domingo, 27 de febrero de 2022

Crisis en Europa: Aboga Cuba por una solución que garantice la seguridad y soberanía de todos

 


El empeño estadounidense en continuar la progresiva expansión de la OTAN hacia las fronteras de la Federación de Rusia ha conducido a un escenario, con implicaciones de alcance impredecible, que se pudo evitar

El empeño estadounidense en continuar la progresiva expansión de la OTAN hacia las fronteras de la Federación de Rusia, ha conducido a un escenario, con implicaciones de alcance impredecible, que se pudo evitar.

Son conocidos los movimientos militares realizados por los Estados Unidos y la OTAN en meses recientes hacia regiones adyacentes a la Federación de Rusia, precedidos de la entrega de armas modernas a Ucrania, lo que de conjunto equivale a un cerco militar progresivo.

No resulta posible examinar con rigor y honestidad la situación actual de Ucrania, sin valorar detenidamente los justos reclamos de la Federación de Rusia a los Estados Unidos y la OTAN y los factores que han conducido al uso de la fuerza y la no observancia de principios legales y normas internacionales que Cuba suscribe y respalda con todo vigor y son referencia imprescindible, particularmente para los países pequeños, contra el hegemonismo, los abusos de poder y las injusticias.

Cuba es un país defensor del Derecho Internacional y comprometido con la Carta de las Naciones Unidas, que siempre defenderá la paz y se opondrá al uso o amenaza de la fuerza contra cualquier Estado.

Lamentamos profundamente las pérdidas de vidas de civiles inocentes en Ucrania. El pueblo cubano ha tenido y tiene una relación entrañable con el pueblo ucraniano.

La historia exigirá responsabilidad al gobierno de los Estados Unidos por las consecuencias de una doctrina militar crecientemente ofensiva fuera de las fronteras de la OTAN, que amenaza la paz, la seguridad y la estabilidad internacionales.

Se refuerzan nuestras preocupaciones con la decisión recién adoptada por la OTAN, de activar, por primera vez, la Fuerza de Respuesta de esa alianza militar.

Fue un error ignorar durante décadas los fundados reclamos de garantías de seguridad por parte de la Federación de Rusia y suponer que ese país permanecería inerme ante una amenaza directa a su seguridad nacional. Rusia tiene derecho a defenderse. No es posible conseguir la paz cercando ni acorralando a los Estados.

El proyecto de resolución sobre la situación en Ucrania no aprobado en el Consejo de Seguridad el 25 de febrero, que será presentado a la Asamblea General, no fue concebido como una contribución real a la búsqueda de soluciones a la actual crisis. 

Por el contrario, se trata de un texto desbalanceado, que no toma en cuenta las legítimas preocupaciones de todas las partes involucradas. Tampoco se reconoce la responsabilidad de los que instigaron o desplegaron acciones agresivas que precipitaron la escalada de este conflicto.

Abogamos por una solución diplomática seria, constructiva y realista de la actual crisis en Europa, por medios pacíficos, que garantice la seguridad y soberanía de todos, así como la paz, la estabilidad y la seguridad regional e internacional.

Cuba rechaza la hipocresía y el doble rasero. Debe recordarse que Estados Unidos y la OTAN en 1999 lanzaron una agresión de gran envergadura contra Yugoslavia, país europeo que fragmentaron, con un alto costo en vidas, en función de sus objetivos geopolíticos, desconociendo la Carta de la ONU.

Los Estados Unidos y algunos aliados han utilizado la fuerza en múltiples ocasiones. Invadieron Estados soberanos para provocar cambios de régimen e intervienen en los asuntos internos de otras naciones que no se pliegan a sus intereses de dominación y que defienden su integridad territorial e independencia.

Son también los responsables de la muerte de cientos de miles de civiles, que denominan “daños colaterales”; de millones de desplazados y de vasta destrucción en toda la geografía de nuestro planeta como resultado de sus guerras de rapiña.

La Habana, 26 de febrero de 2022

Bielorrusia no descarta enviar “fuerzas especiales” en apoyo a Rusia

El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko.
 



El presidente de Bielorrusia no descarta la posibilidad de lanzar una operación militar en Ucrania si siguen las persecuciones contra los residentes bielorrusos.

Alexandr Lukashenko ha rechazado este domingo la acusación de su par ucraniano, Volodímir Zelenski, de que Bielorrusia coopera con Rusia en la operación militar que lleva a cabo desde el jueves en el este de Ucrania.

“No hay ni un solo soldado bielorruso allí. Ni un solo soldado, ni un solo vehículo de combate, ametralladora, lanzagranadas o arma de fuego de fabricación bielorrusa. No hay un solo cartucho bielorruso allí. Rusia no lo necesita. Tienen suficientes municiones, cartuchos, ametralladoras y gente para abordar los problemas que Rusia quiere abordar. Por lo tanto, no nos atribuyan estas cosas”, ha asegurado Lukashenko, cuyo país es un aliado clave de Moscú.

Ha denunciado que los rusos y bielorrusos que viven en Ucrania están siendo perseguidos, golpeados y robados en los últimos días, y ha advertido que tales intimidaciones podrían empujarle a Bielorrusia a iniciar “una operación especial para salvar a” su gente allí.

“¿Me está empujando a embarcarme en una operación especial para salvar a nuestra gente allí? No saben de lo que son capaces nuestras fuerzas especiales”, ha avisado.

 

Lukashenko, sin embargo, ha dicho que aboga por una solución pacífica para la crisis que atraviesa Ucrania, por lo que ha instado al Gobierno de Zelenski a sentarse a la mesa de diálogo con Moscú.

Guerra en Ucrania: ¿Quién es quién?

El presidente ruso, Vladímir Putin, anunció el jueves su decisión de lanzar una operación especial en Donbás (este de Ucrania) para defender a los ciudadanos de las Repúblicas Populares prorrusas de Donetsk y Lugansk, cuyas autoridades habían solicitado formalmente a Moscú ayuda para repeler las agresiones del Gobierno ucraniano y evitar una catástrofe humanitaria.

Este domingo, Putin ha vuelto a mostrarse dispuesta para negociar con Ucrania a fin de detener la operación militar, pero su homólogo ucraniano ha rechazado llevar a cabo las conversaciones en Minsk, capital bielorrusa.

ftm/mrg

sábado, 26 de febrero de 2022

Rusia "invade", "ataca" y "lanza una ofensiva": las mentiras que nos vende Occidente

 

Televisión (imagen referencial) - Sputnik Mundo, 1920, 24.02.2022

Alexandra Bondarenko

La "invasión" rusa se convirtió en una telenovela de la prensa occidental. Y sus episodios son alimentados por el Gobierno de EEUU que insiste en que Rusia empezó una "guerra sangrienta y destructiva", subiendo así su 'rating'. Un terreno nos han ido preparando desde hace rato para que creamos en lo que nos dicen las grandes pantallas.
 
Un día más nos hemos despertado de nuevo con el rugido de las amenazas y acusaciones desde la televisión y medios occidentales. Putin desata la guerra contra Ucrania (Putin unleashes war on Ukraine), en CNN; "Invasión a Ucrania: cómo atacó Rusia y qué pasa ahora" de The New York Times, Ucrania bajo un ataque ruso de gran escala (Ukraine under full-scale Russian attack) de la BBC, "Rusia ataca Ucrania con bombardeos y ataques terrestres" de la televisión española. Nos venden todo como si Rusia de verdad hubiera declarado oficialmente una guerra a Ucrania y hubiera iniciado un conflicto bélico en Europa "de consecuencias imprevisibles". "Putin es el agresor, eligió esta guerra", afirmó el presidente de EEUU. Ese ping-pong de amenazas se convirtió en una guerra de nervios en la que hay mucho en juego. Pero, ¿por qué nos lo presentan desde esa óptica?

'¡Panem et circenses!'

Parafraseando un antiguo dicho podemos decir que "la guerra está en los ojos de quien mira". Mientras nos venden las historias de la guerra que supuestamente anunció Rusia, la realidad es que las repúblicas del este de Ucrania (Donetsk y Lugansk) llevan ocho años en contra de las autoridades de Kiev. El golpe de Estado que ocurrió en 2014 provocó un rechazo entre las población de esas regiones ucranianas. Rusia no reconocía su independencia, hasta hace días, cuando los ataques contra la población rusoparlante alcanzaron su punto álgido. 
 
Y mientras el presidente de Ucrania ordena realizar una movilización general dentro de los próximos 90 días, las FFAA de Rusia reiteran que en ninguna ocasión atacan a la población ucraniana. Y basta con prestar atención a la frontera entre las repúblicas de Donbás y Ucrania para ver el cóctel de peligro que vive la población y por qué necesita defensa.
 
Eso mientras la OTAN está cercando a Rusia y que Ucrania, con el apoyo de esta alianza y de EEUU, podría convertirse en una "plataforma" de ataques contra Rusia porque ahora desde ese país vecino podrían lanzar misiles hipersónicos que solo tardarían entre cuatro y cinco minutos para llegar a Moscú.
 

viernes, 25 de febrero de 2022

¿Qué es Donbás y quién vive en la región donde se libra el conflicto?

 

El canje de prisioneros en Donbás - Sputnik Mundo, 1920, 25.02.2022
Rica en carbón y de mayoría rusoparlante, esta región de Ucrania es una de las más industrializadas del país, aunque también una de las más inestables en materia política y social.

Donbás está conformada por dos provincias: Donetsk y Lugansk. Alrededor del 10% de la población ucraniana vive en esa región y un 20% del producto interno bruto (PIB) del país se genera ahí, de acuerdo con los datos más reciente del Gobierno de Ucrania. Donetsk y Lugansk son dos de las 24 regiones que conforman la República de Ucrania.
La población de Donetsk cuenta con 4,3 millones de habitantes, mientras que la de Lugansk es mucho menor, con 425.000 habitantes, según información de los últimos censos estadísticos. En ambas regiones, los rusoparlantes conforman casi el 50% de la población.
En todo Donbás, el 87% de las personas habla ruso y el 93% utiliza esa lengua en su vida cotidiana, de acuerdo con datos del Gobierno de Ucrania.

Historia de Donbás y Ucrania

En su mensaje a la nación del 21 de febrero, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, prestó una atención especial a la historia de la zona del conflicto que hoy en día ha atraido las vistas de todo el mundo para "explicar los motivos de las acciones de Rusia y objetivos que pone""Desde hace mucho tiempo, los habitantes de las tierras históricas del suroeste de la Rus antigua se llamaban a sí mismos rusos y ortodoxos. Así fue hasta el siglo XVII, cuando parte de estos territorios se reunificaron con el Estado ruso, y así siguió siendo después de esto", comenzó.
 
"Lenin y los que compartían sus ideas lo hicieron de una manera muy grosera en relación con la propia Rusia: mediante la separación y alienación de parte de sus propios territorios históricos. Por supuesto, nadie preguntó nada a los millones de personas que vivían allí", relató.
Luego, en vísperas y después de la Gran Guerra de Patria, el enonces líder Iósif Stalin se adhirió a la URSS y transfirió a Ucrania algunas tierras que antes pertenecían a Polonia, Rumanía y Hungría. Al mismo tiempo, como una especie de compensación, Stalin dotó a Polonia con parte de los territorios alemanes originales.
 
"Y en 1954, Mijaíl Jruschov, por alguna razón, le quitó Crimea a Rusia y también se la entregó a Ucrania. En realidad, así es como se formó el territorio de la Ucrania soviética", sentenció.
 
"Las instituciones políticas del Estado se han reconfigurado constantemente para adaptarse a los clanes que surgen rápidamente con sus propios intereses creados, que nada tienen que ver con los intereses del pueblo de Ucrania", agregó.

¿Cuándo comenzó el conflicto actual?

Un año después del violento golpe de Estado de 2014 que terminó en el cambio del régimen político en Ucrania orquestrado por EEUU y otros países occidentales y el surgimiento de movimientos extremistas, la península de Crimea pasó a formar parte de la Federación rusa tras la celebración de un referéndum en el que más del 90% de la población de esa región votó a favor de adherirse a Rusia. Por su part, Donetsk y Lugansk se autoproclamaron independientes en el mismo 2014, y desde entonces comenzaron los conflictos entre estas dos provincias, las fuerzas ucranianas y los movimientos radicales que operaban contra la población rusa de dichos territorios.
Desde hace varios años, el Gobierno ruso asegura que la población de Donbás es constantemente atacadas por grupos radicales de carácter neonazi, quienes no han sido combatidos por la República de Ucrania, según Rusia. 
 
El 21 de febrero, tras la petición oficial por parte de las repúblicas populares, el presidente ruso Vladímir Putin reconoció la independencia de Donetsk y Lugansk, un acto que Occidente tomó como una agresión y violación de derechos internacionales. Fue entonces cuando comenzó a implementarse un nuevo paquete de sanciones contra Rusia. 
 

¿Qué va a pasar en Ucrania?

 

¿Qué va a pasar en Ucrania?

Por: Carlos Alonso Zaldivar

La cuestión del reconocimiento de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk está estrechamente relacionada con los problemas de garantía de seguridad en Europa y el mundo, dijo Putin. Foto: Sputnik.

Rusia ha situado tropas en las fronteras de Ucrania. EE.UU. dice que Rusia va a invadir ese país. Rusia lo niega y dice que lo que pretende es que Occidente tome en consideración unas demandas sobre la seguridad europea que ha presentado por escrito. El presidente de Ucrania dice que no tiene motivos para creer que Rusia vaya a invadir su país. ¿Se puede saber qué está pasando y qué va a pasar? Sí se puede, y para ello basta razonar un poco. Eso sí, tras apagar el ruido mediático. Hagamos ese ejercicio.

EE.UU. repite y repite que Rusia va a invadir Ucrania. Si no, ¿para qué está llevado a cabo un despliegue militar en torno a sus fronteras? Rusia afirma que ese despliegue militar pretende que EE.UU. se avenga a negociar un nuevo acuerdo sobre seguridad europea. ¿Quién miente? Pensemos: si Rusia invadiera Ucrania (incluso aunque llegara a instalar un Gobierno en Kiev), se situaría fuera de la legalidad internacional, se vería envuelta en una guerra prologada que la OTAN alimentaría desde fuera, China no secundaría esa operación (mientras que sí comparte la posición actual de Putin) y el pueblo ruso sufriría sanciones económicas dolorosas. Por otra parte, cualquier posible ventaja para Rusia sería ambigua y remota.

Así pues, lo razonable es pensar que Putin no tiene demasiado interés en invadir Ucrania. Otra cosa es que lo reconozca o lo niegue. Así que mientras EE.UU. no se abra más a atender sus demandas, cabe pensar que Putin mantendrá sin dar explicaciones un despliegue militar u otro y otras medidas y la prensa hablará de sus demandas (algo que no ha hecho durante 30 años).

Si todo eso estuviera tan claro, ¿por qué Biden insiste en que Rusia va a invadir Ucrania? Porque especular con esa posibilidad le permite a Biden aparecer como el líder de Occidente y, una vez que ha dejado claro que EE.UU. no enviará tropas a luchar contra los rusos (los norteamericanos no están para más guerras), eso es precisamente su mayor interés. ¿Entonces Biden miente? Claro que miente, ¿y qué? Al final, si Putin invade o no lo hace, será cosa de Putin. Lo que está en juego ahora es el liderazgo de Biden en EE.UU. y la cohesión de la OTAN.

Aun así, supongamos que Rusia termina invadiendo Ucrania. ¿Qué pasaría? Biden lideraría la respuesta aplicando a Rusia sanciones económicas muy duras y pediría a los miembros de la OTAN y de la UE que las secunden. ¿Cuáles podrían ser esas sanciones duras? El talón de Aquiles de Rusia es su dependencia de los ingresos del petróleo (en 2021, la industria del petróleo y gas representó el 36 % de su presupuesto y el 49 % de sus exportaciones). Pero uno de los talones de Aquiles de Europa es su dependencia de las exportaciones rusas de energía, al contrario que EE.UU. y Canadá, que no dependen de ellas. Esa notable diferencia entre los miembros americanos y europeos de la OTAN ofrece a Moscú su principal punto de influencia sobre Occidente.

¿Cómo se manifestaría esa influencia? Supongamos que EE.UU. plantea que los miembros de la OTAN deben dejar de comprar gas a Rusia. En 2020, Alemania importó de Rusia el 63% de su consumo de gas natural. Eslovaquia, Austria y otros países de Europa central y oriental tampoco tienen alternativa al gas ruso, así que vista desde gran parte de Europa esa decisión no es fácil de tomar. Tanto más cuanto EE.UU. y Canadá seguirían bien abastecidos de energía, sin una amenaza cercana de guerra y con sus soldados en casa. Ese contraste podría llevar a Alemania y a otros países a negarse a avanzar por ese camino. Entonces EE.UU. tendría que elegir entre una crisis en la OTAN o renunciar a su mejor instrumento de presión no militar sobre Rusia.

Claro que EE.UU. también tiene otras formas de sancionar a Rusia con dureza, por ejemplo cortándole el acceso al sistema global de comunicaciones financieras Swift. Eso sería malo para Rusia y para los países occidentales que comercian e invierten en Rusia. Además, ante algo así Moscú podría tomar la decisión de convertir su gas en un instrumento de represalia.

¿Cómo? Cortando (o limitando) su exportación a Europa. ¿Podría hacer eso? De hecho, ya lo viene haciendo hace meses a pequeña escala para que Alemania se acerque al próximo invierno con poco gas. Además, en su reciente encuentro con Putin, Xi Jinping dijo que “Ucrania no debe entrar en la OTAN”, lo que hoy se puede traducir por “China está dispuesta a comprar gas a Rusia”, así que Rusia no perdería ese importante ingreso. Los países europeos salen ahora de la temporada de invierno 2021-2022, sus niveles de almacenamiento de gas natural estarán en marzo en torno a un 30% y tendrían que volver a llenarlos antes de la temporada de invierno de 2022-2023. Eso requerirá gas natural ruso.

¿Por qué EE.UU. y la OTAN hablan de amenaza de guerra? ¿Por qué casi toda la prensa occidental hace lo mismo? ¿A qué viene tanto ruido? Putin nunca ha ocultado su desacuerdo con la situación que heredó y su deseo de modificarla. Ahora ha dicho por primera vez que pretende hacerlo negociando. ¡Buenas noticias! (salvo para los que esperan que algún día los rusos se hagan californianos y los chinos tejanos). ¿Pero para qué ha movilizado Putin a más de 100 000 soldados? Para que los europeos le escuchemos. Tras 30 años tocando el timbre, si no te abren la puerta golpeas con la aldaba.

¿Y por qué ahora? Esta pregunta es más interesante. Putin ha entrado en su último mandato y creo que piensa que actualmente la relación de fuerzas entre Occidente por un lado y China-Rusia más sus clientes por otro lado se ha desplazado notablemente hacia Oriente. Y, desde luego, Putin sabe que el peso geopolítico de un país europeo ya no viene determinado solo por el poder económico y militar que posee, sino tanto o más por su capacidad de soportar situaciones difíciles.

Hace pocos días, Ivan Krastev (búlgaro pero no simpatizante de Putin precisamente) desarrollaba esta idea en un interesante artículo. En Europa tu enemigo, decía, es alguno con el que comercias, del que obtienes gas y a quien exportas bienes de alta tecnología. Putin, que dirigió la reconstrucción de la sociedad rusa tras el desastre en que la sumió Yeltsin, es testigo privilegiado de su capacidad de resistencia. De las sociedades europeas debe pensar que, tras un periodo prolongado con altos precios de la energía, cibercampañas de desinformación, su prensa contando lo mala que es Rusia, todo esto generará inestabilidad política y terminarán aviniéndose a negociar con Rusia un nuevo marco de seguridad europea. ¿Y cuánto puede durar eso?

Mucho. Y, cuanto más dure, más elevará su apuesta Putin. La última carta puede consistir en retirar a sus tropas del campo y anunciar que va a desplegar misiles balísticos nucleares capaces de alcanzar toda Europa. Legalmente, puede hacerlo pues el tratado INF que los prohibió ya no está en vigor y, aunque ahora no posee ese tipo de misiles, puede fabricarlos con rapidez.

Cuando Rusia desplegó los SS-20, los países europeos de la OTAN respondieron desplegando los Phersings, les costó mucho y finalmente se retiraron todos y se formó el INF. Me pregunto si ahora, en caso de que Rusia despliegue en su territorio misiles nucleares de alcance medio, habrá algún miembro europeo de la OTAN dispuesto a desplegar en su territorio misiles nucleares para someter a Rusia a una amenaza nuclear semejante. Creo que no. ¿Significaría eso que los europeos occidentales aceptaríamos vivir bajo la amenaza nuclear de los nuevos misiles rusos? Creo que no. Lo que sí creo es que para evitarlo los europeos pedirán a sus gobiernos que se sienten con Rusia y alcancen un acuerdo que satisfaga las demandas de seguridad de todos, como ocurrió en 1987. Creo que, si ajustamos algo más nuestro pensamiento a la realidad, la actual crisis de Ucrania puede conducir a una coexistencia pacífica entre grandes y pequeñas potencias nuevas y viejas.

miércoles, 23 de febrero de 2022

Cuba llama a preservar la paz y la seguridad internacionales

 

La Habana, 22 feb (Prensa Latina) Cuba llamó hoy a preservar la paz y la seguridad internacionales, y denunció el empeño de Estados Unidos por imponer la progresiva expansión de la OTAN hacia las fronteras de la Federación de Rusia.

Tal propósito de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) constituye una amenaza a la seguridad nacional de ese país y a la paz regional e internacional, señala una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de la isla caribeña.

La nota de la cancillería llama a Estados Unidos y sus aliados «a atender de manera seria y realista los fundados reclamos de garantías de seguridad de la Federación de Rusia, que tiene derecho a defenderse», al tiempo que aboga por una solución diplomática a través del diálogo constructivo y respetuoso para preservar la paz internacional.

El gobierno de Estados Unidos lleva semanas amenazando a Rusia y manipulando a la comunidad internacional sobre los peligros de una “inminente invasión masiva” a Ucrania, añade el texto.

Con tal propósito, señala, Washington suministró armas y tecnología militar, desplegó tropas en varios países de la región, aplicó sanciones unilaterales e injustas, y amenazó con otras represalias, y de forma paralela desató una campaña propagandística anti rusa.

La declaración de la cancillería recuerda que Cuba ha alertado con anterioridad sobre la peligrosidad de esta política, y en ese sentido citó las palabras pronunciadas el 22 de febrero de 2014, por el entonces Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, quien advirtió:

“Ahora mismo, en Ucrania están ocurriendo acontecimientos alarmantes. La intervención de potencias occidentales debe cesar (…) No debe ignorarse que estos hechos pueden tener consecuencias muy graves para la paz y la seguridad internacionales”. Años más tarde, el 26 de septiembre de 2018, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez, alertó que “la continuada expansión de la OTAN hacia las fronteras con Rusia provoca serios peligros, agravados por la imposición de sanciones arbitrarias que rechazamos”, acota la declaración.

La víspera, el presidente ruso, Vladimir Putin, aprobó el decreto de reconocimiento de la independencia y soberanía de las repúblicas de la región de Donbass fuera del control de Kiev, una decisión rechazada por las autoridades ucranianas.

Putin firmó también acuerdos de amistad, cooperación y asistencia mutua con los líderes de ambos territorios, Denis Pushilin (Donetsk) y Leonid Pásechnik (Lugansk), y aseguró que Moscú ayudará a garantizar la paz en la zona.

rgh

martes, 22 de febrero de 2022

Sospechosa insistencia de Joe Biden en una invasión rusa a Ucrania (+Fotos)

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La insistencia del presidente de Estados Unidos Joe Biden en una inminente invasión militar rusa a Ucrania recuerda la táctica de Josef Goebbels de la mentira repetida, base de la justificación hitleriana para invadir a Polonia por Westerplatte el 1 de septiembre de 1939 y comenzar así la Segunda Guerra Mundial

Por Luis Manuel Arce Isaac

Corresponsal jefe de Prensa Latina en México

Lo preocupante es que la campaña crece acompañada de un momento militar que no puede ser peor. Las fuerzas rusas realizan desde sus dos bases naval y aérea en la costa siria los mayores ejercicios militares que se recuerden en las aguas del Mediterráneo y probaron con éxito nuevas armas disuasivas, en respuesta a las amenazas de la OTAN.

En Washington el presidente Biden convocó una reunión de su Consejo de Seguridad Nacional en medio de una intensificación de su campaña sobre el presumible ataque de Moscú a Ucrania.

El canciller ruso, Serguei Lavrov, calificó todo este despliegue noticioso de Occidente sobre la “guerra fantasma” contra Ucrania de terrorismo informativo.

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Los líderes de las regiones separatistas de Donietsk y Lugansk, en el este de Ucrania, ejecutan una movilización general, con la activación militar total de sus efectivos y la transformación de la economía, tras la evidencia de amenaza inmediata de una agresión de las fuerzas ucranianas que ordenaría el presidente Volodimir Zelensky y que provocó ya una masiva evacuación de sus habitantes a Rusia.

Esa situación llevó a advertir al ministro de Defensa bielorruso Víktor Jrenin que hay un olor muy fuerte a pólvora en la región y que Europa se ve empujada a la guerra, motivos por los cuales Rusia y Bielorrusia deciden prolongar los simulacros conjuntos debido a la escalada del conflicto en Donbass.

DUDAS RAZONABLES

La invasión a Ucrania, pronosticada por el jefe de la Casa Blanca, no se dio el 16 de febrero como sugerían, según él, los informes de su equipo de inteligencia, y la pospone ahora para las próximas semanas o días, sin fecha ni hora fija como la vez anterior.

Con eso pone en duda la credibilidad de su aparato de espionaje y la identificación de sus socios de la OTAN con la estrategia que está siguiendo, o con el desarrollo de una guerra.

Mentir así no es nada novedoso en la Casa Blanca. Pasó hace muchísimos años con la autovoladura del vapor Maine en Cuba para intentar apoderarse de esa isla del Caribe entonces en manos de los españoles.

Pero más recientemente en Vietnam con los famosos acontecimientos del Golfo de Tonkín inventados por Lyndon B. Johnson en 1965 para invadirlo.

O en Iraq con las supuestas armas de destrucción masiva de Saddam Hussein que nunca aparecieron, para justificar la invasión, la matanza de decenas de miles de iraquíes civiles, dejar en ruinas a Irak y todo su patrimonio cultural y arquitectónico, entre los más valioso del mundo, ocupar ese país y robarle el petróleo.

Por cierto, el Center for Public Integrity documentó posteriormente que el gobierno del presidente George W. Bush hizo un total de 935 declaraciones falsas entre 2001 y 2003 sobre la supuesta amenaza de Iraq a Estados Unidos. Desconozco si las de Biden sobre la invasión rusa a Ucrania alguien las está contabilizando.

EL QUID DEL PROBLEMA

El intríngulis del asunto saldrá a flote en cualquier momento y se conocerán hasta la Z los apuros de Biden para salir del hueco en el cual se metió por sus errores políticos internos y voluntad propia, y no empujado solamente por los fracasos de su gobierno ni las presiones de sus adversarios trumpistas.

Será por su infeliz respuesta a exigencias del establishment de liderar los cambios que enterraron para siempre al unilateralismo que norteamericanizaría al mundo y el temor a un retroceso en el hegemonismo surgido a partir del Plan Marshall para el cual es evidente que no estaban preparados ni material ni espiritualmente.

Aquí está el quid del problema y quizás la razón más profunda de lo que sucede en Ucrania que está siendo tomada por Estados Unidos para intentar doblegar a Rusia en sus demandas relacionadas con los compromisos de la OTAN en la década de los 90 tras la caída de la Unión Soviética, de no extenderse hacia el este, violados abiertamente, y debilitar la alianza de China y Rusia.

HECHOS MUY PARECIDOS A YALTA

La idea puesta en práctica en la cumbre de Yalta en 1945 al final del nazismo, tras una reunión privada entre Roosevelt y Churchill en La Valeta, capital de Malta, de intentar que Stalin hiciera lo que ellos querían resucita ahora entre Biden y algunos líderes de la OTAN para obligar a Putin a actuar como les conviene y, desgraciadamente, lo que parece interesarles es la guerra con todos los riesgos que ello entraña.

Es probable que las discrepancias internas -que algún día se conocerán- en la Unión Europea y en la OTAN frente a tales ideas, hayan retrasado una especie de Westerplatte en Ucrania, mientras Washington incrementa las presiones sobre el Kremiln y crea condiciones para que el gobierno de Kiev del presidente Zelenski les haga el juego, aun cuando niegue tres veces que Rusia atacará, esperanzado en que Estados Unidos le ayude a cumplir su objetivo de controlar la región de Donbass e integrarse a la alianza atlántica.

SIN EVIDENCIAS UNIDAD PROCLAMADA POR EEUU

Hay dudas de que Biden haya logrado unidad en todo esto o que fue una panacea la videollamada del viernes 18 de febrero con el canciller alemán Sholtz, el premier canadiense Justin Trudeau, los mandatarios de Francia, Emmanuel Macron, Italia, Mario Draghi y el jefe de gobierno de Reino Unido, Boris Johnson, representantes de la Comisión Europea y su Consejo.

Llama la atención que los únicos quienes se aventuraron a replicar el anuncio de que Rusia atacaría a Ucrania, formulado por Biden en conferencia de prensa premeditadamente convocada poco después de la videollamada, fueron su secretario de Estado Antony Blinken y el jefe otanista, Jens Stoltenberg, lo cual podría interpretarse como la existencia de una crisis en el flanco Oriental de la alianza castrense y en sus pretensiones de liderazgo en Europa.

Hay un artículo muy ilustrativo de esta situación recientemente escrito por Jack F. Matlock, exembajador de Estados Unidos en Moscú (1987-1991), quien calificó de farsa la campaña desatada contra Rusia y sus presuntos planes de invadir Ucrania.

Advierte que estamos asistiendo a una elaborada farsa, groseramente magnificada por destacados medios de comunicación estadounidenses, para servir a un fin político interno.

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Lo que el presidente Vladímir Putin, exige, el fin de la expansión hacia el este de la OTAN y la creación de una estructura de seguridad en Europa que garantice la seguridad de Rusia junto con la de los demás, es eminentemente razonable, señala el ex diplomático.

Matlock deja bien claras las aguas: Putin nunca amenazó con reabsorber a los países bálticos ni con reclamar ninguno de sus territorios. Si la OTAN no se hubiera expandido hacia el este tras el final de la guerra fría, o si la expansión se hubiera producido en armonía con la construcción de una estructura de seguridad en Europa que incluyera a Rusia, esta crisis no existiría.

Son muy importantes en este contexto las recientes declaraciones de Willy Wimmer, exsecretario de Estado del Ministerio de Defensa de Alemania (1985-92), quien alertó que la expansión de la OTAN hacia el este de Europa genera una justificada sensación de amenaza en Rusia, debido a que contraviene las promesas hechas por la propia alianza.

Vamos por muy mal camino, advirtió al comentar la reciente publicación por la revista Der Spiegel de un documento desclasificado que confirma que la OTAN incumplió la promesa que hizo a Moscú en 1991 de no expandirse hacia el este.

Recordó que ya en 1989 expuso al entonces canciller de Alemania Herman Kohl su postura sobre la participación de las fuerzas de la Bundeswehr en la OTAN y su presencia en Europa, «los puntos que entraron en su totalidad en los acuerdos sobre la reunificación» alemana.

EL PLAN DE BIDEN NO SE HA DETENIDO

A partir de esa realidad inexcusable se entienden claramente ciertos antecedentes hasta ahora un poco oscuros, como el ocultamiento por parte de Estados Unidos de la respuesta al porqué Washington comenzó a retirarse de los tratados de control de armas que habían atemperado una irracional y peligrosa carrera armamentística, básicos para poner fin a la guerra fría, como el de Misiles Antibalísticos (Tratado ABM)?

También se entiende la resistencia de Zelenski de no querer sentarse a negociar los acuerdos de Minsk como le pide insistentemente Putin para terminar el conflicto interno, y que en los cuadernos de negociaciones de la Casa Blanca y el Pentágono ni siquiera aparezca el nombre de esa ciudad, capital de Bielorrusia, como una alternativa para desescalar el conflicto casi de forma inmediata.

El plan de Biden no se ha detenido, ni parece que lo vaya a hacer a pesar de todas las sospechas expresadas por Matlock y otros muchos analistas.

La evacuación de civiles del este ucraniano a Rusia es consecuencia directa del terror mediático con el que Biden se revela como gran goebbeliano, y no de una tozudez del Kremlin como le achaca el propio presidente de Estados Unidos.

Es resultado específico de la gravedad y el alto temor que generan sus declaraciones y las amenazas de “severas respuestas” si Moscú invade, repetidas ahora como papagayo por la vicepresidenta Kamala Harris, quien amenazó con una respuesta “rápida, severa y dura”.

Dichas declaraciones son recreadas en un entorno belicoso preconcebido para intentar revestirlas de credibilidad, como hicieron en Iraq. Unido a eso, y para poner al desnudo el juego de Zelenski, el ejército ucraniano bombardea la región e incluso territorio ruso, bajo el argumento estadounidense de la presunta invasión.

Al mismo tiempo, como en las películas de Hollywood en su clímax, una conversación telefónica del jefe del Pentágono Lloyd Austin con el titular de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, es enfocada mentirosamente como un frustrado intento diplomático de la Casa Blanca de evitar la guerra.

DIFERENCIAS ENTRE BIDEN Y GOEBBELS

Hay una diferencia importante entre el sentido de las mentiras de Biden y las que elaboró Goebbels para Hitler en 1939, y es que, mientras Alemania estaba entonces convencida de su fuerza cuando preparó el golpe de mano que le permitiría tomar la Westerplatte polaca y sus cálculos de victoria los estimaba muy reales, en el caso actual de Estados Unidos ningún general, por muchas estrellas que tenga en sus hombros, pensaría lo mismo.

No se trata solamente de la medición matemática que indica una superioridad militar de la OTAN y sus aliados 80-20 sobre la de Rusia, sino que en esta ocasión hay una espoleta atómica inexistente en 1939 que puede accionarse automáticamente, y una depresión económica potencialmente más severa que la del crack bancario de 1929 o la inmobiliaria de 2008 que puso al mundo de cabeza.

Ambas, además, transcurrieron sin pandemias y sin la crisis del espíritu como ahora, de una sociedad peligrosamente dividida y distanciada de su presidente, la cual permite que un golpista que provocó muertes y daños esté libre y, aunque rompió el orden institucional, aspire a regresar a la Casa Blanca como presidente electo. Algo anda muy mal en ese país.

rmh/lma

lunes, 21 de febrero de 2022

Putin preside sesión del Consejo de Seguridad de Rusia: Moscú ha hecho todo lo posible para una solución pacífica

La cuestión del reconocimiento de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk está estrechamente relacionada con los problemas de garantía de seguridad en Europa y el mundo, dijo Putin. Foto: Sputnik.

Durante una reunión del Consejo de Seguridad de Rusia para abordar la situación en torno a Ucrania, el presidente Vladímir Putin dijo este lunes que Moscú ha hecho todo lo posible para solucionar el conflicto de manera pacífica, mientras que las autoridades de Kiev “no tienen intención de implementar los acuerdos de Minsk”.

Al principio de la sesión, el mandatario destacó que “nadie discute” que un golpe de Estado armado ocurrió en 2014 en Ucrania, que no fue reconocido por algunas regiones del país, dando origen a la formación de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk.

Rusia hizo todo lo posible para una pacífica –señaló–, mientras que “Kiev ha estado maltratando a la gente que vive allí a lo largo de todos estos años”.

Putin precisó que el objetivo de la reunión ha sido determinar los próximos pasos con respecto a Donbass, teniendo en cuenta las solicitudes de los líderes de las dos repúblicas autoproclamadas para reconocerlas.

Según explicó, la cuestión del reconocimiento de estos territorios está estrechamente relacionada con los problemas de garantía de seguridad en Europa y el mundo. “La crisis de Ucrania está relacionada con nuestros intereses de seguridad”, apuntó.

El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, declaró durante el encuentro que Occidente no está listo para considerar las propuestas de Rusia sobre la no expansión de la OTAN. “Nuestra impresión general es que los colegas (de Occidente) intentan fragmentar nuestras propuestas sacando de contexto frases sueltas”, dijo.

El canciller informó que espera celebrar una nueva reunión con el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, programada para el 24 de febrero en Ginebra.

“Para empezar, debemos entender en qué consisten los supuestos cambios de postura de EE.UU.”, afirmó Lavrov.

Por su parte, Dmitri Kozak, jefe adjunto de la Administración presidencial rusa, que representa a Moscú en las negociaciones del formato de Normandía, señaló que “es evidente que ni Ucrania, ni Occidente necesitan a Donbass”.

“Se hace todo para congelar este conflicto” y atribuir la responsabilidad política a Rusia, comentó, y añadió que ya se consiguió introducir “en la conciencia colectiva, en la conciencia colectiva ucraniana y occidental, que Rusia es una parte del conflicto” y que se trata de “un conflicto internacional ruso-ucraniano”.

El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, informó que más de 59 000 militares gubernamentales ucranianos están cerca de las fronteras de las repúblicas populares de Lugansk y Donetsk, en una zona donde Kiev está concentrando equipos militares como 354 tanques, más de 2 000 vehículos blindados, 160 lanzacohetes múltiples y complejos de misiles operativo-tácticos Tochka-U.

Shoigú recordó que el presidente de Ucrania, Vladímir Zelenski, “ha declarado que quiere devolver a Ucrania el estatus de país con armas nucleares”, una perspectiva “extremadamente peligrosa”.

El ministro hizo hincapié en que “la situación es extremadamente tensa”.

“Desde el 14 de febrero observamos que se están preparando graves provocaciones o determinadas acciones en Donbass”, advirtió.

Durante la reunión, Dmitri Medvédev, presidente de Rusia entre 2008 y 2012 y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad, declaró que en Donbass viven unos 800 000 rusos “que no solo hablan ruso, sino que son ciudadanos de nuestro país”.

“Si la situación se sigue desarrollando sin mejoras, la única solución será reconocer a las repúblicas de Donbass”, consideró.

Según sus palabras, la OTAN y EE.UU. Intentan “redibujar definitivamente el mapa del mundo en su favor”, acercarse a las fronteras de Rusia y “ponernos de hecho en una posición sin salida”.

Son –agregó– “las líneas rojas de las que habló el presidente” Putin.

El presidente de la Duma Estatal de Rusia (Cámara Baja del Parlamento), Viacheslav Volodin, lamentó que la situación en Donbass no ha cambiado durante ocho años y acusó a Kiev de “sabotear todos sus compromisos anteriores”.

En este contexto, Volodin pidió a Putin que considere la iniciativa de la Duma de reconocer a las repúblicas autoproclamadas.

La presidenta del Consejo de la Federación (Cámara Alta del Parlamento), Valentina Matvienko, sostuvo que “Kiev no ha intentado de ninguna forma cumplir los acuerdos a los que se había llegado”.

El secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolái Pátrushev, dijo que el pueblo de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk “ha aguantado mucho, ya no se puede torturarlo más, y entiendo que debemos apoyar las soluciones que la Duma Estatal le recomienda apoyar al presidente” Putin.

El primer ministro ruso, Mijaíl Mishustin, y el director del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR, por sus siglas en ruso), Serguéi Naryshkin, también apoyaron la iniciativa de reconocer a las repúblicas autoproclamadas.

Al concluir la reunión, Putin declaró que la decisión al respecto será tomada hoy.

Este mismo lunes, momentos antes del inicio de la reunión, los líderes de las repúblicas autoproclamadas de Donetsk y Lugansk, Denís Pushilin y Leonid Pásechnik, se habían dirigido a Putin pidiéndole que reconozca la independencia de ambos territorios.

Ambos líderes también han instado al mandatario ruso a evaluar la posibilidad de alcanzar acuerdos de amistad y cooperación entre Moscú y sus respectivos territorios, incluido el ámbito de la defensa.

“Vladímir Vladímirovich, para evitar la muerte masiva de la población de la república, de la que 300 000 son ciudadanos rusos, le pido que reconozca la soberanía e independencia de la República Popular de Lugansk”, afirmó Pásechnik en una declaración en video.

Por su parte, Pushilin pidió al Kremlin “considerar la posibilidad de celebrar un acuerdo de amistad y cooperación” con la autoproclamada República Popular de Donetsk.

El pasado viernes, los líderes de Donetsk y Lugansk instaron a la población a evacuar hacia Rusia ante una posible ofensiva de Kiev, pero exhortaron a los hombres a quedarse y proteger su territorio.

Mientras los ciudadanos evacuan hacia Rusia, se han intensificado los ataques al territorio de Donbass desde las posiciones de las fuerzas gubernamentales de Ucrania.

El portavoz de la Milicia Popular de Donetsk, Eduard Basurin, declaró el pasado sábado que la RPD obtuvo el plan de ofensiva de las fuerzas ucranianas, cuyo fin es “limpiar” la zona de su población rusoparlante.

(Con información de RT)

viernes, 18 de febrero de 2022

Ataques sónicos sin pruebas: ¿Síndrome misterioso? (+ Podcast)

 



Hoy estaremos conversando sobre los incidentes de salud que sufrieron funcionarios estadounidenses en Cuba. Foto: Ariel González Cuadrado/Cubadebate.

¿Ataques sónicos? ¿Síndrome de La Habana? ¿En serio? ¿Dónde están las pruebas?

Ni científicos estadounidenses ni cubanos han podido demostrar que existe prueba alguna de que ocurrieron ataques sónicos contra funcionarios de la embajada de Estados Unidos en Cuba en 2017, hace exactamente cinco años.

Sin embargo, la administración Trump y ahora la de Biden, han mantenido este pretexto para torpedear las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana. Es una realidad.

Este es el podcast de Cubadebate, y hoy estaremos conversando sobre los incidentes de salud que sufrieron funcionarios estadounidenses en Cuba.

Nos acompaña en el debate, la diplomática Johana Tablada, subdirectora de la dirección general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Escuche aquí

Ataques sónicos sin pruebas: ¿Síndrome misterioso? (+ Podcast)

 

 

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