sábado, 16 de enero de 2021

Relación de Trump con republicanos de EE.UU. en su nivel más bajo

 

Relación de Trump con republicanos de EE.UU. en su nivel más bajo

Washington, 16 ene (Prensa Latina) Los nexos entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y los senadores republicanos están hoy en su punto más bajo porque los legisladores culpan al gobernante por la pérdida de la mayoría en esa instancia legislativa, señalan expertos.

En ese contexto, el juicio político en curso contra el mandatario pone a prueba el nivel de control que este tiene sobre sus correligionarios en la Cámara Alta, quienes además están furiosos porque Trump puso sus vidas en peligro con el ataque de la semana pasada al Capitolio por miles de sus seguidores, señala un comentario del diario The Hill.

Ahora esos republicanos tienen la oportunidad de votar para condenar al jefe de la Casa Blanca en un juicio político, si eligen hacerlo, y también podrían dar su consentimiento expreso para prohibirle de manera permanente ocupar un cargo público, agrega el texto.

'Fue un matrimonio muy poco saludable durante mucho tiempo, y ahora sabemos que muchos republicanos están muy felices de estar divorciados', dijo a The Hill Doug Heye, un estratega veterano del partido rojo y exasistente del liderazgo en el Congreso.

Todavía habrá cálculos políticos que hacer, pero esta ya no es una relación fracturada, es un divorcio, acotó Heye.

El comentario publicado en The Hill, firmado por Jordain Carney, asegura que 'el estilo descarado de Trump exasperó repetidamente a los republicanos del Senado', incluso cuando estos tuvieron cuidado de enfrentarlo directamente debido a su control sobre la base.

En esas condiciones trabajaron con él para nombrar jueces conservadores, recortar impuestos y hacer retroceder las regulaciones de la era del presidente Barack Obama (2009-2017), resalta el autor.

Pero esos lazos se están desgastando y es un gran cambio con respecto al juicio político del año pasado, cuando un republicano amistoso del Senado aseguró la absolución de Trump.

El líder de la mayoría en esa instancia legislativa, Mitch McConnell, dice en privado a sus confidentes que Trump cometió delitos procesables y una condena podría ayudar al partido a deshacerse del gobernante.

El 13 de enero la Cámara de Representantes aprobó una propuesta para iniciar un juicio político contra el mandatario, por incitar la incursión violenta contra el Capitolio.

La votación, con 232 a favor y 197 en contra, fue histórica: convirtió a Trump en el primer presidente en la historia del país en ser acusado dos veces, en esta ocasión con el apoyo de una decena de republicanos.

viernes, 15 de enero de 2021

Carta a Joe Biden de cubanos residentes en Estados Unidos

 


Carlos Rafael Dieguez Por: enero 15, 2021



Elena Freyre: Formidable carta que le fue entregada a Joe Biden en sus manos, firmada por casi un centenar de cubanos residentes en los Estados Unidos. En  español y también el original en ingles.

12 de enero de 2021
Honorable Presidente Electo Joseph R. Biden
1401 Constitution Avenue, NW
Washington, DC 20230
Estimado Presidente Electo Biden:
Como cubanoamericanos progresistas y moderados, sentimos firmemente que debemos escribirles ahora, a pesar de los muchos desafíos que enfrentan, para solicitarles que se muevan lo más rápido posible en su compromiso de revertir las crueles medidas tomadas por la administración anterior contra nuestra comunidad y nuestras familias en Cuba. Como ustedes saben, hay una prohibición casi de las remesas a nuestras familias, severas limitaciones en los viajes a todos menos al aeropuerto de La Habana, y un cierre casi completo de nuestra embajada en la isla, lo que prácticamente elimina la emisión de visas de emigración o viaje para la reunificación familiar. Nuestra comunidad y nuestras familias en Cuba están sufriendo debido a estas y muchas otras medidas, demasiadas para detallar aquí, y que son especialmente inexplicables en medio de una catástrofe COVID-19 mundial.
 
De una manera más fundamental, también instamos a que su administración se mueva rápidamente para restablecer las políticas de compromiso con la isla que usted y el presidente Obama iniciaron en 2014. Esa política, con los más de veinte acuerdos bilaterales ahora en gran medida congelados resultantes de ella, fueron beneficiosos para nuestros dos países, fueron fuertemente bien recibidas por los cubanos a ambos lados del estrecho de Florida, y abrieron el camino a una mayor cooperación.
 
Además, como ustedes saben, los medios de comunicación han informado ampliamente que alrededor del 55% de nuestros compatriotas en el sur de Florida votaron en su contra, y que el Partido Demócrata no había prestado suficiente atención a las necesidades cotidianas de los latinos, incluidos los cubano-americanos, mientras que los republicanos lo hicieron. Con su victoria, sin embargo, ahora tiene tiempo para revertir este patrón antes de las elecciones de 2022 y 2024, comenzando con el 40-45% de nosotros que votó por usted, y los muchos más que anhelan políticas internas que apoyan a los trabajadores, como lo son la mayoría de los cubano-estadounidenses, así como una política realista de compromiso con la isla.
 
Somos muy conscientes de los muchos desafíos serios a los que se enfrenta, incluidas las necesidades urgentes de controlar Covid-19, fortalecer nuestra economía y revitalizar nuestras alianzas en todo el mundo, con las demandas resultantes sobre su tiempo y el tiempo de su equipo. Sin embargo, creemos firmemente que este es un tema importante a abordar pronto, por sus implicaciones para nuestras familias, para nuestro país, para la región y, igual de importante, para el futuro político en el sur de Florida.
 
Para terminar, queremos recordar el histórico discurso del presidente Obama el 22 de marzo de 2016, en La Habana, cuando dijo que «lo que Estados Unidos estaba haciendo no estaba funcionando… el embargo sólo estaba lastimando al pueblo cubano en lugar de ayudarlos». Eso es aún más cierto hoy en día, cuando la crisis COVID-19 está castigando severamente a Cuba y a nosotros por igual.
 
No dude en ponerse en contacto con nosotros si podemos ser de ayuda en este esfuerzo.
Respetuosamente tuyo,
 
Manuel R. Gómez, DrPH, MS, Consultor de Salud Ocupacional y Ambiental, Washington, DC, mrgomez48@gmail.com
Mariana Gastón, Consultora Educativa, Morningside Center for Teaching Social Responsibility, Entrenador/ Desarrollador del Personal, Nueva York, marianagaston33@gmail.com
Periodista, Editor y Director, Progreso Semanal, Miami, FL,
alfernandez1522@gmail.com
January 12, 2021
Honorable President-Elect Joseph R. Biden
1401 Constitution Avenue, NW
Washington, DC 20230
Dear President-Elect Biden:
 
As progressive and moderate Cuban Americans, we feel strongly that we must write you now—despite the many challenges you face–to request that you move as quickly as possible on your commitment to reverse the cruel measures taken by the previous administration against our community and our families in Cuba. As you know, there is a near ban on remittances to our families, severe limitations on travel to all but the Havana airport, and a near complete closure of our embassy on the island, which practically eliminates the issuance of emigration or travel visas for family reunification. Our community and our families in Cuba are hurting because of these and many other measures, too many to detail here, and which are especially inexplicable in the middle of a worldwide COVID-19 catastrophe.
 
In a more fundamental way, we also urge that your administration move rapidly to re-establish the policies of engagement with the island that you and President Obama initiated in 2014. That policy, with the more than twenty now largely frozen bilateral agreements resulting from it, were beneficial to both our countries, were strongly welcomed by Cubans on both sides of the Florida straits, and opened the way to more cooperation.
 
Moreover, as you know, the media have widely reported that some 55% of our compatriots in Southern Florida voted against you, and that the Democratic party had not paid sufficient attention to the everyday needs of Latinos, including Cuban Americans, while the Republicans did. With your victory, however, you now have time to reverse this pattern before the 2022 and 2024 elections, starting with the 40-45% of us who did vote for you, and the many more who yearn for domestic policies that support working people—as most Cuban Americans are—as well as a realistic policy of engagement with the island.
 
We are keenly aware of the many serious challenges you face, including the urgent needs to control Covid-19, strengthen our economy, and revitalize our alliances around the world, with the resulting demands on your time and the time of your team. Yet we feel strongly that this is an important issue to address soon, for its implications for our families, for our country, for the region, and, just as important, for the political future in Southern Florida.
In closing, we want to remember President’s Obama historic speech on March 22, 2016, in Havana, when he said that “what the United States was doing was not working…the embargo was only hurting the Cuban people instead of helping them.” That is even more true today, when the COVID-19 crisis is severely punishing Cuba and us alike.
 
Please feel free to contact us if we can be of any help in this endeavor.
 
Respectfully yours,
 
Manuel R. Gómez, DrPH, MS, Occupational and Environmental Health Consultant, Washington, DC, mrgomez48@gmail.com
Mariana Gastón , Educational Consultant, Morningside Center for Teaching Social Responsibility, Trainer/ Staff Developer, New York City, marianagaston33@gmail.com
Álvaro Fernandez, Journalist, Editor and Director, Progreso Semanal, Miami, FL,
alfernandez1522@gmail.com

Administración Trump anuncia más medidas contra Cuba a escasos días de dejar la Casa Blanca

 



La Administración de EEUU vuelve a usar su recurrente pretexto para justificar las acciones contra países que no se rinden a sus dictados. Foto: Reuters.

La Administración del presidente saliente Donald Trump anunció este viernes sanciones contra el Ministerio del Interior (Minint) de Cuba, una más de las medidas unilaterales adoptadas contra la isla recientemente.

Sin presentar ninguna prueba, el pretexto para esta acción es la supuesta responsabilidad del ministro de esa cartera, general Lázaro Álvarez Casas, en alegadas violaciones de los derechos humanos, pretexto que el Gobierno norteamericano utiliza en reiteradas ocasiones para justificar sus acciones contra países que no se rinden a sus dictados.

Según una declaración oficial del secretario de Estado, Mike Pompeo, la medida se adopta en concordancia con la Orden Ejecutiva 13818, que implementa la Rendición de Cuentas Global sobre Derechos Humanos, una de las legislaciones que Washington emplea para inmiscuirse en asuntos internos de otros países.

El texto reitera acusaciones similares a las esbozadas en los últimos años, y señala que el Minint está designado por ser responsable, cómplice o participar directa o indirectamente en supuestos abusos contra los DDHH.

Entre otras justificaciones para sancionar al Minint, la declaración de Pompeo señala que el gobierno cubano mantiene en prisión al menos 100 presos que según esa agencia federal están en la cárcel por motivos políticos.

En reiteradas ocasiones las autoridades de la nación caribeña rechazaron esa categoría, pues en realidad se trata de individuos que violaron las leyes cubanas con acciones delictivas de diversos tipos.

Finalmente, el secretario de Estado hace un llamado a otros Gobiernos y organizaciones internacionales para que cumplan las exigencias de Washington y apoyen estas sanciones unilaterales, que se suman a las que la Casa Blanca mantiene contra Cuba desde hace más de seis décadas.

La injustificada y unilateral medida contra el Minint se suma al anuncio que hizo esta semana Pompeo sobre la reinclusión de Cuba en la lista de naciones que según Washington auspician el terrorismo, una disposición que expertos califican de unilateral, espuria y políticamente motivada.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, calificó la decisión de uno de “los últimos coletazos de una fracasada y corrupta Administración comprometida con la mafia cubano-miamense”.

The New York Times: El incansable esfuerzo de Trump por imponer restricciones a Cuba

Trump en 2017, aprobando restricciones a la capacidad de los estadounidenses para viajar y hacer negocios con Cuba. Foto: NYT.

Cuando el Gobierno de Donald Trump anunció esta semana que había designado a Cuba como un Estado patrocinador del terrorismo, la reacción en La Habana fue inmediata y enérgica.

El Gobierno cubano acusó a Washington de hipocresía y calificó la designación como un acto de “oportunismo político” por parte del presidente Trump para obstruir las relaciones entre Cuba y el Gobierno entrante del presidente electo Joe Biden, refiere The New York Times en un artículo publicado bajo el título “Cuba tiene la vista puesta en un futuro sin Trump”.

El diario estadounidense señala que, “sin embargo, más allá de la indignación, los cubanos están listos para seguir adelante, un sentimiento recalcado por su presidente, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien tuiteó el martes 12 de enero que la decisión de Estados Unidos formaba parte de ‘los últimos coletazos de una fracasada y corrupta administración’”.

Según The New York Times, la “estrategia intransigente de Trump” ha tenido como consecuencia “una serie de restricciones en el turismo, las visas, las remesas, las inversiones y el comercio, lo que ha empeorado una economía ya de por sí pobre. La pandemia ha agravado los problemas, en gran parte por haber paralizado casi por completo el turismo, una de las principales fuentes de divisas extranjeras”.

En medio de estas dificultades –continúa el diario–, muchos en Cuba esperan que Biden cambie la política de Estados Unidos de una manera que alivie la presión económica.

“El presidente electo no ha comentado mucho en público sus objetivos políticos para Cuba, aunque durante la campaña atacó la estrategia de Trump hacia La Habana”, refiere.

Igualmente, llama la atención sobre el hecho de que parte del personal directivo de política exterior del equipo de transición de Biden (entre ellos Antony Blinken, el nominado de Biden para secretario de Estado, y Alejandro Mayorkas, el nominado para secretario de Seguridad Nacional) participó en las negociaciones con Cuba durante el segundo mandato del presidente Barack Obama.

“El equipo de Biden no se está tirando sin paracaídas a esto sin experiencia previa”, dijo Rafael Hernández, politólogo y editor jefe de Temas, la revista de ciencias sociales más importante de Cuba. “Pueden retomar el consenso que crearon durante 2015 y 2016”.

“Biden representa la esperanza de que lo peor ha terminado”, dijo Hal Klepak, profesor emérito de Historia y Estrategia en el Royal Military College de Canadá, quien vive en La Habana una parte del año. “Representa la posibilidad de una apertura renovada al estilo Obama. Representa escuchar a la CIA, al Pentágono y al Departamento de Seguridad Nacional sobre el valor de Cuba como amigo y colaborador y no como enemigo”.

Tras citar esas declaraciones, el NYT señala que “la decisión de volver a colocar a Cuba en la lista de Estados acusados de patrocinar el terrorismo –una designación que la última vez se aplicó por más de tres décadas, hasta que Obama la retiró en 2015– coronó un incansable esfuerzo del Gobierno de Trump de imponer restricciones económicas y diplomáticas a la isla”.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, y otros, “trabajaron con el objetivo de derogar cualquier cosa que pudiera ser vista como un beneficio para el Gobierno de Cuba”, dijo Ted A. Henken, profesor adjunto de Sociología en el Baruch College en Nueva York.

Aunque la compañía de Trump había estado buscando invertir en Cuba poco antes de que asumiera el cargo, como presidente ha castigado a la isla con las sanciones más duras en más de medio siglo. A los cruceros estadounidenses se les prohibió atracar en puertos cubanos, se prohibieron las remesas provenientes de Estados Unidos y se impidió que los buques que transportaban petróleo desde Venezuela llegaran con su carga.

“Lo único que queda son las relaciones diplomáticas”, dijo Henken. “Todavía tenemos oficialmente relaciones diplomáticas con Cuba, a pesar de que en la práctica están congeladas”.

Estos esfuerzos del Gobierno de Trump de revertir las iniciativas de Obama han retrasado el desarrollo del sector privado en Cuba y derrumbado los esfuerzos de empresas estadounidenses que habían intentado construir relaciones tras la distensión de la era de Obama, dijo Henken.

El NYT considera que una de las exigencias de Cuba, si regresa un contexto de normalización de las relaciones bilaterales, sería la eliminación de la designación como Estado patrocinador del terrorismo.

Al respecto, cita a William LeoGrande, profesor de Gobierno de la American University en Washington, quien afirma que “la razón por la que esto es tan sensible para los cubanos es que han sido objeto de literalmente cientos de ataques terroristas”, la mayoría de los cuales fueron lanzados por exiliados cubanos con base en Estados Unidos y entrenados y organizados por la CIA.

Así que los cubanos, dijo, “se ofenden mucho al ser etiquetados como partidarios de los terroristas”.

(Con información de Prensa Latina y The New York Times)

El día que Mike Pence se hartó de Trump

 

Tomado de The New York Times.

Durante casi cuatro años, el vicepresidente se mordió la lengua frente a los impulsos de su jefe, algo que los críticos dicen que permitió lo peor del presidente. Así fue la semana en que resistió a los insultos y presiones de Trump.

El vicepresidente Mike Pence en una sesión conjunta del Congreso convocada para confirmar el recuento del Colegio Electoral el miércoles 6 de enero.
Credit...Erin Schaff/The New York Times

WASHINGTON — Para el vicepresidente Mike Pence, el momento de la verdad había llegado. Luego de tres años y once meses de navegar las traicioneras aguas del ego del presidente Trump, después de tantos momentos de morderse la lengua y tragarse el orgullo en los que recurrió al silencio estratégico o a la adulación ampulosa para caerle bien a su jefe, otra vez el presidente lo maldecía.

Trump estaba furioso de que Pence se rehusara a intentar anular la elección. En una serie de reuniones, el presidente lo había presionado sin cesar y alternaba entre la lisonja y la intimidación. Al final, justo antes de que Pence se marchara rumbo al Capitolio para supervisar el conteo de los votos electorales el miércoles pasado, Trump llamó a la residencia del vicepresidente para intentar presionarlo una última vez.

“Puedes pasar a la historia como un patriota”, le dijo Trump, según dos personas que estaban al tanto de la conversación, “o puedes pasar a la historia como un cobarde”.

El choque entre los dos funcionarios electos de mayor rango en Estados Unidos se desarrolló dramáticamente cuando el presidente excorió públicamente al vicepresidente en un mitin incendiario y envió a sus agitados seguidores al Capitolio, cuyo edificio invadieron, algunos coreando: “Cuelguen a Mike Pence”.

Luego de que lo evacuaron al sótano, Pence se agazapó ahí durante horas mientras Trump tuiteaba un ataque en su contra en lugar de llamarlo para consultar si estaba seguro.

Fue la ruptura extraordinaria de una alianza que ya había sobrevivido demasiados desafíos.

El lugarteniente leal que casi nunca había estado en desacuerdo con el presidente, que había pulido cada una de las posibles fracturas al final llegó a un momento de decisión que no podía evitar. Iba a defender la elección a pesar del presidente y a pesar de la turba. Y pagaría el precio ante la base política que alguna vez había esperado aprovechar en su propia carrera hacia la Casa Blanca.

“Pence enfrentaba una decisión entre su deber constitucional y su futuro político e hizo lo correcto”, dijo John Yoo, un experto jurídico al que recurrió la oficina de Pence. “Creo que era el hombre del momento en muchos sentidos, tanto para los demócratas como para los republicanos. Cumplió su deber a pesar de que debe de haber sabido, al hacerlo, que eso probablemente implicaba que jamás sería presidente”.

Jeff Flake, exsenador por Arizona, uno de los críticos republicanos más francos de Trump y viejo amigo de Pence que se distanció de él por el presidente, dijo que le tranquilizó ver que el vicepresidente al fin había adoptado una postura.

“Hubo muchos momentos en los que deseé que se hubiera separado, hablado, pero me alegra que lo haya hecho cuando lo hizo”, dijo Flake, “Desearía que lo hubiera hecho antes pero sin duda estoy agradecido de que lo hiciera ahora. Sabía que lo haría”.

No todo el mundo fue tan benévolo con Pence y le criticaron al decir que seguir la Constitución no era precisamente algo por lo que hubiera que idolatrarlo y observaron que su deferencia hacia el presidente durante casi cuatro años fue lo que en primer lugar le permitió a Trump llevar a cabo su ataque a la democracia.

“Me alegra que no haya transgredido la ley pero es difícil decir que alguien es valiente por no ayudar a derrocar nuestro sistema de gobierno democrático”, dijo el representante Tom Malinowski, demócrata por Nueva Jersey. “Tiene que entender que el hombre para el que ha estado trabajando y a quien ha defendido con lealtad es casi por completo el responsable de crear un movimiento en este país que busca colgar a Mike Pence”.

El distanciamiento entre Trump y Pence ha dominado sus últimos días en el cargo, entre otras cosas porque el vicepresidente cuenta con el poder bajo la Vigésima Quinta Enmienda para destituir al presidente de su cargo con el apoyo del gabinete. La Cámara de Representantes votó el martes exigiendo que Pence tome esa medida o, de lo contrario, acusaría a Trump.

El martes por la noche, Pence envió una carta a la congresista Nancy Pelosi en la que se rehusaba a tomar dicha medida. Pero Trump ya estaba tan ansioso al respecto que luego de cinco días de tratar con frialdad al vicepresidente, al fin lo invitó al Despacho Oval la noche del lunes para intentar enmendar la relación. La descripción oficial de la conversación, de una hora, es que fue “buena”; la descripción no oficial es que “no fue sustancial” y resultó “forzada”.

Este enfrentamiento es la tercera vez en 20 años que un presidente saliente y un vicepresidente tuvieron conflicto en sus últimos días en el cargo. Luego de que el vicepresidente Al Gore perdió su campaña presidencial en 2000 tuvo una amarga pelea con el presidente Bill Clinton en el Despacho Oval sobre quién tenía la culpa. Ocho años más tarde, a días de dejar su mandato, el vicepresidente Dick Cheney reprendió al presidente George W. Bush por rehusarse a indultar a I. Lewis Libby Jr., el exjefe de personal del presidente, por perjurio en un caso de filtración de la CIA.

Trump asumió el cargo sin una comprensión real del modo en que sus predecesores habían manejado las relaciones con sus compañeros de fórmula. En los primeros días, cuando quedó claro que no habría un organigrama o un proceso formal de toma de decisiones, Pence se convirtió en una presencia regular en el Despacho Oval, simplemente aparecía sin agenda y a menudo entraba a participar en alguna discusión para la que no había recibido material informativo.

Cada mañana llegaba al Ala Oeste, se informaba sobre la hora en que el presidente iba a bajar de la residencia y sencillamente se instalaba en el Despacho Oval gran parte del día. Casi nunca se le invitaba formalmente a nada y su nombre rara vez aparecía en los registros oficiales de las reuniones. Sin embargo, casi siempre andaba por ahí.

Calmado e imperturbable, Pence se convirtió en el confidente de los secretarios del gabinete y otros funcionarios que temían la ira de Trump y daba consejos sobre el mejor modo de tocar temas incómodos con el presidente sin provocarlo.

No enojar a Trump era “uno de sus objetivos clave”, observó David J. Shulkin, exsecretario de Asuntos de Veteranos. “Intentaba con mucho empeño andar por una línea muy difícil”. Pero eso implicaba que a menudo las opiniones de Pence no eran claras.

“¿Las políticas y declaraciones emitidas eran aquellas con las que él estaba completamente de acuerdo?”, preguntó Shulkin. “¿O se trataba de su estrategia, mejor estar en la sala, mejor ser una parte confiable para ayudar a moderar algunas de esas estrategias y el modo de lograrlo es no estar en desacuerdo en público? Creo que era de verdad difícil saber exactamente cuál era su posición”.

Pence al final descubrió que la lealtad a Trump solo importa hasta que ya no importa. La tensión entre ambos había aumentado en los últimos meses y el presidente se quejaba en privado de Pence. Los aliados del vicepresidente creen que a Trump lo provocó en parte Mark Meadows, el jefe de personal de la Casa Blanca, quien le dijo que los colaboradores de Pence estaban filtrando información a la prensa. Eso ayudó a crear una atmósfera tóxica entre ambos incluso antes del día de la elección.

Cuando los esfuerzos de Trump para anular los resultados de la elección fueron rechazados en cada ocasión por jueces y funcionarios estatales, a Trump se le dijo, incorrectamente, que el vicepresidente podría poner fin a la confirmación final de la elección del presidente electo, Joseph R. Biden.

El abogado de Pence, Greg Jacob, investigó el asunto y concluyó que el presidente no tenía tal autoridad. A instancias de Rudolph W. Giuliani y Jenna Ellis, dos de sus abogados, Trump insistió.

La oficina de Pence solicitó más opiniones a constitucionalistas, entre ellos Yoo, un conservador destacado en la Universidad de California campus Berkeley que trabajó para el gobierno de Bush.

La semana pasada, en el Despacho Oval, un día antes del conteo, Trump presionó a Pence en una serie de encuentros que sostuvieron, entre ellos una reunión que duró alrededor de una hora. John Eastman, un constitucionalista conservador de la Universidad Chapman, se encontraba presente y argumentó a Pence que sí disponía de tal facultad.

A la mañana siguiente, horas antes de la votación, Richard Cullen, el abogado personal de Pence, llamó a J. Michael Luttig, un exjuez de la corte de apelaciones venerado por los conservadores, y para quien Eastman trabajó como secretario. Luttig aceptó escribir rápidamente su opinión de que el vicepresidente no tenía poder para cambiar el resultado y luego la publicó en Twitter.

Minutos después, el personal de Pence incorporó el razonamiento de Luttig citándolo por nombre, en una carta que daba a conocer que el vicepresidente había decidido no intentar bloquear a los electores del Colegio Electoral. Cuando se le contactó el martes, Luttig dijo que haber ayudado a proteger la Constitución había sido “el mayor privilegio de mi vida”.

Luego de la iracunda llamada en la que maldijo a Pence, Trump azuzó a sus seguidores en el mitin en contra de su propio vicepresidente. Aludiendo a los llamados “republicanos solo de nombre”, (RINOs, por su sigla en inglés), dijo: “Espero que no escuche a los RINOs y a la gente estúpida a la que escucha”.

“Le tendió una trampa a Mike Pence ese día al ponerle esa carga”, dijo Ryan Streeter, quien fue consejero de Pence cuando el vicepresidente era gobernador de Indiana. “Es bastante inaudito en la política estadounidense. Que un presidente traicione así a su propio vicepresidente y aliente a sus seguidores a atacarlo es algo inconcebible para mí”.

Para entonces, Pence ya estaba en su caravana rumbo al Capitolio. Cuando la turba irrumpió en el edificio, agentes del Servicio Secreto lo evacuaron a él, su esposa y sus hijos, primero a su oficina en otro piso y más tarde al sótano. Sus agentes le pidieron que abandonara el edificio pero él se rehusó. Desde ahí llamó a líderes legislativos, al secretario de Defensa y al presidente de la Junta de Jefes del Estado Mayor, pero no al presidente.

Más tarde, un senador republicano diría que jamás había visto a Pence tan molesto, al sentirse traicionado por un presidente por el que había hecho tanto. Para Trump, dijo un asesor, el vicepresidente había entrado al “Territorio Sessions”, en alusión a Jeff Sessions, el procurador general al que el presidente humilló antes de despedirlo. (Un vicepresidente no puede ser despedido por un presidente).

El día después del asedio al Congreso, el jueves, Pence evitó a Trump y no acudió a la Casa Blanca. Al día siguiente fue, pero se pasó gran parte de la jornada en el edificio de la Oficina Ejecutiva Eisenhower, donde organizó una fiesta de despedida para su personal.

Pero sus colaboradores dijeron que Pence no quería convertirse en némesis a largo plazo de un presidente vengativo así que el lunes ya estaba de regreso en el Ala Oeste.

A diferencia de Trump, Pence planea acudir a la toma de mando de Biden y luego espera dividir el tiempo entre Washington e Indiana, tal vez lance un comité de liderazgo político, escriba un libro o haga campaña por republicanos que postulan al Congreso.

Pero sin importar lo que pase después, siempre será recordado por un momento. “Somos muy afortunados de que el vicepresidente no sea un fanático”, dijo Joe Grogan, quien hasta el año pasado fue consejero de política nacional para Trump. “De muchas maneras, creo que reivindica la decisión de Pence de haberse quedado hasta ahora”.

Peter Baker es el corresponsal principal de la Casa Blanca y ha cubierto las gestiones de los últimos cuatro presidentes para el Times y The Washington Post. También es autor de seis libros, el más reciente de ellos se titula The Man Who Ran Washington: The Life and Times of James A. Baker III. @peterbakernytFacebook

Maggie Haberman es corresponsal de la Casa Blanca. Se unió al Times en 2015 como corresponsal de campaña y fue parte del equipo que ganó un premio Pulitzer en 2018 por informar sobre los asesores del presidente Trump y sus conexiones con Rusia. @maggieNYT

Annie Karni es corresponsal de la Casa Blanca. Anteriormente cubrió la Casa Blanca y la campaña presidencial de 2016 de Hillary Clinton para Politico, y cubrió noticias locales y política en Nueva York para el New York Post y el New York Daily News. @AnnieKarni


  • miércoles, 13 de enero de 2021

    Cuba es una nación pacífica que ha sido víctima del terrorismo de EE. UU.

     


    El director general para EE. UU. de la Cancillería cubana, afirmó, que «el secretario de Estado. Michael Pompeo, miente deliberadamente»

    «Nosotros insistimos en que se trata de una calumnia, de una injuria contra Cuba, y de que el Secretario de Estado deliberadamente miente al calificar a Cuba como un país patrocinador del terrorismo», afirmó Fernández de Cossío. Foto: Fotocomposición tomada de internet

    «Cuba se opone al terrorismo: ha sido víctima de este flagelo, nunca patrocinadora. La desprestigiada administración de Trump hace todo lo posible por entorpecer y evitar un mejoramiento de las relaciones durante la presidencia de Biden», expresó el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, en su cuenta de Twitter, al comentar la fraudulenta y arbitraria inclusión de la Mayor de las Antillas como nación que favorece tan denigrante práctica.

    También el Parlamento cubano rechazó la presencia del país en la espuria lista, mediante una declaración de su Comisión de Relaciones Internacionales, en la cual denuncia que «Estados Unidos no tiene ni autoridad ni mandato, y mucho menos moral para hacerlo, cuando realmente son ellos quienes promueven, patrocinan y financian el terrorismo, a la vez que protegen a sus agentes y a verdaderos asesinos que, después de sus crímenes, se pasean libremente por el territorio estadounidense. Denunciamos ante los legisladores del mundo esta nueva agresión».

    Al respecto, Carlos Fernández de Cossío, director general para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, afirmó, ante la prensa, que «el secretario de Estado. Michael Pompeo, miente deliberadamente».

    Nuestro país no le reconoce autoridad a esa lista por ser concebida por ellos mismos, expresó el diplomático. «Su único fin es difamar contra países con los que Estados Unidos tiene desavenencias o discrepancias». Agregó que Cuba ha sido víctima del terrorismo organizado, financiado y perpetrado por la Casa Blanca, o por individuos y organizaciones que radican u operan en el territorio de esa nación, bajo la tolerancia de esas mismas autoridades.

    Argumentó que la nueva agresión responde a un oportunismo político de aquellos funcionarios que se sienten en deuda, derivada de las promesas electorales recientes. Se debe, además, a los que adelantan favores, de cara al año 2024 a grupos minoritarios de personas.

    «Hay otra razón adicional, esta medida se toma por un gobierno saliente con el objetivo evidente de tratar de imponer obstáculos a cualquier recomposición futura de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos», aseguró, y añadió que otro de sus objetivos es impactar en el comercio, las finanzas y las transacciones generales con nuestro país.

    martes, 12 de enero de 2021

    CUBA debe estar en la lista de la PAZ y del AMOR

     


    Las organizaciones de la emigración patriótica cubana y latinoamericana que en Miami integramos la Coalición Martiana: la Alianza Martiana –como organización individual- La Asociación Cultural José Martí USA, La Fundación por la Normalización de las Relaciones Cuba-EEUU, PAZAMOR, la Asociación de Mujeres, y Radio Miami, enérgicamente condenamos la política de subversión y agresión de la Administración de Trump contra el pueblo cubano de intentar incluir a Cuba una vez más en la lista de estados patrocinadores del terrorismo, es una infamia y una calumnia. Por tal motivo nos unimos al clamor de las organizaciones estadounidenses y grupos religiosos que han solicitado que no se imponga ese capricho de la campaña personal del Secretario de Estado, Mike Pompeo.

    Nuestras organizaciones de la emigración en Estados Unidos consideramos que es difícil ver que Pompeo siga adelante con la idea de designar a Cuba como Estado Patrocinador del Terrorismo después de los actos incitados por Trump en el Capitolio el pasado 6 de enero al asaltar en pleno día al Congreso de la Nación, perdiendo toda credibilidad y respeto ante el mundo.

    La opinión internacional sabe muy bien que Estados Unidos ha convertido el denominado «problema Cuba» en una cuestión de política interna, objeto de todo tipo de manipulaciones, intrigas, posturas demagógicas y ambiciones partidistas y personales. La actual Administración ha dictado leyes de un marcado carácter extraterritorial e injerencista contra nuestra Patria, promulgando normas que pretenden sean cumplidas por Cuba y por el resto del mundo para satisfacer sus pretensiones de dominación. ¿Quiénes pueden ser hoy más terroristas, los que solidariamente envían ejércitos de batas blancas por el mundo para enfrentar la Covid-19 o los que levantan muros en sus fronteras y envían miles de soldados a otras naciones? Cuba debe estar en la lista de la PAZ Y DEL AMOR!

    Cuba es víctima del terrorismo. Hay una larga historia de actos terroristas cometidos por el Gobierno de EE. UU. contra Cuba. ¿ Pompeo y Trump no consideran como grave los 32 disparos que el ciudadano de origen cubano Alexander Alazo Baró realizó con un fusil semiautomático de asalto contra la Embajada de Cuba en Washington DC, el 30 de abril de 2020, lo cual puso en riesgo la vida de funcionarios cubanos y la de sus familiares?

    ¿Por qué el Gobierno de Estados Unidos se empecina en poner en una lista de terrorista a nuestra Cuba y ha optado por no condenar y no rechazar ese grave ataque terrorista? Su silencio cómplice alienta la ejecución de acciones similares por parte de individuos y grupos violentos que existen en los propios Estados Unidos, alentados y estimulados como los que asaltaron el Congreso de Estados Unidos esta semana.

    El acto de pretender incluir a Cuba a esa lista espuria sí constituiría un nuevo acto terrorista, que confirmaría que en Estados Unidos es mayor la lealtad corrupta a intereses minoritarios que el compromiso en la lucha contra este flagelo internacional.

    ¡BASTA YA DE TANTO ODIO, BLOQUEOS Y LISTAS NEGRAS CONTRA CUBA!

    ¡VIVA LA REVOLUCIÓN CUBANA EN SU 62 ANIVERSARIO!

    Firmado

    Organizaciones de la Emigración Patriótica de Estados Unidos

    Miami, 8 de enero de 2021

    Senadores norteamericanos exigen explicaciones a Pompeo por incluir a Cuba como patrocinadora del terrorismo

     




    Mike Pompeo, secretario de Estado. Foto: Archivo.

    Ocho senadores de Estados Unidos pidieron explicaciones al secretario de Estado Mike Pompeo por injustificada inclusión de Cuba en la lista de estados patrocinadores del terrorismo.

    Escribimos para expresar nuestra profunda preocupación —afirmaron los senadores— En los últimos días de la administración, los esfuerzos por politizar decisiones importantes sobre nuestra seguridad nacional son inaceptables y amenazan con dañar los futuros esfuerzos diplomáticos hacia Cuba.

    Esta petición de cuentas llega tras la noticia este lunes de la inclusión de Cuba en la tristemente tradicional lista de estados que supuestamente ayudan al terorrismo, una arbitrariedad rechazada rotundamente por la cancillería cubana.

    También, sucede en medio de la presentación de dos resoluciones, recientemente, que buscan el impeachment o la destitución por incapacidad, de Donald Trump, presentadas por los representantes demócratas del Congreso tras los disturbios en el Capitolio que resultaron en cinco muertes.

    La destitución podría ocurrir a través del juicio político o la activación de la 25.ª enmienda.

    (Tomado de Juventud Rebelde)