalismo estadounidense. También puede suceder que deba enfrentar acusaciones por denuncias de fraude y corrupción, aunque también hay quienes especulan que terminará concediéndose a sí mismo un perdón presidencial. En todo caso, a la humanidad le toca permanecer vigilante y activa frente a lo que va a sobrevivir de este momentáneo trumpismo, que no es sino la erupción de las fuerzas profundas que contienen la textura verdadera, extrema, del capitalismo de hoy y sus proyectos de futuro.

Trump anunciará alrededor de 100 indultos y conmutaciones de penas el martes, según fuentes

 

Tomado de la CNN

(CNN) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se prepara para emitir alrededor de 100 indultos y conmutaciones de penas el martes, su último día completo en el cargo, según tres personas familiarizadas con el asunto. Esto incluye criminales de cuello blanco, raperos de alto perfil y otras personas, pero -por el momento- no se espera que el propio Trump esté incluido.

La Casa Blanca celebró una reunión el domingo para finalizar la lista de indultos, dijeron dos fuentes.

Trump, quien había estado emitiendo indultos y conmutaciones a un ritmo constante antes de Navidad, les había puesto pausa en los días previos e inmediatamente después de los disturbios del 6 de enero en el Capitolio de EE.UU., según funcionarios.

Asesores dijeron que Trump se centró específicamente en el conteo de votos del Colegio Electoral en los días previos, lo que le impidió tomar decisiones finales sobre los indultos. Funcionarios de la Casa Blanca esperaban que se reanudaran después del 6 de enero, pero Trump dio marcha atrás después de que lo culparan de incitar los disturbios.

Una sola lista de posibles indultos… por ahora

Inicialmente, dos lotes importantes estaban listos para su emisión, uno al final de la semana pasada y otro el martes. Ahora, los funcionarios esperan que el último lote sea el único, a menos que Trump decida en el último minuto otorgar indultos a aliados controvertidos, miembros de su familia o él mismo.

Se espera que el último lote de acciones de clemencia incluya una combinación de indultos orientados a la reforma de la justicia penal y otros más controvertidos para aliados políticos.

Los indultos son uno de los varios elementos que Trump debe completar antes de que termine su presidencia en unos días. Los funcionarios de la Casa Blanca también tienen preparados decretos presidenciales, y el presidente todavía tiene la esperanza de desclasificar la información relacionada con la investigación de Rusia antes de dejar el cargo. Pero con un número cada vez menor de funcionarios de la administración que todavía están laborando, la probabilidad de que parte de esto se concrete parece estar disminuyendo.

Los disturbios del 6 de enero, que llevaron al segundo juicio político de Trump, han complicado su deseo de indultarse a sí mismo, a sus hijos y a su abogado personal Rudy Giuliani. En este momento, los asesores no piensan que lo hará, pero advierten que solo Trump sabe lo que hará con lo último que le queda de poder presidencial antes de que deje oficialmente el cargo al mediodía del 20 de enero.

¿Posible autoindulto?

Después de los disturbios, los asesores alentaron a Trump renunciar a un autoindulto porque haría parecer que él es culpable de algo, según una persona familiarizada con las conversaciones. Varios de los asesores más cercanos de Trump también le han instado a que no otorgue el indulto a nadie involucrado en el asedio al Capitolio de Estados Unidos, a pesar de la postura inicial de Trump de que los involucrados no habían hecho nada malo.

«Hay muchas personas que instan al presidente a indultar a las personas» involucradas en la insurrección, dijo el domingo el senador Lindsey Graham, aliado de Trump, en Fox News. «Buscar el indulto para estas personas sería equivocado».

Un funcionario de la Casa Blanca dijo que aún no se habían elaborado los documentos para un autoindulto.

Aún así, se espera que Trump abandone la Casa Blanca el 20 de enero y podría otorgar indultos hasta el mediodía del Día de la Toma de Posesión.Otros nombres destacados, como el de Julian Assange, tampoco estarían entre las personas que recibirán indultos, pero la lista no es definitiva y eso también podría cambiar.

Tampoco es seguro si el exasesor de Trump Steve Bannon recibirá un indulto.

Trump sigue recibiendo múltiples recomendaciones sobre indultos por parte de los asesores que continúan en la Casa Blanca, así como de personas fuera del edificio que han cabildeado durante meses para sí mismos o sus clientes.

La expectativa entre los aliados es que Trump otorgara indultos de los que podría beneficiarse después de la presidencia.

«Todo es una transacción. Le gustan los indultos porque son unilaterales. Y le gusta hacer favores a personas que cree que le deberán algo», dijo una fuente familiarizada con el asunto.

Posible indulto a Salomon Melgen

Se espera que el Dr. Salomon Melgen, un destacado oftalmólogo de Palm Beach, Florida, quien está en prisión tras ser condenado por docenas de cargos de fraude a la atención médica, esté incluido en la lista de indultos, le dijeron a CNN tres fuentes familiarizadas con el asunto.

Melgen, destacado por ser el co-conspirador en un caso de corrupción, ya desestimado, contra el senador demócrata de Nueva Jersey Bob Menendez, fue sentenciado a 17 años por fraude en la atención médica en 2018.

Si bien su nombre sorprendió a algunos aliados de Trump dada la actitud del presidente hacia Menendez, Melgen es visto como una figura rica e influyente en el sur de Florida. El caso de corrupción contra Menendez y Melgen fue abandonado por el Departamento de Justicia en enero de 2018.

Dentro de la Casa Blanca, ha habido una lucha para solicitar indultos en nombre de aliados y grupos de defensa y podrían sumarse nombres o eliminarse hasta el último minuto, dicen las fuentes.

CNN informó anteriormente que hubo una avalancha de solicitudes de indulto durante los últimos días de Trump en el cargo por parte de aliados, cabilderos y otros que esperaban sacar provecho de su lealtad a Trump. El diario The New York Times informó el domingo que a algunas de esas personas se les pagaba decenas de miles de dólares para cabildear en nombre de aquellos que buscan indultos.

¿A quiénes indultará Trump este martes? 1:00
Juicio político a Trump: ¿puede autoindultarse? 1:32

domingo, 17 de enero de 2021

ANÁLISIS | Una nación al límite se prepara para la transferencia de poder de esta semana

 

TOMADO DE LA CNN-



Por Maeve Reston

(CNN) — La nación entra en la semana de la toma de posesión con una desconcertante presencia policial y militar que custodia los vestigios de la democracia, con los estadounidenses conteniendo la respiración mientras los funcionarios federales advierten sobre las amenazas de violencia y los posibles disturbios que han empañado los preparativos para las ceremonias que marcarán el comienzo del presidente electo Joe Biden en la Casa Blanca, y  el regreso del presidente Donald Trump a la vida privada.

Decidido a evitar la aterradora escena que se desarrolló durante la violenta insurrección en el Capitolio el 6 de enero, la ciudad de Washington –una vez la joya de la corona de la democracia admirada en todo el mundo–, ahora se parece a un estado policial mientras las autoridades intentan garantizar una transferencia pacífica del poder cuando Biden preste juramento al cargo el miércoles. Se han desplegado unas 25.000 tropas de la Guardia Nacional, vehículos militares bloquean algunas de las calles de Washington, el National Mall está cerrado y vallas altas y barricadas protegen los edificios sagrados de este país mientras la movilidad está restringida.

En lo profundo de la ciudad capital fortificada, Trump ha permanecido fuera de la vista del público durante su último fin de semana en el poder, sin arrepentirse por la violencia que incitó y no dispuesto a abandonar las falsas afirmaciones electorales que han irritado a sus simpatizantes. Mientras tanto, Biden intentó que los estadounidenses se centraran en un futuro más esperanzador mientras su equipo describía los primeros pasos que tomará en el cargo para tratar de ayudar a los estadounidenses que luchan en medio de la pandemia y cumplir las promesas de campaña en temas como el cambio climático, la justicia penal y la inmigración.

Pero cuando quedan menos de cuatro días en la presidencia de Trump, la nación permanece en alerta máxima.

En otra señal inquietante de las posibles amenazas que plantean las bombas o explosivos caseros, como los que se colocaron fuera de la sede del Partido Republicano y Demócrata a principios de este mes y que no se activaron, el Servicio Postal de EE.UU. eliminó las cajas azules de recolección de correo de algunos jurisdicciones en 18 estados como medida de seguridad.

La presencia de la Guardia Nacional en Washington es una huella militar más fuerte que la que tiene Estados Unidos en Afganistán, Irak y Siria juntos. Pero el senador de Maryland Chris Van Hollen dijo el sábado que la seguridad adicional era «definitivamente necesaria y garantizada».

«Cerrar el National Mall, cerrar el sistema de metro de Washington, que Airbnb cancele las reservas, las acciones que acaba de informar sobre la oficina de correos, es como si estuviéramos bajo el ataque de un enemigo extranjero», indicó Van Hollen a Wolf Blitzer de CNN en «The Situation Room».

«Lo que es tan triste es que es un ataque a nuestra democracia desde adentro, instigado por el presidente de Estados Unidos», afirmó el demócrata de Maryland. «Este es el tipo de fuerzas que normalmente verías protegiéndonos de un enemigo externo y, sin embargo, aquí estamos, tratando de protegernos de una turba violenta, y de personas a las que les han mentido; personas que creen en el presidente cuando dice fue engañado en una elección. Tendremos que enfrentarnos a esto».

Muchos capitolios estatales también incrementan la seguridad para evitar ser sorprendidos como le sucedió a la policía del Capitolio de EE.UU. el 6 de enero. Con el FBI advirtiendo la semana pasada que se planean «protestas armadas» en los 50 estados, la Policía Estatal de Michigan, por ejemplo ha movilizado personal de todo el estado para asegurar el Capitolio estatal en Lansing en coordinación con el FBI y la Guardia Nacional.

Michigan, en particular, está familiarizado con las amenazas planteadas por los manifestantes armados, que se reunieron la primavera pasada para manifestarse contra las restricciones relacionadas por el covid-19. Con las manifestaciones previstas para el domingo, se ha erigido una cerca alrededor del Capitolio estatal, y el alcalde de Lansing, Andy Schor, pidió a los habitantes de Michigan que se mantengan fuera del centro de la ciudad y eviten participar «con manifestantes que vienen a nuestra ciudad con malas intenciones».

La Cámara de Representantes y el Senado de Michigan cancelaron sesiones de martes a jueves debido a «amenazas creíbles». Y Airbnb también revisa las reservas reservadas alrededor de Lansing durante la semana de inauguración, diciendo que cancelarán las reservaciones hechas por huéspedes asociados con grupos de odio y violencia.

Los últimos días de Trump antes de abandonar la Casa Blanca

No dispuesto a asumir la responsabilidad por el miedo que se ha extendido por todo el país después de ver los ataques del 6 de enero, Trump permaneció fuera del ojo público en la Casa Blanca este fin de semana, aún despojado de la capacidad de comunicarse con sus seguidores a través de los principales canales de redes sociales como Facebook. y Twitter.

Pero en lo que pareció ser otro movimiento abiertamente político a la hora 11, su gobierno intentó instalar a un leal a Trump como el principal abogado de la Agencia de Seguridad Nacional, — un trabajo de funcionario público, no un nombramiento político–, que sería más difícil de despedir luego de que Biden asuma el cargo, dijeron las fuentes a CNN.

Evitando el traspaso habitual entre presidentes el día de la toma de posesión, Trump planea dirigirse a Palm Beach, Florida, horas antes de que Biden preste juramento. Pero Trump sigue muy interesado en cómo será celebrado cuando salga de la Casa Blanca por última vez, contemplando una ceremonia de salida que podría incluir una alfombra roja, una escolta, una banda militar e incluso un saludo de 21 cañones, le dijo un funcionario del gobierno a Jim Acosta de CNN.

Trump también está preocupado en estos últimos días por construir un equipo legal para defenderlo durante su próximo juicio político, ya que varios asesores de alto perfil que lo defendieron la última vez que enfrentó un juicio en el Senado dejan en claro que no están interesados ​​en esta segunda ronda. Se espera que la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, envíe el cargo de juicio político al Senado esta semana.

El presidente se ha resistido a los llamados de sus asistentes para dar un discurso final que mencione los logros del gobierno. En cambio, Pence, quien asistirá a la toma de posesión de Biden, continúa siendo el líder de la administración pública, viajando a la Estación Aeronaval de Lemoore en California el sábado para dar un discurso promocionando los logros de seguridad nacional del gobierno.

«El pueblo estadounidense está agradecido», dijo Pence a los marineros mientras les agradecía por su servicio en nombre del gobierno de Trump. «Y quiero asegurarle que tiene nuestro más profundo respeto por el desinterés y el coraje que personifica todos los días».

El vicepresidente argumentó que las fuerzas armadas ahora están «más equipadas que nunca» y agregó, sin ironía, a pesar de que algunas partes de la nación están actualmente bajo fuerte vigilancia, que estaba «orgulloso de decir, a solo unos pocos días dejar esta administración, que esta es la primera administración en décadas que no lleva a Estados Unidos a una nueva guerra».

Biden prepara acciones ejecutivas

Si bien ha sido difícil para Biden captar la atención de la nación después de la violación de seguridad en el Capitolio, su equipo reveló nuevos detalles el sábado sobre cómo los estadounidenses podrían participar en las actividades de la toma de posesión desde casa y su jefe de gabinete entrante, Ron Klain, publicó un memorando detallando las acciones ejecutivas que Biden tomaría en su primer día de mandato para revertir algunas de las políticas del gobierno de Trump, incluida la reincorporación al acuerdo climático de París y la rescisión de la prohibición de viaje desde países predominantemente musulmanes.

Biden lanzó su primera iniciativa legislativa distintiva la semana pasada cuando anunció su paquete de ayuda de US$ 1,9 billones para mitigar el daño económico causado por la pandemia de coronavirus y expandir y acelerar la entrega de la vacuna contra el covid-19 en todo Estados Unidos.

El sábado, el memorando de Klain señaló que Biden también firmaría decretos para detener los desalojos y aliviar los pagos de préstamos estudiantiles a aquellos que luchan financieramente debido a la pandemia, al tiempo que instituiría un mandato de máscara en sitios federales y para viajes entre estados. El presidente electo ha alentado a los estadounidenses a usar mascarillas en sus primeros 100 días en el cargo.

Biden también planea presentar un plan de inmigración dentro de sus primeros 100 días que incluiría un camino hacia la ciudadanía para muchos inmigrantes indocumentados que viven en los Estados Unidos. A fines de enero y principios de febrero, también tiene la intención de pedirle al gobierno federal que diseñe un sistema para reunir a los niños separados de sus familias en la frontera entre Estados Unidos y México y se centrará en impulsar la reforma de la justicia penal.

«Estas acciones son solo el comienzo de nuestro trabajo», escribió Klain en el memo. «Será necesario hacer mucho más para combatir el covid-19, reconstruir mejor nuestra economía, combatir el racismo y la desigualdad sistémicos y abordar la amenaza existencial de la crisis climática. Pero para el 1 de febrero, Estados Unidos se moverá en la dirección correcta en estos cuatro desafíos, y más, gracias al liderazgo del presidente electo Joe Biden».

Jim Acosta, Josh Campbell, Jeremy Diamond, Jamie Gangel, Dan Merica, Peter Morris, Artemis Moshtaghian, David Shortell y Carolyn Sung contribuyeron a este informe.

sábado, 16 de enero de 2021

ANÁLISIS | Las 15 mentiras más notables de la presidencia de Donald Trump

 


(CNN) — Tratar de recoger las mentiras más notables de la presidencia de Donald Trump es como tratar de recoger los trozos de basura más destacados del basurero de la ciudad.

Hay tanta suciedad que examinar antes de que se pueda tomar una decisión.

Pero estoy calificado para el trabajo sucio. De hecho, verifiqué cada palabra pronunciada por este presidente desde el día de su toma de posesión en enero de 2017 hasta septiembre de 2020, cuando el número diario de mentiras se volvió tan inmanejable que tuve que empezar a pasar por alto algunos de sus comentarios para preservar mi salud.

Trump empeoró aún más después del 3 de noviembre. Desde entonces, ha pasado los últimos meses de lo que ha sido una presidencia tremendamente deshonesta en una implacable y peligrosa juerga de mentiras sobre las elecciones que perdió.

Mientras el país lidia con las consecuencias mortales de este engaño, he seleccionado las 15 mentiras de Trump que en mi criterio destacan de sus cuatro años en el poder, por su importancia, por su atrocidad, por su absurdo o por lo que dicen sobre el hombre.

La mentira más contundente: no llovió en su investidura

Trump comenzó su presidencia mintiendo sobre el clima.

Llovió durante el discurso de posesión de Trump. Luego, en un baile de celebración más tarde ese día, Trump le dijo a la multitud que la lluvia «simplemente nunca llegó» hasta que terminó de hablar y entró, momento en el que «llovió a cántaros».

Esta fue la primera mentira de la presidencia de Trump. Al igual que sus mentiras esa misma semana sobre la multitud en la toma de posesión, insinuaba lo que vendría después.

El presidente decía que las cosas que podíamos ver con nuestros propios ojos no eran ciertas. Y a menudo mentía descaradamente sin ninguna razón estratégica aparente.

La mentira más peligrosa: el coronavirus estaba bajo control

Trump habla al comienzo de una conferencia con miembros del grupo de trabajo sobre coronavirus, el 26 de febrero de 2020 en Washington. Trump actualizó al pueblo estadounidense sobre cuál es la respuesta de ‘todo el gobierno’ de su gobierno al brote global de coronavirus.

Esto era más como un conjunto de mentiras que una sola mentira. Pero cada una –la mentira de que el virus era equivalente a la gripe; la mentira de que la situación estaba «totalmente bajo control«; la mentira de que el virus estaba «desapareciendo» — sugirió a los estadounidenses que no tenían que cambiar mucho sobre su comportamiento habitual.

Un año después de la crisis, más de 386.000 estadounidenses han muerto por causas atribuidas al virus.

No podemos decir con precisión cómo la crisis se habría desarrollado de manera diferente si Trump hubiera sido más sincero. Pero es razonable aventurar que su deshonestidad provocó un número significativo de muertes.

La saga de mentiras más alarmante: Sharpiegate

Trump hace referencia a un mapa en poder del secretario interino de Seguridad Nacional, Kevin McAleenan, mientras habla con los periodistas sobre el huracán Dorian en la Oficina Oval de la Casa Blanca el 4 de septiembre de 2019 en Washington.

Trump tuiteó en 2019 que Alabama era uno de los estados con mayor riesgo de huracán Dorian de lo que se había pronosticado inicialmente. La oficina meteorológica federal en Birmingham luego tuiteó que, en realidad, Alabama no se vería afectada por la tormenta.

No es genial, pero se puede arreglar rápidamente con una simple corrección de la Casa Blanca. Trump, sin embargo, es tan congénitamente reacio a admitir el error que se embarcó en una campaña cada vez más ridícula para demostrar que su tuit incorrecto de Alabama era en realidad correcto, y finalmente mostró un mapa de huracanes que fue alterado crudamente con un Sharpie.

La payasada podría haber sido divertida si los funcionarios de la Casa Blanca no se hubieran puesto en acción tras bambalinas para intentar presionar a los expertos meteorológicos federales para que dijeran que él tenía razón y ellos estaban equivocados. La saga demostró que Trump no era un mentiroso solitario: estaba respaldado por todo un poderoso aparato dispuesto a luchar por sus inventos.

El tema más ridículo de una mentira: los Boy Scouts

Cuando envié un correo electrónico a los Boy Scouts of America en 2017 sobre la afirmación de Trump de que «el jefe de los Boy Scouts» lo había llamado para decirles que su discurso extrañamente político en el Jamboree Nacional de los Scouts fue «el mejor discurso que se les haya hecho jamás”, no esperaba una respuesta. Una de las cosas más difíciles de verificar los hechos de Trump fue que muchas de las personas sobre las que mintió no pensaron que les interesaba que se les citara contradiciendo públicamente a un presidente vengativo.

Los Boy Scouts lo hicieron. Una fuente de alto nivel de los Scouts –una frase que nunca pensé escribir como reportero político en Washington–, me confirmó que nunca hubo una llamada.

Sí, el presidente de Estados Unidos mintió sobre los Boy Scouts.

La mentira difamatoria más fea: la representante Ilhan Omar apoya a al Qaeda

En un evento de la Casa Blanca en 2019, Trump distorsionó enormemente una cita de 2013 de la representante Ilhan Omar para tratar de hacer creer a sus simpatizantes que la demócrata de Minnesota había expresado su apoyo al grupo terrorista Al Qaeda.

Trump continuó lanzando ataques intolerantes adicionales contra Omar en los meses siguientes. Pero es difícil imaginar una mentira más vil que el presidente cuente sobre un funcionario musulmán –que ya había recibido amenazas de muerte— que una difamación que la haga parecer a favor de terroristas.

La mentira en serie más aburrida: el déficit comercial con China solía ser de US$ 500.000 millones

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de China, Xi Jinping, abandonan un evento de líderes empresariales en el Gran Salón del Pueblo en Beijing el 9 de noviembre de 2017.

Trump, un exagerador incorregible, rara vez eligió usar un número exacto cuando en su lugar podría usar un número mayor inexacto. Entonces dijo más de 100 veces que, antes de su presidencia, Estados Unidos tuvo durante años un déficit comercial anual de US$ 500.000 millones con China, aunque el déficit real anterior a Trump nunca llegó a US$ 400.000 millones.

Trump hizo versiones de la afirmación de «US$ 500.000 millones» tantas veces que se volvió casi físicamente doloroso para mí volver a comprobarlo.

La mentira más entretenida: los hombres corpulentos que lloran y que nunca antes habían llorado

Casi siempre eran hombres. Casi siempre eran grandes. Casi siempre eran obreros. Y, según el presidente, siguieron acercándose a él derramando lágrimas de gratitud, a pesar de que no habían llorado antes durante años.

La serie de Tears Stories de Trump, que a veces se doblaba como «Sir» Stories, me ayudó a entender sus mentiras como una especie de arte escénico.

Las historias eran extrañamente grandiosas, como algo que escucharías de un hombre fuerte extranjero de poca monta. También eran pura tontería. Trump era como un cómico de gira, refinando y reutilizando sus partes favoritas de deshonestidad hasta que dejaron de trabajar para él.

La gran mentira más tradicional: Trump no sabía sobre el pago a Stormy Daniels

Hemos establecido que Trump no era el tradicional político mentiroso. Una de sus características distintivas es que mintió sin sentido, fingiendo temas triviales por razones triviales.

Pero también mintió cuando lo necesitaba. Cuando le dijo a los periodistas en el Air Force One en 2018 que no sabía sobre un pago de US$ 130.000 a la actriz porno Stormy Daniels y que no sabía de dónde su entonces abogado Michael Cohen obtuvo el dinero para el pago, fue audaz: Trump lo sabía, porque había reembolsado personalmente a Cohen, y era algo convencional: el presidente mentía para tratar de salir de un escándalo de mal gusto.

La mayor mentira por omisión: Trump puso fin a la separación familiar

Gran parte de las mentiras de Trump fueron torpes, a medias. Algo era casi un arte. Esto es lo que le dijo a Chuck Todd de NBC en 2019 sobre su política ampliamente controvertida de separar a los padres migrantes de sus hijos en la frontera: «Sabes, bajo el presidente Obama tuviste la separación. Yo fui quien la terminó».

Sí, Trump firmó un decreto en 2018 para poner fin a la política de separación familiar. Lo que no le mencionó a Todd es que lo que había terminado era su propia política, un plan anunciado por su propio fiscal general que había convertido la separación familiar en algo estándar en lugar de ocasional, como lo había sido con Obama.

Todas las palabras de Trump en esas dos oraciones a Todd fueron precisas en sí mismas. Pero estaba mintiendo por lo que dejó fuera.

La mentira de campaña más descarada: Biden destruirá las protecciones para condiciones preexistentes

La campaña de reelección de Trump fue consistente y conscientemente deshonesta, especialmente en sus intentos de presentar a Joe Biden como un radical aterrador. Cuando Trump afirmó en septiembre que Biden destruiría las protecciones para las personas con afecciones de salud preexistentes –aunque el gobierno Obama-Biden creó las protecciones, aunque las protecciones fueron abrumadoramente populares, aunque Biden estaba tratando de preservarlas, y aunque el propio Trump trató repetidamente de debilitarlas– Trump no solo estaba mintiendo sino que estaba poniendo la realidad patas arriba.

La mentira de la que huyó: obtuvo el Veterans Choice

Trump podría haber contado una historia fáctica perfectamente buena sobre el programa de atención médica Veterans Choice que Obama firmó como ley en 2014: no era lo suficientemente bueno, por lo que lo reemplazó con un programa más expansivo que promulgó como ley en 2018.

Ésa no es la historia que contó –ya sea por ignorancia política, un deseo de borrar el legado de Obama o simplemente porque es un mentiroso– En cambio, afirmó una y otra vez, más de 160 veces antes de que perdiera la cuenta, que él fue quien logró que se aprobara el programa Veterans Choice después de que otros presidentes lo intentaron y fracasaron durante años.

¿Y por qué no estirarla? Sabía que probablemente no sería desafiado por un cuerpo de prensa ahogado en otro drama de Trump. No fue hasta agosto de 2020 que le preguntaron sobre la mentira en su cara.

Salió rápidamente de la habitación.

Premio a la mentira del tío loco: el ruido de los molinos de viento causa cáncer

Trump hace un gesto mientras habla durante el foro de NBC News moderado por Savannah Guthrie en el Museo de Arte Pérez en Miami el 15 de octubre de 2020.

Era un problema para el país que el presidente no solo era un teórico de la conspiración, sino que estaba inmerso en la cultura de la conspiración, tropezando regularmente con afirmaciones ridículas y luego compartiéndolas como un hecho.

Para ser un crítico tan feroz del uso de fuentes anónimas por parte de los medios, Trump seguramente le gustaba usar muchas fuentes anónimas. Sus historias estaban llenas de tonterías que atribuía a la «gente» o que decía «ellos» dicen. Uno de los elementos más disparatados fue su declaración de 2019 de que «dicen» que el ruido de los molinos de viento «causa cáncer».

Después de que Trump amplificó otra mentira de conspiración en 2020, Savannah Guthrie de NBC lo amonestó diciendo que «no eres como el tío loco de alguien que puede simplemente retuitear lo que sea».

Excepto que lo hacía, hasta que Twitter sancionó su cuenta.

La mentira más tramadora: ese plan llegaría en dos semanas

El gran plan de salud de Trump llegaría eternamente en «dos semanas». También lo fueron otros planes y anuncios.

Trump es, en esencia, un vendedor ambulante. Cada momento de su presidencia fue una oportunidad para él de venderle a alguien algo, ya sea que ese algo realmente existiera o no. Y si preguntaban cuándo podían ver realmente el elixir mágico que, según él, estaba siendo elaborado justo detrás de la cortina, tendría que retrasarlos hasta que se olvidaran de él.

Mi mentira favorita personal: Trump fue nombrado una vez el Hombre del Año de Michigan

Trump nunca ha vivido en Michigan. ¿Por qué habría sido nombrado Hombre del Año de Michigan años antes de su presidencia?

No lo habría sido. No lo era. Y, sin embargo, esta mentira que parecía haber inventado en la última semana de su campaña de 2016 se convirtió en un elemento básico de su campaña de 2020, repetida en Michigan mitin tras mitin.

Es muy ilustrativo porque tiene muy poco sentido.

La mentira más deprimente: Trump ganó las elecciones

La larga campaña de Trump en la Casa Blanca contra la realidad verificable ha culminado con su mentira de que él es el verdadero ganador de las elecciones presidenciales de 2020 que perdió de manera clara, certificable y justa.

Para muchos de nosotros, es una tontería ridícula. Pero para millones de estadounidenses engañados, es la verdad. Y ahora personas han muerto.

El problema de la veracidad en la nación, claramente, no es solo un problema de Trump. Con esta última tormenta de engaños y la insurrección en el Capitolio que fomentó, Trump nos ha demostrado, una vez más, cuán distante de la realidad se ha vuelto, o siempre estuvo, gran parte de su base polític