
La emisión especial de la Televisión Cubana del pasado 28 de noviembre
marcó un cambio en cuanto a la exposición pública por el sistema de
medios de comunicación del Estado Cubano de las intenciones
estadounidenses de financiamiento y organización de una nueva
contrarrevolución para provocar un golpe blando en Cuba.
Fue seguida de emisiones de la Mesa Redonda, segmentos en el
NTV, programas de información, artículos en Granma y Cubadebate, así
como un seguimiento en diversos medios de comunicación institucionales.
Nunca antes el funcionamiento de esa nueva contrarrevolución, el uso
intencionado de redes sociales y medios digitales, así como los actos de
vandalismo terrorista y sus vínculos, articulados para la
desestabilización de la sociedad cubana, habían sido expuestos al pueblo
de esa manera.
La creación de una neo contrarrevolución cubana se remonta a inicios de la década de los 2000.
Específicamente el 14 de mayo de 2004, en una reunión de oficiales de
la CIA realizada en la residencia de uno de los funcionarios de la
entonces Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, cuando
se plantea por primera vez la idea de dar a la contrarrevolución
tradicional hasta entonces financiada y utilizada en Cuba un papel
secundario, tenido en cuenta su notorio desprestigio, y crear una
contrarrevolución con un rostro y un discurso nuevo.
El contenido de esa reunión y los planes de la Agencia Central de
Inteligencia que se presentaron en ella, se conocen gracias a los
testimonios del escritor y periodista Raúl Capote, presente en la misma,
a quien la CIA reclutó para impulsar la guerra cultural en Cuba, y que
más tarde se revelaría realmente como agente de la Seguridad del Estado
cubana.
Esta nueva contrarrevolución debía encontrar sus recursos humanos
entre personas, principalmente jóvenes, que tuvieran vínculos
profesionales y sociales con la propia institucionalidad cubana que se
pretende derribar, esto garantizaría determinado ¨prestigio¨ y afinidad
con sectores, que si bien son demográficamente minoritarios dentro de la
población cubana, ejercen una importante influencia social al ser
generadores de ideología: Periodistas, académicos y artistas.
De la misma forma reclutar, capacitar y poner a trabajar en sus
objetivos a varios blogueros, quienes fueron identificados en Cuba a
partir de una “cartografía” de la blogosfera cubana, como se le llama al
universo de páginas webs personales o grupales en Internet, un
trabajo de identificación realizado en el año 2011 por Ted Henken,
¨estudioso¨ del tema digital cubano enviado desde Estados Unidos, y que
por supuesto no incluía a los blogueros verdaderamente revolucionarios,
concentrando su trabajo en aquellos cuya ambigüedad podía hacerlos
proclives a la aceptación reiterada de invitaciones a eventos en
embajadas y en el extranjero – de cada vez más evidente intención- ,
inicialmente en Europa y luego ya en los propios Estados Unidos, becas
en universidades europeas o estadounidenses, como las de Harvard y
Columbia, para crear o mantener proyectos políticos y mediáticos
digitales en Cuba a partir de fondos recibidos como parte de estas.
Paralelamente se trabajó en convertir en figuras mediáticas a un
pequeño grupo de personas que respondieran a sus intereses desde los
sectores académicos e intelectuales. Estos se encargarían de ser
ideólogos para la organización de una contrarrevolución “de izquierda¨
en Cuba, -siendo realmente una derecha disfrazada- con una plataforma
socialdemócrata, anti comunista y anti fidelista, pero que inicialmente
no actuara abiertamente contra el socialismo o contra la Revolución, ni
contra el Estado, ni el Partido Comunista de Cuba y demás organizaciones
políticas.
Lo que hizo años después el presidente estadounidense Barack
Obama en su alocución para el anuncio de relaciones diplomáticas con
Cuba del 17 de diciembre del 2014, fue simplemente expresar lo
que ya había sido asumido por la propia CIA en esa reunión de mayo del
2004: El uso de una línea dura y agresiva contra Cuba había fracasado, y
era necesario buscar el logro de los objetivos por otros métodos.
Esto vuelve a ser explícito en la Directiva Presidencial firmada
tiempo después por el presidente Obama en la que se hace notoria la
intención de trabajar con la sociedad civil cubana. El uso del término,
por primera vez, por parte de un presidente estadounidense hace
preguntarse: ¿Con cuál sociedad civil? Obviamente no se trataba de las
organizaciones e instituciones públicas existentes en Cuba, sino de la
sociedad civil virtual, entiéndase la neo contrarrevolución, que se
venía fomentando en Internet y las redes sociales, inicialmente de forma
paralela a las organizaciones sociales cubanas, y luego ya abiertamente
contrapuesta a estas, como parte de la estrategia en marcha desde el
2004.
Para esto, los planes estadounidenses, además de los financiamientos
de la National Endowment for Democracy (NED) y la USAID, ponen a Cuba en
la lista de países en los que actúa la entidad financiera internacional
Open Society Foundations, creada por el multimillonario George Soros,
que se dedica a la organización de proyectos grupales, que utilicen las
causas sociales y de derechos humanos para trabajar por el derrocamiento
de gobiernos y cambios de régimen, bajo el romántico nombre de
¨revoluciones de colores¨. Con una experiencia en países de Europa del
Este como Serbia, Georgia, Ucrania, y Bielorrusia, y utilizada
igualmente en las llamadas Primaveras Árabes y contra procesos de
izquierda en América Latina. Open Society no actúa por sí sola, sino que
lo hace como parte de la agenda de injerencia internacional de los
Estados Unidos.
Igualmente se trabajaría con la contrarrevolución venezolana, donde crean el proyecto PROVEA, que con lucidez los medios bolivarianos rápidamente denunciaron.
En el caso de Cuba organizaron en 2014 el llamado ¨laboratorio de
ideas¨ Cuba Posible, una página web con financiamiento de Open Society y
otras entidades estadounidenses, bajo el camuflaje del debate y el
ejercicio de la crítica popular impulsada por el propio Gobierno Cubano
como parte de la redacción e implementación de los Lineamientos y la
actualización del modelo económico. Igualmente aprovechando el ambiente
de distención y acercamiento en ese entonces entre la isla y Estados
Unidos, organizando varios eventos dentro y fuera de Cuba.
Cuba Posible, estructurado a través de ¨programas¨ por grupos
temáticos, como los llamados Ágora y Fraternidad, estarían dedicados a
atraer a los intelectuales cubanos interesados en temas históricos,
legislativos, y diplomáticos ,al tiempo que personas afines a causas
sociales como el racismo, el feminismo, la igualdad de género, los
derechos sexuales, y la protección animal, con la intención de generar
un estado de opinión en estos sectores contraria al PCC, favorable al
pluripartidismo y conveniente a la estrategia de los Estados Unidos. Uno
de los directivos de Cuba Posible declaró a la agencia Reuters que sus
objetivos eran impulsar ¨un cambio transicional a una Cuba
pluripartidista¨.
Sus integrantes, tanto en su vínculo personal como en su retórica,
debían mantenerse alejados de la contrarrevolución más agresiva, y al
mismo tiempo proyectar un distanciamiento del ¨oficialismo¨, de las
instituciones y las organizaciones afines a la ideología de la
Revolución. Respecto a esta se dedicarían a sembrar la idea de la
existencia de sectores ¨stalinistas¨ y ¨conservadores¨, que
supuestamente obstaculizan las transformaciones desde dentro de la
dirección del propio Partido y el Gobierno, así como la normalización de
las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Reforzar a la
narrativa sobre “un sector temeroso de perder el poder”, y mezclar esta
con la propia crítica que en Cuba se hace legítimamente a la burocracia,
la tecnocracia, y la corrupción. Vincularlo en las mentes a
cualquier defensa ideológica de la Revolución, satanizar el
antimperialismo y la propia mención a Fidel y su pensamiento para crear
una aversión hacia los mismos, especialmente en un público joven.
Esto les permitiría ser promovidos como la ¨tercera opción¨, una zona
de centro ideológico, distanciado tanto de la ¨extrema derecha¨
agresiva de Miami, como del pensamiento fidelista de la Revolución
Cubana al que se considerara como una “extrema izquierda”. Los
principales medios internacionales, -además de Radio y TV Martí- los
apoyarían, como hicieron, llamándolos ¨nueva fuerza política¨ y
respaldando su desarrollo.
En este sentido, la agresividad del periodo de gobierno de
Donald Trump, y el posicionamiento de un discurso contra la Revolución
por actores mediáticos con toda intención repulsivos, han sido parte de
los planes y no un accidente dentro de estos. Potenciándose una
contrarrevolución que se presente como irracional y asqueante, respecto
a la cual la neo contrarrevolución pudiera presentarse como
alternativa, para que esta fuera vista por los cubanos como algo
preferible. Los planes perfilan que en Cuba se termine aceptando, frente
a la agresividad la otra, a esa contrarrevolución que habla de
¨diálogo¨ y ¨tolerancia¨, y que se les diera más espacio frente a las
instituciones. No se trata de dos estrategias diferentes, se trata de
una sola estrategia que utiliza una para hacer brillar a la otra. Los
patrocinadores y organizadores son los mismos. Las agencias
estadounidenses funcionan independientes de los vaivenes de la política
electoral de ese país. Al contrario, aprovechan estos.
El Presidente Díaz-Canel lo ha afirmado ante la Asamblea Nacional:
“Los “líderes de laboratorio” aparentan tomar distancia de los
violentos, se disfrazarán de pacíficos negociadores políticos y tratarán
de imponer sus agendas, apostando al estallido social si sus demandas
no son cumplidas.”
Para articular a la nueva contrarrevolución, y darle capacidad
mediática en Internet, se organizó un sistema de medios digitales,
-presentados falsamente como ¨independientes¨-, dirigido hacia estos
sectores, aprovechando los vacíos de los medios institucionales. De esta
forma, ese sistema de publicaciones digitales cubano-estadounidenses
(personal cubano- financiamiento estadounidense) pudo dominar e inducir,
a través de un sistemático envenenamiento de las audiencias, en temas
como el proceso para llegar a una legalidad para el cine independiente, o
el Decreto 349 para la Cultura, objetivos en los que la casi
inexistente comunicación pública institucional sobre estos les permitió
que les resultaran un paseo mediático.
Sin embargo, no pudieron hacer lo mismo con la Reforma Constitucional,
a la que se le dio una fuerte cobertura por parte de la prensa cubana y
para los cual esos medios digitales hubiesen necesitado además ser
capaces de impactar en gran parte de la población. Ante una presa que
les resultada demasiado grande se limitaron a decir que había apatía en
la población, lo cual se demostró como falso por el alto índice de
asistencia a las urnas y de aprobación de la Constitución.
En ese período el trabajo de los integrantes de Cuba Posible incluyó
la redacción y presentación en su página web de un texto constitucional
que eliminaba al PCC y al socialismo. La votación popular del referéndum
de un 86 por ciento barrió con esas intenciones.
Desde el primer momento varios intelectuales revolucionarios cubanos
alertaron sobre la intención contrarrevolucionaria del ¨centrismo¨ y los
verdaderos objetivos de la nueva prensa digital dedicada su cultivo,
que incluyen a medios estadounidenses con acreditaciones de prensa en
Cuba. Pero estos mismos medios se apresuraron a presentar el simple uso
del término como una ¨paranoia¨, demonizando la palabra y quienes se
atrevieron a usarla rápidamente fueron atacados y satanizados a través
de linchamientos mediáticos en las redes. El objetivo
de estos linchamientos, que continúan ocurriendo y se han hecho
extensivos en días recientes a periodistas del Sistema Informativo de la
Televisión Cubana, sigue siendo que nadie más se atreva a denunciar la
estrategia imperialista que sostiene a la neo contrarrevolución.
En 2019 los propios integrantes del proyecto Cuba Posible anunciaron
su desintegración, alegando que el ambiente de retroceso diplomático del
gobierno de Trump, hacía muy difícil su funcionamiento. En realidad,
durante los años 2017 y 2018 las intenciones de Cuba Posible nunca
lograron captar a intelectuales cubanos de verdadero renombre. No
lograron crear un ambiente contrario a la Reforma Constitucional, y su
carácter contrarrevolucionario de derecha disfrazada fue intensamente
denunciado en las redes por revolucionarios que no se amedrentaron ante
los linchamientos.
Ya desde 2017 varios de sus integrantes se separaron de Cuba Posible
–ya sea por iniciativa personal o por instrucciones para no ¨quemarlos¨-
cuando el financiamiento extranjero y las intenciones se hicieron cada
vez más evidentes. Los estadounidenses aprenden muy rápido y sacan
lecciones, por lo que no es de dudar que hayan decidido desconcentrar
las fuerzas de la nueva contrarrevolución para preservar los ¨cuadros
ideológicos¨ que habían formado en un proyecto que ya comenzaba tener un
desprestigio publico cada vez mayor al hacerse evidente su vínculo con
Open Society. Luego de su disolución formal, sus integrantes continuaron
trabajando de forma coordinada y hoy son los ideólogos y articuladores
que tratan de mantener activo el intento de golpe blando del pasado
noviembre.
Si algo tiene la mentalidad pragmática anglosajona es sentido de la
productividad en el tiempo. Más cuando se trata de inversiones. En
la citada reunión de 2004, el plazo de madurez para que esa neo
contrarrevolución fuera funcional fue calculado en unos 15 años. Justo en el momento en el que nos encontramos.
Esta madurez debía traducirse en que esta nueva contrarrevolución,
cultivada intensamente en forma de sectores o burbujas aisladas en las
redes sociales pudiera comenzar a realizar acciones de convocatoria
fuera del espacio virtual, o sea en las calles en forma de
manifestaciones. Que estuviera lista para aprovechar cualquier situación
que pudiera propiciarlas, y lograr que lleguen a formar parte de estas,
inconscientemente, personas realmente honestas que para nada comparten
las intenciones reales, movidas por la sensibilidad e insatisfacción con
temas como la censura en el arte, la tolerancia a un pensamiento
diverso, los derechos de la comunidad LGBTIQ+, la protección al
bienestar animal, las violencias de género.
Los medios digitales “independientes” estarían igualmente listos para
crear las condiciones de acumulación y manipulación, magnificar las
convocatorias, y promocionar mediáticamente los sucesos.
En gran medida la madurez a la que aspiraban los oficiales de la CIA
reunidos en la lejana reunión del 2004 consiste en el momento en el que
una parte significativa de estos sectores, aun hoy sin conexión unos de
otros, puedan ser movilizados, no ya hacia eventos de temática propia,
sino hacia una concentración masiva común. Una situación lo
suficientemente particular como para que los movilice, pero al mismo
tiempo lo suficientemente general y abstracta como para que pueda ser
promovida como una defensa del derecho a ¨pensar distinto¨ o a la
¨libertad de pensamiento¨, la tolerancia, etc, y de esta forma crear un
ambiente inicialmente pacífico, atractivo y promovible en una mezcla
entre lo festivo y contestatario, que logre sumar a una mayor cantidad
de personas diversas, no importa si ajenas a las verdaderas intenciones.
El objetivo siguiente serían los episodios de violencia inducidos en
el lugar con toda intención, entre los convocados y las autoridades
policiales presentes que pudieran perder el control de la situación, -Ahí
están los videos, promocionados por los mismos medios digitales
encargados de exacerbar la tensión en tiempo real, con la voz de
individuos en el Mincult, instigaban a traspasar a toda costa a la
policía con gritos de ¨!Las armas las tienen ellos, no nosotros!¨-
los posibles y trágicos episodios resultantes, que afortunadamente no
lograron que se produjeran, servirían para convocar movilizaciones
siguientes, no ya por el motivo original, sino ¨contra la represión¨
ocurrida, y luego otra ¨contra la violencia¨, y otra, y otra y así,
hasta que los propios manifestantes pierdan el sentido del motivo
original de su protesta, y las autoridades la claridad de por qué se
manifiestan –si es que no ha ocurrido desde el primer momento- en un
proceso similar al ocurrido en las concentraciones de la Plaza Maidán en
Ucrania. Es el guion de las revoluciones de colores. La publicación del
video por uno de estos medios digitales fue sin dudas un desliz de sus
editores, tal vez embriagados por la atmósfera del momento.
Ha sido gracias a la información que han ofrecido los medios
oficiales, que muchas personas que inicialmente compartieron cierto
apoyo a los reclamos del llamado “Movimiento San Isidro”,
- cuya función en el guion cubano es generar las situaciones - bajo la
idea de que ¨el que se queja no es contrarrevolucionario¨ o ¨hace falta
un diálogo¨, luego se espantaron al ver quiénes pretendían ser los
beneficiados. Durante la concentración popular de la Tángana en el
Parque Trillo, como también por chat, pude conversar con varias de las
personas buenas que fueron al Ministerio de Cultura movidos por esas
ideas, pero que realmente, a la luz de toda la información ofrecida
luego, sintieron que su verdadero lugar como personas conscientes y
críticas, era apoyando la Revolución que se defendía en el Trillo y no a
la contrarrevolución que se pretendió legitimar ante la sociedad cubana
al iniciar los sucesos del Mincult como apoyo a quienes hacían una
falsa huelga de hambre en San Isidro que ha quedado más que claro era un
show conducido y alentado por el gobierno de Estados Unidos y su
embajada en Cuba. Más de 10 publicaciones en su Facebook oficial y los
videos presentados lo confirman.
Sin información en los medios esa toma de conciencia no hubiese sido
posible. Ha sido esa exposición de la verdad en la TV y en la prensa
cubana, la que ha hecho que solo se queden defendiendo la farsa no solo
los incorregiblemente contrarrevolucionarios, sino los irremediablemente
desvergonzados.
Pero la nueva contrarrevolución se había acostumbrado a que los medios oficiales cubanos no hablaran nunca de ella.
Es por eso que cuando comienza a emitirse información de la
vinculación y actuación de individuos, proyectos financiados y medios
digitales contrarrevolucionarios, estos entraron en una gran alarma.
Especialmente quienes han trabajado durante años para articular esta
nueva contrarrevolución. Reclaman y se presentan como víctimas porque el
NTV expuso el verdadero carácter, ya al descubierto sin camuflaje
alguno, de un antiguo profesor universitario proclamado por esta como su
participante y asesor legal, y el diario Granma publicó la foto de los
rostros sonrientes un evento de Cuba Posible en la sede neoyorquina de
la Open Society.
En días recientes han iniciado un intento legal, tratando de utilizar
la propia Constitución contra la cual trabajaron, para reclamar ante
las instituciones de justicia que la Televisión Cubana y el NTV dejen de
emitir información, que el diario Granma y demás medios de prensa, así
como las páginas y canales de video de las instituciones cubanas,
retiren de internet los artículos, comentarios y programas donde se ven
expuestos. Es de imaginar que igualmente incluyan en el reclamo a
Telesur. Alegan una supuesta vulneración de su dignidad personal, y que
la presentación de documentos e imágenes producidos por ellos mismos que
los vinculan a eventos de la contrarrevolución se trata de una
¨difamación¨.
¿Pero qué pensaban? ¿Qué eternamente los medios de
comunicación de la Revolución iban a estar de brazos cruzados para
beneplácito suyo y de sus patrocinadores estadounidenses?
No es la primera vez que manifiestan sus intenciones de anular la
capacidad de comunicación de los medios de comunicación revolucionarios,
ya en 2018, en el texto constitucional que pretendían presentar
hablaban de prohibir a las organizaciones políticas cubanas tener medios
de difusión pública. O sea, el PCC tendría que cerrar Granma y la UJC
cancelar Juventud Rebelde, la CTC el periódico Trabajadores. En su Cuba
ideal, a la FMC, la AHS, la FEU, les sería prohibido tener
publicaciones. En definitiva, no sería necesario, en su Cuba ideal esas
organizaciones no existirían.
Tampoco es la primera vez que como parte del guion importado que
intentan reproducir en Cuba, se utilizan documentos con aparentes
llamados de justicia para atraer firmas, incluso de personas que pueden
creer se actúa de buena fe y no para mantener la estrategia de golpe
blando que como dijo el Presidente “sigue activa”. La intención de un
reclamo legal y la construcción de una identidad que hemos visto en
estos días contra los medios cubanos, recuerda la llamada Carta 77, un
documento promovido por los anticomunistas checos que exigía al Partido
Comunista de Checoslovaquia ¨respetar los derechos humanos¨ y dar
espacio a sus actividades durante la década de los 80. Según una
investigación del periodista estadounidense Wayne Madsen, reproducida
por Russia Today, George Soros, creador de Open Society financió al
grupo generador de Carta 77, como grupo con cobertura intelectual
organizado contra el gobierno checoslovaco, algo similar a Cuba Posible.
Posteriormente el grupo se convierte en Fundación Carta 77 con ese
mismo financiamiento de Open Society, junto a fondos provenientes de la
NED y otras tapaderas de la CIA. Paralelamente los fondos financiaron
actos de terrorismo como ataques contra sedes del Partido Comunista
checo, una situación ante la cual los integrantes de Carta 77 debían
presentarse como la alternativa ¨preferible¨. ¿Demasiado parecido al
guion que tratan de reproducir hoy en Cuba?
La recogida de firmas contra los medios institucionales, pudiera
engañar y hacer creer a alguna persona de buena voluntad que realmente
se trata de una simple solicitud del derecho de respeto a la imagen de
las personas. Nada más lejos de la verdad, la impulsan los mismos que
han callado, cuando no se han alegrado y participado, de los cotidianos
linchamientos de la maquinaria mediática miamense contra intelectuales,
artistas y periodistas cubanos que no comparten sus ideas. En realidad,
se trata de la continuación, con disfraz intelectual, de los
linchamientos contra periodistas de la Televisión Cubana que hemos visto
en estos días.
Es importante que las personas conozcan esto para que no puedan ser engañadas ni manipuladas.
Esa es la articulación y no otra, que hemos visto en estos días. La de
un viejo guion importado con nuevos actores, esta vez en un escenario
tropical y contra la Revolución Cubana, aprovechando un momento
sanitario y económico extremadamente difícil, con una puesta en escena
que ya tiene completo el elenco. Lo que están buscando ahora para
defender y justificar su obra de teatro, cuya escenografía se les
deshace cada vez más, e