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Granma
publica entrevista de Alexis Triana con Alina Estévez, directora de
Recursos Humanos del Ministerio de Cultura acerca del Decreto 349
El Decreto 349 no es
un enemigo de los aficionados ni de las manifestaciones genuinas de la
cultura popular, como han manipulado en las redes sociales o se ha
malinterpretado.Foto:Dunia Álvarez Palacios
Desde hace un tiempo, un número de
tres cifras recorre las redes sociales, cargando con culpas que nada
tienen que ver con la regulación estatal a la cual responde. Tal
normativa fue concebida como necesidad ineludible para los tiempos que
corren y su puesta en contexto obedece a reclamos diversos de lo más
sensible y valedero de nuestra vanguardia artística e intelectual. A
propósito del tema, dialogamos con Alina Estévez, directora de Recursos
Humanos del Ministerio de Cultura+
. –Este Decreto, sobre el que hay un grupo de preguntas y
cierta polémica en el sector artístico, ¿es algo completamente nuevo?,
¿tiene antecedentes?
–Sí, tiene antecedentes. La primera sección del texto contiene una
reproducción exacta del Decreto No. 226, del 29 de octubre de 1997:
«Contravenciones personales de las regulaciones sobre prestación de
servicios artísticos», que se emite en el contexto del surgimiento y
proliferación del trabajo por cuenta propia, la apertura a la inversión
de capital extranjero, la creación de empresas mixtas y tuvo como
objetivo definir aquellas conductas, que por acción u omisión de las
personas naturales, infringían las regulaciones jurídicas para la
contratación de servicios artísticos, realizadas al margen del sistema
institucional de la cultura y en detrimento de la imagen de nuestros
creadores y el arte en general. La ocurrencia de esas infracciones,
denominadas contravenciones, figura jurídica destinada a tipificar
conductas que si bien ilícitas carecen de peligrosidad social, –de lo
contrario sería una conducta delictiva penal sancionable por el Código
Penal–, conlleva la aplicación de una medida administrativa.
«En aquel antecedente se prestaba especial importancia a que
individuos sin calificación se presenten públicamente como artistas,
incurriendo en una intrusión –se ha utilizado desde entonces ampliamente
el término intrusismo para definir el alcance del Decreto No. 226. Las
personas que incurren en estas conductas, además de infringir la ley,
restringen las opciones de empleo a la masa de artistas de alto nivel
que ha formado y/o profesionalizado el país.
«Este nuevo Decreto responde, además, a una demanda de larga data de
los artistas y escritores cubanos, expresada en distintos eventos de la
UNEAC y de la Asociación Hermanos Saíz. En estos foros, además del
intrusismo, se ha criticado ampliamente la chabacanería, la vulgaridad,
el mal gusto, la realización mediocre de presentaciones y productos
culturales diversos. Se han denunciado reiteradamente las ilegalidades,
las incoherencias y las contradicciones que dañan profundamente las
jerarquías artísticas. Las organizaciones de creadores se han referido a
la contaminación del «clima sonoro» y a los símbolos y mensajes que
contradicen nuestros valores éticos y estéticos.
«Recuerdo que, hace apenas unos años, un Consejo de la UNEAC dedicó
abundante espacio a una presentación muy mediocre ante turistas de un
crucero, -fíjate cómo aparecen los ingredientes presentes ya en el
análisis desde 1997 y aun antes-, en la que incluso se consideró que se
produjo un uso inadecuado de la bandera cubana. Recuerdo a intelectuales
como Desiderio Navarro y a Fernando Martínez Heredia reflexionando
sobre el uso de los símbolos, este último en un texto extraordinario
aparecido en Cubadebate por aquellos mismos días. Apenas unos meses
después, otro Consejo de la Uneac distinguió entre aquel hecho y el uso
de los símbolos en la creación de vanguardia, completamente justificado y
cada vez más original y efectivo entre nuestros creadores de las artes
plásticas.
«Es perfectamente legítimo que una sociedad, que aspira al
crecimiento espiritual de su población, preste atención a la formación
del gusto y a la apreciación artística, a su fomento entre los
ciudadanos y que, al mismo tiempo, adopte medidas en pos de las normas
de convivencia, la decencia y el rigor en todo lo que se hace. Más allá
de cualquier normativa específica, estas son demandas crecientes entre
la población, como sucede, por ejemplo, con el enfrentamiento al ruido
ambiental y la necesidad de mantener la higiene y la limpieza en todos
los ámbitos, particularmente en el espacio público. Se trata del mismo
tipo de medidas, orientadas hacia el bien público, que logran amplio
consenso en nuestra sociedad.
«De modo que, si ubicamos correctamente en contexto el Decreto 349 y
sus propósitos, no es difícil colegir que el texto recibirá oposición de
los que defienden la filosofía del vale todo y de que no hacen falta
reglas, porque el mercado puede tranquilamente ocuparse de eso. Por ese
derrotero, los mediocres que necesitan la vulgaridad para ganar
notoriedad, la discriminación, el desorden, las ofensas, las molestias
al público y el mal gusto tendrían –como ya tienen según la percepción
de muchos ciudadanos– el camino libre para esas expresiones
irrespetuosas.
«En un escenario en el que se producen violaciones arbitrarias de la
política cultural del país, el Decreto 349 representa un paso de avance
para detener la oleada globalizadora y sus imitaciones nacionales.
También apuesta por resolver otro reclamo de la vanguardia artística e
intelectual, el de detener el retroceso de la calidad del consumo
cultural en amplios sectores de la población, específicamente en el
campo de la música y el audiovisual.
«Si comprendemos que abundan en la actividad cotidiana de
instituciones estatales y en el sector no estatal presentaciones
públicas y ofertas de bienes que no tienen nada que ver con el arte, es
sencillo entender la necesidad de una regulación de esta naturaleza».
La
nueva norma, que contará con otras complementarias, busca regular que
tanto en los espacios públicos estatales, como privados, proliferen la
mediocridad y la vulgaridad.Foto: Internet–¿Cuál es, entonces, el ámbito de aplicación del Decreto 349?
–Según la lógica descrita, el Decreto 349 no constituye una normativa
a aplicar estrictamente y en exclusiva al sector no estatal, pues, como
se establece claramente en su letra, las infracciones pueden cometerse
tanto en instituciones estatales como por personas naturales, con
independencia de que sean o no trabajadores por cuenta propia; de lo
cual se infiere que relacionar el 349 solo y directamente con los
cuentapropistas es, cuando menos, una manipulación interesada.
«El Decreto, por otro lado, no cambia ninguna de las disposiciones
existentes sobre la relación entre escritores y artistas con las
instituciones estatales y no estatales que hoy les resultan afines.
Tampoco se trata de una modificación del derecho de los artistas
visuales a exhibir obras en sus estudios y a vender en estos las piezas
de su autoría, aprobado desde el 2007 y consagrado por la Resolución No.
984 del 2015, del Ministerio de Finanzas y Precios.
«El perfeccionamiento del trabajo por cuenta propia, proceso
necesario en la actualización del modelo económico cubano, unido a una
creciente toma de conciencia sobre desviaciones evidentes en el
funcionamiento de algunas instituciones estatales, condujo a la revisión
y modificación de todas las normas asociadas a la actividad, las cuales
se tornaban insuficientes para dar respuesta a las exigencias del nuevo
momento de transformaciones que está viviendo el país. De ahí que el
349 expresa la intención de generar el marco adecuado para nuevas
disposiciones, que amplíen y naturalicen (porque los bares privados, por
ejemplo, ya existen y operan en este sentido), los diferentes
escenarios de exhibición pública del arte, tanto en el sector estatal
como en el no estatal. En otras palabras, el Decreto 349 da respuesta al
actual entorno económico, social y político y refuerza la autoridad del
Ministerio de Cultura en su función de orientar y ejecutar la política
cultural del Estado y del Gobierno, y de evaluar su puesta en práctica.
Al propio tiempo, refuerza también la autoridad de la vanguardia
artística e intelectual que ha sido tan exigente frente a estas
deformaciones, línea de acción que, entre otras aristas, comprende la
promoción de lo mejor del quehacer artístico en favor de la formación
cultural y estética de la población.
«A través del Decreto se tipifican y sistematizan conductas que
violan normas jurídicas anteriores, a través de las cuales se fijan
derechos, obligaciones y procedimientos en cada temática y que
continuarán vigentes y regulando las relaciones entre el creador y las
instituciones. Hay que entender que una cosa no sustituye la otra, sino
que la complementa. Por ejemplo, la contratación de servicios artísticos
está regulada en la Resolución No. 70 del 2013 del Ministro de Cultura,
las cuestiones en materia de derecho de autor están dispuestas en la
Ley No. 14 de 1977, “Ley de Derecho de Autor”. En el caso de las artes
plásticas y aplicadas existe un Decreto Ley, el No. 106 de 1988, con un
grupo de normas complementarias que regulan la comercialización de sus
obras. Cuba es signataria de Convenciones que protegen los derechos de
la niñez y la infancia, hay regulaciones urbanísticas en materia sonora,
etc. De manera que, cuando se incurre en alguna contravención de las
tipificadas en el Decreto No. 349, es porque se ha violado algún aspecto
del ordenamiento legal anterior.
«El Decreto 349 es más amplio, pues además de abordar las conductas
que violan las regulaciones para la contratación de servicios
artísticos, incorpora otras que también atentan contra la política
cultural. Serán por lo tanto destinatarios de esta norma, las personas
naturales y jurídicas que en su actuar, en el espacio público y en
cualquier sector, realicen acciones promocionales y comerciales
desconociendo el ordenamiento jurídico vigente, divulguen materiales que
bajo un supuesto ropaje artístico sean lesivos a la moral, la ética,
las buenas costumbres, irrespeten los símbolos patrios, efectúen actos
discriminatorios por el color de la piel, género, orientación sexual,
discapacidad».
–En los debates en la prensa digital y en las redes
sociales se ha promovido la idea de que el Decreto 349 atenta contra la
libertad de creación artística y literaria. ¿Hay alguna razón para esta
prevención?
–El Decreto 349 no se refiere a la creación artística ni a sus
contenidos, sino a la difusión, exhibición o promoción, sin amparo legal
ni institucional, de producciones que en la mayoría de los casos
carecen de valor estético. Esto quiere decir que el nuevo Decreto está
llamado a operar sobre la circulación, no sobre la producción de la obra
artística.
«Ponderar, enaltecer y privilegiar la creación artística y literaria,
diversa y plural en formas y estéticas, crítica pero comprometida con
el proyecto social cubano, contribuir a la formación cultural de la
población, así como combatir la mediocridad, la banalidad, el irrespeto y
el intrusismo profesional, son las premisas fundamentales de esta
necesaria regulación. Esta ha sido, insisto, una demanda de los artistas
y escritores cubanos planteada sucesivamente en congresos, reuniones y
otros escenarios, con el propósito de garantizar las mejores condiciones
para su trabajo y la difusión de su obra.
«Puede suceder que la terminología usada en el texto confunda y me
parece importante detenernos en ese punto. Las palabras que se emplean
para definir el marco de las contravenciones son “utilización” y
“servicios artísticos”, expresiones que los juristas especialistas en la
materia han acuñado hace tiempo. La primera se refiere a la exhibición o
comercialización de soportes de obras, visuales, sonoras o
audiovisuales; el segundo término se refiere a los espectáculos. Como
ves, se trata de la exhibición, no de la creación. El artículo más
descriptivo trata de los medios audiovisuales, o sea, de productos ya
terminados, y tiene en cuenta el hecho harto conocido de que no es lo
mismo la proyección de un material en la televisión o en una instalación
gastronómica, sobre todo de videoclips con mensajes ofensivos hacia la
mujer y la dignidad humana, que la de una obra audiovisual en el cine, o
en circuitos especializados y espacios experimentales.
En este caso, tanto o más que en otros, la participación de la
institución cultural en el análisis y su relación con los creadores será
decisiva para la toma de cualquier decisión. Téngase en cuenta que las
manifestaciones discriminatorias, sexistas, ofensivas de la
dignidad,
groseras y chabacanas, son particularmente notables en determinado tipo
de producción audiovisual. Fue precisamente en esto en lo que se meditó
largamente durante la redacción del Decreto que ahora nos ocupa.
«El Decreto 349 en definitiva no modifica en lo más mínimo la
relación de los artistas con las instituciones del Estado, sean aquellos
graduados de la enseñanza o autodidactas. Las formas de ordenar esa
relación están establecidas hace tiempo y han sido perfeccionadas con
los años, con independencia de que su funcionamiento no ha sido siempre
eficiente. Pretender utilizar este nuevo Decreto para cuestionar esas
formas de relación entre el artista y la institución no tiene nada que
ver con la letra y el espíritu del 349».
–¿Por qué cree que el Decreto ha sido tan atacado?
–Primero, porque pone orden en medio de una situación en la que hay
espacios privados sin respaldo legal y otros estatales y privados que
difunden música o audiovisuales ajenos a nuestra política y que para
nada tienen que ver con la obra de nuestros artistas o promueven a
intrusos sin talento alguno. Después, es obvio que los enemigos de la
Revolución lo han manipulado y han orquestado una campaña en la que lo
presentan como un ataque inexistente a la libertad de creación. Por
último, porque existe –incluso entre compañeros serios– el temor de que
puesto en manos de funcionarios sin preparación, o de alguien
extremista, el Decreto se convierta en una herramienta de censura. Esta
prevención se vincula a las percepciones sobre la ineficacia de las
instituciones que, de no atenderse adecuadamente, pueden crear espacios
de confluencia con las tendencias que pretenden la destrucción del
sistema institucional para dejar que sea el mercado quien establezca las
jerarquías.
«Debo añadir la justa inquietud relacionada con formas de promoción
del arte vinculadas al sector no estatal -galerías, estudios de
grabación y otras– que se están analizando para elaborar normas
jurídicas que les otorguen un marco legal que hoy no tienen»
.
–Usted se ha referido a preocupaciones legítimas que
contribuyen a esclarecer la información. ¿Hay algún otro tema que
merezca ser comentado? ¿Puede adelantarnos algo sobre la aplicación del
Decreto?
–Estamos trabajando ahora en las normas complementarias, sin las
cuales no podría entrar en vigor. Hemos tomado nota de cuanta
preocupación ha despertado la eventual actuación incorrecta de los
inspectores y ese es un asunto en el que estamos meditando mucho. Varios
funcionarios de nuestro organismo han participado en debates con
centenares de artistas de todas las manifestaciones y el análisis
colectivo ha sido muy enriquecedor. Otros debates han estado asociados a
los recientes eventos de la Asociación Hermanos Saíz, el Sindicato
Nacional de Trabajadores de la Cultura, que acaban de concluir sus
congresos y al Consejo Nacional de la Uneac, realizado a mediados de
este mes. También se han sostenido reuniones con representantes de estas
organizaciones de varias provincias. A partir de ello, las direcciones
de la Uneac y la Asociación Hermanos Saíz propusieron a un grupo de
compañeros para trabajar en la redacción de las normas complementarias.
Se ha hecho un ejercicio concienzudo y se han tenido en cuenta opiniones
muy diversas, modelando cualquier escenario, incluso los más
hipotéticos. Una cosa está clara y aparecerá así en las normas: el
Decreto 349 no se aplicará a la creación artística ni los inspectores
actuarán contra las instituciones culturales o los espacios de los
artistas amparados por la ley. Como es natural, por el momento tampoco
se actuará en aquellos espacios ya mencionados, que aunque hoy no tienen
amparo legal, se está trabajando en el diseño de políticas para regular
su funcionamiento en consonancia con la política cultural del Estado.
«Aunque la contravención sea una manifestación relativamente leve de
la violación de la legalidad, todavía no constitutiva de delito, no
vamos a tomar este asunto a la ligera y es importante atender el debate
que se ha suscitado, aun cuando ha habido mucha manipulación, sobre todo
en las redes sociales, por parte de gente a quienes el arte y el
bienestar de la población cubana no les interesa en lo más mínimo.
«Un decreto no puede decirlo todo, por exhaustivo que pretenda ser.
Las normas complementarias, como su nombre lo indican, esclarecerán
muchas de las preocupaciones y otorgarán a la relación entre el artista y
la institución un lugar privilegiado en la decisión sobre la
intervención de los inspectores y en la prevención de cualquier
desacierto. Queremos que haya mucha claridad en esto último y por eso se
ha analizado cada detalle.
«Tal como se ha concebido en la redacción de las normas
complementarias, la implementación del Decreto se concentrará en
contravenciones muy específicas, claramente definidas en la norma. El
carácter obviamente lesivo a los intereses públicos de tales
contravenciones, no demanda de un ejercicio de interpretación a ningún
inspector, pues se trata de hechos y actitudes sobre cuya negatividad
hay un abundante consenso. Hemos apreciado ese consenso en las
discusiones sostenidas con los escritores y artistas, especialmente en
los temas referidos a la contaminación sonora, la vulgaridad, la
chabacanería y la presentación de productos de pésimo gusto y calidad en
instalaciones gastronómicas de todo tipo. Se trata de cosas que están
muy claras, que no pueden dar margen a la interpretación errada. Se
establece una relación previa, profesional y útil, entre las
instituciones y los representantes de las mismas que deben visitar las
instalaciones. Divulgaremos y discutiremos ampliamente las normas
complementarias, sobre todo entre los artistas y escritores. Como ha
sido una práctica, una vez elaboradas, estas normas serán consensuadas
con representantes de las organizaciones de creadores y del Sindicato de
la Cultura.
«Hay que revisar, a la luz de esta nueva norma, las funciones y
composición de los equipos de inspectores. La misión de supervisión se
hace más compleja y debe preverse que se cumpla para lograr el propósito
de defender la creación auténtica en toda su diversidad. Se iniciarán
en breve seminarios de capacitación de estos equipos. La norma
complementaria es enfática en este punto.
«También se dejará muy claro el derecho de los artistas aficionados a
realizar y promover su labor. Esto es algo muy importante para evitar
confusiones. Se trata de la capacidad demostrada por muchos autodidactas
muy valiosos, de la labor de los aficionados de las universidades, las
escuelas, las casas de cultura, las organizaciones y los centros de
trabajo y, también, de creaciones esenciales de la cultura popular, que
son obra de aficionados y necesitan de la máxima protección y promoción.
En otras palabras: el Decreto 349 no es contra la creación ni contra
los artistas; es para defenderlos. No es contra los aficionados ni
contra las expresiones auténticas de la cultura popular. Es contra
quienes pretenden dañarlos».
¿Por qué no despegamos económicamente?, es la
pregunta que muchos cubanos nos hacemos cada vez que se nos dice que la
economía del país es crítica.
Razones son multicausales Pongamos a
un lado el criminal bloqueo yanqui contra Cuba que casi data de 60 años,
y que ha provocado millones de dólares en pérdidas al país .Hay otras causas la
insuficiente liquidez financiera para saldar compromisos internacionales,
hasta el punto de tener que hacer frente a una deuda millonaria con varios
países y que nos presiona, al punto de estar en serio peligro de perder
cualquier crédito para obtener importantes mercancías y materias primas que el
país, necesita.
Pero volvamos un momento al bloqueo de EEUU
contra Cuba, los gobiernos norteamericanos saben y conocen el daño que nos
hacen con su criminal política de bloqueo, han tratado durante casi 60 años de
destruir la Revolución Cubana, y se han encontrado con una resistencia férrea
de nuestro pueblo que les ha impedido lograr sus propósitos, pero lo
cierto es que no lo quitan.. Por qué, Porque saben que nos hace daño, pues
retranca, ralentiza y daña el desarrollo económico, eso es un hecho cierto, y
para que ellos decidan quitar esa política, quieren a cambio que Cuba se rinda,
que eche abajo sus principios de nación socialista, en una palabra que volvamos
al capitalismo, y eso no lo podrán lograr nunca.
Pero aparte del serio daño que nos hace el
bloqueo, también el país carece de recursos importantes para lograr un
sostenimiento adecuado .En primer lugar el petróleo que se necesita para
moverlo todo, lo que hace que siempre tengamos que estar limitando su uso por
razones obvias. El petróleo que produce Cuba en una inmensa parte se utiliza
para alimentar nuestras centrales termoeléctricas, y es insuficiente para satisfacer sus
necesidades industriales y económicas, entonces hay que importarlo, sea de
donde sea, y hay que pagarlo o bien con dinero, o bien con servicios.
Pero tenemos también la improductividad
manifiesta en no pocas industrias, el poco rigor en exigir para que las cosas
se hagan bien, el descontrol administrativo existente.
Como se ve el asunto es complejo, hay que
buscarle una solución a este asunto, pero....esta solución jamás será la de
volver al capitalismo porque eso además de no ser una solución viable, sería
perder la independencia, la soberanía y el derecho de ser dueños de nuestros
propios destinos.
Entonces, solo queda un camino, trabajar y
trabajar, sin descanso, ahorrar todo lo que se pueda ahorrar, pero también
quitar del camino a quienes no sean capaces de ser lo necesariamente
productivos que se requiere.
No soy economista, ni mucho menos, pero segun como veo las cosas, mientras
no seamos lo suficientemente rigurosos en extremo y busquemos por encima
de todo la productividad en todos los ordenes de la vida socioeconómica del
país, tendremos siempre la espada de Damócles de las limitaciones económicas
sobre nosotros.
Contrario
a la pintura más conocida, a los estudiantes los asesinaron de dos en
dos, con las manos atadas a la espalda, de rodillas y de espaldas al
pelotón de fusilamiento. Foto: Archivo
.
El suceso es uno de los más dolorosos de la historia de Cuba.
Más de 40 estudiantes de primer año de medicina fueron llevados a dos
Consejos de Guerra, acusados de profanación de tumbas y luego de
infidencia. En el primer juicio unos quedaron absueltos y otros tuvieron
condenas menores, pero la furia del Cuerpo de Voluntarios de La Habana y
la bajeza del gobierno colonial español se combinaron para anular la
sentencia. En un segundo y todavía más injusto proceso, ocho jóvenes recibieron la pena de muerte.
Ninguno de los fusilados pasaba de los 21 años y en el Cementerio de
Espada únicamente habían correteado con el vehículo usado para conducir
los cadáveres a la sala de disección. El más joven —de solo 16 años—
arrancó una flor. Sin embargo, los señalaron como los profanadores del sepulcro del periodista Gonzalo Castañón, un furibundo anticubano muerto un año antes.
Contrario a la pintura más conocida, a los estudiantes los asesinaron
de dos en dos, con las manos atadas a la espalda, de rodillas y de
espaldas al pelotón de fusilamiento. De la sentencia definitiva al momento final apenas pasaron poco más de tres horas. Casi siglo y medio después, todavía los mitos y la realidad se entrelazan para contar esta historia de horror y tristeza.
El defensor de los estudiantes en el primer juicio
Capdevila pronunció un discurso memorable donde echó por tierra cada acusación. Foto: Archivo.
De todas las figuras relacionadas con el fusilamiento de los
estudiantes de medicina, la del capitán español Federico Capdevila es
quizás la más conocida. Nacido en Valencia el 17 de agosto de 1844, fue el abogado de oficio con la responsabilidad de defender a los 45 jóvenes acusados del delito de profanación de tumbas durante el primer Consejo de Guerra.
Luego de escuchar todas las declaraciones del fiscal, Capdevila pronunció un discurso memorable donde echó por tierra cada acusación.
Según el testimonio de Fermín Valdés Domínguez, durante las casi siete
horas del juicio el capitán español “se elevó a un alto puesto entre los
hombres de verdadera fe patriótica”.
No es difícil imaginar las circunstancias en las que este hombre de
solo 27 años enfrentó a unos magistrados carentes de argumentos, pero
impulsados por la furia de los Voluntarios de La Habana. Según varios
historiadores, afuera del edificio miles de ellos exigían la muerte de
los estudiantes; en la sala, mientras tanto, los gritos prácticamente
impedían avanzar e incluso uno de los voluntarios intentó agredir al defensor de los estudiantes.
Sin embargo, prácticamente sin apoyo frente a la muchedumbre, Capdevila no dudó en describir el juicio como triste, lamentable y repugnante,
y a los voluntarios como “un puñado de revoltosos que hollando la
equidad y la justicia, pisoteando el principio de autoridad y abusando
de la fuerza, quieren sobreponerse a la sana razón y a la ley”.
“Desde la apertura del sumario he presenciado, he oído la
lectura del parte, declaraciones, y o yo soy muy ignorante, o nada,
nada absolutamente encuentro de culpabilidad (…) ¿Dónde está el delito,
ese desacato sacrílego? Creo y estoy firmemente convencido que sólo
germina en la imaginación obtusa que fermenta en la embriaguez de un
pequeño número de sediciosos”, aseguró.
Luego del primer juicio, los voluntarios intentaron apresarlo y el Presidente del tribunal lo obligó a salir hacia otra habitación.
Desde ese momento, los más de 40 procesados quedaron solos ante el
terror. Ante la inconformidad de los voluntarios con las sanciones
menores, un segundo Consejo de Guerra fue convocado apenas cuatro horas
después.
Cuando Capdevila supo del fusilamiento quebró en público su espada y renunció a continuar prestando servicios como oficial.
Años más tarde, cuando otra injusticia lo obligó a cumplir tres años de
cárcel en Santiago de Cuba, un grupo de cubanos recaudó 1200 pesos para
él, pero de nuevo el español dio muestras de honestidad y se negó a
aceptar el dinero.
Según un artículo
publicado en 2009 por las periodistas María Julia Guerra y Ángela Peña,
Capdevila propuso invertir esa suma en un monumento a los estudiantes
asesinados. Entonces, el grupo le entregó una espada con una icónica
inscripción: “Al Señor Federico Capdevila, el héroe del 27 de noviembre de 1871”.
Capdevila murió de tuberculosis el primero de agosto de 1898 y luego de un breve enterramiento en Santa Ifigenia, en 1903 sus restos fueron depositados junto al de los estudiantes.
Más de treinta años después de su defensa y de ver por última vez a
aquellos muchachos, la historia lo colocó por fin en el sitio que
merecía.
Nicolás Estévanez: “Antes que la patria están la humanidad y la justicia”
la Oficina del Historiador de la Ciudad. Foto: Habana Radio.
Desde el 27 de noviembre de 1937 la Oficina del Historiador de la Ciudad organiza cada año un acto
junto a una tarja en las afueras del actual Hotel Inglaterra. El sitio,
conocido hace más de cien años por las tertulias y discusiones
escenificadas por los sectores progresistas del país en la Acera del
Louvre, es otro de los lugares vinculados al fusilamiento de los
estudiantes de medicina.
El protagonista resultó el capitán español Nicolás Estévanez, un
hombre de 33 años que había llegado a Cuba para evitar luchar contra los
republicanos en su país. Como mismo ocurrió con Federico Capdevila, al
escuchar las descargas de los fusiles contra los estudiantes, Estévanez no pudo contener su ira, escenificó una airada protesta pública y en el acto renunció a su carrera como militar.
Según cuenta en sus memorias, días antes había escuchado de la
revuelta de los voluntarios contra los estudiantes, pero no le dio
importancia e incluso se echó a reír cuando alguien le anunció el posible fusilamiento.
“Sometidos los muchachos a un consejo de guerra y probada
su inocencia, hubieran sido absueltos si los capitanes que constituían
el tribunal militar no hubiesen tenido la debilidad de creer que se
evitarían mayores males imponiéndoles algún castigo”, escribió años más
tarde para referirse al primer juicio.
En
un contexto marcado por la furia de los voluntarios y el desapego a las
leyes y la justicia, la actitud de este hombre fue un acto casi
temerario de valentía y dignidad. Foto: Archivo.
Sin embargo, Estévanez no se enteró del segundo Consejo de Guerra y el asesinato lo tomó por sorpresa.
“Me detuve en la puerta del Louvre muy sorprendido de que allí no
hubiera casi nadie. En aquel momento llegó a mis oídos el ruido seco de
una descarga cerrada. ¿Qué sucede? —pregunté—. Es que fusilan a los
estudiantes, respondió un camarero”. Según contó, en ninguno de los
trances de su vida perdió la compostura como en ese momento.
“Me descompuse, grité, pensé en mis hijos, creyendo que también los
fusilaban; no sé lo que me pasó; ahora mismo no acabo de explicármelo.
Dos camareros se apoderaron de mí encerrándome en un patinillo, sin lo
cual es posible que a mí también me hubieran asesinado cuando las turbas
aullando volvían del fusilamiento”, escribió años más tarde al recordar
el suceso.
En un contexto marcado por la furia de los voluntarios y el desapego a las leyes y la justicia, la actitud de este hombre fue un acto casi temerario de valentía y dignidad.
De hecho, al decir del historiador cubano Emilio Roig de Leuchsenring,
Estévanez fue el más puro, noble y digno de los pocos españoles que se
pronunciaron contra el crimen cometido por los voluntarios con la
complicidad de los gobernantes de la Metrópoli.
Después de aquel acto de valentía y honor, el capitán español decidió abandonar la Isla y regresó a España a inicios de 1872. Luego de varios años vinculados a los movimientos republicanos en la península, murió en París el 19 de agosto de 1914.
Junto a él, a los profesores Domingo Fernández Cuba y
Juan Manuel Sánchez Bustamante, los generales españoles Antonio Venenc y
Rafael Clavijo —opuestos al crimen pero obligados por los voluntarios a
permanecer en el juicio—, así como el capitán Víctor Miravalles y Santa
Olalla —vocal del primer Consejo de Guerra y negado a firmar la
sentencia—, representan los más altos ejemplos de hidalguía en aquellos
momentos oscuros.
Recordarlos a todos, según las palabras del Dr. Félix Julio Alfonso, es “un acto que ennoblece y engrandece el alma cubana”.
El guardián de la inocencia
En
1872 Fermín Valdés Domínguez llegó a Madrid y junto a José Martí
organizo muchos d elos trabajos para rescatar la memoria de sus
compañeros muertos. Foto: Archivo.
Con solo 19 años, Fermín Valdés Domínguez ya tenía en su historia la fundación junto a José Martí del periódico El Diablo Cojuelo
y una condena de seis meses acusado de infidencia. Sin embargo, quizás
durante toda su vida nunca estuvo tan cerca de la muerte como en
aquellos días de 1871. Fermín fue uno de los estudiantes conducidos a prisión en la tarde del 25 de noviembre.
En un magnífico libro publicado dos años después, Valdés Domínguez
fue el primero en contar los detalles de esas horas. De las acusaciones
del Gobernador Político recuerda la brusquedad y su “habilidad funesta para teñir de política los actos en el cementerio”.
Mientras tanto, del profesor Pablo Valencia —incapaz de detener el
arresto en su salón de clases— rememora el “miedo egoísta que embargaba
todas sus facultades”. De la prisión, habla de las dos noches obligados a dormir en el piso y sin mantas.
Sin embargo, pocos testimonios son tan reveladores como el de la espera para conocer el veredicto del segundo juicio.
“Momentos fueron aquellos terribles para nosotros;
aquella galera era nuestra capilla. Aquella ansiedad, que no era mayor
que la de toda la noche y todo el día, duró una hora. Todo indicaba que
iba a consumarse el crimen, pues la capilla de la cárcel esperaba ya a
las víctimas; una compañía de Voluntarios la custodiaba, y aun no
sabíamos quién había de morir”.
En el segundo Consejo de Guerra, Fermín y una decena de estudiantes recibieron la condena de seis años de cárcel. Otros
debían cumplir penas de cuatro años. No obstante, luego de varias
gestiones y gracias al escándalo desatado en algunos países por el
fusilamiento de los jóvenes, a mediados de 1872 el rey Amadeo I firmó un
indulto para todos y sin rehabilitarlos públicamente los deportó a
España.
Nada más llegar a aquel país, Fermín comenzó un titánico trabajo para denunciar la injusticia cometida con sus compañeros muertos.
En el primer aniversario de los hechos circuló por Madrid un impreso
que recordaba a los estudiantes y en años sucesivos publicó varias
ediciones de su libro Los voluntarios de La Habana en el acontecimiento de los estudiantes de Medicina
Junto a ello, en enero de 1887 logró que uno de los hijos de Gonzalo
Castañón confirmara la normalidad del nicho de su padre, un testimonio
que echó por tierra la justificación empleada 16 años antes para fusilar
a los estudiantes. A su vez, impulsó la exhumación de los restos de sus compañeros y recaudó fondos para erigir el actual monolito funerario. Más tarde él también reposaría allí.
Gracias
a las gestiones de Fermín Valdés Domínguez fue posible salvar de la
demolición un fragmento de la pared que sirvió para fusilar a los
estudiantes. Foto: Archivo.
Finalmente, cuando se habla del fusilamiento de los estudiantes es
imposible no recordar el pequeño monumento que guarda el sitio donde los
ocho jóvenes encontraron la muerte. Allí también estuvo la mano de
Fermín Valdés, porque gracias a sus gestiones fue posible salvar de la demolición un fragmento de la pared que sirvió para colocar a los estudiantes frente a sus verdugos.
Es un sitio pequeño, con ocho columnas de mármol y algunas inscripciones para recordar aquel fatídico día. Si uno se acerca lo suficiente puede ver las huellas de las balas sobre los bloques de la pared. A su lado, esbelta, la bandera cubana que Fermín Valdés elevó sobre el muro como prueba de fidelidad y patriotismo.
“Icé con mis manos la bandera que, al lado del pedazo de
pared de La Punta, dice al mundo que allí está algo de nuestro corazón,
que aquella sangre allí derramada hace de aquel lugar altar donde
nuestro amor a la nacionalidad nos tiene siempre de pie y dispuestos a
lo que el deber nos mande hacer en honra de ella”, contó casi al final
de su vida.
La labor de este hombre fue vital para preservar la memoria histórica sobre los hechos. Sin su constancia quizás muchos detalles se hubieran perdido en el tiempo.
Con sus textos, su valentía y su labor de años para demostrar la
inocencia de los estudiantes y denunciar lo ocurrido, reveló quiénes
deberían ser los verdaderos acusados.
Entre la verdad y el mito: Los héroes negros
Desde
el 2006 los miembros de la sociedad abakuá realizan una peregrinación
hasta el lugar donde según la tradición cayó uno de los negros aquel
día. Foto: Archivo.
La muerte de cinco negros el mismo día del fusilamiento de los estudiantes de medicina es tal vez la más mítica y desconocida de las historias que hasta hoy llegan en torno al 27 de noviembre de 1871.
Para unos, aquellos hombres pertenecían a la sociedad secreta abakuá y
se lanzaron casi al suicidio en cofradía con uno de los suyos. Para
otros, ese acto es la muestra para negar que no todos los cubanos
quedaron indiferentes ante el crimen.
Como varios sucesos de la época, este es un hecho con muchas inexactitudes históricas. Esencialmente
transmitido de forma oral, todavía quienes lo investiguen deben limpiar
la hojarasca para dejar la verdad. Así, algunos se refieren a que el
intento por rescatar a los estudiantes tuvo lugar cuando salían camino
al paredón de fusilamiento
.
Otros, por su parte, afirman que todo ocurrió más temprano y fue un
ataque contra los voluntarios apostados en las afueras de la cárcel.
Algunos más exageran la historia y hablan de un levantamiento de negros
en La Habana e incluso del enterramiento colectivo de todos —atacantes y
estudiantes— en la misma fosa común. Quienes sostienen esa idea no tienen pruebas de tales afirmaciones.
Sin embargo, todos coinciden en un elemento: al parecer en el acto murieron cinco negros liderados por el hermano de leche de Alonso Álvarez de la Campa, el más joven de los estudiantes condenados. De hecho, esa es la versión que sostiene la película cubana Inocencia, inspirada en los sucesos del 27 de noviembre y que tras una profunda investigación tiene su estreno este martes en La Habana.
Del asunto también habló el Che Guevara en noviembre de 1961.
Entonces dijo que el terror “no solamente se cobró en esos días la
sangre de los estudiantes fusilados. Como noticia intrascendente que aún
durante nuestros días queda bastante relegada, porque no tenía
importancia para nadie, figura en las actas el hallazgo de cinco
cadáveres de negros muertos a bayonetazos y tiros”.
La marca de los abakuás termina en el monumento a los estudiantes. Foto: Archivo.
En un artículo publicado en 1998 en La Gaceta de Cuba, el investigador cubano Serafín Quiñónez recoge tres documentos que arrojan cierta claridad sobre el asunto.
En el primero de ellos, se cuenta cómo “apostados detrás de los fosos
que se extienden frente a la plaza, unos negros dispararon sus
revólveres contra los voluntarios, hiriendo a un alférez de artillería”.
A su vez, Quiñónez cita un segundo testimonio que agrega cómo “el
resto de los que se sintieron atacados por los negros arremetieron
inmediatamente contra ellos, y en aquel punto fueron despedazados los
cinco que se creyeron autores de la agresión”
.
Finalmente, también habla sobre un estudio publicado en Santiago de
Cuba en 1956 que recoge el testimonio del celador del lugar: “son
cinco los hombres de color muertos, recogidos en diferentes lugares de
este barrio, los cuales estaban heridos de arma de fuego y bayoneta”.
Autores contemporáneos como los periodistas Pedro de la Hoz y Pedro García, así como el investigador cubano Félix Julio Alfonso, se han referido al tema. En el discurso
pronunciado el 27 de noviembre de 2015 en las afueras del Hotel
Inglaterra, Alfonso aseguró que “tampoco podemos olvidar a los mártires
abakuás que, en una acción temeraria, casi suicida, intentaron en vano
salvar la vida de los condenados y fueron cazados a tiros en las calles
aledañas al lugar del crimen”.
Por su parte, en el epistolario de Emilio Roig de Leuchsenring,
antiguo Historiador de la Ciudad de La Habana, aparece una carta fechada
el 18 de enero de 1943 dirigida al Ministro de Obras Públicas y donde,
luego de hablarle de los cinco negros muertos, le pide que “dicte las
órdenes oportunas para que en el Parque de los Mártires (…) se rinda
cerca del templete que rodea el lienzo de pared junto al cual cayeron
los estudiantes de 1871 un permanente homenaje a la memoria de los que
pagaron con su vida la defensa de aquellos inocentes”.
Aun así, para otros historiadores cubanos, entre los que se encuentra
Luis Felipe Leroy y Gálvez —autor de una de las más completas
investigaciones sobre el 27 de noviembre de 1871—, la muerte
aquel día en La Habana de cinco hombres negros no es un indicio
concluyente para afirmar que lo hicieran en defensa de los estudiantes, y mucho menos que existiera un levantamiento mayor.
De acuerdo a su criterio, la escasa credibilidad “se patentiza por el hecho de que no sólo no existe tradición seria en ese sentido,
sino también que el número de defunciones asentadas en los libros de
entierros del cementerio de esta capital, mantiene el nivel normal
durante esos días”
.
No obstante, desde el 27 de noviembre de 2006 los miembros de la sociedad abakuá realizan una peregrinación hasta un jagüey situado en la esquina de Morro y Colón en La Habana Vieja,
el lugar donde según la tradición cayó uno de los negros aquel día.
Luego siguen su recorrido hasta el templete erigido en el sitio donde
murieron los estudiantes.
Para el Dr. Orlando Gutiérrez Boza, Diputado a la Asamblea Nacional
del Poder Popular y Presidente del Consejo Supremo de la Asociación
Abakuá de Cuba, recordar los hechos del 27 de noviembre de 1871 es una manera de honrar a sus antepasados. Según dijo a Cubadebate,
la peregrinación incluye cantos luctuosos propios de ese grupo
religioso, así como bailes y ofrendas florales tanto a los estudiantes
como a los negros muertos.
La historia de los cinco negros muertos casi junto a los estudiantes de medicina aun necesita conocimientos mayores.
Sacar a la luz los documentos citados por algunos investigadores,
aclarar desde la historiografía detalles importantes de lo sucedido ese y
los días siguientes, así como sistematizar —desde lo oral pero también
desde las pruebas documentales— un estudio definitorio sobre lo
ocurrido, son aspectos decisivos para arrojar la exacta claridad sobre
el asunto y zanjar de una vez las dudas sobre el tema.
El antiguo Cementerio de Espada fue el lugar de los sucesos que sirvieron para justificar la detención. Foto: Archivo.
Así luce en la actualidad el sitio donde murieron los estudiantes. Foto: Archivo.
La
única manera de mantener vivo el legado de Fidel, de ser fieles a su
genialidad revolucionaria, es estudiar la historia de su vida, así como
las enseñanzas que en el orden político, filosófico y espiritual nos ha
dejado, no como material de biblioteca, sino como herramientas para
vivir en un mundo cada vez más hostil y complejo
El legado de FidelAutor: FalcoPublicado: 24/11/2018 | 06:27 pm
Antes
de Fidel; y después de él. Así será, como con Cristo. Y muchos seres
humanos, especialmente los hijos de Cuba, sabrán que, habiéndose
convertido el líder excepcional en legado, luego de acompañarnos
terrenalmente, estamos habitando una nueva era.
Es decir, que somos seres fronterizos; algunos, con el privilegio de
haber escuchado al Comandante en Jefe en su propia voz, de haberlo visto
en su pasión y entrega durante gran parte del siglo XX y algo del XXI; y
otros muchos con tan solo la evocación y el afán de imaginarlo a través
de testimonios de quienes sí coincidieron con él en tiempo y espacio.
«Me quedé sin poderlo entrevistar…», me dijo hace poco una colega muy
joven. Reparé entonces en los velos que el paso del tiempo va tendiendo
en el camino; y en cómo en lo adelante sucesivas generaciones tendrán
al líder de la Revolución como un importantísimo ejemplo, pero —he aquí
el desafío— como un referente que se aleja cronológicamente y que solo
puede mantener su vigencia y gravitación sobre cada uno de nosotros, si
se estudia la historia de su vida, así como la herencia que en el orden
político, filosófico y espiritual nos ha dejado, no como material de
biblioteca, sino como herramientas para vivir en un mundo cada vez más
hostil y complejo.
Repasaba en estos días las Reflexiones del Comandante en Jefe. Con él
me sucede como con José Martí: me enfrento a un universo en el cual un
concepto lleva a otro, en una invitación a no terminar la lectura. Esta
vez quería ubicar su idea —para mí de las más profundas— acerca de que
el trabajo ideológico nunca termina, pues vivimos en el mundo de los
humanos. Y en esa búsqueda pude volver sobre su texto titulado Regalo de
Reyes, con fecha del 14 de enero de 2008, y terminado de escribir a las
7:12 de la noche.
Rica, llena de información del momento, de remembranzas sobre la
historia de la humanidad, de análisis y de frases para todos los
tiempos, encontré en el artículo expresiones como las siguientes,
las cuales me atrevo a sacar con pinzas a riesgo de
descontextualizarlas: «Lo bueno se espera, lo malo sorprende y
desmoraliza. Estar preparado para lo peor, es la única forma de
prepararse para lo mejor».
«La escritura, como muchas personas saben, es un instrumento de
expresión que carece de la rapidez, el tono y la mímica del lenguaje
hablado, que no utiliza signos. Emplea varias veces más del escaso
tiempo disponible. Escribir tiene la ventaja de poder hacerlo a
cualquier hora del día y de la noche, pero no sabes quiénes van a
leerlo, muy pocos pueden resistir la tentación de mejorarlo, incluir lo
que no dijo y tachar parte de lo dicho; a veces sientes el deseo de
echarlo al cesto por no tener al interlocutor delante. Toda mi vida lo
que hice fue transmitir ideas sobre los sucesos tal como los veía, desde
la más oscura ignorancia hasta hoy en que dispongo de más tiempo y
posibilidades de observar los crímenes que se cometen con nuestro
planeta y nuestra especie».
A continuación de lo anterior —y es este el corazón de mis líneas—,
Fidel extiende a las nuevas generaciones un consejo que es legado en el
cual habitan las claves de cómo ser en estos tiempos. Para quienes hace
ya dos años en la Plaza de la Revolución, durante la velada por la
partida física del líder, exclamaron desde lo emotivo «Yo soy Fidel»
cuando un amigo de Cuba preguntó dónde estaba el Gigante, asumir
cabalmente las recomendaciones del extraordinario luchador es un modo de
tenerlo presente y vigente, sin que este se diluya en el tiempo.
Dejó escrito Fidel: «A los revolucionarios más jóvenes,
especialmente, recomiendo exigencia máxima y disciplina férrea, sin
ambición de poder, autosuficiencia, ni vanaglorias. Cuidarse de métodos y
mecanismos burocráticos. No caer en simples consignas. Ver en los
procedimientos burocráticos el peor obstáculo. Usar la ciencia y la
computación sin caer en lenguaje tecnicista e ininteligible de élites
especializadas. Sed de saber, constancia, ejercicios físicos y también
mentales.
«En la nueva era que vivimos, el capitalismo no sirve ni como
instrumento. Es como un árbol con raíces podridas del que solo brotan
las peores formas de individualismo, corrupción y desigualdad. Tampoco
debe regalarse nada a los que pueden producir y no producen o producen
poco. Prémiese el mérito de los que trabajan con sus manos o su
inteligencia».
«Ser dialécticos y creadores. No hay otra alternativa posible». Esas
últimas palabras me hicieron pensar en Julio Antonio Mella, el muchacho
que nos pidió fuésemos seres pensantes, no seres conducidos. En nuestra
historia sería imperdonable desconocer continuidades tales, sobre todo
si estamos hablando de quienes hoy tienen el mundo por delante.
Nadie piense, desde luego, que llevar a la práctica las
recomendaciones del Comandante en Jefe será un paseo sobre pétalos de
rosas. La burocracia, por ejemplo, el corsé de un pensamiento rígido tan
consustancial a ella, presentará siempre muros terribles, emparentados
con la inducción del temor y del castigo posible, sombras que solo
podrán ser superadas por la virtud y por la capacidad, por una voluntad
fuerte y llena de optimismo y confianza en el triunfo.
Lo otro es que a la modestia, a la ética —a esa idea martiana y que
tanto gustaba a Fidel de que toda la gloria del mundo cabe en un grano
de maíz— siempre querrán distraerles el centelleo de la vanidad, del
éxito hueco y estridente, no sustentado en el denuedo y en el paso tenaz
y hasta muchas veces callado. Salir ilesos de esa dicotomía nunca será
fácil.
La ignorancia como mal terrible, no educar a quienes crecen, son
también certezas recurrentes en las Reflexiones del Comandante en Jefe.
Solo estudiar, incluso hasta el rigor de la ciencia, podrá salvarnos.
Solemos hablar mucho entre cubanos sobre el concepto de Revolución,
otra definición capsular donde hay ideas que muchas veces repetimos,
pero sobre las cuales debemos preguntarnos todos los días cuán
realizables y defendibles son, porque en cada una de ellas hay brújulas
invaluables para quienes se propongan ser coherentes con el pensamiento y
la praxis fidelistas.
Recordemos —por su valor— el concepto, y meditemos en que
corporizarlo tampoco será sencillo, sino que implicará, comenzando desde
lo más recóndito de cada uno de nosotros, una batalla de conciencia
cuyo desenlace, si la Revolución gana en la balanza, habrá mantenido
intacto el legado de Fidel:
«Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que
debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y
tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros
mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas
dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender
valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es
modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con
audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar
principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el
mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución
es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia
para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo,
nuestro socialismo y nuestro internacionalismo».
Una roca extraída de un sitio próximo a la Gran Piedra, lugar del oriente del país que pertenece a la Sierra Maestra, tan raigalmente vinculada a la vida revolucionaria de Fidel, contiene la urna de cedro que guarda sus cenizas.
Con una compartimentación muy alta laboró durante diez años un reducido grupo de trabajo en el proyecto. El entonces ministro de las FAR, General de Ejército Raúl Castro Ruz, le encomendó la tarea en 2006 al arquitectoEduardo H. Lozada León, quien junto a su esposa, la también arquitecta Marcia Pérez Mirabal, concibió la concepción del recinto.
El Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque asesoró la labor y
buscó soluciones como la del cercado perimetral, para lo cual propuso
tener en cuenta la parte superior del monumento dedicado al Apóstol en
Dos Ríos. Después de fallecer Almeida, el viceministro de las FAR,
general de cuerpo de ejército Ramón Espinosa Martín, asumió la
responsabilidad. Él guardaba en su memoria la existencia de la piedra y
señaló el lugar donde se encontraba.
Durante tres años se trabajó en el perfeccionamiento de la
roca granitoide, que posee un peso de entre 48 y 49 toneladas
aproximadamente, y una altura cercana a los cuatro metros. Pulirla,
perforar el espacio para la urna, revestir el interior y preparar la
tarja de mármol verde y letras en bronce con el nombre de Fidel fue una
delicada tarea.
De forma paralela, mientras integrantes de la Empresa de
Construcciones Militares de Santiago de Cuba laboraban en el elemento
principal, el Coronel (r) Mariano Lamber Matos, en función de
inversionista, adelantó detalles como la creación de las columnas del
cercado y el piso, construidos con mármol color crema de yacimientos
existentes en Bayamo. Se hicieron 19 con este material, en
representación de las columnas y el pelotón Las Marianas, del Ejército
Rebelde. Las cadenas que atan estos elementos denotan la unión de las
acciones de las citadas fuerzas.
Las columnas están compuestas por tres elementos: la base, en alusión
al grito de Libertad o Muerte de Carlos Manuel de Céspedes; el
intermedio, que representa la labor de Martí para materializar la Guerra
Necesaria; y toda la parte superior, que recuerda a la Revolución
liderada por Fidel que continúa en ascenso. El símbolo que las corona
glorifica la lucha victoriosa en las montañas. Lo rodean el laurel y el
olivo de bronce con un apoyo y tres montañas.
A la entrada de la tumba de Fidel se levantan dos pedestales
semejantes a otros que conforman el cercado del cementerio, en alusión a
la acción cívica y el movimiento de la clandestinidad.
A ambos lados de la senda que conduce al monolito hay un pequeño
espacio en el suelo, enchapado con piedras chinas pelonas, las cuales
fueron recogidas de las desembocaduras de los ríos que corren por La
Plata y el Uvero.
Cada detalle en este sitio contiene un significado, incluso la
vegetación: los helechos son propios de la Sierra y las posturas de
café, ubicadas en las jardineras, contienen el uniforme verde olivo
mientras su aroma recuerda el de las montañas.
Soldados
realizan el cambio de la Guardia de Honor al Héroe Nacional José Martí,
y al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en el cementerio Santa
Ifigenia, de Santiago de Cuba. Foto: Miguel Rubiera/ ACN.
A su juicio, no está a la altura de la presidencia.
Tim O’Brien, biógrafo del presidente estadounidense, Donald Trump, y editor ejecutivo de Bloomberg Opinion,
consideró que el mandatario actúa basado en la paranoia y que rara vez
toma decisiones basado en los hechos, un comportamiento que lo haría
poco apto para ser el líder de un país.
Entrevistado en un programa de la cadena de MSNBC, el autor de Trump Nation
(Nación Trump, trad) analizó los hábitos de confrontación del
presidente y consideró que el mandatario disfruta de las peleas verbales
con sus rivales políticos.
“Él funciona la mayor parte del tiempo en un nivel: en el
de oposición, paranoia, disidencia y división. Es profundamente
antinstitucional de una manera muy irresponsable para ser el presidente
de los Estados Unidos”, explicó O’Brien al anfitrión David Gura.
TIM O’BRIEN (Captura) blogswarm / Youtube
“Y él vuelve las cosas en algo personal, como cuando
persigue a John Roberts o persigue a Jay Powell, ambos son procesados y
presiden instituciones que son parte de un gobierno que se define por la
separación de poderes”, acotó el biógrafo.
A su juicio, el presidente “no solo necesita” sino que “disfruta”
cuando genera polémica en las redes sociales con sus rivales políticos.
“Esto lo hace poco sofisticado e ignorante, y por lo general no puede
discutir cosas basadas en hechos o no puede presentar una estrategia o
un punto de vista opuesto que esté exento de burlarse de alguien”, opinó
el biógrafo.
En conclusión, O’Brien consideró que el comportamiento errático de
Trump hace que “simplemente no esté a la altura” para ejercer el cargo
de presidente.
Este
día, hace 55 años, John F. Kennedy (JFK), el 35º presidente de Estados
Unidos, fue asesinado. El mundo sigue sin saber quién mandó a matar al
mandatario.
El
22 de noviembre de 1963, Kennedy y su esposa Jackie recorrían el centro
de Dallas, Texas, en un automóvil descapotable, cuando al presidente le
dispararon a muerte.
El
asesinato del líder demócrata, muy popular entre el pueblo
norteamericano, "transformó permanentemente la política estadounidense",
de acuerdo con el columnista de CNN Peniel Joseph.
La versión oficial señala que el exmarine Lee Harvey Oswald disparó y
mató a Kennedy desde el edificio del Texas School Book Depository. No
obstante, las teorías de conspiración abundan. Estos son algunos de los
ejemplos más notables.
¿Cuántos francotiradores había?
En 1964, la comisión de investigación concluyó que Kennedy fue
asesinado por una sola persona: Lee Harvey Oswald. Sin embargo, el
comité para investigar el asesinato que trabajó entre 1978 y 1979
decidió que había una alta probabilidad de que un segundo hombre armado
disparara contra Kennedy y que "probablemente fuera una conspiración".
Este
hallazgo fue rechazado hace cinco años por un equipo de historiadores y
oficiales retirados del servicio secreto, quienes utilizaron la última
tecnología digital para analizar todas las películas disponibles y
ofrecieron una "confirmación categórica" de que Oswald actuó solo.
Pero las conclusiones de las investigaciones del FBI y las comisiones
gubernamentales que no son coherentes han alentado a muchos a rechazar
la versión oficial.
Oswald
disparó solo tres balas en Dallas pero mató a JFK e hirió de gravedad
al gobernador John Connally, quien estaba sentado frente al presidente.
La Comisión Warren, que fue la primera en investigar el asesinato de JFK
en 1963, ideó la 'teoría de la bala única' para explicar cómo Oswald
hizo tanto daño con solo tres disparos.
Se afirma que ambos hombres fueron alcanzados por una sola bala que
"entró en la parte superior de la espalda de JFK, salió por su garganta y
luego alcanzó a Connally, le rompió una costilla y una muñeca y
finalmente se quedó en su muslo". Los escépticos dicen que esta
trayectoria es imposible y la llaman la 'teoría de la bala mágica'.
Vagabundos sospechosos
Las fotografías de los periódicos registran que poco después del
tiroteo, la policía detuvo a tres vagabundos que fueron encontrados en
un vagón de ferrocarril al lado del sitio del asesinato. Debido a que
los hombres estaban bien afeitados y bien vestidos, se especulaba que
eran asesinos de la CIA y no unos sintecho.
Durante
su campaña presidencial, Donald Trump insinuó que el padre del senador
Ted Cruz tenía algo que ver con el asesinato. Sus comentarios se basaron
en una foto publicada por el National Enquirer, que, según el periódico
sensacionalista, muestra a Rafael Cruz distribuyendo folletos con
Oswald unos meses antes de la muerte del presidente.
La larga lista de culpables
Si Oswald fue un asesino a sueldo, ¿quién le estaría pagando? La CIA: supuestamente Kennedy no apreciaba el trabajo de la organización y quería disolverla. La mafia: Robert, hermano de John y fiscal general
de Estados Unidos en ese momento, inició una guerra contra el crimen
organizado. Su "cruzada contra la mafia" provocó un fuerte aumento en el
número de juicios sobre figuras de la mafia. La KGB: según esta teoría, los soviéticos tenían un
motivo para matar a JFK: vengarse por la humillación de la URSS en la
crisis de los misiles cubanos de 1962. Lyndon B Johnson: el vicepresidente que supuestamente anhelaba el poder tras perder las elecciones primarias frente Kennedy. Tanto, que lo mató. El complejo industrial militar: la teoría de que el
llamado complejo industrial militar, una frase del presidente Dwight D
Eisenhower para describir la alianza informal entre el Ejército y la
industria armamentística, fue responsable del asesinato ha ganado
popularidad últimamente.
Los teóricos de la conspiración apuntan a la intención de Kennedy de
sacar a las tropas estadounidenses de Vietnam, una decisión que
posteriormente fue revertida por el presidente Johnson, como el motivo
por el que el Ejército (y aquellos que buscan beneficiarse de la guerra)
tuvieron que deshacerse de él.
Otras teorías nombran a extraterrestres, Illuminati, Jackie Kennedy e
incluso un hombre desconocido y misterioso con un paraguas negro.
¿Qué le pasó a Lee Harvey Oswald?
Oswald logró matar a una persona más, el oficial de policía J.D.
Tippit. Cuando lo transportaban de la sede de la Policía a una cárcel,
le dispararon también a él.
Jack
Ruby, propietario de un club nocturno, surgió de una multitud de
policías y reporteros y lo mató con una bala en el estómago. Oswald fue
llevado al Hospital Parkland y murió a solo un par de metros de la
habitación donde Kennedy había muerto dos días antes.
Algunos creen que Oswald fue asesinado para evitar que revelara una
teoría de conspiración más grande. El mismo Ruby afirmó que estaba tan
indignado por la muerte del presidente que había sufrido "epilepsia
psicomotora" y le disparó a Oswald inconscientemente. Sin embargo, lo
hallaron culpable de asesinato premeditado. Murió de cáncer de pulmón en
1967 antes de una condena definitiva
Norelys Morales Aguilera.─ Para un
ultraconservador como Jair Bolsonaro el elogio de Washington vale más que
millones de sus compatriotas, que vieron por primera vez que tenían derecho a la
salud y a un médico que practica el humanismo.
Bolsonaro llegó a la
presidencia de la República Federativa de Brasil como resultado de sucesos
multifactoriales, más visibles desde el golpe a la presidenta electa Dilma
Rousseff en 2016, que en época de confusiones y sorderas tras ruidos en medios
sociales y convencionales, el llamado "Trump brasilero", hizo una campaña
paradigmática de manipulaciones y promesas que no cumplirá. Bolsonaro, en una clara señal de alineamiento con la política
exterior norteamericana, fue elogiado por el gobierno de Estados Unidos: "Qué
bueno ver al presidente electo Bolsonaro insistir en que los médicos cubanos en
#Brasil reciban su justo salario en lugar de dejar que #Cuba se lleve la mayor
parte para las arcas del régimen.", publicó la principal funcionaria del
Departamento de Estado para América Latina, Kimberly Breier. @WHAAsstSecty
¿De verdad Breier, Bolsonaro y su
amigote Marco Rubio [1] están interesados en el salario de los cubanos, médicos
o no?
Pero, para cubrirse ante su electorado, Bolsonaro declaró:
"Infelizmente, Cuba no aceptó las nuevas condiciones para la continuidad del
programa", dijo el futuro mandatario al referirse a lo que las autoridades
sanitarias de la Isla han considerado como requisitos "inadmisibles" que motivan
la decisión: que nuestros profesionales revaliden sus bien ganados títulos, y
que la contratación sea "individual". [2]
El hecho es que que la decisión
de retirarse dejaría a millones de brasileños sin acceso a los médicos, ha
dicho, el ex ministro de Salud, Alexandre Padilha, quien argumentó que
"Bolsonaro no entiende que un médico no solo practica la medicina por dinero" y
añadió que, "Los médicos que trabajan en las áreas más pobres no solo están
pensando en el dinero".
Los pacientes
brasileños
Ante los insultos del mandatario electo de
Brasil, grupos sociales y personas individuales se han manifestado allí contra
los insultos y la manipulación a la presencia de galenos cubanos, pero los
medios lo han silenciado olímpicamente.
Sin embargo, hay voces que se
alzan aún frente al posible silencio. La periodista Elaine Tavares dibuja bien
el panorama. [3]
El presidente electo, al ofrecer a los cubanos una
relación capitalista, persona a persona, atacó un estado soberano , que ha
resistido por 60 años la fuerza de un imperio que lo bloquea. Hizo un caso, para
atacar a Cuba... Lo hizo sin pensar un segundo ni siquiera en esos 150 millones
de brasileños empobrecidos, muchos de los cuales votaron por él con profunda
esperanza. Una gente que nunca tuvo la posibilidad de ser atendida con cariño,
con cuidado, con atención y con una calidad técnica que es reconocida en todo el
mundo. Los médicos cubanos son los mejores del mundo. Esa gente ahora se quedará
sin médico, sin atención.Espero que los médicos brasileños se dispongan a ir a
los cantones de Brasil, como lo hicieron los cubanos. Y que esa gente toda pueda
seguir teniendo atención. Espero, pero no sé ...
La
estimación es que al menos 24 millones de brasileños queden sin ningún tipo de
asistencia a la salud en función de la salida de los médicos cubanos, además de
amenazar otras iniciativas como el Programa de Salud de la Familia (PSF). Como
estos profesionales realizan la atención en áreas rurales, ciudades y
localidades pequeñas y distantes de los grandes centros, comunidades indígenas y
áreas conflictivas, estados y municipios ya comenzaron a presionar al Gobierno
Federal para que se encuentre una solución urgente al problema. [4]
Los
profesionales de la isla laboraban en dos mil 800 ciudades y pueblos, y eran
'los únicos médicos en mil 700 de esos pueblos".
La salida de los médicos
cubanos de Brasil va a generar desasistencia a la población más vulnerable. Ello
sirve a los intereses corporativos, es reserva de mercado, lo que, por obvio, va
a gravar más aún los municipios, ya sobrecargados porque los recursos para salud
federales están congelados por 20 años y sufrieron cortes.[5]
A nivel
individual llegan noticias de gente humilde que llora, que siente ahora una
feroz desolación al faltarle aquella mujer u hombre, calificado como doctor,
pero más calificado como ser humano que llegaba a la casa humilde en un
recóndito paraje, para saber de su paciente-amigo/a o que le dejó enseñanzas de
vida o de cuidados de su salud.
El humanismo y la solidaridad no van a
las estadísticas. Tienen la virtud de crecer en los corazones de la gente
sobrepasando cualquier relación monetaria.
El pueblo brasilero que tantas
veces fue engañado y vilipendiado, que añora a los galenos que por vez primera
los miró a los ojos y rozó sus manos con afecto, en esas propias manos tienen
una semilla que crece sin importar tiempos o indolencias.